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El reconocimiento del matrimonio

homosexual en el ordenamiento
jurídico peruano. A propósito de una
reciente sentencia constitucional (*)
POR
LEGIS.PE
-
ABRIL 10, 2019

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SUMARIO: I. La polémica sentencia de amparo emitida en el caso Susel Paredes y


cónyuge vs. RENIEC. II. Los antecedentes fácticos. III. Los fundamentos del
Juzgado Constitucional. IV. Nuestra opinión.
El reconocimiento del matrimonio homosexual en el ordenamiento jurídico
peruano. A propósito de una reciente sentencia constitucional(*)

Carlos Augusto Acosta Olivo(**)

1. La polémica sentencia de amparo emitida en el caso Susel Paredes y cónyuge


vs. Reniec

Hace algunos pocos días, el debate en torno al reconocimiento del matrimonio


homosexual, o también denominado matrimonio igualitario, se reabrió a propósito
de la puesta en conocimiento a la colectividad del reconocimiento, por parte del
Poder Judicial, del matrimonio de la política, abogada, activista LGTBI y actual
gerenta del Fiscalización del distrito de La Victoria, Ana María Susel Paredes Pique
y la Sra. Gracia María Francisca Aljovin de Losada.

En efecto, mediante la Sentencia de fecha 22 de marzo del 2019, y proveída el 29


de marzo, el Décimo Primer Juzgado Constitucional de la Corte Superior de Justicia
de Lima, declara fundado el Proceso de amparo promovido por las recurrentes,
contra el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) y declara la
Nulidad de la Resolución Administrativa N° 077-2017/GOR/JR10LIM/RENIEC y
de la Resolución N° 303-2017-GOR/JR10LIM/ORLIMRENIEC y ordena que
Reniec vuelva a emitir una resolución calificando el título que contiene la partida de
matrimonio de las recurrentes, inaplicando el artículo 234 del Código Civil, en
cuanto a las demandantes, e inscribiendo la Partida de Matrimonio sin restricciones.

2. Los antecedentes fácticos

Las recurrentes contrajeron matrimonio civil el 04 de agosto del 2016 en la ciudad


de Miami, siendo que, en su oportunidad presentaron la partida de matrimonio
debidamente apostillada ante el Reniec, con la intención que se inscribiera la misma
en dicho registro.
Mediante resolución 303-2017-GOR/JR10LIM/ORLIMRENIEC se deniega la
inscripción, siendo dicho pronunciamiento objeto de apelación, para ser finalmente
confirmada por la Resolución N° 077-2017/GOR/JR10LIM/RENIEC. Esta última
sustentó su posición alegando que 234 del Código Civil, establece la institución del
matrimonio como la unión voluntaria de un varón y una mujer, por lo cual la unión
concertada de dos mujeres no sería eficaz. Asimismo señalan que, dado el carácter
internacional del presente caso, corresponde aplicar el derecho internacional privado
de los países involucrado y que si bien el matrimonio en cuestión sería válido en
USA no lo es en el territorio peruano donde se consagra solo la unión heterosexual.

Contra dicha resolución de segunda instancia administrativa, las recurrentes


interponen una acción de amparo alegando lo siguiente:

i) Se ha inaplicado injustificadamente el artículo 10 del Pacto Internacional de


Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que garantiza el derecho a contraer
matrimonio, siendo que no se hace limitación en torno al sexo o género, sólo se
exige que sea libre;

ii) Se ha inaplicado la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la cual


recoge la Declaración Americana de Derechos del Hombre, la cual recoge en su
artículo VI el derecho de toda persona a constituir una familia y a recibir protección
para ella;

iii) Sostienen que el artículo 234 del CC. excluye el derecho a contraer matrimonio a
un amplio colectivo de personas LGTB, y no debe ser considerado como una norma
de orden público internacional. Por el contrario, según el artículo 2050 del CC el
derecho adquirido en un ordenamiento extranjero tiene la misma eficacia en el Perú,
en la medida que sea compatible con el orden público internacional y con las buenas
costumbres, siendo que en este caso el matrimonio fue celebrado bajo las normas de
la ciudad de Miami y no es incompatible con ninguna norma de orden público
internacional y no afecta al matrimonio no a las buenas costumbres; y,
iv) Finalmente, se alega la vulneración de diversos derechos fundamentales tales
como la dignidad, la igualdad, la no discriminación a la identidad y al libre
desarrollo entre otros.

3. Los fundamentos del juzgado constitucional

En primer lugar, el a quo desataca que el proceso de amparo es procedente cuando


estamos ante normas autoaplicativas, es decir frente a normas que no necesitan acto
administrativo o reglamento previo para que entren en vigor. Siendo que efectúa una
primera conclusión, señalando que la norma que afecta al derecho de la persona,
esto es el 234 del CC es una norma autoaplicativa, por lo cual en línea de principio
el amparo es procedente; igualmente, sobre el plano de la procedencia, el juzgado
considera que en este caso, la vía del proceso contencioso administrativo no es
igualmente adecuada como medio de tutela del derecho de las minorías sexuales,
desde una perspectiva subjetiva (esto es en atención a la urgencia iusfundamental)
consideran que el amparo es la vía procedimental adecuada, igualmente se considera
que, dada la trascendencia constitucional de los derechos discutidos, como lo son los
de no discriminación, el derecho de las minorías sexuales y el análisis del derecho
convencional es la vía de los procesos constitucionales y específicamente el amparo,
la vía más idónea (desde un punto de vista objetivo).

Una segunda constatación que efectúa el juzgado es el hecho que, si bien en el fuero
interno de las recurrentes ya existen deberes y obligaciones propias del matrimonio,,
el acto en sí está limitado a la competencia de la autoridad extranjera donde se
celebró siendo que para que produzca sus efectos frente al Estado peruano es
necesario su inscripción, por lo cual la negativa de inscripción no permite ni el
ejercicio, ni el reconocimiento del acto ni de sus consecuencias jurídicas, siendo
válido sostener que el mismo sería vulneratorio a los derechos constitucionales
invocados.

Un tercer aspecto relevante es la determinación de la posibilidad de realizar control


difuso en este caso y determinar la inaplicación de la norma del código civil que
justifica la resolución administrativa. En primer lugar se parte de la idea que la
Constitución, a diferencia del CC, al momento de aludir al matrimonio no hace una
diferencia sobre el sexo de los contrayentes, siendo que por el contrario sí hace tal
distinción cuando aborda la convivencia o concubinato. En tal sentido, en lo relativo
al matrimonio estaríamos frente a una norma heteroaplicativa, siendo que el
desarrollo de la institución puede estar sujeta a cambios.

Agrega el Juzgado, sobre este último punto, que en la medida que no existe un
concepto definido en la constitución, se debe tener presente que diversas
instituciones (como por ejemplo la familia) en la evolución histórica han ido
adoptando nuevos contornos bajo la modificación, interpretación y aplicación de
normas supranacionales, asimismo bajo el control de convencionalidad se han
presentado una necesaria modificación e interpretación de la Constitución y las leyes
nacionales, según normas internacionales y según las sentencias de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos.

Que, a modo de antecedente, si bien es cierto el propio Tribunal Constitucional, en


la Sentencia N° 139-2013 señaló que era incompetente para pronunciarse sobre la
legalidad del matrimonio entre personas del mismo sexo, o más precisamente, con
orientación sexual diferente, siendo ello de competencia del legislativo,
posteriormente, en la Sentencia 6040-2015-AA se declara expresamente que el
criterio desarrollado en la SCT 139-2013, debe dejarse de lado, y en esa oportunidad
se pronunció sobre la alteración de la identidad y como la misma no es una patología
siendo que los operadores del derecho están obligados a actualizar el contenido
normativo, siendo que en el caso del 2015 (el cual no versa sobre matrimonio
homosexual) el TC adoptó los criterios desarrollados en las resoluciones de la Corte
Interamericana y se verificó un control tácito de convencionalidad sobre las normas
de menor jerarquía como lo es el código civil.

Que, cabe recordar que el control de convencionalidad permite resolver casos


concretos en los que se discuta y puedan ser aplicables normas de la Convención
Americana de Derechos Humanos, inaplicando prácticas o normas de derecho
interno o interpretarlas conforme a estas, todo ello con la finalidad de tutelar los
derechos fundamentales y la vigencia de la Convención en cuestión.
Que, en el caso peruano, los tribunales nacionales están facultados para realizar
control difuso de constitucionalidad, y en la misma lógica pueden realizar control de
convencionalidad, como ha establecido la propia Corte Interamericana de Derechos
Humanos, siendo que no solo resultan aplicables la convención en sí sino también
las decisiones o fundamentos de la Corte, obrantes en sus resoluciones y de sus
opiniones consultivas tal como se señaló en la OC-21-2014.

Llegado este punto, el juzgado constitucional trae a colación, a propósito de este


caso, los fundamentos de la Opinión Consultiva OC-24-2017, de fecha 24 de
noviembre del 2017, Caso Costa Rica. Identidad de género e igualdad y no
discriminación a parejas del mismo sexo, en la cual se responde a varias preguntas
concretas relacionadas al derecho del grupo LGTBI, siendo que en punto 6 y 7 de la
parte resolutiva de dicha OC se señala expresamente lo siguiente:

“por unanimidad, que:

6. La Convención Americana, en virtud del derecho a la protección de la vida


privada y familiar (artículo 11.2), así como del derecho a la protección de la
familia (artículo 17), protege el vínculo familiar que puede derivar de una
relación de una pareja del mismo sexo en los términos establecidos en los párrafos
173 a 199.

por unanimidad, que:

7. El Estado debe reconocer y garantizar todos los derechos que se derivan de un


vínculo familiar entre personas del mismo sexo de conformidad con lo establecido
en los artículos 11.2 y 17.1 de la Convención Americana, y en los términos
establecidos en los párrafos 200 a 218” (el subrayado es nuestro).

De la misma manera, y ya específicamente en relación a la evolución sociales de la


idea y concepto de familia, y como la misma puede estar conformadas por personas
del mismo sexo, sostiene en sus puntos 191 y 192, lo siguiente:
Teniendo en cuenta lo anterior, esta Corte no encuentra motivos para desconocer el
vínculo familiar que parejas del mismo sexo pueden establecer por medio de
relaciones afectivas con ánimo de permanencia, que buscan emprender un proyecto
de vida conjunto, típicamente caracterizado por cooperación y apoyo mutuo. A
juicio de este Tribunal, no es su rol distinguir la valía que tiene un vínculo
familiar respecto de otro. No obstante, esta Corte estima que sí es obligación de
los Estados reconocer estos vínculos familiares y protegerlos de acuerdo a la
Convención.

Por estas razones, la Corte coincide con su par Europeo en cuanto a que sería
una distinción artificial afirmar que una pareja del mismo sexo no puede gozar
de un vínculo familiar como lo podría hacer una pareja heterosexual.
Asimismo, como ya se indicó, una familia también puede estar conformada por
personas con diversas identidades de género y/o orientación sexual (supra párr.
179). El Tribunal estima importante destacar que con ello, no se está demeritando
otras modalidades de familia, ni tampoco se está desconociendo la importancia de
esta institución como elemento fundamental de la sociedad; por el contrario, la
Corte le está reconociendo igual dignidad al vínculo afectivo de una pareja
conformada por dos personas que son parte de una minoría históricamente
oprimida y discriminada. (subrayado nuestro)

Sobre este desarrollo de la Corte Interamericana, el Juzgado sostuvo la tesis que el


reconocimiento de los derechos de las personas del mismo sexo no se limita a
figuras o instituciones de orden patrimonial sino también al reconocimiento de los
lazos afectivos y al formar una familia, siendo que el artículo 234 del CC peruano
contraviene tal situación, por lo que prevalecen las normas convencionales y la
constitución que no ha establecido un límite o restricción al concepto de
matrimonio.

Igualmente se destaca que el reconocimiento irrestricto de este tipo de vínculos


matrimoniales, se está dando en diversos países de Europa y América Latina, tales
como USA (donde se celebró el matrimonio objeto de pronunciamiento), Argentina,
México, Brasil, Uruguay y Colombia, igualmente se reconocen uniones civiles en
Ecuador y Chile, por lo que se puede considerar que existe una tendencia de los
países de la región orientado al reconocimiento del matrimonio entre personas del
mismo sexo tanto en sus legislaciones como en su jurisprudencia, por lo que es
posible considerarlo como un derecho ampliamente reconocido.

El juzgado culmina su iter argumentativo con un alegato hacia la tolerancia que


deben tener las mayorías (el colectivo heterosexual) frente a la evolución y cambios
de los conceptos jurídicos más acorde al derecho convencional y tendientes a tutelar
el acceso a los derechos fundamentales.

4. Nuestra opinión

Como ya indicamos al inicio del presente comentario estamos frente a un caso


polémico y que se enmarca en un contexto en el cual los aspectos de orden legal no
son necesariamente los que orientan o determinan el debate, siendo que los
prejuicios, las posiciones religiosas o la idea (lamentablemente intolerante la
mayoría de las veces) de lo que vendría a ser “normal” son los que motivan a un
gran sector de la colectividad a oponerse al reconocimiento de estos derechos.

Por nuestra parte, consideramos que el debate debe orientarse por aspectos
estrictamente de orden legal y de política pública y tendiente a lograr una sociedad
en armonía y en el cual se logre una inclusión y un marco de tutela apropiado para
las minorías.

En primer lugar debemos indicar que estamos de acuerdo con el iter lógico que ha
seguido el Juzgado Constitucional, en la medida que se ha expuesto adecuadamente:
i) Su competencia para realizar control difuso y control de convencionalidad; ii) Ha
identificado que la constitución peruana de 1993, no establece un concepto cerrado
del matrimonio, lo cual brinda flexibilidad a la institución; iii) Ha identificado un
precedente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos adecuado a la materia
en discusión y aplicando su prevalencia sobre normativa interna ha declarado la
inaplicación del artículo del 234 Código Civil.

Consideramos que metodológicamente la sentencia ha sido adecuadamente


planteada y el desarrollo de fondo se encuentra debidamente sustentado. Sin
embargo, debemos indicar que el debate en cuestión es mucho más amplio, aunque
también es cierto que estas discusiones no han sido presentadas en este caso y dada
la brevedad de esta participación no serán abordadas a profundidad sino más bien
presentadas para incentivar posteriores debates.

En primer lugar, si bien no ha sido materia de debate, una circunstancia


constantemente debatida en la doctrina especializada es sí ¿El acceso al
matrimonio igualitario o entre personas del mismo sexo es un derecho
fundamental o no?

La pregunta se hace a propósito de la Sentencia del Caso Shalk y Kopfv.s.Austría


emitida el 22 de noviembre del 2010, por el Tribunal Europeo de Derechos
Humanos en la que se señaló expresamente lo siguiente:

Volviendo a la comparación entre el artículo 12 del Convenio y el artículo 9 de la


Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (la «Carta»), el Tribunal ya
ha señalado que esta última prescindió deliberadamente de la referencia al hombre y
la mujer (véase Christine Goodwin, anteriormente citada, párr. 100). El comentario a
la Carta, que adquirió carácter jurídicamente vinculante en diciembre de 2009,
confirma que el artículo 9 tiene un ámbito de aplicación más amplio que los
artículos correspondientes de otros instrumentos de derechos humanos (véase el
anterior párrafo 25). Al mismo tiempo, la referencia a las Leyes nacionales refleja la
diversidad de normativas nacionales, desde las que autorizan el matrimonio entre
personas del mismo sexo hasta las que lo prohíben expresamente. Al remitirse a las
Leyes nacionales, el artículo 9 de la Carta deja a los Estados la decisión de autorizar
o no el matrimonio entre personas del mismo sexo. Como se indica en el
comentario: «puede interpretarse que no hay obstáculos para reconocer las
relaciones del mismo sexo en el ámbito del matrimonio. Pero, en cualquier caso, no
se exige de forma explícita que las Leyes nacionales permitan este tipo de uniones».

(…)
63. En conclusión, el Tribunal considera que el artículo 12 del Convenio no
impone al Gobierno demandando la obligación de permitir el acceso al
matrimonio a las parejas del mismo sexo, como los demandantes.

64. Por lo tanto, no se ha producido una vulneración del artículo 12 del


Convenio.(subrayado nuestro)

Sobre la base de este precedente los sectores anti LGTBI sostuvieron que el Tribunal
Europeo, con sede en Estrasburgo, había declarado expresamente la inexistencia del
derecho fundamental al matrimonio igualitario, cuando ello no fue así, lo único que
señaló este tribunal era que la base del artículo 12 se sustentaba en la visión
tradicional del matrimonio heterosexual, sin embargo nada impedía y de hecho era
lo deseable, que se tutelara a los colectivos LGTB, siendo uno de los mecanismos de
viabilizar esta protección el permitirles el acceso al matrimonio, pero ello debía
responder a un ejercicio de la soberanía democrática de cada Estado, así por
ejemplo, en tal sentido la propia sentencia señaló lo siguiente:

61. Teniendo en cuenta el artículo 9 de la Carta, por tanto, el Tribunal no


puede considerar ya que el derecho a contraer matrimonio consagrado en el
artículo 12 deba limitarse en todas las circunstancias a dos personas de sexo
contrario. Por consiguiente, no puede afirmarse que el artículo 12 sea inaplicable a
la reclamación de los demandantes. No obstante, tal como están las cosas, la
cuestión de la autorización o no del matrimonio entre personas del mismo sexo se
deja a la regulación de las Leyes nacionales de cada Estado Contratante.

Asimismo este problema planteado en el contexto de la Comunidad Europea (que


reúne a países occidentales y musulmanes) no se presenta tal complejo en el fuero
latinoamericano, siendo que por el contrario la Corte Interamericana ya ha
reconocido esta protección de un concepto abierto de familia así como la prohibición
de actos de afectación o discriminación por motivo de la identidad de género u
orientación sexual.
En relación con el primer reconocimiento, tenemos que, en la sentencia de fecha 22
de febrero del 2012, caso Atala Riffo y Niñas v.s. Chile, la Corte Interamericana,
señaló lo siguiente:

En el presente caso, este Tribunal constata que el lenguaje utilizado por la Corte
Suprema de Chile relacionado con la supuesta necesidad de las niñas de crecer en
una “familia estructurada normalmente y apreciada en su medio social”, y no en una
“familia excepcional”, refleja una percepción limitada y estereotipada del concepto
de familia que no tiene base en la Convención al no existir un modelo específico de
familia (la “familia tradicional”).

Sobre el segundo reconocimiento, tenemos que en la sentencia de fecha 26 de


febrero del 2016, caso Duque vs.Colombia, la Corte Interamericana, señaló lo
siguiente:

104. La Corte Interamericana ya ha establecido que la orientación sexual y la


identidad de género de las personas son categorías protegidas por la Convención.
Por ello, está proscrita por la Convención cualquier norma, acto o práctica
discriminatoria basada en la orientación sexual de la persona. En consecuencia,
ninguna norma, decisión o práctica de derecho interno, sea por parte de autoridades
estatales o por particulares, pueden disminuir o restringir, de modo alguno, los
derechos de una persona a partir de su orientación sexual.

105. En ese sentido, el instrumento interamericano proscribe la discriminación, en


general, incluyendo en ello categorías como las de la orientación sexual la que no
puede servir de sustento para negar o restringir ninguno de los derechos establecidos
en la Convención 89. Lo anterior sería contrario a lo establecido en el artículo 1.1.
de la Convención Americana.

La siguiente pregunta sería ¿las opiniones consultivas de la Corte Interamericana


de Derechos Humanos son realmente vinculantes o sólo una mera declaración
de dicho Tribunal con contenido persuasivo?
Esta duda se origina del hecho que las Opiniones Consultivas no son Sentencias de
la Corte, y si bien se encuentran reconocidas en el artículo 64 de la Convención
Americana, cuando señala que “los Estados miembros de la Organización podrán
consultar a la Corte acerca de la interpretación de esta Convención o de otros
tratados concernientes a la protección de los derechos humanos en los Estados
americanos”, no e establece expresamente su vinculatoriedad.

Ello ha llevado a un sector a considerar que no es posible obligar a un Estado a


aplicar los criterios o fundamentos obrantes en una OC, mucho menos en los casos
en los cuales el Estado al que se le pretende obligar adoptar tal OC no formó parte
de la consulta.

Sin embargo, debemos indicar que la propia Corte en sus opiniones consultivas
21/14 y 24/17 ha establecido que todos los órganos de los Estados Parte de la
Convención deben realizar este control, por el solo hecho de formar parte del
convenio, incluyendo las interpretaciones realizadas a través de una opinión
consultiva.

Finalmente, una última pregunta sería, ¿con esta sentencia de amparo se puede
decir que por fin se ha logrado un reconocimiento pleno de la institución del
matrimonio igualitario en el ordenamiento jurídico peruano?

Consideramos que no, ello en la medida que el proceso de amparo tiene por
finalidad la tutela de derechos fundamentales individuales y en tal sentido, el efecto
de la sentencia es interpartes, siendo que el artículo 234 del CC es sólo inaplicable
para las recurrentes, caso contrario se daría si estuviéramos frente a un proceso de
inconstitucionalidad.

No obstante ello, consideramos que este pronunciamiento es una puerta abierta al


progresivo reconocimiento de libertades y derechos fundamentales del colectivo
LGTBI y una promesa de cambio de la mentalidad de la jurisprudencia nacional a
favor de un contexto más inclusivo.
(*) El presente comentario ha sido elaborado sobre la base del speech presentado el
10 de abril del 2019 en la 2nd International SeminarofLawof Fundamental Rights
and PrivateLaw, en la Universidad de Cracovia, Polonia.

(**) Maestrista del Master Internazionale di II livello in DirittoprivatoEuropeo


2018/2019 en la UniversitàdegliStudiMediterranea di Reggio Calabria. Egresado del
Curso Internacional: Seguros y Tecnología de la Universidad Católica de Chile
(2018). Master por la Universidad de Castilla – La Mancha en la mención del XII
Master en Economía y Derecho del Consumo 2015/2016. Candidato a Magister de
la Maestría con Mención de Derecho de la Empresa de la Escuela de Postgrado de la
UNMSM 2013/2014. Egresado de la Facultad de Derecho de la UNMSM. Asociado
Senior del Área de Derecho de Seguros y Litigios y Controversias del Estudio
Torres, Carpio, Portocarrero & Richter – DAC BEACHCROFT LLP. Autor de
diversos artículos académicos en materia de Seguros y reaseguro; Coautor del libro
Diccionario Procesal Civil, Gaceta Jurídica (2013). Miembro Principal del Círculo
Financiero Corporativo de la UNMSM. Correo electrónico carlosacosta@tcpr-
abogados.com.pe

H A Z D E
T U
V I D A
U N
M O N U M
E N T
En el Antiguo Testamento leemos que Dios le dio una instrucción a Josué cuando los israelitas estaban a
punto de cruzar el río Jordán hacia la tierra prometida. Le pidió que levantara un monumento que todos
pudieran ver, pero Josué no levantó uno, sino dos monumentos: uno donde Jehová se lo había pedido y
otro dentro del río Jordán, sumergido, donde nadie pudiera verlo.[1] Para erigir ambos monumentos
tuvo que decidir cuáles serían las rocas que usaría para cada uno, cuáles quedarían ocultas y cuáles
visibles.
Una vez, en un aeropuerto, me quedé observando a una señorita con muchos tatuajes y me pregunté qué
significaban, cuál era la historia detrás de cada uno y por qué, entre miles de opciones, eligió marcarse el
cuerpo específicamente con esas marcas. Hay personas expertas en repintar los tatuajes, para que el
antiguo dibujo y su significado quede oculto por uno nuevo, con nuevo significado, pues, curiosamente,
casi todos los tatuajes hablan del pasado. Aún no he visto uno que hable del futuro, de lo que su portador
anhela o quiere llegar a ser.
Así como pasó con la edificación de los monumentos en el Jordán y como pasa con los tatuajes, también
sucede con nuestra memoria. Somos nosotros quienes elegimos cuáles son los recuerdos que decidimos
grabar en nuestro corazón y cuáles deseamos desechar.
Las personas que se tatúan marcan en su cuerpo algo que quieren recordar, ya sea bueno o malo. Pero
¿qué los motiva a elegir un recuerdo específico entre tantos que seguramente podría tener? Y nosotros,
¿qué criterio tenemos al elegir un recuerdo específico y conservarlo en nuestro corazón? Lo cierto es que
en ambos casos se trata de una decisión personal: cada uno tiene la capacidad de escoger las memorias
que desea marcar en su cuerpo y su corazón, ya sea la muerte de un padre, el nacimiento de un hijo, el
fin de una relación amorosa, el día de su boda, de su graduación, etcétera. Depende de las memorias que
decidas conservar en tu corazón será el final de tu historia.
Hay experiencias de tu pasado que Dios quiere borrar para siempre de tu memoria, pero cuando desea
que te olvides de tu pasado no siempre se referirá a cosas malas, sino a cosas que te impiden ver hacia el
futuro. Permite que el Señor aparte para siempre algunas memorias de tu vida ya sean relaciones,
negocios, personas o aficiones, sean buenas o malas, porque sus planes siempre serán de bien. Así que
cuando Él aparte algo de ti ya no preguntes dónde está y olvídalo por completo.
Cuando tengas que elegir con cuáles memorias quedarte, cuáles marcas grabar en tu corazón, cuáles
piedras escoger para erigir tu monumento, elige todo lo que te proyecte hacia el futuro y desecha lo
demás. Las únicas memorias que vale la pena conservar son las que te hacen recordar dónde y cuándo
viste el poder de Dios llevarte de la mano a otro nivel de vida.
Haz que tu vida sea un monumento construido con las mejores piedras, para que, cuando la gente lo vea,
pueda ver en él la gloria del Señor. Pídele sabiduría para que te muestre cuáles piedras usar y cuáles
enterrar para siempre. Elige los mejores recuerdos: lo importante no es lo que hablen de ti sino lo que
Dios y tú mismo hablas de ti; no es la historia tuya que otros recuerdan, sino la que tú decides recordar
para la gloria de nuestro Padre.
[1] Josué 4:1-9: Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová habló a Josué,
diciendo: Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu, y mandadles, diciendo: Tomad de aquí de
en medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales
pasaréis con vosotros, y levantadlas en el lugar donde habéis de pasar la noche. Entonces Josué llamó a
los doce hombres a los cuales él había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu. Y les
dijo Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de
vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, para
que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo:
¿Qué significan estas piedras? Les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del
arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas
piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre. Y los hijos de Israel
lo hicieron así como Josué les mandó: tomaron doce piedras de en medio del Jordán, como Jehová lo
había dicho a Josué, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, y las pasaron al lugar
donde acamparon, y las levantaron allí. Josué también levantó doce piedras en medio del Jordán, en el
lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado allí hasta
hoy

TU DESTINO PROFÉTICO

Es necesario morir en cierta forma para producir vida y mucho fruto.[1] Dios conoce el final de todo
desde el principio de los tiempos[2] y tiene definido un propósito para ti. Si puso una semilla en tu mente,
lo que vendrá será más poderoso. Él no nos llama a ser perfectos, pero sí a hacer una obra perfecta. Sabe
que con fe podemos lograr cosas maravillosas a través del Espíritu Santo.
La Biblia cuenta la historia de unos jóvenes que ayudaron a un paralítico a llegar hasta Jesús. Se dieron
cuenta de que Él predicaba en una casa vecina, pero por la multitud que se congregaba en dicha casa —
también en busca de Cristo— no pudieron entrar por la puerta. Sin embargo, los amigos subieron al
techo de la casa e hicieron una abertura para poder descender al paralítico hasta donde estaba Él.[3] Su fe
fue tan grande que hallaron la forma y Jesús lo bendijo.
Si encuentras puertas cerradas, siempre habrá un techo que estará abierto para ti que te conectará a Jesús.
Aunque las cosas estén mal, y aunque las puertas del mundo se cierren, las ventanas del cielo se abrirán.
A lo largo del libro de Samuel se mencionan cinco nombres con un significado profético: Elcana
significa “el celo de Dios”, Ana significa “gracia”, Penina significa “Él dará la cara”, Elí significa
“ofrenda” y Samuel significa “pedido a Dios”. Sus nombres simbolizan la semilla de Dios en sus vidas.
Si siembras, las puertas del cielo se abrirán. Jesús también fue grano que murió para que nosotros
pudiéramos cosechar la salvación. Su semilla cayó y el futo fue la resurrección. De igual forma, una
semilla profética marcará tu destino.
Dios tiene cosas grandes para ti. Quizá ahora no las veas, pero tarde o temprano se cumplirán. Cuando
no veas provisión, levántate con poder y declárala. ¡El Señor te bendecirá por donde menos esperas!
El diablo no podrá tocarte porque sabe que, si lo hace, es garantía de que Dios te bendecirá. Él no te hará
fructificar porque hayas sufrido mucho, sino porque ya lo ha prometido. Si vives una tempestad es
porque nuestro Padre te llevará a tu destino profético. Que no veas tu milagro ahora no significa que no
lo tenga hecho. ¡Ya lo tiene para ti!
[1] Juan 12:23-24: Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea
glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo;
pero si muere, lleva mucho fruto.
[2] Isaías 46:9-13: Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no
hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la
antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.
[3] Marcos 2:1-5: Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en
casa. E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les
predicaba la palabra. Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y
como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y
haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al
paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.