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3 componentes básicos del amor

Autor: Laura Camacho | Coach Transpersonal.

Amor, una palabra tan corta que describe un concepto tan amplio. Por eso resulta tan difícil
definirlo; sin embargo, se podría decir que amor es la actitud que tiene una persona al
relacionarse consigo misma, con los demás y con toda forma de vida, que nace desde su
consciencia y sus sentimientos. Es una necesidad básica para el ser humano, que puede
manifestarse en varias formas de amar.

La primera experiencia que nos ha enseñado lo que es el amor, es la relación con mamá y papá
durante nuestra más tierna infancia. Luego, como jóvenes o adultos, seguimos aprendiendo lo
que significa y practicándolo. Un campo perfecto para ello es la pareja. Revisaremos entonces
los tres componentes básicos, es decir, los cimientos del amor en la relación de pareja.

En la fase del enamoramiento, que puede durar entre 3 meses y 4 años, los “neuroquímicos
del amor” (oxitocina, dopamina, serotonina, noradrenalina) son segregados en abundancia y
nos sentimos excitados, llenos de energía y percibimos la vida como algo magnífico. Pero
luego, al igual que sucede al consumir drogas o medicamentos durante un largo período, el
cuerpo se acostumbra a éstos y su efecto disminuye… y con ellos, también el amor, o mejor
dicho, el enamoramiento. Lo que en realidad sucede es que el cuerpo llega a la tolerancia o
“habituación”, y entonces tanto la nube rosa como la fascinante imagen idílica de la persona
amada se desvanecen, y comenzamos a ver al ser humano real que es nuestra pareja.

Y es a partir de este momento cuando podemos comenzar a construir de verdad y sobre


buenos cimientos, una relación de amor en pareja, sin velos ni vendas en los ojos. Es entonces
cuando desde una voluntad consciente, decidimos amar (o no) a esa persona tal cual es, con
sus defectos y virtudes, demostrándole nuestro amor de manera real y práctica al convivir con
ella.
Para construir una relación de amor sólida, valiosa y perdurable, dando por hecho que
sentimos atracción sexual y disfrutamos compartiendo afinidades y complementariedades,
hay tres componentes básicos del amor que hemos de expresar e integrar definitivamente en
los cimientos, para que éstos sean verdaderamente sólidos y a prueba de “tempestades”.

Estos componentes son:

1. Honestidad

Para ser honesto es indispensable confiar, mostrarse “desnudo” y auténtico frente al otro. La
honestidad implica decidir ser sinceros: decir la verdad, aún si ésta es dolorosa o vergonzosa.
Para hacerlo, es necesario también aceptar las propias verdades incómodas, y dejar el orgullo
a un lado, ser capaz de reconocer los propios errores y saber pedir perdón si es necesario. Este
componente es indispensable porque mentir genera sentimientos de traición y destruye la
confianza entre dos personas; en cambio, la honestidad genera confianza y esto fortalece
mucho el vínculo entre dos personas. Tanto es así que, una relación de pareja puede llegar a
terminar, pero si ambos fueron honestos, el amor perdurará toda la vida. Garantizado. Y tener
un vínculo así con alguien es un tesoro muy valioso y difícil de encontrar.

2. Empatía:

Para ser empático, hay que tener la voluntad de ponerse en el lugar del otro para intentar
sentir lo que siente. Si podemos imaginar cómo nos afectaría a nosotros estar en su situación,
entonces estamos siendo empáticos, y estamos conectados con el otro. Desde ese lugar,
podemos ser sensibles ante su dolor, sus necesidades y sus complejidades. Hacer esto nos
permite comprender y tolerar mejor las reacciones emocionales de nuestra pareja y nos
facilita mucho poder perdonar una reacción negativa suya que haya podido dañarnos de algún
modo. Para lograr la empatía, es necesario tomar muy en cuenta la historia, las heridas y,
sobre todo, la naturaleza o la estructura de la personalidad de nuestra pareja, y la nuestra
propia. De este modo, si por ejemplo él tiene a reaccionar con ira en ciertos momentos, y ella
tiende a sentirse herida con facilidad, entonces ambos podrán reconocer esos puntos débiles
de cada uno y saber disculparse o perdonar, respectivamente. Tomar consciencia de nuestras
diferencias y de nuestros puntos comunes es muy importante para poder comprendernos
mutuamente (un estudio astrológico serio y con enfoque evolutivo podría ser de gran ayuda
para ello).

3. Respeto

Aprender a respetar verdaderamente la libertad de la otra persona no es tarea fácil, pero es el


tercer componente básico del amor en pareja. Y significa, en esencia: no querer que el otro
cambie. Dejar que la otra persona sea como ES significa reconocer su libertad. Para ello, es
necesario dejar de controlar o de manipular a la otra persona para sea como yo quiero que sea
o para que haga eso que yo quiero que haga.

Esto implica comprometerse a practicar la aceptación y la paciencia frente al otro, tomando en


cuenta que la otra persona se encuentra en su propio camino y momento evolutivo, y desde
ese punto, tendrá preferencias, creencias, hábitos y deseos, probablemente muy diferentes a
los míos. Eso no significa que no se pueda llegar a establecer acuerdos entre ambos, sólo
significa que acepto de buena voluntad esas cosas que no me gustan del otro y que permito,
de manera consciente, que la otra persona pueda ser ella misma, que actúe con libertad y que
se sienta realmente en casa junto a mí. Y por supuesto, tratar a la otra persona con
amabilidad, saber escucharla y considerarla tan valiosa como a uno mismo, también es parte
del respeto.

¿Existen y se practican estos tres componentes en tu relación de pareja?


Si la respuesta es sí, felicidades. Con un terreno firme y unos buenos cimientos, al igual que
para construir una casa, la construcción de una relación de amor verdadero puede realizarse. Y
construir un amor así, no tiene precio, pues ¿qué puede haber más valioso y duradero que un
vínculo de amor que trasciende lo material y lo temporal?

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