Está en la página 1de 17

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

CARRERA DE PSICOLOGÍA

CICLO 2018 – 01

MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN

SECCIÓN: PV62

TRABAJO FINAL
PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

PROFESORA: CIRILO ACERO, INGRID BELU

TRABAJO PRESENTADO POR LAS ALUMNAS:

MUÑOZ MENDEZ, FERNANDA U201412426


ROJAS RODRIGUEZ, JULISSA U201612149
SOSA PEREDA, JESSICA U201413695

UPC CAMPUS VILLA, ABRIL DEL 2018


RESILIENCIA E INTELIGENCIA EMOCIONAL EN HIJOS CON PADRES
SEPARADOS DE LA I.E.P SANTISIMA MARIA (COLEGIO MATEMÁTICO -
CHORRILLOS) 2018

Julissa Rojas; Fernanda Muñoz; Jessica Sosa


Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas

Planteamiento del problema:

En el Perú, en los últimos años se ha incrementado las rupturas de la relación de pareja,

la que estuvo constituida socialmente formalizada a través del matrimonio o mediante la

convivencia. Por ende, cuando existe la presencia de menores a cargo, es decir, hijos, las

rupturas tienen un efecto en el nivel emocional en ellos. Un claro ejemplo lo representa Slaikeu

(1996), quien describe que las consecuencias emocionales de los hijos de padres divorciados

están vinculados a un estado temporal de desorganización y de trastornos orientados a la

incapacidad de éstos a la solución de problemas (en Valdés, Martínez, Urías e Ibarra, 2011).

Además, se considera que, cuando los padres pasan por el proceso de separación, esto es

asumido por los adolescentes como un momento de conflicto, confusión y temor, sin embargo

muchos de ellos pueden tener la capacidad para asimilar y superar situaciones complicadas

como la referida.

Al respecto Mayer y Salovery (1997), mencionan que la inteligencia emocional es

aquella capacidad para atender, entender y saber manejar la información que recibimos de las

emociones (en Fernández y Extremera, 2009). Así pues, la inteligencia emocional ayuda a

subsistir como personas en una sociedad de reglas y normas. En ese sentido los adolescentes

que se encuentran en la condición descrita anteriormente pueden presentar diferentes niveles

(alto, medio y bajo) de inteligencia emocional, a pesar de la separación de sus padres.

Por otro lado, Goleman (1995), la define como el trabajo que se da en las competencias

personales con uno mismo (autoconciencia, autocontrol, automotivación) y con los demás

(empatía y habilidades sociales) (en Del Valle y Castillo, 2010). Ambas se relacionan entre sí,
pues son esenciales para permanecer en sociedad, estudios previos han sido abordados en

diferentes poblaciones.

Del mismo modo, la separación de padres es percibida como una condición adversa en

la vida del adolescente. Por ello Melillo (2007), refiere que la resiliencia surge ampliando los

enfoques de protección de la adolescencia, proporcionando una perspectiva de esperanza frente

a la situación ya mencionada (en Cardozo y Alderete, 2009). De igual manera, los adolescentes

al momento de encontrarse en dicha circunstancia, construyen conscientemente la resiliencia,

para crear un equilibrio y alcanzar un estado de tranquilidad. Al respecto, Hjemdal, Friborg,

Martinussen, y Rosenvinge (2001) proponen un modelo a partir del cual “la resiliencia está

constituida por seis dimensiones: a) la percepción de uno mismo b) la habilidad planificadora;

c) la competencia social; d) el estilo estructurado; e) la cohesión familiar, f) los recursos

sociales” (en Retiz,2016, pg.2-3).

Entonces, desde una perspectiva conceptual se han encontrado similitudes entre las 6

dimensiones de la resiliencia planteado por Hjemdal y colaboradores (2001) y las competencias

planteadas por Goleman (1995). Algunas de ellas están relacionadas con conceptos como el

autoestima, la autoeficacia y autoconciencia, es decir con el conocimiento de la persona en sí.

Además, se plantea conceptos que explican la relación con el otro haciendo uso de las

competencias interpersonales, en ella Goleman (1995) expone que las habilidades sociales

apoyan el desarrollo de la inteligencia emocional, y esta presenta semejanza conceptual con la

última dimensión de la resiliencia, la cual explica que el otro, es decir el entorno, y la relación

con este es significativo en la formación de la resiliencia. Por último, la quinta dimensión

refiere que la presencia de los lazos fortalecidos y valores sólidos con los familiares son

fundamentales en la formación de la resiliencia, esta dimensión se vincula con la inteligencia

emocional, pues para el desarrollo óptimo de esta es necesario la creación de vínculos


adecuados con los padres y familiares. Es por ello que surge la necesidad de saber si en realidad

existe relación al investigarlo en estudiantes adolescentes de la I.E.P Santisima Maria.

Por su parte, González-Arratia, Valdez, Oudhof, & González (2008) coinciden

teóricamente con el autor Melillo (2008) en que la resiliencia es un recurso del individuo que

constituye una característica del rol adaptativo, que además se manifiesta en la posibilidad que

poseen los adolescentes para construir diferentes trayectos con dirección a un desarrollo

emocionalmente saludable, en situaciones de riesgo para poder alcanzar un bienestar emocional

(en Olivas, 2016).

De acuerdo a investigaciones previas se infiere que la relación de resiliencia e

inteligencia emocional es directamente proporcional. Nuñez y Luzarraga (2017) evidencian lo

mencionado, ya que, realizaron un estudio previo en adolescentes utilizando las variables

(resiliencia e inteligencia emocional) escogidas para este proyecto, de las cual se halló que la

inteligencia emocional va cumpliendo un papel fundamental en el acrecentamiento de las

habilidades emocionales ayudando ha adaptarnos a las dificultades que se nos presenta a lo

largo de nuestras vidas. Tomando en cuenta lo explicado podemos establecer una relación entre

la resiliencia y la inteligencia emocional, pues para que esta última sea óptima se debe trabajar

la adaptación a situaciones difíciles, y para ello hacemos uso de la resiliencia como recurso.

En cuanto a la inteligencia emocional, De la Vega (2010) expone que es característica

de aquellos que reconocen sus sentimientos y las controlan de manera adecuada, y que además

son capaces de reconocer los sentimientos de otras personas. Este autor refiere a Rogers (1976)

con su concepto de autoaceptación, la cual está ligada al concepto de resiliencia. Además,

Mayer, Salovey y Caruso (2000) exponen que las personas con mayor resiliencia obtiene un

nivel alto de autoconfianza, pues esto les permite enfrentar de manera positiva las situaciones

adversas de la vida generado en ellos una sensación de bienestar emocional (en Cejudo, López

y Rubio, 2016).
Este proyecto de investigación pretende identificar y conocer cuál es la relación que

existe entre la resiliencia y la inteligencia emocional de adolescentes que provienen de padres

separados. Con la finalidad de obtener resultados que contribuyan a futuras investigaciones, las

mismas que pueden realizar programas en beneficio de los adolescentes.

Gonzáles (2016), menciona que el término de resiliencia fue adoptado por las ciencias

sociales para señalar a aquellas personas que, habiendo nacido con circunstancias de alto

riesgo han podido desarrollarse de manera adecuada, “psicológicamente sanos y socialmente

exitosos”. Para la psicología, esta expresión denota un aspecto dinámico, en la cual el

individuo traumatizado logra dominar y restaurar determinados problemas a lo largo de su

crecimiento como persona.

La resiliencia según González (2007) es la capacidad para adaptarse por medio de la

interacción entre los atributos de la persona y su entorno familiar, social y cultural, los cuales

ayudan a superar adversidades de manera constructiva (en Gonzáles, 2016). Esta capacidad

de adaptación se da en niños, adolescentes y adultos, pues es propio del ser humano dominar

y vencer los infortunios de la vida. Sin embargo, la resiliencia va surgiendo con el paso del

tiempo, así lo menciona Masten y Coatsworth (1998), quienes entienden a la resiliencia como

un constructo dinámico en el cual hay fenómenos comprometidos para llegar a una

adecuación exitosa teniendo como contexto a las dificultades cotidianas, las mismas que son

significativas para el desarrollo (en Gonzáles, 2016). La resiliencia se va fortaleciendo a

medida que el individuo va teniendo experiencias desagradables, pero a su vez las va

superando haciendo uso de recursos personales, las cuales contribuyen a la maduración de la

psiquis.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2017), la actividad, la flexibilidad

y la adaptabilidad de los adolescentes y niños hace que logren desarrollar con mayor facilidad

una resiliencia, la misma que responde adecuadamente al contacto con otras personas.
Asimismo, durante esta etapa se encuentran preparados para responder a cualquier estímulo,

llevar una comunicación fluida, demostrar empatía, afecto y tener comportamientos

prosociales, los cuales incrementan la inteligencia emocional y mejora las relaciones families.

En esta perspectiva, es necesario seguir con la siguiente variable, la cual ha sido definida y

redefinida por distintos autores a lo largo del tiempo para su mayor comprensión.

En el año 1990, Salovey y Mayer realizaron la primera formulación teórica del

concepto de inteligencia emocional los cuales estuvieron en dos artículos publicados, uno de

ellos titulado Emotional Intelligence. En la formulación del concepto inicial, los autores

tratan de unir las diferentes líneas de investigación sobre inteligencia y emociones, revisando

las áreas de estudio relevantes, como las investigaciones de neurociencias y psicología

clínica. Así mismo, realizaron un estudio empírico empleando un test de habilidad de

reconocimiento de emociones para evaluar diferentes aspectos de la inteligencia emocional.

Dada la primera formulación teórica del concepto de inteligencia emocional por los autores

ya mencionados, Goleman en el año 1995, hace uso de esta propuesta para desarrollar su

propia visión sobre la inteligencia emocional, en la que incluye otros conceptos como la

motivación y las habilidades sociales.

Salovey y Mayer en el año 1997, realizaron una teoría donde resalta que la

inteligencia emocional es la habilidad para percibir, asimilar, comprender y regular las

propias emociones y las de los demás, donde fomenta el crecimiento emocional e intelectual.

(en Anadón, 2006).

Por otro lado, Bar-On (2010) refiere que la inteligencia emocional es un conjunto de

competencias y habilidades que determinan cuán efectivamente los individuos se entienden,

comprenden a otros, expresan sus emociones y afrontan las demandas de la vida cotidiana (en

Fragoso, 2015).
Mikulic, Crespi, Cassullo (2010), exponen que diversos estudios han analizado

cómo la presencia de emociones positivas y la capacidad para percibir, expresar y regular


las propias emociones, favorecen el desarrollo de estrategias creativas en la resolución de
problemas, incrementan los recursos personales y sociales, y se asocian con distinto factores
de protección, tales como la autoestima, el optimismo, la introspección, el sentido de vida,
las redes sociales afectivas, la cohesión y la comunicación familiar, entre otros. (p.71)

Esta cita evidencia que en anteriores investigaciones se ha podido demostrar que la

relación entre resiliencia e inteligencia emocional se presenta de manera directamente

proporcional, es decir a medida que incrementa la inteligencia emocional de la persona, está

también incrementa su capacidad de afrontamiento ante situaciones de estrés; es decir

incrementa la resiliencia en la persona.

Asimismo, Armstrong, Galligan y Critchley (2011), mencionan que la inteligencia

emocional puede estar directamente conectada con la resiliencia, ya que la inteligencia

emocional actúa de manera adaptativa ante situaciones estresantes, es por ello que refieren

que la inteligencia emocional antecede a la resiliencia (en Magnano, Craparo, Paolillo,

2015).

Martínez (2015) menciona que existe una influencia directa en los hijos, por la

separación de sus progenitores, demostrándose en una muestra de jóvenes, donde hombres

eran el 88.1% y mujeres en el 11.9% de la misma. Se dice que, en cuanto al nivel de

resiliencia de la muestra, el 17.8% tenían un nivel bajo, el 33.7% se encontraba un nivel

medio, el 34.7% en un nivel adecuado, y el 13.8% en un nivel óptimo. Donde al final, salió

con un resultado de 124.0 como media y con un nivel de resiliencia medio – adecuado.

Por otro lado, tenemos el nivel de inteligencia emocional, donde encontramos los

porcentajes de 86.1%, 82.2%, 67.3%, en cuanto al bienestar adecuado, autocontrol adecuado,

adecuada emocionalidad respectivamente. Y en general, el 94.1% presentó una inteligencia

global adecuada. Además, la investigación acepta su primera hipótesis, la cual era que
realmente existe una relación positiva y significativa entre la resiliencia y la inteligencia

emocional.

Por otro lado, Cejudo et al, (2016) en su investigación titulada “Inteligencia

emocional y resiliencia: su influencia en la satisfacción con la vida en estudiantes

universitarios” brinda resultados de relación respecto a la resiliencia e inteligencia emocional.

Para ello, se plante 4 objetivos, los cuales son: 1)examinar la relación existente entre la

inteligencia emocional rasgo, resiliencia y satisfacción con la vida, 2)analizar si los

estudiantes con mayor puntuación en resiliencia tendrán mayor satisfacción con la vida,

3)analizar si los estudiantes con mayor puntuación en reparación emocional tendrán mayor

nivel de satisfacción con la vida y 4) determinar la influencia de la IE rasgo y la resilienci

sobre la satisfacción con la vida. Respecto al primer objetivo se evidencia la existencia de la

relación entre la inteligencia emocional y la resiliencia. Por ello, los autores presentan tres

cualidades, las cuales son: la inteligencia emocional rasgo, atención emocional (IERA);

inteligencia emocional rasgo, claridad emocional (IERC) e inteligencia emocional rasgo,

reparación emocional (IERR), los cuales obtuvieron correlaciones con la resiliencia de (p <

0.05=0.11); (p > 0.05=0.34) y (p > 0.05=0.37), respectivamente. Entonces, esta

investigación arroja que la relación entre ambas variable es estadísticamente significativa y

positiva; sin embargo en la puntuación se observa que va desde correlación positiva muy baja

hasta baja.

El presente trabajo tiene como objetivo general determinar la relación de la

inteligencia emocional en hijos con padres separados de la I.E.P Santísima María, desde un

enfoque cuantitativo no experimental con un diseño correlacional. Según Cazau (2006), este

diseño tiene como objetivo medir la relación que existe entre dos o más variables, pretende

determinar si hay una correlación, el tipo, grado e intensidad; en otras palabra, busca

determinar cómo se relacionan los diversos fenómenos de estudio entre sí (en Ato, López y
Benavente, 2013). Se ha considerado investigaciones previas que indican de que existe una

relación positiva entre ambas variables. Por ello, nuestro trabajo de investigación plantea

como hipótesis de estudio que existe relación positiva entre la inteligencia emocional y

resilencia en hijos con padres separados de la I.E.P Santísima María. Por lo que, tenemos

como objetivos específicos los siguientes:

OE1 : Describir el nivel de inteligencia emocional que se da en hijos con padres

separados de la I.E.P Santisima Maria.

OE2: Describir el nivel de resiliencia que se da en hijos con padres separados de la

I.E.P Santisima Maria.

OE3: Establecer las diferencias de la inteligencia emocional en hijos con padres

separados de la I.E.P Santisima Maria, según grado y sexo.

OE4: Establecer las diferencias de la resiliencia en hijos con padres separados de la

I.E.P Santisima Maria, según grado y sexo.

Método

Participantes

Las características de la población de estudio que serán tomadas en cuenta son:

adolescentes de ambos sexos que tengan una edad entre 12 a 16 años, los cuales se

encuentran en los grados de 1° a 5° de secundaria de la I.E.P Santísima María. La Directora

General de la Institución mencionó que el total de alumnos en este rango de grados es de 380

alumnos. La población será seleccionada por la característica de tener padres separados, no

se incluirá aquellos adolescentes con discapacidades físicas o mentales ni pertenecientes a un

nivel socioeconómico bajo.Cabe resaltar que, en el presente proyecto se involucra a todos los

elementos de la población, por tanto no se especificará el tipo de muestreo ni el cálculo del


tamaño de la muestra. En la Tabla 1 se puede apreciar las características sociodemográficas

de la población a estudiar.

Tabla 1

Descripción sociodemográfica de la población.

La tabla muestra que hay más mujeres (52,63) que hombres, el nivel socioeconómico medio es predominante

con 57.89%.

Instrumentos

Inteligencia emocional: Para evaluar esta variable se utilizará el EQi-YV BarOn

Emotional Quotient Inventory, en honor al nombre de su autor, Reuven BarOn con

procedencia canadiense (Toronto). La adaptación peruana estuvo a cargo de Nelly Ugarriza

Chávez y Liz Pajares Del Águila. La prueba se puede aplicar de manera individual o

colectiva, de forma completa o abreviada, por ello la duración no tiene límite de tiempo, ya

que de manera completa puede ser de 20 a 25 minutos y de manera abreviada de 10 a 15

minutos, aproximadamente. Su aplicación es especialmente para niños y adolescentes entre 7

a 18 años.
Este instrumento está compuesto por 60 ítems que permiten identificar las habilidades

de inteligencia emocional agrupadas en cinco componentes: (a) componente intrapersonal,

(b) componente interpersonal, (c) componente adaptabilidad, (d) componente manejo de

estrés, y (e) componente estado de ánimo en general. El cuestionario cuenta con propiedades

psicométricas satisfactorias, sus escalas para el grupo de edad de 13 a 15 años tienen índices

de consistencia interna entre 0.80 y 0.91. Su validez se realizó mediante técnicas de análisis

factorial y revisando su relación con otras medidas de IE, factores de personalidad e índices

de conductas problemáticas. Bar-On y Parker (2000) aseguran la confiabilidad de las escalas

valoradas en el cuestionario EQ-i: YV, con valores que oscilan desde 0,84 (escala

intrapersonal) hasta 0,89 en relación al total del cuestionario (en Prieto, Ferrándiz , Ferrando,

Sáinz, Bermejo y Hernández, 2008). Asimismo, Extremera, Fernández y Mestre analizan la

validez de la prueba original y los resultados para depresión(BOI), depresion (Zung),

estabilidad emocional, aprehensión, valor social y cariño social son (r=~0,56); (r=-0,66);

(r=0,51 a 0,72); (r=-0,47 a -0,55); (r=O,49 a 0,51) y (r=O,26 a 0,51) respectivamente. El

instrumento en mención tiene diversos usos en el ámbito educativo, clínico, médico y en la

investigación. Cabe mencionar que la version que se utilizará será la adaptada al Perú por

Nelly Ugarriza Chávez y Liz Pajares Del Águila, ya que maneja un contexto actual de los

niños peruanos.

Resiliencia: La escala de Resiliencia ( ER - 14; Wagnild & Young, 1993), adaptada al

español por Heilemann, Lee y Kury (2003) fue creada para identificar el grado de resiliencia

individual, considerado como una característica de personalidad positiva que permite la

adaptación del individuo frente ha adversas situaciones. La escala de resiliencia (RS-14) mide

dos factores: Factor I: Competencia Personal (11 ítems, autoconfianza, independencia,

decisión, ingenio y perseverancia) y el Factor II: Aceptación de uno mismo y de la vida (3

ítems, adaptabilidad, balance, flexibilidad y una perspectiva de vida estable).


El autor Wagnild de la escala original plantea los siguientes niveles de resiliencia,

entre 98-82=Muy alta resiliencia; 81-64=Alta resiliencia; 63-49=Normal; 48-31=Baja; e 30-

14=Muy baja. Todos los ítems se basan en una escala de 7 puntos y están escritos en forma

positiva. La consistencia interna es de un α = .89.

Sin embargo, la prueba que se realizará en este proyecto, será La escala de resiliencia

creado por Wagnild y Young, adaptado al Perú por Novella (2002). La prueba está

conformada por 25 ítems ; La aplicación puede ser colectiva o individual con una duración de

entre 25 a 30 minutos. Esta prueba está dirigida para adolescente y adultos. Tiene como

objetivo evaluar las siguientes áreas: confianza en sí mismo, ecuanimidad, perseverancia,

satisfacción personal y el sentirse bien solo.

Procedimiento Commented [1]: con cuantas personas apoyaran y el


tiempo que durara
Para esta investigación los participantes deberán realizar las escalas EQi-YV BarOn Commented [2]: al final,com cronograma de aciones
en tabla
Emotional Quotient Inventory y Resilience Scale (RS-14)-Escala de Resiliencia (ER-14).

Para ello, se contactó con el I.E.P SANTISIMA MARIA (COLEGIO MATEMÁTICO -

CHORRILLOS) para obtener información sobre la cantidad de participantes que existen

dentro del rango de edades escogidos, es decir, de 1ro de secundaria hasta 5to de secundaria.

El objetivo es que se identifiquen a los jóvenes que tienen a sus padres separados, esto desde

nuestra población requerida de 380 jóvenes. Luego se tratará con cada participante y se les

explicará cuál es el objetivo de la investigación, para luego invitarlos a participar del

proyecto de manera voluntaria. Acto seguido, los que acepten realizar el cuestionario, se les

pedirá que lean y firmen un consentimiento informado, detallando el uso que se le dará a la

información que nos brindan, ya que será de manera anónima y de uso exclusivo para temas

de la investigación en curso.
Para el análisis de los datos, se utilizará el programa estadístico IBM SPSS versión 24. En

cuanto al análisis descriptivo, se reportará medidas de tendencia central y variabilidad de las

respectivas variables Resiliencia e Inteligencia emocional a través de la media aritmética y la

desviación estándar de las puntuaciones obtenidas en cada escala. Posteriormente, se

procederá a establecer si es que la distribución de las puntuaciones de cada variable tiene un

adecuado ajuste a la curva normal. Para ello, se aplicará la prueba de Normalidad de

Kolmogorov-Smirnov.

De acuerdo, a los resultado que se obtengan en el procedimiento anterior se escogerá entre

utilizar una prueba paramétrica o no paramétrica, es decir, si se determina que existe una

distribución normal en los valores, se debe proceder a elegir la prueba paramétrica

Coeficiente de Correlación producto momento de Pearson. Por otro lado, si se determina que

existe una distribución no normal se procederá a elegir la prueba no paramétrica de

Correlación de Spearman.
Referencias:

Ato, M., López, J. J., & Benavente, A. (2013). Un sistema de clasificación de los diseños de

investigación en psicología. Anales de psicología, 29(3), 1038-1059.

Anadón, O. (2006). Inteligencia emocional percibida y optimismo disposicional en estudiantes

universitarios. Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 9 (1), 1-

13.

Cardozo, G., & Alderete, A. (2009). Adolescentes en riesgo psicosocial y resiliencia.

Psicología desde el Caribe, (23), 148-182.

Cejudo, J., López-Delgado, M. L., & Rubio, M. J. (2016). Inteligencia emocional y

resiliencia: Su influencia en la satisfacción con la vida en estudiantes

universitarios. Anuario de Psicología, 46(2), 51-57.

De la Vega Estrada, J. F. (2010) La Resiliencia y sus

Componentes como Indicadores de Inteligencia Emocional-Edición Única.

Del Valle, I. D., & Castillo, M. Á. S. (2010). Inteligencia emocional: Una revisión del

concepto y líneas de investigación/Emotional intelligence: A concept review

and research lines. Cuadernos De Estudios Empresariales, 20, 107-126.

Retrieved from

https://search.proquest.com/docview/1020166519?accountid=43860

Fernández-Berrocal, P., & Extremera Pacheco, N. (2009). La Inteligencia Emocional y

el estudio de la felicidad. Revista Interuniversitaria de Formación del

Profesorado, 23 (3), 85-108.

Fragoso, R. (2015). Inteligencia emocional y competencias emocionales en educación

superior, ¿un mismo concepto?.Revista Iberoamericana de Educación Superior,

VI (16), 110-125.
González, N., & Valdez Medina, J., & Zavala Borja, Y. (2008). Resiliencia en

adolescentes mexicanos. Enseñanza e Investigación en Psicología, 13 (1), 41-

52.

González, N. (2016). Resiliencia y personalidad en niños y adolescentes. México:

Universidad Autónoma del estado de México.

Magnano, P., Craparo, G., & Paolillo, A. (2016). Resilience and Emotional

Intelligence: which role in achievement motivation. International Journal of

Psychological Research, 9(1), 9-20.

Martínez, A. (2016). Importancia de la resiliencia e inteligencia emocional en el

consumo de cocaína.

Mikulic, I. M., Crespi, M. C., & Cassullo, G. L. (2010). Evaluación de la inteligencia

emocional, la satisfacción vital y el potencial resiliente en una muestra de

estudiantes de Psicología. Anuario de investigaciones, 17, 169-178.

Nuñez y Luzarraga. (2017). Relación entre resiliencia e inteligencia emocional.

28/04/2018, de compueducación.com Sitio web:

https://www.campuseducacion.com/blog/revista-digital-docente/relacion-

resiliencia-e-inteligencia-emocional/9480/

Olivas Castro, D. R. (2016) Resiliencia y Estilos de afrontamiento en niños con padres

divorciados.

Pacheco, N., & Berrocal, P. (2016). Inteligencia emocional y educación: Psicología.

Editorial Grupo 5.

Retiz Flores, O. (2016). Resiliencia, bienestar y expresión artística en jóvenes en

situación de pobreza.
Ugarriza Chávez, N., & Pajares Del Águila, L. (2005). La evaluación de la inteligencia

emocional a través del inventario de BarOn ICE: NA, en una muestra de niños y

adolescentes. Persona, (8), 11-58.

Valdés Cuervo, Á. A., Martínez, E. A. C., Urías Murrieta, M., & Ibarra Vázquez, B.

G. (2011). Efectos del divorcio de los padres en el desempeño

académico y la conducta de los hijos. Enseñanza e investigación en

psicología, 16(2). 295-308

Prieto, M. D., Ferrándiz, C., Ferrando, M., Sáinz, M., Bermejo, R., & Hernández, D. (2008).

Emotional intelligence in high-ability students: a comparative study between Spain

and England. Electronic Journal of Research in Educational Psychology, 6(2), 297-

320.

Extremera Pacheco, N., & Fernández Berrocal, P., & Mestre Navas, J., & Guil Bozal, R. (2004).

Medidas de evaluación de la inteligencia emocional . Revista Latinoamericana de Psicología, 36 (2),

209-228.