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Beatriz Rodríguez Moreno

UNIDAD DIDACTICA I. HOSTILIDAD Y AGRESIVIDAD

CAPITULO I.

La agresividad

CAPITULO 1. LA AGRESIVIDAD

1. Introducción

2. Concepto de agresividad

2.1. Objetivos de la agresión

3. ¿Por qué se agrede? Teorías


3.1. Las que consideran tiene una base biológica o innata.
3.2 Las que consideran que la agresividad es una conducta aprendida, o
de reacción ante el ambiente
3.3. Hipótesis de la frustración y agresión
4. Factores de riesgo para la conducta agresiva

4.1. Factores de Berkowitz


4.2. Factores individuales
4.3. Factores ambientales:
4.4. Factores interpersonales
4.5. Factores sociales y culturales
4.6. Factores que contribuyen o inciden en la agresión

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Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

5. Sentidos de la agresividad y expresión del comportamiento agresivo.

5.1. Los modos de expresión

6. Prevención de la agresividad

7. Cómo se trata la agresividad

7.1.El castigo
7.2.Catarsis
7. 3. Tipificación penal de las situaciones conflictivas.

8. Modelo llegada del paciente

9. Reflexiones sobre el paciente agresivo

10. Conclusiones

11. Referencias bibliográficas


12. Artículo de María Inés Paredes U., et cols, “Agresividad en los centros de salud:
factores que median la relación profesional-usuario”

1. INTRODUCCIÓN

La agresividad es una emoción que está presente en nuestra sociedad, tanto a


nivel familiar, laboral, entre iguales, a nivel nacional

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como mundial. A
pesar de ser una emoción tan extendida y que puede llegar a provocar daño y
sufrimiento hay muchas lagunas sobre su naturaleza, sus causas, sus posibles modos de
resolverlo y de prevenirlo.

Con frecuencia caemos en el error de hablar de las emociones como


problemáticas fijándonos en los casos en los que realmente tienen un papel
contraproducente. Pero el miedo y la agresión, que tan mala fama tienen, aparecen
también en numerosos actos cotidianos que nos parecen adecuados (comer, trabajar,
conducir, etc.).

El acto agresivo, por lo general, forma parte de secuencias de actos de una


conducta compleja. Está articulada, relacionada lógicamente con los propósitos y
objetivos que nos movilizan a la acción.

La conducta odiosa se produce con frecuencia como una forma de contrarrestar


la amenaza que anticipamos de una posible degradación. La lógica del acto agresivo que
está motivado por un peligro, tiene un objetivo, que es el de eliminar el obstáculo (o
serie de acontecimientos) que podría degradarnos. Por otro lado, la idea de degradación
sólo tiene sentido en un campo normal de actuación: no se da en el aire, aislada, sino
que en ella aparecen obstáculos para algo, para aquel determinado propósito que
tenemos.

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En la conducta agresiva hay una intención de causar un daño a un ser vivo o a un


objeto. El tipo de daño oscila entre la muerte o destrucción total y un tipo de daño
parcial (arrancar furiosos una hoja de una planta, hablar de forma antipática a alguien).
Está basado en algún tipo de esquema utilizado según diversos ajustes reguladores
(normas morales, cálculos pragmáticos, coste de la agresión). El aprendizaje social nos
aprovisiona de tales esquemas, a través modelos, la influencia educativa directa y por la
propia experiencia.

Como ocurre con el resto de actos, tal agresión es la respuesta puntual, corta y
casi refleja de pegar un puntapié a una lata que se cruza en nuestro camino como una
venganza complicada cuya ejecución estudiada durase varios años. Lo que nos hace
clasificar tanto un proyecto como un impulso inmediato como agresivos es más bien el
tipo de intencionalidad que subyace a ambas clases de agresión: dañar, eliminar un
obstáculo haciendo que desaparezca, se neutralice o altere.

No sólo la amenaza física puede desencadenar el comportamiento agresivo,


también lo provoca la referida a las posesiones personales (que son una especie de
extensiones de nuestro yo), a la imagen personal (méritos y capacidades que nos
configuran), a los proyectos (por los que definimos en parte lo que queremos ser). Una
amenaza nos dibuja todo lo contrario de una mejora.

Hay un tipo de agresión moderada, como en las discusiones, la burla


humorística, la ironía, o en un simple debate. En estas ocasiones hay algo muy concreto,
diferenciado, que entra en juego: nuestra fama, la oportunidad de una idea, el orgullo
por determinado mérito. Las agresiones consistirán en una lucha por algo mucho más
puntual que por ejemplo en una masiva pelea a muerte, en la que interesa la
desaparición total del individuo. En cambio, en la agresión afinada nos interesa luchar
para hacer desaparecer una mala opinión, una burla, una deformación, una mentira, etc.
y así lograr un mérito o derecho que creemos merecer.

Cuando hay agresión moderada se hace posible otra relación entre los individuos
que sea amistosa, ya que la lucha se desarrolla sobre un punto que deja a salvo las
demás cuestiones, en las que pueden haber coincidencias o coexistencias. Para que esto
sea posible es necesario que los sujetos que se agreden tengan la voluntad de conservar

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lo que les une al mismo tiempo que no se aparten en sus ataques un ápice, de aquello
que está en disputa.

Ciertos límites de agresión, al igual que el resto de emociones y


variaciones de ánimo, son tolerables e incluso imprescindibles para vivir en nuestra
sociedad. Este es el caso por ejemplo de un congreso científico, una discusión entre
amigos o en el equipo de trabajo, y si se quiere, al llamarle la atención a alguien que nos
está pisando en una aglomeración. Permiten una regulación de nuestras relaciones
interpersonales y sociales, siendo un factor de la expresión afectiva y de la afirmación
personal.

Otros niveles de violencia, en cambio, son desintegradores del entendimiento social,


interpersonal e incluso personal:

 Cuando las diferencias entre grupos se dirimen por la fuerza, por medio de la
guerra, el exterminio y la tiranía, el grupo vencedor no gana más que lo que un
entendimiento con el grupo opuesto le reportaría, como, pongamos por caso,
podría representar el desarme para revitalización de las economías de todos
ellos.

 Un nivel de enfrentamiento entre personas con un alto grado de violencia vuelve


imposible una buena relación interpersonal. Ello es debido a que la relación
entre personas es positiva gracias a que se intercambian dones generosamente, y
una vez perdida la generosidad y la confianza en que el otro me dará como yo le
puedo dar, no hay un interés que nos una.

Hay ocasiones en las que hablamos de la agresividad como de una especie de humor
inevitable, una pura reacción fisiológica, frente a la simple frustración, las molestias
crónicas o los estados de ansiedad y depresión que producen irritación como síntoma
colateral. Los experimentos de Schachfter(1) inyectando adrenalina muestran que una
pura excitación química no basta para desencadenar una emoción particular si no hay
una evaluación cognitiva sancionadora. La misma expresión de la irritación está
regulada por esquemas aprendidos de control (una madre cansada castiga
desproporcionadamente una falta de su hijo, pero no le estrangula).

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El descontrol impulsivo del odio, que conduce al asesinato, necesita de un cultivo


sistemático y decidido, una deconstrucción de los mecanismos contenedores, o bien el
sujeto no ha consolidado hábitos de demora del impulso. Por suerte, no es suficiente un
mal día para crear un asesino.

Dos términos íntimamente relacionado con agresividad son agresión y violencia.


La agresión es la conducta y violencia un subtipo de agresión.

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2. CONCEPTO DE AGRESIVIDAD.
La agresividad puede ser definida como la tendencia a atacar a otro con la
intención de causar un daño. Aunque existen muchas otras definiciones (1), en todas
ellas, la intención de causar daño es la piedra angular de esta emoción (2).

Dos términos íntimamente relacionado con agresividad son agresión y violencia.


La agresión es la conducta y violencia un subtipo de agresión.

La agresividad se ha clasificado en función de dimensiones como: hacia quién


va dirigida esa agresividad (hacia uno mismo o hacia otras personas; un individuo o un
colectivo), su expresión (física o verbal; impulsiva o premeditada; directa o indirecta),
el tipo de daño que produce (físico o psicológico), la frecuencia con la que ocurre
(puntual o repetida), la duración de sus consecuencias (transitoria o duraderas) o su
objetivo (afectivo o instrumental).

La agresividad es un estado emocional que consiste en sentimientos de odio y


deseos de dañar a otra persona, animal u objeto. La agresión es cualquier forma de
conducta que pretende herir física y o psicológicamente a alguien. La Agresividad es un
factor del comportamiento normal puesto en acción ante determinados estados para
responder a necesidades vitales, que protegen la supervivencia de la persona y de la
especie, sin que sea necesaria la destrucción del adversario.

La palabra agresividad proviene del latín, (aggredior-aggredi), que significa avanzar,


acercarse, moverse activamente hacia algo, ir contra otro.
La conducta agresiva es una manifestación básica en la actividad de los seres vivos.
Su presencia en la totalidad del reino animal y los resultados de las investigaciones
sobre la misma le dan el carácter de fenómeno "multidimensional" (Huntington y
Turner, 1987; Mos y Oliver, 1988).En Biología significa todo cuanto atenta contra el
equilibrio o la integridad orgánica, y desde ese prisma agresividad sería la capacidad de
atacar y/o vencer las defensas del otro. Sin embargo, la agresividad no siempre se
manifiesta como ese "ir contra otro", heteroagresividad, si no que muchas veces se
emplea como "el ir contra sí mismo", auto agresividad.

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La palabra agresividad, produce rechazo ya que implica el contacto con el otro desde
una postura de fuerza, cuya finalidad es producir un cambio en el poder físico,
intelectual o espiritual del otro.
Diversos autores coinciden en señalar que la capacidad de agresión del ser humano
va aumentando paralelamente con el progreso, y su posible control, disminuyendo.
.En el estudio de la agresividad, la forma que más nos interesa es la intra específica,
que se observa entre los individuos de una misma especie, a diferencia de la ínter
específica que se da entre miembros de diferentes especies del reino animal. El
fenómeno de la agresividad intra especifica en los animales más semejante al modelo
humano, se da en las ratas según numerosos estudios etológicos que afirman
igualmente, que el suicidio no se conoce en los animales, aunque actualmente hay
controversia al respecto.
El comportamiento agresivo no es fácil de definir. Por eso es importante
conocerlo bien, dada su constancia —en grado variable y bajo formas más o menos
evidentes— en toda relación interpersonal. En efecto, la agresividad es a menudo una
manera de resolver esta relación, pero sólo cuando la hostilidad domina y dirige la
personalidad aparecen las dificultades.
Por lo general, se admite que la agresividad es un fenómeno biológico elemental.
Si se observa la primera reacción del recién nacido cuando llega al mundo,
comprobaremos su naturaleza agresiva. El nacimiento, al poner un fin brusco a la
plácida vida intrauterina, desencadena un sufrimiento al exponer al nuevo ser a una
brusca diferencia de temperatura y a manipulaciones desagradables, por muchos
cuidados que se tomen para evitarlas.
Asimismo se analiza la agresividad patológica, siguiendo a KAPLAN Y
SADOLK se podría describir como:
· Autodestructiva
· Consecuencia de un problema emocional no resuelto
· No realista
· No resuelve problemas

Cuando nos odiamos a nosotros mismos, nos tratamos como si fuésemos otra
persona a la que estamos odiando, aunque nunca podemos ser otro como los demás.
Generalmente, para odiarnos necesitamos dividirnos entre uno mismo haciendo,
diciendo, o pensando tal cosa, y un espectador que mira con malos ojos tales acciones,

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que es el agresor. Esta es la forma en la que llegamos a criticarnos, despreciarnos,


quitarnos méritos y capacidades, o simplemente a burlarnos de nosotros mismos. Hemos
de hacer notar que muchas auto-agresiones las pagamos caras, ya que, si bien somos
ganador cuando por ejemplo despreciamos con despecho una conducta que hemos
realizado o queremos emprender, por otro lado somos perdedor, recibiendo el daño que
nos hacemos. La auto-agresión tiene el efecto inmediato de des-animarnos, por el
mismo mecanismo que un exceso de violencia des-anima una relación interpersonal o
elimina el entendimiento de grupos: no nos damos a nosotros mismos la confianza o el
mérito como para fiarnos de nosotros y al quitarnos el poder-hacer nada hacemos de lo
que podríamos alegrarnos. En casos de psicosis la auto-agresión puede ser extrema: el
sujeto por ejemplo se "mata" y se ve a sí mismo como un muerto, o estando "vacío" por
dentro, y puede llegar incluso a mutilarse una parte del cuerpo que según él sobra o "no
tiene".

2.1. Objetivos de la agresión


 Causar daño a la víctima
 Coacción (influir en la conducta de otras personas)
 Poder y dominio (demostrar el poder que tienes en la familia)
 Reputación e imagen (el líder a veces se muestra agresivo dentro del
grupo) El vocablo agresividad se emplea en muy diferentes sentidos. Un
mismo acto puede ser etiquetado de agresivo en una situación y aceptado
e incluso alabado en otra, si el que lo realiza defiende los intereses de la
comunidad, los poderes dominantes o ambos.

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COMO CONCLUSIÓN FINAL

La agresividad forma parte


dela conducta física y psíquica
del individuo y especialmente
viene determinada por los
procesos culturales de
socialización

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TIPOS DE AGRESIVIDAD

Agresividad física
Agresividad emocional/afectiva
Agresividad facial
Agresividad instrumental
Agresividad inducida por el
miedo
Agresividad sexual

3. ¿POR QUÉ SE AGREDE? TEORÍAS

La agresividad se ha clasificado en función de dimensiones como: hacia quién


va dirigida esa agresividad (hacia uno mismo o hacia otras personas; un individuo o un
colectivo), su expresión (física o verbal; impulsiva o premeditada; directa o indirecta),
el tipo de daño que produce (físico o psicológico), la frecuencia con la que ocurre
(puntual o repetida), la duración de sus consecuencias (transitoria o duraderas) o su
objetivo (afectivo o instrumental).

Dada la imposibilidad de ofrecer una explicación única de la agresividad surgen


distintas teorías o modelos que intenta ofrecer una aproximación teórica a la totalidad de
esta conducta o a algunas de sus manifestaciones.

Asimismo podemos dividir según

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• Tenemos un instinto agresivo


Modelo :genético , heredado de
biológico homínidos
• Autores: Freud, K. Lorenz,……

Causas de la
agresión

• Es una conducta
aprendida y se actúa
Teoría violentamente según
innatista ambiente. Respuesta
a estímulo
• Conductismo

3.1. Las que consideran tiene una base biológica o innata.


 Para el psicoanálisis la agresividad constituye un instinto natural del ser
humano que se desencadena en el interior del individuo por la
acumulación de energía y se manifiesta para liberar el instinto de muerte.
Por ejemplo Freud tiene la teoría de los instintos "Un instinto sería pues,
una tendencia propia de lo orgánico vivo a la reconstrucción de un estado
anterior, que lo animado tuvo que abandonar bajo el influjo de fuerzas
exteriores perturbadoras" (FREUD, 1920, p.2525) considerando, que
existen únicamente dos grandes instintos, el de vida o EROS y el de
muerte o THANATOS.
 Teoría etológica (interna, motivacional e innata) Por otra parte,
suponemos que la mayoría de los etólogos (estudian científicamente el
comportamiento de los humanos) primero Loren quien menciona existen
“los mecanismos innatos inhibidores de la agresión” basado en el
instinto de lucha de los animales y estarían de acuerdo con la definición

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realizada por A. MONTAGU (1976) para quien "Un instinto es una


pauta fija de acción, filogenéticamente determinada y proyectada para
reaccionar a un estímulo específico de un modo organizado y
biológicamente adaptativo, característico de cierta especie" (p.62).
Control de la agresividad. Existe un control de la agresividad que es
diferente a la del hombre. Los machos se pelean pero raramente llegan a
matarse, el macho que pierde se muestra como perdedor, en lo que se
llama el ritual de apaciguamiento, en el caso de los lobos, el macho
perdedor se tiende en el sueño y le muestra al otro el cuello, dejando su
yugular al descubierto y dejando su vida a merced del macho dominante.

APRENDIZAJE VICARIO (ALBERT


BANDURA)
 Adquisición de conductas nuevas por observación,
denominado modelado
 Aprendizaje por imitación de señales
discriminativas, auditivas y refuerzo social, como
técnica peagógica en una escuela

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3.2 Las que consideran que la agresividad es una conducta aprendida, o de


reacción ante el ambiente
Esta perspectiva, más reciente, considera la agresión como una conducta social que se
adquiere y mantiene de la misma manera que cualquier otra conducta:
por condicionamiento instrumental y modelado social. Condicionamiento instrumental
Mediante el refuerzo positivo la conducta agresiva resultará fortalecida (Ej. niño que
quita juguete). En otras ocasiones, recurrirá a este tipo de conductas para obtener sus
metas: admiración de sus compañeros, status, dinero.
Modelado social:
 BANDURA Y LA TEORÍA DEL APRENDIZAJE Ciertos comportamientos
agresivos están recompensados socialmente. El primer paso hacia la adquisición de
conductas agresivas es la observación de este tipo de conductas en otras personas o
modelos. Lo que consideramos conducta agresiva está reglado socialmente, no es lo
mismo ver a una persona con un cuchillo en la carnicería que fuera en la calle. En
algunas culturas o religiones es considerado una agresión que te miren directamente a
los ojos. Si sólo nos fundamentamos en el aprendizaje de la agresividad social,
indicará que en ciertas culturas, esta muestra de agresividad está justificada
socialmente, pero lo importante es ver la intención. Esta es una crítica de Berkowitz a
Bandura y su aprendizaje social.
Los resultados de los estudios con niños indicaron que los niños imitaban la
conducta del modelo cuando habían visto que era recompensado. En este sentido, varios
estudios correlacionales coinciden en que hay una asociación positiva entre ver
programas de televisión violentos y comportarse de forma agresiva. También influye en
las actitudes hacia la agresión, ya que se ha comprobado que estos individuos por un
lado sobreestiman la posibilidad de ser víctimas de la violencia y exigen sentencias más
severas en la lucha contra el crimen

3.3. Hipótesis de la frustración y agresión


 TEORÍA DE DOLLARD Y MILLER INTENTARON INTEGRAR
CONDUCTA Y PSICOANALISIS. La teoría de la frustración‐agresión, propuesta por
Dollard, Doob, Miller, Mowrer y Sears (1939), defiende que cualquier elemento que
dificulta o impide la consecución de una meta provoca frustración y esta a su vez
genera agresión. Esta hipótesis, que ya en su forma original o en alguna de sus

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reformulaciones ha dado lugar al desarrollo de infinidad de publicaciones y


experimentación sobre el tema, se basa, en su expresión original en dos postulados:
 La agresión es siempre el resultado de una frustración.
 La frustración conduce ineludiblemente a la agresión ( unas veces sí y otras
no, es la crítica que se le hace)

Desarrollos posteriores:

 En 1989, Berkowitz actualiza la teoría integrando los elementos más


relevantes de la teoría original junto con los de la teoría del aprendizaje
social. Así, según la versión actualizada la frustración solo genera agresión si
por aprendizaje social el sujeto ha aprendido a responder con agresión.
 Posiblemente una de las teorías más conocidas es la teoría del aprendizaje
social de Bandura. Según esta teoría, la imitación, el refuerzo y el castigo
juegan papeles destacados tanto en el aprendizaje como en la manifestación
de esta conducta.

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TEORÍAS REACTIVAS

La teoría del Las teorías del


aprendizaje im pulso.
social. Se Hipótesis
aprenden por fr ustración-
imitación agresión de Dollar
y Millar.

Son teor ías


q ue sitúan el
origen de la
a gresión en el
a mbiente del
sujeto

 Para la teoría del cálculo emocional (Blanchard y Blanchard, 1984)


existe unas reacciones innatas de cólera y miedo que predispone al
ataque defensivo u ofensivo según la evaluación de los
costes/beneficios derivados de la posible acción. Así, si una situación
genera cólera se agrede si se evalúa que esta es la mejor forma de
alcanzar el objetivo; por el contrario, si se evalúa que los riesgos son
muy altos se opta por otra conducta. Por otro lado, si la situación
genera miedo se tiende a huir pero si esta acción no es posible se opta
por otra acción.
 La teoría de activación y etiquetado cognitivo (Schater y Singer,
1962) postula que la emoción es el resultado de la conjunción de un
estado de activación y de una cognición. Según esta teoría ante un
estado de activación se genera un proceso de etiquetado cognitivo
que favorecerá o no la agresión.

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 La teoría de la des-individualización responsabiliza a la pérdida de


identidad individual en un grupo como la causa principal de la
violencia. En cierto tipo de situaciones grupales las personas tienen
más tendencia a abandonar las restricciones normales, a perder su
sentido de la responsabilidad individual y a manifestar lo que
Festinger, Pepitone y Newcomb (1952) llamaron des-
individualización. Estos autores comprobaron que el proceso se
acentuaba cuanto menos restricciones internas poseía el grupo
(Sánchez & Garrido, 2003). Así, en ciertas situaciones, los individuos
se comportan dentro de un grupo como si estuvieran “sumergidos en
él”, los sujetos pierden el sentido de individualidad; el sujeto se hace
indistinguible de su medio ambiente (los demás miembros del grupo)
y, en consecuencia, su conducta se transforma.Las circunstancias que
favorecen, aunque no aseguran, la des-individualización son: el
anonimato, difusión de la responsabilidad, presencia de un grupo
grande, sobrecarga de estimulación, dependencia respecto a las
interacciones, estado interno de des-individualización y conductas
impulsivas.

El experimento llevado a cabo por Zimbardo (1971) profesor de psicología


en la Universidad de Stanford se puede encuadrar dentro de esta teoría.

 Por último, la obediencia es otra teoría que intenta explicar la


agresión. La obediencia tiene lugar cuando un individuo modifica su
comportamiento a fin de someterse a las órdenes directas de una
autoridad legítima. La obediencia implica que la fuente de influencia
posee un estatus superior, ejerce una presión explícita (ordenando
realizar comportamientos que los sujetos no harían por sí mismos) y
controla constantemente el cumplimiento de las órdenes (sancionando
la resistencia).

En 1961 Stanley Milgram, psicólogo de la Universidad de Yale, inicio una serie


de experimentos, descritos en el artículo “Behavioral Study of Obedience”, publicado
en 1963, y en el libro “Obedience to authority. An experimental view”, publicado en
1974. El objetivo de estos experimentos era descubrir si un grupo de personas elegidas

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al azar obedecerían las órdenes de un extraño, en las cuales se instaba a causar daño a
otra persona también desconocida. Los resultados mostraron como gente corriente
estaba dispuesta, aunque con cierta reticencia, a dañar a un inocente si una autoridad,
apoyada por un consenso social (dos cómplices), se lo ordenaba.

Estos resultados impresionaron mucho a los psicólogos. Una de las razones por
las que los resultados aportados por Milgram son tan inquietantes es que son análogos a
muchos hechos de la vida real que implican atrocidades contra víctimas inocentes. ¿Por
qué ocurre esta obediencia destructiva?, ¿por qué los sujetos de este experimento, y
muchas personas en situaciones trágicas fuera del laboratorio, ceden ante esta poderosa
forma de influencia social? Hay varios factores a tener en cuenta.

Uno de los factores que dan cuenta de tales resultados gira en torno al papel
otorgado a las normas sociales. En este tipo de situaciones suele prevalecer, sobre otras,
la norma de que las personas deben obedecer las órdenes de una autoridad legítima. La
legitimidad la otorga el grupo; éste proporciona a esa persona poder y el derecho a dar
órdenes y, del mismo modo, asigna a sus miembros la responsabilidad de obedecer. La
persona debe aceptar esa autoridad. A partir de este momento, una vez que se empieza a
obedecer, esta obediencia se refuerza a sí misma, siendo habitual que las personas
busquen justificación a su conducta e incluso acaben culpando a la víctima del daño
que le infligen (12).

Otro factor importante es que, en muchos casos, las personas que tienen
autoridad eximen a los que los obedecen de la responsabilidad de sus actos. De hecho,
es habitual escuchar como defensa “sólo estaba siguiendo órdenes”. En situaciones
reales este traspaso de responsabilidad puede ser implícito. En el experimento de
Milgram, en cambio, era explícito. Al principio del mismo se informaba a los
participantes que el investigador (la autoridad) sería el único responsable del bienestar
del aprendiz. En base a esto, no sorprende que muchos de ellos obedeciesen; después de
todo, ellos se libraban de la responsabilidad.

La cercanía y la legitimidad de la autoridad, así como la intensificación gradual


de las órdenes de la autoridad, la distancia emocional con la víctima (ej: cuando no se
ve a la víctima o esta está lejos) y el ritmo rápido con el que suceden los
acontecimientos incrementan también la obediencia..

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En resumen, son muchos los factores que contribuyen a los altos niveles de
obediencia testificados tanto en estudios de laboratorio como en situaciones de la vida
real. Todas estas presiones forman, conjuntamente, una fuerza poderosa a la que
muchos se sienten incapaces de resistir.

Desafortunadamente, las consecuencias de esta importante forma de influencia


social pueden resultar desastrosas para muchas víctimas inocentes e indefensas. No
obstante, el poder que tienen las figuras autoritarias para generar obediencia es
importante pero no irresistible. Bajo condiciones apropiadas se puede rebatir o reducir.
Como en muchos otros aspectos de la vida, hay una alternativa.

Evidentemente, resistirse a seguir las órdenes de la autoridad destructiva puede


ser muy peligroso. Los que tienen poder cuentan con enormes ventajas, pero la historia
nos ha mostrado ejemplos de personas que a pesar de todo han sido capaces de resistir a
la obediencia destructiva de una autoridad.

¿Cómo podemos evitar una obediencia destructiva?:

Primero, responsabilizando a los propios individuos expuestos a la autoridad del


daño que están infligiendo a las víctimas.

Segundo indicando claramente a los individuos que la sumisión incuestionable a


órdenes destructivas es inapropiada. Para ello, un procedimiento efectivo puede
consistir en mostrar diversos modelos de desobediencia o persona que rechazan
obedecer las órdenes de una autoridad.

Tercero, cuestionando la competencia y motivos de la persona que da las


órdenes destructivas.

¿Realmente tiene esa autoridad mejor posición para juzgar qué es apropiado y
qué no lo es?, ¿qué motivos esconden sus órdenes? ¿qué ganancias hay detrás de esa
orden? Haciéndose estas preguntas, las personas que deberían obedecer pueden
encontrar un punto de apoyo para la independencia más que para la aceptación.

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Finalmente, conocer ese poder de la autoridad de disponer de ciega obediencia


también puede ayudar. Conocer los resultados de las investigaciones sobre la obediencia
destructiva puede ayudar a cambiar el comportamiento.

3.4. Síntesis

Entre las teorías psicológicas y sociológicas que intentan explicar la agresividad


se encuentran la teoría del aprendizaje social, la conspiración del silencio, la teoría de la
frustración‐agresión, el psicoanálisis, el cálculo emocional, el etiquetado cognitivo, la
des individualización y la obediencia.

Posiblemente una de las teorías más conocidas es la teoría del aprendizaje social
de Bandura. Según esta teoría, la imitación, el refuerzo y el castigo juegan papeles
destacados tanto en el aprendizaje como en la manifestación de esta conducta.

La espiral o conspiración del silencio (Noelle‐Neumam, 1977) intenta explicar la


promoción a la violencia ocasionada por la interpretación de que la no intervención y el
silencio de los observadores es una señal de conformidad con una de las partes.

La teoría de la frustración‐agresión, propuesta por Dollard, Doob, Miller,


Mowrer y Sears (1939), defiende que cualquier elemento que dificulta o impide la
consecución de una meta provoca frustración y esta a su vez genera agresión. En 1989,
Berkowitz actualiza la teoría integrando los elementos más relevantes de la teoría
original junto con los de la teoría del aprendizaje social. Así, según la versión
actualizada la frustración solo genera agresión si por aprendizaje social el sujeto ha
aprendido a responder con agresión.

Para el psicoanálisis la agresividad constituye un instinto natural del ser humano


que se desencadena en el interior del individuo por la acumulación de energía y se
manifiesta para liberar el instinto de muerte.

Para la teoría del cálculo emocional (Blanchard y Blanchard, 1984) existe unas
reacciones innatas de cólera y miedo que predispone al ataque defensivo u ofensivo
según la evaluación de los costes/beneficios derivados de la posible acción. Así, si una
situación genera cólera se agrede si se evalúa que esta es la mejor forma de alcanzar el
objetivo; por el contrario, si se evalúa que los riesgos son muy altos se opta por otra

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conducta. Por otro lado, si la situación genera miedo se tiende a huir pero si esta acción
no es posible se opta por otra acción.

La teoría de activación y etiquetado cognitivo (Schater y Singer, 1962) postula


que la emoción es el resultado de la conjunción de un estado de activación y de una
cognición. Según esta teoría ante un estado de activación se genera un proceso de
etiquetado cognitivo que favorecerá o no la agresión.

La teoría de la desindividualización responsabiliza a la pérdida de identidad


individual en un grupo como la causa principal de la violencia.

En cierto tipo de situaciones grupales las personas tienen más tendencia a


abandonar las restricciones normales, a perder su sentido de la responsabilidad
individual y a manifestar lo que Festinger, Pepitone y Newcomb (1952) llamaron
desindividualización. Estos autores comprobaron que el proceso se acentuaba cuanto
menos restricciones internas poseía el grupo (Sánchez & Garrido, 2003). Así, en ciertas
situaciones, los individuos se comportan dentro de un grupo como si estuvieran
“sumergidos en él”, los sujetos pierden el sentido de individualidad; el sujeto se hace
indistinguible de su medio ambiente (los demás miembros del grupo) y, en
consecuencia, su conducta se transforma.

Las circunstancias que favorecen, aunque no aseguran, la desindividualización


son (9): el anonimato, difusión de la responsabilidad, presencia de un grupo grande,
sobrecarga de estimulación, dependencia respecto a las interacciones, estado interno de
desindividualización y conductas impulsivas.

El experimento llevado a cabo por Zimbardo (1971) profesor de psicología en la


Universidad de Stanford se puede encuadrar dentro de esta teoría.

Por último, la obediencia es otra teoría que intenta explicar la agresión. La


obediencia tiene lugar cuando un individuo modifica su comportamiento a fin de
someterse a las órdenes directas de una autoridad legítima. La obediencia implica que la
fuente de influencia posee un estatus superior, ejerce una presión explícita (ordenando
realizar comportamientos que los sujetos no harían por sí mismos) y controla
constantemente el cumplimiento de las órdenes (sancionando la resistencia).

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EXPLICACIONES INDIVIDUALES
 La personalidad:
 El medio prenatal constituye un factor influyente en
la capacidad mental y en la salud física general del
individuo.
 Del sexo o género:
 Existen diferencias sexuales en lo referente al
comportamiento agresivo. Siendo mayor en el género
masculino que en el femenino.

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FACTORES DE AGRESIVIDAD
 Podemos clasificar las explicaciones individuales en función de:
 Las interacciones entre padres e hijos .
 El padre poco exigente es aquel que hace siempre lo que el

niño quiere, accede a sus demandas y en casos extremos le


descuidad y le abandona. Fomenta conducta agresiva
 El padre que tiene actitud hostil, principalmente no acepta

al niño y lo desaprueba, no suele darle afecto, comprensión


o explicación y tiende a utilizar con frecuencia el castigo
físico. Esta combinación produce niños rebeldes,
irresponsables y agresivos.
 Otro factor familiar influyente es la incongruencia en el

comportamiento de los padres. Se da cuando los padres


desaprueban la agresión y, cuando esta ocurre, la castigan
con su propia agresión física o amenaza al niño.


4. FACTORES DE RIESGO PARA LA CONDUCTA AGRESIVA

4.1.Factores de BERKOWITZ 1996

 Personalidades agresivas y emocionalmente reactivas con poca tolerancia


Condiciones sociales estresantes (barrios pobres, marginados, desarraigo,
opresión, minorías étnicas, etc...)
 Controles sociales debilitadas: ante la falta de relación con los vecinos o
de la sociedad, que no te conocen comporta una mayor expresión de la
agresividad (es muy difícil controlar a todo el mundo, mucha gente y
poca policía etc)
 Subculturas específicas (legionarios, skins heads, etc)

31
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

 Guerras: en algunos estudios se ha visto que el número de homicidios


aumentan después de las guerras. Ejemplo contradictorio en EEUU, no
aumentan tras la segunda guerra mundial y aumentó tras la del Vietnam.
 Disponibilidad total de las armas de fuego (EEUU)

Otros factores:
4.2. Factores individuales
Género:
 la agresión física es más probable en los hombres
 los hombres suelen agredir de forma más directa que las mujeres
Edad: la agresión es más probable en adolescentes y jóvenes.
Personalidad:
 Psicopatía
 Personalidad Tipo A.
 Modelo Big Five: puntuaciones altas en extroversión y neuroticismo y
bajas en amabilidad y conciencia.
Procesos cognitivos:
 sesgo de atribución hostil

EXPLICACIONES INDIVIDUALES
 La personalidad:
 El medio prenatal constituye un factor
influyente en la capacidad mental y en
la salud física general del individuo.
 Del sexo o género:
 Existen diferencias sexuales en lo
referente al comportamiento agresivo.
Siendo mayor en el género masculino
que en el femenino.

32
Beatriz Rodríguez Moreno

4.3. Factores ambientales:


 Calor: relación curvilínea entre calor y agresión Quételet (sociólogo
francés) formuló en 1833 la ley térmica de la delincuencia, según la cual
los delitos violentos son más probables en los periodos de fuerte calor.
Anderson (1987) realizó un estudio de los delitos violentos y no
violentos cometidos en EE.UU (1971-1980). Mas delitos durante los
meses de julio, agosto y septiembre. Sin embargo, los datos de estudios
de laboratorio presentan un panorama mucho más complejo. Así, Baron
y Bell (1975) encuentran un efecto modulador del afecto negativo:
cuando existe afecto negativo la agresión se incrementa solo si la
intensidad de dicho afecto no sobrepasa ciertos límites. De esta forma,
una intensidad extrema de afecto negativo puede producir una respuesta
de huida. Relación entre calor y agresión forma de U invertida
 Ruido: la incapacidad para controlar y predecir el ruido se relaciona más
con la conducta agresiva que los niveles de ruido. Glass y Singer (1972):
el estrés producido por el ruido no depende de su intensidad sino de su
predictibilidad y control. Sin embargo, el ruido tiene un efecto
acumulativo que se traduce en una reducción a la tolerancia a la
frustración. Dado que la frustración puede ser un antecedente de la
agresión, el ruido es un agravante
 Hacinamiento: la percepción y la experiencia negativa de hacinamiento
se relacionan con la conducta agresiva. Cuando éste interfiere en lo que
una persona quiere hacer, se percibe la situación como desagradable, en
cuyo caso las tendencias agresivas pueden intensificarse. Pero de la
misma manera también puede aumentar la tendencia a abandonar la
situación
 Dolor: el afecto negativo provocado por la sensación de dolor se
relaciona con la conducta agresiva

4.4. Factores interpersonales


 Normas sociales:
 Norma de reciprocidad
 Coerción
 Atribución:

33
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

 Quién o qué
 Intencionalidad

4.5. Factores sociales y culturales

 Drogas
 Pobreza
 Exclusión social
 Conflicto intergrupal
 Contagio social
 Creencias culturales
 Cultura del honor
 Violencia familiar
 Subculturas violentas
 Guerras
 Terrorismo
 -Estilos de socialización

En 1992 se realizó un estudio en Yugoslavia, aplicando el test MMPI y con la


hipótesis ¿son psicóticos los homicidas?

La mitad de la muestra aproximadamente mostró un patrón de personalidad


agresiva, con intolerancia a la frustración, impulsivo, violento. 16 de ellos presentaron
criterios de personalidad psicótica o personalidad antisocial.

1. Inexistencia de alucinación

2. Pérdida específica de intuición

3. incapacidad para cualquier plan de vida

4. Irresponsabilidad. Mentiras, insinceridad

5. Gran pobreza de reacciones afectivas básicas

6. Egocentrismo patológico e incapacidad para mar

34
Beatriz Rodríguez Moreno

7. Encanto externo y notable inteligencia

8. Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones neuróticas. Indigno de


confianza.

9. Abuso de alcohol y drogas.

Las otras 16 personas no tenían ninguna personalidad aparentemente


problemática, pero eran las típicas personas que van tragando y tragando hasta que un
día explotan.

4.6. Factores que contribuyen o inciden en la agresión.

Son numerosos los factores que contribuyen o inciden en la agresión:

 Frustración → toda frustración puede producir agresión, aunque también otros


efectos, pero tampoco siempre.
 Provocación → puede producir una respuesta agresiva. La provocación puede
ser física (destaca en el género masculino) o verbal (destaca en el género
femenino). También se suele producir una espiral de agresión (provocación
inicial que va aumentando).

35
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

 Exposición a los medios de comunicación → hay programas de televisión que


contribuyen al aumento de la agresividad. Bandura realizó experimentos a corto
plazo o transversales (no tiene un seguimiento) y comprobó que niños que veían
una película violenta o neutral aprendían la agresividad por observación y había
una tendencia a aumentarla. Para saber si ese efecto duraba o era puntual se
realizaron experimentos transversales de campo, recogiendo uno de ellos la
cantidad de programas de televisión violentos que veían y el nivel de agresión
comprobando que estaban relacionados con la agresividad. También se hicieron
experimentos a largo plazo o longitudinales, siendo uno el de Huesman & Erom
que consistió en coger de todos los alumnos de 8 años de un condado para
preguntarles cuál era su programa favorito obteniendo que ya en esa edad había
una relación entre programas favoritos y violentos; a los 10 años siguientes se
les volvió a evaluar el nivel de agresividad obteniendo que seguía habiendo
relación; y cuando esos sujetos tuvieron 30 años se les volvió a evaluar
obteniendo que en casi todos ellos había habido algún tipo de incidente por
causa de la agresividad. La conclusión es que existe una causalidad directa,
aunque existen más factores, que a medida que más nos exponemos a
programas violentos más agresividad tenemos.
 Activación o excitación emocional (factores emocionales y cognitivos) →
cuánto más excitados estamos, más agresivamente respondemos. Un nivel alto
de activación, con independencia de su naturaleza, puede dar lugar a la
agresividad. Una activación excesiva facilita respuestas agresivas porque da
lugar a un déficit en los controles cognitivos, es como si nuestro primer impulso
ante determinadas situaciones fuera agresivo, y es nuestra propia cultura y
control cognitivo el que nos hace que podamos controlarnos (excepto si la
activación es muy alta). Zillman hizo un experimento sobre la “teoría de la
transferencia de la excitación”, la cual menciona que hay 3 fases respecto a
cómo nos activamos:

1ª f. de disparo » es donde la carga hormonal puede llegar a niveles de activación


muy alto. En esta fase es aconsejable no calmar al individuo, sino esperar y que
pida luego disculpas.
2ª f. de meseta »
3ª f. de descenso de los niveles de activación» es la fase más larga.

36
Beatriz Rodríguez Moreno

El nivel consciente es aquel nivel en el que una persona reconoce la excitación;


los niveles más bajos de excitación están por debajo del nivel consciente (ej: “estás
enfadado” – no, no lo estoy -y la verdad es que sí-).
 Celos → la “teoría sociobiológica de los celos” menciona que los celos provocan
reacciones agresivas, siendo las mujeres más sensibles a los celos emocionales;
sin embargo, los hombres reaccionan más a las infidelidades sexuales que las
mujeres. Esto ocurre porque, según la sociobiología, para el hombre, la familia
es un pacto que le permite el acceso a la reproducción a cambio de la crianza de
los hijos, y para la mujer significa garantizarse la permanencia de la relación y
la crianza de los hijos; aunque también existen factores sociales y personales de
la agresión que explican por qué esto ocurre:
a) Patrón A de conducta » se empezó a estudiar hace unos 25 años en
personas con infarto de miocardio. Los que tenían este tipo de infartos
tenían conductas parecidas como extremadamente competitivas,
irritables, con prisas…con lo que reaccionan más intensamente ante una
provocación. El patrón B es el contrario al A.
b) Sesgo atribucional hostil » personas que tienden a atribuir los motivos
a las acciones de los demás, aunque no tengan base. Perciben malas
intenciones, siempre piensan mal…por eso, tienden a reaccionar más
agresivamente porque lo perciben como provocaciones.

 “Teoría de los 5 grandes factores o dimensiones”→ postula que existen rasgos


estables de personalidad que demuestran que hay relación entre ellos y la
agresividad, los cuales determinan el resto de factores y están relacionados con
la estabilidad emocional:
1. introversión / extroversión.
2. amable o cálido (dulce, cooperador…) / no amable o frío (quisquilloso…).
3. eficacia y rendimiento (organizado, responsable, cuidadoso…) / no
responsable, desorganizado…
4. según la estabilidad emocional: tranquilo / excitable.
5. apertura de la mente a la experiencia (sensible, intelectual…) / simple,
insensible…

37
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

Los más agresivos son más irritables, impulsivos, tienen más reactividad
emocional y más rumiación (= comerse la cabeza, dar más vueltas a todas las
provocaciones recibidas).

 Diferencias de género en la agresividad → desde una visión popular, los


hombres son más agresivos que las mujeres, sin embargo, estas diferencias son
más complejas:
 varían dependiendo de la situación y del tipo de agresión.
 las diferencias de género son más pequeñas cuando hay más provocación, y
más grandes cuando hay menos provocación.
 las mujeres son más propensas a las agresiones verbales y los hombres a las
agresiones físicas.
 las diferencias empiezan a notarse a partir de los 8 años y van
incrementándose hasta los 15 años, luego ya se mantienen. Este dato se
refiere sobre todo a la agresión indirecta.
Estas diferencias se basan en teorías basadas en los roles (“el hombre es más
fuerte y firme”) y teorías basadas en las hormonas (“los hombres tienen más
testosterona que las mujeres”). Hay teorías feministas que dicen que cuando una
mujer adopta el rol de un hombre se vuelve más agresiva. Esto no parece estar tan
claro, dando por teorías más aceptadas las que se basan en factores biológicos: las
diferencias son sexuales (base biológica entre el hombre y la mujer) y no de género
(diferencias socialmente construidas entre los hombres y las mujeres). Aunque los
factores biológicos juegan un papel importante, también influyen muchos los
factores sociales.

Por ejemplo: En un accidente de tráfico, vamos en coche y nos pegan un golpe,


el que nos da el golpe es el agresor y el que lo recibe la víctima.

1. Interpretación de la víctima (cómo ha interpretado la víctima el accidente, si


cree que ha sido intencionado la agresividad vs el agresor será mayor).

2. Conducta posterior del agresor (si se burla de ti o se te culpabiliza a ti del


accidente)

38
Beatriz Rodríguez Moreno

3. La cantidad de daño que te ha hecho (a mayor daño mayor agresividad).

4. Las características del agresor (si es persona es un Skin o una persona de otra
raza a la cual tú tienes prejuicios).

5. Las características de esta situación (todo lo que envuelve este hecho)

6. El estado interno de la víctima, cómo se encontraba la víctima en aquel


momento.

Todas estas características dependen de la propia víctima, del agresor y de la


situación.

Estudios realizados para ver qué características tenían el homicida y sus


víctimas, se encontró que:

1. Los asesinatos suelen producirse en fin de semana y por la noche

2. Se suelen relacionar con la elevada ingesta de alcohol y otras drogas

3. El entorno tiene un papel importante

4. Los asesinos ya habían cometido anteriormente otros delitos contra personas.

5. El homicida y las víctimas tienen características de personalidad similares, o


sea son personas agresivas.

6. Se suele dar más en personas jóvenes varones

7. La víctima podía, incluso, haber provocado o precipitado la agresión (Ej.


joven de 17 años que mató a su padre, por la prensa se dice que el padre era muy
violento y maltrataba a la madre y los hijos).

8. Los motivos del asesinato suelen ser: discusiones domésticas, celos y


problemas económicos.

9. El asesino y la víctima se conocían previamente (en el 87% de los casos), los


asesinatos a sangre fría son poco frecuentes.

39
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

10. Los asesinatos a sangre fría se suelen realizar para conseguir un fin
determinado, por ejemplo ETA, los robatorios, secuestros etc.

11. Los homicidios a conocidos fruto de peleas familiares, se consideran


homicidios más emocionales o reactivos (un 85%)

40
Beatriz Rodríguez Moreno

5. SENTIDOS DE LA AGRESIVIDAD Y EXPRESIÓN DEL


COMPORTAMIENTO AGRESIVO.

Existen numerosas manifestaciones de la agresividad, establecernos una primera


clasificación según la manifestación de la misma: entre agresión directa e indirecta,
desplazada y respuestas que consideramos no agresivas

A. AGRESIÓN DIRECTA E INDIRECTA

1. Agresión o castigo verbal simbólico dirigido hacia el ofensor (simbólico: "lo


que me gustaría hacerte es...")

2. Negación o retiro de algún beneficio del cual el ofensor goza

3. Agresión o castigo físico contra el ofensor

4. Agresión, daño o lesión de algo o alguien importante para el ofensor

B. AGRESIÓN DESPLAZADA

5. Decirle algo a una tercera persona con el fin de vengarse o castigar al ofensor

6. Agresión física, verbal u otro tipo a una persona que no está relacionada con
la incitación

7. Atacar a un objeto (no humano o animal) no vinculado con la incitación

C. RESPUESTAS NO AGRESIVAS

8. Discutir el incidente con el ofensor, sin exhibir5 hostilidad

9. Hablar del tema con terceras personas neutras, no implicadas, sin intención de
dañar al instigador o hacer que quede mal

41
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

10. Ocuparse de actividades calmantes (pasear, gimnasia...)

11. Distraerse en acciones opuestas a la expresión de la ira (portarse mucho más


amigable con el instigador)

Otra clasificación de la agresividad es:

1. Heteroagresividad o dirigida hacia el exterior


a. Agresividad-hostilidad
Implica destrucción, humillación y oposición. En su forma más extrema,
llega a la violencia como manifestación física.
b. Agresividad-conservación

 La agresión instrumental (también conocida


como agresión proactiva), no está precedida de
ninguna ofensa. Es el uso de la agresión como un
instrumento para conseguir un objetivo, sea éste
recursos, dominación, estatus social o algo más.
Es el niño que intimida a otros más pequeños e
indefensos por simple diversión o porque así
consigue que le entreguen algo.

Concepto primitivo en que se pone al servicio de la supervivencia y se


enfrenta a factores ambientales adversos a través de sistemas adaptativos y
de defensa.
c. Agresividad-autoafirmación
La forma más dinámica y personal de entender la agresividad. Comporta
una actitud existencial de auto reconocimiento y estima por la que luchar,
para conseguir una vida más positiva.

42
Beatriz Rodríguez Moreno

2. Auto agresividad-interiorizada
Es contra el propio sujeto que la produce, en forma de auto reproches,
sentimientos de culpa o de actos que van del auto castigo al suicidio.
Los investigadores han establecidos dos principales motivos para agredir: causar
daño y obtener un beneficio (p. ej. información, dinero, sexo, seguridad, hacer justicia,
proporcionar una identidad dura o competente). En función de estos dos motivos se han
definido dos tipos de agresiones: la agresión afectiva y la agresión instrumental

Así, en la agresión afectiva u hostil se agrede con el fin de causar daño, mientras
que en la agresión instrumental la agresión se produce en el intento de conseguir algo
.Ambos tipos de agresiones no son mutuamente excluyentes

La agresión afectiva u hostil es impulsiva, emocional, reactiva, no premeditada,


con altos niveles de activación neurovegetativa y generalmente se produce como
reacción a la percepción de una amenaza o a una provocación real o imaginada. Por el
contrario, la agresión premeditada es más racional que la anterior, controlada, proactiva
e instrumental ya que se emplea como medio para conseguir algo.Ambos tipos de
agresión se han detectado ya en los niños, aunque en ellos, habitualmente se desarrollan
primero formas directas de agresión y posteriormente surgen las indirectas. En la niñez
o adolescencia elevadas puntuaciones tanto en agresividad proactiva (o instrumental)
como reactiva (o afectiva) se han asociado a diversos comportamientos problemáticos
como: psicopatía, conductas violentas, delincuencia, impulsividad, ansiedad social,
hostilidad, abuso de sustancias, agresor en procesos de bullying, mayores niveles de
victimización, trastornos negativistas desafiantes o trastorno del déficit de la atención
por hiperactividad.

43
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

A
 La agresión reactiva está G
R
relacionada con dificultades para E
S

regular las emociones propias, N
especialmente la rabia. La agresión R
E
instrumental, en cambio, no tiene A
C
T
una clara relación con el manejo de IV
las emociones. La persona que ejerce A
V
la agresión instrumental puede S
IN
estar muy calmada en el momento S
T
de agredir a otros. R
U
M
E
N
T
A
L

AGRESIÓN REACTIVA VS. INSTRUMENTAL


 La agresión reactiva parece estar relacionada con
la tendencia a suponer que otras personas tienen
la intención de hacer daño, así no haya ninguna
información clara sobre las intenciones de los
otros (sesgo hostil en la atribución de las
intenciones de los otros).
 Por otro lado, la agresión instrumental ha sido
relacionada con la tendencia a pensar que la
agresión es una manera efectiva de obtener
beneficios.

44
Beatriz Rodríguez Moreno

5.1. Los modos de expresión

A. Formas evidentes
'La violencia física".
1. Bajo la forma de comportamientos motores agresivos o destructivos; golpes, agresión
corporal, rotura de objetos, etc. Ésta es la forma de agresividad más evidente.
2. No menos evidentes y, desde luego, frecuentes en psiquiatría son las conductas de
agitación.
En la mayor
parte de los
EJEMPLO casos, los sujetos

 Los niños que son agresivos instrumentales - agitados


pero no reactivos- aunque no son muy queridos expresan
por sus compañeros, sí pueden ser muy tendencias no
admirados y temidos. Pueden tener un nivel alto sólo agresivas,
depopularidadyserconsiderados líderes. sino de demanda
 Es probable que tengan más amigos que también
o de deseo y por
sean agresivos instrumentales y que entre ellos
lo general,
conformen grupos que tienen una buena
traducen un
probabilidaddeconvertirseen pandillas
estado de
sufrimiento. Éste
es el caso de los
estados de
agitación que se
observan en neuroticos, las cóleras patológicas en caracterópatas, las crisis neuropáticas
en el enfermo confuso, maniaco, demente, esquizofrénico y epiléptico
La violencia Verbal
La violencia física y, a menudo, las conductas agitadas suelen ir asociadas a violencias
verbales: insultos, amenazas, palabras malsonantes u ofensivas, etc. Por el contrario, la
agresividad verbal puede no ir acompañada de violencia física.

45
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

Las actitudes negativistas


La agitación puede adoptar la forma de una actitud negativista; oposición, negativa a ha-
blar, rechazo del alimento o de ayuda, etc. Puede expresarse igualmente a través de una
actitud general de menosprecio hacia los demás, sus aspiraciones, sus opiniones.

B. Las formas de agresividad camufladas tras conductas simbólicas


El grado y la forma de las manifestaciones agresivas puede aún ser más
polimorfo y expresarse bajo aspectos simbólicos diversos. Así veremos cómo la
agresividad y la hostilidad pueden expresarse a través del sarcasmo, de comentarios
vejatorios precedidos de un "te lo digo por tu propio bien", o a través del recurso
constante a la ironía o la ridiculización de los demás.
Una de las más sutiles formas de hostilidad sería aquella que se vehicula a través de un
modelaje de la personalidad situado en el polo opuesto de la agresividad y que se
manifestaría a través de una actitud protectora de compensación.
La reacción agresiva no siempre va dirigida al exterior —contra el autor de la
frustración—, sino que puede ser inhibida, transformada en indiferencia e incluso
dirigida en contra del propio sujeto. Esta operación es más o menos inconsciente y

tiene lugar cuando el sujeto teme suscitar la


cólera del otro con la manifestación de su propia agresividad. La agresividad así vuelta
contra uno mismo adquiere el sentido de una actitud punitiva por los sentimientos
hostiles hacia los demás y puede llegar a justificar auténticas ideas suicidas. Por eso es
preciso tener presente que la agresividad puede ir unida a la culpabilidad, adquiriendo
así un evidente poder patógeno. La excesiva inhibición de la agresividad por temor, o
por dichos sentimientos de culpabilidad, desencadena perturbaciones capaces de
entrañar el desequilibrio de la personalidad. Dentro de esta agresividad patológica, el
temor a las represalias se manifiesta por fases depresivas —autopunitivas— en un
intento de evitar el castigo a los demás. Paradójicamente, pues, la depresión melancólica

46
Beatriz Rodríguez Moreno

es una grave manifestación de la agresividad, por medio de la cual la "personalidad se


castiga a sí misma con la suspensión de toda actividad vital hasta llegar a un auténtico
deseo de muerte.
El comportamiento hostil puede manifestarse únicamente en algunas ocasiones.
Hemos hecho alusión a los temores del sujeto agresivo ante las represalias de los
demás. Este tipo habitual de respuesta a la agresividad nos conduce a analizar el grave
error terapéutico que implicaría replicar a la agresividad, con una contra-agresividad,
que con frecuencia es inconsciente. Hay formas muy sutiles de manifestación de esta
nociva contra-agresividad: impaciencia, rechazo del enfermo, reducción del enfermo a
un simple diagnóstico, conceder una importancia excesiva a los reglamentos, etc.
En ningún caso ha de dejarse vencer por la angustia y el miedo a la nocividad de sus
reacciones inconscientes. El miedo de responder con decisión al enfermo sí o no, el
temor a una directividad1 excesiva le conduciría a una neutralidad fría y sistemática que
sería, por ello, falsamente tranquilizadora. La relación es terapéutica si se sabe escuchar
y respetar la opinión del enfermo, proporcionándole una respuesta prudente, pero firme.
Es antiterapéutica si el cuidador no responde a las preguntas del enfermo con una
información objetiva o si se calla por temor a que la respuesta pueda ser tachada de
subjetiva. Autoritarismo directivo y ausencia de directividad conducen, tarde o tempra-
no, a la eclosión de diferentes formas de agresividad.
En definitiva podríamos resumir indicando que la agresividad humana puede ser:
 Agresividad manifiesta:
o Manifestada directamente por la física.
o Manifestada por medio del pensamiento.
 Agresividad latente
o Que no se dirige expresamente a hacer daño.
o Que toma un camino paradójico de sublimación llevando a formas de
entrega a los demás, dedicación al prójimo o realización de obras
sociales.
La Escuela de Yaie formuló la teoría de que toda agresión es producto de la
frustración, hipótesis aprovechada por otros autores para elaborar los test de frustración

1
Es más fácil definir la no directividad, que consiste en: a) escuchar con paciencia, de un modo amistoso, pero
inteligentemente crítico; b) no manifestar forma alguna de autoridad; c) abstenerse de consejos o exhortaciones
morales; d) no argumentar contra el que habla; e) preguntar sólo para que el enfermo se exprese .mejor

47
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

como medio de conocer la agresividad de un sujeto. Sin embargo, esta teoría ha sido
fuertemente cuestionada.
Para los conductistas la agresividad sería una conducta aprendida. Para los etólogos,
un instinto. La sociedad actual, fomenta la competitividad y por tanto potencia la
agresividad lo que supone un riesgo añadido en la formación de los adolescentes
que se ven sumidos en esa vorágine cuando aun presentan una personalidad
inmadura.
Bipolarizando los extremos de la agresividad, encontraríamos la máxima
expresión de la heteroagresividad en el homicidio, y de la autoagresividad en el
suicidio. Pero no son extremos excluyentes, encontrándose estudios en los que entre los
varones convictos de asesinato un 30% se suicidan, doblándose dichas cifras entre las
mujeres en la población reclusa inglesa. Otros autores afirman que no se suicida quien
no tiene idea de matar a otro. También en muchos casos auto y hetero agresividad se
dan al unísono en el mismo sujeto, lo que les induce al homicidio a veces múltiple, para
como colofón suicidarse.
Se constata que en grupos sociales donde el homicidio es frecuente, el suicidio es
infrecuente y que en épocas de guerra los suicidios disminuyen si bien no hay regla
exacta.
Cuando la agresividad se hace tan intensa que no encuentra ningún mecanismo de
expresión, el suicidio se presenta

A modo de conclusión

Los investigadores han establecidos dos principales motivos para agredir: causar
daño y obtener un beneficio (p. ej. información, dinero, sexo, seguridad, hacer justicia,
proporcionar una identidad dura o competente). En función de estos dos motivos se han
definido dos tipos de agresiones: la agresión afectiva y la agresión instrumental Así, en
la agresión afectiva u hostil se agrede con el fin de causar daño, mientras que en la
agresión instrumental la agresión se produce en el intento de conseguir algo. Ambos
tipos de agresiones no son mutuamente excluyentes.

48
Beatriz Rodríguez Moreno

La agresión afectiva u hostil es impulsiva, emocional, reactiva, no premeditada,


con altos niveles de activación neurovegetativa y generalmente se produce como
reacción a la percepción de una amenaza o a una provocación real o imaginada. Por el
contrario, la agresión premeditada es más racional que la anterior, controlada, proactiva
e instrumental ya que se emplea como medio para conseguir algo.

Ambos tipos de agresión se han detectado ya en los niños, aunque en ellos,


habitualmente se desarrollan primero formas directas de agresión y posteriormente
surgen las indirectas. En la niñez o adolescencia elevadas puntuaciones tanto en
agresividad proactiva (o instrumental) como reactiva (o afectiva) se han asociado a
diversos comportamientos problemáticos como: psicopatía, conductas violentas,
delincuencia, impulsividad, ansiedad social, hostilidad, abuso de sustancias, agresor en
procesos de bullying, mayores niveles de victimización, trastornos negativistas
desafiantes o trastorno del déficit de la atención por hiperactividad.

A pesar de que existen perspectivas, y teorías y modelos dentro de estas


perspectivas, que han intentado explicar el origen de agresividad actualmente existen
muchas lagunas a la hora de determinar cuál es su origen. Cada perspectiva aborda la
agresividad otorgando a ciertas variables un papel predominante en su origen, sin
embargo ninguna de ellas es capaz de ofrecer una respuesta definitiva.

Desde la perspectiva
evolucionista, la etología y la socio biología la agresividad es considerada un
mecanismo innato importante para la supervivencia y la adaptación del individuo y de

49
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

su especie, constituyendo un comportamiento más dentro del repertorio comportamental


de todo individuo por lo que su manifestación no es necesariamente un signo de
anormalidad.

Para la perspectiva biológica, defendida por la neuropsicología y la


psicofarmacología, existen determinantes biológicos (como el cerebro, las hormonas y
los neurotransmisores) capaces de explicar las diferencias interpersonales en la
agresividad. Así, se ha identificado al sistema límbico como el centro cerebral para la
producción de la agresividad, especialmente la amígdala, el hipocampo y el hipotálamo.
Entre las hormonas, la testosterona es la hormona que más frecuentemente se ha
asociado con la agresividad y la serotonina es el neurotransmisor que parece estar más
implicado.

Desde la perspectiva ambientalista se atribuye al entorno un papel determinante


en el origen e instauración de la agresividad.

50
Beatriz Rodríguez Moreno

6. PREVENCIÓN DE LA AGRESIVIDAD

La familia constituye la primera agencia de socialización con la que tiene


contacto la mayoría de los individuos, por lo tanto, todo intento de actuar sobre
cualquier tipo de agresividad ha de tener en cuenta el contexto familiar y su
funcionamiento.

Desde los años 70 varias teorías relacionan la conducta agresiva en la infancia

¿CÓMO ROMPER EL CICLO DE LA


VIOLENCIA?

 El ciclo de la violencia empieza en el contexto


familiar, escolar y comunitario en el cual crecen los
niños y las niñas. Con respecto al contexto familiar, se
ha planteado que el maltrato infantil, el abandono y
la permisividad exagerada pueden estar
contribuyendo al desarrollo de la agresión reactiva y
la agresión instrumental, respectivamente. En ese
sentido son fundamentales los programas para la
promoción del buen trato de los niños.
 Los niños deben crecer en ambientes en los que se
promueva de la empatía y el cuidado por los demás,
por ejemplo, mostrándoles cuándo sus acciones
pueden beneficiar o afectar negativamente a otros.

con los hábitos de crianza de los padres. Entre las variables más estudiadas están el
rechazo, la falta de apoyo y afecto, el uso del castigo como mecanismo para controlar la
conducta del niño, la falta de supervisión y comunicación, una disciplina inconsistente y
la exposición a conductas violentas Siguiendo esta línea, se han establecido como
aspectos positivos para prevenir la agresividad:

La existencia de una normativa clara y ajustada, la supervisión de las tareas de


los hijos, la implicación de todos los miembros de la unidad familiar en las distintas

51
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

tareas de crianza con el fin de favorecer la compatibilidad con el desempeño laboral de


ambos progenitores, la comunicación afectiva cálida, la educación en el control de la
hostilidad tanto de los padres como de los niños, así como el desarrollo y fomento de
determinadas habilidades como: la empatía, la conducta prosocial, la autoeficacia social
y la responsabilidad.

La escuela y los medios de comunicación juegan un papel también destacado en


la prevención de la agresividad.

 La agresión reactiva se puede prevenir de distintas


maneras en las escuelas.
 La agresión reactiva depende en gran medida de un pobre
manejo emocional, especialmente de la rabia: aprender a
identificar sus propias emociones y a manejarlas
constructivamente.
 Disminuir entre los estudiantes el sesgo hostil en la
atribución de intenciones y otros procesos cognitivos que
pueden favorecer la agresión reactiva.
 Fomentar cambios a través de la promoción y la creación
de relaciones constructivas entre los estudiantes por
medio, por ejemplo, de grupos de trabajo cooperativo

52
Beatriz Rodríguez Moreno

 La prevención escolar de la agresión instrumental


está buscando influir sobre la conformación de
grupos entre los estudiantes.
 A través de la conformación de grupos de trabajo
cooperativos en los que se desarrollen habilidades
interpersonales y en los que los más agresivos sean
una minoría, las instituciones escolares pueden
disminuir el desarrollo de la agresión, en general, y
de la agresión instrumental, en particular.

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Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

7. CÓMO SE TRATA LA AGRESIVIDAD

Las dos formas más importantes que se han propuesto para la reducción de la agresión
son: el castigo y la catarsis.

7.1. El castigo

No es un método eficaz para este fin. Los efectos disuasores del castigo son con
frecuencia: poco fiables, débiles y cuando se consiguen suelen ser temporales. Además,
el que administra el castigo está actuando como modelo para el individuo. (Ross y
Fabiano,1985)

ALGUNAS CONSIDERACIONES
SOBRE EL CASTIGO
 1.Debe utilizarse de manera racional y sistemática
para hacer mejorar la conducta del niño. No debe
depender del estado de ánimo, sino de la conducta
emitida.
 2. Al aplicar el castigo no hacerlo regañando o
gritando, porque esto indica que la actitud es
vengativa y con frecuencia refuerza las conductas
inaceptables.
 3. No se debe aceptar excusas o promesas por parte
del niño.
 4. Hay que dar al niño una advertencia o señal antes
de que se le aplique el castigo.
 5. El tipo de castigo y el modo de presentarlo debe
evitar el fomento de respuestas emocionales fuertes
en el niño castigado.

54
Beatriz Rodríguez Moreno

 6. Cuando el castigo consista en una negación debe


hacerse desde el principio de forma firme y definitiva.
 7. Hay que combinar el castigo con reforzamiento de
conductas alternativas que ayudarán al niño a
distinguir las conductas aceptables ante una situación
determinada.
 8. No hay que esperar a que el niño emita toda la
cadena de conductas agresivas para aplicar el castigo,
debe hacerse al principio.
 9. Cuando el niño es mayor, conviene utilizar el
castigo en el contexto de un contrato conductual,
puesto que ello ayuda a que desarrolle habilidades de
autocontrol.
 10. Es conveniente que la aplicación del castigo
requiera poco tiempo, energía y molestias por parte
del adulto que lo aplique.

7.2.- Catarsis

 Catarsis: cualquier actividad que pueda dar salida o desahogo a una determinada
emoción (competiciones deportivas, debates públicos, terapias...). Goldstein
defiende que la investigación empírica no ha encontrado apoyo a la hipótesis de
la catarsis

Dependiendo de a qué se atribuya el origen de la agresividad se emplean unas u


otras estrategias, en ocasiones se combinan varias estrategias:

 Tratamientos quirúrgicos
 Tratamiento farmacológico. Los fármacos más empleados para controlar la
agresividad son los anticonvulsionantes, el litio, los neurolépticos, los
tranquilizantes menores y los psicoestimulantes

55
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

 Tratamiento psicológico: La extinción de conductas agresivas y el reforzamiento


de conductas que no son compatibles con la agresión son las estrategias más
empleadas.

Howells (1989) pone de manifiesto la importancia de distinguir entre: Agresión


instrumental:
 La intervención debe ir orientada a cambiar las contingencias ambientales de
forma que el sujeto aprenda que es posible alcanzar sus refuerzos preferidos sin
que para ello tenga que agredir a otra persona
.
 Agresión colérica:- la terapia ha de ir encaminada a conseguir el autocontrol de
la conducta de cólera utilizando para ello la reestructuración cognitiva.

7. 3. Tipificación penal de las situaciones conflictivas.

 Calumnia: es la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad


o temerario desprecio hacía la verdad (Art. 205 Código Penal)
 Injuria: es la acción o expresión que lesiona la dignidad de otra persona,
menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación (Art. 208 y 620
Código Penal).

56
Beatriz Rodríguez Moreno

 Amenazas: es la acción de intimidar a alguien con el anuncio de causarle a él, a


su familia o a otras personas con las que esté íntimamente vinculado, un mal que
constituya delito de homicidio, lesiones, aborto, contra la libertad, torturas y
contra la integridad moral, la libertad sexual, la intimidad, el honor, el
patrimonio y el orden socioeconómico (Art. 169 y 620 Código Penal).
 Coacción: acción de impedir a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe,
o le compeliere a efectuar lo que no quiere (Art. 172 y 620 Código Penal).
 Extorsión: acción de obligar a otro con violencia o intimidación, a realizar u
omitir un acto o negocio jurídico en perjuicio de su patrimonio o del de un
tercero, con ánimo de lucrarse (Art. 243 Código Penal).
 Acusación y denuncias falsas: acción de imputar a alguna persona, con
conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, hechos que,
de ser ciertos, constituirían infracción penal, si esta imputación se hiciera ante
funcionario judicial (Art. 456 Código Penal).No podrá procederse contra el
denunciante o acusador sino tras sentencia firme o auto, también firme, de
sobreseimiento o archivo del Juez o Tribunal que haya conocido de la infracción
imputada.
 Robo: acción de apoderarse con ánimo de lucro de una cosa mueble ajena,
empleándose violencia o intimidación sobre las personas, o fuerza en las
cosas(Art. 237 Código Penal).
 Hurto: acción consistente en tomar con ánimo de lucro cosas muebles ajenas
contra la voluntad de su dueño, sin que concurran las circunstancias que
caracterizan el delito de robo (Art. 234 y 623 Código Penal
 Daños: acción consistente en causar daños de manera deliberada en la propiedad
ajena (Art. 263 y 625 Código Penal).
 Atentado contra la autoridad o funcionario público: acción de acometer a la
autoridad, a sus agentes o funcionarios públicos, o emplear la fuerza contra
ellos, intimidarlos gravemente o hacerles resistencia activa grave, cuando se
hallen ejecutando las funciones de sus cargos o con ocasión de ellas. Se
considera funcionario público el que por disposición inmediata de la Ley o por
elección o por nombramiento de autoridad competente participe en el ejercicio
de funciones públicas (Art. 550 Código Penal).
 Alteración del orden público: acción realizada por un grupo de personas con el
fin de atentar contra la paz pública, alterar el orden público causando lesiones a

57
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

las personas, produciendo daños en las propiedades, obstaculizando las vías


públicas o los accesos a las mismas de manera peligrosa para los que por ellas
circulan, o invadiendo instalaciones o edificios.
 Lesiones: acción consistente en causar a otro un daño que menoscabe su
integridad corporal o su salud física o mental (Art. 147, 620 y 621 Código
Penal).
 Agresiones sexuales: acción de atentar contra la libertad sexual de otra persona,
con violencia o intimidación. Se considera violación cuando la agresión consista
en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal. O introducción de objetos por
alguna de las dos primeras vías (Art. 178 y 179 Código Penal)
 Abusos sexuales: acción de realizar actos que atenten contra la libertad o
indemnidad sexual de otra persona, sin violencia o intimidación y sin que medie
consentimiento (art. 181 Código Penal).
 Acoso sexual: acción de solicitar favores de naturaleza sexual, para sí o para un
tercero, en el ámbito de una relación laboral, docente o de prestación de
servicios, de manera continuada o habitual, y que provoque a la victima una
situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante (art. 184
Código Penal)

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Beatriz Rodríguez Moreno

8. MODELO DE LLEGADA DEL PACIENTE

1. Por propia iniciativa:


No suele producirse en la práctica, salvo en dos situaciones puntuales:
a. cuando forma parte, como un síntoma más de un síndrome psiquiátrico
que el sujeto padece y que le lleva a consultar con su médico. Por ejemplo:
en la depresión o en las crisis de angustia.
b. cuando su conducta provoca el rechazo en el entorno socio familiar y hace
surgir en el propio sujeto sentimientos de culpa que desea aliviar.
2. Por iniciativa socio-familiar:
Es en este caso el entorno socio familiar el que marca la necesidad de la
consulta ante el comportamiento agresivo del sujeto, al que considera de prácticas
anormales.
3. Por consecuencia de sus actos:
La vía más común de acceso a la consulta, bien por orden judicial de
reconocimiento médico del sujeto agresivo como consecuencia de sus actos, bien
por las lesiones que él mismo se ha producido en su comportamiento violento.
4. Por la agresividad que se genera como reacción primaria en la entrevista, que
puede darse en determinadas situaciones:
a) ante respuestas negativas por parte del médico a las pretensiones y/o
expectativas del paciente. Por ejemplo:
 Solicitudes de baja laboral.
 Determinadas pruebas o exploraciones que desea le sean
realizadas.
 Personalización en el médico de frustraciones generadas por el
sistema socio-sanitario.
b) la agresividad como respuesta a una situación traumática o vivencial extrema,
como la muerte de un familiar, problemas matrimoniales, económicos, etc., y
que tienen como base la imputabilidad del hecho a supuestos errores y/o
inhibiciones del médico y/o del sistema socio sanitario, Se genera agresividad de
modo habitual en la reclamación de responsabilidades, solicitud de
explicaciones, etc.
c) la generada por mecanismo de feed-back ante una actitud agresiva del
paciente. Si el médico reacciona con una actitud simétrica, se forma los

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Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

comportamientos agresivos y las crisis de agitación.

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Beatriz Rodríguez Moreno

9. REFLEXIONES SOBRE EL PACIENTE AGRESIVO

• El primer paso es siempre el mismo: permanecer en nuestra propia "sintonía"


emocional, independientemente de las emociones negativas que pueda
aportarnos en un momento determinado el paciente. Ahora bien, ello no suele
ser fácil, ya que no nos bastará con desearlo ni proponérnoslo, sino que
deberemos entrenarnos en ello. Al principio nos costará esfuerzo, sobre todo
porque los acontecimientos mentales son veloces y percibimos los mensajes de
desconfianza o agresividad cuando estamos respondiendo automáticamente a
ellos. Tanto es así que como ya hemos visto, algunos autores han propuesto
hacer el "diagnóstico" de "paciente difícil" precisamente a partir de estas
emociones negativas que nos generan, y no tanto por su percepción objetiva. Por
consiguiente, a veces es más fácil auto diagnosticar nuestras emociones
negativas que las del propio paciente, sobre todo cuando la conducta hostil de
éste no es muy pronunciada.
• Lo que no haremos será intentar razonar con el paciente hostil. Las emociones
fuertes suelen "cerrar" nuestra capacidad para asimilar información. Es inútil
intentarlo y lo que se requiere en los momentos iniciales de la entrevista es
aceptar el derecho del paciente a mostrarse airado, y refugiarnos en una escucha
relajada, confiando que opere el contrabalanceo emocional ("tras aflorar
emociones negativas muy fuertes, el individuo se ve llevado hacia emociones
más neutras e incluso positivas") y nos dé oportunidad de actuar. Si el paciente
viene agresivo el problema es suyo, si yo me activo, el problema es mío también
mío también.

• Mientras esto ocurre evitaremos pronunciarnos sobre lo que el paciente nos diga.
Todo lo que le digamos lo interpretará de la manera que más le interese.
Debemos transmitirle aceptación e interés por lo que nos dice, pero no
pronunciarnos en un primer momento. Para ello, debemos estar entrenados en el
autocontrol emocional (permanecer en nuestra propia sintonía emocional,
independientemente de las emociones negativas que en determinado momento
pueda traernos el paciente). El reconocimiento de un error puede desactivar de
inmediato a un paciente agresivo. Si no es posible un acuerdo o si el tema a

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Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

debate carece de interés, se puede intentar una reconducción por objetivos ("el
objetivo más importante es la salud del paciente"). De cualquier manera, en toda
negociación y más con pacientes difíciles, el punto más trascendente, es
delimitar el objetivo mismo de la negociación. Con frecuencia, basta con que la
persona agresiva vea que queremos ayudarle sinceramente, para que se convierta
en uno de nuestros pacientes más incondicionales.
• Una vez logrado el clima de sosiego necesario (es solo cuestión de tiempo),
podemos actuar como lo haríamos en cualquier otra consulta. Si consideramos la
consulta del paciente como inaceptable y no queremos que se repita, resulta
pertinente mostrarle nuestros sentimientos. Según responda, nos da una idea de
la capacidad que tenemos para influir en su conducta. Si insiste o repite, o
prevemos que se repetirá y se ha roto la mutua confianza y respeto, podemos
anticiparnos mediante una propuesta de nueva relación: "estoy acostumbrado a
un trato amigable con mis pacientes; si usted piensa que eso no va a poder ser
con usted, puede ser conveniente para ambos plantearse si yo soy el profesional
más adecuado para hacerme cargo de su salud".

62
Beatriz Rodríguez Moreno

10. CONCLUSIONES

El componente subjetivo del que forman parte nuestras emociones y


sentimientos, es lo que hace que unos pacientes nos caigan bien y otros despierten
sensaciones negativas, dentro de las interacciones humanas que diariamente llevamos a
cabo en nuestras consultas.

Estas sensaciones displacenteras entre los profesionales se traducen en pérdida


de control, autoridad o autoestima, aversión, temor, resentimiento, desesperación, enojo,
frustración, desesperanza, aburrimiento, rechazo, agresividad, etc., pero la variabilidad
existente entre cupos, respecto al número de pacientes etiquetados como difíciles es tal,
que no se explica exclusivamente por el grupo de usuarios, sino que parece estar
relacionada con ciertos aspectos del profesional que influirían en percibir y etiquetar a
un paciente como problemático o difícil.

No es posible cambiar al paciente difícil o problemático, ni su enfermedad o sus


circunstancias, pero sí podemos mejorar nuestro modo de afrontarlo (de fondo, no sólo
de forma).

Aceptar que hemos de intentarlo en nuestra situación actual y real, con las
limitaciones existentes, sin esperar que lleguen unas condiciones ideales de salud,
espacio, compañeros, cupo, etc. Esto no excluye tratar de mejorar esta situación todo lo
posible.

Si la situación se hace insoportable, se puede romper la relación clínica (puesto


que el respeto ha de ser mutuo), indicando al paciente la conveniencia de elegir otro
profesional.

Existen estrategias eficaces para modificar habilidades comunicativas,


mejorando con ello nuestra capacidad para afrontar relaciones problemáticas.

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Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

11. Referencias Bibliográficas

(1) Morales FJ, Arias A. Agresión. In: Morales FJ, Huici C, editors. Psicologia social
Madrid: McGraw Hill;2003. p. 119‐130.

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Cuadrado I, López M, editors. Introducción a la psicologia social Madrid: Sanz y
Torres; 2009. p. 321‐353.

(3) Andreu JM. Propuesta de un modelo integrador de la agresividad impulsiva y


premeditada en función de sus bases motivacionales y socio‐cognitivas. Psicopatologia
Clinical Legal y Forense 2009;9:85‐98.

(4) Cosi S, Vigil A, Canals J. Desarrollo del cuestionario de agresividad


proactiva/reactiva para profesores: estructura factorial y propiedades psicométricas.
Psicothema 2009;21(1):159‐164.

(5) Arias AV. Psicologia social de la agresión. In: Morales JF, Gavira E, Moya M,
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relación con sus bases biológicas. Psicopatologia Clinical Legal y Forense
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(7) Martín J. Bioquímica de la agresión. Psicopatologia Clinical Legal y Forense


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(8) López M. Revisión, análisis y evaluación de las teorías sobre la agresividad.


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(9) Myers DG. Exploraciones de la psicología social. Madrid: McGraw‐Hill; 2004.

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Beatriz Rodríguez Moreno

(11) Rusell NJC. Milgram's obedience to authority experiments: Origins and early
evolution. British Journal of social Psychology 2011;50:140‐162.

(12) Garcia A, Rodríguez P, Cabeza MJ. Desarrollo y aplicación de un programa para la


mejora de la autoestima en un grupo de alumnos con cegera o deficiencias visuales
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(13) Baron R, Byrne D. Influencia social. In: Baron R, Byrne D, editors. Psicología
social Madrid: Prentice Hall; 1998. p. 374‐409.

(14) Barrio V, Carrasco MA, Rodríguez MA, Gordillo R. Prevención de la agresión en


la infancia y adolescencia. International Journal of Psychology and Psychological
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(15) Raya AF, Pino MJ, Herruzo J. La agresividad en la infancia: el estilo de crianza
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2009;2(3):211‐222.

(16) Gamez‐Guadix M, Straus MA, Carrobles JA, Munoz‐Rivas MJ, Almendros C.


Corporal punishment and long‐term behavior problems: the moderating role of positive
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(17) Justicia MJ, Cantón J. Conflicto entre padres y conducta agresiva y delictiva en los
hijos. Psicothema 2011;23(1):20‐25.

(18) Gutiérrez M, Escartí A, Pascual C. Relaciones entre empatía, conducta pro social,
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Psicothema 2011;23(1):13‐19.

(19) Cuervo A. Pautas de crianza y desarrollo socio afectivo en la infancia. Divers


Perspect Psicol2010;6(1):111‐121.

(20) Rodríguez MF, Osona JA, Domínguez AL, Comeche MI. Mobbing: una propuesta
exploatoria de intervención. International Journal of Psychology and Psychological
Therapy 2009;9(2):177‐188.2008;17(3):369‐370.

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Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

(21) "Agresividad infantil" Isabel Serrano, Ed. Pirámide.

(22) "Agresividad infantil" Isabel Serrano, Ed. Pirámide.

(23) "Aggression: a social learning analysis" Bandura A., Ronald Press N.Y.

(24) DSM- IV

(25) "Prevención pedagógico social de la agresividad" Arroyo M., Ed. Educadores.

(26) "Prevención pedagógico social de la agresividad" Arroyo M., Ed. Educadores.

(27) "Prevención pedagógico social de la agresividad" Arroyo M., Ed. Educadores.

(28) "Recetas del psicólogo" Gloria Marsellach Umbert, (Psicóloga)

(29) "Introducción a la psicopatología y psiquiatría", J. Vallejo y otros, ed. Salvat.

(30) Título:Agresión reactiva, agresión instrumental y el ciclo de la violencia


Autor:Kindle Tema: Guerra (II) Junio 2003Páginas: 47 - 58

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Beatriz Rodríguez Moreno

12. Artículo:

AGRESIVIDAD EN LOS CENTROS DE SALUD: FACTORES QUE MEDIAN


LA RELACION PROFESIONAL – USUARIO.

Autores:

Maria Inés Paredes U.

Pamela Salhe R.

Germán Villarroel S.

INTRODUCCIÓN

En la actualidad uno de los temas que cobra mayor importancia en América


Latina y que ocupa la atención de los gobiernos, de la sociedad civil y los organismos
internacionales es la violencia en sus diferentes formas y manifestaciones, la cual tiene
amplias repercusiones para los individuos, sus familias y la sociedad, tanto es así que ha
sido considerada como un problema de salud pública

La violencia puede ser entendida como un fenómeno sociocultural que alcanza


diversos ámbitos, perpetrada en distintos lugares, alcanzando incluso las escuelas y los
lugares de trabajo. En el caso del sector salud, éste ha sido considerado tradicionalmente
como un ambiente relativamente benigno y libre de violencia, sin embargo, según la
literatura, es actualmente uno de los sectores laborales de mayor riesgo frente a la
exposición a la violencia. (3)

Los centros de atención de salud son lugares de gran actividad y emoción,


relacionados con la salud, la enfermedad y la búsqueda de cuidados por parte de la
población. Esto trae consigo una estrecha interacción entre el personal de salud, los
pacientes y los miembros de la familia de éstos, dándose lugar a una alta prevalencia de

67
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

la violencia producto de una interacción que muchas veces puede no ser satisfactoria.

La violencia es un comportamiento no deseado, del que cualquier individuo


puede ser víctima en algún momento de su vida, la mayoría de las veces va a estar
provocada a través de palabras o acciones y puede alcanzar tanto a quienes brindan la
atención como a quienes la reciben, es decir los usuarios, amenazando la calidad de las
prestaciones de salud y la atmósfera de cuidado que debiera existir en los
establecimientos. (2)

Nuestro país no es ajeno a esta realidad. Los servicios de atención primaria


muestran inconvenientes que favorecen las situaciones de violencia, como por ejemplo:
interminables colas, insuficiente disponibilidad de horas de atención médica, dental y de
otros profesionales, pérdidas de fichas, trámites burocráticos para recibir atención,
infraestructura poco cómoda y en ocasiones inadecuada para la prestación de los
cuidados, tratos poco amables y desconocimiento de los usuarios en relación a sus
derechos, todas los cuales configuran una situación que los hace ser participes de la
violencia.(4)

La agresividad en los establecimientos de atención primaria entre usuarios y


funcionarios constituye un fenómeno que ha mostrado un progresivo aumento. En este
sentido consideramos que ésta surge como respuesta a la creciente deshumanización de
la relación entre profesionales de la salud y usuarios. Es por esto, que los equipos de
salud tienen un papel trascendental en la promoción de los ambientes de trabajo
saludable y libre de violencia. Las acciones que se toman en estos ámbitos van a tener
gran repercusión en la prevención de situaciones de violencia, facilitando el logro de un
alto nivel de bienestar en los usuarios.

Considerando los antecedentes expuestos, planteamos como postura de este


ensayo que la agresividad creciente en los establecimientos del primer nivel de atención
se explica principalmente por el aumento de la deshumanización en la convivencia de
los diferentes factores que allí interactúan. Por lo tanto, pensamos que recuperando las
bases humanísticas de la convivencia social en estos entornos, la agresividad debe

68
Beatriz Rodríguez Moreno

disminuir significativamente, transformando esta debilidad en una fortaleza que proteja


a quienes allí trabajan y a quienes que requieren de la atención de salud.

DISCUSIÓN

La producción de violencia depende de la existencia e interacción de factores


potenciales. Entre los factores que provienen del responsable de la agresión se
encuentran:

- la edad, experiencias previas de maltrato, uso de drogas, problemas de salud


mental y las circunstancias que conducen a la agresión.
- Entre los factores que pueden asociarse con sufrir actos de violencia se
encuentran: edad, apariencia, experiencias de maltrato previo, salud, sexo,
personalidad y temperamento, actitudes y expectativas.
- El ambiente influye tanto en el agresor como en la víctima de actos
violentos, por sus características físicas, por su organización y aspectos
culturales que presenta. Además de ciertos lugares de trabajo que están más
expuestos a sufrir actos violentos, debido a las situaciones bajo las cuales se
desarrollan las acciones, tales como el trabajo a solas, trabajo con público,
trabajar con artículos de valor, trabajar con gente estresada y otras
condiciones de vulnerabilidad especial en los diferentes ambientes. Los
consultorios y postas de salud cumplen con muchas de estas características,
así como también los hospitales, por lo que son lugares expuestos a que se
desarrollen episodios de violencia. (3)

Ágreda, J y Yanguas, E (5) plantean que el trabajo diario de los profesionales de la


salud, obliga a interrelacionarse con distintas personas, lo que lleva implícito un alto
contenido emocional y un componente subjetivo que aflora cuando menos se desea, y
que dependiendo del manejo que sean capaces de realizar, provoca más de un disgusto o
más de una satisfacción.

Es necesario tener en cuenta que estas condiciones no dependen exclusivamente


del paciente, sino que también van a contribuir a éstas las características individuales de
cada profesional.

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Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

Retomando los planteamientos de Ágreda, J y Yanguas, E (5) la agresividad que


los pacientes presentan en las consultas tienen que ver con variables como gravedad
percibida, consecuencias, derechos que creen tener y reciprocidad que esperan del
profesional. Dentro de las pautas de abordajes que proponen estos autores se incluyen
actuaciones sobre el entorno, el perfil del profesional y los factores específicos que
conforman la tipología del paciente difícil, intentando cambiar así la actitud inicial de
rechazo, por una de cooperación y ayuda con la persona que sufre.

Si bien, todo lo anterior no deja de ser relevante al momento de explicar la


violencia en los establecimientos de salud, en este ensayo nos interesa tratar aquellos
factores que responden a los cambios sociales y culturales que estamos vivenciando en
la actualidad y que modifican la relación profesionales de salud – usuario hacia la
deshumanización.

Una primera variable a analizar tiene relación con que hoy nos “enfrentamos” a
un paciente mucho más informado y activo en su rol, esto como consecuencia de las
nuevas tecnologías junto al fenómeno de la globalización. Los pacientes obtienen datos
en internet o en la prensa, lo que hace que en muchas oportunidades cuenten con mayor
información o más actualizada que la de los médicos (6). Esto podría considerarse un
factor favorecedor a la hora de brindar una atención, sin embargo, muchas veces
aparece como un obstaculizador, e incluso puede llegar a constituirse en una amenaza,
puesto que no estamos preparados para trabajar con un usuario activo.

Nos formamos bajo un modelo médico paternalista, en donde el profesional era


el sujeto activo y portador del saber, cuyo objetivo era “sanar al enfermo”, y el paciente
o enfermo debía aceptar sus indicaciones pasivamente sin cuestionamientos. Se puede
entender por paternalismo la actitud del médico que considera al enfermo incapacitado
para poder decidir sobre su propia situación de enfermedad. A esto contribuye la actitud
del enfermo y su familia que deja en manos del médico la toma de decisiones con total
confianza en su decisión, y se desentienden de su propia responsabilidad.

Este modelo paternalista de relación médico-paciente, que se conoce desde los


comienzos del arte médico va modificándose a medida que la sociedad se vuelve más
pragmática y el individuo más autónomo, abandonando éste su condición de pasividad
para convertirse en sujeto activo, en consumidor, con las respectivas consecuencias que

70
Beatriz Rodríguez Moreno

esto implica: impaciencia, intransigencia, desconfianza, demandante de opciones,


cuestionamiento sobre las decisiones terapéuticas, exigen garantías, etc. (7)

Esto muchas veces se convierte en una amenaza para el sistema de Salud y sus
funcionarios, que no están preparados para funcionar dentro de esta lógica, en tanto, en
el pasado, el valor básico de las relaciones entre médico y paciente consistió en la
confianza mutua.

De esta manera nos encontrarnos a diario con usuarios reclamando e incluso


amenazando o agrediendo a los funcionarios cuya atención no se ajusta a sus
requerimientos o expectativas y por otro lado nos encontramos con que los funcionarios
han desarrollado lo que ciertos autores llaman medicina defensiva, entendiendo por ésta
un conjunto de conductas consistentes en extremar los procedimientos diagnósticos y
terapéuticos para evitar las demandas por mala praxis, que dan cuenta de la
desconfianza existente en la actual relación entre profesionales y usuarios.

La confianza en el prójimo como un mecanismo capaz de sostener vínculos


intersubjetivos ha ido cediendo espacio a la idea de un nivel mínimo de confianza
informal como alternativa para concebir la vida económica moderna: Aunque más no
fuera, la confianza tiene un importante valor pragmático. En todo sistema social, como
lo es salud, la confianza es el lubricante básico y muy eficiente. Un grado adecuado de
fe en la palabra de otros nos ahorra una gran cantidad de trastornos. (8)

Otro factor que nos permite dar cuenta de la creciente agresividad en la atención
primaria, es la Medicina utilizada como bien de consumo, llegándose a extremos de
compararla con un supermercado de la salud, donde el enfermo elige el tipo de pruebas
diagnósticas y el tratamiento más adecuado, exigiendo de forma inadecuada, sin confiar
en los profesionales (7). Esta actitud de los usuarios se ve favorecida por la tendencia
creciente hacia la utilización de tecnología cada vez más sofisticada y a la
especialización de la medicina para la obtención de certeza diagnostica que permita
mejorar así el pronóstico y tratamiento.

De esta manera la irrupción e interposición del aparataje entre los profesionales


de la salud y el usuario, ha contribuido a la deshumanización de la relación, al
privilegiar un modo de interacción impersonal (8). Con la tecnología ha aumentado el

71
Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

nivel de exigencia y expectativas de los pacientes. El “buen médico” percibido por el


paciente es el que pide más cantidad de exámenes y más complejos, centrando la
atención en la interpretación de los exámenes complementarios más que en la
observación clínica que se pueda realizar al usuario.

Por su parte la especialización en ramas clínicas provoca una desintegración del


usuario en tanto que cada especialista se hace cargo sólo de una parte u órgano afectado.

(8) Esto impide poder visualizar la problemática del individuo en un contexto


global, sin poder dar soluciones efectivas a los usuarios en muchas ocasiones. Esta
situación junto a la deshumanización va generando frustración, incertidumbre y hastío
con el sistema de salud y en muchas ocasiones conlleva al aumento de los costos por la
sobre utilización de la tecnología y el abandono de los tratamientos que se hacen
difíciles de poder costear por muchos usuarios.

Por último otro factor a considerar en nuestro análisis corresponde a las


diferencias en el acceso de los servicios de salud y a la asignación de los recursos.

Las políticas públicas en nuestro país y Latino América en general apuntan a una
distribución equitativa de los escasos recursos y a una amplia cobertura, pero en la
realidad estamos lejos de que esto suceda. Los usuarios beneficiarios de la atención en
los centros de salud públicos, ven como existen diferencias con la atención de salud
privada, sin embargo, la presión social y el deseo de acceder a una salud equitativa,
genera paradójicamente que los mismos pacientes y sus familiares exijan para sí que les
sean prescritas prácticas de alta complejidad y costo, y que muchas veces no son
necesarias, esto porque en caso contrario aducen sentirse como pacientes de segunda
categoría.

Por su parte los médicos se enfrentan cruelmente a una justicia distributiva


escasamente justa a la hora de asistir a sus pacientes en los centros público de salud y
muchas de las demandas por mala praxis obedecen a una negligencia, imprudencia o
impericia causado fundamentalmente por carencia de recursos sanitarios básicos o a los
daños provocados mediante terapéuticas en pacientes que no han podido optar a una
atención médica oportuna. (8)

Si bien estos factores por sí solos no alcanzan a explicar la agresividad en los

72
Beatriz Rodríguez Moreno

centros de salud, nos pareció interesante desarrollarlos puesto que sí denotan la tensión
existente en la actualidad en las relaciones que se establecen al interior del sistema de
salud, especialmente en la relación entre los funcionarios y usuarios.

Situándonos desde esta perspectiva creemos que al intervenir estos factores se


pueden lograr mejores resultados en cuanto a la disminución de la violencia en los
centros de salud primaria, ya que se ha demostrado que la relación clínica constituye
una fuente crítica de satisfacción para los pacientes, así como una variable que distingue
al grupo de médicos satisfechos e insatisfechos (9). La literatura muestra que la relación
y comunicación médico paciente produce beneficios para la salud psicológica y física de
este último, aumentando su confianza y compromiso (10), tanto hacia la atención como
a los tratamientos.

CONCLUSIONES

A partir de nuestra discusión damos cuenta de cómo el aumento de la


deshumanización de las relaciones entre los distintos actores del primer nivel de
atención y de los que consideramos los principales factores implicados en ésta, permiten
explicar la creciente agresividad que se da.

Considerando los planteamientos de Zuger, A (9) y Lloyd, M (10), antes


mencionados, que advierten que la relación clínica constituye una fuente crítica de
satisfacción tanto para los profesionales como para los usuarios y que además produce
beneficios para la salud psicológica y física de este último, aumentando su confianza y
compromiso, creemos que es urgente poder intervenir en los factores que median la
relación entre profesionales y usuarios, para de esta manera intentar reconstruir
relaciones más cercanas, solidarias y basadas en la confianza recíproca.

Es necesario poner énfasis en el respeto y participación mutua de profesionales


de la salud y usuarios en la toma de decisiones sanitarias, reconociendo así la autonomía
del paciente y aceptando una distribución del poder más equitativa. Si bien, el
reconocimiento de la autonomía del paciente pone límites al paternalismo clásico, esto
no significa que el paciente no tenga también límites y que se niegue la autonomía del
profesional.

Por otra parte es prioritario el lograr una mirada más integral de los problemas

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Plan agresiones del SAS Antonio J. Osorio Montero

de salud de las personas, permitiendo de esta forma visualizar al otro como un ser
biosicosocial.

Creemos que el modelo de atención de salud familiar podría convertirse en una


respuesta atingente frente a esta situación, ya que apunta a una mirada holística del
usuario y su familia, buscando contextualizar los problemas de salud e intentando
generar una mayor cercanía entre los funcionarios de salud y la población, a través de la
formación de equipos de cabecera e identificación con estos.

Sin embargo todas las acciones dirigidas a transformar las relaciones entre los
funcionarios de salud y usuarios, deben estar apoyadas por políticas públicas que
permitan una participación más activa de ambas partes, teniendo de esta manera mayor
claridad sobre cuales son las necesidades reales de los usuarios y profesionales,
apuntando a mejorar la calidad, tanto de la atención de salud como del ambiente laboral.

En este sentido creemos interesante el poder generar estudios dirigidos a revisar y


replantear las políticas públicas de salud, en tanto creemos que éstas son el punto de
partida para poder generar cambios que impacten las relaciones que se establecen entre
los actores de salud primaria.

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Beatriz Rodríguez Moreno

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