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Alumno: Lilian Margarita Osorio Pú

Licda: Mónica Paola Reyes Sandoval

Curso: Metodología para la intervención individual y familiar.

Semestre: 3 Tercero
Introducción

El trabajo social en sus distintas expresiones se dirige a las múltiples y complejas relaciones
entre las personas y sus ambientes. Su misión es facilitar que todas las personas desarrollen
plenamente sus potencialidades, enriquezcan sus vidas y prevengan las disfunciones. Por
ello, los y las profesionales en trabajo social, se convierten en agentes de cambio en la
sociedad y en la vida de las personas, familias y comunidades para las que trabajan. El
Trabajo Social es un sistema integrado y dinámico de valores, teoría y práctica
interrelacionados.
Principios del trabajo social

La profesión del trabajo social tiene una filosofía que “está basada en un auténtico sistema de
valores y los cuales están implícitos en los principios de la profesión que los sostienen y
determinan la elección del hombre frente alternativas de conducta”.2 Tanto los valores como los
principios son cambiantes y “relevan la conciencia social de la época, el estado de la ciencia de la
tecnología en cuanto influyen en el concepto que el hombre tiene de sí mismo, de su naturaleza y
de su destino”.3 El concepto del hombre en las distintas épocas está influido por los valores
vigentes en el momento y determina en nuestro caso el avance de la profesión, las instituciones
de bienestar social que existen, los programas y en general las formas de enfrentar los problemas.
Como ejemplo podemos citar que el humanismo permite percibir al hombre como elemento
central de sus ideas, produjo una concepción antropocéntrica del mundo; “el hombre es la medida
de todas las cosas”. Se produce entonces la defensa de la dignidad y la integridad humana: el
hombre es un fin en sí mismo, tiene un valor intrínseco independiente de su condición racial,
religiosa, política, de clase, ideológica, social y económica y tiene derecho a una vida digna. Se da
la afirmación de los valores humanos: el hombre es un ser potencialmente creador, tiene
capacidad para dominar el mundo que lo rodea y puede desarrollar sus potencialidades. Esto
influye en las manifestaciones del bienestar social en la siguiente forma. El beneficiario es el
centro de la atención profesional, toda persona tiene un valor intrínseco independiente de su
condición. Tiene derecho a su libertad, al respeto a su dignidad, a la aceptación, a la
autodeterminación, al no juzgamiento por el TS y a mejores condiciones se vida. El beneficiario
tiene potencialidades y puede desarrollarse: la conducta profesional debe orientarse en el sentido
de propiciar este desarrollo y promoción del beneficiario. Los valores se centran en el respeto a la
persona humana. Son valores la bondad, la libertad, la honradez, la dignidad. De estos valores se
derivan los principios del trabajo social de libre determinación, individualización, aceptación y
respeto, secreto profesional y no enjuiciar de la profesión y que son una guía para la vida
profesional”. Los objetivos de la profesión se derivan de esos principios y “representan un bien
deseado, lo que se quiere conseguir”.4 El Trabajo Social, pues, viene a representar un esfuerzo de
solución y prevención con otros profesionales a los problemas sociales que afectan al individuo. El
Trabajador Social se preocupa tanto por obtener los servicios que necesitan los beneficiarios
como por las medidas tendientes a un cambio de condiciones que son las causas de problemas o
de desajuste, Ayuda a liberar las capacidades naturales del individuo y las energías creativas y a
estimularlos a trabajar en el logro de los objetivos para el pleno desarrollo humano. En la práctica
del Trabajo Social identifica las razones potenciales de conflicto entre los individuos y grupo y el
medio ambiente y ayuda a efectuar cambios en ellos para prevenir el conflicto. Encuentra y
fortalece las fuerzas y posibilidades creativas que conducen a desarrollar las máximas
potencialidades de cada uno. Ayuda a los individuos y grupos a resolver problemas sociales que
surgen de un desequilibrio entre los individuos, los grupos y su ambiente. “La práctica profesional
viene de un grupo de principios y conceptos claros sobre los seres humanos y sus necesidades que
son conscientemente sostenidos, enseñables y los cuales constituyen la participación de dicha
práctica”.5 El ejercicio profesional requiere preparación técnica, (habilidades y conocimientos) y
además actitudes y cualidades de la personalidad. El Trabajo Social es una disciplina de carácter
profesional que interviene en la realidad con el propósito de promover el bienestar social dentro
de un marco de desarrollo nacional. El objetivo del Trabajo Social de casos ha sido siempre ayudar
a los individuos a alcanzar su realización al máximo de forma compatible con las necesidades con
las necesidades de otros y sus propias capacidades. ETICA PROFESIONAL “Entendemos por ética el
conjunto de reglas o principios que deben regir la conducta humana, disciplina que permite
adquirir hábitos que conduzcan a la práctica del bien. Requiere el más alto grado de integridad
moral. La ética profesional es el conjunto de obligaciones y deberes que deben cumplirse durante
el ejercicio de la profesión. Estas obligaciones son imperativas y no pueden transgredirse sin faltar
al honor de la profesión”.6 Cada actividad o disciplina tiene sus deberes particulares determinados
por los objetivos espirituales y materiales que deseen alcanzarse. Con respecto al Trabajo Social, el
concepto de Ética Profesional puede formularse de la siguiente manera: “son las normas que rigen
la conducta del Trabajo Social, en forma permanente durante el desempeño de la profesión, reglas
que deben expresarse en actitudes y obligaciones imperativas hacia los seres humanos objeto de
la profesión, hacia los grupos que estos constituyen y hacia las comunidades, además que hacia
otros profesionales, colegas, instituciones y la sociedad en general”.7 El Código de Ética de las
Trabajadores sociales está íntimamente relacionado con el campo de acción del Trabajo Social y
con su objeto que es el ser humano, se trabaje con este individualmente, en grupos o en
comunidades. Las normas se refieren a la relación del Trabajador Social con los beneficiarios. Las
primeras corresponden a los principios enunciados en los textos de Trabajo Social. Otros se
refieren a la relación con colegas, con otros profesionales, con las instituciones y con la sociedad
en general. Algunos de los textos son más amplios y otros los detallan para el Trabajo con grupos o
con individuos, pero todos coinciden en que los siguientes son generales a cualquiera de las
formas de intervención de la profesión. LA AUTODETERMINACION “Se respetará la
autodeterminación de personas, grupos y comunidades a las cuales sirven, salvo que todos le
deleguen libremente esta facultad o, a que se deba desempeñar una función protectora (como en
el caso de niños, ancianos, personas con retraso o enfermedad mental)”8 o a que normas legales
lo exijan. También se debe limitar al cliente cuando por impulsos destructivos pone en peligro su
integridad psicofísica. Es importante anotar una frase de Natalio Kisnerman en su libro Ética para
el servicio social que dice: “Los principios sirven de punto de partida para la acción, pero, la
fidelidad no debe estar depositada en ello sino en los hombres”9. Este principio se basa en el
derecho del beneficiario a hacer su propia elección. Supone la libertad para resolver y para actuar
y a no imponer el criterio del Trabajador Social sino a darle alternativas de solución para que la
persona decida, se motiva a tomar acciones, mida sus fuerzas y se movilice. Se quiere evitar
dependencia, tener respeto a la persona y a la dignidad humana. Este principio no implica dejar el
beneficiario que haga lo que le parezca aún a costa de ir en su perjuicio o de los demás pues esto
sería falta de responsabilidad. La mala aplicación de este principio, ha llevado a dejar hacer el
beneficiario lo que quiera, lo cual implica una falta de responsabilidad. LA INDIVIDUALIZACION Se
trata del individuo como tal, con experiencias, circunstancias y personalidad, sentimientos
diferentes a los demás. No se le puede tratar con tabla rasa. Es estudio en Trabajo Social
comprende aspectos como personas, situación, problema, lugar, con el fin de integrar los
elementos que darán una mezcla única y por lo tanto un diagnóstico y un tratamiento
individualizado. ACEPTACION Y RESPETO Trabajo Social debe respeto al hombre cualquiera que
sea su condición, clase, raza, credo o religión y grupo político. Tratará de comprender su situación
dentro de sus circunstancias por darle la ayuda necesaria independientemente de si se comparten
sus puntos de vista o los actos que haya cometido. Partirá del punto en que se encuentre. Dentro
de este mismo rubro y ligado al principio de individualización está el de no enjuiciar al beneficiario.
Como se dijo, es verlo dentro de su circunstancia. No debemos medir las personas con nuestra
propia tabla de valores, ni juzgarlo, aunque esto no significa estar de acuerdo con su conducta.
Debe ser objetivo con respecto al beneficiario y reflexionar sobre sus sentimientos hacia y las
posibles causas. El proyectar los propios conflictos nos ayudará a la labor del Trabajador Social con
beneficiarios o con otros profesionales. SECRETO PROFESIONAL Este se refiere a la
confidencialidad que debe guardar el Trabajador Social, discutiendo las confidencias únicamente
con otros profesionales y solicitando autorización de la persona cuando haya que compartir la
información con otros cuando es absolutamente necesario. “No dará más información de carácter
confidencial que la que tenga que ofrecer para la buena prestación del servicio profesional”.10 El
trabajador Social debe rehusar la divulgación de una confidencia recibida profesionalmente a no
ser que sea solicitada por una autoridad competente o que sea para un bien superior o sea una
circunstancia que no pone en peligro la paz, la moralidad, la salud o el bienestar público. También
se desea que no divulgue posteriormente lo que fue dicho dentro de la confidencialidad. Este
principio va aparejado con las necesidades de pensar, de sentir y de actuar con respecto al
beneficiario. El Trabajador Social es responsable de aplicar los conocimientos de la profesión, el
discernimiento y el uso de su ser profesional adecuadamente. De los principios se deriva la
práctica profesional de Trabajo Social. El Trabajador Social tiene la obligación de desarrollar su
trabajo con eficiencia, responsabilidad, honradez e integridad personal. De ahí que “ética
profesional” exija la posesión de cualidades personales indispensables para el ejercicio
profesional. El Lic. Luis Casa Font, quien fue profesor de la Escuela de Trabajo Social por muchos
años lo define así RESPONSABILIDAD La responsabilidad no solamente reclama el cumplimiento de
deberes hacia los beneficiarios, la institución y otros profesionales, sino que entraña una
responsabilidad frente a la sociedad, a la situación social actual y al futuro de la sociedad.
HONRADEZ PROFESIONAL Se define esta como “el proceder del individuo probo. Significa ser
franco, leal, valiente y digno. Profesionalmente, la honradez impulsa al trabajo diligente, a actuar
con justicia, con imparcialidad, a cumplir compromisos contraídos, a hacer uso de los recursos con
equidad y a defender a una causa justa. La honradez profesional impide engañar al beneficiario y a
buscar las mejores posibilidades de solución para cada problema. Integridad PERSONAL Se
entiende por integridad personal al desarrollo armónico de todas las cualidades positivas y
negativas del hombre: desinterés, corrección y probidad para ayudar en una causa justa. En
algunos casos, dar apoyo al beneficiario por acciones realizadas, en otros, cuestionarlo sobre sus
conductas que pueden estar dañándolo a él o a otros, ayudarlo reflexionar en aspectos positivos y
negativos para que tome conciencia de sus acciones y consecuencias, son obligaciones del
Trabajador Social. Oírlo únicamente, sin prestar ayuda, sería falta de eficiencia y de
responsabilidad. El poner interés, capacidad, habilidad en el desempeño de la profesión es
fundamentado. “La Filosofía está compuesta por muchos pensamientos que intentan penetrar en
la compleja oscuridad de los aspectos revelados y no revelados del universo para aclarar su
funcionamiento y gravitan alrededor de la comprensión que el hombre tiene de sí mismo, del
universo y de las características de la existencia en sí misma y del sentido y objeto de la : Son un
ideal que se conciben, formas, entendimientos, opiniones, razones, motivos. Los conceptos se
extraen de los fenómenos.

Objetivos del Trabajo Social

Objeto del Trabajo Social La intervención profesional de los trabajadores sociales parte del objeto
de la disciplina, que está centrado en las situaciones de dificultad de las personas y los obstáculos
del medio social que limitan o impiden 82 Carmen Barranco Expósito el desarrollo humano.
Situaciones que precisan de la intervención del trabajador social para transformar, mejorar o
superar las dificultades, potenciar las capacidades y recursos, incidiendo tanto en las situaciones
individuales, grupales o comunitarias, como en las del medio social. 1.2. Objetivos generales del
Trabajo Social. Los mismos tratan de generar cambios para ayudar a las personas, grupos o
comunidades, a satisfacer sus necesidades; a superar las dificultades materiales y no materiales,
los problemas sociales y los obstáculos que impiden o limitan la igualdad de oportunidades; a
potenciar las capacidades de las personas; así como a contribuir a promover el bienestar social, el
desarrollo humano y la calidad de vida de la ciudadanía. El tipo de cambio estará supeditado a las
situaciones de las personas y a las condiciones del medio social, así como a los propios enfoques
de los modelos de intervención en el que se inscriba la acción profesional, pudiendo dar lugar a
una transformación, modificación o mejora. 1.3. Ética del Trabajo Social. La intervención social
parte de los valores filosóficos y los principios éticos de los Derechos Humanos de la dignidad a la
persona, respeto, autodeterminación, justicia social, igualdad de oportunidades y participación
recogidos en el Código de Ética Internacional del Trabajo Social (Consejo General de Colegios
Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales, 1999). Igualmente, se especifica la
obligación que tienen los trabajadores sociales con la disciplina y con la sociedad. Vinculado con la
calidad, se especifica el deber de proporcionar la mejor atención a todas aquellas personas que
soliciten su ayuda y asesoramiento; motivar a los clientes a que participen lo más posible, así
como la responsabilidad profesional con las organizaciones, la sociedad y otros profesionales. 1.4.
La Epistemología en Trabajo Social. Desde la pluralidad paradigmática que caracteriza a las
Ciencias Sociales, en las que se incluye nuestra disciplina, el Trabajo Social comparte la diversidad
de perspectivas paradigmáticas de las cuales emanan los distintos modelos de intervención que
han ido elaborando, de construyendo y reconstruyendo los trabajadores sociales. En esta
dirección, se afirma que, desde los paradigmas de las Ciencias Sociales, el Trabajo Social se
fundamenta en los modelos interaccionistas centrados en la persona y en la situación, con un
enfoque global que enriquece las recíprocas interacciones, entre la persona La intervención en
Trabajo Social desde la calidad integrada 83 y el medio social (Red de la, 1996). Modelos de
intervención profesional que, a través de las diversas perspectivas paradigmáticas, focalizan la
intervención de distinta manera. Así, los modelos correspondientes a la perspectiva
psicodinámica, psicosocial y los de la perspectiva conductista-cognitiva están más encaminados a
la capacitación de las personas para que éstas afronten sus dificultades y avancen en su propio
desarrollo personal y social. Por otra parte, los modelos críticos están más orientados a promover
cambios en la sociedad y en las propias personas, el empoderamiento y la defensa de sus derechos
sociales, a través de los procesos dialécticos, participativos y colectivos. En estos últimos modelos
priman el nivel colectivo para encarar los propios cambios personales y la transformación de las
estructuras sociales generadoras de exclusión y desigualdad social, con la finalidad de avanzar
hacia el desarrollo humano, la calidad de vida y la justicia social. Y por último, los modelos desde la
perspectiva sistémica-ecológica, que se orientan más hacia la intervención con las personas, las
redes sociales y la naturaleza. Su finalidad es la de potenciar los procesos de capacitación personal
y la calidad de vida, así como el desarrollo social y un medio ambiente ecológico y sostenible.
También, conviene señalar que en los últimos años se resalta la necesidad de la intervención
multinivel. Este enfoque preconiza una práctica profesional integradora que una el trabajo
individual, familiar, grupal y comunitario. Además, que integre diferentes teorías y métodos, lo
micro y macro, así como lo objetivo y lo subjetivo La metodología en Trabajo Social. Actualmente
en Trabajo Social, a nivel individual, grupal y comunitario, se aplica el método o los métodos de las
Ciencias Sociales, según se parta de una concepción unitaria del método o del pluralismo
metodológico. En cualquier caso, el método o los métodos en Trabajo Social presentan una
estructura y procesos que se configuran en torno a las fases interrelacionadas que posibilitan
conocer, diagnosticar, establecer un plan de acción, ejecutar dicho plan y evaluar los procesos y
los resultados alcanzados. De esta manera, se logra profundizar en el conocimiento e intervenir
con las personas, grupos o comunidades para producir cambios o transformar la realidad social.
Lógicamente, las técnicas y el modo de implementar las fases y procesos están supeditados a los
paradigmas de estudio o investigación que se apliquen, así como los modelos y niveles de
intervención. 8^. Carmen Barranco Expósito 1.6. Perspectiva Globalizadora. La intervención
profesional se realiza desde una perspectiva globalizadora, interdisciplinar e interdisciplinar, para
profundizar y dar una respuesta más efectiva a las situaciones complejas que caracterizan la
realidad social. Para tal fin, los trabajadores sociales comparten ámbitos de intervención con otros
profesionales y se coordinan con psicólogos, pedagogos, sociólogos, abogados, médicos, etc.
También están en conexión con los agentes políticos, sindicales y sociales de la acción social. Por
otra parte, cabe resaltar que se está fomentando la cooperación entre organizaciones y el tejido
asociativo y sector económico para abordar lo que se viene denominando el "trabajo en red". A
través de estas redes se establece la implicación de los entes públicos y privados, vertebrados en
torno a programas que van desde lo local a lo transnacional. Se trata de dar una repuesta global e
integral, incluyendo las áreas y sectores, abarcando tanto la planificación, ejecución, evaluación y
coordinación de las acciones para obtener resultados eficaces en los diversos ámbitos de
intervención profesional. Esta perspectiva global y aplicada al medio rural, expresa que la
intervención se ha de abordar desde los principios básicos de multidimensional, cooperación,
coordinación, interdisciplinariedad y transversalidad. A los que, en mi opinión, habría que añadir el
de la calidad integrada.
El Que Hacer del trabajo Social

Todas estas temáticas son las que debe enfrentar el trabajador social desde su profesión. En
especial cuando se da inicio a la controversia con respecto a si el Trabajo Social es una ciencia o
no. Es así como se entiende que está bien consolidado el término de trabajo social en la obra de
Kars (2000), quien dice: es el núcleo duro en el cuál se acumula: que el trabajo social falta a la
teoría de sus prácticas, falta a la relatividad para que más elementos existentes dentro de la
literatura especializada sean visibles a los actos y a los coloquios, a los escritos y a los propios
trabajadores sociales; sin embargo, las faltas son más penosas, si se toma que las prácticas de la
teoría son hechos masivamente en contra, que sobrepasan apenas el caso por caso, o los
episodios de la vida real, a la anécdota menos pintoresca. Kars (2000), la hace ver como un juego
no serio. Entonces, desde allí se inicia la polémica. Para el autor de este artículo, el Trabajo Social
sí es una ciencia. Se basa para esta afirmación, en que para existir una ciencia, se necesitan
parámetros y, en el REVISTA MÉTHODOS No. 12 - Octubre de 2014 - Colegio Mayor de Bolívar,
Cartagena Colombia - ISSN. 1692-2875 84 trabajo social, los conceptos y las teorías no son
simplemente constructos hipotéticos, por el contrario, son temas medibles; de pronto
circunstanciales pero medibles; entonces: sí es una ciencia medible, con rigurosidad, posiblemente
no exacta pero con temáticas observables y medibles. Como claramente lo enuncia Montaño
(2002), en su artículo: Proyecto Ético Político para el Trabajo Social: Nuestra profesión ya se ha
caracterizado por enfrentar estos desafíos intentando asumir perfiles críticos y comprometidos,
dentro de una constante preocupación con el sentido de su práctica y de su ciencia. Así, desde la
misma definición de Trabajo Social, se inicia el debate. Por esto, se expone un concepto en el
resumen del presente artículo; como bien lo dice Kars: “... Producción fructífera y muy desigual
desde luego, pero rica en reflexiones, descripciones y de puntos de vista. Desde las diferentes
áreas de las ciencias sociales: la Psicología, la Sociología y donde se involucran también las ciencias
económicas y humanas. Cabe resaltar aquí la definición que propone Kars que denomina la de
antaño: El trabajo social es lo que practican los trabajadores sociales: una hipótesis, de reflexión
más bien aproximada a fin de cuentas, como saber que todo lo que hacen los trabajadores sociales
depende bien del trabajo social… En ausencia de una definición de ésta”. Por esto, estas
transformaciones, plantean nuevos desafíos para el Trabajo Social; debido a que éste,
permanentemente, está enfrentándose con problemas de diversa índole, generados como
resultado de transformaciones en las ciencias en las que se basa, cambios en la estructura de la
sociedad y en la ideología que predomina en ella, lo que conduce a nuevas expectativas en
relación con la profesión y al requerimiento, por parte de los trabajadores sociales, de las
competencias laborales necesarias para hacer frente a las transformaciones citadas
anteriormente. Además, en este momento es por lo que se cualifica una profesión. Toda profesión
debe tener una identidad, que es lo que caracteriza y define en este caso a un trabajador social: el
conjunto de rasgos propios que le definen frente a otras profesiones. Esta identidad, en especial
en la profesión de trabajador social, está influida por un conjunto de factores y se constituye en
relación dialéctica con una sociedad, un período histórico y una cultura que la van configurando
permanentemente. De este modo, la identidad profesional depende del pasado, de la historia de
las bases de esa sociedad, donde surgen las primeras identificaciones que dan origen a la
profesión y le permiten desempeñar un papel en la sociedad y, a partir de esa base, se va
enriqueciendo y modificando, en la medida en que va recibiendo nuevas demandas sociales;
teniendo acceso a nuevos roles, aumentando su caudal de conocimientos y profundizando la
reflexión sobre la propia práctica. Con base en lo anterior, las competencias y el perfil profesional
del Trabajador Social, debe responder a las nuevas exigencias que el mercado laboral impone a
estos y debemos, igualmente, avanzar en la conquista de un efectivo mercado de trabajo. También
debemos preocuparnos por mejorar el nivel de la formación profesional. Igualmente,
dependiendo de esa competencia, debe existir una correlación de la práctica profesional actual,
los salarios y la competencia con otros profesionales que disputan las mismas áreas sociales de
actuación. Se puede plantear la siguiente hipótesis a partir del presente artículo: Desde el
quehacer cotidiano (experiencia de los REVISTA MÉTHODOS No. 12 - Octubre de 2014 - Colegio
Mayor de Bolívar, Cartagena Colombia - ISSN. 1692-2875 85 Trabajadores Sociales), ¿es posible
generar un tipo de conocimiento que constituya un saber práctico? En el supuesto de que desde la
intervención profesional se genere un tipo de conocimiento, el cual constituya el saber práctico de
los profesionales; este saber práctico es entendido: Como una rigurosa forma de ejercicio de la
inteligencia, que se interesa en la intervención profesional a partir de competencias que los
profesionales muestran en situaciones de la práctica que resultan singulares e inciertas. Son
precisamente estas competencias las que permiten darle sentido a los problemas, crear y
experimentar nuevas estrategias de acción y reformulaciones del problema; aprender de sus
errores e improvisar en medio de la acción con otras alternativas de estrategia para resolver el
problema. (Shon, 1996:26). Este saber práctico, que se constituye de los aprendizajes de la
práctica, contiene representaciones sociales que modelan la intervención profesional de los
trabajadores sociales; por tanto, no se puede hablar de un saber práctico individual sino colectivo,
en el sentido de que la acción profesional contiene interpretaciones de la realidad social,
adquiridas a través de varias experiencias, como la socialización. Como afirma Monitor (1990), El
saber práctico lleva impresa la marca, la huella, la impronta de representaciones sociales
difundidas, que son posibles de conocer a través del relato individual de los trabajadores sociales.
Comúnmente se piensa que el saber práctico es subjetivo, subjetivo en el sentido personal,
individualista; sin embargo, sí se afirma que las estructuras sociales se reproducen en la conciencia
de los individuos que la acción profesional es traspasada por representaciones sociales colectivas,
y que, por lo tanto, el conocimiento que se genera en el quehacer cotidiano, pasa por la mediación
entre las estructuras de conciencia (personales y subjetivas) y las estructuras sociales
internalizadas inconscientemente por el trabajador social. El trabajador social actúa en la realidad
con un cúmulo de conocimientos teóricos, los cuales fundamentan su hacer y lo validan; estos
conocimientos son la base de su profesión. Se puede decir que el Trabajo Social, produce un
impacto directo y profundo sobre la vida de las personas con las cuales interactúa, pues su
objetivo es el de transformar una realidad o situación determinada, que puede ser sentida como
dolorosa, injusta, inquietante o insatisfactoria por quienes la viven. En conjunto con dichas
personas, el Trabajador Social pretende producir un cambio, aunque no siempre se logre.
Concordando con el segundo aspecto, que define a un oficio como profesión, el trabajador social
adquiere conocimientos que le son esenciales para intervenir con cierto grado de complejidad
dado por la diversidad de áreas en las que se desenvuelve. Su centro de acción e interacción son
las personas, el ser humano en sus distintos niveles; ello le exige un especial dominio de
conocimientos y de destrezas, habilidades que le permitan comprenderlo en una perspectiva
integral. Estas habilidades se adquieren en la práctica, una serie de saberes, de los que muchas
veces el profesional no alcanza a darse cuenta, pasando desapercibidos, pero que son parte
importante y constituyente de su quehacer.

En cuanto al manejo del poder, los problemas éticos, los valores que orientan la acción
profesional, lo que forma parte de la vida cotidiana, competencias, conducción de conflictos. Se
establece entonces que el trabajador social requiere internalizar un cúmulo mínimo de
conocimientos sobre la realidad, como guía para sus acciones, con el objeto de poder existir y
moverse en su ámbito de acción. Tiene un saber específico, no trivial; un saber en continuo
progreso con el hilo de los cambios que se producen en la sociedad.
Conclusión

Consideramos que nuestros conocimientos, capacidades, habilidades, destrezas y actitudes se han


puesto en acción, de tal modo que ha permitido una perspectiva distinta del quehacer profesional
y, llegado el momento de nuestro desempeño como profesionales, nos permitirá una comprensión
más amplia sobre algunas cuestiones fundamentales que todo profesional debe abordar. Es así
que reconocemos la posibilidad de diseñar, ejecutar y evaluar modelos de intervención social en
determinadas problemáticas sociales.