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CUIDARSE DEL ORGULLO

El orgullo es la principal causa de la enemistad de las personas, la mayoría lo


entendemos como egoísmo, vanidad, jactancia, arrogancia o altivez, pero estos
términos no son más que elementos que se unen al núcleo del mismo.

Este terrible mal es la principal causa de la competencia en la vida humana,


de forma tal que el desafío alcanza límites y oponemos nuestra voluntad a la de
Dios y la de nuestros semejantes. Genera facilidad para ofenderse y no perdonar.

La enemistad hacia nuestros semejantes:

El orgullo es un elemento poderoso que se apodera de la mente humana,


forjando la idea de que somos de un valor (económico, moral, ético, de educación,
etc.) superior a los demás, a ¨verlos por encima del hombro¨. Creer que si poseo
mayor cantidad de artículos o bienes respecto del prójimo me hace mejor persona
que él.

El juicio del orgullo está determinado por los demás hombres, por las
opiniones que den a la sociedad de mi, sin importar si el salario o el tiempo del que
disponemos alcanza para estar al nivel de los que también compiten por el título del
¨Mejor¨; entregamos nuestra libertad al cautiverio del juicio humano.

Es difícil reconocer que tenemos orgullo, siempre inclinamos la opinión al


orgullo de los demás, sin embargo la dolencia más común es la del orgullo de los
que están ¨abajo¨ ya que tiene manifestaciones como crítica, chisme, murmuración,
etc., que empeoran la situación.
El orgullo no admite la idea de que otra persona esté por encima, por lo que
desata una lucha de poder, sin importar quién sea la autoridad con la que se
compita, demostrar que se puede romper cualquier regla es lo esencial.

Del mismo modo en el orgullo se dan ciertas manifestaciones de


manipulación, que lo podemos definir como egocentrismo y pretende generar
sentido de autocompasión, dar a conocer lo que me afecta, ser el centro de
atención.

El orgullo genera conflictos entre las personas, lo que conlleva a ofender y


sentir ofensa respecto de las acciones o comentarios de los demás, así mismo la
falta de perdón se hace presente con el fin de mantener a la otra persona en el
papel de deudor. El orgulloso no acepta corrección y por el contrario se pone a la
defensiva para justificar sus debilidades, sus malos sentimientos y sus faltas.

El orgullo nos afecta a todos, afecta nuestras relaciones sin importar la edad,
religión, el tipo de trabajo que realicemos o bien la vida que se lleve, este apaga
nuestro sentido de descendencia de Dios y que somos hermanos. En la sociedad
actual el orgullo ocupa un lugar importante, pues este ha creado estereotipos que
hoy en día nos dividen en clases sociales, y todo medido respecto de lo que
tenemos, nuestras riquezas o bien el nivel de educación. El orgullo nos afecta en
momentos distintos y con distinta intensidad todo depende del nivel de éxito de las
personas que nos rodean.

Seamos humildes

El antídoto del orgullo es la humildad, la mansedumbre y la docilidad.


Impresiones personales:

La lectura anterior enfatiza los comportamientos de la mayoría de las


personas, estos detalles de la forma de ser lo podemos ver diariamente en nuestro
trabajo, en el hogar y demás lugares que visitemos o personas que frecuentemos.

A causa del mismo orgullo que manejamos es difícil entender o brindar una
ayuda a las otras personas, pensamos en que es algo ajeno y no afecta nuestra
forma de ser, somos de una naturaleza y debemos respetarlo, el hecho de tener
más cosas que los vecinos no es un indicativo de mi valor como persona. Las
necesidades económicas y materiales en las personas son distintas no por ello son
indignas de mezclarse con nosotros, al mismo tiempo la opinión que demos de una
persona debe ser objetiva, que le contribuya a ser una mejor persona en la
sociedad no a mal gastar lo poco que tiene, debemos ser humildes no crear
conflictos debemos tener un trato con nuestros semejantes igual al que queremos
para nosotros.

Inferencias prácticas

1. A nivel personal:

 Tener mejores relaciones con las personas tanto de trabajo


como en la familia.

 Aceptar las personas tal y como son, sin importar sus bienes o
posesiones.

 Entender que la única forma de convivir con éxito es siendo


humilde y venciendo el orgullo.
 Aprender a aceptar y respetar las opiniones de los demás, y
tratar de la forma que quiero que me traten.

2. A nivel laboral:

 Comprender las opiniones de los compañeros.

 Ayudar a las personas que tiene problemas de esta índole.

 Aceptar las órdenes y hacer mi trabajo con humildad y eficiencia.

 Tener humildad y con ello evitar los conflictos en el trabajo.

 Evitar el egoísmo y así generar compañerismo para que se


cumplan las metas propuestas.

Reflexión crítica

Existen ciertos comportamientos en la vida de los seres humanos que


perjudican su existencia, uno de ellos es el orgullo.

Pienso que aceptar que el orgullo existe en nuestras vidas significa que
se progresa en la lucha de ser mejores personas, es cierto que nos cuesta dejar
de criticar los defectos de los demás, que no debemos dejarnos llevar por las
opiniones atroces para malgastar lo poco que se tiene, tratando de agradarle a la
sociedad, pero en ocasiones es importante tratar de mejorar y eso solo se logra
aceptando las opiniones y consejos de los que nos rodean; trabajar en nuestra
autoestima es primordial para llegar a conocernos, reconocer que somos humanos
y que tenemos errores.

Quizá la crianza o las costumbres bajo las que hemos sido formados
nos hace creer que tenemos la razón cuando no consideramos más que los otros,
pero ha cierta edad el humano tiene la capacidad de decidir lo que quiere para su
vida, por lo que no hay justificación para no cambiar, podemos hacer del mundo
un hogar lleno de bendiciones y prosperidad para nosotros, todo se complementa,
pero la decisión es de cada uno.