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Técnicas para mejorar la memoria y la


concentración
Las malas pasadas que juega la memoria y ese nivel de dispersión que
imposibilita fijar la atención en la labor que se desempeña son padecimientos
que pueden llegar a limitar a las personas en muchos ámbitos. Por esta razón
es mejor dejar de lado las excusas y analizar el problema para determinar su
causa y ponerle correctivos, pues la buena memoria y la concentración juegan
un papel muy importante en la consecución del éxito
Cuántas veces se tienen las ideas o la frase precisa en la punta de la lengua
y, sin embargo, llegar a ellas y expresarlas en el momento oportuno resulta una
labor de titanes. Peor aún es cuando concentrarse en la labor que se
desempeña para ser asertivo y proactivo en el ambiente académico o laboral
se hace una tarea casi que imposible.

En este orden de ideas, Carolina Contreras Ventura, sicóloga clínica del Centro
Salud Caracas, explicó que en términos sicológicos la memoria y la
concentración están inmersas en procesos cognitivos que además incluyen la
atención, el lenguaje, el pensamiento, la sensopercepción, la sicomotricidad, la
voluntad y el afecto, aspectos que evalúa el especialista cuando hace un
examen mental a un paciente.

Al ahondar en el tema, Contreras explicó que la memoria es la capacidad de


almacenar información en el cerebro de forma tal que puede ser utilizada en los
momentos adecuados. La memoria tiene sus puntos de enfoque o interés, lo
que permite hablar de memoria inmediata, reciente y remota. Desde la óptica
de la especialista consultada y basándose en esta diferenciación entre las
cualidades de la memoria, vale el concepto de "lo efectivo es lo afectivo", lo
que explica en términos sencillos que en la medida que se esté interesado en
un asunto, la memoria tiene una mayor capacidad de fijación.

Ahora bien, en cuanto a los trastornos de memoria más frecuentes están la


amnesia total, la amnesia lacunar (lagunas en torno a un evento) y la amnesia
selectiva (que puede estar relacionada con diversos tipos de traumas que
bloquean el recuerdo de un evento específico). Estos tipos de trastornos de la
memoria puede que se deban a razones sicológicas (traumas) o patológicas
(por lesión o traumatismo).

La concentración, por su parte, es la capacidad de enfocar la memoria en un


área de interés; sin embargo, este concepto está íntimamente relacionado con
la atención, que al ser selectiva permite al individuo centrarse en el tema de
interés o en sus responsabilidades sin que se disperse con la gran cantidad de
eventos que pueden ocurrir a su alrededor.
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Indagar en la mente

Para atender los trastornos de memoria y concentración existen tratamientos


especializados que ayudan a solventar el problema. En estos casos, y antes
que nada, el especialista evalúa al paciente para descartar múltiples
enfermedades a nivel cerebral, ciertos grados de autismo, problemas visuales o
auditivos.

Una vez que se descartan las patologías, el sicólogo elabora una historia
infantil y juvenil para descubrir mínimos detalles del entorno familiar de la
persona, antecedentes pre y posnatales y todo suceso que pueda haber
influido en el correcto desarrollo de las destrezas de la mente del individuo. En
fin, se evalúa la conducta de la persona en todas las facetas posibles, ya que
solo así es posible detectar y afrontar los problemas sicológicos.

Según explicó Contreras, una de las teorías que está en boga en cuanto al
tratamiento de estos desórdenes psicológicos , trastornos de la memoria y
concentración, se llama Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad,
porque integra de manera eficiente la memoria, la concentración y el
aprendizaje. Es más, según esta teoría, el problema tiene un sustrato biológico
(pues a una parte del cerebro le falta un neurotransmisor), y debido a ello la
persona es tratada con ciertos medicamentos a los cuales responde
efectivamente.

Afrontar el problema

Desde otro punto de vista, pero igualmente válido, Beatriz Menardo explicó que
en el Instituto Menluz imparten un curso llamado Metodología Intelectual que
busca mejorar el contacto que la persona establece con la información, para lo
que se enseñan técnicas para procesar la información de una manera
provechosa. Este curso está dividido en cuatro módulos: lectura veloz;
memoria, método de estudio, concentración y audiencia; oratoria, y finalmente
redacción profesional, los cuales pueden tomarse por separado.

En el caso del módulo denominado "memoria, método de estudio,


concentración y audiencia", se aprende que si bien la memoria es selectiva,
para desarrollarla lo primero que hay que hacer es estimular la imaginación,
porque las técnicas que incentivan la memoria se basan en la capacidad de
establecer asociaciones propiciadas por la imaginación. Para lograrlo se ponen
en práctica ejercicios muy variados que permiten poner la mente al servicio de
la persona y no a la inversa. Esta parte del curso es por demás divertida, dado
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que se rescata todo lo que se ha perdido de imaginación y se "juega" con la


mente para alcanzar ciertos objetivos.

Tras este paso está el desarrollo de habilidades como, por ejemplo, memorizar
20 palabras en dos minutos, palabras que acompañan a números, números
solos, recordar los nombres de las personas, su profesión y número telefónico,
entre otras cosas. De esta manera se despierta el cerebro del letargo y se
establece una dinámica sencilla de asociaciones que permiten recordar, sin
mayores dificultades, datos específicos del cúmulo de información que vaga en
el cerebro.
Según explicó Beatriz Menardo, algunos alumnos del instituto cuestionan al
principio la importancia de poder recordar ciertos números y cumplir con los
objetivos de los ejercicios programados. Sin embargo, una vez que esas
personas pasan a su ambiente cotidiano, bien sea laboral, académico o social,
descubren que existe gran cantidad de datos, fechas, números telefónicos y
actividades programadas en una agenda que recuerdan con claridad y
facilidad, lo que redunda en mayor provecho para la actividad que realizan.

Ahora bien, cuando se desencadena este proceso la mente se agiliza hasta tal
punto que las diferencias son notables en cuanto al rendimiento. Por otro lado,
se logra mayor aplomo pues la persona no está pendiente de recordar lo que
estudió o lo que debe decir, porque la información está correctamente
estructurada y es fácil de recuperar.

Aprender a leer

Es indudable que uno de los principales problemas que enfrenta la gente es el


no saber leer correctamente. Es por ello que con el taller de Método de Estudio
se logra un acercamiento a los textos a través de procesos de análisis y
síntesis que dan resultados muy valiosos para el aprendizaje y el estudio.

A grandes rasgos, Menardo explicó la importancia de establecer una correcta


aproximación al texto durante la primera lectura, para luego pasar a una lectura
analítica que permita detectar el esquema sobre el cual se mueve el autor para
explicar el tema, identificar las ideas principales y las secundarias, así como
elaborar diagramas que organicen el contenido del texto y jerarquicen las
ideas.

Luego viene otra fase en la que se hace una lectura de revisión con la que se
corrige el diagrama elaborado con respecto al texto, para pasar después a la
repetición activa y así prescindir del texto. Inmediatamente, en base al
diagrama elaborado y con las propias palabras se reconstruye el texto.
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En la próxima fase del programa las técnicas aprendidas en el taller para


estimular la memoria se ponen al servicio del método de estudio, así se logran
memorizar los conceptos básicos para la elaboración automática del diagrama.
Ahora bien, la fase final del método de estudio es repasar (sin dejar pasar un
intervalo mayor de ocho horas) en base a la técnica de repetición activa. Con
todas estas herramientas a favor es posible estudiar más rápido y con mayor
efectividad porque la persona se "adueña" de la información y no está
pendiente de recordar el texto línea a línea.

Audiencia es el nombre del otro taller incluido en el curso. Audiencia es saber


escuchar una clase, charla o conferencia; es decir, aprovechar ese momento
del contacto personal con el expositor, ya que muchas veces un gesto o una
expresión proporcionan la clave de lo que la persona quiere decir. En la fase de
audiencia se recurre a las estrategias aprendidas en la fase de método de
estudio, pero para aprovechar al máximo la interacción con el expositor.

Cabe destacar que todas estas técnicas se apoyan con ejercicios que
estimulan la concentración, los cuales se ponen en práctica desde el mismo
momento que comienza el curso, toda vez que, aunque la concentración
representa un capítulo aparte, es imposible desligarla de los otros talleres,

Desde la óptica de Menardo, mejorar la concentración es un asunto bastante


simple, pues la técnica utilizada para tal fin se centra en prestar atención a
cosas que a la persona le interesan del momento que vive, se trata de hacer
una especie de extracción selectiva de ciertos puntos de interés para centrar la
atención en el momento.

La concentración es un acto voluntario que se puede mejorar a través de


ejercicios de emisión y recepción. La recepción consiste en recibir estímulos y
tener conciencia de las sensaciones que generan (tales como el olor cautivador
de un perfume o una música que agrada), mientras que la emisión implica la
elucubración o la creación de temas. Ahora bien, las personas que reciben
entrenamiento para mejorar la concentración saben que la recepción es una
actividad relajante, mientras que la emisión produce cansancio, lo que les
permite agilizar la agudeza y la concentración, dependiendo del momento (bien
sea de estudio o trabajo) en el que se encuentran.

Por otro lado, en ciertas situaciones conflictivas en las cuales la presión puede
jugar malas pasadas, es vital jugar con las técnicas de recepción para
distender la tensión (como bien puede ser fijarse en la la ropa del interlocutor,
sus gestos, movimientos, etcétera), ya que de esta manera la persona se
puede concentrar en lo que debe decir, y una vez llegado su momento para la
emisión, logra expresar las ideas adecuadas.
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A manera de conclusión

Podría decirse que con las técnicas para mejorar la memoria y la concentración
no vale ese refrán popular el cual reza que loro viejo no aprende hablar, pues
según la experiencia registrada en el Instituto Menluz, tanto niños, jóvenes y
adultos responden con excelentes resultados a los cursos mencionados. Es
más, muchas personas de la tercera edad descubren una gran pasión por la
lectura que les era desconocida, pues agilizan su memoria y logran
concentrarse plenamente en los temas.