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EARLY PUBLIC ARCHITECTURE IN SOUTHERN CHILE:

ARCHAEOLOGICAL AND PEDOLOGICAL RESULTS FROM THE MOCHA


ISLAND MOUNDS-AND-PLATFORM COMPLEX
Arquitectura pública temprana en el sur de Chile: resultados arqueológicos y
pedológicos desde el complejo de montículos y plataformas de Isla Mocha
La arquitectura pública es un rasgo que surgió al mismo tiempo que se desarrollaron las
sociedades complejas tempranas; por lo tanto, representa un aspecto clave para
comprenderlas. Los montículos y plataformas antropogénicos del sur de Chile corresponden
a las sociedades del período Alfarero tardío (1000–1550 dC) y a los grupos indígenas
históricos (desde 1550 dC hasta el presente) y son la manifestación más meridional de la
arquitectura pública en América. Este trabajo se centra en la excavación de un complejo
arquitectónico ubicado en Isla Mocha. A partir de la investigación desarrollada se identificó
la dinámica de construcción y se estableció su inicio alrededor del año 1000 dC, un momento
caracterizado por significativos cambios sociopolíticos y económicos en el sur de Chile. El
complejo tiene un área aproximado de 9,2 ha y un volumen de ca. 43.000 m3. Se vincula esta
información con complejos similares del área continental del sur de Chile con el objetivo de
ubicar este fenómeno en una perspectiva regional comparativa.
La arquitectura pública es una de las características clave de las sociedades complejas tempranas, ya
que la movilización masiva de los recursos necesarios para estos proyectos impidió que las sociedades
de menor escala las emprendieran. En las Américas y en otros lugares, la arquitectura pública tomó
diferentes formas, como montículos, plataformas, zanjas, empalizadas y terraplenes (Dillehay 1992a,
Iriarte 2006, Lesure y Blake 2002, Spencer y Redmond 1998). En este trabajo discutimos, desde una
perspectiva arqueológica y pedológica, un complejo de plataforma y montículo descubierto en la isla
Mocha (sur de Chile) y lo comparamos con sitios similares en el sur de Chile continental (Dillehay
1986, 2007, edición 2014). Nuestro objetivo es arrojar luz sobre las características convergentes y
divergentes de las comunidades indígenas en esta región desde ~ 1000 DC. Este documento también
se esfuerza por establecer un marco metodológico para el estudio de las características arquitectónicas
de los complejos públicos. Primero, presentaremos el contexto geográfico y social del sur de Chile y
la isla Mocha. Luego describimos el trabajo pionero de Dillehay en la construcción de montículos en
el área de Purén-Lumaco. Esto es seguido por los resultados de nuestra investigación, una discusión
de estos resultados y nuestras conclusiones.
Pedología: es el estudio del origen y formación de los suelos en su ambiente natural.

Meridional: Al sur

El sur de Chile y la isla de Mocha: su territorio y su gente


Entorno geográfico
La Isla Mocha está ubicada en el Océano Pacífico Sur a 38 ° 22 'S, a 30 km de la costa del sur de
Chile (Figura 1a). Se compone de escarpas abruptas que separan las plataformas elevadas de abrasión
marina del Pleistoceno de una terraza de abrasión marina del Holoceno (Figura 1c). La terraza marina
del Holoceno rodea toda la isla y consiste en una plataforma cortada por ondas directamente
erosionada en el lecho de roca, que corresponde principalmente a las formaciones Ranquil (Mioceno)
y Tubul (Plioceno) (Tavera y Veyl 1958), ambas de origen marino (Figura 2). Durante los últimos
6.000 años se han desarrollado una serie de 18 líneas de hendedura formadas por depósitos de arena,
grava y caparazón debido a la elevación tectónica, que provocó un retroceso de la costa de ~ 38 m
durante ese período (Nelson y Manley 1992). Debido al terreno escarpado y al denso bosque de la
cordillera central, la actividad humana actual y los asentamientos se encuentran en la terraza del
Holoceno, al igual que todos los sitios arqueológicos encontrados en la isla hasta la fecha.

Trayectorias humanas
A pesar de que el sur de Chile tiene uno de los registros más largos de ocupación humana en las
Américas (Monte Verde, ~ 14.500 cal BP [Dillehay 1997; Dillehay et al., 2008]), el primer período
de ocupación en la isla Mocha está fechado en un un período de tiempo tan breve como alrededor de
3400 cal BP (~ 1450 cal BC), después de lo cual la isla parece permanecer desocupada durante los
próximos 1.500 años (Campbell 2015a; Quiroz et al., 2000). Hacia ~1850 cal BP (~100 cal AD), la
primera evidencia de cerámica aparece en el sur de Chile (Adán et al 2016, Campbell y Quiroz 2015),
aunque los primeros siglos de este fenómeno (~1850-1550 cal BP [~ 100-400 cal AD]) todavía no
están completamente definidos. Le sigue el Período Cerámico Temprano (1550-950 cal BP [400-
1000 cal AD]), durante el cual el Complejo Pitrén es la unidad cultural e histórica predominante para
todo el sur de Chile (Adán y Mera 2011; Aldunate 1989; Mera 2014). En la parte continental, se
produce un cambio notable: desde los pequeños cementerios primitivos de Pitrén (no más de 10
tumbas) hasta los más grandes de Pitrén (hasta 50 tumbas), lo que probablemente denota grupos co-
residenciales más grandes, más sedentarios. Estas tumbas posteriores, en contraste con los entierros
tempranos indiferenciados, presentan cantidades variables de vasijas de cerámica e incluso han
producido artefactos inusuales como adornos metálicos y tejidos de lana de alpaca (Vicugna pacos).
Esta evidencia podría indicar un nivel emergente de diferenciación social que ocurre dentro de esta
sociedad (Adán y Mera 2011; Mera 2014; Mera et al., 2015; Ocampo et al., 2003).
En el caso de la Isla Mocha, las cerámicas también aparecen alrededor de 1850 cal BP (~100 cal AD),
marcando el punto de partida de su segunda ocupación humana. Aquí el complejo de Pitrén está
representado por hallazgos aislados y algunos componentes estratigráficos arqueológicos. Se puede
identificar una colonización efectiva y permanente de la Isla Mocha que data de aproximadamente
950 cal AP (~ 1000 aC cal, Campbell 2015a), que duró en el período etnohistórico.
El Complejo Pitrén fue seguido, en la sección norte del sur de Chile (incluida la Isla Mocha), por el
Complejo El Vergel, que es la unidad cultural e histórica predominante en esta región durante el
Período Cerámico Tardío (950-400 cal BP [1000-1550] cal AD]). Es importante señalar que la
transición entre Pitrén y El Vergel no parece implicar un reemplazo de la población, sino un cambio
significativo en los ensamblajes de materiales que caracterizan a cada complejo, principalmente la
decoración de cerámica y las prácticas funerarias (Adán et al., 2005; Aldunate 2005; Bahamondes
2010; Dillehay 1990a; Massone 2005). Además, hay una diversificación de los patrones de entierro
(entierro directo, troncos, cistas de piedra, urnas y montículos; Aldunate 1989; Bullock 1970;
Dillehay 1986), el desarrollo de una tradición de trabajo de metales generalizada (Campbell 2005;
Campbell et al. al. 2015), y las manifestaciones más tempranas de la arquitectura pública (montículos
y plataformas de tierra; Dillehay 2007). En términos de subsistencia, existe una clara y mayor
dependencia de recursos cultivados como la quinua (Chenopodium quinoa), maíz (Zea mays), frijol
(Phaseolus vulgaris), calabaza (Cucurbita sp.) Y cheatgrass (Bromus sp.), combinado con silvestres
como la fresa (Fragaria chiloensis), el maqui (Aristotelia chilensis) y las bayas (Rubus sp.), entre
otros (Bonzani 2014; Delgado 2016; Dillehay et al., 2007; Godoy 2016; Iriarte 2014; Massone et al.
2012; Roa 2016; Roa et al., 2015; Sánchez et al., 2004; Silva, 2010, 2014). Además, hay evidencia
de prácticas de caza y pesca y la posible crianza de camélidos (Lama sp.). Además, los sitios
residenciales del Complejo El Vergel son los más ubicuos y discernibles en todo el sur de Chile. En
la Isla Mocha, en particular, estas áreas domésticas varían de 4 a 15 ha en tamaño y presentan
depósitos profundos (80 a 150 cm) y ricos (Campbell 2011, 2015b, Quiroz y Sánchez 2005, Sánchez
1997). En conjunto, todas las pruebas anteriores son indicativas de un estilo de vida mucho más
sedentario, y un aumento muy probable en la población. En términos sociopolíticos, el Complejo El
Vergel parece corresponder a varias pequeñas unidades políticas o entidades políticas, cuyas
descripciones se ajustan plausiblemente a algún lugar entre sociedades transegalitarias y cacicazgos
simples (Bogucki 1999), marcando un aumento significativo en la complejidad social de su
predecesor Pitrén. La leve evidencia de la diferenciación de riqueza vis-à-vis el registro etnohistórico
ayuda a proponer un fenómeno de diferenciación social basado más en aspectos ideológicos, más que
en el control económico directo (Campbell 2011; Dillehay 2007).
Sociedades Transegalitarias definidas como aquellas en las cuales las personas adquieren estatus y poder más
allá de los poseídos por otras personas de edad y sexo similares.
El cacicazgo, mejor denominado como “cacicato“, es una forma de organización social y política de
comunidades indígenas, o tribales que se encuentra presente en todos los continentes del planeta (siendo
minoritario en los paises europeos), en donde la autoridad máxima de la tribu es el cacique, quien tiene autoridad
sobre los hombres guerreros o la jerarquía sacerdotal indígena (chamanes o curanderos).

Los grupos del Período Cerámico Tardío del sur de Chile se enfrentaron a la llegada de los europeos
alrededor del año 1550 DC; el nombre colectivo pero vago que utilizaron para referirse a ellos mismos
fue "reche": "la gente auténtica" (Adán 2014; Boccara 2007; Sauer 2015). Después de 50 años de
ocupación de esta área, los europeos fueron expulsados permanentemente al norte de los ríos Biobio-
Laja. Un país indígena independiente surgió en 1604 y duró hasta 1882, cuando fue conquistado por
el estado chileno. La sociedad durante el período etnohistórico, en contraste con la prehistórica, está
marcada por la cría de ganado, incursiones y una economía comercial, así como la consolidación o el
fortalecimiento de una estructura de cacicazgo en ciertos sectores del sur de Chile (Bengoa 2003;
Boccara 2007 ; Dillehay 2007; Zavala 2008). Hacia mediados del siglo XVIII, una nueva identidad
étnica surgió de "reche" y se consolidó claramente como "mapuche". Finalmente, la integración del
pueblo mapuche en Chile a fines del siglo XIX, aunque resultó en la disolución de su autonomía
política y la mayor parte de su estructura social no condujo a la desaparición de sus tradiciones y
mundo ideológico. En contraste con el continente, la isla Mocha durante los siglos XVI y XVII nunca
fue ocupada por europeos. Aún así, su población indígena fue visitada intermitentemente por
exploradores europeos que comerciaron con los isleños y / o los allanaron (Quiroz y Olivares 1997).
Esta situación continuó hasta que las autoridades españolas trasladaron por la fuerza a la población
de la isla al continente en 1685-1687 dC, lo que provocó un brusco final de su segunda ocupación
humana (Goicovich y Quiroz 2008; Quiroz 1994). Después de esto, la Isla Mocha permaneció
desocupada durante los próximos 160 años. En la década de 1840, una tercera ocupación humana
comenzó por agricultores chilenos (Pizarro 1990) que son los antepasados de la mayoría de la
población actual. Implementaron una economía basada en la ganadería y la agricultura no mecanizada
a baja escala.
Montículos en el sur de Chile:
el caso de Purén-Lumaco En el sur de Chile, los montículos y plataformas antropogénicos han sido
reconocidos recientemente como una característica del Período Cerámico Tardío (AD 1000-1550) y
de los grupos Reche-Mapuche (AD 1550-presente). Esto se debe principalmente a los esfuerzos de
Dillehay (1986, 1990b, 1992b, 1992c, 1995a, 1995b, 1999, 2002, 2006, 2007, edición 2014, Dillehay
y Saavedra 2003, 2010; Seguel et al., 2005), aunque las indicaciones anteriores se pueden encontrar
en fuentes etnohistóricas (Molina 1795: 90; Nu'n~ez de Pineda 2001 [1673]: 498-502) y trabajos
arqueológicos (Gordon et al., 1972-1973). Además, también hay pequeños túmulos funerarios en el
sur de Chile (Dillehay 2007: 91-92, 2014: 16; Latcham 1916: 138-140, 1924: 524-525, 1928: 207)
que deben distinguirse de las características mencionadas; estos túmulos no alcanzaron la escala
espacial o transmiten el mismo ritual y la misma importancia política que los montículos y las
plataformas para los grupos indígenas prehistóricos, etnohistóricos y etnográficos. Según Dillehay
(2007: 37), los montículos están presentes en diferentes áreas del sur de Chile. Purén-Lumaco tiene
la mayor cantidad de montículos en más de 300; es también donde todavía se usan, construyen e
incorporan a la vida Mapuche. Estos montículos tienen entre 5 y 50 m de diámetro y 1 y 18 m de
altura, y la mayoría están agrupados en complejos de 9 a 12 montículos o rehuekuel (Dillehay 2007:
17, 94, 279-281). Purén-Lumaco tiene un área de aproximadamente 250 km2, y según los cálculos de
Dillehay (2007: 305-306, 311), podría contener una población de 10,000 a 30,000 en el período
prehistórico tardío (AD 1000-1550) y en el año 1800 DC . La investigación etnográfica de Dillehay
ha recuperado una variedad de conceptos relacionados con los montículos (2007: 16-22, 159).
Primero, de el nombre montículo en el idioma Mapudungun es kuel, que significa "un montículo
socialmente construido donde residen espíritus ancestrales, ocasionalmente se entierra a personas
importantes y se realizan rituales públicos", mientras que ñichi es "la superficie nivelada
culturalmente, o plataforma de cima "Un término asociado es rehuekuel, que se refiere a" montículos
sagrados y colinas que están artificialmente niveladas, donde se encuentran uno o varios kuel y donde
a gran escala nguillatun (fertilidad) y otras ceremonias públicas son patrocinadas por múltiples
patrilineales. "Estos rehuekuel entonces están" asociados con campos viejos de nguillatun y palín
(ballgame) y altares sagrados (llangi-llangi). "Finalmente, reñinmapu son" las capas de suelo
artificialmente preparadas que forman los montículos ", y kueltun se refiere a" el acto ritual de tapar
el kuel con capas de suelo individuales que son ofrendas a los antepasados y deidades ".
Dillehay propone que la construcción de montículos en Purén-Lumaco y en otras partes del sur de
Chile "estuvo relacionada con el crecimiento de la población, la emulación social, los festivales
competitivos y las relaciones de poder diferencial entre linajes en valles altamente fértiles y
circunscritos" (Dillehay 2007: 34). A su vez, "la ausencia de kuel arqueológico en algunas áreas
sugiere que las sociedades locales nunca activaron un nivel necesario y suficiente de estratificación
social y complejidad para desarrollar la construcción de montículos" (Dillehay 2007: 312). Por la
misma razón, "aquellas poblaciones en la región que no han construido y adorado montículos, por lo
general lo hicieron y no exhiben los mismos tipos de organización social y éxito militar [que las
poblaciones que construyen túmulos]" (Dillehay 2007: 22).
Las áreas donde se construyen los montículos corresponden a "espuelas, crestas o promontorios,
generalmente en su punto más alto o en un ángulo único que los distingue visualmente y los contrasta
visiblemente en el horizonte en múltiples direcciones (...). Los montículos también se limpian de
vegetación para que puedan verse desde varios ángulos y distancias "(Dillehay 2007: 322). Además,
los informantes (Dillehay 2007: 267) indican que el suelo utilizado para un montículo se lleva desde
diferentes áreas del valle, lo que se refleja en los diferentes colores observables en la estratigrafía del
montículo y representa la participación de diferentes linajes en su construcción.
Según Dillehay, las actividades de construcción de montículos y túmulos están íntimamente
integradas con los aspectos rituales y políticos de las comunidades indígenas prehistóricas e históricas
en el sur de Chile, virtualmente convirtiéndose en su eje ideológico. Como tal, las funciones de los
montículos eran diversas (Dillehay 2007: 224). Una de ellas fue "servir como parcelas funerarias para
líderes importantes", aunque no todos los montículos cumplieron este rol (Dillehay 2007: 298).
Además, las comunidades Mapuche hoy tienen ceremonias nguillatun en algún rehuekuel. En estos
campos, "los participantes cocinan, comen y residen durante varios días" (Dillehay 2007: 61). El
campo es "semicircular o en forma de U rectangular con la abertura hacia el este" y es "sagrado, nunca
arado, y siempre ubicado en un área plana adyacente o con vista a una masa de agua (arroyo, río o
laguna) "(Dillehay 2007: 183-184).
Los montículos y la plataforma de Mocha Island
Nuestro estudio de caso de investigación se centra en un complejo de plataforma y montículo
recientemente descubierto en la isla Mocha (Campbell 2011). Dada la pequeña escala de esta isla (50
km2) y su población nativa (estimada en aproximadamente 1,500; Texto complementario 4), así como
su posición geográfica marginal en el sur de Chile, sirve como un excelente caso de estudio para
contrastar y complementar las vistas ya avanzado por Dillehay (2007, ed 2014) en relación con los
procesos históricos, sociopolíticos y técnicos detrás de la construcción de montículo en el sur de Chile
y en otros lugares.
Este complejo arquitectónico (rehuekuel en terminología mapuche) está ubicado en la parte noreste
de la isla Mocha en una terraza marítima del Holoceno (Figura 1d). Se encuentra en una zona llana a
43 msnm y aproximadamente a 650 m de la costa actual, en un nivel que está por encima de la línea
de hendidura más alta de la terraza del Holoceno (Nelson y Manley 1992). Esta área está entre
corchetes por un brazo de la cordillera central al norte y un antiguo deslizamiento de tierra al sur,
mientras que al este está abierto, frente al océano y, a través de eso, el continente. Este
posicionamiento crea una configuración bastante amphitheatric para el complejo sí mismo (Figura 3
y Figuras suplementarias 1 y 2). El área está cubierta de pasto y se utiliza para la cría de animales en
lugar de la agricultura, lo que ha ayudado a preservar todo el complejo y proteger la integridad del
suelo.
El complejo consiste en una plataforma o superficie nivelada extensa (ñichi en terminología
Mapuche), que tiene una forma elíptica y cubre ~9.2 ha. Sobre esto hay dos montículos uno al lado
del otro, o kuel. Aunque no existe una distinción clara entre la plataforma y las bases del montículo,
debido a que constituyen una continuidad antropogénica única, los montículos se elevan desde el
nivel del suelo circundante presente en aproximadamente 2,8 m para el Montículo Norte y 3,1 m para
el Montículo Sur.

Materiales y métodos
El complejo de montículos y plataforma se investigó utilizando dos estrategias complementarias. La
primera era una trinchera orientada desde la cima del Montículo Norte al espacio entre los dos
montículos. El objetivo de la zanja era acceder a la estratigrafía del montículo y alcanzar el paleosol
original. La segunda estrategia involucró un conjunto de 49 núcleos de sinfines distribuidos por toda
la plataforma, además de más allá (Figura 4a). El objetivo fue estimar la extensión y profundidad de
la plataforma y su estratigrafía en diferentes puntos, a fin de comprender mejor los esfuerzos de
construcción implicados.
Se realizó un levantamiento topográfico utilizando un GPS diferencial y una estación total de más de
45 ha, centrada en los montículos. Los datos del núcleo Auger se usaron para crear mapas topográficos
de la superficie actual y la paleosuperficie antes de la construcción de montículos y plataformas
(Figura 4b y 4c). Los núcleos de barrena que alcanzaron un punto más allá de la plataforma sin el
paleosuelo se encuentran en los ejes norte-sur y este-oeste. La rejilla de la paleosuperficie se creó al
restar la profundidad de la superficie del paleosuelo de la altitud de la superficie actual (figura 3
complementaria).
Para comprender las etapas de construcción del complejo arquitectónico y los materiales potenciales
utilizados para construir el complejo, realizamos un estudio general de los suelos en la parte oriental
de la isla, además de estudiar la zanja y dos perfiles de suelo ubicados en los extremos opuestos del
zanja montículo (Figura 5 y Figura Suplementaria 4). Los perfiles en la zanja se denominan perfil
superior del montículo (MP) y perfil base del montículo (MB). En nuestro estudio de suelos,
observamos que generalmente había dos tipos de suelo que podían diferenciarse por su material
original: los que se formaron en depósitos terciarios de las formaciones Tubul y Ranquil, y los que se
desarrollaron en arena calcárea cuaternaria (Figura 2). Estos dos tipos de suelo son muy diferentes en
color y textura y, por lo tanto, son muy fáciles de distinguir entre sí. Describimos detalladamente un
perfil para cada uno de estos tipos de suelo cerca del complejo arquitectónico, uno ubicado en el
antiguo deslizamiento de tierra (perfil LP), que corresponde al material principal terciario, y otro
ubicado hacia el norte en el mismo nivel que el complejo (perfil CQ ), que se desarrolló sobre la arena
calcárea cuaternaria (Figura Suplementaria 5). Los suelos que se desarrollaron en el material parental
terciario tienden a ser de textura franca (perfil LP), mientras que los suelos desarrollados en el
material parental cuaternario tienen texturas de suelo franco arenoso o de arena franca (perfil CQ).
Para cada horizonte del suelo, se analizaron el color (tabla de colores Munsell), la textura y la
friabilidad, mientras que se tomaron muestras adicionales para el análisis micro morfológico.
Nuestras descripciones micro morfológicas se basaron en la terminología propuesta por Bullock y
colegas (1985). La textura del suelo se examinó para detectar paleosol debajo del montículo en el MP
y para el perfil CQ. La densidad aparente se midió usando el método clod.
Se recogieron muestras de carbón para datación 14C del paleosuelo Ab en los perfiles MP y MB. Las
fechas se calibraron utilizando el software Calib 7.0 (Stuiver et al., 2005) y la curva de calibración
SHCal13 (Hogg et al., 2013). Las muestras para el análisis carpológico se tomaron del material de
paleosol del MP. El material del suelo se procesó con un sistema de flotación asistido por máquina.
También se analizaron restos arqueológicos culturales recuperados.
El complejo arquitectónico de la Isla Mocha está estructurado alrededor de dos montículos ubicados
sobre una plataforma que cubre un área de aproximadamente 400 por 300 m, y que tiene un espesor
de ~ 2.4 m por debajo de donde se encuentran los montículos (es decir, excluyendo el espesor de los
montículos ) Los materiales de relleno en los montículos y plataforma consisten en suelo de material
parental no consolidado relacionado con depósitos sedimentarios de arcilla fosilífera con moldes de
moluscos y arenisca, que corresponden a las formaciones Tubul y Ranquil. Este material es diferente
del material subyacente (paleosol), que se compone de arenas, gravas y depósitos de fragmentos de
conchas de edad cuaternaria. Como resultado, es fácil separar estos dos materiales en la columna
estratigráfica. Dado el registro del rápido ascenso de la isla en los últimos 6.000 años (Nelson y
Manley 1992), es posible estimar que en el momento de la construcción del montículo, la orilla del
mar estaba a menos de 200 m de distancia.
Características macro morfológicas del suelo. Para el montículo, se describieron dos perfiles en cada
extremo de la zanja (Texto suplementario 1 y 2). Una (MP) se extendía desde la cima de la cima del
montículo hasta una profundidad de 514 cm, y el otro perfil (MB) se extendía desde la base del
montículo hasta una profundidad de 97 cm.
El MP consistió en dos secciones principales (Figura 5 y Figura Suplementaria 4): de 0 a 474 cm,
correspondiente al material de suelo depositado antropogénico, y de 474 a 524 cm, correspondiente
al paleosuelo enterrado después de la construcción del complejo. La primera sección de MP
comprende ocho horizontes con una discontinuidad a una profundidad de 225 cm, que segrega
claramente dos fases de construcción. El paleosol subyacente comprende cinco horizontes.
El MB tiene tres horizontes, que cubren una secuencia enterrada de cinco horizontes (Figura 5 y
Figura Suplementaria 4); a una profundidad de 45 cm, se encontró que el horizonte Ab1 contenía
carbón. La última secuencia corresponde al desarrollo del suelo sobre el montículo y el material de
relleno de la plataforma, mientras que los horizontes a superiores corresponden al material
erosionado, principalmente del montículo que se depositó sobre la secuencia original.
La discontinuidad dentro del MP consiste en un límite abrupto que separa dos capas que difieren en
color, la cantidad de fragmentos gruesos que contienen y sus consistencias. Ambas fases de
construcción usaron materiales similares, removidos de los depósitos de formación Ranquil y Tubul,
que se encuentran en diferentes etapas de meteorización y consistencia (Figura Suplementaria 6 y
Texto Suplementario 3). Los fragmentos de arcilla y arena de origen sedimentario están claramente
separados del material de relleno degradado del suelo. Estos materiales sufrieron procesos
pedogénicos indicados por la presencia de color y el desarrollo de la estructura, así como
características de iluviación de arcilla y un horizonte superior de color oscuro, que refleja la
acumulación de materia orgánica. Este desarrollo pedogénico del perfil se puede ver claramente a una
profundidad de al menos 437 cm. El grado de mezcla del material, las características del desarrollo
pedogénico antes de la transferencia del material y la similitud con el perfil descrito en el
deslizamiento de tierra cercano (LP [Figuras 1c y 5 y Figura Suplementaria 2]) indican que un
material de origen similar observado en LP se utilizó para construir el montículo.
Las diferencias entre el material de relleno superior y el paleosol subyacente son claras (Figura 6).
Hay un límite abrupto y un cambio claro en el contenido material, así como la presencia de un
horizonte oscuro, que refleja un Ahorizon anteriormente expuesto que acumuló una cantidad
significativa de materia orgánica, dándole un color oscuro característico. El contacto entre los dos
materiales aparece como una capa gris suave y continua con ceniza y una gran cantidad de carbón. El
material parental del paleosol corresponde a la arena compuesta de fragmentos de conchas de la edad
del Holoceno (Nelson y Manley 1992).
El perfil de CQ expuesto en el mismo nivel que el paleosol muestra una secuencia con horizontes Ap
y A2 bien desarrollados, con un desarrollo pedogénico de hasta al menos 37 cm (Figuras
complementarias 4 y 5). Este perfil corresponde a un suelo con una edad de exposición inicial similar
a la del paleosuelo, pero con exposición continua (Figura 4 y Figura 3 complementaria). El paleosuelo
enterrado en el MP tiene un horizonte A de 11 cm de espesor, que revela que la superficie sobre la
que se construyó el montículo correspondía a un suelo joven y pobre.
Plataforma y montículos Dimensiones. Se generaron dos superficies topográficas. La primera
superficie (Figura 4b) corresponde a la paleosuperficie que existía antes de que se construyeran los
montículos y la plataforma. Su techo estratigráfico fue el contacto entre el relleno de la plataforma y
el complejo de montículos y un horizonte A enterrado (equivalente al horizonte 3Ab en las Figuras 5
y 6). Para los núcleos de la barrena donde no se encontró el paleosol, y para aquellos puntos más allá
de la prospección del núcleo del barreno, se asumió que la superficie del paleosuelo era equivalente
a la superficie presente. La segunda superficie (Figura 4c) corresponde a la superficie actual.
El área calculada del complejo está entre 5.5 y 12.8 ha, con un promedio de 9.2 ± 3.7 ha. La diferencia
entre estos valores resulta del cálculo del área de la plataforma estudiada con los núcleos de la barrena
(5.5 ha) y el valor obtenido después de interpolar todos los puntos más allá de esa encuesta (12.8 ha;
Figura 4). Utilizando estos valores, se obtuvo un volumen promedio de 42.996 ± 2.900 m3 para el
material utilizado para construir la plataforma y los montículos. Por simplicidad, tomaremos los
promedios como los valores más adecuados. La densidad aparente de la plataforma y el relleno del
montículo es de 1,35 mg / m3, lo que corresponde a 58,045 toneladas de material de relleno. Fechas
absolutas. La primera muestra se tomó del horizonte de paleosuelo Ab enterrado en el MP, y
proporcionó una fecha de 1096 ± 37 BP (AA 89415). La segunda muestra fue tomada del Abhorizon
en el MB, dando una fecha de 135 ± 15 BP (KCCAMS 109404, Tabla 1). La fecha más antigua
proporciona el tiempo máximo desde que el paleosuelo fue enterrado bajo el relleno del complejo
arquitectónico. Implica que la construcción del complejo comenzó alrededor de la transición
Cerámica Temprana a Cerámica Tardía. No obstante, la existencia de al menos dos eventos de
construcción discernibles en el Montículo Norte sugiere que gran parte de su construcción se puede
atribuir al período Complejo Cerámico El Vergel Tardío. La fecha posterior probablemente
corresponda a la recolonización de la Isla Mocha en la década de 1840. Esta ocupación incluyó
limpiar el bosque con fuego para abrir áreas para la agricultura (Cañas Pinochet 1902). En este caso,
los sedimentos que se erosionaron desde el montículo ayudaron a preservar esta fina capa de carbón,
y esto nos permite suponer que un horizonte más grueso cubría el montículo hasta que se erosionó
durante la recolonización.
Restos Arqueológicos. La excavación de la zanja del montículo y los núcleos de la barrena revelaron
que el material de relleno utilizado para construir tanto el montículo como la plataforma carecía por
completo de cualquier material cultural. En cambio, los únicos restos arqueológicos se recuperaron
del paleosuelo, y más específicamente del horizonte Ab (Figura 7).
En la trinchera del montículo, el paleosuelo proporcionó nueve tiestos de cerámica no diagnósticos
sin decorar, siete fragmentos de hueso (dos de Spheniscus sp y cinco indeterminados) y dos líticos
(una pequeña piedra arenisca y una escama de esquistos). Los núcleos Auger # 12 y # 24, directamente
adyacentes al North Mound, produjeron un tiestos de cerámica sin decorar y cuatro fragmentos de
hueso indeterminados, respectivamente. Finalmente, una encuesta de todo el área del complejo
arquitectónico encontró dos tiestos de cerámica y seis líticos; estos no fueron ni cronológicamente ni
funcionalmente informativos.
Los sedimentos del material paleosol de la trinchera MP revelaron la presencia de una muestra de
taxa botánicos (Tabla Suplementaria 2); estos restos deben ser anteriores a la construcción del
complejo arquitectónico. Tanto el Chenopodium sp. y Poaceae son parte de los conjuntos
arqueobotánicos de la Isla Mocha. El primero podría ser una variedad de chenopodium o quinoa
silvestre (Chenopodium quinoa), mientras que el segundo probablemente corresponde a un cheatgrass
recolectado y / o cultivado.

Discusión
La construcción de complejos arquitectónicos como el descrito aquí es una de las características de
algunas comunidades indígenas prehistóricas e históricas tardías en el sur de Chile. Dillehay (1986,
2007, 2014) ha informado extensamente sobre estos complejos, principalmente a través de su
investigación en Purén-Lumaco. Nuestra discusión a continuación, tomará un enfoque comparativo,
contrastando los sitios de Purén-Lumaco con el complejo de la isla de Mocha descrito anteriormente.
Dillehay indica que algunos de estos complejos arquitectónicos o rehuekuel consisten en una
plataforma o ñichi, y un montón (s) en la parte superior de la misma, llamado kuel. Ese es el caso en
la Isla Mocha también. Sin embargo, lo que es diferente y sorprendente es el tamaño y el volumen
del complejo de la isla Mocha.
Utilizando los datos de Purén-Lumaco (Dillehay 2007; Dillehay y Saavedra 2010, 2014), hemos
estimado que las plataformas continentales miden desde 0.04 ha (Ñachekuel [Dillehay y Saavedra
2010: 201]) hasta 3.2 ha (Rehueñichikuel [Dillehay y Saavedra] 2010: 226]), aunque la mayoría no
son más de 0.2 ha. Sin embargo, se debe tener en cuenta que el área de Purén-Lumaco ha estado sujeta
a actividades forestales, agrícolas y públicas (por ejemplo, construcción de carreteras), lo que
ciertamente ha ocasionado la pérdida de material de relleno en algunos de estos complejos. En
contraste, la plataforma en la Isla Mocha cubre ~9.2 ha. Este aspecto es aún más sorprendente cuando
se considera que las estimaciones de la población nativa para la isla Mocha alcanzan solo hasta
aproximadamente 1.500, mientras que las estimaciones de población para Purén-Lumaco están en el
rango de 10.000 a 30.000. En términos de trabajo per cápita, este proyecto de construcción individual
puede haber sido mucho más exigente para la gente en la Isla Mocha que en Purén-Lumaco, si no
para los muchos más rehuekuel que se construyeron en Purén-Lumaco. Por lo tanto, a largo plazo, la
demanda de habitantes de la parte continental podría haber sido mucho mayor que en la isla Mocha.
De hecho, en el caso de la Isla Mocha, la naturaleza de los sedimentos de relleno les permite aislarse
más fácil y claramente del paleosuelo. El material original del paleosol es un material cuaternario rico
en conchas, mientras que los suelos de sedimentos no consolidados de las formaciones Ranquil y
Tubul se usaron para el material de relleno, dándole una textura, color y consistencia que son distintas
del paleosol.
Otro punto de comparación son los montículos en sí. En la isla Mocha, el sedimento de relleno estaba
completamente desprovisto de material cultural, y la explicación más probable de esto es que el
sedimento provino del deslizamiento de tierra cercano formado sobre las formaciones Ranquil y
Tubul, que es la fuente más cercana de material con estas características. Por otro lado, para Purén-
Lumaco, Dillehay (2007, ed 2014) informa sobre la presencia de características arqueológicas, como
diferentes capas de color y eventos de quema, y materiales culturales como cerámica y restos
faunísticos. También ausentes en la Isla Mocha se distinguen "capas de suelo artificialmente
preparadas" o reñinmapu como las encontradas en los montículos de Purén-Lumaco, agregadas como
parte de los rituales de kueltun. Estas características implican lo siguiente para esta última área: a) el
uso de sedimentos que ya contenían restos culturales de, por ejemplo, basurales domésticos; b) la
adición de restos culturales, así como capas de suelo, a los sedimentos de relleno como, por ejemplo,
ofrendas; o c) ambos. De hecho, Dillehay y Saavedra (2014) describieron montículos formados por
cientos de bolsas diferentes de poncholoads (mantas tejidas para transportar tierra) que corresponden
a cargas individuales de suelos de diferentes texturas y colores. Los diversos suelos de Purén-Lumaco
se han relacionado con series de suelos ubicadas en diferentes partes del valle (Seguel et al., 2005,
2014). La diversidad de suelos utilizados para la construcción de montículos fue particularmente
pronunciada durante el período prehispánico en Purén-Lumaco, mientras que se utilizaron materiales
de suelo más homogéneos para los niveles hispanos (Dillehay y Saavedra 2014: 217-220). El uso de
suelos diversos se interpretó como la representación de las relaciones entre los linajes de los
constructores de montículos, con diferentes suelos provenientes del territorio de cada linaje (Dillehay
y Saavedra 2014: 218).
Por el contrario, en la isla Mocha, la homogeneidad del material de relleno hizo que fuera
extremadamente difícil aislar diferentes eventos de construcción. Fue posible identificar solo un
límite entre etapas, que no presenta un horizonte A enterrado. La ausencia de suelo enterrado dentro
del relleno del montículo podría reflejar un proceso de construcción rápida, tal vez con un breve
descanso entre los dos eventos de construcción. Los suelos jóvenes de edad conocida en la isla
muestran altas tasas de producción de suelo: Bahlburg y Spiske (2012) describieron suelos de 5 a 10
cm de espesor en la orilla levantados después del terremoto de 1835. Debido a que la producción del
suelo disminuye exponencialmente a medida que aumenta la profundidad (Heimsath et al., 1997),
esperamos altas tasas iniciales de formación de suelo para las décadas iniciales (como lo demuestran
los suelos de 5 a 10 cm de grosor después de 175 años). La ausencia de un suelo muy delgado dentro
del terreno nos permite pensar en términos de un período de descanso único que podría no haber
excedido la duración de un siglo.
Esto significa que la construcción de los montículos fue muy probablemente un proceso rápido y
continuo. La ausencia de cualquier material datable o cronológicamente diagnóstico dentro del relleno
del montículo nos impide estimar el momento preciso de la construcción. Sin embargo, el grado de
desarrollo pedogénico del suelo en la plataforma y los montículos después de su construcción nos
permite interpretar un largo período de formación del suelo basado en los siguientes hechos: espesor
y desarrollo pedogénico del suelo MB (52 cm), la cantidad de erosión material que constituye los tres
horizontes superiores A (55 cm) y el grosor promedio de 24 cm para el horizonte A de la plataforma.
Teniendo en cuenta los valores de producción de suelo en la isla Mocha, un suelo de 24 cm de espesor
(considerando el espesor del horizonte A de MB) debería haber estado expuesto durante ~560 años
como mínimo. Esto implica que los montículos y la plataforma ya habían estado allí durante al menos
cinco siglos antes del comienzo de la ocupación actual (1840 AD), lo que sugiere que la construcción
del complejo arquitectónico finalizó alrededor del año 1300, con un tiempo de construcción máximo
de alrededor de 300 años. En ese momento, los montículos habrían sido visibles desde la costa.
Como se indicó, la construcción del complejo comenzó alrededor del año 1000. Este fue un momento
de cambios significativos en el sur de Chile, reflejado en la incorporación de nuevas tecnologías y
bienes, mayor densidad de población y, casi con seguridad, la aparición de una organización social
más compleja. Por lo tanto, emprender un proyecto de construcción de esta escala no es inesperado.
Es importante indicar que, en ese momento, el área seleccionada para el complejo de plataforma y
montículo debe haber contenido uno de los pocos suelos desarrollados de las llanuras del Holoceno
que rodean la isla Mocha, ya que estaba ubicado en una de las pocas terrazas más antiguas sobre la
38 m de línea de cadena (Nelson y Manley 1992).
Dado que una colonización efectiva y permanente de la Isla Mocha puede fecharse desde AD ~ 1000
en adelante, y dado que los niveles base de las ocho comunidades (áreas domésticas expansivas que
varían de 4 a 15 ha que se asemejan más a las viviendas) se identificaron en la isla (Figura 2) la fecha
de ese momento y / o sus basurales aumentan dramáticamente desde ese momento (Tabla
Suplementaria 1), el comienzo de la construcción en este complejo arquitectónico puede interpretarse
como un "evento fundacional" para la comunidad de la Isla Mocha. Esta fecha también coincide con
los cambios en la vegetación de la isla y la disminución de las especies forestales, registrada en el
registro palinológico de una columna estratigráfica cercana (Le-Quesne et al., 1999). Esto ocurrió
contemporáneamente con la presencia de carbón en el registro, lo que sugiere actividades de limpieza
forestal que probablemente se llevaron a cabo para habilitar el espacio para el pastoreo de camélidos
(Camelidae sp.) Y las actividades agrícolas. Además, la fecha AD ~ 1300, tomada como un hito para
la conclusión de la construcción del complejo, marca un momento en el que estas ocho comunidades
ya estaban establecidas, en base a las fechas absolutas obtenidas para ellas. Estas características son
una reminiscencia del trabajo etnográfico de Dillehay en Purén-Lumaco. Indica que algunos
complejos de montículos o rehuekuel sirvieron como la plaza donde se realizaban actividades rituales,
políticas y / o festivas. En la Isla Mocha, la propia naturaleza del sedimento de relleno utilizado para
construir el complejo arquitectónico -con su notable diferenciación de cualquier material circundante,
en términos de color y textura- nos permite proponer que fue la intención deliberada de los habitantes
indígenas de separó esta área, creando un espacio único que se distinguía inequívocamente por su
apariencia y donde un límite físico visible marcaba si uno estaba dentro o fuera de este espacio. De
hecho, no menos de 600 m separan este complejo arquitectónico de los sitios domésticos más cercanos
(P29-1 y P31-1, Figura 1d), y debido a su ubicación similar a un anfiteatro, no hay intervisibilidad
entre el complejo y estos sitios. De hecho, el suelo en el sitio P29-1, que se formó en un material
parental de arena calcárea similar al CQprofile, no se utilizó en la construcción de los montículos y
la plataforma. Estas características nos llevan a proponer que el complejo era un espacio
verdaderamente público, no perteneciente a ninguna comunidad isleña en particular.
Además, desde dentro del área de la plataforma es posible distinguir al menos dos franjas de tierra.
Estos tienen aproximadamente un metro de ancho y 100 a 200 ml de longitud, que se extienden desde
los montículos hasta el borde sur (el antiguo deslizamiento de tierra) de este espacio ceremonial
aparente (Figura 8). Inicialmente, interpretamos estas franjas como posibles calzadas (Campbell
2011: 206-207), pero sin descartar esa posibilidad, también nos inclinamos a pensar que estas pueden
corresponder a los límites de un campo para el juego de palín. Según López (2011: 147-158), los
campos de palín se demarcan cavando una zanja y forrando la tierra removida a lo largo de los bordes
del campo. El tamaño de los campos de palín varía significativamente, oscilando entre 50 y 500 m de
largo y 5 a 83 m de ancho. Las implicaciones ya avanzadas del complejo de la isla Mocha son aún
más notables si se considera que es el único sitio de esa índole en toda la isla, un punto respaldado
por la encuesta de cobertura completa que realizamos (excluyendo el bosque central empinado). Por
lo tanto, este complejo habría sido el centro ideológico central para toda la población indígena de la
isla. Esta situación vuelve a ser un claro contraste con Purén-Lumaco, donde se han identificado más
de 300 montículos. Como tal, podría indicar que la Isla Mocha no alcanzó el grado de complejidad
social alcanzado en Purén-Lumaco, y que la población de la isla no tuvo que mantener un nivel similar
de actividad de construcción a lo largo de los siglos. Aún así, el complejo arquitectónico de la Isla
Mocha puede denotar la existencia de una situación política mucho más jerárquica o consolidada en
comparación con Purén-Lumaco, que impidió la difusión de esta práctica de construcción a otros
sectores de la isla. Vale la pena mencionar que las fuentes etnohistóricas españolas, holandesas e
inglesas (Campbell 2011: 298-354) indican explícitamente la existencia de individuos de prestigio
social e importancia política en la Isla Mocha. Además, uno de estos exploradores (Van Noort 1600
[Ijzerman 1926: 54-58; Van Meurs 1993]) llegó a la isla cuando sus habitantes celebraban un festival,
sorprendentemente análogo a los informes etnográficos de Dillehay sobre las ceremonias que ocurren
en la actualidad. en el rehuekuel Purén-Lumaco. Aún así, los puntos de vista opuestos que surgen de
la Isla Mocha y Purén-Lumaco también podrían representar diferentes enfoques sociales, políticos e
ideológicos para la construcción, uso y significado de la arquitectura pública temprana.
Volviendo a un aspecto diferente de la construcción de túmulos, vale la pena mencionar el mito
mapuche de la lucha entre las serpientes de agua y tierra, Cai-Cai y Tren-Tren, respectivamente, en
la cual la humanidad se salva escapando a la cima de Tren-Tren y luego haciendo un sacrificio
humano (Foerster 1993). Por lo tanto, en un territorio tan propenso a los terremotos y tsunamis como
el sur de Chile (Ely et al., 2014; Garret et al., 2015; Huellas Mapuches 2011; Lenz, 1912), construir
un montículo puede asumir la importancia de crear un Tren, donde el mito se recrea a través de
sucesivas construcciones, rituales y ofrendas. De hecho, en Purén-Lumaco, el kuel más grande e
importante es Tren Trenkuel (Dillehay 2007: 106). En el caso de la Isla Mocha, es posible que el
material de relleno provenga del gran derrumbe antiguo que demarca el complejo arquitectónico al
sur; ese deslizamiento podría incluso haber sido el resultado de uno de estos eventos catastróficos.
Finalmente, teniendo en mano estimaciones del material removido y utilizado para construir el
complejo arquitectónico de la Isla Mocha (42.996 m3 y 58.045 toneladas), de los años transcurridos
entre el inicio y el final de su construcción (300 años) y de la población nativa de la isla (1,500
personas), el siguiente paso sería estimar la necesidad de mano de obra para un proyecto público
como este. Sin embargo, las aproximaciones de este tipo están prácticamente ausentes en la literatura
antropológica.
Uno de los pocos intentos de ese tipo fue realizado por Erasmus (1965), utilizando experimentos
etnográficos reales. Según sus resultados, con una distancia de 200 m entre el sitio de excavación del
material de origen y el destino de relleno, como es el caso del antiguo deslizamiento de tierra y los
montículos de la Isla Mocha, un solo trabajador puede transportar 1.1 toneladas por día. Esto se
traduce en un total de 52,767 días-trabajador para el complejo de la isla, lo que implica que una fuerza
de trabajo de 500 personas-un tercio de la población nativa estimada de la isla Mocha-podría haberlo
construido en 106 días. Si optamos por utilizar otra de las estimaciones de Erasmus, en la que calculó
5,25 días laborables por m3 de relleno, la construcción del complejo de la Isla Mocha requeriría
225,729 días laborables, lo que se traduciría en 451 días de construcción, nuevamente con una fuerza
de trabajo de 500.
Dado que la primera estimación es mucho más optimista, preferimos la segunda. En cualquier caso,
ambos muestran que la construcción del complejo era un esfuerzo perfectamente factible para una
población pequeña, y que podrían haberlo logrado en un lapso de tiempo bastante corto. Por lo tanto,
consideramos que esta estimación de los requisitos laborales es totalmente congruente con la
información geoarqueológica recopilada, que indica una construcción rápida.
Al elaborar estimaciones de Erasmus (1965), entre otros, Drennan y colegas (2010) y Peterson y
Drennan (2011) propusieron un índice de "tasa impositiva", entendida como la carga per cápita para
la realización de obras públicas, o como el cantidad de días de trabajo por año por trabajador
disponible que se requiere para la construcción. Este tipo de índice permite el desarrollo de una
perspectiva comparada más allá de las peculiaridades histórico-culturales de cada sociedad, ayudando
a aumentar nuestra comprensión de los procesos de cambio social a nivel mundial (Smith et al., 2012).
De esta manera, la "tasa de impuestos" para el complejo arquitectónico de la Isla Mocha se puede
estimar en 1.5 días / trabajador / año. Este valor resulta ser un equivalente cercano a la "tasa de
impuestos" calculada para la construcción de un sitio arqueológico como Pueblo Bonito en Chaco
Canyon (Drennan et al., 2010: 64-70).

Conclusiones
La investigación realizada muestra que los montículos y plataformas y las prácticas relacionadas con
su construcción y uso son un aspecto clave para comprender las sociedades prehistóricas tardías e
históricas indígenas del sur de Chile, la población más austral de las Américas que participó en la
construcción de estos espacios públicos. Más allá de esta declaración global emerge una imagen de
peculiaridades locales notables. Por un lado, no todas las comunidades involucradas en la
construcción de la arquitectura pública, y quienes construyeron tales estructuras no lo hicieron de
manera homogénea. Mientras que el paisaje de Purén-Lumaco está salpicado de montículos, en la isla
Mocha solo hay dos montículos en un entorno muy circunscrito; en el primero, el relleno del
montículo contiene artefactos, características y una variedad de tipos de suelo, y en este último casi
no existen. Ambas situaciones deben estar vinculadas a los cambios sociopolíticos que
experimentaron las poblaciones en el sur de Chile a partir del año 2000, marcadas por el surgimiento
y el desarrollo de sociedades mucho más complejas, englobadas bajo la etiqueta de Complejo El
Vergel. En este contexto, vale la pena señalar que a pesar de la marginalidad geográfica de la Isla
Mocha, su baja densidad de población en comparación con Purén-Lumaco, y la abrupta y drástica
terminación de su ocupación en 1687, sus habitantes indígenas no estaban desconectados de la
comunidad regional contemporánea procesos que ocurren en el continente. Por lo tanto, la posición
geográfica no necesita equipararse con la preeminencia sociopolítica o el estado de remanso.

Queda por ver si los mecanismos descritos en Purén-Lumaco (crecimiento de la población, emulación
social, festividades competitivas, relaciones de poder diferenciales entre linajes, circunscripción)
como líderes en la construcción de montículos fueron los mismos que operaron en todo el sur de
Chile. Además, es fundamental que sigamos examinando los procesos sociopolíticos que ocurren en
aquellas áreas donde estos complejos arquitectónicos no se manifestaron. En otras palabras, debemos
evaluar hasta qué punto estos procesos y sus materiales se correlacionan y pueden explicarse por
factores circunscriptos y locales o por factores más amplios y regionales, o ambos, y cómo esto puede
iluminar nuestra comprensión de la diversidad cultural en general. Finalmente, nuestra investigación
también destaca la importancia de integrar diferentes enfoques científicos (arqueología y pedología)
para producir un conocimiento más rico y completo de dinámicas sociales pasadas.