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Análisis de La vida es sueño (1636), de Calderón de la Barca

La edición príncipe de la obra es del año 1636, cuando apareció incluida la comedia en la Primera parte de comedias
de don Pedro Calderón de la Barca.

 Espacio
La acción está ambientada en un país de resonancias lejanas, casi exóticas, para los lectores o espectadores de la
época: Polonia. Calderón se inspira así en una realidad geográfica para él libresca, ambienta la obra casi en el ámbito
del cuento: “Érase una vez, en un lejano país…”
Uno de los versos que dice Rosaura al comienzo de la obra, “¡Mal recibes, Polonia, a un extranjero!”, se ha hecho
justamente célebre, además de por su sonoridad, porque fue utilizado por Valle- Inclán en su magistral esperpento
Luces de bohemia, y también porque sirve para ubicar la obra en ese ámbito de la ensoñación necesariamente alejado
de las geografías cercanas.
Los lugares principales de la acción son: la cueva donde vive Segismundo y su entorno de rocas y peñascos, y el
palacio del rey Basilio. El primero representa la Naturaleza salvaje y se relaciona con la oscuridad y el desorden. El
palacio es el modelo de la sociedad española, civilizada, imperial y católica, y está relacionado con el orden, la luz y
la libertad. Los dos lugares, complementarios y contradictorios, representan la lucha del hombre entre la eternidad y
la temporalidad.
Ambos lugares acabarán confluyendo finalmente, en un proceso de inversión típicamente barroco, cuando
Segismundo sea proclamado nuevo rey y cuando su primera decisión sea confinar en la torre donde él ha vivido hasta
aquel entonces al soldado que le ha ayudado a rebelarse contra su soberano. No hay que olvidar que Calderón es un
cortesano, así que él cantará finalmente en su obra el triunfo de la Corte, con sus ideas asociadas de orden, brillo,
civilización, luminosidad… Evidentemente, al religioso le gustaba el mundo de vistosidad, trajes de fiesta y modales
galantes en el que vivió tantos años cómodamente.
En el mismo sentido que Calderón, Unamuno acabará asociando la confluencia de Segismundo en el palacio con la
ruta de éxito que debería seguir España confluyendo con Europa: había que dejar atrás la caverna.

 Tiempo
La obra está ambientada en un tiempo remoto, que podría ser la Edad Media, pues se alude a la ley de homenaje.
Pero no hay alusiones temporales muy claras durante toda la comedia.

 Personajes de la obra
En la obra intervienen: Rosaura (dama), Segismundo (príncipe), Clotaldo (viejo, asesor o ministro del Rey), Estrella
(infanta), Clarín (gracioso), Basilio (rey), Astolfo (príncipe, antagonista de Segismundo) y otros (soldados, guardas,
músicos).
 Segismundo es el protagonista. Representa la dualidad humana. Asciende gradualmente a medida que va
dominando su libre albedrío, pues para Calderón la grandeza está en saber controlar las pasiones, en superarse a uno
mismo a través del estudio y del esfuerzo. Tiene al principio algo de la Semíramis de La hija del aire, otra obra
calderoniana, en cuanto a su soberbia y rebeldía. Su vida en el monte, solo y aislado, recuerda la de Narciso en Eco y
Narciso, otra obra de nuestro autor. También su dualismo, su mezcla de prudencia y soberbia, y su experiencia de
haber soñado que era rey lo aproximan a otros personajes calderonianos, la pareja Heraclio-Leónido, de En esta vida
todo es verdad y todo mentira.

 Otro personaje muy relevante es Clarín, el gracioso, que va adquiriendo tintes cada vez más trágicos y hablando
cada vez con más gravedad, hasta que, al final, muere. Él representa muchas ideas de Calderón: la vida como
espectáculo, la confusión entre apariencia y realidad, la afirmación de la voluntad divina por encima del destino.

 En cuanto a Basilio, representa el fracaso educativo en la educación del hijo, por más que se haya basado en la
ciencia. Solo cuando despierta a la realidad se da cuenta de su error.

 Astolfo representa la irresponsabilidad y la ambición de poder, la lealtad cortesana y la confianza ciega en sí


mismo y en su clase social. Pero también fracasa, porque Segismundo le obliga a casarse con Rosaura y a reparar su
falta hacia la dama.

 Rosaura tiene también un papel fundamental en la transformación de Segismundo. Gracias a su constancia,


recupera finalmente el honor y la honra perdida.

 También Clotaldo, su padre y ayo de Segismundo, que antepone sus obligaciones a sus propios sentimientos, es
finalmente recompensado.

Todos los personajes reciben su castigo o su recompensa. Calderón actúa como un Dios justiciero.
 Estructura de la obra
La obra está dividida en tres partes, que reciben el nombre de jornadas, en lugar del tradicional de actos. Se
corresponden más o menos con el planteamiento, el desarrollo y el desenlace feliz, como corresponde a una
comedia. Cada jornada está dividida en escenas, que favorecen el cambio de escenario y los mutis de los actores
(entradas y salidas de escena).

 Estilo de la obra
Calderón usa el verso, como era costumbre del teatro español del Barroco. Su estilo es más conceptista y filosófico
que el de Lope, más lírico y musical. Calderón era hombre grave y serio, menos impulsivo y pasional que Lope,
amante de la reflexión y del estudio. Todo ello está reflejado en su obra, llena de referencias cultas, mitológicas,
teológicas, históricas…, y cargada también de ese pesimismo de trasfondo religioso y medievalizante tan
característico de Calderón: la vida como valle de lágrimas, como “pasión inútil”, como sueño efímero que conduce
inexorablemente a una muerte, vista más como liberación y tránsito que como final. Calderón es, en cierta medida,
un pre-existencialista, si bien no cae en el negacionismo de la Providencia, sino al revés: todo es en él afirmación
religiosa, exaltación contrarreformista.
El dramaturgo fue sabio en el uso de las figuras literarias, especialmente aquellas que más se utilizaban en su época:
la antítesis, la paradoja, los juegos de ingenio y de palabras… Su estilo se caracteriza por el dinamismo, la
imaginería, el desbordamiento expresivo, el uso constante de imágenes, contrastes, correlaciones… Pero todo ello
ordenado, sometido a la lógica, subordinando todos los elementos e ideas a una perfecta estructuración dramática al
servicio de lo espectacular y visual, de lo teatral.

 Interpretación de la obra
La vida es sueño es una reflexión sobre la brevedad de la vida, sobre el derecho del hombre a elegir. Una negación
del determinismo astrológico que entonces convencía, como una superstición imbatible, a una gran parte de la
población. Calderón afirma el libre albedrío, la capacidad del hombre para responsabilizarse de sus propias acciones,
por las que luego deberá rendir cuentas ante la divinidad. Afirma la libertad, pero al mismo tiempo predica la
sumisión. Es decir, no le parece aceptable la desmesura, la hybris, sino que el hombre debe comportarse
cristianamente y acatar esos modelos de buen hacer que lega la tradición, fundamentalmente cristiana y católica. En
la jornada tercera, escena XII, grita el pueblo:
“DENTRO UNOS _ ¡Viva nuestro invicto Rey!
DENTRO OTROS - ¡Viva nuestra libertad!
CLARÍN - ¡La libertad y el Rey vivan!”
La concepción de la vida como sueño es muy antigua, se remonta al pensamiento hindú y la mística persa o la moral
budista. También existe esta idea en la tradición judeo-cristiana. Y en la filosofía griega. Platón habla del mito de
la caverna y dice que el hombre vive entre sueños, sumido en unas tinieblas de las que solo podrá liberarse si se
inclina hacia el Bien. Después, el neoplatonismo renacentista de fray Luis y otros “juglares a lo divino” cristianiza
al pagano griego. El Segismundo calderoniano participa de estas ideas: vive primero en una cárcel, en una caverna
oscura, desconociéndose a sí mismo y sólo cuando consigue saber quién es consigue el triunfo y sale a la luz.
Segismundo es un durmiente que despierta, un tema que ya había sido tratado en Las mil y una noches, de donde lo
tomaron don Juan Manuel, en El conde Lucanor, y Agustín de Rojas, en El natural desdichado.
Por otro lado, en Calderón son evidentes los ecos del estoicismo de Séneca y su visión desengañada, escéptica, de la
vida. Segismundo aprende en su peregrinar por la vida, sobre todo en la jornada segunda, cuando lo devuelven a la
cueva, la vanidad de la vida, la miseria de los honores y aplausos, la lección del desengaño barroco y el hallazgo de
la fe, lo que produce en él una profunda conversión.
La consideración de la vida como prisión de la que hay que liberarse despreciando lo efímero y los bienes materiales
era muy frecuente en la época de Calderón, tanto en las referencias cultas como en la ideología popular. La
originalidad de nuestro autor reside en haber enhebrado todos esos materiales dispersos y en haberles dado una
perfecta ilación dramática.
En lo social, afirma el orden viejo, el honor, la sumisión al rey. Por eso, Segismundo castiga al final de la obra al
soldado que le ayudó a escaparse y sublevarse contra su soberano natural, su padre el rey Basilio.
En lo religioso, Calderón es partidario del integrismo contrarreformista. Lo que importa es vivir de acuerdo a las
verdades reveladas por la Iglesia. La vida es laberinto, confusión, abismo, prodigio, disfraz, pompa vana… Lo
importante es preparar la otra vida.
El hecho de que Segismundo se haga dueño de su destino y se niegue a cumplir los oráculos que habían vaticinado
que mataría a su padre es lo que permite que la obra se mantenga en el ámbito de la comedia. De lo contrario, sin la
apuesta decidida del autor por la libertad individual, el argumento se habría inclinado irremisiblemente del lado de la
tragedia, al modo shakespereano.