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El Acaparamiento

Este tipo penal posee dos verbos rectores que forman un núcleo del tipo complejo
alternativo, esos verbos en infinitivo son: restringir y retener, según el Diccionario
de la Real Academia de la Lengua Española restringir significa “Ceñir,
circunscribir, reducir a menores límites” y retener refiere “Interrumpir o dificultar el
curso normal de algo”, lo que significa que si nos ajustamos a la semántica de los
verbos rectores este tipo penal debió denominarse de otra manera que no fuera
acaparamiento, ya que si ubicamos el significado del verbo “acaparar”
encontramos que el mismo es “Adquirir y retener cosas propias del comercio en
cantidad superior a la normal, previniendo su escasez o encarecimiento”.

Boicot

El boicot se encuentra previsto en el artículo 59 este tipo penal acoge el nombre


de Charles Cunningham Boycott, quien fue un administrador irlandés a quien se
aplicó por primera vez el boicoteo, en 1880, para lograr una redistribución de las
tierras y mejorar la situación de los granjeros en alquiler, hoy en día es un verbo
transitivo de la lengua española que significa: “Excluir a una persona o a una
entidad de alguna relación social o comercial para perjudicarla y obligarla a ceder
en lo que de ella se exige” o “Impedir o entorpecer la realización de un acto o de
un proceso como medio de presión para conseguir algo”.

La ley establece dos delitos el primero descrito en el encabezado y el primer


aparte denominado importación de bienes nocivos para la salud y el segundo
referido a la venta o exhibición de alimentos, bebidas o medicamentos con fecha
de consumo expirada o caducada. En este caso se trata de los tipos penales
contra la salud pública que incriminan las conductas que afectan de forma directa
a los consumidores.

Estos delitos refuerzan la tutela de la salud individual, en este caso el bien jurídico
protegido es la salud pública del que son titulares como destinatarios todos los
ciudadanos de una comunidad.

En el primer delito referido a la importación o comercialización se incrimina al que


hallándose autorizado para la importación y el tráfico, lo hace sin cumplir con las
formalidades previstas en las leyes y los reglamentos en materia sanitaria.
El segundo delito penaliza la exhibición y su acción posterior que sería la venta,
inexplicablemente se redactó al contrario, con respecto a este delito debemos
referirnos a la diferencia entre alimentos y productos alimenticios, el primero se
refiere a la carne, pescado, leche, huevos, es decir lo que alimenta y en el caso de
los productos alimenticios en donde se incluyen las sustancias, ingredientes,
aditivos, grasas, vitaminas, por ejemplo las bebidas isotónicas o la goma de
mascar, de hecho cuando en este artículo se refiere a los alimentos se deslindan
de lo dispuesto en el artículo 50 que se maneja en esta ley como infracción
cuando se refiere a los productos alimenticios o bienes vencidos.

También se incluye como objeto material del delito en cuestión las bebidas, donde
debemos incluir las alcohólicas y los medicamentos que en ese caso tratamos lo
que se conoce como delito farmacológico entendido como la dispensación ilegal
en un acto farmacológico

En la Ley se presentan tres preceptos que pretende tutelar el funcionamiento del


mercado que habría de resultar de la simple competencia.

Alteración Fraudulenta de precios

Finalmente, la ley se refiere al delito de agiotaje cuando el sujeto activo difunda


falsas noticias o emplee violencia física o psicológica (amenaza) o cualquier otra
maquinación para alterar los precios de los bienes o servicios este delito ya que se
encontraba previsto en el código penal.

Un novedoso tipo penal que regula una conducta antijurídica que se viene
presentando con increíble frecuencia es la Reventa de productos de primera
necesidad, el cual sin duda se trata del caso del vendedor del mercado
secundario, quien compra productos no para alimentarse y acumular
previsivamente en su alacena sino para revenderlo a un precio mayor al
normalmente estipulado.

Contrabando de Extracción

En este caso el contrabando no se trata de un delito aduanero, así como tampoco


se requiere o al menos no es condición sine qua non que la mercancía se tenga la
intención de conducirla fuera del país y me refiero a la intención porque siendo el
delito de contrabando un delito de mera actividad, no se requiere como se
acostumbra a pensar que es necesaria la detención en la vías fronterizas o en la
propia frontera.
En este contexto, el contrabando se refiere al desvío de la ruta normalmente
aceptada en el transporte de la mercancía, es decir que si la misma debe ser
transportada desde el punto A hasta el punto B por una ruta predeterminada, salvo
casos excepcionales que la misma se encuentre en otra ruta o en un punto C
podría considerarse como el delito de Contrabando.

Quizás lo que más preocupa de la comisión del delito de contrabando, al menos


para las empresas, es la pena de comiso aparece en la ley como una medida
preventiva en el marco del procedimiento administrativo de acuerdo con el artículo
39 y como una pena accesoria del delito de contrabando.

El comiso o decomiso es una institución o medida de carácter patrimonial cuyo


objeto es privar a los responsables de un delito de los instrumentos de ejecución y
los bienes obtenidos con el mismo, en el caso de la ley se establece como una
pena accesoria dirigida únicamente a los instrumentos utilizados en el delito de
contrabando que es lo que se conoce como instrumentum sceleris, esto quiere
decir que si la empresa no guarda la diligencia debida en su proceso de
distribución no solo se arriesga a la pérdida de a mercancía sino también del
medio de transporte.

La Usura

El legislador venezolano en tres tipos penales reguló la ganancia excesiva por una
prestación en relación a la contraprestación.

Usura es el hecho de quien, aprovechándose del estado de necesidad de una


persona, se hace dar o prometer de esta, en cualquier forma, para sí o para otra,
en compensación de dinero o de otra cosa mueble, intereses u otras ventajas
usurarias; o también el hecho de quien le procuras a una persona, en estado de
necesidad, una suma de dinero u otra cosa mueble, haciéndose dar o prometer
para sí mismo o para otro, por su mediación, una compensación usuraria.

La Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia con ponencia del
magistrado Jorge L. Rosell Senhenn, según sentencia 1.228 del 28 de septiembre
de 2000, estableció que: “la usura es un atentado contra los intereses económicos
generales, en virtud de que el interés que se pacte debe ser superior al permitido
por la ley”.

La nueva usura en contratos de arrendamiento de locales comerciales que está


relacionada con lo publicado en gaceta número 40.305 del 29 de noviembre de
2013 como Ley para el Control y Regulación de Arrendamiento de locales
comerciales establece que:
Artículo 2: A partir de la fecha de publicación del presente decreto, hoy en Gaceta
Oficial, los cánones de arrendamiento de inmuebles constituidos por locales o
establecimientos en los que se desarrollen actividades comerciales en
edificaciones de vivienda u oficinas, edificaciones con fines turísticos, galpones u
oficinas, edificaciones de uso educacional, de médicos asistenciales, centro
comerciales y en general, cualquiera clase de locales destinados al
funcionamiento y desarrollo de actividades económicas comerciales, productivas o
de servicios no podrán exceder de un monto mensual equivalente a 250 bolívares
por metro cuadrado.

En relación, a la polémica circunstancia agravante genérica de la desestabilización


económica aunque muy discutida últimamente no es nueva de esta ley, ya que se
estableció desde la ley del 2004 y se trata de otra condicionante objetiva de
punibilidad, de otro requisito además de los ya establecidos en el tipo que debe
sumarse entonces a los ya mencionados como en detrimento de la población, para
provocar escasez, provocar distorsiones en los precios y otros, dichas
circunstancias aluden y se aglomeran como deficiencias de técnicas
legislativas que impide la eficacia de la aplicación de la ley por la excesiva
indicación de elementos del tipo en distintas disposiciones.

Corrupción Privada

Es un mito que la corrupción sea un mal intrínseco a la administración pública,


éste se sostiene sobre la confusión que consiste en la creencia de que como la
misma trata de la apropiación de los bienes públicos, sus límites son funcionarios
públicos. Según el diccionario de la lengua española, Corrupción significa: Vicio o
abuso introducido en las cosas no materiales, una etimología más interesante da
cuenta que la palabra Corrupción viene del latín Corrumpere que significa
sobornar, falsificar, dañar, echar a perder y que está formada por dos raíces
latinas Cor yRumpere que significan Corazón y Romper, es decir
que Corrumpere significaba, para los romanos, romper desde adentro, lo que
significa romper el corazón.

En España, el nuevo Código Penal publicado en la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de


junio, regula como delito una serie de prácticas que se identifican como
“Corrupción entre Particulares”, esto como fruto de la transposición de la Decisión
Marco 2003/568 de la Unión Europea sobre Corrupción Privada, que pretende
trasladar algunas de las conductas constitutivas del cohecho en la Administración
Pública al ámbito privado (El cohecho es un delito que consiste en que una
autoridad o funcionario público acepta o solicita una dádiva a cambio de realizar u
omitir un acto inherente a su cargo) en la Administración Pública al ámbito privado,
es decir termina con la falsa creencia de que el delito de corrupción es
exclusividad de la función pública.
Así el artículo 286 bis del Código Penal Español establece lo que sigue:

1. Quien por sí o por persona interpuesta prometa, ofrezca o conceda a directivos,


administradores, empleados o colaboradores de una empresa mercantil o de una
sociedad, asociación, fundación u organización un beneficio o ventaja de cualquier
naturaleza no justificados para que le favorezca a él o a un tercero frente a otros,
incumpliendo sus obligaciones en la adquisición o venta de mercancías o en la
contratación de servicios profesionales, será castigado con la pena de prisión de
seis meses a cuatro años (…).

Por su parte la primera Ley orgánica de precios justos, establecía que:

Quien por sí o por persona interpuesta prometa, ofrezca o conceda a directivos,


administradores, empleados o colaboradores de empresas, sociedades,
asociaciones, fundaciones u organizaciones, un beneficio o ventaja de cualquier
naturaleza, para que le favorezca a él o a un tercero frente a otros, incumpliendo
sus obligaciones en la adquisición o venta de mercancías o en la prestación de
servicios, será castigado con la pena de prisión de dos (02) a seis (06) años.

La anterior disposición se trata del único obsequio que trajo la Ley a la


actividad empresarial, se trata de proteger la transparencia en la
competencia que pretendía evitar que conductas vituperables afecten el
normal desenvolvimiento de la actividad comercial.
Según la Ley Orgánica de Precios Justos|Acaparadores y especuladores
serán sancionados con hasta 10 años de cárcel
24 Enero, 2014 11:22

24 Enero, 2014 11:22

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La Ley Orgánica de Precios Justos establece


que quienes restrinjan la oferta, circulación o distribución de bienes regulados por la
Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socieoeconómicos
(SUNDDE), retengan los mismos, con o sin ocultamiento para provocar escasez o
distorsiones en los precios, serán sancionados con prisión de 8 a 10 años.

Así lo expresa la normativa difundida en la Gaceta Oficial N° 40.340 con fecha del 23 de
enero de 2014, que circula este viernes.

“Igualmente, serán sancionados con multa de 1.000 Unidades Tributarias (UT) a 50.000
UT, y con la ocupación temporal del establecimiento hasta por 180 días”, expresa la norma.

Recalca que la reincidencia en la infracción será sancionada con la clausura de los


almacenes, depósitos o establecimientos del sujeto infractor, así como, la suspensión del
Registro Único de Personas que Desarrollan Actividades Económicas (RUPDAE).

ESPECULACIÓN

Quienes vendan bienes o presten servicios a precios superiores a los fijados por la
SUNDDE, serán sancionados con 8 a 10 años de cárcel. Así mismo, serán objeto de una
ocupación temporal del establecimiento hasta por 180 días y también tendrán que cancelar
una multa de 1.000 a 50.000 UT.
La reincidencia en la infracción ocasionará la clausura del local, así como la suspensión del
RUPDAE, detalla la normativa.

IMPORTACIÓN DE BIENES NOCIVOS PARA LA SALUD

La Ley Orgánica de Precios Justos establece que quien importe o comercialice bienes
declarados como nocivos para la salud y de prohibido consumo será castigado con 6 a 8
años de prisión.”Con igual pena, aumentada de un tercio a la mitad, será sancionado el
funcionario o la funcionaria que autorice tal importación o comercialización”, especifica la
ley.

Adicionalmente, expresa que quien venda o exhiba para su venta, alimentos, bebidas o
medicamentos cuya fecha de consumo haya expirado o caducado, será penado con prisión
de 1 a 3 años.

EXPENDIO DE ALIMENTOS O BIENES VENCIDOS

La ley dispone que quienes vendan productos alimenticios, bienes vencidos o en mal estado
será castigado con multa de 200 UT a 10.000 UT, sin menoscabo de las sanciones penales a
que hubiera lugar.

BOICOT

La norma determina que quienes conjunta o separadamente, desarrollen o lleven a cabo


acciones, incurran en omisiones que impidan de manera directa o indirecta la producción,
fabricación, importación, acopio, transporte, distribución y comercialización de bienes, así
como la prestación de servicios regulados por la SUNDDE, serán sancionados por vía
judicial con prisión de 10 a 12 años.

Igualmente, deberán pagar una multa de 1.000 a 50.000 UT, así como, la ocupación
temporal por hasta 180 días, especifica la normativa. Agrega la ley que la reincidencia en la
infracción será castigada con la clausura del establecimiento y la suspensión del RUPDAE.

DESESTABILIZACIÓN DE LA ECONOMÍA

El instrumento legal también prevé penas máximas y confiscación de los bienes, de acuerdo
a lo previsto en la Constitución Nacional, cuando el boicot, acaparamiento, especulación,
contrabando de extracción, usura, cartelización u otros delitos conexos, procuren la
desestabilización de la economía, la alteración de la paz y atenten contra la seguridad de la
Nación.

REVENTA DE PRODUCTOS DE PRIMERA NECESIDAD

La Ley Orgánica de Precios Justos establece una multa de 200 a 10.000 UT y comiso de
productos a quienes incurran en la compra de productos declarados de primera necesidad,
con fines de lucro, para revenderlos por precios superiores a los establecidos por la
SUNDDE.

CONDICIONAMIENTO

La ley señala que quienes condicionen la venta de bienes o la prestación de servicios


regulados por la SUNDDE, serán sancionados con prisión de 2 a 6 años. Agrega que
también deberán cancelar una multa de entre 500 a 10.000 UT.

“La reincidencia será sancionada con la ocupación temporal del inmueble correspondiente
hasta por noventa (90) días”, detalla.

CONTRABANDO DE EXTRACCIÓN

Con penas de entre 10 a 14 años de cárcel será castigado quien incurre en el delito de
contrabando de extracción. “El delito de contrabando de extracción se comprueba, cuando
el poseedor de los bienes (de primera necesidad) no pueda presentar, a la autoridad
competentes, la documentación comprobatoria del cumplimiento e todas las disposiciones
legales referidas a la movilización y control de dichos bienes”, expresa la ley.

Añade la norma que una vez comprobado el delito se procederá al comiso del medio de
transporte utilizado, así como de la mercancía.

USURA

Con pena de 4 a 6 años de cárcel será castigado quien incurra en el delito de usura detalla la
Ley Orgánica de Precios Justos.

En ese sentido, la normativa especifica que “los propietarios de locales comerciales que
fijen cánones de arrendamiento superiores a los límites establecidos por la SUNDDE, así
como erogaciones no autorizadas que violenten el principio de proporcionalidad y
equilibrio entre las partes contratantes, se le aplicará la pena contemplada en este artículo,
así como la reducción del canon de arrendamiento y eliminación de otras erogaciones, a los
límites establecidos por la SUNDDE”.

La ley contempla penas y multas para quienes incurran en los delitos de usura en
operaciones de financiamiento, alteración de bienes y servicios, alteración fraudulenta de
precios y corrupción entre particulares.
CONTESTACIÓN AL RECURSO DE APELACIÓN INTERPUESTO

La profesional del derecho YOHANNA SUÁREZ, en su condición de defensora privada del


ciudadano SIXTO MANUEL SANTIZ ATENCIA, dio contestación al recurso de apelación presentado,
argumentando lo siguiente:

Que: “…Rechazo la apelación presentada por el Ministerio Público, en razón de que mi defendido
no incurrió en la conducta señalada en el articulo 59 de la ley especial como lo indica la
representación fiscal para imputarle el delito de acaparamiento, toda ves (sic), que como este lo
señalara por razones de no existir electricidad en el momento del terminar de realizar el
allanamiento le fue imposible ubicar y entregar las facturas que acreditan la adquisición de los
bienes por los cuales fue detenidos observando además que como este lo indicara esos productos
son vendido al pueblo que se beneficia con la venta de los mismos, lo que se evidencias de las
facturas consignadas de donde se demuestra que para la fecha en que se adquiere el producto y la
fecha de la detención del defendido ya se habían vendidos varios kilos del azúcar y arroz ,
descartando en todo momento con ello que existe acaparamiento por parte de mi defendido,
pues de las actas procesales se evidencia que este vive diagonal al comando de la policía regional
lo que quiere decir que se encuentra bajo la observación de la autoridad todo el tiempo quienes
nunca le han levantado procedimiento alguno a este por delito alguno por lo que resulta
inverisímil (sic) lo dicho por los funcionarios policiales en las actas de investigación, razón por la
cual solicito a los ciudadanos magistrados de (sic) la corte de apelaciones confirmen la decisión
dictada por la sentenciadora referida al otorgamiento de medida cautelar sustitutiva a la privación
judicial preventiva de libertad, es todo…”

CONSIDERACIONES DE LA SALA PARA DECIDIR

Observa esta Sala, que el recurso de apelación interpuesto se centra en impugnar la decisión Nro.
1071-15, de fecha 12.08.2015, emitida por el Juzgado Tercero de Primera Instancia en Funciones
de Control del Circuito Judicial Penal del estado Zulia, extensión Santa Bárbara del Zulia, y a tal
efecto, la Representación Fiscal denunció que el delito imputado prevé una pena que excede en su
límite máximo los 10 años de prisión, aunado a que existen suficientes elementos de convicción
para estimar que el ciudadano SIXTO MANUEL SANTIZ ATENCIA es ha sido autor o partícipe del
hecho que se le atribuye, por lo que solicita se decrete medida cautelar de privación judicial
preventiva de libertad en su contra.

Precisadas como han sido las denunciadas realizadas por el Ministerio Público en su escrito
recursivo, es por lo que estas jurisdicentes consideran necesario citar parte del contenido de la
decisión recurrida, y al respecto, la jueza de instancia estableció lo siguiente:
“…Ha solicitado el abogado JHON JOSÉ URDANETA FUENMAYOR, Fiscal Auxiliar Decimosexto del
Ministerio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, se aplique Medida de Privación
Judicial Preventiva de Libertad, en contra del ciudadano SIXTO MANUEL SANTIZ ATENCIA, a quien
se le atribuye la presunta comisión del delito de ACAPARAMIENTO, previsto y sancionados en el
artículo 59 de la ley Orgánica de Precios Justos, en perjuicio del ESTADO VENEZOLANO. Por su
parte, la defensa técnica, bajo sus argumentos ha solicitado se acuerde Medida Cautelar
Sustitutiva de Libertad, de las contempladas en el artículo 242 del Código Orgánico Procesal Penal
a su defendido. Así las cosas, observa quien preside esta Actividad Judicial, luego de revisadas y
estudiadas minuciosamente todas y cada una de las actas que integran la causa de marras, que de
acuerdo al Acta Policial, de fecha 10 de agosto de 2015, levantada y firmada por efectivos militares
adscritos AL (sic) Destacamento de Comandos Rurales N° 119 del Comando de Zona Nro. 11 De
(sic) la Guardia Nacional Bolivariana con sede en sector Mi ranchita, parroquia Bari del municipio
Jesús María Semprún del estado Zulia, ese mismo día, siendo las 08:30 horas de la noche,
encontrándose de comisión con destino a la población de El Cruce específicamente tercera calle,
Diagonal a la Delegación del Cuerpo de Policía Estadal de la Parroquia Bari, Municipio Jesús María
Semprun del Estado (sic) Zulia, en vehículos militares placas GNB- 2030 Y GNB 1538 cumpliendo
instrucciones del ciudadano teniente coronel CARLOS ALEXANDER GÓMEZ LAREZ, Cmdte del DCR-
119, CZ-11, de la Guardia Nacional de Venezuela, dando cumplimiento a la orden emanada por el
tribunal primero de primera instancia estadal en funciones de control circuito judicial penal del
estado Zulia extensión santa bárbara de Zulia, orden de allanamiento según causa penal N° 46852
de fecha 10 de agosto 2015, con la finalidad de realizar revisión allanamiento, al inmueble dos (02)
casas una (01) casa de color verde con rosado y la otra casa de color blanco con rosado, en el
interior en el cual se presume que ocultan productos de la cesta básica con la finalidad de realizar
presunto acaparamiento al llegar al sitio antes mencionado en compañía de tres (03) ciudadanos
testigos el cual quedaron identificados como: SÁNCHEZ ORTEGA CHAI DE JESÚS, titular de la
cédula de identidad Nro. 20.757.278, ciudadano RUIZ CEBALLOS JOSÉ FIUBERTO YEMIR , (sic)
titular de la cédula de identidad N° 17.789.298, y MIGUEL GABRIEL AGUAS RIVERA, titular de la
cédula de identidad N° 18.962.696, siendo las 20:00 hs de la noche, fuimos atendidos por el
ciudadano identificado como SIXTO MANUEL SANTIZ ATENCIA, portador de la cédula de identidad
V- 22.468.671 (…) propietario del inmueble Abasto el Delirio, seguidamente se procedió a
informarle a mencionado ciudadano de la comisión y se leyó la orden de allanamiento solicitada
tribunal primero de primera instancia estadal en funciones de control circuito judicial penal del
estado Zulia extensión santa (sic) bárbara (sic) de Zulia, seguidamente se realizo (sic) la revisión del
referido inmueble en una (01) casa no se encontró absolutamente nada, seguidamente luego se
reviso (sic) otra casa Abasto mi Delirio, no encontrando nada de productos de alimentos de la
cesta básica, en los anaqueles, luego se reviso (sic) un deposito (sic) supuestamente perteneciente
al inmueble Abasto mi Delirio, encontrando lo siguiente: 01.- la cantidad de ocho (08) fardos de
azúcar de 24 unidades c/u, de 900 gms de la marca la rendidora, con un valor de (24,330) c/u. para
un total de (4.665,60) bs 02.- la cantidad de tres (03) fardos de arroz de 24 unidades c/u, de la
marca gloria saborizado con un valor de (59,00) c/u, para un valor total de (2.832) bs, 03.- la
cantidad de veintiuno (21) kgs de arroz de la marca chimito con un valor de (25,00) c/u, para un
valor total de (525,00) bs, 04.- la cantidad de dos (02) kgs de arroz de la marca mary con un valor
de (59,00) c/u, para un valor total de (118,00) bs, inmediatamente se le hizo la solicito (sic) al
ciudadano que presentara los respectivos documentos el cual ampara su legalidad de los
productos de la cesta básica antes mencionado no presentando nada para el momento de la
inspección, motivo por el cual se le informo (sic) que se infiere un presunto delito de el
acaparamiento de productos de la cesta básica por lo cual es detenido preventivamente
cumpliendo con e! art 196 y 197 del código orgánico procesal penal y lo señalado e impuestos
verbalmente de sus derechos ciudadanos establecidos en el artículo 49 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela. Posteriormente el ciudadano SIXTO MANUEL SANTIZ
ATENCSA, fue trasladado a la sede de la unidad militar ubicada en el sector Mi Ranchito de la
carretera Nacional Machiques-Colon, de la parroquia Bari, del estado Zulia, en virtud de lo cual fue
aprehendido, leído sus derechos constitucional y puesto a la orden del Ministerio Público, quien lo
condujo ante este Juzgado de Control que se halla de guardia, para ser oídos en respeto de sus
derechos constitucionales. Pues bien, del Acta Policial, de fecha 10 de agosto de 2015, contentiva
de las circunstancias de modo tiempo y lugar en la que se produjo la aprehensión del imputado de
autos (folios 06 y su vuelto); así como de la copia simple de la orden de allanamiento (folio 04), del
Acta de Notificación de Derechos (folio 05 y su vuelto); de la copia simple del documento de
identidad (folio 12), del Acta de Inspección Técnica (folio 14); de las Fijaciones Fotográficas (folios
15, 16 y 17); del Acta de Entrevista de Testigo (folio 18 y su vuelto), de la copia simple del
documento de identidad (folio 19), del Acta de Entrevista de Testigo (folio 21 y su vuelto), de la
copia simple del documento de identidad (folio 22), del Acta de Entrevista de Testigo (folios 24 y
25), de la copia simple del documento de identidad (folio 26) y del Acta de Registro de Cadena de
Custodia de Evidencias Físicas (folio 28); surgen para esta jurisdicente, suficientes, fundados y
coherentes elementos de convicción que hacen estimar en esta incipiente fase del proceso, en
primer término, la existencia de un hecho punible que merece pena privativa de libertad y cuya
acción penal para ser ejercida no se encuentra evidentemente prescrita, tomando en cuenta que
los hechos acontecieron el día diez (10) de agosto del año en curso, calificados provisionalmente
por la representación Fiscal como ACAPARAMIENTO, previsto y sancionados en el artículo 59 de la
ley Orgánica de Precios Justos, en perjuicio del ESTADO VENEZOLANO. En segundo término, que el
encartado de autos, es partícipe en grado de autor en la comisión de tal evento punible, en la
forma como ha sido indicado por el Ministerio Público, por lo que luego de ponderar los
numerales 1 y 2 del artículo 236 del Código Orgánico Procesal Penal, concluye esta Jueza
Profesional, que en el presente caso, están satisfechos. Ahora, al entrar a analizar el numeral 3 del
referido artículo 236, resulta necesario precisar, que apreciando las circunstancias que rodean el
caso concreto, la situación de arraigo en el país del encartado SIXTO MANUEL SANTIZ ATENCIA,
como su asiento familiar, se puede evidenciar de la declaración rendida por él mismo, que el
mismo cuenta con documento de identidad emitido en Venezuela por el SAIME, que demuestra
que es nacional de este país, tienen domicilio ubicable y conocido, aunado a lo expresado, no
tiene conducta predelictual, no se advierte de las actuaciones traídas por el titular de la acción
penal, que el mismo cuenta con registro ni antecedentes policiales/penales, considerando el
carácter primario del imputado de autos al ser aprehendido, y de las actas se evidencia que no
asumió una conducta que indique su voluntad de no someterse a la investigación penal, por lo que
no existe, a juicio de quien juzga, una presunción razonable del peligro de fuga, subpresupuestos a
tomar en cuenta, además de la magnitud del daño causado y la pena a imponer, contemplados en
el artículo 237 del Texto Adjetivo Penal. Con vista a lo expuesto, salvo mejor criterio y teniendo
como norte esta Juzgadora que en el actual sistema acusatorio privan como principios rectores la
presunción de inocencia y la afirmación de libertad y que todo Juzgador debe hacer una
ponderación al momento de decretar una medida de coerción personal, entrar examinar todas y
cada una de las circunstancias fácticas que reposan en las actuaciones y las solicitudes hechas por
las partes, a los efectos de determinar si ciertamente existen causas para el momento de decretar
la medida más gravosa que contempla el sistema de juzgamiento penal. Como en reiteradas
decisiones de la Magistrada Blanca Rosa Mármol, no sólo debe tomarse en cuenta la pena a
imponer, sino evaluar otros presupuestos, como por ejemplo, la conducta asumida al momento de
ser aprehendida, y que los jueces del mismo modo deben valorar y recordar que la finalidad del
proceso penal, no es castigar a una persona, sino que la pena tiene carácter fundamental
preventivo y de reeducación, que la libertad personal es inviolable y la persona detenida puede ser
juzgada en libertad, excepto por las razones determinadas por la Ley y apreciadas por el Juez o
Jueza en cada caso, aunado a los principios de presunción de inocencia, afirmación de libertad, de
proporcionalidad e Interpretación Restrictiva, consagrados en los artículos 8, 9, 229 y 230 de la
Legislación Procesal Vigente, se impone medida cautelar sustitutiva de libertad, de las
contempladas en los numerales 3 y 8 del artículo 242 del Código Orgánico Procesal Penal,
referidas a la presentación periódica por ante la sede de esta autoridad judicial cada QUINCE (15)
DÍAS contados a partir del momento en que se haga efectiva la libertad de la misma, dado que el
domicilio del imputado dista de esta sede judicial, y la prestación de fianza de dos personas
idóneas, que sean de reconocida buena conducta, responsables, con capacidad económica para
atender las obligaciones que contraen, y estar domiciliados en el territorio nacional, los cuales se
obligan a cumplir con las exigencias a que se refiere el artículo 244 del texto penal adjetivo, y
serán las garantes ante la administración de justicia que el procesado estará presente en el
proceso penal que se le sigue (fines de aseguramiento procesal) y que no evadirá la acción de la
justicia, respectivamente, en consecuencia queda declarada SIN LUGAR la petición del Ministerio
Público. El Tribunal fija la cantidad de un sueldo mínimo vigente en el país, como monto de la
fianza que se adecúa a las posibilidades reales del imputado considerando las condiciones
socioeconómicas de vida, para que se pueda materializar de esta manera el estado de libertad, por
lo que la libertad personal se hará efectiva, una vez sea evaluada y comprobada la solvencia
personal y económica de quienes se presenten con el carácter de fiadores, puesto que por
consecuencia de su responsabilidad, deben soportar los gastos de captura que genere la
incomparecencia de los procesados. Del mismo modo, se ha verificado la legitimidad de la
aprehensión del imputado de autos ciudadano SIXTO MANUEL SANTIZ ATENCIA, ya que se
subsume en una de las hipótesis de flagrancia contenidas en el artículo 234 de la normativa
procesal vigente, esto es, concretamente a poco de ocurrir el hecho y con objetos que hacen
presumir su participación. Así se Decide. A la par, dada la solicitud hecha por la Representante de
la Sociedad, atinente a la aplicación del procedimiento ordinario, considerando que la aprehensión
del encartado se subsume en una de las hipótesis de flagrancia contempladas en el artículo 234
del Código el proceso se regirá por la referida vía. En cuanto a los alegatos expuestos por la
defensa, es menester para este Tribunal señalar que la presente causa se encuentra en fase
primaria, y de conformidad con lo establecido en los artículos 262 y 263 del Código Adjetivo Penal,
esta etapa tiene como objeto primordial la preparación del juicio oral y público; en tal sentido, su
labor fundamental está encaminada a la búsqueda de la verdad de los hechos, en armonía con lo
preceptuado en el artículo 13 de la ley procesal penal, así como la acumulación de todos los
elementos de convicción, por lo que su alcance no persigue comprometer la responsabilidad penal
del imputado a ultranza, sino que va más allá de la recolección de los datos, hechos y
circunstancias que lo responsabilicen penalmente. Por tal razón, el representante fiscal a cargo de
esta fase debe proporcionarle al imputado todos aquellos elementos exculpatorios que lo
favorezcan, es decir, de no existir razones para proponer la acusación contra una persona y
consecuencialmente solicitar su enjuiciamiento, debe dictar otro acto conclusivo como el archivo
fiscal o el sobreseimiento de la causa, es por ello que se desestiman los alegatos aducidos por la
defensa para disentir de la precalificación jurídica dada a los hechos por el Ministerio Público, la
cual puede cambiar en las subsiguientes fases del proceso, o al momento de interponer el acto
conclusivo, habida cuenta no puede esta juzgadora obviar lo narrado por los funcionarios
actuantes en el acta policial y la pluralidad de elementos de juicio traídos a esta audiencia. Así se
declara. En otro orden de ideas, este Juzgado de Control con competencia para juzgar delitos
económicos, procede a decretar la incautación preventiva de los siguientes productos ocho (08)
fardos de azúcar de 24 unidades c/u, de 900 gms de la marca la rendidora, con un valor de
(24,330) c/u. para un total de (4.665,60) bs 02.- tres (03) fardos de arroz de 24 unidades c/u, de la
marca gloria saborizado con un valor de (59,00) c/u, para un valor total de (2.832) bs, 03.-
veintiuno (21) kgs de arroz de la marca chimito con un valor de (25,00) c/u, para un valor total de
(525,00) bs, 4- dos (02) kgs de arroz de la marca mary con un valor de (59,00) c/u, para un valor
total de (118,00) bs, retenidos, tratándose de productos perecederos, previo inventario de los
mismos, autoriza su venta para evitar su pérdida, cuyo producto de la venta será resguardado
hasta que exista sentencia definitivamente firme, conforme al artículo 55 de la Ley contra la
Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo, Líbrese comunicación a la Oficina
Agroalimentaria, Alcaldía de Colón, municipio Colón del estado Zulia…”

Luego de lo anterior, se observa que la instancia al momento de dictar el fallo impugnado analizó
el contenido del artículo 236 del Código Orgánico Procesal Penal, para luego determinar que el
imputado de actas posee arraigo en el país, determinado por su domicilio ubicable y conocido, no
tiene conducta predelictual, no registra en actas antecedentes policiales ni penales, y no ha
asumido una conducta que indique su voluntad de no someterse al proceso, lo cual motivó a la
instancia a decretar medidas cautelares sustitutivas a la privación judicial preventiva de libertad,
de las contenidas en los numerales 3 y 8 del Código Orgánico Procesal Penal.

Vistas así las cosas, este Tribunal ad quem observa que el Juzgado de Control ciertamente analizó
los supuestos previstos en el artículo 236 del Código Orgánico Procesal Penal para proceder a
dictar el fallo impugnado del cual devino el decreto de una medida cautelar menos gravosa a favor
del encausado de marras, verificándose así que la instancia tomó en cuenta la fase procesal en la
que se encuentra la causa para establecer los fundamentos de hecho y de derecho que la
conllevaron a dictar el dispositiva del fallo, narrando según el contenido de las actuaciones
preliminares puestas a su estudio por el Ministerio Público en el acto de individualización del
imputado, siendo estos elementos los que vienen a constituir los motivos y las razones respecto
de las circunstancias de hecho que encierra el acto de investigación, que son tomados o extraídos
por el Juez de Control para formarse un juicio de valor crítico, racional y equilibrado, sobre los
hechos expuestos a su consideración, que en definitiva le permiten determinar el contenido de su
resolución, lo cual del estudio realizado a la misma y a las actas procesales insertas en el cuaderno
de apelación subido a esta Alzada, se verifica cumplido por el Juez de Instancia.

No obstante lo dicho, se evidencia de las actas que si bien el presente procedimiento se inició en
virtud de la orden de allanamiento dictada en fecha 10.08.2015 por el Juzgado Primero de Primera
Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Zulia, extensión Santa
Bárbara del Zulia, donde se logró incautar lo siguiente: 1.- Ocho (08) fardos de azúcar de 24
unidades c/u, de 900 gms de la marca la Rendidora, con un valor de (24,330) c/u, para un total de
(4.665,60) bs, 2.- Tres (03) fardos de arroz de 24 unidades c/u, de la marca Gloria saborizado con
un valor de (59,00) c/u, para un valor total de (2.832) bs, 3.- Veintiún (21) kgs de arroz de la marca
Chimito con un valor de (25,00) c/u, para un valor total de (525,00) bs, y 4.- Dos (02) kgs de arroz
de la marca Mary con un valor de (59,00) c/u, para un valor total de (118,00) bs, que al ser
solicitada la debida documentación legal al ciudadano SIXTO MANUEL SANTIZ ATENCIA, el mismo
manifestó no poseerla; aunado a que de actas se evidencian suficientes elementos de convicción,
como lo son: 1.- Acta Policial, de fecha 10 de agosto de 2015, contentiva de las circunstancias de
modo, tiempo y lugar en la que se produjo la aprehensión del imputado de auto, 2.- Orden de
allanamiento, 3.- Acta de notificación de derechos, 4.- Copia simple del documento de identidad,
5.- Acta de Inspección Técnica, 6.- Fijaciones Fotográficas, 7.- Actas de Entrevistas de los Testigos,
junto con sus documentos de identificación, y 8.- Acta de Registro de Cadena de Custodia de
Evidencias Físicas; no es menos cierto que las resultas del proceso pueden ser satisfechas con
alguna de las medidas cautelares sustitutivas a la privación judicial preventiva de libertad (tal
como lo decretó la jueza de control en la decisión recurrida), toda vez que, de actas se observa
que el procesado de marras tiene determinado su domicilio, aunado a que no tiene antecedentes
penales, por lo que, tomando en consideración que el juzgamiento en libertad, que como regla,
emerge en nuestro proceso penal, como el desarrollo de un mandato contenido en el numeral 1
del artículo 44 del texto constitucional, el cual consagra el derecho a la libertad personal, resulta
proporcional el mantenimiento de las medidas cautelares sustitutivas a la privación judicial
preventiva de libertad decretadas por la jueza de instancia.

A tal efecto, esta Alzada estima oportuno recordar, que al momento de decretarse la privación de
libertad de un ciudadano, no sólo debe tomarse en cuenta la pena que podría llegar a imponerse,
pues la presunción de inocencia y la afirmación de libertad constituyen principios rectores del
actual sistema de juzgamiento penal, que deben tomarse en cuenta al momento de dictar la
medida cautelar de privación judicial preventiva de libertad, pues, dicha medida sólo procederá
cuando las resultas del proceso no puedan ser satisfechas con una medida menos gravosa, lo cual
ha quedado desvirtuado en el caso de marras, en razón de las circunstancias particulares del caso,
como lo, el domicilio ubicable del imputado de actas, determinado por su domicilio, sumado a que
el mismo no posee antecedentes penales y conducta predelictual.

Dentro de ese marco, esta Sala considera necesario citar el contenido de los artículos 9, 229 y 242
del Código Orgánico Procesal Penal, los cuales rezan lo siguiente:

Artículo 9. Afirmación de la libertad. Las disposiciones de este Código que autorizan


preventivamente la privación o restricción de la libertad o de otros derechos del imputado, o su
ejercicio, tienen carácter excepcional, sólo podrán ser interpretadas restrictivamente, y su
aplicación debe ser proporcional a la pena o medida de seguridad que pueda ser impuesta. Las
únicas medidas preventivas en contra del imputado son las que este Código autoriza conforme a la
Constitución.

Artículo 229. Estado de libertad. Toda persona a quien se le impute participación en un hecho
punible permanecerá en libertad durante el proceso, con las excepciones establecidas en este
Código. La privación de libertad es una medida cautelar, que sólo procederá cuando las demás
medidas cautelares sean insuficientes para asegurar las finalidades del proceso.

Artículo 242. Modalidades. Siempre que los supuestos que motivan la privación judicial preventiva
de libertad puedan ser razonablemente satisfechos con la aplicación de otra medida menos
gravosa para el imputado, el tribunal competente, de oficio o a solicitud del Ministerio Público o
del imputado o imputado, deberá imponerle en su lugar, mediante resolución motivada, algunas
de las medidas siguientes: (Omissis)”.

En este mismo orden y dirección, considera esta Alzada oportuno citar la obra del autor RODRIGO
RIVERA MORALES, en su obra CÓDIGO ORGÁNICO PROCESAL PENAL, al referirse al también citado
artículo 242, cuando establece lo siguiente:

“…Norma que es correspondiente con el principio de juzgar en libertad. Tiene un sentido gradual,
buscando lo menos gravoso para el imputado. Es conveniente recordar que los jueces deber
valorar el caso concreto, recordando que la finalidad del proceso penal no es el castigo, que la
aplicación de la pena tiene carácter fundamental preventivo y de reeducación, por lo que deben
examinarse todas las circunstancias del caso concreto…” (p.286). (Destacado de la Sala)

En este sentido, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en decisión No. 727, de
fecha 5 de junio de 2012, con ponencia de la Magistrada Luisa Estella Morales Lamuño, señaló:

“…el derecho a la libertad personal surge como una obligación del Estado de garantizar el pleno
desenvolvimiento del mismo, limitando su actuación a la restricción de tal derecho sólo cuando el
ciudadano haya excedido los límites para su ejercicio mediante la comisión de una de las
conductas prohibidas en los textos normativos de carácter legal…”.

Por ello, para el otorgamiento de toda medida de coerción personal debe prevalecer el análisis de
todas y cada una de las circunstancias fácticas que reposan en las actuaciones y acompañan a las
respectivas solicitudes, situación que se cumplió en el caso de marras, en razón de que la jueza de
instancia al momento de dictar el fallo impugnado analizó las circunstancias del caso particular
para otorgar las medidas cautelares sustitutivas a la privación judicial preventiva de libertad al
ciudadano SIXTO MANUEL SANTIZ ATENCIA, más aún cuando en la actualidad la privación judicial
preventiva de libertad constituye un decreto excepcional, que a la luz del nuevo sistema de
juzgamiento penal, sólo puede ser dictado en todos aquellos casos en los cuales, no exista
razonablemente la posibilidad de garantizar las eventuales resultas del proceso penal, con otra
medida de coerción personal menos gravosa y distinta a la medida de privación judicial preventiva
de libertad.

Por lo que aún encontrándose cubiertos todos los extremos previstos en el artículo 236 del Código
Orgánico Procesal Penal, ipso iure no se debe decretar la medida de privación judicial preventiva
de libertad, ya que la aplicación de una medida de coerción personal menos gravosa como son las
previstas en el artículo 242 ejusdem, igualmente requieren el cumplimiento de dichos extremos,
debiendo en todo caso el Juez, ponderar la necesidad de imponer uno u otra medida de coerción
personal, de acuerdo a las necesidades del proceso, y así lo ha establecido la Sala Constitucional
del Tribunal Supremo de Justicia, mediante decisión No. 136, de fecha 06.02.2007, cuando señaló:

“... En efecto, se observa que, de conformidad con el artículo 256 del Código Orgánico Procesal
Penal, las medidas preventivas que el legislador estableció para la eventual sustitución de la
privación de libertad suponen que estén actualizados los supuestos de procedencia de esta última;
sólo que el Juez estima que, no obstante la pertinencia de dicha medida privativa, las finalidades
del proceso pueden ser satisfechas a través de cautelas menos gravosas o aflictivas que aquélla y,
debe, por tanto, hacerse primar el principio constitucional del juicio en libertad. En otros términos,
aun cuando estén satisfechos los requisitos que reclama el artículo 250 del Código Orgánico
Procesal Penal para el decreto judicial de privación de libertad, el artículo 256 eiusdem otorga al
Juez la potestad para que, mediante decisión fundada de acuerdo con dicha disposición legal,
someta al imputado a una situación más beneficiosa o favorable, en relación con su derecho
fundamental a la libertad...”. (Negrilla y Subrayado de la Sala).

En consecuencia, consideran estas juzgadoras que la labor encomendada a la Juzgadora de


instancia fue correctamente cumplida, ello en razón de que la decisión recurrida llena
adecuadamente los lineamientos legales y racionales necesarios para estimar que en el presente
caso existe una medida cautelar menos gravosa capaz de satisfacer las resultas del proceso,
distinta a la privación judicial preventiva de libertad, pues del análisis que esta Alzada ha
efectuado a las diferentes actuaciones subidas en apelación, se observa que en el caso concreto
dadas las circunstancias que rodean el caso particular que lo ajustado a derecho, como en efecto
lo acordó la Jueza a quo, resultaba la imposición de medidas cautelares sustitutivas a la privación
judicial preventiva de libertad.

En razón de lo anterior, es por lo que esta Alzada considera que lo ajustado al caso de autos es
declarar SIN LUGAR el recurso de apelación presentado por el abogado JHON JOSÉ URDANETA
FUENMAYOR, en su condición de Fiscal Auxiliar Decimosexto del Ministerio Público de la
Circunscripción Judicial del estado Zulia, extensión Santa Bárbara del Zulia, y por vía de
consecuencia, se CONFIRMA la decisión Nro. 1071-15, de fecha 12.08.2015, emitida por el Juzgado
Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Zulia,
extensión Santa Bárbara del Zulia, mediante la cual, el Juzgado de Instancia en la audiencia de
presentación de imputado entre otras cosas, decretó la aprehensión en flagrancia del ciudadano
SIXTO MANUEL SANTIZ ATENCIA, identificado en actas, de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 234 del Código Orgánico Procesal Penal; declaró sin lugar la solicitud fiscal, y en
consecuencia, decretó medidas cautelares sustitutivas a la privación judicial preventiva de libertad
en contra del referido ciudadano, de las contenidas en los numerales 3 y 8 del artículo 242 del
Código Orgánico Procesal Penal, por la presunta comisión del delito de ACAPARAMIENTO, previsto
y sancionado en el artículo 59 de la Ley Orgánica de Precios Justos, en perjuicio del ESTADO
VENEZOLANO; decretó la incautación preventiva de los productos hallados en el procedimiento,
conforme lo prevé el artículo 55 de la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y
Financiamiento al Terrorismo; y ordenó que la prosecución del proceso continúe por las reglas del
procedimiento ordinario, de conformidad con lo expuesto en el artículo 373 del Código Orgánico
Procesal Penal; todo de conformidad con lo dispuesto en el artículo 442 del Código Orgánico
Procesal Penal. ASÍ SE DECLARA.-
V
DISPOSITIVA

Por los fundamentos expuestos esta Sala Tercera de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial
Penal del estado Zulia Administrando Justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela
y por Autoridad de la Ley, declara:

PRIMERO: SIN LUGAR el recurso de apelación presentado por el abogado JHON JOSÉ URDANETA
FUENMAYOR, en su condición de Fiscal Auxiliar Decimosexto del Ministerio Público de la
Circunscripción Judicial del estado Zulia, extensión Santa Bárbara del Zulia.

SEGUNDO: CONFIRMA la decisión Nro. 1071-15, de fecha 12.08.2015, emitida por el Juzgado
Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del estado Zulia,
extensión Santa Bárbara del Zulia, mediante la cual, el Juzgado de Instancia en la audiencia de
presentación de imputado entre otras cosas, decretó la aprehensión en flagrancia del ciudadano
SIXTO MANUEL SANTIZ ATENCIA, identificado en actas, de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 234 del Código Orgánico Procesal Penal; declaró sin lugar la solicitud fiscal, y en
consecuencia, decretó medidas cautelares sustitutivas a la privación judicial preventiva de libertad
en contra del referido ciudadano, de las contenidas en los numerales 3 y 8 del artículo 242 del
Código Orgánico Procesal Penal, por la presunta comisión del delito de ACAPARAMIENTO, previsto
y sancionado en el artículo 59 de la Ley Orgánica de Precios Justos, en perjuicio del ESTADO
VENEZOLANO; decretó la incautación preventiva de los productos hallados en el procedimiento,
conforme lo prevé el artículo 55 de la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y
Financiamiento al Terrorismo; y ordenó que la prosecución del proceso continúe por las reglas del
procedimiento ordinario, de conformidad con lo expuesto en el artículo 373 del Código Orgánico
Procesal Penal; todo de conformidad con lo dispuesto en el artículo 442 del Código Orgánico
Procesal Penal.

TERCERO: ORDENA oficiar al Juzgado Tercero de Primera Instancia en Funciones de Control del
Circuito Judicial Penal del estado Zulia, extensión Santa Bárbara del Zulia, a los fines de informar
sobre lo aquí decidido.

Regístrese, publíquese y remítase en la oportunidad legal correspondiente.

Dada, firmada y sellada en la Sala de Audiencias de la Corte de Apelaciones, Sala Tercera en


Maracaibo a los veintiún (21) días del mes de agosto del año 2015. Años 204° de la Independencia
y 156° de la Federación.
LAS JUEZAS PROFESIONALES

¿Qué es el acaparamiento?

El acaparamiento es la práctica de retener o comprar bienes en grandes cantidades


antes de que lleguen al mercado de consumo, con el objetivo de venderlos cuando
los precios de estos bienes resulten superiores a los actuales. Incluye la expectativa
de un aumento en la demanda y/o una reducción de la oferta, como cualquier otro
especulador. Sin embargo, se diferencia cuando el practicante tiene la capacidad
de comprar una cantidad suficiente del producto para ejercer una influencia directa
y desproporcionada en el precio del mercado.
Algunos aspectos hacen que un producto sea más susceptible al acaparamiento, por
ejemplo, una oferta inflexible, es decir, que no puede responder en forma rápida a
un aumento de precios. Por el lado del consumo, la cantidad demandada debe
reducirse menos en términos proporcionales comparado con el aumento de precio,
es decir, que el producto tenga una demanda inelástica, como suelen ser los
artículos de primera necesidad, como los alimentos, y cuando no tengan sustitutos
cercanos.

Otro aspecto común para que pueda ocurrir el acaparamiento es un mercado


pequeño, especialmente con un reducido número de oferentes, y donde la
información es escasa o imperfecta. Ambas condiciones facilitan el trabajo del
acaparador de acumular volúmenes importantes sin que el resto del mercado lo
sepa.

Es frecuente escuchar denuncias de estos tipos de prácticas en momentos de


desastres naturales o de insurrección civil o guerra, ya que los flujos de bienes
externos pueden estar interrumpidos en forma temporal, lo cual también
contribuye a la capacidad de los acaparadores para actuar.

En la determinación de la práctica, es importante establecer tres componentes:

 La definición de mercado relevante, para delimitar el área de investigación y


dimensionar el daño causado.
 La posición de dominio del mercado del agente económico, por medio de
análisis del abastecimiento y utilización, inventarios y comportamiento de
precios.
 El abuso de ese poder de dominio por medio del acaparamiento u otra práctica
abusiva relevante.
Al revisar la jurisprudencia nacional e internacional, se encuentran muy pocos
casos de multas o penas por el acaparamiento, pero es una acusación común
cuando ocurre un aumento notable de precios. Pero, ¿por qué es tan difícil
identificar y probar la existencia del acaparamiento? Es importante tener una
mejor definición de estas prácticas.
Así, varias inquietudes resaltan en la determinación del acaparamiento. ¿Dónde
está la línea entre inventarios normales o prudentes y el acaparamiento? ¿Qué
nivel de concentración del mercado es suficiente para posibilitar el acaparamiento
o una manipulación de precios? ¿En cuánto se tienen que variar los precios de un
producto para abrir una investigación? Estas preguntas se complican aún más
porque las leyes no indican umbrales específicos y las respuestas a cada inquietud
pueden variar según el producto.

Marco legal relevante


En El Salvador, la Ley de Protección al Consumidor (LPC) de agosto de 2005, en su
Art. 18 acápite h), señala que queda prohibido a todo proveedor “La utilización de
cualquier maniobra o artificio para la consecución de alza de precios o
acaparamiento de alimentos o artículos de primera necesidad”. Entonces, se puede
interpretar que, para los fines de esta ley, las prácticas abusivas que resultan en un
alza de precios incluyen pero no están limitados al acaparamiento. La LPC define
multas desde 50 hasta 500 salarios mínimos mensuales urbanos para la industria,
dependiendo de la gravedad de la infracción. Sin embargo, en el Art. 49, donde se
mencionan varios criterios para la determinación de la multa en estos casos, se
señala específicamente que “Se consideran agravadas las infracciones que tiendan
al alza de precios o acaparamiento de bienes y servicios en épocas de escasez o
calamidad pública…”.
Luego, el Código Penal de abril de 1997, en su Art. 233, define el acaparamiento
como: “El que almacenare, sustrajere o retuviere fuera del comercio normal,
artículos o productos de primera necesidad, provocando o pudiendo provocar el
alza inmoderada de los precios, a juicio de la autoridad administrativa competente,
será sancionado con prisión de tres a cinco años. Cuando cometiere el delito en
estado de emergencia nacional o de calamidad pública, será sancionado con prisión
de cuatro a seis años”.
Después de su investigación en la Defensoría del Consumidor (DC), los casos de
prácticas abusivas pueden ser enviados al Tribunal Sancionador de la DC y/o a la
Fiscalía General de la República (FGR). Las atribuciones del Tribunal Sancionador
de la DC incluyen “Instruir los procedimientos sancionatorios…” e “Imponer las
sanciones o resolver lo que corresponda” (acápites a y b del Art. 83 de la LPC). Por
ser un tribunal con funciones limitadas a la protección del consumidor, el Tribunal
Sancionador tiene la posibilidad de actuar con mayor agilidad comparado con una
institución con múltiples áreas de trabajo, como la FGR, y además por ser
especializado, puede fomentar una interpretación y aplicación más precisa de las
leyes. Es importante considerar estas cualidades cuando se está decidiendo el
destino de un caso, ya que aunque la LPC no contempla el encarcelamiento como
un castigo, las multas en casos de gravedad son cuantiosas.

Investigaciones anteriores

En marzo de 2008, se formó una


comisión integrada por el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Agricultura y
Ganadería (MAG), la Policía Nacional Civil y la DC, para investigar si existía
acaparamiento en el mercado nacional del frijol rojo. Luego, el precio del frijol rojo
experimentó un alza anormal entre mayo y julio, debido en parte a una cosecha
reducida en Nicaragua y Honduras, tradicionales exportadores hacía El
Salvador. Estos países también habían implementado barreras a la
exportación. La DC solicitó información de compras, ventas e inventarios a 23
proveedores nacionales, y se determinó que tres comerciantes habían incurrido en
prácticas de acaparamiento al mostrar un aumento de entre 58% y 187.3% en sus
inventarios sin un incremento proporcional en sus ventas en julio de 2008,
comparado con años anteriores. También se determinó que los tres proveedores
poseían más del 40% del inventario nacional en ese período. La DC envió la
denuncia del caso a la FGR en diciembre de 2008.

En junio de 2009, la Fiscalía desestimó la denuncia de la DC, señalando que las


tres empresas no habían negado la venta del producto, aunque fuese a un precio
superior que lo normal, y que el producto siempre estaba disponible en el mercado,
a pesar de que el artículo pertinente del Código Penal no menciona la negación de
la venta como una acción sancionada, solamente el almacenamiento o retención de
producto para provocar un alza de precios, es decir, no habla de la ausencia del
producto en el mercado, sino de una manipulación de la oferta para inducir un
incremento de precios.
Luego, el pronunciamiento de la Fiscalía menciona que “no es posible realizar un
análisis interno ajeno a las variantes del mercado centroamericano del frijol rojo”,
es decir, separar los efectos de la reducida oferta regional por problemas de
producción de los efectos en el precio nacional de los mayores inventarios de las
tres empresas. En la investigación de la DC, no se incluyó información del
comportamiento de precios de frijol rojo en los países vecinos, particularmente
Honduras y Nicaragua, para determinar si el comportamiento del mercado
salvadoreño era semejante o más pronunciado que lo de dichos países. Asimismo,
la hoja de balance presentada por el MAG presentaba serias deficiencias en
términos de la calidad de la información utilizada, lo cual generaba una
subestimación en el grado de dominio del mercado de las tres empresas. Esta
determinación de la FGR es muy importante al considerar el contexto del mercado
regional de frijol rojo en 2014, lo cual discutiremos pronto.

Concepto

Práctica que consiste en retener o comprar bienes en grandes cantidades antes de que lleguen al
mercado de consumo, con el fin de venderlos cuando los precios de los mismos resulten superiores a
los actuales. El acaparamiento se basa, por lo tanto, en la previsión de un aumento de la demanda y es
una práctica especulativa que en general puede considerarse normal: quien acapara corre el riesgo de
equivocarse en sus previsiones y perder parte de los activos que ha comprometido en la compra,
resultando por lo tanto un demandante como cualquier otro que concurre al mercado; cuando se hace
en volúmenes muy amplios, sin embargo, se considera una práctica monopólica que muchos países
sancionan de diversas maneras.

Especulación

Práctica de comprar a precios bajos con la intención de vender, posteriormente, a un precio mayor.Es
una práctica comercial normal que casi todo el mundo realiza de un modo u otro y que sirve para regular
indirectamente los mercados, favoreciendo tanto al especulador como a los consumidores.

El especulador asume riesgos como cualquier inversor que interviene en el mercado: compra con su
dinero mercancías que supone aumentarán de precio, aunque sin poder jamás tener certidumbre de
ello.

A nivel financiero, una acción especulativa se entiende como la inversión que se realiza en activos que
no garantiza la seguridad de retorno del activo adquirido ni tampoco asegura el beneficio esperado por
la inversión realizada.
Un movimiento especulativo genera tanto beneficios como pérdidas dentro del movimiento de capitales.
Por tanto, los movimientos especulativos no presentan siempre rentabilidades positivas.
Tipos de especulación

Especulación lícita. Aquella que se surte principalmente en las bolsas de valores y, en general, en el
ámbito del desenvolvimiento de las relaciones de intercambio comercial.

Especulación ilícita. La que recae sobre bienes considerados oficialmente de primera necesidad, sin
importar en qué cuantía.El núcleo rector que rige la conducta es "poner en venta", por lo cual no se
requiere para que se consume el delito que efectivamente se realice la transacción comercial.

Tipos

-Acaparamiento de tierras

-Acaparamiento de alimentos

-Acaparamiento compulsivo

Consecuencias

-Ralentización de la entrada, reducción de la competencia efectiva y de lacontestabilidad de los


mercados, así como reducción del potencial dinámico de los mercados.

-Indefensión e inseguridad jurídica.

-Incremento de la inseguridad económica.

-Creación de incentivos lesivos a los mercados y finalmente a los consumidores.

-Falta de justificación de la aplicación de una regulación generalizada.

-Tipificación errónea de las conductas aducidas en la norma.

Condiciones de acaparamiento

Para que una mercancía pueda ser acaparada es necesario que la oferta de la misma no pueda
aumentar rápidamente en el tiempo en respuesta al aumento de los precios que produce el
acaparamiento y, además, que no tenga sustitutos próximos; la cantidad demandada, por otra parte,
debe contraerse menos que proporcionalmente ante los aumentos del precio (es decir, debe tratarse de
una demanda inelástica [1]) pues de otro modo el acaparador no podrá liquidar sus existencia con
beneficio para sí. Ello ha hecho que, históricamente, sólo se hayan acaparado cierto tipo de bienes,
como productos agrícolas.

El acaparamiento sólo es posible en mercados muy reducidos, donde no hay suficientes oferentes y
donde las comunicaciones son escasas e imperfectas. En un mercado abierto de dimensiones
mundiales,el acaparamiento es una práctica riesgosa, que puede ocasionar altas ganancias pero
también la bancarrota de quienes la realizan. Por ello no ocasiona perjuicios reales al consumidor, y
puede considerárselo como un modo más de regular la oferta de mercancías y los precios de las
mismas.

Elementos del acaparamiento

El acaparamiento no tiene un peligro abstracto: no exige que se produzca efectivamente una lesión
para el bien jurídico.No hay ingrediente subjetivo.

Sujeto pasivo: el Estado.

Perjudicado directo: el consumidor, en el supuesto de que el acaparamiento llegue a ocasionar


escasez del producto o una elevación de precios. También pueden ser perjudicados los competidores
directos.

Sujeto activo: indeterminado.

Objeto material: el artículo o el producto de primera necesidad.

Consumación: en el momento en el cual el sujeto agente acapara o sustrae del comercio el producto
de primera necesidad que supera la cuantía.

Bibliografía

http://www.eco-finanzas.com/diccionario/A/ACAPARAMIENTO.htm

http://www.eumed.net/cursecon/dic/P.htm

http://alexiure.wordpress.com/tag/acaparamiento/

http://www.analitica.com/va/economia/opinion/8649748.asp

http://www.buenastareas.com/ensayos/Especulaci%C3%B3n/1662777.html

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