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Aprendiz : CARLOS ENRIQUE ACUÑA

Celular : 321-7919309
Email : Hastafin1975@hotmail.com
Instructor : FEYBER ANDRES ALVARADO GONZALEZ
Curso : Competencias Ciudadanas de la Seguridad Vial
Ficha Técnica : 1877442
Email : fanalvarado@sena.edu.co
Teléfono Trabajo : 5461600- 7051199

Foro “Utilizar de manera adecuada los vehículos en las vías públicas”

Teniendo en cuenta lo anterior, participe en el foro resolviendo los siguientes interrogantes:

1. ¿Considera usted que los procedimientos de inmovilización de un vehículo que está


mal estacionado, se ajustan al que realizan las autoridades de tránsito en las vías
públicas? Justifique su respuesta.

La escena diaria en la cual caravanas de


grúas y motos de las Secretaría de
Movilidad recorren las calles del Pais en
busca de vehículos estacionados en sitios
prohibidos se ha convertido en un
espectáculo en el que ¿una vez el policía
de tránsito ha puesto los ojos sobre un
vehículo infractor¿ los operarios de las
grúas inician una carrera contra el tiempo
para llevarse el carro a patios antes de
que aparezca el conductor.

Causa verdadero asombro la rapidez con que aplican la ley estos funcionarios: enganchan del
carro a la grúa con total sigilo y discreción y posteriormente lo escoltan hacia el patio de Álamos,
como si llevasen a un criminal de alta peligrosidad.

En una operación que tarda a lo sumo tres minutos, el auto se esfuma sin que el conductor haya
escuchado siquiera el silbato del policía o una sirena de aviso que alerte que el carro va a ser
remolcado.

Pero las circunstancias cambian cuando el conductor llega antes de que la grúa arranque, ya que
si el vehículo fue enganchado pero la grúa aún continúa en su lugar, el usuario tiene derecho a
exigir que lo bajen y se lo entreguen. En este caso, el uniformado puede aplicar el comparendo
correspondiente, pero el carro continuará en poder de su dueño.

Tipos de inmovilización

El Código Nacional de Tránsito Terrestre y sus decretos y resoluciones reglamentarias define la


inmovilización como una sanción que ¿consiste en suspender temporalmente la circulación del
vehículo por vías públicas o privadas abiertas al público.

Para cumplir con esto, el vehículo es conducido a parqueaderos autorizados ¿hasta que se
subsane o cese la causa que le dio origen, a menos que sea subsanable en el sitio en que se
detectó la infracción

“Para comprender la seguridad no hay que enfrentarse a ella, sino incorporarla a uno mismo.” Allan
Watts (1915 – 1973), filósofo británico.
La misma norma establece tres formas de inmovilización para los vehículos infractores: en el lugar
de los hechos, en los patios oficiales y en la vía donde ocurra la irregularidad.

Por ejemplo, si una persona maneja un vehículo sin portar su licencia de conducción, el vehículo
es retenido en el lugar del hecho hasta que otra persona con licencia de conducción retire el carro
en un tiempo prudencial (generalmente 30 minutos). Igualmente, el comparendo se aplica, pero el
auto no va a patios.

Caso contrario ocurre con los conductores en estado de embriaguez o aquellos que manejan con
la restricción de pico y placa por una vía principal; en este caso, el carro es trasladado en grúa al
parqueadero contratado por la autoridad.
La sanción de retener el vehículo puede ser impuesta junto con otras medidas adicionales tales
como multas, suspensión de la licencia de conducción, suspensión o cancelación del permiso o
registro, retención preventiva del vehículo o la cancelación definitiva de la licencia de conducción.

Al revisar el código de tránsito, pareciera que los vehículos fueran los culpables de las infracciones
y no así los conductores. Es como si los carros tuvieran la culpa de que el conductor ande sin
pase, o como si los autos decidieran llevar menores de 10 años en la silla delantera.

Así las cosas, de las 95 infracciones estipuladas (sin tener en cuenta las prohibiciones a peatones
y los comparendos educativos) más del 44 por ciento, ¿o sea 42 infracciones? da lugar a la
inmovilización del vehículo, bien sea como sanción principal o accesoria.

2. ¿El estacionamiento inadecuado de los vehículos en sectores comerciales genera


problemáticas sociales? Proporcione un ejemplo de esta situación.

Los problemas generados por la


movilidad no son sólo la congestión o la
mala comunicación, como pareciera
deducirse del tratamiento prioritario que
dan a estos asuntos los medios de
comunicación. Hay un gran número de
impactos ambientales y sociales que
produce el transporte motorizado, que
tienen una fuerte y negativa repercusión
en la calidad de vida de las personas.
Todos juntos suponen de forma conjunta una significativa pérdida de habitabilidad de las ciudades.
Se llega así a la situación de una ciudad contemplada como un espacio que ofrece ciertos servicios
–empleo, estudios, oferta cultural…– pero de la que a menudo se intenta escapar a la búsqueda de
la calidad de vida perdida.

Las consecuencias del modelo de transporte nos afectan por vías distintas. Por un lado, están los
problemas relacionados con la congestión, que se materializan en una pérdida de tiempo a la hora
de desplazarse. Por otro, tenemos las afecciones directas a la salud por la contaminación acústica
y del aire, así como por la siniestralidad. Por último, no hay que olvidar las afecciones indirectas a
la salud por las repercusiones psicológicas debidas a la ocupación y fragmentación del territorio,
que limitan o imposibilitan la utilización de las calles cómo algo más que canales de transporte.

Estos problemas tienen unas características peculiares: afectan a todos los habitantes de la
ciudad, especialmente a los sectores más débiles y desfavorecidos, y en algunos casos también a
poblaciones próximas; en segundo lugar, debido a sus repercusiones directas e indirectas sobre la
calidad de vida son de una gravedad y magnitud bastante considerable; tercero, repercuten en el
día a día de las personas de una forma muy notoria; y en cuarto lugar, generan una incoherente y
escasa crítica, muestra de su aceptación en una sociedad que, paradójicamente, ante
manifestaciones sociales con repercusiones colectivas de mucho menor impacto –drogas,
siniestralidad laboral…– presenta una clara intolerancia.
“Para comprender la seguridad no hay que enfrentarse a ella, sino incorporarla a uno mismo.” Allan
Watts (1915 – 1973), filósofo británico.
Contribución de los distintos medios de transporte

La energía empleada para transportar una persona una distancia determinada es la base que
determina la mayor o menor eficiencia de cada sistema de transporte y el grado de repercusión de
muchos de los impactos producidos. Cuanto mayor es la energía total requerida menor será su
eficiencia y mayor su coste económico. Optimizar el consumo de energía es, por tanto, la forma de
limitar y reducir los impactos económicos, sociales y ambientales que genera su consumo, algo
nada despreciable en el caso del transporte.

Los medios de transporte más costosos económicamente son a su vez los que consumen más
energía por viajero en su ciclo global, es decir, no sólo en el consumo de energía de tracción –para
desplazarnos–, sino también considerando la energía necesaria para la construcción del vehículo,
de la infraestructura por donde circula y de su mantenimiento. El consumo energético por viajero se
obtiene dividiendo el consumo total de energía por el número de viajeros transportados y
kilómetros recorridos. Cuanto mayor sea el número de viajeros desplazados menor será la cantidad
de energía consumida por viajero, y mayor será su rentabilidad energética y económica.
Suponiendo tasas de ocupación máximas, el automóvil es el medio de transporte que más energía
total necesita.

El espacio público consumido es mucho menor para los transportes públicos que para los medios
privados motorizados. Por lo que respecta al tiempo de estacionamiento, los vehículos privados
permanecen mucho más tiempo estacionados que los públicos por tener el acceso limitado a sus
propietarios. Así, todo el tiempo que no es utilizado, el vehículo debe permanecer estacionado
ocupando un valioso espacio público. Los vehículos públicos, por el contrario, se encuentran
circulando la mayor parte del día con lo que apenas compiten en el interior del área urbana por el
espacio para aparcar.

“Para comprender la seguridad no hay que enfrentarse a ella, sino incorporarla a uno mismo.” Allan
Watts (1915 – 1973), filósofo británico.