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Desarrollo

La palabra comunicación proviene del latín "comunis" que significa "común". De allí que
comunicar, signifique transmitir ideas y pensamientos con el objetivo de ponerlos "en común" con
otro. Esto supone la utilización de un código de comunicación compartido. Gracias a que se
comparte un código es que los mensajes se transmiten de persona a persona. Generalmente
tendemos a pensar en el lenguaje cuando hablamos de códigos, pero éste, supone un concepto
bastante más amplio. Además de los códigos verbales (orales y escritos), existen otros como los
gestos, los movimientos de la cara y el cuerpo, los dados por la forma y el color (por ejemplo las
señales de tránsito) o la música (en donde hay reglas que marcan una estructura). Naturalmente,
los códigos no verbales, al igual que el lenguaje, varían de acuerdo a las diferentes culturas. La
tendencia a identificar el lenguaje con la comunicación en su totalidad es consecuencia de que éste
sea, el medio más apto para la transmisión de ideas. El funcionamiento de las sociedades humanas
es posible gracias a la comunicación. Esta consiste en el intercambio de mensajes entre los
individuos. Los elementos que deben darse para que se considere el acto de la comunicación son:

1. Emisor: Es quien emite el mensaje, puede ser o no una persona. En el caso de la enseñanza es el
maestro del aula, el autor en el libro de texto, el guionista en el programa de televisión o la
película didáctica.

2. Receptor: Es quien recibe la información, puede ser uno o muchos y en el marco de la


enseñanza se refiere a los estudiantes.

3. Mensaje: Es lo que se quiere transmitir, en el caso de la enseñanza, los contenidos del


programa, los contenidos de la clase.

4. Canal: Es el medio físico o soporte material por el que se transmite el mensaje y hace posible
que llegue al receptor, puede ser la voz humana, el libro, la televisión, etc. En otras palabras, en el
contexto de la comunicación en la clase el canal de información lo constituyen los medios de
enseñanza.

5. Codificación: Es un proceso a través del cual el emisor "prepara" el mensaje para que pueda ser
entendido por el receptor. Para la "preparación" o codificación del mensaje se vale de sus
conocimientos, tanto en el sentido del lenguaje del canal que va a emplear, como de sus
conocimientos sobre la persona o personas que lo van a recibir. Cada circunstancia puede matizar
de diferentes maneras lo que decimos, cómo lo decimos, con qué palabras lo decimos. También,
cuando preparamos una clase, variamos la forma, los ejemplos, el matiz, en dependencia del
grado.

6. Decodificación: Es el proceso inverso a la codificación. Podemos decir que se trata de


"entender" el mensaje, de descifrarlo.

7. Retroalimentación: Que es el proceso que cierra este proceso, podríamos decir que es "el
retorno" al emisor, que informa a éste de la forma en que su mensaje está siendo recibido. La
retroalimentación más usual en la enseñanza son las preguntas de control, las preguntas y
actividades sistemáticas de comprobación que se realizan en la clase, pero no son los únicos
elementos de información inversa. A veces un golpe de vista al conjunto de estudiantes de una
clase es mejor fuente de retroalimentación que una prueba, porque es inmediata, permanente y
segura.

8. El ruido: Agrupa todas las interferencias que pueden afectar este proceso, bien sean de índole
objetiva o subjetiva. El ruido puede estar en cualquiera de los componentes, incluyendo los
humanos. Por ejemplo, un estudiante con problemas personales o familiares tiene "ruido" que
afecta la comunicación. Un alumno que faltó a la clase anterior y no comprende el contenido de
hoy significa un ruido que afecta la comprensión del mensaje. Un profesor que utiliza no asequible
a los alumnos introduce ruido que afecta el mensaje, al igual que los sonidos estridentes en lugares
cercanos al aula que afectan la audición, entre otros.

La relevancia de la Teoría de la Comunicación está dada en el hecho de que, ciertamente, la


eficacia del proceso de enseñanza depende, en buena medida, de la efectividad de la comunicación
que pueda establecerse entre profesores y alumnos, entre los libros de texto y los alumnos, entre
estos y los medios de enseñanza y hasta los que se produzca en los propios estudiantes entre sí.

Desde el punto de vista de la enseñanza comunicar es el fenómeno que se produce cuando una
información que se trasmite a un sujeto cualquiera, llega a producir en él un efecto dado, que no
necesariamente tiene que ser apreciable, pues puede estar dado en la esfera volitiva o de las
convicciones y sus efectos se materializarían en ciertas ocasiones muy especiales. Toda
comunicación presupone un intercambio entre el que habla y el que escucha, entre el que emite y
el que recibe, aun cuando ella permanezca en el campo de los sentimientos y no se exterioricen.

Informar es trasmitir algo que resulte desconocido y a la vez significativo para el sujeto que
recibe. No todo lo desconocido informa algo, es necesario que además resulte significativo, es
decir, que tenga alguna importancia para el que lo recibe. Así, por ejemplo: informan las
calificaciones que comunicamos a un estudiante.

Concepto de comunicación según Antonio Pasquali: La comunicación ocurre cuando hay


"interacción reciproca entre los dos polos de la estructura relacional (Transmisor-Receptor)"
realizando la "ley de bivalencia", en la que todo transmisor puede ser receptor, todo receptor
puede ser transmisor. "Es la correspondencia de mensajes con posibilidad de retorno mecánico
entre polos igualmente dotados del máximo coeficiente de comunicabilidad".

La concepción de la lengua como medio de comunicación. Este principio que llamamos de


comunicabilidad, es una categoría metodológica que se relaciona con el concepto de enseñar la
lengua como medio de comunicación, a partir del hecho mostrado por la teoría marxista-leninista
de que el lenguaje se desarrolla sólo mediante la comunicación activa en la sociedad. En la
enseñanza de lenguas extranjeras la comunicación activa tiene que ser a la vez objeto y vehículo
de enseñanza. Es por ello que la relación de la enseñanza y el aprendizaje con la comunicación
oral y escrita influye en la determinación de los objetivos instructivos, los contenidos, los
procedimientos, los medios de enseñanza y las formas de evaluación. Por esta influencia, la
comunicabilidad puede considerarse el principio rector de la enseñanza de lenguas extranjeras.

El reconocimiento de que la lengua es medio de comunicación oral y escrita se manifiesta


metodológicamente en el hecho de que se presentan modelos y ejercitación en forma dialogada y
monologada para el aspecto oral, así como textos de lectura y actividades de expresión escrita..
Todo ello se trabaja en la forma que más se acerque a la comunicación genuina, si bien en el aula a
menudo es necesario crear situaciones artificiales que se asemejen a la realidad. La matemática, la
historia, etc., se imparten en la lengua materna, por lo que los alumnos conocen el vehículo de
comunicación, mientras que aprender otro idioma significa para ellos adquirir un nuevo código de
comunicación que constituye el vehículo de información a la vez que contenido de la asignatura.
Esto requiere que la lengua extranjera se presente de modo tal que el alumno la perciba como
actividad de comunicación más que como asignatura, que sienta que el idioma es algo que
trasciende el acto de aprendizaje como fin en sí mismo y que exige la adquisición de las cuatro
habilidades fundamentales: comprender lo escuchado, hablar, leer y escribir.

La concepción del lenguaje como medio de comunicación y el principio didáctico de


comunicabilidad exigen que todo el material lingüístico se presente de modo que refleje su empleo
en la realidad. Para esto es necesario presentar situaciones y temas mediante diálogos y textos de
lectura. Así los alumnos aprenden el idioma en el proceso de comunicación, o sea, aprenden a
hablar hablando, a leer leyendo, etcétera.

En términos de comunicación. El papel primordial de la comunicación en la enseñanza de idiomas


exige que los objetivos referidos a la expresión oral o escrita se conciban en forma de
comunicación. Por ejemplo, se debe decir: "Que los alumnos sean capaces de contar lo que solían
hacer cuando eran pequeños ". Como puede apreciarse, la narración de las acciones de hábito en el
pasado exigirá por sí sola la utilización del pretérito, ya que la forma (lingüística en este caso),
sirve al contenido.

El sistema de contenidos está definido por los objetivos que se aspira lograr y constituye un
importante núcleo de la clase, ya que en él se concreta el objeto de la misma. En la clase de
idiomas el contenido consta de la combinación de elementos lingüísticos a enseñar, las situaciones
de comunicación en que estos se realizan y la ejercitación. Esta última se considera parte del
contenido debido a que sin los ejercicios no sería posible la verdadera asimilación de los
elementos lingüísticos y extralingüísticos.

El contenido de los conocimientos lingüísticos está formado por el material lingüístico (los
fonemas, morfemas, palabras, etc.), es decir, los medios materiales de comunicación,
conjuntamente con las reglas operativas con que funcionan estas unidades.

Por ejemplo, en el nivel de la palabra estas reglas serían las de formación de palabras y las
gramaticales. La formación de hábitos y habilidades lingüísticas consiste en la enseñanza del
proceso de comunicación, o sea, la actividad verbal.
Cualquier método de enseñanza (audiovisual, audio-oral, directo, etc.) constituye un sistema de
acciones del maestro, dirigido a un objetivo, que organizan la actividad cognoscitiva y práctica del
alumno, con lo que asegura que éste asimile el contenido de la enseñanza a través de la
comunicación, tanto oral como escrita. Introducir los medios de enseñanza (visuales, sonoros, etc.)
en las clases de idioma es enriquecerla, significa mejorar las posibilidades comunicativas entre
profesores y alumnos y, fundamentalmente, contribuir a activar los procesos del pensamiento para
que los alumnos puedan establecer más claramente las propiedades de los objetos y fenómenos.

La comunicación oral viva, primera fuente de conocimiento y ejercitación de la lengua extranjera,


es el hilo conductor de la clase, portador de los conocimientos esenciales y sustento que permite
ofrecer las evidencias necesarias para la formación de convicciones. Además, la expresión oral le
da al aprendizaje el componente emocional que ella necesita para hacerla más duradera y
completa. El maestro o profesor es un profesional de la comunicación oral, dicho de otra manera
es un profesional comunicador de ideas y de pensamientos, cuya tarea consiste en lograr no
solamente la trasmisión de conceptos, sino el enriquecimiento y desarrollo del intelecto del
alumno. La misma debe dar en el alumno la certidumbre y la confianza en lo que se dice y quién
dice. Esa seguridad se expresa mediante una serie de acciones que van, desde el aspecto personal
del profesor al enfrentarse al grupo (vestuario apropiado, limpieza, sosiego), hasta la forma en que
se manifieste en relación con el contenido. Inseguridad en la exposición oral, equivocaciones
constantes en los datos le restan a la comunicación oral una buena parte de su valor. Los gestos
son también indicadores positivos que realzan el valor de lo que se dice en la clase, siempre que
en ellos también exista medida y proporción adecuadas.

Con la publicación en 1962 de su obra Pensamiento y Lenguaje, se vindica el papel del lenguaje
como instrumento de comunicación. "Este se concibe como comunicación antes que como
representación" (Zanón, 1989).Vigotsky destaca a la comunicación como la función primaria del
lenguaje; y a éste como sistema mediatizador en la transmisión racional e intencional del
pensamiento (Vigotsky, 1968). La adquisición del lenguaje, por tanto, se remite al aprendizaje de
su uso para regular y mantener los intercambios comunicativos.

La comunicación requiere tanto el dominio del sistema de la lengua como de su funcionamiento


en el habla. Por lo tanto, para aprender una lengua extranjera como medio de comunicación el
alumno debe asimilar sus componentes lingüísticos – la fonética, la gramática y el léxico – al igual
que desarrollar los hábitos y habilidades para comprender lo escuchado, hablar, leer y escribir.
Para ello, tanto la lengua como el habla se plasman en el material temático-situacional que se
prepara para alcanzar los objetivos instructivos y educativos mediante la ejercitación. La práctica
ha demostrado que muchos alumnos que hacen bien los ejercicios de lengua tienen después
dificultad al aplicar el mismo fenómeno lingüístico en la comunicación genuina. El reto del
profesor radica en crear ejercicios que fijen un patrón y a la vez se aproximen a la comunicación:
que los alumnos sientan que están efectivamente comunicando algo, y que el profesor sea
consecuente en plasmar en la realidad lo que constituye la base del curso, y que ya ha informado a
los alumnos reiteradamente, o sea, que la lengua es comunicación.

Los ejercicios del habla (conocidos también como comunicativos) tienen como objetivo formar
habilidades prácticas de aplicación concreta en la comunicación. En el aspecto oral es necesario
prestar atención al habla dialogada y a la monologada, es decir, a la conversación y a la
exposición, puesto que ambas formas de expresión tienen su lugar en la comunicación. En el
proceso de enseñanza-aprendizaje de una lengua extranjera es muy importante que los alumnos
adquieran una buena pronunciación porque, siendo el lenguaje un sistema de comunicación oral en
el que los sonidos, como unidades mínimas de significados, se integran para trasmitir un mensaje,
el dominio de la pronunciación constituye la vía principal para hacerse comprender oralmente. La
adquisición de una buena pronunciación se relaciona con el desarrollo de habilidades en dos
aspectos fundamentales: el de audición, para reconocer los sonidos significativos e interpretarlos,
y el de producción del sistema fonológico de la lengua. En la comunicación genuina estos
componentes funcionan de modo integrado, pero en la planificación de la enseñanza pueden
constituir objetivos independientes y ser objeto de tratamiento metodológico separado.

Entre la escritura y la lectura también existe una estrecha relación. Ambas se basan en un mismo
código comunicativo, el código gráfico. La diferencia entre ambos aspectos radica en el carácter
de la operación. En la escritura se codifica (o para ser más exactos, se recodifica el habla oral),
mientras que en la lectura se decodifica. Esta relación es similar a la existente entre la expresión
oral y la audición.

En el área pedagógica se distinguen: 1. La comunicación educativa instrumental: Se enfatiza la


comunicación como técnica e instrumento valioso para la educación. Se atiende aquí a la didáctica
de los medios de enseñanza y el control del sistema de transmisión entre docente y alumnos con
vistas al logro de los objetivos propuestos, así como al uso de técnicas comunicativas utilizadas
por el profesor como recursos para que el mensaje llegue al alumno mejor. 2. La comunicación
educativa procesual: En este enfoque los procesos comunicativos no son instrumentos o
estrategias de aprendizaje, sino que constituyen su esencia. En este caso se centra la atención en el
proceso mismo y no solamente en sus resultados. Se destaca el papel de la interacción, de la
elaboración conjunta de significados entre los participantes como característica esencial del
proceso pedagógico. Se tiene en cuenta la contextualización de la acción educativa, considerando
los factores socio- políticos que intervienen en la determinación social y el papel de lo individual.
T. E. Landívar define la Comunicación Educativa como "el área de conocimiento teórico-
instrumental cuyo objeto de estudio son los procesos de interacción propios de toda relación
humana, en donde se transmiten y recrean significados"

DEFINICIÓN DE
PROCESO COMUNICATIVO
La comunicación consiste en la emisión y recepción de mensajes entre dos o más personas o
animales. Quienes se comunican buscan aportar y obtener información acerca de un determinado
asunto.

Proceso comunicativo
Se conoce como proceso comunicativo, por lo tanto, al conjunto de actividades vinculadas a este
intercambio de datos. Dicho proceso requiere de, al menos, un emisor y de un receptor. El emisor
envía ciertas señales (un texto escrito, palabras, un gesto) para difundir un mensaje; cuando estas
señales llegan al receptor, éste debe decodificarlas para interpretar el mensaje. El proceso
contempla una “devolución” del mensaje, a través de la cual el receptor se convertirá en emisor, y
viceversa.

En el marco de este proceso comunicativo, el emisor y el receptor comparten un código (una


combinación de reglas y de signos que permiten la concreción de la comunicación) y apelan a un
canal para transmitir el mensaje (el medio físico: desde al aire hasta un papel, pasando por un
soporte digital). Si el proceso se ve dificultado por algún motivo, puede decirse que existe un
ruido en la comunicación.

El proceso comunicativo más complejo es el que desarrollan los seres humanos. En este caso, la
comunicación comienza con una actividad psíquica: el mensaje surge del pensamiento y se plasma
a través del lenguaje. En el desarrollo de la comunicación, entran en juego las habilidades
psicosociales del individuo para comunicar.

Un ejemplo de proceso comunicativo se lleva a cabo cuando un hombre toma el teléfono y llama a
un amigo para desearle un feliz cumpleaños. El hombre que llama se coloca, en primera instancia,
en el rol de emisor y utiliza el teléfono como canal. Cuando el receptor lo escucha y contesta, pasa
a ser el emisor. De este modo, a lo largo del proceso comunicativo, ambas personas
intercambiarán sus roles en numerosas oportunidades.

Proceso comunicativoEl contexto es uno de los elementos principales del proceso comunicativo,
aunque a menudo se pasa por alto su importancia. Se trata de todos aquellos sucesos y
circunstancias que pueden afectar al emisor y al receptor cuando el mensaje está siendo emitido o
interpretado, con la consecuente alteración de su significado.

Los componentes del contexto son los mensajes que hayan tenido lugar antes del actual y los
siguientes (que en conjunto se denominan contexto lingüístico), el tiempo, el espacio y las
circunstancias socioculturales en las cuales tiene lugar la comunicación, o sea la educación y la
cultura de los interlocutores así como cualquier acontecimiento ajeno al proceso comunicativo que
pueda afectarlo de una u otra forma y que determine la adecuada interpretación del mensaje.

En otras palabras, no es posible aislar un mensaje de su contexto, ya que éste lo afecta antes de su
creación, durante su emisión y a la hora de ser interpretado. Ciertos temas que no se trataban en
público hace unas décadas por cuestiones de prejuicios sociales forman parte de las
conversaciones más comunes de la actualidad, y pueden ser comprendidos gracias al avance
sociocultural y a las herramientas que recibimos en el intercambio cotidiano de información, a
diferencia de lo que habría sucedido en dicho tiempo pasado.
Cabe señalar que el proceso comunicativo depende de más factores que sus elementos
constitutivos. El tipo de relación que exista entre el emisor y el receptor, el interés que haya de
ambas partes en los temas a tratar y la voluntad que cada uno tenga en desempeñar su rol con
efectividad. Del mismo modo, la comunicación puede evolucionar y pasar por diferentes fases
cuando los resultados son satisfactorios: un mensaje que comienza siendo oral puede dar lugar a
uno gestual, sonoro, visual o escrito, y trascender en tiempo y espacio.

Qué es Texto:
Se conoce como texto al conjunto de frases y palabras coherentes y ordenadas que permiten ser
interpretadas y transmiten las ideas de un autor (emisor o locutor). La palabra texto es de origen
latín textus que significa ´tejido´.

Los textos pueden ser cortos, únicamente con una palabra, o más largos por medio de un conjunto
de ellas; pero es de aclarar que el texto no son maraña de frases, así que para que sea efectivo
existen dos criterios fundamentales para su existencia: coherencia y cohesión.

La cohesión y la coherencia son recursos fundamentales utilizados en la formación de un texto. De


esta forma, la cohesión establece la conexión armoniosa entre las diversas partes del texto, en la
composición de parágrafos, frases. Por su parte, la coherencia es fundamental para establecer la
relación lógica entre las ideas de un texto, logrando que se complementen unas con otras.

La estructura de los textos, comprende, una introducción, donde se presenta el tema que se tratara
y los aspectos más relevantes del mismo; un desarrollo, donde se expone, de manera clara, precisa,
ordenada y coherente la información relativa al tema que se indicó en la introducción; y una
conclusión, síntesis y valoración de la información presentada donde se destaca las ideas
principales del tema.

El objetivo del texto es comunicar un mensaje claro y preciso, bien sea romántico, descriptivo,
científico, informativo, entre otros, para ser comprendido por el destinatario. En este sentido, es de
aclarar que el Texto Sagrado son los diferentes textos o libros de las diferentes religiones, por
ejemplo: la Biblia es del cristianismo, el Corán es del islamismo, la Biblia hebrea es del judaísmo,
etc.

La Planificación Textual
En cuanto a la primera fase de dicho proceso, la planificación (o preescritura) es concebida por
Montolío (2002) como un acto de reflexión que ocurre antes de que el individuo proceda a escribir
el texto y que muchas veces es omitida por los llamados escritores novatos o inexpertos al
estimarla innecesaria, debido a la tendencia generalizada y extendida según la cual los escritos se
redactan casi en una sola sentada y de una sola vez.

De hecho Figueroa y Simón (2007), en una investigación anterior, encontraron que de los
conocimientos requeridos para la comprensión y la producción textuales (del mundo o del tema,
de la lengua y del contexto), el que menos atención parece recibir por parte de los estudiantes es el
contextual, orientado fundamentalmente a establecer el por qué, el para qué y el para quién (el
destinatario, la audiencia) de lo que se escribe, justamente aspectos que se deben contemplar a la
hora de planificar un texto. No extraña, entonces, que esta primera fase del proceso de
composición textual sea omitida por quien redacta un escrito. Seguidamente se presenta un gráfico
en el cual se muestran los conocimientos que un usuario de la lengua requiere para la comprensión
y la producción textual (CNPC y PT).

Prosigue Montolío (2002) destacando que en el marco de la planificación, quien vaya a escribir
debe considerar los objetivos del escrito, para qué se escribe el texto, qué circunstancias rodean la
producción del texto y cuáles son las características de la situación comunicativa (el contexto) en
la que se escribe. Otros elementos que se deben tomar en cuenta al momento de hacer una
planificación son los siguientes: características de la audiencia, del destinatario de ese texto: sus
conocimientos, su edad, sus intereses, su ideología o sistema de creencias, entre otros aspectos.

Por su parte, para Pérez (1999) la planificación posibilita anticiparse a los acontecimientos y a las
circunstancias, implica la posibilidad de prever todos los recursos pues se trata prácticamente de
un método para actuar sobre la realidad que se emplea en casi todas las instancias de la vida.

Sin embargo, en el caso concreto de la composición de un texto, para redactar hay que planificar el
contenido del texto escrito, hacer un esbozo o esquema (una especie de borrador) de ese
contenido, de los distintos aspectos a tratar, o lo que es lo mismo en palabras de la autora,
estructurar el texto.

En consecuencia, para la planificación debe dominarse el tema, conocer sus alcances y


limitaciones, saber seleccionar y organizar el material, las ideas, los hechos, las observaciones con
el que reconstruirá o compondrá el texto, para luego decidir qué elementos se utilizarán y en qué
orden. Se cumple así la fase o etapa de qué decir.

abra redacción proviene del término latino redactĭo y hace referencia a la acción y efecto de
redactar (poner por escrito algo sucedido, acordado o pensado con anterioridad).

Redacción
La redacción requiere de coherencia y cohesión textual. Dado que el orden de las palabras dentro
de una oración puede modificar la intención del autor, es necesario que el redactor organice en su
mente las ideas que desea trasladar al papel o a la computadora.

El siguiente paso lógico es que, una vez concretada esta organización mental, se identifiquen las
ideas principales y secundarias, para que a la hora de redactar aparezcan en orden y de acuerdo a
la importancia de cada una. Si el autor no logra ordenar de manera lógica y cuidada su texto, el
escrito carecerá de interés para el lector.
Por otra parte, la redacción es también la oficina o el lugar físico donde se redacta. Por ejemplo:
“En quince minutos tengo que estar en la redacción”, una frase que un periodista puede mencionar
para referirse a su lugar de trabajo.

El término redacción también permite nombrar al conjunto de redactores que trabajan para una
publicación periódica: “La redacción del periódico ha expresado su rechazo a las declaraciones
emitidas por las autoridades nacionales”.

Asimismo dentro de un periódico o de una publicación de diversa tipología existe lo que se conoce
como Consejo de Redacción. Este es un organismo que está integrado por los máximos dirigentes
del mismo y que tiene como clara misión establecer no sólo las líneas que debe seguir aquel sino
también las noticias que deben publicarse o no.

Los periodistas son los encargados de realizar todas esas tareas de redacción. No obstante, hay que
decir que actualmente, y con motivo de la aparición de las nuevas tecnologías y especialmente de
Internet, existe lo que se conoce como redactor freelance. Este es un profesional que realiza
trabajos de escritura de forma autónoma y para terceros que son quienes les demandan los
mismos.

Dentro del teletrabajo se enmarcaría esta profesión que tiene la ventaja de que la persona que la
realiza puede ajustar mejor su tiempo, trabajar desde casa y ver una retribución en base a sus
proyectos. No obstante, entre los inconvenientes a los que tiene que enfrentarse está el que no
tiene un horario laboral y eso implica “echarle” muchas horas a su trabajo, y también el que está
sujeto a las fluctuaciones de pedidos. Esto se traducirá en una variedad de beneficios mensuales.

Por último, cabe destacar que una redacción es una composición escrita sobre algún tema. Esta
aceptación del concepto suele ser utilizada en los centros educativos, donde la redacción
constituye un ejercicio o práctica que debe llevar a cabo un estudiante: “Hoy tuve que entregar una
redacción sobre la geografía de Buenos Aires”.

Características de la buena redacción


17 JULIO, 2017 ~ REDACCIONYORTOGRAFIABLOG
Durante el desarrollo de un proceso de formación es normal que debamos desarrollar documentos
escritos que permitan el desarrollo de los contenidos del curso y son una fuerte herramienta para
que los estudiantes interioricen y generen nuevo conocimiento. Sin embargo, se evidencias fuertes
falencias en el adecuado proceso de redacción.

En esta entrada vamos a ver cuales deben ser las características básicas con las cuales debe
cumplir una buena redacción.

Claridad

La primera característica de la buena redacción es la claridad, ya que la


intención es que nos entienda un amplio público.

Esto nos exige claridad en las ideas y transparencia expositiva, una claridad
mental que debe ir acompañada con un lenguaje fácil, basado en palabras
transparentes y frases breves. El objetivo es que el pensamiento de quien escribe llegue a la mente
del lector desde la primera lectura; una relectura obligada del mismo estaría mostrando rareza o
incoherencia en la redacción.

Concisión

Otra obligación de la prosa es la concisión, lo cual consiste en decir lo más con lo menos, ahorrar
palabras y evitar lo innecesario. En este punto la invitación es a no entretenernos y ser precisos en
el lenguaje, combatiendo el exceso verbal y el regodeo, y acabar con las imprecisiones “que tratan
de explicar a sus amigas, las vaguedades”. Todo escrito debe tener coherencia utilizando los
conectores necesarios para todo escrito que son necesarios para obtener una buena redacción y
mejorando el lenguaje expresivo.

Sencillez

La sencillez consiste en emplear palabras de uso común como tercera cualidad de la buena
redacción.

La sencillez no quiere decir vulgaridad, quiere decir que con palabras de


uso común se pueden expresar elevados pensamientos, y que esta obligación del
buen redactor va de la mano con la naturalidad.

Ser sencillo es huir de lo enredado y ser natural utilizando palabras de fácil comprensión. Antes de
redactar es importante elaborar un borrador para realizar las correcciones respectivas.

Ahora que ya conocemos las características básicas de una buena redacción vamos a realizar dos
ejercicios para practicar:

Carta a tu personaje favorito


Debes leer el el cuento “Sueños de Robot” y escoger uno de los personajes para escribirle una
carta como parte de la continuidad de la trama del cuento. Tienes la posibilidad de crear un nuevo
personaje, identificarse como un nuevo personaje o identificarse con un personaje existente en la
historia

2. ¡El periodista eres tú!

Durante una semana van a observar las actividades escolares de los recesos y deben buscar y
redactan una noticia que sea de interés de sus compañeros haciendo uso de las características de
los textos informativos.