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Manos milagrosas

Manos milagrosas: La historia de Ben Carson (Gifted hands: The Ben


Carson history) es una película basada en la vida del cirujano
estadounidense Benjamin (Ben) Carson. La película tiene como
protagonista estelar a Cuba Gooding Jr., bajo la dirección de Thomas
Carter, y con la promoción directa de Johnson & Johnson, importante
industria estadounidense.

Puesto que es un acercamiento biográfico, los escenarios y situaciones


se corresponden aproximadamente a las experiencias vividas por
Carson entre 1961 y 1987. Tiene como particularidad que no se
estrenó en el cine, sino que fue planificada para televisión y
transmitida el 7 de febrero del año 2009 por TNT.

Un comienzo difícil

Ben Carson es negro y esa condición es una desventaja social en casi


todo el mundo. En Estados Unidos, la segregación racial no acabaría
formalmente hasta mucho después de su nacimiento, de modo que,
desde niño, tuvo que lidiar con ello. Además, cuando tenía 8 años, sus
padres se divorciaron y tuvo que mudarse a Detroit, con su madre y su
hermano.

Aunque era un chico rebelde debido a las condiciones ya planteadas,


Ben era inteligente. Su madre juega un papel preponderante al
corregirle y obligarle a leer, pues muy pronto Ben comienza a destacar
en la escuela. Lamentablemente, el racismo reinante en aquella época
provoca que se cometan muchas injusticias con él.
Aun así, Carson logró terminar la secundaria sin mayores
contratiempos. Había entendido que solo su intelecto y su trabajo lo
podrían ayudar a mejorar. Su ingreso en la universidad de Yale, según
la película, tuvo que ver también con un mensaje materno, quien se le
apareció en sueños. Él fue el único, entre todos los examinados, que
consiguió responder un problema determinado.

Arriesgarse puede valer la pena

El joven Carson consiguió empleo en un hospital como médico interno.


En una ocasión de absoluta emergencia, tuvo que tomar la decisión de
operar por su cuenta a una niña, a pesar de no estar autorizado para
ello. Si pasaba algo grave, él sería el responsable. No obstante, la otra
opción era dejarla morir, por lo que nada podía ser peor, de modo que
se atrevió a realizar la operación.

Tras el temerario acto, lo llamó el director del hospital. Ben temía que
lo despidieran, pero, para su alivio, lo felicitaron por haber tomado la
decisión correcta en un momento tan complicado. Y lo premiaron con
una beca para especializarse.

Ben trabajó muy duro en la búsqueda de la solución para evitar la


muerte por hemorragia en la cirugía de separación de siameses, que
hasta ese momento solía ser muy arriesgada para los pacientes a
separar. El principal problema que encontró es que algunos siameses
comparten parte del sistema cardiovascular, por lo que la separación
implica la muerte de uno o los dos hermanos.

Un día, mientras observaba un grifo que goteaba, encontró la respuesta


al problema que lo obsesionaba. Consiguió imaginar un método para
evitar el sangrado excesivo.
Fue así como Ben Carson se atrevió a realizar una cirugía de
separación de siameses con la ayuda de un enorme equipo de médicos
bajo sus instrucciones. Tras 22 horas de trabajo continuo, la
separación fue exitosa y se afianzaron su prestigio y autoridad en la
materia

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