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Tema: Helena Araujo

Una mujer que no tenga control sobre su cuerpo, no puede ser una mujer libre
(Margaret Sanger)

Abordar el tema del papel de la mujer en la sociedad, ha sido y será siempre un gran reto, teniendo en
cuenta que el papel de la mujer desempeña en la sociedad patriarcal una figura- souvenir de la
economía, la política, la estructura familiar y la estructura social. En este sentido la construcción de la
identidad de lo femenino está atravesada por la problemática contextual, impidiendo a la mujer
construir un concepto de lo que es el papel de la mujer principalmente consigo misma.
El estereotipo que sociedades como la nuestra (patriarcales) han implantado de ser mujer no solo
ataca la identidad de quienes de manera biológica se identifican con el género femenino, sino también,
la percepción de que el resto de la sociedad tiene de “lo que debería ser una mujer”, sin embargo, y
pese a las constantes dificultades históricas, sociales e intrínsecas que libramos las mujeres, el papel de
la mujer sale cada día mas de ese imaginario colectivo. Para convertirse en un proyecto personal
emancipado del prototipo “lo que debe ser”.
La sociológica, como estudio ha permitido develar las constantes pugnas a las que se enfrenta la mujer,
pero sin dudarlo han sido las letras, las que le han permitido fugarse de as jaulas sociales y abrirse a
horizontes más significantes. Fue precisamente eso lo que logro Helena Araujo, y no porque “el papel
aguante todo”, sino, por su particular relación con la palabra, y es que, sin dudarlo, Helena transformo
toda su realidad a un lenguaje universal, para hacer posible así que sus denuncias fueran escuchadas, y
que sus conquistas fueran acogidas.
Dentro de su obra vemos como el lenguaje es violentando con el atisbo característico de genialidad
que logra que los roles masculinos se inviertan y de ninguna manera salgan bien librados, vemos
también como a través de la sacralización (deconstrucción, reinvención) del cuerpo y de la conciencia
de este como “mío” y no como el cuerpo que el otro desea, logra Helena la desmitificación del amor
crédulo del que es víctima la mujer.1
Por medio de su escritura Helena reivindica la posición de la mujer, la des enmarca de ese estado
letárgico que le ha venido sobre surgiendo de ser “el otro”, para “otro”, “de otro”, y asume a la mujer,
y se asume a si misma desde sí, es decir, la denuncia política y social con la que se hace obra, es de la
figura mujer doliente, pero no dolida, es de figura de la mujer que ha pacido, pero se levanta
victoriosa, entendiendo y apoderándose de quien es.2
Entender la ingente obra de Helena es sin duda apoderarse del gran legado que nos pueden dejar las
letras, es entender que el lenguaje conecta realidades transgresoras, que se podrían develar de
muchas maneras, pero nunca de forma tan correcta, como lo hacen las letras.

1
Véase “https://www.semana.com/especiales/articulo/helena-araujo/75330-3”

2
Véase “https://www.auroraboreal.net/literatura/ensayo/489-esposa-fugada-de-helena-araujo-reconstruccion-del-
cuerpo-escritura-del-afuera”