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La importancia del espíritu de equipo en una empresa

Henry Fayol, apreciado como el padre de la teoría clásica de la administración, la cual es esencial para alcanzar los objetivos que no se
pueden lograr si se trabaja con una mentalidad individualista por lo que es crucial garantizar la coordinación de los esfuerzos individuales
de cada persona o recurso que conforman la organización, consideraba a la empresa como una unidad ya que ésta se encuentra conformada
no solo por departamentos, sino también por personas, gerentes y empleados, y a éstas ultimas hay que tomarlas en consideración en la
organización de una empresa. Con la creación de escenarios, Fayol buscó la manera de propiciar la eficiencia administrativa, es decir, la
generación de ganancias (utilidades) para la organización. Esta búsqueda dio lugar y resultó a una estructura de principios administrativos
y gerenciales que comulgan con el concepto de humanismo y explican la actuación que los gerentes deben tener al momento de organizar
a sus empleados y la forma en la que éstos deben interactuar con ellos. La implementación de estos principios dentro de la estructura
organizacional y administrativa de una empresa pueden verse influenciados por diversos factores como el tipo de personalidades de las
personas que integran el recurso humano, las circunstancias adversas que se encuentran presentes o aquellas que podrían presentarse, la
diversidad cultural y las formas de pensamiento, es por ello que hay que saber utilizarlos, y hacerlo con mesura e inteligencia, avocando a
la experiencia adquirida y la decisión para llevarlos a cabo evitando crear conflictos, caso contrario se presentarían un sin número de
dificultades. Estos principios tienen muy en cuenta al individuo, las personas, así como también tratan el éxito de las empresas y la
satisfacción de los diferentes intereses, por supuesto, los intereses económicos se ven tratados

Toda empresa que busque un desarrollo productivo sostenible debe estimular a todos los niveles de su organización el trabajar por un
mismo objetivo promoviendo, entre otros aspectos, la armonía, la coordinación y el compañerismo entre la gerencia y los colaboradores
de la misma. El abuso y la mal aplicación de controles, de reglas y de una presión laboral mal encaminada son capaces de generar división
de opiniones y consecuentemente la división entre el personal. Hay que buscar evitar las frustraciones en los trabajadores evitando por
ejemplo los sueldos injustos y los pagos a destiempo, las ordenes imprecisas y que no respetan la organización jerárquica de mando y
promoviendo la participación de los empleados en la toma de decisiones concediéndoles un margen de libertad para su actuación dentro
de la empresa. La desunión entre las personas que conforman una organización generalmente puede resultar como producto de una mala
administración, de una incomprensión de las operaciones y de las personas o del sacrificio del interés general de la empresa por y en
beneficio de un interés personal, individualista o incluso malévolo. Los gerentes y jefes deben poseer el talento y la habilidad para coordinar
los esfuerzos de todos los actores que conforman la empresa, deben ser capaces de estimular el crecimiento personal de sus subordinados
a través de la motivación para que ellos sean capaces de plantear sus propias ideas y recompensar el mérito de cada uno sin generar
envidias o presunciones evitando perturbar las relaciones interpersonales entre los trabajadores, impulsando la moral de sus empleados y
promoviendo una cooperación estrecha y amistosa entre gerentes y subordinados. De igual forma, los gerentes deben encontrar la manera
de hacer que sus empleados se sientan orgullosos de ser parte de la empresa logrando de esta forma lealtad por parte de sus empleados
y por parte de sus clientes contribuyendo a la creación de una atmosfera de trabajo de confianza y entendimiento mutuo constituyéndose
en una ventaja competitiva para la empresa frente la competencia.
En la actualidad no solo el personal (gerentes y subordinados) de la empresa es fundamental para el desarrollo productivo y competitivo
de sus operaciones, sino que también entran en juego los demás entes que una u otra forma influyen en la realización de las actividades y
en el logro de los objetivos que la organización se ha planteado. La armonía cohesión, el espíritu de equipo, debe buscarse y lograrse entre
la empresa y los actores comerciales y sociales que se hayan conformado por parte de personas (trabajadores) internos o externos a la
organización como pueden ser los proveedores, los sindicatos, las asociaciones y muchas otras agrupaciones que se pudieran llegar
conformar. Todas estas desempeñan o representan una función influyente en la administración de los negocios. Las empresas y las
diferentes organizaciones que llegan a formarse alrededor de esta como los gremios, las asociaciones, los sindicatos y otros convierten a
grupos de personas sin cohesión (trabajadores, gerentes, empleados) en verdaderas colectividades que trabajan codo con codo, sin
distinción de rango, cargo o poder, incluso cultura, por unos mismos objetivos, colectividades en las que los empleados tratan de igual a
igual con sus jefes y estos a su ves con los empleadores o dueños de las empresas.
Antaño la rivalidad entre las empresas con una línea comercial o productiva similar se encarnizaban en una lucha sin cuartel que muchas
veces haciendo caso omiso de los derechos de los trabajadores y de las personas incurrían en sueldos injustos, horas extras no renumeradas
ni reconocidas, competencia desleal, favoritismo, desigualdad de oportunidades entre mujeres y hombres o entre clases sociales, y una
extensa lista que amenazaban a la integridad organizativa de las empresas perjudicándose productivamente a si mismas. Hoy en día esa
competencia desmesurada se ha visto reemplazada por relaciones entre empresas más corteses, ya sean esta relaciones comerciales o no
comerciales, permitiendo que las empresas comulguen de común acuerdo la gran mayoría de sus intereses empresariales productivos y
comerciales.

El talento humano es crucial para el crecimiento productivo de toda organización empresarial ya que sin la participación activa de las
personas que conforman las empresas, éstas no serian capaces de luchar y hacer frente los cambios continuos que condicionan de una u
otra forma el mundo actual de las organizaciones, en el cual las empresas buscan incesantemente destacarse unas sobre otras. He aquí la
importancia de mantener un ambiente de trabajo armonioso y comunicativo entre todas las personas que conforman los diferentes niveles
organizativos.

Bibliografía:
[1] H. Fayol, “Administración industrial y general”, 14va. ed. Paris: Dunod Editeur, 1916, pp 44-46.
[2] Reddin Consultants, “Henry Fayol”, Management Today en español, Vol. Clásicos de la Gerencia, pp. 41-46, marzo 1986.