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Poema a Benito Juárez

Por Abel Pérez Rojas

Allá en la sierra de Ixtlán


del hermoso estado de Oaxaca,
en un lugar llamado San Pablo Guelatao
nació un humilde niño zapoteca.

Fue un mexicano muy pobre


que carecía de lo más indispensable,
llegó a ser un ilustre hombre
a pesar de todas las dificultades.

Contaba con apenas tres años de edad


cuando sus padres fallecieron,
quedando a cargo de él sus abuelos
que también más tarde murieron.

Los sustituyó su tío Bernardino López,


Benito trabajaba con él cuidando sus ovejas,
quien lo trataba con energía y mucha dureza,
sufriendo humillaciones y viviendo tristezas.

Por eso a los doce años decidió abandonarlo


se dirigió a Oaxaca, la ciudad capital
con el sacerdote Salanueva trabajó de mozo
iniciando así su educación elemental.

Benito Juárez aun siendo niño


padeció muchos malos momentos,
por ser huérfano carecía de todo cariño
sin embargo tenía buenos pensamientos.

A los quince años ingresó al seminario


en donde empezó a estudiar Filosofía,
más tarde abandonó dicho recinto
porque no quería estudiar Teología.

Ya en el Instituto de Ciencias y Artes


estudió y obtuvo el título de abogado,
formando parte de un grupo de liberales
realizando muy bien todo su trabajo.

Ocupó muchos puestos políticos


allá en Oaxaca, su estado natal,
en todo momento cosechó muy buenos aciertos
que lo impulsaron a cargos de tipo federal.

¡Nadie hubiese imaginado que algún día


aquel pastorcito oaxaqueño inteligente,
dirigiera a la nación con sabiduría
pues ha sido de mi México el mejor presidente!
Poema a Benito Juárez
Por:.Miguel Ángel Pérez Rojas

De pies curtidos y angustia desbordante


de piel morena y cuerpo pequeño,
de mirada tierna y tacto gentil,
así es el niño que dista del héroe
hospedado en el porvenir.

Juárez: la leyenda, el mito,


el hombre adelantado a su época,
Juárez: el legislador, el funcionario... el héroe;
miles de páginas dedicadas a tu nombre,
bibliotecas rebozantes sobre tu obra.

Tu nombre encierra el debate,


para unos eres el héroe,
para otros el demonio encarnado,
pero tus obras están vigentes.

Dirigido a la conciencia de los pueblos,


cual saeta veloz e imparable,
el apotegma juarista imperecedero,
retumba en aguas, cielos y montañas:
"Entre los individuos, como entre las naciones,
el respeto al derecho ajeno es la paz".
¿Dónde están los Juárez
que impulsarán la soberanía de nuestros pueblos?

¿Dónde están los estadistas


que harán empequeñecer la obra del Benemérito?
¿Dónde nacerán los hermanos
que traerán el futuro a estos días?
¿Dónde estás Juárez?
¿Dónde estás?
Poema a Benito Juárez
Por Leobardo Cruz Magariño

Era un niño que sacrificaba el juego por pastorear ovejas,


era del estado de Oaxaca, de sangre zapoteca,
cuando creció por su rectitud e ideales
fue llamado Benemérito de las Américas.

La madurez de un niño joven lo llevó a la superación


y al ser licenciado en derecho logró su profesión,
sin saber que en poco tiempo asentaría las bases de una
gran nación.

Juárez de sangre humilde y de mente brillante,


ocupó cargos en la administración,
fue diputado, gobernador, ministro de la Suprema Corte
y Presidente de mi nación.

Entre sus logros más grandes


se conocen las leyes de reforma
que fueron la separación absoluta
de los mandos de la iglesia con la administración pública.

Bajo la efigie de Juárez México se transformó


en una nación más justa y libre del opresor,
en las conciencias de los hombres y de los pueblos libres
proclaman el pensamiento juarista:

“Entre los individuos como entre las naciones el respeto al


derecho ajeno es la paz”

Juárez: hoy te invoco,


te imagino y te sigo,
a la luz de la actualidad te proclamo ejemplo de los pobres,
paladín de la soberanía y paradigma del libre pensador.
Benito juarez

En la sierra de oaxaca
en un viejo jacalito
nació un pobre niño indito
Su raza era zapoteca
y no hablaba el español
cuidaba a sus borreguitos
bajo los rayos del sol.
Fue un valiente mexicano
que a su patria defendió
llego a ser presidente
de esta gran nación
se llamo Benito Juarez
y por la libertad lucho¡¡¡
Pastorcito y Presidente

En casa lejana
de barro y depaja,
el niño Benito
nació una mañana.

Vestido de manta
y jerga de lana
soñaba mirando
el agua encantada.

Tocaba su flauta,
su flauta tocaba
y las ovejitas
balaban, balaban.

Y aquel indiecito,
calmando sus ansias
valiente se marcha
con rumbo a Oaxaca.

Y fue licenciado,
llegó a Presidente.
¡ Que viva el gran Juárez !
¡ Que vivan sus leyes!

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