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Sergio López Pedreño

Resumen de Disputaciones Tusculanas, libro V, (Cicerón) y texto-comentario sobre


el Pro Archia.

Cicerón plantea, ya desde el inicio, la importancia que tiene el considerar o


reflexionar acerca de la tesis que afirma que la virtud en sí misma es suficiente para una
vida feliz. Para él, este tema es tan importante en la medida en la que todas las cuestiones
de las que se ha ocupado la filosofía tienen en su cúspide esta idea, siendo los filósofos
los primeros en dar cuenta de que el cultivo de la virtud es lo que mantiene la esperanza
de alcanzar una vida feliz.

Sobre esta cuestión Cicerón prosigue mostrando que todas las dudas que
conciernen al problema de la virtud y en las que se suele depositar la desconfianza en la
idea de alcanzarla tienen su solución y tratamiento en la filosofía. De esta disciplina da
una visión casi divinizada: de ella depende la moralidad y el orden, así como la capacidad
de corrección de toda norma o guía que se preste a dirigir nuestra propia vida. Señala
como, además, existe una proporcionalidad entre el aporte positivo que hace la filosofía
a lo humano en general y el rechazo que de ella se hace, llegándola incluso a dejarla de
lado por algunos. Esto, nos dice, es un tremendo error, señalando cómo numerosos
filósofos han tratado temas diversos con el objetivo de desterrar la ignorancia.

El texto prosigue introduciendo un diálogo donde se nos presenta una posición


contrapuesta a la descrita, apareciendo aquí la virtud como algo que no parece suficiente
para ser feliz: necesita de un añadido. Esta es la posición de Bruto que, además, muestra
como ejemplo ilustrativo el hecho de que una persona virtuosa puede estar siendo
sometida a tortura y, a pesar de esto, ser feliz. Esto es así en la medida en la que a su
existencia y su virtud se le añade algo sobre lo que apoyarse y ser feliz.

Esta es la discusión que aquí se esboza, dando a entender que prosigue en el


tiempo hasta llegar a una conclusión. Como podemos intuir, la posición de Cicerón es la
contraria, donde tratará de hacerle ver a Bruto su error.

Hasta aquí, y a modo de comentario personal, creo que el texto seleccionado


contiene elementos muy acertados en lo que refiere a una cuestión actual muy recurrente
como es la posible relación entre filosofía y felicidad. Considero que es más reseñable la
forma en la que se nos presenta esta cuestión que el contenido en sí, ya que el contenido
y la defensa de la relación se ha expresado con más frecuencia a lo largo de la historia del
pensamiento; sin embargo, el hecho de que se incluya un diálogo en el que se exponen

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Sergio López Pedreño

también los argumentos contrarios a la tesis defendida da un estatuto de credibilidad muy


alto a lo defendido por Cicerón.

El siguiente texto, relacionado con el anterior, y el cual aquí pretendo resumir es


el que corresponde al artículo acerca del concepto de Humanitas dentro de la obra Pro
Archia. Su autoría corresponde a Cicerón, el cual realiza de manera indirecta (pues está
inscrito dentro de la defensa legal de un acusado) una defensa de las humanidades, las
letras y su valor. La riqueza de este texto va a acompañado de una tremenda singularidad:
da comienzo a la reflexión acerca del valor de la intelectualidad del hombre. En especial,
esta defensa va orientada alrededor del lenguaje, su estudio, sus diversas formas y su
relación con la literatura, esto es, lo que hoy en día conocemos como humanidades.

Esta defensa no sólo es explícita en lo que refiere exclusivamente a las letras, sino
que alcanza un nivel social: las humanidades consolidan su valor en términos sociales, en
el enriquecimiento de la persona y su papel que desempeña en la sociedad. Esta es la tesis
general del texto y, aunque incluye consideraciones generales que contextualizan el
motivo por el que Cicerón profiere su defensa en un juicio y en base a unos determinados
criterios, considero que lo relevante en términos fuertes es la forma en la que cierra la
discusión acerca del valor de las letras y las humanidades, siendo así que nosotros, 2000
años más tarde de la redacción de este texto, seguimos acudiendo a él como un discurso
valioso en la defensa de las humanidades contemporáneas.

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