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¿Cómo se transportaba el agua a través de

acueductos?
Bienvenidos una semana al blog de Econet Desatascos. Hoy queremos
echar la vista hacia atrás, concretamente a la época romana. En el post de
hoy vamos a contaros cómo se transportaba el agua a través de
acueductos. Como sabéis, las sociedades han necesitado estar siempre
cerca de las fuentes naturales de agua. Un recurso imprescindible para
subsistir, ya sea para beberla, para la higiene o regar los cultivos. Los
romanos fueron los primeros en dominar este recurso para abastecer las
ciudades y aprendieron a canalizarla a través de acueductos. Algunas
ciudades se abastecían de agua que provenía de largas distancias, algo
que no se volvió a ver en Europa hasta bien entrado el siglo XIX. Hoy en
día, el agua que utilizamos a nivel doméstico, público e industrial, es
transportada a través de tuberías y colectores impulsados por bombas.
Pero esto no siempre fue así, ya que no se contaba con los avances
tecnológicos que disponemos en la actualidad. Como sabéis. el agua que
consumimos recibe un tratamiento específico para eliminar residuos,
purificarla y así potabilizarla. En la antigüedad los pasos que seguía el
agua eran muchos menos y el ésta llegaba directamente de las fuentes
primarias hasta las ciudades.

Abastecimiento

Los romanos fueron precursores en algunas técnicas hidráulicas para


extraer y almacenar agua. En otro post os hablamos de las principales
fuentes de agua natural de las que se abastece el ser humano, Las más
utilizadas eran:

1- Manantiales
2- Pozos
3- Galerías de infiltración
4- Ríos y lagos
5- Presas y emblases
6- Cisternas o aljibes

Los romanos nunca tuvieron buena consideración del agua estancada o


del agua de los ríos. Estas han sido fuentes de agua donde normalmente
se arrojaban desechos, además de encontrarse animales en putrefacción.
Era fundamental no solo encontrar una fuente de agua lo más pura posible,
también se buscaba que tuviese un caudal continuo y suficiente para
abstecer a toda la ciudad.
Una vez se encontraba una fuente de agua natural y potable, era
importante encontrar una forma de llevarla sin necesidad de utilizar
aguadores. Esta agua se solía encontrar en zonas montañosas, sobre todo
en manantiales, ya que era la que podía ofrecer mayores garantías. Allí
se encontraba el agua más pura y menos contaminada, así que había que
encontrar una forma de llevarla hasta la ciudad en el mejor estado posible.

¿Cómo se llevaba hasta las ciudades?

Así fue cuando se construyeron los primeros acueductos. El desarrollo


técnico de estas estructuras se desarrolló con la llegada de Julio César y
con la urbanización del Imperio. Para hacer este tipo de construcciones se
debía tener grandes conocimientos técnicos y sobre construcción. El agua
potable debía sortear una gran cantidad de obstáculos sin que esta agua
se estancara. Para ello debía tener la suficiente pendiente, aunque
controlado, ya que esto podía provocar desgaste en la estructura debido a
la gran aceleración del agua. Por eso se construían depósitos con
pequeñas cascadas para desacelerarla. Para darle esta pendiente
deseada se utilizaban los arcos, evitando así también los accidentes del
relieve. Estos podían llegar hasta los 48 metros de altura como es el caso
del acueducto de Nimes.
No siempre era posible encontrar un camino directo hasta las ciudades así
que estos acueductos podían llegar a atravesar montañas a través de
galerías. Lo más difícil de sortear eran las depresiones profundas. La
primera opción era tratar de rodearlas y en el caso que no se pudiera, se
utilizaba el sifón. El sifón hacía descender el agua lo más rápido posible
para que con la misma fuerza pudiera ascender otra vez. Imaginaos lo
complejo de esta construcción, ya que no debía quedarse corta ni tener
excesiva velocidad. En ese caso, el agua saldría propulsada y se perdería
gran cantidad de esta.

Para a perder el mínimo de agua posible e impermeabilizarla, los


acueductos solían hacerse de piedra enlucida y con forma abovedada para
evitar que el sol evaporara parte del agua. En muchos tramos también se
utilizaban tubos de cerámica o plomo para evitar que el agua se
contaminase. Además, para controlar su calidad, el agua contaba con
registros a la largo del camino.

Si os interesa el tema de la arquitectura romana, RTVE realizó un gran


documental sobre el tema llamado "Ingeniería romana", en él entenderéis
mucho mejor todo este proceso. Aquí tenéis el capítulo en el que se habla
de los acueductos.
¿Qué cantidad de agua podía abastecer un acueducto?

Uno de los acueductos que más agua abastecía en la época romana fue
el Anio Novus, que transportaba 189.530 m3 de agua al día a la ciudad de
Roma. La ciudad llegó a tener hasta once acueductos distintos que
suministraban agua potable a la ciudad. Esto suponía una media de unos
1.100 litros diarios, por habitante. Tened en cuenta que Roma fue una
ciudad muy poblada y que llegó a tener casi 1 millón de habitantes. Según
un estudio realizado recientemente por Tia Ghose de la Universidad de
Illinois, publicado en la revista Live Science, los acueductos podían llegar
a transportar unos 1.400 litros de agua por segundo. Esta cantidad es muy
superior a la que podemos tener hoy en día en una ciudad como
Barcelona. Hoy en día, un ciudadano puede llegar a consumir una media
de unos 100 litros por día. Aún así, Barcelona es junto con Copenhague y
Bruselas, la ciudad que menos agua consume de toda Europa.

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