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Producción escrita encuentro 12:

“Sistematización y divulgación de los nuevos conocimientos surgidos


de la transformación de la práctica”.

Una de las mejores herramientas para conectar y construir un puente


entre la experiencia y la teoría es la sistematización, la sistematización
tiene dos componentes básicos: uno que es el proceso de
sistematización en sí (pensar en lo que se hace) y otro que es/son
su(s) producto(s) (hacer lo que se piensa). Es así como se puede
definir la sistematización como:
Una actividad de producción de conocimiento a partir de la reflexión y
comprensión de la práctica; cuyo objetivo fundamental es el
mejoramiento de la acción. Con ella se articula teoría y práctica, se
posibilita el “diálogo de saberes” y se favorece la interacción entre
quienes participan en los procesos educativos.
Según Jorge Ramírez, 1991: 43) la sistematización, es un tipo de
investigación que produce un “saber singular” de carácter local, que
tiene como destinatarios, especialmente, a los protagonistas de la
práctica o experiencia y cuyo propósito es el incidir de inmediato sobre
la realidad de la práctica o experiencia, es por esta razón que se
puede decir que la sistematización es una herramienta para conectar y
construir un puente entre la experiencia y la teoría Los principios de la
sistematización. Son “criterios guías” que permiten su aplicación.
Según Félix Cadena (1987: 36 – 36), son: re significación: darle
sentido a lo que se vive, se siente, lo que se construye. Articulación:
la realidad sistematizada se integra; se articula teoría – práctica.
Globalidad: la realidad mirada con carácter interdisciplinario.
Historicidad: se tienen en cuenta las tendencias de la situación actual.
Pluralismo: en la interpretación de la realidad se deben tener en
cuenta los consensos y disensos y, optar por las posiciones que
contribuyan a la transformación positiva de las condiciones.
Participación y socialización: los(as) participantes en el proceso debe
aportar a la sistematización y hacer conocer los resultados y
productos. La sistematización como método y espacio de conocimiento
debe respetar ciertos principios básicos para alcanzar sus objetivos y
ser útil a las personas y a la organización que la promueve. En sus
múltiples dimensiones –como metodología, forma de conocimiento y
acción colectiva- la sistematización es participativa, democrática,
integral, solidaria y transformadora.

La sistematización de los fundamentos filosóficos de toda


investigación científica responde hoy a una urgencia teórica de primer
orden: la emergencia del paradigma de la complejidad hace
imprescindible un replanteamiento del papel del enfoque dialéctico-
materialista en la construcción de la ciencia.

Desde la comprensión literal de su significado, la complejidad emerge


como reconocimiento de la diversidad del entorno, que impone la
necesidad de su estudio desde enfoques multilaterales como única
alternativa para comprenderla desde lo complejo de sus componentes,
relaciones, cualidades y rasgos, como expresiones de la dificultad
intrínseca que tiene para la ciencia su indagación sistemática.

Al tomar esta lógica relacional como punto de partida, el estudio de las


realidades complejas exige de las premisas filosóficas que dictan los
principios dialéctico-materialistas de la objetividad, la concatenación
universal, el desarrollo y el análisis histórico-concreto, que ajustan
desde una perspectiva sistémica el análisis de la complejidad social y
conservan un incuestionable valor epistemológico para la investigación
científica.

Desde este punto de partida filosófico es preciso esclarecer cómo se


concibe la complejidad como paradigma emergente de la ciencia, lo
que nos lleva a precisar las visiones que entrelazan su planteamiento
como ciencia, su comprensión como metodología y su asunción como
concepción del mundo o cosmovisión. Principios y fundamentos
filosóficos conceptuales: Aquí se trata de examinar bajo qué
perspectiva teórico-filosófica se hace la investigación.

Fundamentos conceptuales: Para algunos la metodología es una


disciplina filosófica desde el momento que tiene que ver con el estudio
de la realidad social, para otros, es parte de la lógica por los métodos
que el hombre utiliza para llegar al conocimiento y, para otros más es
independiente de la lógica. El carácter epistemológico de la
metodología se refiere al desarrollo histórico que la ciencia ha tenido
en su estructura formal. Podemos establecer dos grandes clases de
métodos de investigación los métodos lógicos y los empíricos. Los
primeros son todos aquellos que se basan en la utilización del
pensamiento en sus funciones de deducción, análisis y síntesis,
mientras que los métodos empíricos, se aproximan al conocimiento del
objeto mediante sus conocimientos directo y el uso de la experiencia,
entre ellos encontramos la observación y la experimentación.

Entendemos el enfoque como el conjunto de referentes


epistemológicos y teóricos que sustentan la se, es decir, son los
orientadores de su desarrollo (Ghiso, 1998; Ruiz Botero, 2008). Desde
otra óptica, el enfoque es la perspectiva de identificación (Barnechea y
Morgan, 2007), es decir, permite definir el énfasis del proceso, al
privilegiar asuntos y representar el método para reconstruir las
prácticas y producir conocimiento.

La literatura mostró la existencia de seis enfoques: histórico-dialéctico,


dialógico-interactivo, deconstructivo, reflexivo y constructor de la
experiencia, hermenéutico, e histórico-hermenéutico) en cada enfoque
se evidencia el hecho de que la experiencia es objeto de "miradas" y
"seguimientos", es decir, ésta, desde sus raíces, fenómenos y huellas,
es sometida a procesos de observación, lectura, determinación de
puntos de vista, reescritura, descubrimiento, reconocimiento,
interrogación y deducción.

El autor Alfredo Ghiso (1992) hace una diferenciación entre las


distintas propuestas de sistematización. Establece que “si
reconocemos que existen diversidad de sujetos y por consiguiente de
lógicas y racionalidades, culturas y discursos que mueven a la
reflexión y expresión del saber construido en relación a las prácticas,
podemos, entonces, suponer que existen diferentes respaldos
epistemológicos.

Estos podrían ser:

 Enfoque histórico - dialéctico: En el que las experiencias


hacen parte de una práctica social e histórica general e
igualmente dinámica, compleja y contradictoria que pueden ser
leídas y comprendidas, de manera dialéctica entendiéndolas
como una unidad rica y contradictoria, plena de elementos
constitutivos que se hallan en movimiento propio y constante.
Estas prácticas están en relación con otras similares en
contextos que permite explicarlas.

 Enfoque dialógico e interactivo: En el que las experiencias


son entendidas como espacios de interacción, comunicación y
de relación; pudiendo ser leídas desde el lenguaje que se habla
y en las relaciones sociales que se establecen en estos
contextos. Tiene importancia, en este enfoque el construir
conocimiento a partir de los referentes externos e internos que
permiten tematizar las áreas problemáticas expresadas en los
procesos conversacionales que se dan en toda práctica social.
Las claves son: reconocer toda acción como un espacio
dialógico, relacionar diálogo y contexto, o sea introducir el
problema del poder y de los dispositivos comunicativos de
control, reconociendo en las diferentes situaciones los elementos
que organizan, coordinan y condicionan la interacción. En
sistematizaciones desarrolladas desde esta perspectiva suelen
utilizarse, también categorías como : unidades de contexto,
núcleos temáticos, perspectivas del actor, categorías de actor,
unidades de sentido, mediaciones cognitivas y estructurales.

 Enfoque hermenéutico: Aquí se pone en consideración la


necesidad de entender a los actores de los proyectos
socioculturales y educativos en el desarrollo de razones
prácticas reflexivas, mediante una serie de procesos que
permiten hacer explícitos y ponen en claro: intencionalidades,
predisposiciones, hipótesis, sentidos y valoraciones que
subyacen en la acción. Es, desde este enfoque, que la
sistematización se entiende como una labor interpretativa de
todos los que participaron, develando los juegos de sentido y las
dinámicas que permiten reconstruir las relaciones que se dan
entre los actores , los saberes y los procesos de legitimidad, esto
es dar cuenta de la densidad cultural de la experiencia. Desde
este enfoque se afirma: "sistematizamos experiencias, esto es
interpretaciones de un acontecimiento, desde el espesor
sociocultural de cada uno de los participantes".

 Enfoque de la reflexividad y la construcción de la


experiencia humana: Estos enfoques asumen la implícita
epistemología de la practica, basada en la observación y el
análisis de los problemas que no tienen cabida en el cuerpo
teórico aprendido o aplicado. La sistematización está vinculada
aquí a la resolución de problemas permitiendo hacer frente a los
nuevos desafíos que les presenta el contexto. La sistematización
busca entonces recuperar el saber tácito, que está implícito en
las pautas de acción, en la percepción del problema que se
afrontó. Se reconoce y valora el saber, los juicios y destrezas
que están invisibilizadas en la acción. En este tipo de procesos
se descubre que, al recuperar y reflexionar la experiencia, el
sujeto se reconoce observando, hablando y actuando y esto le
permite el deslinde de la experiencia de su lógica de explicación,
en el mismo acto de comprenderla y explicarla.
 Enfoque deconstructivo: Desde este enfoque podría
entenderse la sistematización como una intervención que
permite entrar en la voz, en la autoconciencia de lo institucional,
en los imaginarios y en aquellos campos donde existen formas
institucionalizadas de ejercicio del poder. Es un oír las márgenes
de la maquinaria institucional, sospechando de todo aquello que
se afirma que está funcionando bien. Se construye conocimiento
al reconocer las huellas que deja la acción y los orígenes de la
misma, ya que éstos nunca desaparecen. Desde esta
perspectiva la condición epistemológica es la de la incertidumbre
que propicia a lo largo del proceso de sistematización la
generación de preguntas que colocan a los actores en la
posibilidad de abandonar lo que se es, para colocarse en un
horizonte de construcción de lo que puede ser”.

Momentos del proceso de sistematización

Momentos del Proceso transformador: para Óscar Jara, en “Para


sistematizar

experiencias”, nos propone cinco tiempos que, al ponerse en práctica


en un

sentido dinámico, pueden ser cuestionados, modificados, enriquecidos


y

adaptados a situaciones particulares. Estos cinco tiempos consisten


en los

siguientes:

Primer tiempo: El punto de partida


Partir de la propia práctica significa que hay que partir de lo que
hacemos,

sentimos y lo que pensamos. No se puede sistematizar algo no vivido.


Puede

sistematizar quien ha formado parte de la experiencia. Es decir que


para que la

sistematización sea real y efectiva debe efectuarse poniendo en


movimiento a los

propios actores.

Toda experiencia que se piense sistematizar es un proceso que ha


transcurrido en

el tiempo y es preciso tomar en cuenta que en ese trayecto se han


realizado

muchas y diferentes cosas. Esto no significa que se debe concluir la


experiencia

para sistematizarla, porque la sistematización debe hacerse para ir


alimentando la

práctica. Esto implica que, al realizarse la experiencia, es útil


determinar, de inicio,

para qué queremos sistematizar, forma y medios para hacer registros,


y

reflexionar, organizar y determinar conclusiones sobre cada etapa


para

retroalimentar el proceso.

Tener un diagnóstico de inicio (Diagnóstico de necesidades de


Capacitación,

prueba de entrada), contar con una propuesta estratégica (Plan de


Formación),
tener claridad en lo que se pretende hacer, es decir contar con
objetivos, metas,

estrategias (Programa de Formación en Servicio) ayuda al proceso de


la

sistematización. Un aspecto primordial, a tomar en cuenta, es el de


contar con

registros de todas las acciones realizadas a lo largo del proceso.

Los registros no sólo son escritos, que pueden ser muchos y diversos,
sino

también grabaciones, fotografías, videos, etc. Los registros nos


permiten

reconstruir los momentos tal como sucedieron.

Segundo tiempo: las preguntas iniciales

En este segundo tiempo, se inicia propiamente la sistematización


respondiendo a

tres interrogantes, que no tienen secuencia, pero que precisan ser


respondidas:

¿Para qué queremos sistematizar? (Definir el objetivo de la

sistematización) Permite definir, de manera clara y concreta, el


sentido, la

utilidad, el producto o el resultado que esperamos obtener de la


sistematización.

Podemos tomar como referencia tres grandes parámetros: “para


comprender y

mejorar nuestra propia práctica”, “para extraer sus enseñanzas y


compartirlas”,
“para que sirva de base a la teorización y generalización”, entre otros

¿Qué experiencia(s) queremos sistematizar? (Delimitar el objeto por

sistematizar) Es necesario escoger la o las experiencias concretas que


se van a

sistematizar, claramente determinadas en lugar y tiempo.

Los criterios para escogerlas y delimitarlas dependerán del objetivo de


la

sistematización, de la consistencia de las experiencias, de los


participantes en el

proceso, del contexto en que se dieron las experiencias, entre otros.

¿Qué aspectos centrales de esa(s) experiencia(s) nos interesa


sistematizar?

(Precisar un eje de sistematización) Aun teniendo un objetivo y un


objeto por

sistematizar, es necesario precisar más el enfoque de la


sistematización para no

dispersarse. Un eje de sistematización es como un hilo conductor que


atraviesa la

experiencia y está referido a los aspectos centrales de ella. Es como


una columna

vertebral que nos comunica con toda la experiencia con una óptica
específica.

Tercer tiempo: recuperación del proceso vivido

En este tercer tiempo, se identifican dos momentos:

Reconstruir la historia
Ordenar y clasificar la información

Reconstruir la historia: Se trata de tener una visión global y


cronológica de los

principales acontecimientos que sucedieron durante la experiencia.


Aquí es

indispensable recurrir a los registros. La reconstrucción puede hacerse


elaborando

una cronología, un gráfico, un cuento, una narración u otro medio.

Los hechos o acontecimientos que se reconstruyan no sólo son


descriptivos, sino

que deben dejar constancia de las diferentes interpretaciones que dan


sus

protagonistas. Es importante incorporar en esta reconstrucción los

acontecimientos del contexto relacionados con la experiencia.

Ordenar y clasificar la información: Teniendo como base la visión


general del

proceso vivido, se ubican los distintos componentes de este proceso.


El eje de

sistematización nos da pautas respecto a qué componentes tomar en


cuenta.

Para esta tarea es útil tener una guía de ordenamiento, un cuadro o


una lista de

preguntas que permitan articular el trabajo. El ordenamiento y la


clasificación de la

información deben permitir reconstruir, en forma precisa, los diferentes


aspectos
de la experiencia, vista como un proceso. Se deben tomar en cuenta
las acciones,

los resultados, las intenciones y las opiniones, tanto de quienes


promueven la

experiencia como de quienes participan en ella.

Cuarto tiempo: La reflexión de fondo ¿por qué pasó lo que pasó?

Este tiempo se refiere a la interpretación crítica del proceso vivido. Va


más allá de

lo descriptivo. Se trata de encontrar la razón de ser de lo que sucedió


en el

proceso de la experiencia; por eso, la pregunta clave es ¿por qué pasó


lo que

pasó?

Análisis, síntesis e interpretación crítica del proceso:

Para realizar esta reflexión de fondo es necesario hacer un ejercicio


analítico,

ubicar las tensiones o contradicciones que marcaron el proceso y con


estos

elementos volver a ver el conjunto del proceso, es decir, realizar una


síntesis que

permita elaborar una conceptualización a partir de la práctica


sistematizada.

Este momento tiene una duración indeterminada; puede durar un día o


un año

entero. Aquí se puede utilizar una guía de preguntas críticas que


interroguen el
proceso de la experiencia y permitan identificar los factores esenciales
que han

intervenido en él y explicitar la lógica y el sentido de la experiencia.

Quinto tiempo: Los puntos de llegada

Es el último tiempo de esta propuesta metodológica. Toda la reflexión


debe dar

por resultado la formulación de conclusiones, tanto teóricas como


prácticas.

Formular las conclusiones y comunicar los aprendizajes es de suma


importancia

porque de ello dependerá que realmente puedan cumplirse los


objetivos de la

sistematización.

Formular conclusiones

Las conclusiones deben dar respuesta a las preguntas formuladas en


la guía de

interpretación crítica, teniendo como referencia principal el eje de la

sistematización. También deben estar dirigidas a dar respuesta a los


objetivos

planteados. Las conclusiones teóricas pueden ser formulaciones


conceptuales

surgidas de la reflexión a partir de la experiencia y relacionadas con


las

formulaciones teóricas del saber. Las conclusiones prácticas serán


aquellas
enseñanzas que se desprenden de la experiencia y que deben
tomarse en cuenta

para mejorar o enriquecer la propia práctica o la ajena.

Comunicar los aprendizajes

Será necesario producir algún(os) material(es) que permitan compartir


con otras

personas lo aprendido. Así, atenderemos la dimensión comunicativa


de la

sistematización.

Producir el material enriquecerá más el proceso de pensar y


transformar nuestra

propia práctica. Tendrá que ser un documento creativo, que dé cuenta


fiel de la

vitalidad de la experiencia, teniendo en cuenta a quién va dirigido y


para qué.

Reiteramos que no existe una respuesta única para la interrogante


¿cómo

sistematizar?, ni una secuencia exacta de pasos a modo de receta.


La situación inicial y los elementos del contexto

Todo proyecto o proceso de desarrollo


tiene un punto de inicio (situación inicial), en el cual pueden distinguirse dos
aspectos: el problema que se quiere resolver (por ejemplo, el desempleo o los
problemas nutricionales en los niños); y una oportunidad, es decir, una situación
nueva que si la aprovechamos puede conducir a una mejora en las condiciones de
vida (por ejemplo, más trabajo, mayor ingreso, menos pobreza, etcétera). Además,
existen elementos externos o factores no controlados por los actores, los cuales
podemos denominar elementos de contexto. Estos factores pueden limitan las
posibilidades de acción del proyecto o potenciar las oportunidades. Toda
sistematización debiera describir y analizar la situación inicial y sus factores de
contexto, para así ubicar cada experiencia en sus determinaciones y crear
posibilidades de comparación con otros proyectos similares.

Para ello es necesario realizarse algunas de las siguientes


preguntas. ¿Cuál es el contexto histórico-social-político y económico global en el
cual se inscribe la experiencia (situación general del país o la región en ese
momento). ¿Qué influencia tuvo el contexto global sobre el lugar específico y la
población donde se desarrolla cada proyecto? ¿Qué particularidades tiene cada
contexto local? ¿Cuál era la condición de los pobladores potenciales beneficiarios
de la experiencia al iniciarse la misma? ¿Cuál es el contexto institucional dentro del
cual se han desarrollado las diferentes experiencias (tipo de institución, sus
objetivos, campo de acción, estructura organizativa, recursos humanos, técnicos y
materiales, etcétera)? ¿Qué tipo de relaciones existen entre las instituciones de
apoyo y los grupos beneficiarios en cada contexto local? ¿Cuáles eran las
expectativas respecto al proyecto de los diferentes actores involucrados al iniciarse
la experiencia?
4. La intencionalidad y el proceso de intervención

En todo proceso de sistematización es


necesario analizar primero la intencionalidad del proyecto o conjunto de proyectos,
es decir sus propósitos o finalidades y la perspectiva general que orienta su acción
(la nueva situación que se pretende alcanzar con el mismo). También hay que
observar el diseño y las características del proyecto o grupo de proyectos,
caracterizando el modelo de intervención propuesto. Además hay que reconstruir y
analizar eldesarrollo dela experiencia para lograr una visión general y dinámica del
proceso de intervención, particularizando los procesos generados con la puesta en
marcha del proyecto y cómo ellos han modificado (o no) la realidad o situación
específica acorde a lo esperado. Es posible distinguir tres niveles diferentes.

Intencionalidad. Identificación, definición y análisis de los


objetivos generales y específicos del proyecto a corto, mediano y largo plazo. Al
respecto, podemos preguntarnos ¿cuáles son los cambios que pretendía alcanzar
con el proyecto respecto a la situación inicial y cuáles fueron las principales
suposiciones subyacentes que guiaron la acción?; ¿cuáles fueron los problemas
alrededor de los cuales se inició y planificó el proyecto?
Naturaleza y características del proyecto. Este nivel
incluye todas aquellas características que describen y analizan por qué y cómo se
organizó y formuló el proyecto o diseñó la experiencia. Algunas preguntas que
podemos hacernos son las siguientes: ¿qué estrategia de desarrollo se adoptó para
el logro de los objetivos propuestos?, ¿cómo se originó la idea del proyecto?, ¿qué
metodologías se utilizaron para diseñar y formular el proyecto?, ¿cómo participó la
comunidad en la identificación del problema y formulación del proyecto?, ¿cuáles
fueron las problemáticas más importantes consideradas en el diseño y la
organización del proyecto?, ¿cuáles son las principales características de la
organización ejecutora y su relación con la agencia/s que han financiado el
proyecto?, ¿cuáles son sus antecedentes y cuáles fueron los resultados de
experiencias anteriores?, ¿qué mecanismos se pensaron para asegurar la
sostenibilidad del proyecto?
Implementación del proyecto o desarrollo de la experiencia. La sistematización de
una experiencia se sustenta principalmente sobre la descripción del proceso de
intervención o desarrollo de la misma. En este punto la intención es generar
información y reflexionar sobre la implementación práctica del proyecto o el
desempeño del modelo de intervención. Esto permite describir, analizar y aprender
de la dinámica y las actividades del mismo.
Los siguientes elementos pueden estar contenidos en la descripción del proceso de
intervención: las actividades que constituyen el proceso; la secuencia en el tiempo
de esas actividades (es necesario concentrarse sólo en identificar los hechos
principales, los hitos del proceso); el papel jugado por los principales actores; los
métodos o estrategias empleados en las actividades; los medios y recursos
(humanos, materiales y financieros) empleados; los factores del contexto que
facilitaron o dificultaron el proceso.

Descripción y análisis de las diferentes actividades de la implementación del


proyecto.
Para analizar las actividades o eldesarrollo dela
experiencia, podemos preguntarnos ¿cuáles fueron los principales métodos,
técnicas e instrumentos usados en el proyecto?, ¿por qué se los utilizó, cómo, y
cuáles fueron sus efectos?, ¿cuál fue la naturaleza y el nivel de participación de los
beneficiarios?, ¿quiénes evaluaron el proceso y los resultados del proyecto, y de
quiénes fueron los criterios que se siguieron para evaluar el desempeño
(seguimiento) del mismo?, ¿cuáles fueron los hechos o actividades inesperados que
se produjeron en la implementación del proyecto?, ¿cuál fue el impacto o la
influencia de estos hechos y actividades sobre la implementación del proyecto?,
¿qué factores facilitaron u obstaculizaron la experiencia?
5. La situación final o actual

En este momento procuramos describir


los resultados e impactos de la experiencia al momento de realizar la
sistematización, pudiendo ser situación final si la experiencia ha concluido o actual
si la sistematización se realiza cuando el proceso aún no ha terminado.
Acá se busca analizar los resultados de la experiencia, comparando tanto la
situación inicial con la situación actual o final, como la situación ‘sin’ y ‘con’
proyecto. Los resultados deben considerarse tanto en relación a la satisfacción de
la/s necesidad/es que dieron origen a la intervención como a en relación el proceso
de organizativo y aprendizaje que se ha producido, es decir, el proceso de
desarrollo experimentado. Interesa explicar no sólo el logro (o no) de los objetivos,
sino las causas y condiciones que contribuyeron a ello.

Además, es necesario considerar tanto los resultados tangibles como los


intangibles. Es tan importante analizar -por ejemplo- los nuevos productos
generados, las ventas, el aumento del ingreso, etcétera; como los resultados más
difíciles de medir, tales como eldesarrollo deuna conciencia asociativa y
organizativa entre los beneficiarios, el surgimiento de nuevos liderazgos en las
comunidades, el incremento de la participación, la incorporación de sectores antes
marginados y discriminados, la adquisición de nuevos aprendizajes y
conocimientos, etcétera.

Es probable que la organización ejecutora haya realizado actividades de


seguimiento o evaluación. En tal caso, sus resultados serán valorados y
considerados como un insumo relevante para este momento.

6. Las lecciones extraídas de la experiencia

Como se mencionó durante el curso, uno


de los objetivos centrales de toda sistematización es facilitar un proceso de
aprendizaje. Este momento consiste en rescatar aprendizajes y producir
colectivamente nuevos conocimientos a partir de la experiencia, válidos tanto para
el grupo de beneficiarios, como la organización ejecutora y los organismos
cooperantes o programas que financian la intervención. También es de gran
utilidad para otras entidades que pretendan desarrollar experiencias similares.
En una sistematización se pretende ir mas allá de las clásicas ‘conclusiones’
(afirmaciones sobre una circunstancia específica, como por ejemplo “el proyecto X
no cumplió con sus objetivos”) o ‘recomendaciones’ (prescripciones sobre lo que se
debe hacer bajo determinadas circunstancias). Una lección aprendida es una
generalización que no se refiere a una circunstancia específica, sino a un conjunto
de situaciones que indican aquello que es probable que suceda, y/o lo que hay que
hacer para obtener (o prevenir) un determinado resultado. Generar lecciones
aprendidas supone realizar un proceso de reflexión sobre la experiencia para
generar una afirmación más global sobre el efecto probable de determinados
procesos o prácticas; el cual puede llegar a ser aplicable a un número amplio de
experiencias de desarrollo que comparten características comunes.
Como vemos, la sistematización es, de
alguna manera, el arte de hacerse y hacerle preguntas a un proyecto o experiencia…
Para ello debemos estar abiertos a lo inesperado, ser críticos y autocríticos, estar
dispuestos a preguntas incómodas y respuestas incluso más incómodas… Como
suele decirse, para aprender de la experiencia nada mejor que cuestionarse y
preguntarse sobre ella… Una buena pregunta es mejor que muchas respuestas
equivocadas, no?