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Principio de inmediatez

La acción de tutela debe ser ejercida en un plazo razonable, contado a partir


del momento en que ocurre la vulneración del derecho fundamental, con el fin
de asegurar que no haya desaparecido la necesidad de proteger dicho derecho
y, en consecuencia, evitar que se desnaturalice la acción de tutela.

principio de integralidad.

Sentencia T 196/18

Por su parte, la propia jurisprudencia ha señalado que el principio de


integralidad supone que el servicio suministrado debe contener todos los
componentes que el médico tratante establezca como necesarios para el pleno
restablecimiento de la salud, o para la mitigación de las dolencias que le
impiden al paciente mejorar sus condiciones de vida. En ese sentido, este
Tribunal ha sido enfático al señalar que: “en virtud del principio de
integralidad en materia de salud, la atención y el tratamiento a que tiene
derecho el afiliado cotizante y su beneficiario son integrales; es decir, deben
contener todo cuidado, suministro de droga, intervención quirúrgica, práctica
de rehabilitación, examen para el diagnóstico y el seguimiento, y todo otro
componente que el médico tratante valore como necesario para el pleno
restablecimiento del estado de salud del paciente que se le ha encomendado,
dentro de los límites establecidos por la ley”.

A partir de la jurisprudencia antes reseñada, el principio de integralidad se


constituye como una garantía fundamental para que las personas que se
encuentran disminuidas en su salud, reciban una atención oportuna, eficiente y
de calidad.

la ley y la jurisprudencia han reconocido que en virtud del principio de


solidaridad[127] este apoyo puede ser brindado por familiares, personas
cercanas o un cuidador que no necesariamente debe ser un profesional de la
salud[128].

En suma, las EPS no están en la obligación de prestar la atención domiciliaria,


cuando se presentan las siguientes circunstancias:

“(i) Que efectivamente se tenga certeza médica de que el sujeto dependiente


solamente requiere que una persona familiar o cercana se ocupe de brindarle
de forma prioritaria y comprometida un apoyo físico y emocional en el
desenvolvimiento de sus actividades básicas cotidianas; (ii) Que sea una carga
soportable para los familiares próximos de aquella persona proporcionar tal
cuidado, y; (iii) Que a la familia se le brinde un entrenamiento o una
preparación previa que sirva de apoyo para el manejo de la persona
dependiente, así como también un apoyo y seguimiento continuo a la labor
que el cuidador realizará, con el fin de verificar constantemente la calidad y
aptitud del cuidado. Prestación esta que si debe ser asumida por la EPS a la
que se encuentre afiliada la persona en situación de dependencia.

SENTENCIA T 717/16

La pensión de invalidez, tal y como lo ha señalado esta Corporación, guarda


un estrecho vínculo con los derechos fundamentales al mínimo vital y a la
vida digna de las personas que han visto mermada su capacidad laboral en los
porcentajes legalmente establecidos. De igual manera, tiene una especial
conexidad con los principios de igualdad y de solidaridad por cuanto, como
regla general, en estos casos les es imposible a los afiliados al sistema de
pensiones acceder por sus propios medios y en forma autónoma a una fuente
de ingresos que les permita satisfacer sus necesidades básicas.

Al respecto, la Corte ha manifestado que tratándose del derecho al mínimo


vital de sujetos merecedores de especial protección, este es consecuencia
directa del principio de dignidad humana y, en el Estado Social de Derecho,
hace parte de la organización política, social y económica justa que fue
acogida como meta por el Constituyente primario bajo el principio de
progresividad.