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La Democracia Participativa en Venezuela.

1999-
2018. Retos y desafíos en la Elección de Voceros
y Voceras a los Consejos Comunales y Jueces y
Juezas de Paz Comunal.

Participatory Democracy in Venezuela. 1999-


2018. Challenges in the election of
spokespersons to the Communal Councils and
Judges and Communal Peace of Justice.

Christian Tyrone Zerpa*

*Abogado y Politólogo, egresado de la Universidad de Los Andes (ULA).


Maestría en Ciencias Jurídicas de la UNEFA
Diploma de Especialización en Derecho Constitucional de la Universidad de Salamanca, España.
Doctorado en Gestión para la Creación Intelectual de la UPTM Kleber Ramírez
Magistrado de la Sala Electoral de Tribunal Supremo de Justicia. 2015
Diputado a la Asamblea Nacional. 2011
Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela 2010
Viceministro de Relaciones Presidenciales. Palacio de Miraflores. 2005
Secretario Ejecutivo del Consejo Estadal de Planificación de Mérida. 2002
Coordinador de la Secretaria Privada de Gobierno de Mérida. 2001
Consultor Jurídico de la Comisión de Desarrollo Social del Consejo Legislativo de Mérida. 2000
.
christian.zerpa@gmail.com

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RESUMEN
El momento histórico de la Venezuela actual en su dinámica de
transformación social, demanda una mayor inclusión de los ciudadanos en una
franca transferencia de poder, que cada vez es más requerido para su legítimo
crecimiento y empoderamiento político; para ello el ordenamiento jurídico
contempla el derecho al sufragio y la participación ciudadana como las
herramientas por excelencia que definen el carácter de las democracias. A partir
de 1999 con la entrada en vigencia de la nueva Constitución se diseñó una nueva
arquitectura institucional para proteger el sufragio y para afianzar la participación
ciudadana. Sin embargo, a casi dos décadas de su promulgación, la elección de
los Voceros y Voceras de los Consejos Comunales y de los Jueces y Juezas de
paz Comunal, precisan de un modesto análisis que permita aproximarnos a
determinar su impacto en la vida nacional.

Palabras clave: Elección, Consejo Comunal, Justicia de Paz Comunal,


Democracia Participativa.

ABSTRACT
The historical moment of the current Venezuela in its dynamics of social
transformation, demands a greater inclusion of citizens in a frank transfer of power,
which is increasingly required for its legitimate growth and political empowerment;
for this the legal system contemplates the right to suffrage and citizen participation
as the tools by excellence that define the character of democracies. Starting in
1999; with the entry into force of the new Constitution, a new institutional
architecture was designed to protect suffrage and to strengthen citizen
participation. However, almost two decades after its enactment, the election of the
Spokespersons of the Communal Councils and of the Judges of Communal Peace,
require a modest analysis that allows us to approximate the impact on national life.

Keywords: Election, Communal Council, Community Peace of Justice,


Participatory Democracy.

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1. Introducción

La Historia de Venezuela de estos últimos años será caracterizada en el


futuro próximo por la realización e implementación del modelo político y social
planteado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Es por
esto que la consolidación de la democracia participativa y protagónica, como parte
de la transferencia del poder al pueblo, se inscribe plenamente en la construcción
de la nueva República.

Esta situación exige la redefinición de las relaciones entre los ciudadanos y


el Estado. Por un lado se crean los Consejos Comunales, las Comunas, entre
otras formas de organización social con la intención de garantizar el ejercicio
directo de la gestión de las políticas públicas por parte de las comunidades
organizadas, y para lograr que las necesidades y aspiraciones de la gente sean
tomadas en cuenta en la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

Al mismo tiempo se constitucionaliza la Justicia de Paz con la finalidad


de democratizar la administración de justicia, para acercarla al ciudadano, y
hacerla más confiable, más expedita y oportuna, es decir, la idea es afianzar el
valor-justicia en la sociedad venezolana, por medio de la consolidación de una
justicia de acceso permanente por parte de la totalidad de la población, ya que
lastimosamente, la mayoría de la población no tiene la posibilidad de acudir a los
tribunales, debido a que tenemos una justicia llena de forzosas formalidades, que
resultan poco confiable, costosa y tardía.

Los habitantes de este país llamado Venezuela, deben contribuir con este
salto adelante en el ejercicio del poder fomentando una nueva actitud ciudadana
que implique mayor compromiso para su ejercicio directo de soberanía en cuanto
a la definición, ejecución, control y evaluación de la gestión pública.

Para ello se debe contar con instituciones que gocen de legitimidad y


prestigio, y esto ocurre cuando las instituciones funcionan adecuadamente

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respetando sus normas de funcionamiento y cuando sus integrantes son elegidos
en procesos limpios y transparentes aceptados por todos los integrantes de una
comunidad; de manera que, cuando por alguna razón esto no sea así, los
ciudadanos individual o colectivamente deberán contar con la posibilidad de acudir
a las instancias jurisdiccionales para que restablezcan la situación jurídica
infringida.

Este trabajo pretende mostrar, en una primera etapa, cómo se ha


desarrollado la Democracia Participativa en Venezuela en los 19 años que han
transcurrido desde la Constitución de 1.999; y en una segunda etapa, procura
identificar los obstáculos y barreras que impiden la consolidación de la
participación ciudadana en el país.

2. Cambio de Paradigma. De la Democracia Representativa a


la Democracia Participativa.

A partir de la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela (CRBV) se caracterizó al país como un Estado democrático y social de
Derecho y de Justicia, comenzando un proceso de profundos cambios en el
Estado y sus instituciones, dejando a un lado el modelo de democracia
representativa imperante en el sistema político diseñado en la Constitución
Nacional del año 1961, en el que la participación del pueblo en los asuntos
políticos se hacía casi que exclusivamente mediante el sufragio, “siendo este el
mecanismo legal más habitual de participación política, pero no el único que
comúnmente se acepta”. (Francisco Ameliach, 1995, P. 33)

Así las cosas, los partidos políticos eran la instancia fundamental para
articular los intereses de la sociedad, quienes abarcaban casi todos los espacios
de la vida civil, como los gremios, sindicatos y colegios de profesionales, entre
otros. En ese mismo orden, la legislación electoral de 1961 a 1997 reforzó el papel
de los partidos políticos al consagrar la obligación del Estado para su

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financiamiento y al exigir su intermediación para poder participar en las contiendas
electorales.

Ahora bien, para la mayoría de los integrantes de la comunidad de


investigadores sobre Sociología Electoral existe consenso en relación al concepto
amplio de la participación política en el marco de las dimensiones del principio
democrático distinguiendo “en primer lugar, el principio democrático acoge los
más importantes postulados de la teoría democrática representativa - órganos
representativos, elecciones periódicas, pluralismo partidario, separación de
poderes, y en cuanto a la segunda dimensión, tiene lugar la democracia
participativa, es decir, la estructuración de procesos que ofrezcan a los
ciudadanos efectivas posibilidades de aprender la democracia, participar en los
procesos de decisión, ejercer control critico en la divergencia de opiniones….”
(José Joaquim Canotilho, 1999, P. 142)

En el marco de ese contexto socio-político irrumpe con fuerza la


Constitución de 1999 que se planteo un cambio de paradigma, en relación a la
democracia participativa, el cual es desarrollado con claridad meridiana en la
exposición de motivos del texto constitucional de la siguiente manera: “…con la
consagración amplia del derecho a la participación en los asuntos públicos de
todos los ciudadanos y ciudadanas, ejercido de manera directa, semidirecta o
indirecta. Este derecho no queda circunscrito al derecho al sufragio, ya que es
entendido en un sentido amplio, abarcando la participación en el proceso de
formación, ejecución y control de la gestión pública. Como contrapartida el Estado
y la sociedad deben facilitar la apertura de estos espacios para que la
participación ciudadana, así concebida, se pueda materializar”. (Exposición de
Motivos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela).

Evidentemente estamos en presencia de un cambio significativo, en el que


se pasa de un modelo de democracia representativa a un nuevo modelo de
democracia participativa, debiendo precisar dos elementos importantes: En
primer lugar, en lo electoral se diseña una nueva arquitectura institucional que
nace con la creación del Poder Electoral y de la Sala Electoral del Tribunal

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Supremo de Justicia, para ofrecer tutela judicial a los derechos de esta naturaleza
que se debaten en las diversas esferas de la sociedad venezolana. En segundo
lugar, se partió de la idea de diseñar un esquema que permitiera garantizar la
incorporación de los ciudadanos al proceso de toma decisiones en la gestión
pública, consagrando un conjunto de instituciones que materializarán un nivel más
amplio de participación ciudadana.

3. Marco legal de la Participación Política en Venezuela


desde 1999.

De tal forma que en lo estrictamente relacionado con lo electoral, hubo


avances quedando patentes los mismos en el Título V de nuestra vigente Carta
Magna relativo a la Organización del Poder Público Nacional, cuando se crea el
Poder Electoral en su Capitulo V, artículos 292 y siguientes, integrado por un
órgano rector en materia de organización de procesos comiciales denominado
Consejo Nacional Electoral y varios órganos subalternos a saber, una Junta
Electoral Nacional, una Comisión de Registro Civil y Electoral, y una Comisión de
Participación Política y Financiamiento, y luego pasa a desarrollar un catálogo de
funciones establecidas en el artículo 293 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela.

Asimismo, el artículo 294 establece los principios que rigen el Poder


Electoral los cuales son, a saber: “Independencia Orgánica, autonomía funcional y
presupuestaria, despartidización de los organismos electorales, imparcialidad y
participación ciudadana, descentralización de la administración electoral,
transparencia y celeridad del acto de votación y escrutinios”. Dichos principios son
desarrollados en la propia Constitución y en las leyes especiales en materia
electoral, a saber; Ley Orgánica del Poder electoral y Ley Orgánica de Procesos
Electorales que tienen la finalidad de garantizar la Integridad de los procesos
electorales que se desarrollan en el país.

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De igual manera, la Ley Fundamental de nuestro país establece en los
artículos 62 y 63 lo siguiente: “…los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de
participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus
representantes elegidos o elegidas…el sufragio es un derecho. Se ejercerá
mediante votaciones libres, universales, directas y secretas. La ley garantizará el
principio de la personalización del sufragio y la representación proporcional…”.

Partiendo de lo establecido en los artículos arriba citados, en Venezuela la


escogencia de los cargos de elección popular en todos los niveles político-
territoriales del poder, para Presidente de la República (Poder Ejecutivo), para los
Gobernadores de Estados y Alcaldes en los Municipios, Voceros y Voceras del
Poder Popular, y para los demás cargos de elección popular (Jueces y Juezas de
Paz Comunal, entre otros) imperan los principios de la democracia participativa y
protagónica con el ejercicio del voto directo y secreto bajo un sistema electoral de
carácter uninominal en el que se han realizado más de 22 procesos electorales
para cargos de elección popular, procesos de referendos revocatorios para el
mandato del Presidente de la República y Diputados, referendos aprobatorios de
la propia Carta Magna, este ultimo mecanismo político fue desarrollado por
primera vez en la Constitución de 1999; así como cientos de procesos electorales
para la escogencia de las autoridades dentro de otras formas de organización de
la sociedad civil, siendo los casos más relevantes el de los Sindicatos, las
Federaciones Deportivas, las Universidades Autónomas, los colegios de
profesionales, los Clubes con fines recreativos, las Cajas de Ahorro, entre otras.

Aunque la mayor preponderancia la tiene la participación directa del pueblo


mediante el sufragio como ya hemos explicado, también coexisten las elecciones
a partir de un sistema mixto que comporta tanto votos nominales como votos por
listas en la escogencia de los Diputados a la Asamblea Nacional (Poder
Legislativo) y también un sistema de elecciones de segundo grado en el seno del
órgano deliberante para los casos de los Magistrados del Tribunal Supremo de
Justicia (Poder Judicial), los Rectores del Consejo Nacional Electoral (Poder
Electoral), y las autoridades del Poder Moral, también creado en la novísima

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Constitución y que incorpora a la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía General de la
República y la Contraloría General de la República. Resulta oportuno destacar,
que en la elección de estos importantísimos cargos de alta responsabilidad de
Estado, la participación ciudadana esta prevista a través de la selección de
representantes de la sociedad civil en el Comité de postulaciones Judiciales,
quienes proponen a la Asamblea Nacional los Magistrados del Tribunal Supremo
de Justicia a elegir y en el Comité de Postulaciones Electorales quienes proponen
a la Asamblea Nacional a los rectores del Consejo Nacional electoral a elegir, con
semejante mecanismo al tratarse del Poder Moral.

Para garantizar la tutela judicial efectiva, la Sala Electoral ha venido


construyendo en su jurisprudencia por espacio de dieciocho años, todo un sistema
de garantías cuya piedra angular son las etapas que debe contener todo proceso
electoral, que ha de iniciar con un cronograma electoral contentivo de las
siguientes fases: Elección de la Comisión Electoral, Convocatoria a Elecciones,
Publicación del Registro Electoral Preliminar, Depuración del registro Electoral
Preliminar (lapso de impugnaciones), Publicación del Registro Electoral Definitivo,
Inscripción de Postulaciones, Depuración de las Postulaciones (lapso de
impugnaciones), Propaganda Electoral, Votación, Totalización, Escrutinios y
Proclamación.

Dentro de este esquema de garantías, dada la naturaleza restitutoria de la


acción de amparo constitucional, ésta solo se puede ejercer en las fases
preparatorias del proceso electoral, es decir, en lo atinente las convocatorias,
postulaciones, impugnaciones, y el propio registro electoral, indicándose con
claridad cuáles son los derechos fundamentales que se están menoscabando o
tienen tal amenaza. Reservándose para las siguientes fases de los procesos
electorales (votaciones, totalización, escrutinio y proclamación) al recurso
contencioso electoral cuyo naturaleza es eminentemente anulatoria, puesto que
tales recursos deben versar sobre la nulidad de algún acto de naturaleza electoral
por razones de ilegalidad; ya que habiéndose consumado el proceso electoral per
se, la situación se torna irreparable a través de la acción de amparo, resultando el

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recurso contencioso electoral como el mecanismo legalmente establecido con la
suficiente brevedad procesal para satisfacer tales pretensiones.

Adicionalmente, bajo el esquema de garantías constitucionales que hemos


delineado, en la República Bolivariana de Venezuela se dictó la Ley Orgánica de
Procesos Electorales (LOPE), en cuyo Título XVIII relativo a las Recursos
Administrativos y Jurisdiccionales se establece el sistema de impugnación de
actos sustancialmente electorales, teniendo claro los justiciables la oportunidad de
optar por ejercer tanto el Recurso Jerárquico en sede Administrativa y ante el
Consejo Nacional Electoral ( Art. 203 LOPE) o bien el Recurso Contencioso
Electoral (Art. 213 y siguientes de la LOPE), para el cual se desarrolla un sistema
de nulidades, absolutas cuando hubiere mediado fraude, cohecho, soborno o
violencia en la formación del registro electoral, en las votaciones o en los
escrutinios cuando estos vicios afecten el resultado de la elección, o por
incumplimiento de las condiciones de elegibilidad, y relativas o de anulabilidad en
una serie de supuestos de hechos que encierran diferentes vicios, por ejemplo, la
nulidad de las votaciones de las mesa electorales se puede dar por la ilegalidad en
la constitución de la mesa electoral, o por la realización de votaciones en día o
lugar distinto al fijado en el cronograma, o por ejercida en el acto de votación; al
tiempo que también puede decretarse judicialmente la nulidad de las actas de
escrutinios por la verificación de otra serie de vicios, como por ejemplo la
inconsistencia numérica que se demuestre entre el cuaderno de votación y el acta
de escrutinio, cuando ella afecte el resultado electoral.

Otra innovación de nuestro sistema consiste en la subsanación del Acta


Electoral (art. 221 LOPE), lo cual debe ocurrir de forma obligatoria e ineludible por
el órgano que conozca del vicio denunciado (por ejemplo de inconsistencia
numérica) mediante la revisión del cuaderno de votación como instrumento de
verificación por excelencia.

Finalmente, el cauce procesal para el ejercicio del recurso contencioso


electoral en Venezuela está contenido en el Título XI de la Ley Orgánica del
Tribunal Supremo de Justicia, Capítulo V, desde el artículo 179 al 192, puesto que

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hasta ahora solo existe la Sala Electoral del Máximo Tribunal como único miembro
de esa Jurisdicción, que deberá desarrollarse a partir del incremento de las causas
para ir acercando la justicia a la sociedad de las distintas regiones del país, sin
embargo, en la gestión de justicia electoral la Sala ha sustanciado y decidido un
promedio de doscientas causas por año, arribando al 13 de Agosto de 2018 a un
total de tres mil ochocientos cuarenta y un (3.841) causas decididas.

En lo que respecta a las otras formas de participación política se hace


necesario acotar que la Constitución aprobada por el pueblo el 15 de Diciembre de
1999, define a la República como un Estado federal descentralizado y regido por
los principios de integridad territorial, cooperación, solidaridad, concurrencia,
corresponsabilidad, coordinación, interdependencia y subsidiaridad, establece un
nuevo paradigma en cuanto a la concepción federal del estado, como queda
plasmado con la creación por mandato constitucional del Consejo Federal de
Gobierno (Artículo 185 de la CRBV).

En ese mismo orden, quedó patente el apalancamiento del proceso de


descentralización, como medio para profundizar la democracia participativa y
protagónica, tal como lo establece la Carta Magna en los Artículos 5, 62, 157, 158
y 184, allí observamos que se plantea un cambio en la dirección y funcionamiento
de la gestión política – administrativa de los estados, pues estos siempre la
ejercieron en forma centralizada, para ello se hizo necesaria la incorporación
activa y protagónica de las comunidades organizadas en la dinámica de la gestión
pública en diversas instancias del poder gubernamental, es decir, en la
participación directa, permanente y protagónica de los ciudadanos, en el diseño,
producción, ejecución, seguimiento y control de las diversas políticas públicas,
planes, proyectos y programas que se puedan desarrollar desde el poder público
local, regional y nacional.

Esto significa que se hace fundamental redimensionar y abrir aun más los
niveles de consulta, participación y consenso entre las autoridades legítimamente
electas y el pueblo, expresado por las comunidades organizadas, grupos
sectoriales y el ciudadano común y corriente, quienes con sus aporte, participación

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y compromiso, le dan un nuevo rumbo a la gestión pública, por cuanto con ello, se
consolida la planificación participativa y corresponsable, con miras a lograr el
desarrollo humano social, integral, sustentable y sostenible de las comunidades
organizadas y por consiguiente, de los municipios como unidad primaria del
Estado.

El Art. 184 numeral 2 de la Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela establece “la participación de las comunidades en la formulación de
propuestas de inversión ante Autoridades Estadales y Municipales encargadas de
la elaboración de los respectivos planes de inversión, así como en la ejecución,
evaluación y control de obras, programas sociales y servicios públicos en su
jurisdicción”. Igualmente, el Art. 5 dice: “la soberanía reside intransferiblemente en
el pueblo”. En otras palabras, nuestra Carta Magna le confiere el papel
protagónico a la sociedad en los asuntos públicos del ámbito municipal y estadal,
sin darle espacio a iniciativas o solicitudes presupuestarias unilaterales de algunas
autoridades.

Por otro lado, la Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular en su


artículo 7 contempla la incorporación de los ciudadanos al proceso de toma de
decisiones cuando explícitamente nos indica que: “Los órganos y entes del Poder
Público, durante la etapa de formulación, ejecución, seguimiento y control de los
planes respectivos, incorporaran a sus discusiones a los ciudadanos y ciudadanas
a través de los consejos comunales, comunas y sus sistemas de integración”.
Asimismo en dicha ley se concibe el Sistema Nacional de Planificación como una
instancia que integra al Consejo federal de Gobierno, los Consejos Estadales de
Planificación y Coordinación de Políticas Públicas, los Consejos Locales de
Planificación Pública, Los Consejos Locales de Planificación Comunal y los
Consejos Comunales los cuales tienen como objetivo primario garantizar la
participación ciudadana y protagónica del pueblo en la formulación, ejecución,
seguimiento, evaluación y control de los Planes de Desarrollo Nacional, Regional,
Local y Comunal.

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En ese mismo orden, la naturaleza del C.L.P.P. (Art. 2 Ley del Consejo
Local de Planificación Pública.) se puede sintetizar “como el órgano encargado de
la planificación integral del gobierno local, logrando la integración de las
comunidades organizadas y grupos vecinales mediante la participación y el
protagonismo...”

Esto significó una verdadera transformación de la forma de hacer Gobierno,


en el que el ciudadano es la célula primaria del Sistema Nacional de Planificación,
el cual tiene como fin último consolidar la Democracia Participativa, la cual se
reafirma una vez más con la entrada en vigor en el año 2009 de la Ley Orgánica
de los Consejos Comunales, en el año 2010 de la Ley Orgánica del Poder
Popular, la Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular, la Ley Orgánica de
las Comunas, la Ley Orgánica de Contraloría Social y la Ley Orgánica del Sistema
Económico Comunal y en el año 2012 con la promulgación de la Ley Orgánica de
la Jurisdicción Especial de Justicia de Paz Comunal.

En otras palabras se optó por reafirmar y consolidar un salto cualitativo de


una Democracia Representativa a un modelo de Democracia Participativa, en el
que todos los ciudadanos, están llamados a asumir y a comprometerse en la
gestión pública a los fines de procurar el progreso, desarrollo y crecimiento del
país en forma armónica y equilibrada.

La participación popular organizada es de suma importancia, ya que de su


seno, han de surgirán ideas, propuestas, proyectos, programas y planes que
atienden a la tipología propia de cada municipio y al mapa de necesidades de
cada una de las comunidades que los conforman, y desde allí deberán en forma
coherente y coordinada elaborar, diseñar y ejecutar políticas públicas, los Planes
Comunitarios, el Plan de Comunal de Desarrollo, Los Planes Municipales de
Desarrollo y los Presupuestos de Inversión Municipal.

En este contexto los Consejos Comunales y las Comunas son las bases
principales del nuevo esquema en el Sistema Nacional de Planificación, y
sociológicamente van a constituir una gran plataforma para la participación y
protagonismo de los ciudadanos, en el diseño de los planes, proyectos y
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programas que afecten sus comunidades, comunas y municipios, por lo que
resulta imperativo involucrar directa y decididamente a la ciudadana, no solo en la
toma de decisiones, sino en el control y seguimiento de la gestión pública.

Los Fundamentos para la creación y fortalecimiento de los Consejos


Comunales y las Comunas se encuentran básicamente en el Capítulo I, artículo Nº
2 de la Ley Orgánica de los Consejos Comunales y en el Titulo II, artículo 5 de la
Ley Orgánica de las Comunas, fundamentadas en los artículos 5, 6, 62, 70, 182,
184 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV). El
concepto de una “…..planificación estratégica democrática, participativa y de
consulta abierta” lo establece el Articulo Nº 299 de la CRBV.

Con la promulgación de la Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular (


LOPPP), en el marco del conjunto de las Leyes del Poder Popular del año 2010,
se estructuró de manera integral y coherente, un Sistema Nacional de
Planificación, en el que se concibe a la planificación como una tecnología de
estado al servicio de la construcción de una sociedad socialista de justicia y
equidad “ ... destinada a lograr la consecución, coordinación y armonización de los
planes, programas y proyectos para la transformación del país, artículo 1 de la
LOPPP. En los artículos 4 y 7 de la misma Ley, se hace énfasis en la participación
social en la elaboración y seguimiento de los diferentes planes tanto estadales
como municipales.

4. La elección de los Voceros y Voceras de los Consejos


Comunales

Ahora bien, el diseño de la nueva arquitectura de la participación ciudadana


precisa de la elección mediante un proceso ordenado, de los voceros y voceras
de las distintas instancias que componen la Comuna (Parlamento Comunal,
Comité Ejecutivo, Consejo de Planificación Comunal, entre otros), y de los
Voceros y Voceras de los Consejos Comunales, por tanto el legislador patrio ha

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venido incorporando un conjunto de normas para regular esta situación. En ese
sentido la Ley Orgánica de los Consejos Comunales (LOCC) en su artículo 36
crea la Comisión Electoral Permanente para que se encargue de organizar las
elecciones para elegir o revocar el mandato de los voceros y voceras en el seno
del Consejo Comunal, de allí que hasta la presente fecha el procedimiento
electoral previsto en la LOCC, en los artículos del 36 al 43, sirve como referente a
seguir en los demás procesos electorales previstos en las leyes del poder
popular.

De conformidad con el artículo 2 de la Ley Orgánica de los Consejos


Comunales, éstos son instancias de participación, articulación e integración entre
los ciudadanos, ciudadanas y las diversas organizaciones comunitarias,
movimientos sociales y populares, que permiten al pueblo ejercer el gobierno
comunitario y la gestión directa de las políticas públicas y proyectos orientados a
responder a las necesidades, potencialidades y aspiraciones de las comunidades

Para conformar un Consejo Comunal se deben cumplir las condiciones


establecidas en el Capítulo II, Constitución del Consejo Comunal, sección primera,
artículo 5 de la Ley Orgánica del los Consejos Comunales. De allí que es
necesario tener toda la información posible para constituirlo, empezando con la
creación de un Equipo Promotor, el cual debe avanzar en el desarrollo de un
conjunto de funciones previstas en el artículo 6 de la ley in comento, entre las que
cabe destacar la delimitación tentativa de la zona o el vecindario en el que va a
funcionar el Consejo Comunal.

El Equipo Promotor elabora un censo demográfico y promueve una


asamblea inicial, en la que se elige una comisión promotora y una electoral
prevista en el artículo 7 de la LOCC. La Comisión Promotora está dedicada a
preparar la asamblea constitutiva.

La Comisión Electoral Provisional conformada por 3 habitantes de la


comunidad, es electa en la asamblea preparatoria, junto a la comisión promotora.
Deben procurar, ambas, actuar articuladamente en la organización y promoción de

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la asamblea constituyente. Es importante que la Comisión Electoral Provisional
este conformada por personas respetadas en la comunidad, que no deseen
postularse luego al Consejo Comunal, para evitar caer en potenciales conflictos de
intereses.

Asimismo, es necesario informar y motivar a la comunidad para que


participen en la elección de los voceros y voceras el día de la elección. Con
respecto a la elección de los voceros y voceras, la Comisión Electoral Provisional
debe notificar acerca de los requisitos, lapsos y procedimientos para inscribir
candidaturas y para participar en el proceso electoral, todo esto en común acuerdo
con las disposiciones legales vigentes en materia electoral y muy específicamente
en estricto acatamiento a lo dispuesto en el artículo 8 de la LOCC.

La instalación de la asamblea fundacional es otro paso a seguir dirigido a


conformar el Consejo Comunal por primera vez, allí se define la agenda del día y
se somete a consideración de los presentes, previamente se determina el número
de participantes, recogiendo las firmas de los asistentes. Es importante destacar
que el quórum mínimo legal exigido es de 30% de los habitantes de la comunidad
mayores de 15 años en una primera convocatoria y del 20% mínimo en la segunda
convocatoria de acuerdo al artículo 10 de la LOCC. Luego se nombra un Director
de Debates entre los asistentes, preferiblemente que no tenga aspiraciones de ser
elegido como vocero o vocera del Consejo Comunal.

Los participantes deben saber con claridad meridiana el motivo de la


reunión, deben conocer en su justa dimensión que, entre otras cosas, un Consejo
Comunal sirve como espacio organizativo de los habitantes de una comunidad,
sector o vecindario para detectar problemas y proponer soluciones por la vía de
proyectos, a través de la búsqueda de los organismos concebidos para tal fin.

La Comisión Electoral Provisional debe convocar a elecciones para elegir a


las personas que conformarán el consejo comunal. Los ciudadanos y ciudadanas
tienen derecho a participar y postular voceros o voceras a las distintas instancias
organizativas del Consejo Comunal. La Elección debe ser uninominal y nunca por

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plancha o por lista. Es importante verificar el cumplimiento de las condiciones de
elegibilidad previstas en el artículo 15 de la LOCC entre los que destacan ser
venezolano o venezolana, extranjero o extranjera con un año mínimo de
residencia en la comunidad, sector o vecindario, presentar carta de postulación,
mayor de 15 años, estar inscrito en el Registro Electoral de la comunidad, no
ocupar cargos de elección popular, de solvencia moral, no ser requerido por
instancias judiciales y para los cargos administrativos y financieros y para la
contraloría social solo pueden ser elegidos personas mayores de edad. Los
participantes eligen, garantizándoles el carácter secreto del acto. Se hace el
escrutinio, a la vista de todos, y se levanta un acta con los resultados electorales.

Una vez que el Consejo Comunal ya se haya consolidado en el tiempo,


debe realizar elecciones periódicamente. Según el artículo 12 de la LOCC la
duración del mandato de los voceros y voceros de los Consejos Comunales es de
2 años, pudiendo reelegirse, en consecuencia las elecciones en un Consejo
Comunal deben realizarse cada dos años, que es el tiempo de duración de una
gestión de los voceros. Siendo ello así, la Comisión Electoral Permanente debe
organizar el proceso electoral. Previo a las elecciones debe abrirse un lapso para
inscribirse o desafiliarse del Consejo Comunal.

Pueden votar todos los residentes en el ámbito del consejo que sean
mayores de 15 años. Un vecino, inscrito en el Registro Electoral de la comunidad,
puede delegar en otro residente mediante una autorización por escrito, el ejercicio
del derecho al voto en la asamblea, convocada con esa finalidad.

Las elecciones pueden hacerse en una asamblea, congregando a los


vecinos en un lugar durante el lapso determinado de un día. También pueden
hacerse utilizando una carta consulta o visitando casa a casa al electorado
durante un día preciso con la urna electoral y la comisión escoltándola, para
facilitar la participación. Todas estas modalidades tienen fundamento en la
Constitución, en el artículo 259 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal y
en la propia Ley Orgánica de los Consejos Comunales.

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La Ley Orgánica de los Consejos Comunales es clara con respecto a la
revocatoria de mandato, en el artículo 41 se regula el procedimiento a seguir en
este caso. Allí se precisa el papel a jugar por la Comisión Electoral en los
procesos revocatorios y en las consultas a la comunidad. El eje de influencia del
Consejo Comunal, y especialmente los vecinos afiliados o registrados como parte
del Consejo Comunal en dicho sector, solicitan formalmente una asamblea
extraordinaria con una agenda que comienza con la rendición de cuentas e
informe de gestión. Si el colectivo de coordinación comunitaria no es receptivo a la
petición vecinal, la propia comunidad convoca a una asamblea a la que invitan a
los voceros a presentarse.

Para iniciar un proceso revocatorio del mandato de los voceros o voceras


del Consejo Comunal que ignoren las peticiones comunitarias y estén tomando
decisiones sin consultar o informar. En este caso la solicitud de revocatoria deberá
formalizarse ante la Unidad de Contraloría Social del Consejo Comunal y esta
debe preparar un informe en un lapso máximo de 15 días. Dicho informe será
considerado por el equipo de coordinación del Consejo Comunal para ser
presentado, en lapso de 15 días, por ante la Asamblea de Ciudadanos para decidir
si se aprueba o no la revocatoria del mandato del vocero o vocera en cuestión. Si
es afirmativa la revocatoria de mandato por parte de la Asamblea de Ciudadanos,
asume el respectivo cargo el suplente y la Comisión Electoral Permanente
convoca y organiza el proceso electoral para suplir la vacante.

5. La Elección de los Jueces y Juezas de Paz.

En Venezuela, la Justicia de Paz fue propuesta a la República por Simón


Bolívar, El Libertador, a través de la Constitución de Angostura de 1819, y se
mantuvo hasta 1945, cuando se transformó el sistema judicial; pero a medida que
avanzó el siglo XX, esta institución quedó en desuso.

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A pesar que en el año 1993 se promulgó la Ley Orgánica de Tribunales y
Procedimientos de paz, reformada el 20 de diciembre de 1994 por la Ley Orgánica
de Justica de Paz; es la Constitución Nacional de la República Bolivariana de
Venezuela del año 1999 la que planteo por vez primera la idea-fuerza de una
“sociedad justa y amante de la paz”, y previó al mismo tiempo como un derecho
humano la creación de la Justicia de Paz Comunal (artículo 258), cuyos jueces
estarán en la propia comunidad y serían electos por ella misma, lo cual en
definitivas se traduce en una valiosa alternativa y herramienta con la que puede
contar la comunidad para la solución de los conflictos que en ella se presenten,
involucrándose en forma directa en la propia solución de sus problemas.

En este aspecto, es de vital importancia destacar también, los esfuerzos


legislativos que se han venido haciendo desde 1999 para garantizar la adecuación
del compendio legislativo nacional a la visión participativa y protagónica en materia
de justicia de acceso, impulsada por nuestra vigente Carta Magna, mención
especial merece la Ley Orgánica de las Comunas (LOC) publicada en la Gaceta
Oficial No 6011 Extraordinaria del 21 de diciembre de 2010. Allí se sientan las
bases para delimitar en un espacio geográfico a la Justicia Comunal en un
intento de acercar la justicia al ciudadano. Específicamente, la L.O.C en el Título
V, artículos 56 y 57 sobre la Justicia Comunal, la concibe como un medio
alternativo de justicia, en el que se promueve el arbitraje, la conciliación, la
mediación y cualquier otra forma de solución de los conflictos para atender
situaciones que surjan el ejercicio del derecho a la participación, la convivencia
comunal, siempre en el contexto de una jurisdicción especial comunal que actuará
apegada a los principios constitucionales del Estado democrático y social de
derecho y de justicia, y con apego a las competencias legales establecidas al
sistema de justicia ordinario.

La jurisdicción especial nacerá de los habitantes del ámbito comunal. Sus


jueces o juezas serán elegidos por votación universal, directa y secreta. Actuarán
conforme a lo que establezca la naturaleza, los procedimientos legales, las
normas de organización y funcionamiento al igual que las diferentes instancias

18
con competencias para dilucidar las controversias. El Debido Proceso, el Derecho
a la Defensa, la Tutela Judicial Efectiva, como mandato del ordenamiento jurídico,
formarán parte de los componentes propios y fundamentales de esta inédita
experiencia en Venezuela. El Sistema de Justicia debe promover con sus
decisiones la no desnaturalización de los fines que se procuran y la
contaminación a través de prácticas inmorales y anti éticas esa larga marcha.

Posteriormente en el año 2012, se sanciona la vigente Ley Orgánica de la


Jurisdicción Especial de la Justicia de Paz Comunal (LOJEJPC), publicada en
Gaceta Oficial número 39.913, de fecha 2 de mayo de 2012, ley esta que previó
en su Disposición Transitoria Segunda que el Tribunal Supremo de Justicia
acometería el trabajo de reglamentación de dicha Ley, aprobándose finalmente el
Reglamento General y de Funcionamiento de la Jurisdicción Especial de la
Justicia de Paz Comunal (RGLOJEJPC), el cual entró en vigencia el 9 de agosto
de 2017, toda vez que fuera publicado en Gaceta Oficial número 41.092 de fecha
9 de febrero, con una vacatio legis de seis (6) meses.

De conformidad con los establecido en la Constitución de la República


Bolivariana de Venezuela la LOJEJPC contempla la elección por parte de los
ciudadanos de los Jueces y Juezas de Paz Comunal para ello define un conjunto
de situaciones a tener en cuenta, entre los que cabe destacar la Base
poblacional, la cual define la cantidad de habitantes que debe haber en una
comunidad para proceder a elegir un Juez o Jueza de Paz Comunal, el artículo 4
y 6 numeral 1 de la LOJEJPC y el artículo 12 del Reglamento se define la norma
a observar en cada entidad local territorial, la cual, elegirá, por iniciativa popular un
juez o jueza de paz comunal, considerando una base poblacional entre cuatro mil
y seis mil habitantes, conforme al proceso previsto en la Ley Orgánica de la
Jurisdicción Especial de la Justicia de Paz Comunal.

Es importante acotar que donde no se alcance la referida base poblacional


podrán unirse dos o más entidades locales territoriales (artículo 6 numeral 1: Las
Comunas, en su condición especial de entidades locales, así como las Parroquias
y demás demarcaciones dentro del territorio del municipio) o Comunas colindantes

19
hasta alcanzar dicha base, a los fines de proceder a la elección correspondiente.
En el ámbito rural se tomará como base poblacional entre seiscientos (600) y mil
cuatrocientos (1.400) habitantes.

La elección de los Jueces o Juezas de Paz Comunal prevista en el artículo


17 de la LOJEJPC prevé que en las comunas o en la entidad territorial que
corresponda se elegirán tanto Jueces o Juezas de Paz Comunal, como resulte de
la aplicación de la base poblacional sobre la cantidad de habitantes de cada
comuna. Se elegirá un juez o jueza de paz comunal y dos suplentes, que durarán
cuatro años en el ejercicio de sus funciones, pudiendo ser reelectos. Las personas
que obtuvieren el segundo y tercer lugar en la elección de juez o jueza comunal,
los suplirán en el mismo orden.

En caso de haber coincidencia de elecciones se deberá suspender el


proceso electoral para elegir a los Jueces o Juezas de Paz, ya que, en ningún
caso, podrá coincidir con las fechas de las elecciones nacionales, estadales o
municipales. Caso contrario, la Comisión Electoral Permanente o la Comisión
Central Electoral respectiva diferirá única y exclusivamente el acto de votación, el
cual deberá realizarse dentro del mes siguiente de conformidad con el artículo 19
del RGLOJEJPC.

Las Comisiones Electorales Permanentes de los consejos comunales, son


los órganos competentes para organizar, coordinar, supervisar y realizar los
procesos de elección y revocatoria de mandato de los Jueces o Juezas de Paz
Comunal en un todo de acuerdo con el artículo 14 de LOJEJPC.

En caso de ser necesario, se escogerá una Comisión Central Electoral de


acuerdo a lo establecido en el artículo 15 de LOJEJPC para organizar los
procesos de elección y de revocatoria de mandato de los Jueces o Juezas de Paz
Comunal, en las entidades locales territoriales donde existan varios consejos
comunales, dicha comisión estará conformada por cinco miembros y sus
respectivos suplentes, designados de entre los integrantes de las Comisiones
Electorales Permanentes.

20
En base a lo dispuesto en el artículo 18 del RGLOJEJPC, en la elección de
los Jueces o Juezas de Paz Comunal, una vez elaborado el cronograma, la
Comisión Electoral Permanente o la Comisión Central Electoral solicitará al CNE
apoyo técnico y logístico necesario. En virtud del principio de colaboración, el
apoyo técnico y logístico a que alude el Reglamento no generará costo alguno
para las instancias del poder popular.

En el artículo 20 del RGLOJEJPC se introduce un importante elemento que


blinda los procesos electorales comunales al exigir la elaboración de un
cronograma electoral, en el que se ofrece a los electores garantías de integridad
electoral vitales para realizar procesos electorales seguros y confiables. A tal
efecto, las Comisiones Electorales Permanentes o las Comisiones Centrales
Electorales son los órganos competentes para organizar, coordinar y supervisar
los procesos de elección y revocatorias de mandato de los Jueces o Juezas de
Paz Comunal. Dichos procesos se realizarán de conformidad con las leyes que
rigen la elección de las vocerías de la las instancias del poder popular, en el cual
deberán preverse al menos las fases de postulación, impugnación, campaña
electoral, elección, adjudicación y proclamación.

El artículo 18 de la LOJEJPC contempla que las postulaciones para


candidatos y candidatas a Juez o Juezas de Paz Comunal, se harán: 1) Por
iniciativa propia de las Organizaciones del Poder Popular con existencia efectiva
en la comunidad y 2) Por iniciativa propia.

El registro electoral de la entidad local territorial estará formado por los


venezolanos, venezolanas, extranjeros y extranjeras, con al menos un año de
residencia en la comunidad, que hayan cumplido quince años de edad y se
encuentren inscritos en el registro electoral de su respectivo Consejo Comunal
para el momento de la convocatoria del proceso, según lo dispuesto en el artículo
16 de la LOJEJPC.

Durante el proceso para la elección de Jueces y Juezas de Paz Comunal,


conforme lo estipula el artículo 19 de las LOJEJPC, los candidatos y candidatas

21
podrán participar en programas de opinión radiales o de televisión, entrevistas de
prensa o reuniones con los vecinos, quedando prohibido la realización de
campañas electorales por medios de comunicación masivos. Aunado a lo anterior
la Sección Segunda del RGLOJEJPC, en su articulado 21 y 22 dispone que
durante el proceso electoral para la elección de los Jueces o Juezas de Paz
Comunal en fase de campaña queda rotundamente prohibida la realización de
campañas electorales masivas o publicitarias por parte de los aspirantes a Juez o
Jueza de Paz Comunal a través de los medios de comunicación, incluyendo redes
sociales. De realizarse cualquier participación de los candidatos o candidatas en
los medios de comunicación, la misma será en condiciones de igualdad y bajo la
forma de entrevista o panel, sin poder realizarse campaña a favor de sí mismo. El
incumplimiento de lo acarreará sanción por los órganos competentes.

Una vez concluido el proceso electoral, el ganador o ganadora y los


suplentes serán proclamados o proclamadas por la Comisión Electoral respectiva
dentro de los dos (2) días continuos siguientes a la realización de la elección. Los
resultados del referido proceso electoral serán informados, dentro de los cinco (5)
días siguientes a dicha proclamación al Juez Rector o Jueza Rectora del Estado y
a la Dirección Administrativa Regional del Poder Judicial (DAR), los cuales
procederán a notificar de inmediato a la Comisión Judicial y a la Coordinación
Nacional de Justicia de Paz del Tribunal Supremo de Justicia, de conformidad con
lo pautado en el artículo 24 RGLOJEJPC.

El candidato o candidata que resulte electo o electa y los suplentes acorde


al artículo 25 del RGLOJEJPC, ingresarán a un programa de formación y
capacitación técnica inicial en materia de Justicia de Paz Comunal y derechos
humanos, por órgano de la Escuela Nacional de la Magistratura. El período de
formación básica señalado en la disposición precedente, deberá realizarse dentro
del lapso de sesenta (60) días siguientes a la proclamación. Al finalizar dicho
período se procederá a la acreditación respectiva, debiendo la Escuela Nacional
de la Magistratura establecer además, una programación permanente y continua

22
de formación para los Jueces y Juezas de Paz Comunal, así como el personal de
apoyo, en virtud de lo establecido en el artículo 26 del RGLOJEJPC

6. Retos y Desafíos de la participación ciudadana en


Venezuela.

Han pasado casi 19 años después de la entrada en vigencia de la


Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y se puede afirmar que
hemos presenciado un proceso legislativo amplio para darle forma a las nuevas
instituciones que surgieron en el marco de las nuevas disposiciones
constitucionales. Ahora bien, no sólo se han elaborado nuevos cuerpos
legislativos, también a la par se ha tenido que desarrollar e impulsar el modelado
de nuevas instituciones para que funcionen adecuadamente. En ese tránsito se
han cometido errores, pero el balance es positivo. Hoy por hoy, la nación puede
mostrar un importante saldo organizativo que se expresa en más de 45.000
Consejos Comunales debidamente registrados y funcionando en el país, según
cifras del Ministerio para las Comunas.

En ese contexto debemos precisar que el funcionamiento adecuado de la


nueva institucionalidad fundamentada en la participación ciudadana, se pudiera
medir a partir de la aceptación y reconocimiento (Legitimidad) de esas
instituciones, vale decir, el tácito acuerdo entre los actores políticos-Institucionales
(Partidos Políticos, Grupos de Presión, Grupos de Opinión, Personalidades,
Sociedad Organizada, entre otros) de que las instituciones que componen el
sistema funcionan y son los instancias regulares para canalizar los intereses de la
sociedad. Por ello, la gobernabilidad implica ante todo el funcionamiento
cohesionado de las instituciones políticas y jurisdiccionales de un país, siendo
cada una peso y contra peso de las demás.

A nuestro juicio, el país vive una fase de transición política, ya que se


derrumbaron algunas instituciones jurídicas y políticas, para darle paso a otras que

23
están naciendo, lógicamente, ese cambio de paradigma no ha sido asimilado
suficientemente por cierta clase política dirigencial que se resiste a aceptar los
cambios y transformaciones vividos en los últimos años, no obstante esto no
puede ser la escusa para que no se siga insistiendo en un diálogo político y social
amplio con la finalidad de ir corrigiendo las debilidades que permitan perfeccionar
las nuevas instituciones de la participación ciudadana.

Así las cosas, es necesario aclarar que un sistema político se consolida en


el tiempo sobre la base de la legitimidad institucional que significa la aceptación y
el reconocimiento de un conjunto de normas y procedimientos por parte del
común de los ciudadanos, siendo de vital importancia que en el marco de la
elección de los voceros y voceras de los Concejos Comunales y de los Jueces y
Juezas de Paz Comunal se desarrollen procesos electorales bien organizados,
pulcros, honestos, transparentes e íntegros que permitan darle ese manto de
legalidad y legitimidad que requieren en su origen para su institucionalización.

En este aspecto, reside el mayor reto por resolver en aras de consolidar la


democracia participativa en Venezuela, para ello se hace de imperiosa necesidad
de garantizar que exista la posibilidad para que los ciudadanos y demás
organizaciones sociales puedan acudir a un Juez o Jueza de Paz Comunal que
tenga la competencia para conocer y decidir sobre las situaciones que, en razón
del funcionamiento interno de los Consejos Comunales, Comunas y demás
organizaciones de la sociedad; vulneren, afecten o restrinjan el ejercicio del
derecho a la participación y al protagonismo popular de conformidad a lo
establecido en el artículo 3 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Especial de
Justicia de Paz Comunal. La consolidación de la Jurisdicción Especial, concebida
en la ley arriba citada, redundará positivamente en la legitimidad de los procesos
electorales y como consecuencia de esto, en las propias instituciones surgidas
para articular la participación ciudadana.

En materia de Justicia de Paz, creemos que es necesario darle el debido


apoyo y soporte, desde las más altas instancias del Estado Venezolano, con
jueces y juezas electos en cada comunidad; estableciendo con claridad las
24
características de sus procedimientos, el cual no puede ser “copia o calco” del
proceso ordinario, por cuanto desnaturalizaría la esencia de dicha jurisdicción; de
igual forma hacerla parte integrante del Sistema de Justicia; y por último garantizar
la disponibilidad de los recursos materiales y financieros para su definitiva
activación y consolidación.

Asimismo, es de vital jerarquía, impulsar con mayor énfasis la difusión de


las siguientes leyes: Ley Orgánica de los Consejos Comunales, Ley Orgánica del
Poder Popular, Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular, Ley Orgánica de
las Comunas, Ley Orgánica de Contraloría Social, Ley Orgánica del Sistema
Económico Comunal y la Ley Orgánica de la Jurisdicción Especial de Justicia de
Paz Comunal, entre otras, mediante la distribución de ejemplares de estas
herramientas, y de folletos explicativos sobre el tema, en el marco de una
campaña comunicacional para promover la participación ciudadana, a fin de que el
pueblo venezolano se empodere de estos instrumentos, en tal sentido es
importante “el rescate de la educación ciudadana y el reconocimiento de las leyes
como instrumentos para la organización de la sociedad y el fortalecimiento de los
elementos de la convivencia social entre los ciudadanos, las organizaciones
sociales y las instituciones públicas”. (José Gregorio Delgado, 2012, P.33)

Los Consejos Comunales y las Comunas en sus estructuras


organizacionales deben evitar la práctica de la democracia representativa en
detrimento de la democracia participativa y protagónica. En ese sentido, deben
impedir experiencias perniciosas como el caudillismo, es decir, cuando una sola
persona o un pequeño grupo ejerce el control de la estructura y del
funcionamiento, sin realizar esfuerzos informativos, de consulta o de motivación a
la comunidad para participar. Otra práctica negativa es la figura del nepotismo,
cuando se beneficia a miembros de una sola familia o a los amigos más cercanos
y cuando varios miembros de una misma familia desempeñan diversos cargos en
un mismo Consejo Comunal o Comuna.

Otro aspecto a destacar como reto por superar en materia de los Consejos
Comunales y Comunas, es la falta de regularidad, es decir, la falta de

25
institucionalidad, no se hacen reuniones regulares y públicas de las instancias de
coordinación, por ello la comunidad pierde contacto, no recibe información, no
sabe nada del acontecer cotidiano del Consejo Comunal y de las Comunas. Este
elemento contribuye con la corrupción, ya que cuando unos pocos secuestran la
información, crean el caldo de cultivo ideal para apropiarse de los recursos y
beneficios sociales que obtiene el Consejo Comunal o Comuna para todos los
habitantes de una comunidad.

Un desafío pendiente es evitar que los Partidos Políticos penetren estas


instancias de participación ciudadana, eso no quiere decir que los integrantes de
los Consejos Comunales y de las Comunas no tengan militancia política, solo que
es importante no confundir los intereses del partido político en detrimento de los
intereses de la comunidad. Los problemas comunitarios afectan a todos por igual,
no distinguen color político, por tanto mientras las organizaciones comunitarias
sorteen las discusiones partidistas, lograran mas sinergia institucional y en
consecuencia obtendrán mejores resultados.

7. Conclusiones

La República Bolivariana de Venezuela creó y desarrolló exitosamente a


partir de la Constitución Nacional de 1.999, las estructuras legales, las
instituciones requeridas y las políticas públicas que demandaba la sociedad, para
garantizar la participación de los ciudadanos y ciudadanas a través del sufragio y
por medio de otras formas de participación política. En materia estrictamente
electoral ha venido propiciando la integridad de los procesos electorales, limitando
con ello la apatía electoral y el fraude electoral en términos amplios, que abarca
desde la compra de votos hasta la inconsistencia numérica, entre otros aspectos,
de hecho en Venezuela las elecciones se convierten en un fiesta electoral con una
participación de la población que sobrepasa cualquier estimación, empleando para
ello sistemas automatizados de última generación, y posteriormente, existen los

26
cauces procesales tanto en sede administrativa como en sede judicial para que se
ventilen las controversias que puedan surgir en cada elección, con la garantía del
debido proceso contenida en el artículo 49 de nuestra Carta Magna.

De manera que la profundización de la democracia en Venezuela se


consolida comenzando con el desarrollo de otras formas de participación
ciudadana, partiendo del avance de un conjunto de instituciones creadas con la
finalidad de incorporar a los ciudadanos al proceso de toma de decisiones. La
democracia participativa y protagónica es transversal a toda la Constitución de
1999. De tal forma que los ciudadanos tienen los instrumentos que aseguran su
participación a partir del cambio de paradigma ocurrido con el advenimiento de la
democracia participativa con prevalencia sobre la democracia representativa.

En Venezuela se ha desarrollo un modelo de democracia, que ha permitido


el fortalecimiento de las instituciones garantes del derecho a la participación, los
cuales son altamente profesionalizados e independientes, que atienden procesos
eleccionarios de una sociedad multipartidaria, de igualdad política y sin barreras
que impidan la participación, y sin un desmesurado financiamiento de tales
partidos políticos como ocurría en el modelo de democracia representativa, con lo
cual lo cual se ha incrementado la confianza del electorado en la democracia.

No obstante, advertimos grandes desafíos, ya que se deben asegurar las


condiciones para favorecer la participación ciudadana, que permitan su
consolidación en el tiempo, con miras a su definitiva institucionalización, en ello
juega un papel importantísimo la consolidación de la Jurisdicción Contencioso
Electoral, de conformidad con el artículo 297 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, estableciendo Tribunales a nivel municipal, con
competencia en materia electoral, cercanos y accesibles a los ciudadanos y
demás organizaciones del poder popular.

De igual forma, se hace necesario adecuar y armonizar los procesos electorales


especiales, previstos en las leyes que rigen la elección de las vocerías de las
instancias del poder popular, con la doctrina y jurisprudencia de la Sala Electoral

27
del TSJ en lo atinente a velar por el respeto a la fijación de un cronograma
electoral que considere como mínimo las fases de postulación, impugnación,
campaña electoral, elección, adjudicación y proclamación.

8. Referencias bibliográficas

AMELIACH ORTA, Francisco (2017) Elite del Poder, Sufragio y Participación


Política en Venezuela. Valencia. Fondo Editorial Carabobo.

CANOTILHO, José Joaquim Gomes. (1999) Direito Constitucional e teoría da


Constituicao. 3 era Ed. Coimbra.

DELGADO, José G. (2012) Comentarios a la Ley Orgánica del Poder Popular.


Caracas, Vadell Hermanos Editores.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA LENGUA (2001) Diccionario de la Lengua


Española. 22 ed. Tomo 1. España.

Legislación

Asamblea Nacional Constituyente. Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela. Gaceta Oficial, N° 5.453. Caracas, 24 de marzo de 2000.

Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Ley Orgánica de


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de agosto de 2009.

28
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Planificación Pública y Popular. Gaceta Oficial, N° 6.011. Extraordinario.
Caracas, 21 de diciembre de 2010.

Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Ley Orgánica de


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diciembre de 2010.

Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Ley de los


Consejos Locales de Planificación Pública. Gaceta Oficial, N° 37.463
Caracas, 12 de junio de 2002.

Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Ley Orgánica de la


Jurisdicción Especial de Justicia de Paz Comunal. Gaceta Oficial, N° 39.913
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Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela.


Reglamento General y de Funcionamiento de la Jurisdicción Especial de la
Justicia de la Paz Comunal. Gaceta Oficial, N° 41.092 Caracas, 9 de febrero
de 2017.

29