Está en la página 1de 54

ENRIQUE CORTAZAR

J_JAVIDA ESCRIBE
CON MALA
ORTOGRAFIA
et~
ENRIQUE CORTAZAR

¿y-(?
~ ?/ =.
Y\ =>:
V7 .~1 .';<>
' ~
·_J
- ~\ ~

Nace en Chihuahua (1944).


·/y "!,./
Estudia leyes en la Universidad
Autónoma de Chihuahua, Ma-
~ ., <,
y
,~~¿
estría en Vaciladas y algo de li-
teratura en Harvard donde fue
~C') p~s1a
alumno de Octavio Paz; estudió
su doctorado en literatura his- / (AV{
panoamericana y española en la
Universidad de Nuevo México
donde fue alumno de Angel
González. Se atrevió a publicar
~y
algunas ocurrencias en Diana

v./
LA VIDA ESCRIBE
CON MALA ORTOGRAFÍA

ENRIQUE CORTAZAR

¡: ~ ~J

(1D
EDICIONES DE CULTURA POPULAR
Para Ángel González
José Emilio Pacheco
y José Luis Cuevas

Diseño de la portada: José González V.


Portada e ilustraciones: José Luis Cuevas
También para mi hijo Enrique
Mecanografía de originales: Marcela Hernández Soltero
Producción editorial: Tipografía, Diseño e Impresión,
S.A. de C.V.

Qué alegría, vivir


sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
DR e Ediciones de Cultura Popular, S.A. me está viviendo.
Balderas 49, centro
Tel. 510 10 06 Pedro Salinas.
ISBN-968-407-010-1

Impreso y hecho en México


PRÓLOGO CONTRA LOS PRÓLod¡0s

No sé por qué Enrique Cortaza~ insiste en que sus


libros lleven prólogo. Más inescr~table me resulta el
que en esta ocasión me lo haya pedido a mí. Los libros
se hunden o se defienden ellos so/os y, al margen de
/as alabanzas o dicterios que haya suscitado, deben
justificar su existencia ante cada lectora y cada lector.
El prólogo se vuelve una envoltura, cada vez menos de-
corativa, cuyo destino inmediato es el basurero. Nace
muerto. No es una "antigüedad" sino una antigualla.

Como decte Pedro Hernández tireñe, "no soy ene-


migo de los géneros". Nada tengol~contra los prólogos
si se refieren a obras colectivas, a~tores muertos o de
otra lengua. Pero abomino del pr*loguillo condescen-
die.n.te.}.'rl. '7 com.prom.iso en qu.e.u.n.figu.rón.de las let.ra..s.
se atribuye una excelencia que n die le ha otorgado y
dice dos o tres vaguedades pet rnalistas sobre un
escritor joven quien, mediante eete baile de quince
años, es presentado en sociedad (iteraría.

La comparación no es elegan~e pero tampoco ine-


xacta. Este tipo de prólogos por fortuna en total descré-
dito y cada vez más escasos no pertenecen a las pági-
nas literarias sino a la sección de sociales. No son críti-
ca sino formas vergonzantes de publicidad. Perdieron
su rea/o supuesta dignidad ensayística y ahora son co-
merciales más o menos disfrazados. Se llaman solapas
aunque por regla general salen anónimamente. en la
contraportada. Su vocabulario es de copywriter, no de
escritor. Anuncian la novela más sensacional de esta
semana y el más bel!o libro de versos que se ha escrito
nunca en la colonia Narvarte.
7
11
111

Así pues, confío en que Enrique Cortazar renunciará


La poetización de/país es un hecho irreversible. Es
pronto a esta inercia. No le hace falta para nada. Lo
tan nuevo que todavía no sabemos cómo enfrentarlo.
apoyan sus poemas y no lo que alguien pueda decir de
Sus consecuencias positivas son innumerables y se
sus poemas. Cada libro suyo ha meloreao al anterior
encuentran a Ja vista. Entre las negativas figura la cir-
dentro de lo que ya podemos reconocer como su propia
cunstancia de que cada vez resulta' más difícil para un
voz. Una voz dialogante que indaga en el mundo y en sí
joven poeta sobresalir entre sus congéneres. Uno ja-
mismo y vuelve de sus expediciones con imágenes, pu-
más podría estar al tanto aunque n~ tuviera que ganar-
lidas como un espejo, en que podemos reconocernos.
se Ja vida y contase con una beca ekclusivamente para
leer los nuevos libros y las nuevas revistas que brotan
como suele decirse, de costa a cpsta, de frontera a
frontera, a lo largo y a lo ancho de México.
i
Si no fuera un lugar común, me gustaría decir que
Enrique Cortazar escribe y vive la poesía. La vive no co- 1

mo /os que creen que para ser poetas es necesario Enrique Cortazar ha tenido suerte, Otras Cosas y el
disfrazarse de tales en sus actos cotidianos; sino por- Otoño, su segundo libro, fue pubticedo en 1979 por
que en buena parte, en torno de él, Ciudad Juárez se ha "Diana" y goza de una distribución Incompereb!e con la
convertido en uno de los centros importantes de la lite- limitadísima que suele tanto restringir el acceso a la
ratura mexicana. En estos años Cortazar ha sido uno de poesía. Esperemos que esta oportunidad haya en-
esos grandes animadores a quienes debemos el feliz contrado correspondencia en las ventas, Enrique Corta-
derrocamiento del D.F. como centro devorador de to- zar es un poeta limpio, directo, claro pero no es un
das las actividades artísticas nacionales. poeta fácil. Sus versos no se entregan al primer golpe
de vista. Exigen de nosotros esa disponibilidad comu-
nicante en Jacual las potencialidades que yacen, negro
sobre blanco, en las líneas impresas reciben su carga
eléctrica, se llenan de sonido y ~entido para que la
Se hizo justicia y se invirtieron los papeles: ahora
poesía suceda, para que se establer· ca el vínculo entre
tos capitalinos somos tos provincianos. Ante la ca- quien escribía y quien esta leyendo actualizando en un
tástrofe urbana más terrible que ha conocido el plane- presente perpetuo signos pretérito , reinventándolos.
ta, y en proceso de empeoramiento acelerado, ya nadie
puede ufanarse de vivir /a ciudad, sino resignarse amo-
verse tan sólo en el mismo sector que es su barrio, su
aldea ruidosa y ruinosa, su gueto indeseable y contami-
nado. Si uno se queda en el D.F. y no sale a les que to-
davía son ciudades, ya no puede decir que sabe algo de
lo que está pasando en Ja poesía y la literatura
mexicana.
8
9
IV

Muchas cosas puede decirse de La vida escribe con


mala ortografía. Insistir por ejemplo en que Enrique k1--~.
Cortazar es ante todo un poeta de amor. Pero así volve-
mos a la inquina contra los prólogos: esas palabras
describen ciertamente a Cortazarpero también pueden
aplicarse sin alteraciones a Catulo, Garcilaso o a
Bécquer.

Para qué imponer autoritariamente una manera de


leerlo que es sólo una de las muchas respuestas po-
sibles a esta tercera e intensa proposición de Cortazar.
No me interesa "consagrar" a nadie y estoy más para
recibirlos que para dar consejos. Sí me solidarizo, en
cambio, y del modo más humilde y fraterna/, con la acti-
vidad de los nuevos poetas como Enrique Cortezer. Ya
quienes deseen escuchar/o y escucharme les diré una
sola palabra: Léanlo.

José Emilio Pachaco.


México, D.F., mayo de 1980

10
APUNTES PE DICIEMBRE
1

Para Arturo Alcalde


y Berta Lujan
Llueve

Lenta la lluvia
encanece esta tarde de octubre.
La ciudad más envejecida
a estas horas se ha ido.
Sólo el ácido. del insomnio ronda la casa
buscando una ventana entreabierta
una hendidura
por donde entrar. a perseguirnos·
en este abismo circular
del silencio. . .
,)

15
__ ,.....__.._______________ -----------

--------- •...
---------+-------;---------

Recuerdos
Casi la noche
Los días saben a patio de invierno
-ruido de expectros La tarde desciende,
que golpean en la sombra. se ahonda
La memoria se puebla de pétalos grises en una estación distante,
como flores apagadas. los pájaros
El viento deposita octubre en el follaje huyen entre la lejanía y noviembre.
dispersa a la mañana Aquí, adentro, ·
y pacta el escenario con la tarde. hay rumores añejos
El mes se refugia al pie de la esperanza -viejas palabras
y nosotros nos quedamos sentados que la abuela decía
al fondo del pasillo al poner, uno a uno
observando parpadear el árbol cada plato en la mesa.
solitario de la esquina, En un momento
allí nuestros recuerdos un poco más cansados no quedará
mastican su hambre de palabras. sino un paisaje
de vacío y ausencia.
A lo lejos
la iglesia contempla
ser contemplada
y aquí un olor a ropero abierto
inunda la casa.

16
l7
Bajo la lluvia Pensando

Hoy no es posible: Otoñeció el verano


El ayer invade los cuartos )_
-crepúsculo caído en la ventana.
y un trozo de mis días Vocablos heridos vagan por mi mente
está al borde del vacío. y el viento se puebla de asperezas.
Sólo tengo una 'puerta Refugiado en la tarde y sus papeles
con la cerradura descompuesta atravieso aliento y pulso
y la tarde que sabe hacia el recuerdo,
a huérfano en la lluvia. recorro este miedo salpicado con mis dudas.
Me paro en la banqueta (Afuera hace frío).
y me veo desde mi cuarto, Salgo en busca de instantes y miradas
preguntándome a mí mismo: para traerlos por la noche a la casa
¿Quién será ése, allí, bajo la lluvia? pensando a cada paso
qué rituales inventar.

18
19
Paseo El patio

En este silencio
La calle en que las horas se agolpan
-vitral y joyería
parpadea entre las discusiones de .la lluvia. vacías 'i solitarias
La tarde se derrumba atravieso
en golondrinas y frescura. en alguna de mis muertes
Los pasos encontrándose a sí mismos el desierto en que la nada naufragó.
despiertan el sueño medular No es sólo esta infinitud
de las baldosas. lo que me clava sus espinas,
El viento es el recuerdo acumulado,
-mar seco- la circular insistencia de las horas,
golpea con su agua invisible el íntimo sabor de las mentiras
este rostro que humedecido de recuerdos lo que provoca
carnina por septiembre. un ácido derrumbe en las entrañas.
Algo así
como entrar de golpe al invierno del patio
-ahora empequeñecido y seco-
en el que de niños 1
solíamos jugar.

20 21
Presencias
Hay horas 1

La mirada opaca y tantos años Hay horas en que con extraña )actitud
desdibujan el paisaje en los cristales.
Afuera en las calles
ciertos grises se acumulan
y algunos aromas nos asedian.
l
se recuestan los edificios de la tarde Horas en que los más viejos
sobre los brazos del invierno. entran en repentinas agonías
En los patios de la noche y los más jóvenes
un silencio largo a falta de otros incentivos
-sirena enmudecida- se masturban junto al verano
habla de octubres y cansancio. en la soledad apacible y morada
El tedio se reparte por los lechos de los desvanes y las tapias.
destituye el calendario de la risa Hay horas cargadas de sopor ,
y hace su refugio en las miradas... en que la calle se hace más ajena
y algo apenas perceptible
.. se apodera de la endeble brisa
y resulta más difícil saber qué pasará,
horas en que una neutralidad casi hueca
nos retiene cautivos
en la siesta o en el bar.

23

~¿
Hasta que algún día Hoy me encuentro

La vida nos marca poco a poco Hoy me encuentro con que la ciudad
1

Nos va dando credenciales ya no existe, ·


recetas y diplomas, es como uno de esos sueños
hasta que algún día evidentes y claros
envejecidos de tanta disidencia acumulada que al despertar nos sorprenden
nos hace responsables con nuestra pijama azul
de nuestra cara. y en la cama.
No sé por qué mecanismo secret
la realidad me ha jugado esta broma,
y ahora que salí a la calle
-ella o yo-
eramos irreconocibles

24 25
·- /·-···· .•... ~-·· _.... ··-··

Exilio Anoche

Para Juan Armando Epple Llegué tarde.


La noche yacía
en su claustro de inmensidad.
Si este ir y venir Mi casa estaba
del miedo a los parques en medio del invierno.
tuviera algún sentido... Había una luz desvelada
Pero nada; que olvidé apagar.
aquí la soledad únicamente Al abrir la puerta
-acorde diluido- ví cómo el silencio se movía en los cuartos
nos entrega su gris destierro. llenándolos de soledad.
Horas en que salimos Como se desangra un moribundo!
a verificar nuestra nostalgia en la madrugada de un hospital
en una ciudad que nunca será nuestra. así me quedé dormido.

26 27
Morir Equidistante

Es quedarse mirando fijamente Equidistante


alguna duda. a las. noches y a la ira.
Es atravezar miedo y carne Náufrago de la pena
en unaráfaga de luces. en la íntima nausea
Es amnesia total que nos dejará del no haber palabras.
para siempre en el vacío. (El mes me duele
Es borrar edificios, cuentos, sueños, como acunar
sólo, después, el negro de la pizarra. en mis brazos
(Puede ser que morir sea también un hijo ciego.)
enterarnos de golpe
de todo y para siempre).

28 29
Desde que ... Irnos

Desde que salimos a la vida Así nos vamos cada instante; !

nos invitan a los mejores, cementerios. partimos para siempre


Gota a gota el dolor nos va ganando y volvemos eternamente
hasta que un mal día somos ya setenta años a lo que fue:
cargando la intemperie Tiempo reducido a algunas palabras
casi sin palabras, amarillos, desteñidos, a algunas terquedades.
casas deshabitadas, Al irnos sabemos que seremos otros
en ruinas, y qué nada será lo mismo
cayendo lentamente conscientes al fin i
del otro lado de la tarde. de que realmente nunca volveremos
(La vejez es un viaje hacía nosotros mismos y que las cosas que dejamos
del que nunca regresamos). estarán impregnadas de vacíos.

30 31
1"'·1; ...J!lll'!'"1··
!¡ ~b
'~
i il~l 1

í 1.····¡·¡~ '.

~.·.•.5.·~.·.~i.1

~
i
pi~.; Morir Fui
h!#
~1~
¡~¡
~j . Fui el amante de mezclilla
¡~,¡ Como caernos de ninguna parte
'"
al sinsentido y plazas
o al silencio en el atardecer de los pueblos.
(si es que hay silencio). Ahora soy el hijo único
Como ir confundiéndonos de las estatuas que merodean .
entre palabras rotas por los vientos,
y ruinas de bondad. el' abogado necio
.Como perder la costumbre de nosotros. que envejece a fuerza de imaginar mentiras
y no cobrar un céntimo.
Soy el invitado perpetuo
de un solo teatro
donde representan una sola obra
habitado sólo por las ratas
que se comen entre sí
• a falta de butacas, tapetes,
telones, maquillaje ...

33
32
~---·---'""-"'"'"""''""·""""""'-'··"'""""'·'"'-"'"'

Partimos Notas para una autobiografía


en tercera persona
Cruzamos pueblos
en medio de la noche Se lo llevaron una madrugada
llevando a cuestas con la voz callada entre los labios,
nuestras sombras. calle arriba
Los ruidos y las risas donde silencio y alba se confunden,
salían de las casas, Nadie fue testigo del infortunio 1

subiendo a los silencios que significó arrancarlo


entre el frío de agonizantes callejones, en el.preciso momento de la ausencia,
o simplemente ni hubo luz, muros o límites
danzaban con el eco. que marcaran el ámbito breve de lsu vida.
Partimos Ahora sólo nos queda el recuerd
como turistas que se iban de su terca soledad
dejando algo de sus manos de sus deseos caídos
en las calles y los bares. de su presencia de vivo ausente
Polvo y madrugada acercándose lento
caminaron por los barrios. al desamparo de una muerte insegura,
imprecisa,
vertical. ..

34 35
Hablo Naufrago

Hablo desde la tarde El día cae fatigado en el invierno


y sus metales cansados. deja segundos en vilo
Escribo desde el hombre que llega -memoria en $ubterráneos
con el gesto prestado, y paredes-
desdibujándose. y se lleva
Canto desde este vacío -marea de tri*es tedfos-
que se colma de sofocante placer. una inmensa nave, de sueños.
Me pronuncio con el temor (Este día
que está al borde de cada paso, en que el recuerdo pesa
desde el grito sin vida naufrago en el silencio).
que es este presente.
Hablo desde este patíbulo
que es noche de invierno y memoria,
desde el adelanto de agonía
que significa el recuerdo,
desde el derrumbe
que es este naufragio
de mirara hacía dentro de mí mismo.

36 37
____________________________ ,,.,,,,~,,.-

Una vida Medio día en Urique

Le ofrecieron El ir y venir de viento


eslabones, acaricia la luz
un matrimonio cristiano, ·que silenciosa desde temprano
pero el abrió salió a la calle.
la ventana, A lo lejos
bebió vasos de vino las aves
en ciudades lejanas, descascaradas, encendidas
comió solo en muchas fondas de pueblo, quiebran la quietud
tomó el café frío de las madrugadas del mediodía
en mercados, en burdeles y en plazas, contra los indiferentes muros
conoció vientos del vacío.
de inviernos remotos, Las casas
se despidió muchas veces reposan
a la orilla del alba, su pesada digestión de adobes
caminó por calles ajenas, junto al río.
dejó trozos de sí mismo
en celdas sombrías
y simplemente
en una tarde de octubre
con la distancia metida en el alma
se sento a morir
en un parque.

38 39
'¡' 1

Agua y Viento Agosto

Vuelan peces Agosto recorre los callejones .


arrogantes y marciales, dejando un olor a sauce y lluvia'
-Enredadera··de luz los recuerdos
calidoscopio se nos vuelven pájaros o dioses.
y viento húmedo- Hay un sentimiento a pan recién servido
es el día profundo de los mares: y las voces que llegan a los cuartos
Hormigueo de polvo acuático, son cantos apenas inventados.
anfiteatro de quietud, Todo es inédito:
pesado silencio en hondos países rumorosos. El día que va enpequeñeciéndos
Arriba y también el cuadro que dibujar] el agua,
en la húmeda noche azul de agosto la luz de la tarde
pasan nadando unas águilas y los cristales de la ventana
hacia las cavernas de la tarde. en el cansado espejo
que yace en la pared.

40 41
Mi Casa Agonia clara

Aquí es mf casa La mañana estuvo incierta


donde los meses todo el día.
-artífices de nuestras arrugas- Giraba un rumor de fría insistencia.
enmarcan al otoño Aunque todos estuvieramos vivos
que insiste en no morir del todo nadie pasaba por mi ventana.
recostado al pie del álamo. Allí en ese encierro de paredes
Aquí vivo entre y papeles
la desesperación me hice más difuso
y mis maletas. hasta que un silencio
-viento que mece los árboles
Mi escritorio contra el atardecer-
mis papeles se interpuso entre mi pena y yo.
y algún rincón Viajando por mis huesos,
-callado asueto de polvo y tarde-« oscureciéndome a cada paso,
me entregan me supe agonía clara
el único recuerdo en un día empecinadamente grts.
que prevalece
aquel con el que noche a noche
dibujo la ciudad prestada
que aún no conozco.

El invierno llega con su esencia vacía


a la noche de mi cuarto.
Salgo por las calles,
compro algún periódico
y envuelto en distancias
regreso
como siempre
al cementerio de verdades
que es mi casa.

42 43
Escribo

Escribo desde el dolor


de este invierno cansado.
Escribo con el pulso y la tarde
con mis pasos y el alba.
Escribo atrapado en el destierro
de la soledad y el insomnio
y desde mis intenciones más tensas.
Escribo también porque sí
porque hay razón y no,
porque se fue Jorge
y mi hijo se cae
porque Don Pepe ya no está
¿Qué voy a hacer?
Escribo, no más .....

44
La vida escribe con mala ortografía

Y rrente a cuáles cosas, de


repente dejarás, en silencio
una sonrisa?

Carlos Pellicer

Para Sara Lagijera


Sigo solo

Nunca he estado tan cerca d~ mí


como esta noche.

Carlos Pellicer.

No pido permisos.
La vida escribe
con mala ortografía
-luces que se opacan
en la humedad de los sueños.
Esa medida estancada en sus linderos
habla con ausencias,
todo fue así:
ganas vacías
retraso sin cita
incendios en ruinas
y tú,
sabia de oscuridad
repartiéndote
como péndulo descompuesto,
caíste en la destitución
de las semillas y el alba,
por eso aquí dejo
este poema
que otros azares inconclusos
sabrán finalizar,
mientras sigo buscando
en los cajones
algo de olvido.

49
Recuerdos Viernes, el viento

De tus costumbres Hoy el viento de viernes


guardo algunas; me ha visto distinto
el silencio opaco hoy las distancias son otras.
de tus tardes Hoy
un gesto fugitivo el hoy
quizás una sonrisa religiosa se deshoja
tus ganas abiertas quebranto alegre
-vino de los vientos (aquel viejo huracán en nuestra tráquea).
con su arrogancia vieja- Hoy no sé qué será
Y aquel adiós jueves en lunes
que dejaste tirado o domingo borracho.
en nuestra casa Tal vez
el día que no volviste. hoy volveré la cara
· y la tarde
repetirá tus ojos.

51
50
Climax Te contaré

Desiérto húmedo Ahora te voy a contar:


tu cuerpo. no llovía
Allí besaré era la música
el jardín secreto, el whiskey
recorreré el sendero opalino la alfombra
de tus campos musculares y Boston,
donde palpitas reclinados en aquel rincón
farol efímero escogimos
ave iridiscente -buscadores de viento y nube-
esparciendo en el mundo nuestros mejores labios,
de las tardes tapiamos tormentas y mentiras
tu presencia y así
y el color de tu ternura. sin remedio
Beberé los días que tocaste ni ventanas
el mudo resplandor de las cañadas unidos en aquel ritmo
-efluvio de tu esencia- tu gacela de piel
enterraré y mis ganas de insurgente
temblor y lluvía nos pusimos a morirnos.
de canto Inconscientes
hasta sacar de tus abismos golpeados
el aliento último abatidos
y primario nos quedamos
que te lleve de un golpe en medio de la alfombra
-carrusel alocado por el viento- y el canto de aquel gallo
el estallido matinal: -afuera en el patio-
otra confusión de tiempos que tú ya no escuchaste.
espacios
y palabras.

52 53
Te llamo Tu risa

A Cathy Incapaz de mentir a gritos


porque a qué soledad
refugio o rabia
Te llamo se puede rendir la piel
te pido me dejes ser contigo -hilos que cruzan por los campos
Crecer en el océano del día nocturnos de algún agosto callado-
al tomarte cuando ríos de miradas
al besarte en la tarde o los hombros. circundan manantial y caricias,
Déjame nacerte no creo en otra salida
disfrutar tu blancura elocuente y tibia si los pasos deciden ir al silencio
volver a ser semilla de sorpresa y otoño que sumergirme
nombrarte como si nacieras cada día. en tu risa.
Aléjame el abismo que significa no tocarte.
Eras tú la que me salvaba de las sombras,
intacta como el destino o la palabra. fruta.
Te quiero aquí
como latido o vicio.
Desde que te fuiste
el día ya no me sabe,
las horas están desordenadas,
la luz ya casi no me importa.

54 55
Portland Malta y tus piernas Aquellos días

Con el júbilo Más allá


de quien llega con tu dolor sin número
a una posada y tu pobreza de campo anochecido:
cerca del mar gruta fría
al filo del verano; en que cumples
así tu arrebato.
llegué La noche
anoche -cuarto oscuro contiguo a la tarde-
a tus caderas encierra en su silencio
y a tu paz la indecifrable oquedad
con mis labios. de aquellos días.

"

56 57
Cuando la tarde Vuelvo a tu casa

Es entonces Son estos discos


cuando toco ventanas y aquellas lluvias,
y sin pensar y los años que se esparcen
voy a tu aroma sobre la noche
buscando un porqué y los cuartos.
en este insistir de las cosas perdidas Recuerdo
y te adivino fue en la cocina de tu casa
en la lluvia que me dijiste algo
que te habita en el patio sobre el retorno
y te descubro de no sé qué
en el rincón y hablaste
silencioso del día, no recuerdo
pensando si de bares
que cuando la tarde aparezca de René
no serán necesarias o de la angustia.
muchas palabras. Ahora
bajo el peso de todos estos años
vuelvo
buscando semejanzas
de aquellos días
que se quedaron entre
tu casa y la tarde.

58 59
Regreso Tu ausencia

La noche Vi el otoño
dice algo de tu piel. circundar
A noviembre le crece el alma de las cosas,
una transparencia fría el atardecer bajaba por los muros
que toma la ciudad ya tarde. y yo caminaba en las ciudades
Las semanas y las penas lastimadas.
se refrendan en el encierro
de los bares, Todo tenía un sabor hueco.
y a veces caen los días Confinado a ese destierro
en la amargura abismal veía en los rincones del pasado
de las mentiras. las huellas que dejaste
Alguien vuelve en los objetos
buscando el origen que juntos tocamos.
de las huellas ...
Entonces regreso
al miedo
y los callejones
en los que todavía
sobrevive
algo de los dos.

60 61
Si ella lo quiere Diferencia

Si ella lo quiere Tan claro


. navegaremos por la tarde alta como esto:
presentes en la proa del día Uno se sentaba
escalando la arquitectura frente al bosque.
de nuestros abismos ciertos, El otro iba
bebiendo con lentitud de sangre nuestras vidas. a buscar
Si ella lo quiere su sombra.
podremos quedarnos
mirando fijamente
con el frío como medalla
clavando en el pecho.

,,.

62 63

_..
Derecho de asilo Hastío

Es muy poco
Recapitulo en tus poros
me rindo en tus días un silencio roto ...
aunque Estancado en sus designios
hace años un invierno.
te tomé Horas naufragando
-insurgente en libertad
que asaltaba tus muslos- e intentos,
ahora
derrotado algunas dudas sepultadas,
entrando como noche en la hoguera ella en los márgenes de mi aburrimiento.
me rindo sereno,
beso tu espacio
respiro tu tierra
-tierra soberana-
con cocina
y caderas
donde pido asilo perpetuo.

65
64
Te tengo Llegaste temprano

Toco Llegaste temprano,


tu piel justo con el alba y el asombro,
vestida por el rumor añejo cargando tu adolescenciatraspasada.
del verano. Nos encontramos en el retraso de tu aurora,
Desnuda sabiéndonos en el pulso y tu mirada,
alimentas amantes que aplazaron sus caricias
los cuartos de la casa. en un tiempo de relojes sin refugio.
Tus cabellos Ahora en el preciso lindero de tu piel
amanecen -abismo hecho de penas y distancia-
y yo te tengo encuentro que la vida vale
con el gusto mientras se extiende la noche
que Q~niño en la áridez del campo.
tení~parque y caramelos.

66 67
Las huellas Con tu ausencia

Hoy me consumo en tu recuerdo, No me lo digas,


es él quien me crece ya casi lo sé:
en el pozo ciego de la noche, Cuando anduve por tu vida
sin él no sería posible. desandar la vida. nos secuestro el dolor,
El recuerdo es presencia insobornable cuando estuve reunido
en las heridas que me dejó tu cuerpo, con tu ausencia
puedo contar cada una de las huellas dolorosas: fue más urgente la nostalgia.
Aquí estuvo tu mano
aquí tu boca Eso que veíamos tan lejano
aquí tu pelo me ha tomado por asalto
aquí tu aliento y sin siquiera preguntarme
aquí tu miedo. me lleva
hacia la claridad ausente
de tu silencio oscuro.

68 69
A veces... Estaba triste

A vecesme pongo frente al sueño Estaba triste,


y para no perderte triste por el mar
invento que no existes: las piedras
Que eres el sueño de ese sueño y el desierto,
en el que te sueño diferente. triste
porque estar lejos de tí
es como vivir a rastras
sobre el hielo.

70 71
Eucaristía
J
A ti

Y llegaste a mí Desmenuzarte junto al fuego.


como quien llega a su casa, Hacirte de la noche olorosa
dispusiste dónde quedaría a clavel húmedo y a sexo.
mi silencio Invadirte desde tu risa
mi tristeza hasta el invierno
y mis zapatos que taciturno por la ventana
y extendiste el alba nos observa.
en la eucaristía de nuestros cuerpos, Abrir
entre mi soledad la zona propicia
y tu mirada. que transforma,
jugar allí con tus peces y tus labios
y que tu pecho se vuelva de pronto
mariposa o viento.
y después
junto a la paz
goteando húmedad y sueño
leerte algún relato
mientras te duermes
al lado de mi alma,
frente a la noche.

72 73
Regreso sin ti A ella el día que me fui

Y te quedaste ausente El día desciende


bajo mis noches lento por los muros
entre un murmullo y mi alma se aleja
a tiempo y compañera. resentida con éste que soy yo,
La noche fue más noche por todo lo que significa la distancia.
y mi miedo sintió Aquí solamente mi escritorio
su roce de pétalo húmedo. y esta realidad de cuartos
Me sumergí en el mar que huelen a tisa y libro.
de luces y fatiga Pienso en tí,
como quien deshora en todo esto que creció
minuto a minuto en los quince años
la pereza que nos separaron juntándonos.
de un reloj descompuesto.
Primeros días lejos de tí:
En el otoño
todo será más difícil
sin el prodigio de tus manos,
sin la sabiduría de tus caderas y tus ojos.
El título del libro que me dejaste,
hoy tenía una dimensión casi profética:
"La vida está en otra parte".

74 75
Ausencia Ella y la madrugada

Hoy nada sucede El espacio


y la ciudad se congela en los silencios.
-decapitada soledad En la ventana descansa
de los meses- algún aburrimiento
dormita ·entre y la luna
sueños cansados que hace rato se marchó
y vendedores de esquina. dejó sobre la cama
Hoy ya no llueve. su inquietud brillante.
Las calles esparcen su polvo Ella duerme,
y de reojo las plazas atentas me miran. sus movimientos
¿Qué sentido tienen las mesas son atardecer y abismo,
el patio su aliento
y los días? inunda de luz
Hoy nada sucede, la madrugada.
sólo su ausencia.

76 77
Fundaremos Ciertos dones

Cuando me miras Escucho tu presencia


las palabras regresan al origen de las cosas. y veo tu aroma
Los días nuestros conversando con el fuego,
-trozos desvelados de tu aroma, y tus caderas
duda y ansia de relojes somnolientos- en pacto
me visitan cada noche. con los sauces.
La tarde Puedo irme con la lluvia, como tú,
con:tu vestido amarillo para perderme
me lleva entre agosto
a tu risa y mis fantasmas.
y tu cadencia Alcancé
(juego de sueños el don de estremecerme
qué dejaste en mi casa). al escuchar tu pelo
Pequeña (también al morder
partícula un durazno
refugio y brisa mi alma se conmueve).
fundaremos por el campo de los años
tu abrigo
y tu mirada.

78 79
El nido Escuché

Antier Hace unos minutos


perdí escuché tu voz,
otro y la noche
día junto conmigo
en la pesadumbre se estremeció.
de no escucharte. No había nadie.
Ayer Era únicamente
regresé la soledad aquella
a la nostalgia envuelta en diciembre
y sólo confundida
encontré con los huecos
algo de tí de tu voz.
entre
libros
y cáscaras de fruta.

80 81
Condecoración

Entonces
como héroes conquistados
intercambiando medallas
entre sábanas
y el alba
tú y yo
nos condecoramos
con las manos
y la boca.

~"~·

82
EXILIO

A Ileana y Luis Ivandic.


También para Ana María
García Blanco.
r

El ruido que llega de la calle sigue igual


el fluir de los misterios nos golpea
y los sueños pendientes siguen allí
esparcidos en la mañana vertical.
Nosotros, arrepentidos de tanto silencio,
buscándonos en el refugio del olvido,
peregrinos de la inutilidad,
sabiéndonos más próximos al tedio.
escarbando en los mismos rincones,
apostándonos en la oscuridad del desencanto,
hirviendo en la frialdad del desengaño,
comiendo a distintas horas idéntica tristeza,
arrebatados al ancho destino,
irremediablemente envejecidos
entre imposibilidadesprematuras,
seguimos pensando que este mundo
es perfectible, que tiene salvación.

87
11 111

Atrás del silencio En lo más nocturno del atardecer


donde habito cuando callo. -orilla inédita de otra dimensión-
Atrás del intransigente abismo ataviado de extravios
de tu ausencia. decidí volver a ser,
Más allá de cualquier intento, pero los años con su imprevista misión
Al lado, quizás, de aquellos días me fueron encarcelando en éste que ahora soy.
en que juntamos nuestros miedos Despierto hasta el amanecer,
(fue cuando decidiste volver a.tus costumbres). vagabundo dentro de mí,
Allí en ese espacio cargado de distancia, tragándome las calles y el silencio,
pasado caído en algunas fotos, casi sombra de tanta ausencia acumulada,
enterrado en el cementerio · masticando un hambre densa
que significa no tocarse, como el corazón de un moribundo
pasado fijo en amarillentos retratos: Con las palabras estrictamente necesarias
Domingos en noche de bares -aquellas con las que se queda el que agoniza.
y pequeños extravíos en medio de lo oscuro. Escabulléndome
Pasado que a veces me queda grande. -fugitivo preso en mi propia locura-,
Pasado actual y persistente aproximándome día a día a mi pasado,
como mis incertidumbres o mis manos. me quedé
Pasado por el que a pesar de todo en medio de mis dudas,
el presente existe plenamente conciente
y es posible respirar de tanta adversidad.
y salir cada día
al trabajo, al insomnio o a la tristeza.

88 89
IV V

Sin mí, Aquí, en la madrugada


a tientas. de una estación de trenes,
Pensándome perdido, cuento las horas
buscando con el tacto enfermo, sintiendo que es nada la noche
sin aliento comparada con tu silencio.
en un paisaje de tinieblas, Veo mis manos sin verte en ellas.
guardando gritos en las bolsas, No tenerte
desesperado por volver: es como cuando se va uno
Regresar a donde sea y de pronto todo se vuelve
-simplemente estar de vuelta- persistente
no alejarme más, doloroso
no ser más viajero que se va. presente pasado.

90 91
J VI
VII

Hoy el teléfono y la tarde


guardan silencio. Incansablemente ausente de casi todo,
De vez en cuando dispuesto a nada que me alegre,
sólo un chasquido largo y filoso ajeno a terapias, disciplinas o saludos,
de los carros que doblan la esquina me dispongo en esta tarde
en el asfalto mojado. al arcaico ritual
A esta hora los vecinos de sentarme en el patio.
se dicen en los porches Aún sobre el marco carcomido de la ventana
cosas transparentes. descansa su ferocidad el hacha
y lejanos radios encendidos
llegan de visita.
Aquí mi lámpara está enferma El árbol esparce su luz naranja
-seguro que con un foco nuevo sobre la vieja enredadera
recobrará el ánimo. cargada de viento y de verano.
Así son estas cosas de los relojes antiguos y las casas La tarde más digna y más lejana
con muebles cansados, se lleva poco a poco a nuestra vista,
parece como si un otoño pereene y así en la oscuridad callada
envolviera los cuartos, que nos deja pendientes del vacío,
hay un digno decaimiento regreso de nuevo a las mesas,
en cada mesa, en cada cuadro, en cada cosa, los roperos y las sillas;
!\ \4-0~distante que impone respeto a este otro rincón de pequeñas enternidades
P O y nos obliga a callar. en permanente deterioro.

92
93
VIII
EXILIO
Los días sobrepasan al estupor
que habita las lentitudes de la agonía. Para Lupe
Sólo un silencio de siglos y Federico De la Vega
cuelga de los muros
Todo trasciende esta terquedad de vacio.
Entre nuestros gestos gastados Seguiremos regresando al frío
la tarde retrasa la posibilidad y su irremediable lujuria blanca,
del rescate. iremos juntos a un sí
Los más viejos que nos rebasa
con el paso desfigurado allí donde el entusiasmo
se van a misa. nos rodea bajo el grueso
Por la escalera bajo la noche. castigo de una espera interminable.
A lo lejos los vecinos discuten
cosas sin objeto.
11

Los días son migajas


y nosotros hambrientos
sentados frente al hielo,
cara a cara al infortunio.
Acribillados por los tragos fríos
de la impotencia
por la lucha perdida
muchas veces de antemano
por el temor de seguir viviendo
una vida que se ajuste
a la impecable sencillez.

94
95
IV
111

Tal vez jamás me entere He vivido a tientas


qué fue la vida tropezando entre nostalgias,
aprisionado por la inquisición del tiempo,
o por qué caí en este mapa mirando con desconfianza al que vive
sin parientes ni ventanas.
No sé realmente qué hacer adherido a las rutinas y a la calma,
con tanto anhelo, apretando contra el niño que me jala
con tanto silencio la seguridad de una mano
que entra por las puertas. que me ponga a salvo de la inclemente
Tal vez será mejor intemperie de estar vivo.
volver a ser viento
equivocado en los arbustos del enigma.
Agusanarme a destiempo, He sido obediente al miedo
pidiendo prestada la paciencia que me ordena creer a diario
de seguir huyendo de mí mismo. en la fidelidad y la alegría.
¿Por qué insistir cuando nada He comprendido que amar
es aprender a vivir rodeado de fantasmas
nos reclama y todo se vuelve
un postigo cerrado para siempre? en el rincón solitario del momento.
No puedo
no tengo años ni tristeza
para tanta muerte acumulada.
A veces pienso en
soluciones extremas:
Robarme
asaltarme
o engañarme.
Vivir entre tantos atropellos
nos pone el alma de gallina
y nos obliga a ser actores
de una vida sin linderos.

97
96
r
V
VI

¿Valdrá la pena arrodillarse Vivir a fondo la incongruencia


frente al verdugo o al abismo? de haber amado a pesar de nuestras manos,
Aposté mi risa contra el fuego, vivir acostumbrados
aunque perdí todavía me queda el invierno a desandar caminos defendiendo
y sus entrañas.
nuestro derecho a desangramos,
Descendí por los acantilados sin confundir nuestra adicción
de la dicha
a la tristeza con los huecos
trastabillé por senderos de besos y suicidios que nos dio la vida desde niños,
pero jamás me sentí acreedor aceptar que entre los besos
de mis caricias
no tiene que haber entendimiento
las dí como quien grita al viento y que se juega
su coraje o su locura. a la orilla abismal del sinsentido.
Ella se negó a vivir
bajo el invierno azul ¿Morir será la solución para no ser
de pecados y perdones más víctima o verdugo?
(abandonar al otro será tal vez ¿Hay otra alternativa
al dolor de estar en esta vida?
el único camino de salvarlo y absolvernos). A veces quisiera asimilarme
Al final valió la pena haber apostado a la manada que pasa por afuera,
nuestro miedo y haber ganado la nostalgia. comprarme un autobús
Tal vez la consigna de los meses atestado de sonrisas
sea la lejanía:
Alejarnos de todo para siempre. y salir a codearme
con los que llevan el universo en su bolsillo.
Morirnos desde nunca hasta la risa y el cansancio.

98
99
VII

Pero nada, soy un antielocuente


animal de costumbres y tristezas
que ha sido incapaz
de construir su casa
o domesticar su miedo.
Soy el reo que se impone
pena de muerte por las noches
y recibe indulto
junto al alba.

VIII

Saber al fin, cómo fue aquello


de vivir adueñado de los parques
y las tardes,
comprobar que amar es también
asfixiarnos un poco cada día.
Asumir el tiempo del peligro y la tristeza,
ir de familia en familia
reuniendo títulos de amor y desamparo,
aprendiendo a vivir en el exilio.

100
(Mi poesía será así, 1976 y Otras
cosas y el otoño, 1979) y Po-
emas Legibles (1982) en Edi·
ciones del Gobierno del Estado
de Chihuahua. Ha publicado en
revistas y periódicos nacionales
(suplemento cultural de
Siempre!, La Semana de Bellas
Artes, El Universal, etc.) y en re-
vistas de E.U. (Vordice, Concep-
tlons Southwest, Imagine, etc.).
La Universidad de Boston le
otorgó un Fellowship y actual-
mente vive en la meca de la cut-
tura y el pecado (Cd. J uárez)
donde desarrolla actividades
culturales en la Universidad
Autónoma de Chihuahua en esa
frontera. Está tratando se-
riamente de dejar el cigarro y de·
dicarse a otros vicios más jugo-
sos.
Cada libro suyo ha mejorado al anterior dentro
de lo que ya oooemos reconocer como su prooie
voz. Una voz dialogante que indaga en el mundo y
en sí mismo y vuelve de sus expediciones con
imágenes, pulidas como un espejo, en que po-Je-
mos reconocernos. '

. 'Si no tuera un lugar común, me gustaría decir


que Enrique Cortezer escribe y vive Japoesía, La
vive no como los que creen que para ser poetas
es necesario disfrazarse Je tales en sus setos co-
tidianos; sino porque en Buena parte, en torno de
él, Ciudad Juárez se ha convertido en uno de los
centros importantes de la_literatura mexicana. En
estos años Oortezer ha sido uno de esos grandes
animadores a quienes debemos el feliz derroca-
miento del D.F. como centro devorador de todas
las actividades artísticas nacionales.

Enrique Cortazar es un poeta limpio, directo,


claro pero no es un poeta tecit. Sus versos no se
entregan al primer golpe de vista. Exig/:n da no
sotros esa disponibilidad comunicente en la cual
las potenclelkiedes que yacen negro sobre blan-
co, en las líneas impresas reciben su carga
eléctrica, se llenan de sonido y sentido para que
la poesía suceda, para que se establezca el víncu-
lo entre quien escribió y quien está leyendo, a~-
tualizando en un presente perpetuo signos preté-
ritos, reinventándolos .


José Emilio Pacheco .
. México, D.F., mayo de 1980

Portada: José Luis Cuevas

Intereses relacionados