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Finalizada la guerra, las condiciones que produjeron

el crecimiento económico y sus efectos por una par-


te y las tensiones y conflictos internacionales por
otra, atrajeron la atención tan completamente que
fueron muchos los que paulatinamente se fueron
acostumbrando a pensar que, una vez superada la
etapa de despegue, nuestras saciedades industria-
les ya no se verían amenazadas por grandes conflic-
tos sociales internos. De pronto comenzaron a esta-
TOURAINE, Alain llar movimientos estudiantiles casi al mismo tiempo y
La sociedad post-industrial, en países diversos: unas veces se mantienen dentro
de los recintos universitarios, pero en otros casos
Barcelona, Ariel, 1973. desencadenan crisis políticas y sociales de carácter
general, Y en todas partes replantean el problema
de las alternativas fundamentales y, en consecuen-
cia, del poder en nuestras sociedades, elevándose
por encima de la crítica a una institución particular.

Vamos a tratar en primer lugar el tema del nacimien-


to de los nuevos movimientos sociales, que se han
ido formando lentamente a lo largo de las transfor-
maciones sociales y culturales de las últimas déca-
das, pero que sólo hoy se presentan con toda su
fuerza.21

Estos movimientos sociales nuevos no surgen con la


claridad que seguramente les dará el futuro análisis
sociológico e histórico. Al formarse en un período de
cambio social rápido el acontecimiento que constitu-
yen no tiene un sentido unívoco. Resistencia al
cambio, irregularidad, crisis institucional unen sus
efectos a la acción del propio movimiento social, es
decir, a la lucha que un actor histórico lleva a cabo
para conquistar el control de los instrumentos y de
los efectos del cambio social, combatiendo contra
uno o varios adversarios empeñados en un esfuerzo
semejante y antagónico. Por tanto, antes de interro-
garse sobre la naturaleza, formación y dinámica de
estos movimientos, hay que realizar un paciente es-
fuerzo para separar e individualizar los hechos que
se mezclan en él.

I. Crítica de las interpretaciones globales

Ante un movimiento estudiantil violento y rico a la


vez en interpretaciones sobre su propia acción exis-
te un peligro inmediato de caer en dos tentaciones
opuestas al entrar en su análisis.

Por una parte, buscar al margen de las intenciones


2. El movimiento estudiantil: crisis y de los actores las razones de su conducta. ¿No es
conflicto evidente que el movimiento ha encontrado sus fuer-
zas principalmente en las facultades que funciona-
ban peor? Muchos estudiantes de las facultades de
letras y en particular en el terreno de las ciencias

19 21
E. MORIN, L'esprit du temps, París, Grasset, 1962. Sobre este punto véase mi libro Le mouvement de mai ou le
20
Este texto fue escrito en 1965. communisme utopique. París, Éd. du Seuil, 1968.

22
humanas sólo tienen unas perspectivas profesiona- Revolucionarios y las Juventudes Comunistas Revo-
les vagas. Más generalmente: el aumento numérico lucionarias, entre D. Cohn-Bendit y J. Sauvageot?
de los efectivos sólo ha seguido un parcial aumento Es natural, por tanto, que se insista en la práctica del
de los diplomas que se expiden. La organización movimiento. En este sentido, Michel de Certeau
universitaria está en crisis porque una considerable considera que el hecho esencial es el de tomar la
proporción de estudiantes no llega al término normal palabra.22 Claude Lefort insiste en el rechazo de
de sus estudios y porque, además los diplomas y la cualquier programa limitativo, de toda organización
formación que se reciben no parece que sirvan co- obligatoria. El movimiento se define por su capaci-
mo preparación para las futuras tareas profesiona- dad para superar sus propios objetivos. Cosa que
les. El análisis de la situación de las grandes escue- los desamparados profesores habían observado con
las científicas por oposición a las facultades confir- susto. ¿Para qué negociar y hacer concesiones? Lo
ma y refuerza las observaciones anteriores. Los que en un momento determinado reivindicaban con
alumnos de las clases que preparan directamente pasión parecía perder todo interés para los estudian-
para los concursos de entrada y a fortiori los alum- tes una vez que lo habían conseguido. Edgar Mo-
nos de las grandes escuelas tienen prácticamente la rin23 encontró en seguida la formulación general de
seguridad de que, una vez terminados los estudios, este tipo de aproximación. El movimiento se define
encontrarán un empleo que en la mayoría de los ca- menos por sus objetivos que por el tipo de comuni-
sos corresponde a sus expectativas. De aquí que en dad que crea. De la misma manera que frecuente-
líneas generales se queden al margen del movimien- mente la función principal de una huelga es crear
to, utilizándolo para modernizar sus escuelas más una solidaridad obrera más que obtener un aumento
que participando en su empuje político y social. salarial, también la comuna estudiantil tiene su pro-
pia razón de existencia. Una antisociedad se opone
Sin embargo, el tipo de explicación anterior revela al orden social dominante. Por encima de la diversi-
inmediatamente su debilidad. No puede explicar por dad de las ideologías, en la práctica el acuerdo se
qué y cómo el movimiento ha desbordado el marco realiza en base a un nuevo tipo de relaciones huma-
universitario para someter a crítica el conjunto de la nas, de decisiones y de combates.
sociedad y de la cultura. En el caso francés el des-
bordamiento es evidente. Mientras que en Alemania No obstante, esta aproximación, en el límite, se re-
la fase de la Universidad crítica ha sido larga y acti- duce a la descripción. A pesar de las apariencias se
va, en Francia no existe una continuidad directa en- incorpora a lo mismo que se opone. La definición de
tre la crítica de la Universidad y de la enseñanza que un movimiento por el movimiento mismo recurre ne-
en ella se imparte —crítica la que participaron de cesariamente al tipo de explicación que se mencio-
forma particular los estudiantes de letras de la Sor- naba en primer lugar. Un grupo humano se encuen-
bona durante el curso 1964-65— y la crisis de la tra encerrado en una organización universitaria pro-
primavera de 1968. En Nanterre el tema de la Uni- fundamente inadaptada y que a menudo se vive
versidad crítica sólo fue episódico y no se discutió como un sinsentido, transformándose por tanto, en
más que algunos días entre finales de marzo y co- grupo primario cuya acción no tiene más significa-
mienzas de abril. Desde sus inicios el movimiento ción que desarrollar la solidaridad de grupo y su rup-
estudiantil se ha visto arrastrado por su empeño en tura con la sociedad global. ¿Se puede hablar de
salir de la Universidad, establecer relación con los movimiento social cuando la acción de un grupo no
militantes obreros y llevar a cabo una acción pro- se define por su contraposición con el adversario y,
piamente política. La población en su conjunto ha vi- en consecuencia, por su esfuerzo para controlar el
vido los acontecimientos de mayo y junio como una conjunto del campo social en el que se sitúa su con-
crisis general y no como una revuelta universitaria. flicto? No es el hecho de que la Universidad pierda
su papel instrumental lo que obliga a los estudiantes
Por otra parte, el análisis tiende a identificarse con la a quedar reducidos a una acción puramente expre-
conciencia y el razonamiento de los mismos actores. siva, acción que puede ser muy eficaz en cuanto
En este caso el movimiento aparece como empujado que mediante su rechazo y su revuelta desorganiza
por un proyecto anticapitalista, la esperanza en una la organización social establecida, pero que se en-
sociedad nueva liberada no sólo del régimen gaullis- cierra en una alternativa desastrosa: o bien el recha-
ta, sino, de manera especial, de una clase dirigente zo conduce a la marginación o desemboca en la
y de todas las formas de su dominio sobre la socie- destrucción del orden social, encontrándose enton-
dad. Este tipo de análisis conduce a dar primacía a ces impotente ante los problemas de gestión y de di-
las formas de acción del movimiento. Efectivamente, rección política de la sociedad.
es imposible definir las concepciones y el programa
de la acción estudiantil. Las diferencias entre los dis- 22
tintos grupos son lo suficientemente profundas como Michel de CERTEAU, La prise de parole. Pour une nouvelle cul-
ture. París, Desclée de Brouwer, 1968.
para hacer ilusoria una tentativa de este tipo ¿Qué 23
E. MORIN, C. LEFORT, J. M. COUDHAY, Mai 1969: La brèche.
hay de común entre la Federación de Estudiantes Premières réflexions sur les événements. París, Fayard.

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Es cierto que la falta de perspectivas de ese movi- En segundo lugar, los acontecimientos no implican
miento importa poco. Su impotencia política no dis- un tipo único de explicación: irregularidad, revuelta y
minuye su importancia histórica. Sin embargo, la revolución mezclan sus efectos en el mismo campo
imagen que acaba de dibujarse empobrece la reali- cronológico y geográfico.
dad observable, al menos tanto como el primer tipo
de interpretación, pues es a la vez muy próxima y En consecuencia, hay que proceder en dos etapas:
muy lejana. primero, aislar en los acontecimientos los diversos
sentidos que se encuentran confundidos en ellos y
No es verdad que el Movimiento de Mayo haya sida que sería vano querer unificar mediante una explica-
absorbido por su propia expresión. La espectacular ción global de golpe. Después, estudiar la dinámica
ocupación de la Sorbona, la abundancia de mítines, del movimiento, a decir, las relaciones y formas en
discursos y carteles, el reino de la palabra fascinan que se encadenan los aspectos diferentes que el
al espectador, pero no son más que un aspecto del análisis ha separado previamente. De esta forma
Movimiento de Mayo. En Francia como en otras par- nos acercaremos a un estudio más histórico, pero
tes la acción del estudiante no ha sido puramente transformado y enriquecido por el análisis sociológi-
expresiva. Ha definido adversarios y combates. Al co.
igual que en los Estados Unidos el movimiento de
Berkeley o el de Columbia no puede: apararse de la
lucha contra la guerra de Vietnam ni de la revuelta II. Diversos aspectos del movimiento
negra, lo mismo que en los países socialistas la ac-
ción estudiantil ha participado en la lucha contra la a) La crisis universitaria
burocracia staliniana o post-staliniana, en Francia la
gran tarea fue casi inmediatamente la unión de es- La descomposición del sistema universitario es el
tudiantes y obreros contra el régimen gaullista y la aspecto más visible de la presente crisis. En térmi-
sociedad capitalista. La noche de las barricadas nos generales, es también el aspecto que se analiza
condujo a la huelga general y los últimos combates peor. La naturaleza y formas de la crisis de la insti-
importantes tuvieron lugar en los alrededores de la tución universitaria difieren mucho de un país a otro.
factoría de Renault en Flins. Constantemente la lu- Limitándonos al caso francés nos damos cuenta in-
cha salió de las facultades, se desarrolló en la calle mediatamente de la paradoja que representa una
bajo la dirección de estudiantes y jóvenes trabajado- Universidad en pleno crecimiento cuyos efectivos
res cada vez más unidos. Por encima de la toma de aumentan con gran rapidez y cuyos establecimien-
la palabra se desarrolló una acción propiamente po- tos se multiplican desde hace diez años y que conti-
lítica en ciertos aspectos privada de programa, de núa con unos objetivos y una organización no han
estrategia y de organización, pero deliberadamente sido transformados profundamente. El viejo molde
dirigida contra el adversario en lugar de replegarse se ha resquebrajado bajo la carga; a pesar de un
en la proclamación de una comuna estudiantil. Hay cierto número de modificaciones parciales, lo cierto
que recordar, finalmente que lo propio de una co- es que no ha sido reemplazado por un molde nuevo.
muna es crear un nuevo poder, tomar decisiones, ¿Cómo explicar la paradoja del crecimiento sin
nombrar y destituir, promulgar leyes, un gobierno, desarrollo ni transformación del sistema universita-
una justicia, mientras que el movimiento estudiantil rio? Por extraño que parezca, apenas contamos hoy
no se ha constituido en ningún momento —-y las ex- con análisis y explicaciones de un fenómeno tan im-
cepciones tienen poca importancia—como poder. En portante. Por tanto, vamos a esbozar una posible lí-
algunas fábricas y oficinas se ha hablado de auto- nea de análisis.
gestión, pero en la Universidad la autogestión no fue
proclamada ni instaurada. El movimiento estudiantil Parece que la renovación de un sistema institucional
se ha definido por su lucha constante, sin caer en la está ligada a la conjunción de dos fuerzas opuestas:
ilusión de un poder que se podía haber establecido la presión que ejerce una nueva demanda social y
en el campus de algunas facultades. una fuerte capacidad de decisión y organización, ya
que una institución, y en particular la universitaria, no
Esta doble crítica nos lleva a dos conclusiones: en puede ser la transcripción directa de un movimiento
primer lugar, el movimiento estudiantil es un movi- ni tampoco un cuerpo de reglas e instrumentos de
miento social, es decir, una acción dirigida por gru- funcionamiento.
pos sociales particulares para conseguir el control
del cambio social. Tiene objetivos y sentido políticos Tanto en la época napoleónica como en las primeras
que deben ser comprendidos, por tanto, no ya a par- décadas de la III República, el ascenso económico,
tir de la crisis de la organización universitaria, sino social y político de nuevas categorías o clases estu-
partiendo de los conflictos y contradicciones de la vo en Francia asociado al poder del Estado, que de
sociedad, de su sistema social y político.

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hecho detentaba el monopolio de la producción uni- capacidad de decisión política del Estado, se unen
versitaria. fácilmente para encerrar en sí mismo el cuerpo uni-
versitario y para crear esa extraña situación en que
Por el contrario, en el período presente no sucede el crecimiento es la religión de todos, el sostén de
nada de esto. La situación política hace que el as- las reglas establecidas y de los intereses adquiridos,
censo colectivo de la clase obrera no se haya pro- el deseo común.
ducido. Es exacto decir que la Universidad se abre a
categorías sociales nuevas, pero este movimiento La descomposición de la institución universitaria
no es probablemente más importante que el movi- produce reacciones cada vez más violentas. La Uni-
miento inverso, aquel mediante el cual las clases ri- versidad aparece como un sinsentido y como un po-
cas utilizan la Universidad para proporcionar a sus lo de resistencia al cambio social. No obstante, a es-
hijos e hijas los medios —pagados por la colectivi- te nivel del análisis, aún no se puede comprender la
dad nacional— para protegerse contra los riesgos de formación de un movimiento social. Los comporta-
una recaída social. La facilidad que muchos estudios mientos que explica el análisis que acaba de hacer-
presentan, la inflación rápida de las facultades de le- se son ante todo el retraimiento, la indiferencia, la
tras, frecuentemente menos exigentes con respecto burla o el ritualismo. Se entra o no se entra en el
a los estudiantes, contribuyen en gran manera a juego, pero la Universidad no se vive como un asun-
aumentar el papel de paracaídas social de la Uni- to serio.
versidad. La democratización va con retraso respec-
to del crecimiento en lugar de aventajarle. b) La rigidez de las instituciones
Por su parte, el Estado, aun cuando está capacitado La agitación que de esta forma se crea podría con-
para elaborar grandes proyectos nacionales, no trata vertirse en una fuerza de cambio social y conducir a
de proporcionar los medios de una intervención acti- reformas. El crecimiento económico concentra la
va en la vida económica y social. Lucha con sus atención sobre el consumo, los precios y la vivienda.
propias tradiciones burocráticas. A pesar de los no Los sindicatos manifiestan poco interés por los pro-
despreciables esfuerzos de modernización, la Edu- blemas universitarios que aún no les conciernen di-
cación Nacional es una administración extraordina- rectamente. O más bien parece que el acceso a la
riamente vetusta, privada de medios de acción mo- educación debe ser una secuencia de la elevación
dernos. del nivel de vida, y una gran parte de los asalariados
se prepara para conseguir que su hijos entren en
Así, pues, en el momento en que se establece una unas instituciones que respetan corno algo: lejano y
unión dinámica entre un Estado organizador y un donde empieza a parecer posible llegar. Más gene-
empuje social, se observa cómo se forman estre- ralmente, estas categorías sociales están empeña-
chas relaciones entre notables de cada profesión y das en una serie de acciones reivindicativas que
la burocracia administrativa. Tales socios se entien- tienden a conseguir una mayor participación en los
den fácilmente sobre el tema del crecimiento, que bienes de la sociedad más que a la transformación
por una parte amplía el mercado de trabajo y por de ésta. La independencia política y el espíritu laico
otra da testimonio de la vitalidad y estabilidad del de muchos profesores y de sus organizaciones tie-
sistema social. Sin embargo, experimentan las ma- nen también un gran valor para las fuerzas sindica-
yores dificultades cuando han de plantearse su pro- les y políticas que concentran sus ataques sobre
pia situación y han de interrogarse sobre el nuevo quienes detentan el poder económico y político. La
lugar que la Universidad ocupa en la nación. La polí- Universidad tradicional en crecimiento apenas tiene
tica se reduce a una gestión que se realiza mediante enemigos a la izquierda. Por su parte los estudiantes
un constante vaivén entre notables, profesores y son mal vistos: jóvenes burgueses que no producen,
sindicalistas y funcionarios ejecutivos. Cada vez más mal organizados, que intelectualmente lo critican to-
las ideas y las realizaciones nuevas se refugian en do, inspiran más desconfianza que simpatía. El mo-
los márgenes de la Universidad y particularmente en vimiento estudiantil no tiene aliado organizado.
los organismos de investigación.
El poder político, por su parte, está orgulloso del
La crisis de la Universidad no se debe a la tutela de crecimiento y a la vez es impotente ante el juego se-
un Estado todopoderoso, sino al papel de un Estado creto de los burócratas y notables, y sordo ante los
demasiado débil, incapaz de elaborar una política, estallidos. Apenas llamaron su atención las huelgas
sobre todo porque no ha sido transformado por la obreras más violentas ni las primeras oleadas del
presión de las nuevas categorías sociales ascenden- movimiento estudiantil. El mundo tecnocrático está
tes. satisfecho de su obra y al mismo tiempo inquieto an-
te los problemas económicos más inmediatos; está
El corporativismo y la burocracia, formas debilitadas aislado por la ruptura de las antiguas formas parla-
y a menudo caricaturescas del impulso social y de la

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mentarias de representación y por la constante sistema económico. Médicos, abogados y profeso-
preocupación de que no se creen otras nuevas; está res eran tres profesiones que hasta hace poco ab-
dominado también por la personalidad de un jefe de sorbían a la gran mayoría de estudiantes. Hoy estas
Estado que no parece que nunca haya concedido salidas se han desbordado de dos formas: por una
una gran importancia a los problemas de la educa- parte, un creciente número de alumnos ya no tiene
ción. Por todas estas razones, es incapaz de entrar salidas, ni siquiera termina sus estudios al ser elimi-
en la vía de una transformación social de la Univer- nado por una selección progresiva y cuyos funda-
sidad. Sus briznas de reforma sólo tienden a liberar mentos nunca son explícitos. Por otra parte, y sobre
a una élite de ingenieros, expertos e investigadores todo, un creciente número de actividades intelectua-
necesarios para el crecimiento económico. Para él, les intervienen cada vez más directamente en el sis-
la sociedad, entre el Estado y la economía, no existe tema de producción. El crecimiento económico no
a no ser como un fardo un poco demasiado pesado reposa ya solamente sobre a acumulación de capital
cuyas corrientes rutinarias acabarán por caer al rit- y la utilización de una fuerza de trabajo manual con-
mo rápido de los cambios económicos. centrada en fábricas industriales. Cada vez depende
más del progreso técnico, de la investigación, de los
La agitación surgida con la descomposición del sis- métodos de gestión, de la capacidad de prever y or-
tema universitario conduce necesariamente a la rup- ganizar.
tura, porque no se lleva a la práctica ninguna institu-
cionalización de los cambios y las tensiones. Esta Las técnicas intelectuales, las de las ciencias de la
disposición a la ruptura quizá se manifestaba más naturaleza y también las de las ciencias del hombre,
claramente en algunos profesores que en los estu- se han desarrollado lo suficiente como para que la
diantes, pues los profesores tienen la mayor facili- actividad universitaria no pueda definirse ya por la
dad para hacer oír su voz y al mismo tiempo no transmisión de una cultura y la preparación para pro-
pueden decir nada. Todos los observadores han in- fesiones «sociales». De aquí que el nuevo papel de
sistido razonablemente en la rigidez del sistema uni- la Universidad sea inseparable de una transforma-
versitario que impide su evolución progresiva, paso ción económica y social más general. A partir del
a paso, y permite una fácil propagación de los des- momento en que el conocimiento se convierte en
contentos y las revueltas. Una de las funciones de la una fuerza esencial de reproducción, la organización
actual reforma es diferenciar la organización univer- de la enseñanza y la investigación se transforman
sitaria, lo cual debe permitir iniciativas y a la vez limi- en un problema de política general y las posibles al-
tar las explosiones. ternativas en este campo ya no pueden estar en
función del respeto a las tradiciones ni de las exi-
c) Nacimiento de un movimiento social antitecno- gencias propiamente técnicas.
crático
2. La tecnocracia y sus adversarios. — Lo que se
La crisis de la Universidad y la rigidez del sistema de llama tecnocracia no es la sustitución de las opcio-
decisión política y administrativa explican la agita- nes políticas por las opciones técnicas. Una expre-
ción, la revuelta y la ruptura. No explican la forma- sión tal no corresponde a ningún tipo de sociedad y
ción de un movimiento social que, más allá de la sólo puede evocar utopía sin mayor importancia.
Universidad y a a través de ella, pone en tela de jui- Ninguna sociedad puede reducir los fines a los me-
cio al régimen social y político en su conjunto. dios y funcionar sin elección de objetivos y sin pode-
res. La tecnocracia es el poder ejercido en nombre
El movimiento estudiantil no ha tenido como objetivo del interés de los aparatos de producción y decisión,
una mejor adaptación de la Universidad a la deman- políticos y económicos, que aspiran al crecimiento y
da del empleo, ni la modernización de la organiza- al poder y consideran la sociedad exclusivamente
ción universitaria. No ha intentado recomponer un como el conjunto de los medios sociales que hay
orden descompuesto. Ha combatido a la vez la fun- que utilizar para conseguir el crecimiento y el refor-
ción social tradicional de la Universidad y de su en- zamiento de los aparatos dirigentes que la controlan.
señanza y el sentido de la evolución que se configu- El movimiento estudiantil es, en lo más profundo, un
raba. No puede entenderse la existencia de este movimiento antitecnocrático.
movimiento si no se conoce antes el nuevo papel de
la Universidad en nuestras sociedades. La base de este movimiento está formada por fuer-
zas: sociales que se definen por el lugar que ocupan
1. La Universidad y las fuerzas de producción. — El en las nuevas relaciones de producción y de poder y
paso a la Universidad de masas significa en primer no por su inserción en sectores en declive o relati-
término que los estudiantes no pueden ya encontrar vamente alejados de los centros de decisión. De la
salidas en sectores profesionales bien delimitados y misma manera que en el siglo XIX, en una Francia
situados en la mayoría de los casos al margen del mayoritariamente rural, los movimientos revoluciona-
rios son movimientos obreros porque el capitalismo

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industrial es la fuerza motriz del cambio económico y diantil hacia la clase obrera. De la misma forma que
social, hoy el empuje revolucionario viene de los en otros tiempos el movimiento obrero tuvo como
sectores más modernos de la actividad económica, programa la alianza con los campesinos, en el mo-
aquellos sectores donde es más considerable el pa- mento actual un nuevo movimiento que se basa en
pel del conocimiento: industrias de punta, centros de los trabajadores intelectuales proclama la necesidad
investigación o de tecnología avanzada, universida- de su unión con los obreros. Pero esta unión no es
des, empresas de información, etc. fácil. El aspecto más visible del Movimiento de Mayo
es que en Francia se ha realizado más profunda-
En la Universidad que se está transformando, esta mente que en otros países. Los métodos de gestión
corriente no es la única. El crecimiento aumenta social, el paro de los jóvenes, la congelación de los
también la capacidad de integración del sistema salarios reales y una política gubernamental caracte-
económico y la movilidad social ascendente. El es- rizada particularmente por los ataques al régimen de
tudiante más o menos aficionado que empieza «a la seguridad social son otros tantas elementos que
correrla», esperando sin impaciencia la fácil entrada contribuyen a explicar la coincidencia del estudian-
en la vida burguesa, ha desaparecido casi comple- tes y obreros, coincidencia que, sin embargo, sólo
tamente. Para un número creciente de estudiantes la se realizó en caliente después de la noche de las
Universidad es el medio de acceso a la categoría de barricadas y bajo la consigna de una oposición co-
cuadro técnico, comercial o administrativo. Muchos mún al poder gaullista.
de estos estudiantes ven con buenos ojos un cam-
bio que los eleva. De esta forma los elementos me- Pero la mezcla de estudiantes y jóvenes obreros en
jor dispuestos para la acción política no se encuen- las manifestaciones que se realizaban en la calle o
tran en las disciplinas más profesionales, sino allí el desbordamiento de los aparatos sindicales en al-
donde una formación intelectual general y el choque gunas empresas no deben ocultar lo esencial. La
con problemas sociales agudos colocan al estudian- masa del movimiento obrero no ha seguido el empu-
te ante las responsabilidades sociales del conoci- je revolucionario de los militantes estudiantiles. Es
miento sin integrarle en una carrera y un escalafón fácil, pero arbitrario, decir que la clase obrera ha si-
profesionales. En Francia, como en muchos países, do traicionada por sus dirigentes políticos y sindica-
el mayor número de estudiantes dispuestos a incri- les. La C.G.T.24 ha sido parcialmente desbordada,
minar el orden social procedía de los estudios de pero por trabajadores que querían una victoria como
sociología, filosofía, arquitectura y urbanismo. la del 38, un espectacular retroceso del poder patro-
nal y no una revolución. Las fábricas no se han
Por el hecho de que su oposición no apunta tanto a abierto a los estudiantes. Los cuadros de la C.G.T.
la organización y a los métodos de enseñanza como que habían empezado a modernizar su acción sindi-
al régimen social en su conjunto, los estudiantes tra- cal no estuvieron dispuestos a comprometerse en
tan de llevar de entrada el combate más allá de la una acción que su central calificaba de aventurera.
Universidad e incluso de despojarse de su calidad
de estudiantes, la cual les parece como un compro- La acción sindical no es revolucionaria, y no por cul-
miso con la sociedad que ellos rechazan y que los pa de sus dirigentes, sino porque no es en la empre-
utilizará como cuadros. La agitación y la revuelta es- sa industrial donde está el centro del poder. Está,
tudiantil sólo se convierten en movimiento social a por una parte, en un sistema económico internacio-
partir del momento en que se transforman en un lla- nal que pesa sobre la economía francesa mediante
mamiento a la lucha generalizada y no ya particular. la necesidad de la competencia; está, sobre todo, en
el complejo sistema de las relaciones entre grandes
3. Los estudiantes y la clase obrera. — En los Esta- grupos económicos y el Estado. Hace ya tiempo que
dos Unidos, en Japón, en Checoslovaquia o en la sociología se dio cuenta y expresó este cambio al
Francia el movimiento estudiantil no viene definido reemplazar el concepto de empresa por el de orga-
por la defensa de los intereses de los estudiantes, nización. Lo que se denominaba una empresa es
sino por el llamamiento que dirigen a las categorías hoy especialmente un sistema de organización, un
sociales dominadas por el sistema económico y polí- conjunto de medios, un aparato de gestión. Las
tico. En los Estados Unidos, la lucha contra la guerra condiciones del crecimiento económico están menos
de Vietnam y contra la segregación racial es insepa- ligadas que en otros tiempos a los riesgos y benefi-
rable da la acción propiamente estudiantil; en Polo- cios del empresario privado. Hablar de progreso
nia o Checoslovaquia, la lucha está dirigida contra el económico es hablar de formación, de investigación
aparato político del Estado y no contra las autorida- científica y técnica, de información económica, de
des universitarias. En Francia, la tradición de las lu- ordenación del territorio, de formación y movilización
chas sociales, la débil integración social de la clase del ahorro; por tanto y ante todo, de bs mecanismos
obrera marcada por el autoritarismo patronal, la de-
bilidad de los sindicatos y la fuerza del partido co-
munista dirigen de manera natural la acción estu- 24
Confederación General del Trabajo. [T.]

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en los que el poder político desempeña un papel la lucha contra nuevas formas de dominación social.
esencial, directo o indirecto. No estalla en situaciones de estancamiento, sino en
los períodos de transformación económica y social
El sindicalismo obrero mantiene un importante pa- desequilibrada.
pel: no sólo en la defensa económica de los asala-
riados, sino también en la lucha contra formas arcai- En la situación francesa puede incluso decirse que
cas de autoridad y de gestión e incluso en la partici- la crisis de las instituciones fue más clara que la
pación conflictiva en ciertos aspectos de la planifica- formación de un nuevo movimiento social, pues la
ción. Pero los intereses obreros son, cada vez más, Universidad era aún demasiado arcaica para que su
intereses particulares. El sindicalismo es una reali- nuevo papel de fuerza de producción fuera una
dad histórica inseparable de la empresa privada. Pe- realidad vivida directamente.
ro puesto que ésta no es ya el centro de las decisio-
nes, el sindicalismo tampoco puede ser el corazón De aquí la extrema politización de este movimiento
de los movimientos de transformación social. Estas cuyo vértice político fue más sólido que la base so-
consideraciones indican la distancia que separa al cial. En este punto se descubren nuevamente trazos
sindicalismo obrero del movimiento estudiantil. No bastante tradicionales de la sociedad francesa en la
significan de ninguna manera que el nuevo movi- cual los movimientos sociales tienden a ser más vi-
miento social no pueda sacar sus fuerzas de la em- siblemente fuerzas políticas revolucionarias que mo-
presa. También en ella está presente el poder tec- vimientos de transformación social. La lucha contra
nocrático. Lo que quiere decir es solamente que no el gaullismo fue una realidad más tangible que el
puede ser ya el sindicalismo el privilegiado dirigente asalto contra el capitalismo.
del movimiento antitecnocrático. Los: obreros sólo in-
tervienen en la lucha en la medida en que, como La fuerza del movimiento estudiantil —que también
otros, están colocados en una situación de participa- tiene sus debilidades, su dificultad para organizarse
ción que depende del cambio social. Puede pensar- y llevar a cabo una acción continuada— procede de
se que muchos elementos obreros participaron acti- que ataca directamente los centros del poder sin el
vamente en el Movimiento de Mayo; eso no significa estorbo que constituye la defensa de intereses eco-
que el actor central de las luchas actuales sea la nómicos y la lucha en el seno de organizaciones
clase obrera, definida por su relación con la propie- muy estructuradas.
dad capitalista.
Estas observaciones no pretenden en absoluto ana-
4. Un movimiento revolucionario. — Un movimiento lizar una coyuntura política ni definir las posibilida-
social no es por naturaleza revolucionario. Sólo es des de alianzas políticas entre diversas formas de
revolucionario cuando un conflicto de clases choca oposición al poder político actual. Afirman solamente
con un sistema institucional inadaptado al estado de que el movimiento social del que los estudiantes son
la producción y de las relaciones sociales. Tal es, hoy los principales actores es nuevo y corresponde
desde luego, el caso del Movimiento de Mayo. Su a un sistema económico profundamente transforma-
naturaleza revolucionaria proviene de la conjunción do. La diferencia entre los dos tipos de análisis es
de tres elementos que acabamos de diferenciar: la grande, pues el movimiento social nuevo está muy
descomposición de la Universidad, la incapacidad lejos de tener una expresión política propia. Algunos
del sistema institucional para administrar las tensio- de sus elementos, los más influidos por la tradición
nes surgidas del cambio, la formación de un nuevo leninista, desean organizar una fuera política nueva.
movimiento social. En mayo las tentativas que se hicieron en este sen-
tido quedaron cortas y no tuvieron ningún efecto so-
El conflicto entre quienes detentan el poder econó- bre la evolución política. Es posible que se hagan
mico y los trabajadores que quieren reconquistar u nuevas tentativas; pero está claro que en un futuro
obtener el control social del crecimiento, sus orienta- próximo el peso de esta nueva organización política
ciones, sus medios y sus resultados, sólo adquiere ha de ser muy limitado. El movimiento que han ini-
una forma revolucionaria porque las nuevas formas ciado los estudiantes está, con respecto a la izquier-
dirigentes se apoyan al mismo tiempo sobre las an- da política organizada, en la misma posición que es-
tiguas clases dominantes y sobre defensas institu- taba á movimiento obrero de la III República con
cionales rígidas. Es la coincidencia de la nueva tec- respecto al Partido Republicano. Desde el punto de
nocracia, la antigua burguesía y el Estado monár- vista sociológico hay que insistir sobre la novedad
quico, coincidencia que se opera en el régimen gau- de las situaciones y de los movimientos sociales an-
llista lo que da a los nuevos conflictos su sesgo re- tes que sobre las coincidencias posibles entre las
volucionario. Efectivamente, un movimiento revolu- distintas corrientes políticas de .oposición.
cionario es siempre el rechazo de los impedimentos
sociales, culturales y políticos que protegen a las an-
tiguas clases o al antiguo poder dirigente y, a la vez,

28
d) La revuelta cultural cio tanto como a lo que demasiado suavemente se
llama exigencias del cambio. Los centros de deci-
La combinación de todos los elementos que acaba- sión y poder manipulan al hombre no ya solamente
mos de diferenciar no basta para dar cuenta de to- en su actividad profesional directa, sino en sus rela-
dos los aspectos del movimiento ni, en particular, de ciones sociales, sus modos de consumo, la organi-
las formas de participación de sus militantes. A este zación de su vida de trabajo. La oposición ya no
respecto se ha hablado de revolución cultural y de puede ser específicamente económica; es más glo-
repulsa ante la sociedad de consumo. Tales expre- bal porque el dominio del poder sobre la sociedad es
siones me parece que encubren por lo-menos tres también más global (al mismo tiempo que a menudo
realidades diferentes. más difuso y a veces menos directamente autorita-
rio).
En primer lugar puede admitirse que en una situa-
ción de cambio rápido se produzcan algunas reac- Una sociedad orientada no hacia un cierto modelo
ciones de defensa de los géneros de vida, mentali- de orden y jerarquía sino hacia un modelo de cam-
dades y formas de organización amenazados por bio, es también necesariamente una sociedad en la
este cambio. Pero si se han producido reacciones que se afirma el apego a la identidad personal y co-
psicológicas de esta naturaleza se ve mal qué tipo lectiva. Este apego toma formas diversas que van
de conductas colectivas han podido determinar. Fre- desde la voluntad de autodeterminación hasta la
cuentemente vemos cómo los movimientos naciona- presión directa de la individualidad, la sexualidad,
listas recurren al pasado cultural para oponer resis- los grupos primarios. La sociedad científica es tam-
tencia a un cambio determinado que viene del exte- bién una sociedad salvaje en la que todo lo que se
rior. La llamada al pasado se convierte en un medio resiste a la integración y a la manipulación cultural
indirecto al servicio de una política orientada hacia la estalla con una gran fuerza, particularmente en la ju-
construcción de un futuro independiente. Pero este ventud, que no está aún inmersa en la red de obli-
«nativismo» no se ha manifestado en un movimiento gaciones de las grandes organizaciones y las pre-
de jóvenes que viven en un medio urbano y no per- siones del nivel de vida.
tenecen a ningún medio cultural y social tradicional
fuertemente constituido y cuya integridad hubiera es- Por tanto, la importancia de la revuelta cultural está
tado amenazada. representada simultáneamente por el hecho de un
movimiento todavía utópico, prepolítico, y por un fe-
En segundo lugar es, naturalmente, más «expresi- nomenal central y duradero relacionado con la natu-
vo» que «instrumental» un movimiento social que no raleza de las nuevas obligaciones sociales.
ha encontrado aún su lugar en el juego político y
que puede proclamar con mayor facilidad una ruptu-
III. Dinámica del movimiento
ra que introducir transformaciones. La palabra es el
arma de los que aún no pueden tener una estrategia
propiamente política. El Movimiento de Mayo no No es suficiente distinguir los diversos aspectos del
chocó directamente con una clase dirigente, sino Movimiento de Mayo; hay que saber cómo se com-
con una sociedad en la que el poder de los nuevos binan para determinar las formas que ese movimien-
dirigentes tiende a identificarse ampliamente con la to puede ir tomando. Si se le concediera un sentido
misma evolución social. A la utopía tecnocrática, se- unívoco sería suficiente con preguntarse cuál es su
gún la cual el crecimiento económico implica de for- estrategia, cómo se desarrolla y va madurando has-
ma natural el progreso social, un movimiento social ta llegar a su plena realización, a su triunfo o a su
sólo puede responder mediante una contrautopía, la ruina. Precisamente la imposibilidad de seguir un tal
imagen de una sociedad comunitaria, espontaneísta, camino es lo que mejor pone de manifiesto el error
igualitaria. Es precisamente de esta manera como se de cualquier interpretación global.
formaron los primeros movimientos anticapitalistas
del siglo XIX. Si se parte del análisis, más abierto, que acabamos
de proponer, el estudio de la dinámica social del
En segundo lugar, y aquí radica el hecho más impor- movimiento se organiza fácilmente en torno a una
tante, la naturaleza propia de los conflictos sociales pregunta central: ¿en qué condiciones se transfor-
en nuestra sociedad programada es distinta a la que man en conflicto social y político las reacciones ante
tiene en las sociedades de industrialización capitalis- la crisis universitaria?; y, al contrario, ¿en qué condi-
ta. El poder económico se ejerce en ella sobre el ciones estas reacciones, uniéndose a una revuelta
trabajo, y la lucha contra el paro, los bajos salarios y cultural global, conducen a crear un medio relativa-
todas las formas de explotación económica se orga- mente aislado de revuelta y de repulsa?
niza precisamente en términos económicos. Hoy los
trabajadores no están sometidos a la ley del benefi- Pueden apuntarse muchas otras combinaciones de
los elementes definidos anteriormente. Pero aquí no

29
interesa construir mecánicamente una tipología, sino tas. Esto se ha visto muy bien en Nanterre, donde la
captar la dinámica de un movimiento social. Este Comisión paritaria no ha tenido ninguna actividad
movimiento, aún naciente, puede transformarse en real porque la mayor parte de los delegados estu-
una fuerza política o quizas marginalizarse y quedar diantiles eran muy conservadores y la mayoría de
reducido a una secta. los profesores muy reticentes. Ningún partido políti-
co tenía muchos militantes activos en la Universidad,
a) La fusión de mayo ya que la misma U.E.C.* se había debilitado conside-
rablemente con la marcha de sus elementos más ac-
La importancia del Movimiento de Mayo en Francia tivos.
viene dada por el hecho de que un malestar estu-
diantil, manifestado en la huelga de noviembre de Inmediatamente después de que se abriera el con-
1967 en Nanterre o en los incidentes ocurridos en flicto, el desafío lanzado por el Movimiento 22 de
Estrasburgo un poco antes o en Nantes un poco Marzo y la represión administrativa y policíaca per-
después, se transformó rápidamente en un movi- mitieron la formación de un movimiento de masas y
miento social y político que afectó al conjunto de la el desencadenamiento de una crisis social y, des-
sociedad francesa y levantó amplio eco en muchos pués, política.
otros países. No hace falta señalar aquí los hechos
que ya muchos libros han expuesto. Bastará insistir En ese momento se mezclan todos los aspectos del
en las relaciones entre los elementos constitutivos movimiento que habíamos diferenciado en el análisis
del movimiento. Tiene importancia el hecho de que y se refuerzan mutuamente. El movimiento no ha
las acciones que se han llevado a término en Nan- progresado de abajo arriba, sino desde los extremos
terre, animadas principalmente por Daniel Cohn- hacia el centro. No son los problemas nacidos de la
Bendit, han conseguido amalgamar una agitación crisis universitaria, ni los proyectos políticos de los
estudiantil, poco organizada pero capaz de una gran grupos revolucionarios que atrajeron la atención en
difusión, con temas de conflicto social y revuelta cul- mayo, sino la formación de un amplio movimiento
tural, planteados por los grupúsculos. Éstos existían social que por primera vez permitió ver cómo se
desde hacía tiempo sin conseguir extender su in- formaban en diversos puntos de la sociedad y se
fluencia. Las posiciones de algunos, como los situa- conjugaban fuerzas de contestación que ponían en
cionistas, eran lo suficientemente extremistas como tela de juicio las orientaciones y el poder de una so-
para aislarse voluntariamente del medio estudiantil ciedad.
al que hacían objeto de su sarcasmo. De forma in-
versa, la huelga de noviembre en Nanterre se debía b) La crisis del invierno
especialmente a la voluntad de reforma universitaria
y de participación en la gestión de la Universidad. La El Movimiento de Mayo fue revolucionario porque
tarea del Movimiento 22 de Marzo consistió en haber consiguió unificar los deseos de afirmarse de nuevas
llevado la reivindicación estudiantil mucho más allá fuerzas sociales y políticas en la lucha contra los
del dominio de las reformas universitarias y haber obstáculos institucionales antiguos. Luchaba contra
hecho estallar a los grupúsculos encerrados, como la sociedad nueva atacando el antiguo régimen y
todas las sectas, en sus conflictos doctrinales, la particularmente las formas de autoridad y decisión
búsqueda de la pureza y el gusto por programas antiguas. Estos obstáculos bloqueadores subsisten
abstractos. Pero franqueada esta prima etapa, una en parte: son propiamente políticos e inherentes a la
vez formado el movimiento, había un gran riesgo de naturaleza del gaullismo, régimen cuya transforma-
verle encerrarse en la afirmación de sí mismo, multi- ción progresiva es difícil concebir. Ya los diadocos
plicar los escándalos y los ataques sin conseguir era se agitan y esperan la muerte de Alejandro. Pero
cosa que provocar en la misma Universidad resis- otros obstáculos, más particulares, se han debilita-
tencia cada vez más grandes. Es entonces cuando do. La Universidad burocrática y corporativa hoy no
interviene la ruptura, debida menos al movimiento es más que una masa pastosa. Más importante es,
estudiantil que a las autoridades administrativas. A quizás, la evolución de la empresa. Puede pensarse
partir del 3 de mayo, la política vacilante y a la vez que los acuerdos no firmados en Grenelle tendrán
represiva de las autoridades lanza al movimiento a efectos más duraderos que los acuerdos firmados
un teatro cada vez más amplio de actividades. en Matignon en 1936. Se vea en ello un progreso o
un retroceso, lo cierto es que la institucionalización
Al comienzo no existía ningún medio de expresión y de los conflictos de trabajo ha progresado más en
de organización política que permitiera fundir el des- algunos meses que durante treinta años. Es natural
contento estudiantil y las actividades de los grupos que esta evolución produzca, por reacción, el creci-
revolucionarios. La crisis de la Universidad era de- miento de grupos revolucionarios que se oponen a
masiado profunda como para que pudieran tener la política de las grandes centrales sindicales. Pero
una acción real movimientos simplemente reformis-
*
Unión de Estudiantes Comunistas. [T.]

30
no parece que pueda hablarse de grave debilitación tos colectivos elementales. La violencia, ausente de
de las centrales sindicales. En resumen, los obs- la Universidad en mayo salvo en escasas excepcio-
táculos institucionales locales, situados en la univer- nes, ha hecho su aparición. Y ha parecido de mane-
sidad o la empresa, están minados, mientras que ra limitada, pero con la suficiente importancia como
una crisis política es siempre posible e incluso preo- para que pueda ser fácilmente perceptible. Los ele-
cupa a un creciente número de observadores, pues mentos políticos del movimiento han intentado fre-
el Imperio, que pretende ser a la vez autoritario y li- cuentemente con lucidez e incluso con valentía
beral, cada vez tiene más dificultades para encontrar transformar esta agitación en acción política. Pero
su equilibrio. Sin embargo, una crisis propiamente una transformación tal sólo era posible en dos ca-
política sólo ofrece un campo de acción real a las sos: o el enfrentamiento producía la difusión y gene-
fuerzas políticas organizadas y capaces, en el régi- ralización de la lucha mediante la acusación directa
men semipresidencial actual, de formar coaliciones al régimen político, lo que el aislamiento estudiantil
masivas. Seguramente una crisis política puede abrir de otoño hace poco probable, o el movimiento adop-
una brecha por la que se precipitarían elementos es- ta objetivos precisos, definidos en relación con las
tudiantiles y obreros para transformarla en crisis re- instituciones viejas o nuevas. Al haberse descartado
volucionaria. Ésta es precisamente la perspectiva esta solución, ya que el movimiento continúa dis-
que anima a algunos grupos, pero mañana esos puesto a mantener un estado de ruptura absoluta, la
grupos tendrán aún menos posibilidades que en acción política emprendida ha de fracasar. La huel-
mayo-junio para operar de manera decisiva a un ni- ga de diciembre en Nanterre fue un fracaso: la pre-
vel directamente político. sencia de tres mil C.R.S.* en el campus no produjo
reacciones importantes en las otras facultades de
En consecuencia, el movimiento estudiantil, que se París. El movimiento se debilita hasta el punto de
prepara para actuar en el hipotético caso de una cri- que en enero el rectorado pudo tomar medidas que
sis política, se encuentra encerrado en la Universi- algunos meses antes se hubieran considerado muy
dad, reducido a la autoafirmación, en lugar de lan- imprudentes y pudo dirigir la represión simultánea-
zarse a un teatro de operaciones más amplio, como mente en varias facultades parisinas, recurriendo en
en mayo. el caso de Nanterre a métodos de una gran brutali-
dad. Es cierto que hubo protestas y huelgas; algu-
En esta situación, el movimiento tiende a dividirse en nos profesores ocuparon la Sorbona durante una
dos tendencias. tarde. Estas respuestas no fueron vanas y proba-
blemente impidieron que la represión se extendiera;
La primera, que cree en una crisis política grave, pero hasta la fecha no ha habido movimiento de ma-
quiere reemplazar la espontaneidad de mayo por la sas e incluso ha podido verse a la mitad de los pro-
concentración de fuerzas, la elaboración doctrinal y fesores de Nanterre felicitar a su decano por haber
la organización política. Esta tendencia, que no ha- sido el primero en atreverse a lanzar a la policía con-
bía conseguido afirmarse en mayo-junio, aparece tra los estudiantes. Y, sin embargo, muchos de estos
con más fuerza en la fase actual. Es imposible eva- profesores no se hubieran atrevido a pronunciarse
luar su importancia, ya que toda su fuerza vendría públicamente unos meses antes. Finalmente fue una
dada por la crisis misma. La diversidad de los gru- valiente huelga de hambre, forma de acción inusita-
pos, la ausencia de firme orientación doctrinal, per- da, y no el movimiento dirigido por grupos propia-
miten por lo menos pensar que en lo inmediato esta mente políticos, lo que impuso la salida de los poli-
organización política no puede conseguir más que cías de Nanterre.
éxitos muy limitados.
Así es que tanto la corriente de Nanterre como la co-
La segunda tendencia es mucho menos organizada rriente de los grupúsculos me parecen hoy muy de-
y sistemática. Las esperanzas y motivaciones movi- bilitadas. ¿Quiere esto decir que el movimiento, ya
lizadas en la primavera siguen siendo potentes y tra- agotado, va a desaparecer? Yo no lo creo, pero
tan de manifestarse. El enfrentamiento se sustituye pienso que se va a desarrollar de distintas formas
por la autoexpresión. Mientras que en abril, en Nan- cada vez menos ligadas orgánicamente.
terre, un mitin producía una elevación de la disposi-
ción colectiva para actuar, en noviembre o diciembre El hecho más visible es que un movimiento que en
los sentimientos y reacciones que se expresan al principio fue obra de estudiantes de sociología está
margen de cualquier referencia a las instituciones dirigido hoy por profesores de filosofía. Vincennes
que hay que combatir o transformar sólo pueden toma á relevo de Nanterre, donde, sin embargo, se
malgastarse y chocar unos con otros. Grupos extre- ha formado un grupo comparable al de Vincennes,
mos cuya fuerza no parece que haya aumentado pero menos importante. La impotencia política y la
desde la primavera al otoño se han hecho más visi- ausencia de organización del movimiento le trans-
bles por el simple dato de que el conjunto del movi-
miento teme elevarse por encima de comportamien- *
Fuerza especial francesa de seguridad. [T.]

31
forman en movimiento de intelectuales. A veces apa- los moderados, los cuales, finalmente, se han hecho
rece la idea de instalar en h Universidad incluso un con la dirección nacional.
sector revolucionario, en que la definición del saber
y sus modos de transmisión estén determinados por Por parte de los estudiantes las rupturas son más
el compromiso político. Poco importa aquí que se- claras. Mientras los comunistas se reorganizan, la
mejante intento trate de hacerse reconocer por lo dirección de la U.N.E.F.** ha entrado en conflicto con
que representa o se cubra con el manto de la orga- los Comités de Acción. El esfuerzo por organizarse
nización tradicional; ni siquiera tiene interés el que políticamente choca con una voluntad absoluta de
se trate de crear un sector universitario revoluciona- ruptura. Los elementos más izquierdistas se encie-
rio o únicamente un núcleo de oposición política en rran en la autoafirmación, que puede conducir a ac-
la Universidad. Lo esencial es que se trata de la ac- tos espectaculares y que sólo produce un apoyo
ción contestataria de núcleos intelectuales que no se muy limitado; al mismo tiempo siguen siendo la fuer-
confunden con el espontaneísmo de Nanterre ni con za más imaginativa y más dinámica en una situación
el espíritu grupuscular que tuvo más influencia en la en que el movimiento social no puede tener expre-
Sorbona. La fuerza y la debilidad de esta «intelec- sión ni influencia propiamente política.
tualización» del movimiento está en que, por una
parte, constituye un reducto de oposición, mientras En mayo el combustible de la acción política fue la
que por otra se aleja de la práctica social y de su lucha contra las formas de autoridad y la revuelta
análisis. Hay el peligro de que la idea de revolución cultural; hoy éstas tienden a seguir su propio movi-
sustituya a la formación de un movimiento social y miento. Por ello la agitación en los institutos sigue
de que la ideología reemplace a la vez la acción po- viva: un instituto es una institución mucho más sólida
lítica y el conocimiento científico. y más constrictiva que una facultad. La revuelta cul-
tural cambia la actitud y las expectativas, transforma
Otros profesores se han ido alejando considerable- al público y, por tanto, a muchas expresiones cultu-
mente de esta fusión de compromiso político y acti- rales, desde el teatro al cine, desde la canción al ba-
vidad intelectual y no se fían del espíritu partisano. llet. El fuego de mayo ha dejado muchas cenizas en
Intentan difícilmente, y a menudo individualmente, todos los sitios donde se encendió, pero también ha
alimentar su trabajo científico con la participación in- avivado a su alrededor muchos ardores extinguidos
telectual y activa en el Movimiento de Mayo; pero o escondidos. Hoy el movimiento estudiantil no
mantienen la opinión de que la crítica de la evolu- cuenta ya con aquello que acompañó a su surgi-
ción social es inseparable de una investigación ba- miento; está obligado a inventarse ideas y objetivos
sada en el mayor rigor científico. Así, pues no se propiamente políticos en condiciones muy difíciles,
comportan como revolucionarios, sino (si todavía pero los esfuerzos reflexivos son ahora lo esencial
puede usarse esa desgastada palabra) como pro- para su posible acción y de su fecundidad van a de-
gresistas; mientras que los primeros se oponen de pender los ulteriores desarrollos de la contestación.
manera absoluta a las nuevas instituciones, los se-
gundos están dispuestos a criticarlas, especialmente En mayo era bastante fácil darse cuenta del naci-
desde el exterior, a desbordarlas más que a ignorar- miento de un movimiento social, de la crítica radical
las. Luchan contra la represión y contra el conserva- de nueras formas de poder y dominio menos especí-
durismo en la Universidad, por la transformación de ficamente económicas que en el pasado, más socia-
las fuerzas políticas y sindicales de oposición, pero les, más culturáis y más políticas al mismo tiempo.
se niegan a aceptar todo lo que pueda recordar, in-
cluso bajo una forma renovada, la brutal oposición El retroceso y la fragmentación del movimiento en el
entre ciencia socialista y ciencia burguesa. invierno pueden dar la impresión de que asistimos al
final de una crisis, a los últimos combates de reta-
Entre estos dos grupos no hay una frontera clara: guardia. Sin embargo, no es contradictorio decir que,
algunos individuos forman parte sucesivamente de en efecto, se asiste al debilitamiento de un aconte-
uno y otro. Ni siquiera existe una oposición clara en- cimiento histórico particular, el Movimiento de Mayo,
tre dos concepciones de la actividad intelectual, y es y a la vez a la aparición de nuevas formas de oposi-
en el terreno de las ciencias humanas donde esto ción y contestación más subterráneas, más margina-
aparece con más fuerza. En cualquier caso no existe les en ocasiones, pero que continúan planteando
ninguna unidad de pensamiento entre los profesores problemas y revelando conflictos fundamentales. La
más próximos al Movimiento: de Mayo, y el SNESup* actual crisis del movimiento se debe al hecho de su
tiene tantas dificultades para definir una política que situación entre dos orientaciones opuestas.
sea aceptada por toda su izquierda como para de-
fenderse contra el impulso de los comunistas y de Por un lado, puede operar atacando un sistema polí-
tico lleno de contradicciones y que une nuevas fuer-

* **
Sindicato Nacional de Enseñanza Superior. [T.] Unión Nacional de Estudiantes Franceses. [T.]

32
zas diligentes para el mantenimiento de modelos so- histórico, definido por la combinación de una crisis
ciales y culturales antiguos. No digo que el Movi- de cambio de la sociedad francesa con los conflictos
miento de Mayo fuese un movimiento de moderniza- nuevos que definen una sociedad en la que los apa-
ción social y cultural, sino que una consciencia bas- ratos que dirigen el crecimiento someten a sus parti-
tante vaga de las nuevas fuerzas, los nuevos pro- culares intereses no ya solamente al productor, sino
blemas y los nuevos conflictos, se activó mediante el también al consumidor, al miembro de las grandes
enfrentamiento con un sistema institucional rígido y organizaciones, al ciudadano.
al mismo tiempo carcomido.
El Movimiento de Mayo ha agravado la crisis del Es-
En la medida en que la crisis política aún parece po- tado y de sus instituciones, pero también ha desen-
sible, es natural que el movimiento trate de acentuar cadenado cambios sociales importantes. El movi-
la fuerza de choque, su papel de ariete que ha he- miento social se encuentra obligado a definirse di-
cho sacudir el régimen político y que espera destruir rectamente por su propia naturaleza en relación con
y abatir un día el régimen económico y social del la de sus adversarios sociales y a través de sus ob-
mismo golpe. Por otro lado, el movimiento puede jetivos de transformación global, más que por su lu-
ahora reforzarse a sí mismo y explicitar las nuevas cha contra modelos de autoridad y de organización,
contradicciones sociales que explican su revuelta y antes ligados a una sociedad pre-industrial o a la
sus reivindicaciones. Hasta el momento las fuerzas sociedad burguesa que a las formas modernas de
reivindicativas han sido más «para otro» que «para poder económico y social. La lucha contra el Estado
sí». ¿No hay que dar prioridad al análisis de los gaullista fue un elemento central del paso de la re-
nuevos problemas sociales, a la formación de nue- vuelta estudiantil a la huelga general en mayo. Es
vas fuerzas y nuevas formas de acción, renunciando posible que mañana el movimiento que tendrá su
a modos de pensamiento y expresión copiados bas- continuidad en la Universidad no encuentre una con-
tante pasivamente del movimiento obrero de finales junción de fuerzas tan favorable y que antes que
del siglo XIX y comienzos del XX? El movimiento uni- nada tenga que descubrir, teórica y prácticamente,
versitario americano, que cada vez tiene una rela- sus propias razones de ser. Durante esta fase de in-
ción más próxima con los movimientos y los proble- cubación el movimiento vivirá aislado, desacredita-
mas de hoy —-movimiento de los negros, desorga- do, pero sin dejar de desempeñar su papel de reve-
nización urbana, guerras o intervenciones imperialis- lador y de instrumento de reorganización del campo
tas—, se ha empeñado en la creación de fuerzas histórico y sus conflictos. A la múltiple riqueza de
sociales de oposición mucho más ricas de futuro. En mayo, generosamente dispersada, sucede la rígida
cambio, su capacidad para combatir políticamente austeridad del invierno. Es ahora cuando hay que
es mucho más débil que la del movimiento francés. correr el riesgo intelectual de ver en el desorden y
en el aparente retroceso la imagen quebrada que re-
Parece evidente la imposibilidad en que el movi- fleja los movimientos sociales de mañana. No se tra-
miento contestatario se encuentra para elegir bru- ta de ponerse a esperar un nuevo Mayo, cuyo fuego
talmente uno de estos dos caminos. Una elección ha alumbrado la cresta que separaba la vieja socie-
demasiado clara en una situación ambigua, de incer- dad francesa de sus nuevas formas de actividad, de
tidumbre política y transformación social a la vez, organización y de poder; es ahora, en las profundi-
puede conducir a nuevas formas de blanquismo o, dades de la nueva sociedad, cuando se prepara la
inversamente, a una acción crítica más afectiva o in- historia del mañana.
cluso más inteligente que políticamente eficaz.

Pero una tal complejidad y confusión, ¿no es propia IV. Intento de comparación internacional
precisamente de la sociedad francesa, lo bastante
modernizada ya como para estar obligada a plan- Antes de emprender directamente un análisis com-
tearse los problemas sociales de una sociedad post- pasado de los movimientos estudiantiles hay que
industrial y al mismo tiempo lo bastante arcaica aún abordar este análisis mediante la definición de algu-
como para tener que atacar las herencias, los obs- nas dimensiones del movimiento estudiantil y su si-
táculos y las coacciones situadas al nivel de los sis- tuación en la sociedad.
temas de autoridad, de organizado» y de decisión
tradicionales? Desde el punto de vista que aquí nos interesa pue-
den retenerse diversas variables, ya que se trata de
Es precisamente desde ese punto de vista desde el saber en qué condiciones las reivindicaciones estu-
que hay que considerar la desorganización aparente diantiles pueden poner en entredicho un adversario
y las crisis internas de un movimiento que no puede social y proponer un contramodelo de sociedad.
tener organización, ni programa, pero que plantea,
mediante sus propias condiciones, los problemas Por tanto, no tomo en consideración aquí lo que de-
esenciales de la sociedad. Se. acaba un momento fine a los estudiantes como categoría social. Y no

33
porque eso carezca de importancia, sino porque con quiridos, pero no puede dar forma a una acción
frecuencia y justamente se ha insistido en todas las transformadora de la sociedad.
razones que refuerzan la autonomía, es decir, el ais-
lamiento de esta categoría. El debilitamiento de la in- En los inicios de la industrialización (primeros dece-
fluencia familiar, la prolongación de los estudios, la nios del siglo XIX) existieron numerosos movimientos
formación de amplios campus o ciudades universita- obreros, de los ludditas a los canuts, que pusieron
rias, la importancia que tienen los jóvenes para un de manifiesto la revuelta de los oficios artesanales a
mercado de consumo que desea la rápida renova- los que la organización capitalista de la producción y
ción de los productos y las modas, contribuyen a el maquinismo herían de muerte; es históricamente
crear un medio que se define mucho menos que an- aceptable considerar a estos movimientos como el
tes por su papel profesional. Incluso puede llegarse origen del movimiento obrero; pero no es menos
a hablar de una subcultura estudiantil o una subcul- cierto que estos obreros-artesanos no supieron crear
tura de la juventud, y ciertos movimientos, en parti- por sí mismos el movimiento obrero y que se encon-
cular el de los provos holandeses y especialmente el traron en la misma situación que los campesinos,
de la juventud inglesa, aparecen en primer lugar cuya actividad económica y cuyo género de vida ha-
como la expresión de una ruptura entre la juventud y bían sido alterados por la industrialización y la urba-
la sociedad. Tales reacciones colectivas pueden nización.
considerarse como el grado cero del movimiento es-
tudiantil. Por el contrario, a partir del momento en La crisis de la mayoría de las universidades euro-
que se considera al estudiante en su situación pro- peas es también la crisis de una cultura y de una so-
fesional, en la universidad, puede investigarse en ciedad burguesas en que las barreras de clase son
qué condiciones la insatisfacción o la reivindicación difíciles de franquear, pero que se encuentran des-
se desarrollan o no como un conflicto social y una compuestas por el hecho de las transformaciones
acción política. sociales y ante todo por el crecimiento numérico de
los efectivos, la transformación de las salidas o la in-
En todos los países industrializados, en formas a fluencia de agentes de socialización e información
menudo comparables y cuya similitud está reforzada externos a la institución universitaria.
por la difusión internacional de gustos y modas, se
observan los mismos comportamientos particulares Alemania e Italia, mucho más que Francia, poseían,
de la juventud. Sin embargo, un movimiento social aún muy recientemente, una organización universita-
absorbe, por su parte, estos comportamientos en ria directamente heredada del siglo XIX y fundada
grados muy distintos y en formas muy diversas. Hay sobre poder del profesor titular de la cátedra, situa-
que esforzarse en comprender los determinantes de ción que en Francia sólo tiene equivalente en las fa-
esta absorción, de esta asimilación de un estado cul- cultades de medicina.
tural por una acción social.
Por encima de estas diferencias el conjunto de las
Probablemente no es casualidad que los países en universidades europeas puede ser considerado co-
que La cultura de la juventud tiene características mo arcaico, impermeable a la introducción de ense-
más acusadas también aquellos en que el movi- ñanzas, de relaciones sociales, de formas de orga-
miento estudiantil ha tenido hasta ahora menos im- nización que requieren a la vez sus propias condi-
portancia. Todo ocurre como si la misma situación ciones de existencia y la demanda social.
cultural recibiera en Inglaterra una fuerte expresión
cultural y diera origen a una débil acción social, Las universidades americanas, no sólo las de los
mientras que en Francia se manifestara mediante Estados Unidos, sino las grandes universidades lati-
una fuerte acción social y una débil invención cultu- noamericanas, de las que, sin embargo, se acos-
ral. La tipología que va a introducirse no apunta, por tumbra a hablar con desdén, son mucho más «abier-
tanto, a definir los diversos aspectos de la situación tas» y constituyen los principales centros de innova-
estudiantil, sino las condiciones de formación de un ción intelectual al mismo tiempo que organizaciones
movimiento estudiantil. capaces de transformar de forma casi continuada su
organización y su actividad.
a) El movimiento estudiantil no puede tener las mis-
mas orientaciones si se forma o no en un sistema Una institución universitaria puede ser de modelo
universitario arcaico, inadaptado. Por tanto, la prime- antiguo y, sin embargo, no estar gravemente inadap-
ra variable a considerar viene definida como arcaís- tada para la demanda, ya sea porque asegura sali-
mo-adaptación. Adelanto la hipótesis de que una ca- das profesionales sólidas o porque su acceso está
tegoría social ubicada en una situación de crisis po- protegido y la universidad goza de un alto prestigio.
drá rebelarse, dar lugar a una revuelta, o, por el con-
trario, replegarse en sus tradiciones e intereses ad- En cambio, no son las organizaciones más tradicio-
nales, sino aquellas sobre las que se ejerce un ma-

34
yor impulso las que corren el peligro de descompo- tización del movimiento, implica también un reforza-
nerse antes y, en consecuencia, de sumirse en un miento de las reacciones de crisis y revuelta, una
caos que absorbe el descontento en lugar de ayu- mayor fragilidad de la acción que oscila brutalmente
darle a transformarse en movimiento social. De la desde la acción política a una violencia que sólo tra-
misma manera, las industrias en crisis sufren revuel- duce la confusión de los más pequeños problemas
tas sociales o huelgas, pero rara vez son el punto de con los mayores, de los problemas más personales
partida de un movimiento obrero capacitado para con los más generales. Con frecuencia se ha seña-
una acción general. lado que en Francia, país de gran rigidez institucio-
nal, los más altos dirigentes del Estado veían llegar
Sólo allí donde las universidades tienen una cierta a sus despachos en la mayor confusión los proble-
modernidad —definida con relación al estado de la mas más limitados y las decisiones más importan-
sociedad— el movimiento estudiantil puede conver- tes, de manera que cuando el conflicto estalla nunca
tirse en elemento de un conflicto que afecte las se sabe en qué medida contesta estas grandes de-
orientaciones y formas del devenir social. cisiones o provienen de un «contencioso» multifor-
me que se ha convertido en insoportable por su
Volveremos más tarde a tratar el caso francés, que misma diversidad.
lleva consigo elementos de modernización aunque
no sea más que por la reciente introducción de una No se trata, por tanto, de un movimiento purificado
reforma que apunta a la separación de una élite que se encuentra lanzado a la acción política por la
preparada para la investigación y los futuros cuadros rigidez institucional, sino, al contrario, de un movi-
medios, particularmente profesores, llamados a se- miento complejo, cargado de afectividad y resenti-
guir un camino diferente. Pero las facultades de le- miento y, en consecuencia, de ideología. Movimiento
tras, centro del Movimiento de Mayo, estaban toda- sensible al conflicto, pronto a representarse a la so-
vía muy poco introducidas en el camino de la mo- ciedad dividida en campos hostiles, escéptico en
dernización. cuanto a las posibilidades de institucionalizar conflic-
tos que deben ser dirigidos abiertamente. En el lími-
b) Un movimiento formado en la Universidad en- te, la rigidez institucional conduce al motín o a la
cuentra en primer término frente a él autoridades guerra civil, dibuja al menos más claramente quié-
corporativas y administrativas que pueden ser o no nes son los adversarios. Esto es tanto más impor-
capaces de establecer negociaciones. Puede asegu- tante cuanto que la resistencia de los dirigentes a la
rarse que esta capacidad depende del sistema ad- negociación procede con frecuencia de que se con-
ministrativo, de la fuerte o débil autonomía de las sideran como los depositarios o los defensores de
universidades, pero la presión es frecuentemente tradiciones y principios. de una cierta idea de la-
tan brutal que la oleada barre las reglas instituciona- Universidad, y entonces ellos mismos se sitúan más
les y, en consecuencia, se manifiestan considera- allá de la institución al nivel de las fuerzas sociales
bles diferencias entre las universidades de un mismo generales, e incluso al nivel de la oposición entre el
país o entre las facultades de una misma universi- bien y el mal, la civilización y la barbarie.
dad. El ejemplo de París basta para demostrar lo di-
cho: aun cuando parecía que los decanos estaban c) La naturaleza de las instituciones no debe ser
desprovistos de cualquier poder de decisión real y confundida con la del poder político, es decir, con el
sólo podían ser lazos de unión entre el ministerio de grado se visibilidad y concentración del sistema de
Educación Nacional y su facultad, hubo que recono- decisión política. Lo que aquí se plantea no es la
cer la gran importancia de su función, la diversidad forma de la organización política, sino el grado de
de sus reacciones y la importancia que se derivaba correspondencia entre las fuerzas dominantes y el
de las consecuencias de éstas. De la misma mane- poder político. Es siempre insuficiente presentar el
ra, el papel del rector de la Universidad Técnica de poder estatal como la expresión política directa de
Berlín parece haber sido considerable. los intereses de una clase dominante; pueden dis-
tinguirse situaciones en que la tarea de transforma-
En los lugares donde el sistema organizativo es rígi- ción económica y social emprendida por una clase
da, incapacitado para la negociación, el movimiento dirigente recurre a un control político estricto y otras
de reivindicación o revuelta tiene más posibilidades en que, por el contrario, deja que subsista una gran
de atacar, más allá de la misma Universidad, al po- distancia entre la dominación social y el poder políti-
der social, mientras que en el caso inverso tiene co. La variable considerada aquí puede ser denomi-
más posibilidades de desarrollarse en el interior de nada como el grado de institucionalización del poder
la institución universitaria. político; éste es tanto más débil cuanto mayor sea la
correspondencia entre la organización estatal y el
No obstante, hay que añadir —observación que se poder económico.
aplica también al parágrafo siguiente— que la rigi-
dez institucional, al tiempo que puede facilitar la poli-

35
Una gran rigidez institucional puede ir asociada a un acuerdos, han conseguido una fuerte institucionali-
movimiento de transformación económica y cultural, zación de los conflictos de trabajo. En este país el
activado por un conjunto no concertado de fuerzas poder político es difuso, el papel de la élite propia-
dirigentes y que no toman la forma de élites políti- mente política es débil debido al hecho de la situa-
cas. Tal es, por ejemplo, el caso de Italia. A la inver- ción internacional de Alemania, a la potencia de las
sa, una gran autonomía universitaria puede ir aso- grandes empresas, a la asociación de los dos parti-
ciada a un sistema político en que el papel de la élite dos políticos principales en una coalición guberna-
dirigente es claramente visible, como en el caso de mental y al debilitamiento del papel personal del
México y otros países latinoamericanos y, en mi opi- canciller desde la época de Erhard.
nión, también en el caso de Japón.
Al tocar este punto tiende uno a recordar de nuevo
Cuando el movimiento estudiantil encuentra frente a las célebres frases de Marx sobre la Alemania de los
sí un poder político fuertemente constituido, ha de comienzos del siglo XIX. Todavía hoy las condiciones
lanzarse a una acción más directamente política, es son favorables para el desarrollo de una consciencia
decir, ha de atacar el sistema de poder. Aunque el teórica antes que para una acción práctica. Ni en los
Movimiento de Mayo en Francia se definió ante todo Estados Unidos, ni en Francia, ni en Italia se en-
como anticapitalista, en el momento más dramático cuentran dirigentes estudiantiles que posean la ma-
de su desarrollo atacó más al régimen gaullista que durez intelectual de un Dutschke o un Wolff. Es sólo
al poder económico de las grandes empresas y de en Alemania donde la influencia de un ideólogo —H.
sus agentes políticos. Marcuse— ha sido considerable, mientras que en
Francia, H. Lefebvre, que hubiera podido desempe-
Por el contrario, un sistema político más diversifica- ñar intelectualmente el mismo papel, no lo ha ejerci-
do, en el cual la autonomía y la cohesión de la élite do, al menos hasta el momento. (Adelanto aquí la
propiamente política es débil, tiende a producir un hipótesis de que en el período actual, Francia tiende
ataque al orden social más difuso, más cultural que a acercarse a la situación alemana de los años 65-
político. 67 por el hecho de la nueva autonomía de las uni-
versidades, la apuesta en práctica de sistemas de
A partir de estas proposiciones elementales puede burgaining y la reacción conservadora de la mayoría
intentarse analizar soluciones reales e incluso definir de los profesores.)
las modalidades de acción del movimiento estudian-
til en la situación actual. En primer lugar van a evo- Italia está en parte en una situación análoga, pero la
carse, por tanto, de manera relativamente sistemáti- mayor rigidez de los mecanismos institucionales lan-
ca, estas modalidades antes de reflexionar sobre los za al movimiento estudiantil hacia una acción más
problemas generales del movimiento estudiantil. amplia, conducida particularmente en dirección a las
fuerzas de apoyo, que son tanto el P.C.I.* como, sobre
Antes de continuar recordemos la tipología que aca- todo P.S.I.U.P.** Semipolitización limitada por la natura-
bamos de introducir: leza del poder político, por la extrema debilidad de la
élite propiamente política de este país.
Sistema institucional Organización universitaria
1) rígido: arcaica modernizante b) La situación italiana es, de alguna forma, intermedia
a) poder político concentrado Francia Checoslovaquia entre la alemana y la francesa. Ésta no tiene de común
b) poder político difuso Italia Columbia (USA) con la de Alemania más que el anarquismo de la situa-
2) flexible: ción universitaria. También se ha dicho, y hay que re-
a) poder político concentrado Japón México
cordarlo aquí, que la Universidad francesa estaba me-
b) poder político difuso Alemania Berkeley (USA)
nos instalada en una resistencia conservadora que
desorganizada e incluso sumergida por un crecimiento
a) Un caso extremo es aquel en que se encuentran
que no se acompañaba de ninguna verdadera trans-
reunidos los elementos que conducen a un fuerte formación organizativa. En definitiva, todo conducía al
bloqueo del movimiento, al estallido de una revuelta movimiento estudiantil francés a salir de la Universidad.
a la vez universitaria y global, decidida a destruir un Ha sido únicamente en Francia donde la revuelta estu-
sistema arcaico, pero incapaz de salir de la Univer- diantil ha podido provocar una huelga general obrera,
sidad y poner en marcha al conjunto de la sociedad. preparada en el curso de los dos años precedentes por
El caso de Alemania Federal es el más claro. huelgas violetas, por la política socialmente reacciona-
ria del gobierne (ataques contra la Seguridad Social,
El arcaísmo de la organización universitaria y de las congelación de los salarios reales, campaña de opinión
relaciones de autoridad en las facultades se encuen- sobre los sacrificos necesarios para asegurar la «com-
tra asociado a una cierta flexibilidad de los sistemas petitividad» de la industria francesa en el momento de
de negociación, en particular en la industria, donde
sindicatos potentes, a través de la cogestión u otros *
Partido Comunista Italiano
**
Partido Socialista Italiano de Unidad Proletaria. [T]

36
la supresión de los derechos de aduana en el seno del otras partes, la naturaleza de un poder social hasta
Mercado Común) y especialmente por la permanencia entonces cobijado tras las ilusiones tranquilizadoras
de una debilísima institucionalización de los conflictos de la modernización, la racionalización y el creci-
de trabajo y la fuerte influencia del partido comunista. miento.
La naturaleza del régimen gaullista ha producido simul- Todavía no se trata de un movimiento social autó-
táneamente una capacidad casi nula de negociación en nomo y plenamente desarrollado. Más que afirmar
la Universidad y la orientación del movimiento hacia un un «proyecto», pone de manifiesto contradicciones.
enfrentamiento directo con el poder político.
Provoca una crisis revolucionaria que es menos que
una revolución, pero más que una crisis de mutación
Recogiendo de nuevo los términos generales de nues-
tro análisis, diremos que el movimiento estudiantil fran-
y adaptación. También en este punto la continuidad
cés se ha mostrado más capacitado para definir a sus de la historia nacional es sorprendente. Es la lucha
adversarios y comprometerse en una acción de trans- contra el absolutismo la que ha provocado la forma
formación global de la sociedad que para definirse y revolucionaria del cambio social en Francia, la im-
organizarse a sí mismo. En efecto, no se apoya en la portancia de las orientaciones políticas e ideológicas
defensa de los intereses «modernos», en particular en de los movimientos cuya cabeza es más vigorosa y
la defensa de la educación contra el dominio de la tec- definida que la base.
nocracia o del poder político y económico en general,
sino antes que nada manifiesta las reacciones ante la En definitiva, la modernidad del movimiento no pue-
crisis de un sistema arcaico descompuesto por su pro- de oponerse simplemente al arcaísmo de las resis-
pio crecimiento material. tencias con las que ha chocado. Este arcaísmo ha
desempeñado el papel de un obstáculo que ha obli-
De aquí deriva la tensión e incluso la contradicción (cu- gado al movimiento a saltar más alto y más lejos, a
yo análisis es el tema central de mi libro sobre el Mo- revelar nuevos conflictos sociales, a salir más deli-
vimiento de Mayo), constantemente visible, entre un beradamente del limitado terreno de los problemas
movimiento revolucionario y reacciones de crisis. universitarios.
Situación bastante análoga a la de los comienzos del
Si no se quisiera ver en tales movimientos más que
movimiento obrero en Francia. Por esto he hablado de
una crisis inútil y lamentable se dejaría de lado lo
comunismo utópico a propósito del movimiento estu-
diantil, expresión paralela a la de socialismo utópico,
esencial, es decir, la entrada en la escena histórica
empleada en un sentido amplio para designar los mo- de un movimiento social de primera importancia, de
vimientos intelectuales y populares de 1830 a 1848, en modo revolucionario más que reivindicativo.
los cuales la fuerza de negación del orden social al
mismo tiempo que el proyecto político van por delante c) Si ahora se vuelve a tratar sobre las universidad»
de la formación de una fuerza de reivindicación profe- modernas, es decir, las que no están fundamental-
sional. Existen elementos comparables entre la situa- mente inadaptadas a la demanda social, pueden
ción francesa y la situación japonesa y, especialmente, oponerse dos situaciones extremas. La primera es la
la situación española. Pero en el primer caso el aisla- que maximaliza las posibilidades de un movimiento
miento del movimiento estudiantil es mucho mayor, propiamente universitario, porque el sistema institu-
mientras que en el segundo es mucho más acentuado cional es flexible y el poder político difuso. La fuerza
el arcaísmo universitario y las formas de control social del movimiento y su importancia no puede proceder
son tan efectivas que el movimiento español está a mi- en este caso de su acción política, sino, al contrario,
tad de camino entre el de los países industrializados y de la revuelta social que le anima. Es la situación del
el de los países subdesarrollados. movimiento americano, especialmente en Berkeley:
un movimiento centrado en los actores, mientras que
La importancia del movimiento francés viene dada por el movimiento francés está centrado en los objetivos.
los obstáculos institucionales y la centralización políti-
Esta diferencia aparece materialmente cuando se
ca, en una situación de transición más que de puro ar-
lleva a cabo una encuesta entre militantes estudian-
caísmo universitario, que ha lanzado hacia adelante
una revuelta que, en las otras situaciones evocadas
tiles. Un joven sociólogo americano que ha hecho la
hasta aquí, tiende a consumirse en sí misma. experiencia de este trabajo en los dos países, se ha
sorprendido por la insistencia con que los estudian-
Toda la paradoja del Movimiento de Mayo está en que, tes americanos hablan de sí mismos, de su historia
obligado por la búsqueda mítica de una fuerza revo- personal, de su proceso de radicalización, mientras
lucionaria-proletaria y por la lucha contra sistemas que los estudiantes franceses rehúsan hablar en es-
políticos e institucionales rígidos, ha hecho aparecer tos términos, ponerse a ellos mismos en considera-
fuerzas reivindicativas nuevas fuera de la Universi- ción, y sitúan la entrevista en un terreno directamen-
dad (técnicos y «profesionales» por una parte, jóve- te político.
nes obreros por otra) y ha revelado, más que en

37
El Movimiento de Mayo ha provocado en Francia Digamos con precisión que en este caso la revuelta
una crisis de régimen. El movimiento de Berkeley y estudiantil está más directamente ligada que en los
otras universidades ha desencadenado en los Esta- otros a la formación de una nueva élite dirigente o al
dos Unidos una crisis de conciencia, al tiempo que la menos a la lucha contra una élite industrializadora
expresión política seguía siendo relativamente débil. que se ha convertido en burocracia política y, en
Es incluso posible que la acción propiamente política consecuencia, en un freno para el desarrollo. En di-
contra la guerra de Vietnam no produzca la forma- versos grados, en los países del Este y de una for-
ción de un movimiento político duradero en los tér- ma particularmente clara en Checoeslovaquia, país
minos en que la provocó la análoga lucha llevada a en que el absurdo sistema staliniano se había hecho
cabo en Francia por el sindicalismo estudiantil contra insoportable por la desaparición de la reserva mano
la guerra de Argelia. El tema político está aún muy de obra campesina, el movimiento estudiantil no to-
débilmente ligado, al nivel de temática más que de la ma forma de un movimiento contra el orden social,
práctica, con una acción propiamente universitaria. sino de una acción que se emprende a la vez por la
El movimiento americano presenta muchos más pe- modernización económica y cultural y por la realiza-
ligros de quedarse en una revuelta cultural que su ción de sociedad socialista de la que se aleja el ré-
homólogo francés. E inversamente tiene mucha ma- gimen que pretende dirigirla.
yor capacidad para desarrollar una acción social
más inventiva y convertirse en uno de los elementos Algunos aspectos de los movimientos estudiantiles
de la formación de un movimiento —no forzosamen- latinoamericanos, y particularmente el caso mexi-
te unificado en su organización— de crítica funda- cano, pueden aproximarse a este tipo. También en
mental de la sociedad. Las difíciles relaciones del este caso se trata de una Universidad moderna —es
movimiento estudiantil y el movimiento negro me pa- decir, modernizante en el estado actual de la socie-
recen más cargadas de futuro que las incompren- dad— y de un sistema: político organizado en torno
siones del movimiento estudiantil y los sindicatos a un partido casi único; pero la Universidad dispone
obreros en Francia. en México de una verdadera autonomía que obliga
al movimiento estudiantil a desarrollarse, al tiempo
La situación americana evoca la del movimiento que en dirección a objetivos claramente políticos, en
obrero inglés, movimiento más fuerte en la base que un terreno específicamente universitario. La relación
en la dirección, apoyado en una fuerte conciencia con obreros y campesinos se hace en este caso ex-
del medio especifico, comprometido en negociacio- tremadamente difícil por el potente control ejercido
nes, capaz de encontrar diversos apoyos al nivel lo- sobre estas categorías sociales por las correas de
cal, pero capaz también de hacer estallar el carácter transmisión del P.R.I.*
limitado de un sistema político reducido a los whigs y
a los tories, a los demócratas y los republicanos, e Esta tipología no tiene una finalidad por sí misma.
incapaz de expresar las reivindicaciones de la nueva Es sólo una primera aproximación de tipo compara-
sociedad. tivo que toma en consideración la situación del mo-
vimiento estudiantil y sus problemas propios. Pero
Tendríamos que distinguir cuidadosamente —lo que las observaciones que se han hecho conducen tam-
no puede hacerse aquí— situaciones diversas en los bién a un análisis más elaborado, que apunta direc-
Estados Unidos; el origen de las principales varia- tamente a algunos de los problemas ya abordados
ciones proviene de la flexibilidad de las instituciones. en esta exposición. Pueden resumirse de la forma
El Berkeley de C. Kerr y la Columbia de G. Kirk es- siguiente. Se ha planteado teóricamente que un mo-
tán, desde este punto de vista, muy lejos uno de vimiento social era la expresión de un conflicto entre
otra, lo que puede explicar la mayor violencia del fuerzas sociales para lograr el control del cambio
movimiento de Columbia. social. En términos más analíticos es, por tanto, la
combinación de una defensa de los intereses pro-
De todas formas, hay que decir que el tipo del mo- pios de una unidad de acción —lo que llamaremos
vimiento estudiantil de Berkeley es más característi- un principio identidad, I—, la lucha contra un adver-
co de una sociedad en que generalmente las univer- sario social —principio de oposición, O— y la refe-
sidades tienen una capacidad bastante grande para rencia a una baza asociativa —principio de totalidad,
la negociación y la gestión de los conflictos. T.

d) Las universidades modernas ubicadas en socie- Existen movimientos rudimentarios que sólo poseen
dades en que es visible la concentración del poder uno de estos elementos: grupo de presión (I), de
político (y especialmente si su sistema institucional contestación (O) o doctrinal (T).
es rígido) son, en oposición a las universidades nor-
teamericanas, las que tienen más posibilidades para
formar un movimiento claramente político.
*
Partido Revolucionario Institucional. [T.]

38
Existen igualmente movimientos parciales, que pue- contenido, sino más profundamente por el estudio
den ser definidos como I-T, I-O u O-T y cuya defini- de las relaciones entre sus elementos.
ción más precisa sería inútil aquí.
Lo más sencillo es definir un movimiento por el ele-
Pero la cuestión que se plantea es la de saber si mento que desempeña el papel motor en él, que es-
existen movimientos sociales completos y concretos tá por delante de los otros.
que asocien de manera coherente los tres elemen-
tos que se han diferenciado. Así, en Checoslovaquia el elemento central es el O-
T, decir, la crítica del poder en nombre de un modelo
Me parece que la formación de tales movimientos desarrollo asociativo; en los Estados Unidos es el
supone un grado extremo de coherencia de la situa- elemento I-T, es decir, una revuelta contra el orden
ción social y, consecuentemente, un punto extremo social, centrada sobre el grupo; en Francia, en ma-
de institucionalización del conflicto en cuestión. Tal yo, es el elemento de lucha I-O el que arrastra a los
puede ser el caso de algunas sociedades como la otros. Cada vez se producen desequilibrios internos
sueca, sociedades en las cuales la potencia de los en el movimiento que provocan a su vez una pro-
acuerdos colectivos en la tradición de Saltsjöbaden, ducción de ideologías cuya función es afirmar una
juntamente con el funcionamiento regular de un sis- coherencia entre elementos en realidad no coheren-
tema parlamentario, aseguran una relación muy tes.
fuerte de los tres puntos cuya unión triangular consti-
tuye un movimiento social. A partir de aquí puede volverse al análisis de las si-
tuaciones.
Un sindicalismo como el de la central obrera sueca
puede entonces operar en nombre de intereses par- En una situación de crecimiento liberal en la que
ticulares, los de los asalariados, contra los de los pa- domine el ¡Enriqueceos!, de la monarquía de Julio o
tronos y en nombre del progreso económico y social. de la era victoriana, los conflictos entre fuerzas so-
ciales aparecen con retraso en relación con una
Quiere decirse con esto que las condiciones que po- reacción global frente a la sociedad y a la cultura.
sibilitan la realización del modelo teórico del movi- Por el contrario, en un tipo más dirigista del desarro-
miento social son también las que hacen que no llo en el que el papel del Estado es muy visible, es el
exista, hablando con precisión, movimiento social, elemento O-T el que toma delantera sobre los otros.
ya que el conflicto esa plenamente institucionaliza- Las condiciones que dan prioridad al elementó I-O,
do. es decir, al elemento más concretamente conflictivo,
son probablemente más difíciles de determinar y
Esta afirmación topa de nuevo con la observación pueden corresponder a una situación en la que se
más simple según la cual un movimiento social in- conjuguen el papel visible del Estado y un fuerte
venta o transforma una situación en la que opera y, crecimiento liberal, como en el caso de Francia.
por tanto, nunca puede ser enteramente «consciente
y organizado». Así, pues, en cada situación hay que partir de lo que
constituye el motor del movimiento para comprender
Un movimiento social es siempre desequilibrado: a la vez la acción de éste y las dificultades que en-
sus diversas dimensiones —I-T, I-O, O-T— no se cuentra en su propio seno.
corresponden perfectamente.
Señalemos de momento que esta sucesión analítica
En este punto hay que recordar la crítica de Lenin es completamente diferente de la (en nuestra opi-
contra el economicismo y el trade-unionismo y la nión muy criticable) que se plantea en principio un
oposición inversa realizada por Perlman entre la vo- modelo abstracto de cambio progresivo, controlado,
luntad de job control de los obreros y las orientacio- institucionalizado y que, por tanto, concibe los mo-
nes políticas dadas al sindicalismo por los intelectua- vimientos sociales únicamente como reacciones,
les. Tales observaciones pueden ser generalizadas signos de desorden y no agentes de transformación
y liberadas de su contenido ideológico; muestran social, ante los obstáculos que se oponen a este
que el no poner ser integrados y unificado está en la cambio progresivo.
naturaleza de los movimientos sociales.
Se podría objetar, en primer lugar, que los movi-
Más concretamente, como se ha dicho, la defensa mientos estudiantiles no son exclusivos de los sis-
profesional, la lucha social y el proyecto político es- temas institucionales más rígidos. Pero me parece
tán siempre más o menos disociados. Por tanto, la que una opinión tal confunde esencialmente dos ti-
diversidad de las situaciones consideradas no debe- pos de problemas: el funcionamiento del sistema so-
ría conducir sólo a distinguir movimientos por su cial y la incriminación de las orientaciones y del po-
der que caracterizan a una sociedad.

39
de haber saboteado su propia acción para instalar
Si nos situamos al nivel del funcionamiento de las un gobierno de unión de la izquierda.
instituciones puede decirse, en efecto, y de una ma-
nera que limita con la tautología, que su rigidez pro- El segundo hecho se manifiesta por el rápido paso
voca choques, revueltas, crisis. de una acción dirigida por grupos muy reducidos, a
los que frecuentemente se llama grupúsculos, a una
J. Pitts ha desarrollado brillantemente estos temas acción de masas; masas que sólo fueron moviliza-
con referencia a Francia cuyo autoritarismo tiene das por la represión de la policía y la crisis que si-
como contrapartida la comunidad delincuente y el guió.
escándalo, es bastante exacto al nivel de los com-
portamientos individuales o colectivos definidos por En el caso checoslovaco, la eficacia y la importancia
su ubicación en una organización. Pero hay que política del movimiento tienen como contrapartida no
añadir que es precisamente la naturaleza de las ins- sólo la incapacidad de definir un conflicto propia-
tituciones la que determina la importancia y la res- mente social, sino también la dificultad para dar a la
ponsabilidad política de las oposiciones al sistema revuelta cultural una gran potencia. El movimiento
social y cultural. Y al contrario, en una sociedad más estudiantil tiene el papel de un detonador político an-
descentralizada, más empírica, puede pensarse que tes que una gran capacidad de acción autónoma.
la oposición tiende a encerrarse en el retraimiento y
el apartamiento. En los lugares en que predomina el Finalmente, el movimiento de tipo americano, en el
elemento I-T, donde la revuelta cultural es más fuer- que la revuelta cultural está muy cargada de oposi-
te que el conflicto social, es más difícil que el recha- ción política, sigue siendo el más fácilmente ence-
zo de los valores y normas se convierta en movi- rrado en esta revuelta, al tiempo que tiene una gran
miento capaz de transformar el orden social. dificultad para encontrar tanto un contenido social
como objetivos politices.
En cambio, la rigidez institucional, aun cuando favo-
rece, como se ha dicho, una generalización de la Se podría añadir que un movimiento de tipo alemán,
temática reivindicativa y de los estados de descon- que es ante todo de revuelta y negación, fracasa en
tento, se desvía de una verdadera politización y, su intento por constituirse fuertemente a la vez en el
más que provocar un movimiento social, refleja una orden cultural, en el orden social y en el orden políti-
crisis. co, por lo que, consecuentemente, tiende a sustituir
una práctica decadente por una potente producción
Si se generalizan estas observaciones nos alejamos ideológica. Y esto porque el papel de la ideología es
de la simple construcción de una tipología, por la llenar las dimensiones débiles de un movimiento.
que se ha comenzado, para llegar a la idea siguien-
te. Los franceses han imaginado una utopía de auto-
gestión y espontaneísmo que «tapone» a la vez los
Cada uno de los tres tipos que acaban de ser defini- dos huecos de su movimiento: la organización pro-
dos por el predominio de una de las dimensiones del fesional y los objetivos políticos. Los checoslovacos
movimiento social ataca el orden social. Ninguno y los que se encuentra en una situación semejante
puede ser considerado como una pura reacción ante inventan una reconciliación del socialismo y la liber-
una situación de crisis. Todos llevan su acción más tad, que es más una construcción ideológica que un
allá de las reivindicaciones inmediatas; todos tratan programa político. Los estudiantes americanos re-
de tener una fuerza de contestación social y cultural, chazan globalmente su sociedad, lo cual les evita
en oposición a una regulación institucional del con- analizar los conflictos sociales y buscar formas de
flicto. Pero, al mismo tiempo, cada uno de estos ti- organización política. Pero estas debilidades y estas
pos está amenazado por una doble contradicción in- ideologías son precisamente el motor de los movi-
terna, la que opone su elemento fuerte a cada uno mientos. Sólo se reducirán en la medida en que los
de sus elementos débiles. nuevos conflictos sociales maduren, se organicen y,
en consecuencia, se institucionalicen.
En el caso francés, definido por la fuerza de la di-
mensión I-O, existen a la vez una debilidad política y La tarea principal de un estudio dinámico de los mo-
una débil participación de la base en el movimiento. vimientos es considerar las formas de esta transfor-
El primer hecho se clarifica desde el momento en mación progresiva de agitaciones desequilibradas,
que se escuchan las violentas discusiones que han contradictorias pero motoras, en fuerzas sociales or-
opuesto y oponen todavía a los estudiantes izquier- ganizadas, equilibradas, pero que han perdido su
distas con los responsables del partido comunista y capacidad de transformar el orden social.
de la C.G.T. Éstos hablan en términos de posibilidad
de solución política a la crisis y acusan a los enragés Un movimiento social no es una idea, ni un proyecto,
ni una doctrina. No opone a las contradicciones de

40
una sociedad la unidad de una solución racional y
equilibrada. Sólo doctrinarios utópicos se atreven a
crear dicho modelo de sociedad ideal. Un movimien-
to social sólo merece este nombre por las contradic-
ciones que lleva en su seno, por los desequilibrios
que lo empujan hacia adelante. Incluso cuando es
aparentemente consciente y organizado, sólo vive
por sus discordias y sus luchas internas. La mayor
debilidad de los movimientos estudiantiles de hoy es
la ilusión de poder vivir sus objetivos, de poder cons-
truir y consumar una antisociedad. La importancia
del Movimiento de Mayo no reside en absoluto en la
lírica ilusión de la Sorbona ocupada. Reside, por el
contrario, en el estudio de las contradicciones que
ha sido capaz de afirmar mediante su acción políti-
ca, contradicciones que oponen la intención política,
la lucha social y la revuelta cultural. Si el Movimiento
22 de Marzo estuvo en el corazón del movimiento
estudiantil francés es porque era libertario y socialis-
ta, porque representaba la unión y la contradicción
de la bandera roja y la bandera negra.

La historia de un movimiento social viene siempre


dada por un largo esfuerzo para superar contradic-
ciones internas y llegar de esta manera a la realiza-
ción y, por tanto, a la autodesaparición.

Nadie puede prever en qué medida y qué casos se-


rá destruido el movimiento estudiantil por sus pro-
blemas internos o los dominará con la fuerza sufi-
ciente para extender su acción y su influencia. Pero
puede decirse que la regla para medir este éxito o
este fracaso será la capacidad que el movimiento
estudiantil tenga para participar en una acción social
y política que desborde muy ampliamente la Univer-
sidad y asegure la convergencia de los estudiantes y
de otras categorías sociales contestatarias.

Quizás es por este punto por donde, debería co-


menzar hoy una comparación internacional. En lugar
de situar en el centro del análisis los aspectos gene-
rales de la situación estudiantil, debería darse pri-
macía al estudio de la formación —o de la no forma-
ción— de un movimiento social y, consecuentemen-
te con ello, considerar con la mayor atención el pa-
so, deseado por los propios movimiento estudianti-
les, de la revuelta universitaria a combates más ge-
nerales emprendidos en alianza con otras fuerzas
sociales.

TOMADO DE:
TOURAINE, Alain, La sociedad post-industrial, Barcelona,
Ariel, 1973.

41