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Intro: yo miembro de dos dominantes: clase media y cato.

TOMAR ESTRUCTURA
GABY RAPANUI…

Como primer group membership a abordar, históricamente la clase media chilena


apareció en el siglo XIX a partir de un grupo originariamente pobre de trabajadores
independientes, empleados, comerciantes y profesionales liberales que emergieron gracias a
los procesos de modernización y urbanización. Este grupo aumentó fuertemente entre los
años 1920 y 1960 debido al desarrollo de desarrollo de políticas en educación, salud y
fomento de la economía por parte del Estado, todas de las cuales requirieron de más
cantidad de empleados. De esta forma, esta clase media consiguió cierta estabilidad
económica porque su presencia en la estructura estatal le aseguraba beneficios de
educación, protección social, salud y pensiones, a pesar de que su sueldo no era abultado.
Es decir, la clase media chilena no se asentó sobre la meritocracia o los derechos, sino que
en parte sobre la base de “intercambio de favores”.

El “intercambio de favores” entre los miembros de la clase media chilena, a través


de la cual ha podido obtener bienes y servicios mediante vínculos amistosos, es una
práctica de reclutamiento históricamente muy arraigada en las consciencias que ha
funcionado como una institución y al mismo tiempo ha disminuido la confianza en el país.
El intercambio de favores ha ofrecido una muy eficiente red de integración y de protección
a la cual es muy difícil querer renunciar en pos del mayor desarrollo del país, a pesar de que
afecte a la productividad nacional y de que haya frecuentes quejas sobre el mal
funcionamiento de las administraciones privadas y públicas, las cuales claramente están
ocupadas mayoritariamente por personas con bajas competencias. Lo que es más, el
intercambio de favores ha sido un fenómeno tal que el hecho de no tener un contacto en un
lugar determinado desmotiva inmediatamente a la persona de clase media que quiere
conseguir algo de ahí, dado que se piensa que todos los esfuerzos son inútiles sin un
intercambio de favores.

De esta manera, la clase media chilena pudo alcanzar su auge en los años 1960. Sin
embargo, dado que Chile nunca ha sido un país mayoritariamente de clase media, es un
cierto grupo dominante que nunca ha llegado a superar el 30% de la estructura social.
Además, como dato curioso, aquellos que no pertenecen a esta clase y sean indigent or
destitute, are pure or nearly pure Amerindian. Entonces, cabe destacar cierto RACISMO en
todo lo anterior, pues hay a form of oppression in which one racial group dominates over
others. As said in the book Is everyone really equeal, “White racial and cultural prejudice and discrimination,
supported by institutional power and authority, used to be the advantage of Whites and the disadvantage of
people of Color. Racism encompasses economic, political, social, and institutional actions and beliefs that
systematize and perpetuate an unequal distribution of privileges, resources and power between Whites and
people of color”.
Asimismo, la clase media chilena actual a la que pertenezco no es necesariamente
producto de la educación pública, sino de las familias originariamente pobres que,
gracias a la expansión económica, mejoraron considerablemente sus condiciones
culturales y materiales de vida. Hoy, las familias de clase media ganamos entre 600.000 y
2.000.000 pesos chilenos por hogar, con integrantes adultos que poseen una educación
media completa, técnica o universitaria (y en el caso de que ambos trabajen, lo hacen como
empleados en el servicio público o privado, como independientes o como empleadores con
pocos trabajadores). Todo esto, sin duda, es un PRIVILEGIO solamente dentro del mismo
país, PUES constituye a systematically conferred dominance and institutional processes by
which the beliefs and values of the dominant group are made normal and universal…

Sin embargo, incluso con todo, no todo es un “lecho de rosas” para nosotros como
clase media chilena. Nuestros ingresos distan considerablemente de las clases medias de
los países desarrollados: dado la profunda desigualdad de la sociedad chilena, la
mediana del ingreso en Chile es muy baja, lo que nos deja con una situación
económica precaria a través de la cual, frente a cualquier crisis, correríamos el riesgo de
caer nuevamente en el círculo de pobreza (sin mencionar nuestra invisibilidad en las
políticas sociales, pues solemos quedar al margen de los subsidios, bonos o apoyos
especiales de los programas estatales, como de salud, vivienda y educación).

En la misma línea, las nuevas generaciones de clases medias somos un grupo que
valora fuertemente la educación, pues vemos en esta la estrategia clave de superación de
la pobreza. Nuestra actual fragilidad económica se compensa simbólicamente con nuestro
nivel de escolaridad. Sin embargo, no solemos asistir a la escuela pública: creemos
profundamente en la meritocracia como un mecanismo de distinción individual cuyo
soporte es solamente el esfuerzo personal. Somos clases que perciben la desprotección del
Estado y es justamente este aislamiento lo que nos empodera como un grupo individualista
centrado en nuestros propios logros. Para nosotros como clase media chilena, la
educación sigue siendo el vehículo principal para potenciar los talentos individuales y
lograr mejores condiciones de vida. Ello nos lleva a gastar parte importante de nuestros
ingresos en educación.

En la misma línea, como la mayoría de la nueva generación de clases medias, mi familia y


yo valoramos fuertemente la educación, pues la vemos como la estrategia clave para
superar de la pobreza. No obstante, compensamos nuestra actual fragilidad económica
con nuestro nivel de escolaridad, lo cual nos puede llevar a gastar parte importante de
nuestros ingresos en una educación no pública que potencie nuestros talentos
individuales y logre mejorar nuestras condiciones de vida. Así, inevitablemente la nueva
generación y yo creemos que la meritocracia es un mecanismo de distinción individual
cuyo soporte es el esfuerzo personal de uno propio, dado que percibimos la desprotección
del Estado chileno, la cual es la que precisamente (y desafortunadamente) nos empodera
como un grupo individualista centrado en nuestros propios logros cuyo principal camino es
la educación.

Con todo, convivo con cierto sentimiento de “angustia”, pues mis ingresos son
inseguros, pasaré poco tiempo con mis hijos (siempre y cuando quiera llegar a tenerlos, ya
que significan coste económico) y tengo conciencia de que no puedo acceder a una
educación de calidad si no es con grandes cantidades de dinero. Además, no poseo una
valoración de lo “público” como un bien que se pueda definir con claridad y
desafortunadamente suelo tomar distancia de cualquier reflexión que suponga salirse de
mi trayectoria y del valor del esfuerzo personal, pues también los creo explicación central
de mejores condiciones de vida. Por otro lado, convivo con el fantasma de caer en la
pobreza dada la desprotección del Estado chileno, pues en este escenario de riesgo, la
educación es el vehículo privilegiado para mí a fin de construir un estatus más sólido y
perdurable en el tiempo.
Como segundo group membership a abordar, la Iglesia católica chilena ha estado
presente en el país desde 1540, cuando se inició la conquista del territorio chileno por parte
de las huestes españolas. De esta manera, ésta ha podido ejercer un papel preponderante en
la influencia en la vida política y espiritual de los chilenos. Es más, la adscripción/afiliación
a la Iglesia hace solamente poco más de 50 años era tal que reflejaba la pertenencia del
creyente a una tendencia política.

Hoy, sin embargo, las opciones políticas se han diversificado e independizado de


los sistemas institucionalizados de creencia. Por esta razón, en los últimos 50 años, han
aparecido con fuerza los movimientos ultraconservadores con riguroso control de sus
adherentes, y presencia en el campo político.

En la misma línea, las religiones populares se han independizado de las jerarquías y


de las elites gobernantes a pesar de que éstas anteriormente trataron de hegemonizar las
creencias de las masas. Por esta razón, la relación política/religión no ocurre como una
institución de Iglesia/Estado dado el ya vivido/acontecido proceso de secularización.

De esta manera, las identidades religiosas se han producido cada vez menos a partir
de ideologías y más a partir de premisas socio-culturales, mientras que las identidades
políticas se han producido a partir de opciones e intereses seculares.

Así, la Iglesia Católica ya no supone/es más una hegemonía. Es decir, ya no hay


Hegemony: The imposition of dominant group ideology onto everyone in society.
Hegemony makes it difficult to escape or to resist "believing in" (his dominant ideology,
thus social control is achieved through conditioning rather than physical force or
intimidation. Sin embargo, es la más numerosa en Chile y abriga dentro de sí misma un
pluralismo complejo. La religión católica es el credo más extendido en la población
chilena, agrupando a 7.853.428 personas (70 % de la población de 15 años o más del país)
que se declararon católicos en el censo de población de 2002. En una encuesta realizada en
2005 por la empresa Adimark, reveló que el porcentaje de católicos respecto del total de la
población chilena era del 62,8 %.1 (VER CITA REAL) Esto causa ? SOCIALIZACION,
pq es/hay… Socialization: Refers to our systematic training into norms of our
culture, to the process of learning the meanings and practices that enables us to make
sense and behave appropriately in that culture. (Culture = The norms, values,
practices, patterns of communication, language, laws, customs, and meanings shared
by a group of people located in a given time and place). Hablar de (minorías VS
mayorías religiosas) constituye/implica…
Incluso con todo eso, hoy en día, hay un aumento en la desconfianza en el clero,
dados los escándalos de pedofilia. Así, esta Iglesia vive hoy una de las mayores crisis de su
historia: menos clero, deriva institucional y escándalos desde la curia romana hasta las
parroquias locales.

Por si fuera poco, se suelen producir debates acalorados acerca de los líderes de la
Iglesia católica, el papel de la institución, el Papa y su influencia en el mundo, porque la fe
y la religión son temas que llenan páginas de diarios, acalorados “twits” y horas de tv.
Asimismo, la Iglesia católica chilena ha cometido muchos errores, pero cabe destacar la
Iglesia no es la religión. Es por esta razón que, personalmente, yo ya no sigo a esta Iglesia,
sino al catolicismo, pues nací en una familia católica, fui bautizado y educado bajo sus
mandamientos en un colegio religioso, hice la catequesis, y antes de salir de octavo grado
(8vo Básico), ya había hecho mi primera comunión.

Así, pertenecí a la Iglesia católica durante muchos años. Sin embargo, en un


determinado momento de mi adolescencia decidí alejarme de ella porque, por más que esta
Iglesia hablara de solidaridad y amor al prójimo, me daba cuenta de que era mucho el
énfasis que ponían en la moralidad íntima, en desmedro de otros temas más trascendentales.
Es más, recuerdo haber visto cómo a las madres solteras y a los homosexuales les daban la
espalda, pero a los estafadores y a las autoridades corruptas, que conscientemente habían
obrado mal, las recibían con los brazos abiertos. Además, la iglesia no se preocupaba tanto
de la pobreza y la desigualdad chilenas, de la cual mucho hablaban pero poco hacían.

En la misma línea, me di cuenta de que ya no estaba creciendo/desarrollándome


como persona, y sentí que las cosas buenas que quería hacer para el mundo ya no podían
seguir llevándose a cabo en la Iglesia Católica. Así, me fui volviendo tan liberal en
cuestiones valóricas que ello terminó por alejarme progresivamente de esta Iglesia
jerárquica que el asunto de los curas pedófilos y el blindaje eclesiástico a la larga confirmó.
Además, al abandonar la Iglesia Católica, me di cuenta de lo poderoso que es el motor de la
culpa/culpabilidad en ella, pues si no actúas como Dios desea, estás frito, te vas al infierno:
para "salvarse" hay que sentir culpa (sin culpa no hay fe, finalmente). Además, por una
parte, la Iglesia Católica en general, ha sido un obstáculo gigantesco para el avance de los
derechos de las mujeres a lo largo de la historia, y por otra, desafortunadamente, en nombre
del amor/bien común/ley natural/buenas intenciones, aún muchas personas católicas luchan
por mantener las inequidades, injusticias y discriminación que la Iglesia católica chilena ha
fomentado. (Sólo basta con recordar, por ejemplo, cuántos católicos laicos estaban en
contra del divorcio hasta no hace mucho).
OPPRESSION (HISTORICAL, IDEOLOGICAL, INSTITUTIONAL,
CULTURAL). Oppression is a multidimensional imbalance of social, political, and institutional power
that builds over time and then becomes normal and acceptable to most people in the society. There are four
key elements of oppression (historical, ideological, institutional, and cultural).

What is Discrimination? In critical social justice studies, we use it to refer to action based on prejudices
toward social others. How we think about groups of people determines how we act toward them;
Discrimination occurs when we act on our prejudices. Our prejudice toward others guides our thoughts,
organizes our values, and influences our actions. These prejudgments, when left unexamined, necessarily
shape our behaviors. Once we act on our prejudices, we are discriminating. Acts of discrimination can
include ignoring, avoiding, excluding, ridicule, jokes, slander, threats, and violence.

What is Prejudice? Learned prejudgment about members of social groups to which we don’t belong.
Prejudice is based on limited knowledge or experience with the group. Simplistic judgments and
assumptions are made and projected onto everyone from that group.

Demostrar Dominance, no mensaje motivacional de amor o un mea culpa motvacional!!!:

Basta sólo con decir que YA NO sigues a la iglesia, lo demás es relleno. (Explicando el comienzo, desarrollo
y fin de tu asociación a la iglesia)

Incluso con todo eso, debo remarcar que ya no sigo a la Iglesia Católica, sino
solamente al catolicismo, pero a ése que apenas aparece en los medios, acompaña a los
enfermos, los toma de la mano en sus últimos suspiros cuando nadie se acuerda de ellos y
les organiza un funeral en el que la única flor que hay en la tumba, es la que puso esa
persona que le cerró los ojos al que murió solo y abandonado. Sigo al catolicismo que
acompaña en el dolor a los afligidos, sin hacer nada más que escuchar a ese que lo está
pasando mal, se equivocó como nunca en la vida o no es capaz de sobrellevar sus pequeñas
dificultades que por muy chicas que parezcan son sus propias dificultades. Sigo al
catolicismo que está con los ancianos, con los niños, con los inmigrantes, con los que
nadie quiere estar (nombrar/reemplazar por minorities) y lucha porque tengan una vejez
digna, una infancia feliz, un lugar en el mundo y alguien que se la juegue porque sus
derechos sean escuchados y respetados. Sigo al catolicismo que, sin hacer ruido, trabaja día
a día en pueblos que no aparecen en los mapas, haciendo el bien con humildad, sin querer
nada a cambio y verdadera vocación por los demás. Sigo al catolicismo que está a cargo de
5.378 hospitales, 521 leprosorios, 15.448 casas para ancianos, enfermos crónicos y
minusválidos, 9.376 orfanatos y 33.146 centros de educación, entre otros.
http://apologeticacatolica.org/Varios/Varios20.html

Como un fiel del catolicismo, creo que mi comunidad participamos y trabajamos


muy poco por la institución católica. Desafortunadamente, solemos sentir que todo depende
de los sacerdotes a fin de que nuestra Iglesia sea más caritativa, acogedora, empática, justa,
transparente y mejor, haciendo muy poco para/por que la Iglesia, que nos ha hecho felices
en los momentos más simples, que no ha acompañado en los oscuros y que nos ha
escuchado en la confusión, sea más fiel al mensaje que trajo Jesucristo. Sin embargo, no es
necesario ir a África para ser solidarios, ni ser Ministros de la Corte para aplicar justicia;
sino de tratar de ser ejemplo en nuestra vida cotidiana y en todos aquellos pequeños
actos que día a día ponen a prueba la coherencia con que vivimos esa “Fe” que decimos
profesar, e intentar hacerlo con alegría y sin juzgar al otro, con valentía, humildad,
honestidad y respeto, y haciéndonos cargo con amor, espíritu crítico, lealtad y compromiso
de lo que ciertos laicos (laypeople) esperan con mucha effrontery que haga todo el resto del
mundo menos ellos.