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GLORIES - 10 25/01/18

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VARELA . NURIA
feMINISMO PARA PR INCIPIAN
NURIA VARELA es licenciada en Ciencias de la Información por la Uni-
versidad Complutense de Madrid. Ha trabajado como reportera en el
semanario Panorama, para el que ha cu bierto la guerra de Bosnia,
el sitio de Sarajevo, los campos de refugiados en Croacia y el golpe
de Estado en Rusia. En 1993 se incorporó al semanario Interviú, en
2006 pasó a formar parte del departamento de Nuevos Proyectos
del Grupo Zeta y en 2007 se incorporó a la redacción del sema nario
Tiempo. Durante toda su carrera profesional ha mantenido vivo su
compromiso con el movimiento de mujeres y colabora con nume-
rosas asociaciones y plataformas. En 2002 publicó en Ediciones B
Íbamos a ser reinas. Mentiras y complicidades que sustentan la vio-
lencia contra las mujeres.
Feminismo para principiantes

NURIA VARELA

1.• edición: septi~mbr~. 201 J


10.• reimpresión: septiembre, 2017

© Nuria Varela, 2005


© 2017, Sipan Barcelona Network S.L
Travessera de Gracia, 47-49.08021 Barcelona
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lllb
A todas las mujeres rebeldes

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1

¿QUÉ ES EL FEMINISMO?
La metáfora de las gafas violetas

Me declaro en contra de todo poder cimen-


tado en prejuicios aunque sean antiguos.
MARY WOLLSTONECRAFf

El feminismo es un impertinente -como llama la Real Aca-


demia Española a todo aquello que molesta de palabra o de
obra-. Es muy fácil hacer la prueba. Basta con mencionarlo. Se
dice feminismo y cual palabra mágica, inmediatamente, nues-
tros interlocutores tuercen el gesto, muestran desagrado, se po-
nen a la defensiva o, directamente, comienza la refriega.
¿Por qué? Porque el feminismo cuestiona el orden estable-
cido. Y el orden establecido está muy bien establecido para
quienes lo establecieron, es decir, para quienes se benefician
de él.
El feminismo fue muy impertinente cuando nació. Corría
el siglo XVIII y los revolucionarios e ilustrados franceses -tam-
bién las francesas-, comenzaban a defender las ideas de «igual-
dad, libertad y fraternidad». Por primera vez en la historia,
se cuestionaban políticamente los privilegios de cuna y aparecía
el principio de igualdad. Sin embargo, ellas, las que defendieron

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que esos derechos incluían a todos los seres humanos - tam- Ha sido tan beligerante el ocultamiento del trabajo feminista
bién a las humanas- , terminaron en la guillotina mientras que a lo largo de la historia que sabemos que este libro, con el paso
ellos siguieron pensando que el nuevo orden establecido signi- del tiempo, se quedará viejo no sólo por las nuevas aportacio-
ficaba que las libertades y los derechos sólo correspondían a los nes, cambios, éxitos sociales o nuevas corrientes que irán apa-
varones. Todas las libertades y todos los derechos (políticos, reciendo, sino porque el trabajo de recuperación de nuestra
sociales, económicos... ). Así, aunque existen precedentes femi- historia añadirá a la genealogía del feminismo nombres, accio-
nistas antes del siglo XVIII, podemos establecer que, como dice nes y textos desconocidos hasta ahora.
Amelía Valcárcel, «el feminismo es un hijo no querido de la Sobre la segunda afirmación, que «ya está muerto>>, mu-
Ilustración».1 Es en ese momento cuando se comienzan a hacer cho nos tememos que corresponde más a un deseo de quienes
las preguntas impertinentes:¿ Por qué están excluidas las muje- lo dicen que a una realidad. Todo lo contrario. A estas alturas
res? ¿Por qué los derechos sólo corresponden a la mitad del de la historia lo que parece incorrecto es hablar de feminismo
mundo, a los varones? ¿Dónde está el origen de esta discrimi- y no de feminismos, en plural, haciendo así hincapié en las di-
nación? ¿Qué podemos hacer para combatirla? Preguntas que ferentes corrientes que surgen en todo el mundo. De hecho,
no hemos dejado de hacer. podemos hablar de sufragismo y feminismo de la igualdad
El feminismo es un discurso político que se basa en la jus- o de la diferencia, pero también de ecofeminismo, feminis-
ticia. El feminismo es una teoría y práctica política articulada mo institucional, ciberfeminismo ... , y podríamos detenernos
por mujeres que tras analizar la realidad en la que viven toman tanto en el feminismo latinoamericano como en el africano,
conciencia de las discriminaciones que sufren por la única en el asiático o en el afroamericano. Como se cantaba en las
razón de ser mujeres y deciden organizarse para acabar con revoluciones centroamericanas del siglo XX: «Porque esto ya
ellas, para cambiar la sociedad. Partiendo de esa realidad, el comenzó y nadie lo va a parar.>> Y es que uno de los perfiles
feminismo se articula como filosofía política y, al mismo tiem- que diferencian al feminismo de otras corrientes de pensa-
po, como movimiento social. Con tres siglos de historia a sus miento político es que está constituido por el hacer y pensar
espaldas, ha habido épocas en las que ha sido más teoría polí- de millones de mujeres que se agrupan o van p or libre y están
tica y otras, como el sufragismo, donde el énfasis estuvo pues- diseminadas por todo el mundo. El feminismo es un movi-
to en el movimiento social. miento no dirigido y escasamente, por no decir nada, jerar-
Pero además de impertinente, o precisamente por serlo, el quizado.
feminismo es un desconocido. «Del feminismo siempre se dice Además de ser una teoría política y una práctica social, el
que es recién nacido y que ya está muerto>>, dice Amelía Val- feminismo es mucho más. 2 El discurso, la reflexión y la prácti-
cárcel. Ambas cuestiones son falsas. El trabajo feminista de los ca feminista conllevan también una ética y una forma de estar
últimos años ha proporcionado material suficiente como para en el mundo. La toma de conciencia feminista cambia, inevita-
rastrear la historia escondida y silenciada y recuperar los tex- blemente, la vida de cada una de las mujeres que se acercan a él.
tos y las aportaciones del feminismo durante todo este tiempo. Como dice Viviana Erazo: «Para millones de mujeres [el femi-

1. V ALCÁRCEL, Amelía, La memoria colectiva y los retos del feminis- 2. El feminismo, por supuesto, no tiene nada que ver con el machismo.
mo, Naciones Unidas, Santiago de Chile, 2001, pág. 8. Ver capítulo 14, <<Prejuicios y tópicos».

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nismo] ha sido una conmoción intransferible desde la propia demasiado en definirlo.» 5 Y por otro lado, sabido es que quien
biografía y circunstancias, y para la humanidad, la más grande tiene el poder es quien da nombre a las cosas. Por ello, el femi-
contribución colectiva de las mujeres. Removió conciencias, nismo desde sus orígenes ha ido acuñando nuevos términos que
replanteó individualidades y revolucionó, sobre todo en ellas, histórica y sistemáticamente han sido rechazados por la «auto-
una manera de estar en el mundo.» 3 ridad», por el «poder», en este caso, por la Real Academia Es-
pañola (RAE), cuya «autoridad» hace décadas que está cuestio-
nada por el feminismo. Así, dice el Diccionario de la RAE ¡en
Ángeles Mastretta explica esta aventura personal con tras- su vigésima segunda edición del año 2001 !: «Feminismo: doc-
fondo poético en su libro El cielo de los leones: «Las puertas trina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y
que bajan del cielo se abren sólo por dentro. Para cruzarlas, es derechos reservados antes a los hombres. Movimiento que exi-
necesario haber ido antes al otro lado con la imaginación y los ge para las mujeres iguales derechos que para los hombres .»
deseos.[...] Una buena dosis de la esencia de este valor impres- Tres siglos y los académicos aún no se han enterado de qu e
cindible tiene que ver, aunque no lo sepa o no quiera aceptar- exactamente eso es lo que no es el feminismo. La base sobre la
lo un grupo grande de mujeres, con las teorías y la práctica de que se ha construido toda la doctrina feminista en sus diferentes
una corriente del pensamiento y de la acción política que se modalidades es precisamente la de establecer que las mujeres
llama feminismo. Saber estar a solas con la parte de nosotros son acto ras de su propia vida y el hombre ni es el modelo al que
que nos conoce voces que nunca imaginamos, sueños que nun- equipararse ni es el neutro por el que se puede utilizar sin rubor
ca aceptamos, paz que nunca llega, es un privilegio de la estir- varón como sinónimo de persona. ¿Pensará la Academia que
pe de los milagros. Yo creo que ese privilegio, a mí y a otras las mujeres no tenemos derecho al aborto, por ejemplo, puesto
mujeres, nos los dio el feminismo que corría por el aire en los que los hombres no pueden abortar? Siguiendo a Victoria Sau,
primeros años setenta. Al igual que nos dio la posibilidad y las «el feminismo es un movimiento social y político que se inicia
fuerzas para saber estar con otros sin p erder la índole de nues- formalmente a finales del siglo XVIII y que supone la toma
tras convicciones. Entonces, como ahora, yo quería ir al paraí- de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo huma-
so del amor y sus desfalcos, pero también quería volver de ahí no, de la opresión, dominación y explotación de que han sido
dueña de mí, de mis pies y mis brazos, mi desafuero y mi ca- y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del
beza. Y pocos de esos deseos hubieran sido posibles sin la voz, patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de
terca y generosa, del feminismo. No sólo de su existencia, sino producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su
de su complicidad y de su apoyo.»4 sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquélla re-
La disputa sobre el feminismo comienza con su propia de- quiera».6
finición. Por un lado, como dice Victoria Sau: «Atareadas en En la definición se hace hincapié en el primer paso para
hacer feminismo, las mujeres feministas no se han preocupado entrar en el feminismo: <<la toma de conciencia». Imposible

3. ERAZO, Viviana, «Feminismos fin de siglo, una herencia sin testa-


mento», Fempress. 5. SAU, Victoria, Diccionario ideológico feminista, vol. I, Icaria, Bar-
4. MASTRETIA, Ángeles, El cielo de los leones, Seix Barra!, Barcelona, celona, 2000, pág. 121.
2004, págs. 51 -53. 6. Ibídem.

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solucionar un problema si antes éste no se reconoce. De he- tiras, grandes y pequeñas, en las que está cimentada nuestra
cho, para Ana de Miguel, «como ponen de relieve las recientes historia, nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestra economía,
historias de las mujeres, éstas han tenido casi siempre un im- los grandes proyectos y los detalles cotidianos. Supone ver los
portante protagonismo en las revueltas y movimientos socia- micro machismos -como llama el psicoterapeuta Luis Bonina
les. Sin embargo, si la participación de las mujeres no es cons- a las pequeñas maniobras que realizan los varones cotidiana-
ciente de la discriminación sexual, no puede considerarse mente para mantener su poder sobre las mujeres-, y la estafa
feminista»? Por eso nos gusta utilizar la metáfora de las gafas que supone cobrar menos que los hombres. Ser consciente de
violetas que ya dejó por escrito Gemma Lienas en su libro El que estamos infrarrepresentadas en la política, que no tenemos
diario violeta de Carlota, 8 un estupendo manual para jóvenes. poder real, y ver cómo la mujer es cosificada día a día en la
El violeta es el color del feminismo. Nadie sabe muy bien por publicidad. Supone conocer que la medicina -tanto la inves-
qué. La leyenda cuenta que se adoptó en honor a las 129 mu- tigación como el desarrollo de la industria farmacéutica-, es
jeres que murieron en una fábrica textil de Estados Unidos en una disciplina hecha a la medida de los varones y que las mu-
1908 cuando el empresario, ante la huelga de las trabajadoras, jeres seguimos pariendo acostadas en los hospitales para co-
prendió fuego a la empresa con todas las mujeres dentro. Ésta modidad de los ginecólogos, una profesión en España copada
es la versión más aceptada sobre los orígenes de la celebración por varones. Supone saber que, según Naciones Unidas, una
del8 de marzo como Día Internacional de las Mujeres. En esa de cada tres mujeres en el mundo ha padecido malos tratos o
misma leyenda se relata que las telas sobre las que estaban abusos y que en España son más de un centenar las mujeres
trabajando las obreras eran de color violeta. Las más poéticas asesinadas cada año por sus compañeros, maridos, novios o
aseguran que era el humo que salía de la fábrica, y se podía ver amantes. Supone, en definitiva, ser conscientes de que nos han
a kilómetros de distancia, el que tenía ese color. El incendio de robado nuestros derechos y debemos afanarnos en recuperar-
la fábrica textil Cotton de Nueva York y el color de las telas los si queremos vivir con dignidad y libertad al tiempo que
forman parte de la mitología del feminismo más que de su construimos una sociedad justa y realmente democrática. Es
historia, pero tanto el color como la fecha son compartidos tener conciencia de género, eso que a veces parece una conde-
por las feministas de todo el mundo. na porque te obliga a estar en una batalla continua pero consi-
Dice la Real Academia en su tercera acepción de imperti- gue que entiendas por qué ocurren las cosas y te da fuerza para
nente: «Anteojos con manija, usados por las señoras.» Así que, vivir cada día. Porque el feminismo hace sentir el aliento de
trayéndonos los impertinentes a la moda del siglo XXI, la idea nuestras abuelas, que son todas las mujeres que desde el origen
es comparar el feminismo con una gafas violetas porque tomar de la historia han pensado, dicho y escrito libremente, en con-
conciencia de la discriminación de las mujeres supone una ma- tra del poder establecido y a costa, muchas veces, de jugarse la
nera distinta de ver el mundo. Supone darse cuenta de las men- vida y, casi siempre, de perder la «reputación». De todas las
mujeres que con su hacer han abierto los caminos por los que
7. DE MIGUEL, Ana, «Feminismos», en AMORÓS, Celia (dir.), 10 pa- hoy transitamos y a las que estamos profundamente agrade-
labras clave sobre mujer, Ed itorial Verbo divino, Navarra, 4.• ed., 2002, cidas.
pág. 217. o •
En eso consiste la capacidad emancipadora del feminismo.
8. LlENAS, Gemma, El diario violeta de Carlota, Alba Ed1tonal, Bar-
celona, 2001. El feminismo es como un motor que va transformando las

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relaciones entre los hombres y las mujeres y su impacto se deja mujeres como seres humanos libres, dueñas de su destino, ap-
sentir en todas las áreas del conocimiento. El feminismo es tas para ganarse la vida y para gozarla sin que su condición
capaz de percibir las «trampas» de los discursos que adrede sexual se lo impida.»10
confunden lo masculino con lo universal, como explica Mary El feminismo es la linterna que muestra las sombras de
Nash. Ésa es la revolución feminista. No es una teoría más. El todas las grandes ideas gestadas y desarrolladas sin las mujeres
feminismo es una conciencia crítica que resalta las tensiones y y en ocasiones a costa de ellas: democracia, desarrollo econó-
contradicciones que encierran esos discursos. mico, bienestar, justicia, familia, religión...
Asegura Amelia Valcárcel que el feminismo «compromete Las feministas empuñamos esa linterna con orgullo por ser
demasiadas expectativas y demasiadas voluntades operantes. la herencia de millones de mujeres que partiendo de la sumi-
Incide en todas las instancias y temas relevantes, desde los pro- sió n forzada y mientras eran atacadas, ridiculizadas y vilipen-
cesos productivos a los retos medioambientales. Es una trans- diadas, supieron construir una cultura, una ética y una ideolo-
valoración de tal calibre que no podemos conocer todas sus gía nuevas y revolucionarias para enriquecer y democratizar
consecuencias, cada uno de sus efectos puntuales, ya sea la baja el mundo.
tasa de natalidad, la despenalización social de la homofilia, la La llevamos con orgullo porque su luz es la justicia que
transformación industrial, la organización del trabajo ... ». Y ilumina las habitaciones oscurecidas por la intolerancia, los
añade: «Nada nos han regalado y nada les debemos.[...] Ya que prejuicios y los abusos. La llevamos con orgullo porque su
hemos llegado a divisar primero, y a pisar después, la piel de luz nos da la libertad y la dignidad que hace ya demasiado
la libertad, no nos vamos.» 9 tiempo nos robaron en detrimento de un mundo que sin no-
Ése es el espíritu del feminismo: una teoría de la justicia sotras no puede considerarse humano.
que ha ido cambiando el mundo y trabaja día a día para con-
seguir que los seres humanos sean lo que quieran ser y vivan
como quieran vivir, sin un destino marcado por el sexo con el
que hayan nacido. «Educar seres humanos valientes, dueños
de su destino, tendría que ser la búsqueda y el propósito pri-
mero de nuestra sociedad. Pero no siempre lo es. Empeñarse
en la formación de mujeres cuyo privilegio, al parejo del de los
hombres, sea no temerle a la vida y por lo mismo, estar siempre
dispuestas a comprenderla y aceptarla con entereza es un an-
helo esencial. Creo que este anhelo estuvo y sigue estando en
el corazón del feminismo. No sólo como una teoría que busca
mujeres audaces, sino como una práctica que pretende de los
hombres el fundamental acto de valor que hay en aceptar a las

9. VALCARCEL, Amelía, Rebeldes. Hacia la paridad, Plaza & Janés,


Barcelona, 2000, págs. 164 y 166. 10. MASTRETIA, Ángeles, op. cit., pág. 54.

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6

LA MIRADA FEMINISTA
¿Para qué sirven las gafas?

El radicalismo de ayer se convierte en el sen-


tido común de hoy.
GARYWILLS

Si son los ojos de las mujeres los que miran la hist oria, ésta
no se parece a la oficial. Si son los ojos de las mujeres los que
estudian la antropología, las culturas cambian de sentido y de
color. Si son los ojos de las mujeres los que repasan las cuentas,
la economía deja de ser una ciencia exacta y se asemeja a u na
política de intereses. Si son los ojos de las mujeres los que re-
zan, la fe no se convierte en velo y mordaza. Si son las mujeres
las protagonistas, el mundo, nuestro mundo, el que creemos
conocer, es otro.
Las nadies son millones en el mundo. Su experiencia no tiene
altavoces y sus pies están sobre una tierra que no les pertenece
pero que comprenden como ningún estadista. Las mujeres de La
Dimas, una comunidad de El Salvador, explican la globalización
mejor que Bill Gates: «Antes, con unas moneditas podíamos ha-
cer una llamada de teléfono. Ahora, no tenemos el dinero que
cuestan las tarjetas que necesitan las cabinas nuevas.»

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Las mujeres afganas conocen los resortes de las relaciones que ponerles los micrófonos y enfocarlas con las cámaras que
internacionales: «Las grandes potencias necesitan el gas natu- siempre están ocupadas por líderes ambiciosos, clérigos rebel-
ral y las materias primas de las repúblicas asiáticas ex soviéticas des o políticos poderosos.
en detrimento de Irán, Rusia e India. Un Afganistán estable se Habría que escuchar a las ex guerrilleras centroamericanas
lo garantiza, aunque sea a costa de nosotras. Valen más los para entender que además de muertos, la política de los ochen-
gaseoductos que la vida de las mujeres afganas.» ta en sus países supuso una sociedad desvertebrada donde des-
En China, las mujeres saben que no son deseadas porque de entonces las mujeres se enfrentan solas a la lucha por la su-
tras tantos años con brutales políticas de natalidad que sólo per- pervivencia de sus numerosos hijos. Habría que escuchar a las
mitían un descendiente, para la economía familiar, mejor que mujeres del mundo porque, por fin, ellas deberían tener lapa-
fuese varón. De los labios de las niñas salen frases como: «Yo labra.
nunca tuve el calor de un beso.» Las adultas que consiguen sa- Y, si las escucháramos, también las oiríamos reír y propo-
ber a tiempo el sexo del feto, cuando es femenino, abortan. ner, inventar y crear. Solucionar problemas, consolar tristezas,
Todas hemos escuchado que íbamos a ser reinas, pero «un alegrar corazones. Ayudarse, trabajar, bailar y soñar. Ahí están
día pasaron por allí los ojos de una niña ala que le habían roba- las Mujeres de Negro, palestinas y judías juntas, desafiando a
do el cielo>>. Por ser niña; por habernacido en Paquistán -y la violencia, gritando al viento que no son enemigas y constru-
tener que casarse sin poder elegir marido-; en Argelia -y te- yendo paz. O las mujeres de la India, abrazándose a los árbo-
ner que abandonar su trabajo después de haber luchado contra les para frenar leyes devastadoras. O las mujeres africanas, ne-
los colonizadores-; en Bosnia -y haber sido violada en una gociando con sentido común para sus países, denunciando a
guerra que nunca deseó-; en Burkina Faso -y sufrir la abla- las multinacionales por sus precios abusivos hasta en los medi-
ción de su clítoris-; en una familia gitana de la rica Europa -y camentos. O las indígenas, evitando que los comerciantes del
casarse con quince años, virgen y representar de por vida el ho- norte patenten sus plantas, sus conocimientos ancestrales, su
nor de su familia-; en la España del siglo XXI -y quedar huér- sabiduría; diciendo no a los transgénicos. O a las mujeres euro-
fana porque su padre decidió que su madre merecía veinte pu- peas, luchando por la paridad que haga a las democracias oc-
ñaladas por desobediente. cidentales merecerse el nombre. O a las mujeres españolas,
Habría que escuchar la experiencia de una joven ingeniera manifestándose todos los 25 de cada mes, durante siete años, en
soviética que trabaja como prostituta para entender que detrás invierno y en verano, en vacaciones y en N avidad para exigir
de la caída del Muro de Berlín había algo más que una guerra que el país entero, hombres y mujeres, diga no a la violencia
fría, había personas, había mujeres. de género.
Habría que escuchar a las madres iraquíes que ven morir a Si las mujeres hubiesen podido hablar, hoy los pueblos se-
sus hijos para entender que detrás del bloqueo y las operacio- ríamos más sabios. Habríamos aprendido los conocimientos
nes militares había seres humanos, había mujeres que tras con- de los nueve millones de mujeres quemadas en la hoguera,
seguir la legalización de los anticonceptivos en un país árabe, porque eran tan inteligentes que parecían brujas.1 Recordaría-
no los podían utilizar porque el bloqueo impedía que atra-
vesaran sus fronteras. Habría que escucharlas hoy, después 1. SENDON DE LEON, Victoria, Mujeres en la era global. Contra un
de una nueva invasión estadounidense ... pero p ara eso habría patriarcado neoliberal, I caria, Barcelona, 2003, pág. 32.

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mos el nombre de Murasaki Shikibu, la mujer que escribió la gros y saberes, la violencia ejercida contra ellas ... no ocurre
primera obra considerada una novela en el mundo. Fue en Ja- porque sí. Para analizar, explicar y cambiar estas realidades, la
pón en el año 1010. También nos sentiríamos orgullosos de teoría feminista ha desarrollado cuatro conceptos clave: pa-
Hildegarda de Bingen, la monja alemana (1 098-1179), que ade- triarcado, género, androcentrismo y sexismo. Los cuatro están
más de monja fue escritora, filósofa, compositora, pintora y íntimamente relacionados.
médica. Entre otras muchas cosas, autora del Libro de medici-
na compuesta, considerado como el libro base de la medicina.
Así, cuando los fanatismos religiosos atacaran de nuevo, recor- ANDROCENTRISMO: EL HOMBRE COMO MEDIDA
daríamos la frase de Hildegarda: «Cuando Adán miró a Eva DE TODAS LAS COSAS
quedó lleno de sabiduría.»
Sabríamos que la introducción de la física en el campo del El mundo se define en masculino y el hombre se atribuye la
conocimiento científico se dio con el libro lnstitutions, escri- representación de la humanidad entera. Eso es el androcentris-
to por Emilie de Breteuil, marquesa de Chateler (1706-1749), mo: considerar al hombre como medida de todas las cosas. El
gran matemática y filósofa. También recordaríamos a Alice androcentrismo ha distorsionado la realidad, ha deformado la
Guy-Blanche (1873-1968), quien realizó la primera película ciencia y tiene graves consecuencias en la vida cotidiana. Enfo-
con argumento en la historia del cine. Y también sabríamos car un estudio, un análisis o una investigación desde la pers-
que es una mujer la única persona que ha ganado el Premio pectiva masculina únicamente y luego utilizar los resultados
Nobel en dos disciplinas diferentes. Marie Slodowska Curie como válidos para todo el mundo, hombres y mujeres, ha su-
(Polonia 1867-1934), quien en 1903 recibió el Nobel de Física puesto que ni la historia, ni la etnología, la antropología, la
junto a su esposo, Pierre Curie, por el descubrimiento y el tra- medicina o la psicología, entre otras, sean ciencias fiables o,
bajo pionero en el campo de la radioactividad y los fenómenos como mínimo, que tengan enormes lagunas y confusiones.
de la radiación. En 1911, Marie Slodowska Curie recibiría el Por ejemplo, el androcentrismo de los antropólogos se dis-
Nobel de Química. A ella se le debe lo que hoy se denomina la cute desde hace ya un siglo. En 1968, el francés Marcel Mauss
«Edad del átomo». aseguraba que «se puede decir a nuestros estudiantes, sobre
Si hubiésemos podido escuchar a las mujeres, si pudiése- todo a los y a las que un día pueden hacer observaciones so-
mos escucharlas hoy, hombres y mujeres seríamos más sabios bre el terreno, que nosotros no hemos hecho más que la socio-
y las mujeres, además, tendríamos más autoestima y sospecha- logía de los hombres y no la sociología de las mujeres o de los
ríamos ante los relatos en los que no hay ni rastro de nosotras. dos sexos».2 En sus estudios, los antropólogos d espreciaban
Por eso, para dejar de ser miopes, las feministas se pusieron aspectos de la vida de los pueblos que visitaban, sólo porque
las gafas violetas. Sirven para ver las injusticias y una vez des- creían, desde el punto de vista masculino, que no tenían impor-
cubiertas, nombrarlas. La historia es selectiva porque no todo tancia. Además, casi siempre, los nativos a quienes entrevista-
el mundo ha tenido la palabra. U na vez puestas las gafas, se ve ban eran hombres, lo cual condicionaba la visión de la totali-
claro que no hay razones naturales que justifiquen la desigual dad del poblado.
distribución de poder entre hombres y mujeres. Todo lo rela-
tado hasta ahora, la invisibilización de las mujeres, de sus lo- 2. SAU, Victoria, op. cit., pág. 46.

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Esto que puede parecer anecdótico o sólo para expertos y que explican que la hegemonía masculina en la sociedad es una
expertas, es muy esclarecedor para analizar qué ocurre actual- usurpación, se utiliza el término patriarcado en sentido crítico.
mente con los medios de comunicación. La visión androcéntri- Es el feminismo radical, a partir de los años setenta del siglo XX,
ca del mundo decide y selecciona qué hechos, acontecimientos el que utiliza el término patriarcado como pieza clave de sus
y personajes son noticia, cuáles son los de primera página y a análisis de la realidad.
qué o quién hay que dedicarle tiempo y espacio. Esa misma vi- Una de las definiciones más completas de patriarcado la
sión también decide, cuando ocurre un hecho, a quién se le pone of~ece Dolors Reguant:
el micrófono, quién explica lo que ha ocurrido, quién da las cla-
ves de los acontecimientos. Como los medios de comunicación Es una forma de organización política, económica, re-
configuran la visión que tiene la sociedad del mundo, perpetúan ligiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo
en pleno siglo XXI la visión androcéntrica. Un reto: que alguien del varón, en la que se da el predominio de los hombres
busque la voz de las mujeres iraquíes entre los años 2003 y 2004, sobre las mujeres; del marido sobre la esposa; del padre so-
una época en la que todos los días se informaba sobre Irak en bre la madre, los hijos y las hijas; de los viejos sobre los
periódicos, radios y televisiones. El mismo ejercicio se puede jóvenes y de la línea de descendencia paterna sobre lama-
hacer con las mujeres afganas -a excepción de Masuda Jalal, la terna. El patriarcado ha surgido de una toma de poder his-
única mujer que se presentaba como candidata a las elecciones tórico por parte de los hombres, quienes se apropiaron de
de octubre de 2004-, o con las palestinas a lo largo de 2007. la sexualidad y reproducción de las mujeres y de su pro-
La distorsión del androcentrismo y sus terribles conse- ducto, los hijos, creando al mismo tiempo un orden simbó-
cuencias también se dan en otras ciencias, como la medicina. lico a través de los mitos y la religión que lo perpetúan
Un ejemplo: popularmente, es de todos conocido que los sín- como única estructura posible.3
tomas de un infarto son dolor y presión en el pecho y dolor
intenso en el brazo izquierdo. Pero, no es tan popular que és- Analizar el patriarcado como un sistema político supuso
tos son los síntomas de un infarto ¡en un hombre! En las mu- ver hasta dónde se extendía el control y dominio sobre las
jeres, los infartos se presentan con dolor abdominal, estómago mujeres. Buena parte de la riqueza teórica del feminismo de
revuelto y presión en el cuello. las últimas décadas procede de aquí. Al darse cuenta de que
ese control patriarcal se extendía también a las familias, a las
relaciones sexuales, laborales ... las feministas popularizaron
PATRIARCADO la idea de que «lo personal es político». Es cuando se organi-
zan los grupos de autoconciencia y, con ellos, un nuevo des-
Hasta que la teoría feminista lo redefinió, se consideraba cubrimiento: las mujeres se dieron cuenta de que aquello que
el patriarcado como el gobierno de los patriarcas, de ancianos cada una pensaba que sólo le ocurría a ella, que tenía mala
bondadosos cuya autoridad provenía de su sabiduría. De he- suerte, que había hecho una mala elección de pareja o cual-
cho, ésa es la interpretación que aún hace de la palabra la Real
Academia Española. 3. REGUANT, Dolors, La Mujer no existe, Maite Canal, Bilbao, 1996,
Pero ya a partir del siglo XIX, cuando comienzan las teorías pág. 20, citado en SAU, Victoria, op. cit., tomo Il, pág. SS.

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quier otra razón, no era, sin embargo, nada personal. Eran ex- cado. Algunas prefieren usar «sistema de género-sexo». Para
periencias comunes a todas las mujeres, fruto de un sistema Celia Amorós, son expresiones sinónimas puesto que un siste-
opresor. ma igualitario -explica-, no produciría la marca de género.
Todo esto fue determinante, por ejemplo, para el análisis de Todo sistema patriarcal se basa en la coerción y en el consen-
la violencia de género. Durante siglos, las mujeres se avergon- timiento: violencia y educación. Aunque también aquí las femi-
zaban y se culpaban a sí mismas de la violencia que sufrían por nistas radicales norteamericanas puntualizan. Ellas sostienen
parte de sus maridos y novios. En España, este sentimiento que no se puede hablar en realidad de consentimiento dentro
aún es común y hasta que el feminismo no consiguió que esta del sistema patriarcal ya que las mujeres están excluidas desde
violencia apareciera en los medios de comunicación, miles de el origen al no haber formado parte de los pactos entre varones.
mujeres pensaban que el maltrato era normal, y que debían Afirman por tanto, que no puede haber consentimiento den-
callar y aguantar porque lo que pasaba entre las cuatro paredes tro de una relación de desigualdad.
de su casa no le importaba a nadie. Las formas de patriarcado varían. Así, en un país como
El patriarcado es un sistema político. Su existencia no quie- Arabia Saudita, por ejemplo, donde las mujeres no disfrutan
re decir que las mujeres no tengan ningún tipo de poder o nin- de ningún derecho fundamental, la realidad de las mujeres no
gún derecho. Una de las características del patriarcado es su se parece a la de las europeas que, al menos formal y legalmen-
adaptación en el tiempo. Son las victorias paradójicas. Por te, han conseguido sus derechos. En Europa, el patriarcado
ejemplo, cuando el feminismo comenzó a exigir igual repre- utiliza otros instrumentos, como los medios de comunicación,
sentación en política, se colocó a mujeres en las listas electora- para mantener los estereotipos y los roles sexuales; la discrimi-
les, pero en los puestos del final, en los que se sabía que no iban nación laboral y económica y, sobre todo, la violencia de géne-
a ser elegidas. El feminismo tuvo entonces que inventarse las ro, que sigue existiendo en las sociedades occidentales contem-
listas cremallera: situar alternativamente una mujer y un hom- poráneas en magnitudes estremecedoras. Por eso, es habitual
bre para asegurarse así que las mujeres también estarían entre encontrarse con ideas opuestas respecto a la actual situación de
las elegidas. las mujeres en el mundo. Quienes no tienen en cuenta el pa-
Otro ejemplo es lo que ocurre actualmente en las sociedades triarcado aseguran que las cosas han cambiado una barbaridad
occidentales. Las mujeres han conseguido el derecho a la educa- mientras que quienes lo perciben con nitidez afirman que «las
ción y al trabajo retribuido, pero la mayoría de quienes trabajan cosas» no han cambiado tanto, aquello de «los mismos proble-
fuera de sus casas, tanto las asalariadas como las _q ue han creado mas que mutan sin desaparecer», que decía Diana Bellesi. Am-
sus propias empresas, continúan encargándose mayoritaria- bas posturas están en lo cierto. La vida de las mujeres en algu-
mente del trabajo doméstico y del cuidado de los hijos. Es la tre- nas partes del mundo se ha transformado, pero el patriarcado
menda doble jornada o doble presencia. Aún más, aquellas que aún goza de buena salud.
delegan esas tareas también abrumadoramente lo hacen sobre El objetivo fundamental del feminismo es acabar con el
otras mujeres: más pobres o de más edad. Son las mujeres que patriarcado como forma de organización política.
trabajan en el servicio doméstico, en su may oría inmigrantes, y
las abuelas.
No todas las teóricas feministas utilizan el término patriar-

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MACHISMO Y SEXISMO GÉNERO

El machismo es un discurso de la desigualdad. Consiste en El concepto de género es la categoría central de la teoría


la discriminación basada en la creencia de que los hombres son feminista. La noción de género surge a partir de la idea de que
superiores a las mujeres. En la práctica, se utiliza machismo lo «femenino>> y lo «masculino>> no son hechos naturales o bio-
para referirse a los actos o las palabras con las que normalmen- lógicos, sino construcciones culturales. 6 Por género se entien-
te de forma ofensiva o vulgar se muestra el sexismo que subya- de, como decía Simone de Beauvoir, «lo que la humanidad ha
ce en la estructura social. Así, hay ocasiones en las que una hecho con la hembra humana>>. Es decir, todas las normas,
expresión, un chiste, una descalificación, una observación, un obligaciones, comportamientos, pensamientos, capacidades y
comentario ... son machistas y pueden resultar molestos, ino- hasta carácter que se han exigido que tuvieran las mujeres por
portunos o de mal gusto, sin que la persona que lo dice o hace ser biológicamente mujeres. Género no es sinónimo de sexo.
sea sexista. Para entendernos, de alguna manera p odríamos Cuando hablamos de sexo nos referimos a la biología -a las
decir que el sexismo es consciente y el machismo inconscien- diferencias físicas entre los cuerpos de las mujeres y de los
te. Por eso, un machista no tiene por qué ser forzosamente un hombres- , y al hablar de género, a las normas y conductas
sexista y, de igual manera, un sexista puede que no tenga nin- asignadas a hombres y mujeres en función d e su sexo.
gún rasgo aparente de machista. Entonces, ¿qué es el sexismo ? Fue Robert J. Stoller, en 1968, quien primero utilizó el con-
El sexismo se define como «el conjunto de todos y cada cepto de género:
uno de los métodos empleados en el seno del patriarcado para
poder mantener en situación de inferioridad, subordinación y Los diccionarios subrayan principalmente la connota-
explotación al sexo dominado: el femenino. El sexismo abarca ción biológica de la palabra sexo, manifestada por expre-
todos los ámbitos de la vida y las relaciones humanas».4 Es siones tales como relaciones sexuales o el sexo masculino.
decir, ya no se trata de costumbres, chistes o manifestaciones De acuerdo con este sentido, el vocablo sexo se referirá en
de «poderío» masculino en un momento determinado, sino de esta obra al sexo masculino o femenino y a los componen-
una ideología que defiende la subordinación de las mujeres y tes biológicos que distinguen al macho de la hembra; el
todos los métodos que utiliza para que esa desigualdad entre adjetivo sexual se relacionará, pues, con la anatomía y la
hombres y mujeres se perpetúe. fisiología. Ahora bien, esta definición no abarca ciertos as-
Por ejemplo, machismo es un piropo mientras que sexismo pectos esenciales de la conducta -a saber, los afectos, los
es la división de la educación por sexos, que ha sido una cons- pensamientos y las fantasías-, que, aun hallándose ligados
tante hasta nuestros días y que ha oscilado entre enseñar a las al sexo, no dependen de factores biológicos. Utilizaremos
niñas a coser y rezar únicamente, hasta la prohibición de ingre- el término género para designar algunos de tales fenóme-
sar en la universidad o ejercitar ciertas profesiones. El lengua- nos psicológicos: así como cabe hablar del sexo masculino
je también es un buen ejemplo del sexismo cultural vigente. 5 o femenino, también se puede aludir a la masculinidad y la

4. SAU, Victoria, op. cit., tomo I, pág. 257. 6. COBO, Rosa, Género, en AMORÓS, Celia (dir.), JO palabras clave
5. Ibídem, págs. 258-259. sobre mujer, op. cit., pág. 55.

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feminidad sin hacer referencia alguna a la anatomía o a la ya no determina nuestros comportamientos.9 Y lo de la cultu-
fisiología. Así pues, si bien el sexo y el género se encuen- ra y la evolución está muy claro en algunas cosas pero no en lo
tran vinculados entre sí de modo inextricable en la mente que a las mujeres se refiere. Así, aquellos que claman para que
popular, este estudio se propone, entre otros fines, confir- todas las mujeres tengan como prioridad en su vida dedicarse a
mar que no existe una dependencia biunívoca e ineluctable criar hijos y cuidar maridos, no parecen muy dispuestos a rega-
entre ambas dimensiones (el sexo y el género) y que, por el lar sus automóviles para trasladarse en burro de una ciudad a
contrario, su desarrollo puede tomar vías independientes. 7 otra. Tampoco renuncian a colgar sus encíclicas en Internet. El
primer propósito de los estudios de género o de la teoría femi-
Después de este trabajo de Robert J. Stoller, fueron las fe- nista es desmontar el prejuicio de que la biología determina lo
ministas radicales quienes desarrollaron el concepto género. «femenino>>, mientras que lo cultural o humano es una creación
Así, Kate Millett explicaba: masculina.
Los estudios de género surgen en las universidades nor-
En virtud de las condiciones sociales a que nos halla- teamericanas en la década de los setenta y en las españolas diez
mos sometidos, lo masculino y lo femenino constituyen, a años después. Ya en los últimos veinte años, el estudio del gé-
ciencia cierta, dos culturas y dos tipos de vivencias radical- nero se ha incorporado a todas las ciencias sociales. Si el géne-
mente distintos. El desarrollo de la identidad genérica de- ro es una construcción cultural, por fuerza ha de ser objeto de
pende, en el transcurso de la infancia, de la suma de todo estudio de las ciencias sociales. 10
aquello que los padres, los compañeros y la cultura en ge- Los géneros están jerarquizados. El masculino es el domi-
neral consideran propio de cada género en lo concerniente nante y el femenino el subordinado. Es el masculino el que
al temperamento, al carácter, a los intereses, a la posición, a debe diferenciarse del femenino para que se mantenga la rela-
los méritos, a los gestos y a las expresiones. Cada momen- ción de poder. Por eso a los muchachos, históricamente, se les
to de la vida del niño implica una serie de pautas acerca de ha pedido pruebas de virilidad. Y los peores insultos que pue-
cómo tiene que pensar o comportarse para satisfacer las den recibir los varones son todos los que sugieren en ellos «fe-
exigencias inherentes al género. Durante la adolescencia, se minidad>>: nena, gallina, nenaza, bailarina...
recrudecen los requerimientos de conformismo, desenca- Ninguna de las grandes corrientes teóricas (marxismo, fun-
denando una crisis que suele templarse y aplacarse en la cionalismo, estructuralismo ... ) ha dado cuenta de la opresión
edad adulta. 8 de las mujeres. Así, la consecuencia más significativa que pro-
voca el nacimiento de la teoría feminista es una crisis de para-
A todo esto añade Victoria Sau que las diferencias biológi- digmas: cuando las mujeres aparecen en las ciencias sociales, ya
cas hombre-mujer son deterministas, vienen dadas por la natu- sea como objetos de investigación o como investigadoras, se
raleza, pero en cuanto que somos seres culturales, esa biología tambalea todo lo establecido. Se cuestiona cómo se miden las
investigaciones, cómo se verifican, la supuesta neutralidad de
7. STOLLER, RobertJ., Sex and Gender, Nueva York, Science House,
1968, págs. VIII y IX del prefacio, citado en MILLETT, Kate, op. cit., pág. 77. 9. SAU, Victoria, op. cit., pág. 239.
8. MILLETT, Kate, op. cit., pág. 80. 10. COBO, Rosa, Género, op. cit., pág. 56.

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los términos y las teorías y las pretensiones de universalidad de cuestión de iguales mal avenidos». 13 Un argumento, por cierto,
sus modelos. La introducción de los estudios de género supo- que se emplea todavía con los malos tratos cuando en las noti-
ne una redefinición de todos los grandes temas de las ciencias cias se repite: «Después d e una fuerte discusión, fulanito de-
sociales. 11 golló a su esposa», transmitiendo así la idea de que la violencia
Y también una revolución política. La tarea que se ha dado de género se desarrolla entre iguales. De esta manera se olvida
a sí misma la teoría feminista, distinguir aquello que es bioló- -o niega- que el patriarcado existe.
gico de lo que es cultural, ha tenido una gran trascendencia Añade Sau: «Sin necesidad de estar expresamente escrito
política puesto que ha trasladado el problema de la domina- en un documento único al estilo de El Decálogo, el Corán o la
ción de las mujeres al territorio de la voluntad y de la respon- Biblia, sino atomizado en cientos y miles de discursos «profe-
sabilidad humana. 12 sionales» de toda índole, había, -hay- , un tratado masculi-
Es decir, que si los salarios son distintos para los hombres y no suscrito explícita o implícitamente por la mayoría de los
para las mujeres, es un problema político, no natural o biológi- hombres para dar un determinado trato a las mujeres en tanto
co y dependerá de la voluntad política cambiarlo. Como los sa- que seres declarados naturales. [...] Así se ven obligados a re-
larios, toda la desigual distribución de recursos: dinero, ocio, chazar el feminismo en lugar de beneficiarse de él y a malograr
seguridad física, oportunidades. ¿Hay algo natural en decidir sus avances políticos en democracia, por ejemplo, al negar la
que no haya suficientes guarderías o residencias de ancianos o dimensión real de los hechos ocurridos entre ambos sexos,
centros de día para mayores? ¿Hay algo natural en mantener el siendo la negación el más mórbido y peligroso de los mecanis-
IVA de los productos higiénicos femeninos -compresas y tam- mos de defensa, que se vuelve irremediablemente contra la
pones-, productos de primera necesidad para todas las mujeres persona que lo emplea.»14
durante la mayor parte de su vida, como si fuesen artículos de Sexismo, androcentrismo, género y patriarcado, cuatro
lujo? ¿Hay algo de natural en decidir que toda una generación conceptos clave que sirven como herramientas de análisis para
de ancianas que tuvieron prohibido por ley trabajar fuera de examinar las sociedades actuales, detectar los mecanismos de
casa reciban pensiones no contributivas, las más bajas de la Se- exclusión, conocer sus causas y, tras haber atesorado todo ese
guridad Social? conocimiento, proponer soluciones y modificar la realidad.
Así, parafraseando a la popular obra ¿Por qué lo llaman Ponerla patas arriba, que de eso se trata, de construir un mun-
amor cuando quieren decir sexo?, podríamos preguntarnos: do en el que no exista una mitad invisible, sino mujeres y hom-
«¿Por qué lo llaman sexo cuando quieren decir género?» O bres libres y responsables de sus propias vidas. Como escribió
quizás es que no lo quieren decir. Recuerda Victoria Sau que la Carmen Martín Gaite: «Abrid ya las ventanas./ Adentro las
miopía en ocasiones se convierte en ceguera «al no reconocer ventiscas 1 y el aire se renueve.» 15
los varones actuales que el tratamiento históricamente dado a
las mujeres era el propio de una relación de abuso de poder que
creó al dominante y a la subordinada, y no simplemente una
13. SAU, Victoria, op. cit., pág. 76.
14. Ibídem.
11. Ibídem, pág. 61. 15. MARTíN GAITE, Carmen, «Por el mundo adelante», en Después de
12. Ibídem, pág. 80. todo. Poesía a rachas, H iperión, Madrid, 3.' ed., 2001, pág. 25.

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