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/

EL ANAUSIS DEL DISCURSO EN PSICOLOGIA SOCIAL

Lupicinio lñiguez-Charles Antaki

L u picinio l ñ iguez es Titula r de Psico-

lo gía S oc ia l en la Un i versid a d Autó-

noma d e Ba r ce l ona (08193 - Bel l aterra, Ba rc e l ona). Charles Antak i es Senior

L e ctu r er d e Ps icol ogía

Un i vers i dad de Lanca ster (L a n caster LA 1 4YF, U K ) .

Soc i al en la

En un artículo titulado «Anál-

i sis del Discurso» (en adelante

AD ), lo pr i mero que habría que

h acer sería u na llamada de aten -

c i ón : n o existe una defi n ición ún ica de AD que pueda contener

la v ariedad de teorías y

prácticas q u e actualmente se a c ogen bajo esta denominac i ón . No obstante , es gracias a la variedad de prácticas de AD que

conta m o s con sufic i ente n ú mero de trabajos y orientaciones comunes que nos van a permitir i ntroducirlo aquí en términos generales . Así pues , lo que intentamos hacer en este artículo es decir algo sobre l as ra í ces

i ntele c tua l es de varias prácticas que constituyen el AD , mostrar después

cóm o a na li zar un texto para , f i nalmente , d i scutir algunas ventajas e

n c o n v enie n tes del AD como med i o para comprender la r ealidad social . Querrí a m o s i nv i tar al/a l ector/a a que considerara el AD como una alt e rn a tiva a f o r mas más ortodoxas de i nvestigar la vida soc i al ; de hecho ,

ten e mos l a e s pera n za de q ue los métodos interpretat i vos que vamos a esboza r d e spierten su i nterés. Al final del artículo indicamos algunas fuentes bi bl i ográficas más avanzadas y específicas que los/as lectores/as inte r esados / as pueden consultar, por lo que desarrollaremos solamente un guía introductor i a . Esperamos mos t ra r que el AD no es , de hecho , una técn i ca fija y

p r escript iv a que se pueda seguir como se sigue una receta . Qu i zás no

h aya un mé t odo en las Ciencias Sociales que sea fi j o e inmutable , aunque cierta Psicología Social pretenda sostener que sus « técn i cas» se aproximan al rigor y a la estandarización de las C i enc i as Naturales. Este

t oda

i

Boletí n de Psico l ogía , No . 44 , Septie m bre 199 4 ,57 - 75

57

Boletín de Psicología, No. 44, Septiembre 1994

tipo de manifestación -habitual en los libros de texto introductorios al «método» en Psicología Social- es, desde nuestro punto de vista, un residuo de la orientación positivista tan dominante en todos los ámbitos de la Psicología. Esperamos que los/as lectores/as no se sientan defraudados porque aquí no haya ninguna receta que seguir pero que, no obstante, el dibujo de un método flexible, interpretativo y, más que nada, intelectualmente responsable les resulte atractivo.

Técnicas para trabajar con datos lingüísticos en Psicología Social Podemos comenzar con un método psicológico que, con frecuencia, se confunde con el AD: el Análisis de Contenido. Esta modalidad de análisis se anuncia frecuentemente como una técnica , es decir, un procedimiento con pasos fijos que, cuando se siguen adecuadamente , conducen a un final empírico cierto y seguro. Habitualmente es usado por investigadores/as sociales que realizan estudios cuantitativos de uno o varios textos. El Análisis de Contenido comienza con la formulación de hipótesis sobre algún fenómeno social o psicológico. A título de ejemplo: el papel

de la TV y los periódicos en la difusión de información sobre un tema cualquiera. Pongamos, por ejemplo, el Tercer Mundo : se reuniría un corpus (conjunto de textos extraídos de los media escogidos) y , trabajan- do con un léxico o catálogo de ítems específicos de referencias al Tercer Mundo, realizaríamos un análisis simple de frecuencias. El resultado de este análisis cuantitativo podría ser que hay más apariciones de temas del Tercer Mundo en los periódicos que en la TV, o que en unos periódicos aparecen más que en otros, y/o aspectos similares. Se podría concluir que el resultado cuantitativo encaja con la teoría, realizándose entonces alguna interpretación teórica de los datos brutos. Respecto de esta técnica nay que hacer notar que cada ítem (ej . «Tercer Mundo», las palabras «subdesarrollado», «desarrollado», la expresión «Norte-Sur», o la lista de países o nacionalidades del Tercer Mundo, la de líderes de esos países, etc.) se toma como un índice correcto del contenido analizado (temas del Tercer Mundo). El/a investi- gador/a, confiadamente, ha compilado la lista para que sea exhaustiva

y exclusiva: cada mención del tema del Tercer Mundo será capturada por

la lista, y ésta contendrá solamente menciones a los temas del Tercer Mundo. Este es, de hecho, un criterio para un buen Análisis de Conteni-

do -que la lista haga una clara separación del tema elegido con respecto

a otros conceptos . Una lista más clara podría ser de factura mecánica:

un programa de ordenador capaz de leer textos podría ser el analista de contenido ideal.

58

Bol e tín d e P s ic o logía, N o . 44 , Septi e mbre 1994

En otr as p a la b r as ,

el Aná l isis de Contenido

es deliberada y explícita-

men te ciego

s

agenda ocul ta , imp li cac i ó n ,

que está en el centro

a m u chas

de las cosas

cotidiano :

a las que normalmente

somos

e n si b le s

e n el l e n guaj e

contexto, ironía , doble sentido ,

porque revela algo

que

etc. Esto es importante

sobre

del debate

el AD y otros métodos

trabajan

con datos lingüísticos:

la teoría del lenguaje que está detrás del

método.

Para el Aná l isis de Conten i do ,

la teoría del lenguaje es bastante

simple: la apar i ción de una palabra ( < <Zambia» o la frase «el debate Norte-

sur») se toma como una manifestac i ón directa del concepto subyacente

de Tercer Mundo . Es decir , la idea de que el lenguaje

palab r a o la frase representa directamente

entre una y otro hay una v í a directa sin nada que lo obstaculice .

Es aquí donde el AD se separ a del Anális i s de Conten i do p ues asu m e

una teor í a del lengua j e

de esta teoría,

empe z aremos con una observación sobre el lenguaje que ha imp u lsado

su propio mé t odo de análisis , b a stante diferente del Anál i s i s de Conten i-

y se llam a

do, y mucho má s cercano al AD . Su r ge de la Etno m etodolog í a

es transparente : la

y

el concepto subyacente ,

más s o f i st i cada.

En el c am i no

Análisis Convers a ciona l .

El principio básico sobre el q u e descansa

el Análisis Conversac i ona l

es que el lenguaje puede ser comprendido por su uso : no es bueno tratar palabras o frases como manifestaciones en blanco de algún

significado semántico n eutral ; más b i en , deberíamos ver cómo el lengua-

je es usad o por hablantes en conversac i ones

reales , y deberíamos m i ra r

por enc im a del n i vel de la palabra o de la frase.

Al estudia r el lenguaje en la práctica ,

cont i núa el argumento , comen -

zamos a ver ciertas regularidade s .

taking» « < t oma de turno » ): e n d i ferentes situaciones , ext r aordinariamente

fácil , y apenas co n sc i enteme nt e ,

cotidianas ,

La más conoc i da

es la ll amada « turn-

lo s/ as ln t e rlo c u t ores / as

manejan su conve rsa ción de fo rm a que cada pe rs ona t i ene u n turno de

intervenc i ón bien de fi n i do ,

momento apropiado y que continúa con la conversación. Por ejemplo :

d ando e l paso a otra que toma el relevo en el

A ¿Cómo estás? "

: " iHola! ,

B ¿y tu? "

: "iBien! ,

A: "Me alegro de verte"

Con tales regularidades

en la mente ,

la ta r ea de el/a analista

es

conocer

la i nteracción

social

y cómo

se mantiene

y se

maneja.

Lo que la gente

se organiza , no como

dice se toma ,

una manifestación

directa de un concepto

inst r umento que puede mover

simple o no ambiguo , la conversación

sino más b i en como un y llevar a cabo ciertas

59

Boletín de Psicología , No. 44, Septiembre 1994

tareas sociales ocultas u obvias. Por ejemplo la frase «z.está la puerta abíerta?» puede ser una pregunta ingenua, pero puede ser también una indirecta para que el/a interpelado/a cierre la puerta (veremos más usos de este tipo cuando hablemos del estudio de la pragmática) . El paso desde una concepción del lenguaje como ventana de los significados a otro de l l enguaje como conjunto de i nstrumentos que pueden regular las relaciones sociales implica , por supuesto, un desarro - llo complejo que nosotros solamente hemos esbozado aquí . Pero esto nos sirve como base para comenzar co n los antecedentes del AD.

Antecedentes del Análisis del Discurso Existen dos fuentes de influencia principales en el AD que han su r gido de dos tradiciones de trabajo distintas . La primera ha sido la filosofía lingüística asociada a la escuela de Oxford en Gran Bretaña. La segunda es · el trabajo desarrollado en la Europa Cont i nental , v i nculado a una tradición más orientada política y sociológicamente. Nos referire - mos principalmente a la primera de ellas . El más ínfluyente de los antecedentes de la primera tradición ha s i do la noción de que el lenguaje puede afectar a la real i dad social -e n palabras de Austin, uno/a puede "hace r cosas con palabras» . Ya hemos visto cómo esto ha sido aprehendido por la Etnometodología . No obstan t e , en es t e punto tamb i én merece l a pena re f erirse al traba j o de Grice y a cómo su contribución a la prag m ática ha estado relat i vamente próxima al desarrollo de l AD . Grice (1975) propuso q u e las pe r son a s , cuando i nteractú an lingüísticamente , ac u erdan tácitamente c oo p erar : e s to significa que conv i enen que cualquier cosa que dicen a ot r a puede ser relevante para la interacción y, especialmente , para lo que se ha d i cho; que aquello que dicen será informat i vo y no redundante; que podrá decirse si es apropiado o no, etc. Si se siguen estas reglas, entonces l a conversación puede darse de forma económica y adecuada. No es necesario anunciar laboriosamente cada paso de lo que se dice . Se puede c - onfiar en que la otra persona rellene l as escenas obviadas en e l argumento . En el ejemplo que hemos usado antes , s i uno / a entra en u na habitación sin cerrar la puerta , y otro/a dice «é.está la puerta abierta?», entonces está confiando en que el / a pr i mero / a supone que lo que d i ce es relevante para lo que ha hecho -por lo tanto comprende que está haciendo algo más que manifestar cur i os i dad por el estado de la puerta . Esta forma de pensar refuerza la visió n de l lengua j e , y de l a conducta lingüística , como capacidad de hacer algo ; y , además , la idea de q u e el/a analista puede ser espectador de la i nteracción y hacer i nterp r etac i o - nes justo sobre lo que el l enguaje está hac i endo . Esto supone separarse de dos im ágenes usuales, como son l a vis i ón de l lenguaje como una

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B ole t í n d e P s i co lo g ía , No . 4 4 , Se pti e mbre 1994

serie estática de descripciones, y del / a analista como mero recolector / a de datos neutros. Asimismo, esto coloca directamente la actividad académica de la interpretación dentro de la órbita de la Psicología , constituyendo un nuevo punto de partida. Si revisamos la actual literatura en Psicología Social , veremos muchos trabajos que siguen las líneas experimentalistas tradicionales. Las páginas de las más importantes revistas norteamericanas , tales como el Journal o, Personal i ty and Social Psychology , el Journal o, Experimental

Soc i al Psychology ,

dependientes de una visión positivista de la ciencia . En un experimento

típ i co , se man i pula una variable independiente y se miden sus efectos en

u na variable dep en diente ; la ú n i ca i nterpretación que se hará será que

, están repletas de i nvestigaciones fuertemente

l a variab le in d epen di en te h a causado el cambio en la variable dependien -

t e . Esto c ons ti t uye u n h á bito de pensamiento tan i nternalizado en el mundo ex perimental qu e dif ícil mente es ca li ficado como una interpreta-

ci ón y , si n em barg o , l o es . O tr a l ectura que puede desprenderse parte de

l a operacionali z ación de la vari a b le independ i ente . Por eje m plo , si el / a

ex p erimentad o r / a qui e r e m od i fi c ar la mo t ivació n de qu i en p a r t i cipa en e l experi me nto, puede dar l e a l g ún di nero , o h a c e r le encon t rar d i nero «po r casuali dad » . E n un experimen t o t í p i co de « conduc t a p r osoc i a l», el / a experim e n tado r/a po n drá a prueba cuándo u na mo ti vac i ón agradable

i nduce a u n / a par ti cipante a ayudar a u n / a tercero / a , y la motivac i ón se ma ni pula r á de j ando alg u nas monedas perd i das en l a cabina t elefón i ca

e n la q u e v a a entrar . Si esta i nte r pretación de la manipulación se

cues ti ona alguna vez , la respuesta ofrecida se basa r á en l os contro l es experi m ent ales de la « forma de ve r» l a prop i a s i tuac i ón por parte de

los/as p a rticipant e s . La p e rson a p a r t ici pante puede o no esta r de acuerdo

c o n l a i nterp r etac ión de el / a experimentador / a ; no se sol i c i ta de el l a una

vi s i ón cre at iva o espontánea de lo que está sucediendo , ni se tiene en

cuen ta la p os i b ili dad de que pueda haber influencias i narticuladas ,

aunque poderosas , en el trabajo a las cuales , ni quien participa n i quien

d i rige el exper i mento , pueden acceder . En la actualidad es habitual encontrar toda una serie de críticas a la

experi m entación que sostienen que , de hecho , se neces i ta un importante grado de i nterpretación en la misma . Crowle , en un importante artículo

( 1 976) demuestra que incluso el experimento aparentemente más

cu i dado de j a tanto espacio a la i nterpretación que poco mér i to tiene el que f u nc i one. El mismo realizó un experimento de d i sonancia cogn i tiva tal co m o s i gue : la persona llega a una sala de espera e n l a cual se encuen t ra otra (un / a cómplice , dato que , ev i dentemente , i gno r a el

« s uj eto » v e rdadero ). Este cómplice le reve l a algunos detalles del exper i - mento , cosa que no deberí a haber hecho . El / a partic i pante entra en e l

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Boletín de Psicología, No . 44, Septiembre 1994

laboratorio y realiza el experimento. En ese momento es colocado en una de dos condiciones. En la primera de las ellas se le pide volver otro día para continuar con otro experimento: ésta es una manipulación del compromiso, y todo el mundo acepta . En la otra condición no se efectúa tal demanda. Entonces, el/a experimentador/a le pregunta si la otra persona (cómplice) le ha dicho algo en relación al experimento mientras permanecía en la sala de espera . ¿Qué predice la Teoría de la Disonan - cia Cognitiva? Predice que cuando el compromiso es alto, se experimen- tará disonancia entre el compromiso y el hecho de haber oído algo que vaticina el experimento; no siendo capaz de escapar al compromiso que ha adquirido, el «sujeto experimental» alterará su memoria de la experien - cia en la sala de espera o, como mínimo, su memoria manifiesta . Y, de hecho, esto es lo que sucede: en el grupo de alto compromiso, el «sujeto» miente al/a experimentador/a, negando que haya oído algo sobre el experimento antes de comenzar. La observación que realiza Crowle es que este resultado , totalmente ortodoxo, no es en ningún modo una confirmación simple de la Teoría de la Disonancia Cognitiva, dado que todo ello es contingente -como sucede con tales experimentos- al sentido que damos a la situación en que el «sujeto» se encuentra, y al significado que tiene lo que dice alta experimentador/a . Sería totalmente razonable, por ejemplo , ver la situación como si uno «hiciera de sujeto de alto comprom i so » no implica- do con el experimento, pero, al contrario, resentido del m i smo: después de todo, épor qué debería volver otra vez? Y estando r esentido , el ún i co modo que tiene de expresar su insatisfacción es a través del lenguaje -saboteando el experimento, engañando al/a experimentador / a con una mentira. Si este espacio para la discusión es difuso en la aparente impermea- bilidad de los experimentos, zno es mejor confrontar la interpretación directamente con los/as participantes, y confiar menos en la dudosa protección de la retórica de la variable dependiente e independiente , y las garantías inciertas de los controles de manipulación? EsIaes parte de la crítica a la Psicología Social experimental, habitual desde inicios de los setenta . No obstante, el aspecto más relevante de la crítica para lo que aquí nos interesa es la idea de que debemos ser francos sobre el esfuerzo interpretativo que nosotros, como investigadores/as, realizamos en y de la investigación. Si fuéramos a confrontar la interpretación , nuestro pr i mer paso sería analizar el papel del lenguaje . Una de las voces que ha tratado más elocuentemente este tópico en años recientes es la de M i chael Billig , que ha realizado una apreciación de la esencia argumentativa y de la natu r aleza retórica del lenguaje que usamos . Para Billig (1987) , cualquier

62

B ole t í n d e P sic o l og ía ,

o . 4 4 , Se p t i e m b r e

N

19 9 4

mensaje es ambiguo , y todos requieren el esfuerzo interpretativo del / a investigador . El , por ejemplo , está seguro de que los «sujetos» en el experimento de Crowle estaban usando los recursos d i sponibles en aspectos sobre los cuales el l a experimentador / a tenía poco o ningún control. Billig querría que reconociéramos que en la interacción humana

hay siempre otro lado -y quizá un tercero o cuarto - del relato ; que las palabras no son siempre lo que parecen. El role del / a invest i gador / a no consiste en seguir direcciones de análisis que conducen a un objetivo predeterminado ; al contrario , i nteractuar con los argumentos i nherentes

a lo que dicen las personas y , usando toda la ga m a de armas ana líti ca s

a su d i spos i ción , sacar a la luz todo aquello que no es t á expl i c i tado . E l l a

i nvestigador / a es , en un determ i nad o sentido , un j a profesiona l escépti -

co / a , encargado / a de escrut ar l a r ealidad so ci al a t ravés d e la in te rr o ga-

ción del lenguaje que usan l a s personas .

B i llig a rt icula una v i sión de l role del / a i n ve s tig ado r / a q u e p od rí a se r

aceptada po r qu i enes sigue n a ct i vamente for m as n o - t rad i c i o nal e s d e

p ro pós ito s e n e ste

invest i gac i ó n e n Ps i c ol og í a Soc i a l . Par a n ues tro s

a r t í cu l o , l os / as inv es ti g ad o r es / as más e s t rec h a m e nte c o mp r o metid os c on la i nterpretac i ón anal í t i ca d i sc u rs i va son Jona t han Potte r y Marga ret

Wetherell . S u l ib r o D i scourse and Social Psychology : Beyond atti tudes and

behaviour (1987 ) es una importante muestra de que la Ps i co l ogía puede usar métodos que sean totalmente no - experimentales , y de que la

i nterpretac i ón no es sólo legítima , s i no esencial , en l a comp r ens i ón de l as relaciones sociales .

Definiciones de Análisis de Discurso

Hay var i as def i nic i ones de l o que es Análisis de D i sc ur so , n i ng u na de las cuales pre t ende , de f orma i mpe ri osa , se r de f i n i tiva . C a da un a

satisface l a s prop i as p r eoc up a ci ones d e l os / as dist i n t os / as a utor es / as . E n

la or i en t ac i ó n ling üí st i c a se cit an def i nic i o n es orie nt adas l i ng üí s ti camen t e ,

c omo po r ej emplo Levinso n (1 983 ) o S t ubbs ( 1983 ); e n l a Ps i co l og í a Socia l se ci tan definiciones o ri e n tadas psicosoc i almente - que están de

alg ú n

Ps i co l og í a Social (Potter y Wethere ll , 1 987 ). E n e ste a rt í c ul o p rop o n em os

seg uir u n c am i no e n tre los intereses y dema n da s de v a ri as or i enta cio nes , de este mo do optamos po r una de f i ni c ió n co mo s i gue : u n d i sc ur so es un con j u nto d e pr á cticas l i ng üí sticas que m antienen y promueve n cier t as

r e l acione s

actúan en el presente manteniendo y promoviendo estas relac i ones : es sacar a la luz el poder del lenguaje como una práctica constituyen t e y regu l ativa .

modo i nteresadas por l as preocupac i ones trad i c i o nal es de l a

soc i ales. El análi s i s cons i ste en estudiar cómo estas p rác ti cas

63

Bol e t í n d e P s i c ol o gía , No . 44, S e pti e mbr e 1 994

¿Cómo es el Análisis del Discurso? La primera pregunta que el / a analis t a de discurso se hace es la misma que se har í a cualquie r invest i gador / a socia l responsable : zoué

fenómeno soc i al se e stá inte nt an d o a c la r ar ? ¿Qué relac io nes so c i a l e s se

quiere n ex pli c ar? El modo part ic u l ar e n que el / a ana li s t a

de di scurso

colo ca la cue s tión co n s i ste e n p regu nt arse qu é re l a ci o n es soc i a l es

mant enidas y pro m o vi das a t r a vés del leng uaje se qu i eren ex p lic ar . El c ampo es inagotable . El lengua j e es de tal modo p a rte i n trínseca

d e n uestr a cult u r a q ue es d i fíc il, qu izá imp os i b l e , con cebir al gu na

r e l a ci ón s o ci al que n o se pr o d u zc a a tr a vés de est e med io. Par a i l u s tr a r

el a l ca n ce de l fen óm eno , con si de r e m o s en un e xt rem o e l d i scurso

f or ma l iza do y rit ual iz ado de u n a cer e monia r eligi o sa ; e n

sinc opa d o s inte rc a mbio s , s in est r uctura apare nt e, de un grupo de

jóv ene s e n

embar g o, só lo ap arent e : el disc ur so de l o s/as jó v enes debe s eguir c i ertas

r eglas - a u nqu e n o es té n del t odo ex pli citadas - q u e pueden ser tan

complejas y prescriptivas como las dadas en la Igl e s i a : má s a ú n, la gente

joven se enfrenta a dificultades mayo r es para ap r ender es t as r eglas

debido a que , a diferencia de quienes partic i pan en la m i sa , puede n o ex i st ir un entrenamiento formal .

E l punto de pa rti da del AD se basa e n l a p ro p os i c i ón de que la

relació n so c ia l a exa mi na r no e s tá s ólo media ti zad a p o r el l enguaje

-

ta m b i én con t r olada por él .

no es tan obvia , per o se h a ce

e vidente si usamos el ejemplo de las leyes y r eglas . Las leyes afect a n a

la conducta. Estas codifican y p r escriben ; al d e fi n ir lo qu e e st á p r oh i b i d o definen , por comple me ntariedad , lo pe r miti d o. C ada organ iz ació n tie ne

s u « l ibro de no rmas y p r oced im i en t os » . E l ejé r c i to tiene sus pro pi os estatutos, aplicándose es t os a sus c omponentes ; la I g l es i a t i ene sus propias prescripciones y proscripc i ones r e li g i osas , constr i ñendo a t odos aquellos/as que se identifican con sus enseñanzas, i nfluyendo i n cluso a aquellos/as que dicen no ser adeptos/as ; la universidad t i ene sus propios estatutos f ormales que, quizá desconocidos por todo el persona l y por los/as estudiantes, están incorporados a la organización de sus propias vidas académicas. Estos «libros» existen literalmente como codificaciones formales , « en toda regla» , definiendo y construyendo las identidades y conductas de todos/as los/as que caen bajo su jurisdicción. Quizá aún más poderosos son los códigos i nformales, no escritos, insertos en nuestra vida social . En efecto, aparte de listas formales de reglas existen otros discursos menos explícitos , pero no por ello menos constreñidores y rectores de nuestras v i das. Ser í a extraño que s i

el otro , l os

la e s quina de una ca ll e. La difer e ncia e ntre a m bos es , sin

co m o

po dr í a s er el g rupo d e jóve n e s e n l a e s quin a d e la ca l le -

s i n o

La idea del lenguaje como control

64

Bol e t í n d e P s i co logía,

No. 44 , Se ptie mbr e

1994

preguntáramos a un / a estudiante que nos dijera cuáles son las reglas de su facultad , no fuera capaz de articular una completa muestra de convenciones no-escritas que dirigen y compelen su conducta, aunque no tuvieran una fuerza formalmente legal como : «no te acerques a los/as profesores/as fuera de la facultad» , «nunca contactes con el / a profesor/a en su propia casa» , «no se puede tener una radio dentro de la clase» ,

«los/as estudiantes deben siempre actuar como inferiores a los / as profesores/as» . Y, por supuesto, el personal docente debe tener un número igual de reglas que limitan (aunque quizá de forma menos estr i cta) su propia conducta : « nunca flirtear con los/as estudiantes» , « se debe t ratar idénticamente a todos / as los / as estudiantes» , etc. Estas reglas son mantenidas por el discurso , que tanto los / as

est u dia n tes como e l p ersonal docente util i za , y por el discurso implícito

que m a nt i ene sus identidades sociales - el discurso de la Universidad, de

l a s o c ie dad que permite y pr i vileg i a esta educación , racionalidad , respeto

a perso n as mayor e s y c on mayo r educaci ón ,

imp o r tante cuest i ón : nunca se encuentra un discurso que ex i sta por s í

m i smo , n o a nc lado e n algún otro . Los/as analistas están de acuerdo en

que cada discurso está relac i onado con otros - que la intertextualidad es una característica princ i pal del material con el cual trabajan. Una vez que el / a analista ha escogido la relación social a la cual prestar atención , y es consciente de que su elemento de trabajo va a consistir en un continuo entrecruzamiento de discursos, la búsqueda de material relevante puede empezar. Seguiremos con el ejemplo del discurso del "ser-estudiante" . El/a analista preguntará en primer lugar : ¿Cuál es el problema? Una posibili- dad es considerar como problema las demandas competit i vas de autonomí a y dependencia que están implícitas en el concepto de

ap r endizaje en una institución universitaria . Por un lado , se pide al/a

;

¿Cómo se

estudiante que sea independiente , que reali ce su propio aprend i zaje

Esto nos conduce a una

po r otro , que se c i ña a la asistencia a clase , exámenes ,

mant i ene este antagonismo? , y ¿cómo las práct i cas soc i ales mantienen

y promueven las poderosas d i ferencias que están en la base de la

relación socia l entre el grupo de estudiantes y el control docente? El / a analista de discurso recogerá ahora u n material que ejemplificará los d i scu r sos que resumen la relac i ón . Este mater i al puede ser muy variado : desde los estatutos formales de la universidad , facultad y departamento , hasta las transcripciones de conversaciones informales entre el personal docente y los/as estudiantes, entre el personal docente ,

y entre los / as estudiantes . La regla de oro consiste en que el texto debe , en c i erto modo , poner de manifiesto la relación entre estudiantes y personal docente per se .

65

B

o l etí n d e P s i co l og ía , No . 4 4, S e pti e mbr e 19 9 4

Conviene en este momento de nuestro desarrollo señalar que no todo es un discurso . Hay dos criterios centrales para hacerlo ev i den t e : un

fragmento de conversación o de e scrito es un te xt o rele v an te si, e n primer lugar, se puede i nterpreta r q ue l os / as part i c ip a nt e s actúan en s u role co m o rep r esentativos del grup o o co m u n i d a d en q ue el/a inve s tiga- do r lo s h a i den t if i cado « como prot a g onist as » en la relación social ; y , e n

s eg u n d o lugar, que el te x to d e be tener e fe c to s di sc u rsivos. Este último

cr ite ri o n e cesita mayor e laborac i ó n ; volver em os a él , con detalle , más

adelante. Clarif i quemo s primeram ente el pu n to referente a los/as part i cipa n tes como represe n tat i vos / a s de g rupos . En el AD la « representat i vid a d » n o h ac e r e fer e ncia al concepto

es t ad í st ic o que alude a los / as c o mpon e ntes d e una muestra que se considera proviene de una pobla ci ó n da d a: no s i gnifica que el/a partic i pante sea estadíst i camen t e r e p re sent at ivo / a de la población en cons i deración , que esté cerca d e l a media en edad , sta t us socio-

económ i co ,

actuando como si estuviera en « el role » , donde l o q ue e s imp o rt ante sobre él / la , en la interacción , no son sus cualidades person al es sin o e l hecho de que es unja est u d i ante o miembro del pe r sona l doce nte . Po r ejemplo , en algunos comités compuesto s por es t udia nt es y pe r s onal docente , l os / as primeros / as pueden o n o v o t ar en func ión del tema que se está debatie n do . C ua nd o el te ma tien e qu e ver con la política del

perso n a l do c en t e (por e j e mp lo , cu ando se o fr e ce un nuevo trabajo en un

ci er t o depart ament o , c ua nd o hay u n a nuev a cátedra ,

p erm i ti d o a unja e s t u diante h ab lar , pe r o no puede tomar part e e n la decis ión med ia n te s u voto . ¿ Es esto irres p etuoso con sus c a pac i dades

i nte l ect ua les ? EI / a e s t udiante (y no nos referimos a él /l a como l a p ers o n a

) es u n ser

r espetable , co n capacida d d e de cisión , puede ser mad u ro / a y reflexivo / a ,

c onscient e, ju sto / a , etc. T o d as e s tas caract e rísticas pued e n hacerlo/a

i dea l para t om ar una d ec i s i ó n . S in embar go , to da s estas ca r acterísticas person a les no son importa ntes p ar a el c a s o que nos o cupa. El / a

u n rep r e s e nta nt e de uno de

los grupos o comunidades que el / a a n a li sta ha i dentific a d o c omo protagonistas en la relac i ón soc i al del « ser - estud i ante » , no como pe r son al

docente. El segundo criterio que permite i dentifica r qué e s un discurso consiste en que el texto deber í a tener efectos discursivos . « Efectos » no sign i f i ca aquí efectos psicológicos individuales en el oyente o hablante . U n t exto puede tener un efecto independiente de la actual pe r cepción mental de su mensaje por parte de la audiencia o incluso un mensaje intenc i onal que el / a hablante pudiera haber imaginado. Tomemos , por e j emplo , los

estud i ante está all í com o e s tudia n t e - com o

más j o ven, o l a persona que l e gusta más la m ú s i c a pop ,

Significa , por el contrario , q ue el / a participante está

) , está f o r malmente

66

Boletín de Psicología, No. 44, Septi e mbre 1994

efectos de usar imágenes de mujeres desnudas en anuncios. Una fotografía del cuerpo de una mujer utilizada como ornamentación de un coche puede avivar un gran número de reacciones en el/a lector:

indiferencia, arousal, disgusto, atracción ,

importantes en la comprensión de la correspondencia entre la imagen y la relación social? En un sentido, es irrelevante cualquiera que sea la reacción de cada persona a la imagen cuando consideramos el hecho de que esta representación necesariamente -lógicamente si se quiere -- asocia una cierta visión de la sexualidad con un producto, y con todo un conjunto de imágenes que se identifican con el poder , con la masculini- dad y con la agresividad. La ecuación de la mujer como un objeto sexual (indicado por su desnudez) y el coche como un objeto de consumo masculino (indicado por el hecho de que la imagen aparece en un anuncio que presumi blemente ayuda a vender el modelo mostrado) es lo que resulta importante para el / a anal i sta , y esto no depende de la reacción particular a ello . Los efectos discursivos , de este modo, son aque l los que operan por encima del nivel de lo individual . Al hojear los textos, debemos buscar los efectos que el material « tiene por derecho propio » : e l que el / a lector es capaz de captar . La tarea del/a anali sta consiste en r ecorrer los textos buscando todas las posibles lecturas , e identificar aquellas que sean más adecuadas a la relación social que tiene en consideración . Lógicamente , otras lecturas serán pos i bles -cualquier texto es ambiguo - sin emba r go , la tarea del/a analista es identificar la principal, o la más i mportante . Veamos un ejemplo de lo que podría ser considerado como un texto en ese discurso . Nuestro ejemplo viene de una univers i dad británica , l a Univers i dad de Lancaster, y presentamos la traducc i ón de un párr a fo proveniente de un manua l q ue se entrega como guía a los / as estudiantes de segundo curso de Psicología .

¿Son estas reacciones

« CONTACTO CON EL PERSONAL DOCEN T E

Debido a va r ias razones , los / as profesores / as no están gene r alme nt e e n sus despachos desde las nueve a las cinco cada d í a de la semana . Hacen gran parte

de s u trabajo en casa , y algunos / as tienen obligac i ones fuera de la Un i vers i da d que comportan ausencias periódicas . Sin embargo , los / as profesores / as indican normalmente s u disponibil i dad por

l o menos una semana antes en una n ota en l a puerta de su despacho.

deber í a ser suficiente para encontrarlos / as , pero ha de reco r darse que pueden esta r en cualquier lugar del departamento , o quizá en la biblioteca , cuando se llama por teléfono . S i se falla al contactar un j a profeso r / a , dejar una nota e indicar cuándo se volverá a intentar de nuevo. Só l o entonces podrá un j a profesor / a conoce r que se le está buscando , y aunque la próxima vez que se quiera

contactarle / a puede no ser la adecuada , el / a profesor / a podrá busca r un momento

Esto

67

B

o l e t ín d e P s i c ol og ía , N o. 44 , S e p t i e mbr e 19 9 4

oport u n o pa r a ambos . E l de j a r una nota debe r í a se r su f i c i e nt e p a r a so l u c i onar e l

p r oblema , y si es pos i b l e no conoce gene r almen t e

h ay que ev i ta r r ec u r r ir a l pe r so n a l d e sec r eta r í a , e l cua l

l os que h ace r es

p r e c i sos de l pe r so n a l doce nt e . "

En prime r luga r , va m os a aproxima r nos a este f r agmen t o co m o s i

r eali zára m os un aná li s i s de conten i do . Deberíamos haber confecc i onado

un

catá l ogo de ítems que quis i éramos contab i lizar , tal como el núme r o

de

imperat i vos en e l texto . Este podría ser u n p r oced i m i ento d ir ecto : hay

XX

imperativos (p . e . " de j ar una nota

." ) . Obtend r íamos e n tonces un dato

estad í stico e n un contexto más amplio : q ui z á s e n comparac i ón co n otros libros , o con párrafos relativos a otros temas relacionados con los / as estudiantes e n otros cap í tulos del mismo li bro , e t c . Para el / a ana li sta de discurso , el pá r rafo debería ser l e í do no sólo para descubr ir su contenido , sino t amb i én pa ra obte n er sus efectos latentes . Desde luego , al igual que en e l an á lisis d e conten i do , este sólo constituiría una pequeña parte de una colecció n m ayor de textos: lo que

decimos , por lo tanto , es sólo i nd i cativo - una pequeña muestra de lo que el proceso real podría ser con un mayor o mejor corpus . EI/a analista busca cómo el texto podría contribuir a la construcción

de

el/a estudiante , a la vez como independiente y depend i ente . As í , como

se

puede leer en el texto , notamos que la primera parte no hab l a , en

ningún modo , sobre el / a estud i ante s i no sobre el personal docente : más

n , es t a i n f ormación es formalmen t e dada como u na r azón para su

co

n d u c t a. E l pe r sona l docente , « no está generalment e en sus despachos

d esd e las nueve a l as c i nco cad a d í a de l a seman a» ¿ Por qué? « Po r

va r ias razon e s » , y estas so n exam i nadas y expl í c itam e nt e mostradas :

algun o s / as «h ace n g r an parte de su t ra ba jo en casa , y a l gunos / as t iene n

ob l i g ac ione s fue r a de l a Un i vers i d a d q u e comporta n ause n cias per i ód i -

cas » . Notemos q u e no sólo se dice que e s t án en casa o que están fuera :

está n trabajando en casa , y tiene n ob li gac i ones fuera de la Universidad . y estas ausencias no son aleato r ias : son per i ód i cas , tan r egulares como

la tabla periódica de elementos

muestra como productivo, escrupuloso respecto a sus obligaciones y , metafó r icamente , tan dependiente como los elementos químicos . El texto muestra, igualmente , que el personal docente conoce sus

De este modo el personal docente se

obligaciones con respecto a los / as estudiantes y advierte de su dispon i -

bilidad en un lugar público : su

suficiente para su local i zac i ón, el texto añade más informac i ón : si no están en su despacho , quizás están « en a l gú n luga r del departamento ,

puerta . En caso de que esto no fuese

o en l a biblioteca ». Nunca en el bar , la cant i na , e l lavabo o s i mplemente dando una vuelta: los / as miembros del personal docente no só l o son

68

Bol e tín d e Psi c olo g ía ,

No . 44 , S e ptie mbr e

/994

trabajadores / as conscientes , parecen no tener vida al margen de su dedicación al trabajo. A partir de este momento, el texto deviene más prescriptivo . «Si se falla al contactar a unja profesor/a, dejar una nota». Notemos que el verbo usado es «fallar»: una alternativa podría haber sido «si no es

posible», o incluso , en una locución construida de forma d i stinta «Si el

profesor no está

te , es significat i va : la frase tal como aparece , construye el evento como

un fallo del estudiante, no una falta del personal docente o un error inst i tuc i onal . Esto es reforzado con la cláusula adicional « dejar una nota » .

El fallo puede ser reparado mediante un reconocimiento y un nuevo

i ntento . El / a p r ofe s o r / a p u e d e decidir que el momento «puede no ser conve-

nie nte». ¿ P ue de e l / a est u dian t e estar seguro / a que el / a profesor contacta- rá fina l m e nte c on é l / e l la ? No exactamente: el/a profesor / a «podrá cont a c ta r »- pero bajo ninguna obligac i ón , de acuerdo con el lenguaje del

t

p r ob l e m a » l a im pl i c ac ión es que podrí a no serio - y el agente activo es

el/a e s tu di a n t e , ya qu e el / la ha realizado la acc i ón . Si n e mbarg o , aunque el/a estudia n te esté en su derecho , debería « evitar recurrir al personal de secret a r í a , el cual no conoce generalmente los quehaceres precisos del personal docente» . De este modo , los / as secretarios/as t i enen un conocimiento general , pero no omn i sciente . Sin embargo , se espera que el/a estudiante sea c apaz de averiguar y / o solucionar lo que incluso el personal de secretarí a , cobrando un sueldo , no pueden saber . ¿Q ué h e mos r eal i zado en esta lectura? No hemos leído «entre líneas », cons tru y e ndo lo q u e no estaba allí : todo lo que hemos d i cho está en el text o, e n el lengu aj e. Esta es l a pr i mera r egla de el / a analista de discurso :

e x t o . A u nque deja r una nota « debería ser sufic i ente para solucionar el

.» . La elección de el / a escritor/a, quizá sin ser conscien-

n o exceder el tex t o . Desde luego , hemos le í do el texto cuidadosamente y lo he m os i nterpretado - pero , de ningún modo , inventado. No hemos

d i cho nada sobre el texto que condescienda o que desatienda al

estu dia nte , o qu e f u era u n ejemplo de formas de co n t r ol autoritarias . Ninguna de e s ta s i nterpretac i ones podrían haber sido j ustificadas p or el

t exto. Lo que se mant i ene es l a i magen de el / a estudiante en contraste

con la de el/a profesor/ a : el/a profesor / a hac i endo su obligación cons -

c i ente m ente , el / a estud i ante necesitando implícitamente directrices, e

i mplícitamente s i endo introducido en el lenguaje del fallo y la inadecua - ción . Este es un ejemplo de búsqueda de cómo el texto construye los objetos del discurso (en este caso , estudiantes). El término « construye » proviene de la pos i ción teórica sobre el lenguaje a la que anteriormente hemos aludido : lenguaje como una fuerza que no expone s i mplemente

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Boletín d e Psicología, No. 44, Septiembre 1994

la vida , sino que toma una parte activa en su modelamiento . Esto puede

parecer una noción gratuita -después de todo, se podría decir , un j a estudiante es un j a estudiante , y «el lenguaje» no tiene nada que ver . Pero

lo que se pretende comprender , y su interpretación lo ha mostrado , es que el modo en que el / a estudiante es tratado en el lenguaje tiene fuertes implicaciones para lo que se asume que un j a estudiante es: y estas asunciones surgen a partir de cómo se construye la imagen de « estudia- nte». Una vez que el/a analista ha realizado la pr i mera lectura del texto - tal como la hemos hecho - debe apl i car sistemáticamente su lectura al corpus completo que ha recogido. En nuestro caso , podr í amos empezar con la noción del personal docente como trabajadores / as conscientes y

la de estudiante como un sujeto confundido esperando guía . Deberíamos ,

entonces, recorrer el resto del manual, y adentrarnos en otros documen - tos , para ver cómo estos términos son recogidos . En efecto, avanzando en el manual a través de una mezcla del nivel de discurso departamental

y el nivel de la Universidad, aparece , tan sólo dos párrafos después de nuestro extracto original :

«Asistencia a las clases , prácticas y seminarios . Universidad espera de los / as estudiantes es» :

Lo q u e e l Consejo

de l a

« Todos los / as estud i antes Es preciso atender a los

p r áct i co prescr it o , el t raba j o de vacac i ones , los exámenes form a l es y t es t s

depar t amenta l es .

verificada ,

estud i antes de u n mismo curso " (. 89 / 53 ))

l os / as

deben r ea li za r d i l i gen t emen t e el tra ba j o r eque ri do .

sem i narios y tuto rí as , r ea li za r e l tr a b a jo esc rit o y

la as i s t e nci a

a l as c l ases ;

con creto

co mo

é s ta pu e d e se r

p ara t o d os

Se espe r a

tanto para u n t a estud i ante

« El Departamento

de l a

asistenc i a y a los / as estud i antes que muest r en una escasa p r ese n c i a se l es pedirá que rectifiquen » .

prácticas , seminarios y sesiones de tr a b a jo . Hab rá un segu imi en t o

de Ps i colog í a espe r a una as i ste nci a r e gular a l as cl ases ,

Este extracto confirma nuestra lectura del / a estudiante como u n sujeto marcado, o potencialmente marcado, por una necesidad de dirección y control. En una pieza abierta de intertextualidad , los/as autores del manual citan literalmente la autoridad de la Universidad , sacando lo que ostensiblemente es un documento sobre «las directrices» de los requeri-

mientos legales de la institución en su máx i ma expresión - reglas que , si son infringidas , pueden cuestionar el estatus de estudiante . ¿Cuál es el

efecto de esto? No es el de añadir

visto de otro modo como simples sugerencias . La implicación es que el departamento ha tenido razones para invocar anteriormente la ley , y

el peso de la ley a lo que podría ser -

70

Bol e tín d e Psicología , No . 44, Septiembre

1994

considera razonable ofrecer a el / a estudiante un justo aviso. Otra vez , entonces , el esquema implícito es el de el / a estudiante como alguien que requiere advertencias -alguien que , si no se le avisa de las consecuen- cias de sus (potencialmente irresponsables) acciones sería fácil que actuase erróneamente, fracasando en el logro de los estándares y , en consecuencia , perdiendo el derecho a ser un j a estudiante . Para los propósitos de la exposición , en estas interpretaciones hemos evitado , deliberadamente , las precisiones metodológicas más habituales del trabajo de los/as analistas. Vamos a mostrar , s i n embargo , una pequeña gama de estos métodos para que se aprecie la riqueza que se puede obtener en textos como éstos . Cualquiera que sea la herramienta, debe ser usada en la totalidad del corpus . Debemos recordar que el / a analista necesariamente ha de trabajar con una gran colección de material . Puede parecer obvio , pero es importante señalarlo , que el material verbal necesita un tratamiento cuidadoso . Esto ocurre espec i almente con un corpus conversacional :

precisa ser transcrito con el suficiente detalle para que pueda ser identificada cualquier suti l interacción -y esto i ncl u ye interrupciones ,

respiros , pausas ,

mmm

la información debe ser guardada en una forma adecuada para una revisión cu i dadosa : introducir el texto en un archivo informatizado puede ser útil , pero no indispensable . Dist i ntos / as analistas pueden optar por diferentes niveles de análisis . Existen algunos traba j os que se centran en el nivel de la pragmática de la conversación , es dec i r , e l ámbito de los s i gn i f i cados conversac í ona t es

no lo creo" . Una vez recog i do el material ,

Hay una diferencia entre « No l o creo " y « Pues

mmm

yo

yo no

señalados por la in for m ación contextual que los / as h abla n tes asu m en en público. Es más f á cil ejempl i ficarlo que definirlo . Tomemos el s i guiente par de verbalizac i ones :

« - ¿Está Juan en su despacho?

- Bien

, l a luz está e nc e n d i da y su abr i go está al lí ».

La segunda frase no d i ce que sí directamente pero , en gran manera , lo implica: e l/ a hablante cree en la capacidad de el / a oyente para interpreta r l as consecuencias de lo que d i ce . El ni ve l de análisis pragmá - tico es ideal para identificar efectos de implicación y del tipo de conoci - miento que el / a hablante asume como compartidos con la aud i enc i a y , separadamente , para reconocer el efecto que c i e r tas exp r es i ones tienen en func i ón de su forma lingüística . Quizá l a mayor contribución al AD es la noción de « actos de habla", donde las expresiones so n concebidas como productoras de efectos que transcienden las palabras usadas. Por ejemplo:

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B o l etí n d e P s i c ol o gía , No . 44 , S e pti e m b r e 1994

" Prometo devolverte el dinero mañana » " Os declaro marido y mujer »

Estos usos aparecen e n nuestra conversac i ó n ord in ar ia , y t i ene n efectos sociales s i gnificativos - de hecho , hay ciertas cosas , como l os casamientos que ú nicamente pueden e j ecutarse a través del uso de u na fórmula lingüística . Además del nivel pragmático , nos pod e mos i nterna r en u n a mu l t i p li c i - dad de formas destinadas a alcan z a r una int e r pretación e n e l n iv e l e n

que l as f rases y sentenci as ante ri o r es dev i e nen i n t ercamb i os . Aq uí se puede n re f e rir u na gran var i e d ad de a pr o xim a cio nes . B illi g ( 1987 ) , po r

e j emplo , aboga po r el uso más ex ha u st iv o d e la s posib il id ades anal í ticas

de la retórica : la identif i cación de tipos a rg u me n t a tivo s , figuras retóricas , secuencias táct i cas de temas , y todas las fo rm as es tilí st i cas que ayudan a l a pe r suasión . Sus sugerenc i as son particularmen t e ú t i l es al analizar l a credibilidad que un texto veh i cula , y la ident i fica ci ó n d e las líneas de

coherencia de un argumento que pueden se r dis ti nguidas p o r deba j o de una fachada aparentemente inconexa . El primer extracto most r ado es u n buen ejemplo de la retór i ca del deber , apoyada en una l i sta de cuestio - nes banales . Potter y Wetherell (1987) sugieren varios métodos , de los cuales el principal es la idea de r epertorio : un tema de conversación

puede variarse en func i ón de las demandas l ocale s de l a s i tuació n de

i n te r acción . Es to e s ú til pa r a ver có mo l os / as hab l antes hacen f rente a l as

c onversac i ones y c ómo def in e n pla n es a tr a v és de l a co l oca ci ó n

estra t ég ic a d e t e m as . En nu es t ro e j emplo s o bre e l se r -estud i ante , h a y temas de con t ro l y de obl i gación que aflora n en d i fe r entes momentos pa r a remarcar cier t os puntos d i scursivos . P arker ( 1988 ) sug i ere busca r po l a ri dades en los textos - el juego de oposiciones en e l desar r o l lo de la

na r rat i va . E n los e j emp l os anteriores , al gunas polar i dades podr í a n se r consciencia/incons ci e n c i a , dependenc i a / independenc i a y respo n sab i l i - dad/irresponsab i lidad . Todos estas formas específicas de anál i s i s del texto , junto con otras que pueden encontrarse en las fuentes que ofrecemos al final de este artículo , confían fuertemente en la interpretación dada por el / a investiga- dor/a . Discutiremos en la parte final la difícil cuestión de la val i dez de estas distintas formas de anál i s i s .

Ventajas del Análisis del Discurso La ventaja obvia del AD es que su visión del lenguaje - la moneda común de nuestra vida social- está ampliamente aceptada . A diferencia de otros tratam i entos más restr i ctivos e n Ps i cología Social , el AD no

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Boletín d e P s ic o logía , N o. 44 , S e pti e mbre 1994

piensa en el lenguaje como una mera marca del propio grupo social, o como una pista para la percepción personal (aunque pueda ser ambas cosas). No ve el lenguaje como una ventana que se abre hacia las ideas que la gente tiene en la cabeza , como ciertos tipos de psicologistas querrían argüir; y todavía menos la visión del lenguaje como una serie de símbolos estáticos cuya distribución estadística es , por sí misma, significativa. El AD asume el lenguaje tanto como señal de una realidad social como una forma de crearla . Aboga por un uso dinámico del lenguaje , y es sensible a sus efectos, no en el sentido de una reacción mental transitoria , sino como un efecto de la forma lingüística . Para e l AD , el lenguaje no existe « en la cabeza» , existe en el mundo:

el lenguaje es más una forma de construcción que de descripción de

nos o t r os m i smos . El AD r econoce el mundo en el cual el/a hablante vive , un mu n d o donde e l hab l a tiene efectos : donde no es indiferente referirse

a alg uien c omo u n j a « soldado » , « gue r rillero/a » , «terrorista» o «luchador/a por la l ibertad »; o denominar y / o autodenominar a una organización como

« ant í - abort l sta- o « pro - v i da ».

El primer r equerimiento de cualquier aventura en las Ciencias Sociales es que ésta debe ser persuasiva. Esto s i gnifica que el / a invest i- gador/a debe establecer una relación activa con el/a lector/a e intentar mostrar cómo el/a investigador/a efectúa una buena lectura del texto :

consiste más en un ejercicio de negociación que de exposición . Esto contrasta con la mayor confianza aparente en el estilo del informe experimental en Psicología Social . En e l infor m e experimental, el/a investigador/a estructura convencio- nalmente su exposi ción en Introducc i ón , Método , Resultados y Discusión ,

y cuanto más adecuadamente está expuesto el argumento , tanto más

aparece el i nforme como coherente y plausible . El/a exper i mentador / a no ha de defender el uso de tests estadísticos (de hecho , deber í a defender su elección si usa tales tests) , tampoco debe realizar especiales esfuer- zos para evidenciar qué base de interpretación está usando , o defender la exper i mentación como un paradigma apropiado de i nvestigación. De ninguna de estas certidumbres dispone e l /a investigador / a interpretati- vote. El / a analista de discurso debe asegurarse de que el/a lector / a

comprenda qué está sucediendo : por qué es necesario escoger textos ; cómo estos textos deben ser leídos ; por qué esta lectura es preferible a

aque l la otra ; y qué , en el mundo fuera de los textos , ayuda a dar sentido

a los discursos que contienen . Encontramos este desafío estimulante.

73

Boletín de Psicología, No. 44, Septiembre 1994

Referencias

Billig,M . (1987): Arguing and Thinking: A Rhetorical approach to social psycho/ogy . Cambridge: CUP . Crowle , A . J.(1976) : The deceptive language of the laboratory . En H.Harré (eo . ) : Life Sentences . Chichester : Wiley , Grice,H,P . (1975) : logic and conversation. En P,Cole and J , Morgan (Eds . ) : Syntax and Semantics, vol 3: Speech Acts . NY : Academic Press . Lev i nson , S . (1983) : Pragmatics . Cambridge : CUP , Parker, 1. (1988): Deconstructing accounts . En C , Antaki (ed . ) : Analysing Ordinary Explanation: A casebook of methods London: Sage . Potter,J,-Wetherell , M, (1987) : Discourse and Social Psycho/ogy : Beyond attitudes and benevtour. London: Saqe . Stubbs, M, (1983): Discourse Analysis: The sociolinguistic analysis of naturallanguage , Oxford : Basil Blackweu.

Para seguir leyendo Además de las referencias anteriores, pueden ser útiles las siguientes fuentes

Antaki.C, (Ed . ) (1988) : Analysing Ordinary Explanation: A casebook of methods London :

Sage . Un libro que contiene distintos métodos para trabajar con datos lingüíst i cos en Psicología Social . Billig , M , (1991): Ideo/ogy and Opinions . London : saqe. Un texto crucial para conocer el alcance de la aproximac i ón retórica en Ps i cología Social y que muestra cómo puede aplicarse emp í ricamente . Billig , M . et al . (1988) : Ideo/ogical Dilemmas: A social psycho / ogy of everyday thinking , London : Sage , Un análisis extenso de temas cotidianos en la vida soc i al desde un punto d e vi sta interpretativo . Burman,E , - Parker, I . (Eds,)(1993) : Discourse analytic research . Repertoires and readings of texts in ection . London : Routledge, Un conjunto de trabajos que muestran con claridad diferentes prácticas de análisis de discurso y una reflexión sobre su alcance y sus límites , Fairclough,N , (1989): Language and Power . London: Longman . Un análisis de cómo el lenguaje mantiene y cambia las relaciones de poder , Nacido en la lingüística, resulta uno de los enfoques del AD más fecundos para la Psicología Social Fairclough,N,(1992): Discourse and Social Change, Cambridge : Polity Press . Repaso y crítica de distintos enfoques del AD, Este libro proporciona, en la forma de útil manual, un procedimiento que conjunta análisis lingüístico y teoría social . Gilbert,G,N,-Mulkay,M,(1984) : Opening Pandora's Box : A socio/ogical analysis of scientists ' discourse. Cambridge : Cambridge University Press , Un clásico de la interpretación de textos en Sociología ,

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B o l e tín d e P s i c o l ogí a , N o. 44 , S e p tie mbre 1994

Maingue n eau , D . (199 1) : L ' analyse du Discours. Introduct i on aux l ec t u r es de / ' arch i ve . Par i s : Hachette .

a l a perspect i va y e l método de la " Escue l a

I

nd i spensable

para un ace r cam i ento

Francesa de Análisis del D i scurso ". E s , ade m ás , una excelente gu í a pa r a un AD

en esta orientación . Parker , 1. (1992): Discourse Analys i s . C ri t i cal Analys i s fo r Soc i a l a n d Ind i vi dual Psyc h o - logy . London : Ro u t l edge . Desde e l r ea li smo , Parker o f rece de forma cla r a l os c r i t e r i os qu e h a n de segu ir se

para i den ti f i car d i scu r sos Wetherell , M . -Potte r , J . (1992) :

Un extraord i nari o estud i o del racismo . Con una impo n ente f und a m en t ac i ón t eó ri ca

y la mane r a de i nves ti ga rl os . Mapping the language of rac i sm o Lo n do n: Harve r ster .

y apli cando el AD , desentrañan

acción pa r a combat i rlo .

las formas de rac i smos y p r op o n e n

e l t i po de

75