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MECANISMOS DE DEFENSA

Freud determinó los mecanismos de defensa, como las técnicas


del inconsciente, encargadas de minimizar las consecuencias de
los eventos demasiado intensos, para que el individuo pueda
continuar con sus funciones. Dichos mecanismos de defensa,
permiten el mantenimiento del balance psicológico.

Conozcamos algunos de ellos, los más frecuentes:

Negación: Negación de la evidencia.

Ej: El instinto de los niños cuando se les pregunta quien ha hecho


algo es justificar su conducta, salvarse ellos mismos de un castigo
“yo no”.

Proyección: Atribuir a los otros los conflictos internos. El


elemento estresante (un sentimiento, etc) es proyectado hacia
otras personas o cosas.

Ej: Quedas con varias personas y uno llega tarde, al llegar y


preguntarle porque ha llegado tarde este dice, “llego tarde
porque vosotros también llegáis tarde siempre y no quiero
esperar” (y en realidad los demás no llegan tarde siempre)

Racionalización: Justificación de una conducta mediante razones


que son aceptables para nosotros, evitando la razón real porque
sabemos que no es aceptable.

Ej: Tenemos que ir a algún sitio al que no queremos ir, por


ejemplo a una clase en la que no conocemos a nadie, y nos
decimos a nosotros mismos (y a los demás) “da igual, no voy a ir
porque en realidad no es importante”, cuando en realidad es
porque nos da miedo o vergüenza.

Devaluación: Distorsión de la imagen de uno mismo para


justificar un hecho.

Ej: Cuando vamos a contar un chiste y antes de empezar decimos


“yo no se contarlos eh, no tengo gracia contando chistes”, nos
devaluamos, decimos que no sabemos hacer una cosa, para
justificarnos si al final lo hacemos mal, porque a todos nos
cuesta asumir fracasos.

Sublimación: Canalización de pulsiones (sexuales o agresivas)


hacia una forma más aceptable socialmente, de lo que seria
resolver esa pulsión como tal. Suelen ser fines superiores con
valor social.

Ej: Una persona con sus impulsos sexuales reprimidos (y, por lo
tanto, incapaz de mantener relaciones de pareja) deriva esa
energía hacia la solidaridad, declarando amar a la humanidad y
desarrollando conductas de ayuda social.
Represión: Mantener fuera de la conciencia (reprimir) las
pulsiones penosas o en desacuerdo con nuestros valores.

Ej: Cuando alguien dice “No es cierto que haya deseado alguna
vez su muerte”. Al negarse a aceptar el deseo, la persona admite
implícitamente la existencia del mismo, porque sabe que desear
la muerte de alguien es algo poco ético y moral.

Fantasía: Traslado de una pulsión reprimida al plano imaginario


para satisfacerla simbólicamente. (Diurnas o nocturnas).

Ej: La persona que ha fracasado en muchas ocasiones, tiene


constantes fantasías en las que alcanza el éxito. De la misma
manera una persona que ha sufrido muchas decepciones en el
amor, vive fantaseando con el amor de su vida, un “príncipe o
princesa azul”.

Desplazamiento: Traslado de una pulsión, de su verdadero


objeto a uno sustitutivo.

Ej: Una persona tiene un problema importante en el trabajo,


pero no puede revelarse, al llegar a casa se pone a cenar y la
sopa (por ejemplo) esta muy caliente, y provoca una bronca
brutal con la persona que ha hecho la sopa. Traslada la pulsión
destinada a su jefe, a la persona que ha cocinado.

Regresión: Retorno a una etapa superada del desarrollo.


Ej: En los niños que ven como su “puesto” en la familia queda
relegado por la llegada de un hermanito, vuelven en ocasiones a
hacerse pis (enuresis), regresando a una etapa que ya tenían
superada. O por ejemplo, un joven que siente frustración por la
poca atención que recibe de sus padres puede empezar a
chuparse el dedo como si fuera un niño pequeño.

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