Está en la página 1de 4

UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN

FACULTAD DERECHO

ANÁLISIS DE LA SENTENCIA DEL T.C. EXPEDIENTE N° 01939-2011-PA/TC

TEMA: DERECHO A LA EDUCACIÓN

ASIGNATURA: Argumentación jurídica 2

DOCENTE: DRA. Shiuli Kuong Morales

INTEGRANTES:

-Chambilla Condori, Yaneth Marleni

-Concha Huamani, Ludy Yajayra

-Morales Vasquez, Carla Andrea

-Sante Taipe, Lucero Estefany


Sección: B

AREQUIPA-PERÚ

2018
ANÁLISIS DEL ARTÍCULO 90 DE LA CONSTITUCIÓN COLOMBIANA

Artículo 90. El Estado responderá patrimonialmente por los daños


antijurídicos que le sean imputables, causados por la acción o la omisión de
las autoridades públicas.

En el evento de ser condenado el Estado a la reparación patrimonial de uno


de tales daños, que haya sido consecuencia de la conducta dolosa o
gravemente culposa de un agente suyo, aquél deberá repetir contra éste.

COMENTARIO

Se puede decir que el daño, desde una óptica jurídica, es la lesión que por
dolo o culpa “de otro”, en este caso “el estado” como lo menciona la constitución
colombiana, recibe una persona en un bien jurídico que le pertenece, lesión que le
genera una sensación desagradable por la disminución de ese bien, es decir, de la
utilidad que le producía, de cualquier naturaleza que ella fuese; o que es todo
menoscabo que experimente un individuo en su persona y bienes a causa de otro,
por la pérdida de un beneficio de índole material o moral, o de orden patrimonial o
extrapatrimonial.

ANALISIS

En este artículo se aprecia evidentemente el interés por el constituyente


respecto al tema de la responsabilidad patrimonial del estado, consiste en cambiar
el fundamento de la responsabilidad en el sentido de que ya no se fuera tomada
como base de ella la falla del servicio; sino que ahora el fundamento estaría dado
por el daño antijurídico.

La responsabilidad del Estado al causar daños y perjuicios a los particulares


se ha fundamentado en la culpa civil, pero desde mi punto de vista , adquiere un
carácter público siendo el estado el único responsable de los actos de sus
servidores públicos, sin menoscabo de la acción o vía de regreso que proceda
internamente contra el servidor responsable.

En consecuencia el afectado demostrará únicamente: El daño causado y la


relación causal entre el daño y la actividad del Estado.

Considerándose lo anterior, nos encontramos en el proceso de establecer


las normas y procedimientos para hacer efectiva la responsabilidad directa y
objetiva del Estado en los casos que, por la actividad pública se causen daños a
los particulares en sus bienes o derechos, para resarcirlos conforme a los
principios del derecho público y en especial, del derecho administrativo.

Habrá también responsabilidad del Estado siempre que éste, por


disposición legal expresa, deba indemnizar el daño que haya causado
directamente a un particular con motivo del ejercicio de la potestad administrativa
lícita.

EN EL PERU

El estado peruano no cuenta con normas expresas frente a situaciones de


vulneración frente a individuos, así como Colombia, pero eso no significa que el
estado peruano se exima de resarcir daños causados.

En Perú, la responsabilidad patrimonial de la Administración Pública se


recogió normativamente recién con la promulgación de la Ley N° 24777, Ley del
Procedimiento Administrativo General, en el año 2001, que regulaba en su artículo
238 la Responsabilidad patrimonial de la Administración. No resulta difícil pensar
que anteriormente el administrado se encontraba en una situación de
desprotección ante el surgimiento de daños causados por la Administración, en
tanto sólo podía optar por intentar un resarcimiento por los mecanismos
existentes, es decir, a través de una demanda por daños a través de un proceso
civil. Sin embargo, una vez que entró en vigencia la LPAG, los administrados
tenían derecho a ser indemnizados por las entidades de toda lesión que sufran en
cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en casos de fuerza mayor, siempre
que el perjuicio sea consecuencia del funcionamiento de la administración.

Dicha regulación daba la posibilidad a los administrados de reclamar una i


indemnización cuando sufrieran daños en sus bienes o derechos por parte de la
Administración Pública. Ello suponía un abanico muy grande de las posibles
actuaciones de la Administración que podrían causar daños resarcibles y la única
causal eximente de responsabilidad contemplada por la norma era la fuerza
mayor.