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El caudillismo en la perspectiva del Revisionismo federal provinciano

socialista o latinoamericano, en contraposición a la historiografía Oficial y a


algunos protagonistas de la generación del ’37.

Norberto Galasso es el padre de la corriente historiográfica conocida como


“Revisionismo federal provinciano socialista o latinoamericano”, e identificado con
una corriente ideológica denominada “Izquierda Nacional” y habiéndose vinculado
con el partido Socialista de Izquierda Nacional llegando a colaborar con la Izquierda
Peronista, ha decidido llevar a cabo un estudio sobre todo polémico ante los ojos de
la historiografía Oficial.

Este estudio se ha propuesto, como lo refleja una de sus obras “Artigas y las Masas
Populares en la Revolución”, rescatar a aquellos protagonistas y acontecimientos
acaecidos por el papel del interior y de las provincias, que fueron tergiversados o
silenciados para que fueran enterrados y eliminados de la historia.

Según Galasso, estos silenciados son los “malditos de la historia” que por haberse
enfrentado a los poderes hegemónicos internos y externos del momento histórico
en el que estaban inmersos, defendiendo con patriotismo sus ideales, sufrieron la
difamación y el desprestigio que le era útil a la construcción histórica que legitima
los objetivos burgueses y liberales de la época.

Galasso ha utilizado como fuentes, para contrastar con sus conclusiones y


evidencias, obras pertenecientes a la Historia Oficial, y pudo dilucidar que realmente
el caudillo no se trataba de una figura que debía ser objeto de humillaciones y vicios
en los planteos históricos, y que tampoco correspondía su realidad a esa
presentación de bárbaro peligroso y de poca monta que sólo iba a en busca de sus
intereses personales. Sino, concluye que el caudillo se trataba de un defensor
ferviente de los desposeídos económicos y sociales, de la unión latinoamericana y
rioplatense en aras de la república y la libertad, en un marco anhelado de igualdad
y defensa mutua entre compatriotas sudamericanos antimonárquicos.
Es notable como el Revisionismo federal provinciano socialista o latinoamericano,
busca darle a los protagonistas históricos, una identidad política que enarbolaba
banderas de unión latinoamericana anti imperialista en base a fundamentos
socialistas que también los encuentra en personalidades de la historia actual como
pueden ser Fidel Castro, Martí o Ernesto Guevara.

Podemos ver con absoluta claridad como Galasso establece un nuevo paradigma
frente a la visión del caudillo que tenían los miembros de la generación del ’37,
quienes escribieron la historia oficial, planteando en líneas generales al caudillo
como símbolo de la barbarie, el atraso y la anarquía.

Uno de los primeros escritores que hicieron alusión al caudillo, fue Sarmiento con
su libro “El Facundo”, obra que trascendió en el tiempo y por ende en la
historiografía, no permitiendo que se avanzara en el estudio y análisis con mayor
profundidad de lo que atañe al caudillo; planteando o proponiendo esa antítesis
“civilización o barbarie”, situando al caudillo en un espacio de lo rural, lo ganadero,
lo desértico, dándole un sentido histórico como producto o legado de ese proceso
que comenzó en 1810.

Otro escritor, del mismo estilo poético y contemporáneo a Sarmiento, Alberdi,


considerando la falta de recursos y de instituciones de los “estados provinciales”, ve
que el pueblo no tiene otra alternativa que someterse al despotismo y control del
caudillo que puede sobreponerse a la debilidad “estatal”.

Por parte de los referentes de la Historia Oficial encontramos a Mitre y Vicente F.


López, llamados los constructores de la historia nacional. Ambos se centraron en la
“anarquía” y las montoneras. Ambos reconocen a la anarquía del año 20 como el
origen del caudillismo, esto dejaría supuestamente por fuera al Artiguismo, pero en
sus planteos es tomado. Pero de todas maneras Mitre y López difieren en la
valorización de este fenómeno político post – independentista. López ve la guerra
social como un estado de barbarie y desorganización criminal; el caudillo para él es
pura negatividad. Mitre en cambio se centra en buscar en el caudillo el origen del
Estado Nacional y lo considera positivo siempre y cuando hubiera estado dentro de
un marco de instituciones republicanas.
Con respecto a la perspectiva planteada por Galasso sobre el caudillismo, se puede
encontrar una fuerte tendencia política que queda anacrónica con el contexto
estudiado, evidenciando una visión poco profunda de la temática. Galasso no puede
atribuir a un caudillo connotaciones socialistas, ya que éste no se proponía
representar a los sectores sociales populares por una convicción populista innata,
sino que respondía, como dice Lynch, a una necesidad de fortalecimiento político
basado en el clientelismo. Este clientelismo puede verse en el funcionamiento de
las montoneras, en las que los gauchos participaban de estas por el pago, las
vestimentas o la comida. Un ejemplo de esto es que el gaucho o el pobre,
encontraba dificultades ante la posibilidad de alimentarse con carne ya que esta
sólo era más viable de ser conseguida o cocinada por gente de mayor estrato social,
pero si este gaucho era funcional a las directrices del caudillo, siéndole obediente,
podía recibir como recompensa una vaca.

También podemos ver dentro del funcionamiento de las montoneras como las
ordenes se realizaban de manera vertical y por orden epistolar, es decir realizada
de manera escrita, y los gauchos no actuaban sin esta orden epistolar, ya que si lo
hacían las consecuencias podían caer sobre ellos, pero si la orden venia de los
mandos superiores ellos quedaban libres de toda acusación, esto nos muestra que
su participación, no era realizada por un fin común sino por los beneficios que
obtenían y tratando de obtener estos beneficios sin salir perjudicados.

Galasso usa también conceptos incorrectos como “patria” o “patriotas” en un


sentido general del territorio, pero durante la época revolucionaria no tenían la
significación que hoy le atribuimos , la noción de patria tenía un sentido sumamente
localista que venía de la época de la colonia y arraigado a la ciudad , donde no
había un elemento de unión amplio, lo único que unía al territorio era la metrópoli y
cuando esta perdió poder, estos localismos se hicieron notar, no existía un
sentimiento amplio de patria todavía.
Según la mirada de Galasso esta historia oficial o también llamada historia liberal,
para retomar su idea base, se enseña en los diversos niveles de enseñanza y es la
que predomina además en los diversos medios de comunicación. Es la que
interpreta y valora los acontecimientos desde un enfoque ideológico “liberal-
conservador”, esta historia está impregnada de una concepción elitista y
antipopular, porque es solo la minoría elitista la que realiza esta historia, los cuales
querían una argentina blanca europeizada y desvinculada del resto de América
latina, cuyo progreso era resistido por las masas populares consideradas bárbaras,
guiadas por estos caudillos que impedían el progreso y la civilización que nos
permitiría asemejarnos a las grandes países del mundo.

Lo que no toma en cuanto Galasso, para su tesis de una revolución latinoamericana


y popular en la conciencia de los hombres que quiere “rescatar”, es que en primera
medida no se pueden encontrar paralelismos entre el caudillismo y Fidel Castro;
porque la Revolución de Mayo que vió nacer a este personaje, no fue una revolución
de América Latina unida en aras de la libertad, como tampoco la de Castro y su
revolución, sino que fue una revolución porteña para que los criollos pudieran
hacerse con una autonomía y poder comercial que les permitiera obtener mayores
réditos de los negocios con las potencias europeas. El espacio sudamericano en su
conjunto le continuaba siendo fiel a Fernando VII y encontramos inclusive disputas
entre latinoamericanos por quién tiene la supremacía del reconocimiento a sus
respectivas juntas. Algunos eran leales a Cádiz y otros a la Primera Junta de Buenos
Aires.

Por parte de los habitantes de la campaña, la lucha en la revolución no es llevada a


cabo por una conciencia de clase, sino que es una lucha racial frente al peninsular
blanco, lo que viene a refutar esta visión socialista de la cuestión. En una ocasión,
Artigas entregó tierras a una criollo blanco como recompensa por sus servicios, y
se despertó un levantamiento por parte de los demás miembros de la montonera
que reclamaban por qué le daba tierras a un blanco. Hubo inclusive asesinatos de
criollos blancos de condiciones humildes por parte de los hombres de los caudillos.
No importaba la condición social y económica, sólo el color de la piel, proveniente
del sistema de castas de la Corona.

Galasso en su título habla de “masas populares”, este concepto puede discutirse


pues contradice esa visión de un grupo con conciencia social, pues la masa es algo
homogéneo que no piensa, no cuestiona y es manipulable.

Según lo planteado en el texto “Artigas y las masas populares” el proceso


revolucionario entra en estancamiento e involución con la muerte de Mariano
Moreno, y el resplandor de la revolución se apaga en el rio de la plata y esa gesta
que comenzó en Buenos Aires se traslada a la banda oriental y el proceso
revolucionario quedo en manos de los “hombres de peso y pesos”. Esa visión es
incorrecta, nuevos estudios históricos a partir de los años 70 sobre los sectores
populares y su participación en el proceso de la revolución, como los estudios de
Gabriel Di Meglio, donde se puede dilucidar que el proceso revolucionario fue
llevado adelante y dirigido por una elite criolla con ideas heterogenias (algunas
independentistas y otras reformistas y algunos que postulaban la conservación de
la soberanía del rey manteniendo el sistema) que se unió para tomar el poder
vacante tras la caída de la junta central de Sevilla, estos hombres sabían que no
podrían tomar el poder por medio de la violencia, sino que tenían que hacerlo bajo
la legalidad, es decir por medio del cabildo abierto, y de esta manera conseguir el
apoyo de los sectores populares.

la idea de esa elite heterogenia era la de constituirse como herederos del sistema
que ya existía ,sacando de la cúpula a los peninsulares y tomar la dirigencias, pero
sabían que para ello necesitaban el apoyo de los diferentes sectores sociales, pero
el apoyo de los diferentes sectores sociales sería utilizado como un instrumento
para lograr sus objetivos, los blancos sabían que los sectores populares eran
peligrosos cuando se levantaban , tenían el recuerdo de la experiencia del
levantamiento de Tupac Amaru y la experiencia de Haití donde los negros
eliminaron a los blancos, estos grupos criollos sabían que debían tener cautela con
estos grupos, y esto lo dejaron claro cuando tomaron el poder , ellos mantuvieron el
sistema jerárquico de casta de la época colonial, Mariano Moreno , que formaba
parte de ese grupo heterogéneo que tomo el poder , oculto sus ideas
independentistas ,y tras su muerto no se vio opacado el proceso revolucionario
como sostiene Galasso, sino que se siguió con la idea general que motivo al
movimiento autonomista , la toma del poder político por los criollos manteniendo un
gobierno provisional en nombre del rey ,hasta que este volviera ,por eso la primer
junta se llamaba primera junta de gobierno en nombre de nuestro amado rey
Fernando , es decir que a los sectores populares se los uso como instrumento
para llevar adelante el proceso revolucionario, pero no es que tras la muerte de
moreno ese fervor se trasladó a la banda oriental, sino que se siguió el camino y la
actitud que la mayoría de estos criollos que tomaron el poder sabían que debían
seguir frente a los sectores populares una vez tomado el poder, es decir sacarlos
de la escena y mantenerlos controlados ya que representaban un gran peligrosos
si se llegaban a levantar en contra de los blancos, el ejemplo claro de esta política
frente a los sectores populares es la acción de Castelli en la expedición auxiliadora
del norte en la que libero del pago del tributo a los indios para que se unieran al
ejército, no como una política de igualación , esto se ve también cuando a un mulato
que tuvo una actuación destacada en la batalla, Castelli duda si darle el título e
“Don” y manda una carta preguntando a la junta de Bs. As. Si puede otorgarle este
título y se le niega, en esta actitud se puede ver la cautela con la que se tratan a
estos sectores del bajo pueblo, no es que con la muerte de moreno se terminó ese
fervor y el poder quedo en manos de los poderosos, siempre estuvo en manos de
los criollos poderosos y las clases populares fueron solo un medio para lograr la
toma del poder.

En el ensayo de Galasso también se presenta a artigas como continuador de las


políticas de Moreno , con la diferencia de que Artigas tenía la capacidad de movilizar
a las masas, esta relación es muy poco profunda y no tiene en cuenta ni el origen
ni el contexto en el que se desarrollan estos hombres ,que son totalmente diferentes,
mientras que Moreno era un hombre de ciudad , abogado e intelectual que no tenía
una relación de contacto con los sectores populares y con una fuerte influencia de
Rousseau que habían despertado en este fuertes tendencias independentistas, pero
siempre sabiendo que los que debían dirigir el proceso serían los blancos y criollos;
El origen de Artigas es totalmente diferente, si bien pertenecía a la elite
montevideana , debido a su puesto de comandante de campaña tuvo un mayor
contacto con los grupos rurales y populares con los que él se identificaba, además
el contexto de la campaña oriental era totalmente diferente al de BS. AS, que
además de tener tendencias centralistas era una ciudad comercial y cosmopolita
que concebían su realidad de una manera diferente que la de los hombres pobres
de la campaña que se veían explotados por los peninsulares “mandones”. De esta
manera podemos deslumbrar que esa relación vaga de Artigas con Morenos es
más compleja.

Para concluir podemos establecer que la obra de Galasso nos da una visión
actualizada y más realista de un hombre, y más que de él, de su proyecto y de
quienes lo protagonizaron (las masas populares) realizando una historia más global,
Galasso no lo presenta a Artigas solo desde una visón porteña donde es el malvado,
bárbaro y anárquico, ni de una visión oriental donde es el héroe de la independencia
de la Banda Oriental. Es decir que se deja de lado las posturas maniqueista de
buenos y malos que planteaba la historia oficial.

La historia no es de héroes y de tiranos, sino de los hombres en el tiempo, de


aquellos quienes logran dejar marcas importantes en la historia, tenemos que tener
en cuenta que el fin mismo de la historia como practica científica nuca es, ni debe
ser la de dar juicios de valores, sino la de explicar los procesos históricos de la forma
más objetiva que se pueda.

Por otro lado el escrito de Galasso se centra en el caudillo y su movilización de


masas y no tiene en cuenta el contexto en el que se da el proceso del caudillismo,
sus diferentes temporalidades, lugares de desarrollo y situación en la que se da su
accionar, el estudiar solo un agente dentro de este proceso crea muchas veces,
comprensiones aislada e incompletas de los sucesos históricos que no permiten el
fin último de nuestra disciplina que es la explicación de los procesos históricos.
Bibliografía

 DI MEGLIO, Gabriel, Historia delas clases populares en la Argentina. Desde


1516 HASTA 1880. Buenos Aires, Sudamericana, 2012.
 GOLDMAN, Noemí, SALVATORE, Ricardo (comp), Caudillismo
rioplatenses. Nuevas miradas a un viejo problema. Buenos Aires, EUDEBA,
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Nación Argentina 1800-1846. Buenos Aires, Aries, 1997.
 DOMINGO, Faustino Sarmiento. Facundo. Buenos Aires, Beeme 2009