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LEY 453 DEL CÓDIGO PENAL

JULCA OLIVERA, MARIA DE LOS ÁNGELES

Muchas veces te preguntas si la fantasía escrita es muy cruel e implacable o lo es más la propia
realidad. Al inicio de la obra “los miserables” la injusticia se hará presente en un escenario
acerbo dónde recorre por la vena de protagonista, Jean Val Jean la impotencia de no cubrir
necesidades básicas de los que ama. Desprecio de su condición, quisiera tal vez arrancarse el
pellejo para alimentar a sus sobrinos, totalmente hastiado sale a las calles a buscar una solución
a ello, nunca quiso robar, consideraba que otros trabajan mucho para conseguir lo que necesitan
a duras penas, es impactante la cualidad del este muchacho su lema era el bien de otros primero.
Hasta que pavorido por su cruda situación en un arrebato, rompe un vidrio y saca una pieza de
pan y se hecha a correr y unos policías van tras de él… Por una pieza de pan. De seguro que al
mismo instante robaban un banco, mataban a un alguacil, robaban millones, pero ellos iban tras
de Jean Val Jean. Claramente se ve el obstinado capricho de perseguir a los que menos tienen,
NADA HA CAMBIADO, como los impuestos. Conocí a una señora de 62 años a la que sus
hijos la habían abandonado y que tuvo la idea de vender golosinas, gaseosas y unas cuantas
cervezas en la sala de su casa, abría muy temprano, cerraba muy tarde y era tan feliz con los
diez céntimos que ganaba por cada galleta a diario, y por el uno o dos soles que ganaba por las
cervezas, claro gracias a tanto borracho que pagaba demás solo por su vicio, pues, le alcanzaba
para pagar la luz y el agua y hasta sus alimentos, hasta que el 2015 salió el famoso “TRIBUTOS
RUS”, dónde cada tienda debe pagar un mínimo de veinte soles mensuales como IGV, ¡Qué
robo a una anciana! Que, a sus 62 años quiere ganarse el pan de cada día.

Cuando los policías iban tras el miserable al atraparlo sienten lo que la burguesía siente cuando
en sus manos tiene el poder, es el dios, quién decide qué está bien y que no. Este dios no admite
excusa alguna, ni siquiera las desdichas.

Jarvert la injusticia en persona que hace su aparición en esta obra, no tuvo compasión de Jean
Val Jean porque el solo veía en él, un animal en etapa de juventud, que tiene fuerzas para
explotarlas como lo que era, un esclavo y quiere hacerle saber que para la sociedad él no vale
nada, es un tornillo más en un engranaje, el gran engranaje que es el pueblo, cuya labor de
sostener a la burguesía. Deben trabajar, ser mortificados puesto que deben ser sumisos y el
¿rebelde? todo rebelde se lo debe callar. NADA HA CAMBIADO, aún callan a las voces que
gritan la verdad ya sea con dinero o con despidos, ya sea por las buenas o por las malas.
Compruebo con la reacción de Jean Val Jean, al dejar las mazmorras, que ya no es el mismo,
no le importan los demás, y solo existe alguien en el mundo, él.

¿Es correcto pensar solo en mí? Creo que es la preguntaba que rondaba en la cabeza de Jean
Val Jean, a lo cual su respuesta era que sí. Comprendo que cuando te lastiman te hacen sentir
como objeto, que pueden trasladar pero que también pueden romper, el protagonista se volvió
como lo trataron, en un animal, que busca comida, que la roba, que se sacia y se va sin ningún
remordimiento, como lo hace una cría de tigre que tiene hambre y ve el cadáver de su madre en
el piso. Compruebo aquí que las leyes y las reglas siempre poseen una excepción, Monseñor lo
demuestra, relatar la conmoción del muchacho, como lo hizo Víctor Hugo, es casi imposible,
tal vez la única similar pueda ser lo que dijo Jesús de Nazaret, él contaba en una parábola que
unos criados corrieron ante el dueño de la ascienda y decirle que junto al trigo bueno está
creciendo la cizaña y añaden que deben cortarla cuanto antes y piden el permiso pero el dueño
los calla con un rotundo no y prosigue, no lo hagan, si lo hacen pueden dañar el trigo bueno,
esperen a que crezca y al final de la cosecha, recogeremos el trigo bueno y cortaremos la cizaña.
Jesús quería decir que todos los hombres son malos por naturaleza. Pero también son buenos
por naturaleza depende de aquello que alimentes. Eso me recuerda que, en una clase, debíamos
enfrentarnos dos grupos, era simple el reto, Un grupo debía crear bellas y felices, las mejores
que pudieran, detallas e innovadoras y sobre todo lógicos y reales y luego el nuestro grupo debía
arruinar la historia, a las 10 minutos que fue el tiempo establecido, Mi grupo ya había arruinado
totalmente la historia con fundamentos sólidos y hasta ya había matado a su persona principal,
cuando el maestro nos miró fijamente y dijo: “Bien… ahora arreglen la historia”. Me quedé
atónita mientras los otros reían pensando que era broma. Volvió a mirarnos y con voz calmada
y con signos que no se le movió ningún pelo dijo: “sigo esperando”, agachamos la cabeza, qué
más nos quedaba, YA LO HABIAMOS MATADO, ni modo que lo resucitáramos. Algunos
para no hacer quedar mal a su soberbia trataron de abrir la boca y levantaron su mano, pero no
se les ocurría nada y al instante después de balbucear algunas palabras bajan la mano. Nos
explicó que muchas veces nos toparíamos con este tipo de personas, que rompen nuestras
ilusiones completamente, que nos matan en vida y ¿cómo solucionarlo? Nos mostró lo cruel
que puede ser la vida con nosotros. ¡Ah! Pero no quedó ahí, luego se puso más buena la cosa,
dibujó en la pizarra dos líneas una de color rojo y otra de azul, Nos invitó a pararnos y
abrazarnos entre todos y que lo único que dijéramos es “perdón si alguna vez te ofendí”. Luego
de eso, nos sentamos y algunos ya con los ojos rojitos, rojitos y la maestra prosiguió diciendo:
bien ahora sí díganme soluciones para tratar de remediar la historia, nos costó como 2 horas,
pero sí pudimos proponer algunas cosas muy buenas como que la hija del personaje fuera feliz
gracias al ejemplo de su valiente padre fallecido, No les miento, era hasta rochoso, porque había
cosas que eran tan fáciles de proponer, pero nos tomó tiempo imaginarlo, pues comprobé que
somos rápidos teniendo sentimientos bajos, crueles, viles, somos rápidos con la cizaña, pero el
trigo bueno? Cuesta, cuesta sacarlo, pero lo somos. Así pues, veo que Jean Val jean Val tuvo
quién le vuelva a sacar el trigo bueno, quien compre su alma, Monseñor, quién en mi historia,
fue los alumnos que arreglaron la historia tras ser tocados en el fondo del alma por un encuentro
con el prójimo.

Lo que pasa después de ello será la consecuencia del alma purificada del muchacho, será libre
de nuevo para amar a una niña, como si hija, dar la vida por ella, perdonar a la injusticia que
iba a todas horas con él, pero era lo de más porque hasta sus últimos instantes muere amando,
muere con el trigo bueno que rodea su corazón y llegué a una conclusión y es que, si NADA
HA CAMBIADO con respecto a la maldad humana. Se debe empezar por algo y me repito:
¡Debo cambiar yo! No importa si el resto del mundo sigue igual, y es difícil pero si las aguas
cambian, si las plantas cambian, ¿por qué no he de cambiar yo?

En las noticas se reporta una nueva ley - LEY 453 DEL CÓDIGO PENAL -, sanción de 19
años de cárcel por robar un pan.