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Fortaleza 778

GER V., Divorzio anche per cl,i aa,•11a i/ wm- C!ls, cult u mies, nucionalcs e intcrna-
gelo?, Herdcr- Morcell iana, Roma-B rcscin 1969; c1on11l_cs 1ws hu11 hecho cada vez más
TElTAMANZI D. , Pastora /e dei divorziMi ris¡w.w,- c~H1s~1cntcs del mal que amena za a la
ti, en Evangelizzazione e matrimo nio, cit., 148-
179; ToRn G., La stabilita del vinco/o 111,ziah• 111
d1gnulud de lu persona human a en
S. Agostin o e in S. Tommaso, La nuovn ltnlin, sus. derechos y en los derechos de
Florenc ia 1979; VtLLAREJO A., El matrimo nio y naciones enlcrn s, asi corno del bien a
la familia en la "Familiaris consorti o ·: Paulinns , realiza r para constr uir un mundo
Madrid 1984. m{,s human o u la vez que más divino
G. Can1panini Los males uhistó ricos" y los males d~
los último s decenios <le nuestro siglo
(las dos guerra s mundiales, la revo-
lución de ocluhr c, el descubrimiento
de armas nucleares, la división del
FORTALEZA mundo en bloques, entre sur y norte)
han genera do el miedo a la vida den-
SUMARIO: Introducción. l. Las respuestas his- tro del marco de las ansias existen-
tóricas: l. La fortalez a en la concepc ión de los ciales siemp re presentes: ansia ante
griegos; 2. La fortalez a en la Sagrada Escritur a:
a) Antiguo Testame nto, b) Nuevo Testame nto: la muerte , la culpab ilidad y el sin-
la fortalez a de Jesús y de sus discípul os; 3. Santo sentido (P. Tillic.h). Hoy más que nun-
Tomás: a) Virtud de la fortalez a, b) Martirio : ca el ser human o se siente incapa z de
acto suprem o de la fortalez a cristiana , e) Vicios
contra la fortalez a, d) Virtude s afines a la forta- resolver los propio s proble mas, que
leza relacion adas con la agresión (magnan imi- han adquir ido dimen siones planeta-
dad y magnifi cencia), e) Virtude s afines a la rias. El cristia nismo no se pone ni del
fortalez a relacion adas con la entereza (pacienc ia,
longani midad, persever ancia); 4. Objecio nes a la
lado de los "débiles", que buscan la
fortalez a en la edad modern a. II. Propuesta soluci ón en la droga , el sexo, el sui-
cristiana para el mundo de hoy: 1. ¿Por qué la cidio o las sectas religiosas, ni del de
fortalez a hoy?: a) Condici ón existenc ial perso- los "viole ntos", que preten den resol-
nal, b) Condici ón existenc ial social; 2. F ortale-
za del "sustine re" y del "aggred i": a) Fortalez a ver los confli ctos y las contra diccio -
como resisten cia, b) Fortalez a del compro miso; nes por medio de la lucha contin ua,
3. Fortalez a en el tiempo y en la comuni dad: l~s guerra s, la revolu ción y el terro-
a) Fortale za de la presenc ia, b) Fortalez a de la
comuni ón, c) Síntesis de la fortalez a de la pre- rismo.
sencia y de la comuni ón. III. Educaci ón para la Con el fin de poder ofrece r una
fortalez a. perspe ctiva más ampli a, el presen te
artícu lo se divide en tres partes . En la
Introducción parte histór ica (1) tratar á de la forta-
leza entre los griego s, en la Biblia y
Toda virtud moral tiene su realiza - en la síntesis de santo Tomá s. En la
ción en la situac ión histór ica concre - parte sistem ática (11) pondr á el acen-
ta de las person as. La situac ión del to en la interp retaci ón de la fortale za
mund o en el que vivim os condi ciona cristia na despu és del concil io Vat. II.
hoy la puest a en prácti ca de lafort a- Finali zará con un aparta do (111) so-
leza, cosa que, por lo demás , suced ía bre la educa ción para la fortale za.
ya en el mund o ,griego , b.í~lic o y ~e-
dieval . Y no solo cond1c1ona, sino
que ademá s interp ela acerca de l?s l. Las respuestas históricas
valore s a practi car y pone en guard ia
l. LA FORTALEZA EN LA CONCEP-
contr a los males existe ntes, que ame-
CIÓN DE LOS GRIEG OS. Los filósofos
nazan a la existe ncia mism a del hom-
griego s recoge n y clasifi can tres ex-
bre en la tierra. Los cambi os de nues-
tro murid o en las relacio nes religio so- presio nes: andreía, ~artería y n~ega-
moral es y socio- econó micas , políti-
/opsychía. O Andreza expre sa el ideal

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Fortaleza 1
de la fuerza ~asculina por oposición
destino y del hado. La virtud de la
a la de la m~J~r o del niño. Designa fortaleza se desarrolla en esta pers-
la fuerza de an_1mo frente a las adver- pectiva y tiene como función prima-
sidades de la vida, pero sobre todo el ria la exaltación del ser humano: en
desprecio del peligro en la batalla la concepción aristotélica, para ase-
hasta afrontar la muerte con valor gurar a éste la autonomía en la lucha
por ~l bien de la patria. O La vida no declarada contra el mundo; en la con-
imphca solamente la lucha contra los cepción estoica, para asegurarle la
enemigos. e~ternos, sino también la autonomía mediante una lucha inte-
!uc~a cotidiana contra los enemigos rior, más pasiva (CICERÓN, Tusc., 14,
ms1tos en el ser humano mismo es 53; CRISIPO, ARNIM., Frag. III, 263;
decir, las tendencias desordenada~ de CLEMENT E AL., Strom. VI, 11 ,61).
los instintos y de las pasiones que
buscan sólo los placeres rehuyendo 2. LA FORTALEZA EN LA SAGRA-
las dificultades. El ser humano está DA ESCRITURA. a) Antiguo Testamen-
obligado a dominar las pasiones y ser to. El israelita tiene conciencia viva
dueño de sí mismo por medio de la de la fuerza de Dios, de su omnipo-
kartería o dureza consigo mismo. D tencia, y de la debilidad del hombre,
La megalopsychía, por último, es la a quien la fuerza le viene sólo de
virtud con la que el hombre griego se Dios, y que deberá emplearla en lle-
impone por su grandeza en la vida de var a cabo la obra divina. Dios ma-
la ciudad y del mundo. nifiesta su fuerza interviniendo en la
Platón sitúa todas las virtudes mo- vida de los patriarcas, liberando a su
rales al final de las cuatro que la tra- pueblo de la esclavitud de Egipto (Dt
dición denominará después virtudes 4,32-39), consolidando las montañas
cardinales: prudencia, justicia, forta- (Sal 65,7), aquietando el mar (Job
leza y templanza (Rep. II, 7). La for- 26,12), dando fuerza al pueblo (Dt
taleza es la virtud propia del soldado, 8, 17; Jue 6, 12) o combatiendo por él
que en la República ideada por Pla- (2Re 19,35; 2Crón 20,5). La salva-
tón
. . podía ser también del sexo feme-
.
ción de Israel es cosa de Dios, porque
nmo. su fuerza proviene del Dios que lo
En su concepción de la fortaleza ama (Sal 59,17; 86,15).
como virtud moral, Aristóteles se El AT no habla realmente de la
aproxima más al concepto de an- fortaleza como virtud moral, sino
dreía, considerando la kartería y la como fuerza física, de la que, sin em-
megalopsychía como virtudes a me- bargo, no puede uno fiarse (Sal 33,
dias. Distingue dos actos principales 16) ni vanagloriarse, sino que debe
de la fortaleza: afrontar y agredir (Et. considerarla como don de Dios (Is
Nic. III, 9-12,1115-1130). 10,13). Fe y esperanza son dos con-
En la kartería como dominio de sí diciones necesarias en el hombre para
insistieron los estoicos. Su concep- que éste pueda recibir la fuerza de
ción de la fortaleza se reduce prácti- Dios (Sal 19,2; 27,14; 28,7; 33,~0;
camente a la de la kartería. 31,25). En el miedo, en la angust1~,
El hombre griego se encuentra fren- en el fracaso cuando el hombre gn-
te a un mundo que le amenaza y fren- ta a Dios cdnfiesa su propia debili-
te a un Dios a quien no le interesa la dad y le i~voca con confianza inque-
suerte humana. Por eso, el hombre brantable, Dios le concede su fuerza
griego no puede contar con la ayuda (Sal 37 ,5; Is 30, 15), el consuelo (Sal
divina, sino exclusivamente con las 86,17; Is 12,1), la alegría (Sal 81 ,2).
propias fuerzas, que son las únicas En cambio, cuando el hombre presu-
que pueden liberarle de los males del me de ser independiente de Dios e

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intenta por separado alcanzar la fe- 1,11). Los discípulos, con san Pablo,
licidad (Gén 3) y la grandeza (Gén están seguros de que todo Jo pueden
11 ), los poderes del mal lo esclavizan porque Cristo les robustece (FJp
y él se pone a oprimir injustamente a 4, 13) y les confiere no un espíritu de
sus semejantes (Gén 9,6; Sal 3,14; temor, sino de amor y de moderación
Miq 3,9) y a idear ídolos (Is 44, 17; que les permite afrontar sufrimientos
Jer 10,3). a causa del evangelio, confiados en la
fuerza de Dios (2Tim 1, 7-8) concedi-
b) Nuevo Testamento: la f orta- da mediante la acción del Espíritu
leza de Jesús y de sus discípulos. Je- Santo (Ef 3, 16; Rom 15, 13).
sús, Hijo del hombre, ungido con es- La fuerza divina se despliega en
píritu y poder (He 10,38), manifiesta los discípulos de Jesús de muchas
su poder mediante milagros que po- maneras. Pueden distinguirse al me-
nen de manifiesto no sólo que "Dios nos cuatro: D La valentía del mensa-
está con él" (Jn 3,2; 9,33), sino tam- jero (parresía) es una fuerza interior
bién que él es "Dios con nosotros" que posibilita a los discípulos de Je-
(Mt 1,23). Al ejercer su fuerza todo- sús proclamar la palabra de Dios sin
poderosa, Jesús no busca su propia miedo (He 2,29; 4,31), sin el recurso
gloria (Mt 4,3-7), sino la del Padre a subterfugios (2Cor 4,2) y ser testi-
y el cumplimiento de su voluntad gos valientes de Jesús (He 4,13). La
(J n 5,30; 17,4). Esta obediencia y esta predicación y el comportamiento de
humildad son precisamente la fuente los apóstoles y de san Pablo se ca-
de sus poderes: curar.enfermos, resu- racterizan por la citada fuerza "del
citar muertos, perdonar pecados y, heraldo" (He 9,27; 13,46; 14,3; 19,8;
mediante la acción del Espíritu San- 26,26; 2Cor 3,12). D Lafirmeza en la
to, echar demonios, entregar y recu- fe y en las buenas obras. El creyente
perarla propia vida(Jn 10,18). Cuan- es una persona fiel, estable y firme,
do Jesús es exaltado, depone de su virtudes propias de todos los grandes
trono las potestades (Col 2,15) y al siervos de Dios: Abrahán (Neh 9,8),
jefe de este mundo y "atrae a todos Moisés (Núm 12,7), Jesús (Heb 2,17-
hacia sí" (Jn 12,31-32). 3,6), Pablo ( 1Cor 7,25). Jesús pidió
Los discípulos reciben de Jesús la por la fortaleza en la fe de Pedro y de
fuerza -"sin mí no podéis hacer sus hermanos (Le 22,32). En el NT
nada" (Jn 15,5)-; él los envía a "ha- encontramos continuamente expre-
cer discípulos de todas las naciones" siones como "mantenerse en la fe"
(Mt 28,18), confirmando su mensaje (!Cor 16,13; He 14,22), "mantener-
mediante los milagros (Me 16,20) y se fieles al Señor" ( l Tes 3,8; Flp 4, l ).
asegurándoles su presencia (Le 24,49) Firmeza, estabilidad y fortaleza que
y Ia del Espíritu Santo (He 1,8). El caracterizan no sólo a la fe, sino tam-
Espíritu que invade a los apóstoles es bién al amor (Jn 15,4-9), a la espe-
el don que les otorga Cristo resucita- ranza (Rom 15,13) y, en general, a las
do en la plenitud de su poder (He 2,4; buenas obras que Dios ha asignado
2,32-36). La fuerza divina (dynamis) a sus fieles como línea de conducta
concedida al hombre tiene carácter (Ef 2,8-1 O; Gál 6, IO). D La paciencia
salvador; su destino son las grandes (hypomoné) es una virtud de una im-
obras y el fortalecimiento interio_r del portancia decisiva, sobre todo en la
hombre (Ef 3, 16-20), el dar testimo- persecución y la tribulación. Consiste
nio de Dios (He 4,35) y la proclama- en afrontar el mal existente en el pre-
ción del mensaje evangélico como sente, a fin de que el Señor lo trans-
"fuerza de Dios" (Rom 1, 16; 1Cor forme en bien para el futuro. El deseo
1, 18), incluso a costa de la vida (Gál de cumplir la voluntad de Dios (Heb

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lo 36), de dar testimon io del amor basa en la-confia nza en las propias
(1Cor 13, 7), de dejarse corregir e ins- fuerzas; el segundo , en la segurida d
truir por Dios a través del sufrimie n- de la victoria (a. 6). La entereza es el
to (Heb 12, 7), de reinar con Cristo acto principa l de la fortaleza , puesto
(Rom 17-18; Ap 1,9? 2Tim 2,12), de que, en opinión de santo Tomás, re-
cooperar a la salvació n de los elegi- quiere mayor fuerza interior. Objeto
dos (2Tim 2,10) para obtener en pre- primario de la fortaleza es el miedo
mio la vida (Sant 1,12), todos ellos a la muerte eu cualquie r circunsta n-
son motivos por los que el cristiano cia (a. 5). El que en el curso de un
está llamado a afrontar el mal exis- peligro grave "pierde la cabeza", su-
tente en la vida presente . O La ma- cumbien do a las pasiones del miedo
krotY,mía abarca, por una parte, el o de la audacia, no está en condicio -
perdon a nues~ros deudore s y, por nes de defender se a sí mismo ni de
otra, la renuncia a los propósit os de defender a los demás. De ahí la im-
venganza y de resentim iento (Mt 18, portanci a de dominar estos sentimie n-
21-35; Rom 12,20). El motivo de esta tos. La fortaleza es la virtud que per-
virtud es diverso del de la pacienci a. mite a las personas obrar y compor-
También en ella se trata de afrontar tarse moralme nte bien, dominan do
el mal, pero sin venganz a; más aún: el miedo y la audacia en situacion es
perdonan do, puesto que todos somos de peligro y dificulta d que, en ocasio-
pecador~ s. Esta capacida d de perdón nes, son una amenaza para la vida
la incluye san Pablo entre los frutos misma de las personas (a. 3). La ra-
del Espíritu Santo (Gál 5,22). Lama- zón formal por la que hay que estar
krotymía del Nuevo Testame nto no dispuest o incluso al sacrificio de la
tiene nada que ver con la longanim i- -propia vida es la defensa del bien
dad de la patrís~ic a o de santo Tomás, moral, sobre todo de la justicia y de
como podrá comprob arse más ade- la paz (a. 12, ad 3 y ad 5).
lante. A la poca claridad terminol ó-
gica de la patrístic a, en observac ión b) Martirio: acto supremo de la
magistra l de A. Gauthie r, no corres- fortaleza cristiana. Al martirio se le
ponde una alteració n de la doctrina consider a el acto supremo de la for-
relativa a ·Ia fortaleza , que es la mis- taleza: la aceptaci ón de la muerte en
ma de la vision bíblica (La Fortezza, defensa de la verdad y del bien moral
810; Magnan imité, 10). (q. 124, a. 5). La Iglesia ha tenido
siempre en gran estima a cuantos han
3. SANTO TOMÁS. a) Virtud de la dado su vida siguiend o el ejemplo de
fortaleza. Mientra s que las virtudes Cristo, y los ha llamado martyres,
relaciona das con la templan za deben testigos. Los mártires daban su vida
frenar las tendenci as afectivas , las re- en defensa no sólo de la verdad de la
lacionad as con la fortaleza están des- fe (san Esteban) , sino también de la
tinadas a suscitar la persever ancia, a verdad moral (san Juan Bautista ).
fin de no rehuir el mal o las dificul- Compon entes integrale s del acto son
tades inherent es a la conquis ta del el valor defendid o y el modo de acep-
bien (S. Th., 11-11, q. 123, a. 3). El tar la muerte, actitud que puede verse
en el martirio de san Esteban y de
análisis que santo Tomás hace de la tantos otros en la historia a ejempl~
fortaleza saca a la luz dos actos: sus- de Cristo, quien sin lam.ent~rse n1
tinere y aggredi; el primero consis- rebelarse ofreció la propia vida en
te e~ afrontar la presenci a del mal defensa de la fe, rogando por sus per-
dominan do el miedo; el segundo , en
enfrenta rse al mal moderan do la seguidor es. El motivo por el que se
audacia. F.1 nrime:r~ -afron tar- se da la vida en defensa de la verdad de
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la fe o de la verdad moral no es el dad modera los sen~imientos que


desprecio hacia ella, sino la conside- obstaculizan la conquista de un bien
ración de que la verdad y el bien son arduo a causa de las dificultades que
superiores a la vida misma (a. 4). El es preciso superar. El objeto de la
cristiano debe estar siempre dispues- magnanimidad es el honor, el ~espeto
to a dar la vida en defensa de la fe o la estima que una persona vutuosa
o de los valores morales fundamen-: merece. La magnanimidad es una vir-
tales. tud que empuja sien:ip.r~ h~cia arriba,
incita a emprender 1niciat1vas nobles
c) Vicios contra la fortaleza. y a afrontar los rie.sgos que P.uedan
Santo Tomás distingue tres vicios derivarse. Es una virtud peculiar del
contra la fortaleza: la vileza, la petu- cristiano, a quien le recuerda: "Ad
lancia y la temeridad. D La vileza maiora natus sum" (he nacido para
(q. 125) no consiste en no tener mie- lo noble). O A la magnanimidad se
do, sino en no dominarlo. La persona opone por defecto el vicio de la pu-
vil está hasta tal punto dominada por silanimidad, típica de quien no está a
el miedo que infringe la ley mo- la altura de sus posibilidades, rehu-
ral y deja a un lado la realización del yendo la realización de 'las mismas
bien moral (aa. .1 y 3). D Mientras por pereza o por miedo. La persona
que la vileza se opone a la fortaleza pusilánime no se compromete a cosas
por exceso de miedo, pues teme lo grandes, acordes con su dignidad y
que no hay que temer o cuando no capacidad (q. 133, a. 2). El siervo de
hay que temerlo, la petulancia se con-
trapone a la fortaleza por defecto de la parábola evangélica que enterró el
miedo, pues no se teme lo que hay dinero de su amo sin hacerlo pro-
que temer (q. 126, a. 1). O La te- ducir fue pusilánime y merecedor de
meridad, por último, se caracteriza castigo ( a. l ). O Presunción, ambi-
por el exceso de audacia, que lleva ción y vanagloria son, por el contra-
a encontrarse con el riesgo de per- rio, los vicios que se oponen a la
der la vida sin un motivo válido J:?lagnanimidad por exceso. La per-
(q. 127, a. 2). Los pueblos primitivos sona presuntuosa se cree en condi-
sufren menos el influjo del miedo y ciones de hacer más y mejor de lo
poseen más audacia innata que los que le. permite su propia capacidad
pueblos culturalmente más desarro- (q. 130, a. 1). Esto no va, natural-
Hados (q. 126, a. 1). mente, co~ la persona que tiene pues-
ta su confianza en la ayuda de Dios
d) Virtudes afines a la fortaleza (a. 2, ad 3). La persona ambiciosa
relacionadas con la agresión. M ag- an~a preocuJ?ada por el honor que
nanimidad. La magnanimidad se di- quiere conquistar. El afán por el ho-
ferencia del resto de las virtudes afi- nor se manifiesta de tres maneras:
nes a la fortaleza porque su objeto no acreditando excelencias que no se po-
es el mal a evitar o a afrontar, sino seen, bu.scando el propio honor sin
el bien a realizar en cuanto vinculado referencia alg1;1na a Dios y afanándo-
a una dificultad. A un bien de estas se por el propio honor sin orientarlo
características se lo define como "ar- al bien _de los demás (q. 131, a.l).
duo". Bienes arduos son los bienes Campaneras de la ambición son la
morales, entre los que descuella el testarudez y la arbitrariedad. Por úl-
/ honor. A nivel sobrenatural, los timo, la persona vanagloriosa busca
bienes arduos son la santidad la vida agradar a los demás a través de cosas
y
de la gracia aquí en la tierra la vida fatuas (ropa, riqueza, etc.) o de la
eterna en el cielo. La magnanimi- fama (opinión pública) o de honores

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y honras no or.i.cntados hacia Dios y dad .de la paciencia. La longanimidad
el bien del pró.111110. es virtud característica de los educa-
O Magnificencia. Es virtud afín a dores que saben esperar con esperan-
la fortaleza, porq uc cstú ordenada a za y sin desanimarse el resultado de
la consecución de un fin que es arduo su esfuerzo educativo, por alejado
y difícil en las . acciones que posibi- que pueda estar en el tiempo (q. 136,
litan su conquista (q. 134, a. 4). Es a. 5). Los educadores deben tener
tarea de la magnificencia la reali- siempre presentes las palabras de Je-
zación de grandes cosas, sobre todo sús y de san Pablo: "Uno siembra y
respecto a Dios y al bien común (a. I otro siega" (J n 4,37; l Cor 3,6-8). Así
ad 2; a. 2, ad 3). La magnificencia d~ concebida, la longanimidad no tiene
las obras no deriva exclusivamente nada que ver con la makroty mía del
de su majestuosidad, sino que abar- NT, a pesar de las referencias que, al
ca el valor de las mismas, la armonía hablar de la longanimidad, hacen a
.
la belleza de las proporciones, del' ella la patrística y santo Tomás.
proyecto y de la ejecución (a. 2, ad 2). D Perseverancia. Santo Tomás
D Los vicios contra la magnificen- habla de dos virtudes que ayudan a
cia son la mezquindad, que consiste persistir en el bien: la constancia, que
esencialmente en contentarse con lo no cede ante las dificultades (q. 137,
mísero (q. 135, a. 12, ad 1), y la dila- a. 3), y la perseverancia, que sabe
pidación (el despilfarro), propia de esperar el tiempo necesario para la
quien gasta demasiado en la reali- realización de la obra (a. 1, ad 2). A
zación de una obra proyectada (a. 2). la perseverancia se opone, por defec-
to, la flaqueza (abandono del bien a
e) Virtudes afines a la fortaleza las primeras de cambio) y, por exce-
relacionadas con la entereza. Pacien- so, la pertinacia (obstinarse en la pro-
cia. Hay tendencia a concebir la pa- pia lucha contra todo límite razona-
ciencia como moderadora de la ira. ble), base de toda herejía.
En realidad, la paciencia ayuda a
afrontar la adversidad y las desilu- 4. OBJECIONES A LA FORTALEZA
siones que causan tristeza. Para san- EN LA EDAD MODERNA. Junto a un
to Tomás, la paciencia es, en cierto mejor conocimiento de la cultura an-
sentido, la disponibilidad para afron- tigua, surgen en el renacimiento las
tar los sufrimientos, las desilusiones objeciones contra la fortaleza cristia-
y los fracasos inevitables de la vida na. "Los antiguos -escribe N. Ma-
sin cambiar o renunciar a la propia quiavelo- , exaltaron a los fuertes;
vocación. La paciencia resulta ser, los cristianos, en cambio, a los débi-
pues, la fortaleza del día a día (q. 136, les y humildes, presa de los malva-
a. 4, ad 1). En esta perspectiva hay dos" (Discursos, 141). J.E. Renan
que entender las palabras del Señor: es todavía más acerbo y considera a
"~on vuestro aguante conseguiréis la los cristianos desde el punto de vis~a
v1da"(Lc 21,19). En la visión unitaria de la fortaleza como "una especie
de santo Tomás la paciencia, como fofa debilitada, resignada a sopor-
cualquier otra verdadera virtud, está tar todas las desgracias como decre-
causada por .la caridad, y la caridad tos de la providencia divina" (citado
no. se puede poseer sin la gracia. Es por A. GAUTHIER, Lafor~ez!ª ?87).
ey1dente, por consiguiente, que lapa- F. Nietzsche acusa al cnstiamsmo
ciencia no se puede poseer sin la ayu- de haber quitado virilid~d al ~1ombre
da de la gracia (a. 3). , y paralizado sus energias vitales al
. ~ Longanimidad. Santo To~~s tener que defender al desgraciado .
d1stmgue justamente la longan1m1- Para Nietzsche es bueno todo lo que

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exalte en el hombre el sentimiento de 30), y leerse en l~ óptica, histórico-
fuerza, la voluntad de fuerza, la fuer- salvífica y comu~1tana. Solo así po-
za misma; es malo, por consiguiente, drá darse una umdad de compromiso
todo lo que esté enraizado ·en la de- que haga posible la construcción del
bilidad (El Anticristo). El concepto mundo (GS 75) y el retorno del reino
de fortaleza de la ideología nazi de A. (LG 35).
Rosenberg se identifica con la "dure-
za viril consigo mismo y con los de- 1. ¿POR QUÉ LA FORTALEZA HOY?
más" (Der Mythus des 20. Jahrhun- Aristóteles y santo Tomás relacionan
derts, 15). la necesidad de la fortaleza con la
Basada, por un lado, en la concep- realización del bonum arduum, que
ción pasiva de la naturaleza humana implica superación de las dificulta-
y, por otro, en los criterios de lamo- des. La respuesta de santo Tomás,
ral burguesa, la fortaleza cristiana ha sustancialmente justa, necesita una
llevado a falsas concepciones de esta ampliación existencial. Las razones
virtud, las cuales, a su vez, han sido o, mejor, las condiciones existencia-
objeto de críticas. Es innegable que les personales y sociales llevan siem-
un cristianismo pequeño-burgués no pre una marca óntica común, pero en
alcanza a ver que el aguante, que es nuestra ép'oca añaden algo peculiar.
el acto principal de la fortaleza, im- Es posible individuar hoy mejor que
plica una actividad espiritual gran- en el pasado las condiciones que "obli-
de, un atenerse al bien agarrándose gan" al cristiano a ser fuerte.
a él con todas las fuerzas, y, consi-
guientemente, falsea ese aguante in- a) Condición existencial perso-
terpretándolo en el sentido de una nal. J. Pieper considera a la vulnera-
pasividad turbia y llena de resenti- bilidad como presupuesto de la f or-
miento ( cf J. PIEPER, Sulla f ortezza, taleza. Un ángel no puede ser fuerte,
43). El existencialismo ha puesto el porque no es vulnerable; el ser huma-
acento en la fortaleza como manifes- no puede serlo, porque es vulnerable.
tación de decisiones arbitrarias y an- En otras palabras, ser fuerte significa
ticonformistas. R.H. Hare concibe la saber aceptar una herida. Para Pie-
fortaleza con el "arrojo físico" de los per, una h~rida es cualquier atentado
soldados, que la actual estrategia bé- que, en contra de nuestra voluntad,
lica de la ciencia militar ha converti- amenace la incolumidad natural o
do en algÓ iJ?.útil (Freedom, 149.187- moral; tod'? lo que sea negativo, do-
189), a lo que objeta P.T. Geach que loroso? dañ1~0, angustioso, opresivo.
es erróneo pensar en la fortaleza en La henda mas profunda la constituye
términos militares (The Virtues, 150). la muerte (8_ullafortezza, 21). Hoy la
fortaleza exige necesariamente la su-
peración de las ansiedades existen-
11. Propuesta cristiana · ciales en la vida moral. En penetrante
para el mundo de hoy análi~is,. P. Tillich (The Courage, 50-
54) d1stmgue tres: ansiedad ante la
Este apartado quiere ofrecer bre- mu~rte (amenaza de perder el ser),
vemente una interpretación de la for- ansiedad ante la culpabilidad (ame-
taleza cristiana a la luz del concilio naza del pecado y de la condena),
Vat. JI. Al igual que la moral cristia- ansiedad ante el sinsentido (amenaza
na en su totalidad, también esta vir- al ser espiritual). La fortaleza, sobre
tud debe ampliar sus propios hori- todo en el cristiano, la hacen necesa-
zontes a la dimensión social, tanto ria la sublime vocación de hijos de
nacional como internacional (GS Dios y las amenazas que pesan sobre

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.-
785 Fortaleza

su dinámica . La fortaleza tiene por y esperand o superar y vencer las di-


tarea sostener al hombre en la ficultade s. Se trata de las dificultad es
defensa de su dignidad y en la lucha cotidiana s. La tradición , al resaltar
contra todo lo que la amenace . Las el martirio como acto extraord inario
razones hay que buscarlas en el hecho y supremo de la fortaleza cristiana ,
de que el ser humano es un ser en ha restado importan cia a la fortaleza
continuo hacerse (ens contingens) y, en los casos ordinario s. Hoy se debe
en ese hacerse, amenaza do por el subrayar el carácter incluso extraor-
mal-peca do. (ens peccqns), pero que dinario de la fidelidad al compr~ iso
no debe olvidar que D10s, a través de cristiano ordinario en la reali~ ~ión
su Hijo, le ayuda, mediante el Espí- de la propia vocación , en el trabajo
ritu Santo, a llevar a término su sal- · profesion al, en la lucha por la justicia
vación (ens salvatum). y la paz, etc. La fortaleza como capa-
cidad de resistenc ia se hace entonces
b) Condició n existencial social. paciente en el aguante de las dificul-
Los documen tos de la Iglesia en los tades y longánim e en la espera de los
últimos decenios (GS 4,8-10; JUAN buenos resultado s de los esfuerzos
PABLO II, Redemp tor hominis, 15- realizado s. La fortaleza debe ser cons-
17; ID, Dives in misericordia, 10-11) tante en hacer el bien; debe ser per-
nos describen , por una parte, los con- severante , porque todo bien exige
trastes y las inquietud es, las injusti- tiempo de realizaci ón. La fortaleza
cias y los desequili brios de este mun- de la resistenc ia se debe manifest ar
do nuestro contemp oráneo, oprimi- hoy en diversas dimensio nes. O El
do además por la amenaza de la cristiano debe resistir el acoso de es-
autodest rucción, mientras que, por lóganes, publicida d y medios de co-
otra parte, nos confirma n que sigue municaci ón, la manipul ación ideo-
mantenié ndose viva la aspiració n a lógica, la mentalid ad consumi sta y
la justicia, a la paz, a un desarroll o de utilitaris ta, la moda, la droga, el sexo
las personas y de las naciones digno (Y.M. CüNGAR , Le traité, 347). 0 La
del ser humano. Esto hace necesario resistenc ia del cristiano al mal en la
y urgente, como nunca antes en la dimensió n política, socio-ec onómica
historia, el comprom iso de todas las y cultural debe desembo car en la
fuerzas humanas y cristiana s (GS 9). oposició n pasiva y no violenta. D
Tanto el mal que el cristiano debe Frente al pluralism o cultural, moral,
combatir como el bien que debe rea- religioso , socio-ec onómico y político,
lizar han adquirid o dimensio nes pla- el cristiano debe saber tolerar las di-
netarias. La fortaleza , como virtud ficultade s derivada s de la diversida d
religioso -moral, debe tener la mis- con talante abierto y disponib le, sin
ma índole. Es cierto que será siempre condena s ni imposici ones. En las so-
una realidad personal en razón del ciedades plurales, por tanto, la forta-
sujeto, pero su objeto-c omprom iso leza como resistenc ia debe convertir -
está abierto a los problem as de al- se necesaria mente en fortaleza de la
cance mundial, nacional e interna- / tolerancia. O El cristiano , por úl-
cional, civil y eclesial. timo, debe tener siempre presente
que su resistenc ia al mal lleva el signo
2. FORTALE ZA D EL "SUSTINE RE" del misterio, es decir, que se opone y
Y DEL "AGGRED I". a) Fortaleza como lucha no sólo contra los males huma-
resistencia. Resistir no quiere decir nos o los males de este mundo, sino
no tener miedo, sino no retrocede r también contra las potencia s malig-
ante el mal a pesar del temor, aga- nas del diablo, del pecado y de la
rrándose con todas las fuerzas al bien tentación ( 1Pe 5,8· Sant 4 7· Ef 6 11 ·
' ' ' ' '
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Fortaleza
786

2Cor 10,4). Es precisamente éste el ción y consecuencia 1el compromiso


nivel en el que la fortaleza cristiana nacido de la fe en Cnsto (Y. M. CON-
se presenta en su máxima expresión GAR, Le traité, 348). Un compromiso
como resistencia y oposición al peca- así, que requiere el empl~o ~e todas
do, por una parte, y como disponibi- las fuerzas humanas y cnstianas, es
lidad para las pruebas decisivas, por lo que constituye la virtud de la for-
otra (H. URS VON BALTHASAR, Cor- taleza cristiana.
dula ovverosia il caso serio, passim).
En ninguno de estos niveles es el sus- 3. FORTALEZA EN EL TIEMPO YEN
tinere o resistere pasividad, resigna- LA COMUNIDAD. a) Fortaleza de la
ción o adaptación oportunista. presencia. La fortaleza inserta en la
dimensión espacio-temporal de la per-
b) Fortaleza del compromiso. En sona que vive en la comunidad ~xige
el mundo contemporáneo, después vivir las tensiones entre caduc1dad-
del concilio Vat. II, que ha promovi- duración, provisional-definitiv o, pa-
do una visión de la naturaleza huma- sado-futuro. El cristiano que posee
na más activa y dinámica, por una la virtud de la fortaleza, comprome-
parte, y subrayado su índole históri- tido en la construcción del mundo y
ca y comunitaria, por otra, el segun- del reino en el tiempo, sabe que hay
do acto de la fortaleza, el aggredi solamente dos absolutos: Dios y la
- acometimiento, compromiso, ini- dignidad de la persona humana; todo
ciativa- se ha convertido en capaci- lo demás está subordinado a ellos.
dad para afrontar los peligros rela- La fortaleza vivida en el tiempo no
cionados con la autoconservación del permite ni huir hacia el futuro ni afe-
hombre y con la supervivencia de la rrarse al pasado; quiere realizar el
humanidad: capacidad para superar bien, autorrealizarse y construir el
las ansiedades existenciales ante la mundo en el presente. En cuanto re-
muerte, la culpabilidad y el sinsenti-
lacionada con el tiempo, la fortaleza
do; capacidad para vencer las ame-
nazas dirigidas contra la dignidad de es memoria y fidelidad a los valores
la persona y sus derechos fundamen- auténticos del pasado, inmersión en
tales. Además, el cristiano debe hoy el. presente,
. . ,
proyecto, esperanza' an-
comprometer positivamente todas t1~1pac1on del futuro. Es un compro-
sus energías en la construcción de un miso de todas las fuerzas con el bien
mundo más humano y más divino, individuado hoy en la tensión escato~
que Pablo VI ha llamado "civiliza- lógica entre el inicial "ya" y el incom-
ción del amor", construyendo al mis- pleto "todavía no", en espera de la
mo tiempo el reino de Dios. Al com- llegada definitiva del reino de Dios.
ponente aggredi de la fortaleza se le Alen~a~o con _la fuerza del evangelio,
puede denominar con toda justicia el cnstlano vive en el tiempo; pero
fortaleza del compromiso, tan vaci- sabe que no es el tiempo el criterio de
lante e incierto en el pasado hasta el su c~mpromiso y de su discernimien-
punto de ignorar la conexión entre fe to, smo la palabra de Dios acerca de
y vida, tan exasperado y absorbente la persona humana y de su salvación.
en determinados ambientes poscon- Por este motivo, el aferramiento al
ciliares hasta el punto de olvidar el pasado, característico de las personas
compromiso con la vida interior y ancianas (tradicionalismo), o la fuga
eclesial. Hay que tender a crear una utópica hacia el futuro, característica
fortaleza cristiana que viva su com- de los jóvenes (progresismo), carecen
promJso. en el mundo político, socio- de sentido tanto desde un punto de
econom1co y cultural como implica- vista moral como religioso.
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S7 Fortaleza

b) Fortaleza de la comunió n. El dad tanto de la / ro11versi6n interior


ser humano no sólo tiende a la auto- como del cambio de las estructur as.
~alizaci ón personal , sino también La posibilid ad de que de estructur as
a la construc ción de su comunid ad. infernale s (el campo de concentr a-
El fundame nto de la comunid ad lo ción de Auschwi tz) haya podido sur-
constituy e la comunió n de las per- gir un santo (Maximi liano Kolbe) y
sonas, y ésta es el modo de vivir, de que de institucio nes perfectas pue-
pensar y obrar que respeta a la per- dan salir criminale s pone de mani-
sona y tiene en cuenta su autorrea li- fiesto que el ser humano trasciend e
zacióñ personal . La dimensió n "per- en cuanto persona a las institucio nes.
sonal'' del hombre, complem entaria En una situación normal, sin embar-
de la "social", ayuda a vivir y a obrar go, la madurac ión interior va ligada
en un ámbito común. El aspecto per- también al cambio de la vida exte-
sonal señala el modo de vida y de rior. El comprom iso en favor de la
actuació n propio de la persona, ba- justicia, de la paz, de los derechos
sado sobre todo en el amor-do nación humanos es un comprom iso en de-
(E. KACZYÑ SKI, Le Mariage et la fensa del ser humano creado y salva-
Famille, en "Div"26 [l982J3I 7-33l). do por Dios; es el comprom iso para
Las personas que viven en la comu- con Dios. En el mundo contemp orá-
nidad basada en la comunió n (amor- neo este comprom iso "en favor de"
donación ) no corren el riesgo ni de debe también ser necesaria mente un
"masific ación" colectiva ni de "indi- comprom iso "contra" : contra cual-
vidualism o" egoísta. La fortaleza de quier opresión , injusticia , esclavitu d,
"ser uno mismo" ( autoafirm ación) se miseria, amenaza , división. El cris-
opone a la masifica ción y a la nive- tiano fuerte no entra en colabora ción
lación de las diferenci as individua les con instituciones y personas que cons-
entre los hombres y no permite la tituyen una "situació n de pecado",
destrucci ón de las riquezas divinas no puede buscar solucion es de com-
en las diversas personas . Cada perso- promiso. El bien y el mal han adqui-
na humana es "irrepeti ble" en el plan rido hoy dimensio nes planetari as; es
de Dios. Por consigui ente, la f ortale- necesario que los cristiano s se com-
za cristiana de ser uno mismo debe P,rometan con la misma amplitud .
tener en cuenta que vive en comunió n Esta es la tarea de la fortaleza cristia-
con Dios y con los otros, y por ello na hoy.
exige ser fortaleza del miembro de
una comunid ad que lleva adelante
un correcto proceso tanto de perso- 111. Educación
nalizació n como de socializa ción (GS para la fortaleza
6; 42). En lo tocante al aspecto jurí-
dico, la fortaleza de la comunió n exi- En el proceso educativ o el educa-
ge que sea ella quien aborde lo con- dor se enfrenta a la ardua tarea de
cerniente a toda la comunid ad (CoN- hacer patente, por un lado, l~ imp~r-
GAR, Quod omnes, 21 O). tancia de la fortaleza en la vida cns-
tiana, y de prec~"'.er, por otr.o, de los
e) Síntesis de la fortaleza de la peligros de los v1c10s contrar~os, tal~s
presencia y de la comunió n. A fin de como la cobardía y la temenda d, sm
e_vitar la aparición de un nuevo dua- apagar ni el m_iedo ni la audaci~, que,
hsmo-sep aración entre el comprom i- como se ha visto, son necesana s en
so en el mundo y el comprom iso en su justa medida para una visión equi-
la fe, la fortaleza cristiana debe ocu- librada de la fortaleza . El educado r
parse con seriedad y en profundi - debe enseñar indudabl emente al edu-

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Fortaleza 788
cando a orientar correcta mente los (Mt 10,19-20; Me 13,11; Le 12 11-
miedos que éste pueda tener a objetos 12). En esta perspec tiva se entiend e el
potencialmente peligrosos (agua, fu e- que san Agustín y santo Tomás ha-
go ), a las calamid~des naturale s (te- yan relacion ado el don de la fortaleza
rremoto s, inundac iones), a lo que im- con la cuarta bienaventuranza: "Di-
pide las condiciones de higiene y de chosos los que .tienen hambre y sed
salud, a los peligros que amenaz an la de justicia , porque serán saciado s"
vida, y debe también ayudarl e a qui- (Mt 5,6; S. Th., II-II, q. 139, a. 2). La
tar el miedo a lo que no constitu ye mayor necesid ad de ayuda divina la
peligro ( oscurid ad, fantasm as). Con tiene todo aquel que se compro mete
posterio ridad, el educad or deberá a llevar la justicia y la paz de Dios a
hacer resaltar la exigenc ia de la for- la vida del mundo y de la Iglesia.
taleza . más allá de la esfera física y [/ Educac ión moral; / Humild ad;
ecológica, es decir, en la vida civil / Pruden cia; / Virtud; / Virtude s
(E. VOLKER, Fortezza, 204) y moral. teologales].
U na educaci ón seria, orgánic a y pon-
derada exige no descuid ar ninguno BIBL.: CoNGAR Y.M., Le traité de la for-
de los element os constitu tivos de la ce dans la 'Somme Théologiq ue' de s. Thomas
fortalez a (dimens ión de la resisten- d'Aquin, en "Ang" 51 (1974) 331-348; lo, Quod
cia, del compro miso, de la presenc ia o~nes tangit ab omnibus tractari debet, en
y de la comuni ón). La oración , en "RHDFE "(1958), 210-259; GAUTHlERA., Forta-
leza, en Iniciación teológica 111, Teología moral,
fin, conferi rá validez a sus esfuerzos Herder, Barcelona 1962, 713-747; lo, Magnani-
y suplirá sus deficiencias. Además , ·Y mité. L 'idéal de la grandeur dans la phi/osoph ie
puesto que la experie ncia enseña que pa1enne et dans la théologie chrétienn e, Librai-
los humano s por. sf solos no están en rie Philosoph ique ~. Vrin, París 1950; GEACH
condiciones de encontr ar ·soluciones P.T., The Virtues, Cambridg e Univ. Press, 1977;
GoFF1 T. y P1ANA G., L'uomo forte, en Corso di
a sus problem as, contam os con una Mora/e 11: Diakonia, Querinian a, Brescia 1983,
ayuda particul ar, ofrecida en un don 28-38; HARE R .M., Freedom and Reason Ox-
del Espíritu Santo: el don de la f or- ford Univ. Press, 1970; M0NG1LL0D., Laf~rtez-
taleza (S. Th., 11-II, q. 139, a. 1). Este za, en Corso di perfezion amento, Roma 1972;
don hace a las persona s disponibles NIETZSCHE F ., El Anticristo, Alianza, 1984·'.P1E-
PERJ., Justicia y fortaleza, Rialp, Madrid 1968;
a las mociones divinas y les confiere TILLICH P., Coraggio di esistere, Roma 1968 (The
una fuerza divina para la realizac ión Courage to Be, Yale Unjv, Press, 1952); VoN
de su obra de salvación en el mundo BALTHASAR H.U., Cordula ovverosia il caso se-
El testimonio de san Esteban confir~ rio, Querinian a, Brescia 1969; VoLKER E., For-
~a ,que Cristo ofrece ayuda a sus tezza, en Dizionari o di Etica Cristiana Cittade-
lla, Asís 1978, 203-205. '
d1sc1pulos en los momen tos decisi-
vos, tal y como lo había prometi do
E. Kaczyríski

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