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V. A Álvarez Palenzuela

CAPÍTULO 5
“Justiniano y la Romanidad Oriental en el siglo VI”
En el siglo que transcurrió entre el fallecimiento de Anastasio 518, y las muertes
violentas de Mauricio (602) y de Focas (610) el imperio romano de Oriente experimento
una época de expansión y esplendor, q tiende a ser asociada al largo reinado de
Justiniano (527-565) y un periodo de recesión.
1) La difícil cohesión de un imperio agrandado
La rápida conquista del reino vándalo en el África romana, la ocupación de una
franja litoral del sureste hispánico, fruto de las querellas internas visigodas, y la larga y
dura guerra en la Península itálica contra los ostrogodos, acciones llevadas a cabo por
Justiniano entre las décadas de 530 y 550, supusieron un considerable incremento en
superficie de las tierras imperiales y la alteración de su centro de gravedad.
Los límites de los territorios de oriente no variaron. El Danubio siguió siendo línea de
demarcación septentrional, permeable a las invasiones. Mas allá de revueltas nacidas de
rupturas de todo tipo generadas por la pandemia, solo la rebelión de Heraclio el viejo,
exarca de Cartago, contra Focas rompió en 609-610 la paz tradicional.
Cambios militares y civiles en la administración del imperio
La reconquista justiniana de occidente requirió un gran esfuerzo militar y financiero,
que llevo consigo transformaciones en la milicia y en la administración civil.
Los proyectos de reconquista territorial de Justiniano en occidente plasmado
primero en la ocupación del reino vándalo iniciada en 533, después en Italia y, más tarde,
en el sureste Hispano, se asentaron sobre esta solida aunque insuficiente base militar. El
grueso de aquel sustancial incremente de más de un 50% respecto de tiempos de
Anastasio fue destinado a las campañas occidentales.
A pesar de la suma de los 15000 soldados a los 20000 de la vieja unidad de oriente
el total resulto escaso para una efectiva defensa frente a los sasánidas. La multiplicidad de
frentes hizo insuficiente el número de tropas. La extensión de frentes y soldados incidió en
las finanzas imperiales abultando la partida de gastos.
La organización de la administración civil, experimento también transformaciones
durante el siglo VI, especialmente durante el largo reinado de Justiniano. La
burocratización estatal había derivado en prácticas corruptas que erosionaban la eficacia
y cuantía de las percepciones.
Medidas controladoras de la administración o de freno hacia el orden senatorial
habían sido frecuentes antes de Justiniano, sin embargo fue él quien aglutino este
conjunto de medidas en una política tendente a reforzar su poder personal. A partir de 541
ningún ciudadano privado llego al consulado, que quedo monopolizado por el emperador.
La voluntad de podar el intrincado aparato estatal, con ánimo de eliminar
corrupciones y de hacer el mecanismo más controlable por el emperador, llevo a
Justiniano a suprimir el escalón territorial intermedio entre prefecturas y provincias, las
diócesis. La desaparición de la figura de los vicarios y de los burócratas de las diócesis
incremento el peso de los gobernadores provinciales, al propio tiempo, el declive de la

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curia urbana y de los decuriones elevo la figura eclesiástica del obispo a protagonismo
civil en las ciudades.
De la expansión a la depresión económica: la incidencia de la peste bubónica es
quizá e la fiebre constructora donde mejor se aprecia la abundancia de recursos.
Justiniano no tardo en reparar los cuantiosos destrozos causados a comienzos de 532 por
la revuelta de Nika .La intervención más espectacular fue la reconstrucción que llevo a
cabo en la iglesia de Santa Sofía, destruida por el fuego en los disturbio de aquel año.
La plaga, difundida a través del mar rojo por los intercambios de larga distancia con
India, descendió por el valle del Nilo hasta afectar en el 541 al puerto de Pelusium, en el
delta. La activa conexión marítima Egipcia con el resto del imperio fue vector de
transmisión rápido y eficaz de la plaga que en 542 alcanzo Constantinopla y al resto de
olas provincias orientales.
La Anatolia, la franja costera de Siria y Egipto se vieron duramente azotadas.
El golpe demográfico, económico y social sobre las ciudades reforzó y acelero las
transformaciones internas que en ellas se estaban operando y que significaban un
alejamiento del prototipo de ciudad antigua. La incidencia fuera del mundo urbano fue
desigual. Los grandes propietarios ya castigados por las exacciones imperiales de todo
tipo, padecieron la disminución de la mano de obra y la dislocación de los circuitos
económicos. Una parte de los campesinos se benefició del mayor valor que adquirió su
fuerza de trabajo.
Una de las cuestiones a dilucidar es si el imperio hubiera podido resistir a largo
plazo el ritmo de gastos a los que los sometió Justiniano en la primera década de su
reinado. Justiniano erigió múltiples edificios de culto a lo, largo del imperio tras 540. La
atención constructiva de Justiniano se proyecto más allá de las ciudades.
El imperio carecía de la suficiente capacidad económica y militar para defender
adecuadamente oriente y occidente. La peste no fue causante aunque si precipitante del
giro negativo que se inicio a mediados del siglo VI.
Elementos de disgregación en el seno de un cristianismo hegemónico durante el
siglo Vi el cristianismo acentuó su hegemonía sobre la población oriental. Tmb se recurrió
a la coacción p’ la obtención de dicho fin; tras la última persecución conocida, datada en
580 el paganismo debió convertirse en un fenómeno de mínima relevancia social, solo
vigente en aisladas practicas individuales.
El monofisismo siguió siendo la gran cuña religiosa divisora del Cristianismo
oriental. La vuelta a la ortodoxia del concilio de Calcedonia rtas el acceso de Justino I fue
continuada por su sobrino Justiniano. Llama la atención, la incapacidad eclesial e imperial
de reconducir el tema sobre todo cuando existía el recedente exitoso de la lucha contra el
arrianismo en el s IV.
Los 2 últimos decenios del siglos Vi, vieron aparecer en las iglesias oriental y
occidental, so personas de gran talla, el papa Gregorio I Magno (590-604) y el patriarca de
Constantinopla Juan IV el ayunador (582-595); su atención no se volcó sobre la querella
doctrinal sino sobre cuestiones de precedencia entre sedes.
A pesar de la vía de agua interna que suponía el monofisismo, la hegemonía total
del Cristianismo significo un paralelo fortalecimiento de la Iglesia, ya absolutamente
integrada en el entramado político, social, y económico del imperio. El código de
Justiniano es un buen termómetro del grado de permeabilidad de la moralidad cristiana
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sobre la sociedad civil. El incesto o la homosexualidad fueron prohibidos, el divorcio o la
prostitución vieron su ejercicio limitado, aunque no vetado. Solo de forma lenta y selectiva
los principios de vida cristiana comenzaban a ser adaptados como pautas generales de
vida.
A pesar de indudable expansión, el Cristianismo dejo de ser vector homogéneo de
unidad del oriente. Es cierto que su extensión última aglutinaba el imperio. Sin embargo en
su ppio seno surgieron elementos disgregadores.
Una pérdida de universalidad: grecización y cristianización cultural  en el 529
Justiniano prohibió a los paganos ejercer la enseñanza lo que significo un duro golpe p’ la
academia de Atenas, la institución d educación superior mas reputada de oriente,
descendiente directa del núcleo en el que diserto platón. En torno a 532, muchos de sus
profesores emigraron a Persia pensando encontrar en Cosroes I al ideal del rey-filosofo
frente al tirano que representaba Justiniano.
El ocaso de la literatura pagana, prácticamente extinta a la altura del 600, vino
acompañado de la consolidación de escritos cristianos.
Pero la segunda mitad del siglo VI se caracterizo más por los inicios de una clara
decadencia intelectual que por estas conexiones vivificantes con el pasado. La ruina de
las escuelas paganas no fue contrarrestada con otras cristianas de similar rigor y
profundidad. La decadencia de la clase senatorial, atacada en su riqueza y privilegios por
el poder imperial tmb de forma inmediata e indirecta por la peste, redujo las fuentes de
patronazgo y los círculos interesados por la cultura. El nivel general de conocimiento había
descendido en el público. Un dato expresa la pérdida de tensión cultural, en uno de los
campos más cuidados por Justiniano, el derecho; en 551, el edificio de la escuela de leyes
con mayor reputación en oriente situado en la actual Beirut, en Líbano quedo destruido por
un terremoto, ya no fue reconstruido.
Estos siglos de retroceso cultural afectaron tmb a los escritores doctrinales
cristianos que perdieron contacto con la sutileza filosófica y la riqueza retorica. En otras
expresiones literarias de la religiosidad cristiana hubo mayor vigor, ya fuera en la
hagiografía, en los himnarios, en la ascética o en la historia eclesiástica.
El latín en la administración y el griego en las expresiones culturales habían sido
indiscutibles elementos cohesivos del Oriente a partir de 395. El ocaso del 1ro y la
generalización de una versión popular del 2do, limitaron la función cohesiva de las
lenguas. Tb en el nivel de pensamiento y de su expresión, Oriente se desgajaba.
2) La reconstrucción territorial de la romanidad: del triunfo al fracaso de una
aspiración imperial.
El reinado de Justino I (518-527), preámbulo de la expansión justinianea
La muerte sorprendió a anastasio en 518 sin haber designado sucesor. Fue el
entorno de la casa imperial donde se libro la breve pugna por el poder, que se inclino por
Justino, miembro de la guardia personal del monarca.
Al igual que tantas veces con anterioridad, la 1 preocupación fue consolidad un
poder adquirido de forma fortuita.
Fue precisamente el decidido retorno a la ortodoxia religiosa el denominador común
de los primeros movimientos políticos del emperador. Rápidamente se convocaron los
sínodos reafirmándoles de las doctrinas de Calcedonia. Lo que llevo a un renovado
entendimiento con el papado.
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La influencia de Justiniano a partir del consulado que detento en 521, fue
agigantándose h/ el punto de dictar gran parte de la política imperial sobre todo en su
vertiente exterior que adquirió un mayor punto de agresividad respecto a persas y
ostrogodos y de entendimiento con los vándalos.
Apogeo de la romanidad: JUSTINIANO (527-565)  estandarte de una civilización.
Dejo una gran huella en la H: la reconquista de occidente imperial, la ordenación racional
de la maraña legislativa romana, la grandiosisdad de las construcciones.
Fue el primero de los emperadores de Oriente que mostros en palabras y hechos
ser señor absoluto de los romanos. Los hitos grandiosos estuvieron tmb acompañados de
sonoras impotencias. Las más importantes de ellas fue la incapacidad p’ detener la
hemorragia del monofisismo. La imagen del emperador es indisociable de la de su esposa
Teodora. Aunque ella no anulo la personalidad de Justiniano ni la mediatizo, tuvo un
indisoluble influjo en la acción política h/ su muerte en 548.
La consolidación inicial, 527-532  había que atender 1ro las fronteras cercanas,
acechadas por los continuos alfilerazos de os barbaros danubianos y por el reinicio de las
hostilidades con los persas. En 529, Justiniano encargo la dirección del ejército del Ilírico a
Mundo. En dicha fecha y en 530 este militar derroto a eslavos y búlgaros y mantuvo los
Balcanes seguros h/ su muerte en el años 536 en Dalmacia, en combate contra los
ostrogodos. La situación militar en la frontera persa tb dio un giro favorable a los ejércitos
orientales. Existía la necesidad de Justiniano de lograr la tranquilidad en el frente persa
antes de concentrar sus esfuerzos bélicos en el mediterráneo occidental. Las largas
negociaciones culminaron en 532 con una paz perpetua, cuyo coste p’ Constantinopla
quedaba cifrado en el abandono del protectorado sobre Iberia interior en la zona
caucásica y en el pago de un tributo de 11 mil libras de oro anuales.
Justiniano prosiguió la línea de ortodoxia de su antecesor. Sin embargo, al cabo de
pocos años, la línea de dureza respecto al monofisismo fue dando paso a una mayor
flexibilidad destinada a aprovechar las disensiones que empezaban a aparecer en la
interpretación de aquella doctrina. Esta actitud de acercamiento y no la continuada
represión, fue la línea predominante en la política religiosa justinianea.
El cambio desde la intransigencia al acercamiento sin renunciar a la ortodoxia,
refleja un sincero intento de superación del ppal factor de división del Imperio. La
trascendental labor legislativa muestra un similar espíritu unificador. En el 528 designo 1
comisión p’ elaborar un nuevo código. El objetivo de esta comisión fue perfeccionar el
trabajo realizado en el Código teodosiano (438) y profundizarlo, añadiendo nuevas
aclaraciones jurídicas, facilitando el aprendizaje den entramado legal y actualizándolo
plenamente. Se llamo Corpus iuris civilis. En la redacción del mismo participo
activamente Juan de Capadocia, pal funcionario del gobierno de Justiniano.
El aumento de la presión impositiva genero malestar, esta presión afecto seriamente
a algunos sectores del campesinado, que hubieron de abandonar la tierra y emigrar a
Constantinopla, convirtiéndose así en caldo de cultivo de una revuelta compleja que asolo
la ciudad en 532. La rebelión es conocida por el grito común que galvanizo a los
levantados, NIKA (¡Victoria!). El hecho inmediato que lo desencadeno fue la condena a
muerte de siete miembros de aquellos grupos por el prefecto de Constantinopla.
Justiniano llego a considerar abandonar la ciudad, siendo solo frenado por la decidida
actitud de Teodora. El emperador decidió desistir de cualquier actitud de moderación y
aplastar la revuelta.

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Los cuantiosos destrozos en Constantinopla comenzaron a ser reparados, al hilo de
una política de construcciones que magnificaba la figura imperial, la reedificación de la
iglesia Santa Sofía, fue el estandarte de esta imagen. Pacificada la situación interior,
Justiniano pueda ya dar alas a su proyecto de expansión mediterránea.
La reconquista del mediterráneo occidental, la defensa de oriente y la búsqueda de
la cohesión interna, 532-561
El fin del reino vándalo, 533  la revuelta Nika se desato en un momento
inoportuno, pues la mete de Justiniano estaba proyectada lejos de Constantinopla, en el
mediterráneo occidental.
Justiniano tenía gran confianza en las dotes, capacidad y fidelidad de Belisario.
La decisión oriental de poner en marcha la maquinaria de la guerra coincidió con el
afloramiento en el reino vándalo de toda una serie de debilidades, nacidas de sus ppias
formas de asentamiento en África, que mermaron sus opciones de defensa. La población
romana de la provincia de Tripolitana, se alzo contra el dominio vándalo. La flota que
llevaba consigo las tropas abandono Constantinopla a mediados de junio de 533 y vía
Sicilia, arribo a las costas africanas al cabo de 3 meses. Tal como le había informado poco
antes su consejero Procopio de Cesarea. Belisario encontró escasa resistencia, tras un
victorioso encuentro con los vándalos, dos días desp ocupo Cartago. Gelimer, acosado
opto por la rendición a fines de marzo de 534. Belisario le condujo consigo a
Constantinopla. Justiniano no solo respeto la vida de Gelimer, sino que le entrego
extensos dominios en Galacia (Anatolia central) donde residió h/ su muerte.
La fácil supresión del poder vándalo no aseguró de inmediato una tranquila
ocupación del África romana. Las tribus periféricas moras comenzaron a hostigar a los
nuevos dominadores el mismo años 534.
La larga y devastadora guerra contra los ostrogodos, 535-552: a la muerte de
Teodorico (526) el control de la política ostrogoda cayó en manos de su hija Amalasunta,
que ejerció el gobierno en nombre del rey niño Atalarico h/ el fallecimiento de éste en 534.
La desaparición de su hijo forzó a la regente a la búsqueda de un monarca. Creyó
encontrarlo en Teodato, con el que contrajo matrimonio pero pronto este la alejo del
palacio y ordeno su eliminación en 535 a instigación de Teodora. Estos acontecimientos
llevaron a Justiniano a involucrarse en los asuntos itálicos mediando dos golpes de mano
que permitieron en ese mismo año la toma de Sicilia por Belisario y de Dalmacia por Ilirico
Mundo. La aparente recuperación germana en Dalmacia, magnificada por la muerte en
combate de Mundo (536) y la sublevación coetánea de tropas en el África romana, que
hubo de ser sometida por el ppio Belisario, indujeron a Teodato a romper el compromiso
adquirido y a hacer frente a los ejércitos de Justiniano.
Constantiniano, sucesor de Mundo, recupero la iniciativa en Dalmacia, re ocupando
Salona y expulsando a los ostrogodos de la región.
Los ostrogodos fueron un pueblo germánico procedente de la división que
sufrieron los godos a raíz de las invasiones de los hunos, hacia el 370.
La rapidez del avance oriental y la inactividad del rey debilitaron grandemente la
posición interna de Teodato, quien fue destronado en noviembre antes de la caída de
Roma.
Belisario confiaba en su capacidad de conquista de tierras que seguían en poder de
los godos. En el campo opuesto las posturas distaban tmb de ser unánimes. Algunos
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sectores desencantados con la labor de Vitiges, decidieron entenderse directamente con
Belisario, a quien tentaron con el ofrecimiento de la dignidad imperial en occidente, reflejo
del respeto que inspiraban sus virtudes militares. Esta propuesta a la que se sumo incluso
Vitiges, no fue desechada por el general, q deseaba ganar tiempo y confianza entre sus
contrincantes. Gracias a ella Belisario pudo entrar con sus fuerzas a Ravena en 540. Los
ostrogodos entendieron que la actitud de Belisario nunca había sido favorable a sus
planes.
La falta de capacidad de decisión caracterizo la 2da campaña de Belisario en Italia,
que el ppio Procopio califica de fallida.
La presión militar de Totila, se manifestó en un nuevo cerco a Roma, iniciado en el
verano de 549 y culminando con su conquista en enero de 550, pero su actuación se
extendió tmb a la Italia insular. Saqueo en dicho año Sicilia y a finales de 551 capturo
Cerdeña y Corcegal la opción de Justiniano fue esta vez el general Narses, provisto de
suficientes armas, dinero y equipamiento, penetro en Italia por la ruta terrestre de
Dalmacia en 552 e infligió una severa derrota a Totila.
Las decisivas acciones en el centro y sur de la península, que habían supuesto la
muerte de dos monarcas, quebraron cualquier intento de resistencia ostrogoda, núcleos
aislados mantuvieron su rechazo al dominio oriental pero desde finas de 552, Justiniano
pudo considerar finalizada la larga guerra y establecido un control efectivo en los Alpes.
El precio de la conquista del reino ostrogodo quizá podría considerarse excesivo. La
incapacidad de volcar todo el potencial militar de Oriente en la Península convirtió la
contienda en continuas campañas de desgaste, cuya victima ppal fue la ppia población
itálica, que sufrió la destrucción del tejido social y productivo y del entramado político
característicos de la antigüedad tardía, erosión a la que sin duda, contribuyo tmb la peste.
Los 20 años de lucha aceleraron dramáticamente la transición al mundo medieval. Dos ej
son elocuente testimonio de este cambio, Roma perdió entidad urbana y dejo de ser la
ciudad por antonomasia del mundo mediterráneo e incluso de occidente. Y la dualidad de
la administración civil y militar, característica del bajo Imperio, dejaba paso por la fuerza de
los hechos a una gestión única por duques provenientes del ejército. No deja de ser
paradójico que el restaurador de la romanizad acelerara su ruina en su intento de
recuperarla.
Incursiones de pueblos trasdanubianos en los Balcanes: a partir de la década de
560, los avaros comenzaron a imponer su presencia.
Una nueva erupción de la guerra con Persia: la paz perpetua firmada en el 532,
resulto menos duradera de lo que su pomposa formulación declaraba. Consolidado su
poder, el nuevo rey Cosroes I espero la oportunidad de atacar ventajosamente territorio
imperial, la cual se presento pronto, dada la creciente debilidad de la fortaleza militar en
Oriente, pues las campañas de reconquista en África o Italia se realizaron con tropas y
mandos sustraídos de aquella zona. En 540, el monarca sasánida desato las hostilidades
con una devastadora incursión h/ el mediterráneo, coronada con la conquista de Antioquia.
Debilidades del momento afectaban a la ppia estructura del ejército, incapaz de
atender con efectividad los dominios extendidos del imperio. Pérdida temporal de
Antioquia.
La atención de Cosroes I se dirigió tmb a las zonas de Armenia y caucásica. Fue sin
embargo un elemento no estrictamente bélico, la peste que asolaba ya el reino, el que
obligo a Persia a reconsiderar definitivamente su ofensiva en 545 y a firmar una tregua de
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5 años. La integridad territorial del imperio tuvo como contrapartida la entrega de un fuerte
tributo anual y el compromiso a suspender la penetración cristiana en el Cáucaso.
En pos de la unidad de los territorios orientales: flexibilidad de la política religiosa
justinianea.
Por orígenes y formación, la posición doctrinal de Justiniano era nítidamente
ortodoxa, la de Teodora era proclive al monofisismo por su trayectoria vital. La religión no
era simple vivencia, en oriente era quizá el cemento ppal que unía sus partes, por lo que
la responsabilidad del emperador estribaba en la búsqueda de un equilibrio que acercara a
los sectores doctrinalmente enfrentados.
La voluntad de atrae a los monofisitas moderados fraguo en un edicto publicado en
533.
Aunque el edicto no reconcilio a la partes, posibilito un consenso de partida. La
intervención de Teodora a favor de la jerarquía monofisita, ayudo tmb a tender puentes.
Consiguió que las sucesiones en las sedes de Alejandría y Constantinopla se decantaran
a favor de candidatos proclives o, al menos no hostiles a un monofisismo moderado.
El proselitismo fue instigado tmb directamente por Teordora, quien en 542, asigno a
un monofisita Juan de Amid, la tarea de evangelizar zonas montañosas de Anatolia
occidental.
Los años finales, 561-565 la obsesión política por buscar formas de acuerdo entre
corrientes religiosas cuya distancia iba ampliándose condujo al emperador a una serie de
malabarismos en la época final del reinado. Un nuevo edicto publicado en 565, meses
antes del fallecimiento de Justiniano, hacía patente estos esfuerzo que se antojan
desesperados. El texto pretendía unir la doctrina de Calcedonia con la propuesta extremas
de Julián de Helicarnaso. Resulta difícil entender como en 565 Justiniano pretendía hacer
compatible semejante extremismo con la ortodoxia calcedonia. Esa mezcla no tuviera eco
reseñable en ambos campos.
Establecida la paz con Persia en 561, tranquila África desde la década de 540,
ocupados los últimos núcleos de resistencia ostrogoda, los años postreros de reinado de
Justiniano no presentaron graves conflictos en la frontera del imperio. Pero precisamente
fue entonces cuando apareció al norte del Danubio un poder unificador, los ávaros, de
considerable trascendencia en el futuro.
El 14 de noviembre de 565 falleció Justiniano. Su largo reinado concluía habiendo
cubierto buena parte de los objetivos exteriores y con el déficit interno de no haber puesto
fin al cáncer monofisita. Dificultades de base p’ reconstruir territorialmente la porción
mediterránea del antiguo imperio romano. Buena parte de las tierras se reconquistaron,
pero a costa de considerables desgarros que acabaron hundiendo al imperio. Por ello
Justiniano ofrece el carácter bifronte de todo logro crepuscular: fue la última cima de la
romanidad y tb el preludio de su quiebra definitiva.
Hacia la crisis de la romanidad, 565-610
Justino II- 565-578: el difícil mantenimiento de la política justinianea
El mismo día del fallecimiento de Justiniano, ascendió al trono Justino II. Quien
procuro consolidar su posición mediante medidas populares y tmb eliminando a posibles
aspirantes al trono. Decreto la cancelación de deudas fiscales de los ciudadanos h/ 560.
Justino hubo de hacer frente a 2 temas legados del gobierno: la preocupante situación
financiera y la alarma religiosa causada por las excéntricas disposiciones de Justiniano.
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Intento sanearlos mediante la recaudación de gastos y el incremento de ingresos a través
de una serie de disposiciones, que iban de la incorporación al fisco de las propiedades de
familiares fallecidos a nuevos gravámenes sobre bienes de consumo básicos como el pan
y el vino. Tmb intento instaurar de nuevo la prohibición de la venta del cargo de
gobernador provincial, establecida en 535 y revocada desp.
La política religiosa de Justino II siguió pautas profundas de búsqueda de
entendimiento entre corrientes opuestas. En esu reinado, cambio de largo alcance se
operaron en el área danubiana y en Italia. Los ávaros habían estabilizado su dominio al
norte del Danubio bajo el khan Bayán. En 565 el emperador detuvo bruscamente el tributo
que desde tiempos de Justiniano, Constantinopla satisfacía a este pueblo.
El movimiento del pueblo lombardo hacia Italia en 568 dejo a los ávaros como único
poder danubiano. Estos cambio resultaron negativos p’ el poder imperial.
Poco des de la reducción de los últimos y aislados núcleos ostrogodos en los
primeros años 70, las tropas orientales destacadas en Italia debieron hacer frente a 1
nuevo peligro. En abril de 568 el rey lombardo Alboino (561-572) dirigió a su pueblo hasta
la península itálica. En 568 los lombardos ocuparon la ciudad de Venecia, el año sgte se
hicieron con el control de gran parte del noroeste italiano, Milán cayó. En 572 traspasaron
el Po, llegando h/ Espoleto y Benevento, sólidos centros de su poder en Italia central y
meridional.
Durante el reinado de Justino II el mediterráneo volvió a convertirse en zona de
conflicto activo p’ Constantinopla.
Esta adversidad militar perturbó al emperador h/ llegar a incapacitarlo mentalmente,
como este trastornó no era transitorio; obligo a Sofía a la búsqueda de una solución, que
fue el nombramiento como cesar y presunto heredero del comandante de guardia imperial
Tiberio, cuya aptitud militar era imprescindibles en tan difícil momento. En 578 fue
promovido a la máxima dignidad de augusto.
Tiberio II, 578-582: los costes financieros de un delicado equilibrio del imperio. El
centro de gravedad de la política de Tiberio residió en las provincias orientales, en el oeste
del Mediterraneo, el intento de recuperar el control sobre la Península itálica resulto fallido,
no así la pacificación del norte de África. En su época de cesar renovó la tregua con
Cosroes I por 3 años. Poco antes de su finalización el monarca persa ataco la
Mesopotamia bizantina, pero la ofensiva fue detenida de manera victoriosa. En la frontera
Siria, el potencial de Constantinopla se vio afectado negativamente por el debilitamiento
de la alianza con las tribus gasánidas. Pero en oriente la situación más delicada acontecía
en los Balcanes. Las penetraciones eslavas destructivas menudeaban, aunque la ppal
amenaza eran los ávaros que querían hacerse con el control de Sirmium. Tiberio hubo de
claudicar luego de 3 años, y consentir en la pérdida de dicho punto estratégico, así como
en el pago de todos los tributos atrasados acumulados desde la negativa de Justino II a
satisfacerlos.
La contención de la época de Justino II, lógica reacción ante el problema financiero
legado por Justiniano, dio paso a una mayor predisposición a la dispersión de fondos no
solo en la milicia, sino tmb en las construcciones que Tiberio activó.
En 4 años Tiberio situó al imperio de nuevo en bancarrota, duro legado que tuvo que
hacer frente Mauricio. En general los emperadores de la 2da mitad del s VI se vieron
atrapados en una contradicción: una pluralidad de frente, todos ellos activos a los que
difícilmente podía atender las finanzas imperiales.
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Mauricio 582-602: culmen y quiebra de una estabilidad militar y política en un marco
de austeridad. Mauricio en 582 fue nombrado cesar y desp augusto por el moribundo
Tiberio. Hubo de hacer frente a una delicada situación militar y financiera; esta condujo a
los dramáticos acontecimientos de 602. Fue plenamente consciente de que sin una acción
quirúrgica la estabilidad financiera y la ppia vida del imperio eran inviables. El hilo
conductor de su política fue la austeridad. El nivel de gastos era insostenible, su
disminución vía reducción de la monetarización de la paga, no fue factible, a pesar de las
distintas tentativas y de las variadas formas de aplicación diseñadas, ya fuera en el
ejercito de Oriente o en los Balcanes. Es sintomático que todo el entorno imperial fuera
brutalmente eliminado por los militares sublevados en 602.
Las preocupaciones financieras absorbieron la mente de Mauricio. A pesar de su
profunda religiosidad, los conflictivos temas doctrinales no tuvieron protagonismo.
Uno de los actos ppales del reinado de Mauricio fue la brillante conclusión de la
guerra con Persia. Un golpe de estado en el reino persa invirtió la situación. Cosroes huyo
a territorio imperial y pidió ayuda a Mauricio p’ derrocar al usurpador. Mauricio presionado
por el deber de reyes legítimos a apoyarse y tmb deslumbrado por el aparente interés de
Cosroes por el cristianismo, opto por dale ayuda. En 591 las tropas imperiales derrotaron
a Canzak, el usurpador. Cosroes II (591-628) cedió amplios territorios en agradecimiento.
En Italia la incapacidad oriental p’ contener a los lombardos obligo al recurso de
involucrar a los francos.
La situación militar en los Balcanes mejoro en el reinado de Mauricio, con
independencia de que fuera un cuerpo del ejército de este frente el que provocara su
ruina. Los ávaros no frenaron sus ambiciones. En 583 exigieron un sustancial incremento
del tributo. Ante la negativa del emperador, invadieron tierras imperiales. Así Mauricio hubo
de ceder a las peticiones de pago a cambio de restitución de las ciudades tomada. En 586
y 590 se desataron nuevas campañas ávaras, que asolaron la parte más septentrional de
los Balcanes.
Los ávaros no constituían el único peligro. El 584 los eslavos llegaron h/ las
proximidades de Tracia que protegía a distancia Constantinopla, allí fueron derrotados.
En 602 un contingente obligado por Mauricio a hibernar en territorio desolado, al
mando de un decurión, Focas, se dirigió a la desguarnecida Constantinopla y derrocaron a
Mauricio. E emperador huyo y fue masacrado.
El final de la romanidad oriental: el golpe de estado de Focas y su reinado, 602-610
el ppal problema del usurpados era la ausencia de cualquier asomo de legitimidad, que
pretendió solventar median una brutalidad inicial., que se extendió a colaboradores del
monarca.
La política de dureza no consiguió estabilizar la situación interna del Imperio. Las
tensiones religiosas adquirieron nueva virulencia, por el viraje de Focas hacia la ortodoxia
en busca de apoyo.
Pero si internamente la situación era convulsa, con un rebrote de la plaga en 608, el
siempre frágil equilibrio exterior se quedo en la frontera persa. Cosroes II desato un furioso
ataque en 604, que le reporto con creces la recuperación de los territorios cedidos a
Mauricio en 591. En 607, sus generales invadieron Siria y en 608/609 desde capadocia
atacaron el norte de Así menor h/ el Helesponto. Las defensas orientales se habían
colapsado. Además por la merma de una parte sustancial de las tropas que habían

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acudido a Egipto p’ hacer frente a la rebelión iniciada desde Cartago por el exarca
Heraclio. Este antiguo general de Mauricio diseño un levantamiento que contaba con
apoyo en círculos cercanos al usurpador. Tras asegurar el control de Egipto, ascendió por
la costa de palestina y siria incorporando todos los territorios no ocupados por los persas.
En 610 Heraclio, el Joven (hijo de Heraclio) zarpó de Cartago, tomó Abidos y ocupó
Constantinopla arrestando y ejecutando a Focas y sus colaboradores.
En conclusión, podemos afirmar que la tendencia interna y los imperativos
exteriores enterraron definitivamente la romanidad p’ dar paso a un proyecto imperial
helenizado: BIZANCIO. Nada más llamativo de ello que la llamarada final del conflicto
secular entre los mundos grecorromano y persa. Las campañas de Cosroes II que tras la
desaparición de Focas sometió Siria y Palestina, y la contraofensiva de Heraclio el Joven,
que dio un golpe de gracia a la institución monárquica persa, fueron el canto de la
presencia de los 2 imperios en Oriente Próximo.

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