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CARTA A QUIEN LLENO MIS SILENCIOS.

Autor: Natalia Numpaque

C.C: 1000135263

Aprendiz del convenio SENA-FUSA

Cuando te conocí, vi en ti algo tan bonito, algo tan inusual y difícil de encontrar, logre ver
más allá de lo que en el momento podría estar pasando, cuando me hablabas el mundo
se detenía y nada importaba, sentía que tus palabras eran todas para mí y con todo el
sentido de pertenencia te las respondía con un sonrojo esperando fuesen todas ciertas,
tenía la certeza de que junto a ti todo cambiaria, mejoraría; dialogábamos mucho, me
contabas todas tus inéditas historias y con tu cara llena de furor y entusiasmo
simbolizabas todo con tus manos, representabas cada situación con énfasis en lo valiente
que eras y lo capaz de fortalecerte en cada acción; Sé que suena algo melodramático y
cuento reforzado al decir palabras tan acicaladas, pero créeme cuando te digo que
recuerdo todos esos momentos echando mucho de menos cuanto dialogábamos.

Recuerdo perfectamente cuando el tiempo era completamente inexistente, cuando las


charlas eran extensas pero a su vez breves, queríamos siempre finalizar los temas pero
se nos hacía imposible y yo me entusiasmada demasiado cada que nos encontrábamos;
Siempre dormía imaginando de que charlaríamos al día siguiente y sonreía cuando
imaginaba un tema de conversación bien interesante el cual sabia, le sacarías un chiste
flojo; en realidad me reía mucho a solas.

A veces cuando en silencio me pongo a pensar viene a mi mente aquel día que sin
importar cuan complicado fuese para mi entenderlo me relataste tu infancia y lo
complicada que pudo haber sido; Aunque no entendía muchas de tus frases y palabras,
pues era evidente por mi cara de confusión, te esforzabas al límite por hacerlo sonar un
poco menos lacerante y que yo lo entendiera de una manera más ingenua. Sin mencionar
aquella vez que me contaste el día más vergonzoso de tu vida; No parábamos de reír y
disfrutamos mucho imaginarte de nuevo en esa escena.

No cabe duda que pasar tiempo contigo, embellecía mis días, me tranquilizaba y
apaciguaba; Cuando nos reuníamos para charlar sentía que era mucho más que eso,
puesto que creábamos nuestras propias historias y añorábamos contarlas más adelante.

-“Recuerdas aquel día que; o aquel día...” con risas incorporadas mencionábamos
nuestros más gratos recuerdos y cuando de pura emoción nos interrumpíamos o
hablábamos al mismo tiempo, sin contar cuando terminábamos las frases del otro porque
sabíamos que continuaba luego de cierta frase.

Ahora mientras escribo esto traigo a consideración aquel día que tomaste mi mano y con
una sonrisa bastante sagaz me dijiste y lo sito:-“me agrada mucho que me escuches, que
te apasiones por mis historias particulares; Quiero agradecerte por crear conmigo un
mundo fuera del real y experimentes conmigo circunstancias en un universo totalmente
elaborado por nosotros y para nosotros”. No sabes cuánto recuerdo esas palabras, ya
vez, las tengo de memoria, las dije fluidas y como si lo hubiese leído de un libro. –
“¿Bueno pero y cuál es la ganancia de recordar todo esto, de mencionar mil y un historias
que querríamos vivir o que incluso ya vivimos? ¿Qué es eso que logramos con el hecho
de concurrir y dialogar?; Fueron dos preguntas que en ese momento no supe atender y
aun no tengo patente esa respuesta.

Ayer vinieron a mi mente todas esas historias, esas charlas y las millones de preguntas
que sabía solo tu podrías responder; Siempre que alguien tenía una duda pedía me la
dijera para ir a consultarla contigo pues siempre fuiste una persona bastante sabia y
sagaz, siempre tenías la respuesta y de no ser así me pedias buscara una circunstancia
lógica para hallarle la solución que ameritara y ahora que tengo miles de ellas no tengo
como imaginar esas circunstancias; claro está que cada vez que puedo aplicarlo, lo hago.

No sabes lo difícil que ha sido crecer, tener que vivir cada situación más allá de
imaginarla, Lo complicado que ha sido tener solución y respuesta a cada cosa sin tu
ayuda y que con esto muchas veces tome malas decisiones.

Te confieso, no puedo evitar ponerme nostálgica cuando evoco cada historia y la multitud
de charlas que teníamos, porque me fascinaba contarte todo y que me dieras tu opinión
puesto que siempre eh sido una chica susceptible y de muchas palabras, pero no siempre
hay alguien para que se tome el tiempo de escuchar y menos alguien como tú, que
brindas tus comentarios, concejos, aclaraciones y tus motivaciones.

Yo sé, sé que con todas esas conversaciones lo que querías era prepararme para la vida
real, prevenirme de miles situaciones que podría llegar a vivir e indicarme lo que se
supone debería hacer ante eso; pero vamos admitámoslo solo eran historias hipotéticas,
situaciones salidas totalmente de la realidad, eso de mundo fantásticos y cosas color
rosa, nunca serán ciertas; ya lo fueron, pero no serán más.

Cuando empecé esta etapa de conflicto, tú empezaste aquella triste circunstancia, no sé


si tu situación se asemeje a la mía, sé que hay una enorme diferencia y que capaz no
tengan algo en común pero créeme que supongo por nuestro lazo que algo más allá de la
realidad en que vivimos nos une.

Lo se, admito que quizá fue mi culpa, que no debí permitir que mi tiempo contigo se
extinguiera, que no debí dejar de lado nuestro tiempo personal para charlar, que me deje
llevar por la etapa social y las charlas que tenía con otras personas jamás se igualaran a
las que tuve contigo, que permití que ese aumento en tecnología me restara tiempo para
dialogar; Pero no me culpes, créeme no fue mi intención eliminar por completo nuestras
charlas de mi vida, nunca quise dejar de ir a contarte mis cosas y mucho menos dejarte
de lado por amigos, rumba o tecnología. Sí lo lamento profundamente y me pesa el hecho
de desaprovecharte cuando más te necesite; porque sí, esa etapa de niñez e ingenuidad
ya paso y fue sencilla, nada complicada; pero ahora a esta edad, inclusive cuando recién
empecé mi juventud, nunca cruzo por mi mente tener que sufrir sucesos tan
imprescindibles, complejos y a la vez leves; aunque en mi diminuto mundo actual suelen
ser un caos.

Ahora cuando llegue a un tope de mi vida donde la cúspide significa una caída remota a lo
más escalofriante, hablando en términos emocionales, te necesito más de lo que jamás
imagine. Llegar a depender de los comentarios que me solías hacer y necesitar más de
una de tus respuestas.

Créeme que con lágrimas en los ojos quisiera tenerte aquí y decirte más de lo que a
menudo suele pasarme; sé que podrías decirme cosas como,-“calma y ten paciencia, no
solloces y tampoco desesperes, la situación solita encontrara la salida, solo está un poco
perdida”.

Quisiera abrazarte, y escucharte hablar, no te imaginas lo mucho que internamente me


llenarías.

Ahora que no puedo volver el tiempo para sentarme junto a ti y hablar un par de horas,
ahora que no puedes ni hablar, ni escucharme mientras atentamente centro todo mi
mundo en ti, ahora que cae una lagrima de emoción de mi pupila y mi sonrisa se torna
irónica, ahora que no puedes venir y darle la solución a mis problemas, ahora que no
puedes direccionar mi vida, porque ya no es necesario o simplemente no estamos cerca,
ahora que las palabras empiezan agotarse y que no podemos dialogar es cuando suelo
requerir de ello y sufro de impotencia por no darle un valor significativo, poniéndole en
último lugar, sabiendo lo primordial que solía ser para los dos.

El arrepentimiento que sufro ahora, lamentablemente no tiene solución, más allá de


escribirte y contarte lo que en mi profunda sensación podría llegar a transmitirte a ti quien
lo lees.

El hecho de no poder revivir esas alegrías de prestar atención, charlar y sentir que todo
absolutamente todo lo que vives a diario, desde lo que te dio alegría hasta un detalle tan
mínimo como una leve inquietud, podría masacrar todas esas emociones y relatos
nostálgicos, hacer de ellos un desastre eliminando los hechos , haciéndoles un triste
momento que te gustaría volver a vivir, hiriendo ese sensible detalle de no poder regresar
en el tiempo y detenerlo quizá un segundo, cortando con cualquier sentimiento de alegría
que viviste anteriormente trastornándolo ahora que lo recuerdas en un momento que fue
feliz y ahora te entristece.

Cuando te conocí sabía que algo podría cambiar pero nunca imagine que te iras por
completo dejando un recuerdo con fecha vigente, un hueco casi que vacío y una
restauración de valores ya después de haberlo perdido; Quiero contarte esto y que esto
cree con alguien más un breve dialogo.

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