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Recuerdos del futuro en las

ASOMBROSAS PROFECÍAS DEL


APOCALIPSIS
Apocalipsis 1

INTRODUCCIÓN
El Apocalipsis describe escenas que ahora
están en el pasado, y algunas de interés eterno
que están sucediendo alrededor de nosotros.
Otras de sus profecías no se cumplirán plena-
mente sino en el fin del tiempo, cuando tenga
lugar el último gran conflicto entre los pode-
res de las tinieblas y el Príncipe del cielo.
Apocalipsis 1 presenta a Jesús, el gran depo-
sitario de la revelación divina el cual encomen-
dó a su siervo Juan que la enviara a siete igle-
sias.

APOCALIPSIS 1
1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio,
para manifestar a sus siervos las cosas que
deben suceder pronto; y la declaró envián-
dola por medio de su ángel a su siervo Juan,
2 que ha dado testimonio de la palabra de
Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de to-
das las cosas que ha visto.

La palabra “apocalipsis” significa “revelación”.


Amós 3:4; Deuteronomio 29:29

El Apocalipsis es una revelación que se originó en


Jesús. Apocalipsis 22:16; 20

Nota:
Toda la Biblia es una revelación, pues toda re-
velación para el ser humano viene a través de
Cristo y se centra en Él. Dios nos ha hablado
por su Hijo, a quien pertenecemos por creación
y por redención.

3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen


las palabras de esta profecía, y guardan las
cosas en ella escritas; porque el tiempo está
cerca.

Comprender los acontecimientos futuros trae paz,


seguridad y verdadera felicidad. Mateo 24:24-27;
13:44-46

“El tiempo está cerca” se refiere al concepto del


inminente regreso de Jesús por segunda vez.
Apocalipsis 22:20; 2 Tesalonicenses 2:1-3;
2 Pedro 3:9-10

La segunda venida de Cristo es el acontecimiento


central del libro del Apocalipsis y una de las pro-
mesas más repetidas de la Biblia. Mateo 24:27,
30; Juan 14:1-3; 1 Tesalonicenses 4:16-17;
Hebreos 9:28

4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia:


Gracia y paz a vosotros, del que es y que era
y que ha de venir, y de los siete espíritus que
están delante de su trono;

“Las siete iglesias que están en Asia”, eran igle-


sias cristianas que existían en el tiempo de Juan y
también representan los períodos históricos por
los que atravesó el cristianismo.

5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito


de los muertos, y el soberano de los reyes de
la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de
nuestros pecados con su sangre,
6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su
Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos
de los siglos. Amén.

Juan pone especial énfasis en lo que hizo Jesús


para lograr nuestra salvación y librarnos del peca-
do. Juan 3:16; Romanos 6:16-18, 21-22; Isaías
53:4-6; 1 Timoteo 2:5; Hebreos 4:15-16

7 He aquí que viene con las nubes, y todo


ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos
los linajes de la tierra harán lamentación
por él. Sí, amén.

“He aquí que viene con las nubes”, destaca la


certeza de su cumplimiento. Isaías 42:9; 46:9,10;
Juan 13:19; 14:29

“Y los que le traspasaron”, se refiere a los que


nunca aceptaron la salvación que les ofreció.
Mateo 26:62-66; Juan 19:6, 15, 16; Hechos 7:51,
52

Nota:
La afirmación también implica que los respon-
sables de la muerte de Cristo serán levanta-
dos de entre los muertos para presenciar su
venida en gloria (Daniel 12:2). Durante su en-
juiciamiento Jesús advirtió a los dirigentes ju-
díos en cuanto a este temible suceso (Mateo
26:24).

8 Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin,


dice el Señor, el que es y que era y que ha
de venir, el Todopoderoso.
9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe
vuestro en la tribulación, en el reino y en la
paciencia de Jesucristo, estaba en la isla lla-
mada Patmos, por causa de la palabra de
Dios y el testimonio de Jesucristo.

“Patmos” es una isla del mar Egeo que se usaba


como penitenciaría. Juan fue llevado allí por pre-
dicar el Evangelio. Hechos 14:22; Romanos 5:3-5;
2 Corintios 1:3-5

Imágenes actuales de la Isla de Patmos, en el mar Egeo.

Moderno ingreso a la que se supone que fue la cueva


dónde el Apóstol Juan recibió la revelación del Apocalip-
sis.

10 Yo estaba en el Espíritu en el día del Se-


ñor, y oí detrás de mí una gran voz como de
trompeta,

“Yo estaba en el Espíritu”, significa que recibía


las impresiones que le daba el Espíritu Santo.
Efesios 4:11-12; Romanos 12:6

“Día del Señor”, es el séptimo día de la semana,


sábado. Marcos 2:28; Éxodo 20:11

Nota.
La frase “día del Señor” sólo aparece aquí en
las Escrituras. El día al cual se refiere, por el
contexto inmediato, es el momento cuando
Juan contempló la visión. En la Biblia está bien
claro que Dios bendijo y santificó el séptimo
día (Génesis 2: 3); lo constituyó como recorda-
tivo de su obra de creación (Éxodo 20: 11); lo
llamó específicamente "mi día santo" (Isaías
58: 13); y Jesús se proclamó como "Señor aún
del día de reposo *sábado+" (Marcos 2: 28), en
el sentido de que como Señor de los hombres
era también Señor de lo que fue hecho para el
hombre: el sábado. El significado de "día del
Señor" se determina mejor, en este caso, recu-
rriendo a la propia Biblia antes que a la litera-
tura muy posterior en dónde se vinculó la fra-
se “día del Señor” con el día domingo. Por otra
parte hay que tener en cuenta que Juan, discí-
pulo de Jesús, es un judío del primer siglo de
la era cristiana y él jamás llamaría día del Se-
ñor a otro día que no fuera sábado. De manera
que cuando se interpreta la frase "día del Se-
ñor" de acuerdo con pruebas anteriores y con-
temporáneas al tiempo de Juan, se concluye
que hay sólo un día al cual puede referirse, y
ése es el sábado, el séptimo día. (1CBA, 752/3)

11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el


primero y el último. Escribe en un libro lo
que ves, y envíalo a las siete iglesias que es-
tán en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tia-
tira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.
12 Y me volví para ver la voz que hablaba
conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,
13 y en medio de los siete candeleros, a uno
semejante al Hijo del Hombre, vestido de
una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñi-
do por el pecho con un cinto de oro.
14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos co-
mo blanca lana, como nieve; sus ojos como
llama de fuego;
15 y sus pies semejantes al bronce bruñido,
refulgente como en un horno; y su voz como
estruendo de muchas aguas.

Juan vio a Jesús glorificado. El escribe como testi-


go presencial. El Evangelio también lo escribió co-
mo alguien que oyó y vio. Apocalipsis 1:2; Juan
20:30, 31; 21:24, 25.

Los símbolos protegieron el mensaje y permitie-


ron que sólo personas sinceras lo entendieran.
Mateo 13:10-13; Marcos 4:10-12

Nota:
Los símbolos apocalípticos deben ser anali-
zados dentro de la misma Escritura. Algunas
veces se dan interpretaciones dentro de un
mismo pasaje (como en Daniel 8:3-5, 20, 21;
Juan 17:1, 15) y en otras deben examinarse
dentro del contexto bíblico para encontrar
su significado. El Apocalipsis hace eco del
simbolismo de Daniel y también recoge sím-
bolos y alusiones de las profecías clásicas
del Antiguo Testamento. El Apocalipsis con-
tiene citas o alusiones de 28 de los 39 libros
del Antiguo Testamento. En cuanto al Nuevo
Testamento algunos también encuentran
alusiones a por lo menos seis libros del mis-
mo. En conclusión el Apocalipsis se debe
leer a la luz del resto de los otros libros de la
Biblia para comprender la verdad revelada
por medio de símbolos.

16 Tenía en su diestra siete estrellas; de su


boca salía una espada aguda de dos filos; y
su rostro era como el sol cuando resplandece
en su fuerza.

Los candelabros simbolizan las 7 iglesias. Las es-


trellas a los ángeles (líderes, mensajeros) de ca-
da iglesia. Apocalipsis 1:20

17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies.


Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome:
No temas; yo soy el primero y el último;

“Caí como muerto”, Juan se sintió completamen-


te débil e indigno de ver a Jesús glorificado. El
mismo sentir tuvieron profetas del Antiguo Testa-
mento. Isaías 1:5; Ezequiel 1: 28; 3: 23; Daniel 8:
17; 10: 7-10; Hechos. 9:4

18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he


aquí que vivo por los siglos de los siglos,
amén. Y tengo las llaves de la muerte y del
Hades.

“Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”,


destaca que la resurrección de Cristo es la garan-
tía de la resurrección de los hijos de Dios. Juan
5:28, 29; 11:24, 25; 1 Corintios 15:14-20

19 Escribe las cosas que has visto, y las que


son, y las que han de ser después de estas.
20 El misterio de las siete estrellas que has
visto en mi diestra, y de los siete candeleros
de oro: las siete estrellas son los ángeles de
las siete iglesias, y los siete candeleros que
has visto, son las siete iglesias.

“El misterio” está a punto de ser revelado a los


que están dispuestos a guardar lo aprendido en
el mensaje del Apocalipsis. Apocalipsis 1:3; 10:7;
Colosenses 1:24-27

CONCLUSIÓN

Cristo es el personaje central del libro del Apoca-


lipsis. Así como los cuatro evangelios describen
el ministerio terrenal de Cristo, el Apocalipsis
nos revela su ministerio celestial. La segunda ve-
nida de Cristo es el acontecimiento principal del
libro y contiene un alarmante mensaje de prepa-
ración dirigido a todos los habitantes del planeta
tierra.

REFLEXIÓN PERSONAL

Entiendo que el Señor en su amor y misericordia


me ha dado a conocer todo lo que necesito saber
a fin de estar preparado para recibirlo en su se-
gunda venida. Por su gracia, quiero guardar todo
lo que el Apocalipsis me enseñe. ¡Amén!

Roberto Pinto
Biblia: Reina Valera 60

PRÓXIMA LECCIÓN
“APOCALIPSIS 2”
Parte 1