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Réplica de un filósofo e

investigador del IAC al acoso


mediático de feministas
"Hay cierta verdad en que todas las mujeres son putas". Cita incorrecta y
sesgada. El párrafo completo que habla de ese tema es realmente: "Se dice
a veces que todas las mujeres son unas putas, lo cual me parece algo
exagerado y demasiado despectivo, pero que encierra cierta verdad de
fondo. No es cierto que lo sean todas o la mayoría de ellas, y tampoco me
parece adecuado el calificativo de puta, como expresión vulgar de
prostituta pues, rigurosamente hablando, tal término debe referirse
exclusivamente a la profesión de ofrecer unos servicios sexuales a cambio
del pago inmediato por los mismos. La verdad que subyace es que, entre
los atractivos que muchas mujeres encuentran en las relaciones amorosas,
está el del beneficio o la ventaja que ello les pueda conferir en el mundo
real. Tras el idealismo aparente, se encierra con frecuencia mucho
pragmatismo. También ello puede ocurrir en los hombres, pero no es tan
usual." Como se ve, algo muy distinto que un simple decir "todas las
mujeres son putas". Realmente, estoy diciendo justo lo contrario: que no
me parece bien hacer uso del término "puta" o "prostituta" para referirse a
los hechos mencionados.

"Las mujeres leen el Cosmopolitan y el Hola para conspirar y encontrar un


hombre que las mantenga (?) ¿Cómo pretenden que no las vean como
objetos sexuales si ellas solo piensan en eso?". Otra cita inventada y sacada
fuera de contexto que se puede interpretar mal separada del resto de las
líneas que la acompañan. El texto del libro dice realmente: "Y lo curioso es
que precisamente las propias mujeres que hablan tanto del interior de la
mujer, en vez de preocuparse por ensanchar sus horizontes intelectuales
más allá de los títulos académicos o profesionales, en vez de leer a filósofos
clásicos, en vez de preocuparse por cuestiones de alta trascendencia en los
acontecimientos políticos mundiales, en vez de eso suelen comprarse
revistas como Cosmopolitan u ¡Hola! y leerse los trucos de belleza y de
seducción o enterarse de los flirteos de la alta sociedad. ¿De qué se
extrañan entonces estas mujeres de que las consideren objetos sexuales, si
ellas mismas no piensan en otra cosa? Por el contrario, entre mujeres de
mayor valía, que están al margen de la coquetería femenina ramplona y se
interesan más por cuestiones intelectuales de peso, es raro oír
observaciones estúpidas como la importancia del sexo en los hombres. Es
una trivialidad que no merece la pena ni mencionar. Una conducta ésta
mucho más loable". Se dice bien claro que no se habla de todas las mujeres
como lectoras de revistas frívolas, sino sólo de las vulgares.

"[las mujeres] preferimos vivir sin pensar que pensar la vida". Tampoco es
una cita textual sin sesgos que clarifiquen el contexto de la expresión. La
cita correcta es: "No estoy criticando la capacidad de las mujeres para la
reflexión abstracta, sino su disposición. La filosofía parece, según observo,
tener un carácter más masculino. La mujer está más interesada, en
general, en vivir sin pensar que en pensar la vida. A ellas no les interesa
para nada saber las causas de su amor. Esto también ocurre en muchos
hombres, de acuerdo, el vulgo masculino también ocupa un espacio
amplio, no se trata de defender la masculinidad. Sin embargo, según
observo, el carácter del hombre está más predispuesto a ver el mundo
desde una perspectiva reflexiva, racional, alejada de perspectivas
subjetivas de sentimientos. Es una cuestión de voluntad, de propensiones,
de inercia del ser, no de capacidad o inteligencia. La mujer puede
reflexionar tan bien como el hombre si quiere, pero su naturaleza le lleva
muchas veces por otros senderos."

"Las feministas son las verduleras del pueblo". Casi?, pero tampoco esta
vez ha sido capaz de poner entrecomillada la cita literal que era:
"¡Feministas!, esas verduleras de pueblo que no atienden a razones y su
único argumento es '¡sois todos unos machistas!'. Feministas: capaces de
criticar a todos los grandes filósofos de la Historia, desde Aristóteles hasta
Nietzsche, diciendo 'son todos unos machistas'.

Lo que han hecho Elisabeth López o Javier Durán se llama tergiversación:


escoger algunas citas de modo sesgado y también modificando las palabras
textuales para que parezca que un autor dice otra cosa de lo que realmente
dice. Cierto que hablo mal en mi libro de las mujeres en general, pero
tampoco hablo mucho mejor de los hombres, soy bastante pesimista con
respecto al género humano en general. Además, en varios lugares del
capítulo se menciona que se habla de la mujer ordinaria, vulgar, no de las
mujeres extraordinarias, que las hay, no hablo de "todas las mujeres".

¿De dónde han sacado pues estas interpretaciones deformadas de mi obra


Javier o Elisabeth? El origen está en la tuitera Carmen González
Magdaleno, quien se define a sí misma como feminista, comunista y
"prototipo de mujer polimórficamente sensible". Esta feminista no tiene
otra cosa mejor que hacer que patalear histéricamente llamando a alguien
machista todos los días en su cuenta de Twitter, y decidió poner a
principios de julio en su página una selección de textos de uno de los
capítulos de mi libro. Un pésimo ejercicio de comentario de textos que
desfigura y distorsiona el significado de la obra. Esto arrastra a una ralea
de seguidores que repiten a coro una ristra de improperios. El centro de
investigación donde trabajo, el Instituto de Astrofísica de Canarias, sin
haber leído el libro ni nada más que los cotilleos de Internet, decide
eliminar ipso facto mi página web personal, donde no estaba el contenido
del libro pero sí se mencionaba la existencia de tal como parte de mi
currículum de publicaciones junto con algunas reseñas del mismo, y hacer
una proclama pública de que se desvincula de las opiniones de mi libro por
ser contrarias al compromiso de políticas de igualdad de género a la que el
Instituto se ha adscrito. Todo ello sin haberme siquiera preguntado mi
opinión al respecto. Si hubieran leído el texto íntegro, verían que no hay
nada en él contra las políticas de igualdad, pero, ante el ruido producido en
las redes sociales, decidieron actuar rápidamente y dar crédito a la
interpretación sesgada de la tuitera polimórficamente sensible y la turba
enfurecida de seguidores que reclamaba el linchamiento mediático del
autor del libro.

La obra, Voluntad, no es tampoco un tratado sobre la cuestión particular


del género. Es una obra filosófica de muy amplia temática. La escritura de
la obra tiene pasajes con cierta virulencia en sus exhortaciones, propio del
estilo apasionado de una filosofía irracional, aunque también ocupa una
amplia medida el pensamiento sistemático y metódico de un científico. Es
un libro de filosofía salvaje, indómita, que cuestiona todos los valores de
nuestra sociedad, sumergiéndonos en un nihilismo, pero que busca con
esperanza la verdad, la belleza y la bondad a pesar de todo; es el cabalgar
furioso de un guerrero a lomos de su caballo que todo lo arrasa a su paso
para terminar alcanzando la meta de una tierra prometida junto con su
amada imaginaria: Voluntad. Hay mucho en esta obra de carácter
dialéctico, en el sentido de ofrecer argumentos y contraargumentos, puntos
de vista enfrentados. Nada más lejos del dogma esta obra que se manifiesta
como una continua búsqueda. Abunda la cal y la arena, no podemos
quedarnos sólo con la cal y olvidarnos de mencionar la arena, a no ser,
claro, que se busque deliberadamente hacer quedar mal al autor del libro.

La cuestión de la mujer es tratada, pero no es el tema central de la obra.


Durante muchos siglos ha preocupado el tema vivamente a las mentes más
sobresalientes del pensamiento y en el polémico capítulo 5 se recogen las
citas de insignes pensadores o escritores: Nietzsche, Oswald Spengler,
Rousseau, Kierkegaard, Sándor Marai, Freud, Herbert Marcuse, Cervantes,
Pío Baroja, Jacques Barzun, La Rochefoucauld, Oscar Wilde, Lichtenberg,
Kant, Schiller, Stendhal, Osho, Baudelaire, Richter, Lérmontov,
Schopenhauer y otros. Hablar de la mujer por separado del hombre es de
hecho una práctica muy actual, dado que son hoy pocos los temas donde
no salga a relucir algún libro con título como "La mujer y/en...", en el que
se tratan diversas cuestiones tal y como han sido vistas por algunas
mujeres, sólo que yo lo hago desde un punto de vista políticamente
incorrecto. No, no soy ningún misógino, ni abogo por la discriminación de
las mujeres, ni por que deban dedicarse a sus labores como amas de casa,
ni en ningún momento se habla de la mujer como un ser inferior, menos
inteligente, menos capaz,... pero sí se señalan diferencias entre la
feminidad y la masculinidad más allá de los constructos sociales, y sí se
señala la diferente voluntad en la mujer con respecto al hombre, en el
sentido de perseguir diferentes fines. En cualquier caso, se habla desde la
generalidad; en ningún momento se dice "todas las mujeres son así". Bien
al contrario, se señala textualmente que "hay mujeres excepcionales como
hay hombres excepcionales, dejaría de creer en la raza humana si no fuese
así. (...) Admiro envidiablemente a las grandes mujeres,
independientemente de la atracción sexual, no en la medida en que se
acerquen a una conducta o pensamientos masculinos, sino en cuanto que,
desde su propia posición femenina, alcanzan cumbres que los hombres no
sabían ni que existían. Hay, entre las mujeres, pájaros de altura, mujeres
que precisamente por ser más excepcionales en su sexo cobran mayor
valor. El mismo Schopenhauer, misógino de pro durante toda su vida,
cambió su posición al final de su existencia: 'No he dicho la última palabra
sobre las mujeres, creo que cuando una mujer logra sustraerse a la masa,
es decir, sobresalirse por encima de ella, es capaz de engrandecerse
ilimitadamente y más que los propios hombres'." Y dentro de la propia
feminidad, admiro su característica más humana: el amor. Digo así
textualmente en el mismo capítulo 5: "El amor, sí, es el gran cielo en que
lucen las mayores conquistas femeninas. Por él vive la mujer, por él sufre,
por él muere si hace falta. La mujer es capaz de mayores sacrificios. Y en
cuestión de su papel de madres, ¿qué no harían por sus hijos? La
abnegación de unas esposas que cuidan a sus maridos enfermos sin
esperar nada a cambio es otra de las muchas virtudes frecuentes en la
feminidad. El heroísmo de una mujer que es capaz de entregarlo todo por
amor, más allá de las conveniencias, es escaso, pero cuando se da
sobrepasa en mucho la nobleza masculina. Loados sean los corazones de
los ángeles sobre la Tierra."