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LA IMPORTANCIA DEL TALENTO HUMANO EN LA CALIDAD

MANUEL RICARDO PINZON BECERRA

DOCENTE:

GUSTAVO SILVA RODRIGUEZ

UNIVERSIDAD COOPERATIVA DE COLOMBIA

INGENIERIA INDUSTRIAL

CALIDAD Y METROLOGIA

BOGOTA D.C,

23 DE MARZO DE 2019
INTRODUCCION

En el concepto de calidad se incluye la satisfacción del cliente y se aplica tanto al producto como a

la organización, con esto se pretende, obtener beneficios para todos los miembros de la compañía, por

tanto, lo que se busca no es solamente fabricar un producto con el objetivo de venderlo, sino que

abarca otros aspectos tales como mejoras en las condiciones de trabajo y en la formación del

personal, orientada en la búsqueda del talento de los mismos, con el fin de obtener los resultados

establecidos por la compañía.


LA IMPORTANCIA DEL TALENTO HUMANO EN LA CALIDAD

Talento es “el conjunto de conocimientos, habilidades, motivaciones, capacidades y actitudes

interrelacionados, que los profesionales o los equipos de trabajo ponen en práctica para conseguir

resultados positivos en una empresa" (García, 2014)

Las organizaciones están interesadas en utilizar el talento de las personas que forman parte de su

compañía, fomentando la capacidad crítica de éstas, ya que ésta es la base de la innovación en los

miembros de la organización, que no están determinadas únicamente por sus entornos, también toman

forma de los intereses y las fuerzas inconscientes que configuran las sociedades en las que existen.

Cabe señalar que “el talento está formado por la conjunción de los conocimientos y las

competencias” Martha Alles (2005). El conocimiento viene a ser el conjunto organizado de datos que

permiten resolver un determinado problema o tomar una decisión, ya que integra información,

saberes, técnicas, habilidades, ciencia y cultura, hay varios tipos de conocimiento, el tácito, es aquél

que se encuentra en las habilidades y la experiencia de los trabajadores como individuos, pero no es

percibido directamente por la organización, por tanto, para ella, este conocimiento es un

conocimiento implícito. El conocimiento explícito, es más visible y es compartido por los grupos de

la organización, pero para que esa conjunción se transforme en un talento activo, es necesaria la

motivación puesto que con esta, se movilizan los conocimientos y las competencias para dar lo mejor

de la persona con el objetivo de lograr que tanto el producto que ofrece la compañía como las

personas que la conforman estén encaminados a el logro de la excelencia basados en la calidad.

Una fuerte ética cultural de trabajo se traduce en una mayor motivación, aumentando a si las

probabilidades de éxito, ya que el nivel de autoestima de los trabajadores determina el índice de


productividad personal teniendo en cuenta que las emociones dificultan o favorecen nuestra

capacidad de pensar, de planificar, de comenzar la formación necesaria para alcanzar un objetivo a

largo plazo, de solucionar problemas, y establecer los límites de nuestras capacidades mentales

innatas y determinan así los logros que podremos alcanzar en nuestra vida y se convierten en

excelentes estímulos para el logro.

Es por ello que la inteligencia emocional constituye una aptitud maestra, una facultad que influye

profundamente sobre todas nuestras capacidades, ya sea favoreciéndolas o dificultándolas, teniendo

en cuenta que las personas que han desarrollado adecuadamente las habilidades emocionales suelen

sentirse satisfechas, son más eficaces y más capaces de dominar los hábitos mentales que determinan

la productividad, quienes por el contrario, no pueden controlar su vida emocional, se debaten en

constantes luchas internas que limitan su capacidad de trabajo y le impiden pensar con la suficiente

claridad. Por tal razón es necesario tomar en consideración el potencial y las virtudes, así como los

peligros de las emociones en el ámbito laboral, ya que la fría lógica no sirve de nada a la hora de

encontrar una solución adecuada en la búsqueda de la calidad en los productos y servicios que ofrece

la compañía, si no hay un dominio de los impulsos, así pues, es necesario adquirir la capacidad de

leer las situaciones sociales para el beneficio de la compañía en general.

La metáfora de la cárcel psíquica promueve un estilo muy útil de crítica de pensamiento que

puede ayudarnos a penetrar en muchas de las complejidades de la vida organizacional, puesto que la

idea del bien, es como el sol que se refleja en nuestra inteligencia para ver la problemática que

queremos estudiar, descubrir su causa y hallar la solución a la misma, en este caso nos permite

orientarnos a el logro de la excelencia con el fin de satisfacer al cliente de la compañía a través de la

calidad.
Según Pilar Jericó en 2001 (Gestión del talento, Prentice Hall), quien formula la siguiente

ecuación:

Talento individual = Capacidades + Compromiso + Acción

 Las capacidades muestran lo que puedo hacer a partir de la combinación de unos conocimientos

que poseo junto con unas habilidades, unas competencias y unas actitudes.

 El compromiso representa lo que quiero hacer dentro de lo que puedo, porque me siento

comprometido con ello, con el proyecto en el que participo, con el equipo al que pertenezco y con mi

organización, es decir, deseo implicarme de verdad.

Y la acción es la materialización de lo anterior. Es cómo actúo, en donde se verá si lo hago de

manera ágil, deliberativa y eficaz, poniendo de relieve mi capacidad para poner en práctica el talento

y mis capacidades desde el compromiso.

De acuerdo con la teoría del temperamento, el carácter y la personalidad, en donde el

temperamento es el conjunto de rasgos hereditarios que determinan la forma en que respondemos

ante situaciones de la vida, el carácter es el conjunto de las disposiciones que forman la mente de un

hombre, es decir su forma de actuar, y la personalidad considera al individuo como un todo, ya que es

el conjunto de rasgos físicos, biológicos, psicológicos, sociales, y culturales que pueden ser

hereditarios o adquiridos y que se manifiestan a través de una conducta característica y diferente para

cada uno, es necesario conocer a las personas para poder influir en ellas, y así, aplicar con efectividad

los programas de seguridad, higiene y control ambiental, teniendo en cuenta que todos poseen una

personalidad propia, que cada uno es esencialmente distinto a los demás, y que de acuerdo a los

factores que intervienen en la formación se establecen valores a las experiencias de la vida.


Las actitudes morales que nuestro tiempo necesita con urgencia, son el autocontrol y el altruismo,

pues son habilidades tan esencialmente humanas, como el autoconocimiento, la empatía y el arte de

escuchar, las que nos permiten resolver conflictos y colaborar con los demás de manera eficaz, y de

este modo gobernar inteligentemente nuestra vida emocional, teniendo en cuenta que la incapacidad

cognitiva impide a las personas razonar adecuadamente y alcanzar los objetivos propuestos en la

organización con base en la calidad.

Los sentimientos son indispensables para la toma racional de decisiones, porque nos orientan en la

dirección adecuada para sacar el mejor provecho a las posibilidades que nos ofrece la fría lógica, ya

que éstas no pueden tomarse exclusivamente con la razón, sino que también requieren del concurso

de las sensaciones y de la sabiduría emocional acumulada por la experiencia pasada, por lo tanto, el

objetivo consiste en albergar la emoción apropiada, un tipo de sentimiento que se halle en

consonancia con las circunstancias, aprendiendo a mantener el equilibrio emocional, teniendo en

cuenta que los estados de ánimo positivos aumentan la capacidad de pensar con flexibilidad y

complejidad haciendo más fácil encontrar soluciones a problemas, ya sean intelectuales o

interpersonales.

La calidad se relaciona con las exigencias de los consumidores, es decir la totalidad de

características de un producto o servicio para satisfacer necesidades establecidas explícitas o

implícitas, teniendo en cuenta que son los directivos y su liderazgo los que logran la satisfacción del

cliente, la motivación del personal y los resultados en la sociedad, ya que estos deben orientar la

estrategia, llevar a cabo la política de personal, gestionar los recursos y promover los sistemas de

calidad con el objetivo de alcanzar la excelencia en los resultados, resaltando el talento de cada uno

de los miembros de la organización con base en la personalidad de los mismos.


Cuando se trata de calidad, es muy importante reconocer los logros que este enfoque facilita, pero

también hay que estar abierto a las críticas, ya que son ocasiones de mejora en los objetivos clave de

la organización, que entre otros son la satisfacción de clientes y usuarios, lo cual hace posible liberar

la energía atrapada de manera que pueda favorecer a través de la transformación un cambio creativo,

con el fin de producir y originar relaciones más integradas entre los miembros de la organización y

sus entornos.

Las relaciones humanas son imprescindibles para lograr una buena integración del equipo de

trabajo y así incrementar la eficiencia y alcanzar altos niveles de productividad.

La inteligencia social se evidencia a través de la importancia del trabajo en equipo, la apertura de

vías de comunicación, la colaboración, la escucha y el dialogo interno con uno mismo.


BIBLIOGRAFIA

García, F. d. (2014). La gestión de la calidad, el conocimiento y el talento en las organizaciones


culturales. Obtenido de http://atalayagestioncultural.es/capitulo/herramientas/gestion-calidad-
conocimiento-talento-organizaciones-culturales.

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