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El huevo cósmico (China)

Al inicio de los tiempos todo era un caos, y este caos tenía una forma de huevo de gallina. El
huevo contenía el Yin y el Yang, las dos fuerzas contrapuestas de las que está hecho el universo.
Yin y Yang son la oscuridad y la luz, lo femenino y lo masculino, el frío y el calor, la humedad y la
sequedad. Un día las energías en guerra que había dentro de aquel huevo lo hicieron estallar. Los
elementos más pesados se hundieron, y así formaron la tierra, y los más ligeros flotaron formando
de esa manera el cielo. Y entre el cielo y la tierra quedó un p’ an-kun, el primer ser que surge del
huevo y mantiene el Yin y el Yang separados.
Todos los días durante dieciocho mil años, el cielo y la tierra se fue separando más y más y
aquel ser llamado p’ an-kun fue creciendo al mismo ritmo y de esa manera llenando el espacio entre
los dos elementos. El cuerpo de p’ an-kun se hallaba cubierto de pelo, tenía dos colmillos en la
mandíbula superior. Su estado de ánimo influenciaba el clima: cuando estaba feliz, el tiempo era
bueno; peor si se enfadaba, entonces llovía o estallaba la tormenta.
Se dice que p’ an kun murió agotado por el esfuerzo de mantener separadas las dos fuerzas
mientras el mundo se iba formando. Su cuerpo quedó despedazado de modo que la cabeza se
convirtió en la montaña del este, el estómago en la del centro, el brazo izquierdo la del sur, el brazo
derecho la del norte y sus pies en la montaña del oeste. Sus ojos se convirtieron en el sol y la luna,
la carne en ríos y mares. Su voz el trueno y el relámpago, sus pelos en árboles y plantas. Y las
pulgas de p’ an-kun se trasformaron en los seres humanos.

Los hermanos Ayar (Inca)

Sobre la montaña Pacaritambo (doce leguas al noroeste de Cuzco) aparecieron los hermanos
Ayar, después del gran diluvio que había desvastado todo. De la montaña llamada "Tampu Tocco"
partieron cuatro hombres y cuatro mujeres jóvenes, hermanas y esposas de ellos a la vez.
Eran Ayar Manco y su mujer Mama Ocllo; Ayar Cachi y Mama Cora; Ayar Uchu y Mama
Rahua y finalmente, Ayar Auca y su esposa Mama Huaco. Viendo el estado de las tierras y la
pobreza de la gente, los cuatro hombres decidieron buscar un lugar más fértil y próspero para
instalarse. Llevaron con ellos a los miembros de diez Ayllus (organización inca que agrupaba diez
familias) y se dirigieron hacia el sudeste.
Pero un primer altercado se produjo entre Ayar Cachi, un hombre fuerte y valiente, y los
demás. Sus hermanos lo celaban y quisieron matarlo. Con ese plan, le ordenaron volver a las
cavernas de Pacarina (se llama así, en quechua, al lugar de los orígenes) a buscar semillas y agua.
Ayar Cachi entró en la caverna de Capac Tocco (ventana principal de la montaña "Tampu
Tocco") y el sirviente que lo acompañaba cerró con una gran piedra la puerta de entrada... Ayar
Cachi jamás pudo salir de allí.
Los siete hermanos y hermanas restantes, seguidos de los ayllus, prosiguieron su camino y
llegaron al monte Huanacauri, donde descubrieron un gran ídolo de piedra con el mismo nombre.
Llenos de respeto y de temor frente a este ídolo, entraron al lugar donde se lo adoraba. Ayar Uchu
saltó sobre la espalda de la estatua y quedó enseguida petrificado, haciendo parte en delante de la
escultura. Aconsejó a sus hermanos de seguir el viaje y les pidió que se celebre en su memoria la
ceremonia del Huarachico, o "iniciación de los jóvenes".
En el curso del viaje Ayar Auca fue también convertido en estatua de piedra, en la Pampa del
Sol. Ayar Manco, acompañado por sus cuatro hermanas, llegó a Cuzco donde encontró buenas
tierras; su bastón se hundió con facilidad pero no pudo retirarlo sin esfuerzos, lo cual era una buena
señal. Entusiasmados conr el lugar decidieron quedarse allí.
Ayar Manco fundó entonces una ciudad, en nombre del creador Viracocha y en nombre del
Sol. Esta ciudad fue Cuzco (ombligo, en quechua), la capital del Tahuantinsuyo (imperio de las
cuatro provincias).

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