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2017

Primera edición 2017

D.R. © 2017, Universidad de Guadalajara


Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades
Coordinación Editorial
Juan Manuel, núm. 130
Zona Centro
44100 Guadalajara, Jalisco, México

Consulte nuestro catálogo en: http://www.publicaciones.cucsh.udg.mx/

ISBN Obra completa: 978-607-742-940-1


ISBN Volumen: 978-607-742-941-8

Impreso y hecho en México


Printed and made in Mexico
Contenido

Introducción............................................................................................... 7
Josefina Callicó López | Evaristo Jaime González Robles

Las violencias sociales y los jóvenes en Guadalajara:


contextos y realidades socioculturales....................................................... 11
Rogelio Marcial

La vida dura. Narrativas juveniles


en el confinamiento en Jalisco .................................................................. 29
J. Igor Israel González Aguirre

Delincuencia juvenil y eficacia colectiva................................................... 53


Danielle Strickland

El deber ser de la masculinidad tradicional hegemónica


que habla a través de la violencia, en las escuelas secundarias
de la Zona Metropolitana de Guadalajara.................................................. 73
Rocío del Carmen Ascencio Jaime

Otoño del 82, la guerra contra las pandillas............................................... 89


Jesús Zamora

Jóvenes y violencias en la calle. El caso de los grupos


de esquina en la Zona Metropolitana de Guadalajara................................ 105
Miguel Vizcarra Dávila

Jóvenes y narcomenudeo: una lectura emergente...................................... 125


Ismael Torres Maestro

La industria social de la música:


un antídoto contra la violencia juvenil....................................................... 143
José Quezada Cardiel

La educación musical como método de prevención


de la violencia y el delito en los niños y los jóvenes mexicanos............... 153
Vladimir Milchtein Zingle
El Sistema de Venezuela.
Posibles lecciones para México y el mundo.............................................. 169
Charles Edward Nath

Derechos humanos: el ejercicio efectivo,


su aplicación y análisis en adolescentes..................................................... 187
José María Nava Preciado

La situación actual de los Derechos Humanos


de los jóvenes en Jalisco............................................................................ 205
Dante Jaime Haro Reyes

Educación para las adolescencias. Problemas y desafíos.......................... 225


Víctor Manuel Ponce Grima

Jalisco: reestructuración productiva y empleo de los jóvenes................... 239


Josefina Callicó López | Evaristo Jaime González Robles

Los jóvenes como carne de cañón económica........................................... 259


Luis Ignacio Román Morales

Los nuevos derroteros


de la justicia penal para adolescentes......................................................... 267
Arturo Villarreal Palos

Los retos de la administración de justicia


ante la violencia en la juventud jalisciense................................................ 285
Antonio Fierros Ramírez

Elementos estructurales y culturales de la violencia en México


¿En dónde están los jóvenes?..................................................................... 309
Gabriel Torres Espinoza

Trazar el mapa del narcotráfico y la criminalidad en Jalisco..................... 323


Hirineo Martínez Barragán | Daniela Rodríguez Contreras

Los demonios del vicio. Juventud, drogas ilegales


y castigo en Guadalajara, 1917-1950......................................................... 339
Jorge Alberto Trujillo Bretón
Introducción

El libro que ahora presentamos responde a la necesidad de reunir a acadé-


micos, líderes de opinión, empresarios, activistas, funcionarios y estu-
diantes a debatir sobre un problema que nos atañe a todos los jaliscienses:
el creciente número de jóvenes en Jalisco que se involucran en actividades
delictivas. Estamos convencidos de que el problema no debe abordarse
desde una sola perspectiva, sino desde la multidisciplinariedad; es decir,
enfocar el mismo problema desde los diversos ángulos que nos proponen
las disciplinas sociales y humanas.
A convocatoria del Departamento de Disciplinas sobre el Derecho,
de la División de Estudios Jurídicos del Centro Universitario de Cien-
cias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, y con el
concurso del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco, del Congreso del
Estado y de la Casa de la Cultura Jurídica “Ministro Mariano Azuela
Rivera”, llevamos a cabo El Segundo Foro. El contexto de violencia en
Jalisco y el involucramiento de los jóvenes, durante la última semana de
septiembre de 2017, en la sede de esas instituciones.
Durante cinco días acudimos a escuchar a algunos de los mejores
especialistas de nuestro medio exponer sobre diversos temas relacionados
con los orígenes, consecuencias y propuestas de solución de esta grave
problemática. Pudimos transitar desde la psicología, la antropología, la
sociología y la educación básica a la economía, la educación superior, los
derechos humanos de los jóvenes, el sistema jurídico y la cultura de la
violencia. Escuchamos también a estudiantes, tanto de nuestra Universidad
como de la Universidad de Especialidades (UNE), sobre sus experiencias
y su percepción de la violencia.
Recibimos para su revisión más de 750 páginas de las contribuciones a
este Segundo Foro, que obviamente no es conveniente reunirlas en un sólo

7
volumen. Por ello, el Comité Editorial conformado ex profeso por acadé-
micos decidió dividirlos en dos tomos para su publicación, con el objetivo
de difundir más eficientemente los trabajos ahí presentados.
Este Primer Tomo de la obra titulada Jóvenes y violencia en Jalisco.
Un enfoque multidisciplinario trae al lector un total de veinte trabajos,
seleccionados y evaluados, por una comisión dictaminadora, bajo el prin-
cipio de pares ciegos, que cubren la mayor parte de los temas que se abor-
daron.
Mención especial merece el tema de La Música como Instrumento de
Cambio: los académicos y músicos que participaron en esa mesa del Foro,
además de reflexionar sobre la relación entre la música y la violencia, nos
participaron las valiosas experiencias tanto de otros países como de un
muy exitoso programa piloto en una colonia de Guadalajara. Desde ahora
podemos adelantarnos a proponer la ampliación de la enseñanza de la
música, particularmente a los niños y a los muy jóvenes, como una forma
de prevenir que estos asuman que su única alternativa de vida consiste en
participar en actividades delictivas. Existen muchos casos a nivel interna-
cional que nos permiten afirmar, sin lugar a duda, que la inversión que se
realice en extender y generalizar la enseñanza de la música tendrá conse-
cuencias altamente benéficas a mediano y largo plazo.
Justamente, en este Segundo Foro, como actividad cultural, orga-
nizamos, con el apoyo del Mtro. David Cuauhtémoc Zaragoza Núñez,
un magnífico recital en donde los asistentes al Aula Magna de la Cente-
naria Escuela Preparatoria de Jalisco pudimos ser testigos de los cambios
emocionales que experimentamos los seres humanos con la música. Parti-
ciparon en este recital: la Maestra Emérita de la Universidad de Guada-
lajara, Leonor Montijo Béraud al piano, acompañada al violín por el Dr.
Konstantin Zioumbilov, maestro de la Escuela de Música también de la
Universidad de Guadalajara; el Maestro Jorge Luis Godínez Castellanos,
catedrático de la Escuela de Música del Instituto Cabañas y de la Escuela
de Música Sacra en Guadalajara, acompañante de la Mezzosoprano Edna
Patricia Alatorre Lobato, nieta del Maestro Emérito Domingo Lobato y,
cerrando con broche de oro, la Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba
cuyos directores son el Dr. Vladimir Milchtein y el Dr. Konstantin Zioum-
bilov, con 22 músicos. Queremos expresar a todos ellos un enorme reco-

8 jóvenes y violencia en jalisco. un enfoque multidisciplinario


nocimiento por el gran aporte cultural que para el Segundo Foro repre-
sentó este excelente recital.
Nos resta mencionar que en el año 2013 se llevó a cabo un Primer
Foro con el mismo nombre de este Segundo, pero que a diferencia de este
último sólo fue de dos días en el Congreso del Estado de Jalisco. Fruto
de aquel primer encuentro se publicó un libro que llevó el mismo nombre
del Primer y Segundo Foros y fue presentado en la Feria Internacional del
Libro (FIL) de Guadalajara en el mismo año. A partir de la información
obtenida igualmente de los especialistas y actores públicos, elaboramos un
cuestionario que se aplicó durante 2014 a poco más de 4,000 estudiantes en
todo el estado de Jalisco. Contamos con esa primera base de datos. Después
de este Segundo Foro ajustaremos nuestro cuestionario definitivo para apli-
carlo a una muestra representativa en todo nuestro Estado. Es indispen-
sable mencionar que estos dos Foros se realizaron en el contexto de un
proyecto multidisciplinario de investigación titulado La percepción de los
jóvenes jaliscienses sobre la violencia. Una propuesta de Política Pública.
Este proyecto de investigación se realiza desde la Universidad de
Guadalajara, bajo la dirección del Dr. Carlos Ramiro Ruiz Moreno, Jefe del
Departamento de Disciplinas sobre el Derecho y la Coordinación General
de la Dra. Josefina Callicó López. Es reconocido ampliamente como un
proyecto pionero precisamente por su enfoque multidisciplinario y que
cuenta, además, con la colaboración de distinguidos investigadores de
Francia y Estados Unidos. Tiene diez ejes temáticos que corresponden con
los de las mesas de trabajo del Segundo Foro, cuyos coordinadores son, por
orden alfabético del tópico, el Dr. Rogelio Marcial Vázquez de Antropo-
logía, el Dr. David Coronado de Cultura, el Dr. Jaime Dante Haro de Dere-
chos Humanos, el Dr. Arturo Villarreal Palos de Derecho, el Mtro. Evaristo
Jaime González Robles de Economía, el Mtro. Luis Manuel Sánchez
Lozano de Educación, el Dr. Hirineo Martínez Barragán de Geografía,
el Dr. Jorge Alberto Trujillo Bretón de Historia, el Mtro. Francisco José
Gutiérrez Rodríguez de Psicología y el Dr. Luis Rodolfo Morán Quiroz
de Sociología. A todos ellos, nuestro agradecimiento por su participación.
También agradecemos a los 91 académicos y estudiantes que participaron
en las 13 mesas que conformaron el Segundo Foro.

introducción 9
Desde luego, agradecemos su aportación financiera al Supremo Tribunal
de Justicia de Jalisco para la edición y publicación de este Primer Tomo,
así como el brindarnos todo su apoyo para la realización de algunas de las
mesas de este Segundo Foro. Muchas gracias también a las otras Sedes,
la Casa de la Cultura Jurídica “Ministro Mariano Azuela Rivera” y el
Congreso del Estado, por su colaboración en la realización de los trabajos
de este interesante encuentro. Finalmente, deseamos expresar nuestro reco-
nocimiento al Mtro. Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, Rector General de la
Universidad de Guadalajara, por su apoyo para que este libro vea luz rápida
y eficientemente.

Dra. Josefina Callicó López


Mtro. Evaristo Jaime González Robles

10 jóvenes y violencia en jalisco. un enfoque multidisciplinario


Capítulo 1
Las violencias sociales y los jóvenes en Guadalajara:
contextos y realidades socioculturales

Rogelio Marcial1

¿Sabe usted, licenciado Gómez Mont, que las raíces de


la violencia de las que usted habla descansan
en la pobreza y el agandalle político?
Rayuela
(Diario La Jornada, México, 16 de abril de 2010)

Palabras iniciales

En los últimos años nos estamos encontrando cotidianamente, así de frente


y sin aviso alguno, situaciones que provocan nuestro pesar, pero a su vez
nos demuestran fehacientemente que desconocemos lo que están viviendo
miles de jóvenes en distintas realidades sociales. Todo esto debe llamarnos
la atención, ya que como sociedad no estamos aprovechando el potencial
propio de las nuevas generaciones y, más bien, preferimos judicializar y
criminalizar sus propuestas, acciones y formas de organización. Lo que
hoy llaman la “desinstitucionalización juvenil” (este alejamiento de las
nuevas generaciones hacia todo lo que tiene que ver con las instituciones
oficiales como el gobierno, los partidos políticos, los institutos de juventud,
los sindicatos, la escuela, el trabajo, la familia, el matrimonio) no es culpa
de los jóvenes, como tampoco lo es el fenómeno llamado “Ninis” (aunque
ellos sean los afectados), ni las expresiones de las violencias sociales
(aunque ellos sean mayoritariamente las víctimas y los victimarios), ni el
incremento en el consumo de sustancias adictivas, legales e ilegales (aun-
que ellos sean los principales consumidores).

1 Profesor Investigador, Universidad de Guadalajara / El Colegio de Jalisco.

11
Después de numerosos estudios sobre la juventud mexicana contempo-
ránea podemos deducir que los problemas más lacerantes que afectan a este
sector social (violencias, desempleo, inseguridad, migración, deserción
escolar) tienen que ver con fallas del modelo estructural vigente. Pueden
destacarse dos en concreto: primero, la falta generalizada de empleos
formales y con seguridad social; segundo, la corrupción e impunidad que
reina en las estructuras políticas y empresariales en todos los niveles. Esto
trae una sencilla pero avallasadora consecuencia: las jóvenes no logran
vislumbrar proyectos de futuro seguros y asertivos para su emancipación
social dentro de sus trayectorias biográficas. No pueden planear sus vidas
e invertir sus esfuerzos para lograr sus objetivos en una sociedad en la
que las condiciones de bienestar y seguridad están ausentes. Y cuando se
pierde esta visión de futuro, las actividades de riesgo, las “salidas fáciles”
y los placeres coyunturales resultan las ofertas más atractivas, aun cuando
se sabe que se esté transitando por veredas propias de la paralegalidad e,
incluso, de la ilegalidad.
Sabemos que para nuestra organización social, las decisiones centrales
se toman en los lobbies de la política formal de acuerdo a los lineamientos
exigidos por organismos internacionales como la OCDE, el FMI, el BID,
la OMC, el BM, etc., para permitir a las naciones endeudadas ser evaluadas
positivamente y mantener esta relación perversa de financiamiento/endeu-
damiento. Las repercusiones de esta relación finalmente las sufre la
sociedad civil mediante el despojo de tierras a sus pobladores originales,
la privatización de servicios que deben ser cubiertos por el Estado, la falta
de representatividad de todas las fuerzas e ideologías sociales dentro de la
política formal, la enajenación de bienes públicos y su uso irresponsable
por parte de funcionarios, el alejamiento del Estado de sus compromisos
inherentes a favor del bienestar social e, inclusive, la delegación de deci-
siones que afectan directamente a la soberanía de cada nación del sur del
globo terráqueo.
Cada vez más es evidente que los espacios políticos formales para la
toma de decisiones (Congresos, Cámaras, Comisiones) son meros teatros en
los que se escenifican procesos democráticos y representativos de “todas”
las fuerzas sociales para legitimar decisiones tomadas a espaldas de la
población y acordadas de antemano por un número reducido de personajes

12 rogelio marcial
político-económicos con intereses muy particulares, ligados a los intereses
provenientes más allá de nuestras fronteras nacionales, que se imponen
como si fueran los intereses de la población en su conjunto. Dentro de todo
este contexto, millones de jóvenes actúan dentro de los márgenes en los
que se les permite mover so pena de ser violentamente reprimidos si los
transgreden, lo cual sucede cada vez con mayor frecuencia.

Sobre el contexto social

Es indudable que con el paso del tiempo se ha acentuado el resquebraja-


miento del tejido social en nuestro país, y ello está afectando con mayor
incidencia a los sectores empobrecidos de las zonas rurales y urbanas en las
diferentes regiones. Pero saber que el tejido social está dañado no es algo
que desconocíamos, ni tampoco es algo que dejara de preocupar a las auto-
ridades, a la sociedad civil organizada, a la academia, a las iglesias, etc.
También se ha documentado que el sector juvenil está siendo uno de los
más golpeados por esta crisis, provocando entre ellos el más significativo
número de víctimas y victimarios tanto en el “frente” de la llamada “guerra
contra el crimen organizado” (sicarios, policías, soldados, cárteles), como
en casos identificados también desde el léxico propio de una situación de
conflicto bélico. Tal es el caso de las “víctimas colaterales” (población civil
afectada).
Es pertinente considerar que existe un vínculo entre la imposición de
modelos estructurales de la economía neoliberal, los procesos contemporá-
neos de individualismo y las violencias sociales. La primera relación entre
esta tríada (la que se da entre el neoliberalismo y el individualismo) busca
insistir sobre el hecho de que “no necesitamos a la sociedad”, ya que todos
somos los únicos responsables de nuestro bienestar personal (Peters, 2001;
Brown, 2003). Desde un punto de vista meramente criminológico, no es
difícil de entender cómo este enfoque centrado en el individuo puede llevar
a expresiones diversas de violencia. Siguiendo a Hirschi (1969) y su teoría
del control social, podemos afirmar que los vínculos sociales débiles faci-
litan que las personas se desvinculen de lo social y, con ello, puedan entrar
en los ámbitos paralegales e, incluso, ilegales de reproducción social.

las violencias sociales y los jóvenes en guadalajara 13


Desde esta visión, las personas son “naturalmente” egoístas y usan
la oportunidad de individualización para superar las condiciones restric-
tivas de la sociedad. Además, en la medida en que son muchos quienes lo
hacen así, se considera cada vez más plausible este tipo de “salidas” indi-
vidualistas. Recordemos que el neoliberalismo insiste en valorar perversa-
mente al individuo sobre la sociedad, sobre la colectividad, por lo que ello
imprime una desarticulación, un resquebrajamiento de los lazos sociales.
Así las cosas, a medida de que el neoliberalismo se hace más promi-
nente en nuestras sociedades, se puede esperar que el individualismo y,
como resultado, la violencia interpersonal se incremente. El proceso de
individualización es uno de los aspectos fundamentales de la lógica neoli-
beral: en tal esquema de organización social, “la individualización es un
destino, no una elección” (Bauman, 2000: 34). También, como es sabido,
los neoliberales han dado cuenta de que para que su modelo sea exitoso, la
población debe internalizar la creencia de que los individuos son solo para
ser recompensados en su esfuerzo personal (Amable, 2011). Por su parte,
Scharff (2011) explica que el proceso de individualización en el neolibera-
lismo tiende a generar una realidad en las que las desigualdades estructu-
rales se convierten en problemas individuales2. Esto implica, desde la lógica
neoliberal, que cualquiera “puede” superar los obstáculos que enfrenta por
estas desigualdades estructurales sólo con “quererlo” y “aplicarse a ello”.
Cabe aquí destacar también las aseveraciones de Brown (2003) al respecto,
quien afirma que las políticas de cuño neoliberal imponen un componente
moral en caso del éxito o fracaso individual. Sufre el que lo hace “mal”,
porque así lo quiere. Para “cerrar el círculo”, al considerar que los indivi-
duos son responsables de su propio destino, el neoliberalismo asegura que
el Estado nacional no intervenga en ello, ya que es una cuestión de “mérito
individual” (Amable, 2011). En palabras de Margaret Tatcher:

2 El mejor ejemplo de esto sucedido no sólo en México sino en otros países iberoamericanos. Es
el estigma hacia aquellos jóvenes que por esas desigualdades e inequidades estructurales no tienen
acceso al empleo y a la educación, y que fueron calificados como “Ninis” (ni estudia, ni trabaja)
desde el gobierno y los medios masivos de comunicación. Lo que buscó perversamente culpabi-
lizar a estos jóvenes de su situación concibiéndolos como “holgazanes” que individualmente “no
se les deba la gana” realizar alguna o ambas actividades. Cuando el origen de esta realidad tiene
que ver más bien con fallas estructurales de falta de empleo formal y lugares suficientes en las
instituciones de educación básica, media y superior.

14 rogelio marcial
La gente que pide constantemente la intervención del gobierno está echando la
culpa de sus problemas a la sociedad. Y, ¿sabe usted?, no hay tal cosa como la
sociedad. Hay individuos, hombres y mujeres, y hay familias […] no hay tal cosa
como el derecho. Y ningún gobierno puede hacer nada si no es a través de la gente,
y la gente primero debe cuidar de sí misma. Es nuestro deber cuidar de nosotros
mismos y después, también, cuidar de nuestros vecinos (Tatcher, 1987).

El individualismo como proceso, y su correlato del alejamiento siste-


mático del Estado de sus responsabilidades sociales, permite que el neoli-
beralismo desproteja a los ciudadanos ante un marcado incremento de las
violencias sociales y de la criminalidad. Según Hirschi (1969), ante el
decremento y la desaparición de la seguridad social y los proyectos perso-
nales y comunitarios de futuro, los ciudadanos tienden a actuar por propio
interés y a comportarse de maneras ilegítimas (paralegales y/o ilegales).
Ello tiende, a su vez, a posibilitar un incremento de conductas de riesgo,
por un lado; y por el otro, acciones y relaciones netamente violentas y de
imposición por la fuerza. En este sentido el neoliberalismo puede ser visto,
debe ser concebido, como contribuyente y facilitador de las violencias indi-
viduales, actuando a través del proceso neoliberal de individuación. Y de
allí las consecuencias en las violencias sociales. Ya Pierre Bourdieu (1992)
documentó oportunamente cómo la llegada del neoliberalismo a su país,
Francia, provocó que el Estado se preocupe menos por el bienestar social y
comunitario de sus ciudadanos, mientras que se ha preocupado y ocupado
más en el adecuado funcionamiento estructural de la economía (cualquier
similitud con la realidad mexicana es meramente una característica neoli-
beral). Fougère, Kramarz y Pouget (2009), en la misma Francia, destacan
también que el crimen juvenil violento aumentó en ese país dramática-
mente entre 1990 y 2000, con la llegada del neoliberalismo. Tal perversa
relación entre la triada neoliberalismo-individualización-violencia provoca
una pérdida de integración comunitaria y, como resultado, un potencial
incremento de las violencias sociales (Hirschi, 1969).

El neoliberalismo no puede causar directamente la criminalidad y la violencia.


[…] Pero sus consecuencias sin duda ayudan a crear las circunstancias en las que
las tasas de criminalidad son más propensas a incrementarse (Horsley, 2010: 20).

las violencias sociales y los jóvenes en guadalajara 15


Es ya evidente que una de las principales consecuencias del neolibera-
lismo es la desigualdad económica y política, además del individualismo
exacerbado. La estrecha relación entre inequidades sociales y procesos de
individualización está implicando que el retiro del Estado de la política
social asertiva, y de una vida institucional y reglamentada, provoque en los
ciudadanos percepciones de decisiones, acciones y procesos impositivos,
agresivos, violentos e injustos. Esto no pocas veces implica la frustración
social de muchos afectados.
Con tales procesos de resquebrajamiento de los vínculos sociales por
las políticas neoliberales, las violencias han sido la respuesta de diferentes
individuos y grupos. Y en todo ello, desgraciadamente, los protagonistas
más visibles son los jóvenes.

Jóvenes y violencias en México

El Estado mexicano ha ido construyendo y consolidando procesos de cri-


minalización de la disidencia social desde al menos 20 años evidentes.
Las movilizaciones y protestas juveniles más radicales se “miran” y se
“entienden”, es decir, se conciben desde tres procesos para mí muy claros
y fuertemente perversos de control social hacia la juventud. Uno de ellos
tiene que ver con la criminalización del joven. En México, desde el movi-
miento estudiantil de 1968 y su contemporáneo relacionado con la cultura
del rock, con diferentes matices y ritmos parecidos a una oleada marítima
(vienen y van, pero no desaparecen), se considera que si se es joven se es
un criminal en potencia, un delincuente que en cualquier momento dañará
la paz pública y la armonía social. Por eso hay que vigilarlo, controlarlo y
castigarlo. Las “olas” más altas de esta “marea” fueron en aquellos años
que mencioné (entre 1967 y 1975), durante un periodo de crisis económica
y gobernabilidad (1985-1996) que coincidió con la llegada de la extrema
derecha al poder y el regreso autoritario del PRI a la Presidencia de la
República (2000-2015). Fueron Tlatelolco (1968) y Ayotzinapa (2014)
los sucesos más lamentables de represión brutal y sin sentido hacia los
jóvenes por parte del Estado mexicano a través de sus fuerzas policíacas
y militares. En el caso de Ayotzinapa agregaron el crimen organizado en

16 rogelio marcial
contubernio con quienes nos deben proteger y garantizar nuestros derechos
fundamentales.
Por otra parte, el segundo proceso de control hacia la juventud tiene que
ver con la criminalización de la pobreza, el cual desde la crisis económica
de los años ochenta del siglo xx ha construido una mirada de alerta hacia el
pobre, el que carece de lo más elemental, porque puede “arriesgarlo todo” en
cualquier momento. Por eso también hay que identificarlo para controlarlo
y reprimirlo a través de la marcación de características corporales (raciales
y de vestimenta), al estilo del racial profile en los Estados Unidos que
funciona como un agravante y siembra sospechas en determinados sectores
empobrecidos de la población tan solo por ser pobres. Y finalmente está
un tercer proceso de criminalización de la disidencia social, viene desde la
llamada “guerra secreta” de hace cinco décadas y actualmente tiene que ver
con las medidas impuestas desde los Estados Unidos enmascaradas en una
supuesta lucha contra el terrorismo internacional, que aún en regiones muy
distantes, “pone en peligro” su seguridad nacional y por ello se justifican
las intromisiones en otros países y las medidas represivas hacia quienes
disienten políticamente de estas miradas globales y neoliberales. Bajo esta
trampa se han consolidado procesos de criminalización hacia los movi-
mientos sociales que desatan una fuerte represión y que imputan delitos
como “daños a la nación”, “sedición”, “terrorismo”, “subversión”, “inci-
tación a la guerra” a quienes expresan, desde sus derechos más elemen-
tales, sus desacuerdos políticos, sus manifestaciones públicas y sus posibi-
lidades de reunirse, organizarse y expresarse al respecto. Tales “delitos” en
México son catalogados como “graves” y muchas veces quienes participan
en marchas y mítines son inculpados (además con procesos judiciales
llenos de trampas e irregularidades) haciéndose acreedores a sentencias
de encierro muy prolongadas y sin derecho a fianzas. Así las cosas, aquel
joven de estratos empobrecidos que decide, con todo derecho, a manifestar
su disentimiento social es un sujeto “altamente peligroso” y objeto de la
represión institucional más cruenta: Ayotzinapa nos viene gritando desde
hace un año y medio en este sentido. Todo lo anterior queda “blindado” a
partir de los medios masivos de comunicación en nuestro país (específica-
mente lo que se ha llamado el duopolio televisivo: Televisa y TV Azteca),

las violencias sociales y los jóvenes en guadalajara 17


que participan, construyen, difunden y naturalizan los procesos de crimi-
nalización mencionados y las acciones represivas que toma el gobierno al
respecto.
Ante ello, las formas de organización colectiva de cuestionamiento
social por parte de las juventudes contemporáneas abrevan de una polí-
tica de la vida cotidiana los significados y las sensibilidades de aquello
que consideran importante porque les afecta directamente. Se ven marca-
damente desinteresados hacia la política formal (sistema de partidos)
porque ya no creen en ella, pero la política en su vida cotidiana les es muy
importante. En su mayoría no suelen adscribirse a organizaciones civiles
que defienden al medio ambiente o los derechos humanos (Green Peace,
Amnistía Internacional, Human Rights), pero son muy sensibles ante el
deterioro ecológico en sus entornos y comunidades y ante las vejaciones a
sus coetáneos por cuestiones raciales, sexuales, culturales. Tal vez prefieren
no entender plenamente de macroeconomía, pero saben que quienes dirigen
este país están haciendo muchas cosas mal porque ellos no están bien mate-
rialmente hablando y no tienen asegurado un futuro de bienestar. Mientras
tanto, nuestros gobernantes los ofenden constantemente con “casas blan-
cas”,3 viajes con gastos exorbitantes y cuantiosos gastos superfluos. En
voz de un joven pandillero de Santa Ana Tepetitlán: “El gobierno tiene que
entender que sin chamba no sólo no hay futuro, ni siquiera hay presente
para nosotros”.
Es esa política de la vida cotidiana la que les permite posicionamientos
ante lo que viven y sufren en sus comunidades, barrios, escuelas, parques,
plazas. Y las salidas alternativas a ello se encauzan a través de la disi-
dencia pero en el ámbito cultural, “politizando la cultura”, o en el peor de
los casos, desgraciadamente, hacia la informalidad, la paralegalidad y la
ilegalidad. Mucho de lo que está pasando actualmente con las juventudes
contemporáneas tiene que ver con la elaboración, difusión y naturalización
de construcciones discursivas que definen a este actor social y las conse-

3 Se hace referencia al caso de un inmueble, una residencia, cuyo valor alcanza los 7 millones y
medio de dólares, propiedad del Presidente Enrique Peña Nieto. Al llegar este caso a los medios de
comunicación, el gobierno mexicano argumentó que la casa había sido comprada por la esposa del
Presidente, Angélica Rivera, gracias a su salario como actriz profesional de Televisa. En realidad,
esto nunca se comprobó fehacientemente.

18 rogelio marcial
cuencias de su presencia en sociedad. Las construcciones discursivas de los
representantes del poder institucional y de los medios masivos de comuni-
cación suelen instalarse socialmente aparentando que son las únicas y que
son muy certeras en sus visiones sobre los jóvenes, y sobre las acciones
que se llevan a cabo hacia ellos (desde las inocuas e inoperantes políticas
públicas hasta las cruentas acciones represivas).
Los jóvenes también dan su versión de los hechos, pero sus cons-
trucciones discursivas suelen ser invisibilizadas y desestimadas por las
instituciones de la sociedad. Es necesario, estoy convencido, posicionar
también un discurso proveniente de la academia que aporte un conocimiento
certero sustentado en la teoría social. Su función debe ser anteponerse a
esos discursos oficiales claramente tendenciosos y falaces provenientes del
mundo institucional y, muchas veces, desde la racionalidad y moralidad
de los representantes del poder público que olvidan que deben gobernar
para todos, incluyendo a la amplia diversidad juvenil que hoy caracteriza a
muchas de las ciudades del mundo occidental.
En tal contexto, las instituciones más importantes (educativas, reli-
giosas, culturales y políticas) se encuentran fuertemente desafiadas por
parte de los jóvenes (pero no sólo por ellos). Las escuelas sirven hoy
a muchos jóvenes solo para ver a sus “cuates” (amigos). No les repre-
senta seguridad alguna para la movilidad social mediante la obtención de
grados académicos, y las pedagogías existentes les presentan una escuela
sumamente aburrida y totalmente desvinculada con la realidad que viven
cotidianamente. A pesar de que muchos profesan creencias religiosas, las
juventudes contemporáneas suelen distanciarse de las iglesias y de sus
representantes, no coinciden con buena parte de sus valoraciones morales
y éticas, y se alejan cada vez más de los recintos dedicados a los rituales de
culto. Las instancias oficiales dedicadas a la cultura y el acceso a ésta por
parte de las juventudes suelen trabajar sin interesarse en lo mínimo en lo
que le interesa a los jóvenes y suelen juzgar sus propuestas culturales como
“nada interesantes”, “peligrosas”, “copiando cosas que no son de México”
y que “poco” o “nada” contribuyen a la exaltación de “nuestra cultura” (sea
lo que sea esto). Los partidos políticos, los sindicatos y buena parte de las
organizaciones civiles suelen imprimirles desconfianza y desinterés; son
quienes peor la libran en los imaginarios sociales de estas juventudes de

las violencias sociales y los jóvenes en guadalajara 19


nuestros días. Es claro, entonces, un proceso de “desinstitucionalización
juvenil” (Reguillo, 2008) en muchas las esferas de sus vidas cotidianas.
Les resulta muy importante a ellos acceder a formas de hacer política que
no estén peleadas con lo lúdico. Buscan expresarse, echar adelante algunas
banderas o demandas, pero sin dejar de divertirse y aprender al hacerlo.
Existe una necesidad por no “caer” en la formalidad de la política institu-
cional y mejor reivindicar formas de organización y expresión más diver-
tidas.
Entonces la afectividad juega un papel central en las interacciones y
las formas de vincularse en lo colectivo. Hay una clara aceptación para
conformar una comunidad diversa pero unida bajo alguna causa, compro-
metida y solidaria. Buscan, y a veces lo logran, esquemas de relación y
organización claramente democráticos en los que la horizontalidad es un
fundamento central en el quehacer político. Lo lúdico es lo que muchas
veces les permite arribar a expresiones culturales para enarbolar demandas
políticas y ciudadanas. Se vinculan a partir de redes horizontales en las
que la representatividad y las decisiones pueden estar, en algún momento
o situación, en un nodo específico pero en otro momento pueden migrar a
otro nodo en particular. Aunque no llegan a desaparecer del todo, se busca
eliminar jerarquías y protagonismos individuales para vincularse por gusto
y no por obligación.4
Paralelo a lo anterior, el fenómeno de la violencia en nuestras socie-
dades se ha incrementado a niveles que ponen en entredicho la convivencia
armónica, y por eso preocupa a gobiernos y sociedades. Al reflexionar
sobre las experiencias violentas en las trayectorias de vida de millones
de jóvenes del sur debemos reconocer ambos lados de la “moneda”: los
jóvenes destacan como víctimas de las violencias y también como perpe-
tradores de actos violentos. Pero debemos atender esta realidad desde una
visión amplia que no los condene, por ello, y mejor que identifique las
posibles acciones que incidan en el decremento de las violencias sociales,
que restituyan el tejido social. Así se aminoran los niveles de violencia
juvenil en las diferentes esferas de la vida social.

4 Los claros ejemplos de esto son los movimientos #YoSoy132 y #TodosSomosAyotzinapa. Al


respecto véase Marcial (2015).

20 rogelio marcial
El resquebrajamiento o desarticulación de las trayectorias juveniles
otrora más certeras, que con el Estado benefactor de décadas anteriores
allanaron un camino lineal y coherente de inserción social juvenil, cuyo
inicio arrancaba en la familia parental (en su calidad de hijos e hijas),
lo que les permitía acceder a la educación formal (escuela) y con ella al
mundo laboral, y que les llevaba hasta la posibilidad real de conformar
una familia propia (como jefes de familia), ha dejado de funcionar. Hoy
en día que los menores pertenezcan a una unidad familiar no les garantiza
(aunque así lo diga nuestra Constitución) su inserción en el sistema educa-
tivo. Que logren concluir estudios y obtener certificados (aún de posgrado)
no les garantiza un empleo con salario digno y prestaciones de ley. Y que
cuenten con un empleo informal o formal tampoco les asegura el ahorro
y la planeación de su futuro como ciudadanos emancipados y padres de
familia. Ello provoca incertidumbres y dudas de millones de jóvenes sobre
su presente y su futuro.
Lo anterior porque enfrentan cotidianamente situaciones que provocan
procesos en los que muchos jóvenes no logran ubicarse socialmente en
el presente, ya que el núcleo familiar también se desquebraja ante las
presiones económicas de su entorno por conseguir los ingresos necesarios
para la reproducción doméstica, debido a sueldos insuficientes y horarios
extenuantes. Ante esta falta de sentido del presente y carencia de proyectos
a futuro, muchos jóvenes en América Latina optan por vivir intensamente
su juventud y en buena parte de los casos ello conduce a detectar y prac-
ticar conductas de riesgo en las que las violencias están latentes.
Existen factores que propician las violencias. La zona metropolitana
de Guadalajara, por ejemplo, ha presenciado un proceso caótico e incierto
de crecimiento urbano, que no sin dejar enormes ganancias a ciertos
actores sociales (funcionarios políticos, fraccionadores urbanos, inmobi-
liarias, concesionarios del transporte urbano, inversionistas, consultores y
asesores, entre otros), han desarrollado una ciudad con pocos o nulos espa-
cios que propicien la convivencia social. Esto no solo ayuda en sus labores
al crimen organizado, sino que han provocado inconformidades de muchos
de sus habitantes ante el hecho de no poder disfrutar su ciudad, sino más
bien sufrirla cotidianamente. Tal proceso puede rastrearse hasta los años

las violencias sociales y los jóvenes en guadalajara 21


setenta del siglo xx. Ello, aunado a la presencia histórica de cárteles de la
droga en Guadalajara sobre todo a partir de los años ochenta, ha convertido
ciertas zonas de la ciudad, ciertos barrios, ciertas calles, en espacios nega-
tivos para el desarrollo y bienestar integral de los jóvenes que los habitan
por las fuertes dosis de violencia que los caracterizan. Ante la carencia de
espacios adecuados para el ocio, el divertimento y las expresiones juve-
niles, las relaciones entre los grupos de jóvenes, y de éstos con la sociedad
y sus instituciones, se han tornado conflictivas. Esto se ha incrementado
a partir de los procesos de estigmatización, judicialización y criminaliza-
ción de muchas de sus actividades, colectivos, formas de manifestación
y de organización. Lo anterior sirve de “caldo de cultivo” para una serie
de conductas de riesgo entre los jóvenes de Guadalajara, quienes buscan
formas alternativas a la oferta institucional sobre lo que “debe” hacer el
joven. Esta lógica les aparta, cada vez con mayor fuerza, de los procesos
institucionales que, de cualquier forma, representan un proceso claro de
“desinstitucionalización juvenil” (Reguillo, 2008) en nuestros días. El alto
descrédito de las instancias oficiales (especialmente aquellas encargadas
de la seguridad pública) y el caos al que se enfrenta cotidianamente en la
ciudad, están provocando situaciones en las que las injusticias se buscan
resolver a partir de la actuación directa de los ciudadanos.
Pero también existen factores de riesgo para las violencias sociales.
La impunidad y la corrupción de autoridades y cuerpos policíacos en su
trabajo de control del llamado “narcomenudeo” están generando, a su
vez, un modelo cultural de convivencia social en el que los jóvenes recu-
rren a la imposición y a la fuerza para resolver diferencias y conflictos
cotidianos. Sobrevivir en el barrio para muchos jóvenes implica necesa-
riamente “arroparse” con una violencia cada vez más real que simbólica.
Además, implica la reproducción social de un modelo cultural tradicional
de masculinidad, el cual adjudica como valores reconocidos en los varones
su papel de proveedor, el uso de la fuerza y la violencia. Pero esto también
crea visiones confusas, tanto en varones como en sus pares femeninos. Al
no poder cumplir con ese papel de proveedor por la falta de empleos, el
uso de la violencia se pondera para salvaguardar la hombría cuestionada.
Así, la “necesaria” fuerza de los varones encuentra en la “histórica abnega-
ción” de las mujeres vasos comunicantes que naturalizan la imposición y

22 rogelio marcial
la inequidad de género en relaciones de amistad, amorosas y sexuales, que
ponen en riesgo día a día tantos a unos como a las otras. Aunque siempre
son ellas las más afectadas en esta temática (Marcial, 2012 y 2013).
El incumplimiento del rol asociado al varón en tanto proveedor
económico, debido a la precaria situación laboral (en general, pero que
afecta en particular y con mayor fuerza a los jóvenes), ha provocado que
en sus complejos procesos de socialización los varones demuestren su
masculinidad a partir de actitudes y conductas agresivas, de imposición
por la fuerza. Pero ante esta precarización laboral, las mujeres cada vez
más exigen su derecho a ser proveedoras, aunque en no pocas ocasiones
rivalizan con los varones desde la lógica de la agresión y la imposición
por la fuerza. Así, se percibe un proceso de masculinización de las expre-
siones de mujeres jóvenes, en los que las agresiones físicas cada vez son
más frecuentes y más violentas. Las mujeres buscan ser reconocidas por
sus pares varones siendo tan agresivas y violentas como ellos (Marcial y
Vizcarra, 2014 y 2017).
Por su parte, en Guadalajara y su zona conurbada se presentan también
factores que detonan las violencias en los jóvenes al momento de competir
entre ellos por ciertos espacios sociales e imágenes de prestigio (barras
de fútbol, barrios y pandillas, bullying o acoso escolar, etc.). Las incerti-
dumbres y abandonos dentro del seno familiar, ocasionados actualmente
en mayor medida por las limitadas posibilidades de reproducción familiar
entre las clases empobrecidas debido al modelo económico que obliga a
los padres de familia a estar buena parte del día fuera del hogar, impulsa
a los jóvenes a buscar oportunidades de convivencia y recreación con sus
pares en las calles, en las esquinas, en los parques, en las plazas comer-
ciales. Cuando se enfrentan a problemáticas específicas que les afectan
en demasía (problemas de conducta o rendimiento en escuelas, ofreci-
miento de sustancias permitidas y prohibidas para su consumo, iniciación
y factores de protección en su vida sexual, opciones legales, paralegales e
ilegales de ingresos económicos, etc.), las soluciones aparentemente más
adecuadas se toman según las experiencias de sus amigos, de “conocidos”,
de lo que encuentran en Internet, de lo que escuchan entre otros jóvenes
similares. El abandono social que ocasiona la nula generación de infor-
mación fidedigna, científica y objetiva ante estas realidades (sin tapaojos

las violencias sociales y los jóvenes en guadalajara 23


de índole moral y religioso), y que esta información esté al alcance real
de ellas y ellos, provoca decisiones mal informadas que muchas veces
implican factores de riesgo, incluso, detonan procesos de violencia que les
afectan directamente.
Finalmente, entre los factores protectores de las violencias, la mejor
forma de resistir ante procesos y experiencias de violencia social para los
jóvenes radica en contar con información objetiva sobre sus problemáticas.
De la misma forma, muchos procesos de empatía y autoestima se están
generando dentro de las grupalidades propias, autónomas e informales que
ellos construyen con sus pares. Sentirse protegido dentro de un grupo que
dota de sentido sus prácticas, concepciones y experiencias, permite que el
joven desarrolle mayores certidumbres en su quehacer cotidiano. Las orga-
nizaciones civiles, los colectivos culturales, las asociaciones, los grupos
informales, más allá de su basamento (político, ideológico, religioso, estu-
diantil, cultural, deportivo, profesional, de ocio, etc.), son los espacios que
coadyuvan en la construcción de seguridad, autoestima y sentido en sus
participantes. Estos escenarios se convierten en espacios que propician
procesos seguros de resiliencia ante escenarios y experiencias violentas.
La sociedad tapatía, la ciudad de Guadalajara, a través de sus institu-
ciones de gobierno y algunos grupos de ciudadanos organizados, también
coadyuva para construir miradas alternativas que rompan con el “círculo
vicioso” de las violencias sociales. Desde allí, se ha avanzado en la identi-
ficación del hecho de que algunos jóvenes deciden romper con esquemas,
discursos, concepciones e interpretaciones de la realidad vigentes social-
mente, y de los modelos tradicionales asociados a la juventud. Son situa-
ciones que empiezan a ser valoradas como parte misma del cambio social,
sin caer en estigmatizaciones y exclusiones. Este posible diálogo es uno
de los mejores constructores de procesos de resiliencia entre las jóvenes,
sus “mundos juveniles” y el “mundo adulto”. A su vez, contar con estu-
dios serios sobre problemáticas concretas que afectan directamente a los
jóvenes, acrecienta las posibilidades de intervención positiva por parte de
la sociedad civil organizada y las instancias de gobierno. Es justo reco-
nocer en algunos casos del país la implementación de medidas renovadas
que han sabido tomar en cuenta los estudios que se han desarrollado sobre
temáticas juveniles. No obstante, es necesario aún llevar a cabo más estu-

24 rogelio marcial
dios sobre la violencia callejera y en las escuelas, la violencia de género
e intrafamiliar, la violencia durante el noviazgo, y las violencias en los
espacios públicos de nuestra ciudad.
Por parte de la sociedad civil organizada, algunos grupos han buscado
los mecanismos para dotar de herramientas resilientes a los jóvenes tapa-
tíos. Los casos más evidentes en Guadalajara son Barrios Unidos en
Cristo, que ha trabajado incansablemente desde la religión católica para
contener la violencia callejera entre jóvenes pandilleros. Ejemplo de ello
es el Colectivo Ollin, que lleva 20 años de trabajo en la ciudad sobre la
capacitación y difusión de los derechos sexuales juveniles. Otras inicia-
tivas son Ciudad Alterna, Tianguis Cultural de Guadalajara, GDL en bici,
Ciudad para Todos. Estas han avanzado en la organización, manifestación
y elaboración de propuestas referidas a formas más armónicas, eficientes,
autogestivas, económicas e inclusivas de vivir y disfrutar la ciudad. Su
acción se ha centrado en problemáticas como la movilidad urbana, la crea-
ción de espacios culturales y artísticos, la rendición de cuentas por parte de
las autoridades locales, y la difusión de los derechos ciudadanos entre la
población de la ciudad (Morfín, 2010).

Palabras finales

Urgen entonces políticas profundas de mejora en la oferta de empleo


formal, así como lograr erradicar los niveles de corrupción e impunidad
vigentes. Como vemos, tal urgencia implica reestructurar el modelo econó-
mico mexicano que va más allá de las políticas de juventud. Sin embargo,
podemos ir avanzando con los jóvenes en los aspectos que les atañen direc-
tamente. Para ello, y en plena concordancia con los principios de igualdad,
libertad, fraternidad, democracia, compromiso y corresponsabilidad; y
pensando siempre en un aparato estatal proactivo y de servicio público,
la atención hacia los jóvenes debe diferenciar al menos tres ámbitos de
acción. Cada uno debe contar con el involucramiento y la participación
estratégica de los principales sectores sociales (gobierno, sociedad civil y
juventud). El primero de estos tres ámbitos tiene que ver con las oportuni-
dades de carácter social. Esto es el nivel estructural. Aspectos como educa-

las violencias sociales y los jóvenes en guadalajara 25


ción, empleo, salud, desarrollo social, vivienda, seguridad social, infraes-
tructura, no pueden ser rubros que el Estado abandone como gasto social.
El compromiso de un Estado hacia su ciudadanía es brindar, extender
y perfeccionar este tipo de servicios. Es su papel fundamental. Por otra
parte, el segundo de estos ámbitos tiene que ver con la vida en sociedad
de los jóvenes y las formas que eligen para expresarse, organizarse, diver-
tirse e identificarse. Acá el gobierno debe mantener una estrecha relación
con ellos y conocer de cerca, mediante estudios científicos-académicos
sobre problemáticas específicas, las cotidianidades que están viviendo. El
gobierno debe sentarse a dialogar democráticamente sobre la apertura y
fortalecimiento de espacios, escenarios, actividades, acciones, etc., que les
sean atractivas a la juventud y que fomenten su participación social, polí-
tica y cultural.
Finalmente hay otro ámbito más problemático que ha generado muchas
discusiones sobre la relativa libertad de la juventud para tomar ciertas deci-
siones. Este ámbito está referido a lo más inmediato y privado dentro de
sus trayectorias de vida. Prácticamente tiene que ver con lo que se conoce
como las políticas del cuerpo. Se trata de aspectos como la imagen (iden-
tidad) que pretenden proyectar los jóvenes desde sus cuerpos a partir de
diversas formas de vestirse, peinarse, decorarse (desde el maquillaje hasta
los tatuajes y las perforaciones corporales). A esto le adicionamos el ejer-
cicio pleno de su afectividad y su sexualidad desde la elección propia de
una opción sexual (heterosexual, homosexual, bisexual, intersexual o de
abstinencia sexual); las prácticas seguras que eviten embarazos no deseados
y no planeados, así como enfermedades de trasmisión sexual; y también
lo relacionado con el consumo de sustancias legales e ilegales. Todo ello
tiene que ver con las elecciones que en el momento crítico deberá tomar
cada joven (probar alguna sustancia, hacerse un tatuaje, tener una relación
sexual). Cuando llegue ese momento, ni el padre, ni la madre, ni el cura, ni
el policía, ni el gobernador, ni el profesor, ni el político profesional estarán
al lado del joven para orientarlo. Por ello es urgente dotar de la información
fidedigna y científica a la juventud. La idea es que esas elecciones sean
tomadas con responsabilidad y consciencia respecto a sus implicaciones.
Si les ocultamos la información, si pretendemos ingenuamente que con no

26 rogelio marcial
hablar de estos temas no sucederán, dejamos a los jóvenes a la deriva y
expuestos a la información que tengan a la mano, la cual se reduce hoy en
día a sus pares (sus compañeros y compañeras) y a Internet. Y sabemos de
sobra que en ambos casos no solo encuentran una información adecuada.

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las violencias sociales y los jóvenes en guadalajara 27


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28 rogelio marcial
Capítulo 2.
La vida dura. Narrativas juveniles
en el confinamiento en Jalisco

J. Igor Israel González Aguirre1

I. Introducción

Es innegable que la violencia está cada vez más presente en nuestras vidas.
Ésta ya no es vista como un asunto lejano y evanescente, que, aunque
funesto, resulta ajeno. Más bien, el campo que hoy abarca lo violento
tiende a enraizarse con mayor firmeza en el plano de la vida cotidiana.
De acuerdo con lo reportado en las diferentes ediciones de la Encuesta
Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, reali-
zada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) se tiene
que en el 2015 el 73.3 % de los mexicanos consideraba inseguro su entorno
inmediato. En buena medida, es probable que lo anterior se explique, por
ejemplo, debido a la tasa de prevalencia delictiva observada por cada 100
mil habitantes: a nivel nacional ésta ascendía, para el año mencionado,
a 28 202 delitos (en 2010 ésta era del orden de 23,993 por cada 100 mil
habitantes. Ello implica un incremento cercano al 18 % en poco más o
menos un lustro). Estas cifras constituyen un dato alarmante. No obstante,
se tornan aún más espinosas cuando se toma en cuenta que el sector juvenil
de la población mexicana –considerado el principal motor del desarrollo
del país– es al mismo tiempo tanto quien más padece la violencia como
quien más la ejerce.
En este punto es pertinente recordar que en el 2015 había más de 166
000 personas confinadas en dichos centros. Casi la mitad de éstos tenían
entre 18 y 29 años. Ello equivale al 44% del total de esta población. Hay
algunas variaciones, pero esta tendencia se observa también en las distintas
entidades federativas. Con base en estas cifras es posible afirmar que lo

1 Profesor Investigador de la Universidad de Guadalajara.

29
violento en México tiene un fuerte componente anclado en lo juvenil;
lo cual requiere ser comprendido en su especificidad. ¿Cómo se vive al
interior de los centros penitenciarios? ¿Qué modelos de atención se brindan
y por quién? ¿Qué expectativas laborales y/o educativas tienen los jóvenes
al egresar de tales centros? Con esta intervención se pretende aportar
elementos que abonen en las posibles respuestas a estas interrogantes. Así,
para efectuar el análisis, en este documento se recurre a tres ejes clave,
los cuales están profundamente relacionados entre sí: 1. La implementa-
ción del llamado Nuevo Sistema de Justicia Penal en México (NSJP), el
cual busca modificar el enfoque desde el que se atiende a la población en
conflicto con la ley; 2. El caso particular de población menor a los 18 años
que se encuentra privada de su libertad en diversas instituciones, lo cual ha
sido poco documentado; y 3. Los desafíos que todo ello representa tanto
para el Estado como para la Sociedad Civil. Entre otras cosas, lo anterior
implica la implementación tanto de nuevos modelos de atención al interior
de los centros penitenciarios, como de políticas públicas más adecuadas,
enfocadas en la creación de condiciones para el desarrollo de este sector
poblacional. Estos elementos en conjunto permiten situar la reflexión en el
plano de los desafíos que plantean en términos de la gobernanza a la que
parecen apelar.
Por ende, para estructurar esta intervención se retoman los ejes citados
en el párrafo anterior. Así, en una primera parte se revisan algunos de
los principales argumentos a los que se ha recurrido para comprender y
explicar la violencia. Específicamente se ponen de relieve aquellos que
permiten explorar la relación entre violencia y juventud. Ello tiene como
objetivo servir de contexto para los argumentos que se emitirán posterior-
mente. Luego se hace un breve análisis de los cambios que trae consigo la
implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal, sobre todo en lo que
refiere a la población joven en conflicto con la Ley. Más adelante se mues-
tran algunos datos que esbozan el panorama del confinamiento a escala
nacional, con un acento particular en Jalisco. En una siguiente sección,
que ocupa un lugar central en este documento, se presentan algunas expe-
riencias derivadas de entrevistas y grupos de discusión llevados a cabo
con internos del Centro de Atención Integral Juvenil del Estado de Jalisco
(CAIJEJ). Finalmente, en la última sección se ponen de relieve algunos

30 J. Igor Israel González Aguirre


desafíos en torno a esta temática, los cuales pueden ser colocados (vía
la noción de gobernanza) tanto en la generación de mejores modelos de
atención al interior de los centros de detención, como en la producción de
condiciones para el desarrollo de la población joven que egresa de estos
centros.

Violencia: algunas aproximaciones teóricas

La violencia se ha explorado desde campos tan diversos como la psico-


logía, la criminología, y la sociología, por mencionar algunos. Con dis-
tintos énfasis, las explicaciones que tales campos disciplinares han ofre-
cido en torno a las raíces de lo violento van desde aspectos individuales
hasta factores políticos, ambientales o estructurales. De manera más o
menos reciente se ha buscado desarrollar una especie de enfoque inte-
grador que dé cuenta de cómo estos factores se conjugan para producir
situaciones de violencia en contextos concretos. En las líneas que siguen
se retomará parte del recuento que hace Seifert, Ray y Schmidt (2012) en
torno a las teorías que se han ocupado en comprender cuáles son las causas
de la violencia. Así, por ejemplo, a finales de la década de los sesenta del
el siglo xx, Bandura y otros postularon que la violencia se derivaba de un
proceso de aprendizaje social, es decir, que ésta estaba enraizada en un
conjunto de comportamientos transmitidos y aprendidos de manera colec-
tiva, en sociedad. En términos generales, la “teoría del aprendizaje social”
especulaba que una persona que padeciera o atestiguara la violencia (en su
hogar, en su comunidad, en los medios, etc.), asimilaría que lo violento era
una estrategia válida y aceptable para relacionarse con los otros. De este
modo, las raíces de lo violento se situarían en la continua exposición de
los sujetos a ésta, sobre todo en edades tempranas. Desde luego, el peso
que pone este enfoque en el entorno también corre el riesgo de asumir
una reproducción mecanicista de la violencia y, por ende, deja de lado las
especificidades individuales que influyen en los modos en que los sujetos
procesan su exposición a lo violento (Seifert, Ray y Schmidt, 2012).
Por otra parte, existen perspectivas como la conformada por la teoría
de los actos rutinarios (activity routine theory). Ésta ha sido propuesta por
Felson y Boba (2013) y sugiere que lo violento, y particularmente el crimen,

la vida dura. narrativas juveniles en el confinamiento en jalisco 31


se sitúa en la conjunción de algunos factores específicos en un contexto
dado. Así, por ejemplo, se asume que la criminalidad es una ponderación
que hacen los sujetos entre oportunidades, castigos e incentivos. Ésta
emerge cuando ciertos factores convergen en una situación concreta. En
otras palabras, lo violento se vincula con la coincidencia en un espacio
y un tiempo específicos de elementos tales como: a) un perpetrador con
uno o más móviles; b) una víctima que se adecue a los motivos y móviles
del perpetrador; y c) la ausencia de una entidad reguladora que represente
a la autoridad (ausencia de posibles consecuencias inmediatas). Desde
luego, Seifert, Ray y Schmidt (2012) afirman que este enfoque tiene ciertas
implicaciones prácticas (i. e. permite plantear que una mejora en el entorno
tiene como consecuencia una disminución de cierto tipo de crímenes). No
obstante, esta perspectiva tiene también limitaciones importantes. Esto es
así puesto que tiende a minimizar los crímenes violentos y se desentiende
del análisis de las causas sociales de la criminalidad. No obstante, la lógica
que se propone desde este enfoque ofrece elementos que bien valdría la
pena considerar para el análisis. Sucede de esa manera porque la estruc-
tura de incentivos conformada por la impunidad puede ser un factor que
explique el crecimiento de las tasas de violencia y criminalidad.
Ahora bien, tal como lo señalan Seifert, Ray y Schmidt (2012), otra de
las perspectivas que han intentado ofrecer explicaciones para la violencia
se encuentra en lo que ellos identifican como “la teoría del intercambio
social”. Ésta plantea que toda relación social tiene detrás un cálculo en el
que se ponderan los costos que se generan (i. e. tiempo, dinero, energía)
y los beneficios que podrían obtenerse (i. e. dinero, bienestar, estatus)
en una relación social específica. Así, quien se involucra en una relación
tiene y actúa siempre con la finalidad de determinar un posible resultado
que le beneficie. El supuesto que hay detrás de esta perspectiva asume
que la gente actúa con base en que un criterio de reciprocidad atraviesa
al conjunto de relaciones sociales en las que se implica. En este contexto,
autores como Strauss y Gelles (1990) planteaban desde principios de la
década de los ochenta que la violencia surge cuando los costos de ejercerla
son menores que los beneficios que ésta trae consigo. Si a lo anterior se
suma la existencia de un conjunto de incentivos que estimulan lo violento
dado que prevalece un alto grado de impunidad, el esquema adquiere cierta

32 J. Igor Israel González Aguirre


potencia. Desde luego, Seifert, Ray y Schmidt (2012) ponen de relieve una
limitación evidente de este enfoque: supone que la gente aborda decisiones
que en última instancia son emocionales desde una perspectiva altamente
racional.
Finalmente, entre los desarrollos teóricos más robustos para explicar
las raíces de lo violento se encuentra el enfoque denominado como “trayec-
torias de vida”. Esta perspectiva intenta vincular algunos de los puntos
fuertes que enfatizan la dimensión psicológica, la influencia del entorno,
y el propio cambio social vía el agenciamiento de los actores. En términos
generales, tal como lo señalan Seifert, Ray y Schmidt (2012), el enfoque
de las trayectorias pone el énfasis en acontecimientos relevantes ocurridos
a lo largo de las distintas etapas de la vida de sujetos individuales (i. e.
infancia temprana; escuela; trabajo; matrimonio; familia, etc.). Se asume
que el conjunto de influencias positivas y negativas que convergen durante
estos acontecimientos pueden influir en la trayectoria de los individuos. La
importancia de un enfoque como el descrito radica precisamente en que
considera que las trayectorias de vida se despliegan en distintos dominios
tales como el biológico (i. e. el tránsito “físico” de la niñez a la juventud, y
luego de la adultez a la vejez); el psicológico (i. e. la adquisición de cierta
madurez emocional asociada con el crecimiento); y el social (i. e. la adqui-
sición de habilidades para relacionarnos con aquellos que nos rodean).
Cada uno de estos dominios lleva aparejado una serie de eventos
significativos que se interrelacionan entre sí. En tales circunstancias, una
perspectiva como ésta permite explorar cómo a lo largo de una trayec-
toria específica se incrementan o disminuyen los riesgos de convertirse
en perpetrador o víctima de la violencia. Lo anterior produce un modelo
más o menos complejo en el que se pone de relieve la interacción y la
influencia mutua del individuo con el entorno a lo largo del tiempo. Así,
por ejemplo, para comprender la actividad violenta habría que prestar
atención a aspectos que rodean al primer involucramiento con actividades
criminales y/o violentas; a la frecuencia y gravedad de éstas; a la duración
de las actividades violentas y/o criminales a lo largo de la vida, etc. De
este modo es posible observar la secuencia de acciones que derivan en un
resultado específico y, además, poner de relieve el papel que en ello juegan
tanto el entorno como el agenciamiento del sujeto.

la vida dura. narrativas juveniles en el confinamiento en jalisco 33


En fin, como se observa a partir de esta apretada revisión, es posible
poner de relieve que el estudio de lo violento ha sido abordado desde por lo
menos cuatro grandes miradas. Una de éstas plantea el análisis de grandes
cantidades de datos para indagar la relación entre los factores estructurales
(i. e. comunitarios y familiares), la exposición a la violencia, y la reproduc-
ción de patrones violentos por parte de jóvenes y adolescentes (Franzese
et al., 2017; Baskin y Sommers, 2014; Spano, Rivera y Bolland, 2010).
Otra de las tendencias se concentra en la identificación de los factores de
riesgo asociados con la producción y la reproducción de la violencia. En
algunos de los casos tiene un carácter preventivo y de intervención (Stoc-
kdale, Olver, y Wong, 2014; Herrenkohl et al., 2007). Por otro lado se
encuentra la tendencia que postula el análisis de la construcción social de la
delincuencia juvenil vía el abordaje de las políticas públicas (Peetz, 2011;
Garland, 2005). Finalmente, una cuarta tendencia plantea que la dimensión
violenta de la vida no solo se percibe como un encuentro/un acto singular
o dramático. Ésta es más bien una parte central de la vida cotidiana y
se explora a partir de las narrativas juveniles (García y Anderson, 2016;
Henriksen y Bengtsson, 2016).
El trabajo que aquí se presenta se sitúa sobre todo en esta última
tendencia. Así, lo que aquí se propone es explorar la dimensión institu-
cional asociada con los procesos delictivos vinculados con actividades
criminales, las cuales desembocan en la privación de la libertad. Particu-
larmente, la investigación busca poner de relieve lo que le acontece a las
personas jóvenes recluidas en los centros penitenciarios (con un énfasis
en el occidente del país), sus experiencias, sus expectativas de futuro, sus
posibilidades de desarrollo una vez egresados de estos centros. Para situar
lo anterior en el plano institucional en los párrafos que siguen se revisarán
algunos aspectos básicos asociados tanto con la implementación del Nuevo
Sistema de Justicia Penal como con la Ley Nacional del Sistema Nacional
de Justicia Penal para Adolescentes.

34 J. Igor Israel González Aguirre


El nuevo sistema de justicia penal y la Ley Nacional del Sistema
Integral de Justicia Penal para Adolescentes

En términos oficiales, el Nuevo Sistema de Justicia Penal (NSJP) entró en


vigor en México en junio de 2016. No obstante, este proceso inició casi una
década antes, es decir, el 18 de junio de 2008, tal como quedó asentado en
la reforma constitucional publicada en el Diario Oficial de la Federación
en la citada fecha. En lo básico, el NSJP busca colocar nuevos cimientos
para transformar el modelo desde el que opera la impartición de justicia
en el territorio nacional. Entre los cambios de amplia envergadura promo-
vidos por dicho sistema se encuentran la naturaleza acusatoria-adversarial
del mismo. Ello implica una apuesta importante por la agilización de la
resolución de conflictos, incluso antes de llegar a la instancia conformada
por los juicios orales. Para lograr lo anterior, el NSJP ofrece vías como la
justicia alternativa, la suspensión del proceso, o la existencia de procesos
abreviados. Aun cuando es importante, el análisis específico de cada uno
de estos aspectos queda por fuera de los límites de este documento. No
obstante, sí se precisa destacar que, por lo menos en teoría, el NSJP plantea
una transformación crucial del modo en que se imparte la justicia en el país.
Entre los cambios significativos derivados de la implementación del
NSJP se encuentra la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal
para Adolescentes (LNSIJPA). Ésta fue publicada en el Diario Oficial de la
Federación el día 16 de junio de 2016. En términos generales, la legislación
tiene como objetivo fomentar la reinserción social de este sector pobla-
cional. Para ello presta atención a la garantía de los derechos humanos
de las personas adolescentes a quienes se le impute la comisión de algún
delito (art. 2, f. II). Una de las innovaciones asociadas con la mencionada
ley se encuentra en el desglose de grupos etarios a los que les corresponden
sanciones diferenciadas en relación con los delitos cometidos. Según los
artículos tercero y quinto de la LNSIJPA ahora es preciso distinguir entre
tres grupos etarios. Éstos son los siguientes:
• Grupo etario I: personas de entre 12 años y menos de 14 años.
• Grupo etario II: personas de entre14 años cumplidos y menos de 16
años.
• Grupo etario III: personas 16 años a menos de 18 años.

la vida dura. narrativas juveniles en el confinamiento en jalisco 35


A lo anterior se suma lo planteado en el artículo 32, el cual plantea que
para esta población las audiencias en los juzgados serán a puerta cerrada
(a menos que el imputado esté de acuerdo en que sean públicas). Por otra
parte, vale la pena destacar que sólo los del segundo y tercer grupos serán
sujetos de internamiento (de 14 años cumplidos y hasta aquellos que tengan
menos de 18 años). Ello de acuerdo con lo postulado por el artículo 164
de la LNSIJPA. La legislación también establece límites precisos para la
duración del internamiento. Ello en función del grupo etario al que perte-
nezca el adolescente. Así, de acuerdo con el artículo 145 de la LNSIJPA se
tiene lo siguiente:
• Para los delitos graves la duración máxima del internamiento será de
máximo cinco años (i. e. homicidio calificado, violación tumultuaria,
secuestros, trata de personas, delincuencia organizada, terrorismo,
extorsión agravada, delitos contra la salud, homicidio doloso inclu-
yendo el feminicidio, entre otros). Esto aplica para el grupo etario I. En
cambio, para quienes tuvieran entre catorce años cumplidos, y menos
de dieciséis, la duración máxima del internamiento será de tres años.

En síntesis, es posible constatar algunas modificaciones importantes


con respecto a legislaciones anteriores. Entre las más importantes se en-
cuentran las siguientes:
• Duración de la sanción según grupos de edad: 5 años para el grupo de
16 a menos de 18; 3 años para el grupo de 14 a menores de 16.
• Se establece un catálogo de delitos graves.
• El Ministerio Público contará con 36 horas para determinar la situa-
ción jurídica del adolescente detenido en flagrancia (independiente-
mente de la edad y el delito).
• Se contempla el respeto irrestricto a los derechos humanos al certificar
en esta materia, así como a lo que refiere a niños, niñas y adolescentes,
a los operadores e integrantes del sistema de justicia para adolescentes.
• Los padres ya no serán quienes respondan solidaria y mancomunada-
mente para reparar los daños causados por sus hijos adolescentes (esta
responsabilidad recae en el adolescente y en el Estado).

36 J. Igor Israel González Aguirre


• Las sanciones quedan en privativas de la libertad y no privativas de la
libertad (desaparecen las medidas de protección, orientación y trata-
miento).

Finalmente, en la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal


para Adolescentes hay algunas innovaciones que vale la pena poner de
relieve. Enseguida se enlistan algunas de éstas:
• Se pretende crear una autoridad administrativa especializada en la
ejecución de medidas adecuadas para este sector poblacional (el
Congreso de la Unión tiene 180 días para reformar la Ley General del
Sistema Nacional de Seguridad Pública, de modo que se incluya la
creación de dicha autoridad).
• Se contempla la prevención social de la violencia y de la delincuencia
como parte de la legislación (políticas públicas, programas y estrate-
gias orientadas tanto a reducir factores de riesgo como a combatir las
causas que los originan).
• Se contempla la implementación de procesos restaurativos junto con
otros mecanismos de justicia alternos, tales como la mediación.

En fin, hasta aquí se esbozaron algunas de las características de la Ley


Nacional del Sistema Integral de Justicia para Adolescentes. Se precisa con
urgencia efectuar una evaluación institucional de los alcances y limitaciones
de la implementación tanto del Nuevo Sistema de Justicia Penal como de
la Ley mencionada más arriba. Desafortunadamente dicho análisis queda
fuera de los límites de esta intervención. No obstante sí es posible señalar
la necesidad de ponderar si la arquitectura institucional está en condi-
ciones de establecer relaciones intergubernamentales e interinstitucionales
para lograr los objetivos que el órgano legislador ha propuesto. También
se requiere prestar atención a la capacitación del personal encargado de
impartir justicia en todos los niveles. Según la legislación aprobada dicho
personal requiere de un alto grado de especialización. Finalmente está el
tema de los recursos financieros. Todo parece apuntar que la adaptación de
los centros penitenciarios requiere de fuertes inversiones en infraestructura
y equipamiento. Todo ello constituye serios desafíos para la implementa-
ción adecuada del Nuevo Sistema de Justicia Penal.

la vida dura. narrativas juveniles en el confinamiento en jalisco 37


En la sección siguiente se revisarán algunos datos que evidencian la
situación del confinamiento de los jóvenes en los centros penitenciarios del
país. Se pondrá un especial énfasis en lo que ocurre en la región occidental
de México.

Un breve panorama del confinamiento juvenil en México

En el 2015 había más de 166 000 personas recluidas en los centros peniten-
ciarios del país. De éstas, cerca de 75 000 tenían entre 18 y 29 años, lo cual
de entrada evidencia el peso que tiene el componente juvenil en el grueso
de esta población. De manera específica, el 24.9% se situaba entre los 18
y los 24 años, mientras que el 18.9% estaba entre los 25 y los 29 años. En
conjunto lo anterior representa el 43.8% del total (véase la Tabla 1). En este
sentido vale la pena señalar que el caso jalisciense se sitúa muy por encima
del promedio nacional. Esto es así debido a que en dicha entidad federativa
la población en centros penitenciarios que tiene entre 18 y 29 años de edad
asciende al 52.32% (a modo de contraste resulta pertinente señalar que, tal
como se muestra en la Gráfica 1, en el estado de México este dato se eleva
hasta el 68.42%).
Tabla 1. Población en los centros penitenciarios a escala nacional, 2015 (%).

De 18 De 25 De 30 De 35 De 40 De 45 De 50 De 55 De 60 No
Estados a 24 a 29 a 34 a 39 a 44 a 49 a 54 a 59 años o identi-
Unidos años años años años años años años años más ficado
Mexicanos
24.92 18.96 16.61 12.50 9.18 5.61 3.65 2.07 1.66 4.84

Fuente: Elaboración propia con base en los datos del Censo Nacional de Gobierno, Seguridad
Pública y Sistemas Penitenciarios Estatales, 2016.

Por otro lado, es preciso mencionar que el 88.9% de la población en


centros penitenciarios en México se encontraba recluida debido a delitos
del fuero común, mientras que el 9.52% había sido detenido por delitos del
fuero federal. Sólo el 2.39% de la población privada de su libertad tenía en
su haber delitos tanto del fuero federal como del fuero común. Para el caso
jalisciense se observa que la población en centros penitenciarios guardaba
una proporción similar al promedio nacional: 89.07% estaba detenido por

38 J. Igor Israel González Aguirre


delitos del fuero común; 9.20% por delitos del fuero federal; y 1.73% por
ambos tipos de delito (véase la Tabla 2).
Gráfica 1

Fuente: Elaboración propia con base en el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y
Sistemas Penitenciarios Estatales, 2016. Nota: Nayarit y Michoacán de Ocampo no cuentan con
datos desagregados por edad.

Ahora bien ¿cómo se encuentran distribuidos los delitos cometidos por


la población recluida en los centros penitenciarios del país? De acuerdo con
los datos del Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistemas
Penitenciarios Estatales ofrecidos por el INEGI, se tiene un registro de
alrededor de 228 053 presuntos delitos del fuero común2 cometidos durante
2 En el Diario Oficial de la Federación publicado el 21 de diciembre de 2011 se estipula la
norma técnica para la clasificación nacional de delitos del fuero común para fines estadísticos.
En dicha norma se establecen las disposiciones para que se estandarice la medición de los delitos
en las distintas entidades federativas, de modo que se produzca información que sea comparable.
De acuerdo con las disposiciones generales de la normatividad referida, por delito se entiende a
aquella conducta que consiste en la realización de un acto, u omisión del mismo, en los términos
en los que ello sea descrito tanto por códigos penales como tratados internacionales ratificados por
nuestro país. En términos generales, con base en el artículo 8 de la norma técnica referida se tiene
que la clasificación de los delitos del fuero común se realiza en función de los siete tipos de bienes
jurídicos afectados: 1. la vida y la integridad corporal; 2. la libertad personal; 3. la libertad y la
seguridad sexual; 4. el patrimonio; 5. la familia; 6. la sociedad, y 7. otros bienes jurídicos. Cada
uno de éstos tiene asociado un conjunto de acciones delictivas particulares. La información en
extenso puede consultarse en la siguiente liga: http://www.inegi.org.mx/Sistemas/Olap/Proyectos/
bd/censos/gobierno2011/metadatos/DOF_21122011_Norma_Técnica_Delitos.pdf

la vida dura. narrativas juveniles en el confinamiento en jalisco 39


el 2015 por la citada población, mientras que 12 225 correspondieron al
fuero federal (94.9% y 5.1%, respectivamente). En este sentido se precisa
señalar que más de la tercera parte de los delitos registrados como parte
del fuero común no están especificados (35.41%). Esto sin duda influye de
manera significativa en el modo en que se contabilizan los datos al respecto
y en los indicadores que pueden generarse en torno al tema.
Tabla 2. Población en centros penitenciarios por entidad federativa según tipo de fuero, 2015.

Delitos del fuero


Delitos del fuero Delitos del fuero
Entidad federativa común y delitos del
común federal
fuero federal

Estados Unidos Mexicanos 88.09 9.52 2.39


Aguascalientes 87.33 12.11 0.57
Baja California 79.94 16.45 3.61
Baja California Sur 88.14 11.86 0.00
Campeche 80.35 19.65 0.00
Coahuila de Zaragoza 97.98 1.37 0.65
Colima 92.68 4.29 3.03
Chiapas 90.38 9.51 0.11
Chihuahua 84.21 10.58 5.21
Distrito Federal 97.77 2.23 0.00
Durango 97.01 2.96 0.03
Guanajuato 87.94 11.17 0.89
Guerrero 79.16 20.82 0.02
Hidalgo 91.03 8.56 0.41
Jalisco 89.07 9.20 1.73
México 82.59 5.20 12.21

Michoacán de Ocampo 96.66 3.34 0.00


Morelos 84.47 15.53 0.00
Nayarit 96.39 3.09 0.52
Nuevo León 70.05 28.07 1.88
Oaxaca 80.51 16.38 3.11
Puebla 95.03 4.97 0.00
Querétaro 96.78 3.22 0.00
Quintana Roo 90.17 8.77 1.06
San Luis Potosí 92.53 7.47 0.00
Sinaloa 78.40 21.60 0.00
Sonora 95.11 4.87 0.02

40 J. Igor Israel González Aguirre


Tabasco 90.46 9.54 0.00
Tamaulipas 91.65 8.29 0.06
Tlaxcala 89.58 10.21 0.21
Veracruz de Ignacio de la Llave 99.05 0.56 0.39
Yucatán 91.17 8.61 0.23
Zacatecas 88.97 10.95 0.07

Fuente: Elaboración propia con base en el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y
Sistema Penitenciario Estatales 2016.

Tabla 3. Delitos por bienes jurídicos afectados, 2015.

Bien jurídico afectado Delitos % Bien jurídico afectado Delitos %

La vida La vida
32 337 14.18 32 337 21.95
y la integridad corporal y la integridad corporal

La libertad personal 1 153 0.51 La libertad personal 1 153 0.78

La libertad La libertad
2 495 1.09 2 495 1.69
y la seguridad sexual y la seguridad sexual
El patrimonio 79 077 34.67 El patrimonio 79 077 53.68

La familia 4 619 2.03 La familia 4 619 3.14

La sociedad 178 0.08 La sociedad 178 0.12


Otros bienes jurídicos Otros bienes jurídicos
27 446 12.03 27 446 18.63
del fuero común del fuero común
No especificado 80 748 35.41

TOTAL 228 053 TOTAL 147 305

Fuente: Elaboración propia con base en el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y
Sistema Penitenciario Estatales 2016.

Así, si se considera la cifra de delitos no especificados, la suma es,


como ya se mencionó, de 228 053. En cambio, si se restan los casi 81
mil casos no especificados, el total desciende a 147 305 delitos. Bajo este
marco, se tiene que aquellos delitos que afectan el patrimonio representan
el 53.68% del total. Le siguen en orden de importancia aquellos que atentan
contra la vida y la integridad corporal, los cuales constituyen el 21.95%,
mientras que el 18.63% corresponde a aquellos delitos que afectan a otros
bienes jurídicos del fuero común (véase Tabla 3).
Para Jalisco, estas cifras se despliegan como sigue: durante 2015 se
cometieron 852 delitos del fuero común y 2 553 delitos del fuero federal.
Con respecto a los primeros se tiene que la gran mayoría, es decir, el

la vida dura. narrativas juveniles en el confinamiento en jalisco 41


69.25% han afectado al patrimonio. Le siguen aquellos que han afectado
otros bienes jurídicos del fuero común (i. e. narcomenudeo en modalidad
de posesión simple; armas y objetos prohibidos, etc.) con un 15.02% del
total. Cercana a esta cifra están aquellos delitos que impactan en la vida y
la integridad corporal, los cuales ascienden al 11.03% del total registrado
en la entidad (véase la Tabla 4).
Tabla 4. Delitos cometidos por la población en centros penitenciarios
por bien jurídico afectado, Jalisco 2015.
Bien jurídico afectado Delitos %

La vida y la integridad corporal 94 11.03


La libertad personal 5 0.59

La libertad y la seguridad sexual 21 2.46


El patrimonio 590 69.25

La familia 13 1.53

La sociedad 1 0.12

Otros bienes jurídicos del fuero común 128 15.02

TOTAL 852  

Fuente: Elaboración propia con base en el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y
Sistema Penitenciario Estatales 2016.

Por otra parte, cuando se contrasta el porcentaje de delitos del fuero


federal por los que está recluida la población en los centros penitenciarios y
se observa este dato para cada entidad federativa se tiene que Jalisco ocupa
el primer lugar en este rubro, es decir, el 20.88% del total (véase la Tabla
5). Ello equivale a señalar que 1 de cada 5 presos por delitos del fuero
federal en el país se encuentra en esta entidad federativa. Desde luego, en
este dato juega un papel crucial la presencia del Centro de Justicia Penal
Federal en el Estado, también conocido como Puente Grande. No obstante,
el dato resulta significativo.

42 J. Igor Israel González Aguirre


Tabla 5. Delitos cometidos por la población
en centros penitenciarios por entidad federativa y tipo de fuero, 2015.

Entidad Fuero Común % Fuero común Fuero Federal % Fuero federal

Aguascalientes 3 413 1.50 205 1.68


Baja California 641 0.28 1 932 15.80
Baja California Sur 320 0.14 23 0.19
Campeche 1 879 0.82 6 0.05
Coahuila de Zaragoza 2 287 1.00 74 0.61
Colima 821 0.36 36 0.29
Chiapas 2 336 1.02 27 0.22
Chihuahua 4 176 1.83 229 1.87
Distrito Federal 31 057 13.62 88 0.72
Durango 840 0.37 44 0.36
Guanajuato 287 0.13 46 0.38
Guerrero 2 008 0.88 1 087 8.89
Hidalgo 1 517 0.67 221 1.81
Jalisco 852 0.37 2 553 20.88
México 21 159 9.28 1 066 8.72
Michoacán de Ocampo 30 898 13.55 674 5.51
Morelos 6 300 2.76 414 3.39
Nayarit 66 0.03 326 2.67
Nuevo León 1 911 0.84 503 4.11
Oaxaca 2 385 1.05 675 5.52
Puebla 1 086 0.48 280 2.29
Querétaro 4 633 2.03 50 0.41
Quintana Roo 123 0.05 20 0.16
San Luis Potosí 3 381 1.48 231 1.89
Sinaloa 530 0.23 135 1.10
Sonora 376 0.16 143 1.17
Tabasco 5 329 2.34 16 0.13
Tamaulipas 4 854 2.13 497 4.07
Tlaxcala 3 640 1.60 103 0.84
Veracruz de Ignacio de la Llave 8 028 3.52 457 3.74
Yucatán 80 748 35.41 12 0.10
Zacatecas 172 0.08 52 0.43
TOTAL 228 053   12 225  

Fuente: Elaboración propia con base en el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y
Sistema Penitenciario Estatales 2016.

la vida dura. narrativas juveniles en el confinamiento en jalisco 43


La revisión de los datos correspondientes a la población que se en-
cuentra privada de su libertad en los centros penitenciarios del país ha
permitido plantear un contexto en el cual es posible enmarcar el caso
jalisciense. Para ilustrar lo anterior se recurrirá a un conjunto de datos
obtenidos del Centro de Atención Integral Juvenil del Estado de Jalisco
(CAIJEJ). Éstos fueron recabados en colaboración con la asociación civil
denominada como Centro de Desarrollo y Atención Terapéutica (CEDAT).
Dicha asociación realiza diversas actividades al interior tanto del CAIJEJ
como de otros centros. Entre las estrategias que lleva a cabo se destaca el
Programa “Mente libre para la disminución de la reincidencia delictiva
en jóvenes”, al interior del CAIJEJ. Enseguida se mostrará información
derivada de un censo levantado por CEDAT bajo el auspicio de la United
States Agency for International Development (USAID). El censo se realizó
entre el 4 de abril y el 9 de junio de 2017. El universo fue de 102 jóvenes
sentenciados que están en el CAIJEJ; y 27 jóvenes que están en proceso
de sentencia. Lo anterior suma un total de 129 personas. Prácticamente
la totalidad de estas personas provienen de algún municipio de la Zona
Metropolitana de Guadalajara (Guadalajara, 23.25%; Zapopan, 20.34%;
Tlaquepaque, 14.53%; Tonalá, 13.37%; Tlajomulco, 9.88%; y El Salto,
2.32%). Poco menos del 13% tenía como lugar de residencia algún muni-
cipio fuera de la ZMG, mientras que el 2.32% mencionó que provenía de
otra entidad federativa (CEDAT, 2017).
Vale la pena mencionar que el 56.9% de las personas que participaron
en el censo ya mencionado tenían entre 19 y 21 años. El 76.74% era soltero
y el 20.16% vivía en unión libre. Sólo el 3.10% estaban casados. Buena
parte de éstos vivía ya sea con ambos padres (37.5%), sólo con la madre
(19.53%) o sólo con el padre (8.59%). En cambio, el 17.19% vivía con su
pareja. En este punto es importante mencionar que para el 47.6% de los
casos revisados, la madre era el familiar que se ocupaba de supervisar las
actividades escolares y/o laborales de los jóvenes (CEDAT, 2017). Ante
estos datos, vale la pena interrogarse acerca de cómo se desplegaban las
relaciones en los núcleos familiares. Para ilustrar lo anterior se expondrán
algunos fragmentos recabados a lo largo de varias entrevistas y grupos de
discusión llevados a cabo con internos. Así, por ejemplo, en el contexto del

44 J. Igor Israel González Aguirre


programa Mente Libre, vinculado a una comunidad terapéutica al interior
del CAIJEJ, se discutía sobre lo siguiente3:

Entrevistador: Oigan y ¿cómo era el cotorreo con la familia antes de estar aquí
{en el CAIJEJ}? ¿Cómo era la dinámica con familia?
S1: Muy distanciados {lo dice en un tono serio, casi melancólico}.
Entrevistador: ¿Estaban distanciados? ¿Por qué?
S1: Distanciados porque estás tú sólo. Piensas en ti, nomás. Y pues yo desde mo-
rro, pues [andaba] fuera del cantón.
Entrevistador: ¿Sí? ¿Viviste en la calle?
S1: Sí, un año.
Entrevistador 2: ¿Estabas morrito, o fue ya de grande?
S1: No, de seis años. Así tengo un puño de compas. Así me junté con un compa del
barrio Y así… pos hasta que me amarré de bien morro…

Como se observa, el caso particular de S1 remite a una situación de


calle derivada de un cierto distanciamiento entre él y el resto de su familia.
De acuerdo con lo planteado por el entrevistado, irse a vivir “a la calle”
constituía una especie de estrategia que le sirvió para contar con una red
que, según su apreciación, no tenía en su contexto familiar. Finalmente
terminó por construir un nuevo núcleo familiar a una edad temprana: a los
19 S1 años ya tenía tres hijos (“el más grande va a cumplir cuatro años, otro
tiene tres y el más pequeño tiene siete meses de nacido”, planteó S1). Otro
de los participantes en el grupo de discusión referido señalaba un patrón
más o menos similar al observado en el relato contado por S1:

S2: Pues bien, me la llevaba bien, pero como dice mi compañero, pues ya yo me
aislaba ya, hacían reuniones pero ya yo ni iba…
Entrevistador: ¿Por andar en broncas?
S2: Sí, con los compas.
Entrevistador: ¿Cómo van los demás {se dirige al resto del grupo}? ¿Era la fami-
lia la que los orillaba {a preferir la calle/a involucrarse en actividades delictivas}?
Grupo en general: Nel. Uno mismo {fue un comentario al unísono por parte de
varios de los participantes}.
S2: Uno mismo, por andar con los compas aventándose ‘biznes’.
Entrevistador: ¿Por qué estás aquí? ¿Qué hiciste?
S2: Por robo… {Parecía que por su actitud S2 no se sentía cómodo hablando del
delito que lo tenía privado de su libertad}

3 El grupo de discusión se llevó a cabo el día 4 de abril de 2017. Se contó con la participación
de 14 internos, los cuales estaban adscritos al programa Mente Libre, anclado en una comunidad
terapéutica al interior del CAIJEJ.

la vida dura. narrativas juveniles en el confinamiento en jalisco 45


En los ejemplos anteriores se observa que la relación con el entorno
familiar estaba marcada por una especie de distancia, de alejamiento y
debilitamiento de los lazos existentes entre el individuo y el núcleo cons-
tituido por la familia. Esto generaba condiciones para recurrir a una estra-
tegia como la de colocarse en situación de calle, o la de vincularse con
ciertas actividades delictivas tales como el robo. En este punto vale la
pena mencionar, a manera de hipótesis de trabajo, un aspecto que resulta
central para la propuesta de interpretación de la violencia que se favorece
en esta intervención, es decir, la perspectiva derivada del análisis de las
trayectorias de vida: en casos como los expuestos aquí se tiene que hay
dos factores importantes que, conjugados con el entorno, colocan al sujeto
frente a situaciones de riesgo social y de involucramiento con actividades
situadas por fuera de la ley4. Lo anterior resulta aún más significativo si
se contrasta con el siguiente dato: el 56.7% de los jóvenes argumentó que
tiene o ha tenido un familiar o persona cercana que ha sido encarcelada. De
éstos, el 51.6% mencionó que en dicha situación se encontraban sus tíos o
primos, mientras que el 25.8% refirió que era su padre quien estaba privado
de libertad (CEDAT, 2017).
Ahora bien, ¿qué puede decirse en relación de los motivos por los que
las personas censadas estaban privadas de su libertad en el CAIJEJ? De
acuerdo con los datos ofrecidos por CEDAT (2017) se tiene que la mayor
parte se encuentra acusado de homicidio (51.59%). En seguida están aque-
llos acusados por robo (42.06%). Con porcentajes menores se encuentran
delitos como el secuestro (3.97%) o los delitos sexuales (0.79%). Vale
la pena mencionar que del total de personas que mencionaron estar en el
CAIJEJ por robo, el 77.8% adujo que el involucramiento en actividades
delictivas no había sido planeado con anticipación.5 Estos datos sugieren
4 Es pertinente mencionar que el 44.7% de los jóvenes censados practicaba algún deporte o acti-
vidad física con otros miembros adultos de su familia como hermanos, tíos o abuelos. También
vale la pena plantear que 23.8% de los jóvenes afirmaron que sus madres les habían orientado en
torno a la prevención de consumo de sustancias como el alcohol. En cambio, el 21% adujo que no
había recibido ninguna orientación de este tipo. En el caso de prevención de consumo de sustan-
cias psicoactivas, el 28.2% aseveró que habían sido orientados por su madre (CEDAT, 2017).
5 Hay que señalar que buena parte de las personas censadas dijo haberse involucrado en activi-
dades ilícitas, aunque éstas no necesariamente fueron sancionadas con privación de la libertad
por parte de la autoridad. De acuerdo con los datos obtenidos por CEDAT (2017) se tiene que el
65.89% ha portado armas de algún tipo, mientras que el 58.91% ha participado en peleas grupales.

46 J. Igor Israel González Aguirre


que existe una relación entre una estructura de incentivos que posibi-
lita cometer un crimen (puesto que los costos de éste se perciben como
menores a los beneficios producidos) y un conjunto de factores coyuntu-
rales asociados con el individuo, sus vínculos con sus pares, y su trayec-
toria, en un momento particular de ésta. Lo anterior adquiere mayor signi-
ficación si se contrasta con otros datos que podrían explicar este aspecto:
el 35.5% de los jóvenes censados refirió que algunas veces está bien visto
hacer cosas ilegales en su grupo de amigos. En cambio, el 91.5% menciona
que esto es algo que no ocurre en su entorno familiar cercano. Finalmente,
el 46.9% planteó que le preocupa más lo que acontezca en el corto plazo
que aquello que ocurra en el largo plazo. A manera de ilustración se mues-
tran un fragmento extraído de un grupo focal realizado el 08 de junio de
2017 en las instalaciones del CAIJEJ. Éste condensa en buena medida las
dinámicas de las que se han hablado hasta aquí:

Entrevistador: ¿De dónde eres? {La conversación giraba en torno a la vida antes
de estar privado de la libertad en el centro penitenciario; particularmente del con-
sumo de sustancias psicoactivas}
A3: De B de N. Y entonces pos yo decía “no, pos, qué onda ¿edá?”, pues me ha-
blaban y eso, pero lo que era pastillas y acá, y yo sí, te probaba de todo un poco
¿edá? Duré como dos años drogándome. Y pos una vez sí me enfermé; empecé
así como a vomitar amarillo. Y pues ya me decían que ya no tenía lucha y acá. Y
pues yo dije “pues ¿por qué no?, si sí se puede pos pa’ qué”. Si antes no me dro-
gaba ahora sí, ¿edá? Haga de cuenta: estoy fumando y pos me estoy dañando, pa’
qué seguir fumando, sí me recuperé; como unos cuatro cinco meses me recuperé
ya más o menos. [Pero después] vi amigos y “pos a ver, presta” {se refiere a que
volvió a consumir} ¿edá? Y pos empecé otra vez: igual a lo mismo y ya fue de mi
vida otra vez a la perdición y acá. Y pos yo en ese tiempo… Tengo una niña, ya
tiene tres años -y pues casi nunca me gusta hablar de eso, de que tengo una niña y
acá- pos pa’ darle los ejemplos van a decir “no, pos tu jefe está encerrado y es un
drogadicto”. Y pos nunca me ha gustado así platicar de eso con mis compañeros,
me ha gustado ser así como más solitario, andar así sólo […] Pero así pos nunca
me gustó robar, nunca, veía algo y pos te pasa ¿edá? “Que sí lo agarró, pero no”
y pos yo decía, “no, pos por qué ¿edá? Por qué hago eso si no es mío, mejor hay
que dejarlo ¿edá?”. Y pos sí en veces que me decían mis compañeros, así como
amigos, “no, mira que vamos a esto, y acá” {se refiere a ir a robar}, yo decía: “no,
vaya usted, haga sus cosas amigo”. A mí me gustaba andar siempre sólo, nunca

Este dato contrasta con el 70% de estas personas, quienes dijeron estar en desacuerdo con la
violencia como una forma de diversión. Asimismo, el 40.0% afirmó que habían causado daños a
la propiedad privada, y 32.56% mencionó que participaron en el robo de algún automóvil. Final-
mente se tiene que el 31.50% vendió algún tipo de sustancia ilegal como intermediario.

la vida dura. narrativas juveniles en el confinamiento en jalisco 47


me gustaba de que “mira, te traigo esto”. Yo siempre traía mi droga, siempre traía
mi consumo, a mí nunca me gustó andar pidiendo y acá, andar robando ni nada de
eso. A mí siempre pos lo que yo quería lo conseguía. Y pos sí: donde yo trabajaba
pos sí había de todo ¿edá?
Entrevistador: ¿Dónde trabajabas?
A3: Pos yo trabajaba pa’ un cártel ¿edá? Y pos ahí anduve. Anduve primero como
quien dice como un gatillo; y ya subí como más o menos a escolta. Y pues ahí ya
conseguía de todo. Ya nadie me decía nada. Yo ya andaba con arma y todo. Y pos
yo, según mi experiencia, pos se me ofreció jale y me dieron tanto dinero. Y pos
sí lo hice pero pos yo no estaba pensando en eso, sino que como andaba drogado,
y pues usted sabe que uno drogado pos no sabe de eso. Y pos yo dije “no, pos hay
que hacerlo”. Ya lo hice, ‘así y asado’ y pos ya me gané tanto dinero, y pos ya
de eso dije “no, pos pa´ qué hago eso si… ¿edá?”. He causado mucho así que he
matado y acá, pero son experiencias muy feas. Pero a la vez yo digo “están chidas
¿edá?”. Pero ya digo “no, por qué; por qué hago eso si no… Sí, ni modo…”. Es
por lo mismo que anda uno drogado y todo eso y yo digo, “no, pos de aquí soy”…

Reflexiones finales:
el desafío de la gobernabilidad y la gobernanza

El panorama planteado en este documento pone de relieve un conjunto de


retos fundamentales a los que se precisa hacer frente. Éstos se sitúan en
distintos planos y latitudes, las cuales van desde el ámbito social hasta el
político y/o el económico. Todos estos planos convergen en que la proble-
mática expuesta adquiere cada vez más un carácter público, es decir, que
requiere ser atendido de manera integral con una perspectiva transversal
que involucre a los distintos actores de la sociedad. Aquí interesa poner
énfasis en torno a la arquitectura institucional que se requeriría para lograr
lo anterior. De manera específica, es pertinente destacar que el eje sobre el
que habría de cimentarse un diseño institucional enfocado en la atención
del sector poblacional joven que se encuentra privado de su libertad en
centros penitenciarios requiere, cuando menos, considerar aspectos como
la prevención (previa al involucramiento en actividades delincuenciales)
como lo que acontece luego de que los internos egresan de tales centros.
La dimensión y complejidad de este proceso sugiere, por una parte, situar
la discusión en el terreo de la política pública.
Vale la pena recordar que en cualquier sociedad las entidades guberna-
mentales tienen la función, como mínimo, de ejecutar leyes, construir polí-

48 J. Igor Israel González Aguirre


ticas, y distribuir recursos. Esto opera en todos los órdenes de gobierno.
En este contexto, las políticas públicas pueden ser vistas como un sistema
de leyes, como una serie de medidas regulatorias y de cursos de acción
que tienen detrás algunas prioridades de financiamiento en relación con un
tema específico. Tanto los temas sobre los que se actúa, como los cursos de
acción que se toman, están configurados en buena medida por las entidades
gubernamentales. No obstante, existe la posibilidad/la necesidad de que
individuos o grupos influyan en la configuración de las políticas públicas.
Esto abre la puerta para colocar la discusión sobre el campo de la goberna-
bilidad y la gobernanza como planos en los que valdría la pena desplegar
la arquitectura institucional que permitiera la cooperación entre actores
gubernamentales como de aquellos provenientes de la sociedad civil orga-
nizada. El tema del confinamiento juvenil en los centros penitenciarios
requiere un enfoque de este tipo.
Desde luego, postular un diseño institucional específico queda por
fuera de los límites de este trabajo. No obstante, sí es posible apuntar
algunos aspectos que éste tendría que considerar. Así, la gobernabilidad y
la gobernanza, conceptos que de entrada resultan espinosos, se han posi-
cionado en los últimos años, entre otras cosas, como una posible respuesta
a la falta de eficacia directiva de los gobiernos. Aunque ambas perspec-
tivas conceptuales están vinculadas con la praxis del gobierno, se refieren
además a la dirección gubernativa y buscan la solución de los problemas
públicos. Se trata pues de dos enfoques que si bien se complementan, tran-
sitan por vías distintas. Ahora, en un sentido más amplio, se plantea una
nueva forma de conducción política de la sociedad más allá de lo estatal,
que reconoce las limitaciones de los gobiernos (autoridades) para solu-
cionar los problemas y traslada la atención de las políticas públicas del
“sujeto directivo de gobierno”, como decisión aislada en la cúspide del
Estado, al “proceso de gobierno” y a la capacidad de dirección del gobierno
frente a la sociedad, así como a la necesaria participación social en la reso-
lución de los problemas públicos.
Esto conlleva una idea de ciudadanía que no se limita a su función de
“elegir” sino también de “participar” y la búsqueda de nuevos sujetos de
la acción política que reclaman su inclusión en las decisiones y en todo el
ciclo de las políticas públicas. En este contexto, el objetivo de un foro como

la vida dura. narrativas juveniles en el confinamiento en jalisco 49


este consiste en situar la dimensión política de las nociones de gobernanza
y gobernabilidad, tanto en su historia y desarrollo, como en lo que refiere
a su aspecto operativo. Se buscará lograr lo anterior mediante el acerca-
miento analítico a los diversos instrumentos que las promueven, la cadena
de autoridad, las modalidades de acción y su relación con la sociedad civil.
Este abordaje permitirá distinguir entre la perspectiva gubernamental que
entraña la noción de gobernabilidad, referida a las condiciones y prácticas
del gobierno; y la gobernanza, entendida como el conjunto de las activi-
dades que se llevan a cabo con el fin de dirigir la sociedad (más allá de la
pura acción gubernamental, puesto que incorpora al proceso de gobierno
los intereses y prácticas de otros actores políticos, económicos y sociales).

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52 J. Igor Israel González Aguirre


Capítulo3
Delincuencia juvenil y eficacia colectiva

Danielle Strickland1

Introducción
Los jóvenes que viven en pobreza son el segmento de la población más
afectado por la violencia en México. Tanto las víctimas como los victima-
rios en los ámbitos de la delincuencia tienden a formar parte de este grupo
de edad (Imbusch, et al., 2011). La violencia estructural, que promueve el
abandono escolar y mantiene a los jóvenes alejados de trabajos formales
y salarios decentes, facilita su reclutamiento por grupos del crimen orga-
nizado. El creciente poder de estos grupos delictivos y sus esfuerzos para
cubrir las tareas de seguridad y justicia que corresponden al gobierno,
fomentan el miedo colectivo y el sentido de inseguridad en el país. La gente
no involucrada en el crimen organizado adopta una actitud de “sálvese
quien pueda”, esperando que su familia no tenga problemas con “los de la
plaza”. De esta forma se debilitan las redes comunitarias y los esfuerzos de
vecinos para mejorar la calidad de vida en sus colonias, contribuyendo aún
más al poder de los cárteles.
En las siguientes páginas exploraremos la delincuencia juvenil me-
diante una investigación en el Cerro del Cuatro de Tlaquepaque, estado
de Jalisco; así como la teoría de eficacia colectiva para reducir los actos
delictivos en esta zona y otras colonias marginadas. La eficacia colectiva
reconoce el potencial de las redes comunitarias para tratar el problema de
la delincuencia juvenil, mostrando cómo la cohesión social entre vecinos,
combinada con su disposición a intervenir en los problemas del barrio a
favor del bien común, puede reducir la violencia.

1 Profesora Investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Guadalajara.

53
Delincuencia juvenil

La juventud2 es ampliamente considerada como un período de transición


entre la niñez y la edad adulta (Sherif y Sherif, 2008). Se trata de una etapa
de contradicciones y ambivalencias para muchos individuos ya que desa-
rrollan habilidades sociales, construyen identidades personales y definen
planes para su vida adulta. En México hay aproximadamente 29.9 millones
de habitantes entre las edades de 15 y 29, lo que representa el 24.9% de
la población total (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2015).
A medida que la desigualdad social limita el acceso de muchos jóvenes
a la educación y el empleo formal, el narcotráfico y el crimen organizado
llegan a ser alternativas atractivas para ellos. La adopción de este estilo de
vida también tiene que ver con el interés de “[…] vivir intensamente su
juventud […] y practicar conductas de riesgo en las que la violencia está
latente” (Marcial, 2016: 129).
En 2015 uno de cada cuatro jóvenes en México (7.5 millones) ni traba-
jaba ni estudiaba, ganándose la etiqueta discriminatoria de “ninis” (El
Universal, 2016). De acuerdo con un informe realizado por la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el año 2012, el
fenómeno de “ninis” se asocia en gran parte con las condiciones de pobreza
que hacen que los jóvenes con menos recursos sean candidatos ideales para
las “escuelas del crimen” (Camarillo, 2013).
O Mapa da Violência de Julio Waiselfisz (2015) muestra cómo jóvenes,
especialmente los que viven en barrios pobres, son los más afectados por
la violencia en América Latina. La tasa de muertes de adolescentes en
México es especialmente alarmante, ya que ocupa el primer lugar entre los
85 países comparados por Waiselfisz, con 95.6 muertes por cada 100 000
habitantes. Cuando se compara este dato con las tasas de El Salvador (55.8)
y Brasil (54.9), que ocupan el segundo y tercer lugar respectivamente, no
es sorprendente que las agresiones sean la principal causa de muerte para

2 Por definición, los rangos de edad que comprenden “la juventud” varían entre 10 y 35 años de
edad. En México, el Instituto Mexicano de la Juventud establece que los jóvenes en este país son
los hombres y las mujeres que tienen entre los 12 y los 29 años de edad.

54 danielle strickland
los jóvenes mexicanos.3 En el 2012 un tercio de todas las muertes violentas
en México correspondió a jóvenes y el 44.2% de ellas fueron homicidios,
principalmente con armas de fuego (Instituto Nacional de Estadística y
Geografía, 2013).
Por ende, no es sorprendente que la Encuesta Nacional de Victimiza-
ción y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) revelara en 2012
que la preocupación principal para jóvenes de 18 a 29 años sea la insegu-
ridad (56.4%), por encima de cuestiones como la pobreza, el desempleo y
el aumento de los precios. De acuerdo con la misma encuesta el 27.8% de
jóvenes fueron víctimas de crímenes en el 2011. Los encuestados citaron el
desempleo como la principal causa del aumento de la inseguridad (41.7%),
seguido por la pobreza (41.3%), las drogas (39.9%), la corrupción (30.1%)
y familias desintegradas (22.9%).
La falta de oportunidades para los jóvenes también es parte funda-
mental de la problemática. Retomando las palabras de Rogelio Marcial
(2016: 129), en el caso particular de la zona metropolitana de Guadalajara
(ZMG),

[…] ante la carencia de espacios para las expresiones, el ocio y el divertimiento


juvenil, las relaciones entre los propios jóvenes, y de éstos con la sociedad, se ha
tornado conflictivas más aún a partir de los procesos de estigmatización y crimi-
nalización de muchas de sus actividades, expresiones y formas de organización”.

La delincuencia juvenil en la ZMG, así como en el resto del país, está


generando más y más repercusiones para nuestra sociedad. Mientras cada
quien vela por sus propios intereses, vemos menos redes comunitarias y un
creciente sentido de inseguridad y desconfianza. Tras la búsqueda de una
respuesta al problema de la delincuencia juvenil, a continuación veremos
la teoría de la eficacia colectiva seguida por algunos hallazgos de la inves-
tigación con jóvenes y madres que viven en el Cerro del Cuatro sobre este
tema. Cerramos con algunas conclusiones sobre la esperanza de la eficacia
colectiva para reducir la delincuencia juvenil en el Cerro y otras colonias
perjudicadas por la violencia urbana.

3 Para recalcar la gravedad del problema en México, se puede comparar la tasa (95.6) con la de los
Estados Unidos de América (8.3) y la de Canadá (2.1), los cuales ocupan la 14ª y la 27ª posición,
respectivamente.

delincuencia juvenil y eficacia colectiva 55


La eficacia colectiva

La teoría de la eficacia colectiva propuesta por Robert Sampson ha sido


comprobada en varias ciudades de los Estados Unidos; sin embargo, el
contexto mexicano presenta varios factores que dificultarían su implemen-
tación. Según esta teoría, la cohesión social entre vecinos, combinada con
su disposición para intervenir en los problemas del barrio a favor del bien
común, puede reducir la violencia en una colonia.
La eficacia colectiva aborda la delincuencia como un problema colec-
tivo y reconoce la relevancia del contexto en el cual se desarrollan las
personas que cometen delitos. Esta teoría parte del antecedente de que la
concentración de pobreza es lo que mejor pronostica el desorden. Como
explica Sampson (2004: 239) “la desigualdad de los recursos es básica para
explicar las variaciones en la producción de eficacia colectiva. La concen-
tración de desventajas, y en concreto la falta de propiedad de las viviendas,
predicen bajos niveles de eficacia colectiva”.4 El reconocido estudio de
este teórico en Chicago muestra que los niveles de pobreza y su aumento
a lo largo de 20 años “condujeron a la erosión de la eficacia colectiva en
los barrios” (Ibid.). Por ende, si se pretende lograr la eficacia colectiva, el
gobierno tiene que combatir la pobreza y la desigualdad social.
Por otro lado, la propuesta requiere que la comunidad comparta el
deseo de vivir en un ambiente libre de la violencia y crimen. La eficacia
colectiva se centra en el empoderamiento de la comunidad para lograr el
denominado “control social”. Este concepto se refiere a la capacidad del
grupo para moderar a sus miembros de acuerdo con los principios deseados
para realizar metas colectivas (no forzadas) (Sampson et al., 1997). Ejem-
plos de este control social en la teoría de eficacia colectiva incluyen el moni-
toreo de niños jugando en la calle, disposición para intervenir en casos de
absentismo escolar, vagancia en las esquinas por grupos de adolescentes y
la confrontación de personas que explotan o estorban los espacios públicos
del barrio. Todo eso a favor del orden público de la comunidad (Ibid.).
De esta forma, la teoría resalta la necesidad de propiciar comunidades
más organizadas, con mayores niveles de solidaridad y confianza, más
4 Como veremos más adelante, ambas características –la concentración de desventajas y la falta
de propiedad de viviendas–, definen el contexto problemático encontrado en el Cerro del Cuatro.

56 danielle strickland
cohesionadas para que sean más seguras. La eficacia colectiva depende
de “la confianza en la colaboración conjunta (working trust) y en la dispo-
sición compartida de los residentes para intervenir en aras de conseguir
el control social” (Sampson, 2004: 238). La actitud egoísta de “salvarse
quien pueda” y “ver por los suyos” que sale en las entrevistas realizadas
en el Cerro del Cuatro obviamente perjudica la posibilidad de poner en
marcha la eficacia colectiva en México. Para que funcione se requieren
redes sociales basadas en la confianza y la interacción social de los vecinos.
En la mayoría de los casos estudiados en los Estados Unidos, la policía
ha sido fundamental en el éxito de la eficacia colectiva. Debido a la extrema
corrupción de la policía en México y la falta de confianza de la comunidad
en este órgano de seguridad (Jalisco Cómo Vamos, 2017b; Reguillo, 2008),
considero mejor partir de un estudio en Boston, donde la eficacia colectiva
se logró con el apoyo de la iglesia en lugar de la policía. Es decir, por
lo menos inicialmente, organizaciones comunitarias y grupos religiosos
pueden facilitar la creación de redes entre los colonos.
No hay que olvidar que la eficacia colectiva no es una respuesta
singular, requiere ser implementada junto con políticas públicas para
atender la violencia estructural que viene siendo la raíz de la delincuencia.
Como explica Sampson (2004: 246):

[…] la buena comunidad es una en la que la legitimidad del orden social proviene
en parte de un compromiso mutuo y negociado entre los residentes, las institucio-
nes mediadoras y las agencias encargadas de aplicar la ley. De forma inevitable
ello implica que debemos estar dispuestos a crear oportunidades constructivas de
resolver los conflictos en la producción de bienes sociales.

En el contexto mexicano considero importante resaltar la línea fina


entre la eficacia colectiva y lo que podríamos llamar el “capital social
negativo”, especialmente cuando vemos una sociedad en la cual muchas
personas aprueban los linchamientos como castigo justo para supuestos
ladrones. Fácilmente se puede malinterpretar la idea de “control social”
para justificar los actos de vigilantes que han resultado en numerosos homi-
cidios y golpes brutales de supuestos “rateros” recientemente en la ZMG.
Casi igual de preocupante que la aprobación de estos actos por la po-
blación de “posibles víctimas” (Reguillo, 2002), es su justificación por el

delincuencia juvenil y eficacia colectiva 57


alcalde de Guadalajara, reconociendo que toda la gente que aplaude estos
actos barbáricos mediante comentarios en redes sociales representan posi-
bles votos para él. En una entrevista después del fin de semana que apare-
cieron por lo menos ocho cadáveres de supuestos ladrones en la ZMG,
presuntamente ejecutados por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG),
el presidente municipal, Enrique Alfaro, afirmó que no hay linchamientos
en Guadalajara, que han sido casos del “legítimo derecho de alguien de
defenderse” (Gómez, 2017). Al ver las imágenes del cuerpo de Juan José
tirado bocabajo en la calle después de que supuestamente quiso arrebatar
la bolsa de una mujer en la colonia Americana de Guadalajara (Jalisco
Rojo, 2017), y saber que ni detenciones hubo por este homicidio, muestra
no solamente la aceptación de la autojusticia, sino también su aprobación
por la máxima autoridad de la ciudad. Estos actos de capital social negativo
obviamente van en contra del control social propuesto por la teoría de la
eficacia colectiva.

Violencia estructural y delincuencia juvenil en el Cerro del Cuatro

En 2016 y 2017 realicé una serie de entrevistas sobre la violencia urbana


a jóvenes y madres que viven en tres colonias del Cerro del Cuatro en el
municipio de Tlaquepaque: Buenos Aires, Francisco I. Madero y Francisco
I. Madero, 2ª sección. En abril de 2016 entrevisté a diez jóvenes (cuatro
mujeres y seis hombres) de 15 a 26 años de edad sobre la violencia urbana
en la zona. De marzo a junio de 2017 regresé al Cerro para realizar entre-
vistas a profundidad sobre el mismo tema y el miedo que genera la delin-
cuencia juvenil a nivel personal y colectivo. En esta ocasión participaron
diez jóvenes hombres de 16 a 22 años de edad con vínculos pasados o
presentes con pandillas y con el grupo de crimen organizado que actual-
mente controla la “plaza” del Cerro, así como nueve madres de jóvenes
con este perfil.5 Todas las entrevistas fueron grabadas en audio y transcritas

5 Antes de las entrevistas presenté un resumen del proyecto por escrito a los participantes, el cual
incluye los riesgos, beneficios, objetivos y fines de la investigación, así como dos copias de los
términos de consentimiento firmado por el/la entrevistado(a) y por mí, como investigadora. Todos
los datos recolectados en las entrevistas son confidenciales y protegidos bajo las normas éticas
internacionales.

58 danielle strickland
para facilitar el análisis de los datos. Además, documenté otras observa-
ciones en un diario de campo. En adición al trabajo de campo, la inves-
tigación ha incluido la revisión de literatura y noticias sobre el miedo, la
violencia urbana, juventud, delincuencia y el Cerro del Cuatro.
Hoy en día el polígono de la ZMG ampliamente conocido como el
Cerro del Cuatro comprende 56 colonias de los municipios de Guadalajara,
Zapopan y San Pedro Tlaquepaque.6 Como se puede ver en la Imagen 1,
las colonias de enfoque para esta investigación se encuentran en el punto
más alto del polígono, llegando a las antenas que distinguen el Cerro del
Cuatro.
Imagen 1. Mapa Cerro del Cuatro, Tlaquepaque, Jalisco

Fuente: Google Maps

El conjunto de las tres colonias cubre un superficie de 1.32 km2, y


comprende un total de 289 manzanas. Según los datos más recientes del
INEGI, hay 13,959 personas viviendo en la colonia Buenos Aires, 7,390
en la primera sección de Francisco I. Madero, y otras 8,573 en la segunda
sección. En total suma una población de 29,992 habitantes entre las tres
colonias. De esta población, el 30% (8,930) son jóvenes entre 15 a 29 años
de edad.

6 Los datos en esta sección provienen de una base de datos compilada para el “Diagnóstico
de Asociacionismo, Acción Colectiva y Conflictividad” del Programa Integral Juan Alfonso de
Polanco del ITESO (2017), con información del Directorio Estadístico Nacional de Unidades
Económicas (DENUE) y el Mapa General de Jalisco. Aplicaciones disponibles en línea del INEGI
y del IIEG Jalisco.

delincuencia juvenil y eficacia colectiva 59


La investigación ha revelado varias formas de violencia estructural
que perjudican a los jóvenes de esta zona y contribuyen a la delincuencia
en el Cerro. Lo más notable es la falta de escuelas y oportunidades de
trabajo formal para los jóvenes.
Entre las tres colonias se encuentran cuatro escuelas públicas de
educación preescolar, de las cuales dos ofrecen servicios de turno matu-
tino y turno vespertino; y tres de educación primaria, cada una operando
con dos turnos. No hay ninguna escuela secundaria pública en la zona. La
única opción local es la Escuela Secundaria por Cooperación Fray Juní-
pero Serra, una escuela católica que cobra mensualmente alrededor de 350
pesos, según las madres entrevistadas.
Esta carencia, sin duda, contribuye a la alta tasa de deserción escolar
de adolescentes en el Cerro. Como añade una mamá, “muchos ya no van a
la secundaria porque cobran mucho según dice o le queda lejos”. Sus papás
dicen, “pues ya no alcanzó… ya ves que la secundaria este año fue de 510
pesos ahí, para la pura inscripción”.
El grado promedio de escolaridad de la zona es de 6.93 años; es decir,
la norma es abandonar la escuela durante el primer año de la secundaria.
Tan solo 200 residentes de la zona mayores de los 25 años de edad han
tenido la oportunidad de concluir al menos un año de educación superior.
Por el otro extremo, hay 1,485 residentes mayores de 15 años sin escola-
ridad; es decir, el 7.5% de la población joven y adulta en estas tres colonias
es analfabeta.
Aparte de los jardines de niños y escuelas públicas, los únicos servi-
cios del gobierno disponibles en la zona son el Centro de Salud Buenos
Aires, de la Secretaría de Salud Jalisco; y dos centros del Sistema Nacional
para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), que ofrecen servicios de
alimentación.
Según las entrevistas, la inversión más notable del gobierno en estas
colonias ha sido la construcción de calles, en su mayoría empedradas. En
una investigación sobre el Cerro del Cuatro entre 1994 y 2005, Jon Shefner
(2008) encontró que la pavimentación y la construcción de calles tendía a
comenzar y terminar abruptamente, a menudo reflejando el apoyo prefe-
rencial a vecinos que entraron al clientelismo del Partido Revolucionario
Institucional (PRI).

60 danielle strickland
Al momento de esta investigación, la Secretaría de Desarrollo e Inte-
gración Social (SEDIS) del gobierno del Estado de Jalisco reportó apoyos
a residentes de la zona mediante seis programas asistenciales: Atención
a Adultos Mayores (AAM), Bienevales para Estudiantes (BEST), Biene-
vales para Adultos Mayores y Personas con Discapacidad (BAMYPCD),
Becas Indígenas (BI), Apoyo a Mujeres Jefas de Familia (AMJF) y Jalisco
Incluyente (JI). Por su parte, el municipio de Tlaquepaque reportó tres
programas de apoyo con beneficiarios en las colonias de interés: Queremos
Cuidarte (QC), Te Queremos Preparado (TQP) y Te Queremos Jefa (TQJ).
La Tabla 1 resume cada programa y el número de beneficiarios de la zona.

Tabla 1: Programas de apoyos del gobierno en las colonias de Buenos Aires,


Francisco I. Madero y Francisco I. Madero 2ª sección
Núm. de benefi-
Cantidad anual
Programa Enfoque Fuente ciarios entre las
por beneficiario
tres colonias
Atender la vulnerabilidad económica y
carencias de los adultos mayores de 65
AAM SEDIS 41 $ 13,147.20 MXN
años que no perciben ingresos por pensión
o jubilación.
Mejorar el acceso a la escuela
BEST (secundaria y media superior) SEDIS 450 400 Bienevales
mediante vales para el transporte.
Contribuir a la economía de los
adultos mayores y personas
BAMYPCD SEDIS 156 730 Bienevales
c/discapacidad a través del
subsidio al transporte.
Fomentar el ingreso y
permanencia educativa de los
BI indígenas en el nivel medio y SEDIS 1 $13,000 MXN
medio superior a través de un
apoyo económico mensual.
Mejorar los ingresos de las jefas de familia
con dependientes menores de edad, con el
AMJF SEDIS 6 $ 13,147.20 MXN
fin de contribuir a la sobrevivencia contra
la pobreza.
Otorgar apoyos a personas con
discapacidad auditiva y que
JI SEDIS 5 $ 13,147.20 MXN
requieran de un cuidador
permanente.
Apoyar a los adultos mayores entre 60 y
Gob.
64 años que se encuentran en situación de
QC Tlaque- 25 $12,000 MXN
vulnerabilidad económica y no son aten-
paque
didos por otros programas sociales.

delincuencia juvenil y eficacia colectiva 61


Contribuir a que los jóvenes de prepara- $12,000 MXN
Gob.
toria no abandonen sus estudios por falta (hombres)
TQP Tlaque- 7
de recursos económicos. $13 200 MXN
paque
(mujeres)
Reducir la vulnerabilidad económica de las Gob.
TQJ mujeres que son jefas de familia. Tlaque- 76 $12,000 MXN
paque

Fuente: Elaboración propia con base en los datos proporcionados por la Secretaría de Desarrollo
e Integración Social del Gobierno del Estado de Jalisco (SEDIS) 2017, recopilados en el Diagnós-
tico de Asociacionismo, Acción Conflictiva y Conflictividad (ITESO, 2017).

Los únicos dos programas dirigidos a jóvenes buscan reducir la tasa


de deserción escolar por necesidades económicas: el del Estado, con vales
de transporte; y el del municipio, con becas para estudiantes de prepara-
toria. Según los datos más recientes del Consejo Estatal de Población del
Gobierno del Estado (COEPO) (2010) presentados en la Tabla 2, cuatro de
cada cinco jóvenes de la zona han abandonado la escuela. Es decir, a pesar
de que la gran mayoría de los jóvenes en estas colonias ya no estudian, no
hay ningún programa público operando para fomentar el empleo o brin-
darles oportunidades fuera de la esfera educativa.

Tabla 2: Jóvenes estudiantes en las colonias de Buenos Aires,


Francisco I. Madero y Francisco I. Madero 2ª sección
Número de residentes Porcentaje de la población
Población total
Colonia de 15 a 24 años de 15 a 24 años
de 15 a 24 años
que asiste a la escuela que asiste a la escuela
Buenos Aires 2,480 482 19.44%
Fco. I. Madero 1,376 246 17.88%
Fco. I. Madero 2ª sección 1,775 271 15.27%
Total 5,631 999 17.53%

Fuente: Elaboración propia con datos del IIEG Jalisco (2011).

Esta violencia estructural se intensifica con la falta de empresas grandes


en la zona, lo que limita las posibilidades para entrar al mercado laboral
formal. De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades
Económicas (DENUE) del INEGI, existen 516 establecimientos econó-
micos entre las tres colonias, de los cuales 498 operan con un número de
trabajadores que oscila entre 0 y 5. Los únicos establecimientos con más
de cinco empleados son escuelas, centros religiosos y un minisúper en la

62 danielle strickland
colonia Buenos Aires. La Tabla 3 caracteriza los negocios de la zona, inclu-
yendo algunos informales que carecen de nombre como los que se dedican
a la venta de comida desde la puerta de una casa.
Tabla 3. Establecimientos económicos con 0 a 5 trabajadores en las colonias Buenos Aires,
Fco. I. Madero y Fco. I. Madero 2ª sección

Tipo de establecimiento Cuántos

Comercio por menor 297


Servicios de preparación de alimentos y bebidas 69
Otros servicios, excepto actividades del gobierno 64
Industrias manufactureras 26
Cibercafés 16
Servicios de esparcimiento y otros servicios recreativos 9
Comercio por mayor 5
Servicios de salud y de asistencia social (sector privado) 4
Servicios de salud y de asistencia social (sector público) 3
Terminal camiones urbanas 2
Servicios educativos privados 1
Salón de eventos 1
Notaría 1

TOTAL 498

Fuente: Elaboración propia con datos del DENUE (INEGI, 2017).

La carencia de trabajo parece ser la norma en las colonias más perju-


dicadas por la delincuencia juvenil en la ZMG. A finales de 2016 el Levan-
tamiento de la Línea Base para evaluar los programas de PRONAPRED
en la ZMG incluyó 2,400 encuestas a residentes con edades entre 12 y 65
años en hogares de colonias destacadas por la violencia en la ZMG. En este
ejercicio el 77% reportó que no existen fuentes de trabajo en sus colonias.
Además, el 67% reportó que tiene que trabajar siete días a la semana para
cubrir los gastos del hogar (Jalisco Cómo Vamos, 2017b).
La falta de empleos formales en el Cerro del Cuatro ha generado
diversas estrategias entre los jóvenes para cubrir sus necesidades econó-
micas. Según las entrevistas, lo más común es trabajar como cargadores en
el Mercado de Abastos o entrar a trabajar con “los de la plaza”, el grupo
de crimen organizado que actualmente controla la zona. Como explicó una
mamá, “…todos los muchachos de la zona se van al Mercado de Abastos

delincuencia juvenil y eficacia colectiva 63


de cargadores y es lo que ganan 700, 750, pero se van a las dos de la
mañana, pero es todo el día y a las cinco, entre cuatro y cinco de la tarde
salen”. Por otro lado, el hijo de esta señora opinó: “No pues nomás [hay
trabajo] en las drogas, es lo único del trabajo que deja”. Cuando pregunté
cuánto sería un buen sueldo para un joven del Cerro, las respuestas de los
19 entrevistados variaron entre 800 a 1,500 pesos a la semana; es decir, el
joven más optimista espera ganar 6,000 pesos al mes.
Las bajas expectativas salariales de estos jóvenes facilitan su reclu-
tamiento por los integrantes de grupos delictivos del crimen organizado,
contribuyendo al sentido de inseguridad colectiva en la ZMG. Según los
resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana ¿cómo nos vemos
los Tapatíos?, en el 2016 el 60% de la población opinó que “vivir en esta
ciudad es inseguro”. Este número refleja un aumento de 18% con relación
a 2014. De la misma manera, hubo un aumento de 11 a 18% en quienes
fueron víctimas de algún delito en los últimos doce meses (Jalisco Cómo
Vamos, 2017a).
El miedo colectivo tiene que ver con fallas severas en el sistema de
seguridad pública. En Jalisco, por ejemplo, solo el 5.2% de las carpetas
de investigación abiertas se resuelven. Eso sin contar que el 94.2% de
los delitos cometidos no se reportan (Zepeda, 2017). Además, el 80% de
los homicidios cometidos en Jalisco quedan sin castigo; la impunidad ha
crecido junto con el número de homicidios, pues hace seis años se reportó
que solo el 33% de estos casos no fue resuelto (Ibid.).
La incompetencia de la policía para enfrentar al crimen organizado
contribuye al problema en el Cerro del Cuatro. Ninguno de los 19 entre-
vistados expresó confianza en la policía. Los principales comentarios al
respecto se quejaban de que los elementos no llegan a tiempo para atender
los problemas cuando se les llama, que son comprados. También señalan
que tienen miedo de los de la plaza y no actuarían en su contra. Al respecto
destaca una mamá:

Pues como que ya son muchos comprados, corruptos, les conviene, dicen. “Me
pagan bien aquí, ya no puedo ni decir nada, ni hablar”. ¿Dónde vas a encontrar un
policía que es derecho, que es honrado? Yo siento que eso ya se acabó hace mucho
tiempo.

64 danielle strickland
También coinciden los entrevistados que su presencia es escasa en el
Cerro. “De hecho no hay [policías en el Cerro], solo suben pero a recoger
su cuota, o sea su dinero, y pues ya se bajan y no hacen nada,” explicó
un joven de 15 años. “Aquí en todos mis 16 años no he visto una patrulla
que se meta para acá, se meten más para allá abajo…pero acá no se mete
nada, por eso ya todos se sienten con esa seguridad de ah ¿no viene nadie?
déjame tonchar acá afuera,” reiteró otro joven.
Más allá del Cerro, la desconfianza en la policía es la norma en otras
colonias impactadas por la delincuencia juvenil. Mediante 8,793 encuestas
en escuelas y hogares de colonias violentas donde operaban proyectos del
PRONAPRED en la ZMG, el 66.3% de estudiantes de secundaria, el 78.7%
de estudiantes de preparatoria y el 83.3% de los encuestados en hogares (de
12 a 65 años de edad) reportaron que la policía les inspira “poca” o “nada”
de confianza en su colonia (Jalisco Cómo Vamos, 2017b).
Los de la plaza aprovechan el incumplimiento de la policía para forta-
lecer su posición en el Cerro y otras zonas. Un joven de 22 años relató la
siguiente anécdota en su entrevista:

[Si me robaran] sería más bien avisarle a uno de ellos [de la plaza]. Es que también
ellos a veces sí te hacen el paro, a veces, como hace mucho había un muchacho
que se subía a robar a los camiones y la misma gente lo reportó…es del Cerro de
hecho, creo que ahorita está encerrado y pues le dijeron [a los de la plaza] y yo
me acuerdo ese día, fue una mañana temprano, yo salí de trabajar…e iba pasando
una camioneta de la plaza, con unos policías, pero pues vieron que yo salí y se me
quedaron viendo así como sospechosamente, como diciendo ‘¿será?’, y ya fueron
y tocaron hasta la puerta del muchacho para sacarlo, los policías y todavía los de
la plaza, juntos.

Otro joven argumentó que los de la plaza han ayudado a reducir la


violencia en la zona:

Pues a la vez está bien porque si no estuviera la plaza, estaría lo mismo de antes…
podemos hacer lo mismo, meternos a las casas o abrir los carros, o así, pero mien-
tras que esté eso… aquí está prohibido robar… o sea no se puede hacer eso porque
si tú llegas hacer, por decirlo, una jalada, provocas a la ley a que suba. Ahora cuan-
do es más pesado que hay una bronca o uno empieza a dispararle al otro, pues es
obvio que hasta suben los wachos, los estatales, la fuerza única y hasta es pérdida
para ellos, no les conviene y es lo que más prefieren evitar… de que no hagas tu
desmadre o si lo haces te va peor, se cargan al que está empezando.

delincuencia juvenil y eficacia colectiva 65


Una mamá que tiene 20 años viviendo en la colonia Francisco I.
Madero explicó cómo se ha reducido la violencia por la presencia de este
grupo delictivo y contó cómo los de la plaza cubrieron el deber de la policía
cuando le robaron:

Antes había muchos robos, no podía estar una camioneta fuera porque ya le quitan
las pilas…Y ahorita ya no hay robos ¿por qué? porque los mismos que venden son
los que controlan todo, la plaza. Si por decir, a mí una vez que mi esposo trajo el
camión, le quitaron todas las cosas y yo fui y le conté al muchacho [de la plaza] y
me dice [mi esposo]: “no, no le hubieras dicho”. Y le dije: “No, yo le conté porque
una vecina me dijo que ‘ve y habla con ellos’”. Pasó en la mañana y en la noche
ya tenía las cosas completas… más me tardé en hablar, explicarle y decirle que
cuando ya tenía yo al muchacho y me dice: “mira ¿son todas estas tus cosas? No
pues que sí. Pero ya, ya lo arreglamos”. Le dije: “a pues muchas gracias”.

La gran mayoría de los entrevistados concuerda que hay menos


robos en el Cerro desde la instalación de los de la plaza, así como menos
presencia de la policía. “Ya en sí ya no hay pandillas aquí por lo mismo
que no quieren tanto policía aquí arriba para que trabaje bien lo que sería la
plaza”, explicó un joven de 16 años. Otro añadió:

Si no andas ahí relacionándote… pues no te hacen nada y pues a la vez como que
te cuidan a veces, porque ya no suben mucho las patrullas. Como le digo, no sé si
tengan algún tipo de trato con policías, o yo qué sé, pero ya casi no suben por lo
mismo…se ha calmado también, ellos han calmado a las pandillas.

La impregnación del crimen organizado en el Cerro ha llegado hasta


las escuelas primarias. “Luego hasta los pinches chiquillos… la maestra le
dice ‘a ver, ¿por qué le pegaste?’ y ya le dice: ‘mire maestra, a mí no me
diga nada, ni que me haga nada ese mocoso, porque no sabe quién soy yo.
Mi papá es uno de los de la plaza. Le voy a decir a mi papá y él va a venir’”,
se quejó la madre de tres jóvenes vinculados con el crimen organizado.
Uno de sus hijos resumió la llegada del cartel al Cerro así:

Antes no había un grupo delictivo que estuviera controlando el cerro; antes cada
quien vendía por su cuenta, y ahorita no, ahorita ya le trabajan para un solo jefe,
pues, se podría decir, y antes no, antes cada quien por su cuenta, tu comprabas tu
mercancía donde tú supieras y tú la vendías al precio que tú querías y lo que tú
sacabas era para ti. Ahora ya de lo que venden un tanto por ciento es para el jefe y
un tanto por ciento es para ti. Todo es de donde mismo, si alguien viene con mer-

66 danielle strickland
cancía de otro lado, los sacan pues, primero le advierten, que no pueden vender y
si no entiende pues ya van a medidas más drásticas, más graves.

Las “medidas más drásticas” a las que se refiere este joven fomentan
el miedo colectivo, limitando las interacciones comunitarias entre colonos
que no están vinculados con el crimen organizado. Una madre que recien-
temente se mudó de la Francisco I. Madero a la Buenos Aires reveló la
pérdida de confianza entre vecinos en el Cerro con esta historia:

Cuando nosotros llegamos a vivir recién allá, los vecinos nos preguntaron: “oiga,
¿que usted ya conoció muchos vecinos? ¿Le gusta platicar?”. Como que sacaba
plática, para entonces no, porque todavía me iba a vender y le digo: “no, como yo
me salgo temprano a vender y ya llego tarde, vengo llegando como 10 o 9:30 ya
está solo”. “¿Ah sí? y de ahí con sus vecinos ¿cómo se lleva?” “No pues casi no
sale nadie, no veo a nadie”. Y me dice: “ah pues por este pinche olor que huele [a
gasolina] ¿verdad?, ya ves lo que tiene allá con usted y ¿qué piensan de eso?” “Ah
no, pues no sabemos nosotros, a lo mejor ellos tienen, sabe, pero yo con ellos no
me meto, ya sabrán si quieren tener”. Pero ni sabíamos que eran uno de ellos, y
andaban buscando a ver qué decimos y le digo [a mi esposo]: “no, imagínate que
hayamos dicho que hay que meterlos con los policías para que los quiten”, y ya nos
enteramos que eran los mismos de la plaza y le digo: “no, imagínate que hayamos
abierto la boca”.

Mientras hay miedo de interactuar con vecinos, también se reconoce


la contraparte del aislamiento. “Uno ya sabe que es más peligroso cuando
nadie te conoce, ya no sabes lo que te espera, ya ni vives a gusto porque
sientes que te van a hacer algo, ese es el miedo de mucha gente”, expresó
otra señora de 42 años, quien llegó a vivir en la zona hace 25 años.

La eficacia colectiva en el Cerro: antecedentes y esperanza

Un movimiento iniciado en la década de 1990 para enfrentar la violencia


estructural y el abuso de políticos en la zona, ofrece un rayo de esperanza
para que los vecinos del Cerro tomen una posición contra la delincuencia
organizada. La Unión de Colonos Independientes (UCI) nació del impulso
de la teología de la liberación promovido por la organización Servicios
Educativos de Occidente (SEDOC) y las Comunidades de Base (CEB),
que juntaron a los vecinos para estudiar la biblia antes de la construc-

delincuencia juvenil y eficacia colectiva 67


ción de tantas iglesias en la zona. La principal motivación del grupo era
el reconocimiento de cómo el PRI controlaba el Cerro con prácticas de
clientelismo y promesas incumplidas a cambio de los votos de los colonos.
Hasta el nacimiento de la UCI, los residentes de la zona habían dependido
completamente en los grupos vecinales priistas para pedir servicios y escri-
turas para sus terrenos. Pero con el nuevo movimiento la gente comenzó a
moverse por cuenta propia, uniendo a vecinos activistas de varias colonias
del Cerro (Shefner, 2008).7
La UCI fue especialmente activa en la Buenos Aires, donde logró
aumentar la distribución de agua a las viviendas y quitar el control de este
servicio de la líder comunitaria priista, Elisa Cantero. Además, consiguió
fondos públicos para construir una lavandería comunitaria al aire libre y,
exitosamente, presionó a las autoridades municipales para construir una
escuela primaria en la colonia. De la misma forma, en la Francisco I.
Madero se logró acceso al agua mediante la instalación de una hidrante y
drenaje con la mano de obra de los mismos vecinos para ocho cuadras de
la colonia. Con cada logro de la UCI, más y más colonos reconocieron el
activismo comunitario como alternativa al clientelismo del PRI.
En septiembre de 1990 el gobierno municipal de Tlaquepaque anunció
la instalación de servicios de la Comisión Federal de Electricidad en la
colonia Buenos Aires, como fase inicial de un proyecto para traer luz a todo
el Cerro del Cuatro. Los servidores públicos cotizaron un costo de 207,000
pesos por vivienda, de lo cual el gobierno federal y el gobierno estatal
cubrirían el 50%. La otra mitad se tendría que cubrir por los vecinos. La
UCI sacó sus propios cálculos para brindar el servicio a los 2,058 lotes de
la colonia, resultando en un costo de 94,000 por casa. Después de quince
meses de lucha por parte de la UCI, el gobierno municipal reconoció su
“error” y el precio quedó en 120,000 pesos por hogar.
La UCI continuó su lucha y logró diversos beneficios para residentes
del Cerro, pero comenzó a recibir menos y menos apoyo externo. Para
1997 no recibió ninguna ayuda o consejo externo. En 1998, de los 300
miembros de UCI, solo 14 participaron de manera activa. En 2004 la parti-
cipación había disminuido aún más, pero unos cuantos seguían en la lucha,

7 Si no aparece otra referencia, toda la información sobre la UCI viene de Shefner, 2008.

68 danielle strickland
sobre todo un panadero conocido por todo el Cerro como el “Hermano
Javier”. En estas fechas, él reconoció que el problema de la delincuencia
juvenil era más urgente que la instalación de los servicios básicos que aún
faltaban en el Cerro.
En el 2013, en honor del ahora fallecido Hermano Javier, cuatro miem-
bros de la UCI abrieron la Casa Comunitaria Hermano Javier en la parte
inferior de la segunda sección de Francisco I. Madero, cerca de la Avenida
8 de julio, con la esperanza de enfrentar la creciente problemática de droga-
dicción entre los niños y jóvenes de la colonia.
Al momento de esta investigación, había varias actividades para niños
y jóvenes coordinadas desde este centro. Estaban trabajando en la remode-
lación del inmueble, y además ofrecían un curso de repostería a señoras de
la colonia, capacitaciones en los oficios de electricista y fontanero; y pres-
taban las instalaciones a integrantes del ITESO para asesorar a vecinos sobre
la regularización de sus terrenos. El centro no recibe ingresos fijos pero
cuenta con apoyo de la Comunidad de Vida Cristiana de México (CVX) y
los dirigentes han organizado bazares para procurar fondos. Según los inte-
grantes, la intención del nuevo proyecto es “promover una conciencia entre
los vecinos para desarrollar una mejor sociedad”. También están buscando
ofertar alternativas a los jóvenes para evitar su involucramiento con crimen
organizado y la delincuencia dominante en la zona.

Conclusiones

La visión de los activistas de la Casa Comunitaria Hermano Javier y los


antecedentes de la UCI en el Cerro del Cuatro reflejan el principal ingre-
diente de la Eficacia Colectiva: la cohesión social entre vecinos, combi-
nada con su disposición para intervenir en los problemas del barrio a favor
del bien común. Sin recursos para cubrir los gastos operativos del centro,
el alcance del proyecto es muy limitado, pero con el involucramiento de
más vecinos y financiamiento para llevar a cabo más proyectos con los
jóvenes de la zona, el proyecto podría generar un impacto significativo en
la reducción de la delincuencia juvenil, la drogadicción, el desempleo y la
deserción escolar.

delincuencia juvenil y eficacia colectiva 69


Aparte de la necesidad de enfrentar la violencia estructural en el Cerro,
el gran reto es convencer a los vecinos de que es mejor unirse que aislarse.
Los entrevistados que no tienen relación con los de la plaza compartieron
la misma estrategia de sobrevivencia: hacerse de “la vista gorda” y, en
caso de tener hijos, cuidarlos para que no se involucren. “Sería vivir tran-
quilo, no meterte con nadie que esté involucrado en, no sé, con un tipo de
banda delictiva, no sé, que no te metas con ese tipo de personas,” propuso
un joven de 22 años. Por su parte una mamá de cuatro hijos varones añadió:
“le digo a mis hijos de estar allá afuera sentados platicando ¿qué gana uno
platicar en la calle?, pues métanse adentro”.
De todas las entrevistas, la esperanza para la eficacia colectiva solo
resonó en un comentario de una mamá:

Uno tiene miedo de hacer una denuncia o algo porque no sabes por dónde te va a
llegar, entonces a veces yo digo que por eso se hacen grandes ellos, por el miedo
de uno mismo. Entonces, pues sí, mejor decimos: “así calladitos nos vemos más
bonitos”, pero siempre como dicen también por ahí: “el valiente vive hasta que el
cobarde quiere”. Entonces a veces sí es necesario la unión de la gente para acabar
con eso.

A lo largo de la historia, todos los grandes movimientos sociales han


comenzado con unos cuantos que motivan la unión de la gente. Los colonos
que recuerden el poder de la UCI y los que compartan la sabiduría de la
madre de familia citada aquí, son la esperanza para el Cerro del Cuatro sin
delincuencia juvenil.

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72 danielle strickland
Capítulo 4.
El deber ser de la masculinidad tradicional
hegemónica que habla a través de la violencia,
en las escuelas secundarias de la Zona Metropolitana
de Guadalajara1

Rocío del Carmen Ascencio Jaime2

Del terreno de la “normalidad” al campo de estudio

“Las peleas entre estudiantes de secundaria han existido siempre”. Más


de alguna vez escuché esta afirmación cuando comencé a interesarme por
estos temas. No es nuevo que este tipo de peleas en México sean percibidas
por parte de la población, desde el punto de vista no científico y/o institu-
cional e incluso por académicos, como algo relativamente “normal” que no
implica consecuencias graves.3
Entonces, ¿por qué la percepción de este fenómeno se modificó repen-
tinamente y comenzó a ser considerada como una práctica violenta que
debe ser atendida? La respuesta es relativamente sencilla: el tema de la
violencia escolar, en Jalisco por lo menos, cobró relevancia social debido a
la circulación de videos de peleas entre estudiantes de secundaria a través
de internet. Ahora es posible ver una riña entre escolares una y otra vez
gracias a la tecnología disponible que no requiere mayor conocimiento

1 El presente trabajo forma parte de la investigación Jóvenes y violencia performativa: Los


videos de peleas entre estudiantes de secundaria de la ZMG (2011-2014), presentada para obtener
el grado de Maestra en Comunicación por la Universidad de Guadalajara, México. Puesto que
la información generada a través del trabajo de campo fue basta, en esta ocasión se presentan
solamente los resultados del análisis de 11 entrevistas realizadas a 13 estudiantes de secundaria
de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Quedan pendiente para posteriores publicaciones los
resultados particulares del análisis audiovisual de videos de peleas, la descripción del proceso de
producción, distribución y consumo de estos videos y los resultados de la triangulación de todos
los momentos metodológicos que se llevaron a cabo.
2 Profesora Investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Guadalajara.
3 Cabe mencionar que por muchos unos años en ese mismo mundo de normalizaciones, la
violencia hacia las mujeres y el maltrato infantil tampoco se veían como problemas sociales.

73
técnico. Es suficiente contar con un smartphone, una computadora y cone-
xión a internet. Esto representa un fenómeno de alcances masivos, ya que
son miles las reproducciones que un video puede llegar a tener en muy
poco tiempo, y mucho más si llegara a hacerse viral en las redes sociales
virtuales como Facebook o YouTube.
Ahora bien, la violencia protagonizada por niños, niñas y jóvenes
escolarizados ya era un tema de interés en otros países y en años anteriores.
Desde la academia se retomaron y propusieron conceptos que buscaban
explicar lo que se advertía como la punta del iceberg de la violencia
escolar. Se hablaba entonces de “bullying” (Olweus, 1993), “maltrato entre
iguales” (Valadez, 2008) y de “juego rudo” (Mantilla, 1991), entre otros
términos que nacieron de la observación de las interacciones violentas cara
a cara que se manifestaban en el espacio escolar.
Sin restarle importancia o reconocimiento a los esfuerzos por concep-
tualizar, medir, explicar o comprender las problemáticas que hemos
mencionado, desde mi perspectiva no se contemplaba un aspecto nodal
para comprender un fenómeno tan complejo ante al que nos posicionamos
intelectual, ética y políticamente quienes estamos interesados en realizar
acciones de prevención de violencias sociales. Los primeros esfuerzos
no consideraban tan relevante incorporar en sus análisis la perspectiva de
género y, mucho menos cuestionar la socialización entre pares que sucede
en el espacio escolar bajo esa mirada.
La respuesta de autoridades escolares y la prensa en México ante esta
situación fue centrarse en los videos, no en las prácticas que los originan,
y señalar el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunica-
ción (TICs) como la causa de un supuesto aumento de la violencia en las
escuelas. Acto seguido, docentes, instituciones, intelectuales y medios de
comunicación comenzaron a nombrar indistintamente bullyng o cyber-
bullying a las prácticas violentas mediadas o no por las TICs, donde el
alumnado era protagonista, incluidas las peleas subidas a internet. Así, por
ejemplo José Aguilar, director de la organización Democracia y Sexualidad
(Demysex) mencionaba justo que la violencia en las escuelas no era una
novedad, pero que la diferencia radicaba en la posibilidad de la difusión
masiva, lo que para él significa mayores riesgos. Aguilar explicó que:

74 rocío del carmen ascencio jaime


La SEP ignora el problema y las maestras no saben qué hacer, pero ocurren mu-
chas situaciones en las redes sociales: trata de blancas, circula pornografía, hay
ciberbullying, estudiantes que se toman fotos desnudos o teniendo relaciones se-
xuales y luego las difunden en Internet (Herrera, 2014: 2).

A la par de observar y coincidir en la descripción del contexto escolar


que hace Aguilar, y como resultado del ejercicio reflexivo de confronta-
ción4 entre la teoría y la realidad, considero que existe cierta ambigüedad
para tratar el caso específico de las peleas entre estudiantes de secundaria,
ya que las características de los fenómenos descritos conceptualmente y
los referentes empíricos observados durante el proceso de investigación
no coinciden.
Como señalaba antes, en el ámbito académico se teorizó sobre la vio-
lencia que se presentaba en las escuelas nombrándolo bullying, el cual
tampoco es un concepto reciente. Su utilización se popularizó en México
durante la primera década a partir del año 2000 e incluso se ha incorpo-
rado al habla común como un verbo en spanglish: “bullear o bulear”. Es
muy común hoy día escuchar a niños, padres, madres, docentes e incluso a
personas en sus lugares de trabajo decir: “me están haciendo bullying” o me
“bulean” para referirse a algún tipo de acoso, o como sinónimo de pelear,
golpear, intimidar, entre otras prácticas relacionadas con la violencia y la
discriminación.
En el proceso de documentación acerca del objeto de estudio, encontré
algunas investigaciones acerca de la relación entre la violencia, el uso de
las TICs y las juventudes, que me permitieron identificar coincidencias
entre sus reflexiones y resultados con mis cuestionamientos acerca de la
pertinencia del uso de algunos de los términos. Un ejemplo es el trabajo
de Maite Garaigordobil (2011: 235), quien hace una invitación a consi-
derar que “En la última década estamos observando un rápido desarrollo
y utilización de nuevas modalidades de bullying, una de éstas es el cyber-
bullying (CB) (también denominado ciberacoso, acoso cibernético, elec-
trónico o digital entre iguales). Este fenómeno es mucho más reciente y
desconocido”. Por tanto, resulta necesario contar con un aparato teórico-
metodológico interdisciplinario que nos permita aproximarnos a fenó-
menos contemporáneos tan complejos como el que se presenta en este caso.
4 Que dista mucho de ser exhaustiva, por supuesto, y con la claridad de que no es verdad absoluta.

el deber ser de la masculinidad tradicional hegemónica 75


Como he mencionado, fue importante hacer distinciones conceptuales
para evitar cualquier tipo de confusión o caer en la comodidad de utilizar
términos que no aluden a la misma práctica como sinónimos. En ese
sentido también comparé bullying con maltrato entre iguales. El primero se
entiende como: “el fenómeno de intimidación (que) se conoce en el ámbito
europeo y norteamericano (…) que podría traducirse al castellano como
intimidación, es decir una acción destinada a acobardar al otro, reducirlo
a la pasividad produciéndole temor” (Valadez, 2008: 14). Mientras que el
concepto maltrato entre iguales parte de la premisa de que:

[…] a diferencia de las relaciones que los niños y jóvenes mantienen con los adul-
tos, en las relaciones entre los mismos niños o adolescentes domina la igualdad
de estatus; es decir, se mueven en el plano de la simetría horizontal, de aquí la
consideración de ‘iguales’ (Valadez, 2008: 5).

No obstante, considero necesario cuestionar esa supuesta simetría u


horizontalidad, pues existen diversas asimetrías que pueden ser físicas,
psicológicas o incluso simbólicas entre los jóvenes que protagonizan una
pelea. Sin embargo es interesante tomar en cuenta el trabajo de Valadez
Violencia escolar: Maltrato entre iguales en escuelas secundarias de la
zona metropolitana de Guadalajara, pues además de tratarse de un estudio
local menciona que:

Las peleas entre iguales no siempre cumplen los requisitos de la definición de


Bullying, no tiene que suponer una agresión repetida y malintencionada para pro-
ducir daño en otro escolar, al que se percibe más débil, más bien al contrario, estas
peleas a las que se hace referencia son en respuesta a conflictos de intereses o
también a provocaciones recibidas (2008: 16).

Aun cuando al parecer los grupos de investigación no prestaban mayor


interés en las relaciones inequitativas que reproducen posiciones jerárquicas
sostenidas en las diferencias sexo-genéricas en el espacio escolar, encontré
la investigación de González (1998: 160) la cual señala que: “Las mujeres,
como grupo social, también son discriminadas en los espacios escolares,
retomando el término sexismo para dar cuenta de este tipo de segrega-
ción y reconociendo al género como una fuente importante de poder”. Este
fenómeno también sucede entre los varones y da sentido a pensar que las

76 rocío del carmen ascencio jaime


peleas entre estudiantes de secundaria cobran especial importancia si son
analizadas con perspectiva de género.
Es relevante mencionar los aportes de los trabajos que sí han tomado
en cuenta cómo el género influye las prácticas de bullying y cyberbull-
ying. Por ejemplo, conocer cómo es que los hombres son más propensos
a ser intimidados en comparación con las mujeres, excepto situaciones de
carácter sexual. Sin embargo lo normal es pensar que en todos los sentidos
las mujeres estamos más expuestas a la intimidación o al acoso. Wiseman
(citado por Li, 2005) consideraba que generalmente los varones usan más
sus puños y amenazas físicas para intimidar a los demás, pero que las
mujeres usan las palabras para ofender en mayor medida.
El punto de partida de Li (2005) fue preguntarse por las diferencias
de género. ¿Los estudiantes varones y las mujeres tienen diferentes expe-
riencias en relación con el cyberbullying? Para responder a esta interro-
gante realizó una encuesta a 264 estudiantes entre los que se encontraban
hombres y mujeres. La muestra se conformaba de población mayori-
tariamente blanca, asiática, de origen hispano y afrodescendientes, por
mencionar algunas de las particularidades del estudio.
Los resultados mencionaron que por lo menos una tercera parte de la
población encuestada había sido víctima de bullying y uno de cada cuatro
había sido víctima de cyberbullying. Entre los estudios revisados por Li
(2005), se pensaba que el factor socioeconómico era determinante, hipó-
tesis que posteriormente fue rechazada. Los resultados en relación a las
diferencias de género mostraron la existencia de un patrón similar entre
lo que sucede en los casos de bullying y los casos de cyberbullying, donde
las mujeres se encontraban en posiciones de desventaja, siendo víctimas
principalmente. Esto contradijo las teorías que afirman que las mujeres
prefieren usar medios electrónicos para acosar a otros.

El deber ser de la masculinidad (tradicional) hegemónica


como leitmotiv de la violencia en las escuelas secundarias de la
zona metropolitana de Guadalajara

Comprender las motivaciones que llevan a los jóvenes estudiantes de


secundaria a grabar una pelea que protagonizan y luego compartirla a

el deber ser de la masculinidad tradicional hegemónica 77


través de redes sociales fue el punto de partida para realizar este trabajo.
En un inicio no sabía por dónde empezar, lo que me quedaba claro era que
antes de querer explicar el proceso de producción, distribución y consumo
de los videos de peleas entre estudiantes de secundaria, como era uno de
mis objetivos, debía hacerme otras preguntas. En caso contrario estaría
omitiendo un aspecto central. Fue entonces que comencé a indagar ¿Por
qué una pelea entre estudiantes de secundaria es relevante para los jóvenes
que participan en ellas, al grado de ser grabadas y compartidas a través
de redes sociales virtuales? Además, me interesaba encontrar la respuesta
desde el punto de vista de los jóvenes, no desde la interpretación de la
mirada adulta.
La investigación partió de un planteamiento transdisciplinar, con
elementos teórico-metodológicos de las ciencias sociales como la socio-
logía, la antropología, los estudios de género y la comunicación. Este
enfoque se debió a que advertí que la complejidad del fenómeno me
demandaba buscar distintas rutas para lograr aproximarme un poco a su
comprensión. Sobre la marcha fue necesario tener presente la premisa de
que antes de Internet y los teléfonos inteligentes ya existía la violencia per
se y que no siempre es evidente. Para sostener este argumento, retomé a
Bourdieu (2000: 12) quien desarrolló toda una explicación en torno a un
tipo particular de violencia a la cual nombró “violencia simbólica”:

Entendida como aquella violencia amortiguada, insensible e invisible para sus


propias víctimas, que se ejerce esencialmente a través de los caminos puramente
simbólicos de la comunicación y del conocimiento; o más exactamente del desco-
nocimiento, del reconocimiento o, en último término, del sentimiento.

En ese sentido, fue posible reflexionar que la zona metropolitana de


Guadalajara, lugar en donde se realizaron las entrevistas para este trabajo,
no es ajena a la presencia de prácticas y discursos propios de la “domi-
nación masculina” como lo llama Bourdieu (2000); o lo que desde el fe-
minismo se conoce como “cultura patriarcal”, cuya organización social
excluye la posibilidad de igualdad y reciprocidad entre los sexos y faci-
lita comportamientos polarizados que constituyen la base de las conductas
violentas (Rodríguez, 2012). Además, recurre a un conjunto estructurado y

78 rocío del carmen ascencio jaime


estructurante de prácticas sociales y de representaciones ideológicas que se
materializan en el cuerpo de los sujetos, según su género.
Cabe señalar que el patriarcado, en su búsqueda de orden, poder y
dominación, se sostiene en el paradigma de la masculinidad (tradicional)
hegemónica, entendida como aquella masculinidad más honrada, más
central y que posee mayor autoridad frente a otras masculinidades que son
socialmente marginales (Connell, 2013). Esta masculinidad se basa en la
supremacía de los hombres sobre las mujeres, de lo masculino sobre lo
femenino y el reconocimiento de “un” masculino sobre “los” masculinos.
Bajo esta lógica la masculinidad también sufre una especie de vigi-
lancia constante y demanda que se lleven a cabo procesos de afirmación
que nieguen, controlen y logren la diferenciación clara de ésta ante cual-
quier expresión de feminidad, a fin de reforzar la masculinidad (tradicional)
hegemónica sobre otras masculinidades posibles.
También es preciso decir que la búsqueda de afirmación de la mascu-
linidad mencionada, no sólo afecta a los varones, sino que también a las
mujeres que participan de este proceso. Dicho fenómeno lo explica Hal-
berstam (2008) cuando habla de las diversas masculinidades femeninas.
La autora descarta que el concepto mismo de la masculinidad (tradicional)
hegemónica sea exclusivo de los varones, pues argumenta que ésta se hace
inteligible cuando se abstrae del cuerpo del varón. Añade la autora que el
comportamiento de algunas mujeres puede asociarse a prácticas comunes
de varones, sobre todo aquellas relacionadas con la libertad y la movilidad.
Siguiendo esta ruta fue posible identificar cómo la adolescencia de las
mujeres está caracterizada por una crisis derivada de la transición de niña
a ser una joven y después una adulta en una sociedad dominada principal-
mente por hombres. Mientras tanto, la adolescencia para los varones puede
representar un rito de paso hacia la hombría sin mayor cuestionamiento o
sobresalto.
Estos procesos de transición son marcados por mandatos de género,
es decir, mientras que para las jóvenes la adolescencia es una lección de
moderación, castigo y represión, para los varones son ensayos en el ejer-
cicio del poder social atribuidos a la masculinidad. Es en este contexto de
la adolescencia de las mujeres donde los comportamientos considerados
como masculinos que en nuestro contexto se pueden escuchar nombrar

el deber ser de la masculinidad tradicional hegemónica 79


como propios de “machorra” o “marimacha”, son remodelados y conver-
tidos en formas aceptables de feminidad (Halberstam, 2008).
Ahora bien, si tomamos en cuenta la discusión que he presentado en
los párrafos anteriores acerca de los mandatos de género o aquello que se
nos presenta como “deber ser”, podremos dimensionar, entre otras cues-
tiones, por qué las jóvenes que protagonizan peleas en la escuela secun-
daria llaman tanto la atención del mundo adulto en comparación de las
peleas entre varones. Esto sucede justo porque no encajan en el “deber ser”
de las mujeres y mucho menos de “las señoritas”. Dicho comportamiento
es altamente asociado a lo masculino.
En suma, a partir de esta necesidad de corresponder a un patrón homo-
géneo como lo es el género, tanto hombres como mujeres se ven forzados
a “demostrar” qué tan “hombres” o tan “mujeres” son. En consecuencia
los jóvenes aprenden algunos de los principales mandatos culturales para
erguirse hombres: ser importantes, fuertes y valientes, entre otras carac-
terísticas que encuentran en la violencia un vehículo para manifestase de
manera efectiva en el espacio social.
En ambos casos, tanto el de las masculinidades de varones y las mascu-
linidades femeninas, la violencia a la que se enfrentan y que pueden llegar
a ejercer es la violencia performativa, desde la definición de Juris (2005).
Es decir, como una forma de interacción social significativa mediante la
cual los actores construyen la realidad social basándose en los modelos
culturales disponibles. También se utiliza el concepto de violencia perfor-
mativa para referirse a la representación de rituales simbólicos en los que
se da una interacción violenta que pone el énfasis en la comunicación y la
expresión cultural. Bajo esta definición, el cuerpo cobra vital importancia
si prestamos atención a los tipos de violencias a los que varones y mujeres
estamos expuestos, según nuestro género e identidad sexual.
Por lo anterior, podemos pensar que el caso de las peleas entre estu-
diantes de secundaria nos habla de prácticas violentas performativas que se
sustentan en un modelo de cultura patriarcal en donde el “deber ser” de la
masculinidad (tradicional) hegemónica se hace presente en la socialización
entre pares y su relación intergenérica en el espacio escolar. En el caso de
los videos que las contienen se extienden a un más amplio espectro como
lo es el ciberespacio.

80 rocío del carmen ascencio jaime


¿Hacen falta motivos para pelearse?
Dame un motivo, dame un motivo, dámelo, dámelo […]
Estoy esperando solo un motivo […].
Push el Asesino feat. Mr. Yosie Locote

El objetivo de este artículo (además de mostrar la problematización concep-


tual que orientó este trabajo y que presenté en los apartados anteriores) es
mostrar los resultados obtenidos de la investigación cualitativa, en parti-
cular de la información adquirida por medio de 11 entrevistas semiestruc-
turadas. Estas fueron realizadas a 13 jóvenes estudiantes de secundarias
públicas que vivían y estudiaban en colonias urbano-marginales de Guada-
lajara, Zapopan, Tonalá y Tlaquepaque, municipios que integran la zona
metropolitana de Guadalajara en el estado de Jalisco. Un criterio de selec-
ción de la muestra fue el conocimiento previo de que en esas colonias se
hubiesen registrado casos de peleas entre estudiantes de secundaria y altos
índices de violencias sociales. El acceso a los jóvenes comenzó por medio
de la técnica de bola de nieve y terminó identificando informantes consi-
derados clave por ellos mismos.5 Asimismo presento las observaciones
derivadas del análisis de contenido realizado a 4 vídeos de peleas protago-
nizado por estudiantes de secundaria.6
Lo que busqué recuperar por medio de entrevistas fueron las narrativas
de los jóvenes producto de la experiencia propia y/o acumulada por sus
pares. También me interesé por aquellas percepciones que les permitiera
explicarme lo que consideran como motivos de las peleas entre estudiantes
de secundaria en su contexto cotidiano y cómo es que son organizadas.

5 Comencé conversando con quien pudiese: jóvenes de mi familia, del vecindario, personas
conocidas, hijos de amistades, alumnos. Intenté incluso contactarlas por medio de redes sociales
virtuales sin tener mucho éxito hasta que entrevisté a jóvenes que yo no conocía, dentro y fuera
de sus escuelas. Cuando me encontraba por cerrar el trabajo de campo no había conseguido entre-
vistar a alguna joven que hubiese sido protagonista de alguna pelea. En ese momento llegué a una
secundaria preguntando a varios jóvenes varones: ¿Aquí quién es la chingona para los madrazos?
Fue muy interesante ver como entre ellos mismos se conocen de tal manera que efectivamente,
me llevaron a donde podía encontrar a la alumna señalada por las autoridades escolares por su
participación frecuente en riñas que llegaban, en muchos de los casos, a golpes y que además era
realmente muy buena “para el trompo”.
6 Dos videos protagonizados por varones y otros dos por mujeres.

el deber ser de la masculinidad tradicional hegemónica 81


Gracias a sus narrativas es que pude observar variaciones, clasifi-
caciones y definiciones de diferentes tipos de peleas, así como los dife-
rentes roles para la organización de las mismas. Todo ello sin descuidar la
premisa que dice: “incluso la violencia, un acto que por fuerza compromete
una determinación en quien la ejerce, oculta sus móviles tras cientos de
razonamientos causales” (Perea, 2007: 155). Tal y como sucede con los
jóvenes que participaron en esta investigación, pues podríamos pensar en
los motivos tras los motivos. Sin embargo, en este momento compartiré
únicamente los derivados de las narrativas contenidas en las entrevistas
realizadas durante 2013 a 2014.7
El primer análisis realizado de la información obtenida me permitió
describir la generalidad de lo que ocurre en torno a las peleas y fue posible
constatar que los jóvenes llevan a cabo cotidianamente en sus escuelas
prácticas violentas performativas, acciones que van desde gritarse, empu-
jarse e insultarse hasta llegar a pelearse con mayor intensidad.
En este momento metodológico fue posible identificar que el total de
las personas entrevistadas participó de alguna manera por lo menos en
una pelea entre estudiantes de secundaria, fueran o no protagonistas de la
misma e independientemente de su identidad sexo-genérica.
Del universo de las jóvenes entrevistadas, la mitad respondió haberse
peleado por lo menos una vez a golpes con otra joven de su misma escuela.
El total de personas entrevistadas manifestó que las peleas se dan entre
personas del mismo sexo y que no conocen de algún caso en que los
contrincantes sean personas de diferente sexo. Es importante señalar que
hablamos de sexo y no de género puesto que no se indagó si se han pre-
sentado peleas entre varones o mujeres con identidades sexogenéricas no
binarias.
El total de las personas entrevistadas confirmó que en algún momento
han sido espectadoras, que han estado presentes por lo menos una pelea
entre estudiantes de su escuela. Asimismo, 9 de 13 personas aceptaron
haber visto videos de peleas entre estudiantes de secundaria por lo menos
una vez, lo que los convierte en espectadores on line. Sin embargo, nadie

7 Se hace esta precisión puesto que la información obtenida fue vasta y comprendió no solamente
a la indagación de las motivaciones para pelearse sino todo lo relacionado a la práctica de produc-
ción, distribución y consumo de videos de peleas entre estudiantes de secundaria.

82 rocío del carmen ascencio jaime


aceptó haber jugado un rol en la producción de videos de peleas, ni tampoco
haber compartido videos de esta naturaleza.
Según nuestros informantes las peleas no siempre se llevan a cabo
fuera de la escuela como yo suponía, sino que también pueden tener como
escenario un lugar dentro del plantel educativo donde estudian o, en casos
excepcionales, otros puntos de reunión lejos de los límites de la zona
escolar y la mirada del mundo adulto.
A continuación presento los tipos de participación relacionados con
las peleas que fueron posibles reconstruir gracias a las narrativas de las
personas entrevistadas y de la observación de los videos de peleas anali-
zados:

Protagonista. Puede ser que haya contendido en alguna pelea, que se le


haya grabado mientras peleaba y que su video haya circulado entre sus
pares, ya sea por medio de YouTube o Facebook o de celular a celular.
Espectador (a). Bajo esta misma lógica los espectadores pueden serlo
al presenciar en vivo la pelea, verlo después on line o de celular a
celular.
Incitador (a). Esta participación se define por la acción de incitar a
otros a llevar a cabo una pelea, aunque la posibilidad de interacción
a través de las redes de difusión permite incitar de manera indirecta
por medio de comentarios que se alojan en páginas como Facebook y
YouTube. Para esta investigación no analicé esta forma de incitación,
solamente la que se lleva a cabo en el momento de la pelea.
Árbitro o réferi. Reconocida como la persona del mismo colectivo
de jóvenes que decide intervenir en una pelea para vigilar, persuadir,
contener, y/o parar la pelea. Puede persuadir a las partes contendientes
para que no se lleve a cabo la pelea, vigilar que se respeten los límites
establecidos como reglas explícitas o implícitas dentro de la pelea.
Puede intervenir para frenar a quienes contienden en caso de extrali-
mitarse o parar la pelea definitivamente cuando se considere necesario
o justo.
Productor (de videos de peleas): Es la forma en que se considera a la
persona que graba las peleas con su teléfono celular, en el sentido de
que produce un video cuyo contenido denominé producto mediático,

el deber ser de la masculinidad tradicional hegemónica 83


en el cual está contenido el ritual de la práctica y lo que significa para
las y los jóvenes como colectivo.
Distribuidor: No se trata de un vendedor (dealer) de videos de peleas,
puesto que no hay una retribución económica de por medio (hasta
donde se ha investigado). La acción de distribución obedece más al
campo semántico de las relaciones comunitarias, es más una acción
orientada a compartir el contenido del video con otras personas, prin-
cipalmente jóvenes.

Todas estas formas de participación son derivadas de la observación de


los videos de peleas entre estudiantes de secundaria, de las transcripciones
de las entrevistas exploratorias y de las narraciones de las entrevistas anali-
zadas.
Por otro lado del análisis de contenido de los 4 videos seleccionados,
obtuve mucha información que aún no he terminado de sistematizar debido
a la fuerte carga simbólica que contienen. Lo que sí puedo mencionar ahora
es que este tipo de videos tienen una estructura y lógica compartida: las
personas que aparecen a cuadro son invariablemente los protagonistas, que
a su vez están rodeados de otras personas que juegan el rol de espectadores
de las peleas. Al comparar la narrativa visual y la narrativa de las entre-
vistas es posible confirmar las regularidades de las peleas como prácticas
ritualizadas.
En los videos es posible reconocer elementos comunes como la pre-
sencia de uniformes, presentar peleas de uno(a) a uno(a), que generalmente
se llevan a cabo en espacios abiertos como la calle y parques cercanos a la
escuela. También es posible identificar una organización espacial donde las
personas pueden ver, incitar o grabar la pelea, lo cual consiste en formar
principalmente un círculo o medio círculo con quienes participan como
espectadores. En las imágenes es posible ver a otras personas que graban.
Finalmente, después de observar y comparar con detenimiento la muestra
encontré que sí existe una diferencia visible cuando se pelean los varones y
cuando lo hacen las mujeres. Estas diferencias son claras si fijamos nuestra
atención en las características de una pelea entre varones y una entre
mujeres, tanto en la forma o estilo de pelearse como en las motivaciones
para hacerlo.

84 rocío del carmen ascencio jaime


En relación a los puntos de intersección que dan sentido general a esta
investigación encontramos que sí se graban algunas peleas, pero no todas
las que se llevan a cabo, lo que me llevó a preguntarme si existen criterios
para seleccionar peleas que se consideren relevantes para ser o no grabadas.
Además, fue una sorpresa para mí saber que no todas las peleas grabadas
son compartidas a través de internet, algunas han sido compartidas a través
de Facebook más que por YouTube, como era mi supuesto inicial. Incluso
pueden llegar a ser compartidas de celular a celular.
A continuación presentamos los motivos diferenciados y los motivos
compartidos por género resultantes de las entrevistas.
Las motivaciones de los jóvenes varones para pelearse con sus compa-
ñeros fueron: Por cualquier cosa, porque los molestan, por llamar la aten-
ción, por una novia, para defenderse o no dejarse, por problemas en la
escuela, por venganza, para ser considerados los mejores, por costumbre o
en respuesta a una agresión.
Las motivaciones de las jóvenes mujeres para pelearse con otras fue-
ron: Por decirse cosas, por rumores, por el novio y/o porque se caían mal.
A simple vista podemos identificar que es mayor el abanico de motivos
posibles por los cuales un varón estudiante de secundaria pueda llegar a
pelearse en comparación con los que se consideran propios de las mujeres.
Los entrevistados manifestaron que existen motivaciones diferenciadas
en razón al género. También fue posible identificar motivaciones compar-
tidas que aluden a una búsqueda de reconocimiento, respeto, aumento de
la popularidad, inclusión y resolución de conflictos. Finalmente también
manifestaron como motivación una justificación de la acción como: “estar
enojado(a) o molesto(a)” y en respuesta a que alguien les “ajeró”, acción
que corresponde al campo semántico de la provocación y se manifiesta a
través de lo que consideran una mirada intimidatoria.
Sin mayor pretensión que contribuir a la generación de otras rutas
posibles para seguir esta línea de investigación e intervención social, en-
contramos que para entender las prácticas contemporáneas relacionadas
con juventudes, violencias y las TICs en el ciberespacio es necesario com-
prender primero lo que ocurre en la vida cotidiana tanto en las interac-
ciones cara a cara como en la circulación de discursos que les dan sentido.

el deber ser de la masculinidad tradicional hegemónica 85


A manera de consideraciones finales quisiera enfatizar que uno de
los aprendizajes que resultó de este proceso de investigación fue que el
sentido de la relación entre juventudes, violencias y nuevas tecnologías
no se encuentra en la práctica de producción de contenidos audiovisuales
(videos de peleas entre estudiantes de secundaria), sino en lo que identi-
ficamos como una práctica de violencia performativa, es decir, las peleas.
No podemos partir del determinismo tecnológico para señalar a las
tecnologías como responsables de un presunto aumento de estas u otras
prácticas violentas, performativas o no. Es necesario tener claro que
la tecnología es incorporada a muchas de las prácticas ritualizadas que
ocurrían con anterioridad en las escuelas secundarias en la Zona Metropo-
litana de Guadalajara.
Después de comparar los datos obtenidos con las diversas técnicas
empleadas concluimos que las peleas y los videos de peleas entre estu-
diantes de secundaria efectivamente son un fenómeno actual, juvenil y
urbano que se diferencia por razones de género enmarcadas por expre-
siones de la masculinidad (tradicional) hegemónica.
A partir del tejido conceptual en que convergen el problema de la
masculinidad hegemónica como un patrón que tanto varones como mujeres
se ven forzados a reproducir, la violencia simbólica que se ejerce desde
plataformas comunicativas y las prácticas de violencia performativa:

[…] la violencia emerge como un terreno clave de la lucha. Por una parte, es una
forma importante de entretenimiento mediático, y los medios informativos sacan
provecho de las imágenes espectaculares de confrontación violenta. […] la vio-
lencia representa un recurso potencial en la lucha por la visibilidad pública […]
(Juris, 2005: 198).

Finalmente, considero que en los contextos de producción, difusión


y consumo on y off line podrían incluso ser terrenos pantanosos de luchas
simbólicas. Por tal razón, los medios informativos que han dado cuenta
del fenómeno audiovisual “videos de peleas entre estudiantes de secun-
daria” los espectacularizan negativamente fortaleciendo los estereotipos
que criminalizan a los jóvenes.
Mientras tanto, podemos especular entre otros aspectos, si en realidad
los jóvenes involucrados en este fenómeno o en casos similares conciben

86 rocío del carmen ascencio jaime


la violencia como un recurso para lograr visibilidad pública tomando en
cuenta que:

[…] las performances violentas agresivas implican a menudo el tipo de compor-


tamiento fanfarrón tradicionalmente asociado con los ritos de paso masculinos y
la consecución de identidades políticas masculinas en muchas partes del mundo
(Gilmore, 1990; citado por Juris, 2005: 189).

Por tal motivo, encontramos una relación teórica entre la violencia


simbólica desde la lógica de dominación masculina, la violencia de género
y la violencia performativa. Puesto que todas se mezclan, por lo menos
desde mi perspectiva, para tratar de comprender la relación entre jóvenes,
tecnologías de la información y la comunicación, prácticas violentas
performativas cotidianas e identidad de género. Tales relaciones fueron
observadas a través del fenómeno audiovisual “videos de peleas entre estu-
diantes de secundaria”.
Fenómeno nuevo o no, “[…] si hacemos un recuento personal recor-
daremos que en más de una ocasión fuimos víctimas y, en otras, agresores
y, al pasar el tiempo –que es lo más grave– pensamos que formaba parte
de la cultura escolar” (Prieto, 2005: 1006). Como lo mencioné al principio
de este texto, precisamente la descalificación y/o la minimización de la
relevancia de llevar a cabo esta investigación me llevó a afirmar que cues-
tionar las prácticas y discursos en torno a las violencias, su normalización y
cualquiera de sus manifestaciones, es un acto hasta cierto punto subversivo
posicionado intelectual, ético y políticamente ante una caja negra que ya
no está a la espera de ser abierta. Es la caja de pandora que nos ha explo-
tado mucho más rápido de lo que creímos y no hace falta más que mirar
el contexto de violencia social en el que vivimos actualmente en México
para darnos cuenta de ello y aún así nos seguimos preguntando ¿por qué se
pelean los jóvenes?

el deber ser de la masculinidad tradicional hegemónica 87


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88 rocío del carmen ascencio jaime


Capítulo 5.
Otoño del 82, la guerra contra las pandillas

Jesús Zamora1

El rock y la cultura callejera

“We will rock you” es la más remota línea rebelde que recuerdo en la vida.
La escuché por primera vez en la afligida Guadalajara de 1977, año de
los bombazos efectuados por la organización guerrillera de la Unión del
Pueblo en el centro de ciudad. Fue ese también el año de los sangrientos
motines de octubre en la Penitenciaría de Oblatos. La sobrevigilancia
policíaca en las zonas suburbanas del oriente o al este de la urbe ante la
latencia de la insurrección comunista, era parte de nuestro ambiente. El
coro de aquella canción sonó en el aire mientras jugábamos un partido de
futbol. Una camioneta cargada de instrumentos pasó a la mitad de nuestro
imaginario campo que cubría lo largo de la calle 48 del Sector Libertad.
Lentamente avanzó y sobre la caja del vehículo dos o tres muchachos, ya
mayores y de cabello largo, cantaban y tocaban los tambores de una batería
desarmada al ritmo de la ya histórica canción de Queen.
“Son los de La Solemnidad”, dijo alguien al verlos pasar. Los vimos
alejarse y desaparecer en la oscura esquina de la calle Industria, en el
barrio de San Juan Bosco. Fue ese un lapsus en el juego que me marcó,
pues nunca más olvidé ese ritmo ni esa imagen casi fantasmal de aquella
nave cruzando desde entonces y hasta hoy en la memoria, como una nube
perpetua. Años después de ese momento, entendí qué era todo aquello de
“La Sole”, como se le conoció popularmente a La Solemnidad, quienes
junto al grupo Toncho Pilatos fueron, por su arrastre entre los jóvenes,
dos de las bandas de rock más importantes en el este de la ciudad durante
los años setenta y parte de los ochenta. La Sole grabó poco material
original, puesto que lo suyo era la ejecución de covers o imitaciones de las

1 El Colegio de Jalisco (estudiante de PostDoctorado).

89
canciones de rock en inglés que sonaban en la radio de la época. Contando
con un amplio repertorio de hits, poco a poco el grupo se colmó de un vasto
número de seguidores, muchos de ellos pertenecientes a las incontables
pandillas del este de la ciudad. A estos jóvenes adeptos a la música de La
Sole se les conoció como “los soleros”. Dentro de la misma dimensión de
los grupos de rock de la Guadalajara setentera, encontramos que Toncho
Pilatos, también contó con un amplio grupo de prosélitos, conocidos como
“los tonchos”.
Foto 1. Foto de joven pandillero detenido durante la década de los setenta.

Fuente: Sin autor. Archivo Memoria de la Resistencia en Jalisco.

Es por ello que ambas comunidades, tonchos y soleros, constituyen la


pauta para introducirnos en el mundo de las pandillas, en especial de aque-
llas asentadas en los barrios de los sectores Reforma y Libertad, enclave
de dominio al cual pertenecían muchos de los seguidores de dichos grupos.
Es importante reiterar que en Guadalajara estos jóvenes de los setenta y
ochenta tuvieron una carga simbólica dual. En ciertos casos eran segui-
dores de Toncho y La Sole a la vez que. Algunos de ellos eran también
miembros de alguna de las muchas pandillas que había en la ciudad.
La emergencia de las comunidades de los soleros y de los tonchos
conformada por miles de jóvenes en una época en que se vivía el veto al

90 jesús zamora
rock luego del Festival de Avándaro, en 1971, fue la evidencia contundente
de un hecho de relación doble en términos del dominio hegemónico y la
resistencia cultural juvenil: ni los jóvenes del este de la ciudad de Guada-
lajara estuvieron del todo impedidos de los márgenes de acción para crear
su propio mundo, ni el gobierno del Estado tuvo la suficiencia institucional
represiva necesaria como para impedir la consolidación de la cultura de
estas dos comunidades, independientemente de los ataques dosificados
del sistema policíaco en su contra. Más adelante encontraremos que esta
violencia de Estado ejercida contra este sector juvenil está fundada como
un recurso político autocontenido que se expresa como la razón de la auto-
ridad para frenar las desviaciones sociales que ocurren en aquellas zonas
en la que al ojo vigilante de las instituciones públicas encargadas de la
seguridad, le resultaba difícil penetrar.
Siguiendo al historiador inglés Derek Sayer (1994), las instituciones
tratan de imponer lo que podríamos llamar una cultura hegemónica de
Estado respecto a la juventud, la cual consiste en la conservación de crite-
rios de comportamiento estandarizados mediante la creación de aque-
llos modelos juveniles que debían ser imitados, en especial la del joven
respetuoso de la autoridad. Sin embargo, un sistema político que opera de
manera disfuncional en su interior, difícilmente puede imponerse del todo
a todos los sectores de la sociedad, en especial a aquellos como los de una
juventud marginada que era perseguida y reprimida constantemente. En
otras palabras, la hegemonía era en cierta medida una ficción, puesto que
las instituciones “exponen un desfase constante en donde, detrás de las
máscaras del Estado, lo que de hecho encontramos repetidamente es lo
insignificante, lo personal, lo corrupto, lo traicionero, el teje y maneje”.2
Es dentro de ese contexto en el que, por un lado encontramos una
tendencia juvenil emergente tratando de generar sus propias categorías
culturales. Por otra parte, veremos cómo mediante una serie de dispositivos
policíacos el gobierno trató de regular desde diferentes ángulos este tipo
de brotes sin lograrlo del completamente, sobre todo en la década de los
ochenta. He llamado a esta tendencia en la cual se incumple la posibilidad

2 Derek Sayer, “Everyday forms of state formation: some dissenting remarks on ‘Hegemony’”,
en Gilbert Joseph y Daniel Nugent (eds.), Everyday forms of State formation. Revolution and the
negotiation of rule in modern México, Durham, N. V: Duke University Press, 1994. p. 373.

otoño del 82, la guerra contra las pandillas 91


del control absoluto desde el Estado en relación a un sector juvenil que
logra despojarse de la envestidura de los valores culturales tradicionales
para crear los propios como dominación hegemónico/cultural interrum-
pida. Esto consiste en la imposibilidad del Estado mexicano para detectar,
entender y controlar cierto tipo de expresiones sociales nuevas, en especial
las que emergían en las zonas pobres de la ciudad. En ese mismo sentido,
la prevalencia de estas corrientes comunitarias juveniles nos hablan de
una superioridad cultural que en su momento permitió la integración de
cientos de jóvenes en torno a una mística que desde el barrio, las calles y
los centros de baile, dio para establecer el origen de una nueva identidad.
Tal identidad, al constituirse como representaciones callejeras, ofrecen la
pauta para comprender de manera secuencial la historia de las juventudes
en nuestra ciudad hasta nuestros días.

En la colonia Belisario Domínguez fue detenido un pandillero, quien durante una


de las acciones de los agentes judiciales trató de asaltar a uno de éstos para des-
pojarlo de la motocicleta que momentos antes había dejado estacionada cerca del
lugar en donde se encontraban los demás elementos. (El Informador, 29 de octubre
de 1982).

Pandillas de Guadalajara

Fueron numerosas las pandillas surgidas a principios de la décadas de los


setenta y ochenta en la ciudad de Guadalajara. Como hemos visto a lo
largo del presente artículo, muchos de sus integrantes estuvieron de alguna
manera vinculados a La Solemnidad o a Toncho Pilatos por simpatía.
Los Vikingos de San Andrés, fueron sin duda la pandilla más famosa, y
quizás una de las más grandes de la época. En el mismo nivel también se
encontraba la pandilla de Los Cuquis o Los Cuquianos, del cruce de las
calles Pablo Valdés y la 34, del Sector Libertad. Esta última derivó en los
ochenta en los Bad Boys, grupos juveniles que se conformaban con más
de cien miembros. En otras palabras, la evolución del fenómeno de las
pandillas avanzaba con un trasfondo subcultural del cual el trabajo de La
Sole y El Toncho formaba parte. Es importante destacar que hablamos de
un momento en que surgen pandillas en prácticamente todos los puntos

92 jesús zamora
cardinales de Guadalajara y obligaban a los miembros de estos grupos a
una mayor competencia por el reconocimiento.
Imagen 1. Señalando los campos de dominio del movimiento toncho y solero
a lo largo de los años setenta y ochenta en el este de la ciudad.

De pronto, a principios de los 80, los fines de semana se transformaron


en múltiples sucesos de encuentro en el que montados en camiones urbanos
o en el trolebús, de oeste a este, y de norte a sur, se encontraban cientos
de jóvenes de las muchas pandillas que existían para ese entonces en la
ciudad. La razón: ir a bailar con La Sole en San Pedro, en el Arlequín. En
cierta medida, el despliegue de fuerza en el baile individual y colectivo de
una pandilla ante la otra, era el recurso necesario para, desde ahí, plantear la
superioridad en un pequeño círculo de competencia. Esa necesidad explica
por qué las tardeadas de La Sole y de El Toncho poco a poco se convir-
tieron en ese escenario en que la concurrencia de los grupos permitía que
esas fuerzas pudieran medirse. Recuerda Edmundo uno de esos pasajes:

¿Recuerdas la película Los Guerreros? Pues haz de cuenta. Nosotros nos íbamos
en el trolebús. Éramos de la pandilla de “Vidrio”. Nos juntábamos en Washing-
ton y ahí esperábamos a abordar rumbo al Casino Arlequín a ver a La Sole. En
el trolebús ya venía gente de la Tuzanía, de Liverpool, de Los Federales, los de
Mezquitán. Luego se subían los de la Morelos, los de Nazaret, Los Doceavos,
Los Olivos, los de La Higuerilla, Las Juntas, Los Ferral, los de El Calzón Miado

otoño del 82, la guerra contra las pandillas 93


de Miravalle. Luego, a ya casi para llegar al casino, se subían Los Winnie´s de la
Colonia Atlas. Para entonces íbamos ya todos locos, a veces nos agarrábamos a
putazos arriba del trolebús.3

Arriba y abajo del camión o del trolebús, a la entrada y a la salida o


dentro de los eventos de La Sole y de El Toncho, a todo lo largo de las
calles, de los emplazamientos territoriales delimitados por los barrios, la
violencia era un estado común para estos cientos de jóvenes. El mismo
Edmundo señala que en las tocadas de La Sole “siempre había madrazos”.
La proliferación de las pandillas obligaba a las alianzas o al conflicto inter-
barrial, pues es importante destacar que así como el avance del fenómeno
implicó grandes confrontaciones juveniles, también ocurrió el acerca-
miento como recurso para formar poderes de manera intuitiva. Las descrip-
ciones de la acción y desplazamiento de las pandillas por sus propios inte-
grantes a lo largo de 1980, dan cuenta de una efervescencia que encontraría
su momento culminante con la organización del movimiento de Bandas
Unidas del Sector Hidalgo (BUSH), de mediados de esa década. Esta pulsa-
ción creciente no era apreciada de la misma manera por los órganos del
Estado de Jalisco dado que, erróneamente, desde los análisis del gobierno
el problema de las pandillas era un asunto controlado hacia el año de 1980.

Al presentarle los saludos de Año Nuevo en su despacho de Casa Jalisco al Gober-


nador del Estado, Lic. Flavio Romero de Velasco, los dirigentes de la Federación
de Asociaciones de Padres de Familia le externaron su beneplácito por el poder
constatar los adelantos en materia de seguridad social en la entidad. El Lic. Samuel
Rivas, presidente de los organismos federados de paterfamilias en Jalisco, vertió
elogios sobre los tres años de gobierno de Romero de Velasco, pues consideró que
en este período se dio fin al pandillerismo.4

Este tipo de declaraciones o posturas un tanto desdeñosas respecto a


las pandillas, contrastan con la efervescencia de las notas policíacas difun-
didas en la misma época, en las que se sitúa al fenómeno como un asunto
fuera de control y respecto al cual poco se hacía en el plano de una labor
de intervención integral más allá de lo represivo. En ese mismo sentido

3 Entrevista con el solero Edmundo Fuentes Ramírez, 14 de mayo del 2016, en el Tianguis
Cultural.
4 El Informador (14 de enero de 1980) “Hay mayor paz ciudadanos, dicen los paterfamilias”.

94 jesús zamora
despectivo se daban los comentarios en las páginas de opinión de los dia-
rios locales, en los cuales se hablaba de las pandillas como un problema
que al inicio de los 80 ya había sido superado.

Todavía causa temor entre los habitantes de diversas colonias de la capital ja-
lisciense recordar que las pandillas que alcanzaron triste celebridad. Dejaron la
secuela por el sistemático empleo de la violencia. Podría decirse que nuestras
pandillas, en su mayoría, no representan peligros inminentes aunque obviamente
molestas y generadoras de problemas para el vecindario. La mayoría de las ve-
ces, estas pandillas suelen disgregarse ante alguna presión ligera de intervención
policíaca.5

Hay que tener en cuenta las oscilaciones donde se celebraba el control


de estos grupos juveniles por parte de las autoridades en un año como 1980,
y la discordancia de que dos años después se corría por toda la ciudad la
alarmante nota del desatamiento de la guerra contra las pandillas, justo
en 1982. Una de las razones fue el incremento de la presencia de jóvenes
pandilleros en las calles del este, además del aumento de los enfrenta-
mientos entre estos grandes grupos. Hubo un caso icónico de refriegas
libradas entre pandillas en la lucha por el territorio, que entre sus miem-
bros contaba con muchos soleros. Me refiero al caso de Los Pazuzus y Los
Zorrillos, instalados en la avenida Javier Mina entre el tramo que componía
las calles de la 44 y la 54 del Sector Libertad. Los territorios de ambas
pandillas eran separados por tan solo pocas cuadras.
El punto más alarmante para las autoridades fue la aparición de armas
de fuego hacia mediados de 1981. Por estas fechas hubo incluso personas
heridas ajenas a los grupos. Fue luego de la aparición de las armas y de la
sangre corriendo a lo largo de 1981, y entrado ya 1982, que empezó a dise-
ñarse el dispositivo policíaco para desarticular a las pandillas en la ciudad.
Surge lo que Roberto Esposito, como estrategia de Estado, identifica como
violencia a la violencia. Este fue un modelo de acción mediante el cual se
pretendió inmunizar a la sociedad ante la violencia partiendo del principio
jurídico expropiatorio de la violencia de Estado como la única forma legí-

5 El Informador (13 de julio de 1981) “Pandilla de vecindario”. En el texto se alerta sobre la


situación de Guadalajara, que aunque controlable para ese momento, podría alcanzar magnitudes
superiores. Presenta para ello el ejemplo de Estados Unidos, país en el cual el gobierno debió
organizar fuertes programas de intervención para enfrentar esa problemática.

otoño del 82, la guerra contra las pandillas 95


tima para ordenar la vida. El filósofo italiano Roberto Esposito (2009: 47)
nos dice:

En última instancia, el derecho consiste en esto: una violencia a la violencia por


el control de la violencia. Su carácter inmunitario respecto de la comunidad es
incluso demasiado evidente: si aún la exclusión de la violencia exterior al orden
legítimo se produce con medios violentos -el aparato de policía o hasta la pena
de muerte-, esto significa que el dispositivo jurídico funciona asumiendo aquella
sustancia de la que quiere proteger.

Esta violencia contra la violencia, fundada como recurso político au-


tocontenido (la violencia se sustenta en la legalidad y la legalidad en la
violencia) sería precisamente lo efectuado por el gobierno del Estado en
contra de estos grupos juveniles. Hablamos de dos años de incubación en
los que una situación que se festinaba como algo controlado, de pronto
irrumpe y desequilibra los juegos de control entre el Estado y un sector
marginal de la sociedad. La relación autoridad-juventud en el campo de
estos barrios refleja un cuadro de estrategias de intervención para regular
la vida social de miles de individuos que no estaban establecidas como una
forma política de atención juvenil. De ahí los interlapsos que iban de una
calma celebrable a la notificación pública a través de los medios de que las
cosas estaban fuera de control. Esto era algo que se presentaba de manera
periódica.
Foto 2. Toncho Pilatos en concierto a inicios de los 80.

Fuente: Imagen sin autor ubicable. Disponible en los archivos de Facebook de Toncho Pilatos
Tercera Vez, Karlos Rubén Aldave Pándura y Antonio Rodríguez Esqueda.

96 jesús zamora
Otoño de 1982

“Contrista percibir en las páginas de la prensa diaria,


rostros de muchachos casi adolescentes que forman pandillas
que cometen asaltos, que van de rumbo a los muros que circundan
celdas de reclusión como escoria inservible y perjudicial”.
“Charla femenil”, María Teresa, “Tú puedes”
El Informador, 22 de febrero de 1976.

Bajo el título “Campaña Estatal para Frenar el Pandillerismo”, el miér-


coles 6 de octubre de 1982 dio inicio el operativo antipandillas más grande
conocido hasta ese momento en la ciudad de Guadalajara.6 La Procuraduría
General del Estado de Jalisco instrumentó a las policías judicial y muni-
cipal para que ejecutaran una serie de operaciones de intervención directa
para diseminar a los grupos juveniles que en ese entonces eran más que
prominentes en la ciudad.

El día 6 de octubre pasado se inició una campaña contra el pandillerismo; una


intensa batida contra las pandillas que asolaban las colonias Polanco, Polanquito,
Echeverría, Fresno y Morelos, al sur de la ciudad; Santa Cecilia, Oblatos, Talpi-
ta, La Federacha. San Andrés, Atlas, San Marcos, Belisario, Independencia, Río
Verde y otras al oriente; así como Constitución, Santa Margarita y varias más en
Zapopan, Tlaquepaque, norte y poniente en la zona metropolitana de Guadalajara.
Y sobre los resultados las cifras obtenidas hablan por sí solas: hasta el miércoles
pasado, es decir, a menos de un mes de iniciada la campaña, se había detenido a
1,643 pandilleros de los cuales el 80% fueron consignados porque resultaron ser
autores de delitos sancionados por el Código Penal del Estado.7

Ángel Fuentes Ambriz, autor del artículo fue invitado a una de las
caravanas, y desde esa experiencia ofrece un valioso testimonio periodístico
sobre la estructura operativa de la procuraduría en alianza con el sistema
policíaco, así como con el Ayuntamiento de la ciudad.

El 35% de los detenidos son menores de edad y hay una mujer por cada 25 pandi-
lleros arrestados. La edad de los infractores oscila entre los 16 y 23 años. El jefe de
la Policía Judicial del Estado señaló que “se formó un grupo especializado integra-
do por agentes del Ministerio Público, agentes de la policía judicial, trabajadoras

6 El Informador (7 de octubre de 1982) “Campaña Estatal para Frenar las Pandillas”.


7 Fuentes, Á. (5 de noviembre de 1982) “La campaña contra el pandillerismo”. El Informador.

otoño del 82, la guerra contra las pandillas 97


sociales e inspectores de reglamentos de los municipios de la zona metropolitana
-Guadalajara, Tlaquepaque y Zapopan-, y en un convoy de vehículos policíacos
acuden a desintegrar las pandillas en base a reportes y denuncias recibidas a diario
en del Departamento de Trabajo Social de la Procuraduría.8

Una de las razones del sistema de justicia para justificar el ataque de la


ley contra las pandillas en los barrios fue la toma de la secundaria número
8 por jóvenes considerados como malvivientes por la policía. Hablamos
de una secundaria ubicada en la calle 60 a su cruce con la de Gómez de
Mendiola del sector Libertad, justo al lado de la entonces recién desman-
telada Penitenciaría de Oblatos. El argumento de la policía decía que el
plantel había sido invadido por pandilleros, mismo que contaba con más de
2 000 estudiantes. La causa principal de que la secundaria quedara expuesta
al entorno fue que al cambiar de sede la cárcel estatal de Oblatos e irse a
Puente Grande, desapareció el cuerpo de vigilancia que antes la protegió.
Los medios hablan sobre esa desprotección:

Cuando todavía funcionaba la Penal de Oblatos, en algo se contenían los pandi-


lleros ante la presencia, todo el día, de rondas de policías asignados a custodiar en
exterior del reclusorio; pero ahora es rarísimo ver patrullar por ahí a los gendarmes
municipales. El centro escolar de referencia cuenta con 2 000 alumnos por cada
uno de los turnos matutino y vespertino, aparte de que ya se tiene seguro el ingreso
de 500 más.9

La descripción del escenario anterior da cuenta de la crisis que se vivía


en ciertos puntos de los sectores Reforma y Libertad. Fue en estas dos
zonas que la cacería quedó abierta para que las caravanas policíacas inter-
vinieran en las esquinas de los barrios, en los casinos donde se efectuaban
tardeadas, en los parques, los billares, las ostionerías y pequeños bares.
Todo cruce en que se concentraran muchachos bajo cualquier motivo, se
convirtió en un frente de ataque para la policía, que los detenía o los conmi-
naba a diseminarse y no volver a formar pandillas.

8 La estructura de intervención que conformó estas caravanas policiacas se componía de la


siguiente manera: seis automóviles, una motocicleta y una camioneta de “remisiones”, al frente
de la cual iban el comandante Daniel Rodríguez y el agente del Ministerio Público, Mario Alberto
Arvizu Gutiérrez (El Informador, 8 de noviembre de 1982).
9 El Informador (2 de octubre de 1982) “En forma impune actúan pandillas en el Sector Libertad”.

98 jesús zamora
Por ejemplo, en el casino Dos Patios cuando tocaba La Sole o El Toncho, no bien
había terminado el concierto y llegaba la perrera. Esta era una especie de camio-
neta grande cuadrada y se ponía justo afuera del evento. Al terminar tenías que ser
ágil para salir por una de las dos puertas del casino, pero los polis se ponían por
todos lados, y así empezaban a cargar con todos los que iban saliendo. Sin motivo,
sin que hicieras nada, sólo era una cacería, encerrarnos para sacarnos dinero o para
que no nos juntáramos más.10

Rápidamente los diarios de la ciudad empezaron a comunicar sobre


las decenas de pandillas que eran desarticuladas por la policía. Una de las
primeras fue la de Los Cuadros de la zona de la 56 y Obsidiana, pasando
la Calzada del Obrero. En el fraccionamiento de la Paz fueron dispersadas
las pandillas de La Piedra y La Gabacha, Los Pelones, Las Doors (una sui
géneris pandilla formada por cerca de quince mujeres que se reunían en el
número 729 de la calle Venustiano Carranza), los Chicos Locos, la pandilla
de El 20, la Banda del Río Blanco, La Banda de los Guerreros Locos de la
colonia Benito Juárez, Los Guadalupanos de la Colonia Guadalupana; en
Polanco, La Banda de los 20, La Banda 28, Las Chivas, Smiller, y Galanes,
entre muchas otras más.
Respecto a Las Doors, y en general a las mujeres soleras o tonchas, lo
común era que se adscribieran al nombre de la pandilla a la que pertene-
cían; de ahí que era común escuchar de jovencitas como Rosa y Sara que
se les decía “las del 5to Poder”. O en su caso a las que se reunían con la
pandilla de Los Vagos se les conocía como “las de vagos”. Pocas pandillas
de mujeres como “Las Doors” y menos aún aquellas en las que se pudiera

10 Antonio Rodríguez Esqueda, citado. Por otro lado, un exsolero que prefirió mantenerse en el
anonimato me contó el siguiente pasaje cuando eran detenidos por los convoy policíacos: “Nos
subían a la perrera, nos sentaban y de ahí a la primera parada. Una celda semivacía en las instala-
ciones de la policía municipal en la Calzada Independencia Norte. Luego nos formaban en varias
filas en el patio, junto a las patrullas estacionadas. Desde ahí veíamos como iban llegando otras
camionetas con más detenidos, muchos de ellos compas que también estaban en el toquín de La
Sole. Un policía se paraba al frente y nombraba lista. Gritan tú apellido, respondes con tu nombre,
de ahí al Cerro del 4. Nos trasladaban en la misma camioneta. Te digo que le decíamos La Bimbo
o La Perrera –era una Chevrolet Vanette 84 de seis cilindros–. Allá nos metían a una celda que
era como para 10, pero éramos más de 20. A la mañana siguiente, después de mal dormir oyendo
las quejas, y las chingas a otros presos, apenas despertábamos y a barrer. Nos daban de desayuno
un plato como con veinte lentejas con un caldo frío y baboso. Se hacían las doce y ya alguien
pagaba la multa. Deslumbrados y de nuevo a las calles, con el trip encima de ser vigilados, perse-
guidos (Entrevista anónima, 25 de septiembre 2015, aplicada en la Colonia Santa María del Sector
Libertad)

otoño del 82, la guerra contra las pandillas 99


identificar una filiación por Toncho Pilatos o por La Solemnidad. El caso
de Las Gitanas es tal vez, hasta ahora, el único conocido donde un grupo
de jóvenes mujeres, eran seguidoras de La Solemnidad hacia fines de los
años setenta.11 Teniendo en cuenta la suerte de Las Doors, queda claro que
la acción del gobierno del estado de Jalisco en contra de las pandillas, no
contempló el género.

La procuraduría de justicia ha iniciado por todos los rumbos de la ciudad una


campaña frontal en contra de las pandillas de vagos y drogadictos que habían
vuelto su coto de caza las colonias de la periferia y otras en zonas céntricas de la
ciudad. Para cumplimentar el buen resultado de esa campaña, el Ayuntamiento ha
comisionado a inspectores de la sección de Reglamentos para clausurar todos los
centros de vicio y de reunión de los delincuentes (…) hay que hacer notar que la
gran mayoría de los detenidos confesaron ser miembros de pandillas o “bandas”
y adictos a las drogas y en consecuencia a las actitudes antisociales a las que son
llevados por sus vicios.12

En esa lógica, los casinos fueron considerados centros de vicio dado


que en torno a ellos se desarrollaban una serie de prácticas que los vecinos
denunciaban como molestas y peligrosas. Riñas, venta de drogas, jóvenes
alcoholizados deambulando por la zona hasta tarde, asaltos, vidrios rotos,
grafiti y demás eran parte del escenario ambulante en que cada fin de
semana derivaban las tardeadas. Es por ello que la campaña de octubre del
82 contra estos grupos juveniles abrió las puertas para que estos centros de
reunión fueran cerrados de manera definitiva. La campaña marcó el inicio

11 Las Gitanas era una pandilla de mujeres que seguía a La Solemnidad. Eran muy celosas del
espacio en los eventos en que se presentaba el grupo. Una testimoniante que reservó su nombre
recuerda: “Llegábamos a la tocada y a la entrada se ponían Las Gitanas y en general nos atacaban
a las mujeres, no les gustaba que los muchachos que iban con ellas bailaran con nosotras, y si
así ocurría, eran unos golpes seguros (Entrevista con testimoniante acompañada de Francisco
Guzmán, 28 de noviembre del 2014).
12 El Informador (8 de noviembre de 1982). A las detenciones de los integrantes de esas pandillas
se deben sumar otras más, entre ellas: “Será una campaña permanente y debo aclarar que se está
atacando a las pandillas de todos los rumbos de la ciudad sin distinguir clases sociales, enfatizó
González Padilla. En lo que va de la campaña –continuó– se han desintegrado y detenido a miem-
bros de un sinnúmero de pandillas, entre las cuales destacan las llamadas Doors, formada por trece
mujeres que se reunían frente al 729 de Venustiano Carranza; Los Vicky Bing, Los Tonchos, El
Triángulo, Los Pelamuertos, El Escalón, Los Mártires, Los Vikingos, Los Tenis, La Rupia, Banda
Disco, Banda del Nopal, Banda 13 y Rol, La Colmena, Los Balcones, Los Piedras, Los Chicos
Malos, Banda Ferrocarril, Banda de San Andrés, y Los Peyoyos, entre otros muchos grupos de
pandilleros”.

100 jesús zamora


del fin de los casinos como el Dos Patios, El Venecia, El Modelo, el Club
Deportivo Talpita o El Volcán. Como ya dijimos, todos ellos situados en
Talpita y Santa María.
Foto 3. Decenas de jóvenes reunidos a las afueras del Club Deportivo Talpita,
sede para las presentaciones de Toncho Pilatos y La Solemnidad.

La imagen debe ser de finales de los setenta. Pertenece al archivo de Francisco Guzmán.

Una breve conclusión

En lo subsecuente, y luego de sendas clausuras, veremos estos espacios


funcionando de manera esporádica sin el auge que los caracterizó hasta
su extinción a mediados de los ochenta. El caso del Club Deportivo es el
ejemplo más claro del golpe que la procuraduría del estado dio al auto-
desarrollado modelo de reunión creado por los jóvenes del este. El lugar
también fue cerrado en el mes de octubre del mismo 1982, en el marco de
la mencionada guerra contra las pandillas. Tony cuenta que en el Club se
habían presentado hechos de sangre que habían derivado incluso en algunas
muertes a lo largo de los años. En el rastreo hemerográfico que efectué para
esta investigación, no me fue posible encontrar alguna nota que ratificara
esa afirmación, aunque sí recuerdo los rastros de sangre alrededor de esas
calles luego de alguna que otra tardeada que se salía de control, luego de lo

otoño del 82, la guerra contra las pandillas 101


cual era común ver correr a decenas de muchachos de un lado para otro con
el ulular de las sirenas de las patrullas como música de fondo.
Foto 5. Anuncio para difundir la campaña
contra las pandillas en la ciudad de Guadalajara.

Fuente: El Informador, 21 de noviembre de 1982.

En una perspectiva geográfica de cierre que da cuenta sobre el ocaso


de esos tiempos podemos decir que la zona de influencia de La Sole cubrió
prácticamente todo el este de la ciudad de polo a polo, mientras que Toncho
Pilatos tuvo enclaves muy precisos ubicados en Santa María, Talpita,
Oblatos y la franja de Analco. Todas estas colonias cubrían los sectores
Reforma y Libertad teniendo como límite natural la Calzada Indepen-
dencia. Ya sin los casinos como centros de reunión, con las calles tomadas
por los patrullajes de las caravanas de las policías municipal y judicial, y
con los liderazgos de las pandillas sometidas fue cuestión de poco tiempo
para que las comunidades de Los Soleros y Los Tonchos empezaran a difu-
minarse. Tal vez no desaparecieron del todo, peor comenzaron a reinte-
grarse como experiencia y fundamento de otros momentos en la historia
de las juventudes en Guadalajara, entre ellas la de las Bandas Unidas del
Sector Hidalgo.

102 jesús zamora


Si las audiencias contemporáneas quedan supuestas en un velo de
olvido, mucho más ocurre así con los seguidores de otra época como lo
es el caso de los tonchos y de los soleros, mismos que fueron encarnados
por cientos, quizá miles de jóvenes pertenecientes, como ya lo vimos a
lo largo del texto, a las muchas pandillas que por entonces existían en la
ciudad. Es pues nuestra historia del rock tapatío, la oportunidad de rasgar
una historia que se supone es conocida y fácil de abordar para profundizar
en otros planos, en esos entramajes menos conocidos que tienen que ver
con la organización socio económica de la ciudad, en la fragmentación de
los compartimentos geográfico culturales en que se asentaban los territo-
rios de dominio de aquellos muchachos que con sólo seguir a una banda
de rock, dejaron la evidencia de un submundo funcional operando contra
todo pronóstico de proscripción por parte del orden adulto, del orden insti-
tucional.
Como antes mencioné, una historia focalizada en las bandas, en sus
haceres; una fórmula que no se detiene en las audiencias sin importar la
masividad cultural que éstas contienen en sus propias prácticas y formas
de ser. Es por ello que olvidar al toncho y al solero es olvidar en buena
medida un marco importante de la vida social de las juventudes de la
ciudad durante las décadas pasadas. De ahí la importancia de algunos de los
pasajes desarrollados a lo largo del presente texto, sobre todo los alusivos
a nuestro intento por explicar campos de análisis como al espacio y las
ramificaciones socioeconómicas que dan pauta al desarrollo de fenómenos
como el de la organización de las pandillas en el marco de una cultura de
resistencia. También resulta relevante haber reflexionado sobre la serie de
dispositivos, tanto jurídicos como represivos, creados desde el gobierno
para delimitar la reproducción de este tipo de expresiones. En tal sentido,
el presente texto cumple la intención de ser un referente secuencial, o
como bien lo ha señalado Rogelio Marcial, una “precuela testimonial” (en
términos discursivos), una especie de “antecedentes sociohistóricos” que
en cierta medida, nos permiten conectar un curso de eventos que van del
pasado al presente, generando un mayor espectro de observación al tema
de las juventudes en nuestra ciudad, que por diversas razones, vivieron
sumergidas en múltiples escenarios de violencia.

otoño del 82, la guerra contra las pandillas 103


Capítulo 6.
Jóvenes y violencias en la calle.
El caso de los grupos de esquina
en la Zona Metropolitana de Guadalajara

Miguel Vizcarra Dávila1

Introducción

Los barrios y las pandillas, también llamados “grupos de esquina”,2 son


agrupaciones juveniles que corresponden a una expresión identitaria cuya
presencia solo es en las zonas marginadas, sin que ello signifique que todos
los jóvenes que las habitan forman parte de las mismas. Esta es una realidad
a la que no escapa ninguno de los municipios del Área Metropolitana de
Guadalajara y que ha puesto en jaque tanto a las autoridades como a los
vecinos en distintos momentos. Se trata de un fenómeno social derivado de
problemas estructurales, que va de lo local a lo global y afecta de distinta
manera a cada uno de quienes viven en ellas. Son grupos territoriales y
autonombrados, así como universos simbólicos que otorgan un sentido a
las acciones de quienes los conforman, que son apropiados atendiendo a
factores temporales y espaciales en los que un sinfín de violencias parece
ser la única constante. En este trabajo hago énfasis en las expresiones de
las violencias simbólicas y físicas de las que estos jóvenes son personajes
principales.3

1 MARVIZ, Alternativas de Desarrollo.


2 En ocasiones, junto con las crews (grupos de tagers) a los que no haré referencia por carecer del
sentido de territorialidad de las pandillas y los barrios, por no presentar prácticas asociadas a la
violencia física y porque no se limitan a contextos de marginación o pobreza.
3 Para una mayor referencia a las violencias estructurales, entre las que se destacan la falta de
oportunidades laborales, escolares y la extorsión, en el contexto específico en que se realizó el
trabajo de investigación que sustenta este trabajo. Véase: Marcial, R. y Vizcarra, M. (2014, 2015
y 2017).

105
Actualmente, y de manera interrelacionada con el incremento gene-
ralizado de los índices de violencia y delincuencia en el país, se suma un
nuevo participante a la pugna que libran “grupos de esquina” y corpora-
ciones policíacas por el control de las calles: “la plaza”.4 Debido a lo ante-
rior, comienza una restructuración de prácticas, dinámicas y discursos de
las múltiples violencias que se entretejen y son parte de este fenómeno. Lo
anterior sucede a la par de la diversificación de estrategias institucionales
para contener los conflictos entre los grupos juveniles. Mientras tanto, el
componente cultural de estas grupalidades experimenta un cambio o una
diversificación que denomino “cambio generacional”.
Uno de los cambios de mayor trascendencia en lo que a violencia se
refiere es la disminución de la magnitud tanto cualitativa como cuantita-
tiva de las riñas colectivas entre barrios y pandillas. Esto repercute en una
disminución en el número de muertes que se producían como resultado de
las mismas. Esto no significa que exista una disminución en los homicidios
originados por dicha rivalidad, como han sostenido en ocasiones las autori-
dades y los medios. Lejos de experimentarse un descenso, considero que se
acrecienta y complejiza. De igual manera se amplifica el grado de interio-
rización de las múltiples violencias que comienzan a ser consideradas por
todos los que habitan dichas colonias como parte de su vida cotidiana. Esto
aumenta el riesgo y la posibilidad de que algunos jóvenes o grupos pasen
a formar parte del crimen organizado, más que por aspectos relacionados
con sus adscripciones identitarias por el grado de impunidad con el que se
violan reglamentos y leyes en estos contextos.

Puntos de partida

Este escrito se realizó con información obtenida como resultado de tres


proyectos de investigación e intervención efectuados entre 2014 y 20165
con jóvenes miembros de pandillas o en riesgo de sumarse a estas agrupa-
ciones en colonias que registran altos índices de marginación, delincuencia
4 Nombre con el que se denomina coloquialmente a las células del crimen organizado que se
erigen como hegemónicas en determinados territorios.
5 Todos dirigidos por Rogelio Marcial, a quien agradezco que me invitara a colaborar como
Coordinador General en los tres proyectos, de la mano de excelentes compañeros, sin cuya cola-
boración no habrían sido posibles.

106 miguel vizcarra dávila


y presencia de estos grupos en la Zona Metropolitana de Guadalajara
(ZMG).6 Trabajamos en tres de los cuatro municipios que conforman dicha
delimitación, específicamente en 19 colonias que fueron determinadas por
6 A pesar de estas similitudes, existen entre ellas enormes diferencias. Algunas de estas son de gran
importancia en la conformación de los grupos de esquina y la apropiación de referentes culturales.
A continuación me referiré brevemente a ellas. La primera es el índice de migración de sus habi-
tantes a los EUA y el establecimiento de redes transnacionales, por lo que sobresalen Lomas del
Paraíso, Heliodoro Hernández Loza, Mesa de los Ocotes, Tateposco y Santa Cecilia. La segunda
se deriva de la presencia de población indígena, originaria o migrante. Santa Ana Tepatitán, es una
de las colonias de origen indígena, mientras que Lomas de la Primavera, es una de las que alberga
más indígenas provenientes de otras entidades. Por su parte, San Juan de Ocotán concentra ambos
grupos aunque en distintas zonas. Aquí, a pesar de la alta rivalidad entre los grupos de esquina
conformados por descendientes directos de los habitantes originarios, existe un mayor “pique” de
éstos frente a los inmigrantes del sur del país. Lo mismo sucede en Lomas de la Primavera entre
los barrios y pandillas de mestizos frente a la de los indígenas. El tercero se deriva del proceso de
urbanización y tipo de vivienda predominante en la colonia debido a su correspondencia con el
grado de cohesión social de sus habitantes, su permanencia y el tipo característico de sus pobla-
dores. Me refiero a los asentamientos edificados por medio de la autoconstrucción (existen dife-
rencias entre los fundados en terrenos irregulares y los que no pasan por el proceso de regulariza-
ción). En los primeros, por lo menos durante su inicio, viven comúnmente los propietarios de los
inmuebles. Además, la permanencia de los habitantes es comúnmente mayor en comparación con
quienes rentan. Asimismo, se trata mayoritariamente de una población que no tiene acceso a los
sistemas crediticios de financiamiento para la obtención de una vivienda, lo que se relaciona con
el tipo de actividad económica en que participan. No omito mencionar que comúnmente el proceso
de regularización de estos predios y/o la lucha por acceder a los servicios públicos se relaciona con
la participación vecinal y fomenta los lazos ente ellos. Lo anterior contrasta con lo que acontece en
los fraccionamientos de interés social, en donde existe una mayor renta de viviendas y movilidad
de sus habitantes, mismos que gozan de prestaciones sociales como el INFONAVIT. Por otra parte,
tanto las dimensiones de las viviendas como los materiales de construcción facilitan, en el primer
caso, la formación de hogares de familias compuestas y extensas. Este es otro fenómeno relacio-
nado con la permanencia de sus habitantes. Las colonias enunciadas anteriormente son ejemplos
de aquellas que se levantan por medio de la autoconstrucción. Entre ellas se puede diferenciar a las
que se poblaron en sus inicios con una alta presencia de personas que migraron de zonas rurales
(Mesa de los Ocotes, Oblatos, El Zalate), de aquellas que ya habitaban zonas urbanas (Lomas de
la Primavera, Los Puestos). Mientras que Miravalle, Guadalajara Oriente, Río Verde Oblatos o
la Unidad Habitacional Benito Juárez, corresponden al otro grupo. Además de las características
mencionadas es importante precisar que éstas tienen un menor índice de migración a los EUA y
menos influencia del “cholismo”. Por otra parte, como resultado de la nula o deficiente planeación,
procesos legales, intereses económicos de las inmobiliarias y hasta del relieve, en ambos casos
existe una marcada carencia de espacios públicos recreativos, culturales y deportivos.
Cabe mencionar también, por su importancia para el tema de este trabajo, que el trazo urbano en
ambos casos parece diseñado con el objetivo de dificultar la vigilancia policíaca. En el primero,
por la carencia de vialidades o su mal estado, así como por las características del relieve. En el
segundo, por la existencia de pequeñas áreas comunes rodeadas de edificios, así como angostos
pasillos y callejones entre viviendas horizontales que obstaculizan el patrullaje e imposibilitan el
factor sorpresa.

jóvenes y violencias en la calle. el caso de los grupos de esquina 107


las autoridades mediante el cruce de los indicadores antes mencionados. La
acción se centró en Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque.7 En el primero,
titulamos el proyecto Porque así soy yo. Identidad, violencias y alterna-
tivas sociales entre jóvenes pertenecientes a “barrios” o “pandillas” en
colonias conflictivas de Zapopan.8 El segundo, Puro loko de Guanatos.
Masculinidades, violencias y cambio generacional en grupos de esquina
de Guadalajara.9 El tercero, Líricas de Tlaquepaque.10 Aunque de alcances
distintos,11 desde una perspectiva general los tres proyectos tuvieron por
objetivo diseñar e implementar estrategias que permitieran incidir en la
disminución de las violencias que sufren y ejercen estos jóvenes, así como
de riesgos asociados a algunas prácticas. También se propusieron brindar
a las autoridades tanto el material como la capacitación requerida para
replicarlos por su cuenta. Los productos de dichos trabajos (publicaciones,
videos, música y fotografías) pueden descargarse y/o consultarse de
manera gratuita en el sitio web www.marviz.org, También hay materiales
disponibles en el canal de Youtube “Marviz, alternativas de desarrollo”; así
como en Soundcloud, donde se pueden encontrar como Marviz. Debido
a lo anterior, así como a la extensión a la que debo ajustar este texto, me
7 Al momento de realizar el trabajo de campo todas las colonias de los municipios de Zapopan y
Tlaquepaque sufrían en mayor o menor medida la carencia de servicios públicos, así como frac-
cionamientos edificados mediante el proceso de autoconstrucción. En muchos casos se evidenció
carencia de transporte público y áreas a las que no ingresan los taxis de noche. En el caso de
Guadalajara, el municipio goza de todos los servicios públicos, a pesar de ciertas deficiencias,
8 Realizado en 2014 en las colonias Lomas de la Primavera, San Juan de Ocotán, Santa Ana
Tepatitlán y Mesa de los Ocotes. Se contó con el apoyo de El Colegio de Jalisco y el H. Ayto. de
Zapopan, vía CONFIN S.C.
9 Realizado con el apoyo institucional de la Universidad de Guadalajara, El Colegio de Jalisco,
el H. Ayto. de Guadalajara y el Consejo Consultivo de Seguridad Ciudadana de Guadalajara, por
medio de MARVIZ Alternativas de Desarrollo. Efectuado durante el 2014 y 2017 en 4 polígonos
compuestos por 19 colonias: 1) El Sauz: Miravalle, Unidad Habitacional Benito Juárez, Unidad
Habitacional José Clemente Orozco, Villa Hermosa, El Manantial y la Cinco de Mayo. 2) Oblatos:
Oblatos, Santa Cecilia, Guadalajara Oriente, Río Verde Oblatos, Circunvalación Oblatos y Santa
Rosa. 3) Lomas del Paraíso: en sus cinco secciones. 4) El Zalate: Lomas de Oblatos, Aarón
Joaquín, La Campesina, Villas de Guadalupe, Heliodoro Hernández Loza y El Zalate.
10 Realizado durante 2016 en el polígono Tateposco, conformado por las colonias Tateposco, Los
Puestos y Francisco Silva Romero. Contó con el apoyo institucional de El Colegio de Jalisco, H.
Ayto. de Tlaquepaque, vía Demoskopica S.C. y MARVIZ Alternativas de Desarrollo
11 La principal diferencia es que Líricas de Tlaquepaque fue un proyecto solo de intervención.
El trabajo de investigación realizado tuvo como finalidad la elaborar un diagnóstico general para
su diseño final e implementación. A pesar de lo anterior, los jóvenes participantes en el mismo
han sido con quienes logramos un mayor acercamiento en términos cualitativos y cuantitativos.

108 miguel vizcarra dávila


remito a presentar algunas de las conjeturas que me permiten el análisis
de dicha información y omito citar las diversas voces que nos permitieron
adentrarnos en estas realidades.
En lo que respecta a la investigación, se realizó del tipo documental
y de campo, se emplearon metodologías cualitativas y cuantitativas. En
relación a la primera, además de la revisión bibliográfica, se hizo heme-
rográfica y analizó material audiovisual.12 En lo que respecta al trabajo de
campo se emplearon técnicas cualitativas y cuantitativas. Con respecto a
la segunda, se trabajó principalmente con quienes forman parte de dichos
grupos, aunque se tomó en cuenta a la población general y a las autoridades.
Los principales resultados de la investigación realizada tanto en Zapopan
como Guadalajara fueron publicados bajos los títulos de Porque así soy yo.
Identidad, violencias y alternativas sociales entre jóvenes pertenecientes a
“barrios” o “pandillas” en colonias conflictivas de Zapopan (Marcial, R.
y Vizcarra, M., 2014) y Puro loko de Guanatos. Masculinidades, violencias
y cambio generacional en grupos de esquina de Guadalajara (Marcial, R.
y Vizcarra, M., 2017). En total se efectuaron 179 entrevistas semiestructu-
radas a jóvenes que se autodefinieron como pandilleros o expandilleros.13
Además, en los casos de Guadalajara y Zapopan se llevaron a cabo 19
grupos focales y/o grupos de discusión en los que participaron 158 inte-
grantes de distintos grupos de esquina. En estas dos delimitaciones se
encuestó a 511 jóvenes que se autodefinieron como pandilleros o expan-
dilleros.
Tabla 1. Actividades del Trabajo de Campo
Grupos focales /
Entrevista semiestructurada Encuesta
discusión

Informantes Pandilleros y
Pandilleros y Pandilleros y Nunca
vecinales e Eventos expandilleros Total
expandilleros expandilleros pandilleros
institucionales asistentes

Zapopan 75 89 9 102 497 321 176


Guadalajara 57 65 10 56 298 190 108
Tlaquepaque 10 25 NA NA NA NA NA
Total 142 179 19 158 795 511 284

Fuente: Elaboración propia.

12 En el segundo proyecto se realizó un profundo análisis de videos clips musicales de “rap


malandro” con cantantes oriundos de las colonias en que trabajamos.
13 Además de 139 entrevistas semiestructuradas a informantes vecinales e institucionales.

jóvenes y violencias en la calle. el caso de los grupos de esquina 109


En el caso de Zapopan se estableció contacto con integrantes de 41
barrios o pandillas; en Guadalajara, con 31 grupos de esquina; y en Tlaque-
paque fueron 7 los contactados. Algunas de las agrupaciones con las que
trabajamos directamente fueron, en el primer caso: Tonchos 21 (TNS21),
Primos 18 (P18), Lokotes 18 (LKS18), Gaspers, Familia Rapera Latina 52
(FRL52), Morros Locos Sureños (MLS21), Lacras 48, Barrio Solo Lokotes
(BLS), Solo Kabrones (SK), Barrio Los Destroyers (BLD32), Batos Locos
Esquineros (BLE), Pocos Pero Locos (PPL), Otra Familia Sureña (OFS),
Topos 13, Iniciando Fuerzas Callejeras, Mexicanos Kriminales (MK) y
Barrio Loco Sillonero (BLS). En la capital del Estado, trabajamos, entre
otros con: Los Jaguey, Callejón 21, Florencia 13, Locos Odiados por la
Sociedad (LOPS), Malvivientes (MLTS), Devil kings, La Cuauhtémoc,
Otra Dimensión del Grafiti (ODG), Los Vagos, Infernus 21 (IS21), Trabajo
Pura Chingada (TPCH), West Side (WS), Pobreros 13, Tropa Loka, The
Wonders (TW), Vatos Locos (VT) y el Barrio Callejón Oscuro. Por último,
en Tlaquepaque tuvimos el honor de contactar jóvenes pertenecientes a:
Oriones 13, Las Canchas 90 (LC90), Barrio EPK Lokos, La 51 y la BCL,
por mencionar algunos.14
Las edades de quienes integran estos grupos oscilaban entre los 12
y los 43 años, aunque mayoritariamente su ubican en el rango de los 15
a los 25 años. En Zapopan, no fue significativo el número de miembros
mayores a los 30 años. En Tlaquepaque solo uno sobrepasaba los 40 años.
En Guadalajara, especialmente en los polígonos Oblatos y El Zalate, el
rango de edades se eleva exponencialmente. Aquí había miembros que
rondaban los 45 años en algunos grupos. Relacionado con lo anterior, en
estas delimitaciones fue donde encontramos los “barrios” y las “pandillas”
más añejas, algunas con casi tres décadas de existencia. Estos casos podrían
considerarse excepcionales ya que el promedio rondaba los diez años de
existencia15. Lo anterior se encuentra estrechamente ligado a la antigüedad
de las zonas habitacionales y a la influencia del “cholismo” fronterizo
derivado de los procesos migratorios de sus habitantes. En Guadalajara
14 Para una mejor comprensión de los nombres de estos grupos, véanse las notas al pie de las
páginas 15, 16, 17 y 18 de este texto.
15 Lo que debe estar relacionado, entre otros factores, con la edad de sus integrantes y que las
causas por las que dicen “dejarían de juntarse” o desertarían de la pandilla o el barrio se derivan
de casarse o “juntarse” y tener hijos.

110 miguel vizcarra dávila


y Zapopan encontramos grupos con una subdivisión interna por motivos
de edad: los más chicos se reunían en un punto distinto al de los mayores,
aunque dentro del mismo “territorio”, y se les nombra anteponiéndoles el
adjetivo “mini”. Ejemplos de lo anterior son los “Mini Jaguey” (Lomas
del Paraíso) y los Mini Destroyers (San Juan de Ocotán). No obstante, en
varios casos en que los rangos de edad son amplios, existe una delgada y
difusa línea que los separa por este motivo aún conviviendo en la misma
“esquina”. En su mayoría se trata de grupos integrados por hombres. En
pocos casos las mujeres eran concebidas como parte del grupo, aunque se
reunieran con ellos en la misma “esquina”. Fue notorio que la participa-
ción y el reconocimiento de las mujeres se eleva entre los más jóvenes.
Lo anterior sucede como resultado del machismo que caracteriza a estos
grupos. También se debe a que ellas no siempre intervienen en las riñas o
se someten a un rito de iniciación que denominan “brincar” (más adelante
me referiré a esto). A pesar de no haber logrado contactarlas, en Santa
Ana Tepetitlán nos informaron de un grupo de esquina integrado solo por
mujeres que se autodenomina Zorras 13. El número de integrantes de estos
grupos varía. Algunas apenas sobrepasan la decena mientras que otras
superan el centenar Aunque no diariamente se reúnen todos, ellos mismos
coinciden en que la cantidad aumenta por las noches y durante el fin de
semana.

Batalla1. Las transformaciones culturales

Con los términos “barrio” y “pandilla”, me refiero a grupos juveniles auto-


nombrados por sus integrantes, comúnmente vecinos, que tienen una base
territorial y se localizan en asentamientos con altos índices de marginación
y delincuencia. A cada uno de estos grupos corresponde una delimitación
geográfica especifica dentro de la colonia y la consideran su “territorio”.
El “barrio” y la “pandilla”, se vive en la calle y se reúne en la “esquina”.
En este punto es donde se organizan, atacan y atrincheran en la defensa de
su dominio. El barrio y la pandilla se conciben como una segunda familia,
de manera que la “esquina” es el hogar. No es tan solo refugio, escape o
centro de operaciones. Es uno de los más importantes nodos de un sistema
de ideas, signos y símbolos que han permitido la reproducción y la trans-

jóvenes y violencias en la calle. el caso de los grupos de esquina 111


formación de dichas adscripciones culturales durante varias décadas en
distintas ciudades de México y EUA. Una vez que comienza a extenderse
globalmente, los elementos culturales del “cholismo” están siendo apro-
piados en países de Sudamérica, Europa y Asia.16 En este proceso parti-
cipan dos raperos tapatíos oriundos de colonias en las que trabajamos
al oriente de la ciudad. Me refiero a Mr. Yosie Locote (Santa Cecilia) y
Panchas Psyco (Heliodoro Hernández Loza). Ambos artistas han represen-
tado, desde Guanatos, el “lado sur” fuera de nuestras fronteras.17
Utilizo los términos “barrio” y “pandilla”, respetando la manera en
que estos mismos sujetos se refieren a su grupo de pertenencia. En pocas
ocasiones, la totalidad de miembros de una misma “tropa” usó solo uno de
ellos para referirse al que pertenecen. Comúnmente se manejaban ambos:
“barrio”, para hacer referencia y destacar tanto la hermandad como el
“carnalismo” imperante entre sus miembros; “pandilla”, comúnmente al
hablar del desmadre, la “loquera”18 y las peleas. Al “barrio” puede defi-
nírsele en términos de una grupalidad, pero también como la delimitación
geográfica en que éste mismo ejerce el poder. Es importante señalar que el
uso de “barrio” fue más frecuente entre los grupos con mayor influencia
del “cholismo”. Es decir, la tradición de las pandillas chicanas. De ahí se
desprenden los grupos antagónicos “sureños” y “norteños”, adscripciones
que se evidencian, por ejemplo, empleándolas en el nombre del grupo.
En relación a lo anterior, los primeros utilizan el número “13” y el color
“azul”. Los segundos, el “14” y el “rojo”; motivo por el que despectiva-

16 Recientemente en varios países asiáticos como Tailandia, Vietnam y Japón, han aparecido
grupos de jóvenes que imitan los rasgos culturales de las pandillas chicanas y mexicanas. Al
respecto, Mr. Yosie Locote mencionó que desde la península nipona le han comprado CDs. Véase:
Chicano, Dir. Louis Ellison y Jacob Hodgkinson, Japón (2016); además Southland to Japan, Dir.
Gerardo Gurrola, EUA, (2013). También puede consultarse, Los oscuros secretos de los japoneses
que decidieron convertirse en cholos, en Cultura Colectiva, 2017 (https://culturacolectiva.com/
fotografia/los-oscuros-secretos-de-los-cholos). Para el caso tailandés, se recomienda The Cholos
of Bangkok, reportaje de Coconuts TV, 2014.
17 Por ejemplo, en Sudamérica. El primero continúa siendo uno de los estelares del evento “Viva
La Raza”, este 2017, que se celebra anualmente en Sao Paolo (Brasil). Por otra parte, comenzó a
abrirse paso en el continente asiático el 16 de septiembre de este año. El segundo realizó una gira
en 2016 que incluyó presentaciones en Bolivia, Argentina, Uruguay y Venezuela, por mencionar
algunos. Efectuará su segunda serie de conciertos en países europeos durante el 2017. Entre ellos
se encuentran: Polonia, Alemania, Checoslovaquia, Rumania, Bosnia y Bulgaria.
18 Se refiere al abuso de drogas, principalmente ilegales.

112 miguel vizcarra dávila


mente les nombran “chapetes”. En EUA los grupos “sureños” están confor-
mados por mexicanos de nacimiento; los “norteños” son integrados por
descendientes de connacionales pero nacidos en aquel país. Lo anterior
no evita que en nuestro contexto haya “grupos de esquina” que se definan
como “norteños”. Santa Ana Tepatitlán (Zapopan) es la colonia donde más
se evidenció la presencia de sujetos y “clicas”19 de ambas adscripciones.
En todas las colonias en que encontramos la presencia de estos “grupos de
esquina” había quienes lo hacían desde el “lado sur” (south side). En pocas
registramos adscritas al “norte”, y en menor medida, a las que se referían
como algo en desuso, principalmente en el polígono El Sauz. Debo señalar
que no todos son contrarios entre sí. Algunos realizan acoples. Es decir, la
unión de dos o más grupos con fines estratégicos entre los que se destacan
tanto la autodefensa frente a uno que les supere por su capacidad numérica
o de violencia, como para tener una salida segura del punto en que viven y
se reúnen para salir al trabajo o la escuela.
Las calles se ganan con sudor y con sangre. En su discurso, la defensa
de su territorio de los ataques de contrarios es uno de los principales funda-
mentos de sus confrontaciones y de su existencia como grupo. Es decir,
impedirles hacer destrozos, vandalizar, robar o asaltar (tumbar) principal-
mente en su territorio. Sin embargo, en la práctica parece que los detonantes
más recurrentes de las riñas son las agresiones que sufren los miembros de
cada grupo por contrarios que invadan o grafitean su terreno. Se conoce
esto como que les “tiren barrio” o un “placazo” 20 y era muy común.21
Las riñas se convierten en mecanismos que refuerzan los lazos de soli-
daridad y de confianza entre sus miembros. La cohesión del grupo depende
de ellos, en buena medida, y en ciertos casos la vida de cada uno también.
Las delimitaciones territoriales se trazan en los muros mediante el grafiti,

19 Pandillas o barrios.
20 “Tirar barrio” o el “placazo”, se refiere al empleo de manos y brazos para hacer señas que
simbolizan letras, de manera que se hace alusión a las iniciales del nombre de su grupo y/o a la
“S” (sureño) o “N” (norteño). En el caso del segundo también se alude a grafitear el nombre o
siglas del mismo.
21 Resulta interesante que prácticamente la totalidad de grupos hacían referencia a no “buscar
broncas” pero aseguran “que el que busca, encuentra” y ellos también “traen con qué quererlos”.
Asimismo, refieren continuamente la necesitad de vigilar su territorio, lo que significa que los
“otros” sí lo afectan, suscitándose un círculo vicioso.

jóvenes y violencias en la calle. el caso de los grupos de esquina 113


plasmando el nombre y/o las siglas que identifican al grupo, fundamen-
talmente son los caídos en la “guerra”.22 Otro elemento cultural de gran
importancia es el tatuaje. No en pocas ocasiones se inscribe en la piel el
nombre del grupo al que se pertenece. Se convierte en una marca que
evidencia la frontera entre quienes conforman el “nosotros” y el “ellos”.
No solo entre quienes son parte de los grupos de esquina, sino también
frente a los que son ajenos a ellos, aquellos que no viven la “vida loca”, la
vida en las calles, la de un pandillero. Hay quienes se tatúan los tres puntos,
que simbolizan su desenlace: el panteón, la penal o el hospital23. También
es recurrente el uso de iconografías derivadas de las culturas prehispánicas
(Quetzalcóatl, calendario mexica, el número “13” en maya, etc.), algunos
símbolos de mexicanidad (Virgen de Guadalupe, Pancho Villa, la Catrina,
una charra, etc.) o el propio apellido. Un tercer elemento cultural, y parte
de la construcción y reproducción de estas adscripciones identitarias, es
el rap callejero, conocido también como “de calle”, “malandro” y “gange-
ro”.24 Es una manifestación que relata e idealiza lo que se vive y acon-
tece en su entorno inmediato: su colonia y su “terreno”.25 Muchos de estos
jóvenes conciben ser “rapero” como una vía para obtener reconocimiento
entre sus pares y más allá de ellos. Además, esto puede significar un impor-
tante ascenso socioeconómico. Sucede de la misma forma con el deseo de
ser futbolista o boxeador profesional en este contexto socioeconómico.26

22 Utilizo las comillas debido a que es la manera en que estos sujetos hacen referencia a dichos
conflictos. Por otra parte, aclaro que dicha práctica se realiza para realizar un reconocimiento o
un tributo por parte del grupo. Al mismo tiempo refuerzan la cohesión grupal y la construcción de
héroes, leyendas y mártires. Todo esto conforma la justificación necesaria para vengar su muerte.
En algunos casos encontramos sujetos con playeras que hacían esta misma alusión.
23 Hace referencia a morir asesinados o de resultar encarcelados como resultado de algún hecho
realizado en o por el barrio o la pandilla, así como a permanecer en una clínica de salud mental o
“anexo” por el abuso de drogas.
24 Adaptación del término gang, que significa pandilla en el idioma inglés.
25 Hago un breve paréntesis para enfatizar que desde mi perspectiva dicha corriente musical no
es el principal origen ni el fundamento de dicha violencia. Los problemas derivados de este fenó-
meno social no cesarán ni disminuirán censurando dicho elemento cultural. Para ello es necesario
atacar las raíces que se encuentran en la marginación, las pocas oportunidades y principalmente la
impunidad de quienes cometen cualquier tipo de actos ilícitos.
26 Motivo principal por el que es una de las estrategias más empleadas en los proyectos de inter-
vención realizados con estos jóvenes.

114 miguel vizcarra dávila


No todas las pandillas ni todos barrios corresponden a una misma
estructura. Algunos de los que denotan una mayor influencia del “cho-
lismo” presentan una organización interna estructurada y jerarquizada27.
En algunas de estas el ascenso se logra mediante la realización de “misio-
nes”,28 comúnmente se relacionan con ataques de distinta magnitud a
miembros de grupos rivales. Otra característica que puede distinguirlas
es la realización de un rito de ingreso para seleccionar a los nuevos inte-
grantes al que denominan “brincar”. Esto es sostener una pelea (común-
mente durante 13 segundos) con tres o más miembros del grupo, poniendo
a prueba su fuerza, valentía y destreza.
En otros casos, carecen de lo anterior y para ser parte del mismo solo
hay que juntarse, llegarle cotidianamente a la esquina y “atorarle” cuando
se necesita.29 En algunos casos, tras “brincarle” y ser aceptado se obtiene el
derecho a tatuarse el nombre del grupo. Existen tatuajes que se ganan con
el tiempo y las acciones. Simbolizan más que un gusto y tienen un signifi-
cado compartido entre ellos mismos. Por ejemplo, lágrimas en el párpado
simbolizan haber asesinado; una telaraña, que se estuvo en la “pinta” o
“encanado”.30 A diferencia de lo que en algunos casos sucede con quienes
integran la “nueva generación”, como nos explica uno de los entrevistados:

Ellos se los ponen, yo pienso por lo que han hecho ¿no? Cada significado, ellos
han de tener su alucín. Al igual nosotros, pero no igual que ellos. Como cuando
dicen que cuando asesinas a alguien: que una lagrimita, ¿eda? Nosotros no, si no-
sotros picamos a alguien y nos lo fumamos, nos ponemos una calaca o no sé, el día
que fue o algo así. O algo, pero que tú sepas que ese fue (…) Todo el jale chicano
y azteca que tengo en la espalda, también fue por gusto, nomás del codo pa’ abajo,
sí son de lo que te estaba hablando (H19LJTIPA).

27 Algunos de los grupos presentan una jerarquización de sus miembros, los nombres que utilizan
corresponden en ocasiones a los rangos de la carrera militar como: comandante y soldado (raso).
En estos grupos, los “veteranos” (los de mayor edad y antigüedad como miembros) adquieren una
posición especial. Paradójicamente, se hace una referencia continua a que todos los miembros del
grupo son iguales y que no hay diferencias entre ellos.
28 Este fue uno de los dos temas en los que encontramos una mayor resistencia a ser tratado
durante las entrevistas y grupos focales. En los casos que las referían como parte de las prácticas
del grupo de pertenencia, se limitaban a explicar a grandes rasgos lo que es una “misión”. Por lo
general se negaron a relatar experiencias personales o del grupo.
29 Es decir, participando en la defensa del territorio y del resto de los miembros frente a los
rivales.
30 Ambos términos se refieren a haber estado encarcelado. El primero ha sido utilizado por
décadas en este contexto. El segundo es una apropiación del castellano de Colombia.

jóvenes y violencias en la calle. el caso de los grupos de esquina 115


Por lo general quienes forman una familia pueden desertar del grupo
o disminuir su participación sin problemas, ni resentimientos. Hacerlo por
otros motivos suele ser mal visto y en ocasiones llega a causarle serios
conflictos con su propio grupo o con otros porque queda indefenso. Dos
de las mayores afrentas son la traición (no “atorarle” durante las riñas,
no cumplir con las “misiones” o cambiarse a un grupo “rival”).31 Resulta
interesante que no encontramos una diferencia significativa en el número
de jóvenes que forman parte de estas agrupaciones al diferenciarlos entre
quienes tienen y los que carecen de familiares en las mismas. Sin embargo,
los primeros sí lo refieren como algo que motivó o favoreció tanto su
ingreso como su permanencia en la pandilla. En ambos casos muchos
refieren que su adscripción les causa problemas familiares, principalmente
con sus progenitores. Esto sucede aún en los casos en que los padres hayan
sido parte de los grupos en el pasado.
Es importante mencionar que hasta hace pocos años la tradición y los
elementos del “cholismo” eran los únicos referentes culturales de los grupos
de esquina en nuestro contexto. La mayoría de sus integrantes se identifi-
caban con la imagen del cholo de estilo “tumbado”: un bato pelón, tatuado,
loco, que carga su “paño” (pañuelo) azul o rojo, que usa ropa aguada y
tenis Nike “Cortez”, un “cabrón” que se junta en la esquina y que por ella
se juega la vida.32 Actualmente parece que comienza a experimentarse un
resquebrajamiento de ese modelo o la pérdida de su hegemonía, sin que
ello signifique su extinción sino una diversificación que se expresa como
cambio generacional, en el sentido cultural y no etario.33 Se trata de un
cambio que permite diferenciar entre la “vieja escuela” y la “nueva genera-
ción”. Transformación relacionada con una “autocrítica” al sistema binario
sureño vs. norteño porque varios consideran que no se puede aplicar en
nuestro contexto. También se percibe la influencia de otras grupalidades

31 Situaciones que solo fueron referidas por miembros jóvenes, entre los veteranos y grupos de
tradición no se comentan o no existen.
32 Precisamente esta es la imagen que se ha exportado al extranjero, de ahí que los dos raperos
de calle locales con mayor reconocimiento fuera del país pertenezcan a la “vieja escuela” y sean
considerados por sus pares como “veteranos”. Como los ya mencionados: Mr. Yosie Locote y
Panchas Psyco.
33 Aunque sí se encuentra relacionado con la edad de los sujetos. Quienes se identifican con la
“nueva generación” son jóvenes.

116 miguel vizcarra dávila


juveniles y sus elementos culturales (no nacionalistas ni chicanos, sino
sudamericanos y caribeños). Desde la perspectiva de algunos veteranos se
trata de la pérdida de valores entre los más jóvenes y la falta de respeto por
las reglas que habían regido a estos grupos.
En el plano cultural, dicha ruptura puede ejemplificarse con el uso de
pantalones ajustados frente a los grandes “tramos”,34 el uso de prendas con
tela caracterizada por diseños que asemejan la piel de animales salvajes,
cortes de cabello que van más allá del uso parejo de la navaja del uno, dejar
el “paño” o delinearse la ceja. En otras palabras, una disputa que libran los
estilos cholo, swag y el bellaco. Además del grafiti, el tatuaje, las prendas
de vestir y dijes, también cobra relevancia el uso de imágenes religiosas
que suelen asociar a actividades ilícitas y que carecen del componente
nacionalista distintivo de la Virgen de Guadalupe. Entre estas figuran San
Judas Tadeo, la Santa Muerte y Jesús Malverde. Solo en dos grupos de
esquina pude constatar el uso de imágenes por sus miembros que hacían
alusión a Tony Montana.35
Relacionado con lo anterior, los términos hom´s, homie o home boy se
emplean para referirse a otro miembro del grupo que comienza a limitarse
a la vieja escuela, mientras que los de “pan” y “perro”36 ganan terreno
entre los más jóvenes. En lo musical, aunque el rap malandro continúa
siendo el género más popular entre ellos, éste ha perdido su hegemonía
frente a nuevas corrientes como el trap (con el tecno) y el electro flow
(con el reguetón). Por último referiré la disminución de low bikers y de
low riders,37 frente al aumento del uso de las motonetas llamadas piwis.

34 Nombre con el que designan a los pantalones cuando se usan varias tallas más grandes a las de
su cuerpo, comúnmente de las marcas: Ben Davis y Dickies, empresas estadounidenses especiali-
zadas en la fabricación y el diseño de ropa de trabajo.
35 Personaje de ficción y protagonista de la película Cara Cortada, dirigida por Brian De Palma
en 1983. Un narcotraficante de origen cubano que se convierte en un gran capo de la ciudad de
Miami Florida. El personaje es interpretado por Al Pacino.
36 El primero es de origen sudamericano, frecuentemente utilizado en Colombia como el caso
descrito anteriormente de estar “encanado”. El segundo es uno de uso extendido entre este tipo de
grupos en Centroamérica, como son las llamadas Maras.
37 Medios de transporte modificados o “pimpeados”. El primero se refiere a las bicicletas. El
segundo, a vehículos de automotor. Este último corresponde principalmente a carros y camionetas
de modelos clásicos que, entre otros, arreglos sufren alteraciones en su sistema de suspensión para
hacerlos brincar.

jóvenes y violencias en la calle. el caso de los grupos de esquina 117


Hacer evidente el cambio generacional sobre el que hemos hablado aquí
fue precisamente uno de los objetivos de editar el libro de fotografía que
titulamos Grafías urbanas contemporáneas: Cicatrices en piel y muro
(Marcial, R. y Vizcarra, M., 2016).

Batalla 2. De los puños y piedras a los fileros y fogones

Uno de los periodos en que se registraron los más altos índices de violen-
cia relacionados con el pandillerismo en la ZMG corresponde, aproxima-
damente, al comprendido entre los 5 y 10 años atrás. Entonces se expe-
rimentó un crecimiento exponencial, tanto cuantitativo como cualitativo,
en las riñas entre grupos de esquina; así como entre ellos y los elementos
policíacos. De gran importancia para lo anterior fue la cobertura que los
medios de comunicación comenzaron a dar al tema. Ello no significó que
los grupos de esquina desaparecieran o dejaran sus conflictos atrás. Uno de
sus miembros refiere que

Eso no se ha acabado, siguen las pandillas y sí sigue la gente con su ideal de pan-
dilla. Y si te distraes, pues te encajan un cuchillo, o te golpean, o te intentan hasta
matar. Está más tranquilo, pero eso no quita las pandillas (H17LPTAPA).

De manera interrelacionada, crecía el número de sucesos, participantes,


muertos y operativos policiales antipandillas. El fenómeno se convirtió en
fuente de personajes e historias para la nota roja, tema de investigación y
debate periodístico, así como objeto de estudio para el quehacer acadé-
mico. Las estrategias institucionales reducidas a las acciones de carácter
reactivo y punitivo favorecieron la extorsión y fomentaron la construcción
de imaginarios sociales que ahora dificultan la participación de oficiales en
el trabajo directo con los “grupos de esquina”, en materia de prevención.
Vecinos, autoridades e integrantes de estos grupos coinciden en que
el uso de armas ha venido en aumento conforme transcurren los años,
además que esta misma relación prevalece durante las riñas. “Porque ya
cualquiera trae pistola (…) O se la roban a su papá y te tiran de balazos. ¿y
tú qué haces? Pos, igual consigues una y sacas la pistola” (GFLPUNTD-
NKBLS061113). Es decir, van de los puñetazos a las piedras, palos, bates,

118 miguel vizcarra dávila


armas blancas y de fuego. “Ahorita ya es raro, como te diré: el topón, ¿sí
me entiendes? Cuando se topan unos con otros son tiros y acá. Se topan en
bola, y son cohetazos, balazos. Como aquí, van cuatro carnales, de aquí del
barrio” (GFOBTL130315). Para los vecinos el principal problema de inse-
guridad en el que participan directamente estos grupos son las peleas en vía
pública. Lo anterior, por el grado de afectación que sufren sus bienes, prin-
cipalmente viviendas y automóviles ya que son daños por los que nadie se
responsabiliza. Además, debido a la posibilidad de convertirse en víctimas
colaterales.
Las “balas perdidas” han causado la muerte en múltiples ocasiones a
personas que no participaban en las trifulcas. Es importante precisar que en
estos casos no siempre se dispara de manera directa hacia un sujeto, por las
mismas condiciones del enfrentamiento como es el número de personas.
Es decir, también se usan para asustar o ahuyentar, iniciar o finalizar el
combate, tirando al aire. Esto aumenta dicha probabilidad. Debo confesar
que de las múltiples descripciones de riñas que escuché o leí transcritas, las
que más me asombraron son las que refirieron el uso de “bombas molotov”
para atacar tanto a los contrarios como a los policías. Así pues, los relatos
incluyen desde aquel sujeto con daños de por vida derivados de las quema-
duras producidas al estallarle uno de estos artefactos que les habían arro-
jado sus contrarios, hasta patrullas incendiándose en las calles.38 Debo
mencionar que el número de participantes en dichos eventos puede ir de los
20 o 30 hasta superar el centenar, lo que dificulta enormemente que puedan
ser controladas, simplemente por el número de elementos que se requiere
para ello y los comisionados a esos polígonos.
Vecinos y autoridades, aseguran que no son los grupos de esquina o sus
integrantes quienes usualmente llevan a cabo los delitos de alto impacto
y/o los que afectan directamente a los habitantes de sus colonias. Entre los
que relacionan directamente con ellos se destacan: daños en las cosas y a la
propiedad privada, comúnmente derivados de las riñas y del grafiti. Debo
señalar, que no refirieron un vínculo directo entre estos grupos y la venta o
distribución de drogas ilegales, aunque sí con algunos de sus integrantes.

38 El uso de bombas molotov fue confirmado por vecinos, grupos de esquina y policías. Aunque,
éstos últimos solo lo reconocieron entre ellos (pandillas y barrios). Lo anterior, en colonias como
San Juan de Ocotán, Santa Ana Tepetitlán, Oblatos, Santa Cecilia y Lomas del Paraíso.

jóvenes y violencias en la calle. el caso de los grupos de esquina 119


No omito mencionar que entre los habitantes encontramos también quienes
opinan que estos grupos realmente protegen el área de los “vagos”, porque
los uniformados no lo hacen. Otro de los puntos en que coinciden todos,
incluidos mismos miembros de los grupos, es que continuamente realizan
falta administrativas, siendo las constantes el consumo y abuso de sustan-
cias ilegales y de bebidas alcohólicas en la vía pública. Lo anterior los
coloca en una posición que aumenta la probabilidad de extorsión y eleva
su grado de vulnerabilidad. Así pues, en ocasiones durante los operativos
haya vecinos que permitan a los jóvenes ingresar a sus viviendas o estable-
cimientos comerciales evitando que sean detenidos, que salgan a la calle
y encaren a los elementos para defenderlos. Esta situación, según algunos
oficiales, desata un nuevo enfrentamiento, ahora con la participación de
familiares y algunos vecinos.
En este contexto fue en el que se acrecentó la animadversión entre
pandilleros y oficiales de policía. Tanto a nivel personal como grupal, el
sometimiento del otro se concibe como hazaña. A sucesos específicos,
corresponden narraciones que tanto en la “esquina” como en la “base”
refuerzan el sentimiento de cohesión grupal y el de rivalidad frente a sus
contrincantes. Es importante destacar que dos elementos policíacos refi-
rieron que años atrás algunos de sus grupos tenían una práctica similar al
“brinco” y que consistía en llevar a los nuevos compañeros a “darse un
tiro con algún pandillero”.39 Se trata de una práctica que ha ido desapa-
reciendo, entre otros motivos, debido a los mecanismos de vigilancia que
pesan sobre ellos por parte de sus superiores, así como una mayor concien-
tización y ejercicio de los derechos humanos por parte de los ciudadanos.
Otra de las transformaciones que considero positivas es la diversifi-
cación de estrategias institucionales para enfrentar este fenómeno. Entre
ellas sobresale la reciente promoción de acciones de carácter preventivo
con programas impulsados desde la federación y con participación de los
gobiernos locales. Me refiero al Subsidio para la Seguridad en los Muni-
cipios (SUBSEMUN), el Programa Nacional de Prevención del Delito
(PRONAPRED), y el Programa de Fortalecimiento para la Seguridad
(FORTASEG). Se trata de importantes apoyos económicos para el fortale-
39 Sólo uno de estos sujetos corresponde al trabajo de campo realizado en los tres proyectos que
fundamentan este texto.

120 miguel vizcarra dávila


cimiento institucional de estados y municipios en el combate al crimen y
delincuencia. Este 2017 los municipios jaliscienses de Chapala, El Salto,
Guadalajara, Lagos de Moreno, Puerto Vallarta, Tlaquepaque, Tepatitlán
de Morelos, Tequila, Tlajomulco de Zúñiga, Tonalá, Zapopan y Zapotlán el
Grande, acceden a 161 millones 534 mil 192 pesos por parte del gobierno
federal. A este monto debe sumarse la aportación de los locales (Secretaría
de Gobernación, 2017). Los recursos se etiquetan para apoyos en materia
de capacitación, compra de equipo, infraestructura y prevención (en menor
proporción que las anteriores). En este ámbito, se han realizado algunos
trabajos de alta calidad que considero deberían replicarse y adaptarse a
programas gubernamentales. Sin embargo, otros han incumplido hasta con
los lineamientos básicos de las convocatorias. Ello evidencia deficiencias
administrativas en la aplicación del recurso, así como en los proveedores de
los servicios. Al respecto, recientemente se publicó Prevención del delito
en México: ¿Cómo se implementa? Una evaluación de acciones finan-
ciadas por el Pronapred en Guadalajara (Suárez, M. E. et. al., 2017). Se
trata de un interesante estudio que nos permite acercarnos a estos procesos.
Por otra parte, otro de los factores que han influido en la transforma-
ción de las violencias que sufren y ejercen los grupos de esquina es el que
se relaciona con la participación de células del crimen organizado en la
lucha por el control de las calles. Debo precisar que éste y las “misiones”
fueron los temas que más reacios se mostraron a tocar nuestros interlocu-
tores y de los que menos información obtuvimos. Me parece que conforme
en ciertas colonias gana presencia la delincuencia organizada, se han susci-
tado roces y choques de distinta magnitud que en algunos casos continúan
latentes, mientras que en otros lo resolvieron de diferentes maneras, por
lo menos de manera temporal. Lo anterior se intensifica en los casos espe-
cíficos en los que miembros de los grupos de esquina participan en cierto
grado de las actividades que ahora pretenden ser monopolizadas en un
contexto en el que existe una aparente calma. Debemos tomar en cuenta,
que en estas localidades “la plaza” suele presentarse como un protector
de sus habitantes. Al igual que los “grupos de esquina”, sostienen que
vigilan y castigan a quienes dañan a la comunidad. “Aquí no hay malan-
dros. Al que roba, se le quiebran sus palazos en los chamorros. Se les dan

jóvenes y violencias en la calle. el caso de los grupos de esquina 121


sus castigos tipo penaleros40 (…), pa’ que se le quite, a ver sí es cierto que
sigue robando” (H20OBCH PA). Desde esa perspectiva también se disputa
una función incumplida por el Estado y que éstos utilizan como medio
de legitimación. En otras palabras, se trata de la violación del Estado de
Derecho en aras de imponer el mismo, ante la ineficacia de nuestras auto-
ridades en mantener el orden social en estas áreas de la ZMG. Lo anterior,
mediante un incremento en el uso de la violencia física. De esta manera van
quedando en desuso los castigos tipo carcelarios empleados por los miem-
bros de barrios y pandillas como medidas correctivas para quienes robaban
o asaltaban en su territorio. La particularidad es que en ocasiones se paga
con la mano o los dedos debido a su cercenamiento. En algunos casos,
cuando miembros de los grupos de esquina eran reprendidos se llegaron a
acrecentar las rivalidades y en otras a darse confrontaciones. Hubo casos
en que los conflictos se han suscitado por la supuesta participación de éstos
en actividades relacionadas con el narcomenudeo, específicamente cuando
lo hacen de manera independiente o por fuera del control de grupo de la
delincuencia organizada que se ostenta como hegemónico en ese lugar.
En estos casos es común que dicha afrenta se pague con la vida. Todo lo
anterior es ejemplo del alto índice de impunidad con el que actúan estos
grupos. No podemos omitir que por este grave problema México ocupa
el primer lugar en el continente americano y el cuarto a nivel mundial. Es
en este contexto en el que se reproducen las actividades delictivas, el que
motiva el ingreso de los jóvenes a la delincuencia organizada. Hablamos
de un país en el que el 95% de los delitos no se denuncian y menos del 5%
reciben un castigo. En estas condiciones se produce el contexto ideal para
dicho fenómeno (Le Clercq y Rodríguez (2017).
No se trata sólo de hacer valer las normas sociales básicas de convi-
vencia, sino también de “enfriar” la zona. Es decir, se intentan reducir
ciertos índices delictivos, principalmente aquellos que afectan de manera
directa a todos los habitantes, de disminuir las denuncias y presión ciuda-
dana a las autoridades para que cesen o no efectúen operativos policiales
y se normalice el patrullaje. Así pues, otro de los enfrentamientos entre
ambos se suscitó intentando ponerle fin a las riñas multitudinarias y calle-
40 Se refiere a escarmientos utilizados por los mismos internos de centros penitenciarios, que en
su mayoría corresponden a golpes y agresiones físicas.

122 miguel vizcarra dávila


jeras entre los grupos de esquina. Esto debió influir en la reestructuración
de las estrategias de resolución de conflictos entre las mismas, siendo una
de ellas el ataque directo y personalizado con armas de fuego.

Sí, llegaron con pistolas y todo, ahí, al barrio, pues a querer intimidar, porque
obviamente no van a llegar a hablarte bien, porque son cosas ilegales, no van a
llegar hablarte bien, con el té… Van a llegar con armas y queriéndote intimidar,
y sí, a mí me tocó cuando llegaron, y fue lo que dijeron, que no querían riñas
(H17LPTAPA).

De esta manera, provocan una menor afectación a los vecinos, quienes


al no ver dañadas sus pertenencias y sentirse menos expuestos a conver-
tirse en víctimas colaterales fatales de la guerra entre barrios y pandillas,
se sienten más seguros. Es esta una aparente calma que solo rompen de
manera fugaz las detonaciones. Lo anterior evita que en muchas ocasiones
esos homicidios se clasifiquen como resultado de este fenómeno. Algo
preocupante es que, a pesar de que estadísticamente pareciera que dismi-
nuyen, lo cierto es que tenemos menor conocimiento al respecto. “Que se
maten entre ellos”, es una de las muchas muestras de la interiorización
de las violencias en nuestra sociedad, ejemplo del resquebrajamiento del
tejido social y evidencia de las fracturas del Estado de Derecho. Así pues,
la impunidad se convierte en el principal motor de la delincuencia y de las
múltiples violencias, que parecen no tener fin en el contexto tanto local
como nacional.

Referencias biblográficas

Le Clercq, J. A. y Rodríguez, G. (coord.) (2017). Índice Global de Impunidad, 2017.


Dimensiones de la impunidad Global. México: Universidad de las Américas,
Centro de Estudios sobre Impunidad y Justicia y UDLAP Jenkins Graduate School.
Marcial, R. y Vizcarra, M. (2014). “Porque así soy yo”: identidad, violencias y alter-
nativas sociales entre jóvenes pertenecientes a “barrios” o “pandillas” en colonias
conflictivas de Zapopan. Zapopan: H. Ayuntamiento de Zapopan, El Colegio de
Jalisco.

jóvenes y violencias en la calle. el caso de los grupos de esquina 123


_____ (2015). Líricas de Tlaquepaque: Programa de intervención con pandillas de
San Pedro Tlaquepaque. Guadalajara: Demoskópica, El Colegio de Jalisco, H.
Ayuntamiento de Tlaquepaque y MARVIZ Alternativas de Desarrollo (documento
interno de trabajo).
_____ (2016). “Grafías urbanas contemporáneas: Cicatrices en piel y muro”. Guadala-
jara: El Colegio de Jalisco, Universidad de Guadalajara, H. Ayto. de Guadalajara y
MARVIZ Alternativas de Desarrollo.
_____ (2017). “Puro loko de Guanatos. Masculinidades, violencias y cambio genera-
cional en grupos de esquina en Guadalajara”. Guadalajara: El Colegio de Jalisco,
Universidad de Guadalajara, H. Ayto. de Guadalajara y MARVIZ Alternativas de
Desarrollo.
Secretaría de Gobernación (2017) Convenio Específico de Adhesión para el otorga-
miento del subsidio para el fortalecimiento del desempeño en materia de Seguridad
Pública a los municipios y demarcaciones territoriales de la Ciudad de México y,
en su caso, a las entidades federativas que ejerzan de manera directa o coordinada
la función, que celebran el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Segu-
ridad Pública, el Estado de Jalisco y los municipios de Chapala, El Salto, Guada-
lajara, Lagos de Moreno, Puerto Vallarta, Tala, Tepatitlán de Morelos, Tequila,
Tlajomulco de Zúñiga, San Pedro Tlaquepaque, Tonalá, Zapopan y Zapotlán el
Grande. México: Diario Oficial. Tomado de: https://www.gob.mx/cms/uploads/
attachment/file/209344/CONVENIO_FORTASEG_2017-JALISCO_Y_MUNI-
CPIOS_BENEFICIARIOS.pdf
Suárez, M. E; Agudo, A.; Chapa, L. y Gutiérrez, O. (2017). Prevención del delito en
México: ¿Cómo se implementa? Una evaluación de acciones financiadas por el
Pronapred en Guadalajara. México: México Evalúa, Centro de Análisis de Polí-
ticas Públicas A.C.

124 miguel vizcarra dávila


Capítulo 7.
Jóvenes y narcomenudeo: una lectura emergente1

Ismael Torres Maestro2

[Se asiste a] una política de drogas enfocada en detener


principalmente a consumidores de sustancias
y/o traficantes de pequeña escala, es decir,
a aquellas personas cuya peligrosidad y papel
en el tráfico de drogas es mínimo.
(CDHDF y CIADH, 2014, p.13)

Introducción

El fenómeno del narcomenudeo presenta diversas variantes analíticas que


en conjunto exigen una amplia lectura para su abordaje. Dar cuenta de los
actores implicados, sin lugar a dudas, permite eludir apologías encami-
nadas a fomentar tergiversaciones de la realidad. Lo anterior es observable
a través de los discursos que con frecuencia describen al narcomenudeo
desde una narrativa de corte prohibicionista, punitiva y criminalizadora.
Esta noción es más que limitada y carente de integralidad porque atiende
los efectos más que la raíz del fenómeno.
Para sustentar lo referido, el presente apartado ofrece un panorama de
la irrupción del narcomenudeo como categoría jurídica, así como su dimen-
sión estadística y situación jurídica de los sujetos jóvenes que enfrentan
cargos por esta actividad. Ello con el propósito de poder observar el papel
protagónico que ha tenido el narcomenudeo en la escena local a partir de
su tipificación como delito.
El hallazgo es que la población recluida por narcomenudeo en los
distintos centros penitenciarios del estado de Jalisco son jóvenes de la Zona
Metropolitana de Guadalajara (ZMG) con escolaridad básica que fueron
1 El presente ensayo forma parte de la tesis doctoral: ¿Y qué me aporta a mí esto? Procesos de
(re)construcción de sentido, a través de actividades paralegales, entre jóvenes dealers de la Zona
Metropolitana de Guadalajara”.
2 Universidad de Guadalajara (estudiante de Doctorado en Ciencias Sociales).

125
detenidos por el delito de narcomenudeo en su modalidad de posesión
simple, por lo que es muy probable que, más que vendedores, los encarce-
lados sean sólo consumidores. Se trata de personas que viven una incerti-
dumbre jurídica debido a que dos terceras partes no han sido sentenciados.
Esto pone de relieve que en el Estado de Jalisco se castiga más a quien
consume que al que vende alguna sustancia prohibida. El trasfondo es la
consolidación de un panorama en el que no se atenta contra los grandes
intereses del negocio y, en cambio, sí se detona la emergencia de “chavos
expiatorios” para legitimar el supuesto combate al narcotráfico.

La denominada ley del narcomenudeo

[…] El tema del narcomenudeo es una reforma del 2009


donde le da entrada a las entidades federativas
a las procuradurías estatales
para que conozcan el tema del narcomenudeo...
(DN FR 220416)3.

En el año 2008 el entonces Presidente Felipe Calderón H. propuso al


Congreso de la Unión una iniciativa de ley como parte de su estrategia
general de seguridad con el fin de combatir el comercio de drogas a
pequeña escala, conocido en México como “narcomenudeo”. El contexto
en el que emerge dicha iniciativa está marcado por tres acontecimientos
relevantes. Sobre el primero, tanto García (2012) como Bacca, Bourdreau,
y Zamudio (2015), refieren que se encuentra caracterizado por el recono-
cimiento por parte de las autoridades en turno de que México había dejado
de ser una nación productora y de simple tránsito de drogas hacia Estados
Unidos, para convertirse en un país consumidor y vendedor de ellas al
menudeo. El segundo es que al generarse un mercado interno de drogas
diversos cárteles emprenden una disputa por el control de “Las Plazas”, lo
cual trae consigo un crecimiento exponencial del crimen organizado y de
la violencia. El tercero está caracterizado por el aumento significativo del
consumo de drogas durante los últimos años. Por ejemplo, de 2002 a 2007

3 Entrevista realizada a un agente de la Fiscalía Regional adscrita a la FGE. Por razones éticas y
de confidencialidad se omiten sus datos personales.

126 ismael torres maestro


el número de adictos en México se incrementó en más del 50% y se prevé
que cada año la cifra vaya en aumento (García, 2012).
Para afrontar dicho panorama en el año 2009 se publican las reformas
a la Ley General de Salud (LGS), al Código Penal Federal y al Código
Federal de Procedimientos Penales. Específicamente, en dicha reforma se
incluyó un capítulo completo integrado por diez artículos (del 473 al 482),
llamado Delitos Contra la Salud en su modalidad de Narcomenudeo. El
apartado contiene “[…] un glosario de definiciones, la competencia de las
autoridades para conocer de este delito, las drogas que forman parte de
este, los tipos penales que lo componen, y cuestiones como excluyentes y
agravantes del mismo” (Ortega, 2012: 19). Sin duda, dicho acontecimiento
detona un viraje en el tratamiento jurídico sobre el narcomenudeo, y es a
partir de ese momento cuando el narcomenudeo irrumpe en la vida jurídica
al ser tipificado como delito sancionable también por instancias federativas
(i.e., fiscalías estatales).
Con dicho estatus jurídico emergen nuevos actores para el tratamiento
del narcomenudeo porque, de acuerdo al Instituto Nacional de Ciencias
Penales (INACIPE, 2011: 9)

[…] porque dea cuerdo a leo. esto eatus juridico emergen nuevos actores para
el tratamiento del narcomenudeo, ya que: a en realidad [lo que] se buscó en este
paquete de reformas legales fue poner orden y transparentar diversos conceptos
que, en la práctica procesal, no estaban perfectamente delineados. A partir de estos
cambios se especifica –en cuanto a la persecución y castigo de la distribución de
drogas– qué tanto es competencia de la Federación y cuál el ámbito donde las
entidades federativas pueden intervenir.

De lo anterior no sólo se puede enfatizar el empoderamiento legal que


los estados obtuvieron para porque dea cuerdo a leo. esto eatus juridico
emergen nuevos actores para el tratamiento del narcomenudeo, ya que: a,
Al respecto, ue: a oticos combatir la posesifederativas participen en la o
del narcomenudeo, ya que: a prevenir y combatir la posesión, comercio y
suministro de narcóticos, sino también la homogeneización de un marco
jurídico capaz de impedir que la interpretación de ciertos conceptos queden
expuestos de manera desigual entre los jueces de cada entidad federativa
(INACIPE, 2011). Es decir, antes de la reforma las sanciones de las que

jóvenes y narcomenudeo: una lectura emergente 127


eran acreedores los inculpados por narcomenudeo se encontraban a la libre
interpretación jurídica del juez, lo que generaba un vacío legal, quizá con
suma frecuencia en desventaja del inculpado.
Una herramienta de vital importancia que emerge a raíz de la reforma
es la denominada “Tabla de Orientación de Dosis Máximas de Consumo
Personal e Inmediato” (TOMC),4 cuya función es establecer el delito de
narcomenudeo a partir del tipo de narcóticos contenidos en la misma, así
como del establecimiento de la cantidad inferior al resultado de multiplicar
por mil.

[...] Nosotros conocemos a grandes rasgos nada más de estas sustancias, si vienen
hongos o alguna sustancia que no contemple la tabla no conocemos, va directa-
mente al federal. Entonces, esto es para su consumo personal, esta tablita ya te
tiene la conversión, por decir la marihuana menos de cinco kilos compete para
nosotros, pero si excede de cinco kilos compete al federal […] Aquí nomás para
que te familiarices con las conductas (DN FR 220416).

La TOMC contiene un horizonte analítico trascendental si observamos


que es precisamente a través de la portación de ciertas cantidades de
sustancias ilícitas, inferior o superior al ser multiplicadas por mil, donde las
autoridades determinan la diferencia entre narcomenudeo y narcotráfico.
Por ejemplo, es narcomenudeo cuando un sujeto posee hasta 499 gramos
de cocaína y será sancionado por autoridades del fuero común (fiscalías
estatales, procuradurías de justicia y tribunales superiores de cada estado).
Pero si excede dicho monto se considera narcotráfico y será sancionado
por la autoridad del fuero federal (policía federal, Procuraduría General de
la República, juzgados y tribunales de la Federación) (INACIPE, 2011).
El narcomenudeo como delito tipificado establece tres figuras jurídicas
que lo integran: “consumidor” (aquel que consume o utiliza estupefacientes
sin presentar signos ni síntomas de dependencia); “farmacodependiente”
(toda persona que presenta algún signo o síntoma de dependencia a estu-
pefacientes) y “narcomenudista” (persona que posee un estupefaciente con
fines de venta). Las sanciones difieren en importancia para cada una de
ellas:

4 Véase el anexo: Tabla 1. Orientación de Dosis Máximas de Consumo Personal e Inmediato.

128 ismael torres maestro


[...] el [artículo] 477 habla de alguna persona que traiga consigo un narcótico, si
esta persona resulta ser farmacodependiente o consumidor aplica la tolerancia…
entonces el Ministerio Público [MP] no va a ejercer acción penal, los abogados
lo conocen comúnmente como una excusa absolutoria, que es muy diferente a
una excluyente de responsabilidad. ¿En qué radica la diferencia? Bueno, que se
lleva toda la averiguación previa, se inicia y demás, sin embargo, al momento de
determinar si la cantidad es inferior conforme a la tabla… el MP no ejerce acción
penal y lo conducente será mandarlo a la Secretaría de Salud para que se rehabilite
(DN FC 260416).5

De acuerdo al artículo 473, ya sea posesión, suministro (gratuito o


no), el intercambio de sustancias ilícitas se encuentran contempladas en la
actual legislación. Lo importante es señalar que, de manera general, una
persona inculpada por narcomenudeo puede ser acreedora de una pena que
va del mínimo de 10 meses en prisión y 80 días de multa, al máximo de 15
años de prisión con hasta 400 días de multa. Lo anterior sucede cuando se
trate de cantidades inferiores a las que resulta de multiplicar por mil, y es
competencia del fuero común. Pero si se trata de cantidades superiores a las
que resulta de multiplicar por mil, es competencia del fuero federal por ser
tipificada narcotráfico. En estos casos el Código Penal Federal contempla
penas que van de los 10 a los 25 años de prisión. Evidentemente las penas
pueden incrementarse considerablemente cuando se presentan delitos
adicionales al narcomenudeo: i.e., portación de arma de fuego, corrupción
de menores, etc.
Para adentrarse a fondo sobre el impacto que trae consigo la reforma
a la LGS, Hernández y Zamudio (2009: 3) puntualizan los siguientes 4
aspectos propositivos:

• “La ley reconoce y diferencia entre usuario, farmacodependiente y traficante,


lo que abre una puerta para desarrollar, en el futuro, los derechos de los con-
sumidores, sean o no farmacodependientes.
• Admite la posibilidad de abrir un debate público sobre los derechos indivi-
duales y los límites del Estado en materia de libertad de elección personal y
de derechos de los consumidores.
• Incluye la reducción de daños como política de Estado, lo que significa la
posibilidad de exigir mayores recursos para esta política a nivel nacional.
• Mantiene los usos tradicionales de ciertas drogas por parte de las culturas
indígenas del país”.

5 Entrevista realizada a un agente de alto rango de la Fiscalía Central adscrita a la FGE. Por
razones éticas y de confidencialidad se omiten sus datos personales.

jóvenes y narcomenudeo: una lectura emergente 129


En efecto, los aportes positivos que genera la nueva ley están encami-
nados hacia la generación de los derechos del usuario de sustancias ilícitas
toda vez que genera condiciones para definirlo como farmacodependiente.
De esta manera, se elimina la pronta acción penal que con anterioridad el
MP ejercía sin importar su condición de salud. Entonces abre la posibilidad
no solo de eludir cargos, sino también de ser atendido.
No obstante, existe un mayor énfasis sobre los aspectos negativos
que trae consigo la nueva ley. Para García (2012) existen dos hechos tras-
cendentales. El primero está referido a la no incorporación de pastillas
psicotrópicas pertenecientes al grupo de benzodiazepinas (i.e., diazepam;
clonazepam…) que son de uso frecuente entre las personas adictas, por lo
que se genera la siguiente incongruencia:

[...] La posesión de una sola pastilla sin la autorización correspondiente, se castiga


con penas que van de cuatro a siete años de prisión, lo que no es congruente en re-
lación con la puesta en peligro del bien jurídico… es decir, no se pone en el mismo
nivel de riesgo con la posesión de una pastilla que con cinco kilos de marihuana
que permite la tabla [y al que se le impone diez meses de pena corporal] (García,
2012: 7).

El hincapié está colocado en que una pastilla es de uso individual


mientras que la cantidad de cinco kilos puede llegar a docenas de usuarios.
Además, mientras que la pastilla se puede conseguir en una farmacia, la
mariguana alimenta el mercado negro de tráfico de drogas debido a que es
el único lugar donde se puede adquirir.
El segundo aspecto negativo está colocado en la carente relación que
guarda las cantidades establecidas con la realidad del usuario. El uso de
las metanfetaminas, en el caso concreto del denominado Cristal (el cual
hoy en día tiene una mayor presencia en el mercado nacional), ilustra lo
referido toda vez que

[...] es una droga de mayor circulación y altamente adictiva, la cual por cada gra-
mo de ella se obtiene un promedio de diez dosis, llamados globitos, ya que cada
uno pesa alrededor de cien miligramos, cantidad que rebasa en más del doble los
cuarenta miligramos permitidos por la tabla, es decir, respecto a esta droga no se
cumple con la finalidad para la cual fue creada la reforma, que es la de permitir
a los adictos la posesión de narcóticos en cantidad necesaria para su consumo y
castigar la posesión de cantidades mayores (García, 2012: 9).

130 ismael torres maestro


La justificación del autor es que los adictos al cristal requieren mínimo
dos o tres globitos para conformar una dosis debido a que esta metanfe-
tamina al ser fumada al interior de un foco o pipa de cristal requiere de
mayor cantidad para generar los gases que son inhalados. De acuerdo a
lo anterior, la suma total de una dosis de cristal alcanza fácilmente los
200-300 miligramos. De nueva cuenta, se compara el cristal con la mari-
guana para sustentar que esta última, en su concepción de cantidad permi-
tida, sí cumple con atender las dosis requeridas por los usuarios debido a
que con 5 gramos se producen de 3 a 4 cigarrillos.
No cabe duda que la reforma a la LGS presenta más tonalidades oscuras
que claras, toda vez que no incide profundamente en la erradicación de la
narrativa de corte prohibicionista, punitiva y criminalizadora. La reforma
fomenta la persecución y el castigo sin antes garantizar mecanismos de
integración, en materia de salud, para el caso de los farmacodependientes o
consumidores y, en materia social, para quienes carecen de oportunidades
económicas.
Aquí lo grave es la situación jurídica de quienes son inculpados del
delito de narcomenudeo tan solo por poseer un punto (sea gramo, mili-
gramo) arriba de lo permitido.

[...] En mi experiencia, tanto de director como de agente del ministerio público


que me ha tocado estar en agencias operativas, muchas de las personas que son
detenidas y que son puestas a disposición, 5 gramos, al cuestionar a estas perso-
nas: 5 gramos es poco para su consumo. 5 gramos que es la tolerancia actual son
alrededor de 3 cigarros y más o menos consumen un promedio, en términos muy
generales, 8 cigarrillos a diario, y me refiero a personas dedicadas a la albañilería,
pintores y demás, y en muchas ocasiones se ponen a disposición a esas personas
que en realidad sí traen para su consumo, desde luego no traen una tablita para
estarla pesando, y es desproporcional esa cantidad de 5 gramos. Entonces 28 gra-
mos me parece una buena cantidad, porque si el promedio trae 20 gramos, más o
menos, entonces estaríamos dentro de la tolerancia y no estaríamos castigando al
consumo. A nosotros, a la fiscalía ¡nos interesa el que vende! No me interesa cas-
tigar al que consume, porque esa persona me es preferible mandarla a rehabilitarse
(DN FC 260416).

Tal como lo refiere el entrevistado, la reforma a la LGS no fue sufi-


ciente porque se continúa encarcelando a los usuarios más que a los trafi-
cantes. Ante dicha insuficiencia, el funcionario concuerda con la iniciativa

jóvenes y narcomenudeo: una lectura emergente 131


de ley de incrementar a 28 gramos el uso permitido de la mariguana que fue
promovida por el actual presidente Enrique Peña Nieto.

-Entrevistador: ¿Desde su perspectiva, cuáles cree que son las alternativas para
afrontar el narcomenudeo?
-Yo creo que reformas a la Ley de Salud, es lo más importante. Varíale la cantidad
de sustancia. Mira te voy a poner un ejemplo: “5 gramos es una bolsita de mari-
guana y ya tienes que consignarlo”. Entonces sí hay mucha razón de que estás
metiendo mucha gente enferma a la cárcel. Por eso las variantes de los jueces que
dicen: “no, espérame”. Además de que los jueces no están especializados en nar-
comenudeo. Apenas se están generando jueces especializados para narcomenudeo.
Entonces, comentando el tema con jueces así en corto, dicen: “no, es que cabrón si
les delegan todas, si a todas se las sentenciamos, nos van a dejar el tema a nosotros
que no tenemos competencia para el narcomenudeo. Está la prevención, también”.
Entonces, ahí lo que quieren ellos es que no se estén metiendo a las cárceles de 6
gramitos para adelante. [Porque] el cabrón que no pueda pagar la fianza, tienes que
consignarlo. [...] aquí lo más común es que el policía municipal nos trae al cabrón
consumidor con su bolsita que ya paso los 10 gramos, él tiene 20 años consumien-
do y tienes que sancionarlo (DN FR 220416).

De acuerdo al testimonio, la persecución y encarcelamiento de los


usuarios de sustancias ilícitas agudiza la problemática toda vez que no se
exploran mecanismos de prevención. Para los farmacodependientes este
panorama los continúa excluyendo socialmente al vulnerar su ciudadanía
como sujetos acreedores de derechos.

Posicionamiento estadístico del narcomenudeo en la ZMG


(Guadalajara [Gdl.], Zapopan, San Pedro Tlaquepaque [SPT] y
Tonalá)

A partir del mes de agosto del año 2012, la FGE incorpora el delito de
narcomenudeo a su base de datos sobre delitos cometidos en el Estado de
Jalisco, del cual tiene registro interno desde el año 2003. Se desconoce si
antes de dicha fecha se había realiza control alguno sobre el registro de
este delito. En efecto, a través de su plataforma de transparencia en línea
señala que en el periodo comprendido de agosto 2012 a diciembre 2016, la
FGE manifiesta haber detenido a 16 149 personas por el delito de narco-
menudeo de los 64 674 delitos totales cometidos en los cuatro municipios

132 ismael torres maestro


de la ZMG. Esto representa el 24% del total de delitos cometidos en dicha
localidad. A grandes rasgos se encontró que:
• El primer cuatrimestre del año es en el que se registran más deten-
ciones por narcomenudeo en la ZMG.
• Respecto a la concentración anual se encontró que el año 2013 (con 5
114) fue el periodo en el que se concentró el mayor número de deten-
ciones por narcomenudeo en la ZMG, le siguen 2014 (con 4 818) y
2015 (con 4 099).
• Al desglosar el total de las cifras de detenidos por municipio y año,
se encontró que Guadalajara (con 6 010) es el municipio donde más
se presentan las detenciones por narcomenudeo. Le sigue Zapopan
(5 183), San Pedro Tlaquepaque (4 036) y Tonalá (783).
• Desde su irrupción el narcomenudeo ha ocupado los primeros lugares
en la lista de “los 10 principales delitos de la ZMG”. Por ejemplo, en
el año 2013 el narcomenudeo ocupó el tercer lugar, lo que representó
el 12% del total. Solo se encontró por debajo de delitos como: robo a
vehículos particulares y robo a personas. Pero estuvo por encima de
los delitos: daño en las cosas, fraude, lesiones dolosas, robo a casa
habitación, violencia intrafamiliar, robo a negocio, y robos varios.
• En el año 2014, el delito de narcomenudeo registró 4 818 casos por
lo que fue considerado como el primer delito con mayor incidencia
cometido en la ZM. Ello a pesar de haber tenido un descenso de 330
casos comparado con el año 2013. Por eso alcanzó el 23% del total de
dicho rubro.

En cuanto a las averiguaciones previas iniciadas por narcomenudeo


durante la temporalidad comprendida del mes de agosto 2012 al mes de
marzo de 2016 se encontró que:
• En la ZMG se han iniciado 16 978 averiguaciones previas por el delito
de narcomenudeo.
• Existe una inmensa brecha entre la cifra más alta y más baja presen-
tada: Guadalajara presenta 6 336 casos mientras que Tonalá tan solo
781. Al comparar los datos entre los municipios se encontró que Tonalá
apenas alcanzó el 5%, mientras que Guadalajara el 37% (lo superó 7
veces más) y Zapopan el 32% (6 veces).

jóvenes y narcomenudeo: una lectura emergente 133


• Las 10 primeras colonias de la ZMG donde se presenta mayor número
de averiguaciones previas iniciadas por narcomenudeo son: Centro
(Gdl) con 605, Cab. Municipal de SPT con 279, Cab. Municipal de
Zapopan (221), La Constitución (Zapopan) con 218, Barrio Analco
(Gdl) 207, San Juan de Dios (Gdl) con 162, San Juan de Ocotán con
159, Sta. Margarita (Zapopan) 155, Las Juntas (SPT) con 154, San
Pedrito (SPT) con 138, mientras que en el resto de las colonias de la
ZMG se produjeron 14 680.
• Debido a que la ZMG está conformada por 1 648 colonias, el narcome-
nudeo se encuentra concentrado en 10 colonias.

En suma, no cabe duda que las cifras evidencian el papel protagó-


nico que el narcomenudeo ha alcanzado debido a que se coloca como el
segundo delito más cometido en la ZMG durante el periodo 2013-2015.

Personas recluidas por el delito de narcomenudeo

Un aspecto importante para dimensionar el impacto que ocasiona el narco-


menudeo es observar el papel que juega dentro de lo social en las comuni-
dades. Dicho de otra manera ¿cuál es el rostro social del narcomenudeo?
¿qué sector poblacional es el que más lo practica? ¿cuál es la escolaridad de
los involucrados? ¿cuál es la modalidad más frecuente en la que se presenta
el narcomenudeo? Para atender estas interrogantes se solicitó la siguiente
información a la Unidad de Transparencia de la FGE:

En relación a las personas que se encuentran recluidas por el delito de narcome-


nudeo en los diversos Centros Penitenciarios6 a cargo de la Fiscalía General del
Estado; se me indique cuántas de ellas están procesadas y cuántas sentenciadas,

6 Centro Integral de Justicia Regional Ciénega-Chapala (Chapala), Centro Integral de Justicia


Regional Altos-Sur (Tepatitlán); Centro Integral de Justicia Regional Altos-Norte (Lagos de
Moreno); Centro Integral de Justicia Regional Valles-Tequila (Tequila); Centro Integral de Justicia
Regional Valles-Ameca (Ameca); Centro Integral de Justicia Regional Costa-Norte (Vallarta);
Centro Integral de Justicia Regional Sur-Sureste (Ciudad Guzmán); Centro Integral de Justicia
Regional Costa-Sur (Autlán); Centro de Observación, Clasificación y Diagnóstico del Estado;
Centro de Atención Integral Juvenil del Estado; Centro de Readaptación Social del Estado (CRS);
Centro Preventivo y de Readaptación Femenil (Femenil); Reclusorio Preventivo del Estado de
Jalisco (Preventivo).

134 ismael torres maestro


(información que la requiero desglosada por año, rango de edad, sexo, escolaridad,
así como modalidad del delito y tipo de droga asegurada, en caso que se tuviera
dicha información) durante el periodo de agosto de 2012 a mayo de 2016.

Un dato importante que sale a relucir de la información recabada es


que de las 1 154 personas recluidas por el delito de narcomenudeo ninguna
reside en el Centro de Atención Integral Juvenil del Estado. Por ende,
ninguno de ellos es adolescente o menor de edad.
• Población recluida por narcomenudeo en los Centros Integrales de
Justicia Regional (CIJR):
808 en el Preventivo (70%), 169 en el CRS (14.6%), 54 en el Femenil
(4.6%), 40 Metropolitano (3.4%), 23 en Vallarta (1.9%), 19 en Ciudad
Guzmán (1.6%), 12 en Chapala (1%), 10 en Autlán (0.8%), 6 en Lagos de
Moreno (0.5%), 5 en Tepatitlán y 5 Tequila (0.4%), y 3 en Ameca (0.2%).
Es notoria la concentración del 70% del total de personas recluidas por
narcomenudeo en el estado de Jalisco que se tiene registrada en el Reclu-
sorio Preventivo del Estado de Jalisco respecto a la población recluida por
el delito de narcomenudeo. De acuerdo al artículo 3 del Reglamento para
los CIJR, se deduce que más de dos terceras partes de las personas dete-
nidas y recluidas por narcomenudeo en el Estado de Jalisco pertenecen a
la ZMG.
Por otro lado, se encontró que la condición de género se expresa con
sumo protagonismo ya que el 95% de los casos corresponden a hombres,
en contraste con el 5% de las mujeres.
• Rango de edad de la población recluida por narcomenudeo en los
CIJR:
1 menor de edad (0.08%). Jóvenes entre 18-24 años: 257 (22.2%), y 259
de 25-29 años (22.4%). Adultos: 217 de 30-34 años (18.8%), 159 de 35-39
años (13.7%), 109 de 40-44 (9.4%), 77 de 45-49 años (6.6%), 51 de 50-54
años (4.4%) y 17 de 55-69 años (1.4%). Adultos en plenitud: 7 de 60 años
y más (0.6%).
De las cifras presentadas es preciso enfatizar tres cosas: 1) sí existe
al menos 1 detenido adolescente; 2) con 259 casos de un total de 1 154,
el sector poblacional de la juventud (jóvenes adultos) con rango de edad

jóvenes y narcomenudeo: una lectura emergente 135


de 25-29 lidera la lista de la población recluida por narcomenudeo ya que
concentra aproximadamente el 22% respecto a la suma total y; 3) la mayor
concentración de la población recluida por narcomenudeo pertenece al
sector poblacional de la juventud con rango de edad de 18-29 años de edad
porque ambos alcanzan el 44% de la suma total. Es decir, la población
recluida por narcomenudeo en el Estado de Jalisco tiene rostro joven.
• Escolaridad de la población recluida por narcomenudeo en los CIJR:
24 analfabetos (2%), 7 alfabetizados (0.6%), 28 sin escolaridad (2.4%),
235 con primaria incompleta (21.9%), 227 con primaria completa (19.6%),
209 con secundaria incompleta (18.1%), 235 con secundaria completa
(21.9%), 85 con bachillerato incompleto (7.3%), 69 con bachillerato
completo (5.9%), 2 con carrera técnica incompleta (0.1%), 11 con carrera
técnica completa (0.9%), 15 con licenciatura incompleta (1.2%), y 7 con
licenciatura completa (0.6%).
Rápidamente se observa que el principal grado escolar de la población
recluida por narcomenudeo está relacionado con la educación básica. A
su vez, la mayoría tiene menos de 6 a 9 años de escolaridad (de primaria
incompleta a secundaria completa). También figuran personas que carecen
de escolaridad hasta quienes cuentan con licenciatura terminada.
• Modalidad del delito atribuido a la población recluida por narcome-
nudeo en los CIJR:
820 por posesión (71%), 225 por comercio (19.4%), 48 por suministro
(4.1%), 44 por transporte (3.8%), 14 por introducción o extracción (1.2%),
y 3 por producción (0.2 %).
El delito de narcomenudeo contiene diversas variantes o modalidades
en las que se presenta. Dar cuenta de ellas en términos numéricos permite
conocer el perfil de los principales sujetos detenidos. Ello en función de
sustentar ¿qué tan real es que a los principales sujetos que se detienen son
a quienes se les encuentra posiciones raquíticamente superiores a la permi-
tida? Con una suma de 820 casos, las cifras muestran que efectivamente
los detenidos son consumidores y no grandes comerciantes de sustancias
ilícitas, toda vez que el 71% del total de detenidos corresponden al delito
de narcomenudeo en su modalidad de posesión simple.
• Tipo de droga por la que se consignó a la población recluida por narco-
menudeo en los CIJR:

136 ismael torres maestro


659 con mariguana (57.1%); 182 con cocaína (15.7%); 172 con psicotró-
picos (14.9%); 135 con metanfetaminas (11.6%); 3 con heroína (0.2%); 2
con semilla (0.1%); y 1 con morfina (0.08%).
Se encontró que la mariguana es la sustancia ilícita que concentra más
de la mitad de las detenciones registradas entre la población recluida por
narcomenudeo.
• Datos complementarios de la población recluida por narcomenudeo en
los CIJR:
Únicamente 344 personas han sido sentenciadas, mientras que 810 desco-
nocen su sentencia debido a que se encuentran recluidas bajo proceso. Es
decir, existe un fuerte rezago jurídico en el Estado de Jalisco ya que dos
terceras partes (70%) de las personas recluidas por narcomenudeo aún no
reciben su sentencia.
La máxima condena emitida para un sujeto recluido por narcomenudeo
es de 37 años con 4 meses de prisión. En contraste, la mínima sentencia
emitida es de 10 días de prisión.
• Población femenina recluida por narcomenudeo en los CIJR:
Al revisar la condición que presentan las mujeres recluidas por narco-
menudeo se encontraron algunas pequeñas diferencias estadísticas que
conviene a continuación presentar.
o En total 57 mujeres fueron detenidas por el delito de narcome-
nudeo.
o 28 mujeres son jóvenes de 18-29 años de edad, lo que representa
el 49% del total.
o La escolaridad principal de las mujeres recluidas por narcome-
nudeo es educación básica: 14 presentan la escolaridad de secun-
daria completa, 10 primaria incompleta, 7 primaria completa, y 6
secundaria incompleta. Respecto a la educación media superior: 6
tienen bachillerato incompleto y 5 bachillerato completo. Única-
mente 2 mujeres tienen carrera técnica incompleta, 2 licenciatura
incompleta y 1 licenciatura completa.
o En la modalidad del delito de narcomenudeo: 34 por posesión
simple, 12 por comercio, 5 por suministro, 5 por transporte, y 1
por introducción o extracción. Por lo cual, el principal delito es el
narcomenudeo por posesión simple con un 53% del total.

jóvenes y narcomenudeo: una lectura emergente 137


o El tipo de droga asegurada: 27 mujeres fueron detenidas con mari-
guana, 12 con psicotrópicos, 11 con cocaína, y 7 con metanfeta-
minas.
o De las 57 mujeres detenidas por el delito de narcomenudeo, única-
mente 11 han sido sentenciadas, mientras que 46 desconocen
su situación jurídica. Es decir, el 81% de la población femenil
recluida por narcomenudeo no ha sido sentenciada.

A manera de cierre

El surgimiento del narcomenudeo como categoría jurídica a partir de


la reforma del 2009 a la LGS, marca un hito en la historia del país. Los
esfuerzos encaminados a dotar de facultades jurídicas a las instancias de
procuración de justicia estatal se muestran limitados y, en algunos casos,
incompatibles con la realidad concreta que viven los protagonistas del
fenómeno. Si bien es cierto que en teoría nos encontramos frente a un rela-
tivo “avance”, lo cierto es que en la práctica se observa un estancamiento
y/o retroceso en la materia por la ausencia de un enfoque integral para
atender la demanda y la oferta de sustancias ilícitas. Las razones de lo
referido son variadas pero se encuentran encaminadas hacia no trastocar el
entramado de tensiones, hostigamientos, extorsiones, y una aguda persis-
tencia de prejuicios y discriminaciones que se dan entre el detenido, la
sociedad, y autoridades e instituciones de procuración de justicia. Verbi-
gracia, paradójicamente, la reforma delegó mayores responsabilidades a la
administración local para perseguir y sancionar el narcomenudeo pero sin
el recurso humano (jueces capacitados) para establecer la condición jurí-
dica de los inculpados. Otra paradoja es la “legalización” de ciertas canti-
dades de sustancias ilícitas pero sin un mercado regulado que contemple el
acceso seguro y legal de ellas. Por ende, la ilegalidad, con los riesgo que
ella conlleva, permanece latente como único medio para satisfacer dicho
interés (¿dónde adquirir las dosis de mariguana, cocaína… permitidas
legalmente?). Es decir, se autoriza la posesión y consumo de sustancias
ilícitas pero se prohíbe su producción y comercialización. En la vida coti-
diana, dicho panorama se recrudece cuando se trata (de un sector) de las
juventudes por la noción adultocéntrica del deber ser.

138 ismael torres maestro


Es un hecho que, en el tema de las personas recluidas por el delito de
narcomenudeo, las cifras presentadas no reflejan la complejidad del fenó-
meno toda vez que en muchas ocasiones los sujetos detenidos por narco-
menudeo suelen devenir extorsionados o corromper in situ a los propios
agentes municipales, estatales, e incluso al propio ministerio público.
No obstante, a través de los datos oficiales se establece que la población
mayoritaria recluida por narcomenudeo en los distintos centros penitencia-
rios del estado de Jalisco son jóvenes de la ZMG con escolaridad básica
que fueron detenidos por el delito de narcomenudeo en su modalidad de
posesión simple de mariguana, por lo que es muy probable que más que
vendedores los encarcelados sean sólo consumidores. Estos, además, viven
en una incertidumbre jurídica debido a que dos terceras partes no ha sido
sentenciada. Lo anterior pone de relieve que en el Estado de Jalisco se
castiga más a quien consume que al que vende alguna sustancia prohi-
bida. El trasfondo es la consolidación de un panorama en el que no se
atenta contra los grandes intereses del negocio y, en cambio, sí se detona
la emergencia de “chavos expiatorios” para legitimar el supuesto combate
al narcotráfico.
De lo anterior se infiere que la política de seguridad se agota en la
criminalización, persecución y encarcelamiento de quienes conforman el
último eslabón del narcomenudeo: los jóvenes usuarios. Lejos de contri-
buir a erradicar el fenómeno del narcomenudeo, lo que se detona son
problemáticas de mayor profundidad. Por un lado, existe una violación
a los derechos humanos de los jóvenes que han sido detenidos por pose-
sión simple y no han sido sentenciados. Es decir, al ser detenidos por un
“delito menor” deberían contar con asistencia, con un defensor, y con alter-
nativas para la rehabilitación de su salud y reincorporación social, debido a
que con frecuencia los detenidos no tienen para pagar la fianza y por ende
permanecen encarcelados (DN FR 220416). Por otro lado, se incrementa
la ya de por sí sobrepoblación de los centros penitenciarios, lo que trae
consigo mayor hacinamiento, insalubridad, etc. Se trata de situaciones que
agudizan la precariedad, e incluso se corre el riesgo de potencializar el
perfil delictivo de los jóvenes detenidos al entrar en contacto con reos de
“mayor peligrosidad”. Más aún, al salir de prisión el sujeto carga con el
estigma social de ser exconvictos, lo cual suele vetarlos del empleo formal

jóvenes y narcomenudeo: una lectura emergente 139


(i.e. constancia de no antecedentes penales). Todo ello genera un problema
estructural agudizado.
Por lo antes referido, el debate en torno a la legalización de las drogas,
y muy concretamente de la despenalización de la mariguana, es impos-
tergable como horizonte interpretativo que estimule estrategias integrales
ajenas al prohibicionismo y sobre todo a la mano dura que ha convertido
a México en una gigantesca fosa (por los cientos de miles de homicidios,
desaparecidos, fosas clandestinas, una sociedad y opinión pública amorda-
zada, entre otras cosas). Uno de los argumentos a favor de la mariguana es
que este tipo de sustancia ilícita es la que más auge tiene entre los usua-
rios, tal como se puede observar a través de la modalidad y tipo de droga
por la que se consignó a la población recluida por narcomenudeo en los
CIJR, y dentro de la amplia gama de estupefacientes es la menos dañina.
Terminar con el prohibicionismo implica restituir la condición ciudadana
de los usuarios de sustancias ilícitas. De acuerdo con Pérez y Silva (2014),
la criminalización de los consumidores ocasiona la no vigencia del Estado
de Derecho que lacera el sistema democrático. Esto es así porque a estos
sujetos se le niega el derecho a la autonomía (que tiene que ver con la
libertad de tomar decisiones sobre el propio cuerpo); el derecho a la perso-
nalidad; el derecho a la libre expresión de las ideas, el derecho a la no
discriminación (para ser tratado bajo el respeto del principio de igualdad),
el derecho a la salud (para el disfrute físico, mental y social), el derecho a
la prevención y tratamiento (cuando se decide rehabilitarse), el derecho a
la información (sobre los potenciales riesgos de las sustancias), el derecho
al debido proceso (cuando se es detenido y procesado jurídicamente). Un
Estado democrático no debe actuar de forma arbitraria o a través de funda-
mentos morales que limiten la libertad, puede intervenir solo cuando existen
daños a terceros o coacción de por medio (Pérez y Silva, 2014). Antes bien
se debe de garantizar un piso básico que reconozca el derecho del ciuda-
dano para que cuando tome la decisión de ser consumidor de sustancias
ilícitas no se traduzca en una sistemática violación a sus derechos sociales,
políticos y humanos, y mucho menos se ponga en riesgo su vida y libertad
por el nulo acceso legal a las cantidades permitidas de sustancias ilícitas.

140 ismael torres maestro


Referencias bibliográficas

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Política Integral hacia las Drogas AC (CUPIHD), Año 4, núm. 8, Febrero-Marzo.

jóvenes y narcomenudeo: una lectura emergente 141


Anexos
Tabla 1. Orientación de Dosis Máximas de Consumo Personal e Inmediato
Propuesta de reforma Fuero común Fuero federal
Narcótico Dosis máxima de consumo personal e inmediato Peso base
Opio c2 gr. 2 gr. – 1.999 kg. 2 kg.
Diacetilmorfina o
50 mg. 50 mg. – 49 gr. 50 gr.
heroína
Cannabis Sativa,
5 gr. 5 gr. – 4.999 kg. 5 kg.
Indica o Mariguana
Cocaína 500 mg. 500 mg. – 499 gr. 500 gr.
Lisergida (LSD) 0.015 mg. 0.015 mg. – 14.99 mg. 15 mg.
Polvo Polvo Polvo
Tabletas o Tabletas o Tabletas o
granulado o granulado granulado
cápsulas cápsulas cápsulas
cristal o cristal o cristal
MDA, Metilendio-
De una unidad 1 000 unidades
xianfetamina Una unidad con
40 mg. A a 1 000 con peso no
40 mg. peso no mayor 40 gr.
39 gr. unidades cada mayor a 200
a 200 mg.
una mg. cada una

De una unidad 1 000 unidades


MDA, dl-34- meti- Una unidad con
40 mg. A a 1 000 con peso no
lendioxindimetife- 40 mg. peso no mayor 40 gr.
39 gr. unidades cada mayor a 200
niletilamina a 200 mg.
una mg. cada una

De una unidad 1 000 unidades


Una unidad con
40 mg. A a 1 000 con peso no
Metanfetamina 40 mg. peso no mayor 40 gr.
39 gr. unidades cada mayor a 200
a 200 mg.
una mg. cada una

Fuente: Tabla proporcionada por la Dirección de la Unidad de Investigación Contra el Narcome-


nudeo de la Fiscalía Regional. Fiscalía General del Estado, Gobierno del Estado de Jalisco.

142 ismael torres maestro


Capítulo 8.
La industria social de la música:
un antídoto contra la violencia juvenil

José Quezada Cardiel1

Introducción

Si nos atenemos a las evidencias históricas, tal pareciera que la violencia


ha sido un componente en las relaciones de poder y dominio entre los seres
humanos. El asesinato, como forma de sucesión al trono, se puede encon-
trar en los grandes imperios de la historia y sigue siendo utilizado como
manera de zanjar definitivamente los conflictos entre grupos antagónicos
dentro de la misma sociedad.
El desarrollo de la industria armamentista, la guerra como negocio,
y la propensión a expandir el poder y el dominio por cualquier medio,
nos muestran permanentemente cómo la violencia se ha perfeccionado a
sí misma para hacer el mayor daño posible. Sofisticadas tecnologías para
matar al enemigo, para el espionaje y el control social, para el dominio
de territorios, para la eliminación de migrantes, e inclusive el uso de la
violencia con el pretexto de la seguridad social, nacional o privada, son
indicadores de la institucionalización de ésta. Es decir, de cómo esta forma
de relacionarnos se ha ido enquistando en el tejido social llegando a ocupar
una buena parte de nuestro pensamiento, de nuestra energía, de nuestro
tiempo y de nuestro dinero.
A este marco agréguese una buena dosis de desequilibrios y asime-
trías sociales resultantes de la injusta distribución de la riqueza, de la falta
de oportunidades que provoca la concentración de los capitales en cada
vez menos manos, y de incomprensión y rechazo social, para obtener una
panorámica del contexto en el que viven y conviven los jóvenes en nuestro

1 Profesor Investigador de la Universidad de Guadalajara.

143
estado, y del grado de vulnerabilidad de sus entornos sociales. Sin importar
condición ni estrato socioeconómico, los jóvenes se ven expuestos a la
violencia y han aprendido a lo largo de su vida, y en los diversos ámbitos
en los que desarrollan sus actividades, que la corrupción y la impunidad
son una forma común de relación social.
Ante esta realidad, es imposible no advertir ni dejar de mencionar la
complicidad que guardan el poder económico y el poder político, ya que
en la esfera de los intereses económicos y políticos es donde se generan,
en buena medida, las condiciones para la reproducción de este modelo de
violencia institucionalizada. Aunque también hay que recalcar que ese
enorme poder del binomio económico-político podría modificar el estado
de las cosas.
Mientras los grupos de poder logran comprender las enormes pérdidas
y perjuicios que a todos los niveles genera el estado actual de las cosas, y
se percatan de los beneficios que traería un modelo basado en el desarrollo
social justo, equilibrado, integral y sustentable, inclusive para sus propios
intereses; este trabajo quiere hacer una aportación a la posibilidad de
mitigar los efectos de la violencia, de reorientar la energía de la violencia
a través de una propuesta fundamentada en los efectos emocionales y en
los usos y funciones sociales la música. Es decir, en los grandes benefi-
cios que la música puede traer, individual y colectivamente, con respecto
a la armonía de los cuerpos sociales a todos los niveles: físico, cultural,
emocional y económico.

Violencia, emociones y música

Para tratar de establecer la relación entre la violencia, las emociones y la


música, propongo partir del valor antropológico del sonido. Cuando los
seres humanos nos encontramos en el vientre materno es el sonido lo que
nos permite formular por primera vez el concepto contrastante interior-ex-
terior. Es por medio del sonido que nos damos cuenta de ese otro ambiente
distante del que no tenemos mayor información que la sonora. Esto nos
ofrece una pista del enorme impacto emocional del sonido en los seres
humanos.

144 josé quezada cardiel


Anthony Storr2 nos recuerda que desde el vientre materno reaccio-
namos tanto al ruido y a los sonidos no organizados, como a la música.
Esto significa que a través del sonido nos damos cuenta de la existencia de
un ambiente externo con el que no estamos relacionados. Formulamos así
el concepto de distancia mediante el contraste del aquí y el allá. Pero esa
percepción sonoespacial es también un vehículo emocional, ya que trans-
porta las emociones del exterior hacia nuestro interior. De todos, el sonido
de la voz materna es de vital importancia.
Por extensión, los susurros, las cualidades cálidas y sentimentales de
la voz materna resultan más eficaces que las palabras para establecer un
vínculo afectivo, el cual a la postre, se convierte en el conector emocional
que da continuidad al acto de adaptación. Eso se puede notar en las expre-
siones que utilizamos la mayoría de las mamás y los papás cuando interac-
tuamos con nuestros bebés durante los primeros 18 meses.
Para reforzar estas ideas sobre el poder de la voz humana, Geza
Revesz,3 profesor de psicología de la Universidad de Ámsterdam, basado
en las evidencias antes mencionadas, elaboró una teoría a partir de la dife-
renciación entre la voz parlante y la voz cantante. Afirma el autor que la voz
cantante tiene un poder afectivo y emocional mayor que la voz parlante.
Según Revesz, la voz cantante habría sido utilizada originalmente ante la
necesidad de comunicación a distancia, ya que la resonancia ortofónica y
fonética de ésta resulta más apropiada para los espacios abiertos.
Otro investigador, Bruce Richman,4 sostiene que al igual que otros
primates, los seres humanos usamos el ritmo y ciertas cadencias melódicas
grupales para desfogar conflictos emocionales. En esta lógica, un coro,
por ejemplo, constituye un proceso de sincronía armónica de emociones
compartidas que generan sentimientos solidarios y de buena voluntad
entre sus participantes. Esto significa que la música tiene la capacidad de
modificar los estados emocionales convirtiendo el acto pasivo de escu-
char con otros en una actitud proactiva: cantar con los otros. La música

2 Storr, A., La música y la mente: el fenómeno auditivo y el porqué de las pasiones, Barcelona,
Ediciones Paidós Ibérica S. A., 2002.
3 Revesz, G. (1953). Introduction to the Psychology of Music, Londres, Longman. En: Op. cit.
4 Richman, B. (1987). Rhythm and Melody in Gelada Vocal Exchenges, Primate, vol. 28 No 2.
En: STORR, Anthony, Op. cit.

la industria social de la música: un antídoto contra la violencia juvenil 145


tiene, entonces, la capacidad de convertir la emoción en acción, de crear
un circuito virtuoso de las emociones, haciendo posible la liberación de la
carga emocional negativa y la orientación de esa energía hacia acciones con
fines que contengan una gratificación tangible, contra la fantasía del poder
impune que pretende vender el sistema dominante de la música comercial.
En el estudio Jóvenes y violencia, la investigadora Carmen Torres
Castro5 comparte una interesante matriz de indicadores de violencia entre
jóvenes de la ciudad de Lima, Perú. Este modelo bien puede servir como
parámetro para las ciudades de América Latina. El cuadro contiene 70
indicadores, 7 variables y 10 grados. Observando los grados con mayor
puntaje, en la parte inferior de la tabla puede advertirse que la gratifica-
ción de la violencia es referida al concepto de valentía entre jóvenes que
justifican la violencia como “el modo de actuar de un valiente’’, o bien
con resignada impotencia como “la única forma de actuar”. Por otro lado,
encontramos la fantasía de los privilegios al ser “algún famoso bandolero”
o “un gran pandillero”. Infortunadamente, ambas formas de pensamiento
reflejan un estado de indefención, impotencia y vulnerabilidad, cuya mayor
gratificación es la emoción del miedo disfrazada de valentía.
Es necesario transformar las emociones de frustración, miedo, inde-
fención, vulnerabilidad, impotencia y muerte, por emociones de empode-
ramiento, éxito, solidaridad, armonía, desarrollo y vida. Si consideramos
que todo acto violento conlleva una fuerte carga de emociones, entonces
podremos entender la relación estrecha entre la música y la violencia, y
la influencia que esta puede tener en la transformación de las emociones
negativas en emociones positivas.
Establecer la relación entre violencia y música desde la perspectiva de
las emociones, requiere hacer una diferencia entre agresividad y violencia.
La mayoría de los especialistas en el tema coinciden en que la diferencia
entre ambas está en el dominio, control y orientación de la acción resul-
tante de las emociones negativas. Es decir, mientras la agresión se presenta
de manera contenida y sus acciones se circunscriben a la manifestación de
las emociones negativas, la violencia las lleva más allá, a la confrontación
directa, hasta llegar al daño a la integridad física, moral y patrimonial.

5 Torres, C. (2002) Jóvenes y violencia, Revista Iberoamericana de Educación No 37.

146 josé quezada cardiel


El sustento de esta propuesta entonces, tiene que ver con la posibilidad
de la expresión, ya que el solo hecho de poder expresar las emociones
negativas por medio de la música, permite la sublimación de la energía
que alimenta la violencia, abriendo la posibilidad de reorientar esa acción
resultante hacia objetivos con mayor nivel de satisfacción, recompensa y
gratificación. Pero esta propuesta no acaba con un proyecto que facilite
la expresión musical juvenil, ni mucho menos con la instauración, bien
intencionada pero ineficaz, de los recurrentes talleres y actividades musi-
cales. No. La reorientación de la energía y de las emociones negativas debe
cumplir con la promesa de satisfacción y recompensa a todos los niveles,
desde el económico hasta el emocional. En esta propuesta todos los benefi-
cios están conectados y representan una nueva cultura, en la que la práctica
musical responde a las necesidades integrales del joven.
Desde la antropología de las emociones, una muy reciente forma de
enfocar el conocimiento generado por la psicología y otras disciplinas para
llevar el concepto de emoción a su dimensión cultural, se advierte que la
relación música-emociones ha sido estudiadas desde diversas perspectivas:
las neurociencias, la bioquímica, la psicología, la fisiología. Se ha encon-
trado que la música provoca respuestas físicas y emocionales similares en
personas diversas y de manera simultánea. Así entonces, siendo la música
emociones elaboradas psíquicamente, formuladas bioquímicamente y con
indicadores de reacción fisiológica comunes a todos los seres humanos,
expresa también construcciones sociales que forman una red de lectura,
decodificación e interpretación de la realidad.6 Por medio de las reacciones
físicas de los demás podemos reconocer sus emociones y, por medio de
éstas, los efectos de la música.
Pero la cultura de la violencia no la representan solamente los actos
y los patrones de conducta violentos sino, principalmente, las formas de
pensamiento que los originan. Cuando la violencia se vive como cultura
termina siendo reforzada y promovida por ésta. Ejemplos musicales de ello
son el narcocorrido y los llamados ‘’corridos alterados’’, que si bien son
vehículos de transmisión de la cultura de la violencia, también expresan,

6 Sánchez, R. y Díaz, R. (2009) Reglas y preceptos culturales de la expresión emocional en


México: su medición. Universidad Nacional Autónoma de México, México.

la industria social de la música: un antídoto contra la violencia juvenil 147


en buena medida, la microfísica de poder y las relaciones humanas que
subyacen a ella, ya que, como se apuntó al inicio de esta ponencia, la
promesa de riqueza, poder e impunidad en condiciones de marginación y
vulnerabilidad, surte un poderoso efecto de seducción.
Así entonces, si como lo expone Carmen Torres Castro, la etiología de
la violencia se encuentra en los factores negativos del cruce del individuo
con la sociedad,7 entonces la música, al actuar como regulador o válvula
emocional, tanto individual como socialmente, tiene la capacidad de actuar
de forma determinante en ese cruce. Pero no solo como expresión o iden-
tificación social, sino también como un poderoso generador de riqueza y
bienestar, a condición de considerarla una solución a la violencia que logre
armonizar las esferas económica, emocional y social.

La propuesta

Esta propuesta opera a través del eje emoción-transformación-producto.


Esto significa que la energía emocional negativa contenida en la violencia
se transforma en energía positiva a través de un sistema-producto que
demanda compromiso personal y profesional en alguna de las actividades
relacionadas con la producción y consumo social de la música, ya sea la
composición, la ejecución instrumental, el canto, la producción, la inge-
niería de sonido, el montaje, las relaciones públicas, los medios. Todo esto
debe verse y escucharse reflejado en un producto musical o en un producto
sonoro para ampliar las posibilidades a todos los productos sonoros origi-
nales que impliquen una idea, un concepto, una propuesta creativa y un
trabajo organizado para su producción.
Se trata de ampliar las posibilidades lúdicas y de expresión a través
del sonido de manera profesional. Esto es generando productos con los
estándares de mercado: calidad, diseño, producción, distribución, difu-
sión y promoción; dirigidos a nuevos públicos, abriendo nuevos mercados
sonoros, y con ello generando rendimientos económicos para todos los
participantes en la cadena de valor que genera la producción social de la
música.

7 Torres Castro, Carmen, Op. cit. p. 56

148 josé quezada cardiel


Ello incluye altos niveles de identificación y satisfacción para los
nuevos públicos a los que van dirigidos. También implica la formación de
perfiles profesionales en cada una de las actividades y áreas que intervienen
en la cadena de valor de la música: la composición, la ejecución instru-
mental, la laudaría, la producción discográfica, la producción y montaje
de los espectáculos donde se presentan estos productos, la representa-
ción artística y las relaciones públicas, los derechos de autor, la gestión,
los medios. Todo esto sucede en un sistema que permite la creación de
circuitos de trabajo.
En ese sentido, el objetivo estratégico es instalar un sistema-producto
de la música, alterno al que predomina (manejado por solo tres compañías
a nivel global), que haga posible la competitividad en el mercado de la
música mediante la creación de nuevos públicos, con nuevas propuestas,
y en condiciones competitivas. Esto propiciará un círculo virtuoso de
creatividad, montaje, producción, difusión, promoción y presentación de
aquellos productos musicales y sonoros que, extrañamente, no son benefi-
ciados por el sistema comercial. Y digo extrañamente porque socialmente
representan una masa de talento considerable y un número de opciones de
negocio desatendidas.
Como consecuencia, la plataforma infraestructural y de servicios pro-
fesionales pertinentes a este sistema alterno, generaran actividades econó-
micas a niveles técnicos, de producción, de mercadotecnia, de relaciones
públicas, y de todas las áreas, detonando un sistema cuyo nivel de rentabi-
lidad permitirá la autogestión y su permanencia económica de forma autó-
noma, al recrearse y desarrollarse, conforme surgen nuevas propuestas y
se generan nuevos públicos en ese ciclo vital de la música tan alterado,
distorsionado y contaminado por sistema dominante.
Para la realización de esta propuesta, sería necesario pensar en la apli-
cación del marco jurídico que garantice condiciones de equidad en la distri-
bución y difusión de los productos. Los criterios de distribución prevale-
cientes están íntimamente ligados a los intereses del sistema dominante,
los medios privados son parte del holding de negocio, mientras que los
medios públicos no son muy claros en sus políticas al respecto. La aplica-
ción íntegra de la nueva Ley de Telecomunicaciones obligaría a todos los
medios a abrir espacios de apoyo y difusión a las alternativas culturales.

la industria social de la música: un antídoto contra la violencia juvenil 149


Pero aún más, este marco jurídico debe garantizar los respectivos
fondos presupuestales públicos que, al igual que apoyan los intereses del
sistema, apoyen los intereses de los que no han sido beneficiados por este.
Me pregunto, por ejemplo, si los procedimientos e inversiones que hacemos
los contribuyentes, vía el aparato gubernamental, para la conexión global
de los grandes capitales, podría ser útil también para la conexión global
de nuestros productos culturales. Mi respuesta es que sí, por derecho.
Todos tenemos derecho al uso de la infraestructura que todos pagamos.
Así entonces, no se trata de generar nuevas burocracias y nuevos gastos,
sino de utilizar lo que tenemos en la consecución de un sistema-producto
alterno de la música.
La operación de este sistema alterno es impulsada desde la infraes-
tructura instalada a través de una red estatal-nacional de instituciones,
gobiernos de los tres niveles, proyectos de emprendurismo de empresas
musicales y sonoras, medios, estudios, talleres de música ligados a la
producción de audio y de servicios profesionales, de políticas que hagan
posible la proliferación de espacios y foros alternos autosuficientes, de
plazas y espacios públicos, de eventos colectivos y masivos que haga
posible que los productos tengan un mayor número de posibilidades de
mostrarse ante cada vez más públicos.
De esta manera los espacios, los eventos, los proyectos y las opor-
tunidades para convocar y reunir a los jóvenes en torno a la música se
multiplican exponencialmente, fortaleciendo así la participación activa de
todos y el sustrato económico del sistema; pero sobre todo las posibilidades
de desarrollo de los jóvenes a nivel profesional, económico, emocional y
social. Los beneficios serán evidentes cuando este sistema alterno logre
equilibrar las distorsiones del mercado y abra las posibilidades de parti-
cipación en el juego de la oferta y la demanda de todos los talentos musi-
cales y sus públicos en condiciones competitivas. Si no te oyen, es que no
existes, o parafraseando a Jakes Attali,8 una sociedad que no suena es una
sociedad muerta.
Para concluir, en el Anexo expongo un primer modelo gráfico de matriz
sistema-producto música, que sirva como punto de partida en la generación
8 Attali, J. (2011) Ruidos. Ensayo sobre la economía política de la música. México. Siglo XXI
Editores.

150 josé quezada cardiel


de una industria alterna de la música. En él se pueden identificar, en primer
lugar, las condiciones que darían certeza a esta propuesta, el marco jurí-
dico, la identificación del conjunto de leyes existentes que pueden sustentar
jurídicamente esta propuesta. También se explicita el presupuesto, es decir,
la derivación de los presupuestos existentes para este proyecto, así como
las políticas públicas que reflejen el apoyo institucional a la iniciativa.
El input del sistema lo representan el talento social y la infraestructura
instalada, siendo las 7 áreas del modelo portadores de plusvalor, ya que
cada una de ellas incluye una serie de actividades particulares que agregan
valor al proceso. El output debe ser un número de productos que represente
el volumen de creatividad sonora de nuestra sociedad.

Referencias bibliográficas

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XXI Editores.
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Barcelona, Ediciones Paidós Ibérica S. A.
Torres, C. (2002). Jóvenes y violencia, Revista Iberoamericana de Educación No. 37.

la industria social de la música: un antídoto contra la violencia juvenil 151


Anexo

MATRIZ
SISTEMA-PRODUCTO MÚSICA INDUSTRIA SOCIAL DE LA MÚSICA

DINÁMICA DEL SISTEMA-PRODUCTO MÚSICA INDUSTRIA SOCIAL DE LA MÚSICA

152 josé quezada cardiel


Capítulo 9.
La educación musical como método
de prevención de la violencia y el delito
en los niños y los jóvenes mexicanos

Vladimir Milchtein Zingle1

La música para los jóvenes y la violencia juvenil.

En una entrevista al director Eduardo García Barrios,2 le preguntaron si


puede una orquesta acabar con la violencia en una colonia. Él contestó:

Lo dudo, lo que sí se puede con una orquesta de 120 niñas y niños, más un coro
de ochenta, es crear una opción del uso del ocio alucinante. Y no sólo van a usar
su tiempo esos 200 niños, vas a involucrar al primer círculo que los rodea en una
actividad que les levanta la autoestima de manera impresionante, que les da una
visón y un camino de capacidades. Eso está demostrado.

Es gratificante ver cómo la música cambia la vida y hasta la manera de


pensar de los niños que tienen interacción con ella, así la quieran ejercer
o no en un futro. Cuando se les da la opción de hacer un trabajo colectivo,
el resultado también impacta a la gente que se conmueve de ver la fuerza
visual y energética de 120 niños, más un coro, tocar y cantar en conjunto.
La música, como un lenguaje de los sonidos y como una manifestación
cultural, ha sido creada para satisfacer necesidades de comunicación entre
la gente. Es un fenómeno que no se presenta aislado sino estrechamente
vinculado con el desarrollo histórico y cultural de la humanidad. En la
actualidad vivimos en contacto permanente con la música. Sin duda es el
arte más poderosamente masivo de nuestro tiempo. Uno de los usos que

1 Músico y Profesor de la Universidad de Guadalajara.


2 Egresado del conservatorio Tchaikovski de Moscú, fundador de la sinfonieta de Moscú y la
orquesta de Baja California (OBC). Director general del Sistema de coros, orquestas y orquestas
infantiles y juveniles de México.

153
ha tenido es el de servir como una herramienta didáctica. Así se explota
el gusto y la curiosidad que la mayoría de los niños tiene hacia seguir un
ritmo, escuchar los sonidos, oír, cantar, ejecutar alguna canción, a conocer
algunos de los principales elementos como la entonación de las melodías.
Al mismo tiempo, desarrollan el gusto por interpretar, producir y vivir
personal y colectivamente la música tradicional mexicana y la música en
general.
El gusto por la música y la habilidad artística de tantos miles de mexi-
canos se debe, en buena parte, a que desde niños están involucrados en el
mundo sonoro, que ha conformado su sensibilidad. La juventud de hoy, en
la era de la computación y la robótica, necesita respuestas inmediatas a su
exigencia de aprendizaje. Hay que ofrecerles un mundo de conocimientos
indispensables para la vida, como leer y escribir el idioma básico musical,
educar el oído para percibir correctamente los sonidos, educar la voz para
poder expresar adecuadamente los sentimientos, aprender la esencia de la
cultura musical en las obras de los grandes maestros y adquirir la habilidad
de ejecutar uno o más instrumentos musicales. Todo lo anterior pondrá a
la juventud mexicana a la altura de los jóvenes de los países más desarro-
llados.
Según un estudio realizado por investigadores de la universidad de St.
Andrew, en Reino Unido, tocar un instrumento musical ayuda a resolver
problemas de los niños y jóvenes, también estimula la rápida identificación
de errores y habilidades para resolverlos. Es la gran habilidad que poseen
quienes estudian la música y tocan un instrumento musical. Se compro-
baron las respuestas cerebrales y el comportamiento de dos grupos:
músicos y no músicos. Mientras que ellos realizaban tareas diferentes, y
bastante sencillas, los resultados fueron muy interesantes. Los científicos
percibieron que aquellos que tocan un instrumento musical pueden encon-
trar errores con mayor rapidez y responder a ellos de manera eficaz. Esta
habilidad se desarrolla aun cuando la actividad no sea muy frecuente.
Los investigadores también señalan que quienes dedican tiempo
a tocar un instrumento pueden protegerse, incluso revertir el efecto, del
declive mental ocasionado por la edad y ciertas enfermedades. Además
de esos beneficios fisiológicos mencionados, la práctica de tocar mejora el

154 vladimir milchtein zingle


estado de ánimo de los niños y su relación con los demás. Ya está probado
científicamente, que la causa de muchos problemas humanos, incluyendo
el uso de las drogas y la violencia, no se resuelven cuando lo que predo-
mina es la actitud derrotista del pesimismo, sino buscando alternativas ante
los problemas y encontrar un hábito muy deseable para los niños como
estudiar la música y el arte.
La música es un mundo de expresión y una consecuencia de ello es
una buena autoestima. El arte y la música enseñan a los jóvenes a vencer
el miedo y asumir riesgos, aporta seguridad y autoconfianza. La educación
musical está abarcando lo intelectual, lo social, lo emocional, lo sensorial
y lo estético. También abre los mecanismos que permiten desarrollar dife-
rentes capacidades de los niños y jóvenes con una proyección educativa
que influye directamente en la formación integral del alumno, ya que favo-
rece al desarrollo de la atención, concentración, la inteligencia y memoria,
la potencia de imaginación y de la creatividad. El maestro tiene que hacer
comprender al niño que en su propio cuerpo posee el más perfecto instru-
mento musical de la creación. Pero el maestro en la escuela no puede
permanecer indiferente ante el gran movimiento de la educción. Si la peda-
gogía está dando en los últimos años el gran paso hacia la obtención de los
nuevos métodos y planes de estudio, la didáctica musical debe evolucionar
paralelamente a este movimiento.
Por más de un siglo diferentes autores han escrito acerca de los bene-
ficios de la música en los programas de educación para niños. Pero la lite-
ratura sobre este compromiso resulta de difícil acceso porque la mayoría
de los libros todavía no están traducidos al español, aunque ya hayan sido
publicados en su idioma original o en inglés. Muchos de los libros y artí-
culos señalan a la música como la ayuda principal en el establecimiento y
en el desarrollo del ritmo. Otros autores la emplean con un interés espe-
cial en obtener mejor calidad en la producción vocal y una respiración
neumofónica apropiada. Ya es un hecho que el uso de la música desarrolla
una mejor percepción del sonido y forma parte indivisible del programa
del desarrollo auditivo. Sobre el área específica del lenguaje, se puede
subrayar que la música sirve para ayudar también al niño a aumentar su
léxico, a incluir correctamente las estructuras gramaticales y a entender

la educación musical como método de prevención de la violencia y el delito 155


mejor las órdenes a través de la lectura ideovisual. Todo lo anterior supone
que el niño puede usar la música para lograr su autorrealización a través
de actividades lúdicas y terapéuticas por medio de la expresión corporal y
de la danza, e inclusive debe desarrollar la habilidad para conocer algunos
instrumentos musicales.
La enseñanza de la música en la escuela ofrece amplias perspec-
tivas para todos los órdenes de la educación escolar. Por tratarse de una
manifestación común a todos los pueblos, podemos relacionar las clases
de geografía con la música, por ejemplo. Al estudiar un país, será posible
cantar una melodía de alguno de sus autores más destacados o escuchar
una grabación con una melodía tradicional o representativa. La educación
musical, proporcionada oportuna y adecuadamente, estimula todos los
aspectos de la personalidad como el afectivo, cognoscitivo y psicomotor,
ayudando a su integración.
En los países más adelantados en educación corren paralelas a las acti-
vidades de índole informativa, las materias formativas y aquellas otras en
las que la música tiene un papel destacado. En Europa se practican los
métodos para la enseñanza de la música que revelan una gran preocupa-
ción por parte de los maestros para lograr una perfecta coordinación entre
todas las actividades de alumnos con fines educacionales. La pedagogía
de la música no se considera una actividad aislada y específica de una
sola clase. No tiene como finalidad formar músicos instrumentistas, sino
contribuir a la formación integral del educando. La elaboración de estos
métodos se encuentra en manos de los expertos pedagogos que son maes-
tros y psicólogos antes que músicos. La proyección educativa y lograda
trasciende los objetivos para la enseñanza de la música: atención, concen-
tración, memoria, capacidad de imaginación, creatividad y posibilidad de
expresión espontánea.
El método del cual trataremos de extraer algunas ideas importantes lo
desarrolló el compositor, investigador y educador húngaro Zoltan Kodaly.
Su búsqueda e investigación por las canciones folclóricas comenzó
cuando presentó su tesis doctoral sobre estructuras de las melodías folcló-
ricas húngaras. Para ello recolectó miles de canciones de ese tipo. Toda
su producción musical tiene profundas raíces en la música folclórica de

156 vladimir milchtein zingle


su país. Kodaly insistía en que la educación musical de los niños debe
comenzar con el canto, ya que la voz es el instrumento que todos tenemos
y una actividad por medio de la cual comprendemos la música. El Método
Kodaly propone la integración de la educación musical a la educación
general utilizando como recurso didáctico la fonomímica o el uso de
signos manuales para representar la música e introducir al niño a la lectura
musical. También pretende fomentar las habilidades para la música a partir
de segmentación de grados musicales y de la denominación de la mayor
parte de las escales rítmicas con valores fonéticos.
El método de Émile Jacques Dalcroze, pedagogo musical suizo,
fundamenta la adquisición de habilidades musicales de los niños por medio
del juego y la improvisación. Para este autor la rítmica es “la música en
movimiento” y la gimnasia rítmica es “una disciplina del sentido rítmico
musical”. Según Dalcroze, la rítmica convierte al cuerpo del niño en un
instrumento donde el ritmo vibra. Un trabajo bien planeado contempla gran
variedad de ejercicios. De esta manera se elimina el cansancio, se renueva y
se mantiene el interés al tiempo que se evita la violencia. El método de Carl
Orff, compositor alemán, busca privilegiar el desarrollo del oído musical
de los niños. En su punto de vista, la creación a través de la improvisación
tiene importancia fundamental, proponiendo también el uso del cuerpo del
niño como instrumento de percusión a cuatro planos: movimiento de pies,
manos, brazos y rodillas.
La pedagoga argentina Violenta Hemsy de Gainza, autora de más de
30 libros en los diferentes aspectos de la enseñanza musical, ha impulsado
vigorosamente la improvisación y composición como herramientas funda-
mentales para la formación musical de los niños. Es una de las maestras
que más ha aportado a la creación de la educación musical, a la que ve
como una actividad integral subrayando la importancia por su aplicación
a las edades más tempranas. El maestro japonés Shinichi Suzuki subrayó
en su método que los estudios de la música deberían comenzar a la edad
cero. Su propuesta fue modelada a partir del proceso de adquisición del
lenguaje, el cual plantea que si los niños son capaces de aprender su lengua
materna, también son capaces de aprender el lenguaje musical. Según él,
la habilidad musical no es un talento innato sino una capacidad que puede
ser desarrollada.

la educación musical como método de prevención de la violencia y el delito 157


Los libros de los maestros mexicanos como Educación musical en
primaria, de César Tort; Música para todos, de Gabor Friss y Carmen
Carrasco; y Alegrías musicales, de Laura Orozco, están inspirados por las
ideas del método Kodaly, donde, como se mencionaba anteriormente, el
autor propone que el material a utilizar en la enseñanza de los niños se
conforme con los cantos y juegos tradicionales y folclóricos de cada país o
comunidad. Los intentos más exitosos para diseñar una secuencia del mate-
rial folclórico para la enseñanza musical en México son los libros publi-
cados por la Secretaría de Educación Pública: Manual de la música los
niños y la imaginación; Manual de música y movimientos para jardines de
niños; Manuales de cantos didácticos preescolares y el Sistema de alegre
juventud.
El método del pedagogo mexicano César Tort se basa en dos principios
fundamentales: la musicalización por medio de la creación propia del niño
y el uso obligatorio de los instrumentos autóctonos mexicanos para los
inicios de la enseñanza musical. Hablando de los instrumentos musicales,
también tenemos que acordarnos de una valiosa tradición cultural mexi-
cana que es la fabricación manufacturada de los juguetes musicales para los
niños. Estos se comercializan en prácticamente todos los mercados popu-
lares del país: cornetas de cartón y de hojalata, flautas de barro y de carrizo
pintadas, tamborcitos, matracas, silbatos de barro con forma de animales,
así como una variedad de violincitos, guitarras, mandolinas y arpas. Este
tipo de juguetes puede animar al niño y acercarlo a la música formando
sus mejores habilidades y alejándolo del terror y violencia que provoca
otro tipo de juguetes como pistolas, rifles y los juegos computarizados de
la guerra y las riñas. Quizá el compositor austríaco Franz Joseph Haydn
tuvo la misma idea cuando compuso su famosa Sinfonía de los juguetes
hace más de 200 años, donde los niños tienen que tocar sus tamborcitos,
cornetas y otros instrumentos de aliento, imitando los pájaros y partici-
pando en conjunto con una orquesta de los instrumentos de la cuerda de
arco: violines, viola, violonchelo y contrabajo. Es evidente que en esta
época aún no había computadoras, y el nivel de la violencia entre los niños
y jóvenes era significativamente más bajo.
Hablando de los instrumentos autóctonos mexicanos vamos primera-
mente a acordarnos de algunos instrumentos de origen prehispánico. En

158 vladimir milchtein zingle


diferentes regiones de México donde grupos indígenas han preservado
en alguna medida el acervo cultural de sus antepasados, ya sea la lengua,
creencias, leyendas y mitos, implementos de trabajo y ritos. Tales instru-
mentos se siguen usando principalmente como elemento musical dentro de
un marco ceremonial mágico-religioso en que intervienen cantos y danzas,
que reflejan la estrecha relación que guardan los indígenas con la natura-
leza y con las fuerzas sobrenaturales que perciben en ella. Todos los grupos
indígenas utilizan algún tipo de sonaja, los materiales son vegetales propios
de cada región: madera, Palma, guajes, bules. Pero también hay de cuero y
hasta de hojalata (como se usa en Chiapas en las danzas de concheros). Los
yaquis y mayas conservan el tambor de agua que consta de media calabaza
grande con agua que se golpea con un mazo.
Los huicholes (de Occidente que habitan la Sierra de Nayarit y
Jalisco) usan raspadores fabricados de palo duro o de hueso de venado.
De los muchos tambores de uno y dos parches utilizados en México es
difícil distinguir los que proceden de tiempos prehispánicos, ya que se
han ido entremezclando elementos europeos y africanos con los propia-
mente aborígenes. La gran mayoría de los instrumentos populares mexi-
canos son de procedencia europea. En diferentes regiones al lado del violín
“estándar” están usando las variedades locales de manufactura indígena.
En su mayoría, los tarahumaras en la Sierra de Chihuahua ponen especial
cuidado en la construcción de violines grandes y pequeños. A veces varían
la forma tradicional dando al cuerpo del instrumento una forma ovalada
con la tapa adornada a manera de máscara de danza o ritual. En la cabeza
del violín suelen tallar figuras humanas o animales. Destacan los pequeños
violines huastecos de tres cuerdas, cuya forma estrecha y alargada con
tamaño “de bolsillo” responde a las características del instrumento francés
de los siglos xvi y xvii, pochette (violín de bolsillo).

La música en la historia de México

La historia de la educación musical en México en materia de cultura occi-


dental inicia con la labor de misioneros europeos, quienes se dedican a la
enseñanza del canto gregoriano y la lectura y escritura occidental de la
música. En 1523 Fray Pedro de Gante enseña cantos religiosos a los indí-

la educación musical como método de prevención de la violencia y el delito 159


genas y crea en 1527 la primera escuela formal de música donde se ofre-
cían cursos de canto llano, de órgano y de construcción de instrumentos.
Al paso del tiempo, la música española y europea traída a Nueva España
iba respondiendo a los estilos imperantes: las canciones líricas y narrativas
y los diversos ritmos bailables, desde la pavana y la chacona, hasta la zara-
banda, el minuet y en el siglo xix, el vals. Los instrumentos iban surgiendo
y perfeccionándose en Europa. Los violines surgieron de la vihuela de arco,
lo mismo que las violas y violonchelos. La vihuela de mano fue sustituida
por la guitarra, el clavecín por el piano, la flauta dulce por la transversal, la
chirimía por el oboe, y en la música vocal religiosa, se pasó del canto llano
a la polifonía y contrapunto.
La música que llevaron los españoles al Nuevo Mundo, en este caso
conquistadores, artesanos y comerciantes, consistió en romances, villan-
cicos, música militar y bailable. Los frailes misioneros usaron los cantos
gregorianos para su labor evangelizadora. La distancia, la memoria, las
influencias de todo, fueron cambiando poco a poco las melodías y armo-
nías, ritmo, instrumentos y textos. Algo que nos parece muy interesante es
ver cómo a través de cuatro siglos y medio el romance pervive en nume-
rosas variantes en México, mostrándonos la importancia que tuvo la poesía
cantada española en la formación del folclor musical mexicano.
El periodo virreinal se convierte en el inicio de la formación de los
maestros de capilla. Así, por ejemplo, se fundó en el año 1743 en la ciudad
de Valladolid, Michoacán (antiguo nombre de la ciudad de Morelia) el
colegio de niñas de Santa Rosa de Santa María. La escuela radicó en el
mismo edificio que hoy ocupa el Conservatorio de las Rosas, institución
que destacaba por su intensa actividad musical. El colegio también se
distinguió por el papel que desempeñaba en la enseñanza de la música, por
lo que es considerado hoy como el antecedente más remoto del Conserva-
torio de las Rosas.
Entre los músicos de Capilla de diferentes partes del país se ha docu-
mentado la obra de importantes compositores mexicanos como Ignacio de
Jerusalén, Manuel de Sumaya, Francisco López y Capilla y Juan Matías
de Reyes. Sus nombres ya son más conocidos gracias al gran esfuerzo
de algunos músicos y científicos de la Universidad Nacional Autónoma
de México y varios musicólogos de Estados Unidos y Europa, los cuales

160 vladimir milchtein zingle


descubrieron sus extraordinarias obras en los archivos de las catedrales de
la Ciudad de México y Antequera (hoy Oaxaca y Puebla). Es muy impor-
tante acordar que los primeros conservatorios aparecieron en Italia en los
siglos xvii y xviii y eran organizaciones caritativas para instruir a los huér-
fanos. Aquí la música era parte principal de esta enseñanza. El violinista y
compositor italiano Antonio Vivaldi fue durante casi treinta años profesor
de violín y director de coro en el Ospedale Della Pietá, uno de los cuatro
famosos conservatorios venecianos destinados a la enseñanza para las
muchachas huérfanas, ilegítimas o abandonadas. No podemos encontrar
algo similar para la enseñanza musical actual de los niños mexicanos que
viven en los albergues del Sistema Nacional del DIF. Esta es una de las
razones de que ellos se escapen de su vivienda, vivan en la calle y se invo-
lucren con la delincuencia.
El México independiente ofrece una primera apertura de la práctica
de las músicas populares que dieron nacimiento a los aires nacionales,
entre ellos los sones regionales y jarabes. Pero dicha práctica solo se dio
en el ámbito de la vida social de pueblos y barrios, lo que al final del siglo
xix se identificó como el folclor musical de la región. La música popular

tradicional no fue aceptada en el ámbito de los primeros conservatorios


de música, posiblemente por considerar que provenía de la gente pobre e
ignorante, según la mentalidad obtusa de los maestros conservadores, y en
particular, su rechazo basado en que dicha música se transmite de oído sin
ningún sistema de escritura. Esa es la forma como se ha mantenido en el
seno de las tradiciones populares de las configuraciones regionales.
El músico y compositor mexicano Manuel M. Ponce describe la
cultura musical en México a inicios del siglo xx al mencionar que, antes de
1910, el folclor había sentado su real poder cultural entre la población. Sin
embargo, la música vernácula agonizaba en las rancherías del Bajío. Sufría
el desdén de los compositores más prestigiados que la música popular. Se
escondía como chicuela avergonzada ocultando su origen plebeyo a las
miradas de una sociedad que sólo acogía en sus salones a la música de
procedencia extranjera y con título en francés. Esto que declara Ponce
no es crítica, sino la expresión del anhelo para encontrar lo nuestro. La
Revolución vivifica el nacionalismo que se encuentra en la canción. Una
de las expresiones fundamentales, un puente entre la tradición román-

la educación musical como método de prevención de la violencia y el delito 161


tica y las nuevas vivencias. Desgraciadamente todavía sigue la política
del desprecio en comprensión de la cultura popular y la música clásica
mexicana por parte de algunos funcionarios de gobierno. Pero pasando los
siglos, existen manifestaciones musicales características de ciertas zonas
del país. Por ejemplo las de Yucatán, donde los fandangos traídos por espa-
ñoles sufrieron un proceso de mestizaje originando una multitud de sones
de carácter regional. Dentro de estos sones surge la jarana como expresión
musical propia de ritmos muy movidos, vivos y vigorosos que se bailan en
este pueblo.
Algo similar ha pasado con las tradicionales culturas en Jalisco donde
se crearon, hace como 150 años, los grupos musicales con nombre de
mariachi, que tocaban y cantaban sus sones. El término mariachi proviene
de la palabra francesa mariage, que significa casamiento. La fuente de la
cual se deriva el término mexicano supone que su uso se debía a las cere-
monias francesas de matrimonio celebradas en el país durante el imperio de
Maximiliano en los años setenta del siglo xix. Por eso a los primeros grupos
de mariachi les llamaron los Trovadores Incipientes. Pero pasando los años,
los numerosos grupos de mariachi, primeramente de Tecolotlán y Cocula
y después de otras regiones del estado de Jalisco y del país, participaron
activamente casi en todas las celebraciones y fiestas más importantes del
pueblo mexicano tocando los sones zapateados y el famoso jarabe tapatío.
El jarabe es de origen español, aunque quizás conserve algunas reminis-
cencias de los bellos bailes primitivos de los indios. Tal vez desciende del
zapateado español o de las seguidillas manchegas que tuvieron su origen
en el siglo xvi.
Los jarabes han sido compuestos por el pueblo mismo. Ahora estos
grupos y el género musical Mariachi son internacionalmente reconocidos
en Estados Unidos, Canadá, así como en países europeos y latinoameri-
canos, en festivales internacionales de mariachi organizados en Guadala-
jara. Durante el mes de septiembre de los últimos diez años se han presen-
tado conjuntos de mariachi de Estados Unidos, Japón, Italia, Venezuela,
Perú, etcétera. En muchos países existe gran inquietud para conocer y
aprender este estilo tan original y dinámico. En algunas escuelas públicas
y universidades de California y Texas, en Estados Unidos, dan clases de
mariachi para los niños y jóvenes. También se organizan regularmente

162 vladimir milchtein zingle


encuentros regionales y nacionales donde imparten cursos magistrales de
metodología de enseñanza y el repertorio didáctico. Nada más en Guada-
lajara y otras partes de Jalisco, todavía existen pocas escuelas y talleres de
mariachi para niños y jóvenes jaliscienses con los programas de estudio y
metodología de enseñanza estructurados. La música y el estilo mariachi
pueden ser material ideal para la educación musical de los niños y jóvenes
en México. Dicha música es muy melódica y contiene una gran variedad
de ritmos y armonías, las cuales son bastante interesantes y atractivas para
motivar la juventud mexicana. La que quiere trabajar en los conjuntos
musicales haciendo siempre algo precioso y productivo.

Experiencias mexicanas de enseñanza de la música


en niños y jóvenes

En el ámbito de la educación musical, y de manera particular en las


escuelas de música cuyos programas educativos se orientan a la enseñanza
de la música occidental, difícilmente se puede encontrar una apertura hacia
la valorización de la enseñanza y la práctica de las músicas nacionales con
base en la diversidad de estilos y géneros que se puede encontrar en las
tradiciones regionales populares.
En el ámbito de la educación musical de los conservatorios, facultades
y escuelas de música y artes en México, los planes de estudio de los instru-
mentos se orientan a la formación de los solistas, a pesar de que la mayoría
de los jóvenes estudiantes inician sus prácticas en instrumento musical
durante una edad tardía (alrededor de los 18 a 20 años). Algunas institu-
ciones musicales como es el Conservatorio Nacional de México, Escuela de
Música “Vida y Movimiento”, la Escuela Nacional de Música de la UNAM,
el Conservatorio de las Rosas de la ciudad de Morelia, Escuela Patriótica
Municipal de Veracruz, entre otras, ofrecen cursos de iniciación musical
para los niños entre cinco y diez años. Las mismas instituciones preparan a
los niños y más tarde a los adolescentes, creando así un semillero para sus
planes de estudios para las carreras de los niveles técnico y licenciatura.
En la escuela de música de la Universidad de Guadalajara ya hace
veinte años que cancelaron clases de nivel infantil para niños jaliscienses
por “falta de los espacios laborales”. En su lugar inauguraron el taller expe-

la educación musical como método de prevención de la violencia y el delito 163


rimental de música durante los fines de semana. Todavía no está funcio-
nando bien esta institución por falta de los alumnos del nivel infantil, pues
la mayoría ya son de mayores de edades. Por otra parte, los jóvenes maes-
tros o instructores que no tienen la suficiente preparación y experiencia
están “experimentando con los niños” y muchas veces los “echan a perder”
o les quitan las ganas de estudiar música, ya que estos jóvenes profesores
son alumnos del departamento de música que están dando las horas de su
servicio social. No les podemos juzgar porque en los programas de estu-
dios de las carreras del instrumento tienen mayor importancia las materias
teóricas como solfeo, armonía, contrapunto, etcétera. Pero son muy pocos
créditos para las prácticas de ensamble y orquesta, casi nada de materias
de estrategia y metodología de la enseñanza musical. Creo que es la tarea
más importante para actualizar en los planes y los programas de estudios
con la idea de poder formar los maestros de música para las escuelas de
diferentes regiones de Jalisco, así como talleres de música e instructores
para las orquestas infantiles y juveniles.
Cuando hace más de 25 años el director de orquesta, Eduardo Mata,
conoció el sistema de orquestas infantiles y juveniles de Venezuela, dirigido
por José Antonio Abreu, escribió emocionado al Secretario de Educación
Pública, Miguel González Avelar, para contarle la experiencia. Al poco
tiempo comenzaron a crearse en México las primeras agrupaciones bajo la
coordinación del director Fernando Lozano. La idea de la orquesta-escuela
que fue creada y desarrollada en Venezuela por el Dr. José Antonio Abreu
posee la particularidad de estar destinada a la formación instrumental de
chicos de todos los niveles socio-económicos sin conocimiento previo,
promoviendo la actividad “orquesta infantil-juvenil” especialmente en
aquellas regiones pobres.
El Movimiento Nacional de Agrupaciones Musicales Comunitarias se
desprende del Programa Nacional de México Cultura para la Armonía.
Luego este proyecto fue reactivado como parte de las acciones de preven-
ción del delito y combate a la violencia. Se creó un movimiento de agru-
paciones musicales comunitarias integradas en “sistemas” a nivel regional,
estatal o local que se autogestionan y se encuentran bajo la dirección artís-
tica y metodológica del Sistema Nacional de Fomento Musical. Esta es
la institución responsable de promover el desarrollo integral de niños y

164 vladimir milchtein zingle


jóvenes a través de la programación musical, principalmente de quienes
habitan en las localidades más desprotegidas social y económicamente del
país. El objetivo es contribuir a la recomposición del tejido social, combatir
el delito y la violencia de los niños y jóvenes mexicanos.
Fue hace unos cinco años, cuando, en la administración de Sergio
García Ramírez en el fomento musical, se intentó recuperar el concepto
ya con tendencias a la profesionalización de los jóvenes y no sólo formar
“muchachos sanos, no músicos” como decía Fernando Lozano en su época.
Fue un error no considerar desde el inicio de la creación del sistema en
México el factor de la profesionalización. Esto dejó pasar, quizá, algunos
talentos. Mientras tanto en Venezuela tienen casi como un emblema al
director Gustavo Dudamel, a juzgar por las palabras de Eduardo García
Barrios:

El éxito del sistema venezolano es Dudamel; él es un producto del éxito del siste-
ma, él es una naturaleza excepcional simple y sencillamente, pero no te imaginas
la academia de directores buenísimos que hay de violinistas, y chelistas, y cada vez
en niveles más poderosos y más fuertes.

Él también menciona, como parte de la metodología, hacer que los niños


toquen grandes obras clásicas desde el inicio y no solo “música simpática”,
sino Beethoven, Brahms, Revueltas, con arreglos apropiados a su nivel.
Dudamel aboga por que los niños estén en contacto con la gran música
de todos los tiempos, desde el barroco hasta lo contemporáneo. Luego
hacerlos trabajar con disciplina y puntualidad sin restarle alegría y gozo,
y hasta vestirlos bien para que se sientan parte “de este ritual maravilloso
que es el arte”.
Ahora el Sistema Nacional de Fomento Musical cuenta con 95 agru-
paciones musicales comunitarias (28 orquestas, 40 coros, 17 bandas y
10 ensambles) distribuidos en 49 ciudades de 17 estados de la República
mexicana. La Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Jalisco
apoya este gran proyecto y ha creado el programa llamado Ecos, en el cual
se promueve el aprendizaje formal de la música como una herramienta
para el desarrollo social. El programa mantiene una red estatal de núcleos
en los que se ofrecen servicios gratuitos de formación musical a niños y
jóvenes de entre 6 y 16 años. Este programa funciona por medio de la

la educación musical como método de prevención de la violencia y el delito 165


instalación y también adaptación de núcleos comunitarios de la enseñanza
musical en delegaciones y colonias marginadas de Jalisco y con ayuda de
la metodología de enseñanza y las actividades que se organizan dentro de
los núcleos Ecos. Los alumnos, sus familias y la comunidad se ven invo-
lucrados en una sinergia positiva que favorece la reconstrucción del tejido
social y el acompañamiento integral de los niños y jóvenes jaliscienses.
Pero dicho programa todavía no está funcionando a todo dar porque en
algunos núcleos no tienen suficiente cantidad de maestros. En los pueblos
de algunos estados sí hay maestros pero sin conocimientos apropiados y sin
experiencia para trabajar con los niños y jóvenes.
En el último campamento de verano organizado por el programa estatal
Ecos (julio de 2017), se presentaron nada más como veinte instrumen-
tistas de los núcleos de las regiones de Jalisco. La mayoría de los jóvenes
(como sesenta elementos) fueron de distintos núcleos de la Zona Metro-
politana de Guadalajara. El sistema de orquestas infantiles y juveniles está
funcionando más organizado y es significativamente más productivo. El
dueño de Esperanza Azteca (creada por la empresa televisora del mismo
nombre), Ricardo Salinas Pliego, firmó un convenio con 22 gobernadores
para formar orquestas en todo el país en los municipios de Guadalajara,
Zapopan y Tlaquepaque. Ya están funcionando tres núcleos en los que
dan clases de música, instrumentos, solfeo, coro, ensamble y orquesta, de
manera gratuita. Los cursos se imparten de tres a cuatro horas de lunes a
viernes para los niños y jóvenes de las familias de bajos recursos. Todos los
proyectos ya mencionados cuentan con la participación activa de los niños
y jóvenes que cantan y tocan un instrumento en conjunto, haciendo algo
precioso y alejándose de los malos hábitos y costumbres.

A manera de conclusión

Es preciso reconocer la importancia de la educación musical y artística


como parte integral de la educación general en el proceso de la prevención
del delito y violencia entre niños mexicanos. Es relevante apoyar conti-
nuamente los proyectos educativos del fomento musical, ya sea de los
mencionados anteriormente como Ecos y Esperanza Azteca, o también las

166 vladimir milchtein zingle


escuelas públicas y privadas con posibilidades artísticas y musicales, como
ampliación de la inventiva en todas las regiones del país. Reconocer la tarea
de gran importancia para las facultades y escuelas de música y conserva-
torios, así como la formación de los nuevos maestros con la amplia visión
y conocimiento de la metodología de la enseñanza moderna y psicología.
Resulta importante que tanto los maestros como los estudiantes sepan tocar
un instrumento, conozcan la historia y teoría de la música y la literatura
musical. También es necesario la difusión y promoción de las actividades
artísticas y musicales de los niños jóvenes mexicanos a conciertos, reci-
tales, exposiciones de pintura y artes plásticas. Y la edición de los métodos
nuevos de la literatura, partituras para los maestros de música y artes en
las escuelas, así como para los instructores que trabajan en las orquestas.

Referencias Bibliográficas

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D’ León, D. (1988). Sistema alegre juventud. Educación musical. México: SEP.
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Módulo música SEP.

la educación musical como método de prevención de la violencia y el delito 167


Capítulo 10.
El Sistema de Venezuela. Posibles lecciones
para México y el mundo

Charles Edward Nath1

Hay por lo menos 55 países en el mundo que han hecho su versión del
programa músico/social El Sistema, de Venezuela, creado para transformar
vidas de niños y jóvenes, principalmente pobres y algunos en barrios
marginados. El propósito de este ensayo es examinar algunas manifesta-
ciones de tales programas, particularmente en Venezuela, Guadalajara y en
Los Ángeles.

Venezuela

Con el caos y la violencia que actualmente azotan a Venezuela podría


parecer que no hay nada que pudiéramos aprender de sus proyectos sociales
y culturales, pero érase una vez hace mucho tiempo cuando existía algo
especial que daba esperanza, refugio e inspiración a los niños y jóvenes de
aquel país. Hablo de 1975 cuando José Antonio Abreu, economista, polí-
tico y músico inició El Sistema, un proyecto social que proponía ayudar
a los niños y jóvenes, particularmente en barrios pobres, a salirse de la
violencia y las drogas en las calles y cambiar sus armas por violines u
otros instrumentos. En esa época, que parece inocente comparada con
ahora, la violencia no era la de un gobierno reprimiendo a su población
sino de pandilleros robando en la calle y peleando con otras pandillas. De
hecho, pocos en la población participaban en esta vida de crimen: los niños
simplemente se preocupaban por llegar sanos y salvos a su casa después de
la escuela sin recibir una bala perdida de una pelea de pandillas.

1 Músico y Profesor de la Universidad de Guadalajara.

169
Fotografía 1. José Antonio Abreu

Antes de considerar los efectos de El Sistema en varios individuos,


creo que es importante saber algo de su fundador. José Antonio Abreu
nació en la ciudad de Valera, Venezuela, el 7 de mayo del 1939. Empezó
a estudiar piano, canto y composición en la Escuela Superior de Música
José Ángel Lamas en 1957, además estudió economía en la Universidad
Católica Andrés Bello y recibió su doctorado en esta disciplina en 1961.
Luego hizo trabajo de postgrado en la Universidad de Michigan y sirvió
como miembro en la Cámara de Diputados de Venezuela de 1959 a 1964.
Luego de su carrera política enseñó Economía y Leyes en la Universidad
Simón Bolívar. En 1975, viendo los graves problemas que enfrentaba a la
juventud de Venezuela, fundó El Sistema, formalmente conocido como la
Fundación de la Red de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. Su
creencia fundamental sobre las posibilidades positivas de la música era
algo poética pero fuerte y ha guiado sus decisiones y acciones hasta la
fecha:

El hecho de que la música expresa lo invisible, lo inefable, la hace particularmente


fecunda en creatividad –su misterio, la posibilidad de expresar lo que sólo ella
puede expresar. Además, la música quizás penetra en el ser humano más profun-
damente que cualquier otra forma de arte.2

2 He conseguido mi información de una larga entrevista con un exalumno de El Sistema a quien


le voy a llamar “Florestan” para cuidar su privacidad, y los dos videos documentales “Tocar y
Luchar”, dirigido por Alberto Arvelo (2006) y “El Sistema”, dirigido por Paul Smaczny y María
Stodmeier (2009). En este caso estoy citando “Tocar y Luchar”.

170 charles edward nath


Esta frase refleja la idea de Abreu y muchos otros de que la música en
sí tiene el poder de cambiar y transformar la sensibilidad de cualquier ser
humano. Es debatible si esto es cierto, pero ha sido esencial para El Sistema
desde el inicio y ha sido una inspiración y un gran impulsor al éxito. Abreu
empezó nada más con 11 alumnos y trabajó con otros maestros hasta tener
cientos de orquestas infantiles y juveniles en Venezuela, que han ayudado
a cientos de miles de jóvenes.
Para tener una idea de lo que se enfrentaban los niños en ese entonces
consideremos las palabras de uno de los alumnos, Roderyk Alvarado, un
niño de 12 años de edad que vive en Caracas:

No me gusta vivir aquí, porque aquí es muy peligroso, por los malandros, las
pistolas, los tiros y eso. Hay niños de 15 años por aquí, fumando drogas, andando
con pistolas todo el tiempo. Tres meses después están muertos. Nos metemos para
adentro porque se forman las peleas y después lanzan un tiro y ellos no se fijan a
quien se lo lanzan, sino que lo lanzan y a quien le pegó le pegaron. Sí, tengo miedo
porque ellos se asoman aquí, y pueden soltar un tiro pensando que soy otra persona
y me matan3.

Roderyk ha encontrado refugio e inspiración tocando la trompeta en la


orquesta de uno de los centros educativos (llamados “núcleos”) en Caracas,
pero hay muchos otros que caen en la vida autodestructiva de las pandillas.
La visión original del Dr. Abreu ha sido clave en el éxito de El Sistema.
En sus propias palabras, la misión es “la participación, integración, preven-
ción, educación y salvación de los jóvenes”.4 Desde los grupos de niños
más pequeños hasta la internacionalmente aclamada Orquesta Juvenil
“Simón Bolívar”, que ha grabado varios discos con Deutsche Grammo-
phon, se manejan estos conceptos. Los niños participan y están integrados
en orquestas, lo que los mantiene fuera de las calles. Y esta participación
logra su educación, la prevención de la delincuencia y, de hecho, en algunos
casos su salvación. Conozco a un joven en el primer núcleo de Guadala-
jara, Lomas del Paraíso, que era drogadicto a los 15 años, pero desde que
empezó a tocar en la orquesta ha dejado las drogas.
La participación en una orquesta tiene un gran poder positivo. Escu-
chemos lo que dice el Dr. Abreu sobre lo que es una orquesta:

3 “El Sistema”, 2009


4 Ibíd.

el sistema de venezuela. posibles lecciones para méxico y el mundo 171


Una orquesta es una comunidad que tiene una característica esencial y exclusiva;
sólo ella tiene esta característica de que se constituye con el objetivo de concertar-
se entre sí. Por tanto, el que hace práctica orquestal empieza a vivir la práctica de la
concertación. Y ¿qué significa en otras palabras la práctica de la concertación? La
práctica del equipo. La práctica del grupo que se reconoce como interdependiente,
donde cada uno se responsabiliza por los demás y los demás se responsabilizan por
uno. Concertarse para generar la belleza.

Quisiera comentar unas cosas sobre Venezuela basadas en mi entre-


vista con mi amigo venezolano “Florestan” aquí en Guadalajara. Él entró
en una de las orquestas de El Sistema en Caracas en 1995 a la edad de
diez años. Empezó con marimbas, luego la flauta dulce, todo el tiempo
aprendiendo solfeo y armonía, como todos los otros novatos. Después de
este entrenamiento básico él escogió su instrumento y empezó a tocar en la
orquesta, donde conoció a algunas personas interesantes.
Fotografía 2. Lennar Acosta.

Una de estas personas fue Lennar Acosta. Lennar empezó muy joven
en una de las pandillas de Caracas y con sus compañeros estaba involu-
crado en la toma de drogas, varios delitos y peleas con otras pandillas.
Todavía tiene las cicatrices en su cara a consecuencia de estas peleas.
Lennar fue arrestado nueve veces por portar armas y terminó en un reclu-
sorio juvenil. Durante su tiempo en la cárcel algunos profesores organi-
zaron una orquesta. Cada semana fueron al reclusorio con instrumentos
y los jóvenes podían salir de sus celdas para participar en las clases y en
los ensayos. Lennar escogió el clarinete y luego dijo que cuando estaba
tocando música era el único tiempo en que se sentía libre. Cuando salió

172 charles edward nath


seguía en la orquesta y ahora dirige uno de los núcleos más importantes en
el país. Se puede leer sobre este extraordinario hombre en Google.
Fotografía 3. Edicson Ruiz

Otro venezolano fuera de lo común es Edicson Ruiz, nacido en 1985.


Aunque Florestan me contó mucho sobre Edicson, quiero citar del artículo
publicado en una revista en línea sobre él.5 Su madre era soltera y cuando
Edicson tenía 11 años de edad ella consiguió trabajo como taxista. Para
ayudarla Edicson trabajaba como cerillito en un supermercado. Luego ella
lo inscribió en la orquesta para mantenerlo ocupado y a salvo. Él empezó
a tocar el contrabajo a la edad de once años y estudiaba todo el tiempo. En
su primer año entró en la Orquesta Simón Bolívar y empezó a recibir un
sueldo. A la edad de 16 años ganó un concurso internacional para contra-
bajo en Indianápolis, Estados Unidos. El mismo año fue aceptado en la
orquesta preparatoria de la Filarmónica de Berlín y el siguiente año, a la
edad de 17 años, entró en aquella orquesta como miembro permanente,
el más joven en hacerlo y el primer Latinoamericano. Ante la pregunta
“¿Dónde estarías hoy sin El Sistema?”, él contestó: “Posiblemente involu-
crado en el crimen, sentado en una prisión, o ni vivo ya”.
Por su parte, Florestan hizo estudios avanzados fuera de Venezuela
y ha llegado a ser un experto en su instrumento. Según él, El Sistema es
principalmente un programa social y no es suficiente para formar músicos
de alto nivel profesional, lo cual es totalmente aceptable; así debe ser según
su propósito. Sin embargo, cabe mencionar que la mayoría de los inte-
5 https://www.rehau.com/group-en/corporate-information/press/unlimited/unlimited-7-south-
america/democracy-in-the-orchestra

el sistema de venezuela. posibles lecciones para méxico y el mundo 173


grantes de la Filarmónica de Jalisco hoy en día son venezolanos. ¡Qué
bien! Básicamente son refugiados de la pesadilla de su país. Es interesante
que, aunque Florestan habló con varios músicos que tocan ahí para tratar de
arreglar una entrevista conmigo y hablar de sus impresiones de El Sistema,
todos se negaron de hacerlo a pesar de que todo sería anónimo. Me imagino
que tienen miedo de hacer cualquier cosa que les cause problemas aquí y
provoque el retorno a su país.

Guadalajara (Lomas del Paraíso)


Fotografía 4. Una integrante de la orquesta Lomas del Paraíso

La visión de Abreu de la práctica orquestal no solamente ha transfor-


mado las vidas de miles de jóvenes en Venezuela, sino también es muy útil
en México. De hecho, yo diría que es necesario. En 2011 leí un artículo
sobre el alcoholismo juvenil en México en el periódico El Informador de
Guadalajara6 que tiene mucho que ver con varios puntos relevantes a las
prácticas de El Sistema. Primero, el alcoholismo es un grave problema para
muchos jóvenes en este país y se puede comparar con el trágico desperdicio
humano que representa la delincuencia en Venezuela. Según la Encuesta
Nacional de Adicciones 2008, nueve millones de mexicanos de menos de

6 El Informador, 13de agosto de 2011.

174 charles edward nath


18 años de edad consumen alcohol en grandes cantidades, de un total de 27
millones. Esto representa una cuarta parte de la población total. De estos
jóvenes, hay más de cuatro millones que cubren el criterio de dependencia,
lo que significa que tienen un patrón de consumo de más de un año sin
control, y en ocasiones rebasan las cinco copas. La edad promedio de inicio
en el consumo de alcohol es de 14 años y de otras drogas de 16 años.
Ricardo Nanni, psiquiatra y adictólogo de la Sociedad de Especialistas
en Salud Mental y Adicciones explica los múltiples factores que pueden
incidir a niños y adolescentes en el consumo de alcohol, particularmente:
1. Bajo rendimiento escolar.
2. Compañeros que propician el gusto por el alcohol por generar un senti-
miento de pertenencia.
3. La depresión y la ansiedad.

La psicóloga Leticia Ortiz, miembro de la institución Centros de


Integración Juvenil (CIJ) dedicada a la atención de jóvenes drogadictos,
menciona que el alcohol es la droga de inicio, y explica los tres niveles de
tratamiento que el CIJ ofrece.
1. Una sesión cada semana con el terapeuta.
2. El joven asiste a un CIJ diario durante cuatro y media horas. Ahí
favorecen el desarrollo de habilidades, la tolerancia a la frustración, la
constancia, la delimitación de reglas, la disciplina, y la aceptación de
una figura de autoridad.
3. La internación para los casos más severos.

El segundo nivel es el más interesante por su similitud a las actividades


en los núcleos y merece atención especial. Vamos a analizar varios de estos
puntos para compararlos con las actividades en los núcleos. Primero, el
Dr. Nanni menciona que los jóvenes toman alcohol con los compañeros en
parte por tener el sentido de pertenencia en el grupo, algo fundamental para
el ser humano, y una clave en la visión de Abreu. La pertenencia en una
orquesta ofrece el elemento adicional de que juntos los jóvenes crean algo
hermoso: la música, y sienten los efectos de la misma.
Cabe mencionar que tocar música en una orquesta también es diver-
tido (por lo menos en el nivel no profesional) y puede dar una gran satis-

el sistema de venezuela. posibles lecciones para méxico y el mundo 175


facción. Esto es particularmente relevante al punto tres que menciona el Dr.
Nanni en su presentación de factores que inciden en el consumo de alcohol:
la depresión y la ansiedad. La diversión y satisfacción son buenos antí-
dotos a la depresión. Referente al punto número uno, el bajo rendimiento
escolar, muchos de los padres del barrio Lomas del Paraíso reportan que
las calificaciones de sus hijos han subido desde que tocan en la orquesta.7
Volviendo a algunas de las palabras de Abreu sobre la orquesta, de que
“uno se responsabiliza por los demás”, observamos que el que toca en una
orquesta tiene que ser responsable por su parte si el grupo va a sonar bien.
Este sentido de responsabilidad afecta a otras áreas de la vida también.
Los padres de Lomas de Paraíso hablan del aumento de responsabilidad en
sus hijos, en la escuela y en la casa, haciendo sus tareas voluntariamente.
Una madre me dijo que antes su hijo siempre decía que no tenía tarea, pero
ahora hace todas sus tareas sin que ella le diga nada.
Volviendo a las actividades, en el segundo nivel de tratamiento de alco-
holismo del CIJ se menciona el desarrollo de habilidades. En la orquesta
todos los niños aprenden a tocar sus instrumentos, lo que les hace sentir un
sentido de logro y orgullo, así como el aumento de su autoestima. Además,
tocar en grupo requiere que uno escuche a los demás y esté atento a las
indicaciones del director. Todo esto se vuelve una actividad muy compleja.
También referente a las actividades en el CIJ, en la orquesta los niños
tienen que aceptar reglas, como por ejemplo llegar a los ensayos puntual-
mente y preparados. Además, aprenden a respetar y trabajar con figuras
de autoridad: sus maestros de instrumento y el director como la máxima
autoridad del grupo.
Creo que con estas observaciones se puede concluir que los benefi-
cios personales y sociales de tocar en una orquesta infantil son evidentes.
También es importante notar que la metodología empleada en El Sistema es
muy diferente a la manera tradicional de iniciarse en la música, en la cual el
niño primero aprende a tocar un instrumento individualmente y después de
un tiempo, que puede ser varios años, quizás entra en una orquesta o banda.
Estos años de aprendizaje pueden ser bastante solitarios y muchos niños
pierden el interés por la música. Por ejemplo, yo empecé con el clarinete a

7 Entrevistas del autor con padres de niños que participan en la orquesta de Lomas del Paraíso.

176 charles edward nath


la edad de 8 años y mis primeros maestros y métodos eran muy aburridos.
Solamente seguí adelante porque conseguí partituras de temas de películas
y me divertí tocando obras maestras como Baby Elephant Walk. Sólo
después cuando entré en una banda de alientos sentí el placer y la diversión
de tocar con otros.
En contraste, en Venezuela los niños entran en la orquesta antes de
poder tocar un instrumento. Tienen lo que llaman las “Orquestas de Papel”,
en las cuales niños muy pequeños llevan sus “instrumentos” de papel maché
o cartón. Se sientan en los lugares correspondientes a sus instrumentos en
la orquesta y cantan las melodías y palmean los ritmos. Después de unos
meses reciben instrumentos de verdad y empiezan a aprender a tocarlos.
Entonces, aún antes de aprender a tocar sus instrumentos se acostumbran a
divertirse juntos y seguir las orientaciones del director.
En los núcleos de México que he podido observar desde su inicio en
2008, por lo menos en el núcleo Lomas del Paraíso, el proceso es similar,
aunque no empiezan con las Orquestas de Papel. Los niños primero entran
en la orquesta y entonces empiezan a aprender a tocar sus instrumentos
juntos. Quizás por esto hay un notable ambiente de unidad y compañe-
rismo en el grupo. Desde el inicio es como una familia con apoyo de todos
lados.
Desde su inicio en 2008 me ha llamado la atención este núcleo (llamado
oficialmente Orquesta Comunitaria “Lomas del Paraíso”), y quisiera contar
un poco de la historia de la existencia de tales agrupaciones en México.
En 1997 Carlos Chávez dirigió la primera gira internacional de la orquesta
Simón Bolívar y, viendo las maravillas musicales en Venezuela, decidió
traerlo a México. Fundó algunos núcleos, pero por cuestiones políticas
(cambios de administración) el proyecto no duró mucho.
En 1989 Fernando Lozano hizo otro intento, fundando 10 núcleos en
las delegaciones de México D.F., de los cuales sobreviven 3 o 4, inclu-
yendo la orquesta Carlos Chávez, que fue la orquesta de selección corres-
pondiente a la Simón Bolívar (los niños más destacados aspiraban a entrar
en esta orquesta). El proyecto de 1989 sirvió en parte como entrenamiento
para algunos directores mexicanos como Guillermo Salvador, director de
la Filarmónica de Jalisco desde 1997 a 2002); Mario Rodríguez, quien

el sistema de venezuela. posibles lecciones para méxico y el mundo 177


fue coordinador nacional de orquestas juveniles de Fomento Musical de
CONACULTA; y Arturo Quezadas Luna, antes coordinador nacional
de bandas de la mencionada institución y ahora Director Artístico de la
Orquesta Típica de la Ciudad de México y profesor del Instituto Nacional
de Bellas Artes. Pero el proyecto de 1989 básicamente falló también por
cambios en la administración en la ciudad de México. (Abreu ha comen-
tado que el problema de la continuidad del proyecto en México se debe a
que con cada cambio de administración el nuevo equipo tiende a deshacer
lo que hizo el equipo anterior, lo que no ha sucedido en Venezuela. Abreu
ha sido el líder desde 1975 y ha logrado mantener el apoyo federal a través
de 10 administraciones.)
En 2008 Sergio Ramírez Cárdenas inició otro intento, fundando varios
núcleos en diferentes ciudades del país (Lomas del Paraíso fue el primero).
Por cuestiones políticas en 2009 quitaron a Ramírez Cárdenas y pusieron a
Enrique Barrios como líder del programa nacional. Ahora Eduardo García
Barrios es coordinador nacional de Fomento Musical de la Secretaría de
Cultura. Hasta la fecha el proyecto sigue vivo y se está expandiendo a
varias ciudades con nuevos núcleos. Tal es el ejemplo de Mexicali en 2010.
Algo alentador es que en 2010 la Fundación Azteca lanzó el programa
“Esperanza Azteca” con fondos federales y ha distribuido cantidades
significantes a los núcleos mexicanos. De interés particular es que se han
iniciado varios núcleos exitosos en zonas de conflicto en Michoacán y en
la frontera del norte.
Ahora consideremos el éxito que ha experimentado Lomas de Paraíso.
En 2011 hice entrevistas a ocho padres y a cuatro niños, no son cifras esta-
dísticamente significantes, pero sí son ilustrativos en términos del impacto
individual y social. He mencionado que todos los padres están felices por
el mejor rendimiento escolar de sus hijos y de sus cambios personales.
Varios mencionaron que antes sus hijos eran tímidos, cohibidos e introver-
tidos y ahora son más comunicativos, juguetones y optimistas, con metas
que muestran su esperanza para el futuro: ser médico, chef, científico, etcé-
tera, y tener una vida mejor.
Todos los niños entrevistados dicen que disfrutan mucho la orquesta
y les gusta el trato que les dan los maestros y el director. Tienen un grupo
en Facebook y durante las vacaciones de agosto leí muchos comentarios

178 charles edward nath


como: “Cuándo se van a iniciar los ensayos otra vez. Pronto, espero”. Y
“estoy ansioso para que regresemos a la orquesta. Es tan bonito tocar ahí”.
La orquesta no solamente ha mejorado las vidas de los niños, sino
también de sus familiares. Todos los padres dicen sentirse muy orgullosos
al ver y escuchar a sus hijos tocar en los conciertos. En 2012 María de los
Ángeles Tamayo Guzmán, la entonces presidenta del comité de padres para
apoyar la orquesta y madre de dos niños en la misma, dijo:

Cuando veo a mis hijos tocar me salen las lágrimas. Estoy tan orgullosa. (…) hay
armonía, hay unión, hay amistad. Además, he visto el respeto que los niños han
aprendido de los maestros, y he visto el respeto y cariño que los maestros les dan
a ellos. Estoy impresionada por el compromiso de los maestros.

La orquesta ha tenido una influencia en el barrio en general, algo que a


mí me parece muy importante si se habla de la transformación social en la
visión de Abreu. Cada vez más vecinos están conscientes de la existencia
de la orquesta. Hace algunos años un equipo del canal de televisión del
Estado fue a Lomas para hacer un reportaje del núcleo sin saber dónde
encontrarlo. Preguntaron en la calle y una mujer que ni tiene hijos en la
orquesta pudo darles las indicaciones de cómo llegar. Uno de los maestros
dijo que recientemente estaba en una taquería y el cocinero le preguntó:
“Oiga Maestro, ¿cómo van la cosas en la orquesta?” Al escuchar esto, una
de las señoras presentes dijo a otra: “Marquito, el hijo de mi vecina, fue
con la orquesta a Estados Unidos”. Ninguna de estas señoras tiene hijos en
la orquesta, pero están conscientes de la existencia de la misma. No tengo
estadísticas, pero creo que simplemente si uno sabe que algo muy especial
sucede en su vecindario, se siente más positivo respecto al lugar donde
vive y acerca de quién es.
La orquesta ya es conocida en lo Estado Unidos también. En junio
de 2011, por invitación del Club de Rotarios de Sonoma, California, y
con apoyo del gobierno de México, los niños tocaron dos conciertos en la
Universidad de Sonoma. El rector de aquella universidad comentó después:
“Cuando oí que venía una orquesta infantil pensé que iba a escuchar mala
afinación, mal ritmo, nada impresionante. Pero estos niños tienen hambre
por la música y así tocan”. Antes de los conciertos el presidente de los
Rotarios estaba escéptico, frío y distante, pero después se puso muy alegre

el sistema de venezuela. posibles lecciones para méxico y el mundo 179


y amable, y dijo: “La sección de metales es la mejor afinada que he escu-
chado en una orquesta infantil en mi vida”. Mis padres y mi hermano asis-
tieron a los conciertos. Mi hermano me dijo que empezaron un poco mal
afinados y fuera de ritmo, pero seguían mejorando durante el concierto y al
final se escucharon prácticamente como una orquesta profesional, princi-
palmente porque estaban tocando en una sala con una acústica magnífica y
pudieron escucharse fácilmente.
También estuvieron presentes el entonces Secretario de Cultura de
Jalisco Alejandro Cravioto, el senador Alberto Cárdenas y la diputada
federal Joanna Novoa. Opinaron que los niños son “Buenos embajadores
de México”.
Otro de los beneficios que han disfrutado los alumnos en la orquesta
es que han podido salir del barrio y tener la experiencia de tocar en buenas
salas, no solamente en los Estados Unidos sino también en el Teatro Dego-
llado, en Guadalajara.
El éxito de Lomas ha sido a pesar de la pobreza de algunos de los niños
y la vida en un barrio con algo de violencia y drogas. Una madre me dijo
que hace poco fue asesinado un hombre a solamente un par de cuadras del
núcleo. Uno de los jóvenes en la orquesta antes vendía drogas y tenía armas
–una pistola y un rifle–. Tiene cicatrices en su cara por las peleas con otros
vendedores de drogas. Su hermano gemelo fue asesinado cuando él tenía
16 años y él sufrió una severa depresión. Desde que está en la orquesta ha
cambiado su vida: nada de drogas ni armas.
También la orquesta ha tenido que seguir adelante a pesar de la falta de
un lugar adecuado para trabajar. Tienen acceso a un edificio pequeño con
cuartos para dar clases y trabajar en secciones, pero cuando hay ensayos
de toda la orquesta, tocan afuera bajo un toldo. Cuando llueve tienen que
suspender el ensayo. Sin embargo, la orquesta funciona tan bien que los
que dirigen otras orquestas juveniles en Guadalajara (que en algunos casos
manejan el grupo como un negocio y esencialmente explotan a los niños)
van a Lomas del Paraíso para invitar a los niños a que toquen en sus grupos.
Algunos han aceptado, pero hasta la fecha eso no ha afectado la integridad
y unidad del núcleo.
Los maestros y familiares están trabajando para tratar de asegurar la
continuidad de la orquesta más allá del cambio de gobierno el próximo

180 charles edward nath


año. Espero que tengan éxito, que el próximo gobierno reconozca el gran
valor social de este proyecto y siga apoyándolo. Una madre dice de los
niños: “Son guerreros, con el hambre para seguir adelante, no importan
las condiciones”. Dejo la última palabra a uno de los niños: “Si quitan la
orquesta, yo lloro”.
Como mencioné casi en el inicio de este ensayo, la cuestión del poder
de la música para combatir la violencia es debatible, pero algo que no es
debatible es que los seres humanos, con muy pocas excepciones, queremos
sentirnos parte de un grupo, y que el grupo en que estamos influye nuestro
comportamiento, particularmente si somos adolescentes. El otro día hice
una entrevista de un exalumno de Lomas del Paraíso quien ahora es un
estudiante exitoso en el nivel de licenciatura en la Universidad de Guada-
lajara y también tiene ingresos como miembro de la Orquesta Juvenil de
Zapopan. Le pregunté cuál era su mejor memoria de su tiempo en Lomas y
me dijo que lo que más le había gustado había sido ver a otros jóvenes que
“andaban en bolita haciendo desmadre” cambiar sus vidas al entrar en la
orquesta. Como no estoy muy familiarizado con este lenguaje le pregunté
exactamente qué quería decir y me aclaró que se refiere a que:

andaban en grupo fumando cigarros, tomando alcohol, a veces inhalando pega-


mento y a veces peleando con otros jóvenes. Si uno anda en un grupo así va a
hacer lo mismo. Y si ellos deciden hacer algún delito a lo mejor uno va a hacerlo
también.

Mi joven amigo dijo que él no andaba en estos grupos. En esos casos


lo que sucede es que se quedan solos a menos que haya otro grupo en que
puedan entrar. Y sí había otro grupo, la orquesta.
Quiero mencionar que muchos otros exalumnos de Lomas del Paraíso
también han entrado en la Universidad de Guadalajara y varios están en
el camino de graduarse como Licenciados. Otros están estudiando en
otras universidades en México y uno está trabajando para ir a estudiar en
Alemania. No se ha hecho un programa de investigación estadística sobre
estos resultados, pero para mí está claro que el programa de Lomas ha
tenido un efecto positivo sobre los jóvenes de esa colonia.

el sistema de venezuela. posibles lecciones para méxico y el mundo 181


Los Ángeles (Harmony Project)
Fotogarfía 5. Myka Miller y alumnos

Como mencioné antes hay muchos proyectos en el mundo basados en El


Sistema. Sería interesante investigar al respecto, pero eso sería una tarea
de años. Afortunadamente conozco a Myka Miller, la Directora Ejecutiva
del Harmony Project (Proyecto Armonía) en Los Ángeles y tuve la opor-
tunidad de entrevistarla para este ensayo. Fundado el 2001 por la Dra.
Margaret Martin, el Proyecto tiene básicamente la misma misión que El
Sistema: invertir en el desarrollo positivo de niños y jóvenes, principal-
mente de familias de bajos ingresos, a través del estudio y práctica de la
música. Myka empezó a trabajar en el Proyecto en 2006 y es la directora
ejecutiva desde 2007. Me dijo que cuando ella empezó tenían 300 niños
y ahora tienen más de 2,500. Manejan un presupuesto anual de unos tres
millones de dólares. Afirmó que la mayoría de los alumnos tienen raíces
africanas y latinas. Algunos vienen de familias pobres que viven en barrios
con un alto índice de pandillerismo, aunque realmente no hay muchos que
están en riesgo de entrar en el crimen y la violencia. Simplemente son
niños de familias de clase baja hasta media-baja que quieren tocar música,
como los niños de Caracas o Guadalajara.
Myka me contó que pronto después de convertirse en directora ella
se dio cuenta de que no era suficiente darles instrumentos a los niños y
confiar que todo iba a salir bien en sus vidas, por lo que contrató a algunos

182 charles edward nath


trabajadores sociales. Algunos de ellos son exmiembros de pandillas y han
podido hablar con jefes de pandillas en algunos de los barrios donde viven
alumnos para asegurar que los niños puedan caminar con seguridad a sus
casas con sus instrumentos. Myka me facilitó un archivo con muchas cartas
que los alumnos escribieron para solicitar becas. En estas cartas comentan
cómo la música ha afectado su vida. Quisiera compartir algunas de las que
más me interesan:
La primera es de Elton, quien dice:

Vivo en Los Ángeles Sur, un área con mucho contrabando y drogas, ideal para
reclutar a niños que no sienten que encajen en la vida. Ahí he perdido a algunos
amigos por la violencia de las pandillas y siempre he sentido que tocar música
fue una manera de honrarlos, de hacer lo mejor que pueda con la situación en que
me encuentro. El Proyecto ha sido un lugar seguro donde puedo tocar música y
conocer nueva gente sin tener que preocuparme por lo que sucede a mi alrededor.
El hecho de que es gratis ha ayudado mucho a mi familia. Después de cada ensayo
he sentido que estoy haciendo algo importante con mi vida, y las experiencias de
tocar en la Disney Concert Hall y el Hollywood Bowl fueron absolutamente asom-
brosas. No sé qué es lo que sería de mí sin este Proyecto.

Otra carta que me impresionó fue de Alice, una muchacha con pro-
blemas familiares y un severo problema de sobrepeso que le causaba
mucha angustia. Desesperada, ella recurrió a la bulimia. Ella dijo:

Mi único refugio era la música; los tonos, timbres y pulsos rítmicos me trans-
portaron a un mundo no contaminado de negatividad. Empecé a dejar mi desor-
den alimenticio. Primero una semana, luego un mes, y luego un año. A través de
concentrarme completamente en la música me encontraba escapando de toda la
negatividad que me infligía a mí misma. Todavía estoy lidiando con sobrepeso,
pero ahora la trato con actividades saludables. No sé qué habría pasado conmigo
si no hubiera entrado en el Proyecto pero ahora tengo metas y grandes planes y me
puedo ver en el espejo con orgullo.

Me parece que con solo este logro se podría considerar el Proyecto


un éxito, pero también hay muchas historias de todas las orquestas, desde
Caracas y Guadalajara hasta Escocia y Mumbai. Una cosa que he oído
muchas veces es que la orquesta es como una familia en la cual los jóvenes
pueden encontrar refugio. Un buen ejemplo de esto está en una historia
que Myka me contó: a una de las alumnas la cacharon teniendo sexo en

el sistema de venezuela. posibles lecciones para méxico y el mundo 183


uno de los baños en el Proyecto. Myka tuvo una junta y preguntó a varios
maestros cual castigo recomendaban. Algunos decían que deben expulsarla
para hacer de ella un ejemplo, pero Myka pensó que esto sería algo muy
negativo para su vida. Entonces ella le preguntó a la muchacha cuál era el
castigo que ella pensaba que merecía. Ella ofreció trabajar de voluntaria
en uno de los centros ayudando en la enseñanza de su instrumento durante
un cierto tiempo. Cuando ella terminó su tiempo siguió ayudando en aquel
centro. Myka dijo que la muchacha se graduó de la prepartoria con altas
calificaciones y ahora estudia en la universidad. Se enorgullece del hecho
de que una gran cantidad de los alumnos también van a la universidad. De
hecho algunos han recibido becas muy prestigiosas, como el Fulbright.

Epílogo

Ha sido un placer enterarme de muchas historias de los éxitos de las dife-


rentes organizaciones musicales en el mundo inspiradas por El Sistema. Sin
embargo, hay algo que Florestan dijo de Venezuela que me llama mucho
la atención porque es algo muy diferente de lo que hacen en México o en
los Estados Unidos, y esto es mezclar las clases sociales en las orquestas.
En Venezuela hay (o por lo menos había antes del desastre actual que sufre
el país) niños ricos, pobres y de clase media en el mismo grupo musical y
todos convivían sin prejuicios. Inicialmente eran niños demasiado jóvenes
para notar quién era quién, pero cuando crecían y podían notar las diferen-
cias seguían siendo amigos. Myka dijo que esto no ocurre realmente en Los
Ángeles, que todos son pobres o de clase media como máximo. Los que
tienen dinero mandan a sus hijos a colegios privados donde nunca tienen
contacto con los de la “clase baja”.
Obviamente esto es igual en México. Los ricos viven detrás de sus
muros en las colonias exclusivas y van a colegios y preparatorias privadas.
Recuerdo que hace muchos años un colega en la Filarmónica de Jalisco me
contó que él y su esposa habían trabajado muy duro para ahorrar y poder
mandar a su hijo al American School. También una familia de la colonia
Tabachines había logrado lo mismo. Un día el muchacho de Tabachines
invitó a todos en su clase para que fueran a una gran fiesta de cumpleaños

184 charles edward nath


en su casa. El único que asistió fue el hijo del músico, los otros simple-
mente no iban a Tabachines.
Creo que el próximo paso para las orquestas infantiles y juveniles sería
de alguna manera animar a niños ricos a participar. Lo ideal sería eliminar
las escuelas privadas y solamente tener escuelas públicas: entonces a los
ricos realmente les importaría la educación pública como en Finlandia,
donde tienen este sistema. También sería un buen paso realmente invertir
suficientemente en la educación pública para no necesitar turno matutino
y vespertino. Así todos los alumnos podrían participar en orquestas o acti-
vidades deportivas en la tarde. Sé que esta idea no tendrá una buena recep-
ción en México pero una idea tiene que nacer en algún lugar entonces ¿por
qué no aquí?

Fuentes de Información

Video documental “Tocar y Luchar”, dirigido por Alberto Arvelo, Cinevole Studios,
2006.
Video documental “El Sistema”, dirigido por Paul Smaczny y María Stodmeier,
Euroarts, 2009.
Entrevista en línea https://www.rehau.com/group-en/corporate-information/press/unli-
mited/unlimited-7-south-america/democracy-in-the-orchestra
Artículo en el periódico Informador El Informador, 13 agosto de 2011.

el sistema de venezuela. posibles lecciones para méxico y el mundo 185


Capítulo 11.
Derechos humanos: el ejercicio efectivo,
su aplicación y análisis en adolescentes

José María Nava Preciado1

Justificación

El presente trabajo es parte de un estudio más amplio que pretende ofrecer


un panorama del ejercicio efectivo de los derechos humanos (DH) de
un grupo de adolescentes durante su estancia en la escuela secundaria,
tomando como referencia la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños
y Adolescentes (LGDNNA).2 Para poder comprender la cultura de los
DH es de suma importancia situar su ejercicio en espacios concretos, en
contextos donde los adolescentes conviven de manera cotidiana y que son
naturalmente los lugares donde ellos, en cuanto agentes éticos, se apropian
de sus derechos, los promocionan y los defienden.
Tal como lo establece la Convención sobre los Derechos del Niño
(2014), se asume de facto que este grupo de la población debe desarro-
llarse en un ambiente de felicidad, amor y comprensión. Sin embargo,
debemos reconocer que todo espacio transitado por los adolescentes tiene
que ser sometido al escrutinio, ya que la experiencia dicta que donde-
quiera que ellos conviven pueden generarse situaciones de riesgo para su
integridad física y emocional. Por ejemplo, algunos adolescentes han sido
objeto de hechos que van desde la desaparición3 hasta la violencia,4 desde
1 Profesor Investigador de la Universidad de Guadalajara.
2 La LGDNNA entró en vigor el 4 de diciembre de 2014 en el marco de las reformas constitucio-
nales en México (Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2015).
3 Por ejemplo, en Jalisco, según nota de El informador, las mujeres adolescentes constituyen el
grupo de población que ha sido víctima de desaparición forzada con mayor frecuencia. De cada
diez casos que se presentan, seis corresponden a adolescentes entre 15 y 18 años, según datos de
la Fiscalía General del Estado.
4 La Encuesta Nacional de Nutrición y Salud 2012, (ENSANUT), reporta que de una muestra de
21 519 entrevistados, el 3.9% de los adolescentes sufrió robo, agresión o algún tipo de violencia.

187
la deserción escolar5 hasta los embarazos a edades tempranas.6 Este tipo de
problemas se presentan en diferentes contextos culturales y sociales, pero
por lo general constituyen una contundente evidencia de la vulnerabilidad
de este sector de la población.
En el caso particular que nos ocupa, consideramos la escuela como el
micro contexto en el que los adolescentes pasan varias horas de su tiempo
formándose como “ciudadanos libres, participativos, responsables e infor-
mados, capaces de ejercer y defender sus derechos” (Modelo Educativo
para la Educación Obligatoria, 2017: 45). El tratamiento del tema se puede
situar en dos niveles de análisis: (1) documentar los casos más visibles de
lo que sucede en la escuela; (2) sumergirnos en la convivencia del día a día.
Esa convivencia es el núcleo que define el ambiente de una escuela y, desde
nuestra perspectiva, es la que permite explicar muchas de las situaciones
reales de la cultura de los derechos en nuestra comunidad. Por esta razón,
los agentes de la escuela, en sus relaciones, constituyen la pieza clave para
poder explorar cómo se construye una cultura del reconocimiento y ejecu-
ción efectiva de los DH. Por eso este trabajo se centra en explorar la segunda
perspectiva, i.e., analizar si en sus actividades cotidianas la escuela protege
habitualmente los derechos de los adolescentes y los promueve.
Alrededor de los DH hay mucho “ruido”. Esto provoca que, en alguna
medida, el discurso sea poco claro y, por tanto, incomprensible e inade-
cuado para la sociedad. Por ello es conveniente desplazar la discusión
directamente hacia los agentes porque resulta fructífero escuchar las expe-
riencias de los destinatarios como una alternativa para tener mayor claridad
en torno al ejercicio de aquéllos. Con estos razonamientos como base, el
presente trabajo se plantea como objetivo explorar, a partir del diálogo
con los adolescentes, cuál es el conocimiento y las experiencias que ellos

Mientras tanto, la Encuesta de Cohesión Social para la Prevención de la Violencia y la Delin-


cuencia 2014, ECOPRED, arrojó que el 4.5% de los jóvenes que estudian y trabajan considera que
sus maestros y/o jefes los han maltratado.
5 Según la Encuesta Nacional de la Juventud 2010, Los Jóvenes y la Educación, llevada a cabo
por el Instituto Nacional de la Juventud, del total de adolescentes en el país, el 6% ni estudiaba
ni trabajaba. Estos son datos del 2010 pero constituyen un indicador estadístico de lo que pudiera
estar pasando actualmente con este grupo de población. La encuesta arroja que la asistencia a la
escuela empieza a disminuir de manera sensible a partir de los 15 años.
6 De acuerdo con UNICEF México, nuestro país ocupa el primer lugar en el índice de embarazos
adolescentes dentro de los países de la OCDE, con 64 casos por cada mil.

188 josé maría nava preciado


tienen con relación a sus derechos dentro de la escuela a tres años de entrar
en vigor la LGDNNA en nuestro país.

Encuadre metodológico

Naturaleza del estudio. A la luz de los principales enfoques epistemoló-


gicos y metodológicos en la investigación, este estudio se encuadra en un
paradigma cualitativo. Este modelo propone cierto grado de flexibilidad
con relación al objeto de investigación (Ragin, 2007), porque una de sus
finalidades es dar voz a las personas dentro de un contexto determinado.
Hernández, Fernández y Baptista (2014) argumentan que en el enfoque
cualitativo la realidad se define a través de las interpretaciones de los parti-
cipantes en la investigación respecto de sus propias mediaciones. Con rela-
ción a sus fines, nuestro estudio es de carácter exploratorio. Este tipo de
investigación, según Yuni y Urbano (2014), se caracteriza por tratar un
tema del cual no se tiene demasiado conocimiento. De ahí deriva que la
información obtenida de la realidad social sea de carácter preliminar. A su
vez, este tipo de tratamiento metodológico brinda las bases para posteriores
estudios o para sugerir afirmaciones o postulados (Hernández, Fernández
y Baptista, 2014).
Sujetos. Flick (2007) dice que en la investigación cualitativa las deci-
siones de muestreo se dirigen a personas o grupos que prometen mayores
ideas e información relevante. Desde esta visión epistemológica, nuestra
investigación se centra en los adolescentes, quienes son sujetos titulares de
derechos de acuerdo a la ley. ¿Por qué con adolescentes que se encuentran
cursando la secundaria? La educación secundaria es crucial en su vida,
porque a esta edad empiezan a comprender lo valioso del mundo, de sus
semejantes y de lo que representan ellos mismos para los demás. En ese
sentido, resulta fundamental deliberar con los estudiantes de secundaria
cómo viven los DH en el marco de su experiencia cotidiana, ya que cono-
cerlos y practicarlos coadyuva a la formación de su carácter ético, dados
los efectos en su desarrollo personal y en la convivencia social. Aunado a
lo anterior, consideramos que la escuela es una de las principales promo-
toras de estos derechos al posibilitar la socialización de los jóvenes,
quienes deben aprender a convivir diariamente con sus pares, asumiendo y

derechos humanos: el ejercicio efectivo, su aplicación y análisis 189


practicando reglas, normas, ideas y valoraciones establecidas por la propia
escuela, por la sociedad y, en algunos casos, por ellos mismos. Esta dimen-
sión normativa nos remite ineludiblemente al reconocimiento de sus dere-
chos. Así, el trabajo de campo se realizó con adolescentes de seis escuelas
secundarias públicas ubicadas en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Técnicas para recuperar la información. El término técnicas de reco-
lección de información, desde el planteamiento de Yuni y Urbano (2014),
hace referencia a los procedimientos mediante los cuales se obtienen datos
e información válida y confiable para ser utilizada científicamente. De esta
manera, los datos son resultado del diseño y el dispositivo metodológico
que se propone. Desde esta argumentación, la técnica que consideramos
más adecuada para obtener datos relevantes, considerando nuestros obje-
tivos y el paradigma metodológico en el cual se enmarca la investigación,
fueron los grupos de discusión. El grupo de discusión es una técnica de
conversación que se enmarca dentro de las entrevistas grupales (Suárez,
2005). En stricto sensu, favorece el juicio deliberativo porque los partici-
pantes se interrogan sobre lo que aparentemente es natural, conduciéndolos
a posicionarse críticamente en torno al tema, siempre reflexionando sobre
su realidad.

Resultados
La escuela y su tarea en la protección y promoción de los DH

Una responsabilidad moral de la escuela es garantizar a los adolescentes el


DH fundamental a tener una estancia placentera, según lo estipulado en la
LGDNNA. Este criterio se materializa cuando la autoridad educativa logra
crear un ambiente de respeto que protege, garantiza y asegura el desarrollo
integral de los adolescentes durante su permanencia en la escuela. Por esta
razón se debe asegurar que las escuelas sean, en primera instancia, espacios
habitables. El término “habitabilidad” hace referencia tanto a los aspectos
materiales de un espacio como a su calidad (Veenhoven, 2013). En este
sentido podemos afirmar que las condiciones materiales de la escuela
están asociadas 1) a la calidad de los servicios educativos que ésta presta
a los adolescentes, y 2) al ambiente escolar prevaleciente en ella. Sobre el
primer punto, el Modelo Educativo para la Educación Obligatoria (2017),

190 josé maría nava preciado


establece que para cumplir su función las escuelas deben “…disponer de
los servicios de luz, agua y sanitarios para que la comunidad escolar tenga
condiciones adecuadas para el aprendizaje. De igual manera, es importante
que las escuelas cuenten con el mobiliario suficiente y adecuado para todos
los estudiantes.” (p. 120). De la misma manera, la LGDNNA en el artículo
57, fracción VIII, dice que el servicio educativo se debe prestar en condi-
ciones de normalidad mínima. Pero, ¿la escuela hace lo correspondiente
para cumplir con eso? ¿Qué dicen los adolescentes al respecto? Las valora-
ciones de nuestros investigados se observan en la Tabla 1.
Tabla 1. Las condiciones materiales de la escuela desde la valoración de los adolescentes

Calificación
Evaluación Evaluación Evaluación promedio otorgada
Grupo
de los servicios sanitarios de los salones de clase de los anexos escolares. a los espacios
escolares
Pésimos, rayados; Está bien oscuro; -antes No se puede estudiar;
-horribles; -a veces no tú tenías que ir hasta -las ventanas todas
hay agua;- cuando le adelante porque hasta quebradas; -los ventila-
bajas a la taza del baño más adelante es donde dores ni sirven; -huele
se sale el agua; -tapados; hay luz; -los ventila- bien feo por el rastro;
-no dan ganas de entrar; dores no nos sirven; -las -cuando llueve se
A -al baño de los hombres bancas están que nos inunda y no te puedes 5
se le cayó como un pican, nos rompen la ir a tu casa; -si quieres
pedazo de la puerta. falda; -y los pantalones; ver alguna proyección
-todos rayados con chile; casi no se ve y casi no
-pintados; -nosotros se oye.
hacemos el aseo.

Pésimas condiciones; Los de primero pues No tenemos espacios


-apestan gacho; -nos están mejor; -esta hay que estar parados o
dicen que los cuidemos lámpara no sirve; -las en el suelo; -como una
y lo hacemos pero no paletas están todas cárcel; no nos dejan
funcionan; -no hay agua; dobladas; -todo en hacer varias cosas; -lo
-no hay jabón ni papel; pésimas condiciones; único que podemos
B -no hay nada, están en -las ventanas están estar haciendo es estar 5
malas condiciones, a selladas; -hay unas que parados platicando.
veces se inundan; -los ni vidrio tienen; -no
desagües no sirven. hay bancas suficientes,
a veces tenemos que ir
a buscar nosotros las
butacas para sentarnos.

derechos humanos: el ejercicio efectivo, su aplicación y análisis 191


No se pueden cerrar las Los mismos salones Más o menos; -pues
puertas; -siempre están están muy dañados por regular; -podrían estar
tapados; -pues a veces no que nosotros mismos los mejores; -las canchas
hay agua y las llaves no dañamos; -están pintadas regular, a los talleres
funcionan; -sólo funciona las bancas con dibujos les faltan equipos.
C 7
un lavabo; -también muy feos; -casi no
estamos conscientes que hay ventanas; -nuestro
es por nuestra culpa; -no pizarrón está roto.
hay papel no hay jabón.

Lo invitamos a que Las sillas ya están todas Las lámparas no todas


pase; descuidados; -pero destruidas; -también es funcionan pero no
es que en sí, la verdad nuestra culpa que estén ocupamos mucha luz
es que los baños nos en mal estado; -ahorita porque tienen bastantes
los entregan bien; -el ya están las mesas ventanas; -si hay
problema somos nosotros todas súper feas todas ventiladores y lámparas
como estudiantes no tambaleándose; -ya y todo, pero debemos
valoramos el esfuerzo; contamos con las tecno- de cuidar; -la biblioteca
D -pero hace falta material logías de los pizarrones como que nunca, nunca 8
de aseo; por ejemplo, no interactivos la usamos; es como un
hay jabón, no hay papel; salón de castigo; -el
-lo único que sí faltaría aula de apoyo integral,
para mí sería como eso, se supone que es
jabón, papel. integral pero solo es
a donde mandan a los
que hacen el desmadre.

Depende del cuidado que Las butacas ya están Las áreas están muy
tengamos sobre ellos; a muy rayadas y muy secas, a veces…
veces no están en buen usadas; -malas porque algunas veces las
estado; pero a veces son de generaciones riegan, pero muy pocas
están limpios; -pero pasadas; -pues hay poca veces; -hacen falta
también por poco tiempo luz sobre todo en las espacios una zona en la
dejan de estar limpios; noches; -pues la ventila- que pudiéramos sacar
E -en sí la instalación de ción es regular; -le hace la computadora y que
6
los baños está bien, pero falta mantenimiento fuera para todos; -en
ya también como los a todos los salones; la biblioteca pedimos
cuidamos nosotros; -en el -una buena pintada y libros y no nos los
baño de los hombres no resanada. prestan.
hay agua.

192 josé maría nava preciado


Lo que más usamos del Hay salones que están Ya están mejorando,
baño es el espejo porque más grandes que otros; la verdad; -están
al baño ya no dan ganas -unos salones tienen acomodando las áreas
de entrar; -entramos solo proyector y otros no; para que queden más
a los lavabos; -y aparte -el de nosotros no; -está limpias y más reser-
de que hay veces no chiquito y no tiene para vadas; -sí, porque antes
tienen el mantenimiento conectarse nada a la la escuela era muy
suficiente; no hay agua luz; -está descuadrado; fea; -el área que está
en los lavabos; -tienes -no tenemos butacas de hasta atrás dijeron que
que ir a una llave que las nuevas; -las butacas nosotros los alumnos
F esta hasta allá; -están de nosotros están feas; la íbamos a limpiar 7
todos rayados; algunas -tenemos seis lámparas para que fuera como
puertas no tienen para pero nomás dos sirven. otro espacio y la usaron
cerrarse; -y el problema de estacionamiento;
que tienes que ir con -faltan canchas y más
otra persona para que te canchas.
detenga la puerta porque
no tiene para cerrarse;
-tampoco hay papel; -ni
jabón.

Fuente: Elaboración propia.

El análisis de las percepciones de los seis grupos nos permite concluir


que existen coincidencias en los diferentes puntos de vista con sus ligeras
variaciones. El curso del debate nos llevó a solicitarles una evaluación obje-
tiva que permitiera que todos los comentarios se condensaran en un número,
partiendo del principio de que si la escuela los califica, los adolescentes
también pueden calificar a su escuela. La exigencia de algunos jóvenes
hizo que, al momento de deliberar sobre la calificación, algunas escuelas
resultaran reprobadas, mientras que en otras los estudiantes asumen que el
estado de las instalaciones también es su responsabilidad. Aquí es impor-
tante señalar que las apreciaciones de los adolescentes también confirman
una creencia dominante en un amplio sector de la sociedad: las condi-
ciones materiales de las escuelas públicas, en nuestro contexto, no pasan
un examen de habitabilidad.
En cuanto al segundo punto, señalamos que la escuela es un espacio
donde los adolescentes conviven diariamente, en él interaccionan, apren-
den, leen, ríen, cuentan sus vidas, descubren el amor, encuentran amigas
y amigos, escuchan a los demás, se cuidan unos a otros, se relajan, hacen
deporte, organizan actividades, estudian, a veces lloran, se descubren a sí

derechos humanos: el ejercicio efectivo, su aplicación y análisis 193


mismos y asumen reglas. Es un espacio de luces y sombras, tan extrañado y
cuestionado por muchos. Si todo esto sucede en la escuela ¿qué piensan los
adolescentes del ambiente escolar que se configura día a día y que se debe
materializar en una práctica que reivindique y respete sus DH? Tomando
como base la pregunta invitamos a los adolescentes a evaluar estas condi-
ciones, reconociendo que el interés superior del menor tiene como una
de sus metas la satisfacción y la vigencia de sus derechos (Matus, 2013).
Así, a partir de esa premisa, fue importante conocer su nivel de satisfac-
ción en relación al actuar de la escuela como protectora y promotora de
sus derechos. De esta manera, durante el proceso de deliberación con los
estudiantes surgió una pregunta cardinal: ¿Qué calificación le pondrás a tu
escuela en el respeto y promoción de tus derechos? Esta interrogante surge
después de evaluar las interacciones con sus pares y las interlocuciones con
sus profesores. Las escuelas obtuvieron las calificaciones que se registran
en la Tabla 2.
Tabla 2. Calificaciones de las escuelas
como promotoras de los DH de los estudiantes.
Escuela Calificación
A 6
B 8
C 7
D 8
E 7
F 7

Fuente: Elaboración propia.

De acuerdo con estos resultados, sus escuelas están aprobadas como


protectoras y promotoras en DH. Esta carga valorativa surge de las expe-
riencias y representaciones que construyen diariamente en el espacio
escolar. Sin embargo, esto no implica que el ambiente sea totalmente
aceptable. Como los jóvenes lo sugieren, el contexto escolar puede ser de
tensión con al menos un profesor que asume conductas que, según ellos,
los humilla, los reta y despierta su indignación. Son los hombres los que
particularmente mantienen estas opiniones:

194 josé maría nava preciado


Ao: Algunos maestros te piden el respeto total y ellos no lo entregan.
Es lo que le decimos, son buenos maestros porque te saben enseñar,
pero no te transmiten ganas de ir a su clase porque sabes que van salir
con esto y con esto otro; o sea, no entregan el respeto suficiente.
Ao: Yo he llegado a contestarle a la maestra de química pero llegando a
darle su respeto y la maestra se enoja porque le contestamos. Solo ella
quiere decir, pero que nosotros nos quedemos callados y nos aguan-
temos y así.
Aa: Porque le contestas con lógica.
Mo: Cuando un maestro cometió un regaño injustificado ¿ustedes
creen que debería disculparse?
Todos: ¡Sí!
Ao: Sí, porque ellos te piden disculpas y disculpas fuertes; o sea, hasta
casi casi te le hincas.
Aa: O sea, si tú te disculpas, ellos también se tienen que disculpar.
Ao: No, ellos no se disculpan; tienen el ego muy arriba.
Grupo C

Aa: La semana pasada ahora sí que todos nos cooperamos porque


queríamos pizza, y ya empezamos a juntar dinero y las pedimos, y
llegaron y la prefecta y la directora nos empezaron a gritar. Hasta
se pelearon con las mamás porque las mamás no nos griten de esa
manera, y nos dijeron: “es que siempre hacen lo que ustedes quieren y
quien sabe qué”. A mí, al Güero a Alejandra y a Paola nos pasaron a la
sala de maestros y la directora nos empezó a decir muchas cosas. Paola
dijo: “es que está enojada porque no le van a dar comisión”.
Aa: Y luego la directora nunca viene y cuando viene quiere mandar.
Ao: La directora también acusa sin saber.
Grupo E

Aa: A mí me ha pasado mucho eso con mi maestra de matemática.


Algunas maestras como de (…) bueno, en lo personal que he tenido
como choques con ella y sí me han dicho “a ti te voy a poner esta
calificación porque tú eres así, no entras a mi clase y no te voy a dar
oportunidad de que me enseñes porque ya sé cómo eres, entonces te

derechos humanos: el ejercicio efectivo, su aplicación y análisis 195


voy a poner esta calificación porque te estoy viendo, no importa si en
las otras materias te esfuerces”. Entonces ¿para qué trabajaba si me iba
a poner una baja calificación?
Aa: Con el maestro de química ha tenido muchos roces; mi mamá
ha venido, ha hablado… por ejemplo, me fue muy mal en el primer
bloque. Mi mamá vino, hablamos y ya soy de puros 9 en su clase. O
sea que le cuesta darme una oportunidad. Pues si en el primer bloque
no me esforcé, lo tiré todo; pero que le cuesta darme una oportunidad
y demostrarle que sí puedo.
Ao: Una vez llegó bien enojado y dijo: “si no quieren estar aquí salgan
y no entren a mi clase”. Él dijo: “yo no me voy a ir de aquí”, dijo:
“porque es muy difícil un cambio de maestro”, lo cual se me hace una
cosa muy mal.
Aa: Y si se entera que lo reportaste te va peor porque te dicen: “te vas
a acordar de mí por andarme reportando”, y dices: “¿Qué?”.
Grupo D

Estas actitudes, ya habituales en algunos profesores, están amplia-


mente justificadas como parte de “la libertad” que dicen ellos tener
para organizar sus actividades dentro del salón de clases, por lo que
todo exceso de rigor disciplinario, bajo este argumento, podrá ser
aceptado sin indignar la conciencia de los directivos. Incluso cuando
un adolescente llega a la denuncia, el hecho se interpreta como un arre-
bato momentáneo que no vale la pena escuchar. Imponer orden y disci-
plina es un eufemismo al que se recurre frecuentemente para justificar
agravios de los profesores, al grado que uno de ellos se pregunta “por
qué los alumnos no ponen algo de su parte para entender al docente”.
El asunto está en responsabilizar a los estudiantes de las actitudes de
esos profesores. Así, por ejemplo, cuando el alumno reprueba se ve
como una consecuencia inevitable de su mal comportamiento, en estos
casos el profesor siempre estará limpio de cualquier responsabilidad.

196 josé maría nava preciado


De las medidas disciplinares de la escuela

Silva (2017) argumenta que los adolescentes, al ser integrantes de


una comunidad determinada, son actores relevantes y, por tanto, deben ser
tenidos en cuenta. Esta idea es paradigmática porque si algo preocupa a los
adolescentes es que su voz no se escuche en la elaboración de las normas
escolares. La LGDDNA, en su Artículo 57, fracción xvii, dice que se debe
administrar la disciplina escolar de modo compatible con la dignidad
humana, frenando la imposición de medidas de disciplina contrarias a la
dignidad humana de los adolescentes. Además, el artículo 71 sentencia
que tienen derecho a ser escuchados y tomados en cuenta en asuntos de
su interés. Así, el reglamento escolar es un tema de relevancia para ellos,
porque encarna lo permitido y lo no permitido en la escuela. Pero dicho
reglamento está elaborado exclusivamente desde la experiencia de los
directivos, lo que deja fuera tanto a profesores como a los propios adoles-
centes:
E: Pero ese reglamento ¿Quién lo hizo?
Aa: Los maestros…
Aa: La dirección, el coordinador y…
Aa: Nos dicen que viene de la Secretaría.
E: ¿Ustedes no participaron en él?
Ao: No.
Aa: Y hay que cumplirlo a fuerza, no es de si queremos o no queremos.
Ao: No, no se participa.
Aa: Pues a mí sí se me hace injusto que nos mientan, de que primero
nos digan una cosa y hacen otra.
Grupo F

De ahí que cuando un adolescente se siente humillado, excluido o


regañado frente a sus compañeros, ya sea en el salón de clases, en los
talleres, pasillos o laboratorios, no hay persona que lo escuche dentro
de la escuela, porque la demanda o queja del estudiante no cabe en el
reglamento escolar; por el contrario, pareciera que entre más quejas
existan, menos posibilidad hay de ser escuchado. Una ilustración de
esta experiencia se observa en el siguiente fragmento:

derechos humanos: el ejercicio efectivo, su aplicación y análisis 197


Aa: En algunas ocasiones hemos reportado al maestro de tecnología y
nunca nos han hecho caso.
Aa: La maestra de inglés a una compañera la hizo llorar, le llevó
trabajos y no se los recibió, le dijo que no era su letra.
Aa: Es que ella sí tenía los trabajos, pero tiene dos formas de hacer la
letra y la tenía diferente y la maestra no se lo aceptó y la iba a pasar
con 5.
Aa: Y pues ella fue y se quejó a dirección y nadie le creyó
Ma: Entonces cuando ustedes reportan a esos maestros a la dirección
¿les hacen caso?
Ao: ¡No!
Aa: También reportamos al de tecnología
Ao: Y no nos hicieron caso
Aa: Y eso que fue todo el salón
Grupo A

Para los adolescentes de las seis escuelas, el reglamento escolar


encarna una serie de límites y prohibiciones discrecionales:
Aa: Hay unas que cosas que no me gustan. Como por ejemplo, que
no puedes traer celular. Hay veces que ocupas hacer una tarea aquí y
ocupas el celular para buscar internet u ocupas hablar con tu mamá por
algo que tengas de problema y así, y no te dejan.
Ao: Antes decía el reglamento que había diez minutos de tolerancia
para todos, para los alumnos y también para los maestros…
Aa: Pero hay veces que llegamos cinco minutos y ya no nos dejan
entrar o nos ponen reporte, o así… póngale que si es diario, pues sí;
pero hay veces que una que otra vez y ya nos quieren…
Ao: Sí, luego, además si fuera que uno de los maestros llegara tarde no
hay castigo para ellos.
Aa: ¡No! nomás dicen: “vete a tu casa porque llegaste tarde”.
Aa: Pues como la vez que nos regresaron a casa pero no supimos, que
según porque nos estábamos pintando.
E: ¿Les gustaría participar en la definición del reglamento?
Aa: Sí…

198 josé maría nava preciado


Aa: Sí, porque debe cambiar… y decir qué nos gusta y qué no, porque
sí nos conviene a todos decir qué cosas cambien y ya tomamos deci-
siones.
Grupo E

Otra versión en la que existe consenso entre los adolescentes es que el


reglamento escolar es un dispositivo de aplicación discrecional. En el salón
de clases siempre existe un compañero o dos, principalmente hombres, a
quienes frecuentemente se castiga; incluso es a ellos a quienes se les ridi-
culiza, se les grita o se les margina de las actividades escolares. Estos actos,
calificados como injustos, provocan en el resto del grupo sentimientos de
enojo e impotencia, y en el fondo nos revelan la importancia del vínculo
profesor-alumno como determinante en la permanencia escolar (Litichever,
2016).
Uno de los puntos que cobró mayor relevancia al momento de la discu-
sión con los adolescentes se relaciona con el uso del celular. La LGDNNA
en su artículo 13 dice que los adolescentes tienen derecho a la Internet,
y que las autoridades de cualquier nivel y demarcación están obligados
a garantizar ese derecho sin condición. Pero precisamente en este punto
es donde resalta una tensión permanente entre adolescentes, maestros y
directivos de la escuela. Desde la perspectiva de los alumnos las medidas
escolares para el uso del celular se desplazan entre la no claridad y la arbi-
trariedad, porque queda al criterio de cada directivo, y a veces de cada
docente la regla a tomar. Esto propicia conflictos no resueltos:
M: ¿Les quitan el celular?
Todos: ¡síiii!
Aa: Me enciendo.
Ao: No te lo devuelven hasta que venga tu mamá.
Aa: Es que todos los maestros te quieren quitar el celular.
Aa: Hay un maestro que nomás nos pone trabajo y se sale a hablar por
teléfono y ahí nos deja.
Aa: ¡Ay no! nomás uno, son dos.
Aa: Bueno, hay muchos, y hay muchos maestros, y ya cuando nosotros
los sacamos, aún así, nos los quitan.

derechos humanos: el ejercicio efectivo, su aplicación y análisis 199


Aa: Es que no puedes traer celular.
Aa: Y se enojan porque nosotros les decimos… “Ay es que ustedes
también entonces no deben usar” y nos dicen: “ustedes no van a decir
qué vamos a hacer, nosotros mandamos aquí”, ¡“Ay es que ustedes no
son igual que nosotros”!
Aa: Te lo quitan de una manera agresiva.
Aa: Estamos así y nos lo arrebatan o estamos así y no lo soltamos y nos
pellizcan para que lo soltemos.
Ao: Como la maestra de inglés.
Grupo A

La experiencia es similar en otro grupo:


M: ¿Y su experiencia con el uso del celular?
Ao: Pues es que de hecho ya está de delimitado en los reglamentos de
cada maestro.
Ao: Te lo quitan y no te lo dan hasta que venga tu papá o hasta que
acabe el curso, entonces es dependiendo de cada maestro, si ya te
habían advertido que no podías usarlo.
M: ¿Qué les parece esa medida?
Aa: Mal.
Ao: Depende, porque si, bueno tú primero…
Aa: Hay una maestra que se llama, bueno daba matemáticas y a muchas
personas de mi salón se los quitó y una vez casi pierde un teléfono y a
mí me perdió mis audífonos porque los recogía por una semana, pero
ella no sabía ni donde los dejaba ni nada, y ya después te decía: “yo no
sé, es tu culpa porque tú lo utilizaste”.
Ao: A lo mejor lo encuentras en el baratillo.
Aa: Yo lo utilicé, sí debería haber una sanción no quitártelo porque
ellos no se hacen responsables y después no se quieren hacer respon-
sables de cualquier cosa que les pase a los teléfonos.
Aa: Sí, por ejemplo la última vez que me quitaron el celular, fue muy
injusto en mi pensar, porque estábamos un amigo y yo peleándonos
por el celular pero ya era como el timbre que cambia de hora de clase.
Y pues yo y él nos estábamos peleando por un celular y el tutor iba

200 josé maría nava preciado


pasando por el pasillo por donde ni siquiera le tocaba clase y dice:
“denme el celular”. Y nosotros así como ¡qué!, no invente. Ni siquiera
estamos en su clase solo va pasando por el pasillo y nos dice: “dame el
celular”, el celular era de mi amigo no era mío, y le dice a mi amigo:
“oye ¿quieres que le quite el celular a ella para que sea como igual?”
Y él dijo: “No, está bien. Déjeselo”. Y me dijo: “dame tu celular”.
Y entonces para que le preguntaba, si de todas maneras me lo iba a
quitar; y yo: ¡ahhh!
Grupo D

Como todos sabemos, el empleo del teléfono móvil ha hecho que los
usos de estos sean cada vez más variados y la dependencia de los mismos
haya aumentado de una manera importante (Ruiz-Palmero, Sánchez-Ro-
dríguez y Trujillo-Torres, 2016). Esto significa que esta herramienta se ha
convertido en un derecho admisible. Si aceptamos este juicio entonces la
escuela debe contemplar un esquema inteligente para construir, junto con
los adolescentes, medidas claras para que los jóvenes aprendan a usarlo de
manera responsable y propiciar las condiciones para aprovecharlo como
herramienta de aprendizaje.

Conclusiones

La escuela secundaria ha naturalizado, como parte de sus tareas, la norma-


lización de la vigilancia y el castigo como guías para edificar el ambiente
dentro y fuera de los salones clase. Sin embargo, nos preguntamos si esa
normalización, a la cual nos hemos acostumbrado como sociedad, es ideal
para forjar el carácter ético de los adolescentes, para que se asuman como
portadores de derechos, para determinar si dificulta e imposibilita que,
una vez siendo adultos, sean los defensores de esa sociedad ordenada a la
que alude Rawls (1998). Los DH de los adolescentes tienen como funda-
mento su dignidad como persona, pero la escuela pública no logra asumir
plenamente esta implicación, pues no se ha hecho responsable de que los
adolescentes tengan pleno conocimiento de sus derechos y tampoco es una
promotora activa en su defensa. Así lo demuestra nuestro análisis desde
diversos aspectos de la vida escolar: habitabilidad, ambiente escolar, regla-

derechos humanos: el ejercicio efectivo, su aplicación y análisis 201


mentos y disciplina. Alguien pudiera aducir que el ambiente escolar resulta
demasiado frívolo para inferir la observancia o inobservancia de los DH
en los adolescentes, pero nuestra valoración va en sentido contrario a ello.
Precisamente la escuela, al ser un lugar especial donde se configuran una
serie de deberes y obligaciones, que marcan la moralidad de todo adoles-
cente, es el contexto doméstico más idóneo para que aprenda a tratar al
otro como un semejante y aprenda también a ser capaz de demandar sus
propios derechos. En el fondo se trata de ver a la escuela como dimen-
sión garante de una educación para los DH, porque consideramos que es el
espacio apropiado para impulsar, desde abajo, la observancia de los dere-
chos fundamentales de una sociedad respetuosa. Analizando las posturas
de los adolescentes con relación a su estancia escolar, podemos decir que
ningún argumento puede ser válido para justificar las condiciones mate-
riales de descuido en las que se encuentran las escuelas. Es más, ni siquiera
arguyendo que la Secretaría de Educación Pública es la instancia respon-
sable de hacerlo. Contar con espacios idóneos es un derecho no negociable.
Por esta razón los directivos, como máxima autoridad del plantel, tienen la
obligación moral y legal de garantizar espacios habitables para posibilitar
el desarrollo de las actividades escolares, y la convivencia de los alumnos,
en coherencia con lo estipulado en la LGDNNA.
En este contexto, resulta valiosa aquella sentencia esgrimida por
muchos estudiosos: “una legislación vale por lo que se pueda evaluar en
sus procesos de aplicación” (Matus, 2013: 59). En un sistema jurídico lo
fundamental no consiste solamente en la formulación de una ley, sino en
hacer posible su materialización en las situaciones cotidianas por donde
transitan los destinatarios. La vida diaria resulta ser, precisamente, esa
realidad donde se arraigan los principios, normas y derechos (MacKinnon,
1998). Lo anterior es relevante porque las formas de proteger y promover
los DH de los adolescentes en la escuela nos muestran una serie de prác-
ticas que van desde el desconocimiento de tales derechos por parte de los
profesores hasta su violación sistemática, lo que se explica como resultado
de un dispositivo disciplinar que la escuela cómodamente se ha impuesto
con la pretensión de educar a los jóvenes. Observamos así una doble lógica:
en algunos casos la violación de los derechos humanos en la escuela se da
sin premeditación alguna, y en otros casos se hace de manera consciente.

202 josé maría nava preciado


Finalmente, podemos argumentar que la escuela debe estar conven-
cida que los adolescentes son personas. Si se acepta esta premisa, entonces
habrá de asumir con absoluta decencia y responsabilidad su papel como
protectora y promotora de sus DH, los cuales se tendrán que cultivar en las
aulas, como conditio para la formación de seres humanos plenos, felices e
integrados a la sociedad.

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204 josé maría nava preciado


Capítulo 12.
La situación actual de los Derechos Humanos
de los jóvenes en Jalisco

Dante Jaime Haro Reyes1

Introducción

La situación actual de los jóvenes de Jalisco, de México y del resto de


Latinoamérica no es nada alentadora. La lógica es más o menos esta: si
el mundo adulto está en crisis ¿cuál es el grado de desolación que puede
privar en el mundo de los jóvenes, quienes por su situación vulnerable se
encuentran siempre en desventaja frente al resto de la sociedad?
El presente trabajo tiene por objeto reseñar los principales derechos
humanos reconocidos específicamente a los jóvenes en el Derecho interna-
cional, nacional y estatal, así como realizar un análisis crítico de la situa-
ción de los derechos de los jóvenes en Jalisco.
Aunque la problemática que enfrentan los jóvenes de nuestros días es
distinta a la de otras épocas, no es por ello, ni de cerca, menos peligrosa
para su integridad. Tal y como reseña el reporte Regional overview: Latin
America and the Caribbean, elaborado por la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (2013), a pesar de que la juventud en esta región
tiene mayores niveles de educación que las generaciones previas, enfrentan
mayores niveles de desempleo y reciben salarios menores. Aunque tienen
menores probabilidades de enfermar y morir, son más propensos a perder
la vida como resultado de causas externas, principalmente por el homi-
cidio, cuyas tasas son particularmente altas en algunos países de la región.
El reporte continúa diciendo que 30.3% de la población entre 15 y
29 años de América Latina y el Caribe vive en la pobreza (según cifras
de 2011). Tal situación va en consonancia con el hecho de que un tercio

1 Profesor Investigador de la Universidad de Guadalajara.

205
de dicho grupo poblacional trabaja en la economía informal y de ellos un
pequeño porcentaje cuenta con acceso a la seguridad social.2
Estas cifras sobre la pobreza en Latinoamérica, se ven confirmadas por
las que existen a nivel nacional: según el CONEVAL (2014) para 2014 se
estimaron en Jalisco 2 millones 780 mil personas en situación de pobreza,
las cuales representan el 35.4% de la población total del estado3. Mientras
que las cifras relativas al Área Metropolitana de Guadalajara, con sus dos
municipios más importantes: Guadalajara y Zapopan, tienen, respectiva-
mente, 345 408 y 295 643 personas en situación de pobreza (CONEVAL,
2010)4.
Pero ¿por qué comenzar hablando sobre la pobreza y sus cifras cuando
el tema es derechos humanos de los jóvenes? Porque esas cifras denotan
que una cantidad ingente de tapatíos sufre de la misma lacerante pobreza
que el resto del país. La carestía engendra numerosos enemigos de la paz:
crimen, violencia, hambruna, intolerancia, corrupción, entre otros. Por
ello, el combate a la pobreza es un requisito indispensable para lograr que
impere la paz en nuestra sociedad.
Dada la interdependencia de los derechos humanos, el respeto pleno
a los mismos en nuestra sociedad pasa necesariamente por el abatimiento
de la miseria, ya que como nos demuestra la experiencia cotidiana, al ser
la pobreza uno de los mayores atentados a la dignidad humana, es difícil
pensar que en una sociedad pauperizada se respeten la vida, la integridad
física, el derecho a la salud, a un medio ambiente sano, a la seguridad
social, o cualquier otro derecho humano de los jóvenes.

Antecedentes

En 1985 se celebró el Año Internacional de la Juventud: Participación,


Desarrollo y Paz. Este fue el pretexto adecuado para resaltar el importante
papel que desempeñan los jóvenes en el mundo y su especial contribución
al desarrollo.

2 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (2013). Regional overview: Latin
America and the Caribbean. Recuperado de www.cepal.org/es
3 CONEVAL (2014a). Medición de la pobreza 2014, Jalisco. México: CONEVAL.
4 CONEVAL (2010b). Medición de la pobreza, Estados Unidos Mexicanos. México: CONEVAL.

206 dante jaime haro reyes


Once años más tarde, el 13 de marzo de 1996, la Asamblea General
de la Organización de las Naciones Unidas aprobó la resolución 50/81
mediante la cual se creó el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes
hasta el año 2000 y años subsiguientes. Pasados los años y para actualizar
dicho Programa de Acción, la propia Asamblea aprobó la resolución 62/126
a manera de suplemento de dicho programa. La vigencia de la problemá-
tica que describe este Programa de Acción y sus quince esferas prioritarias
lo convierte en una guía indispensable para hacer efectivos los derechos de
los jóvenes en Jalisco.
No obstante lo anterior, considero que para tener un diagnóstico más
acertado de las condiciones de vida de la juventud jalisciense, no basta
con hacer un “check list” de la aplicación de las propuestas de acción
incluidas en el documento de la ONU, pues por lo menos en el aspecto
formal, la mayoría de ellas están siendo implementadas en los diversos
niveles de gobierno en nuestro país y nuestro Estado. Por el contrario, para
dimensionar de forma cierta el grado de mejora es necesario medir el nivel
de cumplimiento a esas propuestas, no solo en el sentido de que exista
formalmente determinado programa social sino cuál es su alcance, cuántos
recursos se le destinan, a cuántas personas benefician, y los resultados
obtenidos.
Todo lo anterior precisa de un análisis más profundo de dichos
programas y políticas, así como de la legislación nacional e internacional
en la que encuentran su fundamento. Esto brindará un panorama más
adecuado del grado de compromiso de las diversas instancias de gobierno
con los derechos humanos de la juventud.

Marco conceptual

La Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes5 señala que se


entenderá por joven, jóvenes y juventud, a todas las personas, nacionales
o residentes en algún país de Iberoamérica, entre los 15 y los 24 años de
edad, a quienes les serán aplicables los derechos que la misma establece.
La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, en su
5 Organismo Internacional de la Juventud. (2005). Convención Iberoamericana de Derechos de
los Jóvenes. Recuperado de www.oij.org

la situación actual de los derechos humanos de los jóvenes en jalisco 207


artículo 5, define a los niños y niñas como aquellos menores de doce años
de edad, y como adolescentes a los que tienen más de doce y menos de
18 años de edad. Resulta relevante las presunciones que contempla dicho
artículo y que se establecen otorgando el mayor beneficio posible a los
menores de edad, al señalar que cuando exista duda sobre si una persona es
menor de edad o no, se presumirá que sí lo es, y cuando exista duda sobre
si una persona es mayor o menor de 12 años, se presumirá que es menor.6
Por su parte, la Ley de Atención a la Juventud del Estado de Jalisco,7
en su artículo 4, fracción V, define a los jóvenes como las mujeres o los
hombres cuya edad se comprenda entre los 12 y 29 años de edad. Adicio-
nalmente, la citada Ley de Atención a la Juventud del Estado de Jalisco8 da
un tratamiento especial a los jóvenes en situación vulnerable (artículo 6),
incluyendo en dicha categoría a aquellos jóvenes que: no cuentan con una
familia, habiten en los orfanatos, manifiestan discapacidad física o mental;
se encuentren en situación de calle, hayan sido víctimas de algún delito en
el que hubiese sido vulnerada su integridad física o mental, jóvenes emba-
razadas en situación especial, jefes de familia monoparental y jóvenes
migrantes.

Marco jurídico

Se detectaron en diversos textos legales como en la Constitución Política


de los Estados Unidos Mexicanos, Tratados Internacionales, Constitución
Política del Estado de Jalisco, Constitución Política de la Ciudad de México
y leyes locales del Estado de Jalisco, los siguientes derechos reconocidos
expresamente a la juventud: a la paz; a la no discriminación; a la igualdad
de género; a la vida; a la integridad personal; a la protección contra abusos
sexuales; a la objeción de conciencia; a la justicia; a la identidad y perso-
nalidad propias; al honor, intimidad y a la propia imagen; a la libertad y
seguridad personal; a la libertad de pensamiento, conciencia y religión; a la

6 Congreso de la Unión. (2014c). “Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes”.
México: Diario Oficial de la Federación. Art. 5.
7 Congreso del Estado de Jalisco (2012). [1]. Ley de Atención a la Juventud del Estado de Jalisco.
México: Periódico Oficial El Estado de Jalisco. Art. 4.
8 Ibidem, art. 6.

208 dante jaime haro reyes


libertad de expresión, reunión y asociación; a formar parte de una familia;
a la formación de una familia.

La situación de los derechos de los jóvenes en Jalisco

Al estudiar la situación de los derechos de los jóvenes en México, y Jalisco


en particular, lo primero que salta a la vista es que el principal instrumento
legal internacional especializado en jóvenes –la Convención Iberoameri-
cana de Derechos de los Jóvenes– fue firmada por el gobierno mexicano
en octubre de 2005 y previo a ello fue promovida dicha Convención por
nuestro país.
No obstante ello, de forma por demás alarmante podemos darnos
cuenta que desde entonces y hasta la fecha, la Secretaría de Relaciones
Exteriores ha sido omisa en remitir el expediente correspondiente al Senado
de la República a efecto de que inicie con el trámite de discusión y, en su
caso, ratificación de la aludida normativa internacional. Esto se considera
una grave contradicción entre lo que el gobierno mexicano dice en público
hacia el exterior, y lo que hace en el interior del país. Dicha omisión no ha
pasado por alto para el Senado, el cual ha solicitado en varias ocasiones
tanto al titular del ejecutivo federal como a la Secretaría de Relaciones
Exteriores que le envíe el expediente relativo a la Convención.
La última de estas ocasiones fue el 6 de octubre de 2016, cuando el
Pleno del Senado solicitó a la Secretaría de Relaciones Exteriores que
remitiera el expediente relativo a la Convención Iberoamericana de Dere-
chos de los Jóvenes, a fin de darle el trámite correspondiente. No se tiene
noticia hasta la fecha de que la citada Secretaría haya dado cumplimiento.
Dicha petición se hizo constar en la Gaceta del Senado de la fecha, en
el punto de acuerdo 16.2, el mismo se discutió y aprobó en el pleno del
Senado a solicitud de uno de sus miembros.9
Por lo anterior, un genuino interés por el bienestar de la juventud jalis-
ciense presupone realizar todas las acciones al alcance de los gobiernos

9 Senado de la República. (2016). Punto de Acuerdo 16.2 por el que por el que se solicita a la
Secretaría de Relaciones Exteriores que remita el expediente relativo a la Convención Iberoameri-
cana de los Derechos de los Jóvenes, a fin de dar cumplimiento de lo establecido en el artículo 76
fracción I de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Gaceta del Senado. p. 385.

la situación actual de los derechos humanos de los jóvenes en jalisco 209


por este objetivo, aun cuando no dependan directamente del Estado de
Jalisco, por ser competencia de la Federación. Sin embargo sí podría tomar
las medidas políticas y jurídicas correspondientes para hacer llegar a las
instancias correspondientes, Senado de la República y Secretaría de Rela-
ciones Exteriores, el exhorto para que den cumplimiento a sus obligaciones
constitucionales y la Secretaría remita, y el Senado discuta lo relativo a la
mencionada Convención, a efecto de dar mayor protección jurídica a la
juventud del Estado de Jalisco.
Como queda de manifiesto con la reseña aquí realizada sobre los dere-
chos humanos de los jóvenes reconocidos en la legislación de Jalisco,
muchos de estos derechos reconocidos desde hace tiempo ya en otros orde-
namientos de ámbito internacional, se encuentran recogidos por la legis-
lación estatal someramente. Sin embargo resulta indispensable que éste
sea explícito, lo más elaborado posible, que establezca mecanismos para
hacerlo efectivo y sanciones para reforzar su cumplimiento.
Tal es el caso del derecho a la paz, que si bien la legislación local lo
recoge (art. 34 LDNNAJ), su grado de abstracción es tal que difícilmente
permite derivar de él alguna aplicación práctica en la vida de los jóvenes
sin acudir a una sobreinterpretación del artículo en cuestión. Por tal motivo,
se considera necesario, en primer lugar, que se reconozca explícitamente
el derecho de los jóvenes a vivir en paz, libres de violencia y que, como
consecuencia de ello, se adopten las medidas legislativas, administrativas
y judiciales necesarias para hacerlo efectivo.
Aun cuando en análisis realizado a la legislación estatal en materia de
derechos humanos de los jóvenes se encontró grandes deficiencias, es de
destacar algunos aportes importantes en dicho rubro. Tal es el caso de los
artículos 40 y 41 de la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes
en el Estado de Jalisco, en los que se reconoce expresamente el derecho a
la inclusión de los menores de edad con discapacidad.
La dignidad humana se extiende a toda persona, incluyendo a aquellas
que tienen alguna discapacidad. Para efectos del presente estudio, resultan
de especial relevancia los jóvenes con discapacidad, quienes tienen el
derecho inalienable a decidir y a gobernarse por sí mismos y conforme a su
autonomía progresiva, tratándose de los menores de edad. Pero sobre todo

210 dante jaime haro reyes


merece nuestra atención el derecho de este grupo vulnerable a ser incluido,
en igualdad, en la comunidad de su pertenencia.
Para lograr lo anterior es indispensable traer a colación tres conceptos
que deberían estar presentes en toda discusión seria sobre la inclusión
de los jóvenes a la comunidad. Estos tres conceptos son la accesibilidad
universal, el diseño para todas las personas y el de ajuste razonable.
Dejar de lado estos tres conceptos condenaría el reconocimiento de los
jóvenes con discapacidad a un mero pronunciamiento vacío y sin eficacia
legal alguna, por cuanto se requiere de la accesibilidad como presupuesto
indispensable para el disfrute de los derechos de los jóvenes con discapa-
cidad. Más allá de eso, la negación de la aplicación de estos conceptos que
tienden a lograr la accesibilidad implicaría un abierto acto discriminatorio,
por cuanto vedan su derecho a la igualdad, el cual no puede quedar en un
mero pronunciamiento.
Para ir más allá de su solo reconocimiento abstracto es necesario que
la accesibilidad universal, el diseño para todas las personas y los ajustes
razonables, se recojan explícitamente en la legislación estatal. No se trata
de mencionarlo ni definirlos sino de establecer obligaciones concretas a
cargo de las autoridades, de hacer realidad estas formas de accesibilidad
para los jóvenes con alguna discapacidad.
Si bien podría decirse respecto a este derecho de los jóvenes que se
encuentra implícitamente reconocido en la Ley para la Inclusión y Desa-
rrollo Integral de las Personas con Discapacidad del Estado de Jalisco, hay
que destacar que su aplicación no hace distinción entre jóvenes y adultos.
Lo cierto es que la mencionada ley presenta grandes deficiencias, sobre
todo cuando se le compara con legislaciones de otros países miembros de
la OIJ.
Se tiene por caso la legislación española, que en su Ley General
de Derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social,
publicada en el Boletín Oficial del Estado del Gobierno español el 3 de
diciembre de 2013. Aquí se retomaron y pormenorizaron los derechos de
las personas con discapacidad proclamados en la Convención Sobre los
Derechos de las Personas con Discapacidad, pero no solo se establecieron
principios y obligaciones abstractas, sino que se estableció la carga de que

la situación actual de los derechos humanos de los jóvenes en jalisco 211


la autoridad administrativa regulara las condiciones básicas de accesibi-
lidad y no discriminación que garanticen los mismos niveles de igualdad
de oportunidades a todas las personas con discapacidad. De forma desta-
cada previó que dicha regulación será gradual en el tiempo, en el alcance y
contenido de las obligaciones impuestas, abarcando los ámbitos especiales
de aplicación que señala (telecomunicaciones y sociedad de la informa-
ción; espacios públicos urbanizados, infraestructuras y edificación; trans-
portes; bienes y servicios a disposición del público; relaciones con las
administraciones públicas; administración de justicia; patrimonio cultural;
y empleo).10
Lo que resulta ser tal vez la parte más interesante de esta ley española
es que estableció en un artículo transitorio los plazos máximos para dar
cumplimiento a las acciones prioritarias en los rubros que se señalaron en
el párrafo anterior. Ello confiere mayor certeza al cumplimiento efectivo de
los derechos ahí consagrados.
Tal situación no acontece con nuestra legislación estatal en la misma
materia, ya que aunque prevé sustancialmente las mismas áreas de acción
que la ley española, carece en cambio de plazos para el cumplimiento de
metas concretas en materia de accesibilidad y no discriminación. Además,
no establece obligación para el ejecutivo de realizar acciones concretas, ni
fijarse metas y plazos para su cumplimiento.
El derecho a la vida se encuentra postulado como tal en diversidad de
legislaciones, empezando por nuestra Constitución Política. Este derecho
tiene muchas aristas pero hay una en particular que parece haber pasado
desapercibida para el legislador local: el derecho a la eutanasia, tanto como
derecho de las personas en general como de los jóvenes en específico. Para
ilustrar el talante de la discusión que plantea el tema de la eutanasia me
permito citar a José Jaime Castaño Castrillón (2015), quien dice:

La Eutanasia (del griego euthanasia, buena muerte) es la acción u omisión que


acelera la muerte de un paciente desahuciado, con o sin su conocimiento, con la
intención de evitar sufrimiento y dolor. Desde luego la Eutanasia ha sido sometida
a arduo debate, pero en última instancia los argumentos en contra siempre caen
en el ámbito religioso. Se dice que el hombre no se dio la vida a sí mismo, por

10 Cortes Generales (2013). Ley general de derechos de las personas con discapacidad y de su
inclusión social. España: Boletín Oficial del Estado.

212 dante jaime haro reyes


lo tanto no podría terminarla, ese argumento supone un dios que le dio la vida,
supone creer en ese dios; ¿y si la persona no cree en un dios? ¿Y si la vida es
meramente el asocio accidental de ciertas sustancias químicas? ¿Y si la vida se
generó y desarrolló sola sin intervención divina? Desde luego se pueden presentar
infinitos argumentos éticos y teológicos en contra de la Eutanasia, pero al final
esa argumentación siempre supone un acto de fe. Y lo único real es el infinito
sufrimiento de una persona que sabe que su vida acabó, que ya no tiene ninguna
función en este mundo, que ya no es necesaria para nadie, y su porvenir se reduce
a verse cada día más disminuida, su cuerpo más incapacitado, y un dolor creciente
y sin término. ¿Cuántos de los teólogos que se oponen a la Eutanasia han experi-
mentado esa situación?11

La eutanasia fue reconocida como un derecho en pocas legislaciones


del mundo como en Holanda, Bélgica y el Estado norteamericano de
Oregón. También fue permitida jurisprudencialmente en Suiza.12 Reciente-
mente este derecho fue reconocido en la Constitución Política de la Ciudad
de México en su artículo 11, aunque cabe mencionar que aún carece de
las leyes secundarias que la hagan aplicable. Por su parte la Organización
de las Naciones Unidas ha sido, por decir lo menos, cautelosa al discutir
el tema de la eutanasia como un derecho humano, refiriéndolo más como
derivación del derecho a la salud, y, predominantemente, como un derecho
de las personas de edad avanzada. Así consta en la Observación General
Número 14 (El derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud.
Artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales) del 11 de agosto de 2000. El mismo refiere que “el derecho a la
salud de las personas mayores incluye el cuidado a los enfermos crónicos
y en fase terminal, ahorrándoles dolores evitables y permitiéndoles morir
con dignidad”.13 Es por todo lo anterior que sería deseable que en nuestro
Estado se comenzara a discutir el tema del derecho a la eutanasia como un
derecho de todos, incluido los jóvenes.

11 Castaño Castrillón, José Jaime; “Reflexiones sobre la Eutanasia”. Archivos de Medicina (Col)
(2015): 7-8.
12 Elma del Carmen Trejo García. (2007). Legislación Internacional y Estudio de Derecho
Comparado de la Eutanasia. México: Centro de Documentación, Información y Análisis de la H.
Cámara de Diputados. Recuperado de www.diputados.gob.mx
13 Consejo Económico y Social ONU. (2000). Observación General Número 14, (El derecho
al disfrute del más alto nivel posible de salud. Artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales). Recuperado de www.acnur.org

la situación actual de los derechos humanos de los jóvenes en jalisco 213


Para ilustrar la importancia de este derecho y las implicaciones que
tiene en la infancia, se trae a colación el reciente caso de un menor de ocho
meses de edad en Inglaterra que padecía de una rara enfermedad gené-
tica denominada Síndrome de Agotamiento Mitocondrial. Este padeci-
miento causa debilitamiento muscular progresivo y generalmente provoca
la muerte antes del año de vida. Derivado de esa condición el menor fue
hospitalizado, donde se le suministró soporte vital. Ante el panorama de
no recuperación del infante el hospital decidió, aún contra el deseo de los
padres, solicitar autorización a un tribunal nacional para que les permitiera
desconectar al paciente del soporte vital y que por consecuencia muriera
para evitarle mayor sufrimiento. El órgano jurisdiccional nacional que
decidió en primera instancia el caso, autorizó retirar el soporte vital al
menor bajo el argumento de que no hacerlo solo prolongaría su sufrimiento
y sin ninguna perspectiva realista de recuperación. Inconformes con esta
decisión, los padres acudieron a la Corte Europea de Derechos Humanos
para tratar de revertir la decisión del tribunal nacional y mantener con
medidas de soporte vital al menor. Sin embargo la Corte resolvió declarar
infundadas las alegaciones de los padres, lo que confirmó la autorización
al hospital para retirar el ventilador artificial y demás medidas técnicas que
lo mantenían con vida.14
Aun cuando este caso sobresalió por mediático, y pese a que se pudiera
decir que es atípico, la escasa ocurrencia de situaciones como esta no es
excusa para no reconocer un derecho. Por lo que ve al derecho de los
jóvenes a ser protegidos contra abusos sexuales, así como el derecho al
honor, la intimidad y a la propia imagen, la legislación en Jalisco, en espe-
cífico el artículo 54 de la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adoles-
centes establece, de forma por demás escueta, la obligación de padres,
madres o quienes ejerzan la patria potestad sobre menores de edad, de
orientar y supervisar, y en su caso restringir, las conductas y hábitos de los
menores cuando se pueda ver comprometida su intimidad.15
Sin embargo, a la luz de las amplísimas innovaciones que se han venido
dando en los últimos años en materia de tecnologías de la información, en

14 European Court of Human Rights. (2017). Information note on the Court’s case-law. Francia:
Recuperado de www.echr.coe.int
15 Congreso del Estado de Jalisco [3]. Op. Cit., art. 54.

214 dante jaime haro reyes


especial con las redes sociales, y del hecho de que los menores de edad son
en su mayoría usuarios nativos de dichas tecnologías, con lo cual aventajan
a sus padres en su uso, así como por el anonimato que suele prestar el uso
del internet; resulta un espacio de gran peligro para los menores por la
probabilidad de que se conviertan en objeto de abusos sexuales y atentados
contra su intimidad. A la luz de este riesgo el citado artículo 54 resulta
insuficiente.
Existen varias prácticas que se desarrollan principalmente en el cibe-
respacio y que tienen graves consecuencias en la integridad física y psíquica
de los menores. Algunos ejemplos de esas conductas son:
Grooming: Como en el caso de la mayoría de los delitos informáticos,
no se trata en realidad de un nuevo delito derivado de las tecnologías
de la información, sino de una nueva manifestación de un delito ya
existente. Es una forma en la que usualmente los pedófilos tratan de
contactar con menores de edad. El caso más típico es aquel en el que
un adulto se pone en contacto con un menor a través de redes sociales,
mensajería instantánea, chats, foros, etcétera, haciéndose pasar por un
niño, para después intentar ganarse la confianza del menor y establecer
una amistad. El propósito es hacerse de imágenes o videos sexuales del
menor, concertar una cita en la vida real y cometer otros delitos como
secuestro, trata de personas, prostitución, pornografía infantil, viola-
ción, etcétera. Como podemos ver, se trata en realidad de un abuso
sexual virtual.16 También se le conoce como child grooming o internet
grooming.
Sexting: Es la conducta en la cual, mediante un dispositivo tecno-
lógico, generalmente un teléfono celular, una persona intercambia
contenidos de audio, video o sonido, de tipo sexual, producidos por el
mismo remitente.17
Ciberacoso: Se define como acoso el referido al entorno de las tecnolo-
gías de la informática y la comunicación, que incluye actos de intimi-
16 Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (2009). Estudio sobre hábitos seguros
en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres. Pág. 79.
17 Bartrina, MJ. (2014). “Conductas de ciberacoso en niños y adolescentes. Hay una salida con la
educación y la conciencia social”. EDUCAR 383-400.

la situación actual de los derechos humanos de los jóvenes en jalisco 215


dación, chantajes, insultos, ataques, comentarios sexuales, amenazas,
difamaciones, extorsiones y vejaciones de uno o varios niños o adultos
hacia otro u otros niños.18
Outing: Consiste en el acto deliberado que se encuentra dirigido a
avergonzar o humillar a una persona mediante la publicación en línea
de información confidencial, privada o embarazosa, sin el consenti-
miento del menor.19
Fraping: Es la actividad consistente en robar la identidad online de
una persona y en especial de un menor. Se produce cuando alguien
consigue acceso a sus redes sociales y realiza publicaciones inapro-
piadas en su nombre.20
Trolling: Es la acción que realiza una persona consistente en publicar
mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comu-
nidad en línea como puede ser un foro de discusión, una sala de chat,
un blog. La intención es molestar o provocar una respuesta emocional
negativa en los otros usuarios.21

Como se desprende de su definición, muchas de estas conductas son


susceptibles de producir graves afectaciones en los menores de edad. Por
lo cual habría que analizar las medidas pertinentes para erradicar las que se
consideren nocivas, aplicando todos los medios al alcance. Dichas medidas
son la educación de los menores sobre los riesgos que representa el uso
de las tecnologías de la información y la necesidad de su uso responsable.
Capacitar a docentes y padres de familia en la detección de los menores
que pudieran estar sufriendo de estas agresiones y, sobre todo, siguiendo
la misma línea del resto de las propuestas de este trabajo. Adecuar la legis-
lación existente para incluir los medios electrónicos y las nuevas moda-
lidades que traen consigo, en la legislación penal. El objetivo es que no
queden impunes las conductas lesivas cometidas en agravio de menores
cuando se realiza por medios electrónicos.

18 Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación., Op. Cit., pág. 20.


19 Kaspersky Lab. (s.f.). ¿Qué es el ciberacoso? www.familiasegura.es
20 Idem.
21 “Trol (Internet)” Wikipedia, La enciclopedia libre. 9 ago 2017 <https://es.wikipedia.org/w/
index.php?title=Trol_(Internet)&oldid=101000677>

216 dante jaime haro reyes


Parte de este trabajo legislativo podría incluir revisar las mejores prác-
ticas en otras entidades federativas y países, como en el caso de España,
donde bajo la definición de “captación de menores”, tipifica como delito la
conducta que líneas arriba se ha definido como grooming. El artículo 183
de la legislación española señala que:

1. El que a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la in-


formación y la comunicación contacte con un menor de dieciséis años y proponga
concertar un encuentro con el mismo a fin de cometer cualquiera de los delitos
descritos en los artículos 183 y 189, siempre que tal propuesta se acompañe de
actos materiales encaminados al acercamiento, será castigado con la pena de uno
a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses, sin perjuicio de las
penas correspondientes a los delitos en su caso cometidos. Las penas se impon-
drán en su mitad superior cuando el acercamiento se obtenga mediante coacción,
intimidación o engaño.
2. El que a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la
información y la comunicación contacte con un menor de dieciséis años y realice
actos dirigidos a embaucarle para que le facilite material pornográfico o le muestre
imágenes pornográficas en las que se represente o aparezca un menor, será castiga-
do con una pena de prisión de seis meses a dos años.22

En aras de proteger el interés superior de los menores deberían reali-


zarse los trabajos necesarios para lograr las adecuaciones legislativas a fin
de recoger en el Código Penal del Estado las conductas que se consideren
más violentas o de más urgente erradicación.
El derecho a la objeción de conciencia al servicio militar está reco-
nocido en la Convención Iberoamericana de los Derechos de los Jóvenes,
y elevado a rango constitucional en varios países de Latinoamérica. No
obstante, en Jalisco y en todo México, debido a su composición política,
donde la organización del ejército corresponde al ámbito de competencia
de la Federación, este derecho humano de los jóvenes no está reconocido
ni garantizado.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos estipula, en
su artículo 5, referente a la libertad de trabajo, que por lo que ve a los servi-
cios públicos, solo serán obligatorios, entre otros, el servicio militar en los
términos que señalen las leyes secundarias.23 La Ley del Servicio Militar,

22 Cortes Generales (1995). Código Penal. España: Boletín Oficial del Estado.
23 Congreso de la Unión (1917). [1]. Op. Cit., art. 5.

la situación actual de los derechos humanos de los jóvenes en jalisco 217


reglamentaria del artículo quinto constitucional, en el artículo 1 reafirma la
obligatoriedad del servicio militar al estipular que “se declara obligatorio
y de orden público el servicio de las armas para todos los mexicanos por
nacimiento o naturalización”.24 A pesar de que la Convención Iberoameri-
cana es del año 2005 hasta la fecha, las disposiciones legales antes comen-
tadas siguen vigentes y conforme a ellas miles de jóvenes al año realizan el
trámite para la obtención de su cartilla militar.
Igual de discordantes con el Derecho Internacional de los Derechos
Humanos, resultan otras disposiciones de la Ley del Servicio Militar como
el artículo 2,25 el cual es contrario a las normas de derecho internacional
por lo menos por dos motivos:
1. Involucra a menores de edad en actividades militares, pues según se
desprende de su texto, habla de impartir en las escuelas instrucción
militar, en contravención con, por lo menos la ratio legis del artículo
12 de la Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes.
2. Establece diferenciaciones injustificadas basadas en el sexo de los
niños, además de que coadyuva a perpetuar estereotipos de género que
atentan contra los derechos de las niñas a la no discriminación y a la
equidad de género. El citado artículo 2 indica que: “En todo caso se
cuidará de que la instrucción de este tipo que se imparta a las niñas,
tienda a capacitarlas para labores propias de su sexo y conexas con el
servicio militar.26 Resulta injustificado el trato diferenciado entre niños
y niñas, además de que la medida (impartir instrucción militar a niños
y niñas) es, de por sí, de dudosa conformidad a los derechos humanos.

En similar circunstancia de contradicción se encuentra el artículo 10 de


la misma Ley, al establecer que será un reglamento el que fijará las causas
de excepción al servicio de armas, señalando los impedimentos morales y
la manera de comprobarlos.27 Esta contradicción se hace patente si se toma
en cuenta la obligación adoptada por los Estados Iberoamericanos de reco-
nocer el derecho de la juventud a la objeción de conciencia por lo que ve al

24 Congreso de la Unión. [2]. Op. Cit., art. 1.


25 Ibidem., art. 2.
26 Idem.
27 Ibidem., art. 10.

218 dante jaime haro reyes


servicio militar. Lo escueto del artículo y el hecho de que no sea la propia
ley la que reglamente dicho derecho sino un reglamento administrativo,
dificulta hacer efectiva la objeción y, en todo caso, la condena a la insegu-
ridad jurídica. Lo anterior con mayor razón si se acude al Reglamento de
la Ley del Servicio Militar28 donde, a pesar del mandato legal, el entonces
ejecutivo federal fue omiso en reglamentar lo relativo a la forma de hacer
efectivo el derecho humano a la objeción de conciencia.
Sin que obste para considerar la contradicción entre el Derecho Inter-
nacional de los Derechos Humanos y la legislación nacional, la práctica
establecida en la Secretaría de la Defensa Nacional de incluir en sus
formatos para solicitar la exención de cumplimiento del servicio militar,29
la objeción de conciencia, ya que ésta tendría que estar debidamente regu-
lada en la legislación según ha quedado señalado en párrafos anteriores.
Como se ve, es clara la ausencia en la legislación mexicana del reco-
nocimiento del derecho humano a la objeción de conciencia, y la objeción
al servicio militar en particular. La experiencia sudamericana nos permite
identificar que existen países que incluso han elevado a rango constitu-
cional este derecho humano. Por lo que para adecuar la legislación nacional
mexicana al Derecho Internacional de los Derechos Humanos tendría que
reconocer este derecho o por lo menos hacerlo más explícito en la legisla-
ción vigente, en virtud de que resulta insuficiente el artículo 10 de la Ley
del Servicio Militar para su debida protección y vigencia.
Se repite que todas las observaciones anteriores al servicio militar obli-
gatorio se realizan bajo el entendido de que corresponde al Poder Legis-
lativo federal o en su caso al Congreso Constituyente, y no a alguno de
los poderes del Estado de Jalisco, corregir estas discordancias, por lo que
en principio no le sería atribuible la omisión al Gobierno de Jalisco. Sin
embargo, lo que sí le es atribuible es la omisión en realizar cuanto esté a su
alcance, política y jurídicamente, para poner en discusión en el Congreso
de la Unión el tema del derecho de los jóvenes a la objeción de conciencia.

28 Ejecutivo Federal. (1942). Reglamento de la Ley del Servicio Militar. México: Diario Oficial
de la Federación.
29 Secretaría de la Defensa Nacional. (s.f.). Formato universal para trámites del Servicio Militar
Nacional. Recuperado de www.sedena.gob.mx

la situación actual de los derechos humanos de los jóvenes en jalisco 219


En todo caso, de conformidad con el artículo 71, fracción III, las legis-
laturas de los Estados y la Ciudad de México tienen derecho a presentar
iniciativas de leyes federales. En estricto respeto a los derechos humanos
de los jóvenes el Congreso del Estado de Jalisco debería presentar inicia-
tiva de ley para reformar la Ley del Servicio Militar y prever de manera
explícita y detallada el derecho a la objeción de conciencia del servicio
militar, así como en su caso el artículo 5 constitucional.

Propuestas

Como resultado del análisis realizado a las distintas legislaciones inter-


nacionales, nacionales y locales, relativas a los derechos humanos de los
jóvenes, así como del análisis de las áreas de oportunidad para Jalisco en
este tema, se proponen las siguientes medidas:
- Exhortar a las instancias correspondientes, Senado de la República
y Secretaría de Relaciones Exteriores, a que den cumplimiento a sus
obligaciones constitucionales. Que la Secretaría remita y el Senado
discuta lo relativo a la ratificación de la Convención Iberoamericana
de Derechos de los Jóvenes, a fin de que cobre plena vigencia legal y
para dar mayor protección jurídica a la juventud del Estado de Jalisco.
- Reconocer explícitamente el derecho de los jóvenes a vivir en paz,
libres de violencia y que como consecuencia de ello se adopten las
medidas legislativas, administrativas y judiciales necesarias para hacer
efectivo este derecho.
- Respecto al rubro de no discriminación, y en concreto sobre el derecho
de los jóvenes con discapacidad a la inclusión, se propone realizar las
modificaciones necesarias a la Ley para que se incluyan en ella plazos
para el cumplimiento de metas concretas en relación con la accesi-
bilidad y la no discriminación en las áreas que la propia ley define
como prioritarias. Establecer en la Ley la obligación de las autoridades
encargadas de su ejecución de que se fijen programas concretos de
acción con plazos para su cumplimiento, así como los mecanismos
para medir el grado en que se van cumpliendo.

220 dante jaime haro reyes


- Para ir más allá de su solo reconocimiento abstracto, es necesario
que la accesibilidad universal, el diseño para todas las personas y los
ajustes razonables, se recojan explícitamente en la legislación estatal,
no sólo mencionándolos ni definiéndolos, sino estableciendo obliga-
ciones concretas a cargo de las autoridades para hacer realidad estas
formas de accesibilidad para los jóvenes con alguna discapacidad.
- Discutir en el Congreso del Estado la inclusión en la legislación estatal
del derecho a la eutanasia tanto de jóvenes como de adultos.
- Analizar las medidas pertinentes para erradicar las que se consideren
nocivas, aplicando todos los medios al alcance, como son la educación
de los menores sobre los riesgos que representan el uso de las tecnolo-
gías de la información y la necesidad de su uso responsable. Capacitar
a docentes y padres de familia en la detección de los menores que
pudieran estar sufriendo de estas agresiones y sobre todo siguiendo
la misma línea del resto de las propuestas de este trabajo, adecuar la
legislación existente para incluir los medios electrónicos y las nuevas
modalidades que traen consigo en la legislación penal de forma tal
que no queden impunes las conductas lesivas cometidas en agravio de
menores cuando se realiza por medios electrónicos.
- Parte de este trabajo legislativo podría incluir revisar mejores prácticas
en otras entidades federativas y países como en el caso de España,
donde bajo la definición de “captación de menores”, tipifica como
delito la conducta que comúnmente se ha definido como grooming.
- Deberían realizarse los trabajos necesarios para lograr las adecua-
ciones legislativas a fin de recoger en el Código Penal del Estado las
conductas que se consideren más violentas o de más urgente erradica-
ción, en aras de proteger el interés superior de los menores.
- Realizar cuanto esté a su alcance, política y jurídicamente, para poner
en discusión en el Congreso de la Unión el tema del derecho de los
jóvenes a la objeción de conciencia.

Lo anterior, ya que de conformidad con el artículo 71, fracción III, las


legislaturas de los Estados y la Ciudad de México tienen derecho a presentar
iniciativas de leyes federales. En estricto respeto a los derechos humanos

la situación actual de los derechos humanos de los jóvenes en jalisco 221


de los jóvenes el Congreso del Estado de Jalisco debería presentar inicia-
tiva de ley para reformar la Ley del Servicio Militar y prever de manera
explícita y detallada el derecho a la objeción de conciencia del servicio
militar, así como en su caso el artículo 5 constitucional.

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la situación actual de los derechos humanos de los jóvenes en jalisco 223


Capítulo 13.
Educación para las adolescencias.
Problemas y desafíos

Víctor Manuel Ponce Grima1

No se puede optar por la educación transformadora


sin memoria ni esperanza en un futuro mejor
y en el potencial de la condición humana
para construir sociedades justas y fraternas.
Daniel Jover

Introducción

No es necesario demostrar que la sociedad vive una crisis global cada vez
más aguda. Se manifiesta en la destrucción del mundo natural como del
mundo social. La paulatina desaparición de múltiples especies naturales,
así como el desempleo, la desnutrición, el hambre y la muerte, así como
la carencia de servicios básicos, de millones de personas en el mundo son
alarmantes.
Esta crisis global también se manifiesta en las diversas manifesta-
ciones de la violencia política, social, escolar, en las expectativas y en la
educación de las adolescencias. La crisis va saltando de país en país, de
región en región, hasta alcanzar cada rincón del planeta. Los noticieros
nos informan de aquí o de allá que un adolescente se suicidó o que descu-
brieron a otros engarzados en las redes del narcotráfico, como traficantes,
vigilantes y hasta sicarios que matan a otros adolescentes. Parecieran casos
aislados, luego nos detenemos y vemos los detalles de esos casos, y nos
damos cuenta que la estructura que sostiene la violencia autoinfringida, o
contra otros, está presente en todas partes. Las condiciones que sostienen
los sucesos que afectan la vida y el futuro de las adolescencias están insta-

1 Director de la Escuela Normal Superior de Jalisco.

225
ladas en las escuelas secundarias, en los hogares, en la comunidad, en las
calles, en todas partes.2
Hemos observado cientos de aulas de escuelas secundarias en la Zona
Metropolitana de Guadalajara (Ponce y Rodríguez, 2013). En la mayoría se
escenifica de manera cotidiana una batalla entre profesores y estudiantes.
Los chicos se ven divertidos, platicando, mientras que muchos profesores
a gritos les piden que se callen. En otros grupos, de plano, el profesor se ha
dado por vencido, los alumnos son quienes mandan; en otros, el profesor
mantiene la “disciplina” por medios coercitivos o dictándoles las preguntas
y las respuestas de los exámenes. Cuesta trabajo localizar prácticas exitosas,
pero existen. En estos espacios es donde los alumnos aprenden.

En términos generales los alumnos realizan la diversidad de actividades propues-


tas sin la presión del profesor. Las actividades proveen motivación intrínseca. No
necesitan premios o castigos para que trabajen. En diversos casos es evidente el
ambiente agradable de aprendizaje promovidos por los profesores. En algunos la
calidez afectiva del trato hacia los y las alumnas es notable (Ponce y Rodríguez,
2013).

Para conocer mejor este fenómeno, durante el 2016 y 2017 he entre-


vistado a varias decenas de directores de la Zona Metropolitana de Guada-
lajara y a decenas de supervisores o inspectores de secundarias en el
Estado (uno de ellos fue Director de Secundarias Técnicas y otro Director
General de Secundarias, es decir, de las tres modalidades de secundarias en
el Estado). La pesquisa giró en torno a cuántos docentes pueden comuni-
carse eficazmente con sus alumnos, de tal manera que generen espacios y
ambientes propicios para aprender. La respuesta consistente de la mayoría
es que sólo 2 de cada 10 pueden establecer condiciones de comunicación y
de relaciones propicias para aprender. El resto, es decir, 8 de cada 10 profe-
sores, no saben, no quieren o no pueden establecer relaciones de comuni-
cación o relaciones mínimas para que sus alumnos aprendan. Coinciden
en la gravedad del problema, pero difieren en las soluciones. La mayoría
acusa a la familia como la responsable del problema. Pocos advierten que

2 Se puede consultar la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI. http://www.
beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/regulares/ensu/default.html

226 víctor manuel ponce grima


el contexto familiar no va a cambiar y por tanto la escuela debería aprender
a lidiar con el problema.
Los profesores y sus alumnos, los adolescentes, son personas indivi-
duales que transitan de distintos modos por el mundo. En su trayecto cons-
truyen su equipaje cultural con el que responden a los desafíos a los que
se enfrentan. Al mismo tiempo, ambos, profesores y alumnos, son sujetos
sujetados a reglas y estructuras externas que determinan la situación en la
que viven. En este trabajo se pone el acento en las adolescencias, es decir,
en las brechas, atajos y caminos por los que transitan los adolescentes.
Este texto muestra la magnitud de los problemas y la debilidad de los
procesos de socialización de las adolescencias en la escuela, en los hogares
y en la sociedad. Respecto de esta situación de proveen explicaciones
sociales más amplias, para comprender la naturaleza de esos problemas.

El fracaso de la escuela secundaria


en el contexto social del siglo xxi

La escuela secundaria ha perdido su sentido desde hace décadas. Su


fracaso ha sido reconocido en diversas investigaciones. La secundaria fue
creada para una sociedad que ya no existe. Por eso es necesario refundarla
desde nuevos supuestos que respondan a las condiciones del siglo xxi. Los
actos fundacionales de la escuela secundaria estuvieron articulados a la
consolidación del México postrevolucionario, que estaba pasando de una
sociedad agrícola a otra industrial. Entonces se buscaba la conformación
de un modelo homogéneo de ciudadano sujetado a determinadas reglas
sociales. Ahora, en 2017, las condiciones son radicalmente otras. El modelo
homogéneo de ciudadano ha sido rebasado por una sociedad mucho más
compleja y dinámica.
En el marco de reformas fallidas conviene recordar que en 2002 el
gobierno federal mexicano lanzó la Reforma Integral de la Educación
Secundaria (RIES), que por diversas razones se fue desdibujando hasta
terminar sólo en un cambio curricular. La intención de reformar a la
escuela secundaria de manera integral, estructural, obedecía a diversos
diagnósticos. En Martínez, Silva y otros (2005: 5) se planteó que “La

educación para las adolescencias. problemas y desafíos 227


escuela secundaria atraviesa desde hace tiempo por una crisis profunda
a nivel mundial”. Esta crisis se expresa en la baja cobertura y eficiencia
terminal, la alta deserción y en los aprendizajes insuficientes e inadecuados
de los estudiantes que concluyen su educación para enfrentarse al mundo
complejo y en constante cambio. Agregan que la “dinámica de la escuela
secundaria no ha generado una vida académica que atienda los problemas
en su conjunto” (p.7). Esto provoca pocas oportunidades para el aprendi-
zaje de los estudiantes y el desarrollo profesional de sus docentes.
El modelo tradicional de la escuela secundaria en América Latina
tiene un conjunto de invariables que llevan más de un siglo de institu-
cionalización. Tiramonti (2012) las denomina como “gramática escolar”.
Éstas consisten en la forma de distribución de espacios y tiempos, asig-
nación de aulas, fragmentación del conocimiento en disciplinas, clasifi-
cación de estudiantes, la asignación de calificaciones como prueba de que
aprendieron y la incorporación segregada de diferentes grupos sociales a
los servicios educativos. Esa gramática no está funcionando desde hace
décadas. Además, se agregan nuevos problemas como la incapacidad de
los gobiernos y de la propia escuela secundaria para hacer posible la socia-
lización de los jóvenes.
La educación para las adolescencias es también inequitativa. A las
poblaciones latinoamericanas pobres se les ofrece una educación deterio-
rada, mientras que las escuelas privadas cuentan con los mejores recursos
humanos y materiales para garantizar una educación de calidad. Por
su parte, los sectores pobres llegan a la escuela con graves desventajas
sociales y culturales que la escuela poco puede hacer para intervenirlas. Son
desventajas culturales que condicionan que los alumnos no sean capaces
de absorber los símbolos de la dinámica sociedad actual (Blanco, 2011).
La escuela secundaria en crisis se manifiesta en diversos indicadores
educativos en América Latina, los cuales están muy por debajo de los
resultados deseados por los acuerdos internacionales, entre los que resaltan
la Conferencia Mundial de 1990 en Jompien “Educación para Todos”, y
el Foro Mundial de la Educación de Dakar del 2000. En estos foros la
mayoría de las naciones, México entre ellos, se comprometieron a garan-
tizar una educación de calidad y de equidad para todos los adolescentes y
jóvenes (Ducoing y Barrón, 2017).

228 víctor manuel ponce grima


De acuerdo con datos de 2016, 1 de cada 6 alumnos abandona la
escuela secundaria. Por otro lado, la reprobación constituye, igual que el
abandono, un elemento definitorio para la conclusión del ciclo. Según
reporta la UNESCO, durante el periodo 2000-2012, el porcentaje promedio
de reprobados se mantuvo en 5.7%, aunque hay países como Costa Rica
y Brasil que hacia 2012 registraban aproximadamente 16%. Tal como se
ha mostrado en amplios estudios, las poblaciones más vulnerables son las
que menos probabilidades tienen de concluir este ciclo (Ducoing y Barrón,
2017).
Los problemas que afectan la educación de los adolescentes son desta-
cables en América Latina. Destacan el ausentismo estudiantil, los bajos
logros académicos, las inequidades. Éstos impiden habilitar a los jóvenes
para enfrentar los desafíos de la sociedad actual (Levinson, 2012). En
México, de acuerdo con Encuesta Nacional de los Hogares, elaborada por
el INEGI (2016), la inasistencia a la escuela es alarmante en los niños y
jóvenes. El 10% de los adolescentes no asisten a la escuela; sin embargo,
la población entre 15 y 17 años de edad aumenta la insistencia a la escuela
al 34.7%. A su vez, 1 de cada 3 de esos jóvenes que no asisten a la escuela
es por “falta de dinero o trabajo” (ENH, 2016). Para el INEE, los alumnos
que no asisten a la escuela secundaria viven en condiciones de pobreza,
migración y empleo temprano. También inciden mediaciones de tipo étnico
y la baja escolaridad de los padres (INEE, 2010).
Tales situaciones afectan sobre todo a los estudiantes de las secun-
darias públicas rurales, indígenas y de las periferias urbanas. El “derecho
a la educación en México” para los adolescentes sigue siendo una tarea
pendiente. Se destaca que los adolescentes son excluidos o expulsados de
la escuela por factores socioeconómicos, familiares, la baja escolaridad de
los padres, así como por las prácticas escolares (Robles, 2009; Sánchez y
Andrade, 2009; Lozano, 2009).
La violencia social contra los más pobres, que inhibe la inasistencia a
la escuela y la distribución escolar del saber, también ocurre dentro de la
escuela. Existe un grave rezago en los aprendizajes que no han adquirido
los adolescentes a lo largo de su trayecto formativo por los diversos grados
de la educación básica. Al finalizar la educación secundaria, “siete de cada

educación para las adolescencias. problemas y desafíos 229


diez estudiantes no han logrado los propósitos educativos establecidos por
el currículum nacional” (INEE, 2010: 94). Las brechas en los niveles de
aprendizaje de los estudiantes se acumulan conforme pasan los años. Por
ejemplo, los estudiantes que egresan de telesecundaria (o de primaria)
tienen varios grados de estudio por debajo del nivel realmente acreditado.
Los estudios del INEE del 2003 al 2016 muestran que las políticas de
los últimos tres sexenios de gobiernos federales no han logrado remontar
las desventajas de las poblaciones socialmente vulnerables, ni tampoco
han tenido impacto las políticas compensatorias orientadas a la equidad
educativa. Después de 15 años de investigaciones evaluativas del INEE,
muestran que la mayoría de los estudiantes de las zonas rurales obtuvieron
menores puntajes que los de zonas urbanas de alta marginación. Y éstos,
a su vez, alcanzaron menores puntajes que los de zonas urbanas de baja
marginación. El sistema educativo mexicano ofrece una educación de
calidad para las escuelas privadas urbanas y una educación pobre para los
menesterosos (INEE, 2010; Mauger, 2012).
Por otro lado, diversos estudios señalan que no existe un clima social y
escolar adecuado para el aprendizaje debido a problemas en las relaciones
intrafamiliares, en el ambiente social dentro del salón de clase, en el clima
laboral de los profesores y en el ambiente de inseguridad de la escuela y
sus alrededores. Diversas fuentes señalan que la violencia social y escolar
está en aumento. Los cambios en la política mundial, el deterioro de las
economías de la región, la incapacidad –o contubernio– del gobierno para
enfrentar la delincuencia organizada y otros factores, hacen previsible que
ésta no pueda ser contenida en corto plazo. La violencia dentro y fuera de
la escuela se explica tanto por los cambios en las estructuras sociales y
familiares, el fracaso de las políticas para resolver la violencia del crimen
organizado, así como por la lentitud, ineficacia y resistencia del sistema
educativo para adaptarse a las nuevas condiciones. Tal sistema carece de
la capacidad para atender la marginalidad y exclusión de los adolescentes,
la construcción de sus identidades, su autoestima y sus competencias para
relacionarse consigo mismo y con los otros.
El estudio de Valadez y otros (2009) llevado a cabo en las escuelas
secundarias de la Zona Metropolitana de Guadalajara, destaca la presencia

230 víctor manuel ponce grima


de la violencia entre iguales en todas las escuelas estudiadas. La mayoría
de los alumnos han observado o participado en acciones de violencia, entre
los que sobresalen poner apodos, insultar, golpear o el ridiculizar. Estos
ocurren dentro del salón de clase, pero son más frecuentes en los cambios
de clase, el patio escolar, los baños y a la salida de la escuela.
La violencia social y escolar está creciendo en América Latina: en
Costa Rica (Moreno, 2005), en Argentina (Barrón y otros, 2010), en Perú
(Torres, 2005) y en México (Valadez, 2009). Según Moreno (2005) este
problema constituye en un nuevo reto para las escuelas. El grupo de pobla-
ción más afectado por la violencia social se localiza en los adolescentes
y jóvenes de 15 a 25 años, sobre todo quienes viven en condiciones de
pobreza, hacinamiento, desnutrición, desempleo y deterioro familiar. Este
grupo de población está siendo afectando por la violencia extrema como el
asesinato, la tortura, la desaparición y el crimen organizado (Lozano, 2009;
Guerrero, 2017). Estas condiciones propician las conductas agresivas y el
aumento de la violencia barrial y escolar (Torres, 2005).
Para entender los problemas de la educación de los adolescentes es
necesario ampliar la mirada no sólo en lo que pasa dentro de la escuela,
sino en sus contextos sociales y económicos (Ponce y Torres, 2015). Existe
mucha evidencia científica en torno a la disminución de la capacidad para
educar a los adolescentes de parte de las instituciones que socialmente
han tenido esta responsabilidad (Pérez, 2010: 3), es decir, la familia y la
escuela, pues están cambiando radicalmente sus condiciones. Tradicional-
mente existían dos etapas de socialización,3 la primera iniciaba en la familia
(primera socialización). Desde aquí se potencian los afectos, el autoestima,
la identidad, valores, el acceso al lenguaje y a los conocimientos prima-
rios indispensables para la adaptación social (o currículum del hogar, de
acuerdo con Redding, 2017) Esta tarea continúa en la escuela (segunda
socialización), la cual aporta las habilidades intersubjetivas para apropiarse
cultural y simbólicamente del mundo en general (Durkheim, 1990; Bruner,
1997).

3 Por socialización, de acuerdo con E. Durkheim, debe entenderse el proceso mediante el cual
cada ser humano recibe los conocimientos, habilidades, destrezas, afectos, valores y disposiciones
para adaptarse al mundo social.

educación para las adolescencias. problemas y desafíos 231


En muchas publicaciones se ha señalado que los cambios sociales
de las últimas décadas deben obligarnos a replantearnos el concepto de
familia. No existe “la familia”, sino diversos modelos familiares en los que
están sobresaliendo familias con jefatura femenina. El modelo de familia
tradicional nuclear con la presencia de ambos cónyuges, que era de 36%
en América Latina en 2107, sigue en picada. Los modelos monoparentales
están aumentando entre un 20 y el 40% en los centros urbanos de América
Latina, de éstos entre el 80 y el 85% son de jefatura femenina (Aranda,
2004). De acuerdo con datos del INEGI, entre 1960 y 2015 los hogares
con jefatura femenina crecieron más de 600%. Entre 1990 y 2015 creció
el 50%.
El persistente aumento de los hogares monoparentales femeninos
obedece a la participación de las mujeres en el mercado laboral y a las altas
tasas de divorcio y de separación. De acuerdo con la CEPAL la tasa laboral
en el caso de las mujeres creció en un 53% en 2016. Esto les permite tanto
independencia económica como autonomía social para constituir hogares
sin parejas.
Las familias han sido afectadas por la implementación de políticas
económicas neoliberales que han sustituido a las políticas del “Estado de
Bienestar”. El modelo neoliberal ha provocado el adelgazamiento de los
programas sociales, la baja calidad de los servicios públicos (salud, educa-
ción), el lento crecimiento económico, la disminución de empleos y la
reducción de los salarios reales. Estos factores han motivado un “deterioro
en la calidad de vida de las familias y una creciente inseguridad económica
y social que tensiona las relaciones familiares, propicia las migraciones
y aumenta la violencia en sus diversas manifestaciones” (Mayén y otros,
2010).
Se advierten graves consecuencias escolares y familiares por las
reformas estructurales que desmantelaron al “Estado Benefactor”, que
equilibraba los efectos nocivos del desarrollo capitalista. El nuevo modelo
de libre comercio, neoliberal, ha agudizado la pobreza y la marginación
en la región latinoamericana (Tenti, 2010; Blanco, 2010). La pobreza
en México es alarmante. Los gobiernos que asumieron el modelo econó-
mico neoliberal prometieron el bienestar a los pueblos, pero después de

232 víctor manuel ponce grima


tres décadas, la exclusión y la pobreza las sufren millones de personas en
estado de pobreza.
En México, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el 47% de la población vivía
en estado de pobreza durante el 2010. Sin embargo, la cifra aumentó en
52% en 2012 y en un 53.2% para 2014. El ensanchamiento de la pobreza
se debe, entre otras cosas, al escaso desarrollo de la economía mexicana,
la cual ha crecido solo el 1.1% en las últimas dos décadas, de acuerdo con
datos de la CEPAL (Hanson, 2011).4
Las políticas compensatorias orientadas a reducir la pobreza no han
logrado sus propósitos. De hecho, es muy probable que se agudicen debido
a las amenazas proteccionistas y antiinmigrantes del gobierno norteameri-
cano, el aumento de la gasolina en México y los déficits de los presupuestos
gubernamentales. Estos factores impactarán en los índices de pobreza,
en las condiciones familiares y en la violencia generalizada. La CEPAL5
pronosticó en 2016 que en los próximos años habrá reducción de la inver-
sión extranjera, aumento del desempleo y de la pobreza en la región.
La riqueza económica, cultural y educativa está mal distribuida.
América Latina es el continente con la peor distribución de sus recursos.
Los perjudicados del “desarrollo” están concentrados, sobre todo, en las
áreas rurales y en las periferias urbanas. Así lo señala López (2006) en las
conclusiones de una investigación en diversos países latinoamericanos.
En los hechos, nuestros sistemas educativos reproducen las desigual-
dades sociales existentes y las profundizan. Esto ocurre porque los ricos
reciben una mejor educación que los pobres. Aquellos que viven en condi-
ciones de extrema pobreza, los excluidos, los desplazados por la guerra,
los niños indígenas de comunidades amenazadas por la crisis de sus econo-
mías de subsistencia; parten hacia las escuelas con mucho menos recursos
que los que portan los pertenecientes a los sectores más “integrados” de la
sociedad. La gran mayoría llega a establecimientos precarios, con docentes
menos formados, menor equipamiento y escasos materiales didácticos.

4 Gordon Hanson atribuye el lento crecimiento mexicano a tres factores internos combinados:
mal funcionamiento del crédito, poca calidad de bienes comerciables (electricidad, telecomunica-
ciones, educación) y baja productividad por aumento de la economía informal.
5 http://www.cepal.org/es

educación para las adolescencias. problemas y desafíos 233


Estos niños, por lo general, suelen tener menos días de clases y pasan
menos horas diarias en la escuela (López, 2006: 179).
Los problemas de la socialización de los adolescentes se manifiestan
en todos los sectores sociales. En el educativo, las transformaciones han
afectado a las familias, los alumnos y los docentes. El debate necesario,
urgente, para los educadores se refiere al problema de quién y cómo se
van a atender los procesos educativos que venía asumiendo la familia o el
“currículum del hogar” (Redding, 2017), pero que ahora, en las condiciones
actuales, no se está atendiendo. Los adolescentes están creciendo a la deriva.
La soledad, el afecto, su identidad, la violencia y autoestima los resuelven
como pueden, y no siempre de la mejor manera. El suicidio aparece como
una solución a las condiciones de existencia.
De acuerdo con Merino y otros (2017), nuestro país padece un máximo
histórico de suicidios. Entre 1990 y 2015 la tasa de suicidios se duplicó, al
pasar de 2.4 por cada 100 mil habitantes a 5.4. El crecimiento más signi-
ficativo ocurrió en los hombres menores de 44 años. En los noventa se
suicidaron en promedio cada año 2 731 personas; durante el gobierno de
Fox, 3 985; con el de Calderón, 5 091; y en los primeros tres años de Peña
Nieto, 6 224.

Conclusiones

La escuela secundaria ha sido rebasada por los cambios sociales y fami-


liares. Las instituciones socializadoras no están cumpliendo con esa tarea
debido a las transformaciones estructurales económicas y sociales. La
educación de las adolescencias requiere de una nueva escuela capaz de
enfrentar la educabilidad de las adolescencias para el siglo xxi.
Se requiere una transformación estructural de la escuela secundaria
que contribuya a completar la socialización de las adolescencias, es decir,
para completar y subsanar el currículum de hogar o el apoyo para que
re-construyan su identidad y autoestima y sus proyectos de vida. Mientras
esto no ocurra la escuela no podrá enfrentar la violencia interna y será más
proclive a ser víctima de la violencia externa.
Los adolescentes asisten a la escuela para llenar sus vacíos, no
la conciben como espacios para aprender. Para educar, la escuela y sus

234 víctor manuel ponce grima


docentes necesitamos aprender y comprender las nuevas configuraciones
culturales, simbólicas, que los adolescentes construyen en sus relaciones
con sus iguales, dentro y fuera de la escuela, con sus compañeros de clase
o en las pandillas o en sus grupos sociales; necesitamos aprender a comu-
nicarnos con los adolescentes para conformar el ambiente indispensable
para la distribución justa del saber y de las competencias indispensables
para la vida.
El cambio estructural implica colocar en el centro las nuevas culturas y
la diversidad de los trayectos de las adolescencias, en el seno de las trans-
formaciones y en las prácticas de la escuela secundaria, en la formación
inicial y continua de los docentes, así como en las estructuras gubernamen-
tales profundamente burocratizadas y centralizadas.
Sin embargo, no son suficientes las trasformaciones del sistema educa-
tivo y de la escuela secundaria. A la par deben ir las políticas sociales, fami-
liares y de seguridad púbica que favorezcan la conformación de ambientes
más seguros dentro y fuera de la escuela.

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238 víctor manuel ponce grima


Capítulo 14.
Jalisco: reestructuración productiva
y empleo de los jóvenes

Josefina Callicó López


Evaristo Jaime González Robles1

Introducción

Los niños y jóvenes en condiciones de pobreza y vulnerabilidad cons-


tituyen un sector de la sociedad excluido de los frutos de la moderniza-
ción del aparato productivo jalisciense. A las dificultades cotidianas, se
agrega el hecho de que la falta de oportunidades de empleo y educación
comprometen su futuro y muy probablemente el de sus descendientes. En
ese contexto, las actividades extralegales representan un rápido, pero alta-
mente riesgoso, expediente para superar sus problemas inmediatos, sin que
no obstante exista, para ellos, aunque sea un esbozo de proyecto de vida.
Podría afirmarse que estos jóvenes sufren de violencia por parte del
sistema que los excluye. El concepto de violencia estructural puede ser
valioso en este caso. Cuando, debido a circunstancias evitables, de manera
sistemática las necesidades básicas de un grupo social no son cubiertas, se
dice que ese sector sufre violencia estructural (La Parra y Tortosa, 2003),
sin que pueda(n) identificarse una (o varias) persona(s) culpable(s) o
responsable(s) de infligirla.2 Ahora bien, parece ser que la violencia estruc-

1 Profesores Investigadores de la Universidad de Guadalajara.


2 Los términos clave aquí son los que aparecen en cursiva en esa frase. No se trata simplemente
de desigualdad o un grado inaceptable de injusticia social, sino de una situación duradera (estruc-
tural) donde está amenazada la supervivencia o la libertad del grupo que sufre la violencia, ejer-
cida en contextos sociales que pudieran ser evitables. En nuestra opinión, este concepto tiende a
vaciarse de contenido semántico y a convertirse en un vago sinónimo de “injusticia” cuando se
aplica a hechos donde no están involucradas necesidades básicas, como las diferencias de salarios
entre hombres y mujeres profesionistas o las expectativas salariales de los egresados de educación
superior.

239
tural frecuentemente está asociada con la violencia directa, bien sea que las
víctimas recurran a actos directamente violentos para intentar escapar a la
situación opresora, bien que sea algún grupo o el estado quienes repriman
violentamente a las víctimas.
En este sentido, creemos que los dos millones y medio de jaliscienses
que están en situación de pobreza (más de la mitad de ellos con menos de
treinta años), según los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo Social (coneval), son efectivamente víctimas de la
violencia estructural, dado que existe un atentado a una de las más impor-
tantes necesidades básicas: la supervivencia pura y simple. Además, es en
las zonas de mayor pobreza donde el crimen organizado mantiene un férreo
control y donde recluta a los jóvenes que le son funcionales. En esas zonas
también, el uso de las abaratadas drogas de diseño está muy extendido
entre los jóvenes, quienes delinquen para sostener su vicio.
Queda entonces por resolver si esta situación, en la que malvive
más del treinta por ciento de los jaliscienses, pudo ser evitada. Estamos
convencidos de que, en los últimos veinte años, pudo evitarse o al menos
atenuarse el sufrimiento de una parte considerable de esos jaliscienses
pobres. La situación que ahora padecemos es el resultado de una estructura
social heredada de un pasado casi centenario de corrupción e impunidad
y de decisiones muy cuestionables de quienes han diseñado la política
económica del país y de quienes la adaptaron a la realidad jalisciense. A
mediados de los noventa, después de un grave proceso de crisis, nuestro
país estaba en una encrucijada y, aunque bajo severas restricciones, era el
momento de definir el rumbo del país. La opción elegida, conjuntamente
con la agravación de las lacras políticas y sociales que seguimos pade-
ciendo y que dieron lugar al crecimiento del crimen organizado, nos llevó
al lamentable estado de cosas actual.
En el resto de este trabajo nos centraremos únicamente en el sentido
y las consecuencias de las decisiones de política económica, sin que por
ello intentemos minimizar la función determinante que han desempeñado
las estructuras políticas de nuestro país y de nuestra entidad federativa.
Mientras que el siguiente apartado aborda las causas del débil crecimiento
de nuestra economía, los dos siguientes discuten acerca de la herramienta

240 josefina callicó lópez | evaristo jaime gonzález robles


privilegiada para modernizar el país, el cambio estructural, y cómo fue
adaptado en Jalisco. En el último apartado comentamos algunas consecuen-
cias del cambio estructural para nuestra entidad federativa, en términos de
empleo y crecimiento.

El magro crecimiento de México y Jalisco

Es un hecho establecido que la economía mexicana ha crecido muy lenta-


mente durante el último cuarto de siglo. Un cálculo rápido con cifras del
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi) basta para ilustrar este
hecho: entre 1990 y 2015 el Producto Interno Bruto (pib) de México creció
a un ritmo de 2.87 por ciento anual, lo que en términos de crecimiento per
cápita corresponde a una tasa de apenas 1.53 por ciento. Comparado con
la dinámica económica de los países en desarrollo realmente emergentes
(China, Corea del Sur, Singapur, India), cuyos crecimientos oscilan entre
seis y nueve por ciento, el desempeño económico de México es, si no ente-
ramente malo, sí muy mediocre. Esos países, si bien no han superado la
mayor parte de sus problemas socioeconómicos, han mantenido, a dife-
rencia de México, un notable progreso en el nivel de vida de sus habitantes.
Ahora bien, los sucesivos gobiernos de nuestro país desde mediados
de los años ochenta han asumido una estrategia de desarrollo bien definida
y coherente con las recomendaciones de los organismos internacionales,
como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, estrategia
fundada en el retiro de la intervención del gobierno en prácticamente todos
los mercados, en la apertura económica y en la promoción de las exporta-
ciones. Según esta política, los mercados, ahora libres, tenderían a aumentar
su eficiencia, al tiempo que el éxito del programa exportador garantizaría
eliminar en definitiva la temida restricción externa al crecimiento. Bajo
estos objetivos, el programa instrumentado ha sido un éxito, pues efec-
tivamente nuestro país se ha convertido en una potencia exportadora que
funciona bajo el principio del libre mercado y la apertura comercial.
En esas circunstancias, tanto a nivel nacional como internacional, los
círculos académicos y políticos se preguntan por qué ese modelo, calcado
de otros aplicados en países exitosos, no nos ha permitido crecer a un ritmo

jalisco: reestructuración productiva y empleo de los jóvenes 241


aceptable. Por ejemplo, el premio nobel Paul Krugman, ha reiterado recien-
temente su perplejidad ante el estancamiento de la economía mexicana.
Nuestro país se ha convertido en el mejor contraejemplo de la eficacia y
bondades (o, mejor dicho, ineficacia y perversión) de las recomendaciones
de los organismos internacionales: un país que las aplica meticulosamente
y que obtiene resultados notables en cuanto a estabilidad y exportaciones,
pero que es incapaz de mejorar el nivel de vida de su población, que no ha
logrado abatir la pobreza y la desigualdad y que está sumido en la violencia,
la impunidad y la corrupción.
Diversas explicaciones se han ofrecido para comprender esta situación.
Algunas se siguen ciñendo a la estricta ortodoxia: son las rigideces que aún
persisten las que explican el lento crecimiento, como las del mercado de
trabajo, donde la legislación laboral encarece y hace riesgosa la contrata-
ción de trabajadores, o la lentitud en la apertura a la inversión privada en
el sector energético. Adicionalmente, se afirma que una parte importante
de la población mexicana tiene un muy bajo nivel educativo y es, por ello,
prácticamente inempleable. El estancamiento de la productividad, que, de
acuerdo con datos del inegi, en realidad ha disminuido en términos abso-
lutos entre 1991 y 2015, se explicaría en parte por la educación de los
trabajadores mexicanos. Algunas de las reformas promovidas, desde hace
cuatro años, por el actual gobierno federal tienen como objetivo atenuar
o eliminar esas rigideces que, desde la óptica de esta explicación, consti-
tuyen el obstáculo mayor para alcanzar más altos niveles de desarrollo.3
Otros trabajos ponen el énfasis en la estrechez del mercado interno, en
los bajos niveles de la inversión pública en infraestructura, en las elevadas
tasas activas del sector bancario, en el estancamiento de los salarios, en la
dependencia del gasto público con respecto a los impuestos indirectos y
a la exportación de petróleo crudo… Bajo esta perspectiva, la caída en la
productividad es más una consecuencia del estancamiento que una causa
(Ros, 2015). El problema reside en que el gobierno mexicano optó por
una estrategia de desarrollo que mantiene las remuneraciones al trabajo

3 Por ejemplo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde) no tardó


en atribuir el muy coyuntural repunte de la productividad en México a la aplicación de las reformas
estructurales del Gobierno Federal (ocde, 2017), aunque subraya que la desigualdad y la pobreza
mantienen niveles inaceptables.

242 josefina callicó lópez | evaristo jaime gonzález robles


deprimidas a fin de promover la inversión extranjera directa hacia sectores
altamente exportadores, como la industria automotriz y la de componentes
electrónicos. De forma que, si se instrumenta una política de ampliación
del mercado interno, podría reaparecer la restricción externa al creci-
miento económico. Las tendencias neoproteccionistas del actual presidente
de Estados Unidos pueden complicar aún más esta situación, puesto que
una modificación extrema del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (tlcan) (o su definitiva abrogación) afectaría, además de los efectos
a mediano plazo, de inmediato la cotización de la moneda nacional en
los mercados internacionales, lo que históricamente en nuestro país es la
puerta de entrada a un proceso de recesión y crisis.

El fundamento de la restructuración productiva:


el cambio estructural

En este contexto, ¿cuál ha sido el desempeño de Jalisco en los últimos


años? En el siguiente gráfico puede observarse que la economía jalis-
ciense, evaluada a través del pib, ha mantenido una tendencia entre 2003
y 2015 muy semejante a la nacional. De acuerdo con estas cifras4, Jalisco
creció a una tasa anual de 3.2 por ciento, ligeramente superior al promedio
nacional que fue de 2.6 por ciento. En términos del crecimiento per cápita,
ambas tasas de crecimiento son ridículamente bajas: 1.8 por ciento y 1.4
por ciento anual, respectivamente. En otras palabras, Jalisco, al igual que
el país entero, ha permanecido cuasi estancado durante los últimos lustros.

4 Habría que aclarar que el inegi renueva por entero sus cálculos, conjuntamente con las defi-
niciones operativas de las variables y de las actividades de los sectores productivos, cada cinco
años. Los datos incluidos aquí corresponden a la definición de 2008. En la versión de 2003, Jalisco
aparece creciendo por debajo de la media nacional. Las Cuentas Nacionales de 2013, que serán
publicadas en 2018, probablemente nos harán modificar de nuevo la evaluación del desempeño de
nuestra entidad federativa. Por lo tanto, es preciso tomar estas cifras con ciertas reservas. Final-
mente, habría que aclarar que el periodo 2003-2015 nos fue impuesto justamente por el inegi, pues
se trata de los años para los que los datos estatales publicados por este instituto son comparables.

jalisco: reestructuración productiva y empleo de los jóvenes 243


Gráfico 1.

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI.

Sin embargo, no todos los sectores jaliscienses crecieron al mismo


ritmo. Por el contrario, durante este periodo (2003-2015) tendió a conso-
lidarse un proceso de cambio estructural que venía gestándose desde
mediados de la década de los ochenta. Como sucede con muchos conceptos,
el de cambio estructural es polisémico y mantiene una cierta ambigüedad.5
Por ejemplo, en los documentos de la Comisión Económica para América
Latina (cepal), prevalecen dos sentidos diferentes de este concepto. Por
una parte, el cambio estructural es simplemente un proceso de transforma-
ción de la estructura sectorial de las actividades productivas, donde pueden
distinguirse los cambios estructurales virtuosos de los regresivos. En los
primeros se produce una transferencia de los recursos productivos hacia los
sectores con mayor productividad e intensivos en conocimientos. En los
segundos, la transferencia se produce en sentido inverso. Por el contrario,
en otras partes de la literatura cepalina parece que sólo los cambios
virtuosos merecen el nombre de cambio estructural.
En realidad, la preocupación por el cambio estructural por parte de
la cepal tiene sus raíces en las primeras aportaciones, en la década de los

5 Una discusión sobre los diversos sentidos de cambio estructural puede encontrarse en cepal
(2012).

244 josefina callicó lópez | evaristo jaime gonzález robles


cincuentas, de sus teóricos más destacados.6 Su hipótesis central era que
una de las causas del subdesarrollo de los países de este subcontinente
residía en lo que ellos llaman la “heterogeneidad estructural”, la coexis-
tencia de empresas y sectores con grandes diferencias de productividad, en
el contexto de una economía mundial donde los términos de intercambio
tendían a deteriorarse en favor de los países hegemónicos. El cambio
estructural era la solución duradera a este proceso de subdesarrollo, cambio
que consistía básicamente en promover la industrialización vía la subs-
titución de importaciones. Las propuestas modernas de cambio estruc-
tural, que se han beneficiado de las aportaciones de teorías heterodoxas de
finales del siglo pasado, como el Neo-Institucionalismo, la Nueva Teoría
del Comercio Internacional, la Escuela Evolucionista o la Teoría del Creci-
miento Endógeno, asumen ahora un componente más definido de innova-
ción y progreso técnico.
En este sentido, podemos constatar que, al menos como objetivo
expresado por la política estatal, se ha emprendido desde mediados de la
década de los noventa una política que conscientemente busca instalar un
proceso de cambio estructural de largo plazo. Según la cepal, el cambio
estructural, al posibilitar el crecimiento de los sectores con mayor produc-
tividad y al irradiar el progreso técnico al resto de sectores, originaría un
aumento generalizado de la productividad y el crecimiento, a ritmos quizá
diferentes, de los salarios, de los ingresos de las estratos medios y bajos,
del consumo y de la economía en su conjunto.
Evidentemente que esa transferencia de los factores productivos debe
promoverse hacia sectores que previsiblemente mantendrán una demanda
dinámica en el mediano plazo, a fin de asegurarse la viabilidad del cambio
estructural. Afortunadamente para los defensores de tal proceso, estamos
aún en pleno desarrollo del doble cambio tecnológico inducido por los
progresos en la electrónica y en la biotecnología. Ambos tienen poten-
cialmente aplicaciones en todas las esferas de la vida moderna, aunque la
dirección de su desarrollo no sea enteramente predecible. La robótica, la
nanotecnología, los nuevos materiales inteligentes, la utilización produc-

6 Una exposición completa y amigable de la evolución del pensamiento cepalino se encuentra en


Sztulwark (2005).

jalisco: reestructuración productiva y empleo de los jóvenes 245


tiva del ciberespacio, las nuevas formas de colaboración, la explotación
de “gigantescas” bases de datos (el big data), etcétera, ilustran el cambio
estructural que, desde este punto de vista, efectivamente sería virtuoso para
nuestras economías latinoamericanas. Por todo ello, la innovación y la
transferencia de tecnología, mediante el impulso a los sectores intensivos
en conocimientos, es la clave que permitirá escapar a las “trampas del lento
crecimiento”.
Por otra parte, es claro que tal modelo de cambio estructural únicamente
puede tener alguna posibilidad de éxito si existe una decidida intervención
del gobierno. La promoción de los sectores de donde emerge la innovación,
la construcción de infraestructura, la reorientación de la educación técnica
y superior, la creación de instituciones especializadas, son actividades
necesarias de los gobiernos para inducir el cambio estructural. No se trata
de un retorno al antiguo intervencionismo, donde el Estado regulaba los
mercados, fijaba precios y cuotas, otorgaba incentivos y producía bienes y
servicios. Por el contrario, en este caso el gobierno funciona únicamente
como un facilitador e inductor de las decisiones de inversión e innova-
ción de las empresas. No obstante, todas las actividades gubernamentales
mencionadas son consumidoras de recursos públicos y, por ello, son parte
de una política específicamente diseñada para ello.

El cambio estructural jalisciense

El programa descrito en el apartado anterior se aplica casi punto por punto


a las decisiones tomadas por los gobiernos jaliscienses7 durante los últimos
veinte años, salvo que los sectores fuente de la innovación deberían en
nuestro caso crecer a partir de la inversión extranjera directa y particular-
mente en la industria electrónica.
El ingreso de las empresas extranjeras, sobre todo en las actividades
altamente intensivas en mano de obra, como el ensamblaje de componentes
electrónicos, comenzó en nuestra entidad federativa desde los años sesenta.

7 Desde 1995 a la fecha ha habido cuatro periodos de gobierno, incluso de diferente partido,
pero la política de cambio estructural se ha mantenido en todo el periodo solo con leves e intras-
cendentes modificaciones retóricas. Por ello, en lo subsiguiente nos referiremos simplemente al
Gobierno de Jalisco.

246 josefina callicó lópez | evaristo jaime gonzález robles


Empresas como la ibm y hp llevaban, al final del milenio, ya varias décadas
en suelo Jalisciense. Sin embargo, hasta que fue parcialmente superada la
crisis de los ochenta y, sobre todo, después de la grave recesión de 1995,
cuando ya estaba firmado el tlcan, que hubo un gran impulso a la instala-
ción de empresas transnacionales en las industrias electrónica, automotriz
y de autopartes. El gobierno creó una institución, el Consejo Jalisciense
de Inversión (cepe), que se encargaba de negociar la instalación de esas
empresas y de asignar, con discrecionalidad y la mayor secrecía, los fondos
públicos para apoyar esa instalación.8 En realidad, el gobierno jalisciense,
en conjunción con el gobierno federal y con organismos empresariales, ha
ido creando un contexto institucional completo en apoyo a la promoción de
la inversión extranjera directa.
Paralelamente, el gobierno de Jalisco decidió intervenir en la estruc-
tura y fines de la educación técnica y superior. Ante la firme autonomía
de la Universidad de Guadalajara, única universidad pública estatal hasta
mediados de los noventa, el gobierno fundó cuatro universidades tecno-
lógicas, destinadas a formar profesionistas y técnicos sobre todo en áreas
relacionadas con la tecnología. Del mismo modo, la red de escuelas técnicas
y de bachillerato técnico, tanto estatales como federales, ha crecido en
número de planteles y en espacio cubierto en el territorio de Jalisco. Aun
así, en los medios empresariales en estos momentos se afirma que existe
una cierta escasez de mano de obra calificada para las nuevas inversiones.
Los resultados, de acuerdo con las cifras oficiales del Instituto de
Información Estadística y Geográfica (iieg), del Gobierno del Estado de
Jalisco, son los esperables: las exportaciones crecieron exponencialmente
y el empleo mantuvo una tendencia creciente. Aunque hay que tomar en
cuenta que los datos de comercio exterior del ieeg no son homologables con
las cifras de otras fuentes ni sobre todo con la información de las Cuentas
Nacionales, parece no muy exagerada la información de que el valor de
las exportaciones jaliscienses de los sectores de automóviles, autopartes y

8 En 2008, ya con la obligación de hacer transparente el gasto público ejercido, trascendió la


información de que el cepe otorgó, a fondo perdido, un financiamiento de 35 millones de pesos
(alrededor de 3.5 millones de dólares, al tipo de cambio de entonces) a la empresa Flextronics
para que se instalara en Jalisco y creara al menos 4 mil 428 empleos directos. En algunos círculos
políticos, esta medida fue criticada, pues se trata de un subsidio neto a una empresa extranjera con
grandes capacidades financieras.

jalisco: reestructuración productiva y empleo de los jóvenes 247


componentes eléctricos y electrónicos superó en 2016 los 26,746 millones
de dólares. Este último sector exportó más de 18 mil millones de dólares.
Asimismo, la contratación, medida a partir del número de trabajadores
registrados por estas empresas en el Instituto Mexicano del Seguro Social,
ascendió en julio de 2017 a más de 83 mil trabajadores; es decir, cerca
del 20 por ciento del total del empleo industrial jalisciense (iieg, 2017a y
2017c).
A pesar, de esos impresionantes datos, la información sobre la economía
nacional nos puede auxiliar para valorar de forma más realista la contribu-
ción de estas industrias al escaso crecimiento económico jalisciense.
Gráfico 2.

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI.

Puede constatarse en el gráfico 2 que el sector de maquinaria y equipo


de Jalisco creció, a partir de 2007, muy por debajo del promedio nacional
sectorial. Dos hechos, meramente estadísticos, pueden contribuir a explicar
parcialmente este resultado. Por un lado, los datos del pib por entidad fede-
rativa del inegi están muy agregados, y cualquier intento de desagregación,
empleando por ejemplo los Censos Económicos, lleva a inconsistencias
difíciles de superar sin asumir supuestos no plausibles. De ese modo, este
sector industrial incluye los automóviles, la industria de autopartes, la
fabricación de maquinaria y de aparatos y componentes eléctricos y elec-

248 josefina callicó lópez | evaristo jaime gonzález robles


trónicos. Lo que significa que no es posible analizar por separado la indus-
tria electrónica, el sector clave en el proceso de cambio estructural. Por otro
lado, Jalisco realizó muchos esfuerzos por atraer inversión extranjera de los
grandes constructores automotrices. Solo lo logró en el caso de la planta
Honda en la Zona Conurbada de Guadalajara, mientras otros proyectos,
como una segunda planta de Honda, se instalaron en el vecino estado de
Guanajuato y en otras entidades federativas. No obstante, según fuentes
gubernamentales, el sector de autopartes ha seguido creciendo, también
con inversión extranjera directa, particularmente en las zonas de Jalisco
próximas a los estados vecinos donde se instalaron los constructores auto-
motrices. De cualquier modo, es claro que los sectores destinatarios del
apoyo gubernamental en Jalisco no han mantenido una dinámica siquiera
cercana a la nacional. El cuadro 1 contiene información más detallada
sobre la contribución al crecimiento de Jalisco en el periodo 2003-2015.
Cuadro 1.
Indicadores del crecimiento económico de Jalisco con respecto al nacional

Coefi- Elasti- Contribución Contribución Diferencia


Coeficiente
ciente de cidad del porcentual al porcentual al de contri-
de localiza-
localización crecimiento crecimiento crecimiento bución
Sectores  ción sectorial
sectorial de jalisciense nacional de jalisciense de sectorial
de Jalisco
Jalisco con respecto los sectores los sectores Jalisco-
en 2003
en 2015 al nacional productivos productivos Nacional

Sector agropecuario 1.59 1.74 2.05 1.89 4.91 3.01

Construcción 1.05 1.20 1.94 6.84 11.03 4.19

Industria alimentaria 1.62 1.42 0.65 2.47 2.06 -0.41

Industria de las bebidas 2.84 4.00 2.59 1.06 6.17 5.11

Calzado, textiles y vestido 1.29 0.84 No aplica -0.02 -0.68 -0.66

Maquinaria y Equipo 1.15 0.83 0.49 8.96 4.00 -4.96

Comercio 1.36 1.30 1.04 21.78 24.64 2.85

Servicios financieros 0.94 0.83 0.92 12.50 8.54 -3.96

Servicios inmobiliarios 1.14 1.11 1.16 12.31 12.90 0.60

Resto de Servicios 0.91 0.84 0.95 29.07 19.96 -9.11

Resto de sectores 0.46 0.53 5.63 3.13 6.46 3.34

Total No aplica No aplica 1.26 100.0 100.0 0.00

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI.

jalisco: reestructuración productiva y empleo de los jóvenes 249


El cuadro expone un conjunto de indicadores técnicos, pero de cálculo
sencillo y de interpretación intuitiva. Hemos agregado los datos estatales
y nacionales a once grupos a fin de facilitar la exposición. Las primeras
dos columnas registran los denominados coeficientes de localización, que
consisten simplemente en contrastar la importancia que mantiene un sector
al nivel estatal frente a la importancia correspondiente al nivel nacional.
Cuando el indicador es mayor que uno, el sector tiene una mayor impor-
tancia local con respecto a la importancia nacional, y podría decirse que en
ese sector la economía estatal mantiene un cierto grado de especialización.
Lo importante aquí es la comparación entre los dos años, 2003 y 2015. En
ese sentido, el estado de Jalisco ha ganado especialización solamente en el
sector agropecuario, la construcción y la industria de bebidas. En todos los
demás sectores, Jalisco ha perdido especialización. En el caso del sector de
la industria de maquinaria y equipo (que contiene, como ya hemos dicho,
las industrias de autopartes, automotriz, eléctrica y electrónica), puede
verse que la deslocalización en Jalisco es absoluta, lo que significa que la
producción fuera del estado ha crecido mucho menos que la nacional.
La tercera columna ratifica esa conclusión, pues la elasticidad del
crecimiento jalisciense simplemente mide cómo ha crecido nuestro estado
frente al crecimiento nacional. Cuando ese dato es mayor que uno, signi-
fica que Jalisco ha crecido, para ese sector, más rápidamente que a escala
nacional, lo cual indica una tendencia a la especialización. De nuevo puede
observarse que solamente destacan en este punto el Sector Agropecuario,
la Construcción y la industria de las bebidas. En total, sin embargo, Jalisco
creció, en el periodo 2003-2015, más que el país entero, como lo indica la
última cifra de la columna.
Bajo esas condiciones, es legítimo preguntarse sobre cuáles son los
sectores que han liderado el (débil) crecimiento jalisciense. Las últimas
tres columnas nos proporcionan una respuesta plausible a esa pregunta. La
antepenúltima y la última columna contienen los indicadores de la contri-
bución al crecimiento por cada uno de los sectores, tanto a nivel estatal
como nacional. El indicador es calculado de forma estándar: consiste en
ponderar las tasas de crecimiento sectorial por el peso de cada sector en el
total para el año inicial (2003) y expresado como un porcentaje. La última

250 josefina callicó lópez | evaristo jaime gonzález robles


columna simplemente resta las dos cifras de contribución estatal y nacional
para detectar en qué sectores se destaca Jalisco. Lo primero que salta a la
vista es la gran aportación de los servicios, y en principalísimo lugar el
comercio, al crecimiento nacional y estatal: más del 70 por ciento en ambos
casos. Aunque este dato confirma la multicitada tendencia a la terciarización
de la economía, hay que tomar en consideración que la mayor parte de esos
servicios son dependientes de la producción de bienes, como el comercio,
el transporte de mercancías, los servicios inmobiliarios a empresas, etc.
Además, el comercio, el más importante de los servicios, en la Cuentas
Nacionales, que es la principal fuente de este cuadro, frecuentemente es
contabilizada como un margen sectorial, donde la cifra definitiva consiste
en imputar como comercio una parte del valor producido por las empresas
que se dedican a la producción de bienes agropecuarios o industriales.
Además, el cuadro, de acuerdo con los resultados de la última columna,
demuestra que los servicios no constituyen una fuente específica del creci-
miento de Jalisco, sino de nuevo los sectores que los otros indicadores han
destacado: el sector agropecuario, la construcción y la industria de bebidas.
Las empresas de esos sectores son las que en verdad explican que Jalisco
crezca más que el promedio nacional y, con justicia, podría decirse que
ellas lideran el magro crecimiento económico de Jalisco. En particular, es
destacable la importancia de la construcción, lo cual puede indicar que los
esfuerzos por dotar de infraestructura urbana y de comunicaciones tienen
en realidad una importancia mayor, para generar producción, ingresos y
empleo, que los recursos que se destinen a impulsar el cambio estructural,
sin importar el peso que se le dé a este en la retórica oficial.
Para terminar este apartado, creemos que es útil presentar un contrae-
jemplo paradigmático del resultado de las decisiones gubernamentales: el
caso de los sectores tradicionales de fabricación de calzado, artículos de
cuero y vestido. La gráfica siguiente es muy elocuente de la tendencia de
este sector.

jalisco: reestructuración productiva y empleo de los jóvenes 251


Gráfico 3.

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI.

Se trata de un sector que otrora formaba parte preponderante de la


industria estatal. En particular, Jalisco durante los años sesenta y setenta
lideraba con claridad la industria nacional del calzado e incursionaba con
cierto éxito en los mercados internacionales, sobre todo con las opera-
ciones de la empresa Calzado Canadá. Cuando esta cerró en la década de
los ochenta, fue solamente el primer paso que conduciría a la disminución
absoluta de la producción jalisciense en esta industria. El iieg reporta que
este sector emplea actualmente a 17 mil trabajadores9 en todo el territorio
estatal (aunque el inegi solamente contabiliza siete mil), y, según la opinión
de algunos empresarios, está en fase de reestructuración y repunte. De
cualquier modo, los datos oficiales disponibles muestran una caída brusca
en la producción y el empleo de la fabricación de productos de cuero y
9 Esta cifra muy probablemente está sobrestimada porque frecuentemente las empresas regis-
tradas en el sector del calzado pasaron de ser productoras a únicamente comercializadoras de
bienes importados. Varios empresarios dieron ese paso, aprovechando sus contactos y cartera de
clientes, para sobrevivir en un mercado muy competido. Además, si comparamos esta fuente (ieeg)
con el anuario estadístico del inegi, la industria electrónica, en cuanto al número de trabajadores
que emplea, tiene una sobrestimación, en el instituto jalisciense, del 17 por ciento (23 por ciento
para la industria automotriz y de autopartes) en 2016. La cifra del empleo para la industria del
calzado está sobreestimada en 156 por ciento (¡!). Sin embargo, si aceptamos los datos más conser-
vadores de alrededor de siete mil trabajadores, debemos conceder que la industria jalisciense del
calzado tiene aún cierta vitalidad.

252 josefina callicó lópez | evaristo jaime gonzález robles


la confección de ropa. En el cuadro 2 puede observarse que en una fecha
tan tardía como 2003, nuestra entidad federativa mantenía algún grado de
especialización. Al final del periodo, el coeficiente de localización cayó
por debajo de la unidad, lo que significa que ya no se trata de una actividad
productiva preponderante para nuestra entidad federativa.
¿Qué llevó a esta industria jalisciense al borde de la desaparición?
Creemos que el factor determinante fue la imbatible, durante varios años,
competencia extranjera, sobre todo de origen chino, en una industria de
tecnología madura, donde el precio es la variable determinante. Aunque
el gobierno federal fijó, al principio del milenio, estratosféricos aran-
celes compensatorios para mitigar los efectos de la competencia desleal
de los productores asiáticos, el contrabando y la evasión de impuestos
siguieron minando la salud financiera de las empresas jaliscienses. Otro
factor tiene que ver con el hecho de que, para varios funcionarios, acadé-
micos y empresarios, la industria del calzado es una industria del pasado,
de donde no pueden provenir innovaciones importantes que transmitan a
todo el tejido productivo (incluidos los servicios) aumentos duraderos en
la productividad y la eficiencia. Según esta óptica, no vale la pena emplear
recursos públicos para apoyar una industria irrescatable, dominada a nivel
internacional por China y Brasil. Por eso, para las industrias del calzado y
del vestido, no hubo incentivos financieros para la instalación de empresas.
El cambio estructural va en el sentido de modernizar el aparato productivo,
sin cargar con el lastre de sectores obsoletos.

Las consecuencias del cambio estructural

Con las cifras presentadas en el apartado anterior, creemos que queda esta-
blecido que una de las consecuencias del proyecto jalisciense de cambio
estructural es que, a pesar de todo el apoyo obtenido por parte del gobierno
estatal, las dos actividades depositarias de ese apoyo no han logrado liderar
el crecimiento local y alcanzar niveles mayores de empleo y bienestar para
nuestra entidad federativa. En este apartado examinaremos muy breve-
mente algunas de las características económicas, y sus efectos para la crea-
ción de empleos y generar crecimiento, de los sectores que han sido favo-

jalisco: reestructuración productiva y empleo de los jóvenes 253


recidos con el cambio estructural de Jalisco. Para valorar los resultados,
hemos incluido también las cifras de dos de los sectores perdedores en
este proceso. Con este fin, emplearemos, a falta de información local de
calidad, los datos nacionales disponibles. El siguiente cuadro sintetiza la
información empleada.
Cuadro 2. Indicadores Nacionales de Sectores Seleccionados

Tasa anual Relación Relación


Tasa anual de Multipli-
Puestos de de Crecimiento Capital / Producto
Crecimiento cador de
Trabajo en de los puestos Trabajo¹ / Trabajo²
Sectores del PIB efectos
2015 de trabajo en 2015 en 2015
1990-2015 directos e
(Unidades) 1990-2015 (Miles de pesos (Miles de pesos
(Porcentajes) indirectos
(Porcentajes) corrientes) corrientes)

RAMAS TRADICIONALES

Industria del vestido 0.112 242,302 -1.147 167.456 683.149 1.449

Cuero y Calzado -0.367 130,752 -1.150 100.148 536.240 1.595

RAMAS MODERNAS

Industria Electrónica 4.885 342,140 1.209 2,928.158 2,869.759 1.108

Automotriz y autopartes 6.354 632,844 1.203 1,313.082 3,632.365 1.431

¹ El capital fue tomado de la serie de stock de capital. El trabajo es medido por la variable “puestos de trabajo”.
² El producto corresponde a la Producción Bruta de Cuentas Nacionales. El trabajo es medido por la variable
“puestos de trabajo”.

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI.

El mayor grado de desagregación de la información nacional de series


de mediano plazo (1990-2015) nos permitió definir un conjunto de indica-
dores de análisis. En este trabajo solamente comentaremos algunos de ellos.
De entrada, las diferencias entre las cuatro ramas productivas son evidentes
con esos indicadores: las dos primeras, que hemos denominado, por simple
comodidad de exposición, ramas tradicionales, se estancaron o retroce-
dieron en el periodo, mientras que las dos últimas, las ramas modernas,
crecieron vertiginosamente a través de la instalación de empresas trans-
nacionales. No obstante, los cuatro aportaron más de un millón 300 mil
puestos de trabajo en 2015. En este rubro, las ramas modernas crecieron
a tasas más modestas pero positivas, a diferencia de las otras dos que
perdieron empleo durante todo el periodo.

254 josefina callicó lópez | evaristo jaime gonzález robles


La tercera y cuarta columna tienen que ver con las características
técnicas de esas industrias. Los datos demuestran sus enormes diferencias.
Las primeras en realidad, en comparación con las segundas, son indus-
trias ligeras que requieren montos relativamente modestos de capital para
operar. Del mismo modo, el valor de la producción por trabajador, que
se supone suficiente para garantizar la rentabilidad de las empresas, es
mucho menor en las industrias ligeras. Por ejemplo, por cada peso de stock
de capital en la industria del calzado se requieren 29 en la industria elec-
trónica, y por cada peso de valor producido por trabajador en el calzado,
la industria automotriz y de autopartes produce seis pesos. En suma, las
industrias sujetas al cambio estructural de Jalisco, las que aquí llamamos
“ramas modernas”, son actividades intensivas en capital, cuya instalación
y operación necesitan de grandes recursos financieros. Ello implica que
aun si las empresas de estos sectores crecieran aceleradamente, harían
aumentar considerablemente las exportaciones, pero, debido a sus caracte-
rísticas técnicas, con una modesta generación de empleos.
Finalmente, el indicador de la última columna registra el grado de inte-
gración10 de los sectores a la economía nacional. Un sector está más inte-
grado en la medida en que es mayor la proporción de insumos que compra
en el mercado nacional, lo que implica que los aumentos en su produc-
ción tendrán efectos mayores sobre sus proveedores y, dadas las interrela-
ciones sectoriales, con el conjunto de la economía. El grado de integración
indica hasta qué punto un sector está relacionado con los otros, a través
de las compraventas de bienes y servicios. Una mayor integración indica
una economía más compleja y organizada, donde se origina una mayor
sinergia, se transmite más fácilmente el progreso técnico y el empleo y
la producción crecen más rápidamente ante impulsos externos o internos.

10 Aquí presentamos únicamente el indicador, denominado también multiplicador del producto,


del grado de integración hacia “atrás”; es decir, el que mide los efectos potenciales, directos e
indirectos, de un aumento en la demanda final de un sector sobre los sectores proveedores (Miller
and Blair, 2009, p. 246). No es más que la suma de las columnas de la matriz inversa de Leontief.
Su interpretación es directa: si al valor de ese indicador le restamos una unidad (que representa un
aumento de la demanda final en una unidad monetaria), los centavos restantes son los efectos indi-
rectos que se producen por las relaciones entre los sectores. Por otra parte, se trata de un indicador
que no mide los “reales” efectos multiplicadores, pues requiere que se cumplan los supuestos
restrictivos que impone el modelo básico de Insumo-Producto. Sin embargo, sí es una medida
relativa que permite comparar con validez la integración de los sectores.

jalisco: reestructuración productiva y empleo de los jóvenes 255


Pues bien, los datos del Cuadro 2 son en este caso elocuentes: los
sectores más integrados a la economía nacional son justamente los que
Jalisco ha abandonado en el proceso de cambio estructural. Destaca aquí,
por su ínfimo valor, el indicador de la industria electrónica. En realidad,
en el contexto de la estructura industrial nacional, esta industria consti-
tuye un sector aislado que ni arrastra ni impulsa al resto de la economía.
Sigue siendo, en lo esencial, un sector maquilador que transforma insumos
importados y los reexporta. El contraste es aún mayor si comparamos el
indicador de la industria electrónica (1.108), que es el más bajo en la indus-
tria manufacturera y el tercer más bajo en toda la economía, con algunos
sectores que lideraron el crecimiento jalisciense en los últimos doce años:
ganadería (1.758), construcción en obras de ingeniería civil (1.609) e
industria de las bebidas y el tabaco (1.695).
En suma, el cambio estructural ha favorecido actividades productivas
que, si bien son portadoras de innovación y altamente exportadoras, no han
logrado integrarse a la economía estatal e impulsar un proceso de creci-
miento sostenido que se traduzca en aumentos significativos de empleos
bien remunerados.

Reflexiones finales

Como ya hemos visto, Jalisco ha modernizado algunos sectores de su


aparato productivo, con resultados notables en cuanto a la atracción de
inversión extranjera directa y fomento a las exportaciones. Sin embargo, el
crecimiento económico sigue estando muy por debajo del que sería nece-
sario para empezar a resolver los graves problemas de pobreza y desem-
pleo que aquejan a una buena parte de los Jaliscienses.
Los sectores impulsados por la política pública han consumido buena
parte de los esfuerzos del gobierno de Jalisco, descuidando sectores tradi-
cionales cuya modernización pudo haber elevado el empleo sobre todo
para los jóvenes.

256 josefina callicó lópez | evaristo jaime gonzález robles


En nuestra opinión, ante los cambios que el actual gobierno estadouni-
dense está impulsando en las relaciones bilaterales, estamos de nuevo ante
una encrucijada y en posibilidades de corregir el rumbo. No es tarde para
que los próximos gobiernos estatales asuman una política más diversificada
y diseñada no únicamente para atraer inversión extranjera, sino para incre-
mentar el empleo y los salarios. Debemos evitar a toda costa el escenario
donde Jalisco en un futuro no lejano se convierta efectivamente, como reza
el slogan gubernamental, en la “capital de la innovación”, en un contexto
de creciente pobreza y de mayor y más aguda violencia estructural.

Referencias Bibliográficas

cepal (2012), Cambio estructural para la igualdad. Una visión integrada del desa-
rrollo, Santiago de Chile.
coneval (2016), Anexo estadístico de la pobreza en México, México.
iieg (2017a), Estadística de la industria automotriz, Jalisco.
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inegi (2016a), Cuentas nacionales de México, México.
inegi (2016b), Productividad total de los factores, México.
La Parra, Daniel y Tortosa, José Manuel (2003), “Violencia estructural: una ilustración
del concepto”, en Documentación Social, No. 13. España, pp. 57-72.
Miller R. and Blair P. (2009), Input-Output Analysis. Foundations and Extensions, ed.
Cambridge University Press, Cambridge, Inglaterra.
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Ros, J. (2015), ¿Como Salir de la trampa del lento crecimiento y alta desigualdad?, ed.
El Colegio de México, México.
Sztulwark, S. (2005), El estructuralismo latinoamericano. Fundamentos y transforma-
ciones del pensamiento económico de la periferia, ed. Prometeo Libros, Buenos
Aires.

jalisco: reestructuración productiva y empleo de los jóvenes 257


Capítulo 15.
Los jóvenes como carne de cañón económica

Luis Ignacio Román Morales1

Empleo, remuneraciones y Tratado de Libre Comercio

Durante el año 2017 se realizaron las negociaciones para actualizar o rees-


tructurar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). El
presente documento ha sido escrito durante octubre de dicho año, en medio
de las rondas de negociación y de una expectativa incierta con respecto a
la continuidad del acuerdo.
Uno de los elementos más discutidos en las negociaciones ha sido el
de la cuestión salarial en México. Tanto las representaciones de los Estados
Unidos como de Canadá han reprochado al gobierno mexicano la utiliza-
ción de los bajos salarios como factor de competencia para abaratar costos
de producción, atraer inversiones extranjeras y favorecer el comercio exte-
rior del país. Por su parte, el gobierno mexicano se ha negado a incorporar
la discusión salarial en la negociación y durante décadas ha mantenido una
política en este sentido basada en la fijación de salarios mínimos inferiores
a los costos de la canasta básica, no sólo familiar, sino aún para la subsis-
tencia de un solo adulto. El argumento básico de los principales agentes de
decisión de México, tanto gubernamentales, como empresariales, ha sido
que no se pueden aumentar las remuneraciones si no se aumenta la produc-
tividad.
¿La productividad no ha aumentado? Depende a qué nos refiramos con
ese término y qué elementos consideramos en su medición. La definición
legal establecida en México es la referida en el artículo 153-I de la Ley
Federal del Trabajo:
Se entiende por productividad, para efectos de esta Ley, el resultado de optimizar
los factores humanos, materiales, financieros, tecnológicos y organizacionales que

1 Profesor Investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente.

259
concurren en la empresa, en la rama o en el sector para la elaboración de bienes o
la prestación de servicios, con el fin de promover a nivel sectorial, estatal, regional,
nacional e internacional, y acorde con el mercado al que tiene acceso, su compe-
titividad y sustentabilidad, mejorar su capacidad, su tecnología y su organización,
e incrementar los ingresos, el bienestar de los trabajadores y distribuir equitativa-
mente sus beneficios.

Tal definición vuelve completamente inasible la medición de la produc-


tividad ¿Si no hay una “optimización” de todos los factores enunciados no
hay productividad? Entonces la productividad se convierte en un punto
determinado de un cálculo matemático y cualquier resultado fuera de tal
punto es no productivo. Si sólo hay un punto óptimo, entonces no se puede
elevar o reducir la productividad: la hay o no la hay.
¿Si no se promueve la competitividad y la sustentabilidad tampoco
hay productividad? ¿Cómo se define la competitividad? El artículo 25 de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos la define como
“el conjunto de condiciones necesarias para generar un mayor crecimiento
económico, promoviendo la inversión y la generación de empleo.” Cabe
entonces preguntarse cómo se corresponde tal definición con las de los
organismos nacionales e internacionales que la cuantifican, con cuáles
coincide y con cuales no (no existe un solo estándar internacional oficial
de medición de competitividad, sino múltiples interpretaciones como la
del Foro Económico Mundial, la del Banco Mundial). En todo caso, el
artículo constitucional 25 habla del intento de hacer algo para elevar la
competitividad al subrayar “la promoción de la inversión y del empleo”
¿Qué pasa si se promueve pero no se logra? ¿qué pasa si la inversión que se
atrae es básicamente especulativa, o si no se generan esencialmente nuevos
empleos, sino que sólo se adquieren, por parte de empresas trasnacionales
unidades económicas previamente existentes? ¿qué sucede si, efectiva-
mente, se genera empleo, pero bajo condiciones de alta precariedad por su
inestabilidad, bajas remuneraciones, escasas prestaciones o altos riesgos
laborales? Es más, ¿qué pasa si efectivamente se aumenta la competiti-
vidad, pero a costa de un deterioro de la sustentabilidad? ¿Si una empresa
automotriz engaña a los consumidores y al Estado para ocultar los niveles
de contaminación que generan los automóviles que produce, esa empresa
ya no es productiva?

260 luis ignacio román morales


La definición de productividad de la Ley Federal del Trabajo refiere
mejoras en capacidades tecnológicas y organizacionales. Si hay mejoras,
entonces no hay un solo punto “óptimo”, lo que implica una contradicción
interna en la definición. Cabe igualmente preguntarse si se acepta como
productividad la mejora en las tecnologías usadas, pero empleándolas sólo
como país maquilador, sin la generación de tecnología propia. También es
cuestionable que entendamos cómo mejora en la organización la propor-
ción creciente de trabajadores subcontratados, la cada vez menor sindicali-
zación, o la imposibilidad de que los trabajadores puedan luchar democrá-
ticamente por el cumplimiento de sus derechos laborales.
Por último, la definición oficial de productividad refiere la mejora en
los ingresos laborales, el bienestar de los trabajadores y la distribución equi-
tativa de los beneficios. En este caso se le impone al concepto de produc-
tividad un fin ético en sí mismo, pero si tal fin no se cumple, entonces se
entendería que no hay aumento de productividad y, por lo tanto, que las
remuneraciones laborales no podrían aumentarse. En otras palabras, no se
pueden aumentar los salarios porque no hay una mejora en los ingresos,
bienestar y equidad de los trabajadores. Es decir, no se pueden aumentar
los salarios porque no aumentan los salarios.
En suma, bajo la definición adoptada en la reforma laboral del 2012 se
pierde toda posibilidad de establecer un criterio claro de remuneraciones
salariales.
Si por el contrario, tomamos las definiciones más comunes de produc-
tividad referidas a una relación entre lo que se produce y el número de
trabajadores, horas de trabajo y/o unidades de capital que se requieren
para producirlo, entonces la productividad es una simple relación entre un
numerador y un denominador. Su resultado dependerá de los datos que
utilicemos.
Si tomamos como referente para la productividad del trabajo la rela-
ción entre la riqueza económica general producida en un año determi-
nado (el Producto Interno Bruto, a precios constantes), y la cantidad de
población que intervino para generar tal riqueza (la Población Económi-
camente Activa, PEA), obtendríamos un Producto Interno Bruto (PIB) por
trabajador estancado con respecto a 1993. Esta cifra tendería a la baja con

los jóvenes como carne de cañón económica 261


respecto a inicios de los años ochenta (entre 1982 y 1993 se redujo el PIB
por trabajador).
En efecto, en 1993, en la víspera de la puesta en marcha del TLC, el
PIB nacional (a precios del 2008) fue de 8.03 billones de pesos (millones
de millones). Por su parte la PEA fue de 33.65 millones de personas. Según
estas cifras se deriva un producto anual por trabajador de 238 528 pesos.
En el año 2016, luego de 23 años, el PIB fue de 14.46 billones y la PEA de
54.13 millones, lo que arroja un PIB por trabajador de 267 196 pesos.2 Por
consiguiente, de 1993 al año 2016 el PIB por trabajador registró un creci-
miento acumulado de 12%, es decir de apenas 0.49% anual.
Ello implicaría un bajo crecimiento de productividad general pero no
necesariamente sectorial. El índice de productividad laboral del INEGI
muestra, para los establecimientos comprendidos en la economía formal,
una evolución positiva con excepción del comercio al por mayor:
Índice de Productividad Laboral (IPL) por Sector al tercer trimestres de 2016.
Series de Tendencia-Ciclo
(Índice base 2008=100)

Fuente: INEGI.

2 Para este cálculo se toma como referente de PEA al promedio anual de la población activa de
12 años y más, con el fin de compatibilizar con la información de 1993. La contabilización actual
toma como referencia población de 15 años y más.

262 luis ignacio román morales


Sin embargo, en tales sectores la remuneración tiende a estancarse o
a ser menor, lo que en otros términos convalida la argumentación de los
Estados Unidos y Canadá en el sentido de que México utiliza la fijación de
bajas remuneraciones, no asociadas a la productividad del trabajo, como
base de su competencia internacional. Esto implica la persistencia de una
distribución del ingreso extremadamente polarizada.

¿Y qué tienen que ver los jóvenes?

El deterioro en las remuneraciones ha sido casi constante desde los años


ochenta, particularmente entre 1982 y 1995. Luego mantuvo una situación
de estancamiento hasta el año 2004 (tomado como referencia por la conti-
nuidad de la Encuesta Nacional de Empleo entre 1991 y ese año).
Desde 2005 contamos con una nueva serie metodológicamente homo-
génea, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). La ENOE
nos muestra el constante deterioro de las remuneraciones laborales en
todos los grupos de edad, con excepción de la reducción significativa en el
número de trabajadores que no reciben ingreso. Esto se asocia a la dismi-
nución de las formas de trabajo familiar, particularmente en actividades
agropecuarias.
Durante los segundos trimestres de los años 2005 y 2017 se registra
un significativo deterioro en las remuneraciones, medidas por el ingreso en
múltiplos de salarios mínimos. Así, entre la población ocupada que especi-
fica su nivel de ingresos, se reduce muy significativamente la que percibe
más de tres salarios mínimos. El rango de tres a cinco salarios mínimos
pasa de 19.2% a 14.5% de los ocupados y la disminución es mayor para
el rango superior a cinco salarios mínimos, que pasa de 11% a 6.1% en el
transcurso de estos 12 años. En cambio, se incrementa la proporción de
quienes obtienen de uno a dos salarios mínimos, pasando del 24.1% al
31.2% y de dos a tres, del 20.4% al 24.2%.
La situación es mucho más complicada para los jóvenes:
Para el rango de edad de 15 a 19 años la proporción de quienes
perciben menos del salario mínimo pasó de 19.4% a 23,7%. La de
quienes obtienen de uno a dos salarios mínimos aumentó de 33.8%

los jóvenes como carne de cañón económica 263


a 37.5%. Más de 61% de los más jóvenes trabajan por dos salarios
mínimos, a lo sumo.
Entre la población de 20 a 29 años hay una proporción de más de 12%
con remuneraciones menores al salario mínimo y crece del 27.7% al
35% la de quienes logran emolumentos de, a los sumo, dos salarios
mínimos. Los veinteañeros que alcanzan a recibir más de cinco sala-
rios mínimos se redujeron del 6.8% al sólo el 3.7%.

La reducción de las remuneraciones se ha acompañado de incrementos


en la duración semanal de las jornadas de trabajo, de un significativo incre-
mento de las contrataciones eventuales y de las subcontrataciones. Las
prestaciones van a la baja y, en general, las condiciones de trabajo siguen
deteriorándose, aún en la formalidad.
Si bien es cierto que el sector informal, es decir, el trabajo realizado
fuera de empresas e instituciones, ha tendido a reducirse durante la admi-
nistración federal 2012-2018, no ha ocurrido lo mismo con el trabajo

264 luis ignacio román morales


informal en sí mismo, salvo en el caso de familias de agricultores de sub-
sistencia. El trabajo informal sigue incrementándose, sobre todo en los
casos del trabajo doméstico remunerado y de los “trabajadores informales
en el sector formal”. Éstos son los ocupados en empresas y estableci-
mientos contratados sin que les sea reconocida su condición de trabaja-
dores (como en el caso de los trabajadores contratados sólo por honorarios
o por contrato de prestación de servicios sin un reconocimiento laboral
formal). Además, los trabajos eventuales y subcontratados son estadística-
mente reconocidos como trabajo formal, aunque no responda a los criterios
básicos de trabajo decente de la Organización Internacional del Trabajo.

… Y todo ello es violencia contra los jóvenes

¿Cómo mejorar las condiciones laborales y de vida de los jóvenes? ¿Cómo


contribuir a que esa mejora vaya más allá de su juventud y les permita una
mejor vida en general? La respuesta más común es la de la educación.
Entre los mensajes gubernamentales relativos al V informe presi-
dencial destacó el de la reforma educativa, subrayándose el sentido del
aprendizaje más allá de la memorización. Este discurso, sin embargo, no
es nuevo sino que refiere el sentido de los cambios educativos que se han
promovido al menos desde los años setenta del siglo pasado. De una u otra
forma, la escolaridad de la población mexicana se ha incrementado signi-
ficativamente, al pasar de alrededor de 4 años en los años cincuenta a 9 en
la actualidad.
Resulta paradójico que el país solo contara con una escolaridad
promedio de primaria y que creciera a un ritmo anual promedio de 6.5%,
que los salarios fueran significativamente superiores a la actualidad y que
los jóvenes tuvieran una expectativa de mejora significativa en su calidad
de vida a través de los años. Ahora, con una escolaridad significativamente
superior, el país crece a un ritmo promedio de 2.1%, las remuneraciones
son menores, la inestabilidad laboral es la regla y las expectativas de futuro
son cada vez más limitadas.
En la actualidad se insiste en que no se trata de aprender de memoria,
sino de ser creativos, críticos, analíticos, etc. También se dice que la educa-

los jóvenes como carne de cañón económica 265


ción debe estar en función de la demanda del mercado de trabajo… Pero
¿qué pasa cuando esa demanda se concentra principalmente en trabajos
rutinarios, inestables y mal pagados? O bien cuando, a pesar de que la
productividad aumente, las condiciones tiendan al deterioro.
La cuestión no termina sólo en los jóvenes. Cuando los adultos de
mayor edad que están en pleno uso de sus facultados son desplazados en
el mercado de trabajo para contratar a jóvenes a los que se les paga sólo
una fracción de la remuneración que obtenía el trabajador desplazado, se
genera una doble discriminación. Por una parte, se excluye del derecho al
trabajo digno al trabajador de mayor edad y por la otra se generan condi-
ciones laborales indignas para los más jóvenes.
¿El problema es que la educación no ha funcionado? El auge en las
exportaciones mexicanas; la venta de autos de lujo, de propiedades osten-
tosas; la presencia de mexicanos en la lista de Forbes y los titulares de
derroches de todo tipo nos muestran que el problema fundamental no es
de educación, capacitación o productividad, sino de una pésima distribu-
ción de los beneficios. Esto es violencia de una pequeña minoría contra la
mayoría de la población, especialmente hacia los jóvenes. El fenómeno
constituye un precursor para la generación de otras formas de violencia e
ilegalidades y de una forma de vida social basada en la “ley de la selva”.

266 luis ignacio román morales


Capítulo 16.
Los nuevos derroteros
de la justicia penal para adolescentes

Arturo Villarreal Palos1

Introducción

La justicia penal para adolescentes ha atravesado, no sólo en México sino


en varias partes del mundo, por distintos periodos que se ligan, primero, a
determinadas corrientes de pensamiento, y luego a las convenciones inter-
nacionales sobre la materia. En el presente trabajo se hace un recorrido
histórico sobre las diversas etapas por las que ha atravesado la justicia
penal para menores a través de las diversas legislaciones que se han suce-
dido en nuestro país. En el primer apartado se analizan las corrientes de
pensamiento y su consecuente impacto en la legislación aplicable para
los menores infractores de la ley penal a finales del siglo xix. Después se
analizó el modelo tutelar que imperó en el siglo xx, el cual está despro-
visto de garantías de orden procesal. Se hace un recorrido por la legislación
de tránsito entre el modelo tutelar y el modelo garantista en México para
después analizar la diversa normativa internacional que surgió a partir de
los años ochenta. Este movimiento internacional tuvo su punto culminante
con la adopción de la Convención Internacional sobre los Derechos del
Niño, en 1989, y fue el punto decisivo para la sucesión de reformas que
devolvieron la justicia penal para adolescentes a los tribunales de orden
judicial. También salvaguardó el pleno respeto a sus garantías judiciales y
al debido proceso.

1 Profesor Investigador de la Universidad de Guadalajara.

267
En el plano particular de nuestro país, se hace especial énfasis en la
legislación federal expedida en 1991 y en las reformas constitucionales
de 2005 y 2015. Las mismas han dado plena vigencia no solo al debido
proceso en materia de justicia penal para adolescentes, sino también al
sistema acusatorio y oral que deriva de las reformas constitucionales de
2008. Se concluye el trabajo con algunas reflexiones sobre el futuro de la
justicia penal para adolescentes en México.

Primeros antecedentes de la justicia penal para adolescentes

A finales del siglo xix las codificaciones penales se encontraban todavía


imbuidas por los principios de la escuela clásica del derecho penal. La
responsabilidad penal descansaba en la imputabilidad moral y el libre arbi-
trio (Cuello, 1976: 47 y ss.). Conforme a ello, la intervención punitiva en
materia de menores se sustentaba en una serie de directrices que provenían
del derecho romano y según las cuales: a) durante la infancia no existe
imputabilidad; b) durante la adolescencia debe presumirse la irrespon-
sabilidad como regla general pero como el adolescente puede poseer la
conciencia de sus actos en ciertos casos, es preciso examinar su discerni-
miento; c) si se prueba la existencia del discernimiento se le considerará
penalmente responsable y la adolescencia solo se estimará como atenuante;
y d) la edad juvenil trae aparejada la responsabilidad penal, sin averiguar
sobre el discernimiento, pero procede la atenuación de la pena porque éste
se considera incompleto (Cuello, 1976:408).
Estas directrices constituían lo que se conoce como la figura del discer-
nimiento y respondían a la idea de la escuela clásica de que la pena debía
ser proporcional al grado de libertad del agente en la comisión del delito.
El objetivo era que este no recibiera mayor cantidad de dolor o sufrimiento
que el que mereciere por su hecho (Cuello, 1976: 409).
De ese modo, el Código Penal para el Distrito Federal y Territorio de
Baja California sobre delitos del fuero común, y para toda la República
sobre delitos contra la Federación de 1871, promulgado por Benito Juárez
(CPF de 1871), estableció como causa excluyente de responsabilidad
criminal el ser menor de nueve años al cometer la infracción o el ser mayor

268 arturo villarreal palos


de nueve pero menor de 14 años, “si el acusador no probare que el acusado
obró con el discernimiento necesario para conocer la ilicitud de la infrac-
ción” (artículo 34, fracciones 5ª y 6ª). Se consideraba, asimismo, como
atenuante de cuarta clase (la más importante) “ser el acusado decrépito,
menor o sordomudo si no tiene el discernimiento necesario para conocer
toda la ilicitud de la infracción” (artículo 42, fracción 2ª).
A fines de 1800, la situación penal de los adolescentes no era nada
halagüeña. Muchos de ellos eran condenados a la pena capital y quienes
escapaban de ella tuvieron que soportar sádicos castigos, privación de
alimento, alojamiento en calabozos y celdas junto con adultos. Además,
fueron forzados cruelmente a realizar duras tareas, con independencia de
otros abusos y desatenciones (Newman, 1972: 532). Todo ello hizo posible
la organización de un fuerte movimiento que, movido por sentimientos
humanitarios, buscaba la separación del menor de la jurisdicción penal
ordinaria para trasladarlos a una jurisdicción especial con características
educativas y de asistencia (López, 1981:216-219).
De esa manera, y conforme a la teoría del parens patriae, se consti-
tuyó un nuevo sistema tutelar protector de menores. Según esta teoría, al
intervenir en las infracciones juveniles, el Estado no obra en su carácter
de autoridad sino como entidad sustitutoria de quienes ejercen la patria
potestad con el fin de asegurar la protección del menor y su futuro bien-
estar. Es decir, que ante la falta de los padres originales, el Estado se erige
como “último padre” extendiendo su brazo protector y amable en beneficio
del menor (Newman, 1972: 533 y ss.).
Esta tesis ejemplifica con claridad por qué se privó a los jóvenes de sus
derechos procesales básicos, pues, como decía Cuelo Calón, (citado por
Gaetano de Leo), si los tribunales de menores

[…] no han de imponer penas propiamente dichas, sino adoptar medidas educati-
vas y protectoras, ¿para qué ha de intervenir el Ministerio Público, si su función
es típicamente represiva? Y por otro lado, aquí resulta inútil la intervención del
abogado defensor, pues no hay intereses que proteger contra posibles arbitrarie-
dades… El acusado, dice Henderson, debe tener un defensor, pues su vida, su
libertad, están en peligro. En cuanto al niño, el Juez es su padre, su maestro, su
protector, su amigo, ¿para qué tener un abogado? (De Leo, 1985: 124).

los nuevos derroteros de la justicia penal para adolescentes 269


La legislación tutelar para menores en México

Eran estas las ideas con que iniciaba el siglo xx, pero no habrían de cris-
talizarse en nuestro país sino hasta 1923. En esta fecha se creó el primer
tribunal para menores en el Estado de San Luis Potosí, seguido de la crea-
ción del Tribunal Administrativo para Menores en 1926 en el Distrito
Federal. Este conocería de las faltas administrativas y de policía, así como
las marcadas por el Código Penal que no fueran propiamente delitos come-
tidos por menores de 16 años (Solís, 1986:31 y ss.).
Siguiendo las nuevas corrientes de pensamiento, el 30 de marzo de
1928 se expidió la Ley sobre la Previsión Social de la Delincuencia Infantil
en el Distrito Federal y Territorios Federales, en la cual se sustrajo a los
menores de quince años de la esfera del derecho penal por primera vez. Se
estableció que los menores de quince años no contraían responsabilidad
penal pero por el solo hecho de infringir las leyes penales o los reglamentos
de observancia general quedaban bajo la protección directa del Estado,
quien habría de dictar las medidas conducentes a encauzar su educación y
alejarlos de la delincuencia (Solís, 1986: 34 y ss.).
Estos avances se vieron interrumpidos por el Código Penal para el
Distrito y Territorios Federales de 1929 (CPF de 1929) que, rompiendo
completamente con la tradición clásica europea plasmada en el CPF de
1871, adoptó de manera radical el pensamiento de la escuela positiva
italiana. Según esta tendencia se prescindiría de la valoración ético-jurí-
dica de la culpabilidad de acto para dar paso a la responsabilidad social
orientada por la defensa social. Esto fundamentaba la disposición y apli-
cación de sanciones en la antropología y la peligrosidad criminal (Islas,
1998: 770).
De acuerdo con ello, la nueva codificación declaró socialmente respon-
sables a los menores infractores y procedió con sanciones de igual duración
que para los adultos. Se distinguió entre menores y mayores de 16 años y se
estableció que los primeros deberían compurgar sus sanciones en estable-
cimientos especiales y con un criterio educativo (artículos 69, 71, 121,122,
123, 124, 181, 182, 183 y 184 del CPF de 1929). En materia procesal, se
concedió a los jueces de menores libertad en el procedimiento pero con

270 arturo villarreal palos


la salvedad de que se sujetaran a los normas constitucionales en cuanto
a detención formal, prisión, intervención del Ministerio Público, libertad
caucional, etc. (González, 1978:38).
Sin embargo el CPF de 1929 tuvo una vida efímera y en 1931 fue
sustituido por una nueva normativa: el Código Penal Federal promulgado
el 14 de agosto de ese año (CPF de 1931). Conforme a la nueva tendencia,
el CPF de 1931 dejó a los menores fuera de la función penal represiva y
estableció para ellos medidas educativo-correctivas de naturaleza indeter-
minada “por el tiempo que sea necesario para su corrección educativa”
(artículo 119 del citado código). Las medidas a imponer podrían consistir
en apercibimiento o internamiento en la forma que sigue: a) reclusión a
domicilio; b) reclusión escolar; c) reclusión en un hogar honrado, patro-
nato o instituciones similares; d) reclusión en establecimiento médico; e)
reclusión en establecimiento especial de educación técnica y f) reclusión
en establecimiento de educación correccional (artículo 120).
En el aspecto procesal, el Código de Procedimientos Penales para el
Distrito Federal de 1931 (CPPDF de 1931) instituyó tribunales de menores
dependientes del poder judicial y de naturaleza colegiada compuestos por
un abogado, un médico y un profesor. Estos instruirían un procedimiento
especial para imponer sanciones a los menores que no revestiría mayores
formalidades, pues las diligencias quedaban “al recto criterio y prudencia
del tribunal instructor”. Sin embargo, se conservó una figura similar al auto
de formal prisión que debía dictarse dentro del plazo constitucional y cabía
la posibilidad de interponer los recursos establecidos por la ley procesal.
Al expedirse la Ley Orgánica y Normas de Procedimientos de los
Tribunales de Menores y sus Instituciones Auxiliares en el Distrito y Terri-
torios Federales de 1941 (LOTM de 1941), se dio un paso más en los deno-
minados principios “tutelares”. La razón es que se procedió a la desjudi-
cialización de los tribunales para menores con la finalidad de convertirse
en tribunales administrativos dependientes del poder ejecutivo y sujetos
a sus propias normas. Entre las mismas se encontraba la imposibilidad
de impugnar u oponerse a las decisiones que el tribunal pudiera tomar en
“beneficio” del menor. A partir de esa fecha se adopta, ya sin reserva, la
teoría del parens patriae como configuradora de la política criminal en
materia de menores infractores.

los nuevos derroteros de la justicia penal para adolescentes 271


Mientras tanto, las legislaciones estatales en materia de menores
infractores se veían influidas por la legislación federal y del Distrito
Federal y, aunque de manera no siempre inmediata, se iban ajustado al
modelo central. Ejemplo de ellos son los Códigos Penal y de Procedi-
mientos Penales para el Estado de Jalisco de 1933 y 1934 respectivamente,
que correspondían casi exactamente con los CPF y CPPDF de 1931; y la
posterior Ley de Readaptación Juvenil de 1958, que siguió las directrices
de la LOTM de 1941.

Inicio del movimiento hacia el garantismo

Continuando con el desarrollo de la legislación de la materia, en 1974 se


expide la ley con la cual se crean los Consejos Tutelares para Menores
Infractores del Distrito y Territorios Federales (LCTDF de 1974), que
abroga a la LOTM de 1941. Esta ley incorpora algunos avances e intro-
duce ciertas garantías durante el procedimiento. Según acota el Dr. Sergio
García Ramírez (1978: 49)

la experiencia de tantos años de trabajo, el examen de las impugnaciones, las ob-


servaciones y los elogios más el conocimiento de ciertos progresos registrados en
el extranjero y en la propia República mexicana, y todo ello dentro de un clima de
reforma en el tratamiento de la conducta antisocial, aconsejaban la superación de
la Ley de 1941.

Destaca en primer término el cambio de denominación del órgano


administrativo jurisdiccional: de Tribunal para Menores se pasa a Consejo
Tutelar. Dicho cambio, según García (1978). Ramírez permite dejar claro
la misión protectora de estos órganos más que su misión jurisdiccional.
Otra de las innovaciones de esta ley se presentó en el campo de la compe-
tencia de los Consejos porque ya no solo conocerían de infracciones a
las leyes penales, como en la ley de 1941, sino también sobre los casos
de infracciones a los reglamentos de policía y buen gobierno. Permite,
además, indagar en los supuestos de “conducta peligrosa”, entendiendo por
tal (artículo 2) “aquella que haga presumir, fundadamente, una inclinación
a causar daños a sí mismo, a su familia o a la sociedad”. Desde luego que
con esto último se incurrió en un exceso en la intervención punitiva, pues

272 arturo villarreal palos


bajo el cobijo del discurso tutelar se estaba escondiendo un peligrosísimo
extremo.
En cuanto a las medidas aplicables a los menores, la nueva ley las
siguió considerando indeterminadas pero abandonó el casuismo implan-
tado por el CPF de 1931 y no fijó un catálogo de medidas. Tan solo señala
que estas podrían ser en un centro de internamiento o bajo libertad vigilada.
Ello dejaba un amplio arbitrio para imponer la medida que pudiese resultar
más adecuada al menor.
Asimismo, se introdujo la figura del “promotor”, una especie de
defensor de oficio, encargado de velar por los intereses y derechos del
menor en el procedimiento y durante su internamiento (artículo 15). Se
incluyeron también ciertas garantías que paliaron la indefensión absoluta
vivida al amparo de la anterior ley. Se estableció que dentro de las 48 horas
siguientes a la presentación del menor el Consejo debería determinar si
había elementos para sujetarlo a procedimiento, ya sea bajo la custodia de
sus padres o en el centro de observación, o si lo dejaba en libertad incon-
dicional (artículo 35). Destaca también la posibilidad de impugnar las
resoluciones definitivas del Consejo (artículos 56 a 60), la obligatoriedad
de revisar periódicamente las medidas impuestas (artículo 53 a 56), y la
exigencia de orden escrita, fundada y motivada para la presentación del
menor (artículo 38).
Paralelamente al desarrollo de la legislación en materia de menores
en nuestro país, en el orden internacional se gestaban movimientos que
contribuían a la reconceptualización de la intervención del Estado en esta
materia.

La nueva normativa internacional

A mediados de 1980 se celebró en Caracas, Venezuela, el Sexto Congreso


de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del
Delincuente. Entre otras cosas el encuentro abordó el tema de la justicia
juvenil. En su resolución número 4 (elaboración de normas mínimas de
justicia de menores), el Congreso señaló que debía prestarse mayor aten-
ción a los procedimientos judiciales aplicables a los menores debido a su

los nuevos derroteros de la justicia penal para adolescentes 273


temprana etapa de formación, por lo que se encargó al Comité de Preven-
ción del Delito y Lucha contra la Delincuencia que elaborara las reglas
mínimas uniformes para la administración de la justicia de menores. La
intención era que pudieran servir de modelo a los Estados miembros.
En consonancia con lo anterior, el Comité de Prevención del Delito
presentó en 1984 el proyecto de reglas mínimas uniformes para la adminis-
tración de la justicia de menores. Éste fue discutido en el seno del Séptimo
Congreso sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente
(Milán, Italia, 1985) y consensuado en lo general. Se recomendó su apro-
bación a la Asamblea General, la cual sucedió el 28 de noviembre de 1985.
El documento enumera 30 reglas para la administración de la justicia de
menores, entre las que destaca el respeto a las garantías procesales básicas.
Se recomienda entre otras cosas, que la prisión preventiva se aplique solo
como último recurso y durante el plazo más breve posible. Asimismo, se
señala que los menores que se encuentren privados de su libertad gozaran
de todos los derechos y garantías aprobados por las Naciones Unidas para
los reclusos adultos.
En la reunión preparatoria interregional celebrada en Viena en abril
de 1988 con vistas al Octavo Congreso Mundial de las Naciones Unidas
sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente (La Habana,
1990), se aprobaron otras dos importantes resoluciones de trascendencia
en la lucha por el reconocimiento de los derechos de los menores. Una fue
el proyecto de Directrices de Naciones Unidas para la Administración de
la Justicia Juvenil, que posteriormente se conoció como “Directrices de
Riad”; y la otra fue el proyecto de Reglas Mínimas de Naciones Unidas
para la Protección de los Menores Privados de Libertad.
Las Directrices de Riad, según nos explica Carlos Tiffer (2016),
deben aplicarse en el marco general de los instrumentos internacionales de
protección de los derechos humanos y establecen principios fundamentales
de política social, criterios de intervención oficial en caso de menores así
como líneas fundamentales para la legislación y la justicia de menores. Por
su parte las Reglas Mínimas para la Protección de los Menores Privados
de Libertad establecen los procedimientos mínimos para el ingreso, perma-
nencia y egreso en centros de detención. También determina los requisitos

274 arturo villarreal palos


para los centros de detención sobre registros, clasificaciones, ambiente
físico y comunicación con el mundo exterior, uso de la fuerza y relaciones
con el personal de los centros.
El 20 de noviembre de 1989 la Asamblea General de las Naciones
Unidas aprueba la Convención sobre los Derechos del Niño, la cual se
convierte en un instrumento internacional de suma trascendencia para la
protección de la niñez y que, al ser aceptada y ratificada por los Estados,
estatuye obligaciones y compromisos en el orden jurídico interno. México
firmó la convención en enero de 1990 y luego de su aprobación por el
Senado de la República se promulgó el 25 de enero de 1991, por lo que,
a tenor del artículo 133 Constitucional, constituye norma suprema de la
Unión.
La Convención entiende por niño “todo ser humano menor de dieciocho
años de edad, salvo que en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcan-
zado antes la mayoría de edad”. El documento contiene una variada serie
de normas protectoras que van desde el derecho a tener un nombre y expre-
sarse libremente hasta el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado
para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
En el plano de la justicia penal, se establecen una serie de derechos de
suma trascendencia entre los que se encuentran la prohibición de la libertad
ilegal o arbitraria, la presunción de inocencia, la celeridad de la causa, el
aviso a los padres o tutores de los cargos que se les formulan, el derecho
a un asesor jurídico, el derecho a la no autoincriminación y el derecho a
ser juzgado por una autoridad u órgano judicial superior competente, entre
otros.

El tránsito hacia un régimen de garantías plenas


para los infractores juveniles

El 24 de diciembre de 1991 se publica en el Diario Oficial de la Federación


la Ley para el Tratamiento de Menores Infractores para el Distrito Federal
en Materia Común y para toda la República en Materia Federal (LTMDF
de 1991), que abroga la LCTDF de 1974. En la exposición de motivos se
reconoce que:

los nuevos derroteros de la justicia penal para adolescentes 275


[…] la aprobación a nivel internacional de las Reglas Mínimas de las Naciones
Unidas para la Nueva Justicia de Menores (Reglas de Beijing), las Directrices de
las Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil (Directrices de
Riad) y la Adopción por México de la Convención Sobre los Derechos del Niño
[…] dan sustento y dirección a la iniciativa de Ley […]”. (Exposición de motivos,
1991).

De conformidad con lo anterior, la LTMDF de 1991 estatuye que en


la aplicación de la misma se deberá garantizar el irrestricto respeto a los
derechos consagrados por la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos y los tratados internacionales.
Por otra parte, circunscribe la actuación de Consejo de Menores a los
casos de infracciones a las leyes penales cometidas por menores, dejando
fuera las faltas a los reglamentos de policía y buen gobierno –de las que
habrían de conocer otras instancias– y, sobre todo, se elimina la posibilidad
de intervención “preventiva” en los casos de “conducta peligrosa”, último
reducto del peligrosisimo penal. Para los efectos de la ley se entiende por
menor aquella persona mayor de 11 y menor de 18 años de edad al cometer
la infracción, considerando que los menores de 11 años serán sujetos de
asistencia social por parte de las instituciones de los sectores público,
social y privado que se ocupen de esta materia (artículo 6).
La defensa de los intereses y derechos de los menores recae ahora en
un organismo al que, correctamente, se denomina “unidad de defensa de
menores”, despareciendo la figura del “promotor” contenida en la anterior
ley y que realizaba funciones similares (artículo 30).
En materia de procedimiento, se establecen una serie de garantías
mínimas previstas en la Constitución y en tratados internacionales tales
como: a) la de presunción de inocencia; b) el derecho de defensa por un
defensor público o privado; c) derecho de saber dentro de las veinticuatro
horas siguientes a su detención, el nombre de la persona o personas que
hayan declarado en su contra y la naturaleza y causa de la infracción que se
le atribuya, así como su derecho a no declarar; d) derecho de que reciban
los testimonios y demás pruebas que ofrezca y que tengan relación con
el caso, auxiliándosele para obtener la comparecencia de los testigos y
recabar todos aquellos elementos de convicción que se estimen necesarios
para el cabal esclarecimiento de los hechos; e) ser careado con la persona

276 arturo villarreal palos


o personas que hayan declarado en su contra; e) derecho a no ser retenido
por más de 48 horas sin que ello se justifique con una resolución inicial
dictada por el Consejero competente. La misma deberá estar debidamente
fundada y motivada sin perjuicio de que este plazo se amplíe por 488 horas
más, únicamente si así lo solicitare el menor o los encargados de su defensa
(artículo 36). Se contempla también el derecho de apelar las resoluciones
inicial, definitiva y la que modifique o dé por terminado el tratamiento
interno (artículo 63).
En cuanto a la duración de las medidas, se establecen límites tem-
porales (dejan de ser indeterminadas), señalándose que el tratamiento ex-
terno no podrá exceder de un año y el tratamiento interno de cinco años
(artículo 63).
El 29 de mayo de 2000 se publica en el Diario Oficial de la Fede-
ración la Ley Para la Protección de los Derechos de las Niñas, Niños y
Adolescentes (LPDÑ de 2000), la cual tiene por objeto garantizar a estas
personas la tutela y el respeto de los derechos fundamentales reconocidos
en la Constitución. Sus disposiciones son de orden público, interés social
y de observancia general en toda la República Mexicana (artículo 1). Al
igual que la Convención sobre los Derechos del Niño, el catálogo de dere-
chos tutelados es muy amplio e incluye aspectos sociales, personales, fami-
liares, educativos, de seguridad y de salud. Contiene un apartado dedicado
al “Derecho al debido proceso en caso de infracción a la Ley Penal”, el cual
contempla todos los derechos y garantías para los menores previstos en el
orden constitucional y los tratados internacionales.
Ahora bien, la existencia de este régimen garantista en materia de
justicia de menores iniciado en 1974, y que fue evolucionando posterior-
mente, principalmente influido por la normatividad y los compromisos
internacionales, si bien se concretó en la legislación federal y del Distrito
Federal, no se vio reflejado en la normatividad de los Estados de la Repú-
blica. Estos presentaban un atraso y desdén por ajustar sus legislaciones de
menores a los nuevos paradigmas.
Por ejemplo, para finales del año 2000, siete meses después de que
se aprobó la LPDÑ (síntesis del movimiento garantista) en el Estado de
Jalisco se seguía aplicando la Ley de Readaptación Juvenil de 1958 que

los nuevos derroteros de la justicia penal para adolescentes 277


respondía al modelo tuitivo y “protector” de la LOTM de 1941. En otros
estados como Guanajuato y San Luis Potosí la mayoría de edad penal se
fijaba en los 16 años, cuando desde 1991 era aplicable la Convención de
los Derechos del Niño que obligaba a iniciar la plena responsabilidad penal
a partir de los 18 años.
En ese esquema de inequidad y atraso surge la reforma que habría de
elevar a rango constitucional el derecho de los menores a lo que se conoce
como el “debido proceso”.

La reforma constitucional de 2005

En noviembre de 2003 un grupo de Senadores de los partidos (PRI, PAN,


PRD y PVEM) presentaron una iniciativa de reforma al artículo 18 consti-
tucional bajo la consideración de que la legislación en nuestro país, en rela-
ción con la justicia penal para adolescentes, se encontraba notoriamente
retrasada y no satisfacía las exigencias de la Convención sobre los Dere-
chos del Niño (Dictamen Cámara de Senadores, 2005).
En ese sentido, el dictamen de la Comisión de Puntos Constitucio-
nales de la Cámara de Diputados, de junio de 2005, se expresó en términos
coincidentes al de la Cámara de Senadores y destacó la necesidad de

[…] postular la incorporación a la Constitución de un sistema nacional de justicia


penal para adolescentes, que conforme a los características especiales de éstos,
proteja sus intereses en un juicio formal y en la ejecución de las sanciones aplica-
bles mediante resoluciones judiciales” (Dictamen Cámara de Diputados, 2005).

Luego de agotado el proceso de modificación, el 12 de diciembre


de 2005 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto de
reformas al artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, para quedar como sigue:

La Federación, los Estados y el Distrito Federal establecerán, en el ámbito de sus


respectivas competencias, un sistema integral de justicia que será aplicable a quie-
nes se atribuya la realización de una conducta tipificada como delito por las leyes
penales y tengan entre doce años cumplidos y menos de dieciocho años de edad,
en el que se garanticen los derechos fundamentales que reconoce esta Constitución
para todo individuo, así como aquellos derechos específicos que por su condición

278 arturo villarreal palos


de personas en desarrollo les han sido reconocidos. Las personas menores de doce
años que hayan realizado una conducta prevista como delito en la ley, solo serán
sujetos a rehabilitación y asistencia social.
La operación del sistema en cada orden de gobierno estará a cargo de instituciones,
tribunales y autoridades especializados en la procuración e impartición de justi-
cia para adolescentes. Se podrán aplicar las medidas de orientación, protección y
tratamiento que amerite cada caso, atendiendo a la protección integral y el interés
superior del adolescente.
Las formas alternativas de justicia deberán observarse en la aplicación de este
sistema, siempre que resulte procedente. En todos los procedimientos seguidos
a los adolescentes se observará la garantía del debido proceso legal, así como la
independencia entre las autoridades que efectúen la remisión y las que impongan
las medidas. Éstas deberán ser proporcionales a la conducta realizada y tendrán
como fin la reintegración social y familiar del adolescente, así como el pleno desa-
rrollo de su persona y capacidades. El internamiento se utilizará solo como medida
extrema y por el tiempo más breve que proceda, y podrá aplicarse únicamente a
los adolescentes mayores de catorce años de edad, por la comisión de conductas
antisociales calificadas como graves.

Acorde con este arquetipo constitucional se expidieron nuevas leyes


en materia de justicia penal para menores, siendo su rasgo más caracterís-
tico, además de las normas relativas al debido proceso, la de judicialización
de los procesos penales que involucraran a adolescentes. Es decir, su vuelta
al sistema de control y procesamiento por el poder judicial.
En el caso de Jalisco la primera ley acorde al nuevo modelo fue la Ley
de Justicia Integral para Adolescentes del Estado, publicada en el Periódico
Oficial del Estado de Jalisco el martes 12 de septiembre de 2006. Luego
de la reforma constitucional de 2008 se creó el sistema acusatorio oral en
materia penal, que fue sustituida por la Ley de Justicia para Adolescentes
del Estado de Jalisco, publicada en el Periódico Oficial el 4 de octubre de
2014.
En materia federal, el nuevo sistema se adoptó mediante la Ley Federal
de Justicia para Adolescente en el Diario Oficial de la Federación el 27 de
diciembre de 2012 luego de un largo proceso que implicó la modificación
del artículo segundo transitorio de la reforma de 2005. Dicha modificación
fue en el año 2009, pues inicialmente no se había previsto la existencia de
tal legislación federal.

los nuevos derroteros de la justicia penal para adolescentes 279


La reforma constitucional de 2015

El 2 de julio de 2015 se publicó en el Diario Oficial de la Federación una


nueva reforma al artículo 18 constitucional y que, esta vez también incluyó
al artículo 73, fracción XXI, de la Carta Magna. Según se explica en el
dictamen de la Cámara de Senadores, como cámara de origen, la reforma
se debió a que mientras el proceso de expedición de normas y de imple-
mentación del nuevo sistema acusatorio oral se encontraba muy avanzado
en materia de adultos, no lo era así tratándose de adolescentes infractores.
Entonces se acordó en ese momento que el plazo máximo para adoptar el
nuevo sistema era el 18 de junio de 2016.
En ese tenor, se llegó a la conclusión de que era necesario dotar al
Congreso de la Unión de la facultad para expedir una legislación nacional
de justicia para adolescentes en conflicto con la ley penal para que rigiese
en todo el territorio nacional en el orden federal y en el fuero común de
cada entidad federativa. Esto con el objetivo de evitar las disparidades
normativas que pudieran existir en la República (Dictamen Cámara de
Senadores, 2014).
La aludida reforma hizo modificaciones mínimas al artículo 18 consti-
tucional dejando intactas sus bases y modificando sólo algunos conceptos
para armonizarlos con el nuevo texto constitucional derivado de la reforma
de 2008. Por ejemplo, sustituyó la frase “conducta tipificada como delito”
por “hecho que la ley señale como delito”, agregando que el proceso en
materia de justicia para adolescentes sería acusatorio y oral.
En virtud de lo anterior, lo más trascedente fue la facultad otorgada
al Congreso de la Unión para expedir una legislación única en materia de
adolescentes en conflicto con la ley penal.
Esta ley se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 16 de junio
de 2016 bajo la denominación de Ley Nacional del Sistema Integral de
Justicia Penal para Adolescentes. Entre sus rasgos más destacados señala
que el sistema estará basado en un proceso acusatorio y oral en el que
se observarán los principios de publicidad, contradicción, concentración,
continuidad e inmediación con las adecuaciones y excepciones propias del
sistema especializado. Indica también que todas las autoridades del sistema

280 arturo villarreal palos


deberán estar formadas, capacitadas y especializadas en materia de justicia
para adolescentes. Propone que las medidas de sanción tendrán un carácter
socioeducativo porque estarán encaminadas a promover la formación de
la persona adolescente, el respeto por los derechos humanos y las liber-
tades fundamentales así como el fomento de vínculos socialmente posi-
tivos y el pleno desarrollo de su personalidad y de sus capacidades; que
las medidas de privación de la libertad se utilizarán como medida extrema
y excepcional.
La ley contempla además que el sistema integral de justicia penal
para adolescentes deberá contar con los siguientes órganos especializados:
Ministerio Público, Órganos Jurisdiccionales (jueces y magistrados), De-
fensa Pública, Facilitador de Mecanismos Alternativos, Autoridad Admi-
nistrativa y Policías de Investigación. Finalmente se indica que en la Fede-
ración y en las entidades federativas habrá una Autoridad Administrativa
especializada en la ejecución de sanciones en el ámbito de sus respectivas
competencias.

Comentarios finales

Como hemos podido observar la justicia penal para menores en poco más
de un siglo de existencia ha transitado por diversas etapas. Las mismas han
pretendido, no sin necesariamente lograrlo, la protección de los intereses
del menor infractor. Sin embargo, parece que el nuevo modelo, derivado
tanto de la Convención Internacional de los Derechos del Niño como del
sistema penal acusatorio, ofrece una mayor protección jurídica para los
infractores juveniles y mayores posibilidades de tomar medidas correctas
en su beneficio.
En términos numéricos, la justicia penal juvenil no parece ser un
problema grave, pues acorde con datos del Censo Nacional de Procura-
ción de Justicia Estatal 2014 –citados por CIDAC– para el año 2013 exis-
tían 4,691 menores internados en centros de tratamiento. Las medidas de
privación de libertad, en su gran mayoría corresponden a casos de robo,
predominado el robo a transeúnte en la vía pública (CIDAC, 2016). Esta
cifra contrasta con los más de 236,000 prisioneros adultos que existen en
México.

los nuevos derroteros de la justicia penal para adolescentes 281


Sin embargo, por tratarse de individuos en formación y, por tanto
susceptibles de encontrar una positiva respuesta a la integración social,
deben constituir un objetivo prioritario del sistema de justicia penal. Desde
luego que no todo es cuestión de normas, pero considero que el nuevo
arquetipo legal para la justicia penal para adolescentes en México puede
contribuir al logro de ese objetivo y por ende habría que estar atento a su
desarrollo. Esperemos que así sea.

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Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 44/25. Oficina del Alto
Comisionado para los Derechos Humanos.

282 arturo villarreal palos


Dictamen de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales, de Justicia y de Estu-
dios Legislativos, Segunda, que contiene proyecto de decreto por el que se reforma
el párrafo cuarto y se adicionan los párrafos quinto, sexto y séptimo, recorriéndose
en su orden los restantes del artículo 18 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos. Gaceta Parlamentaria. Cámara de Senadores. No. 103. Año
2005. Jueves 31 de Marzo. 2° Año de Ejercicio. Segundo Periodo Ordinario.
Dictamen de la Comisión de Puntos Constitucionales que contiene proyecto de decreto
por el que se reforma el párrafo cuarto y se adicionan los párrafos quinto, sexto
y séptimo, recorriéndose en su orden los restantes del artículo 18 de la Constitu-
ción Política de los Estados Unidos Mexicanos. Gaceta Parlamentaria. Cámara de
Diputados, número 1785-I, martes 28 de junio de 2005.
Dictamen de las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; de Justicia; de Dere-
chos Humanos; de Estudios Legislativos, Primera, y de Estudios Legislativos,
Segunda, con proyecto de decreto de reformas a los artículos 18 y 73, fracción
XXI, inciso C, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos [en
línea]. Gaceta. Cámara de Senadores, número LXII/3PPO-35, lunes 21 de octubre
de 2014.
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mento de Asuntos Económicos y Sociales Internacionales. Informe preparado por
la Secretaría. (1986). Naciones Unidas, Nueva York.
Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de
Menores (“Reglas de Beijing”). Adoptadas por la Asamblea General de las
Naciones Unidas en su resolución 40/33, de 28 de noviembre de 1985. Oficina del
Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

los nuevos derroteros de la justicia penal para adolescentes 283


Capítulo 17.
Los retos de la administración de justicia ante la
violencia en la juventud jalisciense

Antonio Fierros Ramírez1

Introducción

Lo poliforme de la violencia nos ha llevado a adentrarnos en nuevas áreas


de la investigación, creando mecanismos estratégicos que permitan invertir
el incremento de las agresiones que aquejan al Estado de Derecho. Asesi-
natos, lesiones, maltratos, afrentas psicológicas, etc., representan el pan
de cada día para miles de jóvenes en nuestro país. Estos hechos encarecen
enormemente los costos de los servicios básicos para el Estado y afectan la
productividad ciudadana y el adecuado desarrollo psicológico y social de
los individuos y las comunidades.
La violencia, como afrenta a los derechos humanos, puede ir desde
violaciones a la igualdad y libertad, hasta severos atentados contra la vida.
A ello se agrega las faltas que ello implica a la luz de los derechos que la
comunidad internacional le ha otorgado a los niños y adolescentes. De ahí
que la juventud sea foco de atención en las discusiones sobre crimen y
violencia.
Diversos son los tratadistas que concuerdan con el Banco Mundial al
estipular que México se mantuvo siempre al margen de la violencia endé-
mica que existe en América Latina. Sin embargo, resulta lamentable que
desde 2008 ésta haya aumentado estratosféricamente.2

1 Magistrado de la Suprema Corte de Justicia de Jalisco.


2 Banco Mundial, La violencia Juvenil en México. Reporte de la situación, el marco legal y los
programas gubernamentales, s.l.e., 2012, p.12, recuperado el 04 de septiembre del 2017 a las
10:23 en: http://documents.worldbank.org/curated/en/277681468155375869/pdf/NonAsciiFile-
Name0.pdf

285
Ello ha implicado gastos en políticas públicas, cárceles, servicios de
salud, etc., dinero que no pude ser invertido en el bienestar social en favor
de los derechos básicos necesarios para el desarrollo nacional. También
afecta el desarrollo normal de la vida de los ciudadanos. El Instituto Ciuda-
dano de Estudios sobre la Inseguridad, ha demostrado que más del 66%
de la población en México ha dejado de realizar al menos una actividad
por miedo a ser víctima de la inseguridad.3 Tales circunstancias nos hacen
cuestionarnos acerca de la situación actual del país y de nuestra entidad,
tanto desde la perspectiva internacional como interna, a partir del punto de
vista de quienes se han visto seriamente afectados, los jóvenes.

Tasas y porcentajes de violencia en el mundo

La violencia es uno de los factores que más perturba a las sociedades


actuales, y afecta no solo a la población adulta, sino también, y princi-
palmente, a la generación de jóvenes que algún día serán el sustento de
nuestras naciones. La Organización Mundial de la Salud, preocupada por
las olas de violencia que se viven en todos los continentes, efectuó un
estudio4 cuyos resultados arrojaron que el porcentaje de homicidios que
se cometen entre jóvenes representa el 43% en relación al total mundial
anual. De estos, el 83% pertenece al sexo masculino; es decir, cada año hay
aproximadamente 200,000 decesos entre personas de 10 a 29 años. Con
ello el homicidio se coloca en la cuarta posición de las causas de muerte en
este grupo de edad.
Mas el homicidio no es una variable exclusiva para medir la violencia
en el mundo. Las lesiones y la violencia psicológica son actos frecuentes
cuyos efectos son en extremo negativos entre la población joven. Destaca
que, de cuarenta países en desarrollo, el 42% de los niños y 37% de las
niñas se encuentran expuestos a la intimidación.5 Es notorio que las tasas se

3 Mendoza, C. (2011) El Costo de la Inseguridad en México, s.l.e., Instituto Ciudadano de Estu-


dios sobre la Inseguridad. 42, recuperado el 06 de agosto de 2017 a las 13:00 en http://insyde.org.
mx/wp-content/uploads/2011/03/costo_de_la_inseguridad_2011_icesi.pdf
4 Organización Mundial de la Salud, Violencia Juvenil, septiembre 2016, recuperado el 28 de
agosto de 2017 a las 11:14 en http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs356/es/
5 Ibid.

286 antonio fierros ramírez


manifiestan mayores entre los hombres, lo cual nos habla no solo de la edad
como parámetro para medir en un grupo afectado por los índices delictivos,
sino que existe una subdivisión en relación con el género.

México y las estadísticas de violencia

El panorama descrito nos obliga a atender las circunstancias que existen en


nuestro país, interés que también ha sido demostrado por los organismos
internacionales. El Banco Mundial es una de las instituciones en extremo
interesada en el tema, en razón de las repercusiones económicas que tiene
para las naciones la existencia de altos índices de violencia en su juventud.
Dicha atención se debe que una mayor violencia implica mayores gastos
en seguridad, salud, cárceles, etc. Se calculan los costos derivados de la
violencia en un rango de entre el 8 y el 15% del PIB.6
Hablando en porcentajes, en nuestra nación la proporción de jóvenes
que han resultado víctimas de homicidios durante la última década,
asciende a poco más del 38%, según el informe  La violencia juvenil en
México, publicado en junio 2012 por el Banco Mundial. Esta cifra triplica
los índices de 2008 a 2010, cuando llegó a 25.5 homicidios por 100,000
habitantes.7 Sin embargo, estos han ido en aumento, puesto que en 2013
fallecieron violentamente 34,509 jóvenes varones, lo cual representó el
53.1% del total en este grupo de la población, acorde a los datos del Insti-
tuto Nacional de Estadística y Geografía.8
Resulta notorio el incremento en la violencia y la afectación que ésta
ha representado. Si realizamos una comparativa, en 2008 el Mapa da
Violência os Jovens da America Latina, nos consideraba como el país con
la menor victimización de la región. Ello aunado al lugar cuarenta que
ocupaba en el parámetro internacional. Sin embargo, para 2014, tan sólo

6 Banco Mundial, Op. cit., 2012, p. 13.


7 Banco Mundial, Jóvenes de México, autores y víctimas de la violencia, 05 de marzo de 2013,
recuperado de la página del banco mundial el 28 de agosto de 2017 a las 11:16 en: http://www.
bancomundial.org/es/news/feature/2013/03/05/mexican-youth-authors-and-victims-of-violence
8 Guerrero, A. L. (2016) Los jóvenes y la violencia, Ciudad de México, Agencia Informativa
CONACYT, 07 de marzo de 2016, recuperado de la página de CONACYT el 28 de agosto de
2017 a las 11:45 en: http://www.conacytprensa.mx/index.php/centros-conacyt/5925-los-jovenes-
y-la-violencia-nota

los retos de la administración de justicia ante la violencia 287


cinco años después, ascendimos en dicho mapa al ocupar la posición 13 en
razón de los homicidios ocurridos entre jóvenes de 15 a 19 años; empero, la
decadencia no ha parado, pues en 2015 nos coronamos con el primer lugar
de mortalidad en niños y adolescentes de 0 a 19 años, con una tasa de 26.7
muertes por cada 100 mil y con 95.6 muertes por cada 100 mil adolescentes
de 15 a 19 años de edad.9
Igualmente la UNICEF México, como organismo enfocado en el bien-
estar y desarrollo de la niñez, señala que seis de cada diez niños de entre
uno y catorce años han experimentado algún método violento de disciplina
en sus hogares.10 Por lo tanto, observamos que los jóvenes sufren violencia
desde la niñez por parte de los miembros de su familia nuclear, ya que el
66% de los jóvenes mayores de 15 años han vivido al menos una de las
formas de violencia.11

Conceptualización de violencia y juventud


Definición de violencia
Explicar los fenómenos sociales requiere, sin lugar a dudas, de una ade-
cuada noción de los conceptos que limitan sus bordes. Por lo tanto, cabe la
apertura a la comprensión de los términos: violencia, juventud y violencia
juvenil, de manera holística. Es decir, entendido como un todo y no como
vocablos dispersos en el habla.
Cuando nos referimos a violencia, surgen infinidad de nociones,
mismas que si bien difieren en algunos aspectos, en relación a su fondo
refieren siempre al uso de fuerza o coerción que implican una afrenta. Sin
embargo, en términos de derecho no puede llamarse violencia a cualquier
uso de la fuerza, sino solo a aquel que per se es injusto que lesione una
prerrogativa.12

9 Álvarez,C. (10 de agosto de 2015) “México el país más letal para jóvenes” Ciudad de México,
recuperado del periódico Excélsior el 28 de agosto de 2017 a las 11:30 en: http://www.excelsior.
com.mx/nacional/2015/08/10/1039371
10 Poy, L. ( 4 de mayo de 2017) “Violencia, riesgo que enfrentan niños y adolescentes en México”,
La Jornada, p. 32, recuperado el 28 de agosto de 2017 a las 11:57 en: http://www.jornada.unam.
mx/2017/05/04/sociedad/032n1soc
11 UNICEF México, Violencia y Maltrato, México, recuperado el 28 de agosto de 2017 a las
11:47 en: https://www.unicef.org/mexico/spanish/17045.html
12 Izquierdo, C. (1999) Sociedad violenta: un reto para todos, Madrid, Ed. San Pablo, p.19.

288 antonio fierros ramírez


La violencia se liga a realidades específicas, de ahí las certeras alusiones
que realiza el José Manuel Valenzuela, investigador del Colegio de la Fron-
tera Norte, sede Tijuana. El investigador especifica que en esta interfieren
cuestiones de etnia, género, color de piel e incluso estrato social.13 Ello
como respuesta ante la frustración social,14 misma que surge por la falta
de los satisfactores básicos que permiten el desarrollo de una vida digna.
Esta hipótesis actúa de conjunto con las deficiencias psicológico-sociales
del entorno.
Al respecto se expresa René Jiménez cuando señala que la actual
sociedad industrializada, urbana y consumista genera la violencia mediante
la ideología de lo que representa el bienestar, el lucro, el ser, la crisis de la
familia, la soledad y el anonimato, puesto que “como sociedad de consumo,
alimenta deseos o aspiraciones y despierta esperanzas que no puede satis-
facer; mientras margina del proceso de producción y de consumo, excluye
y discrimina a gran número de personas”.15
Por lo tanto, la violencia representa el resultado de la relación entre las
condiciones sociales particulares y las características biológicas y psicoló-
gicas del individuo. Es decir, que, tal y como lo menciona Carmen Torres,16
la encontramos en el cruce de los factores negativos entre el individuo y la
sociedad, puesto que el ser humano, al enfrentar el hacinamiento, la desnu-
trición, el desempleo y deterioro de la familia que imponen la desigualdad
y la pobreza, engendran las conductas agresivas.
No obstante los sustentos que posee lo anterior entre la comunidad
académica, no podemos aseverar que la violencia se produzca únicamente
en razón de la falta de bienes o a la insatisfacción de necesidades que al
ser reproducida por el hombre, es indispensable que lo involucre. Por ello
Jiménez17 señala que se trata igualmente de una táctica que no sólo se
produce por el terror, destrucción o aniquilación física del otro, sino como

13 Citado por Guerrero, A. L. (07 de marzo de 2016) Los jóvenes y la violencia, Ciudad de
México, Agencia Informativa CONACYT, recuperado de la página de CONACYT el 28 de agosto
de 2017 a las 11:45 en: http://www.conacytprensa.mx/index.php/centros-conacyt/5925-los-jove-
nes-y-la-violencia-nota
14 René Alejandro Jiménez, Op cit., p. 216.
15 Ibidem, p. 217.
16 Torres, C. (2005) “Jóvenes y violencia”, Revista Iberoamericana de Educación, número 37,
s.l.e., pp. 55-92, recuperado el 28 de agosto de 2017 a las 11:11 en: http://rieoei.org/rie37a03.htm
17 René Alejandro Jiménez, Op. cit., p. 218.

los retos de la administración de justicia ante la violencia 289


un despliegue de estrategias de coerción para conseguir lo deseado. Como
primera conclusión hay que señalar que la violencia no es exclusiva de una
clase social baja, a pesar de la relación que posee con la desigualdad social.
Resulta en extremo peligroso el que esta se torne en un aspecto cultural
dentro de las sociedades.

Definición de juventud
Comenzaré señalando la carencia de un criterio uniforme en razón del rango
de edad y de las características que permiten identificar a un individuo
como perteneciente a este grupo etario. Existen notorias diferencias entre
los tratadistas, organismos internacionales y países según sea su contexto
socioeconómico, étnico o cultural. Ello resulta trascendente puesto que la
definición de este concepto encierra, indudablemente, el rango de edad que
engloba a una serie de individuos.
Haré alusión a las investigaciones realizadas por el Banco Mundial18
para clarificar la existencia de las discrepancias en el rango de edades. Las
organizaciones que se encuentran ligadas a las Naciones Unidas mantienen
un margen preestablecido, al señalar que la juventud comprende a aque-
llas personas que se encuentran entre 12 y 24 años. La etapa inicia con la
pubertad (10-14 años), para posteriormente entrar en la adolescencia (de
15-19 años) y concluir con la juventud plena (20-24 años).
Sin embargo, la OMS señala que comprende de los 15 a los 19, dividido
en períodos de cinco años para diferenciar juventud y adolescencia. Por su
parte, la UNICEF, ha preferido adoptar lo previsto por la Convención de
Derechos de los niños, niñas y adolescentes, donde se fija que estos lo son
desde los 0 a 18 años. En cambio, la OIT posee un rango aún mayor al
argumentar que la juventud se encuentra entre los 15 y 24 años de edad.
En México, tanto la alusión a la juventud como a la adolescencia son
utilizados en los cuerpos normativos y programas de gobiernos, ubicando
la primera entre los 12 y los 25 años. Así la diferencian de la adolescencia
y la minoría de edad, la cual se encuentra debajo de los 18 años. A pesar
de ello, los rangos son diversos en nuestra nación. Un claro ejemplo se
encuentra en el Censo de Población y Vivienda 2010 del INEGI, donde se

18 Banco Mundial, Op.cit.,2012, pp. 18-19.

290 antonio fierros ramírez


tomó como margen de los 12 a 29 años, mientras que en el informe sobre
la situación de los jóvenes 2010 del CONAPO, se incluyó a todos aque-
llos que se encontraban entre los 15 y 24 años.19 Esta investigación dio a
conocer que más de la mitad de la población joven del país se concentra en
ocho entidades: Estado de México, Ciudad de México, Veracruz, Jalisco,
Puebla, Guanajuato, Chiapas y Michoacán.

Víctimas o agresores

De todo lo hasta ahora desarrollado podemos observar que los jóvenes en


nuestro país, y por tanto en Jalisco, se han visto seriamente afectados por la
ola de violencia creciente que ha tenido lugar desde 2008. Sin embargo, es
importante destacar que, así como han sido victimizados, también juegan
un papel importante como agresores, incurriendo en actividades delictivas
que deben ser sancionadas por los órganos de justicia. Simplemente en
2010, más de la mitad de los delitos fueron cometidos por personas de entre
18 y 24 años, de los cuales 9 de cada 10 eran hombres.20
Nos topamos ante un sector de la población que encabeza las listas
de violencia en nuestro país, no sólo como víctimas, sino también como
agentes. Este último hecho es una afectación potencial para la sociedad. La
delincuencia juvenil exige una actuación inmediata por parte de las auto-
ridades, puesto que se trata de un fenómeno predecible y por ello preve-
nible, a pesar de que muchos delitos no puedan ser detectados, al haber
sido cometidos entre miembros de la familia y amigos. Son ámbitos de
relaciones interpersonales de extrema cercanía donde el encubrimiento es
habitual.
Cuando hablamos de delincuencia juvenil, resulta más preciso enfo-
carnos en aquella que es llevada a cabo por los adolescentes, quienes por
encontrarse en una etapa biológica de difícil tránsito, se encuentran mayor-
mente susceptibles al involucramiento criminal. Friedlander señala la exis-
tencia de un estado de delincuencia latente, cuyo cimiento es el carácter
antisocial que se ha formado en el menor a través de sus primeras rela-

19 Ibidem, p. 19.
20 Banco Mundial, Op. cit., 2013.

los retos de la administración de justicia ante la violencia 291


ciones, aunado a los agentes que se encuentren en su desarrollo.21 Es decir,
que mientras uno actúa como semilla del ánimo delictivo, el otro repre-
senta aquello que le permite germinar.

El desmesurado aumento de la delincuencia juvenil que se ha producido en nuestra


sociedad, sobre todo en macrociudades como Guadalajara, Ciudad de México,
Sao Paulo, Caracas, Buenos Aires, Santiago de Chile, etc. donde la inmigración
y la pérdida de identidad cultural, el asentamiento irregular, paracaidismo (asen-
tamientos humanos espontáneos) y la consiguiente dificultad para la convivencia
familiar, el desempleo, la despersonalización, los conflictos vecinales, etcétera,
constituyen un caldo de cultivo idóneo para la aparición de conductas disociales
en una gran parte de adolescentes, que se ven incapaces de elaborar su propia y
normal problemática, al mismo tiempo que se enfrentan a un ambiente hostil.22

En diversos Congresos y Foros a lo largo del país se ha debatido si los


adolescentes cuentan o no con la facultad de discernimiento necesaria para
determinar la gravedad de sus actos. La realidad es que en su gran mayoría
son sabedores de la ilegalidad de sus acciones, mas no de las consecuencias
que estos llegarán a tener. De ahí la facilidad con la que se involucran en
ambientes criminales que les permiten satisfacer las necesidades econó-
micas y el deseo de aceptación tanto de los otros como de sí mismos.
El pandillerismo, por tal, representa un problema social que tiene
raíces en diversos factores como el desempleo, problemas en el núcleo
familiar, la sencilla obtención de armas, a la par del difícil acceso a la
educación de calidad, la convivencia con otros adolescentes en entornos
urbanos contaminados, el sistema de administración de justicia, entre
otros. Por ello es menester que la actual delincuencia juvenil sea tratada a
modo de prevención, con la finalidad de disminuir los crímenes cometidos
por los adultos en que un día se convertirán, para lo cual cabe enfocarse en
aquellos factores que la originan.

21 Citado por Salazar, J. G. et al., (2011) “Factores asociados a la delincuencia en adolescentes


de Guadalajara, Jalisco”, Papeles de población, Toluca, v. 17, n. 68, p. 106, recuperado el 28 de
agosto de 2017 a las 12:08 en: http://www.scielo.org.mx/pdf/pp/v17n68/v17n68a5.pdf
22 Idem, p. 107.

292 antonio fierros ramírez


Factores de la delincuencia juvenil

Como ya mencioné en párrafos anteriores, las características biológicas


y psicológicas de los jóvenes que repercuten en la percepción que social-
mente se tiene de ellos, los vuelve un sector en extremo vulnerable a la
violencia. De ahí la importancia de analizar qué factores intervienen para
poder determinar los medios ideales para su combate. Para esto es nece-
sario, en primer término, pisar tierra analizando la condición o el perfil de
los jóvenes mexicanos.

Porcentaje de jóvenes que realizan diversas actividades

CONAPO 2009 INEGI 2010


Actividad
(15-24 años) (14-19 años)
Estudia 35.6% 32.7%
Trabaja 43.7% 32.1%
Estudia y Trabaja 2.0% 11.2%
Busca Trabajo N.A.

Labores Domésticas 17.1%

Inactivo 1.4% 24.0%

Otros 0.2%

Fuente: Realización propia en base a datos obtenidos del Banco Mundial23

La tabla anterior nos permite tener una idea de la distribución en acti-


vidades que existe entre los jóvenes del país. Se observa que en un año
disminuyó el porcentaje de las personas que sólo estudiaban o trabajaban,
aumentando considerablemente el de aquellos que tuvieron que realizar
ambas actividades. No se puede pasar por alto el preocupante dato del
3.5% de aumento en la inactividad juvenil, factor que indudablemente
influye en los comportamientos delictivos. Igualmente se mencionó que
la relación de los jóvenes con la violencia no es solo como víctimas, sino
que su participación como agresores es elevada. Internacionalmente se han
realizado investigaciones que demuestran que las personas de 14 a 25 años
tienden tener una alta participación en los delitos.24 De tales conductas, el

23 Banco Mundial, Op. cit., 2012, p. 22.


24 Idem, p. 36.

los retos de la administración de justicia ante la violencia 293


homicidio ocupa un rango elevado, sobre todo en su comisión mediante el
empleo de armas de fuego. También existe una concentración en razón del
grupo etario, el género y la región.
• Etario: Los grupos más afectados son 25-29, 20-24 y 15-19. En estos
se triplicó la tasa de homicidio entre 2007 y 2010. En los dos primeros
grupos la tasa en 2010 fue de 45.5 y 38.9 por cada 100 mil habitantes,
respectivamente.
• Género: Entre 2000 y 2010, mientras que el promedio anual fue de 1.4
cada 100 mil habitantes para las mujeres; para los hombres se elevó a
10.8. Esto se traduce en una proporción de 8 hombres por cada mujer
en la década.
• Región: En 2010, 56.7% de los homicidios de jóvenes ocurrió en cinco
entidades: Chihuahua, Sinaloa, el Estado de México, Baja California y
Guerrero.25

Ahora bien, los factores deben analizarse, en primer término, acorde a


los diferentes niveles en los que se desenvuelven los jóvenes, divididos en
individual, relacional, comunitario y social. Para este propósito haré uso de
lo citado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en su informe
especial sobre la vulnerabilidad de los adolescentes hacia la violencia26. El
primero se relaciona con los factores biológicos e histórico-personales del
comportamiento de cada individuo. Destacan aquí la impulsividad, el bajo
nivel educativo, el abuso de substancias y los antecedentes de compor-
tamiento agresivo o de haber sufrido maltrato. Por su parte, el relacional
se enfoca en las relaciones sociales directas: pareja, amigos, pandillas,
familia. Entiende que la violencia suele iniciar en dichos ámbitos debido
al potencial que poseen para modificar el comportamiento del individuo.
A nivel comunal, los contextos que se examinan son la escuela,
el trabajo y el vecindario, para poder identificar sus características y si
éstas pueden ser asociadas con la violencia. Algunos ejemplos serían:
tráfico de drogas, altos niveles de desempleo, aislamiento social, descon-
25 Idem, pp. 26-28.
26 Comisión Nacional de Derechos Humanos, Informe Especial Adolescentes: vulnerabilidad
y violencia, Ciudad de México, CIESAS, s.f., pp.26-27, recuperado el 28 de agosto de 2017 a
las 11:19 en: http://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Informes/Especiales/Informe_adolescentes_
20170118.pdf

294 antonio fierros ramírez


fianza, carencia de actividades, entre otros. Dicho supuesto contrasta con
el nivel social, al que le corresponden factores más generales como las
normas sociales y legales establecidas para la resolución de conflictos que
mantengan una elevada desigualdad entre distintos grupos de la sociedad.
Al respecto la Organización Mundial de la Salud27 ha estipulado un listado
de posibles factores en atención a cada nivel.

Individuales
• Déficit de atención, hiperactividad, trastorno de la conducta y otros trastornos
conductuales.
• Delincuencia.
• Consumo temprano de alcohol, drogas y tabaco.
• Nivel intelectual bajo y malos resultados académicos.
• Escaso compromiso con la escuela y fracaso escolar.
• Desempleo.
• Exposición a violencia en la familia.
Relacionales
• Escasa vigilancia y supervisión de los hijos por los padres.
• Prácticas disciplinarias de los padres severas, relajadas o incoherentes.
• Vínculos afectivos deficientes entre padres e hijos.
• Escasa participación de los padres en las actividades de los hijos.
• Abuso de sustancias o delincuencia de los padres.
• Depresión de los padres.
• Ingresos familiares bajos.
• Desempleo en la familia.
• Asociación con compañeros delincuentes y/o pertenencia a pandillas.
• Comunal y Social
• Acceso al alcohol y su consumo indebido.
• Acceso a las armas de fuego y su uso indebido.
• Pandillas y tráfico local de drogas ilícitas.
• Gran desigualdad de ingresos.
• Pobreza.
• Calidad de la gobernanza de un país (sus leyes y nivel de aplicación, así como
la normativa de educación y protección social).

Existen otros factores que igualmente la propician. Cabe mencionar


en especial a los medios masivos de comunicación como modelos de
reproducción de violencia, y la impunidad como manifestación del fallo
en los mecanismos de procesamiento de conflictos. Lo anterior conduce al
desprecio por la policía, por la justicia y por las instituciones en general.28

27 Organización Mundial de la Salud, Op. cit.


28 Carmen Torres, Op. cit.

los retos de la administración de justicia ante la violencia 295


De todo lo anterior podemos destacar que la pobreza, los problemas
familiares, el mal uso del tiempo libre excesivo por la falta de actividad,
la desintegración de los valores tradicionales, la marginalidad social y las
humillaciones; de conjunto con las características biológicas y psicoló-
gicas propias de la juventud, estos factores colocan a los adolescentes ante
la necesidad de reconstruir su identidad en espacios sociales creados por
ellos mismos.
Uno de los factores que me parece primordial es la situación de pobreza
en los jóvenes, circunstancia que los limita en el acceso a una educación
de calidad (por la falta de programas educativos públicos funcionales).
Resalta la carencia de habilidades cognitivas que acrecienten las posibili-
dades de un involucramiento exitoso en la vida laboral productiva, razón
por demás evidente, que los orilla a buscar la obtención de satisfactores
mediante actividades delictivas.
Totalmente acertada me parece la opinión de la UNICEF México, al
aseverar que una causa principal de la violencia en niños, niñas y adoles-
centes, tanto en México como en otras naciones, es la percepción social
de pertenencia que los adultos tienen sobre ellos. Esto refleja una postura
lejana al sentido de protección en razón de la indefensión propia de su
edad, ya que los jóvenes son vistos como objetos sobre los cuales existe un
derecho de propiedad, dificultando así que se salvaguarden sus Derechos
Humanos.

En México existe una brecha entre el discurso de la protección de los derechos


de la infancia y algunas prácticas violatorias de los derechos humanos y de la
dignidad de niños, niñas y adolescentes. La ausencia de un sistema veraz y fiable
de información sobre las formas en que se ejerce la violencia contra la infan-
cia y las consecuencias de esta, dificulta la tarea de hacerla visible, desnaturali-
zarla y contar con respuestas adecuadas de política pública para su prevención
y erradicación.29

Así como se han visto los factores que propician o generan la violencia
y la consecuente delincuencia juvenil, es importante señalar las teorías que
explican el comportamiento delictivo juvenil.

29 UNICEF México, Violencia y Maltrato, México, recuperado el 28 de agosto de 2017 a las


11:47 en: https://www.unicef.org/mexico/spanish/17045.html

296 antonio fierros ramírez


Teorías de carácter individual30
El enfoque se encuentra en los factores individuales: composición gené-
tica, rasgos físicos, funcionamiento neurológico y hormonal, disfunciones
cerebrales, deficiencias nutricionales, características de la personalidad,
trastornos y eventos traumáticos.
Puesto que se considera que el comportamiento delictivo es predis-
puesto por factores bioquímicos, psicológicos o hereditarios; hay teorías
que implican una violación flagrante a los derechos humanos al crear una
percepción discriminatoria. Algunas aseveran la determinación criminoló-
gica de los individuos en relación con su composición física, quedando a
salvo de tal opinión negativa las consideraciones psicológicas que mani-
fiesta.

Teorías socio estructurales31


Asocian el comportamiento delictivo juvenil a la falta de cohesión y estabi-
lidad en el medio social donde se desenvuelven, señalando que éste limita
las oportunidades de éxito. Una fuerte crítica hacia estos posicionamientos
es su inaplicabilidad en delitos violentos o en aquellos que son cometidos
por jóvenes que no pertenecen a estratos bajos de la sociedad.

Teorías sobre procesos sociales32


Su enfoque se encuentra en la desorganización social generada por la
ausencia o ruptura de las instituciones que mantienen la vida en común y
que promueven las relaciones de cooperación entre las personas. Es decir,
se trata de un enfoque en el comportamiento colectivo de las personas.
Entendamos este como una actuación aprendida mediante los procesos
de socialización. Así, los jóvenes incurren en delitos al identificarse con
grupos delictivos que influyan sobre los valores débiles por falta de orga-
nismos que los sustenten o refuercen.

30 Comisión Nacional de Derechos Humanos, Op. cit., p.19.


31 Idem, p. 20.
32 Idem, pp. 20-21.

los retos de la administración de justicia ante la violencia 297


Teorías sobre la reacción social33
La delincuencia juvenil proviene de una reacción de los jóvenes ante la
respuesta social de sus actos que violan las normas sociales pre-estable-
cidas, generando así la estigmatización en la persona y determinando su
comportamiento mediante una internalización que este realiza de dicho
juicio social.

Teorías sobre el desistimiento34


Poseen un enfoque curioso al asociar el comportamiento delictivo con la
maduración de la psique, ya que considera que el individuo desiste de la
comisión de delitos mediante el autocontrol de impulsos, la conciencia de
los efectos que generarán las conductas propias sobre los otros, la poster-
gación de la satisfacción inmediata con la finalidad de conseguir metas
valiosas a largo plazo y la capacidad de discernimiento y resistencia ante
la influencia de los pares. Es decir, que el crecimiento emocional, social
e intelectual de las personas es proporcional a la posibilidad criminal del
sujeto.
Esta ideología se sustenta en diversos estudios que han demostrado
la existencia de un estrecho vínculo entre la maduración psicológica y el
abandono o desistimiento de las conductas delictivas, ya que los sistemas
cerebrales responsables de la autorregulación llegan a su plena maduración
a los 25 años. Según estas teorías, la mayoría de los delincuentes juveniles
abandonan tales actividades en la transición hacia la vida adulta, según
logren alcanzar la maduración cerebral.

El Sistema de Administración de Justicia para Adolescentes

En nuestro país la lucha contra la violencia cuenta con grandes sustentos


legales, puesto que contamos con normas que se enfocan en ella tanto
directa como indirectamente, al sancionar a los agresores y proteger a las
víctimas cuando el delito ha sido consumado. Al mismo tiempo se crean
centros de prevención y apoyo para los jóvenes que se ven afectados por
estos hechos. De ahí que se trate de un trabajo conjunto de los diferentes

33 Idem, p. 22.
34 Idem, pp. 22-23.

298 antonio fierros ramírez


niveles de gobierno, tal y como lo indica la Ley General del Sistema
Nacional de Seguridad Pública, promulgada en el 2009. El propósito de
la legislación es coordinar a las autoridades municipales, estatales y fede-
rales y creando el Centro Nacional de Prevención del Delito y Participa-
ción Ciudadana, encargado de promover la cultura de la paz, legalidad
y respeto a los derechos humanos para una vida libre de violencia. Todo
esto mediante el seguimiento y evaluación de los programas que se imple-
mentan en las Instituciones de Seguridad Pública. Sin embargo, desde 2005
nuestro país ha decidido tomar cartas en el asunto, de ahí que se reformasen
los artículos 4 y 18 de nuestra Constitución para garantizar un sustento
legal para los niños, niñas y adolescentes, acorde a las convenciones y
acuerdos internacionales.35 Se estableció de ese modo una protección inte-
gral a cargo del Estado, bajo el paradigma de la concepción de niños y
niñas como sujetos de derechos y obligaciones.
En nuestra entidad, el 7 de enero de 2006, fue emitida la Ley de
Menores Infractores del Estado de Jalisco, similar a la promulgada por
la federación en 1991. “Sin embargo, esta ley nació muerta, pues llegó a
destiempo con la reforma a la Constitución […] de 2005”.36 Tal situación
se debió a que implicaba la judicialización de los procedimientos que antes
eran llevados a cabo por el Ejecutivo. Por ello el 12 de mayo del 2006
fue sancionada la Ley de Justicia Integral para Adolescentes del Estado
de Jalisco, que dio origen a la creación de seis juzgados especializados en
Justicia Penal para Adolescentes.
35 Para las reformas se tomaron en cuenta los tratados y convenciones suscritos por México, tales
como: la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), la Declaración de los Derechos
del Niño (1959), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966), las Reglas Mínimas
de las Naciones Unidas para la Administración de Justicia de Menores (Reglas de Beijing, 1985,
Resolución 40/33 de la Asamblea General), las Reglas de las Naciones Unidas para la protección
de los Menores Privados de la Libertad (Resolución 45/112 de la Asamblea General 1990), las
Directrices de las Naciones Unidas para la prevención de la Delincuencia Juvenil (Directrices
de Riad, 1990) y las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas sobre medidas no privativas de la
Libertad (Reglas de Tokio) adoptadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de
diciembre de 1990).
36 Moloeznik, M. y Villarreal, A. (2010). “Sistema de justicia penal jalisciense”, en 2 décadas
en el desarrollo de Jalisco, 1990-2010, González, Víctor et. al. (ed.), Gobierno de Jalisco,
Guadalajara, pp. 285 y 287, recuperado el 28/08/2017 a las 12:14 en https://www.researchgate.
net/profile/Humberto_Gutierrez_Pulido/publication/275410192_DOS_DECADAS_EN_EL_
DESARROLLO_DE_JALISCO_1990-2010/links/553c3ab30cf2c415bb0b2c33/DOS-DECA-
DAS-EN-EL-DESARROLLO-DE-JALISCO-1990-2010.pdf#page=266

los retos de la administración de justicia ante la violencia 299


En Jalisco la Justicia para Adolescentes ha ido prosperando y refor-
mándose hasta el surgimiento de la Ley Nacional del Sistema Integral de
Justicia Penal para Adolescentes, que entró en vigor el 18 de junio de 2016
como parte del Sistema Procesal Penal Acusatorio. Igualmente se esta-
bleció un plazo de tres años para su incorporación.
Ello nos permite observar el cambio trascendental que implicó la
reforma constitucional, al dar un vuelco a la concepción de infancia,
adolescencia y familia. Se transformó al tener como antecedente la ratifi-
cación de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1990, que en base
a lo dispuesto por el artículo 133 constitucional, se incorporó al sistema
jurídico. Sin embargo, la Constitución fue modificada hasta el 7 de abril
de 2000, incorporando a los niños y niñas al lenguaje constitucional, y
completándose en 2005.37
Con ello, la justicia penal quedó dividida en dos sistemas, uno para
los menores de 18 y otro para los mayores. Ambos bajo la más estricta
observancia y garantía de los Derechos Humanos y durante el debido
proceso. Tratándose del sistema penal para adolescentes, debían aplicarse
las sanciones menos gravosas, buscando que fuesen medidas de orienta-
ción, protección y tratamiento integral que se enfoque, en el interés supe-
rior del menor. Por ello la privación de libertad debe ser utilizada sólo
como medida extrema y por el tiempo más breve que proceda. A la par,
las actuaciones de las autoridades que intervengan en el proceso deben
cumplir determinados principios rectores:

• Especialización. Separándolo del sistema penal de adultos.


• Debido proceso. Juicio ante un juez o tribunal independiente o impar-
cial; juicio público, salvo las excepciones legalmente previstas; juicio
rápido; juicio que asuma el principio de contradicción; juicio que
garantice el derecho a la defensa, y juicio que garantice el derecho a la
presunción de inocencia.
• Legalidad. Evitando la discrecionalidad del órgano juzgador.
• Última ratio. Como último recurso y por el tiempo más breve que
proceda.
• El interés superior del adolescente.

37 Cfr. Comisión Nacional de Derechos Humanos, Op. cit., p. 44, nota al pie 36.

300 antonio fierros ramírez


Realidades de la impartición de justicia
para adolescentes y los centros de internamiento

Hemos visto, a grandes rasgos, cuál es el marco normativo que permea


a nuestra entidad. Sin embargo, entre la teoría y la práctica nos queda un
extenso sendero que recorrer, puesto que las diferencias abismales debidas
a la falta de capacitación y conciencia en las autoridades, lejos de contri-
buir a la disminución de los índices de violencia juvenil, pueden generar
afectaciones tales que fomenten la repetición de esas conductas en la vida
adulta.
La CNDH realizó entrevistas y seguimiento a 730 jóvenes privados
de libertad entre 2014 y 2016 en 17 entidades de la federación. Del total
36 eran jaliscienses y se encontraban divididos en el siguiente rango de
edades:38
Edad Porcentaje
Menos de 15 años 2%
De 15 a 16 años 18%
De 17 a 18 años 49%
Mayor de 18 años 31%
Total 100%

Los entrevistados pertenecían tanto al medio rural como al urbano.


Este fue el primer inconveniente para aquellos que vivían en pueblos,
rancherías y ciudades pequeñas, puesto que los centros de internamiento,
en su mayoría, se ubican en la capital de los estados. Tal situación dificulta
a sus familiares el realizar visitas frecuentes por falta de recursos y genera
que los internos se sientan en soledad y abandono. Son estas circunstancias
en extremo gravosas para un adolescente en desarrollo.
Resulta en extremo interesante que de los entrevistados, el 51%
mencionó que de manera ocasional o definitiva habían abandonado sus
hogares. De éstos, 29% se fue a vivir con amigos, 28% con otros fami-
liares, 20% con su pareja, 16% solos y un lamentable 7% en la calle. Cues-
tión que nos refuerza el enfoque de importancia que posee un entorno
familiar fuerte, puesto que 31% mencionó que el motivo del abandono del

38 Comisión Nacional de Derechos Humanos, Op. cit., p. 54.

los retos de la administración de justicia ante la violencia 301


hogar fueron problemas familiares y un alarmante 27% lo hizo para irse
con amigos, hacer vida propia o integrarse a un grupo delictivo.39
Todo ello nos hace interrogarnos cuál es la situación de composición
familiar que viven o vivían la totalidad de jóvenes entrevistados, obtenién-
dose que el 22% no conoció y nunca ha vivido con su padre, 5% no conoció
y nunca ha vivido con su madre, 6% señaló que su padre había fallecido,
la mayoría de las veces, por homicidio. Le sumamos a estos números que
40% fue golpeado cuando eran pequeños; 34% manifestó haber padecido
insultos, humillaciones o burlas y 12% dijo haber sido abusado sexual-
mente. Refiriendo además que no contaban con nadie que los protegiera de
dichos maltratos40. Del mismo estudio se desprende el grado de vulnera-
bilidad con que viven los jóvenes mexicanos, puesto que la gran mayoría
dijo que antes de su ingreso al centro consumía drogas diariamente, al igual
que desde pequeños iniciaron el consumo del alcohol. Ambos fenómenos
originados por influencia de familiares y adultos cercanos que ingerían
frecuentemente dichas sustancias.
Pero, ¿qué ocurre en las detenciones? ¿cómo viven los jóvenes dentro
de los centros de internamiento? La CNDH manifestó que existen fallas
trascendentales en las instituciones de seguridad, que se ven manifestadas
en el alto porcentaje de jóvenes que dicen haber sido víctimas de golpes
y maltratos por parte de los policías. En la siguiente tabla pueden apre-
ciarse que Jalisco encabeza el listado de entidades donde se aducen casos
de tortura en contra de los adolescentes, lo cual debe prender un foco de
alerta.
Porcentaje de Adolescentes que refieren haber sido golpeados por la policía
y que dicen ser inocentes del delito que les imputaron, 2016

Entidad Inocentes % Golpeados %


Puebla 5 71
Ciudad de México 12 37
Oaxaca 44 52
Veracruz 37 70
Yucatán 17 61
Estado de México 8 60
Jalisco 8 75
Zacatecas 9 56
Sonora 18 36

39 Idem, pp. 58-59.


40 Idem.

302 antonio fierros ramírez


Durango 18 45
Chihuahua 10 50
Tabasco 16 61
Baja California 9 68
PROMEDIO 16 57

Citaré ahora fragmentos de las entrevistas realizadas a los adolescentes


jaliscienses, con lo cual se podrá tener un panorama más real de lo que
viven nuestros jóvenes día a día.
• Testimonio de chica privada de libertad por delito de secuestro: “si
fueran buenos aquí, los chavos saldrían bien regenerados, pero no, no
es así, si nos pusieran más atención no estaríamos así”.41
• Una adolescente relató: “La municipal me entregó a los ministeriales.
Éstos me taparon la cabeza para comenzar a pegarme, después me
pusieron una bolsa en la cabeza para ahogarme, me tiraban el pelo
hasta casi sacármelo y me amenazaban que me iban a violar. Ellos
querían información de mi pareja, pero me negué, solamente acepté
que medio vivía con él y que era el padre de mi hija. Les dije que fue
una pelea entre mujeres, así me dejaron tranquila”.42
• Un adolescente contó: “La policía ministerial desde mi detención,
comenzaron a pegarme, pero en la Delegación fue peor. Me quitaron
la ropa y comenzaron a darme toques con electricidad, patadas en cual-
quier momento, bolsa en la cabeza, respirar con la bolsa en la cabeza,
pero le ponían gas de chile piquín, también me metían mi cabeza en
un bote con agua. Al final, intentaron cortarme los dedos de las manos
y me metían una punta debajo de la oreja que me provoca dolor hasta
perder el conocimiento, me tiraban agua para despertar y me seguían
golpeando. Las sesiones se repitieron por 10 días. Estuve un mes en el
hospital en tratamiento de recuperación”.43
• Otro adolescente señaló: “Me dieron toques eléctricos, me pusieron
bolsa en la cabeza para ahogarme y me amenazaban que me iban a
violar. Después hicieron la faramalla de que me iban a matar y, aunque
confesé y firmé todo lo que me dijeron, me siguieron torturando” y

41 Idem, p. 52.
42 Idem, p. 117.
43 Ibid.

los retos de la administración de justicia ante la violencia 303


agrega: “aunque le explique al juez, me ignoró y me dio una sentencia
larga”.44
• Otro chico de Jalisco, dijo: “Me sentaron amarrando las manos a la
silla, me pusieron la bolsa para ahogarme, después me enterraron un
clavo en la uña de los pies y con una tabla la hundieron hasta sacarme
la uña. Después me taparon la boca con un trapo y echaban el agua
que me hacía desmayar. Me llevaron al lugar para reconocer el sitio y
buscar el arma que había utilizado, pero ya no la encontramos”.45

Igualmente, se les cuestionó respecto del cumplimiento de las garan-


tías en el debido proceso, quedando a la luz la inmensa proporción de las
irregularidades, las cuales en su gran mayoría, tienen lugar con los policías
y agentes del Ministerio Público.46
Garantía Sí % No %

En el momento que te detuvieron, ¿te informaron de qué delito te acusaban? 41 59

Las autoridades que te detuvieron, ¿te informaron tus derechos? 31 69

¿Te presentaron de inmediato ante el Ministerio Público? 47 53

¿Te informaron que tenías derecho a contar con un abogado? 46 54

Durante las audiencias, ¿te informaron de tus derechos? 82 18

A continuación, enunciaré algunos de los testimonios ofrecidos por


adolescentes internados en Jalisco. Se le cuestionó a un adolescente ¿qué
cambios haría en la institución? Este respondió: “me gustaría cambiar
la comida, poner áreas verdes, color en todos los edificios, hacer un
nuevo gimnasio, salones con biblioteca y talleres, como carpintería. Nos
aburrimos por la falta actividad. También, surtiría la tienda con productos,
ahora hay poco y malo”.47
Mientras que una interna dijo: “propondría tratar a los internos y sus
familias como personas. Los custodios me insultan y se ríen. También
permitiría que cursáramos la universidad; les hice la propuesta aquí a la
fiscal, pero pedagogía siempre encuentra una razón para negar el acceso”.
44 Ibid.
45 Ibid.
46 Idem, p. 120.
47 Idem, p. 144.

304 antonio fierros ramírez


También fue interrogado un chico Huichol, quien manifestó sentirse muy
solo, triste y aburrido en el centro de internamiento, “ya que no me toman
en serio, no puedes decir nada. Los custodios cotorrean entre ellos, pero
a uno no lo atienden”. Este joven asiste a la preparatoria, pero se queja
de que hayan puesto la prepa en un horario que se encima con la hora de
comida, por lo que debe salir antes porque de lo contrario se queda sin
comer. Le encantaría que impartieran algún oficio o carrera, ya que perso-
nalmente le interesa estudiar contaduría.48
Todo esto nos demuestra los desastres prácticos que están ocurriendo
en nuestra entidad, afectando directamente al desarrollo y reinserción
social de los jóvenes privados de libertad. Lejos de contribuir a disminuir
las conductas violentas, se afecta la madurez de los internos y se les expone
a un entorno de violencia donde se supone debería fomentarse su creci-
miento mediante un tratamiento integral para poder ser reintegrados a una
sociedad donde puedan adaptarse y contribuir. Resulta alarmante que de la
muestra tomada por la CNDH, el 21% manifestó no tener sueños porque
consideran que no tienen futuro, mientras que del 79% restante, el 22%
no sabe si los alcanzará o cree poco o nada probable hacerlo. El interés en
estos datos radica en que, como se vio en capítulos anteriores, los jóvenes
son más proclives a delinquir cuando no cuentan con un proyecto o expec-
tativa de vida.
Recordemos que la juventud es una etapa transitoria que puede generar
adultos responsables y conscientes de su entorno social y desarrollados
plenamente. Empero, la exposición constante a la violencia, acompañada
de malas técnicas de abordaje ante este conflicto, puede generar conse-
cuencias desastrosas a largo plazo. Esto contribuiría al aumento de los
índices delictivos en los adultos y afectaría la productividad de la nación.
Sin embargo, tal y como menciona MacArthur, no debe pasarse por alto
que los jóvenes que inmiscuido en procesos judiciales cargan con un
estigma social que los limita para continuar estudiando o para trabajar,
a pesar de que la educación, empleo, una familia o grupo de apoyo, una
vivienda estable y la posibilidad de participar en la vida comunitaria resulta
indispensable para que puedan reintegrarse a plenitud.49
48 Idem.
49 MacArthur Foundation, Juvenile Justice Report 2015, Chicago, MacArthur Foundation, 2015,
p. 34.

los retos de la administración de justicia ante la violencia 305


Conclusiones

México, a pesar de contar con instituciones fuertes y leyes completas que


adoptan la normativa internacional, tiene un gran trabajo por hacer en cues-
tión de práctica institucional, así como en la disminución de la pobreza, la
inseguridad, la facilidad de acceso a una educación de calidad, mayores
posibilidades laborales, fomento y fortalecimiento de las familias y crea-
ción de mejores espacios de convivencia para los jóvenes.
La mejora en las políticas públicas sin duda será un avance estratos-
férico. Mayores resultados se conseguirán si se logra mejorar la cobertura
y calidad de la atención que brindan las instituciones de protección a la
infancia mediante la dotación de recursos para que el Sistema Nacional de
Protección de Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes pueda operar a
cabalidad. Es necesario que se diseñen y pongan en práctica programas que
permitan participar a los jóvenes en la solución de problemas comunales
que les afecten, donde se expresen libremente y contribuyan a la construc-
ción de su entorno.
Lo anterior a la par de la mejora de la justicia penal juvenil desde
los cuerpos policíacos, quienes deben ser preparados y concientizados en
materia de derechos humanos con enfoque en niños, niñas y adolescentes.
También se deben priorizan las medidas alternativas a la privación de
libertad, dejando ésta sólo como último recurso. Se debe evaluar a todos
aquellos que ingresan al sistema para poder medir el nivel de exposición
a violencia que hayan podido padecer. También es importante la proscrip-
ción de las prácticas de castigo, humillación o degradación en los centros
de internamiento. La prevención y combate de la violencia juvenil es un
trabajo conjunto que requiere tanto de las autoridades como de las familias
jaliscienses, es un compromiso social que no podemos seguir postergando
si queremos realmente cambiar la situación que aqueja a nuestros jóvenes
y a todos nosotros.

306 antonio fierros ramírez


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(Footnotes)
1 Banco Mundial, op. cit., 2012, p. 22
2 Idem., p. 120

308 antonio fierros ramírez


Capítulo 18.
Elementos estructurales y culturales de la violencia
en México ¿En dónde están los jóvenes?

Gabriel Torres Espinoza1

Precisiones conceptuales

Sin lugar a dudas, la seguridad se encuentra directamente vinculada a los


principios constitutivos y fundacionales del Estado. El preámbulo2 de cual-
quier Carta Magna en el mundo, entendido éste como una breve exposi-
ción de motivos que da lugar a la creación de un Estado democrático y de
derecho, aporta elementos empíricos de esta aseveración. De esta manera
podemos afirmar que el Estado tiene como fin último y único: 1) el bien-
estar general; y 2) la perpetuidad de la especie. En ese sentido, la seguridad
es un factor fundamental, puesto que no puede existir bienestar y vida sin
condiciones favorables de seguridad.
Ahora bien, la palabra seguridad proviene del latín securus, que signi-
fica sin preocupación. Nótese que el significado de securus no comprende
reducción, mitigación o eliminación de los delitos, sino “sin preocupación”.
Al respecto, conviene destacar que en sus orígenes la seguridad implicaba

1 Profesor Investigador de la Universidad de Guadalajara.


2 La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos carece de Preámbulo. De hecho, es
la única constitución escrita en el Mundo que no lo posee (Constitute Project, 2017). El primer
antecedente del Estado constitucional moderno está en los Estados Unidos de América. Los Padres
Fundadores plasmaron un interesantísimo preámbulo al momento de redactar su Constitución, que
viene a dar luz sobre los fines del Estado en materia de seguridad. Como se dice líneas arriba, éste
es un texto escrito al inicio de toda Constitución que expone explícitamente las razones que dieron
lugar a la fundación del Estado, los fines que persigue y que obligaron a crearlo. De esta manera, el
Preámbulo de la Constitución norteamericana señala “NOSOTROS, EL PUEBLO de los Estados
Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer Justicia, asegurar la tranquilidad inte-
rior, proveer para la defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros y para
nuestra posteridad los beneficios de la Libertad, establecemos y sancionamos esta Constitución
para los Estados Unidos de América.”

309
en el fondo un estado anímico del hombre, y no exclusivamente un estado
de las cosas externas a él. Por supuesto, la no preocupación, puede tener
dos causales: 1) la factual, que tiene que ver con los hechos; y 2) la percep-
tiva, que se sustenta en lo que se cree o se piensa.
Ulrike Rausch señala que la seguridad implica “la ausencia o el hecho
de evitar la inseguridad, es decir, la amenaza y el peligro, así como el
temor ante estas seguridades. De acuerdo con esto, la seguridad tiene un
componente objetivo y uno subjetivo.” (Dieter Nohlen, 2006: 1236). De
esta manera resulta claro que tanto la parte objetiva como la subjetiva de
la seguridad son igualmente importantes en un Estado democrático y de
derecho, es decir, son auténticos asuntos de Estado.

Narcotráfico, narcomenudeo y narcoviolencia en México

En nuestro país resulta innegable el hecho de que los cárteles de la droga no


sólo tienen efectos perniciosos sobre la dualidad dimensional de la segu-
ridad3 y los fines que persigue el Estado, sino que además ponen en severo
predicamento el concepto fundamental de éste. Es decir, disputan abierta-
mente el monopolio de la coacción física legítima del Estado. Aunado a lo
anterior, el arsenal exclusivo del ejército que ostentan los cárteles de la droga
ha agravado la complejidad del problema en los últimos años para pasar
de convertirse en uno de seguridad pública, a uno de seguridad nacional.
Todo ello ha propiciado que sean las fuerzas armadas y no las policíacas

3 El narcotráfico, por lo menos así sucede en México, es un fenómeno que causa terrorismo
entre la sociedad. Rodrigo Borja, en su Enciclopedia de la Política, señala que terrorismo es “el
régimen del terror que se impone en un país. Terror es miedo intenso, insuperable. Terrorismo es
el sistema que utiliza ese miedo como arma política. Es la táctica de ejercer el terror para lograr
un objetivo político, aunque hay actos terroristas que carecen de objetivos.” (Borja, 2017). Sin
lugar a dudas, el terrorismo que efectúa el narcotráfico en nuestro país también tiene una conno-
tación o fin político, pues trata de imponer un orden alterno de facto y no de jure ante la sociedad
y ante el gobierno: el amedrentamiento o asesinato de autoridades electas; los “narcobloqueos”
y/o “narcoincendios” ante la aprehensión de un capo; el asesinato de periodistas por publicar
información que los compromete, o de cantantes por interpretar “narcocorridos” que los ofenden;
“narcomensajes” y/o “narcoamenazas” en contra de gobiernos; el asesinato de fuerzas castrenses,
o el derribo de helicópteros de las fuerzas armadas; “narcofosas”, personas mutiladas o colgadas
en puentes, constituyen un eficaz modelo de terrorismo. De tal suerte, el crimen organizado perpe-
trado por los cárteles de la droga vulnera por igual el enfoque bidimensional de la seguridad.

310 gabriel torres espinoza


las encargadas de enfrentar la narcoviolencia y/o el crimen organizado que
perpetran los cárteles de la droga. En ese sentido conviene destacar las
diferencias entre seguridad pública y seguridad nacional (Véase Tabla 1).

Tabla 1. Diferencia entre los objetivos de seguridad nacional y seguridad pública.

Seguridad Pública Seguridad Nacional

• Mantener la unidad de la sociedad


• Mantener la unidad del Estado
• Defender la propiedad privada y la integridad física
• Defender la soberanía nacional
de los ciudadanos
• Defender el territorio
• Proteger a la ciudadanía mediante mecanismos de
• Garantizar la paz social
prevención del delito y procuración de justicia
• Garantizar la convivencia pacífica y el orden público

Fuente: Salazar, A. M (2002: 62).

Con relación a la tabla anterior podemos afirmar que la seguridad nacional


implica la integridad de los elementos constitutivos del Estado (pueblo,
territorio, poder político y soberanía), mientras que la seguridad pública
busca la integridad física de las personas y la defensa de la propiedad
privada. Por supuesto, el crimen organizado perpetrado por los cárteles
de la droga atenta en la misma medida contra esto último (integridad
física y propiedad privada). Pero su margen de afectación es muchísimo
más amplio: se apodera de grandes porciones de territorio en la geografía
nacional; disputa el monopolio de la coacción física legítima al Estado;
extrae rentas lícitas e ilícitas de la sociedad a manera de extorsión; carcome
o se apodera de instituciones y órdenes de gobierno (sobre todo el muni-
cipal y algunos estatales); ejerce una acentuada influencia en los detenta-
dores del poder público (presidentes de la República, gobernadores, dipu-
tados, senadores, jueces, ministros, etc.); vulnera el orden constitucional y
el pleno ejercicio de derechos humanos fundamentales [libertad de expre-
sión); además de ostentar un arsenal militar que es paramilitar. Por esta
poderosa razón, son las fuerzas armadas quienes están llamadas a combatir
a los cárteles de la droga y no las policías, es decir, las fuerzas militares
y no las civiles, aunque erradamente se ha criticado o malentendido esta
acción.
Al respecto, Rodrigo Borja (2017) en su Enciclopedia de la Política
señala lo siguiente:

elementos estructurales y culturales de la violencia en méxico 311


Con el dinero mal habido del narcotráfico se han financiado conflictos armados
sangrientos. La extensión de los tentáculos de la corrupción hacia todas las esferas
de la vida social –gobiernos, tribunales, parlamentos, fuerzas armadas, policía,
medios de comunicación, partidos políticos– se ha debido, en buena medida, al
dinero de las actividades ligadas a la producción, refinación y comercialización
de drogas.

De esta manera, el narcotráfico es el causante total de los más sentidos


problemas que aquejan a las democracias del hemisferio sur del continente
americano: corrupción e inseguridad. En ese sentido, es importante señalar
que de acuerdo a la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Guberna-
mental 2015, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI), la inseguridad es el problema que más preocupa a los mexicanos,
con un 66.4%, mientras que la corrupción se ubica en un segundo lugar,
con un 50.9%.
Por otro lado, el contexto geopolítico de México, como vecino del más
grande consumidor de drogas (InSight Crime, 2017: párr. 7)4 y, a su vez, el
más grande exportador de armas en el Mundo (Univisión Noticias, 2017:
párr. 4), lo sitúa en una posición verdaderamente trágica. Con relación a
ello es preciso destacar que tan sólo en los Estados Unidos se registra alre-
dedor 25% de los decesos relacionados con las drogas ilícitas, entre ellos
los provocados por sobredosis juegan un papel fundamental (UNODC,
2017: 10). Asimismo, de acuerdo a Univisión Noticias (2017: párr. 4)

La mayoría de las armas usadas por grupos criminales en México provienen de


Estados Unidos. Cada año, un promedio de 253 000 armas de fuego  cruzan  la
frontera, en su mayoría provenientes de los estados del suroeste como California,
Texas y Arizona. De 2009 a 2014, más del 70% de las casi 74 000 armas de fuego
confiscadas por las autoridades mexicanas y sometidas para su rastreo a la Agencia
de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés)
provenían de Estados Unidos. Muchas de estas armas eran rifles semiautomáticos
como el AR-15 y AK-47, armas comúnmente utilizadas por los cárteles e ilegales
para los ciudadanos en México.

4 De acuerdo a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (2015), la región
en el mundo que registra mayor número de consumidores de drogas ilícitas es América del Norte
(Canadá, Estados Unidos y México), para captar el mayor porcentaje (no especificado) los Estados
Unidos. En un segundo lugar, le sigue Europa sin que también se desagreguen los países con
mayor número de consumidores de drogas ilícitas.

312 gabriel torres espinoza


No obstante, el problema del narcotráfico sólo podrá solucionarse
desde el enfoque de las lógicas de mercado. Esto significa que nunca se
resolverá el problema de la oferta si no se reduce su demanda. Lo verda-
deramente trágico es que mientras los países productores y de trasiego de
drogas experimentan registros de violencia y homicidios sin precedentes
por el control de la producción/exportación de drogas y rutas de abasteci-
miento hacia los grandes mercados, los consumidores de droga sólo ven
aumentados el número de adictos e ingresos por la indiscriminada venta de
armamento, tanto legal (a gobiernos para combatir el narcotráfico), como
ilegal (a grupos criminales para combatir a grupos rivales y el gobierno).5
De tal suerte, resulta ineludible el hecho de que cualquier estrategia que
intente mitigar el contexto de violencia en México, tendrá que atender tres
enfoques sustantivos: 1) Estado de derecho (combatir la corrupción y la
impunidad) y fortaleza institucional (consolidar y fortalecer los cuerpos
policíacos); 2) cohesión y reconstrucción del tejido social (inversión en
educación, espacios públicos, construcción de comunidad y ciudadanía,
etc.); y 3) cooperación internacional.
En nuestro país, el repunte dramático de la violencia, específicamente
de los delitos de alto impacto (homicidios dolosos, secuestro y extorsión),
ha sucedido por la mutación que ha experimentado el fenómeno del narco-
tráfico. El crecimiento del PIB per cápita, al pasar de 3 665 dólares en
1995, a 10 452 dólares en 2014, lo convirtió en un mercado apetecible
para los criminales. De esta manera, el paradigma de narcotráfico transitó
de sólo buscar rutas para el trasiego de drogas a los Estados Unidos, a
buscar mercados de consumo en la geografía nacional, lo que ahora se
denominan coloquialmente como “plazas”. Es decir al narcotráfico se le
sumó el narcomenudeo. Se trata, sin lugar a dudas, de una fórmula explo-
siva para la región.
A efectos de darle fuerza al argumento anteriormente expuesto, resulta
oportuno citar la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y

5 Este año, el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo señaló que son
cinco países los que exportan el 74% del total de armas en el mundo: Estados Unidos, Rusia, China,
Francia y Alemania. (El Economista, 2017: párr. 6). Curiosamente, a excepción de Alemania, estos
países son miembros permanentes, junto con la Gran Bretaña, del Consejo de Seguridad de la
ONU, quien tiene como sustantivo fin velar por la paz y seguridad mundial.

elementos estructurales y culturales de la violencia en méxico 313


Tabaco (ENCODAT) 2016-2017, elaborada por el Gobierno de la Repú-
blica. De acuerdo a este sondeo, el consumo ilegal de drogas ha regis-
trado un constante crecimiento entre la población entre 2002 y 2016 (Véase
Figura 1).

Figura 1. Tendencias del consumo de cualquier droga ilegal.


Población total de 12 a 65 años.

Fuente: Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017, elaborada por
el Gobierno de la República.

En las gráficas anteriores, puede apreciarse que el consumo ilegal de


drogas, realizado al menos “alguna vez” entre la población de 12 a 65 años,
pasó de representar un 4.1% de incidencia en 2002, a un 9.9% en 2016.
Se trata de un crecimiento de 141%, en un periodo de 14 años. Por otro
lado, es igualmente relevante el hecho de que los mexicanos que señalaron
consumir drogas ilegales al menos en el “último mes”, pasó de registrar
un porcentaje de 0.5 entre la población, a uno de 1.4. Es decir, el creci-
miento fue de 180% para este indicador en los últimos años. Sin embargo,
debe considerarse que debido al estigma que representa el consumidor de
drogas ilegales entre la sociedad, así como la creencia generalizada de
que el consumo se encuentra sancionado penalmente, y de que la encuesta
fue elaborada por el Gobierno de la República, los porcentajes deben ser
interpretados de manera muy conservadora, en la medida de que es prác-
ticamente un hecho que la Encuesta registra un gran número de casos no
mencionados. No obstante, la tendencia de consumo en claro ascenso y
repunte, aporta elementos de juicio que permiten afirmar que la transición

314 gabriel torres espinoza


del paradigma de funcionamiento de los cárteles de la droga en nuestro
país, son además de narcotraficantes, narcomenudistas.
Por otro lado, es igualmente alarmante el crecimiento exponencial que
ha registrado el consumo de drogas ilegales entre el sector etario que va de
los 12 a los 17 años, según reporta ENCODAT (Véase Figura 2).
Figura 2. Prevalencias del consumo de drogas ilegales. Población total de 12 a 17 años.

Fuente: Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017, elaborada por
el Gobierno de la República.

Como puede advertirse en la figura anterior, entre los menores de


edad, el crecimiento en el consumo ilegal de drogas ha sido dramático.
Asimismo, la mariguana se sitúa como la principal droga de consumo entre
los adolescentes. Todo lo anterior aporta elementos de valor que permiten
señalar que, de manera reciente, el narcomenudeo ha tenido un claro auge
en nuestro país, explicado por el crecimiento del PIB per cápita en los
últimos 25 años y la enorme disposición de drogas en el territorio nacional.
Este, a su vez, se ha consolidado como la ruta de tráfico de drogas más
importante hacia los Estados Unidos.
Con relación a lo anterior, conviene destacar que la Encuesta Nacional
de Privación de la Libertad (ENPOL) 2016, realizada por INEGI, señala
que el 68.1% de la población privada de libertad en nuestro país tiene
entre 18 y 39 años de edad (Véase Figura 3). Lo anterior prueba la inefi-
cacia del Estado para prevenir el contexto de violencia en México no sólo
desde la falta de oportunidades para los jóvenes en materia de educación
y empleo, sino en su relación con el mercado, es decir, el Estado no sólo

elementos estructurales y culturales de la violencia en méxico 315


debe 1) igualar las oportunidades, sino; 2) igualar el ingreso y, 3) repartir
la riqueza. Es oportuno precisar que el ingreso tiene que ver estrictamente
con los salarios, mientras que la riqueza con los factores de producción:
tecnología, capital y financiamiento. No obstante, el Estado mexicano ni
siquiera ha sido capaz de realizar el punto 1 que se describe líneas arriba.
Por supuesto, todo cambio estructural en materia de desarrollo termina
por dar efectos a largo plazo, con proyecciones a 30 años por lo menos,
como se ha observado con los que se conocen como los “Tigres Asiáticos”
(Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán).
Figura 3. Distribución porcentual por edad de la población privada de la libertad en 2016.

Fuente: Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017, elaborada por
el Gobierno de la República.

Otro elemento estructural de la narcoviolencia en México se encuentra


directamente relacionado con el hecho de que en 2004 expiró la ley Assault
Weapon Ban, vigente desde 1994. Esta prohibía la fabricación de armas
de asalto para venta a civiles de la Unión Americana, lo que significó una
superlativa disposición de armas para los cárteles de la droga, ya que la
importan del país vecino del norte de manera ilegal. A partir de esta fecha
es que empieza a registrarse un repunte exacerbado en los delitos de alto
impacto perpetrados por las bandas criminales del narcotráfico, como
ilustra de manera muy nítida la tasa de homicidios dolosos en México, de
2004 a 2016 (Véase Tabla 2).
Nuevamente se pone de manifiesto que la solución al problema de segu-
ridad en México necesita tener un enfoque bilateral, basado en la coopera-
ción entre ambas naciones. La fuerza letal de los cárteles de la droga tiene
explicación en el trasiego de armas de grueso calibre a México. Esto resulta
ser directamente proporcional al de drogas hacia Estados Unidos.

316 gabriel torres espinoza


Tabla 2. Tasa de homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes en México

Fuente: Elaboración propia con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Segu-
ridad Pública.

Corrupción e impunidad en México: causales de la inseguridad

La corrupción es tan sólo el resultado de un acuerdo subrepticio entre


gobernante (corrupto) y gobernado (corruptor) que tiene la acometida
de malversar lo que es de naturaleza pública con el fin de obtener bene-
ficios privados, los cuales no podrían obtenerse de manera legal. Esto es,
la suma de ambas voluntades es condición sine qua non para que se dé la
corrupción.6

6 Partir de la conceptualización anterior supone un cambio de paradigmas. Lo anterior, porque


toda definición de corrupción siempre implica de manera unilateral a políticos y/o funcionarios
públicos. Con especial acierto, María Amparo Casar (2016), en la segunda edición de México:
Anatomía de la Corrupción, señala lo siguiente: “Por su sencillez y precisión, la definición más
aceptada de corrupción es la adoptada por la organización Transparencia Internacional: el abuso
del poder público para beneficio privado. La definición recoge la esencia de la corrupción pero no
a todos los que participan de ella ya sea de manera individual o a través de redes ni tampoco al
numeroso conjunto de conductas que engloba: la taxativa de la corrupción. Por ello la definición
adoptada en esta investigación es: el abuso de cualquier posición de poder, pública o privada, con
el fin de generar un beneficio indebido a costa del bienestar colectivo o individual”. Como puede
observarse, la corrupción ha sido formulada como un indeseable fenómeno de la vida pública,
perpetrado de manera única y exclusiva por funcionarios públicos. De esta manera, Transparencia
Internacional sólo señala en los actos de corrupción al funcionario público (corrupto), pero no dice
nada sobre el corruptor. Más aún, conviene destacar que el ranking internacional de corrupción de
Transparencia Internacional se encuentra absolutamente viciado de origen, a la luz de lo siguiente:
mide la corrupción de un país desde el punto de vista de la percepción (Índice de Percepción de

elementos estructurales y culturales de la violencia en méxico 317


Sin embargo, la corrupción no sólo implica malversación de recursos
públicos, sino que debe ser dimensionada como un problema que incide
de manera perjudicial en la seguridad: la insultante corrupción en México7
es, en buena medida, origen y causa de este lacerante y trágico problema.
El año pasado (2016), el Centro de Investigación y Docencia Económicas
A.C. (CIDE) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO),
comprobaron la existencia de una correlación entre corrupción y niveles
de violencia, es decir, a mayor corrupción mayores niveles de violencia, o
viceversa (Véase Figura 4).
Figura 4. Relación entre el “Índice de Percepción de Corrupción”, de Transparencia Inter-
nacional, y el Índice de Paz Global, del Institute for Economics and Peace.

Fuente: Casar, M.A. (2016).

Ahora bien, ¿qué es la impunidad? Es la falta de castigo para quien


comete un delito, cualquiera que éste sea. Contrario a lo que sucede con
la conceptualización de la corrupción, sobre la impunidad hay un acuerdo

Corrupción), y éste se mide con base en encuestas y consultas hechas –OJO– a empresarios prin-
cipalmente (corruptores), y a algún que otro experto en la materia. Empresarios que, en no pocas
ocasiones, son los más asiduos gestores de la corrupción. En relación a lo anterior Casar (2016)
señala con enorme dosis de verdad lo siguiente: “Lo cierto es que no es posible considerar a las
empresas únicamente como víctimas de corrupción, sino también como beneficiarias”.
7 De acuerdo al Banco Mundial, Banco de México y Forbes, en nuestro país la corrupción repre-
senta el 9% del PIB nacional (IMCO, 2017: párr. 10). A efectos de ilustrar de mejor manera este
dato conviene contrastar que la principal fuente de divisas del Estado mexicano fue el sector auto-
motriz, que generó 62 mil 898 millones de dólares en 2016. Ese mismo año las remesas se situaron
como la segunda fuente de divisas, con 26 mil 970 millones de dólares. El turismo, en tercer lugar,
alcanzó los 26 mil 344 millones de dólares (El Financiero, 2017: párr. 1, 3 y 8). No obstante, en
2016, el costo de la corrupción en México rondó los 90 mil millones de dólares, lo que equivale al
9% del PIB nacional. De ese tamaño es el daño que causa la corrupción en nuestro país.

318 gabriel torres espinoza


prácticamente universal de su significado. No obstante, resulta importante
establecer la correlación existente entre corrupción e impunidad: afini-
dades, disparidades, convergencias y divergencias. Mientras que la corrup-
ción conlleva a una responsabilidad compartida entre gobierno y particu-
lares, la impunidad es responsabilidad exclusiva de la autoridad. Conviene
entonces preguntarse, ¿qué es más pernicioso para los pueblos, la corrup-
ción o la impunidad? La impunidad, sin lugar a dudas. Es decir, el Estado
no puede impedir que se viole o corrompa la ley, pero lo que sí puede, y
está obligado a hacer, es que los delitos reciban un ejemplar castigo. De
esta manera, la impunidad resulta ser más dañina que la corrupción, pues
es corrupción sobre corrupción misma en la medida de que corrompe el
castigo que debe imponerse al trasgresor de la ley. De esta manera, la falta
de sanciones o castigos por trasgredir la ley motiva e incentiva que los
delitos de alto impacto florezcan ante el aliciente que resulta de no casti-
garlos. En esta misma línea argumentativa, la expresidenta de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, Rose-Marie Belle Antoine ha enfa-
tizado que “prevenir la repetición de delitos [de alto impacto, por ejemplo]
depende, en buena medida, de que se evite su impunidad” (Ministerio
Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2013: 53).
De esta manera, la impunidad, tiene que ver con 1) la no denuncia
de los delitos ante la autoridad competente por falta de confianza en las
autoridades; 2) la no iniciación de averiguaciones previas; 3) que éstas no
estén debidamente integradas, lo que hace imposible fincar responsabili-
dades; 4) que averiguaciones previas, permanezcan en la “congeladora”; y
5) con que los jueces emitan sentencias injustas, que no estén apegadas al
Derecho. En ese sentido, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Victimiza-
ción y Percepción Sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2016, el 93.7% de
los delitos acontecidos en nuestro país no son denunciados o no se les inició
una averiguación previa, dato que constituye la denominada “cifra negra”.
Se trata, sin lugar a dudas, de una cifra alarmante. Más aún, es preciso
destacar que de acuerdo a la ENVIPE 2016, el 71.8% de los delitos a los
que sí se les inicia una averiguación previa, “no resuelve nada” o “sigue
en trámite”. De esta manera, el nivel de impunidad en México resulta
obsceno, por decir lo menos. A la luz de lo anterior, podemos concluir que

elementos estructurales y culturales de la violencia en méxico 319


cometer un crimen en México resulta cada vez más fácil, menos riesgoso y,
no obstante, muy provechoso para el crimen organizado.
Con especial agudeza la jurista alemana y exministra federal de
justicia del mismo país, Herta Däubler-Gmelin, llegó a señalar: “la impu-
nidad es sencillamente lo contrario al estado de derecho” (Universidad de
las Américas Puebla, 2015: 22). Sin lugar a dudas, el principal enemigo
del Estado de derecho es la impunidad. Al respecto, hace un par de años en
el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, el expresidente de México,
Ernesto Zedillo, llegó a afirmar que a México sólo le hacían falta tres cosas:
“Estado de derecho, Estado de derecho y Estado de derecho” (Milenio,
2014: párr. 1). En efecto, la razón le asiste al expresidente mexicano.
Al respecto, conviene destacar que de acuerdo al estudio México:
anatomía de la corrupción, los delitos menos castigados en México, son
precisamente la corrupción (primer lugar) y los vinculados a la delin-
cuencia organizada (segundo lugar) (Véase Figura 5).
Figura 5. Porcentaje de averiguaciones previas que terminan en ingresos a la cárcel

Fuente: Casar, M. A (2015)

Como puede observarse, la correlación corrupción-impunidad-in-


seguridad es de la mayor importancia. Todos estos problemas laceran y

320 gabriel torres espinoza


carcomen al Estado de Derecho. De tal suerte, toda estrategia de combate a
la inseguridad en nuestro país debe ser vista como un asunto que tenga por
objeto hacer vigente la sujeción absoluta de gobernantes y gobernados al
imperio irrestricto de la ley.

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