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DISEÑO DE UNA METODOLOGÍA INCLUYENTE PARA LA POBLACIÓN DE

INFANTES CON SÍNDROME DE ASPERGER: CASO UNICO

ESTUDIANTE:

YARILENE ASCANIO SÁNCHEZ.

Director

*Me falta el nombre del tutor.

UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO.

FACULTAD DE EDUCACIÓN.

PROGRAMA DE LICENCIATURA EN EDUCACIÓN ESPECIAL

BARRANQUILLA-ATLANTICO

2018-2
1. INTRODUCCION

El Síndrome de Asperger (SA) es un desorden neurobiológico que se manifiesta desde el


nacimiento. Se caracteriza por dificultades en el desarrollo social y comunicativo, así como por
la presencia de comportamientos estereotipados y repetitivos Establecer la mejor escala para
evaluar el Espectro Autista o los trastornos generalizados del desarrollo (donde se incluye el
Síndrome de Asperger) es una tarea difícil. La variedad de instrumentos que pueden ser usados
por el profesional clínico, también puede afectar negativamente la realidad del paciente; por esto,
es importante conocer las escalas de tamizaje existentes para orientar la toma de decisiones a la
hora de emitir un concepto, pero el ejercicio final depende de la experticia del profesional clínico
y sus conocimientos, ya que no hay un instrumento estándar para clasificar y determinar la
presencia o ausencia de esta condición (Carpenter, 2012).

Por otro lado, con el paradigma de educación Incluyente e insertante, se ha logrado que muchos
niños y niñas con condiciones personales y culturales diversas se encuentren en las aulas. Tal es
el caso de la población con síndrome de Asperger (SA.), población que en su mayoría logra
funcionar cognitivamente en el aula regular; pero con evidente incapacidad para comprender el
sentido e intencionalidad de la comunicación social, lo cual, según plantean Stainback, S. y
Stainback, W. (2014), debe entenderse como una discapacidad social. Tomando como referencia
que la inclusión educativa se fundamenta en el derecho de las personas a educarse por encima de
las particularidades personales o culturales, y que la escuela es solo una parte de la sociedad y a
su vez reflejo de esta, se tiene claridad de que este microsistema debe lograr formas cada vez
más Incluyente e insertantes de tratar las diferencias aceptándolas y atendiéndolas.

Es así como el problema de investigación que se convoca se orienta a entender el proceso de


inclusión educativa, en el aula regular de una Institución Educativa de Carácter público
Colombiano, ubicada en Cereté, Córdoba, de una niña con síndrome de Asperger. Mismo que
sustenta el objetivo general: analizar el proceso de inclusión educativa para determinar acciones
concretas que se puedan introducir a la realidad del aula regular, a fin de que la persona con esta
discapacidad pueda tener un mayor y mejor aprendizaje con más éxito. Para abordarlo se
trabajará con un estudio de caso.
2. INFORMACIÓN GENERAL DEL PROYECTO (TÍTULO).

2.1. DISEÑO DE UNA METODOLOGÍA INCLUYENTE E INSERTANTE PARA LA


POBLACIÓN DE INFANTES CON SÍNDROME DE ASPERGER: CASO DE UNA NIÑA
CON ESTE SÍNDROME..

2.3. PALABRAS CLAVE

Síndrome de Asperger, Educación Incluyente e insertante, Métodos de Aprendizaje,


discapacidad social, Institución Educativa, Metodología.
3. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

La educación es un derecho y como tal los niños, niñas y adolescentes deben practicarlo en

igualdad de condiciones. Por tal razón, desde hace aproximadamente treinta años, se viene

trabajando arduamente en el establecimiento de convenios y legislaciones que inviten a trabajar

en la tarea de evitar la segregación y la discriminación en todas sus manifestaciones y que

comprometan a los estados que aceptaron estos compromisos. Dentro de este marco se encuentra

lucha contra la discriminación por discapacidad. El paradigma de la educación Incluyente e

insertante surge como respuesta a las limitaciones de la educación tradicional, así como a las

insuficiencias resultantes de esta, por medio de la cual se evidenció una brecha entre la población

infantil estimada como “normal” y otra considerada “especial”. Dicha separación procedía,

principalmente, de la incapacidad del sistema educativo para atender y respetar las

particularidades educativas de sus estudiantes, más que de la imposibilidad de que ambas

poblaciones compartieran el mismo centro educativo y las mismas oportunidades. Por medio de

la educación Incluyente e insertante se aboga por un sistema único en el que todo niño y niña

reciba una educación acorde con sus necesidades educativas, la cual, en algunos casos, puede ser

diferente. Existen convenios y declaraciones internacionales como el Pacto Internacional de

Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre los Derechos del Niño; la

Declaración de Salamanca; la Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales:

Acceso y Calidad en 1994 y la Convención sobre los Derechos de las Personas con

Discapacidad, más reciente, la cual establece la obligación de que los países aseguren

inclusividad en el sistema educativo (Muñoz, 2017).


Cuando el alumno con SA llega al mundo escolar ha de enfrentarse a dos desafíos

simultáneos: por un lado, la entrada en una nueva etapa evolutiva, la adolescencia, y por el otro,

el tránsito de la Educación Primaria a la Secundaria. Todo esto va a suponer una gran cantidad de

cambios que podrían crear inmensas dificultades en el alumno con SA. si no se manejan de

forma apropiada: mayor número de profesores y de asignaturas, más cambios de aula, mayor

volumen de tareas escolares para casa, exigencia de un mayor nivel de autonomía al alumno,

mayor nivel de abstracción, menor atención individualizada. A pesar de que el adolescente con

SA. es capaz, en un gran número de casos, de seguir el currículo ordinario, gracias a su adecuado

nivel de desarrollo intelectual y lingüístico, ocurre con frecuencia que los alumnos con SA.

presentan fracaso escolar. Incluso, en muchas ocasiones, las excesivas demandas en el plano

social y académico pueden llevar a la aparición de diversas alteraciones emocionales y

comportamentales, irritabilidad, ansiedad, depresión o absentismo. Por estos motivos, es

necesario anticiparse a la aparición de estos problemas y favorecer, en la medida de lo posible, su

integración en el mundo escolar.

4. JUSTIFICACION

El análisis de la evolución y desarrollo de la Educación Especial es un recurso metodológico

que favorece un acercamiento a las fuentes teóricas y prácticas de nuestro ámbito de

conocimiento. Las reformas educativas que se han ido desarrollando, dirigidas a las personas con

discapacitadas, así como otras muchas reformas sociales, forman parte de un complejo

interactivo entre varias dimensiones de la sociedad.

Hoy en día, la educación para las personas con discapacidades se reconoce como un derecho

en muchos países y está pasando de ser una noción a ser una práctica. (Hegarty, 1994; OCDE,
1994). Como futuros maestros, debemos de darnos cuenta que en nuestras aulas nos encontramos

con una gran diversidad de alumnos que son únicos e irrepetibles, que tienen distintas

capacidades, intereses, circunstancias familiares, motivaciones…, diferencias que aún son más

notables en los alumnos que presentan Trastorno de Espectro Autista. Por este motivo, es

obligación de la escuela ofrecer las estrategias oportunas para que estas diferencias no se

conviertan en motivo de desigualdad entre los alumnos.

El estudio de las necesidades educativas de las personas con graves trastornos del desarrollo

(autistas y psicóticos) y con problemas de comunicación, sigue generando, permanentemente,

una gran cantidad de interrogantes, trabajos, reflexiones e investigaciones. Además, las teorías

sobre su intervención psicoeducativa han ido evolucionando paulatinamente, acorde con las

corrientes psicológicas y pedagógicas, centrándose bien en el sujeto específicamente bien en el

entorno como contexto de aprendizaje, o en ambos. Estas ganas de investigar y saber más sobre

el tema, unido al aumento de niños/as con Espectro Autista en las aulas y la consiguiente

necesidad, por parte de las administraciones, de la creación de aulas específicas para estos

alumnos en determinados centros escolares junto con la creación de distintas órdenes que las

regulan para poner en común una misma metodología, es lo que ha provocado en mí el deseo de

reflexionar más sobre este tema y sobre todo centrarse en conocer más de cerca las

características de estos alumnos y más de concretamente de aquellos que tienen el Síndrome de

Asperger. La concepción de este intento de investigación es ir más allá de una simple aportación

de información sobre el tema sino que sirviera para hacer cambiar la mentalidad de algunos

profesionales de la educación en la forma de enseñar en el aula partiendo de una propuesta de

intervención psicopedagógica en el aula y que pudiera generalizarse a todos los demás para

favorecer en gran medida los aprendizajes de todos nuestros alumnos.


.5. OBJETIVOS

5.1 OBJETIVO GENERAL

Diseñar una propuesta de intervención educativa para los alumnos con Síndrome

Asperger en el aula de Educación infantil, para de esta forma trabajar en la educación

incluyente e insertante y fortalecerla.

5.2 OBJETIVOS ESPECIFICOS

Describir las características definitorias de los alumnos con Trastorno de Espectro

Autista, más concretamente en el Síndrome de Asperger.

Definir los criterios de diagnóstico y los rasgos clínicos del Síndrome de Asperger.

Describir los requisitos para una buena intervención en alumnos con Espectro Autista.

Resaltar la importancia de la etapa de educación infantil y primaria en estos alumnos.

Resaltar la importancia del papel de la familia en alumnos diagnosticados con este

síndrome.

Elaborar pautas de intervención para poner en práctica en el aula de educación infantil.

6. MARCO REFERENCIAL.

A continuación encontraremos una serie de antecedentes internaciones, nacionales y locales que

nos ayudaran a tener mas conocimiento del tema tratado.


6.1 Antecedentes.

6.1.1 Una mirada Internacional.

Recordemos que el término “síndrome de Asperger” sirve hoy en día para definir al grupo de

trastornos que se caracterizan clínicamente por dificultades en el inicio y mantenimiento de

relaciones interpersonales, y por una serie de síntomas variados cuyo común denominador es la

rigidez, la necesidad de invariancia, y la repetición; todo ello en personas que no muestran una

significativa discapacidad intelectual asociada, y con presentación sintomática ya desde los

primeros años del neurodesarrollo. En el mundo han existido múltiples casos, algunos con más

trascendencia que otros, acá se tomará aquellos casos existentes en las escuelas y colegios,

mostrando así el enfoque pedagógico de este intento de investigación.

En mayo del 2017, salió a la luz un caso especial sucedido en Argentina: Un grupo de madres

celebró la decisión de un colegio de haber sacado a un menor del curso que sufre esta especie de

autismo. Pensaron que el hecho pasaría desapercibido, pero generó una ola de indignación. En

esos días, un grupo de madres decidieron no enviar más a sus hijos de cuarto grado al colegio

San Antonio de Padua, en Argentina, hasta que la institución no expulsara a un niño con el

síndrome de asperger. Ante la presión de las familias, el colegio cambió al pequeño de curso.

Pensaron que el hecho no tendría mucha importancia. Pero no fue así.

Días después se conoció una conversación en la que algunas madres celebraron la decisión de

las directivas del colegio, manifestaciones que hicieron a través de un grupo de Whatsapp. “Al

fin una buena noticia”, decía una mujer llamada Viviana quien a su mensaje agregó un gran

número de emojis de celebración: Caras felices, aplausos, campanas y botellas de champagne.

Otras respondieron con frases como “Ya era hora de que se hagan valer los derechos del niño

para 35 y no para uno solo!”. “Ojalá sea una buena noticia para ese nené y una buena noticia para
todos los que peleamos para que nuestros hijos tengan una primaria como se merecen”. “Qué

bueno para los chicos, que puedan trabajar y estar tranquilos”. “Un alivio para los nuestros”.

Siguiendo, Rosaura Gómez, la tía del menor, compartió la historia en su cuenta de Facebook y

además publicó las imágenes de la conversación de este grupo de mujeres. “Las mamás de los

compañeritos hacían paro: no llevaban a sus hijos hasta que no sacaran a mi sobrino del colegio;

eso no pasó pero lo cambiaron al otro 4°. Se supone que es un colegio religioso y esta fue la

reacción de las mamás al enterarse”, escribió. La publicación se viralizó y fueron miles las

personas que mostraron su indignación con el colegio como con las madres que promovían la

discriminación del menor. El diario El Clarín de Argentina contactó a Paola Giaco, la madre del

pequeño, para que contara su versión de la historia: “ver lo que escribieron las madres me generó

angustia y vergüenza ajena. Pedí una reunión con la directora de la escuela para que me ponga

por escrito por qué cambiaron a mi hijo de sección. Verbalmente me dijo que lo hacía para

‘aliviar al curso’. Una de las madres del grupo no estaba de acuerdo con lo que se decía en el

grupo así que le envió imágenes de esa conversación a Paola, quien no hacía parte del chat desde

segundo grado pues ya habían dicho algo acerca de su hijo que la lastimó y prefirió salirse. “En

ese contexto, me anunciaron el cambio a 4° B. Yo firmé y cuando llegué a mi casa me di cuenta

de que quería tener los motivos por escrito, por eso volví a pedir una reunión con la directora. Mi

hijo está angustiado. Le costó mucho tener un grupo de amigos y no quiere perder lo que

consiguió. Lo charló con la psicóloga, pero no es un cambio fácil para él”, agregó la mamá que

resaltó que “durante el año lo suspendieron en varias ocasiones. Lo sancionan por sus crisis,

cuando son características del Asperger” (Clarín, 2017). De acuerdo con este primer caso,

quiénes sufren ese síndrome, y quienes lo padecen suelen ser vulnerables al acoso escolar, ya que

no comprenden las reglas implícitas de los juegos y pueden ser engañados fácilmente por su
ingenuidad o credulidad. Esta situación puede agravarse porque muchos de ellos no le cuentan a

nadie que son víctimas de abusos o de burlas de sus compañeros. Sin embargo, la solución no es

aislarlos, pues la inclusión implica todo lo contrario. Es decir, la capacidad de la institución, de la

familia, y de la sociedad de ser capaces de convivir con el que es diferente y darle las

herramientas necesarias para que pueda ejercer sus derechos, tales como la educación.

Otro antecedente en esta investigación es el caso de un niño Español, José, tiene 12 años, y es

un niño que tiene Síndrome de Asperger. Estudia 1º de la ESO, en un centro ordinario. Le gustan

mucho los animales, y le encantaría ir a visitar Bioparc de Valencia. José tiene dificultades a la

hora de enfrentarse a acontecimientos sociales relevantes, como las celebraciones de

cumpleaños. Siente que no encaja dentro del grupo, y se enfada porque no quiere acudir a este

tipo de eventos. En la mayoría de las ocasiones, no asiste. Se queda en casa jugando a la play o a

los juegos del ordenador. Cuando no le queda otro remedio que participar, lo hace como mejor

sabe. Se aísla del grupo y empieza a jugar sólo. No quiere colaborar en las dinámicas de otras

personas, porque no tiene interés ni motivación hacia ellas. Sus padres están muy preocupados,

ya que quieren que su hijo tenga amigos, juegue y se relacione con su grupo de iguales. Tienen

miedo, porque en algún momento puede aparecer algún tipo de maltrato por parte de sus

compañeros (ya sea físico o psicológico). Por este motivo, es imprescindible actuar para prevenir

su aparición, y para favorecer la interacción social con su entorno. A José le gustan los animales,

y la naturaleza en general. Además, le encantan los juegos de ordenador o de la play, siempre

relacionados con guerras. En este caso, la enseñanza que se le está impartiendo a José, es

marginal, es del mismo trato que un niño sano. No es lo más adecuado, por qué acá presentase

discriminación. (TEA Asperger, 2018).


Un último caso a nivel internacional, es el de un niño Sueco llamado Arnau. Arnau es un

adolescente con un coeficiente intelectual adecuado para su edad, pero presenta dificultades

importantes a la hora de relacionarse con la gente y a la hora de entender las convenciones

sociales. Esto hace que Arnau sea propenso a desarrollar problemas afectivos ya que no sabe

cómo hacer amigos y mantenerlos, incluso ha sufrido bullying en el papasadoEl instituto Sueco

de Transtorno de Espectro Intelectual es quien tiene a cargo este caso, ellos durante las sesiones

utilizan metodologías cognitivo-conductuales. Analizan las conductas, las creencias y los

pensamientos que puedan ser disfuncionales y se practican habilidades cognitivas y sociales

nuevas. También se trabajan con técnicas de control emocional, control de la ansiedad, juego de

rol, etc. Estas técnicas se trabajan a través del diálogo y con actividades acompañadas de apoyos

visuales, facilitando así las estrategias y los recursos prácticos (por ejemplo, termómetros de

emociones o auto reguladores, mapas conceptuales…). Arnau también presenta dificultades de

aprendizaje escolar como consecuencia de su manera particular de procesar la información y de

la inadecuación de las metodologías didácticas a sus necesidades y características. Nuestro papel

en esta área es asesorar al centro educativo y a los profesionales que trabajan con él sobre

metodologías y recursos para mejorar su rendimiento escolar. Por último, el instituto se reune

periódicamente con los padres para dar consejos, asesoramiento y apoyo sobre el desarrollo de

Arnau y sobre posibles retos que se van presentando, ya sea en casa como en su entorno social

(EASI, 2017).
6.1.2 Una contextualización nacional.

El Asperger, pese a ser conocido como el síndrome invisible, tiene muchos rostros. Uno de

ellos es Julio Manuel Benavides, un joven bogotano de 23 años, que superó las dificultades de

aislamiento y rechazo de algunos de sus compañeros del colegio y otros círculos sociales, y hoy

se encuentra en quinto semestre de ingeniería de sistemas. El síndrome de Asperger es un subtipo

de autismo, que se ubica dentro de los trastornos generalizados del desarrollo y que cumple

ciertas características, especialmente la necesidad de aislamiento social e i e interés temporal por

un tema específico, entre otras condiciones que pueden variar de acuerdo con el paciente. En el

caso de Benavides su meta, pese al síndrome, es clara: terminar su carrera y viajar a Alemania

para seguir estudiando. Además, está convencido de que “todo hay que hacerlo con amor y al

servicio de los demás, o si no, se corre el riesgo de fracasar en la vida”. Este joven tuvo un

diagnóstico tardío del Asperger, como ha sucedido en muchos casos, pues en Colombia aún no

se tienen claras las características de esta afección. Por tal razón, el médico Andrés Naranjo,

próximo a graduarse como especialista en neuropediatría de la Universidad Nacional, realizó su

trabajo de grado acerca de este síndrome. Naranjo hizo sus estudios con base en un grupo de 20

niños con Asperger. Su finalidad consistía en identificar nuevas características que permitieran

detectar el síndrome a tiempo para iniciar un tratamiento con las familias de los menores. A raíz

de este estudio y de la cercanía con los padres de los niños que tuvo Naranjo, nació la Asociación

Asperger Colombia (a la que pertenece el joven Julio Benavides), liderada por Nancy Virgües,

madre de un niño de 10 años que padece el síndrome. Con el impulso del médico Naranjo, de los

neuropediatras Adolfo Álvarez y Álvaro Izquierdo, y del especialista en psiquiatría infantil,

Rafael Vásquez (profesor de la Universidad Nacional), quienes acompañaron a Naranjo en la


investigación, hoy Virgües tiene consolidada una asociación de 90 personas en promedio (niños

y adultos con Asperger). (Naranjo, 2016).

“Hay muchos niños en Colombia con el síndrome, cuyos padres no saben que lo padecen, en

especial en los estratos más bajos. Allí es cuando incurren en el maltrato de los menores, pues

piensan que su actitud de aislamiento o llanto repentino es sólo grosería. Nosotros también

queremos pedir el apoyo del Gobierno para que puedan ir a una escuela sin sufrir rechazo”.

(Barragán, 2016) Juan Pablo Martínez, el hijo de Barragán, tiene 16 años y le descubrieron

Asperger desde los primeros meses de vida. Él es conciente de que padece el síndrome. Sin

embargo, su mamá le ha ayudado a superar muchas de las situaciones difíciles que ha enfrentado.

Martínez es un apasionado por el periodismo y la historia. Es capaz de memorizar en pocos

minutos una biografía completa de un personaje histórico, como lo hizo el día de la muerte de

Alfonso López Michelsen, y tiene claro que admira a Simón Bolívar por ser el héroe de la

Independencia.

Los niños con Asperger suelen ser muy sensibles con respecto al tratamiento que les dan los

adultos. En algunas etapas lloran constantemente, sin ninguna razón. En otras ocasiones, se

aíslan por completo de las personas, tienden a obstinarse en un solo camino para ejecutar

acciones y se apasionan por un tema en particular.

En la mayoría de los casos, el síndrome se ha detectado porque los papás, en los primeros

meses de vida de sus bebés, empiezan a notar conductas anormales: el niño no los mira a los ojos

e interactúa poco con ellos. O como afirmó Marta Pulido: “Porque el corazón de uno como

mamá le avisa que algo está mal con su hijo”. Sin embargo, en el caso de Pulido, una querida

caleña, tuvieron que pasar 12 años para saber con certeza que Jairo David Soriano, su hijo, tenía
Asperger. “El pediatra decía que no veía ningún problema. Que debíamos esperar. Lo llevamos a

un fonoaudiólogo y a varios médicos, sin ningún resultado”, comentó Jairo Soriano, padre del

niño. Finalmente, un día fue Pulido, quien buscando una información en Internet, se encontró

con la descripción del síndrome y vio que su hijo compartía varias de las características allí

descritas. Fue así como recurrió al médico y le contó sobre lo que había averiguado, para

constatar que el niño sufría este síndrome. “El problema principal que existe es la detección

tardía de la enfermedad, pues, por lo general se identifica con otras causas, ya que hay una

concepción errada de asociar el Asperger con el retardo mental, el cual no existe en este subtipo

de autismo. Si el Asperger se detectara a tiempo se ahorraría mucho camino de sufrimiento a los

niños y a los padres” (Naranjo, 2017).

6.2 Síndrome de Asperger.

6.2.1 Definición.

El síndrome de Asperger es el término utilizado para describir la parte más moderada y con

mayor grado de funcionamiento de lo que se conoce normalmente como el espectro de los

Trastornos Generalizados del Desarrollo o Espectro Autista. El síndrome de Asperger, es un

trastorno del desarrollo cerebral, donde interactúan causas genéticas y ambientales para dar lugar

a un anómalo funcionamiento del sistema nervioso central. No se sabe exactamente cuál es el

problema, y muchas causas distintas pueden dar lugar a la aparición de comportamientos

autistas, pero cada vez parece más claro que hay dificultades en el desarrollo y funcionamiento

de las conexiones entre neuronas que producen un procesamiento de la información

cualitativamente distinto. La maduración y conformación del cerebro parecen alteradas, se


producen de forma irregular y a destiempo a veces, con un inicio de los problemas

probablemente ya en el primer-segundo trimestre de la vida intrauterina.

En cuanto a historia se refiere el termino síndrome de Asperger fue utilizado por primera vez

por Lorna wing en el año de 1981 en reconocimiento al trabajo previo de Hans Asperger el cual

ya habría escrito sobre este síndrome en 1943, según Mauer Stephen (2016), el Síndrome de

Asperger (también llamado Trastorno de Asperger) es un tipo relativamente nuevo de trastorno

del desarrollo. Aunque un pediatra vienés, Hans Asperger, fue el primero en los años 40 en

describir con gran exactitud a un grupo de niños con estos rasgos clínicos, el Síndrome de

Asperger (SA) fue “oficialmente” reconocido por primera vez en el Manual Estadístico de

Diagnóstico de Trastornos Mentales en su cuarta edición en 1994 (DSM-IV).

Al igual que las demás condiciones registradas en dicho espectro, se cree que el SA

representa un trastorno del desarrollo con base neurológica, de causa desconocida en la mayoría

de los casos, en el cual existen anormalidades en tres amplios aspectos del desarrollo: conexiones

y habilidades sociales, uso del lenguaje con fines comunicativos y ciertas características de

comportamiento y de estilo relacionadas con rasgos repetitivos, así como una limitada pero

intensa gama de intereses. Éste representa la parte de espectro continuo de los Trastornos

Generalizados del Desarrollo que se caracteriza por mayores habilidades cognitivas (C.I por lo

menos normales, e incluso en los niveles más altos) y por un nivel de lenguaje más cercano a la

normalidad, en comparación con otras trastornos del espectro. De hecho, la presencia de

habilidades del lenguaje básicas normales se considera hoy en día uno de los criterios para el

diagnóstico del SA, aunque existan casi siempre algunas dificultades más sutiles en lo que se

refiere al lenguaje pragmático-social. Algunos investigadores como Mauer, Lorna Wing y Olga

gomez consideran que la relativa fortaleza en estas dos áreas es lo que distingue el Sindrome de
Asperger de otras formas de autismo y permiten establecer un mejor pronóstico en el caso de

Sindrome de Asperger.

6.2.2 Criterio Clínico.

Gilbert (2014) lo describe, la marca distintiva más obvia del Síndrome de Asperger y la

característica que hace a estos niños tan únicos y fascinantes, son sus áreas de “especial interés”,

tan peculiares e idiosincráticas. En el Sindrome de Asperger los intereses se centran más a

menudo en áreas intelectuales específicas. Con frecuencia, estos niños muestran un interés

obsesivo en áreas tales como las matemáticas, los aspectos científicos, la lectura (algunos tienen

una historia de hiperlexia- lectura mecánica a una edad precoz), o algunos aspectos de historia o

geografía, queriendo aprender todo lo posible sobre el tema en cuestión y sacarlo a colación en

conversaciones o actividades de juego libre. Algunos niños, de edad tan temprana como 3 años,

parecen darse cuenta de cosas tan poco usuales como el camino que se toma en un viaje en

coche. Algunas veces, las áreas fascinantes representan exageraciones de intereses comunes en

los niños de nuestra cultura, tales como Los Padrinos Mágicos, leones, etc… muchos niños, sus

áreas de interés preferente cambian con el tiempo, reemplazándose una preocupación por otra.

Sin embargo, en algunos niños sus intereses pueden permanecer hasta la edad adulta. De hecho,

la mayoría de los niños con Síndrome de Asperger expresan un deseo de adaptarse socialmente y

tener amigos, por lo menos a partir del momento en que van a la escuela. A menudo se sienten

profundamente frustrados y desilusionados por sus dificultades sociales. Su problema no es tanto

una falta de interacción como una falta de efectividad para establecer interacciones. Gilbert

(2014), ha descrito esto como un “trastorno de empatía”, es decir, la falta de habilidad para

“leer” de modo efectivo las necesidades y perspectivas de los demás y responder a éstas de un
modo apropiado. Aunque las habilidades del lenguaje “normales” son un rasgo que diferencia a

Sindrome de Asperger de otras formas de autismo.

6.3 Intervención adecuada para infantes con Sindrome de Asperger

Según Gómez Olga (2012) los requisitos que hay que tener en cuenta para la buena

intervención en alumnos con SA son los siguientes:

 Conocer las características psicológicas del autismo.

 Que la intervención sea lo más temprana posible.

 Que se emplee una metodología y técnicas específicas de enseñanza basándonos en el

 desarrollo evolutivo.

 Que haya una programación basada en una evaluación inicial.

 Que favorezca la integración en la sociedad.

 Que el centro esté sensibilizado y sea favorecedor a la integración

 Que el alumnado no autista esté concienciado y conozca el trastorno.

 Que implique a la familia.

6.4 Primera infancia

La infancia suele ser una etapa relativamente dorada para las personas con Sindrome de

Asperger. A diferencia de lo que sucederá unos pocos años más tarde- en la pre adolescencia y la

adolescencia-, en estos primeros años de vida los niños con SA suelen disfrutar de un relativo

bienestar. Sus intereses, su peculiar modo de comportarse y su deseo de preservar su soledad

todavía no han colisionado con los intereses de sus compañeros y de la vida en sociedad. Así, los

primeros años de la niñez permiten que pasen desapercibidas, determinadas actuaciones que con
el trascurso del tiempo pasarán a ser extrañas e incomprendidas, en el mejor de los casos, y de

blanco de burlas en el peor. El exceso de sinceridad, la incompetencia para desentrañar las reglas

implícitas en las interacciones sociales, los intereses restringidos, la inflexibilidad mental y

comportamental, o la ausencia de recursos para socializar, todavía no se han manifestado con

toda su dureza y quedan camuflados entre las características y el desarrollo evolutivo de cada

niño. Estas son algunas razones por las cuales muchos niños con SA todavía no han recibido un

diagnóstico en la etapa de Educación Infantil y Primaria. Aunque para entonces los padres y

profesores ya han comenzado a percibir que determinadas habilidades y dificultades parecen

anómalas, todavía no han llegado a considerar la necesidad de recurrir a un profesional que

ayude al niño a solventarlas. Hasta hace muy poco tiempo, esta situación de desconcierto,

asociada a la falta de diagnóstico, podía prolongarse hasta la edad adulta. Afortunadamente, y

gracias a la labor divulgativa y formativa de algunos padres y profesionales, esto ha comenzado a

cambiar, y el síndrome se detecta a edades cada vez más tempranas, lo que sin duda mejorará la

comprensión del individuo acerca de sí mismo y la del entorno. En síntesis, los niños con SA

suelen disfrutar en estos primeros años de vida de una pequeña tregua que sólo volverán a

recuperar, en algunos casos, en la edad adulta. Las características que tienen los primeros años de

la infancia constituyen, en un primer momento, un entorno en el que las personas con SA pueden

desenvolverse en condiciones bastante semejantes a las que poseen sus iguales. Los juegos, casi

siempre en paralelo o cooperativos, permiten que la persona con SA pueda elegir entre participar,

sin mostrar excesiva torpeza, o mantenerse al margen sin llamar demasiado la atención,

disfrutando de su soledad. Del mismo modo, las interacciones sociales todavía no han alcanzado

la complejidad que poco a poco irán adquiriendo, por lo que el niño con SA todavía puede ser un

compañero relativamente eficaz. En la Educación Primaria, no obstante, toda la tranquilidad


previa irá danto paso a una nueva situación en la que las dificultades y las limitaciones serán

cada año más evidentes y por estos motivos es de suma importancia que durante este tiempo se

realice una intervención flexible del personal especializado que asesora al propio profesorado,

personal de apoyo tanto en el aula como fuera de ella, de colaboración del resto de profesorado

de centro y de continuas reuniones para trabajar en quipo existiendo una estrecha colaboración y

comunicación entre las distintas personas implicadas en la educación del niño con Síndrome de

Asperger.

6.5 Influencia de la Familia en Estudiantes con Síndrome de Asperger.

Es de suma importancia destacar el papel esencial que ejerce la familia sobre la educación de

cualquier alumno y en especial, en alumnos que presentan algún tipo de dificultad ya que su

papel va a ser crucial para su futura evolución y desarrollo. A continuación, y sin obviar las

dificultades a las que se enfrentan las familiar de personas con SA, se desarrollará algunas claves

que pueden ayudar a entender la problemática específica a las que se enfrentan las familias a los

largo del ciclo vital de sus hijos como desarrollan el Equipo Deletrea (Equipo Asesor Técnico de

Asperger en España), en su guía teórica y práctica haciendo referencia sobre todo a tres

momentos críticos

Descubrimiento y detección del síndrome.

Aunque algunas familias son conscientes de que a sus hijos les ocurre “algo”, en la mayoría de

los casos es la escuela la que da la voz de alarma, generando una situación de incertidumbre. El

desarrollo aparentemente normal durante los primeros años de vida y el desconocimiento de

muchos profesionales, puede llevar a una interpretación errónea de esas conductas

entendiéndolas como un problema coyuntural que tiene que ver con causas emocionales (mala

adaptación a la escuela o trauma por una hospitalización) y con “modos de educar” más que con
una alteración del desarrollo. El Síndrome de Asperger es una alteración que se hace más

evidente sobre los 3 a 5 años de edad, existiendo un desarrollo aparentemente normal durante

los primeros años de vida, por lo que para las familias resulta difícil asumir que su hijo pueda

presentar una alteración del desarrollo que le acompañará toda su vida. En la mayoría de los

casos de Síndrome Asperger los síntomas suelen acompañarse de un buen potencial cognitivo y

con capacidades excepcionales en algunas áreas, factores que dificultan la interpretación de los

síntomas de forma global: “es un niño muy independiente, al que no le gusta jugar con otros

niños, algo maniático pero es que es muy listo, ha aprendido a leer solo”. Las familias es esta

etapa suelen experimentar un sentimiento de culpa, que en algunos casos persiste hasta que

encuentran profesionales que les ayuden a interpretar las conductas de sus hijos.

Diagnóstico clínico del síndrome.

Muchas de las familias de personas con AS describen su experiencia para recibir un

diagnóstico como una auténtica “peregrinación” por centros de salud (psiquiatría, neurología,

pediatría), distintos profesionales de la educación y la psicología. Cuando reciben un

diagnóstico, éste refleja, en la mayoría de los casos, una parcialidad del cuadro. Los más

comunes suelen ser Déficit de Atención/Hiperactividad o Trastorno de Conducta; en ocasiones se

recomienda medicación produciéndose mejoras poco significativas si estos tratamientos no se

complementan con terapias cognitivo-conductuales. Aunque este síndrome es cada vez más

conocido en nuestro país, todavía existe “un vacío informativo” entre muchos profesionales de la

educación y de la salud.

Post-diagnostico.

Una vez que la familia tiene un diagnóstico, que generalmente no suele acompañarse de

orientaciones y asesoramiento, comienza “la batalla de la información”. Recopilan información


de diferentes medios y se ven en la necesidad de convertirse en autodidactas, ya que en la mayor

parte de los casos existe poco apoyo profesional especializado. Esto provoca que los padres

deban enfrentarse durante la infancia y la adolescencia a sistemas educativos poco flexibles y

menos sensibles a las características de sus hijos, psicólogos que abordan la problemática desde

un enfoque inadecuado, escasa comprensión por parte de algunos familiares y pocos recursos de

ocio adaptados. Por otra parte, a medida que los chicos van creciendo sus desafíos se relacionan

con la escasa supervisión individualizada para aquellos que acceden a la universidad y las pocas

ofertas de empleo con apoyos.

Convivencia en el núcleo familiar después del diagnóstico.

Bajo el punto de vista de los padres la convivencia en general es difícil e influyen varios

factores. El conjunto de dificultades que va encontrando la persona con SA a lo largo de su vida

va dejando un camino de frustraciones, confusión, baja autoestima y alteraciones a todos los

miembros de la familia. Pueden llegar a ser muy absorbentes con respecto a los padres, quitando

tiempo para la atención a los hermanos, la vida de pareja, el ocio familiar o la proyección

profesional de los padres. Las dificultades en teoría de la mente hacen que a veces puedan

parecer egoístas, con tendencia a imponer sus deseos sobre los del resto de la familia.

6.6Educación Incluyente y papel del docente en el SA.

El empleo de una intervención educativa correcta para el desarrollo integral del alumnado es

fundamental, como ya se ha mencionado anteriormente. Así pues, es necesario proporcionar un

conjunto de estrategias que tengan como base la inclusión, donde la igualdad supere a la

diferencia y ésta sea vista como algo positivo y enriquecedor para todos los componentes de la

educación.
Ante esto, cabe destacar que cada alumno posee sus peculiaridades y por tanto no existe un

único patrón de actuación para dar una respuesta educativa a un alumno con SA, las estrategias y

herramientas empleadas tendrán que ser ajustadas y actualizadas a través del trabajo y la

observación de cada uno de los casos. (Parrilla, 2002, pp. 11-29) Ante esta situación, la inclusión

de un niño con SA en un aula ordinaria puede resultar más compleja dando lugar a un

sentimiento de frustración y angustia para el docente, puesto que a menudo sienten que nadan en

mar abierto. Así lo expone Susana Rodríguez (citado en Rangel, 2017) la experiencia de

inclusión genera en el docente momentos de frustración, impotencia, ansiedad y sentimientos de

culpa, al observar que en las evaluaciones no se obtienen los resultados esperados y tampoco

evolución en el niño, ante esto no saben cómo actuar. Por otra parte, otra de las reacciones o

sentimientos que puede generar el trabajo del docente con este alumnado es la oportunidad de

crecer, aprender y evolucionar como profesional viendo esta tarea como un reto personal y por

tanto positiva. En síntesis, queda reflejado el peso tan importante que tiene la actitud docente

ante este tipo de alumnado para poder alcanzar el éxito en el desarrollo personal y social tanto

dentro como fuera del aula así lo expone Tortosa (citado en Rangel, 2017) “el control adecuado

del medio para producir aprendizaje es actualmente el recurso esencial, y bastan pequeñas

desviaciones en la conducta del docente para que se produzcan graves perturbaciones en el

aprendizaje del niño autista”.

La mejor manera de ofrecer una educación de calidad a un niño con Síndrome de Asperger y

en consecuencia conseguir el funcionamiento adecuado dentro del proceso educativo, es

conociendo sus características y a partir del conocimiento de estas elaborar una serie de

estrategias educativas, realizando un trabajo individualizado adaptándose a sus necesidades. De

acuerdo con esto, es necesario seleccionar serie de pautas fundamentales a la hora de intervenir
con este tipo de alumnado. Siguiendo a Zardaín y Trelles (2009) he seleccionado las siguientes

estrategias educativas como las más relevantes:

- Apoyar los mensajes hablados con apuntes en la pizarra de forma visual: deberes para hacer en

casa o en el aula, fechas de exámenes, esquemas de la lección a explicar cada día….

- Enseñarle pautas que debe realizar cuando no ha comprendido algo mediante un apoyo visual

que tenga siempre presente en el aula (nota plastificada)

- Emplear frases cortas y directas evitando dobles sentidos, ironías, metáforas o frases hechas.

Para finalizar este apartado, hay que mencionar además la idea de trabajar en cooperación, no

solo con los padres sino también con los compañeros del centro. El hecho de trabajar en equipo

con el resto de componentes que forman un centro, resulta positivo para la profesionalidad y

evolución del docente. Puesto que, la acción de compartir, sugerir y comparar puede dar lugar a

ideas realmente buenas para el trabajo con alumnos con SA. Tal y como dice Handal (citado en

López, 2007) el trabajo, se hace siempre mejor cuando tomamos ideas, sugerencias,

recomendaciones e incluso material procedente de nuestros colegas, ya que “dos cabezas piensan

mejor que una”. Trabajando de esta forma, el sentimiento de frustración anteriormente

mencionado podría verse rebajado al tener un apoyo dentro del centro, consiguiendo a su vez un

docente comprensivo y flexible ante las dificultades mostradas, respondiendo ante estas de forma

afectiva reforzando y valorando sus progresos como algo positivo

8. BIBLIOGRAFÍA.

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