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Método Suzuki

El arte de reconectar con la propia energía en la era de la globalización

Como si fuera una “gramática” básica para materializar el teatro que está en la mente del actor, especialistas
de las artes dramáticas incursionan en la disciplina de entrenamiento Suzuki que busca generar en el intérprete
“una mejor existencia en el escenario” y con esto, que lo dé todo al espectador.
El Método Suzuki es una técnica de entrenamiento que, si bien tuvo lugar a mediados de los años 60 en
Japón, hoy en día ve extendida su enseñanza a países como España, Bélgica, Alemania, Estados Unidos,
Francia, Rusia, Lituania, China, Corea, Taiwán, Grecia, México y Argentina. Estos ejercicios teatrales son
tomados como base para disciplinar a los actores y que éstos puedan reconectar y hacer fluir la energía
“animal”, es decir, redefinir su capacidad de atención, de estar abiertos a una escucha extraordinaria, de
presencia y de respiración. Capacidades perdidas en una sociedad sumida en un mundo comercial y tecnológico
y, por lo tanto, cada vez más deshumanizado.
El Método Suzuki surgió ante la preocupación del director japonés Tadashi Suzuki por el avance imparable
de la homogeneización de pensamiento tras el desarrollo de las nuevas tecnologías, y con ello la pérdida de las
capacidades de percepción y expresión de los artistas y de su entorno. Creía que los avances tecnológicos
servirían para cerrar teatros en ciertas regiones. Al día de hoy, Tadashi teme que la tecnología y el desarrollo
inminente de las redes sociales sean un arma para controlar a las personas desde cada gobierno, olvidándose
de las propias raíces.
"Tenemos que reunir las funciones físicas que fueron 'desmembradas', para
recuperar la capacidad perceptiva y expresiva y las facultades del cuerpo humano. De
este modo, podemos mantener la cultura dentro de la civilización". Tadashi Suzuki

Fue así como el maestro japonés creó una disciplina de entrenamiento teatral con un enfoque agresivo que
contrarrestara la avanzada occidental sobre su propia cultura. Sin embargo, su proyecto fue más ambicioso,
pues se constituyó en un sistema universal para el teatro, ya que no se valió solo de formas teatrales
tradicionales japonesas como Noh y Kabuki, danzas balinesas, Kung Fu o rituales budistas. Tadashi mezcló
estos estilos con influencias occidentales vanguardistas tales como el ballet, figuras del teatro griego clásico,
artes marciales e incluso movimientos de básquetbol. Esto hizo que se rompieran las fronteras del teatro entre
culturas y costumbres.
El principal objetivo del Método Suzuki es descubrir y traer a la superficie la sensibilidad perceptiva que
hay en los actores, antes de que ahonden en otras técnicas que les puedan codificar y, por tanto, limitarles. Esto
hace que los actores aprendan “cómo existir en el escenario”, además de nutrir su concentración.

Esta formación es la "gramática" necesaria para materializar el teatro que está en la mente del actor. Esta
gramática ha de ser asimilada por el cuerpo como un segundo instinto, de modo que se vuelva a sentir, ver,
oír, olfatear y degustar por uno mismo, al margen de las energías no-animales.
Entre las principales características de este método de entrenamiento para actores se destaca que el artista
utiliza la "gramática física", esto es, conectarse con el suelo (la tierra), para poder aprovechar la energía animal.
Por otro lado, emplea una fuerza que irradia desde la zona de la pelvis, haciendo que tenga una gran presencia
escénica. También hace uso del diafragma para controlar la voz y que la misma esté cargada de energía. En
cuanto a su respiración, el actor está totalmente concentrado cuando realiza movimientos e incluso cuando se
encuentra en estado de quietud. Estas actividades se desarrollan a partir de ejercicios variados y creativos.
Algunos estudiosos de este sistema de entrenamiento actoral han modificado el estilo de Tadashi Suzuki,
incorporando nuevos movimientos y formas de trabajo grupal e individual. Esto ocurre con el artista
estadounidense Kameron Steele, quien en sus principios fue discípulo y traductor del director japonés en
“Suzuki Company of Toga” (SCOT), entidad creada por Tadashi en 1984 y que incursiona en la enseñanza del
Método Suzuki.
Steele es uno de los principales difusores de esta disciplina actoral contestataria del teatro comercial. Bajo
su propia impronta y sus variantes estéticas, ha conformado su propia compañía teatral, “The Suth Wing/
ALASUR”, en la que él reconoce hacer uso de ésta y otras técnicas actorales que pongan al artista a punto en
cuanto a su mente y cuerpo. Imparte talleres y seminarios a estudiantes de diversas universidades del mundo.
De hecho, el actor, director y productor norteamericano acaba de finalizar un seminario destinado a alumnos
de teatro de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCUYO. Este seminario recurre a diversas disciplinas físicas
para conseguir un acercamiento riguroso y balanceado por parte del actor a su energía animal, de modo de
poder desenvolverla en el trabajo escénico. El núcleo del entrenamiento que desarrolló en los universitarios
consiste en ejercicios fundamentales del método Suzuki, explorados junto con estados emocionales y
elementos de improvisación y la técnica.
Steele dirigió a estudiantes mendocinos en la representación de la adaptación de la obra Los tres mangos,
una dramaturgia que aborda problemáticas sociales desde la parodia.