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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL

Magistrada Ponente
RUTH MARINA DÍAZ RUEDA

Bogotá, D. C., treinta (30) de octubre de dos mil siete


(2007).

Ref: 1100131100141993-00558-01

Decide la Corte el recurso de casación interpuesto por la parte


demandante frente a la sentencia de 19 de julio de 2006,
proferida por la Sala de Familia del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bogotá, dentro del proceso ordinario
seguido por Teresa de Jesús Torres de López contra los
herederos del causante Ignacio Amézquita Medina, señores
Andrés Antonio Amézquita Amézquita, Lida Patricia y Gotzony
Helena Amézquita Díaz, reconocidos como tales en el sucesorio
de Gonzalo del Carmen Torres Amézquita, y Pedro Julio
González Rodríguez.

I.- EL LITIGIO

1.- Pide la actora que se declare que, en su condición de


sobrina del de cujus Gonzalo del Carmen Torres Amézquita,
tiene mejor derecho que los demandados, en su sucesión; en
consecuencia, se disponga que le pertenecen de manera
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preferente y excluyente los bienes relictos adjudicados en la


partición respectiva al también fallecido Ignacio Antonio
Amézquita Medina, en su “calidad de tío”; se deje sin valor el
reconocimiento que se hizo en la causa mortuoria de aquél a
Lida Patricia y Gotzony Helena Amézquita Díaz, y Andrés
Amézquita Amézquita, como sucesores procesales de éste.

2.- La causa petendi admite el siguiente compendio:

a.-) En el proceso de sucesión intestada de Gonzalo del


Carmen Torres Amézquita, que se tramitó en el Juzgado
Dieciocho Civil del Circuito de la ciudad, fue aceptado como
“único heredero”, en su calidad de tío del causante, a Ignacio
Antonio Amézquita Medina, a quien por razón de su deceso
sucedieron procesalmente Lida Patricia y Gotzony Helena
Amézquita Díaz, así como Andrés Amézquita Amézquita, el
último por ser su hijo y las dos primeras descendientes en
primer grado de Ignacio Rafael Amézquita Amézquita, también
hijo suyo.

b.-) Teresa de Jesús Torres, mediante vía incidental, solicitó


que se le reconociera como heredera de mejor derecho por ser
sobrina extramatrimonial del causante, pues, era hija de Pedro
María Torres Amézquita, petición que fue rechazada de plano
por haber sido formulada extemporáneamente, proveído que
apelado fue confirmado por el Tribunal. Igual fracaso tuvo
similar pedimento efectuado por segunda vez en primera
instancia, el que sustentó en que la oportunidad se extendía
hasta la sentencia aprobatoria de la adjudicación de los bienes
por tratarse de heredero único, empero fue denegada
nuevamente, por cuanto ya había sido decidida adversamente
con anterioridad.

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c.-) De acuerdo con los registros civiles aportados al


expediente, la accionante es heredera de mejor derecho
porque es sobrina extramatrimonial del causante.

d.-) La Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito


Judicial de Bogotá, a través de proveído de 20 de marzo de
1992, entre otros pronunciamientos, aprobó “la partición
efectuada dentro del proceso de sucesión de Gonzalo del
Carmen Torres Amézquita”; ordenó la inscripción en la Oficina
de Registro de Instrumentos Públicos y la protocolización del
expediente en la Notaría Quinta de esta ciudad, estando
pendiente el cumplimiento de lo último a la “fecha de
presentación de esta demanda”.

3.- Notificados los contradictores, incluyendo el litisconsorte


necesario Pedro Julio González Rodríguez vinculado por el
juzgado, se opusieron a la prosperidad de las pretensiones y
formularon la defensa que denominaron cosa juzgada apoyada
en que el fallo dictado en el proceso de sucesión quedó
ejecutoriado.

4.- Tramitado el proceso, se dictó sentencia de primera


instancia que denegó la excepción propuesta; declaró que la
demandante era heredera de igual derecho que Ignacio
Antonio Amézquita Medina, en la sucesión de Gonzalo del
Carmen Torres Amézquita, por lo que se le debían adjudicar los
bienes relictos en igual proporción; decretó la ineficacia del
trabajo de partición y de la providencia aprobatoria del mismo,
disponiendo rehacerlo; y dispuso la cancelación de las
inscripciones. Decisión que consultada fue revocada en su
integridad por el superior para denegar la totalidad de las
súplicas formuladas.

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II.- FUNDAMENTOS DEL FALLO IMPUGNADO

Admiten la siguiente síntesis:

1.- La acción promovida es la de petición de herencia


reglamentada en el artículo 1321 del Código Civil, que se le
procura al heredero del causante para pedir los bienes
hereditarios frente cualquiera que los tenga en su poder por
tener igual o mejor derecho.

2.- De los registros de nacimiento obrantes en el plenario se


establece de manera plena y fehaciente que Teresa de Jesús
Torres de López es hija extramatrimonial de Pedro María
Torres Amézquita, calidad que sin embargo, no le daba
vocación para heredar al hermano “legítimo” de éste, Gonzalo
del Carmen Torres Amézquita porque aquél murió primero, de
modo que solamente podía ser representado por sus
descendientes “legítimos” y adoptivos plenos, atendiendo que
la muerte de su tío ocurrió en vigencia de la legislación anterior
a la Ley 29 de 1982.

3.- “Como la demandante fue hija extramatrimonial de un


hermano del difunto, no podía representar a su padre en la
sucesión del hermano de éste, y tampoco heredar a don
Gonzalo en el quinto orden de la anterior legislación (el de los
colaterales legítimos), sin que quepa aplicar aquí disposiciones
posteriores, pues la ley que rige toda sucesión es la vigente en
el momento de la muerte del causante (arts. 34 y ss ley 153
de 1887) y tampoco los preceptos de la nueva Constitución,
habida cuenta de que la misma, en el artículo 58 igual que la
anterior (la de 1986), en el 30, ampara la propiedad privada y
los derechos adquiridos y, lo cierto es que bajo la sombra de la

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Carta derogada se consolidó el derecho de herencia que se


defirió a don Ignacio Antonio Amézquita Medina y es bajo esta
óptica que debe examinarse la situación de la actora, pues, se
repite, el derecho de herencia se adquiere al momento del
fallecimiento de la persona de cuya sucesión se trata, lo cual
lleva a la conclusión inequívoca acerca de que la demandante
carece de todo derecho a reclamar la herencia del difunto, ya
que la misma no tenía vocación hereditaria para recoger
cualquier asignación ab instestato en la sucesión de los
hermanos legítimos de su padre, fallecido antes del 9 de marzo
de 1982, pues en realidad entre ella y aquellos no existía,
jurídicamente, parentesco alguno”.

III.- LA DEMANDA DE CASACIÓN

Cuatro cargos se formulan contra la sentencia del Tribunal, con


fundamento los tres iniciales en la causal primera de casación
por la vía directa y el final con apoyo en la cuarta; se
despacharán, éste delanteramente por corresponder a un vicio
de procedimiento y, los restantes a continuación y de manera
conjunta conforme a lo dispuesto en el artículo 51 del decreto
2651 de 1996, convertido en legislación permanente por el
artículo 162 de la Ley 446 de 1998, por ameritar
consideraciones comunes.

CARGO CUARTO

Se acusa a la sentencia, con apoyo en la causal consagrada en


el numeral 4º del artículo 368 del Código de Procedimiento

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Civil, por contener decisiones que menoscaban la posición de


la parte en cuyo favor se surtió la consulta.

La sustentación del ataque se compendia de la manera que


sigue:

a.-) El fallo de primera instancia que acogió las pretensiones


de la demanda no fue apelado por los demandados; se revisó
en segunda no a iniciativa del Juzgado de conocimiento sino
mediante la solicitud que en tal sentido le hizo la actora y, el
Tribunal al resolver el citado grado jurisdiccional “no solo hizo
más gravosa la situación de la demandante que represento, y
a cuya protección se surtió la consulta, sino que desconoció
todos los derechos que habían sido reconocidos en el fallo”.

b.-) A título de conclusión expone que “como la decisión fue


revocar la sentencia consultada, obviamente se desconocieron
todos los derechos pretendidos en la demanda y reconocidos
en el fallo de primera instancia que fuera consultado para la
protección de mi representada, esta causal que invoco debe
prosperar y en consecuencia”, debe casarse la misma.

CONSIDERACIONES DE LA CORTE

1.- La Corte se circunscribe a examinar el cargo en los


términos que lo plantea la recurrente, valer decir por una
eventual violación al principio prohibitivo de la reformatio in
pejus, de manera que se abstendrá de estudiar cuestiones
distintas a las expuestas en la censura.

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2.- El artículo 386 del Código de Procedimiento Civil,


modificado actualmente por el 39 de la Ley 794 de 2002,
consagra en los siguientes términos el grado jurisdiccional de
consulta respecto de determinadas providencias:

“Las sentencias de primera instancia adversas a la Nación, los


departamentos, los distritos especiales y los municipios, deben
consultarse con el superior siempre que no sean apeladas por
sus representantes o apoderados. Con la misma salvedad
deben consultarse las sentencias que decreten la interdicción y
las que fueren adversas a quien estuvo representado por
curador ad lítem, excepto en los procesos ejecutivos” (subraya
la Corte).

3.- Sobre el tema la jurisprudencia de la Sala, en sentencia N°


015 de 12 de marzo de 1998, expediente 4749, precisó que,
“la Consulta entendida como ´una especie de revisión oficiosa´,
o de control jurisdiccional, genera un segundo grado de
competencia funcional, cuya procedencia está taxativamente
determinada por la ley en consideración a diferentes factores,
tales como el sentido de la decisión, el asunto y la condición de
las partes involucradas en el mismo (…) concretamente el art.
386 del C. de P. Civil, establece como sujetas a la consulta las
sentencias de primera instancia “adversas a quien estuvo
representado por curador ad litem”, siempre que éste no la haya
apelado. De manera que la consulta en este específico caso se
instituye como un instrumento garantista de los derechos del
vencido, para precaverlos, según lo ha dicho la Corporación ´de
una posible conducta desidiosa de su representante en el debate
litigioso o, de no ser así, no tener el curador la suficiente
información que le permita asumir una defensa eficaz de los
derechos de su representado´ (G.J. CLXXX, pág. 209). De ahí
que el superior adquiera competencia para examinar a plenitud

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o de modo “integral” la legalidad de la sentencia objeto de la


consulta, pues de esta depende su firmeza de acuerdo con lo
preceptuado por el inciso 2º del art. 331 del C. de P. Civil”
(Destaca la Sala).

4.- El codemandado Andrés Amézquita Amézquita estuvo


representado, dentro de este proceso ordinario de petición de
herencia, por curador ad litem; el fallo de primera instancia,
adverso a todos los integrantes de la parte pasiva no fue
apelado por ninguno de ellos; el Juzgado de conocimiento, el
que inicialmente no ordenó la consulta de su providencia (folios
405 a 425 del cuaderno principal), atendiendo la petición que
en este sentido le formuló el vocero judicial de la parte actora
(folio 442) dispuso la misma (folios 445) y, en consecuencia, el
Tribunal al resolver lo pertinente, decidió revocar en su
integridad la sentencia objeto del grado jurisdiccional.

La desfavorabilidad consistió, ni más ni menos, en que, como


secuela de la determinación del Juzgado de conocimiento de
otorgarle igual vocación hereditaria a la demandante en la
sucesión del causante, su cuota en el haber sucesoral sufrió
como es natural, mengua o disminución, dado que lo que era
exclusivamente para un grupo reducido de tres entre los cuales
se encuentra el codemandado representado por auxiliar de la
justicia, lo tenía que compartir con la accionante a la que como
secuela de la providencia mencionada, se le dio el derecho de
recoger la herencia compartiéndola con aquellos.

Es pues, indisputable que la consulta en este caso concreto se


concedió, tramitó y decidió en beneficio de Andrés Amézquita
Amézquita.

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5.- Se equivoca la recurrente en cuanto asegura que por el


hecho de haberle recordado ella al juez de primera instancia
que consultara el fallo, orden que omitió en el mismo, este
grado jurisdiccional quedó otorgado en su personal interés y
protección; este mecanismo de amparo, para el caso de autos,
estaba destinado exclusivamente en pro de la persona
representada por curador ad litem, que valga destacarlo, no
era, no podía serlo, Teresa de Jesús Torres de López.

6.- El cargo, por lo tanto, no prospera.

CARGO PRIMERO

Se ataca la sentencia de quebrantar por falta de aplicación y


por la vía directa los artículos: 4° de la Constitución Política;
1051 del Código Civil y 9 de la Ley 153 de 1887.

La denuncia se fundamenta de la manera que pasa a


sintetizarse:

1.- La sucesión de Gonzalo del Carmen Torres Amézquita,


quien falleció el 21 de enero de 1981, se abrió en el Juzgado
Dieciocho Civil del Circuito de esta ciudad el 4 de mayo de
1982 y, en noviembre o diciembre de la citada anualidad
intervino la demandante solicitando se le reconociera como
heredera de mejor derecho. Se desprende de los hechos
descritos que éstos ocurrieron en vigor del artículo 1051 del
Código Civil, antes de la reforma que le hizo la Ley 29 de 1982
cuando dispuso en el artículo 8°: “A falta de descendientes,
ascendientes, hijos adoptivos, padres adoptantes, hermanos y

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cónyuges, suceden al difunto los hijos de sus hermanos (…) A


falta de éstos, el Instituto de Bienestar Familiar”.

2.- El artículo 1051 del Código Civil vigente con antelación a la


reforma de la indicada ley, que había sido modificado por el
artículo 87 de la Ley 153 de 1887 establecía: “A falta de
descendientes, ascendientes y hermanos legítimos, de cónyuge
sobreviviente y de hijos naturales, sucederán al difunto, los
otros colaterales legítimos, según las reglas siguientes…”.

3.- El Tribunal no aplicó el artículo 4° de la Constitución Política


de 1991 al 1051 del Código Civil, que regía en la época en que
se defirió la herencia de Gonzalo del Carmen Torres,
declarando como correspondía, la llamada excepción de
inconstitucionalidad en cuanto a la palabra “legítimos”, la que
también aparecía en la Carta Política de 1886 en el artículo
215, por lo que no puede hacerse prédica de una
retroactividad.

4.- Ya el decreto 2820 de 1974 había suprimido el calificativo


discriminatorio de hijos “legítimos y naturales” a que hacían
mención varios artículos del Código Civil y que servía de
importante precedente legal para dirimir controversias
relativas a éstos términos. Además, la Corte Constitucional en
sentencia C-105 de 10 de marzo de 1994 declaró inexequibles
las palabras ilegítimo e ilegítimos de los artículos “61, 222,
244, 253, 259, 260 422, 457, 537, 550, 1016, 1025, 1226,
1236, 1242, 1261, 1666 y 1277” del referido estatuto.

5.- El juzgador debió por ende, aplicar la referida figura


jurídica de inconstitucionalidad a la palabra “legítimos” del
mencionado artículo 1051 ibídem, “vigente para el día de la
muerte del causante Gonzalo del Carmen Torres Amézquita y

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decidir conforme a dicha norma sustancial, otorgándole el


derecho que le corresponde a la señora Teresa de Jesús Torres
de López, en su calidad de sobrina del causante, porque éste
no dejó descendientes, ni ascendientes, hermanos, ni cónyuge
sobreviviente, tampoco hijos naturales (sic) debiendo
sucederlo sus colaterales tío y sobrina, como decidió el
Juzgado de primera instancia”.

SEGUNDO CARGO

Se combate la decisión de segundo grado, por violar de


manera directa y a causa de falta de aplicación de los artículos
13 de la Constitución Política y 1051 del Código Civil que regía
para la fecha en que falleció el de cujus.

Se cimienta la acusación en la relación fáctica que se


compendia:

1.- El sentenciador afirmó en su fallo que como la demandante


era hija extramatrimonial de Pedro María Torres Amézquita, no
tenía vocación hereditaria en la sucesión del hermano legítimo
de éste, Gonzalo del Carmen Torres Amézquita, aseveración
que es contradictoria y viola el artículo 1051 del Código Civil
porque el mismo “fue derogado y/o subrogado por el artículo
8º de la Ley 29 de 1982”, puesto que el vocablo “legítimos” no
existe en la legislación colombiana desde el decreto 2820 de
1974 y, en virtud de la aplicación de la excepción de
inconstitucionalidad, el citado funcionario tenía que confirmar
la decisión que revisó por vía de consulta en la que se
distribuía la herencia por iguales partes entre tío y sobrina
“porque ambos tienen el mismo grado de parentesco”.

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2.- Se quebrantó también de manera directa el artículo 13 de


la Constitución al no dar igual tratamiento tanto al tío del
causante como a su sobrina dentro de proceso, mucho más
cuando de haberlo hecho no le podría imputar al sentenciador
la aplicación retroactiva de la Constitución de 1991, porque la
excepción de inconstitucionalidad estaba prevista en la anterior
Carta de 1986 en el artículo 215.

CARGO TERCERO

Se cuestiona la sentencia de violar de forma directa, por


aplicación indebida, los artículos 34 y siguientes de la Ley 153
de 1887; 58 de la Constitución de 1991 y 30 de la de 1886.

La censura se apuntala en los hechos que se sintetizan:

1.- El Tribunal expuso, que la accionante en su condición de


hija extramatrimonial de un hermano del difunto, no podía
legalmente representar a su padre en la sucesión de éste,
como tampoco en el quinto orden de la legislación anterior
referente a los colaterales legítimos; agregando que no era
posible en el caso examinado aplicar normas posteriores si se
tiene en cuenta que aquella se rige por las normas existente en
la época del óbito del causante, según el artículo 34 y
siguientes de la Ley 153 de 1887; ni tampoco las disposiciones
de la nueva Constitución de 1991, puesto que ésta en el
artículo 58, como lo hacía la de 1886 en el artículo 30,
“ampara y amparaba el derecho a la propiedad privada y los
derechos adquiridos y lo cierto es que bajo la sombra de la
Carta derogada se consolidó el derecho de herencia que se le

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defirió a don Gonzalo Antonio Amézquita Medina y es bajo esa


óptica que debe examinarse la situación de la actora”.

2.- Teresa de Jesús Torres de López no pretendió heredar a su


tío Gonzalo del Carmen Torres Amézquita en representación de
su padre Pedro María Torres Amézquita, sino de manera
directa como colateral por ser sobrina de aquél, de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 1051 del Código
Civil que se encontraba vigente en la fecha de la defunción del
causante y con prescindencia de la palabra “legítimos” que
estaba “desechada como insubsistente por aplicación de la
excepción de inconstitucionalidad (art. 215 de la C. Nacional de
1887)”.

3.- La demandante sí tenía derecho a suceder en el quinto


orden hereditario de la anterior legislación y no era el artículo
30 de la Constitución del 1886 el debía citarse ni tampoco el 58
de la de 1991 “sino el 215 de la derogada y el 4° de la actual,
como normas superiores prevalentes, para aplicar la excepción
de inconstitucionalidad de la palabra legítimos” del 1051
ibídem y, en consecuencia, en su calidad de sobrina de
Gonzalo del Carmen su derecho era igual al de su tío Gonzalo
Antonio dentro del “quinto orden sucesoral como ´colateral´”.

4.- El artículo 34 y siguientes de la Ley 153 de 1887 están mal


citados y, por lo tanto, mal aplicados porque se refieren es a
las solemnidades de los testamentos y a la representación y en
este caso “ni hubo testamento ni se pidió el reconocimiento de
la herencia por representación”.

CONSIDERACIONES DE LA CORTE

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1.- La recurrente, quien es hija extramatrimonial solicita, tal


como se relacionó en el petitum, se declare que, en su
condición de sobrina, tiene mejor derecho que los demandados
en la sucesión de su tío Gonzalo del Carmen Torres Amézquita
y, por ende, se disponga que le pertenecen de manera
preferente y excluyente los bienes relictos que en el proceso de
sucesión le fueron adjudicados al también fallecido Ignacio
Antonio Amézquita Medina, en su calidad de tío del causante;
se deje sin valor el reconocimiento que se hizo en la causa
mortuoria de aquél de Lida Patricia y Gotzony Helena
Amézquita Díaz, y Andrés Amézquita Amézquita, como
sucesores procesales de éste.

2.- El Tribunal, revocó en su integridad la sentencia de primera


instancia que había declarado a la demandante heredera de
igual derecho al que tenía Ignacio Antonio Amézquita Medina
en la sucesión de Gonzalo del Carmen Torres Amézquita, por
cuanto ambos se encontraban en igual situación de colaterales,
ascendiente éste, descendiente aquella, en desarrollo de lo
cual impartió las ordenes pertinentes, y, en su lugar, absolvió
a los demandados; decisión que soportó en la circunstancia de
que por ser sobrina extramatrimonial del causante no tenía
vocación hereditaria para representar a su padre premuerto en
la sucesión de su hermano, ni para heredar a éste en el quinto
orden, de la legislación que regía con antelación a la Ley 29 de
1982, que solamente otorgaba dicha prerrogativa a los
sobrinos legítimos.

3.- La recurrente en casación cuestiona la determinación del


sentenciador de segundo grado, argumentando que la
discriminación hereditaria dependiendo del atributo del
nacimiento matrimonial o extramatrimonial quedó derogada
por el Decreto 2820 de 1974, la citada Ley 29 de 1982,

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ratificada con la expedición de la Constitución Política de 1991;


razón por la cual el pronunciamiento que critica es violatorio
del derecho a la igualdad, lo que se pudo evitar si el
funcionario judicial hubiera hecho uso de la prerrogativa que
tenía de aplicar la excepción de inconstitucionalidad del artículo
1051 que le impedía participar en la sucesión del causante;
además, ella se presentó a heredar no en representación de su
padre fallecido sino como colateral, en su calidad de sobrina
del causante.

4.- Es importante tener en cuenta que en los autos se


encuentran probados con trascendencia para dilucidar la
presente controversia los siguientes hechos:

a.-) Que Pedro María Torres Amézquita, quien falleció en 1977,


era el padre “extramatrimonial” de Teresa de Jesús Torres de
López y hermano del causante Gonzalo del Carmen Torres
Amézquita, muerto el 21 de enero de 1981.

b.-) Que el sucesorio de Gonzalo del Carmen Torres


Amézquita se abrió judicialmente el 4 de mayo de 1982, dentro
del cual todos los bienes relictos les fueron adjudicados a Lida
Patricia y Gotzony Helena Amézquita Díaz, así como a Andrés
Amézquita Amézquita, en su condición de sucesores procesales
del único heredero reconocido Ignacio Antonio Amézquita
Medina, en su carácter de tío legítimo de aquél, según
sentencia de segunda instancia de 20 de marzo de 1992.

c.-) Que dentro de la mencionada causa mortuoria fracasaron,


por aspectos estrictamente procesales, los intentos de la
impugnante en casación para que se le reconociera como
interesada única y excluyente.

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d.-) Que los bienes relictos están siendo ocupados hoy en día
por las personas que aparecen como sucesores procesales o
sus cesionarios.

5.- También cabe destacar la legislación anterior y la nueva


que regula el caso controvertido:

1°) De acuerdo a lo previsto en el artículo 34 de la Ley 153 de


1887 “en la adjudicación y partición de una herencia o legado
se observarán las reglas que regían al tiempo de su delación”.

2°) Es sabido que la delación de la herencia o la apertura de la


sucesión, esto es, el llamado que hace la ley a las personas
que tienen derecho en ella para que acudan a recogerla o a
repudiarla, corresponde al día en que se produce el deceso del
causante. Lo anterior según la inequívoca preceptiva del
artículo 1013 del Código Civil.

3°) La regulación del cuarto y quinto orden hereditario se


encuentra en el artículo 1051 idem y ha tenido la siguiente
secuencia en la legislación colombiana:

a.-) La original del Código Civil disponía: “A falta de todos los


herederos abintestato designados en los artículos precedentes,
sucederá el fisco”.

b.-) El texto modificado por la Ley 153 de 1887 preceptúa:


“Son llamados a la sucesión intestada los descendientes
legítimos del difunto, sus legítimos ascendientes, sus
colaterales legítimos, sus hijos naturales, sus padres naturales,
sus hermanos naturales, el cónyuge supérstite, y, en último
lugar, el municipio de la vecindad del finado”.

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c.-) La versión actual del artículo 8° de la Ley 29 de 1982


señala: “A falta de descendientes, ascendientes, hijos
adoptivos, padres adoptantes, hermanos y cónyuges, suceden
al difunto los hijos de sus hermanos (…) a falta de éste el
Instituto Colombiano de Bienestar Familiar”.

6.- El tema medular que debe resolverse es si la accionante,


en su condición de sobrina “extramatrimonial” del causante,
tiene vocación para heredar a su tío también
“extramatrimonial”.

7.- Por ministerio de la ley, el fallecimiento de una persona fija


el momento a partir del cual las demás con derecho para
sucederlo adquieren la prerrogativa para hacerlo y, en
consecuencia, es la legislación vigente en esa época la que
determina quiénes tienen dicha vocación. Lo anterior, sin
perjuicio de las situaciones procesales que se dan con
posterioridad como son la exteriorización de actos explícitos o
tácitos de aceptación de la misma y su materialización por
medio de la respectiva reclamación mediante el trámite judicial
o administrativo correspondiente.

8- En atención a que es frecuente que un derecho surja a la


vida jurídica en vigencia de determinada ley que lo consagra
pero que los efectos o su concreción se produzcan ya al
amparo de una nueva legislación, es necesario que el
intérprete judicial cuando se le plantea la discusión sobre la
normatividad aplicable recurra a los dos más conocidos
postulados de aplicación de la ley en el tiempo como son el del
“efecto inmediato y de la irretroactividad”. Desarrollando estos
principios dijo la Sala en sentencia de casación de 28 de agosto
de 1986, lo que a continuación se transcribe:

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“Conforme al primero de los postulados enunciados, toda ley


nueva rige desde el día de su entrada en vigencia y, por su
efecto inmediato se aplica no solo a todas las situaciones que
se produzcan en el porvenir, sino aún a las situaciones y
relaciones jurídicas constituidas con antelación a su entrada en
vigor, con tal que no cercene o desconozca derechos
adquiridos (…) conforme al segundo postulado, la nueva ley, a
pesar de un efecto inmediato, no puede ser aplicada a aquellas
situaciones jurídicas que legalmente se han constituido al
amparo de la ley anterior, puesto que tales situaciones quedan
sometidas a la regulación de la ley antigua, tal como se
desprende de la legislación ordinaria y la Constitución Nacional,
al establecer el artículo 30 de la Carta que los derechos
adquiridos con justo título, con arreglo a las leyes civiles ´no
pueden ser desconocidos ni vulnerados por leyes posteriores´”.

Más adelante se agrega en la misma providencia que “en


desarrollo de los principios expuestos, la legislación positiva,
sienta (arts. 34 a 37 de Ley 153 de 1887) la regla general
consistente en que las sucesiones se rigen por la ley vigente a
la muerte del causante o apertura de la sucesión, lo cual se
traduce en que dicha ley es la aplicable a la vocación
sucesoral, a los órdenes hereditarios y, con sujeción a ella
deben ser repartidos los bienes dejados por el de cujus. Por
consiguiente, si una persona, como aquí aconteció, dejó de
existir el 18 de agosto de 1977, su sucesión intestada se rige
por la ley vigente en esta época y, además, de conformidad
con dicha ley debe hacerse la partición de bienes. De suerte
que, siendo así las cosas, no tenía el sentenciador por qué
aplicar la ley 29 de 1982, que se trata ciertamente de un
estatuto que empezó a regir el 9 de marzo de 1982 y, por
ende, no vigente cuando ocurrió la muerte de … que como
antes se dijo, aconteció el 18 de agosto de 1977”.

R.M.D.R. Exp. 1100131100141993-00558-01 18


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Sala de Casación Civil

9.- Hasta aquí, existen razones más que suficientes para


concluir, que la demandante en su condición de sobrina
extramatrimonial del causante, no tenía vocación para suceder
a su tío también “extramatrimonial”.

En atención a que la delación de la herencia del fallecido


Gonzalo del Carmen Torres Amézquita se produjo el 20 de
enero de 1981 y en vigencia del texto original del artículo 1051
del Código Civil, esto es, antes de la reforma que a dicho
precepto efectuó el artículo 8 de la Ley 29 de 1982, la vocación
herencial estaba regulada por la legislación existente en ese
momento que expresamente la otorgaba a “los colaterales
legítimos”, circunstancia que de por sí genera la exclusión de
las personas que están respecto del difunto bajo un parentesco
extramatrimonial.

10.- La falta de vocación hereditaria de la sobrina


extramatrimonial en la sucesión intestada de su tío, no es
contraria al derecho a la igualdad ni implica ninguna
discriminación en su contra.

Téngase presente, se reitera, que en este caso por haber


muerto el causante el 20 de enero de 1981, en vigencia del
texto inicial del artículo 1051 del Código Civil, se exigía por la
ley que quien adujera tal derecho tenía que ser un colateral
legítimo. No se trata, pues, de discriminación de un hijo
extramatrimonial o adoptivo sino de una persona con un
parentesco diferente. En este aspecto se respetó la facultad de
diseño propia del legislador. Por lo tanto, no es válido alegar
ninguna clase de tratamiento inequitativo en la decisión del
Tribunal que se ajustó a la normatividad aplicable en el
momento en que tuvo apertura la sucesión de Gonzalo del
Carmen Torres Amézquita.

R.M.D.R. Exp. 1100131100141993-00558-01 19


República de Colombia

Corte Suprema de Justicia


Sala de Casación Civil

11.- Tampoco se le puede reprochar al sentenciador por no


aplicar la excepción de inconstitucionalidad prevista, no solo en
la Carta Política de 1991 sino también en la de 1886, porque
en este caso no se vislumbra la desarmonía entre la ley que
regía cuando se produjo la delación de la herencia y la
Constitución anterior y actual.

12.- Los cargos, por lo tanto, no prosperan.

IV.- DECISIÓN

En mérito de las consideraciones anteriores, la Corte Suprema


de Justicia, Sala de Casación Civil, administrando justicia en
nombre de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la
sentencia de 19 de julio de 2006, proferida por la Sala de
Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,
dentro del proceso ordinario seguido por Teresa de Jesús
Torres de López contra los herederos del causante Ignacio
Amézquita Medina, señores Andrés Antonio Amézquita
Amézquita, Lida Patricia y Gotzony Helena Amézquita Díaz,
reconocidos como tales en el sucesorio de Gonzalo del Carmen
Torres Amézquita, y Pedro Julio González Rodríguez.

Las costas serán a cargo de la parte impugnante y se


liquidarán oportunamente por la Secretaría.

Notifíquese y devuélvase

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA

R.M.D.R. Exp. 1100131100141993-00558-01 20


República de Colombia

Corte Suprema de Justicia


Sala de Casación Civil

JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR

PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA

WILLIAM NAMÉN VARGAS

ARTURO SOLARTE RODRÍGUEZ

CÉSAR JULIO VALENCIA COPETE


(Con excusa justificada)

EDGARDO VILLAMIL PORTILLA


(Con excusa justificada)

R.M.D.R. Exp. 1100131100141993-00558-01 21