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El ingenioso hidalgo Don Quijote De La Mancha es un libro escrito por Miguel de Cervantes en el

siglo XVII, el cual trata sobre las aventuras de un hombre de 50 años llamado Alonso Quijano,
adicto a la lectura, especialmente a las novelas de caballería. Como estaba tan obsesionado con
sus historias, su vida comenzó a oscilar entre la sensatez y la locura; esta última llegó a tal punto
que lo condujo a imitar a sus héroes literarios, lanzándose así a la aventura.

Todo esto le impidió analizar con claridad su diario vivir. Él pensaba que era verdadero todo lo que
sus novelas decían y creía menester desarrollar una profesión de Caballero en una época donde
esto ya no se estilaba. Su afán por los libros lo llevan a introducirse, tanto en aventuras como en
problemas.

La novela muestra a un hombre común, que lucha constantemente por sus ideales, el cual
presenta un fuerte afán de superación propia y lucha contra las adversidades para conseguir lo
que su corazón anhela. Se basa en la perspectiva de que el hombre es un ser bueno por naturaleza
y que son las cosas del mundo que lo rodean las que provocan en él un cambio.

Don Quijote, después de haber leído demasiadas novelas de caballería, adopta un nuevo nombre,
decide enamorarse de Dulcinea de Toboso, a la que nunca ha visto, y sale de casa en busca de
aventuras con su escudero Sancho Panza para mejorar el mundo.

«se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro y los días
de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro de manera que
vino a perder el juicio.» (Don Quijote de la Mancha. Parte I. Capítulo I.)

Así, con estas palabras, nos introduce Cervantes en la locura de don Quijote. Hay que notar que en
este primer capítulo de la primera parte aparece una sola vez el término «loco» y no para referirse
directamente a don Quijote, sino para indicar que su mal, el mal de Alonso Quijano, era único
porque jamás su extraño pensamiento había sido elucubrado por loco alguno:

«que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su obra como para el servicio de su
república, hacerse caballero andante y irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las
aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes se
ejercitaban.» (Don Quijote de la Mancha. Parte I. Capítulo I.)

La locura aparece, pues, en don Quijote como una pérdida de juicio y tiene como referencia más
inmediata el extraño pensamiento al que se acaba de hacer mención: la conversión del héroe en
caballero andante.

Se considera un caballero andante, siguiendo el modelo del Rey Arturo de Inglaterra, de Amadís de
Gaula y de muchos otros. La caballería es una religión para don Quijote. Traba batallas que no son
necesarias, sale molido de ellas, y ve la realidad de forma diferente, como si estuviera bajo un
encantamiento, pues o no ve lo real o piensa otra cosa. Don Quijote, aunque enloquecido, es un
hombre de bien; no le gusta el mundo, así como es y lo quiere mejorar, así que no importa que sus
batallas resulten siempre mal. Sancho dijo de él:

"era un pobre caballero encantado, que no había hecho mal a nadie en todos los días de su vida."
(Don Quijote de la Mancha. Parte IV. Capítulo LII.)
Su enloquecimiento proviene también de la tristeza provocada por la ausencia de su "princesa",
Dulcinea de Toboso: él está loco de amor. Se le llama "El Caballero de la Triste Figura" lo que dice
mucho de su género de locura y nos hace relacionarlo con la melancolía.

Su enloquecimiento es inocente, no es peligroso, excepto para él mismo. En la Primera parte, la


gente se burla de su locura y de sus disparates, mientras que en la Segunda ya lo aprecian porque
es conocido. Don Quijote es un personaje tragicómico. Hace reír tanto al lector como a los propios
personajes de la novela, lo que al mismo tiempo provoca cierto cargo de conciencia cuando uno se
da cuenta de que nada es culpa del caballero y que los que se burlan de él y sus desengaños, en
realidad, son crueles.

Don Quijote sabe actuar. Don Quijote es capaz de verdaderas hazañas, no importando que sean
superfluas. Está enloquecido y por eso no tiene miedo: la locura le presta coraje.

A veces, no es fácil decidir si don Quijote está cuerdo o bien loco, "es un entreverado loco lleno de
lúcidos momentos":

“pues ya supiera el género de su locura; pero, como no la sabía, ya le tenía por cuerdo y ya por
loco, porque lo que hablaba era concertado, elegante y bien dicho, y lo que hacía, disparatado,
temerario y tonto.” (Don Quijote de la Mancha. Parte II. Capítulo XVII.)

Cuando don Quijote acepta su locura y se identifica con el papel de caballero andante, es capaz de
pensar de forma realista dentro de esta personalidad adoptada.

Don Quijote, después de haber sido vencido, vuelve a casa. Ha de curarse, y, sin embargo, acepta
otra idea de loco: no será caballero sino pastor. No obstante, pronto abominará de todos los libros
de caballería, recuperando la cordura. Así, ajusta sus cuentas personales y mundanas, se confiesa
y muere, habiendo dejado de lado la locura.

Entonces, podríamos decir, Don Quijote se vuelve loco cuando se va a enfrentar a la realidad. Don
Quijote tiene que morir porque perdió su locura, perdió el efecto que provocaba la locura sobre su
mente y para mantenerse en el mismo estado, tiene que morir.

http://www.wordreference.com/sinonimos/menester

https://turistasliterarias.wordpress.com/2014/07/30/el-quijote-de-la-mancha/

http://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/default.htm

http://es.thefreedictionary.com/elucubrado

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