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- Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los

La huella ecológica (del inglés ecological footprint) es un indicador del impacto


ambiental generado por la demanda humana que se hace de los recursos existentes en
los ecosistemas del planeta, relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de
regenerar sus recursos.
Representa el área de tierra o agua ecológicamente productivos (cultivos, pastos, bosques o
ecosistemas acuáticos) e idealmente también el volumen de aire, necesarios para generar
recursos y además para asimilar los residuos producidos por cada población determinada de
acuerdo a su modo de vida, de forma indefinida.

La capacidad de carga de una especie biológica en un ambiente es el tamaño máximo de


población que el ambiente puede soportar indefinidamente en un periodo determinado,
teniendo en cuenta el alimento, agua, hábitat, y otros elementos necesarios disponibles en ese
ambiente. En biología de poblaciones la capacidad de carga se define como la carga máxima
del ambiente,1 que es diferente del concepto de equilibrio de la población. La de los humanos
en la Tierra se estima en 10.000.000.000 (diez mil millones)
Para la población humana a veces se consideran variables más complejas como la atención
médica y saneamiento. A medida que aumenta la densidad de población, la tasa de
natalidad a menudo disminuye y generalmente aumenta la tasa de mortalidad. La diferencia
entre la tasa de natalidad y la tasa de mortalidad es el crecimiento natural. La capacidad de
carga podría soportar un crecimiento natural positivo, o podría requerir un aumento natural
negativo. Por lo tanto, la capacidad de carga es el número de individuos que un entorno puede
soportar sin efectos negativos significativos para el organismo dado y su entorno. Por debajo
de la capacidad de carga las poblaciones normalmente aumentan, mientras que por encima,
por lo general disminuyen. Un factor que mantiene el tamaño de la población en equilibrio se
conoce como factor de regulación o factor limitante. El tamaño de la población disminuye por
encima de la capacidad de carga debido a una serie de factores en función de la especie en
cuestión, éstos pueden incluir factores abióticos como la falta de espacio, el suministro de
alimentos o la luz del sol; o factores bióticos, como la competencia intraespecífica y
la competencia interespecífica.
Los orígenes del término capacidad de carga son inciertos; algunos investigadores indican que
se utilizó «en el contexto del trasporte marítimo internacional»2 o que fue utilizado por primera
vez durante los experimentos de laboratorio con micro-organismos del siglo XIX.3 Una revisión
reciente encontró el primer uso del término en un informe de 1845 del Secretario de Estado de
EE.UU. para el Senado.4

CONCEPTO
La capacidad de carga de una especie biológica en un ambiente es el tamaño máximo de
población que el ambiente puede soportar indefinidamente en un periodo determinado,
teniendo en cuenta el alimento, agua, hábitat, y otros elementos necesarios disponibles en
ese ambiente.
La huella de carbono se conoce como «la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI)
emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto».
Tal impacto ambiental es medido llevando a cabo un inventario de emisiones de GEI o
un análisis de ciclo de vida según la tipología de huella, siguiendo normativas internacionales
reconocidas, tales como ISO 14064, PAS 2050 o GHG Protocol entre otras. La huella de
carbono se mide en masa de CO2 equivalente. Una vez conocido el tamaño y la huella, es
posible implementar una estrategia de reducción y/o compensación de emisiones, a través de
diferentes programas, públicos o privados.

El Índice del Planeta Feliz es un índice alternativo de desarrollo, bienestar humano y


ambiental. Su primera publicación fue en el año 2006 y se publica periódicamente cada tres
años. Es publicado por New Economics Foundation (NEF).1
El índice está diseñado para medir el desarrollo de los países con base en la expectativa de
vida, la percepción subjetiva de felicidad y la huella ecológica. Además el índice se
complementa estudiando el PIB y el IDH de los países, para tomar en cuenta la sostenibilidad,
solvencia económica y el estado económico en el que se encuentra cada país. Pero en
ocasiones se considera que estudiar el PIB es inadecuado ya que el objetivo principal del
índice es mostrar el estado de felicidad y salud de las personas.2
La segunda compilación global del IPF (Índice del Planeta Feliz) en 2009 está basado en
datos corroborados de 143 países que representan el 99% de la población mundial.
Diez de las primeras once naciones del índice 2009 están en Centroamérica y el Caribe. En
los once primeros lugares figuran: Colombia, Venezuela, República
Dominicana, Guatemala, Vietnam,Paraguay, Cuba, El Salvador, Brasil, Honduras y Costa
Rica,.3 La nación europea con mayor puntaje son los Países Bajos. Estados Unidos, Rusia y
buena parte de los países africanos tienen una calificación especialmente pobre.

La felicidad nacional bruta (FNB) o felicidad interna bruta (FIB) es un indicador que mide
la calidad de vidaen términos más holísticos y psicológicos que el producto interno bruto (PIB).
El término fue propuesto por Jigme Singye Wangchuck, rey de Bután, en 1972, como
respuesta a las críticas de la constante pobreza económica de su país. Este concepto se
aplicaba a las peculiaridades de la economía de Bután, cuya cultura estaba basada
principalmente en el budismo.
Mientras que los modelos económicos convencionales observan el crecimiento económico
como objetivo principal, el concepto de FNB se basa en la premisa que el verdadero desarrollo
de la sociedad humana se encuentra en la complementación y refuerzo mutuo del desarrollo
material y espiritual. Los cuatro pilares de la FNB son: la promoción del desarrollo
socioeconómico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la
conservación del medio ambiente y el establecimiento de un buen gobierno.