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Alumno: Diego Alonso Lucero Castro Código: 1521177

LECTURA Nro. 1
ECONOMÍA Y POLÍTICA ECONÓMICA

Hoy en día existe sin duda un mayor consenso que en el pasado sobre muchas
cuestiones de la microeconomía y en determinados temas de la macroeconomía. Sin
embargo, es evidente que cuando se analizan problemas como el crecimiento
económico y sus factores clave, la distribución de la renta o el comercio internacional,
entre otros, las divergencias entre distintos planteamientos persisten.

En el ámbito teórico cabe señalar tres razones para que surjan discrepancias. En primer
lugar, las premisas y supuestos de cualquier análisis condicionan el valor de sus
conclusiones o resultados; en segundo lugar, en economía resulta muy difícil evitar la
introducción de los juicios de valor del autor en los planteamientos de cualquier teoría o
modelo, y finalmente, las leyes que los economistas son capaces de deducir tienen
carácter estadístico/probabilístico, y no causal. Las valoraciones, opiniones y
preferencias ideológicas acompañan siempre a las propuestas de actuación que se
pretenden llevar a cabo o que se estiman más recomendables para resolver un
determinado problema.

1.1 LAS CIENCIAS SOCIALES Y SU VOCACIÓN A LA ACCIÓN

La clasificación de las ciencias ha sido objeto de muy diversas propuestas. Sin


embargo, la distinción entre ciencias formales y ciencias empíricas o factuales suele
aceptarse como un claro punto de partida.

Suelen integrase todas aquellas áreas científicas que se caracterizan por el hecho
de que tato su enfoque básico como sus estructuras son esencialmente formales,
no precisas del contraste con la realidad. Por el contrario, lo que caracteriza al
sector de las ciencias empíricas es su referencia obligada a esa realidad que
llamamos mundo, para plantearse problemas como para contrastar las teorías y
explicaciones. Toman como punto de partida la realidad y validación de las hipótesis
y de las leyes de comportamiento que en cada caso acaban requiriendo la prueba
experimental o la aportación de pruebas factuales suficientes. Las tres
características más destacables son:

1. Que se basan en juicios dictados por la experiencia.


2. Que contienen proposiciones que se sujetan siempre a verificación.
3. Que su objetivo último es el establecimiento de leyes.

1.1.1 LAS CIENCIAS SOCIALES COMO CIENCIAS EMPÍRICAS

Las llamadas ciencias sociales incluyen un conjunto de campos analíticos


muy variado, cuyo centro lo ocupan el hombre, como individuo, y la sociedad.

La inclusión de las llamadas ciencias sociales entre las ciencias empíricas ha


sido objeto de abundantes controversias.

1.1.2 CIENCIAS SOCIALES Y ACCIÓN


Las ciencias empíricas no sólo pretenden describir un fenómeno, unos
hechos, unos comportamientos, sino también explicar o entender cómo y por
qué se produce. A la ciencia no le preocupa sólo el qué, cuándo y dónde, sino
en definitiva y predominantemente el porqué de los fenómenos que investiga.

Además de explicar y predecir, las leyes, las teorías y los modelos que
construyen los científicos permiten disponer de una base que resulta cada vez
más sólida para poder operar sobre una determinada realidad.

Son las mismas necesidades y exigencias sociales las que normalmente


animan y demandan que se actúe en muchos terrenos, a pesar de que la
teoría quizás no haya logrado explicar todavía muchos de los problemas y
acontecimientos reales.

1.2 LA ECONOMÍA COMO CIENCIA ORIENTADA A LA PRAXIS

Esta relación entre teoría y praxis merece algunas reflexiones. El campo


problemático de la economía son las relaciones de producción, intercambio y
distribución de bienes y servicios entre los agentes sociales. Se parte del supuesto
de que este tipo de actividades humanas responden a mecanismos cuyo adecuado
conocimiento no sólo tiene un valor intrínseco, es decir, como especulación
científica y avance del conocimiento humano, sino que puede favorecer su mejora
y su posible regulación para alcanzar los fines que se consideren deseables en
función de unos valores sociales aceptados con generalidad.

Resulta útil revisar, por ejemplo, qué tipo de aportaciones se han hecho en el campo
económico en las últimas décadas y, sobre todo, con qué orientación.

1.3 EL DEBATE ENTRE LO POSITIVO Y LO NORMATIVO

David Hume figura casi siempre entre quienes primero defendieron la necesidad de
separar claramente el campo del “ser”, es decir, de lo que es, del mundo del “debe
ser”. La llamada “regla de hume”, que implica la prohibición de discurrir
directamente del ser al debe ser, se convirtió muy pronto en un punto de referencia
para definir hasta dónde podía y debía llegar el economista y cuál es el terreno que
es propio ya del “arte”.

Aunque esta regla fue ampliamente difundido y aceptado, en la práctica, los


economistas han tendido mucho más a transgredirla que a respetarla.

La mayoría de los economistas no se han detenido en la frontera de “lo científico”,


sino que con bastante facilidad y no menor frecuencia han discurrido de hacia el
terreno de las recomendaciones.

Por otro lado, John Neville Keynes, es quien realmente suele considerarse como el
punto de arranque de la moderna demarcación del campo científico de la economía.
Este autor propuso distinguir claramente entre la economía política, considerada
como ciencia positiva, y economía aplicada, el llamado “arte”, que debía definirse
como una rama de la filosofía política y social interesada en las cuestiones
económicas.

La introducción de formalizaciones matemáticas, el deductivismo y un creciente


grado de abstracción tenderán así a consolidar un modo de hacer economía que se
distancia con notable facilidad de la realidad inmediata, que busca generalizaciones
y que se aleja de los problemas que preocupan a los policyma kers e incluso a los
ciudadanos, en general.

El debate sobre la “necesaria” separación entre lo positivo y lo normativo no quedó,


sin embargo, cerrado. Ni probablemente se cerrará nunca. Como todas las ciencias
sociales, la economía está llamada a ser un tipo de conocimiento útil, apto para
contribuir a resolver los problemas reales.

Con carácter general, lo que actualmente se admite es que, si bien las aportaciones
teóricas deben procurar mantenerse en el ámbito de lo positivo, la economía
aparece como una ciencia con una doble vertiente.

Bastantes de las técnicas disponibles (modelos econométricos, de decisión, etc.),


e incluso las aproximaciones hacia la “objetivación” de las decisiones frente a
posibles actuaciones alternativas (como los postulados de la economía del
bienestar y sus derivaciones más recientes en el campo de la evaluación de
proyectos), no hacen sino reforzar la idea de que el economista, la ciencia
económica, no pueden dejar fuera de su “campo científico problemático” los
problemas y decisiones de política económica.

1.4 DE LA ECONOMÍA POLÍTICA AL SISTEMA DE CIENCIAS ECONÓMICAS. LA


ESPECIALIZACIÓN CIENTÍFICA COMO NECESIDAD

En el ámbito de la economía también se ha producido un claro proceso de


especialización, que obliga a referirse actualmente a un “sistema de ciencias
económicas”, que comprende un variado conjunto de disciplinas, más que a una
ciencia económica única.

Una vez desligada la economía política de la filosofía y del tronco común de las
ciencias sociales, el avance científico fue convirtiéndola en un campo de
conocimiento cada vez más amplio, complejo y, sobre todo a partir de las
aportaciones de los marginalistas, cada vez más sistemático.

Dentro de la llamada economía aplicada quedaron adscritos durante años los


estudios y trabajos relativos a una parte de la hacienda pública, en cuanto actividad
financiera del estado, la política económica, y los estudios de estructura e
instituciones económicas, que en algunos ámbitos académicos constituyen ramas
independientes, mientras que en otros no siempre ocurre así, aunque las disciplinas
Public Finance y Economic Policy están ganando cada vez más terreno y autonomía
en el ámbito académico.

La economía se presenta, pues, en la actualidad, como un sistema de disciplinas


relativamente autónomas, aunque con una identidad de fundamentos o elementos
básicos. Lo que en todo caso parece indiscutible es que los estudios de carácter
teórico constituyen y deben constituir el “eje” del sistema. En último término, es allí
donde surgen las “leyes”, las “teorías” y los “modelos” teóricos, que acaban
constituyendo la “caja de herramientas”, con la que cuenta el economista para
comprender los hechos y fenómenos económicos y para diseñar las políticas
económicas más adecuadas para encauzarlos o resolverlos.
1.5 CONCEPTO, ÁMBITO Y RELACIONES DE LA POLÍTICA ECONÓMICA CON
OTRAS DISCIPLINAS

La política económica, en cuanto “praxis”, ha sido definida de distintas formas,


aunque si se comparan las definiciones más conocidas, es posible advertir en ellas
bastantes coincidencias:

1. Se afirma que la política económica es siempre el resultado de una decisión de


la autoridad.
2. Es siempre una acción deliberada por parte de dicha autoridad.
3. Toma como referencia unos fines u objetivos deseados, y para lograrlos emplea
determinados medios o instrumento.

El análisis de los problemas básicos que plantea la elaboración de las políticas


económicas, sus objetivos, instrumentos, conflictos y resultados comparados es lo
que constituye el objeto de la política económica, en cuanto disciplina integrada en
lo que anteriormente hemos descrito como el “Sistema de Ciencias Económicas”,
dentro del grupo de materias que ordinariamente se califican como economía
aplicada.

El contenido de la política económica como disciplina se ha ido consolidando en las


últimas décadas y hay coincidencia en señalar que abarca desde la simple
exposición y análisis de medidas políticas pasadas y presentes, hasta el análisis de
los móviles y deseos político-sociales, pasando por investigaciones históricas y
estadísticas sobre los efectos reales de ciertas medidas ya adoptadas o los posibles
efectos de otras medidas alternativas.

Finalmente, la incidencia de los factores políticos en la política económica real es


evidente. Para la teoría económica, el gobierno y las autoridades son con frecuencia
un factor del que se prescinde en el análisis o que se considera exógeno. Sin
embargo, en el terreno del análisis de las políticas económicas, ese importante
agente o agentes deben ser analizados también.