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UNIVERSIDAD RAFAEL URDANETA

FACULTAD DE CIENCIAS POLITICAS, ADMINISTRATIVAS Y


SOCIALES
ESCUELA DE DERECHO
DERECHO CONSTITUCIONAL
MARIA MEDINA V. 25.182.040

1. ESTABLEZCA Y EXPLIQUE BREVEMENTE CUALES SON LAS BASES


CONSTITUCIONALES PARA LA GARANTÍA DE LOS DERECHOS
ECONÓMICOS EN VENEZUELA.-

El sector de la economía social, ha venido cobrando mayor relevancia dentro de


la economía del país, tanto por el crecimiento experimentado, por el estímulo del
emprendimiento social, representado por la necesidad de satisfacer las necesidades
de inclusión social, basado en ciertos valores y principios, pero sin desmadro de la
productividad, competitividad y generación de riquezas. De allí que resulta importante
reconocer su verdadera dimensión jurídica dentro de las diferentes ramas del
derecho, como el reconocimiento de la naturaleza del contenido de la normativa.

La experiencia de la República de WEIMAR y su Constitución de 1919 constituyó


el primer intento moderno de renovación del constitucionalismo económico. La cultura
jurídica de la época desarrolló una importante reflexión teórica sobre aquel material
constitucional al propio tiempo que sistematizó y desarrolló nuevas ramas del
Derecho: el Derecho Económico, el Derecho del Trabajo y el Derecho Social. En el
orden estrictamente económico emergió la idea de la planificación como simple
sustitución de la racionalidad económica, basada en la libre competencia empresarial,
por la racionalidad social, que elimina el beneficio.

En el caso del derecho económico, no ha sido fácil su aceptación como una rama
autónoma del derecho, debido a la dificultad de determinar las fronteras con las ramas
del derecho, tales como el derecho mercantil, civil, penal, o por su vinculación con el
derecho de la integración. Por supuesto, que la sistematización de un derecho de la
economía social representa, cuando menos las mismas dificultades, sin embargo, la
tendencia hacia la disposición de este derecho en un cuerpo jurídico especial cada
vez se hace más concreta, debido a la notoriedad de las empresas de economía social
impulsadas en el sector económico, estas adquieren mayor protagonismo dentro del
romper cabezas de la economía del país, aunado a su progresividad,
institucionalización, legalización e, inclusive, constitucionalización.

1.1. EL ESTADO EMPRESARIO

Este nuevo rol del Estado consistirá en la participación de éste en los procesos
económicos de la nación desde una posición activa, como propietario de medios de
producción y desarrollando actividades productivas propias de los privados, ya no
limitado a la intervención en actividades consistentes en la prestación de un servicio
público. Ello encuentra su origen en la lenta evolución narrada desde la existencia de un
Estado abstencionista hasta la aparición de un Estado Regulador y Prestador de
Servicios Públicos, lo cual supuso la progresiva intervención del Estado en ámbitos de
actividades hasta ese momento desarrolladas por los particulares.

1.2. CONSTITUCIÓN DE 1811:

Acorde con las fuentes filosóficas que confluyeron en la formación de este texto
constitucional, la parte dogmática consagró como derechos del hombre: la libertad, la
igualdad, la propiedad y la seguridad (Art. 152). Definiendo la propiedad como “el derecho
que cada uno tiene de gozar y disponer de los bienes que haya adquirido con su trabajo”
(Art. 155). Asimismo, la “seguridad” se entendió como “la garantía, y protección que da
la sociedad a cada uno de sus miembros sobre la conservación de su persona, de sus
derechos, y de sus propiedades”

Por otra parte, la libertad económica y de comercio quedó consagrada en los


siguientes términos:

“Ningún género de trabajo, de cultura, de industria, o de comercio serán prohibidos; a


los ciudadanos, excepto a aquellos que ahora forman la subsistencia del Estado, que
después oportunamente se libertarán cuando el Congreso lo juzgue útil, y conveniente
a la causa pública” (Art. 167).

De manera conclusiva, puede afirmarse que, el presente texto normativo bajo


examen, en materia económica, conservó el status económico colonial, adoptando un
régimen de economía liberal, de estructura capitalista, en el cual se reconoció el derecho
de propiedad y la libertad económica y de comercio, en términos bastantes generales,
únicamente limitada ésta última, en lo referente a aquellas materias que representaban
para entonces la subsistencia del Estado.
1.3. CONSTITUCIONES DE LA GRANCOLOMBIA (1819 Y 1821):

La Constitución de 1819, en su artículo 12, consagró:

“La propiedad es el derecho de gozar y disponer libremente de sus


bienes, y del fruto de sus talentos, industria o trabajo”.
Asimismo, cabe destacar que, por primera vez, se estableció limitaciones al
derecho de propiedad, en razón de “la necesidad pública o la utilidad generar, pero
supeditado a una justa compensación por ello (Art. 15).

Con respecto a la libertad económica, basta reseñar que, el artículo 13, expresó:

“La Industria de los Ciudadanos puede libremente ejercitarse en


cualquier género de trabajo, cultura, o comercio”.
De tal manera, el constituyente no incorporó mayor innovación relacionado con el
referido derecho.

Por otra parte, incorporó el principio de la justa distribución de las cargas, lo que
impuso la obligación de los ciudadanos en contribuir con los gastos públicos.

Por su parte, la Constitución de Cúcuta conservó los mismos linchamientos


generales. En tal sentido, el artículo 177 preserva el derecho de propiedad, sujeto a las
limitaciones que imponga la necedad pública, y reconociendo el pago de una justa
indemnización. Asimismo, la libertad económica quedó prevista en el artículo 178, con
semejante redacción al precepto constitucional de 1811, de la siguiente manera:

“Ningún género de trabajo, de cultura, de industria, o de comercio será


prohibido a los colombianos, excepto aquellos que ahora son necesarios
para la subsistencia de la República, que se limitaran por el Congreso
cuando lo juzgue oportuno y conveniente”.
1.4. CONSTITUCIÓN DE 1945:
Respecto a la materia económica no representó mayor innovación. Ostenta capital
importancia la incorporación entre las atribuciones del Presidente de la República de la
facultad de dictar medidas extraordinarias, destinadas a proteger la vida económica y
financiera de la Nación cuando la necesidad o la conveniencia pública lo requieran, y
conforme a los términos que fije el Congreso (Artículo 104, numeral 29); lo que sin duda
es el antecedente primigenio de la controversial figura jurídica de los decretos-leyes.
1.5. CONSTITUCIÓN DE 1961:

Esta Carta Magna no es más que el resultado de este largo proceso evolutivo
comentado en estas páginas, por tanto, la estructura económica acogida en su seno
responde a un sistema de economía mixta, a una regulación jurídico-económica flexible,
que permitiera lograr un equilibrio entre los distintos modelos económicos existentes, y
otorgara un cierto margen de maniobrabilidad al gobierno de tumo en la aplicación de las
políticas y medidas económicas que considerara conveniente, prescindiendo de ataduras
resultantes de un marco constitucional rígido que consagrara una tendencia ideológica
predeterminada. Un razonamiento en este sentido viene puesto de manifiesto en la
Exposición de Motivos de la citada Constitución, cuando expresa:

“deja cierta flexibilidad al legislador ordinario para resolver cuestiones


enjertar modificaciones que correspondan a las necesidad y a la
experiencia de la República sin tener que apelar a una reforma
constitucional”.
Conforme al preámbulo de la Constitución de 1961, así como por el artículo 95
constitucional, el régimen económico de la Nación debía estar orientado por los principios
de justicia social, promoción del bienestar general, lograr la participación de todos en el
disfrute de la riqueza y fomentar el desarrollo de la economía al servicio del hombre.

Ahora bien, a los fines del presente estudio, considero suficiente estas palabras
introductorias sobre la Constitución de 1961, optando por no extenderme más sobre sus
aspectos relevantes, ampliamente examinados por la doctrina de la época, y a la cual me
permito remitir.

1.6. CONSTITUCIÓN ECONÓMICA DE VENEZUELA 1999:

El texto constitucional vigente reafirma los lineamientos aportados por la


Constitución Económica de 1961, consagrando un sistema de economía social de
mercado o economía mixta, fundamentado en la libertad económica, pero morigerado por
el principio de justicia social, causal legitimadora de la intervención del Estado en el
ámbito económico.

El artículo 299 de la Constitución consagra los principios que orientan el sistema


económico nacional, enunciando los siguientes: justicia social, democratización,
eficiencia, libre competencia, protección del ambiente, productividad y solidaridad.
Dentro del marco de los Derechos, Deberes y Garantías Constitucionales se
consagran los derechos económicos de los ciudadanos, estableciendo los siguientes: la
libertad económica (Art. 112), el derecho de propiedad (Art. 115), el derecho de los
consumidores y usuarios (Art. 117) y derechos de asociación cooperativa (Art. 118).

Por otra parte, se regula el régimen de intervención del Estado en la Economía, a


través de sus diversas modalidades como son:

1. el Estado de Fomento: promoción del desarrollo económico (Art. 299), iniciativa


privada (Art. 112), agricultura (Art. 305), industria (Art. 302), desarrollo rural integrado
(Art. 306), formas asociativas y particulares de propiedad sobre las tierras (Art. 307),
pequeña y mediana industria (Art. 308), artesanía popular (Art. 309) y turismo (Art. 310),
así como la adopción de políticas de créditos para la construcción, adquisición, o
ampliación de viviendas (Art. 82), estímulos fiscales a la inversión privada en Educación
(Art. 103), estímulos a los particulares que promuevan actividades deportivas (Art. 111).

2. el Estado regulador: fijación del régimen de la prohibición de monopolios (Art.


113), la prohibición del abuso de la posición de dominio (Art.113), la protección a los
consumidores y usuarios (Artículos 117 y 114), las concesiones estatales (Art. 113), la
política comercial (Art. 301), la protección de las asociaciones destinadas a mejorar la
economía popular y alternativa (Arts. 118 y 308), la protección de la pequeña y mediana
industria (Art. 308), la protección de la agricultura, del desarrollo rural integral, del
campesinado como categoría socioeconómica y de sus formas asociativas (Arts. 305,306
y 307).

3. el Estado empresario: régimen de la creación de empresas estatales (Art. 300)


y la reserva al Estado de la industria petrolera y de otras actividades económicas (Art.
302).

4. el Estado planificador: prevé la facultad de dictar medidas para planificar,


racionalizar y regular la economía e impulsar el desarrollo integral del país. (Artículos 112
y 299).

5. el Estado como prestador de servicios públicos: pueden citarse la obligación de


crear un sistema público nacional de salud (Art. 84), un sistema de seguridad social (Art.
86), prestar el servicio de educación (Artículos 102 y 103), garantizar servicios públicos
de radio, televisión, redes de bibliotecas y de informáticas (Art. 108).

1.7. EL RÉGIMEN DE ECONOMÍA MIXTA

El estudio de las Constituciones Económicas contempladas en los dos últimos


textos constitucionales de la República nos conduce a vislumbrar un especial régimen
jurídico de la economía, denominado el “régimen de economía mixta”. La señalada
expresión evoca, de inmediato en el lector, una posición de equilibrio, moderación, una
mixtura entre los distintos sistemas económicos predominantes (capitalismo y
socialismo), resultante de una Constitución Económica flexible que otorga un compás
amplio de opciones en la adopción de los modelos y políticas económicas según la
ideología y acción gubernativa de tumo.

Así pues, el régimen de economía mixta evidencia elementos propios de un


sistema capitalista, pero morigerados por una fuerte presencia del contenido social, Jo
que se materializa en el reconocimiento de los elementos propios de una economía de
mercado pero susceptibles de ser afectados por un mayor o menor grado de intervención
estatal, a los fines de la planificación y ordenación de los procesos económicos-sociales.

El reconocimiento de un sistema de economía mixta -dice Manuel García Pelayo-


implica aceptar que sus actores principales son ciertamente las empresas privadas, sin
embargo, establece igualmente de modo muy explícito que el Estado no sólo tiene la
función de regulador jurídico, administrativo y económico del sistema, ya que le
corresponde también una expresa y directa función social, que es esencial para su
estabilidad.

1.8. GARANTIA CONSTITUCIONAL ACTUAL:

El Capítulo VII de la Constitución venezolana de 1999 corresponde exactamente


al enunciado que intitula: “Derechos Económicos”. En realidad casi todas las
disposiciones del mencionado Capítulo se refieren a tales derechos, que junto con los
sociales completan el antiguo cuadro de los derechos individuales con las modificaciones
que éstos sufren en la nueva organización jurídica de la sociedad en el ámbito mundial.
1.8.1. Libertad de Industria y Comercio

Es el derecho de dedicarse libremente a cualquier actividad económica sin más


limitaciones que las previstas en la Constitución y las leyes por razones de desarrollo
humano, seguridad, sanidad, protección del ambiente u otras de interés social. (Art. 112).

Con toda claridad expresa la nueva Constitución la filosofía con que encara el
Estado la promoción de la iniciativa privada: “El ilícito económico, la especulación, el
acaparamiento, la usura, la cartelización y otros delitos conexos, serán penados
severamente de acuerdo con la ley”. (Art. 114).

1.8.2. Prohibición de Monopolios

Artículo 113: “No se permitirán monopolios. Se declaran contrarios a los principios


fundamentales de esta Constitución cualquier acto, actividad, conducta o acuerdo de los
y las particulares que tengan por objeto el establecimiento de un monopolio o que
conduzcan, por sus efectos reales e independientemente de la voluntad de aquellos o
aquellas, a su existencia, cualquiera que fuere la forma que adoptare en la realidad.
También es contraria a dichos principios el abuso de la posición de dominio que un
particular, un conjunto de ellos o ellas o una empresa o conjunto de empresas, adquiera
o haya adquirido en un determinado mercado de bienes o de servicios, con
independencia de la causa determinante de tal posición de dominio, así como cuando se
trate de una demanda concentrada. En todos los casos antes indicados, el Estado
adoptará las medidas que fueren necesarias para evitar los efectos nocivos y restrictivos
del monopolio, del abuso de la posición de dominio y de las demandas concentradas,
teniendo como finalidad la protección del público consumidor, los productores y
productoras y el aseguramiento de condiciones efectivas de competencia en la
economía”.

No obstante la prohibición de monopolios, en la propia Constitución se establece


una excepción que se justifica por si sola: “Cuando se trate de explotación de recursos
naturales propiedad de la Nación o de la prestación de servicios de naturaleza pública
con exclusividad o sin ella, el Estado podrá otorgar concesiones por tiempo determinado,
asegurando siempre la existencia de contra prestaciones o contrapartidas adecuadas al
interés público”.
1.8.3. Derecho de Propiedad

Uno de los derechos más importantes de las viejas constituciones que ha padecido
la más radical transformación en las nuevas declaraciones es el derecho de propiedad.
En la Constitución de 1999, siguiendo los más avanzados conceptos de la de 1947 y
1961, el Estado garantiza el derecho de propiedad. Pero: “La propiedad estará sometida
a las contribuciones, restricciones y obligaciones que establezca la ley con fines de
utilidad pública o de interés general”.

1.8.3.1. La Expropiación

Tal vez no exista en la Constitución Venezolana disposición más constante que la


expropiación por causa de utilidad pública. Constituciones jurídicas o inauténticas la
contienen. En cambio, la actual no le dedica un artículo especial sino que la engloba con
el derecho de propiedad y habla del pago “oportuno” de justa indemnización. Ella
establece en el artículo 115 que “sólo por causa de utilidad pública o interés social,
mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización podrá ser declarada la
expropiación de cualquiera clase de bien”.

1.8.3.2. La Confiscación

La Carta actual incluye entre los derechos económicos y como una garantía
inherente al derecho de propiedad, la prohibición de las confiscaciones de bienes.

La confiscación, o sea la expropiación sin compensación de las propiedades y


pertenencias de una persona en beneficio del fisco o del Tesoro Público, es una de las
instituciones más antiguas y de las muy pocas que no han perdido a través de los siglos
su significación original.

Por lo que respecta a la Constitución del 99, se mantuvo en ella el principio que
prohíbe la confiscación de bienes con las excepciones en materia de bienes provenientes
de delitos cometidos contra el patrimonio público, de los bienes de quienes se hayan
enriquecido ilícitamente al amparo del Poder Público, y de los bienes provenientes de las
actividades vinculantes al tráfico ilícito de sustancias psicotrópicas y estupefacientes.
1.9. DERECHO A BIENES Y SERVICIOS DE CALIDAD

Todas las personas tendrán derecho a disponer de bienes y servicios de calidad,


así como a una información adecuada y no engañosa sobre el contenido y características
de los productos y servicios que consumen, a la libertad de elección y a un trato equitativo
y digno. La ley establecerá los mecanismos necesarios para garantizar esos derechos,
las normas de control de calidad y cantidad de bienes y servicios, los procedimientos de
defensa del público consumidor, el resarcimiento de los daños ocasionados y las
sanciones correspondientes por la violación de estos derechos. (Art. 117).

1.10. DERECHO DE ASOCIACIÓN ECONÓMICA

En la Constitución vigente, entre los derechos económicos, aparece “el derecho


de los trabajadores y de la comunidad para desarrollar asociaciones de carácter social y
participativo”, y la Constitución de 1999 es amplia y explícita al respecto. Se le llama así
no sólo porque consagra el reconocimiento de las asociaciones, cooperativas, cajas de
ahorro y mutuales, en las que los trabajadores se integran para el mejor desarrollo de
beneficios colectivos, sino porque van encaminadas principalmente a proteger a las
comunidades menos favorecidas en su condición social y participativa.

2. EXPLIQUE BREVEMENTE LAS CARACTERÍSTICAS DE UNA ECONOMÍA


SOCIAL DE MERCADO Y DETERMINE SU APLICABILIDAD CONFORME AL
MARCO CONSTITUCIONAL.-

Una economía de mercado es un sistema económico en el que las decisiones


económicas y la fijación de precios de bienes y servicios son guiadas únicamente por la
interacción total de los ciudadanos y las empresas de un país y hay poca intervención del
gobierno o planificación central. Esto es lo contrario de una economía centralmente
planificada, en que gobierno decisiones manejar muchos aspectos de la actividad
económica de un país.

En una economía de mercado, el producto llega a decidir qué producir, cuánto


producir, qué cargar a clientes para los bienes y lo de pagar a empleados. Estas
decisiones en una economía de libre mercado están influenciadas por las presiones de
la competencia, la oferta y la demanda.
2.1. Una de las características más importantes de una economía de mercado, que
también se llama una economía de libre empresa o libertad económica Art. 112 de la
CRBV, que es el papel de un gobierno limitado. En donde la Mayoría de las decisiones
económicas es hecha por los compradores y vendedores y no por el gobierno. Una
economía de mercado competitiva ya que promueve el uso eficiente de sus recursos. Es
una economía autor reguladora y autoajustable. Ningún papel económico significativo
para el gobierno es necesario. Sin embargo, un número de limitaciones y resultados
indeseables asociados con el resultado del sistema de mercado de un activo, pero
limitado papel económico del gobierno.

2.2. Art. 115 de la CRBV.- propiedad de individuos y empresas privada, no por el


gobierno. Recursos naturales y capital como equipo y los edificios no son propiedad del
gobierno. Los bienes y servicios producidos en la economía son propiedad privada. Esta
propiedad privada, combinada con la libertad de negociar jurídicamente vinculantes los
contratos, permite a la gente para obtener y utilizar recursos como quieran.

2.3. Art. 118 de la CRBV.- Tiene libertad de elección y libre empresa. Empresarios
privados son libres de obtener y utilizar los recursos y usarlos para producir bienes y
servicios. Son libres de vender estos bienes y servicios en los mercados de su elección.
Los consumidores son libres de comprar los bienes y servicios que mejor llenan sus
necesidades y deseos. Los trabajadores son libres buscar cualquier trabajo para el cual
están calificados.

3. EXPLIQUE, ¿POR QUÉ LOS DERECHOS ECONÓMICOS SE CONSIDERAN


DERECHOS LIMITADOS O CONDICIONALES AL INTERÉS GENERAL Y
BIENESTAR PÚBLICO?

Como ha quedado claro del propio texto normativo y de las más diversas opiniones
de la doctrina, la libertad económica no es un derecho absoluto, está sometida a
limitaciones naturales –las que derivan de la propia capacidad del agente, de la
tecnología y del mercado- y a limitaciones objetivas definidas por medio de los
instrumentos jurídicos adecuados

La propia necesidad de protección de la libertad, la concurrencia de intereses y


derechos contrapuestos entre los diversos particulares involucrados en la actividad
económica, y la protección igualmente necesaria de otros derechos fundamentales;
hacen necesario que la práctica de la libertad económica tenga límites razonables fijados
de acuerdo al principio general de preservación de la libertad en sí misma. Fijar esos
límites requiere del estado un ejercicio democrático que preserve en todo momento el
contenido esencial del derecho a ser limitado y que haga posible materialmente su
práctica.

Recordemos el texto constitucional sobre las limitaciones a la libertad económica en


su artículo 112:

“… sin más limitaciones que las previstas en esta Constitución y las que establezcan las
leyes, por razones de desarrollo humano, seguridad, sanidad, protección del ambiente
u otras de interés social. …/…”.

Del propio texto se desprenden tres elementos que nos permiten definir los límites
aceptables:

A.- La regla general es que no existen limitaciones a la libertad económica diferentes


a las que la norma constitucional admite, cualquier otra es lesiva al ordenamiento
superior. Esto es la aplicación de la regla in dubio pro libértate.

B.- Puede haber limitaciones previstas jurídicamente, sea en la propia Constitución,


sea en otras normas de rango legal; aplicándose en este segundo caso la reserva legal
o principio de legalidad

C. Que las limitaciones que se generen mediante ley formal por esa reserva legal, se
generen únicamente por las razones materiales específicas que la norma constitucional
define. Es decir una reserva legal reglada.

La limitación a un derecho fundamental, no solo debe responder a los parámetros


materiales señalados con anterioridad, además deben evaluarse los siguientes
parámetros objetivos:

3.1. RAZONES DE SANIDAD, PROTECCIÓN AMBIENTAL Y SEGURIDAD.

Para darle precisión a esos límites materiales es necesario conseguir su conexión


con otros derechos fundamentales y a los fines prestacionales del estado garantizados
por la Constitución, así por ejemplo la relación entre vida/salud y sanidad o vida/salud y
protección ambiental parecen evidentes. Siendo además los derechos a la vida y a la
salud inobjetablemente derechos fundamentales con un contenido esencial relativamente
fácil de identificar, al determinarse una relación causa-efecto con las razones materiales
sanidad o protección ambiental, logramos definir un espacio común con el contenido
esencial de la libertad económica donde se puede hacer efectiva una ponderación
positiva.

3.2. LIMITACIONES POR RAZONES DE DESARROLLO HUMANO E INTERÉS


SOCIAL.

Mayores problemas interpretativos nos traen los términos desarrollo humano e interés
social. La extensión del alcance que puede tener cada expresión abre las posibilidades
de reducir a su mínima expresión el contenido esencial de la libertad económica. De
hecho algunos autores, falsificando la concepción del estado social de derecho, han
llegado a afirmar que este existe para expiar las culpas de la libertad económica en contra
de ese desarrollo humano. Otros como Ferrajoli, afirman que la función de los derechos
fundamentales no es otra que, además de aquellos cuya defensa es esencial para
garantizar la paz, proteger a los débiles de los más fuertes, donde la libertad económica
no entra en el catálogo de derechos fundamentales sino por el contrario que ellos existen
para contrarrestar sus efectos perniciosos de su abuso.

Hacemos especialmente referencia al tema de la pobreza, porque en nuestro intento


por darle racionalidad a los límites materiales señalados en el artículo 112 de la
Constitución de 1999, consideramos que por desarrollo humano debe entenderse el
término técnico que acoge el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, tenido
este en su versión original de 1990 como: “El desarrollo humano es un proceso mediante
el cual se amplían las oportunidades de los individuos, las más importantes de las cuales
son una vida prolongada y saludable, acceso a la educación y el disfrute de un nivel de
vida decente. Otras oportunidades incluyen la libertad política, la garantía de los derechos
humanos y el respecto a sí mismo…”

Este concepto es anualmente revisado en cada informe sobre Desarrollo Humano


que publica el PNUD, así como de revisiones sectoriales por área de conocimiento; al
mismo se han incorporado los más diversos aspectos que pasan por el acceso al agua
potable, la lucha contra la corrupción, las libertades públicas, la libertad cultural, el
desarrollo económico, el consumo para el desarrollo, la democracia, la movilidad, y una
larga lista de temas.
La constante evolución del concepto de desarrollo humano, lejos de aportarle
imprecisión a nuestra inquietud, le aporta a la limitación material a la libertad económica
por razones de desarrollo humano precisión técnica y científica en los objetivos a
alcanzar. Circunscribirnos al concepto de desarrollo humano planteado por el PNUD
permite al estado fijar esos límites materiales a la libertad económica con observancia a
índices científicos que le indiquen sean idóneos, imprescindibles e insustituibles. En
definitiva, limitar la libertad económica por razones de desarrollo humano, implica un
riguroso análisis científico, que está mucho más allá que un propósito político general.

4. EN SU OPINION EL BANCO CENTRAL DE VENEZUELA (BCV) A CUMPLIDO SU


MANDATO CONSTITUCIONAL.-

El Banco Central de Venezuela (BCV), que acumula casi ocho décadas de historia,
mostró un particular retroceso en todas las áreas en, al menos, los últimos 15 años. El
llamado Socialismo del Siglo XXI llegó a ver en el BCV, más que un aliado para
resguardar el valor de la moneda, una piedra de tranca para impulsar y consolidar sus
políticas populistas de amplio alcance. Por lo que, apoyándose en el control
prácticamente total sobre los Poderes Públicos y la popularidad de un modelo cuyas fallas
fueran subsanas temporalmente por un inigualable boom petrolero, el régimen chavista,
hoy madurista, fue violando la autonomía del BCV de manera constante y fulminante.

El Banco Central de Venezuela (BCV) es la autoridad monetaria encargada de “lograr


la estabilidad de precios y preservar el valor interno y externo de la unidad monetaria”, el
Bolívar (artículo 318, CRBV). Además, el mismo artículo 318 de la Constitución de 1999
prevé que las competencias monetarias del Poder Nacional serán ejercidas de manera
exclusiva y obligatoria por el BCV, incluyendo entre sus funciones las de:

• “formular y ejecutar la política monetaria” •


• “participar en el diseño y ejecutar la política cambiaria”
• “regular la moneda, el crédito y las tasas de interés”
• “administrar las reservas internacionales”
• “todas aquellas que establezca la ley”

Cumplir estos objetivos pasa por garantizar la autonomía del BCV y, por tanto, la
Constitución de 1999 establece que el BCV es “persona jurídica de derecho público con
autonomía para la formulación y el ejercicio de las políticas de su competencia”; y que
dicha autonomía implica que (1) el BCV “no estará subordinado a directivas del Poder
Ejecutivo” (artículo 320); (2) que el BCV “no podrá convalidar o financiar políticas fiscales
deficitarias” (artículo 320); y (3) el BCV “no podrá emitir dinero sin respaldo”. (Exposición
de Motivos).

Además, el BCV “se regirá por el principio de responsabilidad pública, a cuyo efecto
rendirá cuenta de las actuaciones, metas y resultados de sus políticas ante la Asamblea
Nacional, de acuerdo con la ley. También rendirá informes periódicos sobre el
comportamiento de las variables macroeconómicas del país y sobre los demás asuntos
que se le soliciten e incluirá los análisis que permitan su evaluación. El incumplimiento
sin causa justificada del objetivo y de las metas, dará lugar a la remoción del directorio y
a sanciones administrativas, de acuerdo con la ley”. (Artículo 319).

El Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación (2001-2007) preveía que la


responsabilidad de lograr un tipo de cambio estable recaía en el BCV; y, en este sentido,
se estableció la necesidad de “1.2.2.2. Fortalecer la autonomía del Banco Central de
Venezuela”:

“el Banco Central de Venezuela atendiendo la pauta constitucional, con estricto apego
a la imperiosa necesidad de coordinación macroeconómica, mantendrá la autonomía
en el monitoreo de la esfera monetaria de la economía, para que responda
equilibradamente a los requerimientos de monetización generados por el ritmo y la
velocidad de crecimiento de la economía real. La creación de dinero y su inyección a la
liquidez monetaria estará gobernada por la exigencia estacional que marque el
mercado y los requerimientos de estabilización que exige su correspondencia con la
esfera fiscal”. (pág. 40)

Además, para “garantizar que la monetización de la economía responda a la


demanda de dinero generada por la expansión de la economía real” y así generar
“condiciones macroeconómicas para un crecimiento sostenido”, se consideró
indispensable la coordinación de política fiscal y monetaria entre el BCV y el Ministerio
de Finanzas. (pág. 64)

En octubre de 2001, se aprobó la primera Ley del Banco Central bajo el régimen
constitucional de 1999 (Gaceta Oficial N° 37.296 del 3 de octubre de 2001). En su artículo
2, la Ley precisó de manera explícita que el BCV “es autónomo para la formulación y el
ejercicio de las políticas de su competencia” y que “no está subordinado a directrices del
Poder Ejecutivo”.
Además, para proteger la autonomía constitucional del BCV, la Ley del BCV de
2001 estableció: (1) “técnicas de control por parte de la Asamblea Nacional, quien
además debía controlar el cumplimiento razonable de sus objetivos y metas, so pena de
acordar la destitución de su Directorio (artículo 27)” (Hernández G., 2017, pág. 110); y (2)
prohibiciones al BCV de “acordar la convalidación o financiamiento monetario de políticas
fiscales deficitarias” y de “otorgar créditos directos al Gobierno Nacional, así como
garantizar las obligaciones de la República, estados, municipios, institutos autónomos,
empresas del Estado o cualquier otro ente de carácter público o mixto” (artículo 36,
numerales 1 y 2). Sin embargo, apenas un año después de aprobarse esta Ley, se
comienza a violar de manera sistemática la autonomía del BCV.

El 18 de octubre de 2002 se publicó, en Gaceta Oficial N° 5.606 extraordinario, la


reforma parcial de la Ley del BCV con la que se modificaron los artículos 65 y 71 y se
agregó una nueva Disposición Transitoria. Con la modificación del artículo 71, las
utilidades declaradas en el período –previa deducción de las reservas de Ley– debían
ser entregadas a la Tesorería Nacional y no al Fisco Nacional, tal y como se establecía
en la Ley de 2001. Así, “se abrió espacio para establecer el marco dentro del cual el BCV
podría transferir recursos, sin contraprestación, al Ejecutivo Nacional, en violación a la
Constitución”. (Hernández G., 2017, pág. 110)

El 10 de enero de 2004, durante el lanzamiento de la Misión Mercal (2004), el


presidente Hugo Chávez afirmó que:

“en la ley del Banco Central está claramente establecido que ese Banco Central podrá
financiar la producción agrícola (…) Es mentita (sic) que violarían la ley (…) Ellos están
facultados, están facultados para hacerlo ellos bien pueden utilizar varios miles de
millones de bolívares, yo por allí dije un millardo de dólares (…) Vamos a llegar a ver
cuál es la cifra que ellos pueden aportar”.

Cinco días después, durante la presentación de su Memoria y Cuenta ante la


Asamblea Nacional (2004), el presidente Chávez agregó:

“ojalá que nuestros compatriotas del Banco Central entren en razón porque yo creo que
ellos se han agarrado de una posición allí dogmática de la cual deben salir y si no
quieren salir nosotros tenemos que hacerlos salir de esa posición (…) he dicho que
incluso me reservo a nombre del gobierno el derecho que tenemos de acudir al Tribunal
Supremo de Justicia o de acudir a cualquier otra instancia, siempre por supuesto en el
marco de la Constitución”.
Esto encarnaba un franco intento de violación del artículo 320 de la Constitución y
del artículo 2 de la Ley del BCV, al intentar subordinar al BCV a directivas del Ejecutivo
Nacional. Además, se preveía la violación del artículo 36 de la Constitución al pretender
que el BCV financiara una política fiscal deficitaria. Tal y como precisó en su momento el
economista José Toro Hardy

“el presupuesto del año 2004 que alcanza a unos 50 billones de bolívares, contiene ya
un déficit cercano a los 10 billones de bolívares. Pero ahora el gobierno desea mil
millones de dólares más, provenientes de las reservas internacionales, para financiar
un programa agrícola”. (2009, pág. 93)

Mientras que en las Líneas Generales del Plan de Desarrollo Económico y Social
de la Nación (2001-2007) se hace una docena de menciones al BCV e incluso a la
importancia de su autonomía para la estabilidad económica, en las Líneas Generales del
Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación (2007-2013) no se hace mención
alguna al ente. Se pudiera alegar que esto se deriva de las intenciones del presidente
Chávez de eliminar taxativamente la autonomía del BCV.
El 15 de agosto de 2007, el Presidente Chávez presentó un anteproyecto de
Reforma Constitucional ante la Asamblea Nacional, en el que proponía la modificación
de 33 artículos. Durante su discurso, el presidente Chávez aclaró que la propuesta incluía
modificaciones sustanciales al artículo 3182 de la Constitución, pues “el Banco Central
no puede ser autónomo” y “no puede ser potestad de un Banco Central, en mi modesto
criterio, manejar las reservas internacionales del país a su manera y capricho”

(Chávez Frías, 2007). Además, propuso una modificación al artículo 3203,


eliminando así dos garantías básicas para la autonomía del BCV: (1) “en el ejercicio de
sus funciones, el Banco Central de Venezuela no estará subordinado a directivas del
Poder Ejecutivo”; y (2) el BCV “no podrá convalidar o financiar políticas fiscales
deficitarias”. El presidente Chávez también propuso la modificación del artículo 321,
eliminando el Fondo de Estabilización Macroeconómica y estableciendo que:

“en el marco de su función de administración de las reservas internacionales, el


Jefe del Estado establecerá, en coordinación con el Banco Central de Venezuela y al
final de cada año, el nivel de las reservas necesarias para la economía nacional, así
como el monto de las reservas excedentarias, las cuales se destinarán a fondos que
disponga el Ejecutivo Nacional para la inversión productiva, desarrollo e
infraestructura, financiamiento de las misiones y, en definitiva, el desarrollo integral,
endógeno, humanista y socialista de la nación”. (El Universal, 2007, pág. 36)
El 6 de noviembre de 2009, se publicó en la Gaceta Oficial N° 39.301 una nueva
reforma parcial de la Ley del BCV que incluía modificaciones a siete artículos.

Al modificarse el numeral 8 del artículo 48 y los artículos 56 y 58, la nueva Ley del BCV
pasa a “permitir –bajo ciertas condiciones– operaciones de descuento y redescuento
incluso respecto a entes del Estado, así como a adquisición de títulos valores emitidos
por Pdvsa” (Hernández G., 2017, pág. 111). Es decir:

“por primera vez se autorizaba al Banco Central de Venezuela a financiar,


directamente y sin límite de plazos, a empresas e institutos públicos. Es decir: se
levantaba la prohibición que restringía la adquisición de instrumentos de crédito
ofrecidos en colocación primaria por parte de entes públicos, incluyendo por supuesto
a Pdvsa”. (Zambrano, 2016)

En este sentido, cifras oficiales del propio BCV reflejan una creciente emisión
monetaria dirigida a financiar a Pdvsa (ver Gráfico 2), la cual registró un aumento
acumulado de casi 14.000% entre julio de 2011 y enero de 2017. Esto, sin duda ninguna,
generó importantes presiones inflacionarias.

El 7 de mayo de 2010 se publicó en Gaceta Oficial N° 39.419 una nueva reforma


parcial a la Ley del BCV, que “avanzó en la desnaturalización de la autonomía del BCV”,
pues se amplía “la justificación formal de la coordinación entre el Gobierno Nacional y el
BCV que, en realidad, implica la primacía de aquel sobre éste” (Hernández G., 2017,

pág. 112).

• Aunque en el artículo 2 se mantiene invariante el principio constitucional que precisa


que “el Banco Central de Venezuela no está subordinado a directrices del Poder
Ejecutivo”, se le añade “sin embargo, contribuirá con éste en la realización de los fines
superiores del Estado y de la Nación”.

• Aunque en el artículo 5 se mantiene invariante el objetivo fundamental del BCV, se


añade que “en el marco de su compromiso con la sociedad, el Banco fomentará la
solidaridad, la participación ciudadana y la corresponsabilidad social”.

• Aunque en el artículo 101 (antes 89) se mantiene invariante la premisa de coordinación


entre el BCV y el Ejecutivo Nacional para “promover y defender la estabilidad económica”,
se incorpora entre las materias a coordinar la estabilidad financiera.
Resalta que en esta reforma parcial se hacen avances en cuanto al rol que se
considera el BCV debe jugar en el avance hacia la instauración de una economía
socialista comunal. Por ejemplo:

• Aunque en el artículo 7 se mantienen invariantes las principales funciones del BCV, se


agrega una nueva según la cual el ente debe “promover acciones que fomenten la
solidaridad, la participación ciudadana y la corresponsabilidad sociales, a los fines de
contribuir al desarrollo de la población y a su formación socioeconómica”.

• Aunque en el artículo 107 se mantiene invariante la previsión sobre el derecho exclusivo


del BCV para emitir los billetes y acuñar las monedas de curso legal en Venezuela, se
agrega un apartado que prevé que “queda a salvo la regulación relacionada con la
emisión de especies para el intercambio de bienes y servicios entre prosumidores4, en
el ambiente comunal”.

La Ley Habilitante, que fue aprobada por la mayoría oficialista de la Asamblea


Nacional y publicada en la Gaceta Oficial N° 6.112 extraordinario del 19 de noviembre de
2013, delegó al Ejecutivo Nacional –entre otras cosas: (1)“Establecer normas que eviten
y sancionen la fuga de divisas” (artículo 1, numeral 1, literal f); (2) “Emitir disposiciones
en defensa de la moneda nacional a fin de contrarrestar el ataque a la misma” (artículo
1, numeral 1, literal G); (3) Dictar y/o reformar las normas y/o medidas destinadas a (…)
velar por la estabilidad monetaria y de precios” (artículo 1, numeral 2, literal c); y (4)
“Regular lo concerniente a las solicitudes de divisas a objeto de evitar el uso contrario
para el fin solicitado pueblo venezolano” (artículo 1, numeral 2, literal e). Con esto, la
Asamblea Nacional delegó al Ejecutivo Nacional el dictar Decretos con fuerza de Ley en
materias que irrumpen en competencias que, según el artículo 320 de la Constitución,
son obligatorias y exclusivas del BCV.

En particular, con la reforma parcial el Ejecutivo intentó garantizar (Abadi M.,


2016):

1. Menos control de la Asamblea Nacional sobre el BCV: el nombramiento del Presidente


del BCV y de todos los miembros del Directorio los hará el Presidente de la República,
sin consideración alguna de la Asamblea Nacional (artículos 9, 14, 15 y 16); y la remoción
de miembros del Directorio no debe pasar por la Asamblea Nacional (artículos 26 y 27).
Además, la competencia para conformar el comité de evaluación de méritos y
credenciales de los candidatos al directorio del BCV se le quita a la Asamblea Nacional
y se le asigna al Presidente de la República; aunque el comité seguirá contando con dos
representantes de la Asamblea Nacional (artículo 17).

2. BCV podrá financiar al Estado a discreción del Ejecutivo Nacional: se permite al BCV
obtener, otorgar o financiar créditos al Estado y a entidades públicas o privadas en caso
de que “exista amenaza interna o externa a la seguridad u otro perjuicio al interés público,
que calificará al Presidente o Presidenta de la República mediante informe confidencial;
o en aquellos casos en que hayan sido aprobados de forma unánime por los miembros
del Directorio”. (Artículo 37)

3. Legalizar (de manera inconstitucional) la opacidad de cifras oficiales: el Directorio del


BCV podrá clasificar la información así lo considere como “secreta” o “confidencial”
(artículo 40); incluso se prevé que el principio de transparencia no puede aplicarse en
menoscabo de las normas de confidencialidad establecidas por el directorio del BCV
(artículo 31). Más grave aún: los miembros de la Asamblea Nacional podrán solicitar
información confidencial al BCV, pero el presidente del ente decidirá si la información
será o no entregada o si en su lugar se proporcionará “un informe que recoja los aspectos
de interés para el órgano solicitante”. (Artículos 42y 92).

Las violaciones a la autonomía del BCV han atentado contra, precisamente, sus
dos objetivos fundamentales:

Estabilidad cambiaria y Estabilidad de precios Además, en las muy acertadas


palabras de Omar Zambrano:

“El daño infligido con estas reformas [de la Ley del BCV en 2005 y 2009] al equilibrio
monetario del país ha sido extremadamente grave. El principio de “reservas
excedentarias” hirió de muerte el balance del BCV. Hoy las cuentas del Banco Central
son un ejercicio de total ficción y el balance del instituto emisor permanece en azul solo
por obra y gracia de la contabilidad creativa. La realidad es que el BCV está contable,
técnica y financieramente en quiebra”. (Zambrano, 2016)

Contar con un BCV dirigido por un cuerpo directivo calificado y no subordinado al


Ejecutivo Nacional; operado por un cuerpo técnico competente y honesto; y enfocado en
garantizar la estabilidad de precios y la estabilidad cambiaria, es indispensable para salir
de manera sostenible del contexto hiperinflacionario que merma la calidad de vida de los
venezolanos. No nos queda duda alguna que cualquier eventual plan de estabilización
macroeconómica que se implemente debería incluir, desde los primeros días de su
ejecución, garantías a la autonomía del BCV