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Comite editorial editorial

Diana Calzaretto
Raul Giordano
Graciela Graham (dirección)
María Teresa López

Versión en español de la obra titulada


-Allá, Lacan? -Certainement Pas.
de Jean Allouch,
publicada originalmente en francés por EPEL, París,
1998. ISBN: 2-908855-33-X.
Edición corregida y aumentada de la edición en francés:
132 bons mots avec Jacques Lacan, Toulouse, Éres, 1984,
y de la edición en español: 132 ocurrencias con Jacques Lacan,
Traducción de Marcelo Pasternac y Nora Pasternac.

ISBN: 987-9432-03-7

© 20o1, Edelp
Ediciones de la école lacanienne de psyclzanalyse
Castex 3365, 1° C
(1425) Buenos Aires
Teléfono 4804-6785

Este libro es editado en coedición con Epe ele,


Editorial psicoanalítica de la letra A.C., México

Impreso en Argentina

l

:1
-Cie mente. o

JeanAilouch
1

Traducción de
1
Marcelo Pastemac y Nora Pastemac

Edelp
Edilliooos dala
éco/o /acanielll19 do psJIC/IanaJyso
Un café, cercano al consultorio de Jacques Lacan

Verba volant, scripta manent


Lacan replicaba, en forma de voto, a este proverbio latino,: "Ojalá los
escritos permaneciesen, lo cual es más bien el caso de las palabras: pues
de éstas la deuda imborrable por lo menos fecunda nuestros actos por
sus transferencias". ("Seminario sobre La Carta Robada" en Escritos 1,
Siglo XXI, 1984, p. 21)
Lista

Distinguimos con una tipografía diferente (romana, itálica y en negritas)


las ocurrencias publicadas respectivamente en 1984, 1992 y 1998). Esta
estratificación es todavía históricamente expresiva: ocurrencias en un·
primer tiempo censuradas, ocurrencias aparecidas más tardíamente en
el "se dice", ocurrencias soltadas cierto día en el alboroto de la pelea de
los que estaban a favor y en contra de Lacan, ocurrencias que ya no
ponían en cuestión del mismo modo a tal o cual protagonista, etc.

Practica analítica
133 ocurrencias (57+ 36 + 40)

¿a la cama ... , de verdad?


¿a la moda Clérambault?
a los acantonados
¿a quien se le para?
¿acto fallido?
¿afuera?
anticipación
¿apariencia?
arrebato
asunto arreglado
¿ausencia?
belleza
buen día
café caliente
casamiento
cayó en la trampa
ciérrela
cita
8

comenzamos
confesión
conflicto con respecto al próximo encuentro
conjuro
conocimiento paranoico
contratiempo
conversación de café entre dos analizantes
cuando 100 francos se convierten en 300
cuando "permitirse" no es "autorizarse"
¿cuánto vale la palabra?
cuestionarniento
dado pagado
de la contemplación
de un buen uso del esquema L
del yo
demasiado caro
denegación es ley
denegación es ley (2)
desanálisis
después de después
deuda
dialéctica de una intervención
dicha
donde se ve a Lacan fijar el precio de las sesiones
dos candidatos para un diván
el analizante tenía razón
él habla de mí
el psicoanálisis, su público y el Estado
él se habrá olvidado a sí mismo
en caso de necesidad
en curva
entenderse bien
9 Lista

¡entonces se trataba de eso!


entretener al gallinero
errare lacanum est
ese nudo ese fuego
eso es
¿eso habría sido un privilegio?
eso suele ocurrir
estar o no estar en análisis
extender
falo imaginario
falsa indiscreción
falta de ortografía
felicitaciones +++
feminidad
fin de análisis
fin de análisis (2)
fobia con nombre propio
Gloria
Gloria (2)
Gloria (3)
Gloria (4)
Gloria (5)
go-between?
¿habló él?
hola ... ¿La can?
importancia
indicación de analista
inscripción en la EFP
interpretación
irrupción del gran Otro
jaque al parricida
Lacan no contento
10

lamentos
Land-Rover
leer y releer
lenguas
¿literato o psicoanalista?
malestar en el análisis
medicina
neologismo o inte1pretación
no habría habido sesión
nombre falso
oposición
papá refunfuña
parto
pasa o fracasa
pedido de gracias
placer
pleonasmo
¿pleonasmo?
primer pago
primera noticia
primera sesión con Lacan
prohibición
proposición
puercoépico
puntual
que ... que ... que ...
¿qué? ¿primero?
¿quién es paciente?
¿quién paga los gastos?
rabia y dulzura
remolino de la demanda
saber
JI Lista

sala de espera
se robaron el bastón (la canne)
sesión de seminario, sesión de análisis
sesión por sesión
sesiones cortas
simbólico
sin aliento
¿soíiar cuenta?
suicidio
suspensión de la realidad
transcripción
transferencia
turbada
una palabra de más
vacación
verbosismo
videncia
¿y ahora?
zen-análisis

Presentación de enfermo
30 ocurrencias (22 + 6 + 2)

a pesar de todo
a un transexual
advertida
aliento
amigos
consigna
culpabilidad
curación
en los límites del saber
12

engranaje
es simple
escándalo
esquizofrénico
gentil mamá
hipnosis
indicación de analista
Lacan difiriendo de él mismo
los elegidos perdonan
marido birlado
marido y mujer
moraleja
palabra impuesta
prescripción, en la dirección del pelo
puesta a punto
¿quién lo dirá?
¿sabe?
sonrisa
telepatía
¿topología... o geometría?
un tipo como yo

Práctica del control


31 ocurrencias (15 + 1 + 15)

a cien francos el "re"


a perpetuidad
analizar, banalizar
billetes y besamanos
ciertamente, pero el daño ya estaba hecho
conclusión
control, luego análisis
13 Lista

desprendimiento
¿dijo usted: "es falso"?
dormir en sesión
el florón
ella y él
en flagrante dormir
falda hendida
fin de análisis
¡ganado! pero, ¿a qué precio?
gustar
hacer una falta de haberse equivocado
histeria
imitación y confianza mesurada
incompatibilidad
¿intercambio?
lección de lectura literal
mejor partir que terminar
objeto 1 sujeto
perdido
¿quién huía de quién?
retoma
ser o no ser médico
un significante como último recurso
viraje

Historia del movimiento psicoanalítico


(118 ocurrencias (32 + 29 + 57)

a los de la Escuela Normal Superior


admiración sincera
ahumar la ENS
alumno grado cero
14

antinómico Lacan
anti-Edipo
botella de Klein
can 1?
¿cártel?
¿casualidad o destino?
cólera y creencia
¿cómo lo decía?
como lo dice ...
¿cómo puede él...?
común medida
confirmación de olvido
confirmación
¿confusión?
cuando Lacan forma parte de la revista
cumplido indirecto
chifladura por chifladura
definición del seminario
dejado
del lecho
del sujeto supuesto saber
delirante Lacan
Descartes ... sobre la mesa
desfallecimiento del ddctico
dialogo entre Lacan y el revolucionario
disolución
divorcio a la lacaniana
ducha lacaniana
el agregado de lo que viene ... antes
¿el alumno... tal como en sí mismo?
el fenómeno lacaniano
el inconsciente
15 Lista

el secreto de Lacan
el último seminario
en casa de Charcot
en resto
en todo caso, yo ...
enrolado
entre los nipones
envejecer
envío de un cliente
error de persona
escritos
escuela o relación
¿eso se ve en el cartel ?
¿especialista?
estimación sin mucha estima
facilidad
firma
fundación de la Escuela Freudiana
¡hablad, oh muros!
imperdonable
¿ingenuidad?
intervención en el seminario
¿intimidación?
¿ironía?
l 1 liZ
la Escuela de la Causa Freudiana
Lacan jurado
Lacan y lo lacaniano
laguna
¿leyenda?
littoral
lugar-teniente de Lacan
16

llamado al orden
¿malentendido?
malentendido en alemán
masturbación freudiana
mentiroso
mierda
mil novecientos sesenta y ocho
nominación
nominaciones
obstáculo
olvido de los nombres propios
opinión 1 aviso
¿paralelo comprometedor?
pase por escrito
perversión
¿propaganda?
¿provocación surrealista?
pruebas al canto
psicoanálisis a la lacaniana
¡qué historia!
regreso inmediatamente
relleno de farsa
respeto
respuesta a una invitación
retorno de la demanda
retruécano
rey negro leyendo
se cuenta en el Instituto
sentencia
sesiones cortas
síganme
Sigmund
socialista
17 Lista

sin elección
síntesis
socrático
Sylvia se entromete
tachado, sí, ¿pero cómo?
televisión
televisión (otra vez)
terreno de Lacan
topografía
totalitario[a]
traducciones
traductores
¿una respuesta?
verdadera verdad
vida y pito de jesuita
vitrina secreta
yo soy claro

Encuentros
35 ocurrencias (8 + 9 + 18)

a pícaro, pícaro y medio


bebé lloroso
caro libro
¿cartesiano .•. hasta en eso?
¿católicos no romanos?
cena mundana
comprender
¿confrontación evitada?
cuando Roman Jakobson encuentra a Jesús
desestrellato
donde le aprieta el zapato
18

Duras relata
el gran secreto de la elocuencia
el instante de beau voir
el origen del mundo
encuentro con Goebbels
evidencia
¿farsante?
Heidegger psiquiatra
incorporación real de un objeto simbólico
interpelado
¿LaKant?
¿lapsus interpretativos?
las manos sucias
los Escritos y el pegamento
mi mujer, Blanchot y yo
nazismo
¡no podía no saber!
optimismo
pesado
por qué hacer sencillo...
presidimitir
¿qué es lo que tiene?
sin su five o'clock té
un mueble
lntroducció 1m
En resumen, le aconsejamos que no compre este libro, sino que
lo lea en una o varias veces, en una FNAC o en alguna librería
tolerante ... 1

... así terminaba un comentario sobre la primera edición de la presente


obra, que apareció en una revista de psiquiatría. En aquella época ( 1984),
yo había recopilado, sin buscarlas, 132 ocurrencias con 1acques Lacmz.
Como los anillos borromeos, que son susceptibles de venir los unos en
lugar de los otros y que también constituyen cadena a partir de 3, esas
cifras -1, 2, 3- estaban destinadas a girar [rotar]. Así, la segunda edición,
en español (1992), incluyó 213 ocurrencias 2, como fueron llamadas;
ésta, 321: la constricción de esas tres cifras la vuelve saturada.*

¿Pero qué era este libro para suscitar tan extraño consejo de lectura?
¿Y, si ocurriera que el consejo fuera seguido, qué diría sobre el libro
tan incómoda lectura? Porque leer de pie, entre apretadas estanterías, o
con las nalgas en el suelo, mientras que otros visitantes de la librería le
pasan a uno por encima más o menos salvajemente (cuando no lo pisan),
no es una buena posición para mantenerla durante cierto tiempo. Esta
lectura tan particular, que el libro provocaría, dice con toda seguridad
algo sobre él. ¿Pero qué? Bueno, estaba escrito también, con letra grande,
a manera de título de este comentario. Se trataba (y sigue tratándose)
"de malas ocurrencias". Entonces eso fue lo que hubo que encontrar:
un título que no desconocía3 una característica primordial de la obra, un

1 Alain Chevrier, "De mauvais baos mots" ["Malas ocurrencias"], Nemtre,

3 de abril de 1988.
2
Jean Allouch, 213 ocurrencias con Jacques Lacan, traducción de Marcelo
Pastemac y Nora Pastemac, México, Sitesa, 1992.
* via. infra, nota 9 en el "Preámbulo" de la primera edición (N. del E.)
i. 3 Juego intraducible entre "connerie" (pendejada) y "connaissance"

(conocimiento). [N. de T.] Sobre la función de la connerie, vid. infra. el


"Preámbulo" de la primera edición.
20

título que apareció entonces del lado del lector: 132 malas ocurrencias
con Jacques Lacan. ¿Pero "malas" en qué?

El título del comentario elevaba hasta la contradicción la tirantez presente


en el consejo conclusivo: leer, sí, pero sin comprar; y, particularmente,
sin pagar.¿ Y entonces quién pagaría? Curiosamente, esa relación con el
libro, donde no reina la inocencia, donde la desconfianza, prescrita, sería
de buen ver, mete al librero en la jugada. Esta lectura se hará a sus expensas.
Baste imaginar el estado de la obra ofrecida en su establecimiento después
de que unas cuantas decenas de lectores lo hayan recorrido como se
aconseja; le será un poco difícil vendérselo a aquél que, por no haber
oído el juicioso consejo, o por haber decidido no seguirlo, pagara su
precio.

El consejo era notable por otros dos rasgos que subrayaban su envidia-
valencia. Por un lado el artículo suscitaba a pesar de todo el acto de
compra al ofrecer, en un formato bastante grande, una reproducción de
la cubierta de la obra.

Por otro lado, el autor del comentario, como si se hubiera entrampado a


su pesar en el juego de palabras, agregaba de su cosecha, o, para decirlo
de otro modo, se ponía a su vez a contar algunas ocurrencias. Casi el
colmo para alguien que las llama "malas": cita la de Didier AnzieÚ, que
ubicaba a Lacan como ese psicoanalista famoso "por haber logrado
alargar la duración de las curas acortando la de las sesiones", y señala a
sus lectores algunos lugares donde podían encontrar otras (varias han
sido retomadas aquí, el lector bulímico podrá entretenerse identificando
procedencias). No podía decir más claramente que, también en su opinión,
estas malas ocurrencias figuran como malas buenas anécdotas.

''Malas" ... ¿técnicamente?


Esto descarta una primera versión de este "malas". No es tanto que estas
ocurrencias sean malas como ocurrencias, digamos en su ocurrencialidad,
2! Introducción

Dibujo retomado de los


Fliegende Bllitter.
Viene acompañada por dos
diálogos:
- Diga, profesor:
¿para qué tantas ranas cuan-
do bastaría una para predecir
el tiempo?
- ¡Por supuesto!
Pero si son muchas, podrán
reunirse en concilio para los
casos difíciles.

"técnicamente", en el sentido en que Freud estudia la "técnica" de un


chiste. Sobre este punto, sin embargo, en un preámbulo, no dejé de
recordar lo que debía serlo, dadas las circunstancias (el temor por la
reputación de Lacan que la publicación de estas ocurrencias suscitaba),
a saber, que la ocurrencia, como el chiste, tiene su público, que puede
ser recibida como buena aquí y mala allá.
Entonces, si nuestro detractor encontraba malas estas ocurrencias, esta
sordera (vista desde nuestro punto de observación, pero también desde
otros, lo es) tenía de antemano su sitio en la obra. Además, este sitio se
22

precisa a partir de que nos dice, de entrada, de la manera más abierta y


franca, cuál es su posición con respecto a Lacan: Lacan era, según él, un
nuevo Mesmer. Semejante juicio debía tener como efecto que el espíritu
de algunas ocurrencias se le escapara, empezando por aquellas en las
que se revelaba que Lacan había sido algo más que un avatar del célebre
magnetizador, pero es cierto que cada uno tiene las ocurrencias
autorizadas por su transferencia.

Al hacer que se supiera que él no se tragaba, o en todo caso no de buen


grado, ese bocado de agudeza, subrayaba un componente efectivamente
presente. Es posible, al leer alguna ocurrencia, quedarse de palo, o incluso
pensar que no existe en ella ei más mínimo rasgo de agudeza. ¿Dónde
está la agudeza cuando Jacques Lacan le dice a Marguerite Duras: "No
sabe usted lo que dice"? ¿O cuando le declara a Fran~ois Perrier: "Usted
me toma por una botella de Klein"? O aún, caso límite, ¿dónde está la
agudeza cuando no envía un ejemplar de sus Escritos a la biblioteca de
su escuela? Y de seguro se puede pensar que lo que le fue dicho a Duras
es falso, tonto, inconveniente, o incluso que es muestra de patanería. O
que Lacan delira al creer saber por quién lo toma Perrier. En resumen,
que esas historietas no tenían nada que ver con la ocurrencia. Sin embargo,
dicha posición descuida lo que no se puede descuidar en ningún caso, a
t saber, que eso fue relatado, informado como tal. Una negligencia
inmediatamente ratificada por otras dos. En efecto, por eso pasa al costado
de lo que realmente tuvo lugar, de la Wirklichkeit de la cosa. Por ejemplo,
no ver que la declaración hecha en ese momento a Duras era un cumplido;
sensible a ello (el lingüista diría: a la enunciación), nuestra estimada
Marguerite la recibió verdaderamente como una ocurrencia; no ver
tampoco que la frase dicha a Perrier le ofrecía a éste la clave, incluso la
clave de su transferencia con Lacan (si no, ¿por qué Perrier la habría
divulgado?), y el interlocutor de Lacan no ignoraba que, al no tener ni
exterior ni interior, esa botella no puede contener ningún líquido, y que,
por lo tanto, tomado así por botella de Klein, Lacan era nada menos que
~ el lugar de la falta de Perrier. Finalmente, otra negligencia es pasar al
Introducción

costado de la red misma de las ocurrencias entre ellas, en tanto que esta
red constituye enseñanza, y también es pasar al costado de lo que éstas
aportan a la enseñanza, no marginal, de Lacan.

Esa ocurrencia dicha a Duras y por Duras aclara, de una manera no


trivial, la interrogación pública: "¿Cómo sabe ella lo que yo enseño?" 4 ;
la frase dicha a Perrier ilumina poderosamente el acto de fundación de"
la Escuela Freudiano (vid. infra. la ocurrencia titulada de ese modo 5 , en
la página 292).

Es cierto que todo esto desaparece ampliamente cuando uno cocina la


historia con una salsa símil-universitaria, donde las influencias
intelectuales que compiten con la ambición de poder (ésta, se sugiere,
avasallaría a aquéllas), ni el humor, ni la agudeza, ni el acto tienen ya
sitio6 • Antes de que se comercializara esa "historia", el lugar de las
ocurrencias era ese margen a que da lugar toda enseñanza "digna de ese
nombre" (decía, sin regatear, Lacan). Todo se da entonces como si ya no
hubiera margen. Resulta que uno pierde, al mismo tiempo, tanto la
enseñanza como las ocurrencias, por no ser tomadas éstas como tales.

Sin embargo, ¿cómo no celebrar la efectiva puesta en juego de este


margen en la caricatura de Lacan que Franc;ois Perrier, asistente de la
sesión del 6 de marzo de 1963 del seminario, dibujaba justamente al
margen de sus notas de oyente (la caricatura está retomada aquí mismo,
en la portada)? O aun, muchos años más tarde, en la puesta en función

" Ejercicio de escuela: decir cómo estas dos aserciones pueden ir juntas.
5 Ejercicio de escuela: decir en qué la posición de Perrier es a veces la

misma.
6 Cfr. JeanA!louch, "Un Jacques Lacan n 'a guere d' objet ni d' expérience"

Revue du Lilloral, n° 38, París, E.P.E.L., noviembre de 1993, pp. 121-


154. Versión en español: "Un Jacques Lacan casi sin objeto ni
experiencia/A propósito de la obra de Elisabeth Roudinesco. La can.
Esbozo de una vida, historia de 1111 sistema de pensamiento. en Litoral,
W 17, Córdoba, 1994.
24

de soporte de escritura del borde del portón que abría el paso a la puerta
del consultorio de Lacan, donde un desconocido escribió un graffiti que
a la familia le costaría tanto bmrar (vid. infra. en este mismo libro, la
"ocurrencia foto", en la página 236)?

Calificábamos de "límite" el caso del no envío de los Escritos. Que Lacan


haya tenido intenciones o no de hacerlo importa poco; el hecho es recibido
como una ocurrencia si recordamos que esos Escritos están hechos para
"llevar al lector a una consecuencia en la que le sea preciso poner de su
parte" (cft: Escritos, pág. 4), por medio de lo cual se vuelve aparente que
ese no envío es coherente con su dirección y con su intención. Esa
ocurrencia subraya entonces un rasgo primordial, aunque desdeñado, de
la relación de Lacan, al escribir, con la Escuela F~eudiana: no la considera
como susceptible de no tener, o de no tener ya, que "poner de su parte";
con respecto a ella no juega así, y ésa es la enseñanza engastada en esta
ocurrencia, la pareja exotérico 1 esotérico (la oposición de una enseñanza
dirigida a todo el mundo y de una enseñanza deliberadamente vuelta
sólo hacia aquellos que la siguen y hecha para ellos) que aún hoy es tan
difícil aplicar al camino abierto lacaniano7•

Que a veces sólo haya ocurrencia para el que está en la jugada (¿pero
qué jugada? ¿será completamente colectivizable?), exige que semejante
recopilación esté firmada. ¿Y quién recibirá espontáneamente'como
agudo que Lacan haya proferido, desde su lecho: "¡Mis alumnos, si
supieran adónde los conduzco, estarían aterrorizados!"? ¿Quién se
encontrará en situación de captar que ese lecho, lugar de la enunciación
en el sentido más concreto de este término de "lugar", es la respuesta, no
el lecho que un freudiano ortodoxo rehuiría por temor de una relación
homosexual con Lacan (!),sino el que esa ocurrencia designa (pues tal
es su alcance de enseñanza parcialmente esotérica) en tanto que lugar
-terrorífico, por lo tanto- de la no relación sexual?

7
Cfr. Jean-Claude Milner, L'oeuvre e/aire, París, Seuil, 1995, cap. I.
25 Introducción

"Malos" ... ¿moralmente?


Pero estas ocurrencias son llamadas malas en un sentido distinto del
técnico. Vehiculizarían algo disonante, socialmente inconveniente.

Ahora bien, todas estas "ocurrencias" -seguía escribiendo


nuestro lector, decididamente indignado- son "malas
acciones".

Dejando de lado el "todas", abusivo 8 una vez más, hay algo de verdad
en esta observación. Particularmente, se acerca a lo que algunos -que se
supone que sentían simpatía por Lacan- temían para su reputación (y, de
rebote, para la de ellos mismos), a saber, que se transcribieran en negro
sobre blanco algunas de esas "malas acciones". A esto se agregaban los
temores provocados por las posibles reacciones de algunos protagonistas
de ocurrencias. ¡Dichos temores provocaron que llegáramos incluso a
consultar a un abogado especializado 9 ! Finalmente, se aceptó la
publicación de 132 bons mots con la doble condición: 1) de censurar
algunas ocurrencias, donde la "mala acción" parecía demasiado flagrante,
y 2) que yo adjuntara a algunos de ellos un comentario susceptible de
calmar de antemano a los tan mal llamados bien pensantes. Se necesitaron
así más de diez años; hubo que esperar a esta tercera edición para publicar

8 Algunas ocurrencias son incluso (¿costará mucho creerlo?) buenas


acciones, de ésas que el sentido común más obtuso cree saber. sin ninguna
reserva, identificar fácilmente. A riesgo de gastar ese sentido común,
nuestro lector es invitado aquí a hacer una lista de ellos. Otras veces, Lacan,
lejos de cometer una mala acción, de ser agente de una, se encuentra en
posición de paciente, a veces incluso hasta el punto de encontrarse
amordazado (vid. infra. la ocurrencia ¡hablad, oh, muros! p. 294 ).
9
Quién, como rasgo notable, se negó a presentar sus honorarios. Sirva
éste como un agradecimiento público, no solamente por esa negativa, sino
también y particularmente por el recibimiento que le reservó a la obra, al
confirmamos que él, que no estaba en la jugada del psicoanálisis pero que
no dejaba ciertamente de tener una fibra literaria, había apreciado su
agudeza.
26

finalmente sin concesiones un florilegio de ocurrencias con Lacan, para


poder dispensarse de jugar al obispo ahorrándole caritativamente al laico
cualquier ocasión de escandalizarse, para dejarle a San Pablo su (a fin
de cuentas) despreciativo "todo es posible, pero no todo edifica".

Particularmente, ese gran Satanás, el dinero, tan presente en la práctica


analítica de Lacan (¿pero no lo estaba acaso a la medida de su lugar en
nuestra sociedad de la mercancía?) habría de ser objeto de censuras. ¿Es
acaso el dinero lo que nuestro crítico ubica en primer plano cuando
presenta como una ocurrencia en su opinión al mismo tiempo típica y
mala el hecho de que Lacan le haya pedido, después de haberlo recibido
durante tres minutos, 500 francos a un padre que había venido a quejarse
con él del poco resultado del análisis de su hijo? ¿Si no, en qué habría
habido ahí una "mala acción"? ¿En qué habría habido una desviación
con relación a la deontología médica, desviación que merecería, se nos
afirma, una inculpación? Es necesario que uno nunca haya tenido que
vérselas con la intervención salvaje de un padre en el análisis de un
niño, intempestiva por producirse en un momento de viraje del análisis
y por impedir que ese viraje sea tomado, para no permitirse apreciar
como una posible cualidad de Lacan, ese día, dicho modo de despedir.
En efecto, ¿cómo puede el despedido perdonarle al analista de su hijo
que no lo haya dejado hablar en tanto padre (¿decir su padre-versión?),
si no es por haber aceptado dejar ahí una suma importante, dándole cuerpo
al hecho de que él mismo, y no forzosamente el padre de su hijo, habrá
consultado a Lacan ese día?

Con todo, si bien ciertamente no está validado para calificar a todas


estas ocurrencias como malas acciones (¡Incluso hay algunas buenas!
¡Y aun buenísimas!), y para emplear al referirse a ellas, de manera
confusa e inapropiada, esos términos que le vienen (¿pero acaso lo sabe?)
de Lacan (¿qué es un "pasaje al acto perverso"?), recibí de ese critico
como un cumplido lo que él consideraba como un reproche. ¿Me atreveré
a confesarlo?: algunas de esas aserciones me regocijaron. Si se suprime
el "desgraciadamente", podemos preguntarnos si no es confirmada en
27 Introducción

su pertinencia la publicación de las ocurrencias cuando él se ve llevado


a escribir:

El retrato de Lacan que se desprende, según estas anécdotas no


es, desgraciadamente, sólo una caricatura. En esto yace una gran
parte de la verdad del personaje.

Conste.

En cuanto al "desgraciadamente", viene directamente de la "razón


comunicacional", de esa razón que tendría, se nos_asegura, un "lado
bueno", el que detentarían "las personas comunes". Se habrá comprendido
que no se trata de un grito de la razón (lagos), sino del sentido común,
no de una ética sino de la moral más dependiente de lo patológico. ¿Cuál
es la fórmula, efectivamente, de ese grito? La que cabe esperar viniendo
de semejante lugar: "¡Qué escándalo!".

[... ]los grandes hechos atribuidos al individuo Lacan y relatados


en este libro, si es que realmente ocurrieron, son simple y
sencillamente escandalosos. El hecho de relatarlos con
admiración lo es también, si no es que más.

¡Que el sentido común se escandalice a propósito de una práctica analítica


que no se apartaba del campo paranoico de las psicosis, puede, por lo
menos, percibirse como un reconocimiento del hecho de que esta práctica
se ofrecía medios distintos de los del sentido común! Lo curioso es que
este grito sea propagado por una revista de psiquiatría y, por lo tanto, de
un lugar del que se podría esperar que, desde hace mucho tiempo, se
estuviera un poco advertido del hecho de que, en el abordaje de la locura
por la razón, el sentido común no lleva la voz cantante. ¿Si no, para qué
son los psiquiatras, los analistas?

"Malo"... ¿Lacan?
Pero nuestro detractor da testimonio, en el momento mismo en que
introduce la palabra "admiración", de que justamente yo no presenté a
28

Lacan tan admirable. ¡Si así lo hubiera hecho, él no se habría escandalizado


tanto! En efecto, hay una cantidad de ocurrencias (¿pero él las lee?) de
las que Lacan no sale especialmente engrandecido, susceptible de ser
idolatrado. Es cierto que algunas palabras o actos de Lacan pueden
suscitar que uno se quite el sombrero. ¿Tendremos miedo, al negarnos a
hacerlo, de que nos dé frío en la cabeza? Pero también vemos, con algunas
ocurrencias, que Lacan cae aquí en la trampa narcisista, allá aprecia el
agalma como el más trivial coleccionista, más lejos desemboca en un
fetichismo de dudosa ley, por allá intenta resanar un error propio, y más
lejos todavía se hace callar con razón, etc. Cegado por su transferencia
negativa con Lacan, el crítico no ve todo lo que, en este libro, podría
venir a alimentarla provechosamente. Proyectivamente, me atribuye la
erección de un Lacan siempre admirable. Es éste, por otro lado, un rasgo
común entre ciertos antilacanianos y ciertos adeptos: que Lacan sigue
siendo un ídolo. Incluso se ha hecho, con Lacan, y es una nueva ocurrencia
para agregar a la lista, una asociación llamada ¡Eolo! Como si se dijera:
"¡A volar!"

Pero no solamente se trata de Lacan. Y sobre todo es aquí donde nuestro


camarada da muestras de una frialdad de corazón difícil de imaginar.
¿Cómo es que no ve, para sonreír por ello, todo lo humano demasiado
humano 10 que este florilegio de ocurrencias vehiculiza? Se comprobará
que nadie, a fin de cuentas, se las da de listo en estas ocurrencias ,donde
muchos de los que las vivieron y contaron pusieron y luego dejaron a la
vista, como se dice, sus tripas.

Las tripas, sí, son del tipo "partes bajas". Simplemente éstas vienen
sazonadas al estilo Lacan. Se puede, evidentemente, no apreciar, y llamar
malas las ocurrencias con Lacan porque se las recibe como buenas
ocurrencias con un Lacan malo. Se puede decir que a la transferencia, y
no a su análisis, se le deja entonces, de manera muy trivial, la última
palabra.

10
Lo que sin embargo indica él mismo al hacer notar que algunas ocurrencias
se le atribuyen a Lacan como "sólo se les presta a los ricos"'.
Práctica analítica
j~
¡::::::;
~
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-
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--
·.-

Entrada del consultorio de Jacques Lacan en el no 5 de la ruede Lille.


31 Práctica analítica

¿a la cama... , de verdad?

-Vine ayer, pero no pudo recibirme, estaba usted en


cama.

-¿Cómo? Pero claro que yo podía recibirla en ese


momento.
32

¿a la moda Clérambamt?

Durante todo un tiempo, ella tenía en la mente, cada vez que venía
a análisis con Lacan, la frase:
~"¿Qué va a decir ella?"

Un buen día, estaba muy decidida a comunicárselo; pero, para su


enorme sorpresa, se escucha diciéndole:
-Entonces, ¿qué dice ella?
33 Práctica analítica

a los acantonados

La frase le fue dicha en voz alta a alguien al salir de una sesión. La


puerta del consultorio ya se encontraba abierta. Estas circunstancias
parecían invitar a escuchar a los que estaban acantonados en las -
dos salas de espera vecinas.

- ¡Nunca escuche, oígame, nunca escuche a las


personas que le hablan de experiencia!
34

¿a quién se le para?

Se siente rígida y torpe, incómoda con su cuerpo.


Lacan es muy gentil con ella.

Encantada, ella le confiesa un día:


- Cuando usted me sonríe, me turba, con una rigidez
que se acentúa para mí.

Lacan estalla en carcajadas:


- ¡Excelente!

Entonces ella escucha lo que acaba de decir.


35 Práctica analftica

¿acto fallido?

Lacan propone para su cita siguiente un día y una hora tales que el
analizante sabe a ciencia cierta que Lacan estará en otro lugar y
no en su consultorio.

Una hora más tarde, Lacan lo llama por teléfono:


-Pero, ¿dónde tenía yo la cabeza?
36

¿afuera?

Ella tuvo el sueño siguiente: Lacan recibía a sus pacientes en el


consultorio de ella; luego; hacia la mitad de la tarde, tomaba un
taxi para ir al número 5 de la calle de Lille; él seguía recibiendo
pacientes en el taxi; luego en su consultorio.

Todavía bajo el efecto de este sueño, ella no había ido esa mañana
a su sesión.

Hacia las cinco de la tarde, mientras ella misma recibía a un


analizante, sonó el teléfono; contesta; es Gloria:
-Un momento, la comunico con Lacan.

Voz de Lacan:
-A usted la echo afuera.

Y cuelga.

Ni bien termina la sesión en curso, ella llama a Lacan. Gloria


contesta, titubea, se niega a comunicarla con Lacan en ese momento,
propone vagamente una cita teléfonica para el día siguiente. Ella,
profundamente irritada, llama al día siguiente. Hay los mismos
titubeos por parte de Gloria. Ella termina por concluir:
-Bueno. Dígale que yo me presentaré ante su puerta
a la hora de mi próxima cita.
37 Práctica analítica

Gloria:
-Un momentito ...

Luego, después de algunos instantes:


-¿A qué hora?

Hela aquí, entonces, al día siguiente, situada en el lugar mismo


que la palabra de su analista le había asignado: en la puerta de su
consultorio.
38

anticipación

Etnólogo en análisis con Lacan, aporta un sueño:


- Lévi-Strauss ha muerto.

Respuesta y conclusión de la sesión:


-¡Buena la-ha hecho usted!
39 Práctica analítica

¿apariencia?

Su analizante estaba muy sorprendido: desde que había lanzado


la disolución de la Escuela Freudiana de París, Lacan ya no lo
recibía, muy temprano por la mañana, en ropa de casa más bien .
descuidada (una bata bastante gastada), sino, por el contrario, en
ropa de vestir fresca y flamante.
40

arrebato

Tuvo la dicha -aunque no es seguro de que se tratara realmente de


tal cosa- de recibir una importante herencia.

Como es lógico, el acontecimiento fue mencionado en su análisis.

Desde ese día, Lacan multiplicó las sesiones, hasta ocho por día,
y esto varios días por semana.

El analizante contaba a quien quisiera escucharlo (y eran muchos)


··· la operación a la que se dedicaba Lacan.

Su tono lo manifestaba: él estaba encantado.


41 Práctica analítica

asunto arreglado

Ella es alumna de Lacan y también realiza su análisis con él y, al


mismo tiempo, comienza a practicar el análisis. Tiene entre sus
conocidos a una mujer joven que también se analiza con Lacan
(incluso, a veces quizás hasta la encuentra en la sala de espera). ·

En varias ocasiones, esta persona le ha manifestado un cierto


interés. Hasta que las cosas llegan al punto en que no cree poder
negarse a la entrevista que esta mujer se aventura a pedirle.

La recibe entonces y, asombrada sólo a medias, escucha una


declaración de amor hacia ella.

Al término de la entrevista, ella le pregunta a la mujer cuánto


paga por sus sesiones con Lacan, entonces le pide exactamente
el doble.

Ni bien termina con este asunto, le habla por teléfono a Lacan y le


dice que acaba de recibir a una de sus analizantes. Nota en su
interlocutor cierta sorpresa, molestia y hasta incluso un real
descontento, aunque contenido. Ella prosigue con su relato y
concluye informando a Lacan que le cobró el doble de lo que él
mismo cobraba.

-Bien, esto no se repetirá más.

Y, en efecto, "eso" no se repitió más.


42

¿ausencia?

Durante su sesión, ocurre que llaman a Lacan por teléfono. Lacan


decide ir a contestar y abandona el consultorio diciendo a su
analizan te:

- Que esto no le impida continuar su sesión durante


mi ausencia.
43 Práctica analítica

belleza

Ella menciona un piropo.

Lacan:
- ¿Qué es lo que la sigue fastidiando con la belleza?
44

buen día

El analizante tiene cierta cantidad de sesiones por día, cinco o


seis. En la cuarta, Lacan le dice, como muy asombrado de verlo
allí:

-¡Vaya! Buen día, mi estimado.


45 Práctica analítica

café caliente

Ambos están en análisis con Lacan. Se conocen, se frecuentan y se


encuentran a veces en un café cercano a la calle de Lille número 5.

Uno de ellos, muy adelantado con respecto a la hora de su cita


espera... pacientemente. El otro viene del consultorio de Lacan y
debe volver allí para su segunda sesión del día. Conversan.

En cierto momento, el segundo llama al mesero y le pide un café.


Luego, sin prestarle atención a su brebaje, decide acudir
inmediatamente a su segunda sesión.

Va, vuelve, y bebe su café.

Caliente.
46

casamiento

¡Le había llevado tiempo decidirse!

Desde hacía meses y meses le había contado a Lacan su amor por


XXX, le hablaba de ella, de su relación con ella, de su vida. En
resumen, había analizado bien todo, el porqué de su elección, a
qué lo remitía su nombre, etc., etc.

Llega a la sesión y declara:


- Me caso la semana próxima.

Lacan:
- ¿Con quién?
47 Práctica analítica

cayó en la trampa

Jean Beaufret, el más errúnente vocero del pensarrúento heidegge-


riano en Francia, está irritado por el silencio de su analista y decide
tenderle una trampa:

- Hace dos o tres días, dice a Lacan, estaba con


Heidegger en Friburgo y él me habló de usted.
-¿Qué le dijo?,
pregunta Lacan de inmediato.

La trampa funcionó.
48

ciérrela

La escena tiene lugar en la entrada del consultorio de Lacan, a


fines de julio. Es relatada por una de sus analizantes que, sentada
en la biblioteca mientras esperaba ser recibida, escuchó todo (ruidos
y voces en off).

La puerta del despacho se abre, ruido de pasos de Lacan y de un


analizante. Este último vuelve a decir (el "vuelve" se percibe en
su tono) que no retomará sus sesiones en ~eptiembre, que su
análisis, entonces, encuentra su término en ese mismo instante.

-Está bien, vuelva en septiembre para que cerremos


esto.
49 Práctica analítica

cita

Lacan a un analizante:
- Venga mañana a las once ... ¡menos tres minutos!
so

comenzamos

Su mejor amigo, llamado "Jean", se analizaba con Lacan. Él


terminó por ir también. Había pedido una cita por teléfono; y, por
lo tanto, dio su nombre y su apellido.

Pero de manera incompleta. Espontáneamente había enunciado


su patronímico más usual y dejado de lado el otro, el cual -por
uno de esos curiosos azares que no cesan de asombrar en el análisis-
era "Dejean".

Llegó el momento de la primera cita.

Lacan:
-¿Usted es XXX (su nombre de pila) XXX (su primer
apellido) Dejean?

Él no pudo evitar una sonrisa. En efecto, estaba claro qué Lacan


había recibido ese "Dejean" justam.ente ... de Jean.
Lacan, con una mirada, nota su sonrisa y replica:
-¡Bueno! ¡Entonces vamos a entendernos bien!
51 Práctica analítica

confesión

Ella se lanza a la confidencia, resuelta a confesar. Y Lacan, nada


curioso, la interrumpe antes de que haya podido hacerlo.
52

conflicto con respecto al próximo


encuentro

-¿Cuándo vuelve usted?


-El lunes ... el lunes próximo ...
-Entonces venga este viernes.
- Lo que pasa es que tengo muchos problemas en
este momento: ya no terigo un centavo. Estoy sin trabajo. Y le
pedí a X que ya no me envíe nada ...
-¡Bien! Vuelva el viernes y arréglese para conseguir
con qué pagarme. Hasta la vista.

Al salir se dio cuenta: por primera vez, Lacan le había dicho "hasta
la vista".
53 Práctica analítica

conJuro

Con el tono irritado que se usa habitualmente para este género


de declaraciones, él exclama:
-¡Ay!, qué estúpido soy.

Lacan:
-No porque usted lo diga dejará de ser verdad.
54

conocimiento paranoico

Al ver el dinero de su sesión, Lacan (estamos en los últimos


tiempos de su práctica) le dice:
-¿Qué es eso?

La intervención lo deja perplejo ... al menos hasta el instante en


que se acuerda de que había contraído una deuda con Lacan (años
atrás) por una suma ciertamente no enorme pero tampoco
despreciable.

Decide pagar eso en su próxima sesión.

Como de costumbre, coloca el dinero sobre el escritorio y la


secretaria de Lacan lo recoge. Viendo el fajo de billetes, ella lo
alcanza en el momento en que él franquea la puerta:
- ¡Pero usted está loco! ¿Qué significatodo ese
dinero?
- Lacan sabe.
55 Práctica analítica

contratiempo

En 1969 ella usa un peinado hecho de tres trenzas que parten de


la coronilla. Lacan muestra un gran interés:
- ¿Qué peinado es éste?

Ella, bastante incómoda, farfulla:


-Sí, sin duda esto signiílca algo ... ¿¿¿fálico ... ???

En 1972, hete aquí que las trenzas borromeas desembarcan en el


seminario. Ella se dice:
- ¡Qué mala suerte!

En efecto, ahora ella lleva los cabellos desanudados.


56

conversación de café entre dos


analizantes

Dos analizantes de Lacan se conocen. Uno de ellos esperaba la


hora de su próxima cita en el café más cercano al número 5 de la
rue de Lille, cuando vio aparecer al otro que, a juzgar por su cara
de catástrofe, debía salir justo de una penosa sesión. Amablemente,
le ofrece su mesa y se interesa por su estado.

Inmediatamente, el interrogado se lanza. a un discurso en el que


desahoga su abatimiento. Entonces, le viene la idea, como lo
formuló ahí mismo, de regresar (a su análisis, se entiende). Dicho
y hecho.

El primero se queda en el café. Pronto ve volver al otro con el


humor completamente transformado y una amplia sonrisa en
los labios. Ese cambio tan espectacular y tan brusco suscita
-evic~entemente- la curiosidad del primero. ¿Qué ocurrió? Y
como al parecer el otro no pide más que decírselo, lo interroga sin
rodeos:
-¿Y entonces? ¿Qué le dijiste?
-¡Que yo tenía la sensación de estar jodido!
- ¿Sí? ¿Y qué te contestó?
Me dijo: "Pero USTEDESTÁjodido".
57 Práctica analítica

cuando 100 francos se colllvierten en 300

I. Al término de la primera entrevista preliminar, Lacan interroga


a este analizante potencial sobre sus ingresos. Él responde que no
es rico y, amablemente (dado el valor de esa suma en aquella ·
época), Lacan le pide 100 F. Sólo que, como son las cosas, la
apertura del monedero deja ostensiblemente aparecer tres billetes
de 100 F.
- Déme 300 F -rectifica Lacan-, es lo que tomo
habitualmente por una primera sesión.

ll. ¿En su segunda entrevista, el analizante llega con sólo 100 F


en el bolsillo? En el momento de pagar, Lacan lo interroga:
-¿Cuánto me había dado la vez pasada?
-300 F.
-Bueno, déme lo mismo.

m. Mucho después, como no podía continuar pagando 300 F


por sesión, el analizante le recuerda a Lican esos primeros
acontecimientos. Provoca esta respuesta:
- Usted tiene toda la razón de darme 300 F. ¿Cuándo
regresa?
- Me es completamente imposible seguir así...
-Bueno, está usted despedido. Hasta la vista.
58

cuando "permitirse" no es "autorizarse"

Helo aquí, con algunos más, sentado en la biblioteca, esperando


que Lacan venga a buscarlo para su sesión. Sin embargo, él se
distingue entre todos por la presencia a su lado de un eno~me

perro. Todos se dan cuenta, por los estremecimientos, gruñidos y


movimientos esbozados por la espantosa bestia, de que ésta se
pondría feroz fácilmente.

Lacan aparece en el marco de la puerta. pespués de haber echado


una mirada en tomo a las personas presentes, sus ojos se detienen
en el hombre con el perro.

Entonces, con una voz severa, Lacan gruñe:


- ¡Usted se permite todo!

Luego, el hombre, su perro y Lacan se encierran en el co~sultorio.


59 Práctica analítica

¿cuánto vale la palabra?

La primera vez que se las vio con Jacques Lacan no fue,


propiamente, un encuentro. Ella tenía 11 años y participaba con
sus padres en un retiro en la abadía en que se encontraba Marc- .
Fran<;.:ois Lacan, hermano de Jacques. Se rezaba en conjunto por
Jacques Lacan, cuya alma, le habían dicho, estaba en manos del
diablo. Eso la impresionaba mucho, y por ello su plegaria por la
oveja descarriada era aún más intensa. Pero ocurrió que ... por
casualidad, muchos años más tarde, ella se casó con ... un
psicoanalista ... , alumno, además, del "endiablado". Hay que
admitir que nada, en esta nueva experiencia, vino a desmentir lo
que le habían dicho primero de ese J acques.

Sin embargo, un día se ve obligada a ir a consultarlo. Se niega


muy obstinadamente a decir lo que la empujaba a dar ese paso; le
creemos cuando dice que debió tener un motivo muy serio para
resolverse a darlo; no lo hizo ciertamente de buena gana. Más
bien la invadió un sobresalto cuando, al terminar la sesión, Lacan
le propuso que regresara el siguiente martes. Por supuesto que no,
ella no regresaría.

Vino entonces el momento de pagar. Lacan le pidió una suma


"enorme"; se niega a decir cuánto, pero acepta precisar que era
diez veces más de lo que su marido pedía por cada sesión a sus
propios pacientes. Muy escandalizada, es sin embargo demasiado
orgullosa para discutir. Puesto que eso es lo que él exige, bueno ...
60

¡lo tendrá! Redacta el cheque. Al tomar el cheque, Lacan lo


examina con un aire que ella juzga de suspicacia. Su febrilidad
aumenta; entonces ya no puede evitar decir, en un tono gélido:
-Señor, la palabra de mi marido bien vale la de usted.
61 Práctica analítica

cuestionamiento

Helo aquí, desde hace algún tiempo ya, en análisis con Lacan.
De hecho, este analizante acepta las sesiones "cortas", al menos
hasta el día en que ... declara que no tiene suficiente tiempo para ·
asociar, que necesita de ese tiempo. En consecuencia, insiste.en
que Lacan lo reciba durante un tiempo más largo.

Por supuesto que una vez formulada esta exigencia él espera que
Lacan lo despida gentilmente. Por ejemplo, con una expresión
del tipo:
-Bien, mi estimado, ¡hasta mañana!

Pero nada, Lacan no rechista; de modo que la sesión se prolonga


durante un lapso desacostumbradamente largo.

Sólo que el analizante está tan atónito por esta no interrupción


que, de hecho, es incapaz de articular la más mínima palabra
durante ese tiempo.

Asunto concluido. En lo que siguió de su análisis, nunca más se


planteó la idea de exigirle a Lacan un alargamiento del tiempo de
las sesiones.
62

dado pagado

Al llegar para su sesión, un analizante le ofrece a Lacan una


estatuilla valiosa.

Lacan torna el regalo, pide el dinero de la sesión y acompaña al


analizante a la salida.
63 Práctica analítica

de la contemplación

Lacan mismo contó esta ocurrencia de su práctica analítica. Por


cierto que, para hacerlo, tuvo que ir... a Italia.

Se trata de su primera entrevista.

-Buenos días, vengo a verlo porque ... Antes que nada


debo decirle lo que pienso: usted no hizo la teoría.

-¡Jamás creí una cosa semejante!

La respuesta le cortó el rollo. Pero lo que siguió aclaró la intención


puesta en juego de la declaración.

- ... Bueno ... entonces, quisiera saber lo que usted


piensa de esto: si yo me analizo con usted, entonces, la tendrá.

Lacan comprendió que su interlocutor tenía su pequeña contem-


plación del discurso analítico.

Respuesta:
-En efecto, allí lo espero. Estarnos entre la espada y
la pared. Pero haga como a usted le parezca ...
64

de un buen uso del esquema L

Él había visto, en sueños, el esquema L.

Lacan:
-En mi casa.
65 Práctica analítica

del yo

En pleno desamparo, ella le declara a Lacan que no tiene más yo.


Respuesta:

-¡Ah! ¿Le hace falta más?


66

demasiado caro

No se sabe por qué razón pero así era: sus sesiones, admitidas por
anticipado, sin embargo, como "didácticas" en un país vecino,
eran singularmente baratas.

Como el grupo al que pertenecía tomó contacto con Lacan y la


Escuela Freudiana, él decidió ir al encuentro de Lacan, pero "por
su propia cuenta".

Tuvo entonces varias entrevistas con Lacan, mientras proseguía,


por otra parte, con su análisis.

Claro es que estas entrevistas eran pagadas a más de diez veces el


precio de cada una de sus sesiones ...

Y ocurrió lo que tenía que ocurrir: quiso continuar su análisis con


Lacan.

Motivo dado al primer analista para la interrupción del trabajo


con él: le costaba demasiado caro.
67 Práctica analítica

denegación es ley

¡Por fin! Por fin él se había decidido a ir a hacerle una demanda


de análisis a Lacan y no contentarse con un discípulo de éste,
aunque fuera de los más próximos.

En la primera cita dijo por qué acababa de romper con su primer


analista, por qué debía continuar, y tenía que ser con Lacan. El
recibimiento era cálido, atento, sonriente (este último rasgo, sobre
todo, lo sorprendía, por contraste corí la cara permanentemente
neutra, mediocremente benévola, de su primer analista).

Al término de la entrevista Lacan le pregunta:


-¿Cuánto piensa pagar usted por sus sesiones?

La pregunta lo sorprende mucho. Le viene inmediatamente a la


cabeza -lo formula al punto (¿no es la regla?)- el caso de P.L. (da
el nombre), que actualmente paga 100 francos por sesión. De
inmediato, él agrega que no tiene los mismos ingresos, que en
ningún caso puede proponerse pagar semejante suma.

-Bueno -concluye Lacan- hoy usted va a pagar 100


francos.

Acababa de fijar él mismo el precio de sus sesiones.


68

denegación es ley (2)

Él lo ha comprobado, el análisis le basta y sobra para orientarse


en su práctica; ciertamente no tiene necesidad de un control.
- Por supuesto, concluye Lacan, el control comienza
la semana próxima.

:1

il
';
69 Práctica analítica

des análisis

Ella le cuenta a Lacan de sus precedentes curas. Muy rápido él le


contesta:
Lo que usted necesita es un desanálisis.
70

después de después

Había varias personas en la biblioteca, que a veces oficiaba de


sala de espera. Al rato, entra uno de sus amigos, el Dr. Martin
quien, al verlo, se sienta a su lado. Intercambian algunas palabras
mientras la sala, poco a poco, se va vaciando. Ahora están allí
solos los dos.

Lacan aparece, los mira e invita al Dr. Martin a entrar en su


consultorio. Después llega su tumo.

Apenas se recuesta en el diván es atrapado por una intempestiva e


imprevista crisis de lágrimas. Llora, llora, llora como jamás ha
llorado, salvo, tal vez, en su tierna infancia, aunque no lo recuerda.
Y para colmo, no puede articular la más mínima palabra.

Lacan le da una cita para el otro día.

En efecto, el día siguiente se encuentra en condiciones de formular


de qué se trataba: su hijo lleva como nombre de pila Martin -como
Lacan no lo ignora- y por lo tanto, la víspera, Lacan habrá
(¿habría?) elegido hacerlo pasar después del que venía después.
71 Práctica analítica

deuda

Lacan estaba de acuerdo con el descanso tomado, pero quedaban


las sesiones a las que no asistió.
-Bueno, le voy a pagar.
-Me debe usted cinco sesiones.
- Pero en general no vengo más que dos veces, sin
embargo ...
-No importa, págueme esas cinco sesiones que no
hizo ...

(Ruido de hurgar en la bolsa ... )

- Es usted muy exigente.


- Soy muuuuy exigente.
72

dialéctica de una intervención

Él, jesuita en análisis con Lacan, forma parte de la primerísima


generación de sus alumnos. Un día, en sesión, formula su intención
de abandonar la Compañía y casarse.

Lacan hace todo lo posible para disuadirlo, yendo incluso hasta


decirle que el Superyó, en el matrimonio; sería peor que en la
Iglesia.

¿Resultado? El analizante pone en acto su decisión, pero de


cierta manera: está persuadido de que la tomó solo.
73 Práctica analítica

dicha

Él formula así el resultado de su análisis con Lacan:


-Pude al fin experimentar la dicha de ser vulnerable.
74

donde se ve a Lacan fijar el precio de las


seswnes

Él, joven psiquiatra -jefe de clínica como lo había sido su maestro


y sin embargo colega, Lacan- había esperado para retomar su
análisis (esta vez con él) hasta saber lo que Lacan decía de la
transferencia.
-Ahora, quiero un análisis con usted.
- Invíteme a cenar.

En ocasión de la cena, en un gran restaurante parisino:


- Fran<;ois, ¡esto le va a costar caro!

En efecto, la cuenta se elevó a 8,000 francos (antiguos).

Algunos días más tarde se extendía sobre el diván de Lacan.


A 8,000 francos la sesión.
75 Práctica analítica

dos candidatos para un diván

La escena tiene lugar varias veces con varios analizantes, en los


últimos tiempos de la práctica de Lacan.

Cuando hace entrar a un analizante a su consultorio, se ve que


alguien ya estaba ahí, acostado en el diván. Con un gesto de la
mano, Lacan le pide al intruso (entiéndase: el que ya está ah:f) que
se levante para dejar el sitio:
- Lo veré enseguida.

Un día, al volver a ver a una analizante a la que había extraído de


este modo, le dice:
- ¡Yo sabía bien que podía pedirle eso ... a usted!
76

el analizante tenía razón

En un momento dado llegó a contarle a Lacan el motivo de su


ruptura con su primer analista.

La cosa fue como sigue: él había llevado un sueño que jugaba con
la homofonía [aproximada] medicina 1 mis dos senos. Y en las
asociaciones que rodeaban al sueño, se había presentado la figura
de uno de sus amigos que, después de haber terminado los estudios
de medicina, se había dedicado a la sociología médica. A pesar
del diploma, no podía considerar a este amigo como un médico
por falta de una práctica efectiva de la medicina.

Su primer analista creyó conveniente intervenir señalándole que


no, que su amigo había adquirido realmente el derecho de ser
llamado médico. E inmediatamente el analista insistió y agregó
que ya era suficiente, que era tiempo ya de terminar con la actitud
desdeñosa ante la "realidad", que la sospecha con lacual Lacan
envolvía a esta llamada realidad era de muy mal efecto (alumno
de Lacan, este psicoanalista estaba "tomando sus distancias", como
se nota). Pero el analizante no estaba dispuesto a dejarse convencer.
Y esa sesión se estancaba en una oposición de tú por tú, puesto
que el analista sostenía tercamente su tesis y el analizante no menos
vigorosamente la suya.

Lacan, con un tono huraño:


- Pero era usted quien tenía razón.
77 Práctica analítica

él habla de mí

Estaba casi persuadido: Lacan hablaba de él en su seminario.

Entonces, esa semana esperaba con más impaciencia que nunca ·


el próximo seminario, cuando Lacan, al recibirlo en una sesión le
preguntó abruptamente:
- Dígame, ¿cuál es su nombre?
78

el psicoanálisis, su público y el Estado

Aprovechando una ley que, según se decía, favorece la asimilación


de los judíos, su padre había optado por un apellido netamente
francés. Hasta ese momento, él casi no había prestado atención a
ese asunto.

Pero ahora está en el orden del día de su análisis. Se vuelve claro


que se trata para él de agregar a "su" apellido el apellido de antes
de la decisión paterna. Se llamará en aqelante Sr. X guión Y.

¿Se trataría de una veleidad? De hecho, Lacan no le dejó tiempo


para vacilar. En ocasión de la siguiente reunión de la Escuela
Freudiana, en que Lacan presidía y donde su analizante debía tomar
la palabra, declaró:
-Bueno, le doy la palabra a... (su nombre) X-Y.

POST SCRIPTUM: El Consejo de Estado rechazó tres veces la demanda de


cambio de nombre arguyendo que el "ocultamiento" de su padre iba en el sentido
del progreso y que, por lo tanto, no había que ir en contra de ese primer cambio.
79 Práctica analítica

él se habrá olvidado a sí mismo

Después de haber estado "en remojo" durante un tiempo bastante


largo en la biblioteca, sacó la conclusión de lo que había ocurrido:
Lacan se había olvidado completamente de él.

Decide levantarse y va a tocar a la puerta del consultorio.

Reacción de Lacan: regañarlo por no haberse manifestado antes.


80

en caso de necesidad

El analizante habría abandonado el consultorio si Lacan, en ese


mismo instante, no lo hubiese retenido.
- Voy a darle el número de teléfono donde podrá
encontrarme durante el fln de semana en caso de necesidad.
-¿En caso de necesidad?
- Sí. Si usted tiene necesidad de hablarme.

Conclusión surgida apenas el analizante se encontró en la calle


provisto del papelito que Lacan le había deslizado en la mano:
-Él sabía que yo me iba a venir abajo.

Pero el resultado de esta intervención fue otro. El analizante, al salir


de esta sesión, se tornó una foto en una cabina automática: se
reconciliaba con su imagen.
81 Práctica analítica

en curva

A propósito de una confidencia que ella le había hecho, le vino a


decir a Lacan:
-Me di cuenta de que lo esperaba a usted en la curva.

Respuesta:
- No se me había escapado, pero podría habérsele
escapado a usted.
82

entenderse b.ien

Tercera entrevista con Lacan. Él le dice, esta vez:


-Usted se entiende bien conmigo.

Por primera vez, a despecho de una experiencia de analizante con


un alumno de Lacan, se encuentra con un equívoco en la palabras
del psicoanalista. En suma, es por oír bien [bien entendre] que
ella se entiende bien.
83 Práctica analítica

¡entonces se trataba de eso!

Sí, era una muy bella y joven mujer. El cuidado que le otorgaba
a su presentación sólo podía compararse con su natural belleza.

Estando en análisis con Lacan, ella le dijo un día que tenía la


intención de asistir, esa misma noche y por primera vez en su
vida, a cierta reunión de la Escuela Freudiana.

Respuesta:
- Prohibiré que usted aparezca.
84

entretener al gallinero

La primera vez en su vida que ella fue al seminario de Lacan en la


calle de Ulm, el conferencista hablaba briosamente de la división
armónica, mientras que la sala pasaba de la agitación al tumulto.
La maravilló tanto fulgor.

Algunos años más tarde, se decide finalmente a ir a ver a Lacan


para hacerle una demanda de análisis. Le cuenta el deslumbramiento
de la primera vez, y aún más porque en esa época ella estudiaba
matemáticas.

Lacan (suavemente):
-Es que hay que entretener al gallinero.
85 Práctica analítica

errare lacanum est

Ella le reprocha una intervención anterior.

Lacan:
-Sí, la metí hasta adentro.

Advertida, ella entiende el equívoco.


86

ese nudo ese fuego

Los Ferrocarriles Nacionales de Francia realizan pruebas de


comunicaciones telefónicas en el tren que va de París a Lille.

Él, sumergido en la lectura de los Escritos de Lacan, decide


aprovechar la oferta. Llama a Lacan desde el tren:
- Estoy en vías de leer sus Escritos. Debo decirle
cuánto aprecio el carácter mallarmeano de su escritura.
-¡Venga, entonces, a verme!
-Sí, con mucho gusto, pero ¿cuándo?
-Esta noche, a las 20:30.
-¿Puedo preguntarle en dónde?
-En París, número 5, calle de Lille.
87 Práctica analítica

eso es

Una analizante explica largamente a Lacan la situación en la que


se encontró cuando se postulaba para un trabajo. Ella dice las
razones por las cuales ese trabajo no le convenía, justifica y
argumenta ... y él, a lo largo de toda la exposición:
- Eso es, eso es, eso es, sé eso, eso sé, seso, ceso,
cesa, cesas, saces ...

Y no cesa ese sonsonete.

Ya pasada la puerta, ella todavía lo escucha: él no cesó de decir


asaz.
88

¿eso habría sido un privillegio?

Al formularle a Lacan su demanda de análisis, declara, no sin dar


por descontado un cierto efecto de aprobación de su interlocutor:
¡Acabo de dejar a un psicoanalista del Instituto!

Respuesta:
-Yo también vengo del Instituto.
89 Práctica analítica

eso suele ocurrir

Se extiende y luego, tras unos instantes, dice:


-No tengo nada qué decir...

Respuesta divertida de Lacan:


- ¡Pero sí! ¡Eso suele ocurrir! Hasta mañana,
estimado.
90

estar o no estar en análisis

Desde hace varios años él está en análisis con Lacan, e incluso


más que algunos si juzgamos por el número de sesiones semanales.

Después de la última interrupción debida a las vacaciones de


verano, habla por teléfono para tener una confrrmación de la hora
de su próxima cita.

Gloria lo comunica con Lacan. Él dice su nombre:


-Habla XXX.
-¿Sí, y... ?
- Lo llamaba para saber cuándo puedo ir a retomar
mi análisis.
-¿Porque usted está en análisis conmigo?
91 Práctica analítica

extender

- Soñé que usted me proponía que me extendiera y


que yo le decía:

-¿Con qué objeto ahora?

Lacan:
-Extiéndase, mi estimado.
92

falo imaginario

Entra en el consultorio de Lacan fumando un cigarro. Agreguemos


que no se trataba de cualquier cigarro, sino del célebre Davidoff
torcido que Lacan exhibía regularmente en esa época y que se
había convertido, ante los ojos de todos, casi en su emblema y
hasta en el de los lacanianos.

Lacan se apodera del objeto y, al mismo tiempo que lo aplasta en


el cenicero, le dice:
- Déme eso ... así estará más cómodo.
93 Práctica analítica

falsa indiscreción

Un analizante, en el tono de alguien que dice algo tan confidencial


como importante:
-¡Me enteré por una indiscreción que se escribía un·
libro sobre usted!

Lacan:
- ¡Y hasta varios!
94

falta de ortografía

Le había escrito a Lacan para pedirle una cita; deseaba emprender


su análisis con él.

Poco después recibió la respuesta esperada y algo más también.


En efecto, la carta de Lacan se tomaba el cuidado de precisar dónde
se encontraba, geográficamente, su consultorio del número 5 de
la ruede Lille. Lacan le indicaba que debía presentarse el día y la
hora convenidos "en el fondos del patio. delantero".

Lo supo de inmediato: eso iba a costarle caro.


95 Práctica analítica

felicitaciones + + +

La analizante no tenía la sensación de haber hablado ella misma,


sino más bien de haber traído palabras ajenas:
- Está de verdad muy, muy bien.

Ya había recibido ese tipo de cumplido. Pero esta vez, cuando se


dispone- a salir, Lacan le corta el paso:
-¿Está usted de acuerdo?
-(alzando los hombros) No sé.
-Pues yo la encuentro muy bien, sépalo.
96

feminidad

Ella veía a Lacan muy regularmente: una vez cada quince días.

Sin embargo, esta vez, después de haber dicho ... algo que no
recuerda, vio a Lacan buscar un calendario y consultarlo delante
de ella.
-Bueno, esta vez usted va a venir dentro de veintiocho
días.

Al revelar hoy esta anécdota, ella aclara también cuáles fueron


las consecuencias de esto sobre su práctica como analista. Dice
que recibe a sus pacientes un tiempo que no es ni el de los ortodoxos
45 minutos ni el de las sesiones puntuadas "lacanianas". Se basa
en el calendario que cada uno lleva en sí.
97 Práctica analítica

fin de análisis

No sabía -creía él- cómo poner término a su análisis.

Varias interrupciones habían tenido lugar pero, en cada una de


ellas, Lacan lo volvía a llamar; cada vez, por supuesto, pagaba la
suma correspondiente a las sesiones faltadas.

Al término de una décima sesión de reencuentro, Lacan le dijo:


- Entonces, habrá que calcular cuánto le debo.
98

fin de análisis (2)

La historia tiene lugar en el último periodo de la práctica analítica


de Lacan, una víspera del día de Todos los Santos.
- Señor, ya no tengo ninguna razón para venir aquí.
- En ese caso, no venga más.
- ¡Me cuesta abandonarlo!
- En ese caso, vuelva mañana.
-No, mañana no.

Entonces, una bofetada inesperada ocupó el lugar de una última


réplica.
99 Práctica analítica

fobia con nombre propio

J. M. Ribettes menciona, en ocasión de su primera entrevista,


una fobia suya a los animales.

Lacan:
-Es un hecho: las bestias (bettes=betes) que lleva su
nombre no le hacen reír (ri).

/
100

Gloria

Está sentado en el pequeño salón; espera que Lacan lo invite a


entrar en su consultorio. Es su primerísima cita, es decir que ignora
totalmente las costumbres del lugar y, en particular, el nombre de
la persona que lo hizo pasar unos momentos antes.

Un cliente sale del despacho y luego apareceLacan que, al verlo,


grita:
-¡Gloria!
- Tibi gloria, responde él inmediatamente.

Él ignoraba que Gloria fuera el nombre de pila de la secretaria de


Lacan. Existe una variante de esta historia: en efecto, otra persona,
al oír el "Gloria" de Lacan, replicó un día: -In excelsis Deo. Hay
otra aún (¿cuántas más?) donde la réplica habría sido: -Gloria tibi
domine, que es la verdadera fórmula sagrada.
1O1 Práctica analítica

Gloria 2

Ella no deja de quejarse de sus numerosos kilos superfluos, de la


ineficacia de todos los regímenes; por otra parte, ¡ella ya no cree
en las dietas!

Sabe que el problema está en otro lado, etc., etc.

Sin embargo, un día Lacan le contesta:


- Pregúntele a Gloria, conoce un régimen de dietas
magras.

Ya en el pasillo se cruza con Gloria ... 111:ts bien delgada ...


efectivamente ... ; pero no se atreve a preguntarle nada.

Cuando ya está afuera, el anagrama se impone:


- .. ."me amagras, amargas, con e.se régimen ...
102

Gloria 3

¡Sorpresa! Al llegar al rellano del número 5 de la calle de Lille


para su sesión, él descubre un billete de 50 francos totalmente a la
vista sobre la alfombrilla de la entrada.

Se agacha. lo recoge y se encuentra un poco turbado por eso. Pero


ya tocó el timbre, y Gloria abre la puerta; espontáneamente le tiende
el billete.

Tomándolo, ella declara:


-¡Hum, conozco uno que se lo habría guardado!
103 Práctica analítica

Gloria (4)

¿Podría haber ocurrido la escena en ausencia de analizante(s)


testigo(s)?

Lacan, tras romper ese día un vaso en su consultorio, llama a Gloria


para que limpie. Luego, mientras asiste a la operación:
- ¡Pero no recoja esos pedazos de vidrio con las
manos!
-¡No las voy a recoger con los pies!

Silencio hasta el final de la operación. Luego, una vez terminada


la recolección:
- Le agradezco.
104

Gloria (5)

Tras darle a Lacan un billete de 500 francos para pagar su sesión,


él esperaba el cambio. En vano. Lacan se había guardado el dinero
y luego se había ocupado de otro analizante.

¡Pero es que se había quedado con todo! ¡No le quedaba más nada!
No se podía decidir a abandonar el sitio, hablaba en voz alta de
hotel, de tren, pero sobre todo de ese "más nada".

Cada vez que Lacan salía de su consultorio, trataba de interf't>ptar


al que lo ignoraba o lo miraba sin verlo.

Termina por dirigirse a Gloria.

Ella:
-¿Qué quiere que le diga? Hizo eso porque tenía sus
razones ... debe tener sus razones ...

Luego, incisiva:
-¡La próxima vez. tenga usted cuidado!
105 Práctica analítica

go-between?

Médico hindú, está en breve análisis con Lacan. Al final de ese


recorrido, se atrevió a preguntar:
- U~ted dice que una carta siempre llega a destino.
Pero Althusser afirma lo contrario: ocurre que una carta no llegue
a su destinatario. ¿Qué piensa usted de su tesis, que él llama
materialista?

Lacan, si le creemos a este imalizante, reflexiona diez buenos


minutos antes de responder:
- Althusser no es clínico.
106

¿habló él?

Lacan acepta que ella no diga una palabra, pero su analizante está
lejos de aceptar la recíproca: ella reclama que él hable.

Respuesta:
- Si yo hablo, usted no lo soporta y si no hablo,
tampoco.
107 Práctica analítica

hola ... ¿Lacan?

-Hola ... ¿Lacan?


- Ciertamente no.

Y cuelga el teléfono.
IOR

importancia

Lacan, después de haber escuchado contar, con tono exaltado, tal


acto fallido de este analizante:

- En suma, eso no tiene ninguna importancia.


109 Práctica analítica

indicación de analista

Ella ignoraba todo sobre la historia de los grupos analíticos. Había


ido a ver a un joven psiquiatra en "formación analítica" en el
Instituto, que estaba en el Seguro Social, porque ella en ese tiempo
no tenía medios. La psicoterapia llegaba a su término; él le
aconsejaba ahora emprender un análisis.
-Voy a ir con Lacan, como mis amigos y colegas.
-¡No sueñe! Ya fantaseará todo lo que quiera cuando
esté en análisis, ¡pero no en el momento de buscar analista!

Y agrega:
-Por cierto, Lacan es muy amable; usted puede ir r
verlo de todos modos y pedirle consejo a él sobre la elección (
un analista.

Ella acababa de comprenderlo: después de lo que había escuchado,


el único analista posible era Lacan.
110

inscripción en la EFP

Ella querría inscribirse en la Escuela Freudiana y le habla de eso


a Lacan.

Esa misma noche, él le habla por teléfono a su. casa. Contesta


una hija de la analizante.

Él pregunta su dirección exacta y concluye diciéndole a la niña:


-Usted no está obligada a decir que yo hablé.
111 Práctica analítica

interpretación

Ella es alumna de Lacan y está en análisis con él. Va a participar,


con carácter de miembro de la Escuela Freudiana, en las Assises
[reuniones] sobre el pase.

En la última sesión antes de esta importante reunión comunica lo


que acaba de ocurrirle: un terrible ataque de hemorroides.

Lacan:
-¿Las assises [asientos, asentaderas]?
112

irrupción del gran Otro

Siguiendo el hilo de sus asociaciones de ideas, llegó ese día, sin


siquiera darse cuenta (hasta ese punto la cosa era natural para ella
desde su más tierna infancia pasada entre las vides), a hablarle a
Lacan de ... gamonitos.

Lacan:
-¿Cómo dice?

Primero se sorprendió por lo intempestivo de la pregunta y pronto


se sintió un poco preocupada; ella recordaba que Lacan había hecho
de la palabra "galopiner" un neologismo, signo patognomónica
de psicosis (como todo el mundo,. ella desconocía entonces que se
trataba de un regionalismo que Lacan ignoraba); ya se veía
psicótica ...
- ... gamonita ...

Lacan (llamado a gritos):

-¡Gloria!

Entra Gloria al consultorio.


Lacan:
-¡Mis diccionarios!
I !3 Práctica analítica

jaque al parricida

-Suponga que, en tanto periodista, yo quiera hacerlo


pedazos. ¿Sabe cómo lo haría?

Pero el analizan te no ha terminado de formular una primera versión


de lo que sería un parricidio perfecto cuando Lacan lo interrumpe:
-Entonces ... ¿también usted está contra mí?
114

Lacan no contento

Médico joven, despreocupado por las querellas, debates y escisiones


analíticas que, por otra parte, ignoraba, él primero formuló su
demanda de un psicoanálisis didáctico en el circuito del Instituto
(IPA).

Cuenta el asunto durante su primera entrevista con Lacan.


- Como tuve que pasar un año en un sanatorio
antituberculoso terminaron por mandarme con un psicoanalista
psicosomático.

Lacan:
-¡Ah!, no crea que yo estoy contento por todo eso.
l !5 Práctica analítica

lamentos

Lacan:
-Gloria, ¿quién acaba de entrar?

Gloria:
-Esx.

Al oír ese nombre, Lacan se lamenta con insistencia, gime con


regularidad, como si, cuenta el narrador de esta ocurrencia, Gloria
se hubiera puesto a pellizcado y a tirarle de las orejas.

\
116

Land-Rover

Soñaba todo el tiempo con coches y no sabía por qué.

Un buen día, este irritante vehículo tomó la figura de un Land-


Rover. En este último sueño, se hallaba bloqueado en el fango y
no avanzaba mucho más que la interpretación de ese sueño
reiterado.

Lacan:
-¿Qué es un Land-Rover?

Él, estupefacto por la extraña pregunta, dijo:


- ... ¿ ?... un coche ... ¿ ?

Lacan (esta vez aullando muy enojado):


-¿Qué es un Land-Rover?

Ninguna respuesta. Fin de sesión.

Sólo se le prendió el foco cuando ya estaba instalado en el tren


que lo llevaba a su casa. ¡Pero claro! Es un automóvil para todo
terreno. Ahora bien, ¡él era etnólogo!
117 Práctica analítica

leer y releer

Ella, médico especialista, había escogido abandonar su profesión


en cierto momento de su análisis con Lacan para instalarse como
psicoanalista.

Algún tiempo después de la puesta en acto de su decisión, anuncia


a su psicoanalista que va a participar esa misma noche en una
reunión de la Escuela Freudiana. Respuesta:
-No aparezca más [ne paraissezplus] en la Escuela.

Está completamente perturbada. ¿Habría cometido un error al


comprometerse como lo había hecho? ¿Lo había hecho prema-
turamente? Podemos imaginar las mil interrogaciones que
ocupaban su analizante cacumen.

No fue sino seis meses más tarde cuando la iluminación le llegó.


Lacan, aquel día, le había dicho:
-N o holgazanee más [ne paressez plus] en la Escuela.
118

lenguas

Atravesar el Atlántico: nada menos que eso tuvo que hacer para
encontrarse ese día haciéndole la demanda a Lacan de que lo
tomara en análisis (era latinoamericano, el español era su lengua
materna).

Lacan, al final de su primera entrevista:


-Bien, lo llamaré.
-Pero ... estoy viviendo en un cuarto de servicio, no
tengo teléfono ...

Insistencia de Lacan, que, con todo, precisa:


- Lo llamaré en quince días.

Pasa una semana. Nada. Luego, una noche, llega un sueño: carnina
con dificultad, pero con todo carnina, sostenido po'r un bastón
[canne]. Al despertar, piensa de inmediato: "¡la canne, Lacan!".

Se acabó. Decidió llamar por teléfono por segunda vez para pedir
otra entrevista.
119 Práctica analftica

¿literato o psicoanalista?

Fue a ver a Lacan para decirle cuánto apreciaba su calidad de


hombre de letras. Lacan lo recibió, habló con él y luego, al fin de
la entrevista, le pidió 300 francos, lo que era una suma· no
desdeñable.
- ¡También usted debería pagarme. Usted también
habló mucho!

Insistencia:
-Al irse usted dejará un cheque de 300 francos en el
cajón de la pequeña cómoda. Si usted vuelve lo recibiré tres veces
por semana y me abonará 300 francos cada vez. Haga el cálculo
para saber cuánto le costará por mes.

Se va dejando el cheque en el lugar indicado, y decide partir de


viaje.

Al Africa Central.
120

malestar en el análisis

Lacan lo recibía, de tiempo en tiempo, durante un lapso más largo


que el casi habitual de las sesiones cortas. Él designaba esas
excepcionales intervenciones de Lacan diciendo que, al hacerlo,
Lacan "renovaba el malestar de las prolongaciones".
121 Práctica analítica

medicina

Metido tanto como se puede estarlo en el psicoanálisis lacaniano,


él llegó a considerar que era necesario obtener su diploma de
médico costase lo que costase, incluso el de médico psiquiatra. ·

Desde el comienzo de las clases está inscrito en primer año de


medicina.

Le habla a Lacan de su proyecto.

Como respuesta, Lacan duplica inmediatamente el precio de sus


sesiones.

De esta manera se encontró ante la imposibilidad material de


proseguir esos famosos estudios.
!22

neologismo o interpretación

En su tercera entrevista con Lacan fue tratado con menos


miramientos que en las dos anteriores; esta vez tuvo que esperar
antes de ser recibido. Cuando finalmente pasa, no deja de señalarle
a Lacan su retraso.
-Yo no soy responsivo.

Esta respuesta, dice él, lo dejó lleno de desconcierto.


123 Práctica analítica

no habría habido sesión

Había mucha gente en la sala de espera. Ciertamente, Lacan lo


recibió, pero apenas había comenzado a re~atar un sueño lo
interrumpió, le cobró la sesión y confirmó la cita del día siguiente.

Durante la sesión siguiente, él no dejó de interrogarse sobre la


escansión de la víspera. ¿Cómo había que interpretarla? ¿Después
de qué palabra había ocurrido? ¿Cuál debía ser el alcance de esa
palabra para él?

En ese momento, Lacan intervino haciéndole notar que ... bueno,


usted sabe ... que había mucha gente esperando, que debería haber
notado que estaba un poco presionado ... en resumen, que su
intervención no quería decir nada y que esa última palabra de la
sesión precedente no era algo sobre lo que había querido atraer
especialmente su atención ...

Era algo sumamente asombroso e incluso duro de digerir para


alguien que, como tantos otros en aquel tiempo, consideraba que
todo lo que Lacan decía o hacía merecía ser anotado, interpretado,
repercutido.

Hay que pensar que Lacan no ignoraba hasta qué punto su


desmentido era poco creíble porque agregó la intervención
siguiente: cuando su analizante pagaba esta sesión le declaró que
no se la debía. Ya había sido pagada el día anterior.
124

nombre falso

Un paciente travieso decide tenderle una trampa a Lacan. Le


habla por teléfono bajo un nombre falso:
-Habla Jaques Dupont.
- Claro que no, responde Lacan.

Y cuelga.
125 Práctica analítica

oposición

En cierto modo, está convirtiéndose en un especialista de la primera


entrevista. Cada vez, algo funcionaba mal y le impedía proseguir
con el psicoanalista que acababa de ver.

Lacan, despidiéndolo:
-En suma, usted no busca un analista sino el análisis.
126

papá refunfuña

Un padre viene a encontrar a Lacan a propósito del análisis de su


hijo ... con Lacan. Este análisis, si se cree la opinión del padre, no
avanza. Peor todavía, hay agravación de los síntomas.

Lacan lo recibe tres minutos. Luego le dice:


- Serán 500 francos.
-Pero no le pude decir que ...
- Serán 500 francos.
-Pero ... yo ...

Lacan, esta vez claramente tajante:


- 500 francos.

El padre:

Lacan, apartándose del padre:


-¡Gloria!
Gloria acude inmediatamente.
Lacan:
-Usted le cobrará 500 francos a este señor.

Luego, volviéndose hacia un analizante que esperaba en la


biblioteca:
- Usted, venga.
127 Práctica analítica

parto

Su vientre está muy grande, el embarazo llega a su término. Lacan,


en el último sueño, la regaña a gritos:
- ¡Oh, usted y su complejo de Edipo!

El sueño prosigue así: Lacan hojea un libro, se trata de las páginas


115 o 105.

Como podemos imaginar, ella tiene la intención de contar su


sueño. Y la primera asociación, que la hace reír: su padre nació
un día 15.

Al verla ese día como siempre en la sala de espera, Gloria exclama:


-¡Oh! ¿Todavía está usted aquí?

Ella tiene su bebé esa misma noche.

La fecha era 15 y la hora, 10:05.


128

pasa o fracasa

Es el fin de las vacaciones, a comienzos de septiembre, pero todavía


las clases no empezaron. Lacan le dice que la recibe como un
favor, que todavía no ha retomado sus consultas; por lo tanto
costará más caro durante ese periodo. Ella acepta el sacrificio.

Sin embargo, sus amigos se burlan. ¡También ellos son recibidos


y... sin suplemento!

Pero hay algo más. Ella piensa que se hace ilusiones, que en la
fecha prevista Lacan no aceptará el retorno al precio anterior. En
ese caso, ella no podrá continuar pagando ese precio a lo largo del
año.

El día del comienzo del año escolar paga sin comentarios el precio
anterior.

Lacan no manifiesta ninguna reacción.


129 Práctica analítica

pedido de gracias

Algunas personas son maestras para ejercer sobre su interlocutor


y de la manera más manifiesta, más cruda, más extremadamente
insistente, toda la presión que pueden a fin de obtener una peque- ·
ñez, un signo, aunque no sea más que un simple "gracias". Esa
clase de sujetos, muy pegajosos, suscita si no una preocupación,
por lo menos una real incomodidad para cualquiera que tiene
buenas razones para no otorgar lo que es tan pesadamente
reclamado.

Lacan tenía que vérselas ese día con un personaje de este tipo. Ya
desde las primeras palabras intercambiadas por ellos en el umbral
de la puerta abierta al final de la sesión, el que asistía a esta algarada
desde la sala de espera sacó la conclusión de que el personaje del
que hablamos había ofrecido a Lacan cierto regalo. ¿Qué regalo?
Eso importa poco.

En cambio, pesaba esa insistencia; a cualquier precio era necesario


obtener de Lacan una palabra que dijera el efecto de ese regalo
sobre su destinatario.

Formulada con un tono del mayor reconocimiento, la respuesta


siguiente puso término a la interminable reclamación:
-No puedo decirle -enunció Lacan- hasta qué punto
eso me agradó.
130

placer

Un analizante de Lacan tiene la sorpresa de ver a su analista


entre el público que asiste a su defensa de tesis. Y está tanto más
asombrado cuanto que sabe que Lacan, a esa hora, recibe
habitualmente un gentío.

- Su presencia me dio mucho placer, le dirá poco


después.
-¡Pero si es por eso que lo bice!
131 Práctica analítica

pleonasmo

Una cosa lo fascina muy particularmente en la práctica analítica


que Lacan pone en obra con él. A veces, en el curso de la sesión,
Lacan se levanta de su sillón y va hacia otra parte del consultorio. ·
¿Por qué se comporta así? Y en qué momento de la sesión se
manifiesta de esta enigmática manera?

¡No logra responder!

Siempre intrigado, decide al fin plantear la pregunta directamente


aLacan:
- ¿En qué momento preciso de mi sesión decide usted
levantarse de su sillón?
-En el momento oportuno.
132

¿pleonasmo?

El analizante:
-¿Cómo decir lo que pasó con usted?

Lacan:
-Eso, claro, ¿cómo decirlo?
133 Práctica analítica

primer pago

(La historia ofrecerá todo su sabor si se recuerda que Lacan había


declarado que "el amor es dar lo que no se tiene"; sin embargo,
se ignora si la persona de la que se va a tratar estaba informada dé
esa definición.)

Al final de esa primera entrevista, Lacan, tendiendo la mano:


-Me dará usted efectivamente algo ...

Pero ella no trae la suma que él le demanda. Entonces:


- Déme lo que tenga.
134

primera noticia

Él, alumno de Lacan, está ahora, desde hace muchos años, en


análisis con el maestro. Después de un tiempo "apropiado", y
mientras continuaba su propia cura, se ha instalado como
psicoanalista.

Después de un tiempo suplementario y no menos apropiado paré-


cele que su análisis está terminado.

Informa de ello a Lacan y se levanta del diván el día mencionado por


él como el de su última sesión, declarando:
-Bueno, mi análisis ha terminado.

Respuesta:
- Pero no ha comenzado.
135 Práctica analítica

primera sesión con Lacan

Ella viene a pedir a Lacan retomar con él su análisis. Su anterior


analista acaba de morir; lo entierran ese mismo día.
-¿Cuándo?
- ¡En este momento!
-¿No tiene usted la intención de asistir?
-(Ella, un poco vacilante) Sí.
-¿Dispone de un medio de locomoción?

Un viejo Renault 4L la espera, en efecto, cerca de la calle de Lille,


número 5. Por lo tanto, responde afirmativamente.

Lacan, entonces, dirigiéndose a Gloria, dice:


-¡Gloria! ¡Mi abrigo!

Y, dejando plantados a los clientes que se amontonaban en la


sala de espera y en la biblioteca, he aquí a Lacan en su 4L,
acompañándola al entierro de su ex-psicoanalista. Tal habrá sido
su primera sesión con Lacan.
136

prohibición

Ella le filtra a Lacan que tiene una relación con XXX.

Respuesta (dicha con un tono seco):


-Le prohibo frecuentarlo.

Hay un silencio. Luego: .


-Usted SABE que él está en análisis conmigo.
13 7 Práctica analítica

proposición

Ella y él están en el umbral de la puerta, en el momento de


despedirse. Lacan:
-¿Entonces?

Ahí está, muy atenta, como contenida en el suspenso del discurso.


- ¿Entonces cuándo lo hacemos ... ?

Misma acotación que más arriba, agravada. Y, además, con eso,


se le viene a la mente el pensamiento de eso que se dice que uno
piensa cuando se dice que uno no piensa más que en eso.
Vamos, tanto peor, ella se lanza:
-¿Hacer qué?
-Ven mañana. Lo haremos, ese control.
138

puercoépico

Helo aquí en el diván, aportándole a Lacan un sueño donde se


trataba de un puercoespín. Después de algunas lucubraciones
alrededor de su sueño, él concluyó:
- Primero pensé que usted era el puercoespín, pero
después no, creo que no.

Réplica de Lacan (con la interjección inicial largamente suspirada):


- ¡Ahhhhhh, gracias a Dios! ·
139 Práctica analítica

puntual

El analizan te que llega puntual a su sesión se encuentra con Lacan


al volante de su coche, en el patio del edificio.
- ¡Está usted atrasado!
-No, en absoluto.
- ¡Entonces está usted adelantado!
-Tampoco.

Un silencio ... incómodo. Así que el analizante retorna la palabra:


- Recuerde que me dio cita hoy, exactamente a esta
hora ... y llego puntual.
Entonces, si es así, regrese dentro de tres cuartos
de hora.
140

que ... que ... que ...

Sutilmente, él había notado que Lacan interrumpía su frase -y así


levantaba la sesión- cada vez que ésta incluía demasiados "que"
y, más precisamente, que la intervención de Lacan se producía
justo después de proferido el tercer "que" (¡es el caso de la frase
que acaba de leerse!).

Además, ese día, finalmente, él se había decidido a hablar de su


relación con el dinero.
-Buenos días, doctor. Quisiera hacerle una pregunta.

- ¿Es que ... (vacila, notando ya en su fuero


interior un primer "que").

Pero, desbaratando esta vez sus previsiones, Lacan hace un gesto


de interrumpir la sesión.
-No, escúcheme hasta el final, doctor... ¿Es que no
es molesto ... ?

... molesto que lo que ... (¡Ay! ¡Ya están los tres
"que"!)

Pero, desbaratando otra vez sus previsiones, Lacan no corta allí la


sesión.
141 Práctica analítica

- ... ¿que lo que recibo todos los meses de XXX


contribuya en parte a pagar mi análisis?
-Sí. ¿Cuándo lo vuelvo a ver?
-El lunes próximo, doctor. ¿Es molesto?
- Sí, seguramente ... seguramente el hecho de que
usted reciba eso es totalmente legítimo.
- Gracias, doctor.

Mucho más tarde, al transcribir esta sesión, él se dio cuenta de


que le había agradecido.
142

¿qué? ¿primero?

En el umbral de la sala de espera, Lacan se tomaba generalmente


el tiempo de mirar quién estaba allí; con una señal invitaba, luego,
a una u otro a penetrar en su consultorio. El orden de llegada,
parcialmente ignorado por Lacan, por otra parte, no determinaba
el orden de la invitación a pasar. Esto, él ya lo había observado.

Sin embargo, a partir de cierto momento de su análisis, debió


rendirse a la evidencia: Lacan lo hacía pasar siempre primero.
¿Qué es lo que le manifestaba de esta manera? ¿Qué quería de él?
Asociaba sobre ese "primero"; en la sesión recordó incluso haber
sido el primero en la escuela. ¡Eso ocurría cada vez que, en el año
anterior, había repetido el curso! Pero no había nada que hacerle:
¡pasaba siempre primero!

La cosa llegó a tal punto que, cierto día, no tuvo ni siquiera tiempo
para instalarse en una silla. Apenas hubo llegado, ¡adentro!, y ello
a pesar de varias personas que esperaban.

Aquel día, atravesando después de su sesión el puente del Carrusel,


la clave del asunto le vino a la cabeza. Su patronímico era doble,
pero el uso familiar había promovido al segundo (el orden de
referencia era el de la inscripción de los dos apellidos sobre su
documento de identidad) juzgado más noble. Él se había atenido,
hasta entonces, a ese uso sin cuestionarlo jamás.
143 Práctica analítica

Decidió tomar una sesión suplementaria y regresó con Lacan


donde, una vez más, fue el primero en pasar.

Dijo su descubrimiento. Lacan, al salir del consultorio, le tendió


la mano, hecho rarísimo. ¡Entonces era eso! Él, su mujer y su.
descendencia usarían en adelante ese primer apellido hasta
entonces ocultado.

A partir de ese día, sólo excepcionalmente pasó primero, como


cualquiera.
144

¿quién es paciente?

Carta de Lacan a un analizante:

- Lo espero. Pacientemente.
145 Práctica analítica

¿quién paga los gastos?

Sí, Lacan está de acuerdo para que se termine con este análisis.
Pero la disminución aceptada del número de sesiones no se hará
con cualquier condición:

- Para que el esfuerzo siga siendo el mismo de su


parte, usted continuará entregándome la misma suma cada semana,
como cuando tenía tres sesiones.
146

rabia y dulzura

Él, rabioso, dice:


- ¿Usted se imagina, tal vez, que yo no soy tan
inteligente como usted?

Lacan, tras un suspiro como del fin del mundo, le dice con una
desarmante dulzura:
- ¿Quién le dice lo contrario?
147 Práctica analítica

remolino de la demanda

Ha ocurrido que un analizante le diga a Lacan algo así como:


- Ya no soy yo el demandante, ahora es usted·.
Acepto continuar si usted viene a mi casa.
-Aceptado.

Y hecho.
148

sabe:r

La analizante:
-No sé ...

Lacan:
-No nos preocupemos, lo sabremos pronto.
149 Práctica analítica

sala de espera

Él llega a sus sesiones con una regularidad de metrónomo; da la


impresión de poseer sus costumbres, siempre imperturbable en
esa sala de espera de Lacan.

Ella comenzó hace poco; a veces llega corriendo; otras, antes de


hora ...

Lacan entra en la sala de espera, mira al tipo y le aúlla con


vozarrón capaz de tirar abajo el candil del techo:
-¿Esto va a durar todavía mucho tiempo?

Ella quiere que la tierra se la trague.

Lacan la ve y, con una voz suavísima, dice:


-Venga, queridísima ...
!50

se robaron el bastón (la canne)

Un analizante de Lacan robó un bastón en el negocio de anti-


güedades cercano a la calle de Lille.

Lacan, informado del asunto, intervino.

Y "la canne" fue restituida.


15 1 Práctica analítica

sesión de seminario, sesión de análisis

Lacan invitó ese día, para que interviniera en su seminario, a


Caquot, gran profesor de universidad. Éste, desempeñando su
papel, muestra, de una manera que no puede ser más indiscutible,
hasta qué punto el método y las afirmaciones de Sellin son
inadecuados y sus conclusiones, erróneas.

Ahora bien, ¡Freud se había apoyado de manera decisiva en Sellin


para su último trabajo sobre Moisés!

Lacan dice algunas palabras. Fin del seminario.

Él apenas tiene el tiempo de mordisquear un sandwich antes de


reclinarse en el diván de Lacan. Donde, con algunas vacilaciones,
abre el pico:
- Cuanto más escuchaba yo a Caquot, más tenía la
impresión de que, al apoyarse en Sellin, es Freud quien tenía la
verdad.
- ¡Absolutamente!
152

sesión por sesión

Lacan, a la salida de una sesión, y con una amplia somisa:


-¿Le daría gusto ... (larga pausa del discurso) regresar
esta tarde?

El analizante (rivalizando en agudeza con su analista):


- Gusto no es exactamente el término.

Lacan, desvanecida toda sonrisa y en un tono rabioso:


-¡Entonces venga!

El analizante, en efecto, regresó.

No sin haber captado que esa sesión de la tarde, que no estaba


prevista, ya había tenido lugar.
!53 Práctica analítica

sesiones cortas

Ella interroga a Lacan:

- ¿Por qué me tiene usted tan poco tiempo?

- Para que esto sea más sólido.


!54

simbólico

Alguien extremadamente rico viene a pedirle un análisis a Lacan.


Como para todos, llega el momento de fijar el precio de la sesión
analítica. Entonces el fulano interroga a Lacan sobre este punto,
no sabemos si inquieto o divertido, o solamente interesado en la
respuesta, pero en todo caso sobre el telón de fondo del hecho de
disponer de suficiente dinero como para poder pagar(se) lo que
sea.

Lacan:
-Por cada sesión, usted pagará un franco simbólico.
!55 Práctica analítica

sin aliento

Sesiones y controles se multiplican con una cadencia insoportable.


Ella no tiene más dinero, ya no puede aceptar eso; se va a rebelar
y se lo va a decir.

Se recuesta e inicia vigorosamente su sesión:


-Usted me saca de mis casillas ...

Lacan se inclina sobre ella con un aire delicioso y con voz de


falsete:
-¡Sí!

Todavía mucho tiempo después, ella cuenta esto con deleite.


!56

¿soiiar cuenta?

El analizante:
-Soñé que ...

Lacan, interrumpiendo:
- Está muy bien, mi estimado, hasta mañana.
!57 Práctica analítica

suicidio

Él relata en sesión que su amigo X, psicoanalista, a quien además


le debe el hecho de estar en análisis con Lacan, acaba de suicidarse.
Lacan, sin dejar de anudar y desanudar hilos de diferentes colores,
parece imperturbable. El analizante explota:

- ¿Ese es todo el efecto que le causa?

- ¿Qué otra cosa quería usted que él hiciera?


158

suspensión de la realidad

La analizante:
- Mi abuela era muy hermosa ...

Lacan (quien ciertamente nunca conoció a la abuela en cuestión):


- Seguro que sí.
!59 Práctica analítica

transcripción

Como su función hospitalaria ponía a su disposición una secretaria,


ella le daba a ésta las cintas magnetofónicas del seminario de Lacan.
a fin de que las transcribiese.

Numerosas veces, en ocasión de las sesiones en el consultorio de


Lacan, había tenido oportunidad de notar su gran interés por ese
trabajo. Él no dejaba de reclamarle las hojas dactilografiadas o de
preguntarle cómo adelantaba el trabajo.

Un día, en una sesión, él le dijo a quemarropa:


-Entonces ... ¿Cómo va Lewis Carroll?

Esta pregunta no tenía ninguna relación inmediatamente imagi-


nable con lo que ella acababa de decir, así que se quedó bastante
estupefacta.

Más tarde, ella recordó que él había hablado de Alicia en su último


seminario.

Se precipita sobre una copia de la transcripción que le había dado


a Lacan. Su secretaria había introducido un curioso monstruo en
el pasaje en que se trataba de Alicia; ese monstruo se llamaba, ¡oh
manes de la transliteración!: "un petit d'un petit".
160

transferencia

El analizante:
- Usted me hace pensar en [aquí, un nombre].

Lacan:
-¡Otra vez!
161 Práctica analítica

turbada

¿Cederá al encanto de una relación amorosa?

Ella explica a Lacan su turbación: el seductor es el pediatra de sus


hijos. Ella dice estar muy lejos de ser indeferente ...

La respuesta la condujo a cambiar de pediatra:


-Usted no tiene ninguna razón para relacionarse
con alguien que la importuna.
162

una palabra de más

Helo aquí declarando, apenas extendido en el diván de Lacan:

- Finalmente ...

-Bien, querido, ¿cuándo lo vuelvo a ver?


163 Práctica analítica

vacadón

Es el último día del año. El analizante:


- ¡Felices vacaciones!

Lacan:
-¿Qué, usted se va de vacaciones?
164

verbosismo

En una reunión de la SPP [Société psychanalytique de Paris], se


afirmó que Lacan estaba "afectado de verbosismo". Lacan no
estaba presente pero, como corresponde, oyó hablar del asunto; y,
además, por un analizante.
-¿Quién -pregunta- habló así?

El analizante se niega a "dar" los nombres pero hace una excepción


que horada el muro de esa negativa.

Respuesta:
- De él, no me extraña.
165 Práctica analítica

videncia

Ocurre que la víspera de uno de sus exámenes de medicina dijo a


Lacan en sesión:
-¡Oh, qué noche!

¿Evocaba así, no sin cierto énfasis, su noche de trabajo? ¿O de


insomnio, motivada por su preocupación por el examen?

Sea como fuere, Lacan replicó de inmediato:


- ¿Leucemia?

Decide estudiar encarnizadamente el tema "leucemia".

El día siguiente, en el salón del examen, inquietud ...

Y bien, ¡no! el tema sorteado no es la leucemia.

Pero pronto se dan cuenta de que hubo un error: debe ir a sufrir la


interrogación a otro salón y allí, hecho extraordinario, ¡le piden
que "trate" el tema de la leucemia!

Cosa que hace de manera brillante .

.Salida del examen. Va a su sesión. Con esta increíble preguntá;:_


¿Cómo pudo saber Lacan?

Respuesta:
-Es una pura cuestión de lógica.*

*Lógica del significante: noche en blanco =leukos =leucemia(?!).


!66

¿y ahora?

Hela aquí preguntándole a Lacan si, a propósito de un caso, ella


puede emplear, como lo había hecho muchos años antes, en ocasión
de otro caso, el término de "doble".

Respuesta:
-En esa época usted no podía equivocarse.
167 Práctica analítica

zen-análisis

Por iniciativa de Lacan, las sesiones de análisis y de control se


multiplicaban; muy rápidamente alcanzaron el seo re de una sesión
de análisis más un control por día.

Todo eso fue viento en popa hasta el momento en que él hizo sus
cuentas. ¡No, decididamente, no podía continuar de esta manera!
Entonces, llegó a dar el paso de decirle a su analista que, en lo que
concernía al análisis, estaba bien, él continuaba, pero que ya no
podía, financieramente, asumir los controles.

Llegó la hora del siguiente control, que había decidido rechazar.


Pero Lacan no quería saber nada de ese arreglo; y, como él seguía
firme en su decisión, recibió a guisa de respuesta un puñetazo en
el tórax adornado con un "pedazo de imbécil" mascullado, pero
audible a pesar de todo.

De regreso a su casa recibe un llamado de Lacan, un Lacan muy,


muy, muy amable. Le dice que venga a su próxima cita, que esto ...
que lo otro ... en resumen, lo comunicaba con Gloria para arreglar
todo eso.

Al día siguiente, sesión de análisis, luego de control. Al otro día,


análisis. En el momento del control, él reiteró su negativa, diciendo
al mismo tiempo a Lacan que si le levantaba la mano, y bien, ¡le
destruiría todo el consultorio!
168

En ese instante acababa de decidir que, para él, análisis y control


se habían terminado.

Sin embargo, no esperaba que al llegar al pie de la escalera y


luego al patiecito de la entrada del edificio, vería abrirse bruscamente
la ventana del consultorio de su analista y luego a éste asomarse,
tirarle una maceta con flores al mismo tiempo que le gritaba:
- ... pedazo de imbécil ...pedazo de imbécil.
Presentación de enfermo
El Hospital Sainte-Anne: entrada principal y la capilla.
171 Presentación de enfermo

a pesar de todo

La presentación se acerca a su término.


Lacan:
- Bueno, vamos a intentar ver con ...

La enferma:
- XXX (el nombre del médico)

Lacan:
- Con ese XXX que se ocupa tan bien de usted y a
quien usted debe tenerle, a pesar de todo, total confianza; vamos a
hablar con él.
172

a un transexual

-Escuche, viejo, usted tiene, a pesar de todo, barba


en el mentón y ante eso no puede nada.
173 Presentación de enfenno

advertida

Lacan despide a la enferma que acaba de ser presentada:

- Hasta la vista, mi pequeña. Usted va a encontrar...


Simplemente usted está advertida de que es capaz, en ciertos
momentos, de confundir la gimnasia con la magnesia.

- Sí, por supuesto.


174

aliento

La enferma:
-Amo a mi hija.

Lacan:
- Sí, ¡por supuesto!. .. digo "por supuesto" para
alentarla a hablarme de eso.
175 Presentación de enfermo

amigos

-Pero, ¿quiénes son todas estas personas?

Interroga, preocupado, el joven al que Lacan presentaba ese día.


Respuesta de Lacan, bonachón, casi burlón, sonriendo:
- ¡Son todos amigos!
176

consigna

Es dada a un enfermo, bien al comienzo de una presentación:

- Le dejo la palabra. Trate de decir la verdad. Es


algo sin esperanza; no se llega jamás a decir la verdad. Pero la
cosa no será peor si usted hace un esfuerzo.
177 Presentación de enfermo

culpabilidad

Después de que salió la enferma, se inició una discusión entre


Lacan y el médico que lo consultó a propósito de ese caso.

La enferma está en instancia de divorcio, el médico vio al marido


y da su opinión:
- Él se siente muy culpable. Se echa encima todas
las faltas. Aceptó todo lo que le propusieron los abogados.

Lacan:
- Él se siente muy culpable ... es decir, que está
decidido a ir a otra parte.
178

curación

El enfermo:
-¿Soy yo un caso de psikotia? Yo ... yo he tomado
conciencia:

Lacan:
-Usted es, evidentemente, un hombre feliz.

Luego, una vez que el enfermo hubo salido de la sala:


- Es un hombre feliz, está curado. Me parece que se
cree curado. Esta me parece la idea más peligrosa.
179 Presentación de enfermo

en los límites del saber

Una cuestión preocupaba mucho a ese enfermo, y desde hacía


mucho tiempo: ¿Cómo se formula el pensamiento, interrogaba
él, a partir de las interacciones neuronales?

Réplica de Lacan:
- Pero usted sabe que nosotros no sabemos sobre
eso más que usted.
180

engranaJe

El enfermo revela su experiencia de una relación sexual:


-Era obligatorio. Yo estaba en sus brazos; ella
estaba en mis brazos. Era un engranaje, uno estaba obligado a
jugarse. Yo no podía rechazarla, entonces fui hasta el final.

Lacan:
-¿Quién hacía girar el engranaje? ¿Era ella o era
usted?
181 Presentación de enfenno

es simple

Dicho a un enfermo que declara que sus invitados escuchan los


malos pensamientos que le vienen a propósito de ellos:

- Con todo usted tiene que darse cuenta un poco de


que si usted piensa que los otros piensan que usted piensa mal, tal
vez se deba simplemente al hecho de que usted pensara mal.
182

escándalo

Joven psiquiatra latinoamericano, se encuentra en París, uno de


los polos que considera entre los más decisivos de la psiquiatría
moderna. Trabaja en el sancta-sanctorum, el Hospital Sainte Anne.
Es allí donde se entera de que un tal J acques Lacan debe venir
próximamente a realizar una presentación de enfermo. Pregunta
si puede asistir y recibe una respuesta afirmativa.

Está indignado, dicho con toda propiedad, de que, durante toda


esta presentación, Lacan no haya cesado de bostezar.

Agreguemos que no contribuiría a calmar su irritación el escándalo


del que estaba poseído, lo que ocurrió al término de la presentación:
Lacan abandonó la sala sin pronunciar una sola palabra.
183 Presentación de enfermo

esquizofrénico

El 11 de marzo de 1977 Lacan fue conducido, acontecimiento


muy poco frecuente, a dar un diagnóstico de esquizofrenia.

El enfermo:
- ... pero hay que englobar todo. Yo soy también
animal... en transición ... no tener ningún miedo de la muerte. El
error no viene de nosotros. Si mi gurú es falso, no, no puede ser
falso, yo creo en él.

Lacan:
-¿Por qué ese "yo creo" le importa tanto? Su "yo
creo" sirve para decir "yo". Su "yo creo" sirve para compensar el
efecto medicamentoso; tiene todo el peso del efecto medicamentoso.

Luego, después de algunas réplicas del enfermo y de su salida:


-Yo creo que es un esquizofrénico.
184

gentil mamá

Lacan:
-¿Cómo era ella?

La enferma:
-Gentil

Lacan:
- Es decir llena de intenciones ...

La enferma:
- ... que ella no podía realizar. Eso ocurría.

Lacan:
- O sea, alguien como usted.
185 Presentación de enfermo

hipnosis

Lacan:
- En suma, de lo que usted se enteró es de que el
hipnotismo existe.

El enfermo:
-¡Por supuesto que existe! Voy a explicarle lo que
es. Ocmre cuando un niño es mal educado por su padre, está bajo
la influencia de su padre, de los amigos de su padre. El hipnotismo
es reproducir todas las tonterías de su padre. Eso es la hipnosis, es
la influencia. Por otra parte, Freud habla de eso en sus escritos.

Lacan:
-Sí, eso es.
186

indicación de analista

Después de que la enferma sale se inicia una discusión. La


evocación del diagnóstico de histeria provoca la cuestión de una
indicación de análisis.

Se oye una voz en la sala:


-Pero ¿quién indicarle?

Con un amplio gesto del brazo Lacan senala al auditorio y,


sonriente, observa:
- Psicoanalistas, los hay a paladas, dispuestos al
llamado*.

Y se designa uno de inmediato.

* a lape/, escritura fonética de dos expresiones: a la pelle (a paladas, a


montones); a /'appel (al llamamiento).
187 Presentación de enfermo

Lacan difiriendo de élnúsnw

Una enferma que está un poco en la onda dice:


-De todos modos, J acques Lacan o cualquier otro ...
eso no tiene importancia.

Lacan:
-Viene a ser lo mismo.
188

los elegidos perdonan

¿Cómo se definía el público de la presentación de enfermos?¿ Qué


rasgo distinguía a los elegidos?

En el ocaso de su vida, Lacan respondió:


- Participan los que pueden perdonarme.
189 Presentación de enfenno

marido birlado

La enferma:
- No hay que pensar en alguien que le ha birlado a
una su marido.

Lacan:
-¿En qué es birlado él? ¡Él no es birlado! Un marido
no se roba así como así. Él no es birlado, ¡no lo obliga a hacer
todo lo que ella quiere!

La enferma:
-Es el término que ella empleó: ella birló al hombre,
no birló al marido. Es eso, ahora recuerdo la frase.
190

marido y mujer

A una mujer que le decía que su marido ejerce el mismo oficio


que ella:

-¿Pero, con todo, no en la misma empresa, eh?


191 Presentación de enfermo

moraleja

Conclusión de una presentación:

- Ser psicótico es creerse una neurosis.


192

palabra impuesta

Al enfermo presentado ell3 de febrero de 1976:


- ¿Qué es lo que usted llama la palabra, a la que
denomina, usted, "palabra impuesta"?

Luego, cuatro días más tarde, en el seminario:


- ¿Cómo es que no sentimos todos que las palabras
de las que dependemos nos son, de alguna manera, impuestas?
193 Presentación de enfermo

p:resc:ripción, en la dirección del pelo

El enfermo ha desarrollado con todo detalle cómo, permanente-


mente, siente que lo siguen.

Ahora es el final de la presentación, que Lacan cierra diciéndole a


su interlocutor, muy gentilmente:
-Bueno. Ahora le vamos a indicar a alguien que lo
va a seguir a usted.
194

puesta a punto

Lacan:
-¿Tiene usted el sentimiento, la impresión de que
esta demanda de divorcio le fue inspirada por ...

La enferma:
-No es exactamente eso.

Lacan:
... por algún otro?

La enferma:
-No es exactamente eso.

Lacan (un poquitín irritado):


- ¡Entonces ponga las cosas a punto!
195 Presentación de enfermo

¿quién lo dirá?

La enferma:
-La voz no es una voz extraña a mí; tenía la impresión
de oi:rme, está detrás de mí, a mi altura.

Lacan:
-¿Usted tiene la impresión de oírse, quiere decir que
ella habla?

La enferma:
-Sí.

Lacan:
-¿Cómo habla ella? ¿No la deja a usted ni chistar?

La enferma:
- Sí... como si me impidiese hablar... no sé cómo
decirlo ...

Lacan:
- Inténtelo. ¿Quién lo dirá si no es usted?
196

¿sabe?

El enfermo:
-Ahora soy yo mismo, sé lo que quiero y lo que no
quiero.

Lacan (con tono asombrado):


-¿Usted sabe eso?
197 Presentación de enfermo

sonnsa

Una enferma intrigada, e incluso algo escandalizada:


-¿Por qué sonríe usted?

Lacan:
-No hay razón para que yo no sonría.
198

telepatía

Lacan intenoga a un enfermo que se presenta como "telépata-


emisor". ¿Cómq sabe él que el otro lo recibe?
-Por ejemplo, yo, ¿acaso lo he recibido?
-No creo.
-¿No?
-No.

De un modo manifiesto, este fracaso no le conviene a Lacan; le


molesta y tal vez incluso lo inita.

Formula en el acto la razón de su insatisfacción, y a su interlocutor


mismo:
-Bueno, porque todo prueba que yo estaba enredado
en las preguntas que le he planteado.
199 Presentación de enfermo

/ ... o geometna.
¿topol og1a / ?

Desde hacía mucho tiempo Lacan se apoyaba sobre la escritura


topológica, la cual, como se sabe, corresponde a un orden distinto
del geométrico.

En la época del nudo borromeo; en el curso de una presentación,


se trató del círculo, y esto -por supuesto- debido al enfermo. Éste
se definía, en efecto, como centro solitario de un círculo solitario,
lo que no le impedía decir, igualmente, que él no era obtuso.

Lacan lo atacó sobre esta contradicción:


-¡Un círculo limita!

Respuesta del enfermo:


-Usted piensa en términos geométricos.
200

un tipo como yo

Por el año 1975 un cártel de la Escuela Freudiana transcribía,


estudiaba, comentaba las presentaciones de enfermo.

Se trataba, aquella vez, de un delirio cosmológico de tipo


parafrénico. En ocasión de la presentación, el médico del hospital
que se ocupaba de ese caso había indicado que tenía en sus manos
un importante escrito de ese enfermo.
- Me gustaría mucho, había dicho Lacan, leer todo
eso.

Lacan estaba presente, excepcionalmente, cuando se realizó la


reunión del cártel que discutía esa presentación y el médico lo
aprovechó para tenderle los documentos de que se trataba. Mientras
se entablaba la discusión, Lacan hojeaba el cuaderno, y parecía
leer aquí o allá algunas frases. Luego, con el gesto de devolverlo,
dijo:
-Bueno, sí, es un tipo como yo, es un dogmático.
Práctica del control
203 Práctica del control

a cien francos el "re"

Uno de sus amigos está en control con Lacan, y hela aquí decidida
a ir a su vez. Aceptado. Paga 100 francos, una suma importante
para ella.
En ocasión de una sesión de control, Lacan le dice:
-Lea entonces "De una cuestión preliminar".

La intervención la sorprende, a tal punto que le habla de esto a su


amigo. El pagaba 200 francos. Ahora bien, a él Lacan le había
dicho.
- Relea entonces "De una cuestión preliminar".

Conclusión común: el "re" costaba 100 francos.


204

a perpetuidad

Él delibera acerca de la cuestión de saber si va o no a aceptar un


psicótico en análisis.

Respuesta:
-Puede hacerlo, sepa que eso le tomará toda su vida.
205 Práctica del control

analizar, banalizar

Su paciente le comunicaba los ensueños que tenía antes de


dormirse: ella se casaba con un actor famoso, tenía un hijo de él. ..

Lacan:
- ¿Le advirtió usted que ese tipo de ensueños es muy
común?
206

billetes y besamanos

Él está en análisis con Lacan. Ella, su mujer, con un analista a


quien podía considerarse, en esos tiempos, como uno de sus fieles
discípulos. Ella decide, en cierto punto de su análisis, emprender
un control y escoge ... a Lacan.

Después de un número de sesiones de control que la historia no


precisa, decide interrumpir ese control por una razón que la historia
tampoco dice. Informa de ello a Lacan y une el acto a la palabra
dejando de ir a sus sesiones.

Pero Lacan no lo entiende así. Acosa al marido, tomándolo como


mensajero; le ruega encarecidamente decir a su esposa que la
espera a la hora de lo que sigue siendo, para él, su próxima cita.

Y las cosas siguen así cierto tiempo. Se acrecienta de este modo


el número de los controles "faltados" y la "deuda" de la esposa
con respecto a Lacan. "Un buen paquete de billetotes", dice ella.

Confrontada con la insistencia de Lacan por vía del marido, se


resuelve a ir a confirmarle su decisión de interrumpir el control.
Previsora, prepara los billetes mencionados.

Pero las cosas no ocurrirán exactamente como lo había previsto;


viéndola en la sala de espera, Lacan se adelanta hacia ella y la
honra -públicamente-... con un besamanos.
207 Práctica del control

dertame:nte, pero el daño ya estaba


hecho

Lo primero que le viene a la mente para decirle a Lacan, a propósito


de este analizante, es tajante, y es lo mínimo que podamos decir: .
-¡Se trata de alguien (aquí las señales de irritación
que lo habitan no están acantonadas sólo en la palabra) que tengo
montado en la nariz!

Lacan (tono suave, pero afirmativo):


- Si a usted no le viene bien tomar a alguien en
análisis ... , (un breve pero marcado silencio) bueno ... , (otro silencio
del mismo tipo) no lo tome.
208

conclusión

Dos psicoanalistas platican; los dos están en control con Lacan.


-Le hablé de un maníaco-depresivo. Me dijo:
-"¡No lo tome en análisis!"
-¿Sí? Fíjate que yo le presenté un caso de paranoia,
y concluyó diciéndome: "¡Échelo fuera!"

Generalización conclusiva (y errónea, pues cada uno olvida que


Lacan se dirigía a él): según Lacan_, la psicosis maníaco-depresiva
y la paranoia son contraindicaciones para el psicoanálisis.
209 Práctica del control

controll, lllllego anállisis

Según él, su analista hizo una maniobra fallida, tras la cual él lo


había abandonado. En control con Lacan, le informa su decisión
de continuar su análisis en otra parte.

Respuesta:
- Está usted en buenas manos.

Regreso con el analista, quien ... no creía lo que oía. Tres veces,
por lo menos, le pidió a su analizante que le repitiera las palabras
de Lacan.

¿La continuación de la historia? Él terminó directamente por


encontrarse en el diván de Lacan.

¿Otra continuación? Su ex analista, en ocasión de la disolución


de la EFP, firmó la carta que acusaba a Lacan ante el tribunal de
París.
210

desprendimiento

Él menciona el sueño de uno de sus analizantes; se trata, entre


otros elementos, de un avión que despega [decolle] y de visión.

Lacan lo intenoga:
-¿Quién, en su entorno, presenta un despegamiento,
un desprendimiento [decollement] de retina?

El estupor se produjo algunos días más tarde cuando se le ocunió


que era en su entorno, el de él, donde alguien sufría de un
desprendimiento de retina.
:?.1 1 Práctica del control

¿dijo usted: "es falso"?

Había escogido como psicoanalista a uno de los más renombrados


y fieles entre los alumnos de Lacan, luego había terminado por
demandar un control a Lacan mismo. No sin vacilaciones.

Preparaba siempre cuidadosamente sus controles, volvía a almacenar


en su memoria el material que iba a presentar y arreglaba su
interpretación del caso. Lacan no decía esta boca es mía.

Un día, sin embargo, en el momento en que se iba, Lacan vino


hacia él y, haciendo alusión a lo que acababa de oír, dijo:
- C'estfou!: (¡es loco!)

No podía dar crédito a sus oídos y, a punto de salir no pudo evitar


volver hacia Lacan:
- Perdón, señor, ¿usted dijo efectivamente "C' est
faux"?: ( ¿es falso? ).

A partir de ese día, continuó yendo al consultorio de Lacan pero


ya no en control sino en análisis.
212

dormir en sesión
(variación sobre la cuestión de las sesiones puntuadas)

Conrad Stein hablaba ese día a Lacan de una paciente suya que se
adormecía en el diván. Lacan se mostró entonces muy sorprendido:
¡no sabía que eso podía ocurrir!
213 Práctica del control

el florón

Un control con Lacan era, a sus ojos, como la coronación de una


carrera de analista bien conducida. Su análisis se había desarrollado
a la entera satisfacción de los dos participantes, había emprendido
excelentes controles con tal o tal otro notable de la Escuela ... en
una palabra, no le faltaba más que el asentimiento del maestro.

Sus sesiones con Lacan, tenían lugar, efectivamente, de un modo


regular. Acogedor y amable, Lacan no decía gran cosa.

Un buen día comenzó a hablar de un caso considerado como


"psicosomático" que había aceptado en análisis. Después de
algunas sesiones centradas sobre ese caso vio a Lacan tenderle
una carta; ¡estaba dirigida al médico clínico general que seguía a
su paciente!

¡Lacan escribía que su discípulo, el Dr. X, quien le hablaba


regularmente del tratamiento de la señora Y no la atendía de un
modo conveniente!

Ser a la vez nombrado "discípulo" y desaprobado en su trabajo


era demasiado ... y demasiado poco.

Interrumpió allí su control.


214

ella y él

Él relata a Lacan un hecho a sus ojos totalmente extraordinario:


¡en el curso de una misma noche, su paciente y él tuvieron
exactamente el mismo sueño!

Respuesta:
- Ciertamente, pero es ella la que sueña.
215 Práctica del control

en flagrante dormir

Helo aquí en control contando ... Dios sabe qué. En cierto momento
mira a Lacan y se da cuenta de que él duerme. Decide callarse.

Después de algunos instantes de este silencio inhabitual, Lacan se


despierta y luego dice, con un ojo abierto y un tono singularmente
imperativo dadas las circunstancias:
-¡Continúe!
216

falda hendida

Ya sea de visita, en entrevista o en control con Lacan, todos se


sentaban en una pequeña silla baja, tan baja que las rodillas, por
poco que las piernas estuviesen replegadas, se elevaban notable-
mente por encima del trasero.

Ella llegó, para ese control, revestida con una falda generosamente
hendida y, como era inevitable, una vez sentada resultó que ofrecía
un espectáculo más allá de lo que la costuii)bre de aquel tiempo,
bastante liberal sin embargo, admitía sin problema.

-¡Qué hermosa falda!, comenta Lacan.


217 Práctica del control

fin de análisis

El control debía ratificar muy rápidamente que se trataba de un


caso de fetichismo. La angustia del analista procedía del hecho de
que estaba puesto en posición de pura mirada.

En cuanto al analizante, no pedía, ciertamente, ser "curado" de su


práctica fetichista; le importaba solamente que ésta no desbordase
sobre su vida profesional, cosa que estaba ocurriendo y que era la
razón por la que había llegado a consultar.

Las cosas habían mejorado netamente al cabo del tiempo; tanto


que ese paciente llegó a interrumpir el tratamiento.

El analista sabía que el objetivo terapéutico del paciente estaba


logrado pero que, en cuanto al análisis propiamente dicho ...
¡naranjas! Se había tratado de una buena psicoterapia.

De allí cierta consternación que debía ser notoria en la manera en


que dio cuenta a Lacan de la interrupción del tratamiento.

Respuesta:
-No se castigue, ese personaje era inanalizable.
218

¡ganado! pero, ¿a qué precio?

Helo aquí, hoy, presidente de una sección local de la International


Psychoanalytic Association. Y no diremos, sin embargo, que haya
dejado de pasar por el consultorio de Lacan. Fue por un control.

Consideraba que Lacan no le daba suficiente tiempo. Había roto,


entonces, y llevado su demanda a P., didacta patentado de la Société
psychanalytique de París, donde los 45 minutos de cada sesión
estaban asegurados.

¡Pero no era tonto! Pronto se dio cuenta de que 45 minutos con P.


no valían lo que algunos instantes con Lacan.

Retomó entonces contacto con Lacan. Quería retomar su control


con él pero con una condición: que se comprometiese a recibirlo
45 minutos.

Aceptado.

No debía tardar en notar, sin embargo, que esos minutos eran


ciertamente "ganados", pero a expensas de un amigo de él cuya
sesión seguía inmediatamente a la suya.
219 Práctica del control

gustar

Pensándolo bien, la ropa, escogida sin embargo por ella esa


mañana, no le quedaba. En el momento de partir para su control
con Lacan ella se mira en el espejo, vacila ... ¡Y bien, no, no se.
cambiará!

Mantendrá, sin embargo, su abrigo cuidadosamente cerrado.


Sentada con la puntita del trasero apoyada en el pequeño sofá,
evita escrupulosamente todo movimiento intempestivo.

Lacan:
-¿No se quita su abrigo?
-N ... nn ... no ...
-¿Su vestido no le gusta?
220

hacer UJlla falta de haberse equivocado

A propósito de un error que ella le dice haber cometido, Lacan:


- Cuando uno se ha equivocado, hay que confesar.
221 Práctica del control

histeria

Un controlante, joven psiquiatra-psicoanalista, presenta a Lacan


el material ofrecido por una persona que vino a consultarlo
recientemente. Se pregunta: ¿Se trata de un caso de psicosis o de-
histeria?

Y concluye:
- Para terminar, pienso que no se trata más que de
una histeria.

Réplica de Lacan:
- Ah, porque ¿usted piensa que la histeria es menos
grave?
222

imitación y confianza mesurada

Este analizante, dice el controlante, logra volverse insoportable y,


siguiendo el ejemplo de Lacan, él le dio libre curso a su afecto.

Lacan:
-¿Con qué se autoriza usted para sostener .semejante
posición?

Luego, tras sus explicaciones dichas en un tono de examen oral:


-Confío en usted para el análisis de ese sujeto.
223 Práctica del control

incompatibilidad

Mientras el controlante le habla, Lacan sorbe su whisky.

Luego, tras unos instantes:


- Ya sé, le encantaría un vaso ... pero ... whisky with
whisky, ya no sería un control.
224

¿intercambio?

-Pero señor, ese joven (el analizante de aquél que


interrogaba así a Lacan) me viene a ver tres o cuatro veces por
semana, me cuenta historias interminables, me paga y se va. ¿Qué
tengo yo para darle a cambio?

- ¡Pues su silencio!
215 Práctica del control

lección de lectura literal

Una joven neurótica le dijo:


-Mi madre tuvo cuatro hijos conmigo.

Lo cual ella comenta diciéndole a Lacan que su paciente quizás


quería decir que ella se contaba entre los cuatro hijos de su madre
(en su seminario, Lacan había subrayado la importancia de estos
conteos, y particularmente había comentado el chiste infantil:
"Tengo tres hermanos, Pedro, Pablo y yo").

Entonces es reprendida enérgicamente:


- ¿Cómo (en el tono de ese "cómo" se escucha la
incredulidad, el escepticismo y, desde ya, la reprobación)?

Y continúa Lacan:
- ¡Ella lo ha dicho, su madre tuvo cuatro hijos con
ella!
226

mejor partir que terminar

El puesto que ocupaba en una muy eminente institución religiosa


le daba acceso a cierta biblioteca, de la cual extraía libros extra-
ordinarios, raros, que Lacan, según le decía en ocasión de sus
sesiones de control, anhelaba consultar.

Un día, luego de una nueva demandá de este orden, él respondió:


-¡Usted sabe muy bien, señor, que puede pedirme
cualquier cosa!

Luego pagó, y salió.

Apenas estuvo del otro lado de la puerta se detuvo un instante, y


se golpeó la frente: "Pero, ¿qué es lo que he dicho?"

Decidió en el acto que ponía fin a su control.


227 Práctica del control

objeto 1 sujeto

Comentario teórico de un controlan te después de la presentación


de un caso:
- Pienso que soy el objeto.

Lacan:
-Sí, salvo que usted es el sujeto.
228

perdido

Venía de bastante lejos para su control con Lacan; incluso tenía


que tomar un tren de largo recorrido.

Dios sabe por qué, esta vez, en el momento de comprar su boleto,


decidió que no, que no seguía. Llama por teléfono a Lacan, le
informa a Gloria su resolución.

De regreso a su casa -segundo imprevisto del día- se da cuenta


de que perdió el dinero de ese control.

Nunca supo dónde.


229 Práctica del control

¿quién .bmiÍa de quién?

Aquí está, con otro analista. Acaba de dejar al suyo por mudanza
a una ciudad lejana. Él le interpretó esa partida como una fuga,
mientras que ella habría sentido que esta interpretación anulaba
su acto y devaluaba su palabra.

¿Qué es lo que ella demanda? Bueno, pues dar vuelta la hoja.


-"¡'Dar vuelta la hoja', claro que no!", le replica su
nuevo analista (que cuenta todo esto en un control, a Lacan),
juzgando que esa fórmula podría valer como pretexto para un
pasaje al acto.

Respuesta:
- Pregúntele el nombre de su analista.
230

retoma

Desde hace algún tiempo, ella interrumpió su control con Lacan.


Pero he aquí que al final de un seminario, y por lo tanto
públicamente, Lacan, en voz alta, le dice:
-Entonces, ¿recibió usted mi postal de Japón?

No hizo falta más para que, un tiempo después, ella retomara las
sesiones.
231 Práctica del control

ser o :no ser médico

Su primerísima sesión de control. La paciente de la que eligió


hablar es una histérica, con parálisis y todo.

Lacan:
-¿Revisó usted los reflejos?

Él (atónito):
- ... ¡Nnnnnnno!
- ¿Tiene usted un martillo de percusión?
-¡No!
- ¡Cómprese uno!. ..

Luego, como exagerando ...


-Así como papel membretado.
un significante como último recurso

Tiene grandes dificultades para disuadir a uno de sus primeros


analizan tes de reconstruirse la nariz [nez].

Lacan:
-¿Su nariz es verdaderamente poco agraciada?
-¡No!
- Entonces dígale que una nueva nariz [nouveau né
(homofonía con nez): recién nacido] no está de moda.
Práctica del control

viiraje

L El controlante le somete a Lacan su interpretación del caso.

Lacan:
-Es usted formidable, es exactamente eso.

II. Tres meses más tarde:


- Mi construcción debe ser falsa, esto va de mal en
peor. Y sin embargo usted me dijo que era exactamente eso. ¡No
puede ser eso!

Lacan:
-Me alegro ...
- ¡¿?!

Lacan:
-Me alegro mucho de que usted también se haya dado
cuenta.
Historia del movimiento
psicoanalítico
j.""'jO<"~ L-\Cc\:-:
II901~1'JI:III

Puerta cochera del inmueble El mismo borde de la puerta,


donde se encontraba el con- fotografiado el 16 de octubre de
sultorio de Jacques Lacan. Foto 1993 (Foto de Elise Arnoux).
tomada el 31 de mayo de 1993
(Fouad el Koury, Le Monde, 17
de septiembre de 1993) [Se
alcanza a leer en el graffiti: J'irai
cracher sur sa tombe. Mort au
maftre de la mort 89 93: Iré a
escupir sobre su tumba. Muerte al
amo-maestro de la muerte].

Primera puesta en tensión de estas dos fotografías en Revue du Littoral,


no 38, Paris, EPEL, noviembre de 1993.
237 Historia delmol'ilniento psicoanalítico

a los de la Escuela Normal Superior

Algunos notables de la École se reunieron una noche en el


domicilio del responsable de Scilicet. Motivo: la revista de la École
no satisface a nadie y está alicaída.

La discusión está en un punto muerto, nada pertinente saldrá de


ella. Los que salen, entonces, son los participantes.

En su automóvil rnini-Austin, él lleva a Lacan a su casa.

Comentario del transportado:


-¡Faltaba más! ¡No voy a confiar todo esto a los de
la École norma/e!
238

admiración sincera

Después de un cuarto de hora de entrevista sin orden ni concierto


con un periodista, Lacan declaró a su interlocutor, con el tono de
la más sincera e indiscutible admiración:

- Estoy fascinado por su ignorancia.


239 Historia del movimiento psicoanalítico

ahumar la ENS

Según Louis Althusser, Lacan fue echado de la École normale


supérieure por no haber logrado impedir que sus oyentes ahumaran
la sala donde tenia lugar el seminario, ni que ahumaran, sobre·
todo, a través del techo, las valiosas estanterías de la biblioteca,
exactamente encima.
240

alumno grado cero

Tras haber, no sin sentido común, evocado el grado de envileci-


miento en el que había caído la enseñanza de lo que Freud había
iniciado, él prosiguió su testimonio diciendo hasta qué punto, ante
eso, Lacan le había dado el gusto de leer a Freud. Fortissimo.

¡Pero no Fort-Da! En efecto, ¿qué nos dice haber leído en Freud?


"Ni más ni menos" que lo que Lacan decía que había allí.
241 Historia del movimiento psicoanalítico

antinómico Lacan

Se interesaba de cerca por la enseñanza de Lacan pero no quería


saber nada, decía, de su persona. Había escogido para su análisis,.
por otra parte, no a Lacan, por supuesto, pero tampoco a un
miembro cualquiera de su escuela. Dejémosle la palabra:

"En ocasión de un seminario en la rue d'Ulm, había colgado mi


abrigo en un perchero cerca del estrado. Cuando Lacan llegó,
depositó su abrigo sobre el mío. Al fin del seminario, en momentos
en que yo recuperaba mi propiedad, Lacan me interpeló:
- ¿Tendría usted la gentileza de alcanzarme mi abrigo?

Se lo alcancé y, cuando yo lo tenía todavía, Lacan se inclinó hacia


mí y, hundiendo sus ojos en los míos durante un tiempo justo un
poco demasiado largo, me dijo con una intensidad completamente
extraordinaria y fuera de lugar:
- ¡Usted es tan gentil!

"Vacilé por la sorpresa y la molestia ante el abismo de seducción


que se abría ante mí. Todo esto no duró más que un instante,
pues Lacan tomó su abrigo y volvió a partir hacia su gente. Esta
breve escena bastó para volverme a Lacan, no antipático, sino
radicalmente antinómico. Yo había venido para oírlo, no tenía nada
que decirle y no quería saber nada de su persona".
242

anti-Edipo

Gilles Deleuze y Félix Guattari acaban de publicar suAnti-Edipo.


El segundo es miembro de la Escuela. Para los dos autores, así
como a los ojos de todos, el desafío a Lacan es patente.

Curiosos de saber lo que Lacan iba a decir de eso, Deleuze y


Guattari no podían sin embargo presentarse ellos mismos al
seminario (desde hacía muchísimo tiempo no lo frecuentaban ya
regularmente).

Encontraron, sin embargo, una ingeniosa solución: la mujer de


Deleuze asistiría subrepticiamente a las próximas sesiones.

Decepción: Lacan no hizo allí la menor alusión a la obra.

A decir verdad, -¿finta suprema?- hablará de ello casi de inmediato,


pero ... en Bruselas.
243 Historia del movimiento psicoanalftico

botella de Klein

Su reputación de aficionado al alcohol aún no había llegado todavía


del todo a la plaza pública; pero los cercanos a él y muchos de sus
colegas sabían.

Aunque era alumno de Lacan, iba a separarse de éste en el


momento de la adopción por la Escuela de la Proposición de
octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela. Su franqueza,
que algunas veces llegaba hasta la rudeza, lo llevaba a decir que
esta dolorosa separación no debía ser referida a otra cosa que a
una formidable e insuperable rivalidad.

Poco antes de la ruptura tuvo algunos breves intercambios con


Lacan.
- Perrier, le dijo entonces Lacan, usted me toma por
una botella de Klein.
244

can 1?

El demandante:
-¿Usted cree que un canalla [canaille] pueda volver
loco a alguien?

Lacan, sin el menor titubeo:


-Sí.

Unos meses más tarde, la mujer del demandante sería reconocida


loca.
245 Historia del movimiento psicoanalítico

¿cártel?

Helo aquí embarcado por un psicoanalista lacaniano en un trabajo


de cártel. El psicoanalista, transformado para la circunstancia en
gentil animador, extrae al azar una frase de "La instancia de la
letra en el inconsciente", luego, mirando de hito en hito a cada
uno por turno, pregunta:
-¿Entonces? ¿Qué quiere decir esto?

Se abre en ese momento para él un abismo: cada palabra era en sí


misma un mundo, que remitía a un saber desconocido, el cual
evocaba una infinidad de otras disciplinas fuera de alcance ...

Para él, el trabajo de cártel no habrá podido nunca ir más allá de


esta primera frase.
246

¿casualidad o destino?

El número de teléfono de Lacan empezaba con:

LIT [lecho, lee].


24 7 Historia del movimiento psicoanalítico

cólera y creencia

Ella, secretaria del lugar universitario que acogía mal que bien el
seminario de Lacan, relata:

-Un día él me regañó y luego, justo antes de colgar,


prorrumpió en risas preguntándome: "¿Usted creyó en mi cólera?"
248

¿cómo lo decía?

De viaje en el Líbano en 1973, Lacan le declaraba a su anfitrión:

- ¡Qué aliviado me sentiría si otro, y no yo, hubiera


dicho que el inconsciente está estructurado como un lenguaje!
249 Historia del movimiento psicoanalítico

como lo dice...

Se escucha decir que se dice, en los cenáculos de la Escuela de la


Causa Freudiana:

-Como lo dijo Jacques-Allain Miller: "El significante


representa al sujeto para otro significante."
250

_,
¿como pue de e"'l ....?

Balint prácticamente no era conocido por nadie, en esa época, en


Francia. Eso no le impidió a Lacan poner en circulación un texto
suyo, un texto un tanto corrosivo.

Escandalizado por las costumbres dominantes de los medios


psicoanalíticos ortodoxos, Balint había elevado su protesta
escribiendo que (según los términos de Wladimir Granoff, que
relataba esta ocurrencia en el verano de 1997) "de nuestras vidas
de analistas y de nuestras vidas en instituciones, de la práctica y
de la teoría, nos faltaba tanto el vocabulario como la gramática".
¡Nada menos! Porque uno puede hablar sin saber gramática. ¿Pero
el vocabulario? Balint había lanzado eso a la cara de los dirigentes
de la Sociedad Psicoanalítica inglesa, provocando dentro de ella
cierta conmoción.

Lacan, a su vez, había difundido entonces este escrito. Pero.:. sin


imprimátur de las autoridades.

Algunos alumnos del Instituto Psicoanalítico de París decían:


-¡Se entregó con eso a una agresión espantosa contra
nosotros! ¿Cómo puede dejar que circulen semejantes escritos,
hacer que leamos semejantes cosas, a nosotros, que estamos en
formación?
25! Historia del movimiento psicoanalítico

común medida

Lacan, como sabemos, iba a llegar a enunciar el aforismo según


el cual: no hay relación sexual. No era tan fácil de decir, sin
embargo, y he aquí la prueba de ello.

En la Proposición de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la


Escuela, Lacan, siguiendo un célebre artículo de Octave Manonni,
señalaba a FlieB como el psicoanalista que estaba en el origen del
psicoanálisis, FlieB, "el medicastro, el cosquilleador de narices,
el hombre a quien se le revela el principio macho y hembra en los
números 21 y 28, les guste o no, en pocas palabras, ese saber que
el psicoanalizante, Freud el cientificista, [... ],rechaza con toda la
fuerza del juramento que lo vincula con el programa de Helmholtz
y de sus cómplices".

28, cifra del principio hembra. Pero Lacan es el que inventa aquí
el21 como cifra del principio macho, porque, en FlieB, esa cifra
es ... ¡23!
-¿Yqué?
- Se puede observar, en todo caso que el 23 es un
número primo; por lo tanto, según FlieB, no hay común medida
entre ese 23, lo macho, y el28, lo hembra, y por lo tanto, en todo
caso en ese sentido matemático de la palabra "relación" (ese mismo
sentido que Lacan elide), no hay relación sexual.
252

- ¿Y qué?
- 28 = 4 x 7. Ahora bien, 21, cifra usada por Lacan
= 3 x 7. Dicho de otro modo, Lacan introduce aquí una común
medida entre principio macho y hembra o, dicho de otro modo,
una relación.
253 Historia del movimiento psicoanalítico

confirmación de olvido

Lacan, en su seminario del 11 de marzo de 1980:

-Hay personas que se quejan de que las he olvidado.


Es muy posible. Que se dirijan a Gloria.
254

confirmación

Era en el curso de una de esas recepciones mundanas a las que se


sacrifican ciertos psicoanalistas al margen de sus congresos.
Tragos, bocadillos y parloteos. Lacan, entrado ya en años, circula
entre el bello mundo; el ojo despierto pero avaro de palabras,
estrecha manos, da a tal o tal otro un signo de amistad.

Entre los invitados, uno de los jóvenes conferencistas del día,


psicoanalista de provincia. No se puede decir que esté despreo-
cupado acerca de la acogida de su trabajo. Su esposa está a su
lado.

Los azares de su recorrido conducen a Lacan a acercarse al grupo


que la pareja provinciana forma con otra pareja. Saludos, presen-
taciones, breve silencio.

Luego el conferencista dice, dirigiéndose a Lacan:


- La última parte de mi exposición no pareció muy
clara. Me parece haber sido confuso y darle largas al asunto ...

Una angelical sonrisa de Lacan ameniza su respuesta:


¡Así es, exactamente!
255 Historia del movimiento psicoanalítico

¿confusión?

Le preguntaban por el nombre de un psicoanalista y él contestó:


-Vaya a ver a Legendre [le gendre: el yerno].

Un tiempo más tarde, se enteró de gue el fulano en cuestión había


ido a hacerle una demanda de análisis a ... Jacques-Allain Miller.
256

cuando Lacan forma parte de la revista

Dos miembros de la Escuela Freudiana encaran fundar una muy


original revista. Original y hasta premonitorio ya era su título:
L' ordinaire du psyclzanalyste*.

En búsqueda de editor, los dos amigos van a hablarle de eso a


Lacan. Lacan está encantado: propone formar parte del comité de
redacción y anhela que la futura revista aparezca en las Éditions
du Seuil. Ante el doble rechazo de sus interlocutores exclama:

- ¿Para qué vienen a verme si no quieren nada de lo


que les propongo?

* Ordinaire, tiene en francés diversas denotaciones y connotaciones: lo


ordinario en el sentido de lo habitual, lo común, lo vulgar... y lo conforme
con el orden establecido. (N. de T.)
257 Historia del movimiento psicoanalítico

cumplido indirecto

Roma, año 1953. La muy recientemente fundada Société


franr;aise de psychanalyse realiza su anti-congreso, gesto de
burla y desprecio al congreso de la IPA

Uno era oficial, el otro no. De allí la importancia de la recepción


que la embajadora de Francia ofreció a los participantes del anti-
congreso.

Reflexión de Lacan, susurrada a un colega al salir de esta recepción:


- La embajadora supo transformar esta gracia de
Estado en estado de gracia.
258

chlfladu:ra po:r chlfladu:ra

1974. La Escuela Freudiana realiza un congreso en Roma. Al


margen, Lacan se presta al ejercicio de la conferencia de prensa.
Evoca el efecto de curiosidad que se produce alrededor de él, y lo
comenta:
- Es una locura, pero es así.

Voce:
-¿Esta chifladura es motivada?
-Motivada por la mía, probablemente.
259 Historia del movimiento psicoanalítico

definición del seminario

Del seminario de Lacan se ha podido decir que era "ese salón


donde, en suma, uno está en el restaurante, y se imagina que se
alimenta porque no está en la cafetería universitaria".
260

dejado

¿Lo habrán abandonado? En el momento en que se producía la


ruptura con la IntematíonalPsychoanalytícal Asocíatíon, Lacan
les dijo a Serge Leclaire y a Wladimir Granoff, quienes lo habían
emancipado por el propio fracaso de su negociación con la casa
matriz:

-¡Miren con quiénes me dejan!


261 Historia de/movimiento psicoanalítico

del lecho

Lacan recibió ese día en Guitrancourt a uno de sus alumnos (venido


a hacerle un informe) en el lecho. Terminada la exposición, Lacan
concluyó sus cumplidos diciendo:

- Mis alumnos, si supieran adonde los conduzco,


estarían aterrorizados.
262

del sujeto supuesto saber

Se ha traducido "sujet supposé savoir" en español de una manera


tal que es claro que el psicoanalizante supone que el psicoanalista
sabe. Él, encargado de verificar las traducciones, va a ver a Lacan.

Le dice su intuición:
- Me parece, señor, que eso no es totalmente lo que
.usted quiere decir.
-¡Claro que sí!
- ¿Puedo preguntarle ... en qué hay allí un error de
traducción?
-El sujeto supuesto saber, es el sujeto del inconsciente.
263 Historia del movimiento psicoanalítico

delirante Lacan

La escena ocurre en el Gran Hotel de Estocolrno, enjulio de 1963.


En la ciudad se realiza el congreso de la IPA. Al margen de los
trabajos "científicos", se tratará de la afiliación del grupo de
aquellos que habían abandonado la Société psychanalytique de
Paris.

Leclaire esta ahí, y recibe a Gran off y a Pujol, que llegan al hotel.
Inmediatamente, le dice a Granoff:
- Debo advertirte que Lacan está convencido de que
estás en Estocolmo desde hace ya dos o tres días y que pusiste
micrófonos en su cuarto.
264

Descartes ... sobre la mesa

"Lacan y Descartes", tal era el título de la exposición que él había


oído la víspera, en los locales de la Escuela Freudiana.

El día siguiente, por la mañana temprano, en sesión, le dice a


Lacan su opinión: hay algo fallido en querer abordar así las
cuestiones.

Respuesta:
-Yo no me tomo por Descartes.
265 Historia del movimiento psicoanalítico

desfallecimiento del deíctica

Ella había sido encargada, para la celebración de un cumpleaños


de Lacan, de escoger el regalo que le ofrecía su entorno próximo
de la Escuela Freudiana. Con este motivo fue invitada (¡qué gran
honor!) a la pequeña recepción de entrega del regalo.

Hela aquí, entonces, entrando en la sala, con el impermeable


descuidadamente echado sobre el hombro izquierdo, manteniéndolo
enganchado sobre este hombro con el índice de la mano del mismo
lado. Un poco detrás de ella iba su galán a quien había decidido
llevar por no se sabe qué (¿inconfesable?) motivo.

Viéndola entrar así, doblemente revestida, Lacan se adelanta hacia


ella diciéndole, con un tono de una extrema gentileza:
- Querida, ... quítese usted eso.
266

dialogo entre Lacan y el


revolucionario

Lacan da una conferencia en Lo vaina, y ya lleva un rato hablando


cuando irrumpe, cortando el discurso, un revolucionario:
-¿Quiere usted jugar conmigo?
Lacan:
-Sí, al rato. ¿Usted quiere?
-¿No está cansado ya de ese monólogo?
- ¡Sí, eso es cierto!

¿Esa respuesta constituía una brecha? De cualquier forma, el


revolucionario prosiguió su insurrecciona! toma de la palabra,
reivindicando su derecho a intervenir cuando le pareciera, tildando
de mentira y de espectáculo en descomposición a la cultura que se
propagaba de manera ejemplar con esta conferencia de Lacan.

Lacan:
-¿No quiere que trate de explicar la continuación?
- ¿Qué continuación? ¿Con respecto a lo que acabo
de decir? Me gustaría que me contestara.
- Claro que sí, querido, le voy a contestar. Póngase
aquí. ¿Pero qué quiere usted hacer?
-Ésa es la pregunta de fondo que los padres, los curas,
los ideólogos, los burócratas y los policías le plantean generalmente
a las personas como yo. Le puedo responder: la revolución.
267 Historia del movimiento psicoanalítico

Lacan:
-Sí.
-Por el momento, uno de nuestros blancos preferidos
son las personas como usted, que, en el fondo, vienen a traerle a
toda esta gente que está aquí la justificación de la miseria cotidiana. -
Lacan:
- ¡Para nada!

El revolucionario, un poco gritón:


-¡SÍ!
Lacan:
- Hay que mostrarles primero su miseria cotidiana.
- ¡Pero ya no necesitamos especialistas que tengan
que mostrarla! Si las personas que están aquí se dan cuenta de que
la vida debe ser cambiada, si estas personas se organizan entre
ellas ... porque en el fondo lo único que se necesita actualmente,
es que haya una organización ...
Lacan:
-Ya lo ve, ya está usted en la organización.
El revolucionario:
-Sí, sí.
Lacan:
- Porque lo propio de una organización es tener
miembros, y para queJos miembros se mantengan juntos, ¿qué se
necesita?
El revolucionario:
-Cohesión.
Lacan:
-¡Usted lo dijo!
268

disolución

Se trata de una reunión de los partidarios de la disolución de la


Escuela Freudiana. Jacques-Alain Miller debe hacer una
exposición. Sala colmada. Lacan está presente. Algarada.
Finalmente, Lacan da la palabra a su yerno:

-De kurso*

* Escritura fonética.
269 Historia del movimiento psicoanalítico

divorcio a la lacarniana

Se estaban divorciando.

En una calle de la ciudad donde se llevaba a cabo el congreso de .


la Sociedad Francesa de Psicoanálisis, se cruza con su mujer que
se pasea con Lacan.

Conclusión inmediata (y que sería confirmada por los aconteci-


mientos -que siguieron): ella tomaría en adelante su lugar en el
diván de Lacan.
270

ducha lacaniana

La acción en una gran librería parisina. Un joven vendedor es


regañado severamente por Lacan, cuyo libro, oportunamente
solicitado, no está allí en la fecha prometida.

Lacan:
- ¡Pero yo soy Lacan!

El vendedor no atina más que a responder a S).l colérico interlocutor


con una mirada pasmada.
- ¡Pero, después de todo, yo soy Lacan!

Y luego, confrontado con el asombro persistente del vendedor y


siempre a los gritos:
-¿Entonces usted no sabe quién es Lacan?

A lo que el otro contestó pues que no, y que no, y que decidida-
mente no, que él no sabía.

Entonces, pasándole un brazo sobre los hombros, Lacan conduce


suavemente a su "ignorante" interlocutor a un rincón de la librería
para explicarle, con la más exquisita cortesía ... quién es Lacan.
171 Historia del movimiento psicoanalítico

el agregado de lo que viene... antes

Un interlocutor, en una discusión pública:


-Usted no hizo más que repetir lo que decía San Juan,
que el lenguaje está en la base del hombre.

Lacan:
- Con todo agregué algo.

Interlocutor:
-San Juan comienza su Evangelio diciendo que en el
comienzo era el Verbo.

Lacan:
- Sí. Con eso estoy de acuerdo. Pero ANTES del
comienzo, ¿dónde estaba?
272

¿el alumno ... tal como en sí mismo?

Durante todo un año, había seguido el seminario de Lacan titulado


La angustia.

Se decide entonces a ir a ver a Lacan. ¡Él lo ama! Estaba tan


absolutamente entusiasmado que pensó que había que ahogarlo.
Era, según él, la única conclusión posible.

¿Reacción de Lacan? Regañar al alumno., echarlo afuera no sin


acomp<;lñar el gesto con una ristra de insultos.

¿Reacción del alurnno?No sólo sobrevivir al acontecimiento, sino


más aún, unirse a la escuela de Lacan.
273 Historia del movimiento psicoanalítico

el fenómeno lacaniano

Lacan mismo cuenta esta aventura en su seminario del 1O de


diciembre de 1974.

Unas personas de una ciudad de provincia entraron en contacto


con él para preguntarle si aceptaría ir a dar una conferencia cuyo
título ya habían escogido: "El fenómeno lacaniano".

La evidencia de una preocupación comercial estaba allí demasia-


do patente como para que Lacan no lo notara: no se trataba tanto
de hablar de ese "fenómeno", observaba entonces, como de
exhibirlo ... en la persona misma de Lacan.

Aceptó, y no solamente ir a hablar sino también el título. No


aceptarlo, señaló, sólo podría haber sido recibido como una
denegación.

¿Resultado de la operación? Al término de su exposición le llegaron


de regreso preguntas cuya pertinencia era tal que no pudo sino
concluir que ese "fenómeno lacaniano", a despecho incluso del
objetivo exhibicionista, él lo había ... demostrado
274

el inconsciente

Conversando con Lacan, él le cuenta, no sin divertirse, que hace


unos cuarenta años él se encontraba en el liceo con un tipo que se
llamaba Lacan. Ese tipo era además un redomado imbécil. Un día
habían llegado casi al enfrentamiento. Aquel Lacan se había
permitido, en efecto, enviarle una carta que -lo recuerda todavía,
ellos tenían trece o catorce años- comenzaba por : "Señor".
-¿Y luego?, preguntaLacan.
-No, usted no me comprende. ¡No soy yo quien había
escrito la carta, es él!
-¡Ah! Usted sabe, el inconsciente ...
275 Historia del movimiento psicoanalítico

el secreto de Lacan

La escena ocurre en una ciudad extranjera, donde Lacan acaba


de presentarse como conferencista. Los notables están ahí,
presionando al maestro para que revele su secreto. Lacan pone
mala cara y no le contesta a nadie.

Pero lo vemos pronto dirigirse a la joven y encantadora mujer que


se encuentra a su izquierda, para preguntarle al oído:
- ¿Me permite que le diga mi secreto?

Apartada del psicoanálisis, pero esposa de un "pequeño analista",


la elegida respondió:
- Verdaderamente, me encantaría escucharlo ...
- Mi secreto es que tengo cinco años.
276

el último seminario

Gloria, preparando el anuncio:


-¿Qué tengo que poner como título?

Lacan:
-Ningún título ... ¡Será un seminario sin título!

Gloria:
- Sin título y sin palabras.
277 Historia del movimiento psicoanalítico

en casa de Charcot

En oportunidad de una de sus (últimas) jornadas de trabajo, la


Escuela Freudiana de París organiza una recepción. Se alquiló, en
el Boulevard Saint Germain, la Maison de l'Amérique latine . .
Elegante ... ¿no? Pero otra cosa estaba en juego ...

Él, no sin cierta falsa, o más bien fingida, ingenuidad dice, ese día
dirigiéndose a Lacan en un breve aparte:
- ¿Sabe usted que estamos en el antiguo palacete de
Charcot?

El día siguiente recibe un telefonazo de Gloria:


-Hola, ¿con X?
-Sí.
- Lacan me pide decirle que fue un brillante descuido.
178

en resto

En julio de 1953 Lacan va a Londres con el fin de abogar por su


causa en el pre-congreso de la IPA. .. Va a tratar de evitar (¿quién
sabe?) una expulsión que muchos juzgan ineluctable.

Habla en inglés aunque laboriosamente. En un momento dado, no


logra encontrar el equivalente para la palabra "resto". Enfrentado
con su dificultad apela a la ayuda de alguien del auditorio. En
vano: no habrá habido una sola persona que pueda ayudarlo a que
no le restara un resto con ese "resto".
279 Historia del movimiento psicoanalítico

en todo caso, yo ...

Lacan va a pronunciar una conferencia en una ciudad de la


provincia francesa.

Él menciona el acontecimiento en el diván, agregando que


pensaba ir.

Respuesta de su analista:
-¡En todo caso, yo no iré!
280

enrolado

1975, en Yale. Lacan encuentra a Robert Jay Lifton, cuyos


trabajos sobre los "holocaustos" son autoridad. Hablan.

Audaz, Lifton propone substituir la simbolización psicoanalítica


clásica centrada sobre lo sexual por otra simbolización; ya no se
trataría de la oposición masculino 1femenino, sino de continuidad 1
muerte.

Lacan:
-¿Cómo-se llama usted?

Lifton:
- Robert Lifton.

Lacan, entusiasta:
-¡Yo soy liftoniano!
281 Historia del movimiento psicoanalítico

entre los nipones

Gran cena oficial en Japón en honor de Lacan. Éste permanece


sombrío y mudo. No se sabe si está aburrido, si está enfurruñado, si
bebió demasiado ...

Conversación falsamente animada para salir del apuro. El tono


sube:
-Yo sé lo que digo, enuncia brillantemente uno de
los comensales.
- Claro que no, lanza Lacan.

Consternación.
282

envejecer

Sorprendido por su propia gentileza, Lacan dijo esta frase:

-Envejezco, me estoy volviendo gentil.


283 Historia del movimiento psicoanalítico

envío de un cliente

Considerado por todos como uno de los más brillantes alumnos,


él no recibió nunca, sin embargo, cliente alguno enviado por Lacan.
Salvo una sola vez.

Se trataba del hijo de uno de los mejores amigos de Lacan.

Al informarle que se lo había enviado, Lacan precisó a su alumno:


-Yo no puedo tomarlo, no tiene dinero.
284

¿error de persona?

La ruptura entre Granoff y Lacan está a punto de consumarse. Por


el momento, almuerzan con Perriery Leclaire. La situación es tensa.
Lacan explota. Pese a que Granoff no le hablaba desde hacía cierto
tiempo, declara:
- ¡Mire, Granoff, verdaderamente usted empieza a
salírseme por las orejas! Y debo decirle que esa sed de respetabilidad
burguesa lo aniquilará.

Leclaire:
- Jacques, por favor, no, eso no: ¡¿a Granoff,
"respetabilidad burguesa"?! ¡Serénese!
285 Historia del movimiento psicoanalítico

escritos

En 1966, cuando fueron publicados, Lacan no mandó un ejemplar


de sus Escritos a la biblioteca de su Escuela.
286

escuela o relación

Lacan:
- ¡Venga a la Escuela Freudiana!

Él:
- Señor, tenemos excelentes relaciones. Me interesa
conservarlas.

Lacan:
-¡Cuánta razón tiene usted, mi estimado!
287 Historia del movimiento psicoanalítico

¿eso se ve en el cartel?

Para el anuncio oficial del seminario Le sinthome ella está muy


feliz de poder ofrecer a Lacan un cartel que dibujó coquetamente
con bellas letras cursivas.

Lacan le telefonea poco después y le dice que en efecto, le parece


muy bonito ... , pero ... , sin embargo ... , a pesar de todo él prefiere
los caracteres cow-boy (así los llamaba).

Son, cuenta ella, caracteres rectos, con los pies anchos como botas
hechas de plomo. Y agrega:
- Para conseguir que el impresor los hiciera había
que batallar mucho.
288

¿especialista?

Henri Ey y sus colegas distribuyen el trabajo de redacción de los


capítulos que deben componer el primer fascículo "Psiquiatría"
de la Encyclopédie médico-chirurgicale, obra de referencia como
pocas.

Se le piden a Lacan dos artículos. "Variantes de la cura-tipo"


aparecerá efectivamente en 1955.

En cuanto al artículo "Paranoia", fue otro asunto. Como no entregó


el artículo en el plazo previsto, Lacan fue llamado, luego hostigado,
y después vivamente presionado ... ¡En vano!

Era evidente que el artículo "Esquizofrenia" le correspondía a E y,


y que "Paranoia" debía ser redactado por Lacan y nadie más que
él.

Así que se decidió, cosa impensable por ser un tratado que debía
evidentemente abarcar el conjunto de la nosografía, publicar ese
volumen de la EMC sin el artículo "Paranoia".

¿Cómo no celebrar la proeza de ese agujero en el saber, de este


"no todo"?
289 Historia del movimiento psicoanalítico

estimación sin mucha estima

De Didier Anzieu, a quien interrogan un día sobre la importancia


de Lacan para el movimiento psicoanalítico:
- ¿Lacan? Es el5% del Vocabulario de psicoanálisis. ·
290

facilidad

Un analista parisiense explicó un día así las llamadas "sesiones


cortas":

- Lacan es claustrofóbico.
291 Historia del movimiento psicoanalítico

finna

Es 1976. Una pareja de psicoanalistas (¿semejante sintagma tiene


acaso el menor sentido?) argentinos solicita una entrevista con
Lacan y la obtiene.

Al hacerlos entrar en su consultorio, Lacan les pregunta de sopetón:


-Ustedes son argentinos ... ¿Quieren una firma?

Luego, al terminar la entrevista y cuando en ningún momento se


trató el tema de la situación política en Argentina:
- ¿Quieren una firma?
292

·f~ndación de la Escuela Freudiana

El acta de ftiitdación de la EFP, redactada por Lacan, comienza


;.:.....
con esta frase: "Yo fundo -tan solo como lo he estado siempre en
;

mi relación éon la causa psicoanalítica- la Escuela Francesa de


:>a
Psicoanálisi~". El relato que sigue es el de las memorables
desventuras de ese "yo".

Ante el restri~gido cenáculo de sus ~ás cercanos, Lacan había


leído una primera vez este acta de fundación, acontecimiento que
fue regist:):ado en cinta magnetofónica. En el momento de hacer
pública la cosa, Lacan, dirigiéndose a Fran~ois Perrier, le pidió
leer su texto. ¡"Yo fundo ... " habría proferido Perrier! Él se rehusó
a ello, Dios sabe porque. ¡Hubiera sido, sin embargo, bastante
gracioso! Pero la historia no se queda ahí.

Justo antes de la reunión, en efecto, Lacan telefoneó al mismo: él


no acudiría a la cita. Cosa que hizo. Perrier decidió por lo tanto
conectar la grabadora que entonces articuló por primera vez
públicamente el todavía no famoso "yo fundo". Pero la historia
no se queda ahí.

La grabadora puso algo de su parte, en efecto, rehusándose también


a hablar: ¡la grabación era inaudible!
293 Historia del movimiento psicoanalítico

Telefonazo a Lacan y una hora después éste hace su entrada en la


sala donde todos estaban reunidos. Con lagrimas en los ojos, Lacah
estrecha calurosamente la mano de Perrier y luego toma la palabra.

Con este primer rechazo a Lacan, la EFP estaba puesta en marcha.


294

¡hablad, oh muros!

He aquí a Lacan, ese 6 de enero de 1972, discurriendo en el Hospital


Sainte-Anne, más precisamente, en la chapelle, en la capilla del
Hospital. Habla en tanto analizan te dejándose llevar por lo que él
lee en lo que dice. Así, se da cuenta de que él habla ... ala chape !le
[a 1en la capilla] Sainte-Anne, quería decir en ese lugar, pero él se
oye decir que habla a la capilla, que él se dirige a ella, que, por
lo tanto, habla a los muros ...

Una impertinente voz se hace oír entonces:


- ¿Debemos salir todos?

Lacan:
-¿Quién es el que me habla?

La voz:
-Los muros.
295 Historia del movimiento psicoanalítico

imperdonable

Poco antes de una reunión de la Escuela, Lacan telefonea a uno


de sus alurimos:
-Usted presidirá la reunión. Al final, apenas yo haya
terminado, usted levantará la sesión sin esperar ninguna objeción.
¡Es muy importante!

El alumno obedeció, pero nunca le perdonó ... haber obedecido.


296

¿ingenuidad?

El 13 de octubre de 1972, Lacan aprovecha la ocasión que le da


una conferencia en el extranjero para ofrecerle a la historia del
psicoanálisis en Francia una de esas precisiones detalladas que le
otorgan todo su encanto (cuando lo hay); no sin razón, pues hablan
de acontecimientos que.resultan ser verdaderas encrucijadas.

- Hubo alguien que actuó. como se actúa en todas


partes ... bueno ... es decir que, cuando uno ya no está de acuerdo,
dice: "Presento mi renuncia". Entonces, esta persona a la que
quiero mucho -a fin de cuentas la quiero mucho; no me enloquece,
pero en fin, la quiero mucho-, esta persona presentó su renuncia a
la Internacional. No me lo advirtieron, y lo hizo la víspera del día
en que debíamos encontramos en mi casa para formar un nuevo
grupo.

Aquí, podremos quizás abstenernos de confundir tiempo lógico


con serruchar el piso. Ahora bien, Lacan prosigue.

- Si me lo hubieran dicho, yo le habría dicho:


"¡consulte los estatutos, ante todo! ¿Qué consecue~cias tiene
presentar la renuncia? Siempre tiene consecuencias, y hay que
saber cuáles son."
297 Historia del movimiento psicoanalítico

Aunque sabemos hoy que el empleo de la palabra "excomunión"


por Lacan (antes de ser promovida por su yerno) no estaba
justificado, se· plantea la pregunta: ¿No habrá sido ese amigo, a
quien Lacan quería mucho, mucho, mucho (lo dijo tres veces), el
que, sin saberlo, lo habría, de hecho, excluido de la comunidad?
298

intervención en ell seminario

Era de esos psicoanalistas que habían escogido ir a enseñar a


Vincennes, que en esa época era una universidad piloto. Como lo
que él decía provocaba cierta agitación, en atención a la nueva
dirección del lugar (uno de sus miembros influyentes asistía a su
curso), se decidió que se discutióa eso en el marco del curso del
Director del Departamento de psicoanálisis.

Preparó su intervención por escrito. ~n análisis con Lacan, le


entregó el texto que planeaba leer.

Medianoche, ese mismo día. Telefonazo de Lacan:


-Le prohibo que haga esta intervención en Vincennes.
La hará en mi seminario, el martes que viene.

Y así se hizo.
299 Historia del movimiento psicoanalítico

¿intimidación?

Hay desmadre en el grupo .analítico cuando él, alumno, se


encuentra en análisis con Lacan. Se entera por un amigo "bien
intencionado" que la escisión flota en el aire. El amigo, que está
también en la jugada, le propone escribir una carta a los mayores,
pidiendo que se entiendan en beneficio de los alumnos. Si ellos,
los alumnos lo dicen ... Pero, en el último momento, el amigo
retrocede y se niega a firmar la carta. Sería preferible, le dice, que
la iniciativa parezca venir sólo de él. Acepta, aunque con amargura.

No puede, claro está, hacer otra cosa que hablarle a Lacan de eso,
y éste reclama la carta. Luego de leerla, le pide a su analizante
que detenga esa iniciativa, le suplica que no difunda esa carta,
encuentra mil argumentos para persuadir! o y, ante la incomprensión
de su interlocutor un poco aturdido con lo que está pasando,
termina por decirle:
- Si usted la difunde, me suicidaré y dejaré una nota
donde declararé que es culpa de usted.
300

¿ironía?

Él acaba de ser nombrado psicoanalista.

Lacan:
-Entonces, ¿ya está? ¿Usted es de los nuestros?
30 l Historia del movimiento psicoanalítico

1/m

Se decía, en Argentina, y tal vez se sigue diciendo:


-La teoría macaniana*.

* Macana (argentinismo): mentira, tontería, pendejada, pelotudez.


302

la Escuela de la Causa Freudiana

Él, ex miembro de la difunta Escuela Freudiana, era de aquel


movimiento que debía desembocar en la creación de "La causa
freudiana". Pero las cosas iban muy rápido, y se trataba ahora del
emplazamiento de la institución s~guiente: La Escuela de la Causa
Freudiana.

En el curso de una de sus sesiones de análisis, interroga a Lacan:


- ¿Está usted a favor de la creación de la Escuela de
la Causa Freudiana?
-¡Absolutamente no!

Por supuesto, divulgó inmediatamente la noticia entre sus


allegados: Lacan no estaba a favor.

Al día siguiente recibió un llamado telefónico de una que tenía


augurado un hermoso porvenir en la futura institución. Ella tenía
ante sus ojos los estatutos de la nueva escuela y Lacan había
agregado, con mano ciertamente temblorosa pero con tinta roja:
''Es aquí la escuela de aquellos que me aman".

Estaba escrito, entonces ...


303 Historia del movimiento psicoanalítico

Lacan jurado

Una reunión del jurado de acuerdo, ése al que le correspondía la


decisión de nombrar a los que se habían propuesto como pasantes.

El jurado oye a los dos passeurs. Hay poca discusión, pues es


claro para todos que hubo equivocación, que se trata de una
demanda de calificación profesional. Y entonces la respuesta no
podría ser sino negativa.

Lacan interviene:
-Yo estoy a favor.

Eso cae como un adoquín en una charca tranquila. Y cada uno se


interroga en su fuero interno. El silencio es finalmente roto por un
miembro del jurado que se atreve a interrogar a Lacan:
-¿Quiere decirnos por qué está usted a favor?
- Es un buen tipo.

El asombro da lugar a la desolación, e incluso a la consternación.


Nuevo silencio. Finalmente, el mismo se juega con una nueva
pregunta:
-¿Qué es lo que usted entiende por eso?
- A pesar de lo que él pudo decirles, tuvo un buen
contacto conmigo.
304

Lacan y lo lacaniano

Muy contenta, le viene a decir a Lacan que escogió ir a trabajar en


una institución psiquiátrica orientada por su enseñanza.

- ¿A qué carajo va ahí?

- ¡Voy a un servicio lacaniano!

-¡Vaya con Daumézon!


305 Historia del movimiento psicoanalítico

laguna

Se decía en la Escuela:

-A Lacan, su !acune [laguna].


306

¿leyenda?

¿Cómo habrían sido inventadas las sesiones cortas? Wladimir


Gran off tiene su versión de la aventura y, en esta ocasión, la ofrece.

Un día, después de la guerra, Lacan no habría resistido las ganas


de echar a la calle a un paciente, y luego le vino la inquietud y se
reprochó haber cedido a su impaciencia, preocupado por saber si
el paciente en cuestión regresaría. Pero, ¡oh, sorpresa!, alivio, ahí
está, presente a la hora acordada de su .siguiente sesión.

La sesión corta había nacido.


307 Historia del movimiento psicoanalítico

Httoral

Un "Encuentro del Campo Freudiano". Él, psicoanalista lati-


noamericano, tras escuchar durante cierto tiempo exposiciones y
debates, ya no pudo contener más lo que tenía para decir:
-Por un lado el objeto, por el otro el significante; por
un lado esto, por el otro aquello; estas oposiciones simplistas y
permanentes no funcionan.

Generosamente, agrega lo que le parece la solución:


- Para salir de eso, habría que retomar la cuestión de
la letra.

Respuesta de un responsable de la reunión:


-¡Usted lee Littoral!

Él:
-No. No conozco esa publicación, pero le agradezco
que me la haya indicado.
308

lugar-teniente de Lacan

El8 de abril de 1975 Lacan, en su seminario, había jugado sobre


"j' ouis": [oí], homófono de "jouis": [ goza).

Ella, analizante de un lugar-teniente de Lacan, había asistido a


ese seminario ... y su psicoanalista también.

Desde su sesión siguiente su psicoanalista creyó apropiado darle


la palabra diciéndole:
-J'oui"s.

Ella no pudo pronunciar ni una sola palabra.


309 Historia del movimiento psicoanalítico

llamado al orden

Una discusión entre dos alumnos de Lacan en la acera del número


69 de la calle Claude Bernard, sede de la EFP. Ya sin argumentos,
uno de ellos acaba por decirle al otro:
-No olvides lo que Lacan nos ha enseñado: nunca
ceder a su deseo.
310

¿malentendido?

Pregunta, en una conferencia de Lacan:

- ¿Hay algo que no sea un acto de fe?

-Eso es lo horrible, es que ... uno está siempre en


la feria.

-Yo dije fe, no feria.

- Sí, sí, pero yo, yo, yo,. es la manera mía de


traducir fe.
311 Historia del movimiento psicoanalítico

malentendido en alemán

Se le pidió a Lacan que interviniera en un coloquio en Berlín. Él


no fue, pero envió a uno de sus "lugartenientes" (¡sic!, como si
tener el lugar de Lacan fuera posible).

Un tiempo más tarde, carta de Lacan al organizador. ¡Los gastos


del lugarteniente no han sido reembolsados! Ahora bien, Lacan
ya había llamado antes respecto de esto. Incluso había hablado
por teléfono con su mujer y se tomó el trabajo, durante veinte
largos minutos, de explicarle el problema en alemán (su mujer, en
efecto, no habla francés). Asombro.

Hecha la investigación, se supo que en realidad Lacan había


hablado con la joven au pair de la casa, quien ciertamente no
sabía francés, ¡pero tampoco alemán (salvo unas cuantas palabras)!

Cuando la interrogan, la joven recuerda que en efecto alguien le


habló mucho rato sin que ella entendiera nada. Y entonces ella
juzgó que no debía ser importante.
312

masturbación freudiana

Verificando la traducción al español de los Escritos cae sobre una


curiosa "mano del mono", la main du singe.

Va a ver a Lacan y lo interroga:


- ¿Qué es esta "main du singe"?

-¡Es la masturbación!

- ¡Pero se trata de Freud!

-¿No sabe usted queFreud era un gran masturbador?


313 Historia del movimiento psicoanalítico

mentiroso

Era de buen tono, en el grupo analítico al que él pertenecía, haber


frecuentado a Lacan, poder decir que se había recibido algo
directamente de éste.

Un día en que comía con algunos colegas se lanzó con su


confidencia a uno de ellos: ¿no lo sabía él acaso? ¡Había estado
en el consultorio de Lacan!

-¡Ah! ¡Bien! Y, ¿te recibió?

- Pues claro.

-¿Cuánto tiempo?

-¡Cuarenta y cinco minutos, por supuesto!

Así se supo que él mentía.


314

mierda

Una conferencia en Burdeos. Lacan habla allí del problema de las


ciudades modernas, diciendo que no en lo que se pretende creer;
el problema es el de la circulación y la evacuación de la mierda. Y
agrega, corno poniendo bien los puntos sobre las íes:

-En Burdeos, en lo que se refiere a la evacuación de


la mierda, todo está por hacerse.
315 Historia del movimiento psicoanalítico

mil novecientos sesenta y ocho

Contaminados por "los acontecimientos" de mayo del68, algunos


psicoanalistas se reunían ... ¿Para tomar la palabra? Era bastante
extraño por parte de aquellos que hacen profesión de acogerla.
Pero no nos detengamos en eso.

Se habla de Lacan. Se llega a declarar que él trata de una manera


muy diferente a las mujeres y a los hombres, que estos últimos no
tenían oportunidades, que no llegaban a salir del atolladero pues ...
a Lacan le gustaban [les aimait]. ¡Qué descubrimiento!

En Estrasburgo, en ocasión del congreso de la Escuela Freudiana


que tuvo lugar justo después de mayo de 1968, alguien decidió
que no había que guardárselo, sino decírselo -públicamente- a
Lacan.

Cosa que hizo.

Réplica:
-¿Ilike o 1 !ove?
316

nominación

Lacan, en la intimidad, llamaba a Octave Manonni, esposo de


Maud Manonni, de una manera algo curiosa. Él decía:
-Manonni O.

Puerta abierta a los bromistas pesados de la Escuela, que leían:


-ManonniO.
317 Historia del movimiento psicoanalítico

nomznaczones

Granoff, Leclaire y Penier tuvieron un papel importante en la


negociaci6n de la demanda de afiliación de la Société jran9aise
en la IPA. Estaban juntos tan frecuentemente que los llamaban "la ·
troika". En sus debates íntimos, la troika apodaba a Lacan, el gran
Jacques.
318

obstáculo

Comienzo de una conferencia de Lacan en Lo vaina y preocupación


del orador: ¿lo escuchan bien? Hay que decir que ubicó el
micrófono que le entregaron bajo su corbata.

Lacan:
- Pero si, por casualidad, constituye un obstáculo,
sean tan gentiles de decírmelo. ¿Se oye? ¡No se oye!

Lacan, jugando con las alternativas del cruce arriba-abajo, trae


nuevamente el micrófono a la superficie.
-¿Y así, me oyen? ¿Está bien?

Podemos creer que la respuesta fue positiva, lo que le permitiría


al conferencista concluir este pequeño experimento casi científico:
- Entonces la corbata era un obstáculo. ·
319 Historia del movimiento psicoanalítico

olvido de los nombres propios

Lacan se interroga públicamente sobre lo absolutamente espantoso


que le está pasando: olvidar los .nombres propios. Como no puede
creer en un centro de los nombres propios en el cerebro, se pregunta
a qué se debe este olvido:Recuerda entonces que una joven persona
le decía que ella se olvidaba también de los nombres propios, y
esto le había ocurrido después de su análisis.

Conclusión:
- "Es porque estoy bien analizado que olvido los
nombres propios."

Segunda conclusión:
- "Cuando uno verdaderamente se ha analizado,
debería, en efecto, no interesarse ya en absoluto por los nombres
propios."
320

opinión 1aviso

Como concluyendo un congreso sobre sus maternas, Lacan, a


propósito de los colegas y/o alumnos a los que acababa de escuchar,
soltó:

-¡No van a encontrar nada! ¡No encontrarán nada!


321 Historia del movimiento psicoanalítico

¿paralelo comprometedor?

Familiarizado con la enseñanza de Gurdjieff, Gran off le pregun-


taba a Lacan:
- ¿No será que usted nos quiere embarcar en una
aventura del tipo de la de Gurdjieff?
-¡Ay, usted!

¡Una respuesta por lo menos enigmática! Pero que se aclara si la


leemos a la luz de la segunda escena de la ocurrencia. No tiene
lugar en los tiempos de la camaraderia, del afecto, del amor entre
sus dos protagonistas, sino una vez consumada la ruptura de su
vínculo. Constituye, también, el único reproche que Lacan le haya
hecho a Gran off más allá de esa ruptura:
-Y cuando pienso que usted fue el que, hace tiempo,
me planteó esa pregunta que recuerdo ahora: "¿No nos va a
arrastrar usted en una aventura como Gurdjieff?" ¡Que usted, que
me planteó esa pregunta, ahora me haga esto!
322

pase por escrito

Llegado a un punto de su análisis en que él encaraba presentar su


candidatura al pase, hizo una proposición original a Lacan: quería
entregar por escrito los elementos para ese pase.

Respuesta:
- Sí, si usted quiere. Sepa, sin embargo, que eso no
será leído.
323 Historia del movimiento psicoanalítico

perversión

Es la última reunión "científica" de la Société franr;¡aise de


psychanalyse. Jean Clavreul presenta un trabajo sobre la
perversión.

Después de los cumplidos usuales, Lacan, no sin malicia, declara:


-Sólo los perversos pueden hablar convenientemente
de la perversión.
324

¿propaganda?

- ¿En qué se distingue la Escuela Freudiana de París


de las otras escuelas psicoanalíticas?

Lacan:
- En ella somos serios.
- ¿Y las otras escuelas no son serias?
-Para nada.
325 Historia del movimiento psicoanalítico

¿provocación surrealista?
¿o demanda de imposible?

Algunos eminentes miembros del grupo Tel que!, que eran en esos .
memorables tiempos "amigos" de China y de su presidente Mao,
planean un viaje a su Oriente. Aunque no formaba parte del grupo,
Lacan participa. Las discusiones preparatorias avanzan. Circula
un cuaderno donde cada uno escribe sus "sugerencias" para la
organización del viaje. Serán dirigidas a las autoridades chinas,
únicas habilitadas, en última instancia, a aceptarlas o rechazarlas.

Lacan escribió, jubiloso, en el cuadernito: "Visita a un campo de


rehabilitación para intelectuales recalcitrantes".
326

pruebas al canto

Invitado a tratar acerca de la identificación en la École nonnale


supérieure, Lacan saca de sus alforjas dos tubos de vidrio; una
contenía una langosta migratoria aislada, el otro una langosta
migratoria perteneciente a una colectividad de esos insectos.

Las diferencias morfológicas de los dos animales, que Lacan


señalaba con el dedo a sus oyentes, debían probarles la incidencia
de la imagen del semejante sobre la constitución del cuerpo propio.
327 Historia del movimiento psicoanalítico

psicoanálisis a la Iacaniana

Un psicoanalizante no se negaba en general absolutamente ninguna


satisfacción. Un buen día le informa a su psicoanalista que ha
decidido dejar de fumar.

Al final de la sesión, su psicoanalista se levanta y da algunos pasos


por el consultorio, como para estirar las piernas. Se detiene ante
una mesita baja y posa en ella una mirada que no ve nada.

Ataque de risa del analizan te. En efecto, al entrar, él había colocado


ahí una revista, pero dada vuelta, de tal modo que se ofrecía a la
mirada una publicidad a página entera donde podía leerse, en
grandes letras: PETER STUYVESANT, conocida marca de cigarrillos.
328

¡qué historia!

Le envió la obra que acababa de publicar.

Respuesta -escrita- de Lacan:


- Uno siempre es lerdo en el terreno de la historia.
329 Historia del movimiento psicoanalítico

'
regreso inmediatamente
(frase de Boris Vian)

Nada contenta con su psicoanalista, ella va a ver al secretario de


la EFP. ¿Con quién hacer su análisis?, le pregunta.

El secretario le da nombres: está tal, y tal y cual...

Ella:
-¿Y tal?

(Se trata de su psicoanalista, cosa que d secretario ignora.)

Respuesta:
-¡Ah, no, él no! ¡Está ocupadísimo, no podría tener
sitio para usted!

Estaba claro: le habían dado alas para retomar su análisis con su


psicoanalista.
330

relleno de farsa

El tal Turquet había sido encargado, por la International


Psychoanalytic Association, de la averiguación destinada a instruir
el expediente de la demanda de afiliación de la Société franr;aise
a la citada Internacional.

Lacan lo llamaba:
- Señor Pavo.
331 Historia del movimiento psicoanalítico

respeto

Lacan escribió, a propósito del título de su seminario de 1975-


1976, a la secretaria de la École pratique des hautes études. Le
anunciaba que ese título era: LE SINTOME, precisándole muy bien,
y además de manera manuscrita, que debía: "respetar este [sic]
orto grafía".

Ya la falta de concordancia revela que hay gato encerrado. El día


siguiente, en efecto, 30 de septiembre de 1975, Lacan le telefonea
para rectificar el título. Será: LE SINTHOME.
332

respuesta a una invitación

Él, joven medico interno en psiquiatría, se había resuelto a fran-


quear el paso, a atreverse a tornar su pluma para invitar a Lacan a
la Sala de guardia.

La aceptación lo sorprendió un poco; pero lo que le asombró


verdaderamente fue la manera corno Lacan se dirigió a él en su
respuesta. Lacan le escribía, en efecto:
- Querido camarada:
333 Historia del movimiento psicoanalítico

retorno de ia demanda

Lacan les había enseñado a diferenciar necesidad, demanda y


deseo, y creían haber entendido bien la lección. Ésta se había
convertido casi en consigna: el psicoanalista no responde a la:
demanda, y aún menos se le ocurre jamás demandar.

Llegó mayo del68. Unos psicoanalistas se reúnen con líderes del


movimiento estudiantil.

- ¿Qué se nos demanda?,


suelta entonces un psicoanalista, sin haber percibido en lo más
mínimo lo incongruente de su ... demanda.
334

retruécano

En el periodo que siguió a la disolución de la Escuela Freudiana


de París, ella tuvo la idea de una revista de la próxima escuela. Le
presentó a Lacan una redacción de su proyecto, y proponía como
título: Canal.

Lacan:
- Estoy a favor.

Apenas salió a la calle, ella se dio cuenta de que el nombre escogido


era el anagrama del de Lacan. Eso detuvo completamente el
proyecto.
335 Historia de/movimiento psicoanalítico

rey negro leyendo

Lacan había ido al encuentro de una población africana. Su primera


visita, decoro obliga, fue para el rey.

A guisa de entrada en materia, en ocasión de esta primera audiencia


pública, Lacan tendió al rey una carta de presentación. El rey la
tomó pero al revés, luego, durante un tiempo suficiente, dejó errar
su mirada sobre el papel. El visitante se dio cuenta de que el rey
no sabía leer pero que, frente a su pueblo reunido, una legítima
preocupación por su prestigio lo obligaba a fingir.

Lacan evitó intervenir de cualquier manera que hubiera podido


deshacer la real astucia.

Después de algunos inst~tes, el rey dio a su visitante todos los


testimonios de la mejor hospitalidad.
336

se cuenta en el Instituto

- ¿Por qué -se le pregunta a Lacan- conserva usted


tanto tiempo a la gente en análisis?

- Para enseñarles a contar hasta tres.


337 Historia del movimiento psicoanalítico

sentencia

Tal vez era en ocasión de las célebres jornadas de Bonneval sobre


"La causalidad psíquica", o en alguna otra circunstancia que la
historia no señala. El caso es que Lacan escandalizó intensamente
a Henri Ey al proferir:

- Un hombre ... es algo que caga, eyacula y traga.


338

sesiones cortas

Son, con toda evidencia, las que le fueron infligidas a Lacan. Son
dos, con algunos años de intervalo.

Paris, 1932. Lacan, joven psiquiatra, defiende su tesis de medicina


ante sus maestros. Uno de ellos le solicita formular lo que él se
propuso con ella. Él cumple el mandato:
-En suma, señor, no podemos olvidar que la locura
sea un fenómeno del pensamiento.

El maestro interrumpe de inmediato al orador con un gesto


significativo:
-Ajá ... ¿Bueno, qué más? Pasemos a las cosas serias.
¿Va usted a burlarse de nosotros? No deshonremos esta hora
solemne.

Reacción catorce años más tarde de un Lacan con buena memoria:


traducir ese corte de comedia en un latín a la manera de Moliere:
¡Num dignus eris intrare in nostro docto empare cum isto voce:
pensare!

¿Habría de ser mejor acogido Lacan entre los psicoanalistas? He


aquí el anunciado segundo corte de sesión.

Marienbad, 1936. Lacan se dirige a los psicoanalistas, presen-


tándoles su Estadio del espejo. Ernest Jones preside la reunión.
339 Historia del movimiento psicoanalítico

Refugiado tras el respeto al cronómetro, interrumpe al orador al


cuarto "tip" del décimo minuto del tiempo que a priori le estaba
asignado.

Doble reacción de Lacan. Esa misma noche, en su hotel, comienza


a redactar lo que será su "Más allá del 'principio de realidad' ",
texto ... ¡inconcluso!

Y además, contra la opinión de uno de los organizadores, abandona


enseguida la eminente asamblea, dando preferencia a su interés
por los Juegos Olímpicos organizados por el nazismo en ascenso.
340

síganme

Una noche de 1953, entre la primera escisión de la Société


psychanalytique de Paris y la creación de la Sociétéfran~aise de
psychanalyse, en el subsuelo del café Capoulade, Lacan reunió a
sus alumnos para expresarles su alegría de que la nueva Sociedad
estuviera a punto de ser creada.

Concluyó su arenga diciéndoles:


- Síganme, yo los llevaré ha'sta el fin del mundo.
341 Historia del movimiento psicoanalítico

Sigmund

Él es alemán, traductor, psicoanalista, y suficientemente implan-


tado socialmente como para estar en condiciones de decirle a
Lacan, cierto día:
-Voy a fundar la Sigmund Freud Schule.

Aparentemente sin comprender, Lacan interroga:


- ¿La segunda Freud Sclzule?
342

socialista

En una ocasión en que interrogaban a Lacan preguntándole:


- ¿Es usted socialista?

Él respondió:
-No, salvo en mis momentos de debilidad.
343 Historia del movimiento psicoanalftico

sin elección

Mil novecientos sesenta y nueve: cierto número de analistas -entre


ellos algunos amigos de Lacan de larga data- abandonan la Escuela
Freudiana. El acontecimiento preocupa a un analizan te de Lacan,
quien se resuelve un día a formularle su pregunta:
- ¿Perrier sigue siendo, a pesar de todo, lacaniano?

Lacan, en un tono divertido:


-Pues, ¿qué otra cosa quiere usted que sea?
344

síntesis

Lacan:
-¿Acaso no le parece la mía una posición mesurada?

Una voz:
-Yo escucho.

Lacan:
-Usted escucha, sí. ¿Pero.atrapa en eso un algo, así,
que se parezca al real? ¿No?

La voz:
- No sé, no es mi territorio. Yo tengo que hacer,
después, de algún modo, la síntesis.

Lacan:
· -¿Usted va a hacer una síntesis? ¡Qué suerte tiene!
345 Historia del movimiento psicoanalítico

socrático

El 13 de enero de 1970, en ocasión de las Assises [Reuniones]


de l'École freudienne en que fue adoptada -no sin alboroto y al
precio de una escisión-la Proposición de octubre de 1967 sobre
el psicoanalista de la Escuela, Lacan tuvo una indisposición.

Una de sus alumnas exclamó, no muy afectada:


- Lacan no anda bien, tiene seguramente alguna idea
en la cabeza.
346

Syhia se entromete

Era en los tiempos del enfrentamiento Lacan 1N acht, el padrino,


como lo llama Granoff. Sylvia le dice un día a éste:
-¡Oh! Con todo, Sacha Nacht sabe su oficio; no hay
que decírselo a Jacques, haría un drama.

Comentario actual de Granoff:


-Sí, sabía su oficio, pero ~n lo que se refiere al estilo,
era otra cosa.
347 Historia del movimiento psicoanalítico

tachado, sí, ¿pero cómo?

Era en el curso de una sesión de trabajo en la Escuela Freudiana.


Un joven había pasado al pizarrón y había escrito S tachada así:

-No, rectifica de inmediato un notable, es así:


~
como se debe escribir.
348

televisión

El director estaba desesperado; en cada nueva toma del programa


Televisión, Lacan respondía de manera diferente a la pregunta,
ésta sin cambios, que se le planteaba.
349 Historia del movimiento psicoanalítico

televisión (otra vez)

El opúsculo publicado con el título de Televisión no ofrece de


ningún modo una versión fiel de lo que Lacan dijo durante el
programa televisado "transcrito". Tan es así que, para tener acceso
al acontecimiento de esa televisión, no le queda a cada uno nada
más que hacer uso, via videocassette y videocasetera, de la
televisión.
350

terreno de Lacan

Ciertamente, Lacan trabajó mucho para hacer valer su doctrina,


pero sería falso concluir que otros y, entre ellos, muy especialmente
aquéllos que él combatía, no contribuyeron ampliamente a
prepararle el terreno. Esta historieta lo testimonia.

Ocurre después de la guerra, y nos la cuenta alguien que se la oyó


a Wladimir Granoff. Se trata de un control colectivo con Maurice
Bouvet, uno de los tenores teóricos, de l?s "tenóricos" que llevaban
la voz cantante de la teoría en esa época.
- ¿Qué hacer -pregunta un alumno- cuando un
paciente no viene a sus sesiones por estar enfermo?

Respuesta del maestro, tras una madura (y larga) reflexión:


-Se le puede hacer pagar hasta 38° de fiebre, ¡más
allá no!

Y Gran off observa que esto era ponerle una sonda, un termómetro
[thennometre] en el culo a una disciplina.

¿Un término al maestro [tenne au maftre]?


35 1 Historia del movimiento psicoanalítico

topografía

Él tiene una cita a las 1O horas en punto en Guitrancourt para


trabajar con Lacan. Lacan le dibujó un plano del trayecto, no puede
equivocarse de camino.

Por supuesto, se equivoca ... de autopista y llega a las 10:30.

Lacan, muy enojado, cortando de tajo sus balbuceantes expli-


caciones, le dice:

- ¡Pero yo le había hecho un plano!


352

totalita:rio[a]

De su psicoanalista, ella dice que era un alumno bastante alejado


de Lacan. En cuanto a sus intervenciones a la manera de
... como te va?
... cayendo gente al baile ...
no parecían permitirle situarse con respecto a la transferencia, y
su analizante se daba cuenta de ello.

Un día, ella llega a sesión con los Escritos de Lacan y luego, acto
fallido que no deja nada que desear en cuanto a la limpidez de su
decir, ella olvida la obra.

Observación del psicoanalista en la sesión siguiente:


-¿Entonces, para uste!i, Jacques Lacan lo sabe todo?

Pero, más curioso todavía es el hecho de que la analizante no se


diera cuenta en ese momento de que era su psicoanalista el que
introducía de este modo la concepción según la cual los Escritos
contendrían la totalidad del saber.

Pudo en efecto responderle que:


-Sí.
353 Historia del movimiento psicoanalítico

traducciones

En Zurich, en agosto de 1949, tuvo lugar el XVI congreso de la


IPA. Lacan entra en contacto allí con Melanie K.lein y obtiene de.
ella que le otorgue la traducción al francés de El psicoanálisis de
los niños. Tan es así que cuando, poco después, Franc;:oise Girard
le hizo a Melanie Klein la misma demanda, ella le informó que
esa tarea le había sido confiada a otro, pero sin decir a quién. Fin
del primer episodio.

El congreso de Amsterdam fue la ocasión para un nuevo giro del


asunto. Melanie Klein, en efecto, se enteró por boca de René
Diatkine, discípulo de Lacan en ese entonces, que este último le
había pasado la versión alemana del texto kleiniano, pidiéndole
que terminara la traducción. Fin del episodio dos.

Tercer episodio. Melanie Klein oye nuevamente hablar de


Franc;:oise Girard. Lacan le habría propuesto a ella y a su marido,
que tradujeran El psicoanálisis de los niños, pero esta vez a partir
de la versión inglesa de ese texto.

En ese momento, Lacan se habría encontrado con varios pedazos


de carne en el asador: su propia traducción del alemán, luego la
de Diatkine, luego, para el resto del texto, la que se hizo a partir
del inglés (una traducción en inglés del texto en alemán). Se estará
de acuerdo en que la situación no era de las más sencillas. ¿Lacan
354

se preparaba a publicar la obra de M. Klein tras haber traducido la


primera parte del alemán y la segunda del inglés?

Sea como fuere, Fran~;oise Girard, en diciembre de 1951, se dirigió


a Lacan para pedirle la traducción del alemán, a fin de unificar
tanto el estilo como el vocabulario. Nunca lo consiguió, a pesar
de que Lacan registró su casa de campo y los departamentos
parisinos.

Pero lo más extraño es la conclusión de.Phyllis Grosskurth, quien


reconstruyó esta historia: "Lacan nunca reveló ni admitió
públicamente que había perdido la traducción hecha a partir del
alemán por Diatkine, que no había conservado ninguna copia de
su trabajo." En efecto, ¿por qué inferir del hecho de que Lacan no
haya encontrado ese texto (eso decía él) ese otro hecho de que lo
habría perdido?
355 Historia del movimiento psicoanalítico

traductores

Apenas desembarcado en Francia (desde su Argentina natal) para


seguir la enseñanza de Lacan, un día es llamado por éste. Se trata, .
le dice Lacan, de verificar la traducción de los Escritos al español,
hecha por un poeta mexicano. Lacan está furioso. Les pusieron de
título Lectura estructuralista de Freud.
- ¿Acepta usted ocuparse de esto?
-Sí, señor, pero con tres condiciones: primero, que
yo pueda consultar con usted, tanto como sea necesario, los puntos
que planteen dificultad; luego, que usted firme conmigo esa
revisión, y finalmente, que se me remunere.
-¡Por supuesto[

Así, se realizó como estaba previsto, hasta el día en que el poeta,


teniendo a la vista las aproximadamente diez faltas por página
que él habría dejado pasar, furioso, le respondió a Lacan que de
ninguna manera firmaría él esa nueva traducción donde reconocía
claramente la pezuña de un argentino.

Lacan llama al antes citado y le informa sobre la poética reacción:


-¿Qué dice usted?
-Señor, hice ese trabajo con mucho cuidado, no tengo
una palabra que cambiar.
-¿Es su última palabra?
356

- Sí, y debo pedirle que retire mi nombre si el texto


que se publique no incluye las correcciones que hemos acordado.
-¿Es su última palabra?

Esta vez el tono es furioso. Lacan agrega, antes de colgar:


-Tomo nota.

Se habían peleado.

Un tiempo más tarde, el texto apareció con la mayoría de las


correcciones efectuadas, y con el nombre del corrector asociado,
como estaba previsto, al de Lacan. Poco después le llegaría un
cheque.
357 Historia del movimiento psicoanalítico

¿una respuesta?

Una jornada de estudio en la Escuela Freudiana. El orador:


-¿Es reversible la forclusión?

En ese preciso momento, Lacan se levanta y deja la sala.


358

verdadera verdad

Había una cuestión que estaba en el centro de los debates que


iban a culminar en la escisión de 1953: la de las "sesiones cortas".

A algunos de sus analizantes, Lacan les hacía notar:


- Fíjese cómo alargo el tiempo de las sesiones, usted
podrá dar testimonio de ello.

Y diciendo eso, Lacan persistía en practicar como en el pasado.


359 Historia del movimiento psicoanalítico

vida y pito de jesuita

Querido ... , venga entonces a cenar mañana por la noche a mi casa.

Una invitación de Lacan, ¡no era poca cosa! El feliz beneficiario


era esta vez un jesuita, un "jeze" como se los llamaba, psicoanalista
en la Escuela.

Durante el convite, intimidado por tanto honor, el "querido" no


sabía muy bien qué decir, y la cena se arrastraba y alargaba tanto
más cuanto que Lacan, con el rostro hundido en su plato, no decía
ni pí, y dejaba que la conversación se empantanase en las
trivialidades usuales. Aparte de él (once more) cada .cual hacía
esfuerzos y eso se sentía.

A los postres, como emergiendo de las cosas que lo habitaban,


Lacan -por fin- se dirige a su invitado:
-Entonces querido ... , dígame, ¿qué hace usted de su
vi*? [vie: vida, vit, bite: pene, pito]

*Escritura fonética
360

vitrina secreta

En su residencia de Guitrancourt, Lacan poseía una vitrina secreta.


En ella albergaba una colección de estatuillas egipcias de la época
de Tutankhamón. Sólo se las mostraba a escasos privilegiados.
361 Historia del movimiento psicoanalítico

yo soy da:ro

Ella quiso, en una gran revista de actualidad, exponer el contenido


de los seminarios de Lacan, sin hacer caso de lo que le habían
dicho, a saber, que eso era imposible.

Tiene lugar una entrevista con Lacan, durante la cual torna seis
páginas de notas. Al escribir a partir de esto su artículo, tiene la
impresión, dice, de "traducir del chino". Luego, un poco
preocupada, le presenta a Lacan el fruto de su trabajo.

Respuesta:
-Ya ve usted que yo soy claro.
Encuentros
365 Encuentros

a pícaro, pícaro y medio

Salvador Dalí había aceptado recibir a Lacan. A la hora en que


esperaba a su visitante, no se dio cuenta de que conservaba pegado
sobre la nariz el trozo de papel blanco de tres centímetros cuadrados
que tenía la función hacer visible el dibujo sobre cobre que
realizaba (a menos que su verdadera función fuera la que se indica
en lo que sigue).

Durante toda la entrevista, Lacan no hizo ninguna observación,


contentándose, por momentos, con examinar a su interlocutor de
una manera que éste experimentaba como inquietante.

Dalí no se dio cuenta de lo ridículo de esa nariz, plantada en medio


de una conversación trascendental, sino una vez que Lacan hubo
partido, mientras se lavaba las manos. Recibió por lo tanto esta
revelación no de Lacan, sino de ... su espejo.
366

bebé lloroso

Ese bebé lloroso o más bien su estatus real, imaginario o simbólico,


fue el rasgo decisivo sobre el cual Granoff rompió con Lacan.
Granoff había introducido en Francia la obra de Ferenczi. En
ocasión de una discusión de este importante trabajo, Lacan
intervino para decirle:
-¡Al fin, a pesar de todo, nunca se vio, en una sesión,
dar de veras vagidos a un bebé en el diván!
367 Encuentros

caro liibro

Cuando murió Alexandre Kojeve, Lacan quiso entrar en posesión


del ejemplar de la Fenomenología del Espíritu anotado de puño y
letra por aquél de quien había recibido una enseñanza.
368

¿cartesiano... hasta en eso?

Lacan, nos dice Frans;ois Cheng, apreciaba muy especialmente


el verbo "cogitar".
369 Encuentros

¿católicos no romanos?

Lacan había escrito: "La simulación de la iglesia católica, que se


reproduce cada vez que la verdad como causa viene de lo social,
es particularmente grotesca en cierta Internacional Psico-
analítica..." Frase que G. Granel había olvidado, en todo caso hasta
que la reformuló a su manera:

-No hay -decía entonces- sólo católicos de la religión,


hay también católicos de la ciencia, y ciertamente católicos del
psicoanálisis.
370

cena mundana

Lacan había forzado un tanto la puerta de Fran~oise Giroud. Con


Lévi-Strauss, esperaba encontrarse, en casa de ella, durante esa
cena, con Pierre Mendes-France. Ciertamente la anfitriona estaba
advertida de que Lévi-Strauss no era parlanchín. Sin embargo,
esa noche, las cosas fueron peores de lo que ella hubiera podido
imaginar: durante toda la cena, incluyendo el café, ni Lévi-Strauss
ni Lacan abrieron la boca.

Fue necesaria mucha valentía de Fran~oise Giroud y de Mendes-


France para llevar la conversación.

Pregunta de Mendes-France, cuando se fueron los dos silenciosos,


auna Fran~oise Giroud avergonzada:
- ¿Así son todos sus amigos?
371 Encuentros

comprender

Diálogo Lacan 1Dolto, a la salida del seminario de Lacan:


-Entonces, ¿qué te parece?

-Tú no necesitas comprender, porque lo que yo digo,


tú lo haces.
372

¿confrontación evitada?

D. Vas se, vicepresidente de la Escuela Freudiana (todavía dirigida


por Lacan) fue a participar en un coloquio organizado por el grupo
Confrontation, dirigido por R. Major. Por lo cual, se le suplicó a
Vasse que presentara la renuncia a su puesto.

Al día siguiente, llamada de Lacan a R. Major:


- No se preocupe para nada, querido. Siga. Se trata
únicamente de problemas de política interna.
373 Encuentros

cuando Roman Jakobson encuentra a


Jesús

Durante una de sus estadías en París, Roman Jakobson está fuera


de sí: hay un loco -dice a quien quiera oírlo- en la casa de campo
de Lacan.

Acaba de telefonear en efecto, a Guitrancourt:


-¿Está Lacan?

- N o, responde una voz desconocida.

- ¿Quién habla?, pregunta el eminente lingüista.

-Jesús*.

*El nombre de pila Jesús, frecuente en el ámbito hispánico, no se usa en


francés como nombre de persona. (N. de T.)
374

dlesestreliato

Lacan está sentado en una mesa... , esperando a... En efecto, Roman


Polanski, que lo invitó, está retrasado, y ese retraso se prolonga ...

Luego, con todo, en un momento dado, el cineasta hizo su entrada.


Pequeño (por su estatura), helo aquí a la vista de todos y de Lacan,
flanqueado por dos mujeres soberbias que lo rebasaban por más
de una cabeza. Aquí nuestro guión acota: movimientos diversos
en la concurrencia.

Los tres se instalan a la mesa; silencio, en cuyo fondo va a resonar


muy pronto un profundo suspiro de Lacan, no menos notado que
la entrada de Polanski. Lacan, entonces, se levanta y abandona
definitivamente el restaurante, y deja al querido Roman plantado
ahí, con sus dos mujeres.
375 Encuentros

donde le aprieta el zapato

Lévi-Strauss dice a un periodista a quien aceptó recibir excepcio-


nalmente, porque había sido recomendado por Lacan:
- Si yo fuese analista ganaría mucho más dinero.

La frase alcanzó a quien correspondía, por el sesgo del go-between.


Éste notó que Lacan, al oírla, "se la tragó" sin chistar.
376

Duras relata

El arrebato de Lol V. Stein [Le ravissement de Lol V. Stein] acababa


de ser publicado. Marguerite Duras corría, con ese texto que
marcaba el decisivo cambio de su estilo, el riesgo mayor de no
encontrar ya lector alguno.

En esa soledad asumida: pero difícil, recibió un llamado telefónico


de Lacan. Le proponía una cita en un café, ese mismo día y a una
hora tardía.

Ella acepta, va allí y llega antes que él. Ve un poco después, entre
las mesas, a Lacan que avanza hacia ella. Muy expresivo y cálido,
muy cercano ahora a ella, él le declara:
- ¡No sabe usted lo que dice!
377 Encuentros

el gran secreto de la elocuencia

Una muy honorable asamblea está reunida ese día para celebrar el
octagésimo cumpleaños de Ludwig Binswanger. Es en Suiza.

Como Lacan había aparecido repentinamente, se le pidió participar


en el simposio.
-Es bien evidente, respondió, que no tengo nada que
decir.

Tras lo cual, después de haber hablado cada uno exactamente 1O·


minutos, él conservó la palabra hasta el punto en que, después de
tres cuartos de hora de discurso, llegó a notar que:
- ... y bien, finalmente, había tal vez, en efecto, algo
que decir...

Fue entonces cuando Binswanger, que presidía la sesión, le cortó


la palabra diciendo:
- Acabo de aprender algo muy importante: el hecho
de no tener nada que decir es el gran secreto de la elocuencia.

Lacan se entusiasmó mucho con esta observación. La escribió de


inmediato en enormes letras en una hoja con las dimensiones de
un cartel. Le pidió enseguida una firma de la declaración a
Binswanger, y la obtuvo. Luego desapareció con su trofeo.
378

el instante de be a u voir [ver bellamente]


que es tiempo de concluir sin
comprender nada

Un año antes de publicar su El segundo sexo, Simone de Beauvoir


telefonea a Lacan, pidiéndole que la aconseje. Lacan le anuncia
que serían necesarios cinco o seis meses de entrevistas para aclarar
la cosa. Tratándose de la sexualidad femenina la proposición es
más bien divertida.

Pero Simone regatea como una mercachifle: ella encararía como


máximo cuatro entrevistas.

Negativa de Lacan.
379 Encuentros

el origell1l del mumdo

Se trata del que pintó Courbet -un sexo femenino- que, reproducido
en la cubierta de un libro, todavía en 1994 provocó una vez más
escándalo en Clermont-Ferrand.

Lacan poseía ese cuadro, colgado en un vestíbulo de su casa de


campo en Guitrancourt, y lo había hecho cubrir con una pintura
de André Masson, una composición abstracta a partir de
fragmentos estallados de El origen del mundo. Un dispositivo
corredizo permitía descubrir la obra para algunos visitantes,
privilegiados de esta manera.

¿J.-B. Pontalis fue uno de ésos? No es seguro, si juzgamos por su


propia declaración:
- Lacan no me mostró El origen del mundo más que
una sola vez. Creo que no era por mi linda cara, sino porque yo
iba acompañado por Marguerite Duras.
380

encuentro con Goebbeis

Habría tenido lugar en Marienbad, en 1936. Tras relatar que le


habrían hecho estrechar la mano de Goebbels, Lacan agrega:

-Estuve seguro de que ese tipo se había analizado.


381 Encuentros

evidencia

Estamos en 1988. André Green cuenta que Lacan le habría dicho,


confidencialmente:
- Todo lo que yo sé del psicoanálisis lo recibí de
Nacht.

Y Green agrega inmediatamente, no sin una buena dosis de


malevolencia:
- Cosa que es evidente.
382

¿farsante?

Maurice de Gandillac cuenta que un día fue contactado por Lacan:


- Dispongo de una semana, dígame lo que debo leer
para conocer a San Agustín.

Desconcertado, el filósofo piensa, para sí: "¡Pero éste se burla del


mundo! ¡Qué farsa! ¡Pretender acceder así a San Agustín en unos
días!"

Sin embargo, y muy extrañamente, Gandillac le envió a Lacan las


indicaciones de lectura demandadas.
383 Encuentros

Heidegger psiquiatra

Heidegger acaba de recibir los Escritos de Lacan. Tras comprobar


que no podía leer ese texto manifiestamente "barroco", concluyó:

- Parece que el psiquiatra necesita un psiquiatra.


384

incorporación real de um objeto


simbólico

Ocurría a veces, cuando trabajaban juntos, que Lacan y Frans;ois


Cheng, después de haberse devanado los sesos, se vieran
bloqueados por una cuestión. Una de esas veces, Lacan le dijo a
Cheng:
- ¡Comamos un poco de chocolate! ¿Le gustan los
chocolates?
- ... No demasiado ...
-Pruebe éstos. Están muy buenos; son de Bélgica.

Luego, después de que el gusto exquisito del trozo escogido


hubiera regocijado el semblante de su compañero:
-¿No es cierto?

¿Habrá logrado Lacan provocar un choque a lo lato de la discusión?


385 Encuentros

interpelado

1972, sala Liard, en la Sorbona. Ceremonia de presentación de


tesis de Claude Lefort. Lacan, retrasado, hace una entrada notoria.
Terminado el rito, se mezcla con los miembros del jurado, y llega
a interpelar a uno de ellos:
- Bien sabe usted, Granel, que Yo digo siempre la
Verdad.

Aunque al escribir "digo" [dis] en el relato escrito que hizo de


esta ocurrencia, Granel no ignoraba que más bien había que escribir
"dice" [dit].
386

¿LaKant?*

Daniel Lagache le habría dicho a Lacan, después que éste hubo


cerTado su seminario sobre La ética del psicoanálisis:

-Entonces ... ¿Cuándo vas a hacer tu estética?

'''El título en franceses "la Ka m?" [¿Kant allí?], homofonía con "Lacan".
(N. de T.)
387 Encuentros

¿lapsus interpretativos?

En 1975, Soury y Thomé son interlocutores para Lacan,


especialmente en el estudio de las cadenas borromeas. Le ocmTió
incluso comentar públicamente que lograban, hablando entre ellos,
resolver ciertos problemas que lo dejaban, a él, atascado.

En el sobre de uno de los numerosos mensajes que les envió, se


puede leer: "Al Señor Soury donde [ozl: homofonía de la
conjunción ou: (o)] el señor Thome".
388

las manos sucias

En ocasión de la escisión que debía desembocar en la creación de


la APF (Association psychanalytique de France) como grupo que
se separaba de Lacan, uno de los amos del nuevo grupo confió a
Jean Laplanche:
- Nada de ilusiones ni de idealismo, mis pequeños,
por supuesto que todo analista didacta influencia a sus analizados.

Lo que Laplanche entendió perfectamente: "Todo el mundo tiene


las manos sucias; Lacan cometió el error de mostrarlas", concluyó.
389 Encuentros

!os Escritos y e! pegamento

Los Escritos, una obra de unas novecientas páginas, aparecerán


pronto en Le Seuil. Lacan se encuentra con Derrida y le manifiesta
su preocupación al respecto.

Evocando la encuadernación del volumen, le declaraba:


-Ya verá, no va a aguantar.
390

mi mujer, Blanchot y yo

Su muy reciente lectura de L'écriture du desastre [La escritura


del desastre] lo hundió en tal estado que no puede hacer otra cosa
que comunicar a Lacan su turbación.

N o es totalmente ignorante, por supuesto, de la proximidad, tanto


amistosa como teórica, entre Lacan y Blanchot.

Respuesta de Lacan, completamente inesperada:


- Il connaft mieux ma femme que moi [literalmente:
Él conoce mejor a mi mujer que yo].

Luego, percibiendo el equívoco gramatical en francés, agrega:


- Quiero decir... él conoce mejor a mi mujer de lo
que me conoce a mí.
391 Encuentros

nazismo

1959. Una cena mundana reúne a Lacan, su hija Judith, Mamice


de Gandillac, el heideggeriano y ex-analizante de Lacan Jean
Beaufret, y a la señora Dreyfuss, esposa de Lévi-Strauss. Se inicia
una agitada discusión a propósito del nazismo de Heidegger. Lacan,
por su parte, calla, acaricia los cabellos de su hija y luego intenta
hablar de otra cosa.
392

¡no podía no saber!

El20 de enero de 1976, un día de seminario, Lacan le dio la palabra


a Jacques Aubert, especialista en Joyce. En un momento dado de
su exposición, Jacques Aubert menciona la epifaníajoyciana.

Lacan:
-¿Es un término de Joyce?

Aubert (sorprendido):
-¿Epifanía? ¡Sí!
393 Encuentros

optilnisnw

En septiembre de 1960, la SFP (Société jran9aise de Psychanalyse)


organiza un encuentro internacional sobre la sexualidad femenina.
Participa en él Franz Alexander, cuyas tesis Lacan había criticado .
enérgicamente. Viendo a ese buen hombre, que tiene ochenta años,
Lacan declara ante Granoff:
- Cuando se está iluminado por una verdadera llama,
no se envejece nunca.
394

pesado

Fran9ois Wahl era responsable, en las ediciones du Seuil, de la


sección de filosofía y ciencias humanas. Había tenido la audacia
de publicar a Lacan.

Cuando discutía con Roland Barthes sobre los escritos de éste


último, no paraba de sugerir que tomara en cuenta tal o cual punto
de la doctrina lacaniana.

Barthes, por su parte, pensaba, e incluso murmuraba (de modo


que pudiera ser oído, particularmente por el que nos relata la
ocunencia):
- ¡Qué pesado!
395 Encuentros

por qué hacer sencillo ...

Estamos en el otoño de 1966. Junto con algunos intelectuales


franceses, Lacan viaja a Baltimore donde se va a tratar el tema del
"estructuralismo", famoso pero perfectamente desconocido para
los norteamericanos. Título de la conferencia de Lacan: Of
Structure as an Inmixing of an Otlzerness Prerequisite to any
Subject Whatever.

Anthony Wilden, llamado para auxiliar al defectuoso inglés


hablado por Lacan, se calificaba a sí mismo de "desdichado
traductor".
396

presidimitir

En 1969, en oportunidad de las "Reuniones sobre el pase" de la


Escuela Freudiana, Lacan declaraba:

- ¡Nombren a Perrier presidente de la Escuela y


ustedes verán en qué se transformará eso!

Ese mismo día Perrier dimitió.


397 Encuentros

¿qué es lo que tiene?

Louis Althusser acababa de publicar su primer elogio de la teoría


lacaniana. Lacan lo invitó a cenar. En el restaurante, viéndolo llegar
con su curioso cigarro Culebra en la boca, Althusser murmura:

-Usted lo tiene torcido.


398

sin su five o' dock té

En 1959 la revista La psychanalyse, en su número 5, subtitulado


"Essais critiques" [Ensayos críticos], propone un texto de
Winnicott: "Objets transitionnels et phénom(mes transitiomzels"
[Objetos transicionales y fenómenos transicionales]. Srnirnoff
tradujo este artículo no sin haber consultado al autor sobre cie11o
número de problemas de traducción.

Después de su aparición, el 11 de febrer.o de 1960, Winnicott


escribe al "querido doctor Lacan". Él ha notado, le dice, hasta qué
punto alguien ha prestado la mayor atención a los detalles de esta
traducción ... "y probablemente era usted".

Esta declaración es bella y buena pero prepara también el terreno


para la estocada que sigue:
- Dicho sea de paso, agrega en efecto Winnicott, mi
nombre termina en doble t (Winnicott) pero este tipo de cosas no
me preocupa.
399 Encuentros

un mueble

Lacan estaba entrado en años cuando fue, acompañado de Philippe


Sollers, a realizar una visita amistosa a Benveniste. Se sabe que el
muy eminente lingüista se había vuelto afásico en sus últimos
momentos.

Saliendo del hospital, Lacan dice a Sollers:


- Cuando uno decae, no es más que un mueble para
su familia.
Preámbulo
de la primera edición francesa -1998 1-

Para el psicoanalista la ley (de "dad al César lo que es del César


y a Dios lo que es de Dios") es diferente: dad a la verdad lo que
es de la verdad y a la pendejada2 lo que es de la pendejada.
Y bien, ¡no es tan simple! Porque ambas se superponen y porque,
si hay una dimensión que está allí, propia del psicoanálisis, no
es tanto la verdad de la pendejada como la pendejada de la verdad.
Jacques Lacan
Seminario del22 de noviembre de 1967

Este libro da testimonio de la práctica analítíca de Jacques Lacan, pero


sin disociarla del camino abierto por su doctrina. En esta tensión entre
una práctica y una enseñanza, sucede que la práctica desborda del marco
de lo privado donde, sin embargo, se sitúa ampliamente, y constituye,
por sí misma, enseñanza. En la Escuela circulan rumores al respecto,
"habladurías", si se quiere, y hasta "comadreos", pero a los que se presta
oídos. Suscitan el interés de todos, interés irreductible a una complacencia
inapropiada.

Sin embargo no se tratará, ciertamente, de toda una práctica, y no


simplemente porque una buena parte de lo que la constituye no se dice
abiertamente más que allí donde ella se ejerce. También porque la
exigencia totalizante de una exhaustividad no es asunto nuestro, y lo es
tanto menos cuanto que los testimonios reunidos aquí fueron elegidos
por corresponder exclusivamente a cierta veta, la de la ocurrencia.

1
Este texto sufrió aquí algunas modificaciones y mínimas correcciones.
2
En francés connerie, significa "pendejada", pero con una connotación
más fuerte, sexual, por ser derivación de la palabra con, que quiere decir
1) vulva, coño (en España), concha (en el río de la Plata), etc; y 2) tonto,
imbécil, estúpido, etc. Existen otras formas locales en distintos países
de habla española: boludez, pelotudez, jilipollada, etc. (N. de T.)
402

¿Qúé entender por "ocurrencia" [bon mot]? Fuera de ciertos campos


donde la verdad no interviene más que contenida, reducida, por ejemplo,
a no ser más que un valor opuesto a lo falso, hela aquí dando todas las
pruebas de una singular deficiencia. La cosa no puede ser más clara,
cuando se trata de la verdad de lo sexual; aquí, de modo más manifiesto
que en otras partes, aquello cuya incidencia sufre la verdad resulta
susc.eptible de ser designado por su nombre de pendejada ... , del que Lacan
hizo todo un concepto. Pendejada y verdad se superponen; eso no falta
desde qué un sujeto, llamado "hombre" o "mujer", aborda la relación
sexual. Él se figura hacerla gozar: pendejada, que puede llegar a hacerlo
caer en 'aimpotencia; ella se imagina poder valer por todas las mujeres:
pendejada, que la promueve, casualmente, a inspiradora de algún Don
Juan de suburbio .

.La dificultad, para el psicoanalista, sigue siendo aislar, distinguir la verdad


de cada una de esas pendejadas singulares, y esto tanto más cuanto que
no por el hecho de palparla se ha logrado por anticipado que esta verdad
se presente en adelante como "no tan pendeja". Pero, ocurra lo que ocurra
con ese punto de dificultad, parece, en efecto, que el analista no tiene
posibilidad de elegir, y Lacan formula la ley de su intervención bajo la
forma de "a cada uno lo suyo": a la verdad su estructura de ficción, a la
pendejada [connerie] su función de des-conocimiento [de-connaissance,
también connotado por el guión lo que tiene de conocimiento, nada
pendejo]. Ahora bien ... ¿Cómo operar esta repartición? He aquí lo que
sigue al texto escogido como epígrafe:

Para sugerirles de qué se trata, tomaré un ejemplo. Un día recogí


de la boca de un encantador muchacho que tenía todos los
derechos a lo que se llama un coño [un con] la anécdota siguiente:
le había ocurrido una desventura, tenía una cita con una
muchachita que lo dejó caer como una crepa:
-Comprendí muy bien -me dijo- que una vez más era "une fe mme
de non recevoir" [= una mujer de no recibir, homofonía con
-+03 Preámbulo

.. une fin de non-recevoir.. = rechazo sin consideración de una


demanda].
¡Así llamaba él a eso!
¿Qué es esta encantadora pendejada [connerie] (pues así lo decía
él, así, con todo su corazón)? Había escuchado sucederse tres
palabras; las aplicaba. Pero supongan que lo hubiese hecho a
propósito; sería un chiste. En verdad, el solo hecho de que yo se
lo relate, que yo la lleve al campo del Otro, hace de esta pendejada
un chiste.
Efectivamente, es muy gracioso para todo el mundo salvo para
él y para aquél que lo recibe, frente a frente, de él. Pero, desde el
momento en que es algo que se cuenta, es extremadamente
divertido; de tal suerte que estaríamos totalmente errados al
pensar que el pendejo [con] carece de ingenio, incluso si esta
dimensión se acompaña con una referencia al Otro.

Se llamará ocurrencia a una secuencia discursiva cerrada a la manera


del chiste, pero con la cual, más allá de este cierre, la repartición entre
verdad y pendejada permanece parcialmente no efectuada. Esto sitúa a
la ocurrencia entre dos límites: el Witz freudiano y la ausencia total de
"ingenio".

La ocurrencia no es exactamente el Witz, que se sitúa en su límite superior.


El ejemplo citado más arriba (el de "femme de non-recevoir") es
susceptible de alcanzar este límite. Hay un giro al chiste de lo que no es,
en el tiempo de su enunciación, un chiste ni para quien lo profiere ni
para quien lo recibe "frente a frente". Notemos que estaliteralización de
un litoraP depende del hecho de que el "tal cual" de cierta secuencia
discursiva resulte relatado. Ahora bien, queda el hecho de que tal giro no

3
Jacques Lacan, "Lituraterre", en Littéralllre. n° 3, París, Larousse.
octubre de 1971 [Hay edición en español: "Lituraterre", traducción
(discutible) de Ana Ruth Najle, en Suplemellto de las Notas, Escuela
Freudiana de Buenos Aires, 0° L pp. 136-144].
404

es posible para todas las ocurrencias, aunque algo en la estructura de la


ocurrencia, así como en la del chiste, impulse a quien la oyó a comunicarla
a su vez.

Otro caso, también relatado por Lacan, puede esclarecer lo que da a la


ocurrencia su límite inferior. Es tanto mejor recibido aquí mismo cuanto
que se trata del "dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de
Dios", modelo lacaniano para la repartición verdad/pendejada. Siete
años antes de que la fórmula sirviese de molde para la explicitación de
la ley que discrimina verdad y pendejada, Lacan da de ella un comentario,
calificándola de "formidable joke''. ¿Un joke? ¿Really? Es claro que para
todo un sector de la población que se nutre de esta fórmula, que la
promueve como una regla de vida, no podría ser cuestión de acogerla
como un chiste y aún menos como una broma. Ni siquiera como un
rasgo de humor; no se habla de la soga en la casa del ahorcado, no debe
hacerse notar ahí que la cuerda es el sostén del ahorcado. Se necesita
todo un comentario como el de Lacan, hace falta una inscripción previa
en la problemática que él está abriendo para dar o volver a dar a la fórmula
erística su alcance de joke. Hace falta también, notémoslo, tanto más
cuanto que hay allí un punto de anclaje de la transferencia, que ella sea
designada como tal por alguien. Así, Joyce designa a su lector tal o cual
"historieta", que él relata como una epifanía. Y esta nominación puede
cambiar la lectura, como nos lo asegura de entrada su incidencia' más
inmediata; sin ella, en efecto, no está excluido que el lector no entienda
nada. Anotar como necesaria para la ocurrencia una inscripción previa
en cierta problemática de aquél a quien se la relatamos ¿es, acaso, retomar
pura y simplemente en cuenta lo que Freud ya transcribía, al observar
que todo chiste sólo es tal para cierto público? Sí, pero no exactamente.
Decir, como lo hace Freud, que cada chiste tiene "su público" viene a
ser un reconocimiento de que no hay chiste universal. Resulta de ello
que la diferencia entre chiste y ocurrencia no es de naturaleza, sino de
acento. Uno y otra ponen en juego los mismos elementos, pero esos
elementos no se encuentran allí acentuados de la misma manera. La
405 Preámbulo

homofonía (en francés) fin !fem, en el primer ejemplo mencionado, lo


hace admitir como chiste (en tanto la "historieta" sea relatada a cierto
público). La ocurrencia, en tanto no se beneficia habitualmente con este
complemento de un juego propiamente simbólico, exige de su público
no simplemente que esté en la jugada (el público del chiste lo está
igualmente, compartiendo la misma inhibición que habita a su inventor),·
sino que haya puesto algo de su parte en cierta problemática donde la
primacía no corresponde necesariamente al simbólico, sino en tal caso
al imaginario, en tal otro al real.

¿Cómo se tiene la prueba de que Jesucristo era efectivamente judío?


Esta prueba es un manojo de cuatro tallos: 1) trabajó en el negocio de su
padre; 2) abandonó muy tardíamente el domicilio familiar; 3) pensaba
que su madre era virgen; 4) su madre creía que él era Dios. Esta secuencia
discursiva es una ocurrencia, pero sólo para aquellos que están advertidos
de cierto número de determinaciones imaginarias y reales de la cultura
judía. Asimismo, esta pregunta planteada por una niñita judía a su madre,
que se contaba en Viena en el tiempo de Freud, y que algunos podrían
acoger como una mera pendejada: "Dime, mamá, ¿los gentiles también
adornan un pino en su casa para Navidad?".

*
* *
¿Qué órdenes del discurso dan más particularmente un lugar a la
ocurrencia? Nos contentaríamos con una respuesta parcial al notar la
muy singular propensión de la ocurrencia a sobrevenir allí donde resulta
producida una verdadera enseñanza. Tal enseñanza ·-que hace escuela-
abre una problemática inédita, creando así cierto agujero al borde del
cual florecen, mal disociadas, verdad y pendejada. Allí sobrevienen
especialmente, no tanto chistes, sino ocurrencias.
Ahora bien, está atestiguado históricamente que tales ocurrencias tienen
una Í!Jnción de transmisión de la enseñanza que les ha abierto su lugar.
Si uno se interesa hoy en el estatus de la enfermedad del alma en la
406

antigüedad.¡ no puede más que retomar, para discutirlas de nuevo (los


estoicos, entre otros, las habían comentado mil veces), cierto número de
ocurrencias que nos fueron retransmitidas desde la más alta antigüedad.
Así, Cicerón nos relata:

En una reunión, Zópiro, que se jactaba de percibir la naturaleza


de cada cual por su fisonomía, en ocasión de haber atribuido
muchos vicios a Sócrates, hizo reír a toda la asistencia que no
encontraba para nada esos vicios en éste, pero fue salvado del
ridículo por el mismo Sócrates, quien le dijo que efectivamente
tenía esos vicios innatos en él, pero que se había desembarazado
de ellos por la razón.

Hay ocurrencia en cuanto la intervención de Só~rates hace pasar la


pendejada del lado de aquellos que reían (sus "alumnos" o, en todo caso,
los que simpatizaban con él) cuando se consideraba que ella se
encontraba, en el punto de partida, en aquél de quien se reían (el
aguafiestas, el herético). El discurso de éste se halla de golpe remitido a
lo parcial (en los dos sentidos de la palabra) de su verdad, mientras que
Sócrates, una vez más, se sale del apuro. Pero que él se salga así del
juego no implica, muy por el contrario, que su respuesta no haya sido
reconocida como teniendo un alcance de enseñanza. Fue reconocida como .¡
tal, y lo es todavía dos mil años más tarde.

¿Qué se sabría de la enseñanza de un Zenón si Diógenes Laercio no nos


hubiese relatado las ocurrencias del fundador del Pórtico? ¿Habría podido
él dejar de hacerlo? Justamente, no. En tanto la enseñanza de Zenón le
importaba, tal "descuido" estaba excluido; una ocurrencia se relata,
importa que sea llevada al campo del Otro.

La ocurrencia emerge, como el hongo sobre el musgo, allí donde una


enseñanza hace escuela. Cualquiera sea la importancia de los textos
"oficiales" (aquéllos que constituyen referencia para esa enseñanza)

4
Cfr. Jackie Pigeaud, La maladie de l'cime, París, Belles Lettres, 1981,
pp. 279-280.
407 Preámbulo

infaltablemente la acompañan relatos de ocurrencias; es como si las


ocurrencias aportasen una iluminación que sólo ellas pueden hacer valer.
Así, recientemente, la escuela filosófica de Tubinga5 suscitó muy vivos
debates al sostener la tesis según la cual, por ser la enseñanza de Platón
esencialmente oral (como la de todas las escuelas antiguas), el "se dice"
de las ocurrencias de Platón debía ser reconocido como la vía privilegiada
para cualquiera que anhelase tener acceso a ella, mientras los Diálogos
debían ser leídos no ya como representado al platonismo propiamente,
sino como textos escritos para el uso externo a la escuela, dirigido a los
no iniciados a los que no podía ser dicho, dado su estatus, lo esencial de
lo que era enseñado. Tratándose de la enseñanza de Lacan y de las
ocurrencias a las que dio lugar su práctica, estamos aquí lejos de sostener
una tesis tan radical, y nos limitamos a tomar nota de este acontecimiento
de ocurrencias, del carácter inédito e irremplazable de la iluminación al
trasluz que aportan sobre una enseñanza que no está por completo allí
donde se oficializa, no sin esta distancia, por otra parte, que da la ironía
(muchos rasgos de Lacan la manifiestan, comenzando con su referencia
a las publicaciones de sus textos como "poubellication ", jugando así
con la homofonía con la palabra "poubelle ", nombre del recipiente
destinado a recibir la basura). Esta incidencia de las ocurrencias no es
propia del Occidente: el confucianismo, o el legalismo chino no
desdeñaron de ningún modo las ocurrencias para su transmisión.

La escuela de Freud no constituyó una excepción, y Lacan tomó allí


apoyo en puntos nodales de su lectura de Freud. Se hizo él mismo relator
del célebre "Ellos no saben que les traemos la peste" que Freud habría
dicho a Jung en el camino de la "conquista" de los Estados Unidos (como
no hay otro testimonio de este "dicho", las "malas lenguas" se apresuran
a sugerir que Lacan la inventó, pura y simplemente. Pasemos, por el
momento, sobre este problema de la atribución para destacar que la

5 Cfr. M. D. Richard, L'enseignement oral de Platon, París. Ed. du Cerf,


1986.
408

preocupación de una exacta transcripción de la ocurrencia, de su


literalidad, resulta una incidencia esencial, puesto que de su texto depende
su interpretación, la que el propio Lacan le dio: ¿"Ellos no saben"? Pues
bien, sí, ¡ellos no lo saben, ellos siguen sin saberlo todavía! Tal es el
efecto craso de la ignorancia).

A veces el circuito del "se dice" de la ocurrencia es todavía más


misterioso. Así ocurre en el caso del famoso Was will das Weib? que
Jones habría recogido de la boca de alguien que la habría recogido a su
vez de la boca de Freud. Lo notable es que semejante sentencia sea
comentada insaciablemente, siendo que el hecho mismo de que Freud la
haya proferido no es prácticamente puesto en tela de juicio. ¿Qué es lo
que vuelve evidente, a veces -e incluso en la mayor parte de los casos-
para cualquiera que se encuentre concernido, la atribución de la
ocurrencia? ¿Qué es lo que hace creer que si Freud no lo dijo, bueno,
hubiera de algún modo podido (si no debido) decirla(!), y que por lo
tanto se trata efectivamente de una aserción freudiana, y que no hay por
qué llevar más lejos la investigación6, ni jugar al detective, allí donde
uno es cuestionado por Freud, y probablemente en tanto analista? Freud
mismo atribuye a una ocurrencia oída de Breuer, Charcot y Chrobak su
descubrimiento de que "las excitaciones afectivas que estaban en acción
detrás de los fenómenos de la neurosis no eran de cualquier naturaleza". 7

6
He aquí un caso de la escasa importancia que tiene la efectividad histórica
de la ocurrencia con respecto a su circulación. Durante decenas de años se
relató, en los ambientes musicales, que el hijo de Stravinsky, Soulima, le
habría dicho a Igor Markevitch, uno de los intérpretes más famosos de su
padre: "Lamento por usted que se llame Igor, siendo que mi padre se llamó
asf', a lo que Igor Markevitch habría respondido: "Creo que hay mucho
más que lamentar en el caso de usted por llamarse Stravinsky". En sus
memorias (Etre et avoir été, París, Gallimard, 1980) Markevitch testimonia
que·este diálogo nunca tuvo lugar. Diapason, septiembre 1996, p. 38.
7
Sigrnund Freud, "Presentación autobiográfica", en Obras Completas,
traducción Etcheverry modificada, t. XX, Buenos Aires, Arnorrortu Ed.,
1979, p. 23.
409 Preámbulo

No es en la enseñanza oficial de esas autoridades donde él cae sobre la


importancia de la sexualidad sino en lo que, al costado de ella, tiene el
estatus de una ocurrencia. Ciertamente, dosis repetidas de pene normal,
como tales, nunca acabaron con los síntomas histéricos y, en este sentido,
la ocurrencia es una pendejada. Pero faltaba todavía tomar en serio la
verdad de esta pendejada, lo que Freud pudo hacer incluso cuando nos
dice, refiriéndose a las autoridades que la habían puesto en circulación,
que ellas "[no] estaban dispuestas a sustentar[la]" 8 •

*
* *
Este libro recoge unas ciento treinta y dos 9 (uno, dos y tres pero no en
"el buen" orden, dado que el dos no se alcanza sino después y con el
tres) ocurrencias no necesariamente de Jacques Lacan sino con Jacques
Lacan: cada una lo implica de cierta manera, lo sitúa en cierto lugar;
manera y lugar de los que no hay razón alguna para suponer que serían
los mismos para todos.
De hecho, en el tiempo de la apertura de caminos de la enseñanza de
Jacques Lacan, la ocurrencia circulaba, y en primer lugar, en la Escuela.
La publicación de estas 132 ocurrencias ambiciona así tener su papel,
limitado, pero en nuestra opinión no desdeñable, en la toma en cuenta,
hoy, de la apertura de caminos de Lacan. Es claro que la comunidad
analítica (si semejante entidad existe) se encuentra concernida en primer
lugar. Y como esta comunidad estuvo, desde sus comienzos, implicada
en esa apertura, no nos asombraremos de que se trate aquí no de un
Lacan solitario, como se ha pretendido con demasiada complacencia
(un día se dirá: ¿con qué interés?), sino de la diferencia de potencial
producida entre una enseñanza en vías de elaboración y una práctica

8
lbid.
9 En realidad 134, hemos sido generosos. (Igual generosidad en esta
edición en la que hay 347).
-1-10

efectiva y que no se mantuvo totalmente idéntica a sí misma en el curso


de los años.

*
* *
Reunir algunas ocurrencias que sobrevinieron por el hecho de esta tensión
plantea dos problemas ligados entre sí; ante todo el de la delimitación de
lo que es una ocurrencia y de lo que no lo es; luego, el de su autenticidad.

Se sabe que Freud había definido, de una manera cuya elegancia


admiramos, el co1pus que incluye para su trabajo sobre El chiste y s11
relación con lo inconsciente: es un chiste, dice, lo que yo considero
como tal. Tratándose aquí no exclusivamente del Witz sino de ocurrencias,
tal criterio no podía ser el único tomado en cuenta. Se ha escogido, puesto
que el campo de la ocurrencia va del chiste a la epifanía, admitir como
ocurrencia solamente lo que circulaba como tal. Fue aceptada como
necesaria y suficiente, entonces, esta condición: que se haya hecho relato
de aquello que aquí relatamos.

Este criterio, que opera para las partes I (práctica analítica, 57


ocurrencias 10); III (práctica del control, 15 ocurrencias); IV (historia del
movimiento psicoanalítico, 32 ocurrencias), y V (encuentros, 8
ocurrencias), no lo hace en la parte II, consagrada a las presentaciones
de enfermo (22 ocurrencias 11 ). Aquí el recopilador interviene
frecuentemente en primera línea destacando tal secuencia discursiva,
desde su punto de vista, como una ocurrencia. Estas secuencias no han
dado todavía, entonces, la prueba de su potencialidad para ser llevadas,
como ocurrencias, al campo del Otro. ¿Nos asombraremos de ello
tratándose, como es el caso más frecuente, de la psicosis?

10
Esta cifra y las siguientes eran evidentemente las de la 1' edición francesa.
Para la actual, las cifras cambian respectivamente a 133, 31, 118 y 35.
11 30 en esta edición.
..J.! l Preámbulo

La bastardía de la ocun·encia, su exigencia de un público que esté enterado


del asunto, requirió que la publicación de algunas de ellas sea acompafíada
de notas no explicativas, pero que proveen alguna baliza, de manera que
el lector poco o incluso mal advertido pueda encontrar la incidencia a
partir de la cual la historieta aparece realmente como una ocurrencia. Ya
el nombre dado a la presentación de cada una de las ocurrencias tiene
muchas veces este alcance de baliza. Los otros lectores podrán desdeñar
estas discretas "explicaciones", e incluso darse el placer de cuestionarlas. 1='

Sucede con la ocurrencia como con la anamorfosis: lo que se figura sólo


es localizable si el sujeto puede aceptar situarse (sin sentirse demasiado
perseguido) en el punto exacto que le es señalado como aquél desde
donde el cuadro debe ser visto. Esta analogía hará comprensible que se
haya optado por una diferenciación tajante entre las notas y el relato de
la ocurrencia, depurada ésta, tanto como se podía, de todo elemento
explicativo. 13

El problema de la autenticidad de cada una de las ocurrencias, fuera del


caso II, puede resolverse fácilmente una vez solucionado el de su
selección. Habrá sido relatada como una ocurrencia con Lacan; por lo
tanto, está autentificada, pues fue reconocida como tal por la cadena de
los mismos que se hicieron sus sucesivos relatores.

*
* *
Una palabra, una palabra que tan1poco es particularmente an1able, a quien
se reconozca protagonista de alguna ocurrencia. Sepa que no nos reímos
aquí de usted sino con usted, que esta risa es la manera más seria de
admitir que es con razón que usted ha vertido esa ocurrencia en la Na vire-

12 Este párrafo podrá ser clasificado hoy corno un bello ejemplo de

racionalización que enmascara un problema (vid. supra. la introducción


de la edición actual)
13
Feliz contrapunto, con todo, para el penúltimo párrafo.
412

night (como la llama Marguerite Duras) del "se dice" en nuestro campo.
Si se trata de recibir una lección -y se trata también de esto, desde Freud,
con la risa misma- dicha lección será dada por la ocurrencia más que por
alguien.

*
* *
¿Qué ocurre con la ocurrencia cuando llegan a ser nombradas las tres
dimensiones, real, simbólico, imaginario, del ser hablante? La puesta a la
luz por Lacan de este temario ¿modifica, como lo hizo ya la epifanía
joyceana, nuestra aprehensión de lo que "face" [como se habría dicho en
el castellano de la época de Alfonso el Sabio] o no "face" ocurrencia? Para
esta última pregunta la presente colección será, digamos, más bien, sería
-pues eso depende del lector- una respuesta de facto, una respuesta de
fasto.
Índice de nombres propios
Alexander, F.: 393 Diatkine, R.: 353-354
Alfonso el Sabio: 412 Diógenes Laercio: 406
Althusser, L.: 105,239,397 Dolto, F.: 371
Anzieu, D.: 20,289 Duras, M.: 22-23, 376, 379.
Aubert, J.: 392 412
Balint, M.: 250 Ey, H.: 288, 337
Bataille, Judith: 391 Ferenczi, S.: 366
Bataille, Sylvia: 346 FlieB, W.: 251
Barthes, R.: 394 Freud, S.: 21, 151, 185, 240,
Beaufret, J.: 42, 391 312,341,355,404-405,407,
Beauvorr,S.de:378 408,409,410,412
Benveniste, E.: 399 Gandillac, M. de: 382, 391
Binswanger, L.: 377 Girard, F.: 353-354
Blanchot, M.: 390 Giroud, F.: 370
Bouvet, M.: 350 Goebbels, P. J.: 380
Breuer, J.: 408 González, Gloria: 36-37, 90,
Caquot, A.: 151 100, 101, 102, 103, 104, 115,
Carroll, L.: 159 126,127,135,167,228,253,
César, J.: 401,404 276,277
Charcot, J.-M.: 277, 408 Granel, G.: 369, 385
Cheng, F.: 368, 384 Granoff, W.: 250, 260, 263,
Chrobak, R.: 408 284,306,317,321,343,346,
Cicerón: 406 350,366
Clavreul, J.: 323 Green, A.: 381
Clérambault, G. G. de: 32 Grosskurth, P.: 354
Courbet, G.: 379 Guattari, F.: 242
Dalí, S.: 365 Gurdjieff, G.: 321
Daumézon, G.: 304 Heidegger, M.: 47,383,391
Deleuze, G.: 242 Helmholtz, H.:.251
Derrida, J.: 389 Jakobson, R.: 373
Descartes, R.: 264 Jesucristo: 405
Jones, E.: 338, 408 Nacht, S.: 346, 381
Joyce, J.: 392, 404 Perrier, F.: 22-23, 243, 284,
Jung, C.G.: 407 292-293.317.343.396
Kant, E.: 386 Platón: 407
Klein (botella de): 22, 243 Polanski, R.: 374
Klein, M.: 353-354 Pontalis, J.-B.: 379
Kojeve, A.: 367 Pujol, R.: 263
Lacan, Marc-Fran~ois: 59 Ribettes, J.-M.: 99
Lagache, D.: 386 San Agustín: 382
Laplanche, J.: 388 San Juan: 271
Leclaire, S.: 260, 263, 284, San Pablo: 26
317 Sellin,E.: 151
Lefort, C.: 385 Smirnoff, V:: 398
Legendre, P.: 255 Sócrates: 406
Lévi-Strauss, C.: 38, 370, Sollers, P.: 399
375,391 Soury, P.: 387
Lifton, R. J.: 280 Stein, C.: 212
Major, R.: 372 Stravinsky, I.: 408
Mannoni, M.: 316 Thomé, M.: 387
Mannoni, 0.: 251, 316 Tutankhamón: 360
Mao: 325 Turquet, P.: 330
Markevitch, I.: 408 Vasse, D.: 372
Masson, A.: 379 Vian, B.: 329
Mendes-France, P.: 370 Wahl, F.: 394
Mesmer, F.: 22 Wilden, A.: 395
Miller, J.-A.: 249. 255, 268
Milner, J.-C.: 24
Winnicott, D. W.: 398
Zenón:406
l
Moisés: 151 Zópiro: 406
1

l
!
j,
Tabla de Ilustraciones
En la Portada: un dibujo realizado por Fran\_:ois Perrier durante el
Seminario de Lacan del 6 de marzo de 1963. Cortesía de Jacques Sedat.

Un café, cerca del consultorio de Lacan (fotos J. Grison-Goivaux) 6

Ranas en barómetro (retomada de los Fliegende Bli:itter) 21 ·

Entrada del consultorio de Jacques Lacan (fotos J. Grison-Goivaux) 30

Hospital Sainte-Anne, entrada y capilla (fotos J. Grison-Goivaux) !70

La entrada en consultorio de Lacan, en mayo y octubre de 1993 236


(fotos Fouad el Koury y E. Amoux)

Índice
Lista 7

Introducción 19

Práctica analítica 29

Presentación de enfermo 169

Práctica del control 201

Historia del movimiento psicoanalítico 235

Encuentros 263

Preámbulo de la primera edición 401

Índice de nombres propios 413

Tabla de ilustraciones 415

Índice 415
J,
J•

l<
I>
I<
I<
l
l
I
I

La presente edición se terminó


de imprimir en el mes de abril
de 2001 en el taller gráfico de
Aguafuerte srl, San José 1641,
Buenos Aires.

aguajue11e@ lacasilla. com.ar

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