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Definición de toma de decisiones

La toma de decisiones es una capacidad puramente humana propia del poder de la razón
unido al poder de la voluntad. Es decir, pensamiento y querer se unen en una sola dirección.
El pensamiento es como la luz que aporta claridad al corazón y la voluntad guiada por esa
luz persigue la elección correcta. La toma de decisiones muestra la libertad personal de
cada ser humano que tiene el poder de decidir qué quiere hacer.
La toma de decisiones es el proceso mediante el cual se realiza una elección entre las
opciones o formas para resolver diferentes situaciones de la vida en diferentes contextos:
a nivel laboral, familiar, personal, sentimental o empresarial (utilizando metodologías
cuantitativas que brinda la administración).
Factores que influyen en la toma de decisiones
El arte de tomar decisiones está basado en cinco ingredientes básicos:
Información:
Estas se recogen tanto para los aspectos que están a favor como en contra del problema,
con el fin de definir sus limitaciones. Sin embargo si la información no puede obtenerse, la
decisión entonces debe basarse en los datos disponibles, los cuales caen en la categoría
de información general.
Conocimientos:
Si quien toma la decisión tiene conocimientos, ya sea de las circunstancias que rodean el
problema o de una situación similar, entonces estos pueden utilizarse para seleccionar un
curso de acción favorable. En caso de carecer de conocimientos, es necesario buscar
consejo en quienes están informados.
Experiencia:
Cuando un individuo soluciona un problema en forma particular, ya sea con resultados
buenos o malos, esta experiencia le proporciona información para la solución del próximo
problema similar. Si ha encontrado una solución aceptable, con mayor razón tenderá a
repetirla cuando surja un problema parecido. Si carecemos de experiencia entonces
tendremos que experimentar; pero sólo en el caso en que las consecuencias de un mal
experimento no sean desastrosas. Por lo tanto, los problemas más importantes no pueden
solucionarse con experimentos.
Análisis:
No puede hablarse de un método en particular para analizar un problema, debe existir un
complemento, pero no un reemplazo de los otros ingredientes. En ausencia de un método
para analizar matemáticamente un problema es posible estudiarlo con otros métodos
diferentes. Si estos otros métodos también fallan, entonces debe confiarse en la intuición.
Algunas personas se ríen de la intuición, pero si los otros ingredientes de la toma de
decisiones no señalan un camino que tomar, entonces ésta es la única opción disponible.
Juicio:
El juicio es necesario para combinar la información, los conocimientos, la experiencia y el
análisis, con el fin de seleccionar el curso de acción apropiado. No existen substitutos para
el buen juicio.
Situaciones o contextos de decisión
Las situaciones, ambientes o contextos en los cuales se toman las decisiones se pueden
clasificar según el conocimiento y control que se tenga sobre las variables que intervienen
o influencian el problema, ya que la decisión final o la solución que se tome va a estar
condicionada por dichas variables.
Ambiente de certeza
En este contexto se tiene conocimiento total sobre el problema (información exacta, medible
y confiable acerca del resultado de cada una de las alternativas consideradas), y las
opciones de solución que se planteen van a causar siempre resultados conocidos e
invariables. Al tomar la decisión sólo se debe pensar en la opción que genere mayor
beneficio. Ante un ambiente de certeza o certidumbre, los individuos poseen plena
información sobre el problema, las soluciones alternativas son obvias y los posibles
resultados de cada decisión son claros. En estas condiciones, los individuos pueden prever
e incluso controlar los hechos y resultados al disponer de un adecuado conocimiento y una
clara definición tanto del problema como de las soluciones alternativas. Por ejemplo, el
agente de compras de una imprenta tiene que decidir sobre varios proveedores de papel,
con el objeto de conseguir papel de calidad estándar a un menor precio y mejor servicio.
En esta situación el encargado de la compra poseerá información sobre los diferentes
distribuidores y únicamente tendrá que estudiar minuciosamente las posibles alternativas
hasta conseguir su objetivo.
Ambiente de riesgo
Se podría definir riesgo como la probabilidad de que suceda un evento, impacto o
consecuencia adversa. En el proceso de toma de decisiones bajo riesgo el decisor tiene
información completa para solucionar el problema, es decir, tiene conocimiento del mismo,
conoce las posibles soluciones, pero no es capaz de diagnosticar con certeza el resultado
de alguna alternativa, aun contando con suficiente información como para prever la
probabilidad que tenga para llevarnos a un estado de cosas deseado.
En este tipo de decisiones, las posibles opciones de solución tienen cierta probabilidad
conocida de generar un resultado. En estos casos se pueden usar modelos matemáticos o
también el decisor puede hacer uso de la probabilidad objetiva o subjetiva para estimar el
posible resultado. La probabilidad objetiva es la posibilidad de que ocurra un resultado
basándose en hechos concretos, puede ser cifras de años anteriores o estudios realizados
para este fin. En la probabilidad subjetiva se determina el resultado basándose en opiniones
y juicios personales e individuales de cada persona. Los principales criterios de decisión
empleados sobre tablas de decisión en ambiente de riesgo son:
Criterio del valor esperado
Criterio de mínima varianza con media acotada
Criterio de la dispersión
Criterio de la probabilidad máxima
Ambiente de incertidumbre
Se posee información deficiente para tomar la decisión, no se tiene ningún control sobre la
situación, no se conoce como puede variar o la interacción de la variables del problema, se
pueden plantear diferentes opciones de solución pero no se le puede asignar probabilidad
a los resultados que arrojen. Por esto, se le llama "incertidumbre sin probabilidad". Con
base en lo anterior, hay dos clases de incertidumbre:
Estructurada: No se sabe qué puede ocurrir entre diferentes opciones, pero sí se conoce
que puede ocurrir entre varias posibilidades.
No estructurada: No se sabe qué puede ocurrir ni las probabilidades para las posibles
soluciones, es decir, se desconoce totalmente lo que puede ocurrir en un caso determinado
en la vida.
Fases del proceso de decisión
1. Reconocimiento del problema:
En esta fase reconocemos en la fase inicial el problema que deseamos solucionar, teniendo
en cuenta el estado actual con respecto al estado deseado, también debemos procurar
responder a la pregunta ¿Qué es lo que se desea conseguir en esta situación?
¿Quién y por qué debe tomar una decisión? ¿Qué se quiere lograr? ¿Cómo se explica la
situación? En el mismo proceso de definición del problema suelen aclararse y organizarse
las ideas, y pueden surgir distintas visiones si hay varias personas involucradas.
2. Interpretación del problema:
Interpretación del problema: Una vez que ya tenemos el problema debemos realizar un
diagnóstico y luego de esto podremos desarrollar las medidas correctivas, también
debemos de identificar los criterios para la interpretación de este y lleguemos a la
resolución. Cada persona tiene su toma de decisiones y puede ser muy diferente a las
nuestras y debemos de compararlas para saber cuáles son más factibles.
Una buena decisión se basa siempre en información: datos del mercado, indicadores
internos, análisis del contexto, reportes de empleados, consejos de expertos, buenas
prácticas, entre otras fuentes. La clave en este paso es buscar la información mínima
necesaria para un buen análisis.
3. Atención del problema:
Atención del problema:
Aquí debemos de analizar con la mayor objetividad posible, debemos de tener en cuenta el
máximo de antecedentes que este a su disposición, debemos de ser capaces de precisar
si se trata de un problema actual que surgió recientemente, o si es el fruto de un desarrollo
anterior.
Aun ante el mismo problema, la forma de evaluar las alternativas suele variar, ya que
distintas personas pueden dar prioridad a criterios diferentes. Por ejemplo, para poner en
marcha un negocio, ¿es más importante la rentabilidad o el atractivo para el emprendedor?
Listar los criterios que se utilizarán para sopesar las opciones simplifica los pasos que
siguen.
4. Cursos de acción:
¿Cuáles son los cursos de acción posibles? Evalúa la situación desde distintos ángulos y
analiza si no existen soluciones ya desarrolladas para el problema. Es el momento de usar
la creatividad para encontrar caminos alternativos.
Existen varios pasos para realizarlo como “la generación de soluciones alternativas: donde
podemos lograr varios caminos.”
5. Consecuencias:
¿Qué ocurre si me decido por A? ¿A dónde conduce la alternativa B? Con los caminos bien
identificados es posible imaginar los resultados, no sólo en términos de números (costos,
ganancias), sino de aspectos cualitativos como imagen, esfuerzo o satisfacción.
Cada decisión implica un aprendizaje. Aun si los resultados no fueron los esperados es
posible aprender de los errores para no repetirlos.
Curso de acción y consecuencias: aquí existen varios pasos para realizarlo como “la
generación de soluciones alter nativas: donde podemos lograr varios caminos.” “Evaluación
de alter nativa: implica la determinación del valor o la adecuación de las alternativas que se
generaron ¿Cuál solución será la mejor?”
Aplicación de la decisión
Poner en marcha la decisión tomada para así poder evaluar si la decisión fue o no acertada.
La implementación probablemente derive en la toma de nuevas decisiones, de menor
importancia.
Evaluación de los resultados
Después de poner en marcha la decisión es necesario evaluar si se solucionó o no el
problema, es decir si la decisión está teniendo el resultado esperado o no.
Si el resultado no es el que se esperaba se debe mirar si es porque debe darse un poco
más de tiempo para obtener los resultados o si definitivamente la decisión no fue la
acertada, en este caso se debe iniciar el proceso de nuevo para hallar una nueva decisión.
El nuevo proceso que se inicie en caso de que la solución haya sido errónea, contará con
más información y se tendrá conocimiento de los errores cometidos en el primer intento.
Además se debe tener conciencia de que estos procesos de decisión están en continuo
cambio, es decir, las decisiones que se tomen continuamente van a tener que ser
modificadas, por la evolución que tenga el sistema o por la aparición de nuevas variables
que lo afecten.
El proceso de toma de decisiones
Paso 1. Definir el problema, objetivo o situación de decisión. Cada paso brinda
racionalidad y seguridad al proceso de tomar decisiones. ¿Quién y por qué debe tomar una
decisión? ¿Qué se quiere lograr? ¿Cómo se explica la situación? En el mismo proceso de
definición del problema suelen aclararse y organizarse las ideas, y pueden surgir distintas
visiones si hay varias personas involucradas.
Paso 2. Buscar la información relevante. Una buena decisión se basa siempre en
información: datos del mercado, indicadores internos, análisis del contexto, reportes de
empleados, consejos de expertos, buenas prácticas, entre otras fuentes. La clave en este
paso es buscar la información mínima necesaria para un buen análisis.
Paso 3. Definir criterios de decisión. Aun ante el mismo problema, la forma de evaluar las
alternativas suele variar, ya que distintas personas pueden dar prioridad a criterios
diferentes. Por ejemplo, para poner en marcha un negocio, ¿es más importante la
rentabilidad o el atractivo para el emprendedor? Listar los criterios que se utilizarán para
sopesar las opciones simplifica los pasos que siguen.
Paso 4. Identificar alternativas. ¿Cuáles son los cursos de acción posibles? Evalué la
situación desde distintos ángulos y analiza si no existen soluciones ya desarrolladas para
el problema. Es el momento de usar la creatividad para encontrar caminos alternativos.
Paso 5. Analizar resultados posibles para cada alternativa. ¿Qué ocurre si me decido por
A? ¿A dónde conduce la alternativa B? Con los caminos bien identificados es posible
imaginar los resultados, no sólo en términos de números (costos, ganancias), sino de
aspectos cualitativos como imagen, esfuerzo o satisfacción.
Paso 6. Seleccionar la alternativa ganadora. Es el momento de poner en la balanza todo
lo analizado, y usar los criterios como unidad de medida. Si abro una sucursal, ¿cuánto
dinero ganaré?, ¿cómo impacta en mi trabajo diario?, ¿de qué forma me garantizo que
funcione bien? La comparación entre las distintas alternativas suele mostrar que una
resuelve mejor la exigencia de los criterios elegidos. ¡Tenemos una decisión!
Paso 7. ¡Implementar! Ninguna decisión está tomada realmente hasta que se pone en
marcha. Son muchos los procesos de decisión que fallan en la etapa de ejecución.
Paso 8. Revisar los resultados. Cada decisión implica un aprendizaje. Aun si los
resultados no fueron los esperados es posible aprender de los errores para no repetirlos.
Así, esta etapa final de revisión de las decisiones tomadas es clave para mejorar.
Solución de Problemas
Diariamente es necesario enfrentar problemas y conflictos a los cuales se les deben
encontrar soluciones aceptables de acuerdo al contexto. El proceso de solucionar
problemas implica una serie de capacidades y habilidades del pensamiento que es
importante desarrollar y evaluar en la preparación académica.
Una de las capacidades más importantes en la resolución de problemas es la de hacer
preguntas que permitan surgir de un conflicto y sortear la dificultad, algunas preguntas
pueden servir para identificar el problema, otras para buscar alternativas, etc. Es posible
preguntarse: ¿qué es lo que hace problemática esta situación? ¿Qué me falta por saber?
¿Cuántos problemas están involucrados? ¿Cuál voy a intentar resolver? ¿Qué es lo que no
funciona? ¿Cuáles son las alternativas que se pueden tomar? ¿Qué conozco sobre este
tema? ¿Por dónde puedo empezar para que sea más fácil? etc.