Está en la página 1de 25

Colección TEMAS DE POLITICA SINDICAL

puntosur

Julio Godio,
Héctor Palomino,
Achim Wachendorfer

EL
MOVIMIENTO
SINDICAL
ARGENTINO
( 1880-1987)
T J C o lm ik r m s DE POLITICA SINDICAL
° puntosur

E
ste libro reúne tre^ ensayos cuya intención reside
en converger en un objetivo común: plantear
cuáles son los desafíos program áticos para el
movim iento sindical argentino a escala nacional e
internacional.

Organizado en la Confederación General del Trabajo


(C G T ), el m ovimiento sindical argentino deberá
presentar a corto plazo una plataforma sindical que
le permita a nivel nacional impulsar la transformación
de esta dem ocracia política en una dem ocracia
política, económ ica y social. Y en lo internacional,
pasar de un relativo aislacionismo a una actitud
decidida de participación en favor de la solidaridad
internacional de los trabajadores y los pueblos en la
lucha por un Nuevo Orden Económ ico Internacional
justo y equilibrado, por el derecho a la
autodeterminación de los pueblos y por la paz
mundial.

Más que plantear “respuestas", este libro presenta 1111


conjunto de informaciones sobre la situación actual
del sindicalismo argentino e internacional que
permitirá a los actores centrales —los sindicalistas—
o profundizar las posturas programáticas actuales en
concordancia con los desafíos planteados.
Primera parte

Sindicalismo y política
en la Argentina
Julio Godio y Héctor Palomino

El movimiento sindical argentino hoy:


historia, organización y nuevos
desafíos programáticos*

* Publicado originalmente por la Fundación Friedrich Ebert,


Debate Sindical, Buenos Aires. 1987.

15
INTRODUCCION

La historia de los sindicatos en la Argentina en el pre­


sente siglo es, a la vez, la de los asalariados que se
expandieron y modificaron al ritmo del crecimiento y
diversificación económica y social, y la de la progresiva
institucionalización de las organizaciones gremiales. No
fueron éstos procesos lineales, sino que estuvieron mar­
cados por períodos de estancamiento e incluso regre­
sión, tanto económica como institucional. Los aconte­
cimientos políticos y sociales se anudaron con la historia
sindical, a punto tal que hasta los propios avances de
las organizaciones quedaron fuertemente signados por
aquéllos.
El panorama actual de los sindicatos presenta las
huellas de esa historia, notables en su perfil organizativo
y en el carácter de sus dirigentes. Estos no son sólo
administradores de sus organizaciones o negociadores
de los intereses económicos de sus representados frente
a otras fuerzas sociales y el Estado, sino también actores
políticos centrales en el sistema institucional. Estos
aspectos invitan a pensar la historia y estructura sindical
argentina en términos más amplios que el puro devenir
ideológico ligado a las luchas sociales.
Las concepciones anarquistas, sindicalistas y socialis­
tas predominantes en los orígenes del movimiento
obrero en la Argentina se vinculaban con reivindicacio-
17
nes tendientes a mejorar las condiciones de trabajo y de la historia sindical, comparable en ciertos sentidos
de vida de la población, en una época carente de regu­ con las épocas de formación del movimiento obrero a
laciones y de normas tendientes a proteger los intereses principios de siglo, o con el viraje sustancial y 1a ins-
de los trabajadores. Las demandas de protección del titucionalización masiva de los sindicatos que implicó
trabajo infantil y femenino, la jornada de trabajo de el surgimiento del peronismo en la década del '40. La
ocho horas, o el descanso dominical, constituyen, vistas profundidad de la crisis económica actual y los condi­
desde el presente, demandas alejadas del espíritu revo­ cionamientos que a su solución impone la voluminosa
lucionario que animaba a sus portavoces, ya que perte­ deuda externa contraída por la dictadura militar, limi­
necen al patrimonio común de la sociedad argentina. tan sensiblemente la acción sindical y ei logro de las
Y por otro lado, el espíritu reformista que parece pre­ demandas de los trabajadores. El retorno al régimen
dominar en el sindicalismo peronista desde su naci­ constitucional y la necesidad de su preservación y esta­
miento en la década del 40, lo califica tanto como su bilidad coinciden con la recomposición organizativa de
presencia política de una amplitud mucho más vasta los sindicatos, de sus liderazgos y de los mecanismos
que la originada en las reivindicaciones económicas de de participación amplia y democrática de los afiliados.
los trabajadores. Eje de alianzas y coaliciones, a la vez El marco jurídico y legal heredado de la dictadura
que administrador del descontento social, el sindica­ impone su revisión y derogación. Pero la restauración
lismo peronista aparece como un actor clave para la lisa y llana de las normas anteriores no asegura por sí
estabilidad política e institucional del país. misma su adecuación a la actual situación de crisis
En las páginas que siguen apuntaremos algunos hitos económica, ni la canalización automática de las nuevas
y referencias de la historia sindical argentina, en los demandas planteadas por los trabajadores. La enverga­
planos económico, social, político, ideológico e institu­ dura de estos desafíos hace del actual un momento clave
cional. La riqueza de acontecimientos y de experiencias de la historia sindical, en el sentido de que las soluciones
acumuladas por los sindicatos en la Argentina determi­ que se logren en el presente habrán de marcar profun­
na que esta reseña sea necesariamente parcial y selec­ damente el futuro del sindicalismo y, también, el de
tiva, por lo que conviene señalar de entrada los criterios la sociedad argentina.
de selección de hechos y experiencias. Estos criterios Esta breve historia fue organizada, de acuerdo con lo
están marcados por la situación presente, definida por expuesto, según el carácter de los modelos económicos
una crisis económica sin precedentes, la recuperación que impusieron determinadas vías de crecimiento de
de las instituciones democráticas luego de largos años la población asalariada, y los hitos institucionales que
de dictadura y represión, y las discusiones sobre las en cada época marcaron los avances del sindicalismo
normas y leyes que regulan la vida laboral y sindical. hacia su institucionalización. La expansión del modelo
No es sólo por una vocación de “vivir el presente” agroexportador incidirá en el crecimiento del número
que puede afirmarse que el actual es un momento clave de asalariados y de las organizaciones obreras, marcadas
18 19
por el aporte inmigratorio externo. Este favorecerá el I. HISTORIA (1900-1986)
desarrollo de ciertas orientaciones ideológicas y el carác­
ter de las luchas sociales del período, ai tiempo que la
expansión agroexportadora definirá el rol central de
ciertas organizaciones sindicales, otorgando un perfil
singular al gremialismo argentino.
La industrialización acelerada en la década del ’30
impondrá un significativo cambio de composición de
las bases sindicales, y abonará el terreno del surgimiento
del movimiento peronista en la década siguiente. Este
movimiento a su vez impondrá su carácter al proceso 1. LAS PRIMERAS CENTRALES OBRERAS
de institucionalización de los sindicatos, carácter que
perdura aún en las tendencias dominantes de su estruc­ El comienzo del siglo XX en Argentina presencia el
tura organizativa y política. El derrocamiento de Perón surgimiento de la primera central de trabajadores, la
en 1955, y su retorno al poder en 1973, enmarcan un Federación Obrera Argentina (FOA), que congrega a
período en el cual la proscripción política del peronis­ representantes de veintisiete asociaciones de diversos
mo, las sucesivas modificaciones institucionales, y las puntos del país. A la FOA confluyen delegados de dis­
transformaciones de la estructura productiva inducidas tintas orientaciones políticas, sobre todo anarquistas y,
por una nueva industrialización se combinarán para la en menor grado, socialistas, que el 25 de mayo de 1901
emergencia de nuevos liderazgos gremiales y para defi­ fundan la entidad. Esta central no reúne la totalidad
nir el rol político del sindicalismo. de las asociaciones obreras existentes en aquella época;
Finalmente, el período de la reciente dictadura m i­ algunas de las más importantes como la Fraternidad,
litar, con la implantación de un modelo económico y que nucleaba a los conductores de los ferrocarriles, per­
social regresivo, la intervención de los principales sin­ manecen fuera de la federación. Sin embargo su cons­
dicatos, la eliminación física de numerosos trabajadores titución refleja claramente la voluntad de los trabajado­
y dirigentes, marcan la regresión más profunda del res de darse una organización autónoma y unitaria, que
sindicalismo en toda su historia. A su vez, la recupe­ fortaleciera la acción de organizaciones hasta entonces
ración democrática señala un nuevo hito de esta historia, dispersas.
en el cual los viejos dilemas y desafíos se plantean de Era esta una época de intensas luchas sociales, en la
manera inédita, y donde a favor de la democracia polí­ que junto a los intentos de unificación organizativa
tica el sindicalismo deberá profundizar la democracia -que tardaría largas décadas en plasmarse-, se apreciaba
económica y social. la acción colectiva de diversos sectores por mejorar sus
condiciones de trabajo y de vida. La primera huelga

20 21
general de 1902 reflejaba claramente la situación de importancia en términos del caudal migratorio recibi­
los trabajadores y su voluntad de transformarla, al do. En términos relativos respecto a la población nativa
mismo tiempo que también mostraba los límites del es probable que Argentina se ubique en el primer lugar
sistema institucional prevaleciente en la época para ab­ en América en cuanto a la proporción de extranjeros.
sorber la protesta obrera. La Ley de Residencia sancio­ En oleadas sucesivas fueron arribando españoles, ita­
nada en 1902 como respuesta a la huelga establecía lianos, franceses, alemanes, polacos, etc., que otorgaron
claramente que para una parte de la élite dirigente local una fisonomía demográfica y cultural peculiar a la so­
el modo de encarar las relaciones laborales pasaba por ciedad argentina, sobre todo a sus principales centros
la represión, el control político y la exclusión de la urbanos, como Buenos Aires. Este aporte inmigratorio
ciudadanía para una parte mayoritaria de la población fue esencial para el desarrollo agroexportador de la eco­
trabajadora. Que esta exclusión se apoyara en una ley nomía y un componente decisivo de la formación de
de residencia informaba a su vez del carácter y los la clase obrera y de las clases medias de nuestro país.
orígenes del naciente movimiento obrero argentino, Los inmigrantes se dedicaron especialmente a tareas
formado en base al masivo aporte inmigratorio extran­ temporales en las cosechas agrícolas, al tendido de las
jero. redes ferroviarias requeridas por el transporte de la pro­
Desde la segunda mitad del siglo X I X se asistía a ducción hacia el puerto de Buenos Aires, a las tareas
la expansión de la producción pampeana orientada a la de almacenaje en éste y en los otros puertos del interior,
íxportación; a través de las carnes y los cereales la eco- y fueron incorporándose gradualmente a la incipiente
mía argentina se integraba al mercado internacional. industria que se desarrollaba en las ciudades para satis­
La puesta en producción de las planicies pampeanas facer las necesidades de un mercado interno en expan­
requirió la provisión de un recurso central y escaso en sión. Junto a esas actividades se fueron desarrollando
nuestro país: el de la mano de obra, para cuya concu­ otras relacionadas con el propio crecimiento urbano y
rrencia se dictaron una serie de leyes que favorecieror con el del Estado, cuyo rol decisivo en el diseño del
la inmigración europea. La llamada Ley de Inmigración tipo de crecimiento económico se manifestaba, entre
de 1876, que reunía y ampliaba una serie de normas otros aspectos, en la generación de un poderoso apa­
sobre la radicación de extranjeros, facilidades para su rato administrativo, que daría lugar a la formación de
establecimiento, la apertura de agencias de inmigración importantes gremios de empleados públicos.
en varios países europeos, etc., estimuló sensiblemente Este cuadro social y económico de principios de siglo
el aporte inmigratorio, proceso de enorme repercusión sería el escenario donde se manifestarían los primeros
posterior. Se ha estimado que de los 50 millones de emi­ intentos de unificación de las asociaciones obreras, tes­
grantes europeos entre 1850 y 1930, aproximadamente timoniado por la fundación de la FOA. Esta presentaba
6.000.000 arribaron a nuestro país, que se convirtió un neto predominio anarquista. Pero en su seno había
en el segundo -después de los Estados U nidos- en también importantes sectores socialistas, diferencia que

23
daría lugar a la primera y temprana escisión de la FÓA reconocimiento de los sindicatos y la acción parlamen­
en 1903. Los dirigentes obreros socialistas abandonaron taria a través de los partidos. Cabe señalar al respecto
la entidad para fundar este último año la Unión General que algunos de los dirigentes sindicales socialistas se
de Trabajadores (UGT), a la cual adhirieron también hallaban vinculados al Partido Socialista, que formulaba
varios gremios de orientación sindicalista. Entre la FOA su integración al sistema político a través del Parlamen­
y la UGT había diferencias ideológicas, culturales y to, desde su fundación en 1894.
políticas, tradiciones diferentes que hallaban su raíz en Entre anarquistas y socialistas fue perfilándose ya en
las orientaciones predominantes del movimiento obrero estos años una corriente sindicalista, diferenciada de
europeo de entonces. Llama la atención sin embargo los anarquistas en términos de sus vías de acción en
que los problemas abordados por los dirigentes de ambas pro de reformas, y de los socialistas en términos de la
centrales, y las demandas que expresaban hacia los po­ autonomía que para ellos debía tener el movimiento
deres públicos, eran notablemente comunes: mejoras sindical de los partidos políticos. Esta corriente, mino­
en las condiciones de trabajo, descanso dominical, me­ ritaria en la UGT en sus comienzos, gana la mayoría en
nos horas de trabajo diario, protección de las mujeres 1909 y surge como la fuerza principal de una nueva
y los niños, reivindicaciones salariales. Estas demandas central, la Confederación Obrera Regional Argentina
hablaban por sí solas de las condiciones sociales en que (CORA), formada mediante el intento de fusión entre
los obreros desarrollaban sus tareas productivas, y la la UGT y la FORA (Federación Obrera Regional Argen­
identidad de las necesidades tendía a unirlos más allá tina, nombre adoptado por los anarquistas de la FOA
de las adhesiones políticas e ideológicas. en 1904, como muestra de su voluntad intemacionalis­
Posiblemente la principal diferencia entre los gre­ ta). Estas diferencias ideológicas tenían como trasfondo
mios nucleados en la f o a y los de la UGT radicara en una intensa lucha social, manifestada en huelgas, mo­
las tácticas o vías de acción propuestas para el logro de vilizaciones callejeras y conflictos violentos, que refle­
sus demandas. Los anarquistas de la FOA privilegiaban jaban los obstáculos a la integración social y política
los métodos de acción directa, según la concepción de que de los obreros.
ninguna conquista habría de ser duradera dentro de un Estos conflictos trascendían muchas veces el ámbito
marco capitalista, y que sólo el derrocamiento de este productivo centrándose en aspectos de las condiciones
orden social y el establecimiento de una “sociedad de de vida generales como la huelga de inquilinos de 1906
productores libres” (de la dominación capitalista y la en Buenos Aires, realizada para protestar contra el alza
tutela del Estado) perm itiría a los trabajadores subvenir desmedida de los alquileres. Este movimiento reflejaba
plenamente sus necesidades. Los socialistas de la UGT a la vez la precariedad del hábitat urbano para vastos
en cambio, aun compartiendo algunos de los fines úl­ sectores populares, lo mismo que rasgos de una cultura
timos de los anarquistas, proponían vías de negociación relativamente autónoma que fue delineándose por aque­
con los empresarios y los poderes públicos a través del llos años entre los trabajadores. Inmigrantes, con idio­
24 25
mas diferentes, segregados espacialmente en sus vivien­ del Trabajo, con el fin de atender cuestiones laborales
das (muchos de los inmigrantes residían en conventi­ que hasta ese momento pasaban exclusivamente por el
llos), carentes de derechos políticos y ciudadanos, fueron M inisterio del Interior, signo claro de los intentos de
desarrollando una cultura popular autónoma y diferen­ dejar de considerar las cuestiones atinentes a los obreros
ciada, manifestada en formas de asociación que trascen­ y a sus (organizaciones como materia exclusivamente
dían el ámbito partidario y sindical. Puede afirmarse policial.
que por esta época la acción sindical se articulaba con Estos frágiles intentos de integración de los obreros
otras formas sociales para constituir un verdadero mo­ al conjunto de la vida política y social del país fueron
vimiento obrero, con rasgos culturales propios dentro valiosos como antecedentes, pero rio llegaron a predo­
de una sociedad y un sistema político que se resistían minar eni aquella época. Por el contrario los conflictos
a integrarlo plenamente. prosiguieron, hallando una de sus culminaciones en
Algunos de los sectores de las élites gobernantes de 1910, durante la preparación de los festejos del Cente­
principios de siglo habían intentado establecer canales nario de la Revolución de Mayo. Semanas antes de los
de negociación con ese movimiento obrero, en la bús­ festejos los anarquistas de la FORA y los sindicalistas
queda de soluciones alternativas a la pura exclusión de la COIRA convocaron a una huelga general, que cul­
pretendida por los núcleos predominantes más conser­ minaría una serie de conflictos localizados que se venían
vadores. Así, Joaquín V. González presentó un pro­ sucediendo durante todo ese año. La respuesta oficial
yecto de Ley del Trabajo con alcance nacional que esta­ a la convocatoria de huelga fue la represión masiva
blecía diversas normas que respondían a varias de las utilizando la policía-tam bién con el concurso de grupos
principales demandas de centrales sindicales, como la civiles, que se dedicaron a saquear e incendiar sindi­
jornada de ocho horas o el descanso dominical; al mismo catos, cerrar sus periódicos, implantando el estado de
tiempo intentaba establecer marcos orgánicos de nego­ sitio. Este proceso culminó con la sanción de la Ley de
ciación entre empresarios y trabajadores con el Estado. Defensa Social, orientada básicamente a la destrucción
Los empresarios se opusieron al proyecto, rechazando de las organizaciones sindicales y asociaciones anarquis­
las que a su entender serían concesiones a los trabajado­ tas, prohibiendo su ingreso al país y penalizando la
res, y las propias centrales sindicales miraban con des­ difusión de sus ideas. Esto constituyó un rudo golpe
confianza una reglamentación de su actividad que ten­ para la orientación política predominante del movi­
día a colocar bajo tutela estatal la resolución de los miento obrero y un anticipo de lo que sería, menos de
conflictos. Este proyecto no fue aprobado por el Parla­ una década después, la "Semana Trágica”.
mento; en 1905 sin embargo se aprobó una ley de Durante la década que se inicia en 1910, con la
descanso dominical, presentada por los socialistas, cuyo derrota del Centenario, en el seno del movimiento obrero
ámbito de validez fue restringido a la Capital Federal. comienza a predominar la corriente sindicalista, núcleo
Posteriormente en 1907 fue creado el Departamento fundador de la CORA. Esta se disuelve en 1915 para

26 27
intentar fusionarse con la FORA, pero el congreso de época unía porcion sustancial de los obreros sindicaliza-
unificación fracasa, escindiéndose en dos centrales, la <los, y suimados a los marítimos así como a las incipien­
FORA del i x Congreso con predominio sindicalista y tes organizaciones de empleados de la administración
la FORA del V Congreso de neto corte anarquista. La que comienzaron a multiplicarse en diversos distritos
FORA del i x Congreso se constituyó en la central de del país, llegaron a cubrir una mayoría de la afiliación
trabajadores más importante de la época, predominando sindical.
netamente, por número de sindicatos y cantidad de El ámlbito geográfico de los sindicatos fue extendién­
afiliados que representaban, hasta inicios de la década dose considerablemente hasta abarcar todo el territorio
del ’20. En este período el país registra cambios insti­ nacional,, en el caso de algunas organizaciones como,
tucionales de importancia; la sanción de la Ley Sáenz precisamiente, las de ferroviarios. Ello implicaba que
Peña, que permitió la presentación y triunfo electoral la relación de los asalariados con los patrones tendía a
de la Unión Cívica Radical en 1916, marcó el inicio hacerse icada vez más impersonal, delimitándose así
del camino hacia una democracia política plena. ( laramemte para los propios obreros la necesidad y los
Por primera vez la oligarquía que había gobernado alcances de la ac'ción colectiva en niveles más amplios
el país durante toda su breve historia, abandonaba el que el piuro ámbito local. Al mismo tiempo la compo­
poder público en favor de un partido que representaba sición d<e los asalariados tendía a transformarse en el
a las nacientes clases medias, y que detentaría el poder sentido <de un cada vez mayor peso específico de traba­
mediante el voto popular hasta 1930. jadores nativos, en comparación con la primera década
La ampliación del sistema político, y el avance de del sigloi, cuando predominaban ampliamente los inmi­
la corriente sindicalista en el seno del movimiento obre­ grantes. Este proceso se irá acentuando obviamente con
ro, constituyeron el marco de apreciables cambios de el tiem po, afianzándose en la década del ’20, y en la
composición de las bases sindicales. Durante fines del del ’30 será acelerado por las migraciones internas y el
siglo pasado y comienzos del actual, una parte conside­ corte abrupto de las migraciones internacionales prove­
rable de los sindicatos tenía raíces locales y agrupaba nientes de Europa.
a los trabajadores por categoría u oficio. Panaderos, Las relaciones del nuevo gobierno radical con el mo­
albañiles, sastres, tejedores, madereros, etc., consti­ vimiento obrero mantuvieron algunas de las líneas de
tuían la base de la mayor parte de los sindicatos. Ya los anteriores, pese a los intentos de integración parcial,
hacia comienzos de la Primera Guerra Mundial la exten­ reflejados en una actitud más positiva hacia la sindica-
sión de las redes ferroviarias y del transporte marítimo, lización y la intervención relativamente más favorable
así como la ampliación de la Administración Pública hacia los obreros en algunos conflictos. Entre 1915 y
y de sus servicios, habían engrosado considerablemente 1920 la FORA del IX Congreso pasó de 3.000 a 70.000
las filas de los .asalariados. afiliados;, al mismo tiempo que se sindicalizaron los
Los sindicatos ferroviarios agrupaban por aquella obreros de los frigoríficos de Berisso, los trabajadores

28 29
textiles y metalúrgicos de Buenos Aires, y otros. Algu­ el antimaximalismo sino también consignas antisemi­
nas huelgas importantes en 1916 (marítimos) y 1917 tas, presagiando el tono y el estilo de los sucesivos
(ferroviarios) concitaron la intervención gubernamental grupos de derecha autoritarios que se irían perfilando
para laudar en favor de los trabajadores, resistiendo en las décadas siguientes.
las presiones políticas de la derecha, que pretendía resol­ Con el triunfo de la Revolución Rusa en 1917, el
ver las huelgas mediante la represión y la intervención internacionalismo ideológico cobró nuevos ímpetus en
de las fuerzas armadas. Sin embargo la recurrencia a el seno del movimiento obrero, precisamente en el mo­
las fuerzas de seguridad para resolver policialmente los mento en que las corrientes sindicalistas y socialistas iban
conflictos laborales fue también frecuente; desde el Es­ consolidando su predominio ideológico en las organiza­
tado no se llegaba a comprender claramente aún la ciones sindicales. En 1922 la fo r a del IX Congreso
necesidad de una legislación laboral que permitiera re­ se disuelve para formar la Unión Sindical Argentina
gular las relaciones de los obreros con los empresarios (USA), que núcleo en un primer momento a sindicalis­
y el Estado, mediante el establecimiento de obligaciones tas, socialistas y comunistas, y a varios de los principales
y derechos recíprocos de las partes. La Ley de Residencia sindicatos como la Unión Ferroviaria de reciente crea­
y la de Defensa Social seguían en vigencia (y lo estarían ción y que agrupaba a varios de los gremios del sector
por mucho tiempo más); y posiblemente el resurgi­ anteriormente dispersos. Las diferencias en el seno de
miento de los conflictos laborales violentos luego de la nueva entidad se manifestaron rápidamente y en poco
finalizada la primera guerra y el triunfo de la Revolución tiempo varios de los principales sindicatos, de orienta­
Rusa en 1917 hayan acentuado las reservas de los sectores ción socialista sobre todo, abandonaron la nueva enti­
dominantes del país de variar sus actitudes frente al dad, así como otros de orientación comunista que no
movimiento obrero. habían logrado conseguir la adhesión de la central a la
Una huelga iniciada a fines de 1918 en los talleres Internacional Sindical Roja con sede en Moscú (Unión
metalúrgicos Vasena finalizó en enero de 1919 con la Soviética) y controlada por los comunistas.
Semana Trágica, en la que numerosos obreros murieron En ese período la fragmentación de las centrales obre­
a causa de la represión policial apoyada por grupos ras fue correlativa a la importancia que iban cobrando
civiles organizados en la Liga Patriótica y otras asocia­ ciertos sindicatos ligados al Partido Socialista.
ciones afines. Si bien el gobierno intentó mediar en el Como ya señalamos los ferroviarios constituían una
conflicto de los metalúrgicos, logrando incluso algunos proporción importante de las afiliaciones sindicales; era
acuerdos entre el comité de huelga y la patronal, la un sindicato de nivel nacional que agrupaba a trabaja­
situación se fue descontrolando y el gobierno terminó dores con centralidad económica dentro del modelo
apelando a los viejos métodos azuzado por la presión agroexportador, y su influencia se extendería luego por
de la derecha política y empresaria. La represión se algunas décadas. En su seno se fue constituyendo un
extendió a los barrios obreros y tuvo como eje no sólo núcleo de dirigentes para quienes la actividad adminis­

30
trativa y organizativa del sindicato tenía tanta o mayor se acercaba al momento en que conformaría la Confede­
importancia que las tareas militantes político-sindicales
típicas de la época de formación de las entidades sindi­ ración General del Trabajo, la CGT. Como tantos otros
cales. La Unión Ferroviaria fue organizando además momentos de nuestra historia, coincidía una fundación
diversas actividades de servicios para sus afiliados, desde de tal envergadura con una profunda crisis económica
atención médica hasta recreación, que trascendían el y con la inestabilidad política. El crack económico del
puro ámbito de negociaciones con las patronales. Para ’29 que desencadena la crisis del comercio internacional
estos dirigentes sindicales, de orientación socialista, la afectó profundamente el modelo económico agroexpor-
esfera de acción de sus organizaciones era lo suficiente­ tador que predominaba hasta entonces en nuestro país,
mente amplia como para prescindir en parte de la de y tuvo secuelas importantes en la disminución del sala­
las centrales obreras. Además, su presencia en éstas rio y la desocupación que afectaron directamente al
cobraba enorme importancia, absorbiendo un fuerte movimiento obrero. Al mismo tiempo el gobierno ra­
poder político interno, y podían prescindir de su inte­ dical de Yrigoyen, que había sido elegido nuevamente
gración a las centrales nacionales sin mengua del poder presidente en 1928, comenzó a ser cuestionado fuerte­
organizativo que ya tenían en su propio sector. De allí mente por la derecha política y los sectores sociales
por ejemplo que la separación de la USA por parte de tradicionales que tendieron a influir en sectores del
la Unión Ferroviaria desmanteló prácticamente a aqué­ Ejército para quebrar la institucionalidad democrática
lla reduciendo notablemente sus afiliados. que esos mismos sectores habían impulsado en la década
La Unión Ferroviaria fue el principal sindicato que previa.
adhirió a la formación de una nueva central en 1926, En este contexto los dirigentes sindicales les recono­
la Confederación Obrera Argentina (COA), y, sumados cieron la necesidad de unificarse, como una actitud
a La Fraternidad y a los municipales, constituyeron la defensiva del movimiento obrero; el reclamo por la
primera central de neto predominio socialista en el unidad de los sindicatos se basaba en la precariedad
movimiento obrero. La Unión Ferroviaria aportaba laboral provocada por la crisis y en la incertidumbre
50.000 de los 70.000 afiliados de la nueva central, la acentuada que la inestabilidad política acarrearía a un
más importante de las postrimerías de la década del movimiento obrero dividido. En 1930, pocas semanas
’20. Es importante señalar que por primera vez una después del golpe del 6 de septiembre que derrocaría
central obrera aparecía claramente ligada a uno de los a Yrigoyen, los dirigentes de la USA y de la COA se
partidos que competía en el sistema político, el Partido reúnen en un congreso unificador que daría origen a
Socialista. la Confederación General del Trabajo (CGT).
La nueva central contó desde sus comienzos con algo
2. LA PRIMERA CGT Y LA DECADA DEL '30
más de 100.000 afiliados que fueron incrementándose
Hacia fines de la década del ’20 el movimiento obrero rápidamente. El primer secretario general de la nueva
central fue Luis Cerutti, de la Unión Ferroviaria, muestra
32 33
de la influencia de ese sindicato en el movimiento obre­ para combatir la desocupación y asegurar la estabilidad
ro. Ideológicamente la CGT presentaba una confluencia de los empleados públicos. Para el cumplimiento de
de sindicalistas y socialistas con predominio marcado estos puntos programáticos la CGT solicitaba su inclu­
de los primeros: el propio nombre de la central fue sión en organismos estatales, que aseguraran el cumpli­
tomado de su homónima francesa, lo cual refleja la miento de las leyes sociales que eran muchas veces
fuerte influencia de la corriente sindicalista en el movi­ desconocidas por los empresarios. Estos puntos refleja­
miento obrero (la CGT francesa había sido, al decir de ban al mismo tiempo la crítica situación económica
algunos observadores, la cuna del sindicalismo en el por la que se atravesaba, y la falta de reconocimiento
concierto obrero europeo”). de la práctica sindical como una actividad legítima, ya
La CGT tenía en sus comienzos un neto predominio que más allá de sus avances organizativos, el movi­
de gremios “terciarios”, dado el peso en ella de ferrovia­ miento obrero seguía siendo objeto de control policial
rios y municipales sobre todo, y eran pocos los grandes desde el Estado.
sindicatos de industria que se habían incorporado a la La década del ’30 aportará cambios importantes en
central. Asimismo era dable apreciar la presencia en el la composición del movimiento obrero. La crisis del
Comité Confederal, órgano directivo de la entidad, de comercio internacional impuso una reorientación del
por lo menos un tercio de obreros extranjeros entre sus modelo agroexportador vigente hasta entonces, regis­
veintisiete componentes. Es decir, por aquella épo­ trándose desde mediados de la década un proceso de
ca los inmigrantes sin ser mayoría (como en la pri­ fuerte crecimiento de la producción y la ocupación in­
mera década del siglo) constituían todavía una propor­ dustrial. Si bien el predominio de la dirección política
ción importante de los dirigentes obreros. De la nueva de las centrales sindicales seguirá aún en manos de los
central quedaron afuera los anarquistas de la f o r a , dirigentes de los grandes gremios de servicios, comen­
que fueron reprimidos fuertemente por el régimen de zarán a cobrar cada vez más importancia los sindicatos
Uriburu y que se hallaban ya en plena decadencia en de industria y de la construcción. La Federación de
1930, los comunistas, que tendrían una influencia cre­ Obreros de la Industria de la Carne (FOIC), el Sindicato
ciente en la década que se iniciaba, y un sector de los Unico de Obreros Madereros, mostraron los intentos de
socialistas que rechazaba los principios de autonomía centralización sindical ya a inicios de la década del 30,
del movimiento obrero respecto de los partidos que en 1937 ese movimiento seguiría, por ejemplo, con la
constituían el sustento ideológico de la CGT. creación de la Federación Obrera de la Alimentación
En marzo de 1931 la CGT enunció un programa ( f o a ), y el intenso crecimiento de la afiliación sindical
mínimo donde en su primer punto expresaba la nece­ en diversas ramas como textiles, químicos o petroleros.
sidad de reconocimiento de los sindicatos para vigilar El crecimiento de la ocupación industrial será real­
la aplicación de la legislación obrera, y en los puntos mente espectacular; entre 1935 y 1946 el numero de
siguientes, la jornada de ocho horas y distintas medidas obreros industriales crecerá de 400.000 a cerca de
34 35
laborales favorables al movimiento obrero, pero que al
900.000 efectivos. El grueso de este incremento se m ism o tiempo se contaminaba de la “ilegitimidad” de
concentrará en Capital Federal y los partidos del Gran base de dicho sistema. Los sindicatos comunistas mos­
Buenos Aires, lo cual otorgará una fisonomía laboral traron un gran activismo y crecieron apreciablemente,
distinta al centro político del país. Este crecimiento pero al mantenerse fuera del sistema político, no posi­
será alimentado por un intenso proceso de migraciones bilitaban canales de negociación institucional al con­
internas; a diferencia del crecimiento ocupacional de junto de los sindicatos. La autonomía de las centrales
las primeras décadas del siglo que se hizo en base a la sindicales y la ausencia de reconocimiento de las orga­
migración europea, éste se realizó con migrantes inter­ nizaciones obreras no impidieron sin embargo su creci­
nos. Al mismo tiempo la migración internacional se m iento y el establecimiento de convenios colectivos en
detuvo; ya en 1930 una de las primeras medidas del numerosas ramas, lo cual suponía de hecho canales de
régimen de Uriburu fue decretar la traba a la inmigra­ negociación. Estas contradicciones se hallan en la base
ción extranjera. El reflejo de estos procesos en la com­ del surgim iento y desarrollo del peronismo que vendrá
posición obrera fue decisivo, ya que supuso una “nacio­ a resolverlas de un modo singular, inaugurando un
nalización” de la base social de los sectores populares. sistem a de relaciones laborales que con diversos avata-
En el seno de las entidades sindicales la década del res, interrupciones y contratiempos dará su fisonomía
’30 presentará el neto avance de las corrientes socialistas peculiar al sindicalismo argentino hasta la actualidad.
en la dirección de la CGT, y la decadencia de las tenden­ El golpe militar de 1943 encontrará a la CGT escindida
cias sindicalistas. Al mismo tiempo se registrará un en dos centrales, la CGT 1 y la CGT 2, ambas con diri­
notorio avance de las corrientes comunistas con fuerte gentes socialistas en su conducción pero enfrentadas en
base en los pujantes gremios de industria. Asimismo su apreciación respecto de la posición frente a la Segunda
proseguirán las tendencias a la fragmentación de la Guerra Mundial, y en particular acerca de sus repercu­
representación sindical, notorias en la división de la siones en el país. Aunque se oponía al fascismo la CGT 1
CGT en 1935, en dos centrales que adoptarán la deno­ planteaba una independencia y distancia respecto de
minación de Independencia y Catamarca (nombre de los comunistas, en tanto que la CGT 2 planteaba la
las calles donde cada una asentará su local). unión de las fuerzas políticas democráticas, incluidos
Resulta difícil comprender las vicisitudes de la CGT los comunistas, para incorporar al país a la coalición
en esta época sin referirlas a un contexto donde sobre­ mundial antifascista.
salía un sistema político limitado montado en base al
fraude y la corrupción, métodos de control y domina­ 3. EL SURGIMIENTO DEL PERONISMO
ción de la minoría oligárquica conservadora. Dentro
de este sistema político limitado se aprecia la par­ El gobierno surgido del golpe militar de 1943, en cuya
ticipación del Partido Socialista, cuyos diputados gestación había tenido un rol preponderante la logia
presionarán en favor de la promulgación de normas
36 37
del Grupo de Oficiales Unidos (GOU) dirigido por el de vastas capas de dirigentes sindicales. Los principios
entonces coronel Perón, mostró al principio una mar­ que aplicó sistemáticamente fueron los de colaboración
cada ambivalencia frente a los sindicatos. Como uno y armonía entre capital y trabajo, nacionalismo e inte­
de los objetivos del golpe había sido detener el avance, gración a la comunidad nacional de los obreros, como
nacional e internacional, del comunismo, la CGT 2, en medio de alejarlos de ideologías “extranjerizantes”. Las
la que tenía presencia esa corriente sindical, fue inter­ propuestas de Perón hallaron pronto eco en numerosos
venida. Al mismo tiempo varias de las normas laborales sindicatos atraídos por esta renovada forma de acerca­
fueron cuestionadas y se dictó una ley de asociaciones miento del Estado, que prometía resolver una larga
profesionales que imponía la prescindencia de toda ac­ serie de demandas acumuladas por los gremios obreros
tividad partidista, y explícitamente la comunista, den­ en su lucha por un reconocimiento pleno. Para las bases
tro de los sindicatos. También fueron intervenidos va­ obreras, del seno del Estado surgía una figura que daba
rios sindicatos, entre ellos el principal, la Unión Ferro­ curso a sus reclamos y prometía medidas favorables a
viaria, lo que significó un golpe importante para la sus intereses, largos años retaceadas por un régimen
CGT 2, que era controlada por dirigentes surgidos de político conservador corroído por su ilegitimidad de
ese gremio. Pero la actividad del nuevo régimen hacia base.
los sindicatos no se limitó a una política represiva, sino La política del coronel Perón halló fuerte resistencia
que en el propio seno del movimiento militar comen­ en sectores empresarios que sentían cercenados privile­
zaron a surgir tendencias de acercamiento hacia las gios que se arrogaron durante mucho tiempo. Si bien
organizaciones gremiales. En el centro de esta tendencia al principio aceptaron las propuestas de colaboración
se ubicaba el coronel Juan Domingo Perón, nombrado de clases sugeridas por sectores del régimen militar,
a pocos meses del golpe director nacional del Trabajo, pronto comenzaron a acusar de favoritismo a Perón en
y luego secretario de Trabajo y Previsión, organismo su relación con los sindicatos. En este contexto se acen­
creado precisamente para tratar la cuestión sindical. tuaron los enfrentamientos acerca del rumbo de la po­
La actividad del coronel Perón al frente de la Secre­ lítica interior, así como de los alineamientos del go­
taría de Trabajo constituyó la base de la adhesión pos­ bierno frente al conflicto mundial, enfrentamientos ma­
terior que conquistara en las bases obreras. Al dar curso nifestados en movilizaciones callejeras de envergadura.
y otorgar beneficios reclamados durante largo tiempo El desenlace incierto de las posiciones dentro del go­
por los sindicatos, al crear tribunales de trabajo, al bierno concluiría en octubre de 1945 con el encarcela­
establecer pautas para la confección de convenios colec­ miento de Perón y su traslado a la isla Martín García.
tivos, al establecer legislaciones sindicales y previsiona- La movilización obrera del 17 de octubre de 1945, en
les progresistas, desde el Estatuto del Peón hasta normas que decenas de miles de trabajadores marcharon hacia
jubilatorias y duración de la jornada de trabajo, el la Plaza de Mayo para manifestar el reclamo de libera­
coronel Perón fue conquistando aceleradamente el favor ción del coronel Perón, se convirtió así en un hito de

38 39
la historia social y política del país, y el acto de naci­ de su funcionamiento y reconocimiento legal, al tiempo
miento del movimiento peronista que, a partir de allí, que otorgaba facultades al Ministerio de Trabajo para
sería hegemónico en las conducciones sindicales. El regular la vida interna de las organizaciones. Si bien
discurso de Perón en la Plaza de Mayo en la noche de para su época esta ley suponía la intromisión del Estado
su liberación inauguraría además la intensa relación de en la vida interna de los sindicatos, por otro lado los
liderazgo en las bases obreras que conservaría en el exilio reconocía por primera vez en términos amplios, así
(1955-1973) y hasta su muerte. como el derecho de sindicalización para todos los asala­
En febrero de 1946 el bloque nacional-popular lide­ riados. La transformación de los sindicatos en asociacio­
rado por Perón triunfa sobre sus adversarios de la Unión nes de derecho público se constituye así en el aconteci­
Cívica Democrática; este enfrentamiento electoral rea­ m iento más importante de la vida sindical argentina
lizado bajo la consigna “Braden o Perón”, que oponía desde el surgimiento de las primeras asociaciones gre­
la figura del embajador norteamericano al líder político miales, y marcará de ahí en más el sindicalismo argen­
local, se constituiría así en un hito del nacionalismo tino.
de la clase obrera. Los partidos socialista y comunista, El número de afiliados sindicales registrará un au­
alineados junto a las fuerzas conservadoras y el radica­ mento decisivo, pasando de 600.000 afiliados a 3 m i­
lismo en la Unión Democrática, perderían a partir de llones durante el régimen peronista. Esta formidable
allí la fuerte incidencia sindical que habían tenido du­ expansión instaló fuertemente a los sindicatos en la vida
rante toda la década anterior. La política del nuevo política y social argentina, y a partir de allí sus dirigen­
gobierno peronista orientada hacia el reconocimiento tes considerarán a este período desde una perspectiva
de los sindicatos y su articulación institucional por un prácticamente “fundacional”. Para las relaciones obrero-
lado, y mediante una política redistributiva de ingresos patronales esta época marcará también fuertes transfor­
favorable hacia los asalariados por otro, lograría a la maciones; la máxima expresión de ello será la sanción
vez la adhesión de los trabajadores y de sus dirigentes. de la ley 14.250 de Convenciones Colectivas de Trabajo
El cambio institucional de los sindicatos durante los de 1953, que inaugurará la homologación masiva de
gobiernos peronistas de 1946-1955 fue apreciable. La estos convenios por el Estado como requisito para su
base de la incorporación de los sindicatos al sistema vigencia. Téngase en cuenta que, a la vez que se esta­
institucional fue la Ley de Asociaciones Profesionales blece la libre negociación entre empresarios y sindicatos,
23.852 dictada en 1945. Allí se reconocía al sindicato esta norma instituye la intervención del Estado para su
más representativo por rama como entidad autorizada aprobación o rechazo.
para entablar negociaciones con los empresarios y el Las modificaciones e innovaciones legales instituidas
Estado, al tiempo que como el único que podía percibir por el peronismo serán considerables; desde la jubilación
cotizaciones. El Estado se arrogaba el derecho a estable­ hasta las prestaciones sociales, desde la protección al
cer la personería gremial a los sindicatos, como requisito trabajo infantil y femenino hasta el derecho a las vaca-
40
41
sindical en un contexto marcado por la proscripción
del peronismo desde el sistema político, cobrará una sindicato único por rama, la protección de los derechos
influencia perdurable. El surgimiento de este nue­ sindicales tanto internamente como fuera de la empresa,
vo liderazgo tendrá como motivación básica la inten­ la existencia de uniones, federaciones y confederaciones,
ción de reconstituir el sistema de prerrogativas ob­ etc. Asimismo, establecía la cotización sindical obliga­
tenidas por los sindicatos durante el régimen peronista, toria que aseguraría el financiamiento de los sindicatos.
en el cual tuvieron una participación intensa en diversas La alternancia de regímenes civiles y militares que
instancias del poder estatal, desde la representación se sucedió luego de 1955 tuvo como uno de sus ejes
parlamentaria, que se había poblado de diputados sur­ políticos dinámicos la exclusión del peronismo y los
gidos de las filas sindicales, hasta las instancias paraes­ sucesivos fracasos en levantar esa proscripción: los mi­
tatales de negociación con los empresarios. litares realizaban golpes para frustrar el retorno del
En los primeros meses posteriores al golpe de Estado peronismo al poder. En este marco los sindicatos pero­
de 1955, el régimen militar intentó establecer canales nistas fueron sustituyendo la acción política partidaria
de negociación con los sindicatos. Pero éstos pronto proscripta, y es aquí donde debe ubicarse el rol político
fueron reprimidos, la CGT intervenida al igual que del sindicalismo. Las “62 Organizaciones”, bajo la con­
numerosos sindicatos, y varios dirigentes encarcelados. ducción personalizada de Augusto Vandor, secretario
El régimen militar intentó modificar la estructura sin­ general de los metalúrgicos, jugaron un papel clave en
dical por medio del pluralismo de asociación y el esta­ los conflictos sociales y políticos de toda la década del
blecimiento de un sector de dirigentes independientes 60. Más allá de las disputas y divisiones internas de
y de corrientes no peronistas en la conducción sindical. este nucleamiento, logró conquistar el predominio del
Estos intentos fracasaron y no hicieron más que mostrar movimiento sindical. Algunas estimaciones dan cuenta
la vigencia del sindicalismo peronista que, con la adhe­ de que si en 1957, año de la formación de las “62”,
sión de las bases obreras y en condiciones de clandesti­ ésta agrupaba alrededor del 40% de los trabajadores
nidad, se dio una nueva dirección, las “62 Organizacio­ sindicalizados, en 1963, en los comienzos del gobierno
nes”, concebida como la organización política gremial radical del doctor Illia, esa proporción orillaba ya el
del peronismo. Este núcleo fue obteniendo una influen­ 60%, y por último en 1972, año previo al retorno del
cia creciente y logró desbaratar los intentos de norma­ peronismo al poder, ascendía ya a más del 90% del
lización de la CGT que no lo tuvieran como conducción total de afiliados sindicales. Esta progresión no debe
mayoritaria. verse como una marcha constante y sistemática con una
En 1958 la Ley de Asociaciones Profesionales 14.445 dirección única; por el contrario, en su desarrollo las
dictada por el Parlamento retomó los aspectos básicos “62” registran numerosas escisiones, y el propio creci­
de la ley anterior de 1945: el régimen de personería miento de la tendencia genera intentos de autonomía
gremial, la concentración de la representatividad en un respecto del liderazgo político del propio Perón.
Durante la década del ’60, y en un contexto de
44
45
inestabilidad política crónica, los sindicatos jugarán lismo dieron lugar a varias rupturas, la más notoria de
alternativamente el papel de opositores a ultranza y de las cuales se verificó en 1968 cuando un Congreso de
apoyo condicionado a los diversos gobiernos, políticos la C G T llamado a otorgarse una nueva conducción,
y militares, que se sucedieron. Frente agobiemos civiles asistió al inesperado triunfo de Raimundo Ongaro. El
intentarán la legalización del peronismo y ante el fracaso rechazo de los derrotados a esta conducción precipitó
se opondrán sistemáticamente a ellos, recusando las una escisión, y Ongaro se vio obligado a constituir una
políticas económicas y la ilegitimidad de base de regí­ central, la C G T de los Argentinos, con el apoyo de
menes fundados en la exclusión del partido mayoritano. dirigentes que cuestionaban el liderazgo de Vandor, y
Los métodos de acción utilizados irán desde la negocia­ numerosas regionales del interior del país que habían
ción hasta los planes de lucha que incluían ocupaciones crecido considerablemente durante la década como con­
de fábricas y movilizaciones callejeras. En este proceso secuencia de las nuevas tendencias de localización de
fueron delineándose diferentes tendencias que acentua­ la gran industria siderúrgica y mecánica. Nace así “el
ban sus vías negociadoras para pactar con los gobiernos sindicalismo de liberación”.
de turno, o bien tendencias de confrontación con esos Como telón de fondo de estos conflictos, la década
gobiernos, y también, por último, nucleamientos que del 60 asiste, luego de la recesión económica de 1962/
utilizaban alternativamente ambas vías. 1963, a una reactivación industrial considerable que
La actitud de los dirigentes sindicales frente al golpe señalará uno de los períodos de mayor crecimiento de
de Estado del general Onganía en 1966 dramatizará la producción manufacturera, y que se prolongará hasta
en cierta forma estos conflictos. El sector adicto a Van- mediados de la década del ’70.
dor, las “62 Leales a Perón”, apoyará el golpe, basado Este crecimiento de la producción industrial tendrá
en una concepción que otorgaba autonomía al movi­ como base el desarrollo de ramas orientadas a la elabo­
miento sindical frente al liderazgo de Perón. En cambio ración de insumos para la propia industria, como el
otros nucleamientos, como las 62 de Pie Junto a Perón , acero, y de bienes de consumo durables, como electro­
se mostraron prescindentes en el momento del golpe y domésticos y automotores. Las nuevas plantas, cuya
rechazaban la hipótesis de un “peronismo sin Perón”. radicación comienza ya en la década del '50, se locali­
Lo que en un momento fue un apoyo al régimen militar zarán en el interior del país, particularmente en Cór­
que parecía otorgar un lugar privilegiado al sindica­ doba y en los departamentos del litoral del río Paraná,
lismo en un sistema neocorporativo, se trastrocó luego desde Buenos Aires hasta Rosario. Un rasgo común a
en oposición cuando ese gobierno adoptó la política estas nuevas implantaciones será la fuerte concentración
económica de Kneger Vasena (descendiente del dueño obrera en grandes establecimientos de cientos y miles
de los talleres Vasena donde medio siglo antes se había de operarios cada uno, y con una dotación tecnológica
desencadenado la Semana Trágica), y tendió a enfrentar considerablemente más moderna que la predominante
a los sindicatos. Las diferencias en el seno del sindica­ en el sector hasta entonces. Estos nuevos requerimientos

46 47
tecnológicos darán lugar a la generación de capas obreras la sociedad la necesidad de otorgarse un régimen polí­
con niveles de formación, calificación y salarios más tico estable que canalizara los conflictos y evitara la
elevados que los de los obreros de las industrias tradi­ violencia creciente. Esa vez fue el propio régimen m i­
cionales. Estas características darán lugar al desarrollo litar, encabezado por el general Lanusse, el que abriría
de nuevas formas organizativas, fortaleciendo las ten­ las puertas para un entendimiento posible con el pero­
dencias a la descentralización de la dinámica sindical nismo que permitiera la participación de éste en elec­
hasta ese momento fuertemente concentrada en la direc­ ciones, y luego el retorno del general Perón.
ción de los grandes gremios con sede en Buenos Aires. El retorno del peronismo al gobierno en 1973 seña­
Testimonio de estos procesos fue el Cordobazo, en lará un momento de esperanza para vastos sectores so­
1969, en el que durante varias jomadas los obreros y ciales, trabajadores y empresarios, políticos peronistas
estudiantes de Córdoba mantendrán prácticamente ocu­ y no peronistas. Sin embargo, el enfrentamiento en el
pada la ciudad de Córdoba, en protesta por las políticas interior del propio movimiento peronista constituirá
represivas del régimen militar de Onganía. Este proceso un obstáculo insalvable para la conformación de un sis­
dio lugar asimismo al surgimiento de nuevos liderazgos tema político estable. La masacre de Ezeiza de junio
como el del dirigente del Sindicato de Luz y Fuerza de de 1973, a pocas semanas de la asunción del presidente
Córdoba, Agustín Tosco, firme opositor a las políticas Cámpora, y la agudización de los conflictos entre sec­
centralizadas y acuerdistas de los dirigentes porteños. tores políticos de diferente signo, auguraron el trágico
El Cordobazo fue el momento inicial de la caída del final. El general Perón, que asumió el gobierno tras
régimen de Onganía. Este intentó arribar a acuerdos con nuevas elecciones en octubre de 1973, se apoyó de
dirigentes sindicales para evitar el deterioro de su go­ inmediato en el sindicalismo peronista tradicional, que
bierno; una de las medidas para entablar esa negociación pocas semanas antes había perdido al secretario general
fue una nueva legislación de obras sociales, que otorgaba de la CGT, José Rucci, asesinado por la guerrilla. Perón
a los sindicatos el control de los recursos del nuevo acordó un pacto social con obreros y empresarios como
sistema, lo cual amplió considerablemente el aparato vía de ordenamiento socioeconómico del país, y fue
económico-financiero de los sindicatos. En el contexto facilitando la recomposición legal y jurídica de los sin­
político de la época comenzaron a manifestarse los pri­ dicatos, a través de la aprobación parlamentaria de nor­
meros signos de violencia política organizada y el sur­ mas refrendando los regímenes de obras sociales y de
gimiento de las primeras organizaciones guerrilleras asociaciones profesionales. Pero la muerte de Perón en
que inaugurarían una década sangrienta para el país. julio de 1974 desencadenó la lucha por el poder entre
Los asesinatos primero del general Aramburu y luego los distintos grupos en pugna dentro del movimiento,
de Vandor y Alonso, las máximas figuras del sindica­ que habían ido ocupando diversas posiciones en el apa­
lismo peronista de la época, marcarán para el régimen rato del Estado.
militar la necesidad de recambio gubernamental, y para Esta pugna partidaria en el seno del sistema institu­
48 49
cional, sumada al cuestionamiento que desde afuera del fueron el blanco de una política económica de corte
sistema planteaba la guerrilla, y la recomposición de liberal que tendió a desmontar su presencia social.
la derecha militar y el creciente descontento empresario
iban perfilando nuevamente la posibilidad del golpe 5. LA ULTIMA DICTADURA MILITAR Y LA RECOMPOSICION
militar. El Rodrigazo’, en 1975, reúne y amplifica DEMOCRATICA
los elementos críticos de una situación política y eco­ El golpe de marzo de 1976 inauguró una de las épocas
nómica que a partir de allí se agravaría considerable­ más nefastas de la vida política y social del país; el
mente. Los sindicatos se opusieron al ministro de Eco­ régimen militar del general Videla conculcó las liber­
nomía y a sus medidas de ajuste, al tiempo que en la tades públicas, reprimió y masacró todo intento de
ronda de negociaciones colectivas con los empresarios oposición e implemento, en nombre de la “guerra contra
obtuvieron grandes aumentos nominales de salarios la subversión", una verdadera política de terrorismo de
como compensación del fuerte aumento del costo de la Estado que tendió a eliminar todo intento de oposición
vida desatado previamente. Sin embargo, al trasladar social y política al régimen, a través del secuestro, la
los empresarios a los precios los aumentos de costos tortura y la desaparición de miles de personas, fueran
registrados, se generó una verdadera carrera de precios o no activistas políticos.
que desencadenó el proceso hiperinflacionario más ex­ En el terreno específicamente sindical, la dictadura
tenso de que se tenga memoria en el país. intervino la CGT y encarceló a los dirigentes de los
En el período 1973-1976, los dirigentes sindicales principales gremios, suprimió la legislación obrera y
tuvieron una participación activa en el gobierno, desde la sustituyó por nuevas normas que tendían a cercenar
una elevada presencia parlamentaria, hasta el Ministerio las conquistas sindicales previas. Al mismo tiempo re­
de Trabajo, que quedó en manos de los sindicalistas. primió a los dirigentes que se opusieron a estas medidas,
Esta presencia fue utilizada en parte para consolidar sus sea que hubieran surgido en la oposición al gobierno
posiciones internas en los propios sindicatos. También peronista, como René Salamanca, de los mecánicos cor­
tuvieron una influencia directa en los sucesivos cambios dobeses, n en el seno mismo del sindicalismo peronista,
de gabinete económico, intentando preservar una polí­ como Oscar Smith, de Luz y Fuerza. El ataque al sin­
tica económica redistributiva en el seno de una creciente dicalismo no se registró sólo contra los niveles de la
crisis económica. El golpe de Estado de marzo de 1976 cúpula gremial, sino también y sobre todo contra los
encontró a los dirigentes sindicales ocupando posiciones intentos de recreación de cuerpos de delegados de base
importantes en el aparato de Estado, e intentando va­ y comisiones internas en diversas empresas que inten­
namente remontar la crisis económica e institucional. taron suplir la ausencia de acción sindical de las entida­
Por ello fueron uno de los sectores que constituyeron des intervenidas. Este movimiento de base fue repri­
el blanco predilecto de la fuerte represión desatada por mido con fuerza y muchos activistas fueron muertos y
el nuevo régimen militar, así como las bases obreras desaparecidos.
50
Las políticas económicas del régimen diseñadas por acelerar. Desde mediados de 1982 el sindicalismo de­
el equipo del ministro de Economía Martínez de Hoz sarrolló una activa movilización social aprovechando la
deterioraron los salarios, afectaron el empleo industrial descomposición del régimen, y con el objetivo de recu­
y tendieron a lograr una flexibilización del mercado de perar los niveles salariales fuertemente deteriorados du­
trabajo. En cierto sentido, la idea de flexibilización rante la guerra debido al congelamiento de salarios
como argumento de política económica resulta casi un impuesto por el ministro de Economía de Galtieri, y a
eufemismo: en Jos primeros meses del régimen los sa­ la prosecución de la inflación en ese período. Una oleada
larios se redujeron prácticamente a la mitad, reflejando de conflictos laborales en demanda de mejoras salariales,
mucho más la intención de una demostración de fuerza y como manifestaciones de repulsa al régimen que se
de tipo político contra el movimiento obrero que una derrumbaba, fue colocando a los dirigentes sindicales
necesidad económica. en el centro de la escena política y social.
Durante largos años el movimiento sindical fue silen­ En las postrimerías del régimen m ilitar, los dirigen­
ciado, perdiendo presencia política y social. Recién en tes sindicales orientaron su acción en dos terrenos. Por
1979, a más de tres años del golpe m ilitar, se registra un lado buscaron acordar la devolución de las entidades
un primer intento de huelga general contra el régimen intervenidas por el régimen m ilitar a los antiguos diri­
que tuvo un eco importante desde el punto de vista gentes. Esta recuperación de los sindicatos por parte
político pero limitado en sus alcances. Durante estos de las conducciones previas al golpe de 1976 fue parcial,
años los dirigentes sindicales que habían logrado perma­ con lo que la situación de las organizaciones a fines de
necer al frente de las organizaciones se escindieron entre 1983, en el momento de las elecciones presidenciales,
quienes desarrollaban, o intentaban desarrollar, una mostraba cierta confusión, lo cual imponía la necesi­
política de oposición al régimen, y quienes buscaban dad de una normalización institucional. Por otro lado
espacios de negociación con éste como medio de recon­ el sindicalismo peronista jugó un rol decisivo en la
quistar posiciones perdidas. En 1980 se constituyó un reconstitución del Partido justicialista (Pj), con vistas a
nucleamiento, la CGT Brasil, que reunía a dirigentes las elecciones de octubre de 1983- Un dirigente sindi­
recién salidos de la cárcel y otros que buscaban las vías cal, Lorenzo Miguel, fue nombrado vicepresidente pri­
de una oposición activa al régimen. Al frente de este mero del partido, lo que, en ausencia de su titular,
nucleamiento se ubicó Saúl Übaldini, dirigente cerve­ Isabel Perón, exiliada en España, significaba de hecho
cero de importante trayectoria posterior, que intentó asumir la titularidad. Varios dirigentes sindicales inte­
aunar los esfuerzos de distintos sectores para desarrollar graron las listas de candidatos del PJ para las elecciones
una protesta social activa contra la dictadura. Los últi­ en representación de diversos distritos, y varios de ellos
mos años del régimen militar mostraron una rápida integraron finalmente el Congreso de la Nación,
descomposición en el seno del poder, que la aventura El rol protagónico de los dirigentes sindicales en la
de las Malvinas y su trágico resultado no hizo más que constitución del PJ fue una prueba evidente de su peso

52 53
político; sin embargo, ante la derrota electoral, apare­ la historia moderna del país —diez años de estancamiento
cieron frente a vastos sectores políticos, incluso peronistas, del pbi —, y en la más voluminosa deuda externa que
como responsables de la misma. Resulta curioso que tuviera la Argentina, pesada herencia del régimen mi­
pese a haber obtenido el 40% de los votos en las elec­ litar. Por otro lado la precaria situación jurídica de los
ciones de octubre de 1983, ello hubiera sido vivido sindicatos, cuyas leyes básicas, las que regulan las rela­
como una derrota, máxime cuando el partido obtuvo ciones laborales, el estatus jurídico de las organizacio­
una importante representación parlamentaria y el 50% nes, y algunas de sus fuentes de recursos y financiamien-
de las gobernaciones provinciales. Es que era la primera to, se hallan actualmente en discusión. Ambas situacio­
vez desde su constitución, cuarenta años antes, que el nes son enfrentadas por el gobierno y los sindicatos
peronismo no ganaba una elección libre —es decir sin mediante concepciones opuestas que alimentan un con­
proscripciones-. Para un movimiento que se consideró flicto permanente.
tradicionalmente una mayoría’, haberla perdido, aun La situación económica fue encarada al principio por
c ircunstancialmente, resultó un golpe extremadamente el gobierno constitucional con la expectativa de lograr
duro. Actores centrales en la contienda electoral, los evitar el pago de los elevados intereses de la deuda
dirigentes sindicales se encontraron ante un panorama externa, y el intento de realizar una política redistribu-
incierto, en el preciso momento en que la sociedad tiva de ingresos que paliara en parte la crítica situación
argentina en su gran mayoría depositaba todas sus ex­ de los asalariados. Ambos intentos fracasaron, ya que
pectativas en la democracia al fin recobrada. hacia fines de 1984 el gobierno se vio obligado a rene­
gociar sus posiciones con el Fondo Monetario Interna­
6. EL GOBIERNO CONSTITUCIONAL Y LA cional y a afrontar el pago de la deuda, y los intentos
NORMALIZACION DE LA CGT
redistributivos no llegaban a efectivizarse como conse­
Los tres primeros años de recuperación de las institucio­ cuencia de una inflación galopante que erosionaba rápi­
nes democráticas estuvieron plagados de conflictos entre damente los ingresos de los asalariados. Hacia junio de
los sindicatos y el gobierno constitucional. Práctica­ 1985, en el seno de una caótica situación económica
mente desde el momento de asumir Alfonsín comenza­ reflejada en una fuerte recesión y un proceso hiperinfla-
ron las escaramuzas de una batalla social y política que cionario, que amenazaban la propia estabilidad institu­
se manifestó en distintos ámbitos y escenarios, desde cional, el gobierno aplicó drásticas medidas de política
el Congieso hasta la movilización callejera. En la base económica orientadas a contener la inflación. El Plan
de estos enfrentamientos existen dos situaciones básicas Austral, que combinaba la conversión del signo mone­
que generan posiciones diferentes, en cuanto a las vías tario, la suspensión de toda emisión monetaria que no
de resolverlas, entre gobierno y sindicatos. Por un lado, tuviera su contraparte en el ingreso de divisas, y el
una crítica situación económica reflejada en el más congelamiento de precios y salarios, tendió a revertir
extenso período de estancamiento de la economía en la crítica situación económica. El congelamiento supo­
55
nía convalidar una regresiva distribución del ingreso Durante 1986, y desde el momento en que comen­
que había sido implantado como patrón de distribución zaron a vislumbrarse los primeros signos de recupera­
durante el régimen m ilitar, y que presentaba duros ción económica, comenzó un vasto movimiento por la
escollos a las intenciones del gobierno y de varios sec­ mejora de los salarios en todos los sectores de la actividad
tores sociales para modificarlo. Si en 1975 los asalariados económica que se expresó a través de numerosos con­
percibían aproximadamente el 45% del ingreso nacio­ flictos laborales —que habían mostrado un descenso
nal, diez años más tarde, con un producto estancado y marcado durante los meses de mayor recesión de 1985—.
una población más numerosa, los asalariados no perci­ Los sectores con mayor fuerza política y social en la
bían mucho más del 30% del ingreso. industria, en las empresas públicas, en el sector finan­
Los sindicatos, que se opusieron fuertemente al con­ ciero, etc., fueron obteniendo aumentos de salarios,
gelamiento, percibieron la aplicación del Plan Austral que marcaron una recuperación respecto de los deprimi­
menos en su carácter antiinflacionario que como un dos niveles previos. Los asalariados del sector público,
medio de resolver el pago de la deuda externa a costa al que las necesidades estatales de reducción del déficit
de los salarios. En función de este diagnóstico la CGT fiscal habían conducido a una crítica situación, emula­
propuso un programa de 26 puntos que elevó a la ron a sus pares de la industria e impulsaron diversas
consideración pública mediante un paro general en medidas de fuerza.
agosto de 1985, y en el que se exigía una moratoria El gobierno flexibilizó su política salarial y fue auto­
del pago de los intereses de la deuda externa, el aumento rizando aumentos que desembocaron, a mediados de
de salarios, políticas de pleno empleo, créditos para la 1986, en acuerdos entre empresas y sindicatos convali­
industria, precios retributivos para el agro, participa­ dados por el Estado. En el sector público, en cambio,
ción en las cajas de previsión y seguridad social, au­ la situación siguió mostrando una elevada conflictivi-
mento para los jubilados, etc. Este programa incluía dad, debido a las dificultades del gobierno para sostener
demandas de vastos y diferenciados sectores sociales, a la vez el equilibrio del presupuesto y una política
asalariados y no asalariados, medio a través del cual la salarial acorde con las demandas de su personal. Las
CGT apuntaba a liderar una amplia red de alianzas para perspectivas de evolución futura de los salarios aparecen
ejercer una oposición activa al gobierno. Sin embargo, condicionadas por las posibilidades de crecimiento eco­
esta propuesta no alcanzó un eco generalizado en la nómico que permita atenuar la puja por una distribu­
sociedad; es que el fantasma de una inflación galopante ción de ingresos en la que nadie quiere perder posicio­
vivida hasta pocos meses antes implicó que para amplios nes. Esta situación requiere de los dirigentes sindicales
sectores medios y no pocos asalariados el costo de la una alta cuota de responsabilidad para impedir que los
estabilización fuera preferible a la incertidumbre que aumentos salariales queden reducidos a un valor pura­
provocaría la atención simultánea de demandas contra­ mente nominal por la inflación. Y requiere del gobierno
dictorias que podrían desembocar en la situación previa un mayor esfuerzo en la búsqueda de una equidad dis­
a la aplicación del Plan Austral. tributiva que satisfaga el cúmulo de expectativas depo­
56 57
sitadas en un régimen democrático y participativo por mandas sindicales, por lo que el proceso de normaliza­
amplios sectores sociales. ción mediante elecciones gremiales tuvo lugar desde
La otra situación conflictiva entre gobierno y sindi­ fines del año 1984 hasta el año siguiente.
catos pasa por la precariedad del estatus jurídico de las El segundo tema conflictivo era el de la representa­
organizaciones. La legislación actual, proveniente del ción de la CGT. Esta fue intervenida por los militares
período militar, muestra una ilegitimidad de base, cual en 1976 y debía procederse a su normalización, una
es la de su origen dictatorial. vez que fueran normalizados los sindicatos. El problema
El primer paso del gobierno para la normalización es que mientras tanto la CGT carecía de un estatus jurí­
de los sindicatos fue una propuesta elevada al Congreso dico claro, ya que la dirección provisoria nombrada por
a los pocos días de su asunción. En esta propuesta se los dirigentes sindicales carecía de la representación
preveían una serie de normas por las cuales los sindicatos que debía otorgarle un Congreso de delegados. Esta
debían elegir sus direcciones a través del voto de los situación fue salvada en parte por un reconocimiento
afiliados con veedores del Estado. Esta propuesta fue de hecho del gobierno hacia la dirección provisoria
activamente rechazada con razón por los sindicatos, que sindical y legitimada para desarrollar negociaciones y
defienden la autonomía de las organizaciones sindicales. ocupar el edificio de la CGT en"agosto de 1985. Sin
La CGT, con su presencia en el Congreso a través de embargo, hasta noviembre de 1986 la CGT carecía de
representantes de origen gremial y el apoyo activo de personería gremial y de la posibilidad legal de recaudar
la oposición justicialista, logró el rechazo de la pro­ fondos, etcétera.
puesta oficial (la propuesta fue aprobada por la Cámara
de Diputados donde el oficialismo es mayoría, pero
rechazada en el Senado donde la mayoría es detentada
por el peronismo, en alianza con algunos representantes
de partidos provinciales). Posteriormente los sindicatos
acordaron una norma para las elecciones gremiales con
el nuevo ministro de Trabajo, que fue luego refrendada
por el Congreso. Los puntos de vista contrapuestos en
este debate aludían básicamente al control de las elec­
ciones, en las que el oficialismo proponía al Ministerio
de Trabajo, y los sindicatos a las propias organizaciones,
en nombre de la autonomía sindical. La participación
de las minorías en la dirección de los gremios fue defen­
dida por el gobierno y rechazada por gran parte de los
sindicatos. El acuerdo definitivo tomó en cuenta las de­
58 59

También podría gustarte