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¿Cuál debe ser el rol del docente y el estudiante en el siglo XXI en la universidad?

Con el paso del tiempo el docente tiene cada día un rol fundamental e importante
en los estudiantes y en las universidades, lo que ha exigido una transformación
profunda en la educación. En pleno siglo XXI la sociedad requiere nuevos retos para
el docente, exigiendo habilidades para educar a los alumnos y gestionar el desafío
del conocimiento.
El docente debe estar siempre en la mejora continua, ampliando su conocimiento,
métodos, pedagogía y destrezas, para lograr una transformación profunda y
transcendental, deben ser ingeniosos, mantener su mentalidad abierta a los
avances tecnológicos, abrazando oportunidades y construyendo relaciones con sus
estudiantes con la finalidad de compartir ideas, inspirar y motivar. En una sociedad
como la nuestra con estudiantes conectados, que viven el 90% de sus días en línea
o en red, en busca de nuevos horizontes, con un insaciable deseo por transformar
el mundo, proponiendo de esta forma nuevos retos.
Este es el siglo de la abundancia cognitiva para el crecimiento profesional, donde
existe una mayor educación, con maestros que generarán beneficios al proceso
educativo de sus alumnos. Su rol es de investigar, compartir ideas, tomar decisiones
sobre qué es lo más pertinente para aprender; con una actitud y mentalidad abierta
a la crítica de la información, innovación, aprendizaje, cada vez más fundamental
para los estudiantes que forjan su destino en prepararse para los nuevos retos
laborales de trabajo. Atrás debe quedar el docente al que los estudiantes le tienen
temor, donde estos permanecen sentados, callados e intimidados.
El rol del estudiante es exigirse en creatividad, investigación, sin ser conformistas,
ser abierto y receptivo; analizando y evaluando de forma efectiva con argumentos
propositivos, de manera eficiente con crítica y competencia; utilizando información
con precisión gestionando adquisición y acceso directo construyendo universidad y
por ende sociedad.
El estudiante se debe caracterizar por su liderazgo, con la capacidad de crear cosas
nuevas, en la libertad y motivación hacia la mejora continua del conocimiento,
experimentando el cómo solucionar situaciones reales que se presentan en su vida
cotidiana; permitiendo que el docente guie su aprendizaje, sea su apoyo eliminando
ese modelo industrial donde él es quien manda, el que tiene siempre la razón,
creando una relación cordial donde se comparta conocimiento, se aprenda el uno
del otro, indagando temas de su reciproco interés.
Se deben tener en el olvido los métodos pedagógicos tradicionales, lanzándose a
la investigación experimentada con el estudiante, logrando ampliar conocimiento,
como dos adultos que saben que es lo que quieren y para donde van, con el mismo
fin de lograr objetivos para cumplir la meta proyectada como profesionales en un
ambiente laboral exitoso.
No se necesitan docentes que utilicen las mismas presentaciones, evaluaciones y
lecciones de aprendizaje de años anteriores; se debe innovar en las técnicas,
actualizar los contenidos académicos, afianzarlos a la realidad actual, a las
necesidades de la sociedad en todos los ámbitos, diseñar metodologías actuando
como facilitador y ejecutor al tiempo con los estudiantes.
La finalidad del docente debe ser siempre estar dispuesto a transmitir, desarrollando
la capacidad de ser un apoyo, un colaborador, un guía; es alguien que en este siglo
debe creer en la construcción conjunta del conocimiento en un intercambio positivo
mutuo, estimulando el pensamiento. Al estudiante no se puede dejar solo, por el
contrario hay que fortalecerlo en sus dificultades, promoviendo persistencia, la
reflexión y mejora continua; de la mano con el respeto y la confianza. Desde mi
experiencia como estudiante este debe ser el rol de los dos en la universidad;
generando un alto compromiso por el sentido de pertenencia por lo humano y la
construcción de una sociedad más justa y equitativa.
La labor de los docentes es clave para desarrollar el nuevo modelo educativo; les
corresponde iniciar una función que forme al alumno en una disciplina para
prepáralo a enfrentar debidamente el terreno profesional como humano; se debe
potencializar la orientación a los alumnos, realizando un seguimiento cercano
continuo a la evolución de sus habilidades y conocimientos realizando correcciones
en caso de ser necesario desarrollando planes formativos, con la capacidad de
trabajar en equipo mejorando el nivel de los estudiantes.

Muchas veces nos preguntamos cuales son las funciones de los docentes y los
estudiantes en la universidad? Aparte de cumplir con los compromisos y
responsabilidades que tiene cada uno? No es solo asistir a clase es crear una
dinámica educativa, es aprovechar los espacios que esta nos genera, tener sentido
de pertenencia por las áreas para nuestro libre desarrollo; es generar intercambios
de ideas entre los docentes y alumnos, permitir el aprendizaje mutuamente,
contemplando el rol con desenvolvimiento social.

Dar respuestas a los problemas complejos y polifacéticos que afectan a la sociedad,


generar un mejor acceso al estado actual del conocimiento y formar profesionales
competentes y comprometidos con los problemas sociales y culturales que puedan
responder a las demandas del mundo productivo.

En este sentido, los docentes deben dar respuesta a este desafío, contar con
profesionales de la enseñanza superior preparados para asumir aulas masivas, con
trabajadores que estudian y con estudiantes.
Apoyar los contenidos de calidad, formación y desarrollo autónomo, el pensamiento
crítico, y formas de enseñanza que favorezcan un aprendizaje basado en el hacer,
permitirán, junto con otras dimensiones, incluir a los estudiantes a las aulas y
mejorar la inserción de profesionales que contribuirán al mejoramiento social.

Podemos concluir que el proceso educativo tiene dos actores fundamentales que le
dan vida a la universidad, son docente y alumno, seres humanos que llevan su carga
afectiva y personal a la relación y al proceso educativo. Su misión es permitir el
acceso a todos sin excepción; hacer fructificar todos sus talentos y todas sus
capacidades de creación, lo que implica que cada uno pueda responsabilizarse de
sí mismo y realizar su proyecto personal.

El docente y estudiante tiene el rol de encontrarse, organizarse y manejar


mutuamente los conocimientos, reflejando sus capacidades para liderarlo, siendo
su mismo instrumento eficaz de enseñanza con las habilidades necesarias para
encontrar sus propios métodos de trabajo y generar reconocimiento en el claustro
universitario, mediante una vocación por parte del docente cuya tarea es formar
nuevas generaciones para darle un crucial desarrollo a mejorar el país desde el
centro educativo, con calidad y por ende el éxito o fracaso de la universidad.

El buen nombre de la Universidad es responsabilidad de los docentes y los


estudiantes; pues estos y los egresados deben tener excelentes bases y optimas
herramientas psicológicas y pedagógicas necesarias para desarrollar la función a
desarrollar en su nuevo ámbito de ejercicio profesional y, por ende, establecer una
relación docente-alumno efectiva.

Docentes y alumnos deben actuar de forma autónoma con responsabilidad en el


espacio educativo, social y personal; pasando de ser un ente pasivo de un salón de
clases a un estudiante activo, de solo escuchar a su maestro a participar en sus
clases incorporándose en las actividades investigativas, logrando nuevos
descubrimientos a favor de la ciencia y tecnología, apoyados por la universidad;
protagonizando procesos, descubriendo con argumentos siendo asesorados por su
mentor e instructor, dando a conocer su opinión al respecto; logrando así el trabajo
en equipo a favor de todas las partes.