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El cristianismo es

relación, no religión…
¿cierto?
2 NOVIEMBRE, 2017 | Gabriel Reyes-Ordeix

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BIBLIA & TEOLOGÍA

Una de las frases más usadas hoy en día es esta de que “el cristianismo no es una religión, es una
relación”. Con esto se busca decir que el seguir a Cristo no se trata de cumplir con complicados y
místicos sacramentos, ni de convertirse en un santurrón aislado en un monasterio, sino que se trata de
creer y depender en Cristo como salvador de manera personal.

El uso de la frase tiene algo de cierto: queremos que se sepa que el cristianismo es personal. Es personal
en cuanto a la decisión individual de cada uno, y es personal en cuanto a la forma en la cual nos
relacionamos con Dios. Si Martín Lutero pudiera interrumpir este artículo con alguno de sus temas
centrales, lo haría aquí, y nos hablaría del sacerdocio de cada cristiano, y de cómo la fe cristiana en la
Biblia es de naturaleza individual. Pero de la misma forma, esta frase presenta varios inconvenientes
teológicos de los que debemos estar al tanto. De nuevo, aunque hay algo de razón en esta frase, hay
varios aspectos de la vida cristiana que nos dicen: “sí, el cristianismo es relación, pero también es una
religión”.

No es solo una relación

“Si Cristo no es todo, no es nada”.¹ Se entiende que en una época donde lo radical es temido, muchos
tengan cuidado con decir frases de este tipo. Rendirse por completo está en el centro del cristianismo, y
en el centro de quién es Dios: nuestro Señor. No es en vano que Jesús es llamado salvador y señor. El
pastor y teólogo alemán de mediados del siglo XX, Dietrich Bonhoeffer, escribió:

“Así comienza; la cruz no es el terrible final a lo que sería una feliz vida de temor al Señor, sino que nos
encuentra al principio de nuestra comunión con Cristo. Cuando Cristo llama a un hombre, le ofrece a
venir y morir… es la misma muerte cada vez — muerte en Cristo Jesús, la muerte del hombre viejo a su
llamado”.²

Nuestra relación con Cristo no es solo una relación más, es la relación. Es la relación que rige toda otra
relación en nuestras vidas. Si nuestra relación con Cristo no refleja su señorío, no es genuina. Es la única
en la que el hombre puede venir a la presencia de Dios en confianza, entender quién es, arrepentirse de
su pecado, y ser hecho santo, como Dios (1 Pe. 1:16). Rendir nuestro todo es fundamental.
Sí se trata de una religión

¿Cuando se volvió la palabra “religión” algo negativo? El gran problema fue que en algún momento la
iglesia comenzó a utilizar religión como un peyorativo para hablar de todo lo que se relaciona a esas
tristes y moribundas iglesias legalistas que han acuñado un evangelio de obras, no uno de gracia y
verdad. El mundo también utiliza “religión” para hablar de todo con lo que están en desacuerdo. Durante
la Edad Media, el monasticismo usaba la palabra religare para referirse a lo que un monje hacía como
prueba de su piedad: la obediencia.

Pero “religión”, del latin religio, habla de devoción, de aferrarse, de dependencia; y eso es exactamente
lo que el cristianismo representa.

Interesantemente, varias versiones de la Biblia traducen la palabra griega threskeía como “religión”
en Santiago 1:27, que dice:

“La religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las
viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo” (ver la RV60, LBLA, NVI).

Es evidente que hay una manera correcta de entender la palabra “religión”.

No nos engañemos, la verdad es que somos religiosos, aunque religiosamente digamos que no lo somos.
Todos somos religiosos: aferrados, devotos, y dependientes. Algunos con el fútbol, algunos con la
política, algunos con su cónyuge, algunos con la iglesia; aunque percibimos que nuestros corazones solo
pueden ser satisfechos en Él (Jn. 6:35; Sal. 16:11; 107:9). Más que eso, la Biblia nos llama a ser
religiosos (en el entendimiento bíblico de la palabra): devotos al Señor, aferrados al Señor, dependientes
del Señor.

La relación es la religión

No es ni una ni otra exclusivamente, sino las dos. Nuestra relación personal con Dios es el medio que Él
ha designado para unirnos más a sí mismo. En Él tenemos libertad y acceso directo a Dios, con
confianza por medio de la fe (Ef. 3:12). Y es en esa misma confianza personal, como la que le tiene un
hijo a un padre, que podemos acercarnos al trono de Dios para recibir misericordia, gracia, y ayuda (He.
4:16). Y solo a través de esa relación personal con Cristo podemos entrar al trono de la gracia, pero no
solo entrar, sino entrar con toda confianza al lugar santísimo (He. 10:19).

Sí, la base de nuestra fe es nuestra relación personal con el Dios trino: Padre, Hijo y Espíritu. Pero esa
relación tiene sus normas. Nuestra relación con Dios debe reflejar no solo su trascendencia (Dios está en
todo el universo), sino también su inmanencia (Dios está con nosotros). Decir: “tengo una relación, no
una religión”, es dar a entender que Dios es una relación solamente, que Dios es como cualquier otro
amigo. Dios es nuestro amigo, y más que eso, Dios es nuestro Padre.

Si usamos la palabra religión con un entendimiento bíblico, en referencia a una devoción completa hacia
Dios,³ nos daremos cuenta que el cristianismo es la única religión verdadera, ya que en Cristo podemos
conocer a Dios.

El problema de la frase en cuestión es que cuando el cristianismo no es una religión, deja de ser la
relación exclusiva que debe ser. Él no es solo tu amigo y tu padre: Él es el rey del universo, el guerrero
poderoso, quien merece no solo tu cariño y agradecimiento, sino tu reverencia, asombro, y humillación.
El cristianismo no es una religión más; es la única verdadera religión.
[1] HUDSON TAYLOR, MISIONERO A CHINA, MUY FAMOSAMENTE ACUÑÓ LA
FRASE: “SI JESÚS NO ES EL SEÑOR DE TODO, ÉL NO ES SEÑOR PARA NADA”.

[2] DIETRICH BONHOEFFER, EL COSTO DEL DISCIPULADO, 99.

[3] VER EL SIGNIFICADO DADO EN EL LÉXICO BDAG, S.V. “ΘΡΗΣΚΕΊΑ,” 459.

IMAGEN: LIGHTSTOCK.

Gabriel Reyes-Ordeix (M.Div., Th.M.) tiene un doctorado en estudios históricos y


teológicos del Southern Baptist Theological Seminary en Louisville, KY (Estados Unidos).
Él está detrás de los perfiles Credo en las redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram) en
donde comparte información sobre la historia de la iglesia. Junto a su esposa, Ivana, y su
hija, Noël, son parte de Sovereign Grace Church of Louisville. Puedes encontrarlo
en Twitter.